Bolivia / 1 de octubre de 2017 / Autor: Campaña Boliviana por el Derecho a la Educacion / Fuente: Youtube
Bolivia / 1 de octubre de 2017 / Autor: Campaña Boliviana por el Derecho a la Educacion / Fuente: Youtube
Perú / 1 de octubre de 2017 / Autor: Rafael Roncagliolo / Fuente: La República
Ojalá que superada la deleznable campaña contra los dos últimos ministros de educación pueda, ahora sí, recuperarse un debate público sobre la naturaleza, política y alcances de la educación peruana, y retomarse una polémica sustantiva que tiene larga data.
En materia de educación hay, entre varios otros, dos dilemas centrales y complementarios que no pueden dejarse de lado: uno atañe a la función social de la escuela y el otro a su lógica financiera.
La escuela puede entenderse, y se entiende en la mayor parte del mundo, como un mecanismo de movilización y democratización de la sociedad. El caso paradigmático es el de la República de Corea, donde un esfuerzo intenso y sostenido en el largo plazo ha llevado al país a promedios de ingreso per cápita y medianas de ingreso insospechables décadas atrás. Esta concepción, por supuesto, supera la idea según la cual la educación es ante todo un buen negocio, limitado a los alumnos cuyas familias pueden financiar sus elevados costos. Un detalle muy importante para entender la educación coreana consiste precisamente en la escasa diferencia de calidad existente entre la escuela privada y la pública. El estado coreano es un Estado volcado a la educación. Emulados por su ejemplo nos propusimos, en el Acuerdo Nacional, llevar la inversión peruana en educación a un modestísimo 6 % del Producto Bruto Nacional.
El segundo, y complementario, dilema, corresponde a la alternativa entre entender la educación como un mecanismo de acceso y movilización sociales o, por el contrario, como una manera de incrementar y / o perpetuar las diferencias. Parafraseando a Pierre Bourdieu, la educación sirve, desde esta última y tradicional perspectiva para asegurar el capital cultural, la legitimidad y la distinción de los que están arriba frente a los que están abajo. Cuando alguien pregunta “¿En qué colegio estudiaste?” está preguntando por el origen social de la familia, sus habilidades culturales, sus antecedentes económicos y, en el Perú, hasta raciales.
Hay un dato muy interesante para la actual discusión peruana sobre la evaluación magisterial. Se trata de una referencia que utiliza Andrés Oppenheimer (cuya perspectiva general es por supuesto, más que controversial) en un artículo reciente en el que se refiere a las calificaciones de los profesores coreanos. “Solo aquellos que están en el 5 por ciento de los graduados universitarios con los mejores promedios pueden aspirar a ser maestros en Corea del Sur. En América Latina, los sindicatos consideran a los maestros “trabajadores de la educación”, en lugar de profesionales”.
Nuestro desafío consiste en considerar a los maestros como trabajadores, por supuesto, pero también (como ocurría tiempo atrás, cuando ser llamado profesor era un símbolo de status) como élite de los trabajadores más destacados. Devolver a los maestros esta dignidad implica, por supuesto y entre otras cosas, mejorar de manera progresiva y constante sus niveles salariales.
Fuente del Artículo:
http://larepublica.pe/politica/1101833-politicas-no-ministros-de-educaciOn
Chile / 1 de octubre de 2017 / Autor: Carlos Calvo Muñoz / Fuente: JUNJI
Este libro nace como un crítica constructiva a la escolarización. Su autor es el académico chileno, director del Doctorado en Educación de la Universidad de La Serena y profesor de Filosofía, Carlos Calvo.
El libro es una invitación a reflexionar sobre la educación y la escolarización, es decir, aquello que genera que más temprano que tarde los estudiantes aprendan que no pueden aprender. Se trata de una crítica constructiva a la educación formal, un cuestionamiento al paradigma que sustenta el modelo escolar vigente.
Link de descarga:
http://www.junji.cl/wp-content/uploads/2017/09/Libro-Carlos-Calvo.pdf
Fuente:
http://www.junji.cl/2017/09/21/ingenuos-ignorantes-inocentes/
México / 1 de octubre de 2017 / Autor: Elsa S. Guevara Ruiseñor, Alba Esperanza García López (Coordinadoras) / Fuente: CEIICH-UNAM
Sinopsis: Ante la urgencia que tiene nuestro país de incorporar mayor número de jóvenes a las tareas de investigación científica e incrementar la proporción de mujeres científicas, este texto se propone hacer visible el papel que tienen las académicas para incentivar vocaciones científicas entre sus estudiantes. Para ello recurrimos a una breve revisión histórica de las mujeres que fueron pioneras en seis áreas de conocimiento: biología, medicina, filosofía, física, ingeniería y psicología; así como a las experiencias de 625 estudiantes de ambos sexos de licenciatura de la UNAM que respondieron un cuestionario. Se trató con ello de enfocar la atención en aquellas relaciones virtuosas entre docentes y estudiantes que les permite a éstas/os descubrir y desarrollar sus habilidades científicas. También se buscó hacer un modesto reconocimiento hacia aquellas académicas que pudieran no haber recibido galardones oficiales, pero que desde la mirada de sus estudiantes han realizado valiosos aportes para promover su interés por la investigación.
Contenido: Introducción. Algunas líneas sobre las premisas que guiaron la investigación.- Elsa S. Guevara Ruiseñor.- 13 Estudiantes de seis carreras de la UNAM, sus percepciones sobre las académicas y la investigación.- Elsa S. Guevara Ruiseñor.- 25 Científicas y docentes como modelos en el impulso a la investigación en el estudiantado de Filosofía.- Alba Esperanza García López.- 49 Entre hospitales, batas y brujas. Académicas que inspiran vocaciones científicas en el estudiantado de Medicina.- Elsa S. Guevara Ruiseñor y Evelyn Maribel Rodríguez Osorio.- 73 Académicas e investigadoras de Biología: Impulsoras de nuevos talentos en la ciencia Lluvia.- Lizbeth Mondragón Torres y Angélica Edith Arroyo Domínguez.- 105 Las docentes e investigadoras de la carrera de Física: impulsoras en el interés científico de las y los estudiantes.- Alba Esperanza García López.- 139 Las académicas ingenieras y su papel en el impulso a la investigación entre sus estudiantes.- Rosa María Mendoza Rosas.- 165 Sobre las autoras.- 197
Colección: Colección Aprender a Aprender
Edición: CEIICH-UNAM, Facultad de Estudios Superiores Zaragoza
Año: 2016
ISBN: 978-607-02-8417-5
Link para la descarga:
http://computo.ceiich.unam.mx/webceiich/docs/libro/Academicas%20que%20inspiran%20WEB.pdf
Fuente:
http://www.ceiich.unam.mx/0/53Apren.php?id=655
Argentina / 1 de octubre de 2017 / Autor:
España / 1 de octubre de 2017 / Autor: Pablo García de Vicuña / Fuente: El Diario
Esta era de la globalización y de acceso inmediato a la información está llevando, sin tapujos, a un descrédito de todo aquello anterior a la época exclusivamente digital.
Recientemente, a través de un buen amigo que me procura lecturas interesantes, he tenido conocimiento de un artículo que mezclaba de forma inteligente política y educación. Concretamente, a lo largo de varias páginas, y desde el portal electrónico Sin Permiso, pretendía contestarse a la pregunta que enmarcaba su trabajo: ¿Ayuda a la extrema derecha la displicente actitud de la izquierda hacia la enseñanza de conocimientos? ( Russell, Richard).
No es la primera vez que hemos escrito sobre ambos conceptos, política y educación; en junio, sin ir más lejos, hablamos de ello por cuestiones relacionadas con unas declaraciones de la Consejera Uriarte [Despolitizar la educación. eldiarionorte.es 6 junio 2017), adjetivando la educación vasca de politizada ante las reivindicaciones sociolaborales que hacíamos los sindicatos. Ahora, sin embargo, es otro el matiz del artículo del maestro británico: potenciar el valor del conocimiento como herramienta educativa fundamental en la tarea formativa y reivindicarlo desde posiciones políticas de izquierda. Para ello –y siempre desde su punto de vista- se vale de la crítica a actuaciones presentes que relegan el aprendizaje a cuestiones de habilidades hechas a espaldas de la creatividad y de la crítica. “Sin conocimiento, el pensamiento crítico resulta inútil”, afirma con rotundidad. Y no se puede dejar esa defensa solo a la ideología conservadora.
Cuenta Paulo Freire, en ‘A la sombra del árbol’, que en cierta ocasión le narraron cómo militantes de izquierda rechazaban sus enseñanzas bajo el argumento de que carecían de sentido; que la educación que se necesitaba nada tenía que ver con sueños, utopías y concienciación, sino con formación técnica y profesional del educando. A lo cual el admirado pedagogo contestó: “Por formación entendían entrenamiento. Eso es exactamente lo que siempre interesó a las clases dominantes: la despolitización de la educación. La educación, en verdad, necesita tanto de formación técnica, científica y profesional como de sueños y de utopía.”
Y tal afirmación me trasladó a los estimulantes debates sobre el pensamiento único, tan en boga en la década final del siglo pasado. Aquellos encendidos alegatos de divulgadores -José Luis Sampedro, Noham Chomsky, Ignacio Ramonet, Joaquín Estefanía, o Josep Fontana, entre tantos otros- formando un frente intelectual ante la dictadura neoliberal que disfrazada de investigación pseudohistórica avanzó Francis Fukuyama y su célebre tesis sobre el fin de la historia. La caída del bloque socialista y, por ende, de la Guerra Fría que había condicionado totalmente la política internacional durante la segunda mitad del siglo XX, demostraba para la corriente conservadora el triunfo de la democracia liberal, la genuina, la representada en esencia por los EE.UU y el Reino Unido de Reagan y Thatcher. La diferencia estriba en que aquella izquierda era combativa y oteó un verdadero peligro en la posición ultraliberal de los neoconservadores, reaccionando adecuadamente. La actual, en opinión del articulista, no.
Enseñar a conocer también es aprender a admirar, cuestión difícil hoy en día para una parte de la juventud anestesiada si no recibe imágenes flaseadas a ritmos vertiginosos
Volviendo a Russell y a su impulso motivador, se muestra desesperado cuando relata la incomprensión de ciertas familias hacia ese profesorado que continúa formando en el conocimiento en vez de hacerlo a través de Google. Y no le falta razón en su enfado si pensamos que esta era de la globalización y de acceso inmediato a la información está llevando, sin tapujos, a un descrédito de todo aquello anterior a la época exclusivamente digital.
Lo que algunos/as no perciben, sin embargo, es que también está arrastrando a situaciones peligrosas de desinformación y bulos y a formar personas cada vez más iletradas. Así, demagogos y manipuladores de todo tipo brillan con luz propia en esta época de la posverdad. Son cada vez más quienes explican los éxitos inesperados de la campaña del Brexit o del propio D. Trump en clave de dominio de esta posverdad o mentira emotiva que crea o modela la opinión pública hasta el extremo de desechar las fuentes de información contrastadas. (Por cierto, hasta la propia RAE ha considerado necesario incluir este mismo año tal neologismo en su nuevo diccionario. Que no se tache luego a la institución de no estar al día en la actualización del castellano).
Obtener conocimiento significa desterrar teorías acientíficas, como el creacionismo, por ejemplo, que, asombrosamente es defendido por el 42% de los y las estadounidenses en la actualidad. Desde que comenzó el año 2017 y al calor del impulso que tal teoría está viviendo en la nueva era Trump, cuatro estados estudian leyes dirigidas a autorizar su enseñanza en las clases de ciencias de los institutos, a igual nivel que la teoría de la evolución.
Una persona formada en el conocimiento será capaz de aumentar su libertad de elección, porque discernirá, de modo más correcto y entre variadas opciones, lo mejor para ella misma. Enseñar a conocer también es aprender a admirar, cuestión difícil hoy en día para una parte de la juventud anestesiada si no recibe imágenes flaseadas a ritmos vertiginosos. Luis García Montero afina con delicadeza sobre el valor de la admiración, cuando defiende que el derecho a admirar merece ser cultivado en estos tiempos “Forma parte de la ética de la resistencia dentro de una sociedad dominada por el descrédito (…)Reclamar el derecho a la admiración supone afirmar que (…) hay cosas que merecen un aplauso, esfuerzos que dieron resultado, acciones que llegaron a buen puerto, bellezas que forman parte del mundo con el mismo derecho que la basura y los desperdicios.” (“Un velero bergantín. Defensa de la Literatura”. Visor libros, 2014).
En el artículo aludido, Russell finaliza ofreciendo reividicar desde posiciones progresistas el valor del conocimiento; eso hará retroceder la marea del extremismo conservador, apunta. Añadiría -volviendo a Paulo Freire (citado por Chomsky en “La (des) educación”) – que aunque la educación no puede lograrlo todo, los educadores ( y las educadoras) deben descubrir qué resulta factible para contribuir a la transformacion del mundo para hacerlo más redondeado, menos anguloso, más humano. Y en ello, la formación basada en el conocimiento tiene mucho que aportar. El propio lema de la Universidad Pública Vasca,“Eman ta zabal zazu”, cierra cualquier duda al respecto: Dalo y difúndelo; conoce y extiende tu conocimiento. De tal estímulo, todas, todos saldremos beneficiadas/os.
Fuente del Artículo:
http://www.eldiario.es/norte/vientodelnorte/conocimiento-fundamento-educacion_6_690540960.html
Mónica Delgado
En este artículo se pretende exponer un panorama acerca de la investigación a distancia como un modo de generación de conocimiento acerca de espacios en los cuales las personas no se encuentran de forma presencial. Se parte del significado que distintos autores han dado a la investigación a distancia ya sea para referir al procedimiento y/o método empleado, los temas abordados, los constructos de los que se parte, entre otras concepciones. En este sentido, es pertinente aclarar a lo que no se referirá este artículo; investigar a distancia no hace referencia a:
Se trata, entonces, de presentar las posibilidades de acceso a las que tiene un investigador cuando su contexto se sitúa a distancia, es decir en un espacio distante. A continuación se señalan algunas experiencias en este sentido:
En el año 2005, la Comunidad Iberoamericana de Naciones y su Cumbre Iberoamericana promovieron, como iniciativa, la creación del Espacio Iberoamericano del Conocimiento con el objetivo central de consolidar “la interacción y colaboración entre universidades, centros de investigación, administraciones públicas y empresas para la generación, transmisión y transferencia de conocimientos”.(parr. 1).
Esta iniciativa tiene su base en La Declaración de la Cumbre de Salamanca (2005), y, posteriormente en la XXVII Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile donde se aprueba la primera acción de este Espacio, constituido por las Becas Pablo Neruda. En el marco de esta cumbre la Organización de Estados Iberoamericanos -OEI- gestionó tres programas cuya intencionalidad estuvo fundamentada “en la convicción de que la formación de directivos es una de las estrategias fundamentales para el desarrollo de los cambios que afiancen el proceso de modernización de las Administraciones Educativas”.(parr. 6).
Lo importante a destacar en esta experiencia es lo referido a la creación de una red de colaboración en torno a unir esfuerzos que permitan acercar el conocimiento desde distintas latitudes.
Otro ejemplo de gestión en investigación a distancia es la experiencia reseñada por Gier y Kreiner (2012), de la Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica (AACP), a través de su programa Charlas a Distancia sobre investigación mediante el cual, un presentador (profesional psicólogo y/o investigador) expone resultados o procesos metodológicos referidos al campo psicológico, pero, sobre todo, realizan procesos investigativos a distancia empleando las tecnología de videoconferencia, las cuales pueden ser presentadas con un público o población nacional e internacional y a través de las cuales los participantes responden a distintos instrumentos o técnicas como entrevistas, cuestionarios, sesiones grupales, entre otras.
El objetivo de este programa es motivar a los estudiantes hacia la realización de investigaciones en el ámbito de su competencia y hacia la prosecución de estudios doctorales. Esta experiencia es referida por el Portal Latinoamericano para la Formación Científica en Psicología y es llevada a cabo de forma colaborativa desde la Universidad Estatal de Mississippi y la Universidad Central de Missouri.
Otra práctica de investigación a distancia es la referida por Ramirez (2009), mediante una ponencia, cuyo propósito fue presentar una iniciativa para la formación de investigadores educativos, a través de trabajos en redes y haciendo uso destacado de las innovaciones tecnológicas. El escrito cierra con unas reflexiones sobre la importancia de conjuntar esfuerzos para la formación de investigadores, donde el trabajo en red y el uso de las tecnologías permiten unir voluntades hacia un mismo fin: la generación de conocimiento. Esta actividad se realiza desde México.
En este mismo orden de ideas, se menciona el trabajo realizado por D´Onofrio y Uminsky (2009), quienes plantean un conjunto de consideraciones acerca del uso de espacios virtuales en la formación de investigadores. Dichas consideraciones se constituyen en estrategias útiles para el diseño de cursos de formación en línea. De acuerdo con los autores: una estrategia posible en este caso es “constituir núcleos de investigación integrados por investigadores en formación bajo la dirección de un científico formado.” (p. 9).
En tal sentido las tecnologías de la información y la comunicación han contribuido a la generación de comunidades virtuales en las cuales coinciden personas que físicamente se ubican en otras latitudes pero cerca cognitivamente, “emergiendo modelos colaborativos de formación de investigadores”. (p.9).
En el planteamiento de estos autores se percibe la importancia de incorporar estrategias fundamentales que sirven de base para la formación de investigadores. Es así que se resaltan también en el presente artículo porque representan procesos que contribuyen al desarrollo de investigaciones a distancia, a saber: las líneas de investigación y proyectos, las comunidades de investigación, los grupos de investigación, todos ellos confluyen en el Modelo Colaborativo de Formación de Investigadores (Pollo Catámeo et al., 2009, citado por D´Onofrio y Uminsky, 2009: 37). Esta experiencia que enriquece la investigación a distancia fue desarrollada desde la Universidad de Buenos aires- Argentina.
Así como los ejemplos antes referidos, se podrá hacer mención a otras estrategias de investigación a distancia de más reciente data y con la incorporación de otros elementos. Sin embargo, vale la pena hacer una compilación de lo que hasta este momento se resalta en este escrito.
Se observan elementos coincidentes en la investigación a distancia vistos desde distintos ángulos, tales como la necesidad de conformar redes de colaboración o comunidades de aprendizaje a través de las cuales las problemáticas susceptibles de investigación se vuelven comunes en distintos contextos y latitudes con apenas variaciones debido a la naturaleza humana, a los fenómenos naturales y de otros aspectos sensibles. Estas redes cumplirán funciones de sustentación, aplicación, ejecución, colaboración, entre otros que permitirán tanto avanzar en los procesos investigativos como la difusión de los conocimientos desarrollados mediante las investigaciones.
La creación de distintas redes de investigación, en algunos casos, han recibido apoyo internacional con miras a fortalecer la solución de problemáticas regionales y garantizar el crecimiento ya sea económico, social, moral y de otra índole. Estas redes se constituyen como grupos de investigación, implican líneas de investigación, programas de beneficios, entre otros.
Otro aspecto común en las experiencias anteriores se refiere al uso de las tecnologías de la información y la comunicación, las cuales potencian cada vez más y con mayor intensidad la posibilidad de intercambiar acciones entre personas, grupos e instituciones que contribuyan a la construcción de nuevos conocimiento.
A través de la consulta a distintas fuentes para fundamente este artículo, se observó que el uso de las TIC avanza incorporando formas combinadas de manera que el intercambio entre las comunidades sea enriquecedor, tal es el caso de los cada vez más numerosos entornos virtuales donde conjuntamente se emplean las videoconferencias, con chat en vivo y el empleo de redes sociales, entre otros.
Es de destacar que la investigación a distancia se vale de las TIC para potenciar de una vez la acción ilimitada en tiempo y espacio que permitan avanzar en las investigaciones. En este sentido, se destaca el uso del recurso móvil para mantener la comunicación en tiempo real con las comunidades de investigaciones. Se les llama mLearnig, y no es otra cosa que el uso de dispositivos móviles como el celular. Es así que según Kukulska-Hulme y Traxler (2007), citado por Glasserman y Ramírez (2014):
…el aprendizaje móvil (mLearning) ha sido una nueva forma de aprovechar las tecnologías de información y comunicación para acceder al conocimiento gracias al apoyo de dispositivos móviles como el celular, iPod, entre otros. El mLearning se puede definir como un medio de aprendizaje que se basa en la recepción o entrega de contenidos electrónicos con apoyo de la tecnología móvil a través de dispositivos electrónicos y con la característica de llevarse a cabo en distintos contextos con la finalidad de lograr un aprendizaje auténtico. (p. 38).
Otro elemento a resaltar y relacionado con el aspecto anterior es la importancia de la formación de investigadores, a través de la cual se espera que las personas, grupos e instituciones desarrollen competencias investigativas que conlleven a la construcción de nuevos conocimientos desde la excelencia. En este sentido, algunas de las estrategias están dirigidas a motivar a los interesados en la continuación de estudios doctorales o inserción en programas de investigación en relación con su área de incumbencia.
Cabe destacar que, aunque se mencionan experiencias en investigación a distancia donde se resalta el área de conocimiento, el medio tecnológico, la metodología empleada, entre otras concepciones de la investigación a distancia, la mayor coincidencia entre las experiencias guarda relación con los entornos educativos a distancia, modalidad que con el uso también cada vez más de las TIC, han tomado un alto vuelo para posicionarse con mayor fuerza como alternativa de formación.
Referencia
D´Onofrio y Uminsky, 2009. Plataforma para la formación de investigadores a distancia. Disponible: http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:KIsj0frrZfMJ:laboratorios.fi.uba.ar/lsi/donofrio-uminsky-trabajoprofesional.pdf+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=ve. [Consulta 2017, enero 8].
Gier, V y Kreiner, D. (2012). Conectando a estudiantes investigadores a través de charlas a distancia sobre investigación. Disponible: http://www.ipsicologia.com/tips-docentes/indicealfabetico/item/48-conectando-a-estudiantes-investigadores-a-trav%C3%A9s-de-charlas-a-distancia-sobre-investigaci%C3%B3n. [Consulta 2017, enero 9].
Glasserman M., M. y Ramírez M., S. (2014). Formación de investigadores educativos mediante el diseño de recursos educativos abiertos y móviles. Revista de Investigación Educativa de la Escuela de Graduados en Educación. Disponible: http://rieege.tecvirtual.mx/ 4. [Consulta 2017, enero 5].
Ramírez M, M. (2009). Formación de investigadores educativos a través de redes virtuales: El caso de la Cátedra de Investigación de Innovación en Tecnología y Educación del Tecnológico de Monterrey. Disponible: http://www.virtualeduca.info/ponencias2009/278/Formacion%20de%20investigadores%20a%20distancia%20(Ramirez).doc. [Consulta 2017, enero 9].
Organización de Estados Iberoamericanos- Centro de Altos Estudios Universitarios (2005). Disponible: http://www.oei.es/historico/caeu.htm#. [Consulta 2017, enero 8].
Articulo inedito publicado con el consentimiento de la autora
Fuente de la imagen: http://bit.ly/2xAq79n