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Niños obesos, con menor esperanza de vida: UNAM

Por: Erick Juárez Pineda

Comúnmente la obesidad comienza en la infancia, entre los cinco y los seis años, o durante la adolescencia. Estudios han demostrado que quien padece esta condición entre los 10 y 13 años tiene un 80 por ciento de probabilidad de convertirse en un adulto obeso, señaló Gilda Gómez Peresmitré, profesora de posgrado de la Facultad de Psicología de la UNAM.

En los últimos años, esta condición ha aumentado de forma alarmante en México, a tal grado que la UNICEF establece que actualmente ocupamos el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en adultos, precedidos sólo por Estados Unidos, refirió.

Algunos especialistas afirman que la morbilidad (proporción de personas que enferman en un lugar y tiempo determinado) temprana por obesidad afecta el desarrollo normal de los niños, a tal grado que se ha pronosticado que la actual generación de infantes será la primera en la historia moderna que verá una esperanza de vida más corta (reducida hasta en siete años) que la de sus padres, apuntó.

Epidemia del siglo XXI

La también responsable del Laboratorio de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria de la FP indicó que en la antigüedad estar obeso se relacionaba con el atractivo físico, la fuerza y la fertilidad. Pero hoy esta condición es vista como la epidemia del siglo XXI.

Las personas obesas no sólo se exponen a una larga lista de enfermedades como cardiopatías, hipertensión arterial y diabetes, sino también a psicopatías como depresión y ansiedad, que en estos casos están asociadas con trastornos de la conducta alimentaria (TCA) o distorsión de la imagen corporal.

Además, tienen dificultades para identificar sus propias sensaciones y no pueden distinguir entre el hambre y la saciedad, u otras emociones cotidianas, así que la respuesta es comer.

Aunado a ello están las consecuencias psicopatológicas, como el nerviosismo, debilidad e irritabilidad, resultado del seguimiento de dietas hipocalóricas estrictas y de los ciclos de pérdida–recuperación de peso, que los hace sentir culpabilidad y vergüenza al ser criticados por su fracaso.

Lo anterior deriva en el desarrollo de nuevas patologías, como la depresión, ansiedad, angustia y hasta el trastorno alimentario compulsivo, convirtiendo la situación en un círculo vicioso que impide la prevención y contribuye al mantenimiento de la obesidad, pues buscan calmar cualquier reclamo con una ingesta inadecuada.

La obesidad es una enfermedad multifactorial, en la que interactúan múltiples variables predisponentes como las genéticas, metabólicas, fisiológicas, psicológicas, sociales y culturales.

Por ello, el tratamiento debe ser multidisciplinario (médico, nutricional y psicológico) y estar conformado por diversos tipos de intervenciones dirigidas al incremento de la actividad física y a mejorar la conducta alimentaria, concluyó.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/ninos-obesos-con-menor-eperanza-de-vida-unam/

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Protocolo de inclusión educativa para personas con discapacidad se ve como el inicio de un proceso que busca generar debate

Por: Facundo Franco

Si bien era pleno junio, los 18 grados eran propicios para estar al aire libre, más allá del revoloteo de algún mosquito. La actividad convocaba a ir a la sede de la Cátedra Alicia Goyena del Consejo de Educación Secundaria, o Casa de Alicia –como se le llama desde hace algún tiempo–, a construir colectivamente una “educación inclusiva”. Si bien el tema planteado, la inclusión en el sistema educativo de personas con discapacidad, requiere mucho pienso, para lograr dicho objetivo también es necesario rever el vínculo con el cuerpo.

Es por ello que antes de las habituales exposiciones orales en este tipo de instancias, la educadora Denisse Neumar, en un taller con el título “Todo se mueve”, invitó a aprender distintas dinámicas que a su vez sirvan para “transformar todos juntos”. En concreto, buscó dotar de herramientas a educadores para replicar ese tipo de dinámicas con el objetivo de romper el hielo en grupos cuyos integrantes no se conocen, o favorecer aprendizajes que no necesariamente se logran por medio de la exposición oral o escrita de conocimientos. La tallerista explicó que esas dinámicas sirven para trabajar la discapacidad de una forma corporal, pero también para abordar otro tipo de temas. Por ejemplo, mencionó que en algunos momentos, al trabajar con niños o adolescentes es necesario “canalizar las energías” del grupo, y para ello puede ser útil plantear alguna dinámica que requiera movimiento. Por lo tanto, señaló que es posible “cambiar el modo de dar una clase” y salir de las metodologías más tradicionales y transmisivas.

Ya adentro de la sala de conferencias de la Casa de Alicia, se intercambió sobre la situación de la inclusión para las personas con discapacidad en el sistema educativo uruguayo y se habló en particular sobre el Protocolo de actuación para la inclusión de personas con discapacidad en los centros educativos. Dicha norma reglamenta parte de la Ley de Protección Integral a las Personas con Discapacidad y fue sancionada mediante un decreto presidencial el 20 de marzo, luego de un proceso de discusión y consulta promovido por la Comisión de Continuidad Educativa y Socio-Profesional para la Discapacidad del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). El protocolo debe aplicarse tanto en la educación pública como en la privada. Entre otras cosas, prevé que los entornos y materiales de trabajo en los centros educativos sean accesibles física, comunicacional y cognitivamente, además de que para garantizar el acceso de las personas con discapacidad, desde la institución se ofrezcan los apoyos y ajustes necesarios.

Una herramienta

Jorge Méndez, coordinador de la Comisión de Continuidad Educativa y Socio-Profesional para la Discapacidad del MEC, explicó que el protocolo comenzó a gestarse en 2016 y busca revertir la situación de “familias que acumulan dolor por el rechazo” del sistema educativo, pero también de la sociedad en general, ya que se visualizó como un problema el hecho de que no existe una política pública unificada para las personas con discapacidad. Si bien dijo que en el Estado hay instituciones que trabajan articuladamente, planteó que eso “es complejo”, y, por ejemplo, ilustró que para la elaboración del protocolo no fue sencillo ponerse de acuerdo en algunos puntos, por lo que consideró que es difícil llegar a consensos en el tema.

Méndez planteó que se trata de una herramienta “perfectible” que va a ser evaluada y por tanto puede incorporar, cambiar o suprimir contenido, y al mismo tiempo señaló que se trata sólo de un instrumento, porque la inclusión “no se decreta ni se puede hacer un recetario” para que se cumpla. Según añadió, se trata del inicio de un proceso “que permite discutir el tema desde otro lado”, generar debate, “empoderar” a los actores y al mismo tiempo reconocer buenas prácticas. En suma, Méndez indicó que la norma “invita a perder el miedo y a darle lugar al otro”, en referencia a las personas con discapacidad y a sus familias. No obstante, dijo que es importante que otras instituciones del Estado acompañen las acciones, que no pueden quedar exclusivamente en manos del sistema educativo.

Para Méndez, también es necesario jerarquizar el tema en la formación de los docentes, que actualmente no tienen formación obligatoria en discapacidad. En ese sentido, destacó la existencia de un buen diálogo con actores del Consejo de Formación en Educación, que actualmente está discutiendo el cambio de sus planes de estudios. Al mismo tiempo, consideró que en Uruguay se necesita “más investigación en educación y no sobre educación”, en referencia a la necesidad de generar más estudios sobre pedagogía. Como síntesis, señaló que para que la educación sea inclusiva se debe dar un cambio de paradigma, y para ello se requiere de “mucha reflexión” y de preguntarnos “cómo podemos ser accesibles”. “Si no lo sabemos les preguntamos a otros, a otros docentes o a la propia familia”, se respondió. Según Méndez, es necesario dejar “que la discapacidad nos interpele” y “romper barreras internas para darle lugar al otro en el sistema”.

Falta

Silvia Prida, profesora de literatura y militante por los derechos de las personas con discapacidad, consideró que contar con un protocolo firmado por el presidente de la República “es muy importante e implica un cambio”. Según dijo, las personas con discapacidad en Uruguay históricamente han estado “encerradas” y “segregadas”, al tiempo de que se partía de la idea de que el solo hecho de poner a la persona con alguna discapacidad en un espacio común haría que se pareciera a los demás, según dijo. Para ilustrar la falla de ese sistema, contó la experiencia de dos estudiantes con síndrome de Down que ingresaron al liceo sin saber escribir su propio nombre, ya que en la escuela las maestras los sacaban de la clase durante buena parte del tiempo de aula.

La profesora advirtió que la inclusión es difícil de lograr, y que para ello se requieren dos bienes escasos: tiempo y dinero. Si bien dijo que actualmente hay dos centros de recursos para personas con discapacidad en secundaria que funcionan muy bien, uno para ciegos y otro para sordos, consideró que ello no es suficiente. Por ejemplo, advirtió que dentro del panorama de dificultad de acceso, las discapacidades intelectuales son las que quedan más relegadas en el sistema educativo, porque “todos les huyen”. Al respecto, consideró que la idea de que las personas con una discapacidad de ese tipo no pueden aprender “es falsa”, y para argumentar citó el trabajo de Miguel López Melero en materia de neurociencia. Según dijo, a partir de su trabajo puede afirmarse que la inteligencia en las personas se desarrolla en la medida en que tienen oportunidades para hacerlo y que “no todo está en los genes”.

Prida consideró inadmisible que haya excluidos de la educación en una sociedad democrática y reclamó la existencia de una política en la materia que vaya desde las autoridades a los docentes, pero también en la dirección contraria, ya que señaló que el compromiso de los últimos es fundamental. Por ejemplo, planteó que muchos docentes sin formación específica en la materia han logrado buenos resultados con personas con discapacidad “a ensayo y error”, probando qué cosas dan mayor resultado.

En particular, Prida se refirió a las personas con síndrome de Down, de quienes dijo que la sociedad uruguaya tiene “representaciones equivocadas”, generadas a partir de “mitos y prejuicios”. Según explicó, los prejuicios tienen que ver con “un error” del doctor John Down, quien hace años asoció el síndrome con grupos nómadas de Mongolia. Para revertirlo, llamó a “sacarnos las vendas de los ojos” y poder ver que, más allá de que haya personas con una discapacidad, al mismo tiempo tienen “muchas otras capacidades”. Como ejemplo, señaló el caso del maestro y escritor español Pablo Pineda, quien tiene síndrome de Down y da charlas y conferencias por todo el mundo. Al mismo tiempo, proyectó videos que muestran los casos de una consejera municipal en España y de una maestra preescolar en Argentina, ambas con síndrome de Down.

La profesora concluyó su exposición con la definición de inteligencia planteada por López Melero, que fue leída por su hija, que también tiene síndrome de Down. Según dicha definición, la inteligencia es “la emoción por conocer”: cuando un estudiante está interesado en algo, lo aprende.

 Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/6/protocolo-de-inclusion-educativa-para-personas-con-discapacidad-se-ve-como-el-inicio-de-un-proceso-que-busca-generar-debate/

 

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Reforma de Normales: otra vez postergada

Por: Alberto Sebastián Barragán

Las Escuelas Normales tienen una larga trayectoria en la historia de la educación mexicana. Se fundaron como instituciones que formaban a los docentes en las primeras etapas del desarrollo de nuestro país. Desde sus orígenes, estuvieron impulsadas por ideales liberales, y arroparon una consigna relevante: impulsar el desarrollo de la sociedad. Sin duda, los momentos del Normalismo, se han estudiado en función de periodos sexenales, o de generaciones de políticas educativas. En todos los episodios han estado presentes.

Es necesario voltear la mirada hacia estas instituciones, porque han sobrevivido más de un siglo en la conformación de nuestro país. Y desde sus áreas locales de injerencia, se convirtieron en sembradoras de ideales y de proyectos que impulsaron mejoras en los contextos sociales donde laboraron sus egresados. Ser profesor, era un oficio de alto reconocimiento social. Los profesores normalistas, han sido pieza clave de la configuración social y económica del ámbito urbano y del  rural.

Las Escuelas Normales surgieron en la recta final del Siglo XIX, y posteriormente se incorporaron a la política posrevolucionaria. Cuando la educación se volvió un derecho social prescrito por el artículo tercero, las Normales se convirtieron en el principal eslabón para aterrizar las aspiraciones de la nueva política educativa, tanto para la formación de docentes, como para la expansión de la educación básica.

Recordemos que la Secretaría de Educación Pública, se creó en 1921, cuando la tarea educativa era una demanda social de grandes magnitudes, y un proyecto para el que las políticas educativas tuvieron que complementarse por otras más vigentes. Muchas acciones educativas sexenales, e incluso el plan de once años, se han agotado, y han tenido que reelaborarse de manera constante. Administraciones van y vienen. Los secretarios entran y salen. La educación se convierte en botín político, pero las Normales, se han mantenido en pie firme durante todos estos años.

Los beneficios de las escuelas normales, han tenido una profundidad que cada vez ha venido a menos. Cada vez son más criticadas, y cada vez son menos apoyadas. Cuando el analfabetismo era la condición mayoritaria de la sociedad mexicana, el normalismo impulsó la habilitación de la sociedad por medio del trabajo de enseñanza. Y como parte de las políticas educativas, el analfabetismo empezó a reducirse con el trabajo constante de muchas décadas.

Las escuelas primarias eran la piedra angular del desarrollo social. Poco a poco se fueron cubriendo los seis grados para culminarla. Después se fue invirtiendo en la apertura de escuelas secundarias, y después en educación media superior. En todas las décadas que han significado crecimiento del sector educativo, las escuelas normales han estado presentes en la prestación de servicios de enseñanza, pero también en la organización social y política en todos los rincones del país.

Por décadas se fue formalizando la educación pública. Se fue consolidando la oferta de otros niveles educativos hasta llegar a la educación superior. El trabajo de los profesores normalistas ha sido la base de todas las profesiones que se forjaron en el siglo XX. Por décadas, la población ha incrementado sus niveles de escolaridad, y logro de careras técnicas o de profesionales. Pero las normales, habían permanecido relegadas, rezagadas de las nuevas generaciones de políticas educativas. Incluidas en el discurso, pero seriamente desatendidas.

Desde 1978 la Ley para la Coordinación de la Educación Superior, ya incluía a las escuelas normales, pero no se percibieron beneficios para la formación de docentes. Luego, desde 1984, se impulsó una reforma, por medio de la cual, las normales empezaron a otorgar títulos de licenciatura para la profesión docente. Sin embargo, el desarrollo profesional de las escuelas normales empezó a enfrentar una serie de obstáculos, inercias y contradicciones, de los cuales todavía no ha salido bien librado.

Las reformas a la educación normal se concentraron en las modificaciones curriculares de 1997 y de 2012. Pero ha faltado un conjunto de acciones sistemáticamente organizadas que trasciendan la profesionalización de los docentes de educación básica. Más allá de la infraestructura y de la actualización pedagógica, hay temáticas serias, como la tutela del estado, o el régimen jurídico de las instituciones, o la inversión en investigación, o los regímenes contractuales, o la descentralización de los servicios educativos de formación docente.

En estos momentos de “estrategias nuevas” para la educación normal, hay que recordar las relatorías de los foros de consulta de 2014 sobre las escuelas normales, hay que consultar las Directrices para mejorar la formación inicial docente publicadas por el INEE desde 2015, o el diagnóstico de las escuelas normales, que hicieron en la Subsecretaría de Educación Superior desde ese mismo año.

Todo está dicho. Pero el secretario de educación, invitó a todos a su fiesta, para anunciar, que próximamente anunciará la Estrategia Nacional de Transformación y Fortalecimiento de las Escuelas Normales. Esa estrategia irá de la mano del modelo educativo de educación básica, con la misma inseguridad de que sea aplicada en el próximo sexenio.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/reforma-de-normales-otra-vez-postergada/

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La distribución de la riqueza no es sólo cuestión de justicia

Por: Tendencias 21

Según un estudio, depende más de la compasión, del interés personal y de la envidia.

Una nueva investigación sugiere que conseguir la igualdad social no es el principal criterio para la redistribución de la riqueza, sino que cuando compartimos nuestros bienes nos movemos más por la compasión, el interés personal y la envidia. Conociendo la importancia de estas actitudes para la gente, es posible deducir entonces su filiación política.

La redistribución de la riqueza está arraigada en la compasión, el interés personal y en la envidia más que en la búsqueda de la igualdad o de la justicia, ha descubierto un estudio de la Universidad de California en Santa Bárbara publicado en PNAS, del que informa en un comunicado.

La redistribución de la riqueza es el principal conflicto del mundo desde hace siglos. Y aunque la búsqueda de la justicia y de la igualdad social parece explicar por qué la gente distribuye o comparte su riqueza, o pretende que sus gobiernos la apliquen, esta investigación ha determinado que en realidad no es así. Hay algo más.

Entender las ventajas económicas y políticas de la redistribución no es algo natural,  según este estudio, aunque los seres humanos hemos aprendido a lo largo de la historia a relacionarnos con los demás para lo mejor y para lo peor. Este proceso ha construido sistemas de neuronas que nos motivan a actuar eficazmente en las situaciones que nos conducen a dar, a tomar y a compartir.

La evolución del espíritu humano ha puesto en evidencia la complejidad de la política pública y de la redistribución de la riqueza que los gobiernos vienen intentando, sobre todo, a partir del siglo XIX. Se percibe por lo general como típico de determinados personajes.

En la concepción social actual, existe el Yo, el Otro  en una situación peor que la mía, y el Otro que está en una condición más ventajosa que la mía. Para comprender la lógica que está detrás del apoyo o de la oposición a la distribución de la riqueza, estos investigadores se han concentrado en tres posibles motivos o causas: la compasión, el interés personal y la envidia.

La compasión

Nuestros antepasados vivían en un mundo sin seguridad social, pero han compensado estos déficits a través de la ayuda mutua: cuando alguien tenía hambre, su vecino compartía la comida y pasaba al revés cuando la situación se invertía, explican los investigadores.

Esta dinámica evolutiva creó una motivación espontánea por ayudar a los que lo necesitan. La compasión es la emoción que anima a esta ayuda basada en la necesidad del otro. Pero al mismo tiempo, las personas tienen en cuenta también su propio bienestar y el de su familia.

De esta forma, un motivo concurrente es el interés personal. Las personas, cuando han ayudado a los demás sin tener en cuenta sus propios intereses y los de su familia, han sido seleccionadas a lo largo de la evolución.

Este interés propio puede limitar el alcance de la compasión y aumentar el apetito de uno por lo que otros tienen. De esta forma descubrimos que el tercer motivo oculto detrás de la distribución de le riqueza es la envidia, centrada en aquellos que tienen más que yo.

Nuestros ancestros tampoco tenían gente sin techo o millonarios en el Pleistoceno, pero a lo largo de la evolución actuaron con otros seres humanos que estaban desamparados. Detrás del afán por la redistribución de la riqueza, rigen hoy los mismos motivos que existían en la época de nuestros homólogos ancestrales. Esos homólogos ancestrales son el Otro peor y el Otro mejor, según los investigadores.

La percepción que tiene una persona de nuestro tiempo sobre la redistribución, sobre el hecho de que esta última sea deseable o indeseable, depende por todo ello de lo solidaria que sea, de su envidia y de lo que espera obtener de la redistribución, explica este estudio.

La redistribución viene con la compasión

Para testar esta hipótesis, los investigadores han preguntado a los participantes en el estudio si apoyaban o se oponían a la redistribución de la riqueza, y han medido al mismo tiempo su disposición hacia la compasión, la envidia y el interés personal.

De esta forma descubrieron que los que apoyan la redistribución son los que muestran más compasión, y que los que esperan beneficiarse de ella son los que se manifiestan más envidiosos.

Este mismo esquema se repitió en los cuatro países objeto del estudio: Estados Unidos, Reino Unido, India e Israel. El hecho de que los resultados sean similares en países tan diferentes puede deberse a una naturaleza humana evolucionada que es compartida por diversas culturas, según los investigadores.

Este resultado es importante porque si podemos conocer el grado de compasión, de envidia o de interés personal, o lo que una persona espera que puede ganar o perder por la compasión, entonces es posible predecir no sólo su opinión sobre la redistribución, sino también su afiliación a un partido político, ya que la afiliación política es un indicador claro de las actitudes hacia la redistribución de la riqueza, señala el estudio.

Pero si la compasión y la envidia hacen más atractiva la redistribución, estos criterios utilizan itinerarios diferentes y pueden conducir a preferencias políticas diferentes. Cuatro participantes sobre cinco declararon que durante los últimos 12 meses habían ayudado a los pobres. Según los investigadores, la compasión ha sido el motivo, no el interés personal o la envidia.

El hecho es que sólo algunos de los motivos que llevan a la gente a apoyar a un gobierno que propugna la redistribución, son los que inclinan a las personas a ayudar a los pobres. Aunque muchas veces pensamos que el apoyo a la redistribución es la misma cosa que querer ayudar a los pobres, no es verdad.

La envidia, sin embargo, funciona de otra manera. Y puede estudiarse la elección que provoca la envidia. Si los impuestos sobre los ricos aumentan por encima de determinado nivel, entonces los ingresos de los gobiernos empiezan a disminuir porque hay menos incentivos a la inversión y la productividad, decae la actividad económica y sube el paro.

Tomando como base esta idea suficientemente extendida, los investigadores preguntaron a los participantes si preferían reducir los impuestos a los ricos y generar mayores ingresos públicos para ayudar a los pobres, o si preferían subir los impuestos a los ricos y disponer así de menores ingresos para los pobres.

Un participante sobre seis prefiere esta última opción. Esta voluntad de penalizar a los pobres para gravar a los ricos sólo puede explicarse por la envidia de los participantes, según los investigadores.

Por último, está el tema de la justicia. Generalmente se piensa que la gente se pronuncia por la redistribución porque le atrae la igualdad social. Introducido este tema en la investigación, los resultados mostraron que la igualdad no explica sus actitudes sobre la distribución. Sin embargo, la compasión, la envidia y el interés personal, sí.

Referencia
Support for redistribution is shaped by compassion, envy, and self-interest, but not a taste for fairness. Proc Natl Acad Sci USA. July 2017:201703801. doi: 10.1073/pnas.1703801114
Fuente: http://www.tendencias21.net/La-distribucion-de-la-riqueza-no-es-solo-cuestion-de-justicia_a44082.html
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La educación es formación de la conciencia ética

Por: Hervi Lara B.

“El poeta cara a cara con la luna

fuma su margarita emocionante

bebe su dosis de palabras ajenas

vuela con sus pinceles de rocío

rasca su violincito pederasta.

Hasta que se destroza los hocicos

en el áspero muro de un cuartel”.

(Roque DaltonAmérica Latina).

1.- Dice Friedrich von Hayek  que “fue la evolución de la propiedad, de los contratos, de la libertad  con respecto a lo que pertenece a cada uno, lo que se transformó en lo que yo llamo civilización”, porque “gradualmente, se fue reconociendo como derecho que cada individuo tiene sus dominios privados que puede usar para alcanzar sus propios propósitos”.  Es por ello, agrega, que “en relación al altruismo y la solidaridad estamos obligados a olvidarlos para dar paso al desarrollo de la civilización”.  Porque “todo lo  que podemos llamar individualismo es abandonar a la obligación de compartir”.  (“Los fundamentos éticos de una sociedad libre”, en “Estudios Públicos” Nº 3, junio de l981, pág. 69).

Inicio esta conversación sobre educación y derechos humanos con esta cita, porque es ésta la filosofía subyacente en nuestra cultura y en el sistema educacional.  No se puede hablar de educación y de derechos humanos sin considerar el contexto histórico y cultural en el que nos desenvolvemos.  Y para que no nos demos cuenta de lo erróneo de lo que hacemos como educadores, nos encadenan con técnicas pedagógicas en el interior de la sala de clases, como si las aulas escolares no estuvieran en este mundo.

Lo ratifica José Ortega y Gasset, al afirmar que “la escuela, como institución normal de un país, depende mucho más del aire en que íntegramente flota, que del aire pedagógico, artificialmente producido dentro de sus muros”.

2.- La educación es formación de la conciencia ética es el título de la exposición. El título es la noción más precisa de educación.  Al hablar de educación y de ética, se concluye que la educación es ética, es decir, es reflexión filosófica, esto es, racional, sobre la búsquedadel bien.  El bien es universal.  Luego, se infiere que si la educación es formación de conciencia ética, porque cada acto  se proyecta en los otros, se debe partir del supuesto de que el hombre es un ser social.  Es nuestro supuesto como educadores cristianos.  Pero la  noción de hombre dominante es la de individuo que compite con los demás por la propiedad en medio del mercado.

 Nosotros concebimos a la educación como conciencia ética  y, en consecuencia, es educación de DDHH.

Estamos nadando contra la corriente.

3.- Educación es conciencia, porque es necesario darnos cuenta de los acontecimientos históricos, de su genealogía, de su proyección y de su significado.

Es ética, porque es una reflexión filosófica sobre el proceso formativo, discerniendo respecto de su bondad o maldad.  Más directamente: si humaniza o deshumaniza.

 Si humaniza, la educación se implica con los DDHH porque estos son valores básicos de una sociedad democrática, esto es, de una sociedad impregnada de igualdad y de participación.

4.-  Se atribuye a Sócrates el origen de la ética.  Para él, el bien es el conocimiento.  El mal es la ignorancia.  Para hacer el bien, es necesario conocer.  Allí está la misión del educador: estimular al discípulo hasta que reconozca la ignorancia y saque a la luz la verdad que se encuentra en la interioridad de cada persona.  Por tanto, el medio para alcanzar la verdad, lo que es y no lo que aparenta ser, es la educación.   Esto es formación de la conciencia y no una instrumentalización de las personas.

5.- Platón afirma que el bien está en la esencia, en la Idea.  El mal está en lo sensible.  La Idea o esencia o alma o razón o espíritu, esto es, lo no sensible, lo que no es cuantificable, lo que no se debe tratar como objeto, lo gratuito, lo que no tiene valor mercantil, es el bien.  Luego, la educación como objeto de mercado no es educación.  El lucro en la educación no debe tener cabida.

6.- Aristóteles dice que el bien es la felicidad, es decir, aquello a lo que tiende todo hombre.  La felicidad es pensar bien y actuar bien.  Como el bien es de los hombres y los hombres son seres sociales, el bien se manifiesta en la economía, la política y el derecho.

 Los pensadores clásicos nos ayudan a discernir sobre la realidad contemporánea.

7.- El concepto de hombre como ser social se rompió en la modernidad.   Entonces surgió la idea de individuo, desde el Yo pienso de Descartes, extendiéndose con el calvinismo y la idea de predestinación.

De allí nace el capitalismo, la ciencia positiva, la idea de progreso, la industrialización, el sistema financiero,  hasta la actual   globalización.

Es lo que han difundido von Hayek, Milton Friedman y que la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile  ha impuesto como dogma de fe en detrimento y contraposición de la fe cristiana que dice postular.

 8.- Por esta ideología, en todos los países de América Latina los profesores hemos sido implacablemente perseguidos por ser considerados “elementos subversivos”.  Miles de entre nosotros han sido encarcelados, torturados, relegados, exiliados, vejados, vigilados, violados, ejecutados, degollados, hechos desaparecer.  Ayotzinapa es uno de los ejemplos del último período.  Las oligarquías se han esmerado en ello y sus lacayos no han omitido momento alguno para tratarnos como inferiores, para denostarnos, humillarnos, criticarnos, burlarse públicamente de la situación opresiva que padecemos, culpándonos del bajo nivel escolar.

9.- No se toma en cuenta que los organismos internacionales han destinado a la educación como la principal reproductora de la desigualdad.  Para ello, nos han obligado a abandonar la reflexión filosófica cambiándola por un modelo economicista bajo el rótulo de despolitización, “encastillándonos” en la sala de clases, al margen de la creación de cultura y de la historia, lo que es acompañado por una proliferación de cursos de especializaciones técnicas, innumerables asesorías pedagógicas descontextualizadas y de la permanente amenaza de cesantía y de tratos arbitrarios.

De esto son cómplices y autores materiales los expertos, los especialistas, los académicos, los burócratas, los consultores, los asesores, los investigadores.  Son cómplices de la intencionada destrucción de la educación pública, que conlleva la pérdida de sentido de la vida de las presentes y futuras generaciones.

Así se ha impuesto la globalización: rompiendo la  ética.

10.- Con la globalización neoliberal se produce una ruptura del éthos de la sociedad occidental y hoy también de la sociedad mundial.  No hay ética.  No hay conciencia ética en nuestra cultura.  Por tanto, no hay educación y tampoco hay DDHH.

Estamos creyendo que educamos en mundo que  en realidad ya no existe.

11.- La violencia, el terrorismo, la criminalidad, la droga, la corrupción, no son los problemas de fondo, sino sólo indicadores de un problema más radical y más profundo: la ruptura del éthos, de la conciencia ética que posibilita la convivencia social.

Las respuestas del sistema  son más cárceles, más leyes represivas, más policías y militares en las calles.  Por eso los discursos de las iglesias y de los educadores no tienen efecto: porque no se dirigen a las raíces de los problemas.

 12.- Las sociedades más afectadas con la crisis ética son las que han adoptado con mayor entusiasmo el modelo de sociedad de USA y del Primer Mundo.    El llamado “crecimiento económico”, las modernizaciones, los ajustes, no solucionan el problema sino que lo acrecientan.

La concentración de la riqueza ha subordinado a la política, lo que ha conducido a una democracia sin contenido.  Se ha impuesto la prioridad absoluta de lo económico y de un único sistema de economía y de convivencia, que es un sistema basado en la violencia.

Así se ha envilecido la cultura.

13.- Como el individuo ha sido puesto por encima de  la persona, del hombre como ser social,  las élites y sus satélites carecen de solidaridad.  Se encierran en sí mismos.  Emerge así una sociedad dividida en la que no hay contacto entre la clase superior y la clase inferior.  Hay exceso de información,   pero no hay comunicación.

 La asociación, el sindicato, la lucha de clases, que eran formas de unión social,  ya no son posibles porque el trabajador no sabe quién dirige, quién manda, no sabe cómo funciona la sociedad en la que está físicamente, pero a la que mental y espiritualmente no está integrado.

14.- Aunque débilmente, la integración social la daba la educación pública, que transmitía valores como la nación y el trabajo.  La nación y el trabajo eran valores comunes.  El trabajo era fuente de dignidad.  Pero la globalización ha roto el espíritu de la nación y del trabajo, porque ha globalizado sólo a las élites.  Las grandes masas, las mayorías, han quedado marginadas.

15,- Las élites del mundo entero se contactan entre sí, pero no se contactan con sus propios pueblos.  Viven en los alrededores de las ciudades en paraísos artificiales que abandonan para viajar a los paraísos turísticos o a los paraísos fiscales que son el símbolo de la ruptura de la solidaridad.  No pagan impuestos.  Quieren un Estado débil que sólo les garantice privilegios y que reprima el desorden.  No se interesan por la educación pública, ni la salud, ni la vivienda, ni la previsión.

No tienen idea de cómo viven sus propios pueblos.

 16.- Los pueblos están excluidos, rechazados, marginados, envilecidos, sin solidaridad hacia nada ni de nadie.

El trabajo era un medio de socialización.  En la globalización (o sociedad del conocimiento) no existe estabilidad del trabajo ni identidad profesional.  El trabajo es sólo mercancía.  Ha perdido su dignidad.  Por tanto, en los lugares de trabajo no se generan formas de solidaridad.  Ya no hay derechos sindicales.  Y al no haber dignidad del trabajador, los jóvenes quedan sin referencia de valores.

17.- Hoy no existe éthos cultural.  Este estaba en el inconsciente de la sociedad, constituyendo el alma de la cultura, el fondo desde donde proceden las normas y los valores, los cuales se transmiten por el testimonio, a través de símbolos, mitos, sabiduría popular.

Es la base de la ética.  Una ética sólo racional, sin transmisión testimonial, no penetra en la vida, ni en los actos, ni en los comportamientos.  Estos hoy obedecen al mercado.  Luego, los comportamientos ya no son éticos, sino que obedecen al mercado: hago no lo que debo hacer, sino lo que me conviene.

 18.- La educación concebida como formación de la conciencia ética, tiene como fin la transmisión del éthos cultural, del espíritu del pueblo.

La educación pública era preparación para realizar un trabajo, para realizarlo como ciudadano de una sociedad democrática.

Pero en la era de la globalización neoliberal ya no hay éthos cultural, no hay ética, no hay espíritu.  Por tanto, no hay educación.

La familia no educa porque los padres no saben qué transmitir a los hijos.  Los abandonan a si mismos.  Les dan cosas e instrucción, pero no valores.

 19.-  Las escuelas son centros de preparación para el mercado.  Pero todos los niños y jóvenes de clase baja saben desde el comienzo que en esa competencia   son “perdedores”.  La educación de hoy es para los que van a vencer en el mercado del trabajo.  Para la mayoría es inútil lo que la escuela enseña.  No se otorga preparación para la vida que verdaderamente se tendrá que vivir.

Se ha logrado así el objetivo de la despolitización y uno de sus principales medios han  sido  las pruebas internacionales estandarizadas. En consecuencia, hoy no hay educación y menos aún  hay educación pública.

20.- El Estado ha dejado a la educación pública en decadencia porque no le ve sentido.  Los técnicos que las empresas requieran son preparados por instituciones privadas más integradas al mercado. El único conocimiento que se valora es el conocimiento en torno al mercado.  Toda la información que transmiten los medios se refiere al mercado, para seleccionar y orientar la producción y dar a los capitales mejores rendimientos.

La tecnología y  la ciencia benefician a los que las aprovechan económicamente, haciendo de ellas nuevas mercancías.

 No se transmiten valores éticos, porque estos perturban el juego del mercado.

21.- Para los estudiantes, más importantes que los mensajes de la escuela son los que difunde la TV.  La TV difunde la forma de vida de la clase alta.  El éthos  de la clase alta es el narcisismo: el individuo no se refiere a sí mismo, sino a la imagen que proyecta.  De ahí la necesidad de consumir para existir.

22.- Los Estados no pueden desarrollar la educación pública ni respetar los derechos humanos mientras los gobiernos están asociados a The Goldman Sanchs Group, acusado del fraude de las hipotecas subprime y de ser parte del origen de la crisis financiera griega al haber ocultado cifras del déficit público.  Y  J.P.Morgan, acusado de prácticas delictivas en su gestión de bonos hipotecarios durante la crisis subprime de 2008 al no informar a los organismos controladores de sus prácticas.  O el HSBC Securities, una de las primeras empresas financieras del mundo y que en 2012 un informe del Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado de USA reveló que durante años el HSBC había lavado dinero de los cárteles mexicanos y de otras organizaciones criminales, cuestiones que se vio obligado a reconocer.

23.- ¿Qué hacer para reconstituir una ética enraizada en un nuevo éthos cultural?

 Las iglesias no convencen con sus discursos moralizantes y anacrónicos.  La Iglesia Católica está asociada a la clase alta, está “inculturada” a esa clase  exceptuando a sectores muy reducidos que no tienen mayor ingerencia en las decisiones ni en las líneas pastorales.

La solidaridad la han confinado a obras asistenciales a las que la clase alta otorga ayuda para corregir los defectos que creen ser transitorios del sistema económico, el cual “chorreará” a todos.  Piensan que el Estado es el problema.  Por su parte, el Estado está presionado por el FMI, el BM, la OMC, los TLC y las transnacionales.  Se denuncia la corrupción de las instituciones del Estado, pero  nunca la corrupción de las empresas privadas.

24.-  Sin embargo, el Estado fue el creador de la economía, del trabajo, de los servicios sociales.  Fue el principal agente de la educación y  no se le puede reemplazar en relación a la posibilidad de un nuevo éthos cultural para difundir y universalizar valores.

Hoy el Estado es débil, por lo que debe apoyarse en la organización de los movimientos populares.

25.- ¿Cómo recrear la educación enraizada en los derechos humanos?

Es a lo que insta el Papa Francisco en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares (27-29 de octubre de 2014) al decir que “los pobres no sólo padecen la injusticia, sino que también luchan contra ellas.  No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas.  Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar”. La solidaridad “es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos.  También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales.  Es enfrentar los destructores efectos del imperio del dinero: los desplazamientos forzados, la emigraciones dolorosas, la trata de persona, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de Uds. sufren y que todos estamos llamados a transformar.  La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los  movimientos populares”.  Y agrega: “No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos.  Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales”.  Y continúa instando a las organizaciones populares a luchar contra el desempleo, el trabajo informal y la falta de derechos laborales, frutos de un sistema económico que descarta niños, ancianos y jóvenes, por lo que “es necesario crear una cultura del encuentro, síntesis entre lo local y lo global, porque la lucha de los movimientos populares nos hace bien a todos”.

26.- Siguiendo este razonamiento, el profesor (a diferencia del tecnócrata) tiene conciencia del significado político de su profesión.  Frente a la sociedad, promueve la cultura.  Frente a la persona, construye en sí cultura.

Esto lo hace promoviendo utopías, sentido de la vida, humanizando, integrando, cohesionando al pueblo al que pertenece.

Dice Santo Tomás que, para educar a los jóvenes, “tres cosas debe hacer el maestro: ordenar rectamente hacia el fin, a lo que se llama dirigir; emplear toda cautela para que no se extravíe, lo cual tiene por nombre regir: reducirlo al recto camino si se hubiera apartado de él, a lo cual se llama corregir”.

27.- La intencionalidad es en la conciencia del profesor, adquirida por la razón y la experiencia, lo que da paso a la sabiduría.  La sabiduría permite discernir entre las posibilidades hacia el  educando y que dependen del profesor: ascender a la plenitud de la humanización o descender a la nihilidad o el sin sentido.

La educación tiene como fin  la humanización, la dignidad humana, a través del diálogo con el mundo.  Ello desemboca en  la libertad, esto es, “cuando se descoloniza la mente del oprimido de la presencia del opresor”.  (Freire-Frei Betto, “Esa escuela llama vida”).

La preocupación prioritaria de los cristianos y, en particular, de los educadores cristianos, debe ser la restauración de la educación pública, porque es la única que puede alcanzar a la gran masa de los pobres e impedir la intensificación de la degradación de las nuevas generaciones populares que están en situaciones sin salida, sin refugio, sin socialización, sin dignidad.

28.- El porvenir está en los movimientos y organizaciones voluntarias, abiertos a todos, dominados por una preocupación ética, capaces de liberarse de las estructuras económicas imperantes.

Ello implica una visión crítica del mundo actual y de la economía de mercado.  La gran masa no tiene capacidad de darse cuenta de lo que está sucediendo.

Hay que suprimir las fronteras al interior de las sociedades para que las élites vean lo que pasa en el infierno que dejaron formarse al lado de sus paraísos.

Hay que seguir la dinámica de los trabajos voluntarios, de campañas de alfabetización, de Médicos sin Fronteras, del Movimiento por el Cierre de la Escuela de las Américas, de las radios y TV comunitarias, etc.

 29.- El valor fundamental de una nueva ética es la relación humana: ser capaz de relacionarse, de comunicarse personalmente, de crear convivencia.

No es la comunicación de la red de medios tecnológicos, porque esa es la comunicación del mercado.  Esa despersonaliza.  Lo que vale es la comunicación personal y que posibilita la socialización, la organización para una vida en comunidad.  Porque la globalización sólo permite la competencia y la lucha de todos contra todos.  Hoy triunfa sólo el que actúa sin ética.

30.- Sólo las organizaciones sociales democráticas, el pueblo organizado, informado, educado y unido pueden transformar el sistema imperante.

En la organización social y política está la tarea de la educación en derechos humanos.

Debemos exigir una reforma universitaria que reivindique la misión de la universidad como centro de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad, lo que implica la presencia de académicos solventes intelectual y éticamente.

Crear talleres de reflexión buscando precisar la conceptualización y, a la vez, denunciar la corrupción de las instituciones de educación.

Sistematizar y difundir las experiencias inéditas, de tal manera de que toda la sociedad se entere de la labor extraordinaria y bella del profesor.

Participar de organizaciones sociales, culturales y políticas, estableciendo vínculos internacionales.

Enfatizar la formación de buenos hábitos, como educación humana básica.

Desarrollar la formación ética en el sistema escolar y a través de medios de comunicación locales.

Denunciar  la impunidad de los delitos de lesa humanidad y prevenir las violaciones de DDHH a través de la difusión del Derecho Internacional.

31.- Los DDHH los han reducido a no ser molestados por nada ni nadie, lo que  se expresa en el egoísmo. Es así como la situación actual es de barbarie.  No hay alternativa: educación en derechos humanos o barbarie.

 La gratuidad es lo único que puede restaurar la relación humana entre personas.  La gratuidad se opone a la ideología del mercado.

Pero no debemos olvidar la tarea más directa de los educadores: la educación humana básica para transmitir la responsabilidad personal.  Enseñar lo que es útil para la vida.  Y lo que es útil para la vida es saber relacionarse y pensar por sí mismo.

32.- Hay múltiples ejemplos que ratifican lo antes señalado, como el siguiente: el 1º de enero de 1994, los conceptos de dignidad, identidad y memoria rompieron el silencio de los “condenados de la tierra” a través de la aparición del movimiento zapatista.  Más tarde se gestó el Primer Encuentro Internacional por la Humanidad y contra el neoliberalismo en 1996, en Aguascalientes, en la selva Lacandona y que ha sido continuado en diversos lugares del mundo.  Porque la humanidad tiene derecho a vivir humanamente y un paso básico es que los pueblos digan su palabra, porque “para el poderoso, nuestro silencio fue su deseo.  Callando nos moríamos, sin palabra no existíamos.  Luchamos para hablar contra el olvido, contra la muerte, por la memoria y por la vida.  Luchamos por el miedo a morir la muerte del olvido. Hablando en su corazón indio, el pueblo sigue digno y con memoria”.

Fuente: http://www.elciudadano.cl/columnas/la-educacion-es-formacion-de-la-conciencia-etica/07/21/

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Por una educación sin límites

Por: Paula Alejandra Pinzón O.

La inversión de Colombia a la educación es de menos del 5 por ciento del PIB, cifra realmente alarmante para un país que se encuentra edificando un camino hacia la paz. Colombia se ha convertido en un país en el que la educación de calidad es un privilegio.

Un derecho fundamental para la vida de cualquier ser humano, ahora es un sinónimo de lucro. Esto aumenta las brechas de acceso a la educación, las cuales claramente imposibilitan que la sociedad colombiana florezca, se transforme, no solo para reproducir conocimiento, sino para ser productor de este.

Es necesario que se exija creatividad en la enseñanza, un maestro, una escuela o una universidad, no se deben condicionar únicamente a dictar un tema para que el alumno lo entienda y apruebe. La experiencia de aprender debe radicar en el intercambio de conocimiento, la creación y la posibilidad de plantear nuevas preguntas, que estén conectadas considerablemente con lo que estamos viviendo, aún más en un continente y un país que ha soportado por siglos las aflicciones de la violencia.

Cuando la educación deje de ser un negocio, comprenderemos que jamás representará límites, dejaremos a un lado las costumbres que nos apartan de nuestros más recónditos deseos y anhelos, aprenderemos a mostrar novedosas herramientas por medio del conocimiento. Brindará libertad de pensamiento, no nos conformaremos con lo que los demás han declarado por nosotros, seremos constructores de paz y nos hallaremos discutiendo propios planteamientos sin violentarnos. Ideas únicas, para un país que exige respuestas diferentes. Colombia necesita jóvenes sentipensantes, que se enfrenten a las contrariedades de un país desigual. Para reconstruir, no queda más que recordar, para llevar la verdad, es necesario cosechar memoria y cosecharla a través del tiempo, ya que la verdad simboliza y encarna el cambio que aún sigue adormecido.

Fuente: http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/por-una-educacion-sin-limites-EG6954868

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El problema concreto de la educación abstracta

Por: El Siglo de Torreón

 La historia nos cuenta que, entre más alto es el nivel de escolaridad de una nación, mejores son sus condiciones de vida; pero en México ocurre algo distinto. En las últimas décadas, el promedio de educación escolar de los mexicanos subió de 3.5 años en 1970 a 9.3 años el 2016. No obstante, no se han experimentado aún mejoras sustanciales en la calidad de vida, de hecho, en muchos sentidos pareciera haber un retroceso. Hoy, los habitantes de este país nos sentimos más vulnerables, más inseguros, no confiamos en nuestras instituciones ni creemos en el estado de derecho.

El problema es la educación. Pero no en los términos en los que cotidianamente se habla sobre el asunto. Es verdad que veníamos de hábitos educativos rígidos, incluso violentos, pero la satanización de esas formas, como suele ocurrir, ha nublado nuestra capacidad de pensar en las muchas cosas buenas que también había en la educación de antaño. Sin embargo, insisto, no es allí en donde radica el problema profundo de nuestra educación.

Nuestra concepción de enseñanza escolar es el resultado de un trasplante de una idea educativa europea misma que tardó por lo menos 300 años en gestarse y consolidarse hacia la segunda mitad del siglo XVIII. Esa noción gira en torno a la construcción de grandes abstracciones que representen al mundo y que posibiliten su transformación. Lo más importante aquí, es entender que las abstracciones no surgen de la nada sino que parten de la realidad concreta y cotidiana.

Quienes importaron esa concepción de la enseñanza escolar a México, y quienes continúan aferrados a ella, de alguna manera consideraron que el camino se podía seguir exactamente en el sentido contrario, es decir, aprender la abstracción para luego ir hacia la realidad concreta. Para decirlo de manera coloquial, ir de la teoría a la práctica. Craso error.

¿Cuántos, por ejemplo, conducen sus automóviles violentando todas las reglas de tránsito porque están seguros de que «nada les puede pasar»? ¿Cuántos mexicanos no se lavan las manos antes y después de ir al baño? ¿Cuántos más se meten en grandes líos financieros porque suponen que «sí lo podré pagar»? ¿Cuántos realizan sus labores de manera descuidada porque al cabo que «no pasa nada»? ¿Cuántas obras públicas terminan colapsadas porque «nadie se va a dar cuenta»?

La probabilidad de que algo malo ocurra es una abstracción. Todos conocemos las consecuencias negativas de actuar mal, pero las sabemos de manera teórica: no nos pasan hasta que nos pasan. Mi hipótesis es que nunca hemos sido educados a comprender cómo se llegó a una abstracción. No sabemos, por ejemplo, cómo se determinó que la fórmula química del agua era H2O y casi nadie comprende que, en su estado natural, el agua jamás está en ese nivel de pureza.

De manera similar desconocemos las razones para no ir a más de 60 kilómetros por hora en las calles; para no tirar basura fuera de su sitio; para no vender o comprar el voto; para no desviar recursos públicos a fines para los que no fueron presupuestados; para no pedir diezmos, mordida o moches; para no torturar; etc. Todo lo que logramos apreciar es lo concreto del beneficio personal inmediato que estamos experimentado; al tiempo que desdeñamos las abstracciones que nos hablan de los males y peligros que pudieran presentarse. Cuando nos toca, entonces lloramos.

La educación en México es un problema porque no nos enseña a teorizar con rigor nuestra experiencia cotidiana. ¿Les parece una expresión muy abstracta y «filosófica»? Los invito a ver lo concreto de los índices de suicidio adolescente, embarazo precoz, homicidios dolosos y culposos, niveles de contaminación ambiental; percepción de la corrupción; confianza institucional, etc., etc., etc.,

Fuente: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1362764.el-problema-concreto-de-la-educacion-abstracta.html

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