Page 1845 of 2736
1 1.843 1.844 1.845 1.846 1.847 2.736

La Asamblea Nacional Constituyente en clave de Educación Universitaria, ciencia y tecnologías para la consolidación del poder popular

Por: Luis Bonilla-Molina

A continuación publico un articulo colectivo, en cuya elaboración participé y con el cual estoy en un 100% de acuerdo.


Desde todos los lugares y en cada uno de los territorios de la patria de Bolívar y Chávez, millones de jóvenes estudiantes, profesores, trabajadores, personal que coadyuva al hecho educativo, tecnólogos, científicos y académicos, expresamos de viva voz, nuestro compromiso con la transformación radical de la sociedad y la educación venezolana. Al unísono dijimos ¡¡¡Presentes¡¡¡ cuando el Presidente Maduro decidió convocar al proceso constituyente para seguir haciendo revolución permanente en nuestro país.

Desde 1999 la revolución Bolivariana tiene rostro de pueblo trabajador, juventud, mujeres, indígenas, sexo diversos, adulto mayor, empresarios nacionalistas, afrodescendientes, tecnólogos populares, innovadores, científicos y, por ello, en una segunda oportunidad se nos convoca a pensar, debatir y elaborar la redacción de una Carta Magna que exprese la nueva realidad nacional y construya el marco jurídico que fundamente el pacto social del presente. Todos los universitarios vamos decididos a participar en la elección de nuestros constituyentes, la elaboración colectiva de su agenda ciudadana y la redacción del texto que regirá el destino colectivo de todos y todas.

Esta es una oportunidad, sólo posible gracias al legado del Comandante Chávez, al heroico compromiso transformador de la alianza cívico-militar que hoy dirige nuestro presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y al ímpetu rebelde de nuestro pueblo. En consecuencia iniciamos una discusión abierta, respetuosa, tolerante y comprometida con el destino nacional para que en el texto constitucional que emane de la Asamblea Nacional Constituyente queden reflejadas los avances conceptuales y la experiencia de toda la academia en la perspectiva de construir una patria libre, soberana, independiente y productiva.

Una primera sistematización de aspiraciones que recogen el anhelo de hacer una revolución universitaria

En una primera recolección de ideas, propuestas, expectativas y aspiraciones de la sociedad en su conjunto y de los actores del sector, hemos construido una agenda temática que posibilite la apertura del debate. No es una agenda cerrada, por el contrario, estamos conscientes que son muchos los temas y propuestas que surgirán en el debate que redimensionaran lo que aquí se les presenta hoy.
Entendemos este esfuerzo, no como iniciativas para colocar visiones individuales, sino como una dinámica para construir consensos republicanos respecto a la universidad, la ciencia y la tecnología que necesitamos para seguir avanzando en la revolución Bolivariana. Estas ideas, en permanente construcción, nos permiten hoy delinear algunas líneas gruesas para el sector de la educación universitaria, la ciencia y la tecnología asociadas al poder popular, de cara a los próximos años. Estas son:

Generales:

  1. Ratifiquemos la autonomía universitaria responsable, como filosofía de una universidad que sirve de cobijo a un proyecto colectivo de independencia nacional, soberanía económica y productiva, así como de autodeterminación desde la democracia participativa que emana del poder popular.
  2. Demos rango constitucional a la aspiración ciudadana de un Consejo Nacional de Educación como máxima expresión colegiada de la política para el sector universitario, ciencia y tecnología. Consejo que sería presidido por los Ministros del sector y que tendría en igualdad de condiciones a las máximas autoridades de nuestras casa de estudio universitarios, a los lideres de los centros de investigación existentes en el país, a representantes de los poderes existentes, incluidos del poder popular y, voceros del mundo productivo. Este Consejo no sólo delinearía las políticas públicas del área sino que ejercería la contraloría social de una de sus herramientas fundamentales: los planes decenales de educación universitaria, ciencia y tecnología.
  3. Plasmemos el 9% del PIB y el 25% del presupuesto público nacional como mínimo para la educación en Venezuela, dentro de cuyo cálculo se incluyan las misiones educativas.
  4. Una de las aspiraciones ciudadanas más sentidas es la obligación del sector universitario, ciencia y tecnología de impulsar una ambiciosa política pública detransparencia de gestión, pasa por la divulgación en la plataforma digital y en tiempo real de todo acto administrativo y las decisiones que se tomen en cada institución del sector. Ni una caja negra mas en el sector. Ello pasa por el profundización de la democracia participativa y la contraloría social en el sector, mediante la trasmisión en vivo en la Web de las sesiones de cada uno de los consejos universitarios, órganos de co-gobierno institucional y de las propias reuniones de las organizaciones académicas y gremiales.
  5. En un momento en el cual es urgente relanzar el mundo productivo en una apuesta por un socialismo actualizado del siglo XXI, es urgente que se contemple con rango constitucional que todo proyecto productivo debe ser rentable y sus ganancias deben ser repartidas al menos en un 50% entre los actores que participen directamente en su ejecución. La mentalidad socialista se construye en la gestión compartida y el control colectivo del destino de las ganancias. No podemos seguir permitiendo el desarrollo de proyectos que solo arrojen saldos rojos y no enseñen con el ejemplo la importancia del trabajo productivo.
  6. A casi cien años de la reforma de Córdoba necesitamos pensar una nueva universidad para el siglo XXI. Ello pasa por abrir un debate en el marco de la constituyente respecto a temas como 1) Universidad con origen en la docencia expresadas en carreras ó Universidades que se funden a partir del trabajo de centros de investigación? 2) Necesidad de un modelo de planificación de las carreras, basado en las necesidades del país y posibilidades de desarrollo profesional y laboral de los egresados, que contemple no solo la apertura sino también el momento de cierre de cada de ellas; (3) Avanzar a un modelo de financiamiento, que como lo señala el Banco Mundial en su mas reciente informe, pueda contemplar impuestos para aquellos que más tienen recursos para garantizar su sostenimiento ; (4) la revisión del concepto de universidades nacionales propio de los siglos precedentes; hoy la democratización de la información y el conocimiento con expresiones territoriales concretas pareciera apuntalar la idea de un modelo de universidades pequeñas, universidades de la ciudad como paradigma del siglo XXI. Las universidades nacionales y extra territoriales se corresponden a un modelo de instituciones para el siglo XIX y XX. Las universidades del siglo XXI se deben y justifican en relación con sus comunidades directas.
  7. Uno de los grandes desafíos del debate educativo mundial está asociado a la calidad educativa. Nuestro proceso Bolivariano tiene un concepto de la calidad educativa vinculado al desarrollo integral de la personalidad, la construcción de ciudadanía y la pertinencia social de la formación profesional; en oposición al modelo de calidad basado en competencias desarrollado por los organismos económicos globales.Para desarrollar un monitoreo permanente de nuestro modelo de calidad educativa, se plantea la urgencia de contemplar, con rango constitucional, la creación del Instituto Nacional de la Calidad Educativa.Tenemos que evaluar el impacto y los resultados de lo que hacemos en el sector.

Juventud estudiantil

  1. Para Chávez y Maduro los jóvenes han sido y son, el centro de la atención y la preocupación social. Venezuela ha vivido enormes alegrías de su generación de oro en deporte, producto del esfuerzo en democratizar el acceso al deporte y focalizar la formación deontológica en los más talentosos. Esta experiencia debe tener diversas expresiones y adquirir rango constitucional. Por ello se recoge la aspiración: (a) que cada joven profesional egresado universitario, tenga derecho a una asignación mensual equivalente a un salario mínimo, una vez obtenido su titulo, mientras es asignado a un puesto de trabajo en el sector público o privado; (b) la creación del plan nacional de investigadores e innovadores juveniles que posibilite que miles de venezolanos y venezolanas, con inclinación por la investigación, sean aprendices de científicos consagrados recibiendo como apoyo becas trabajo mientras dure su periodo de formación acompañada;
  2. Venezuela ha dado un salto cualitativo en su soberanía comunicacional. Los dos satélites en circulación y los otros programados abren posibilidades de democratizar la información para el desarrollo productivo, industrial y educativo. Por ello, se propone que quede plasmado con rango constitucional, que toda innovación tecnológica, comunicacional y productiva, tenga una expresión de su desarrollo en las universidades y centros de investigación

Docentes y trabajadores del sector

  1. Una sociedad que se revoluciona para lograr la suprema felicidad tiene en la educación y la investigación su eje vertebrador central. Por ello, la labor de los docentes en general y de los universitarios en particular resulta sustantiva en una estrategia de pedagogía política colectiva. Por ello, se propone que tenga rango constitucional la aspiración ciudadana que sus educadores tengan el reconocimiento en sus condiciones de trabajo propias de la digna labor que realizan. En este sentido, se recoge la aspiración de contemplar, con rango constitucional, que (1) un 5% del PIB, dentro del que corresponde al sector de educación, sea destinado a garantizar salarios dignos y condiciones de trabajo conforme a la labor que realizan los docentes e investigadores del sector; (2) la asignación de una alícuota del 10% de todos los impuestos al lujo, gastos suntuarios y ganancia, para garantizar un mejora permanente de las condiciones salariales de los trabajadores del sector educación, ciencia y tecnología.

Estas son solo algunas ideas en proceso de construcción para alcanzar un Venezuela en paz y con justicia social para todos y todas.

*Fuente:https://luisbonillamolina.wordpress.com/2017/07/19/la-asamblea-nacional-constituyente-en-clave-de-educacion-universitaria-ciencia-y-tecnologias-para-la-consolidacion-del-poder-popular/

Comparte este contenido:

Inglés, el corazón del cambio educativo en las normales.

Por: Lev M. Velázquez Barriga

Tras el show mediático montado por el candidato Aurelio Nuño para presentar públicamente la Estrategia de Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales, el presidente del INEE, Eduardo Backhoff, en una clara muestra de descoordinación entre el instituto que preside y la SEP, dijo desconocer en qué consiste la propuesta completa y si ésta recupera las recomendaciones que habían realizado desde 2015. La misma desinformación ha prevalecido desde que se impuso esta reforma constitucional en el ámbito de las escuelas formadoras de docentes, pero que hoy son sujeto pasivo de cambios anunciados de manera vertical.

Lo que sí pudo identificar Backhoff entre los planteamientos todavía parciales e inconclusos de la propuesta oficial, es que el inglés no había sido parte de sus directrices; quizá, el INEE debería consultar no a la SEP, sino a las fuentes directas, a los autores intelectuales de lo que se dio a conocer como el corazón del cambio educativo y echar una mirada al estudio Sorri(y). El aprendizaje del inglés en México, de los empresarios Mexicanos Primero.

De entre las opacidades de la Estrategia de Fortalecimiento, las tesis repetidas y las ínfimas distracciones monetarias para llevarla a cabo, es inevitable percibir que se coloca a la enseñanza del idioma inglés como el verdadero núcleo transformador de las escuelas normales y de la educación básica por consecuencia, según se desprende de su propia lógica. Nada más descorazonador que la pobreza educativa y cultural de ese discurso pedagógico, en un país caracterizado tanto por su riqueza plurilinguística como por su multiculturalismo.

En Sorri(y), aprender en inglés y no sólo aprender inglés aparece como un derecho humano que abre la puerta de acceso al conocimiento universal. La premisa sería convincente si la analizamos de forma ahistórica, pero no podemos olvidar que ya vivimos un primer proceso epistemicida que impostó el monolingüismo como instrumento para la sumisión de los saberes y conocimientos de los pueblos no occidentales, cada nación invasora europea colonizó con su propia lengua civilizaciones ancestrales, nombró desde su mirada eurocéntrica lo que se propuso como el único modo de pensar y de ser en el mundo.

En nuestro tiempo, ya no son naciones las que buscan nombrar el mundo, sino las corporaciones económicas que trascienden las fronteras nacionales y que necesitan globalizar el lenguaje de la cultura mundo basada en el consumo. Estas corporaciones no ven ciudadanos ni seres humanos con derechos, sino capital cognitivo, el inglés como valor agregado a la fuerza de trabajo; tal como lo dicen en Sorri(y): Las empresas mexicanas no crecen lo suficiente y se diversifican, entre otras cosas, por su incapacidad de participar en el contexto global como opción competitiva de mercado abierto, sino como nicho de materias baratas o de manufactura con mano de obra de bajo costo, precisamente por no tener dirigentes con dominio fluido del inglés.

La necesidad imperiosa del capitalismo para mundializar el inglés no es porque se le conciba como una puerta de acceso a la interculturalidad, sino como la única posible y entonces lo convierte en el vehículo por excelencia para la recolonización de la humanidad. La premisa de Mexicanos Primero, en tanto que con esta medida se rompe con el monolingüismo, ya sea del español o de cualquiera de los muchos idiomas que se hablan en el país es equívoca; por el contrario, lo fomenta, sólo que ahora coloca al inglés como la lengua dominante a escala planetaria.

Aprender en inglés trasciende los límites de la convivencia entre idiomas, implicar pensar y codificar los aprendizajes en inglés, no mientras te lo apropias o lo practicas, eso sería lo más lógico, sino algunas jornadas enteras, como dos o tres, o algunas asignaturas del plan de estudios, como ciencia o matemáticas. Pasar del incremento de horas de una lengua extranjera a suplantar las cosmovisiones es una amenaza de epistemicidio que no se le puede tomar por inocente; los idiomas no son sólo expresiones orales y escritas en estricto sentido, son sistemas de pensamiento, que también expresan formas de vida, cuando éstos mueren se llevan a la tumba saberes, conocimientos y maneras de construirlos que sólo podían manifestarse y vivirse dentro de sus dinámicas lingüísticas.

En este sentido, la estrategia debilita la fuerza de las normales y sus posibilidades transformadoras de la sociedad a través de la educación, porque está dejando fuera del currículo las cosmovisiones que han hecho posible la irrupción del proceso involutivo de la modernización capitalista, reproduce los mismos patrones de colonialidad de aquellos saberes que fueron castellanizados, pero que hoy emergen desde sus raíces ancestrales para abrir nuevas rutas de vida viables y urgentes frente a la crisis civilizatoria.

La intención reformista de las normales que se propone reclutar un ejército de maestros de inglés, no contempla la misma cruzada para cumplir con la Educación Indígena e Intercultural que enuncia como uno de sus cinco ejes; podemos deducir con toda certeza que la correlación entre la formación normalista y la inclusividad que se presume para la educación obligatoria, es una falsedad. La de Nuño y los empresarios no es una estrategia de fortalecimiento nueva, sino la misma que se propone exterminar al normalismo y su proyecto cultural que se mantiene vivo, aún en medio de todas estas tácticas de ataque a fuego abierto, represión física y de recolonización cultural.

*Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/07/18/politica/014a2pol
*Fotografía:eldebate
Comparte este contenido:

La judicialización antidemocrática de la política

Por: Emir Sader

Además de las imputaciones contra grandes líderes populares latinoamericanos, como Lula y Cristina Kirchner, de supuesta participación en casos de corrupción, para imponer la idea de que todos los políticos son corruptos, también se les hacen otras acusaciones, igualmente significativas, que en los hechos criminalizan actos de gobierno.

En el caso de Cristina, se intenta transformar en caso judicial la política cambiaria, que puede ser discutida como política de gobierno, pero nunca criminalizada. Para hacerlo, intentan hacer pasar la idea de que esa política habría traído ventajas financieras para la expresidenta y para su exministro de Economía. Se trata de ir acumulando sospechas que, aunque sin fundamento, vayan generando niveles de rechazo a estos grandes líderes, para intentar ponerle techo a su popularidad y hacerlos aparecer como cómplices o partícipes en irregularidades.

En el caso de Lula pasa lo mismo. Como no han encontrado ninguna prueba de algún tipo de involucramiento en actos de corrupción y su popularidad no deja de crecer, buscan condenarlo, sin pruebas, como confiesan no tener, sino por sus “convicciones”, como si estas pudieran fundamentar alguna condena judicial. En contra de Lula suman políticas de su gobierno, de promoción de los intereses de las grandes compañías brasileñas con financiamientos públicos y con promoción internacional de esas empresas. Como no pueden concebir que Lula lo haya hecho por el interés del país, tratan de adjudicarle alguna ventaja a cambio de esas promociones: un departamento que Lula nunca compró, que nunca fue de su propiedad, algo que pudiera demostrar que Lula actuó en función de intereses personales –como suele ser el caso de los gobernantes de derecha.

Para confirmar esa forma antidemocrática de intentar excluir a políticos de gran arraigo popular de la disputa electoral, arrebatando al pueblo el derecho de decidir sobre su destino, también en Colombia surgió un caso similar. El exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, candidato de la izquierda a las elecciones presidenciales, es blanco de un no menos espantoso proceso que intenta sacarlo de las próximas elecciones, además de llevarlo a la bancarrota personal, con multas de varias decenas de millones de dólares por una política de tarifas diferenciadas en transporte urbano, aplicada cuando fue alcalde de la capital colombiana.

Al igual que en los casos de Cristina y de Lula, se pueden discutir las políticas públicas de Petro, pero nunca criminalizarlas, menos aún porque tienen un carácter claramente popular y democratizador.

Además de los ataques personales a esos líderes, se suman los intentos por criminalizar políticas de carácter público, judicializar programas de gobierno y atacar políticas de Estado, aduciendo que perjudican los intereses del país. ¿Quiénes son los que acusan? ¿Quién les dio representación democrática en el estado de derecho, para intentar descalificar a gobiernos y políticas sostenidas por el voto popular y por la vida democrática?

Es una nueva vía para inviabilizar gobiernos democráticos. En los tres casos, Cristina, Lula y Petro, representan las alternativas de izquierda en las próximas elecciones de Argentina, Brasil y Colombia, tres países fundamentales en la región. Argentina y Brasil fueron los ejes de los procesos de integración regional, que tantas molestias han producido en la derecha de nuestros países, así como en los EE.UU. Colombia tiene como alternativa de la derecha a Vargas Lleras o al candidato que lance Uribe. Petro aparece en segundo lugar en algunas encuestas y en otras incluso empatado en el primer lugar.

La democracia parece que, cada vez más, ahoga a la derecha, la condena a la derrota. Sus políticas neoliberales se chocan no solo con los intereses de la gran mayoría de la población, sino también con la misma democracia.

En Brasil, un denominado Instituto Millenium advirtió esta semana que las elecciones de 2018 ponen en riesgo las (contra) reformas que la derecha ha tratado de aplicar mediante un golpe y por medio de un gobierno que tiene el dos por ciento de apoyo (en el margen de error, puede tener cero o menos que cero). El neoliberalismo se choca frontalmente con la democracia y con los intereses de nuestros pueblos. De ahí que busquen, ahora de nueva forma, mediante la judicialización de la política, hacerle trampa a la democracia y a la voluntad popular., sin embargo son atacados desde cualquier posición y seguro estoy que hay laboratorios trabajando para crear

Comparte este contenido:

Nuevos escenarios de aprendizaje en nuevos entornos de relación

Por Rodrigo Juan García Gómez

La educación de una ciudadanía transformada y trasformadora necesita un entramado de actuaciones educativas que desbordan la tradicional labor de las escuelas. Las instituciones de enseñanza deben seguir teniendo un papel relevante en la definición de ese ‘bien común global’ que es la educación. Sin embargo, es la confluencia ordenada de actuaciones, estructuras, agentes y escenarios (centros escolares, familias, casas de la juventud, clubs deportivos, centros culturales, laborales…) la que hace posible el pleno desarrollo de este derecho universal.

Una escuela comprometida con su función educadora debe asegurar el aprendizaje científico, moral, ético y crítico, de manera conectada con otro tipo de conocimiento más ‘situado’, más funcional… Y, al mismo tiempo, tomar conciencia de la existencia de otros escenarios con condiciones favorables para un aprendizaje más experiencial. Nuestra preocupación, por tanto, no debe ser convertir los establecimientos escolares en institucionales ‘totales’, sino contribuir a configurar un entramado de escenarios que definan una nueva ‘ecología del aprendizaje’.

La capacidad de buscar y crear las condiciones para seguir aprendiendo en situaciones y contextos diversos, es tanto o más importante que disponer de un amplio bagaje de contenidos. Resultaría contradictorio abordar la formación de una nueva ciudadanía desde uno solo de estos escenarios (la escuela), sin tomar en consideración la trayectoria formativa de conjunto por la que cada ciudadano transita en su proceso de aprendizaje y desarrollo personal. “… Cada vez es más evidente que algunos aprendizajes importantes para sacar adelante nuestros proyectos de vida personales y profesionales, valorados socialmente, los desarrollamos en contextos ajenos a las instituciones de educación formal reglada” (Coll, 2013: 32).

Reflexionar sobre la formación de esta nueva ciudadanía obliga a pensar en la definición y organización de una nueva ‘ecología del aprendizaje’, una red de escenarios, en la que ninguno de los nodos sea completamente insustituible (y el resto subsidiarios). Lo insustituible es la interacción. De hecho, otros contextos de aprendizaje, otros escenarios formativos, hasta ahora relegados a un papel secundario, comienzan a adquirir el necesario protagonismo.

La escuela continuará siendo uno de los nodos relevantes, asumiendo y comprometiéndose con las funciones de protección y garantía del derecho al desarrollo pleno de los más jóvenes; pero no puede ni debe asumir el rol de institución hegemónica a la que el resto le debe pleitesía. Las instituciones educativas seguirán reclamando la participación y la colaboración de las familias y del resto de agentes sociales; en la misma medida, que estos agentes sociales demandarán la presencia y colaboración comprometida de los profesionales y recursos propios de las instituciones de enseñanza.

Estas nuevas relaciones necesitan estructuras de coordinación y herramientas de comunicación y gestión. La potenciación de los consejos municipales de localidad, de barrio, de distrito puede ser la vía adecuada. Una decisión que exige potenciar la labor y capacidad de decisión de los consejos escolares de centro, actualmente tan mermadas. Estas estructuras de coordinación, gestión y de toma de decisiones pueden sustentar la red de escenarios, proveedores de experiencias diferentes, complementarias… de aprendizaje y de apropiación colectiva del conocimiento.

Publicidad

La nueva red de aprendizaje facilitaría, además, el despliegue de prácticas socio-educativas valiosas. Por ejemplo, la disolución de jerarquías entre el conocimiento/experiencia ‘amateur’ y ‘experto’, gracias al tipo de relaciones que establece y a la necesidad de convencer para llegar a acuerdos, donde los análisis y propuestas deben ser convincentes, independientemente de la ‘posición social’ del interlocutor. También, la vivencia de una sugestiva ‘cultura de colaboración’. La red en su desarrollo reclama algo más que el despliegue de las habituales actuaciones de coordinación.

Frente al discurso más individualista y neoliberal que conforma nuestros lenguajes, actitudes y prácticas de enseñanza, la red fomenta otro tipo de referencias que por fortuna se están abriendo camino y consiguiendo un cierto espacio social, cultural y curricular. Experiencias basadas en principios culturales y pedagógicos alternativos como… Ciudades educadoras, Aprendizaje y servicio, Banco común de conocimientos, Wikipedia, blogs y redes sociales, etc., están sirviendo de adelantados en la configuración de esta nueva realidad.

El desarrollo de este entramado, sin embargo, va a ser esquivo y bastante contradictorio. Los entornos de relación necesitan hitos, prácticas, actividades y vivencias colectivas satisfactorias que señalen el camino, que orienten y apoyen la construcción de comunidades educativas, de tramas, redes… con intereses y aspiraciones comunes. Es preciso que los logros educativos alcanzados, con esta otra conformación, superen con creces lo conseguido con los aprendizajes escolares tradicionales. Algo bastante confuso e interesadamente controvertido.

Instaurar una nueva red de escenarios de aprendizaje tampoco se consigue con la sola promulgación de una ley educativa, aunque podría facilitarlo y mucho; se conquista con la construcción de ese sustrato cultural de hitos, narrativas, vivencias… al que nos hemos referido y que necesariamente acompaña a cualquier cambio real. De ahí la relevancia de las vivencias compartidas, las experiencias culturales y de aprendizaje y los sentimientos que surgen en el despliegue de rutinas sociales, complejas y hasta ahora poco frecuentes, como las prácticas ciudadanas de reflexión, comunicación y de acción colectiva o el desarrollo de acciones solidarias de profundización y expansión de los derechos sociales…“¡Cuánta cultura y cuánto aprendizaje hay detrás de la lucha de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH)!” (Carbonell, 2016).

A partir de aquí ya podemos trazar un norte: la creación de redes de escenarios de aprendizaje en entornos de relación horizontal, que generen nuevos códigos de interpretación de la realidad. También se va perfilando un camino: la definición en la práctica de una nueva ‘ecología del aprendizaje’. Y todo ello, siguiendo un método de trabajo: el análisis crítico y colectivamente dialogado de la realidad cotidiana con el fin de contribuir a su transformación.

Una precaución final

La necesaria construcción de esta nueva ecología en contextos próximos a los educandos, puede hacernos caer en un desarrollo comunitario ‘localista’, concebido como la alternativa a la injusta realidad educativa y a la ‘incertidumbre’ de nuestra sociedad. Es fácil precipitarse en esa especie de insularidad o modelo de comunidad educativa específica y distinta de cada lugar. El modelo ecológico requiere, a su vez, un diálogo intercomunitario y global. Necesita incorporar elementos culturales comunes que no lleven a la automarginación y al fundamentalismo irracional.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2016/10/25/nuevos-escenarios-aprendizaje-nuevos-entornos-relacion/

Imagen tomada de: http://www.revista.unam.mx/vol.16/num10/art79/img/img2.jpg

Comparte este contenido:

Valentía para educar

Por 

No es cierto. Nadie se hace a sí mismo, como si pudiéramos construirnos al margen de nuestro entorno. Esa es una de las falacias de una sociedad individualista que requiere de la escuela una respuesta contundente: somos seres sociales, y debemos buena parte de quienes somos a los demás, especialmente a nuestras familias. Por eso, las escuelas y los docentes tenemos tanto que aprender de ellas, porque en ellas podemos encontrar los esquemas de nuestro alumnado, sus culturas de pertenencia, sus dificultades y retos… sus mochilas experienciales.

Sin embargo, a menudo lo que hacemos es robar el lenguaje y el discurso al alumnado y a sus familias:

“Aquí no se viene a jugar. Aquí se viene a aprender”, escuché en una ocasión.

Sustituimos el movimiento por psicomotricidad, y le damos unas horas a la semana; así hemos convertido el movimiento en excepción.

La comunicación la cambiamos por una asignatura que llamamos Lengua, y que a menudo impide hablar. Y comunicarse, de paso, queda prohibido.

Los aprendizajes los cambiamos por notas, y al conseguirlas obviamos el valor de lo aprendido, que se convierte en la anécdota.

A un niño lo convertimos en un autista, y le obligamos a serlo mientras decimos sin pudor que su madre no lo acepta. Y lo que no acepta es que su hijo esté en otro mundo, porque ella quiere que esté en el nuestro, pero los profesionales ya le hemos robado el lenguaje.

Esta forma de proceder desarma al alumnado y sus familias ante prácticas que conducen a muchos niños y niñas a itinerarios excluyentes, a la cosificación y a la muerte social y educativa. Se trata de una realidad que recorre a diferentes colectivos: inmigrantes, poblaciones empobrecidas, alumnado de clase trabajadora, colectivo LGTB+,  niños y niñas estigmatizadas con la discapacidad… Todos ellos son definidos por las escuelas, y el lenguaje de las escuelas les obliga a abandonar sus demandas. Estos colectivos, uno a uno, van siendo desarmados y desmovilizados, en buena medida a través del poder de la normalidad; sus diferencias son transformadas en identidades definidas por el poder.

Todo esto, aunque pueda no parecerlo, no es algo ajeno al profesorado. Los maestros y maestras, el profesorado de cualquier materia, orientadores, especialistas… Todos ellos fueron objeto en su día de una gran transferencia de poder que les convirtió en docentes: el poder de  definir al otro. Los docentes nos hacemos agentes de un proceso en el que se obliga al alumnado a conformar un esquema dicotómico: camuflarse en la norma renegando de las diferencias o convertirse en lo contrario, en lo anormal. En esta situación nos encontramos, aunque no nos guste pensarlo y mucho menos decirlo.

Hay que revolver las aguas mansas de la escuela segregadora y homogeneizadora, y eso tiene que nacer de las experiencias de la gente. De experiencias reales, que duelen en los cuerpos y las mentes de personas que tenemos alrededor, a pesar de que no queramos verlas. Como cuando un estudiante de Magisterio de Infantil lloró mientras hablábamos en clase de las historias de vida de niños en desventaja sociocultural. Hace unos días, en su trabajo final escribió:

“Algunos días me lo has hecho pasar regular -me decía- pero lo que no imaginas es cuánto te lo agradezco. Eso sí, confieso que en algún momento hubiera corrido como un niño pequeño a que me abrazaras, y es que al final, lo que vives en la infancia te marca, es algo que va intrínseco contigo, algo de lo que no te puedes separar aunque duela.”

Un niño herido en el interior de mi alumno. ¡Qué etapa sensible es la infancia! El daño, pero también los cuidados y el afecto, nos acompañan para toda la vida y pasan a formar parte de nosotros mismos. ¿Cómo podemos obviar esto, que es lo sustancial, para dedicar nuestros esfuerzos a lo anecdótico?

Tengo una gran esperanza depositada en la educación, como la tengo en los lenguajes amorosos de las madres. Los docentes tenemos que aprender de ellas a vincularnos con cada uno de nuestros alumnos y alumnas de forma incondicional, y a asentarnos en los sueños, que pueden trascender la realidad actual. El mundo es así hasta que decidamos que cambie, y cada día puede constituir una fiesta para que esas transformaciones necesarias se produzcan. Como maestros una gran responsabilidad para alimentar las necesidades educativas reales de los niños y las niñas, que no las dicta ningún informe internacional. Muchas de esas necesidades son emocionales, otras tantas requieren un desafío al poder, y todas ellas requieren un profundo respeto al ser humano.

Tengo esperanza en la educación, sí, como un proceso esencialmente humano y que trasciende enormemente el rendimiento. Pero por encima de todo tengo esperanza en las personas, y en especial en aquellas que ejercen el magisterio. He conocido a maestros y maestras excepcionales, y a futuros docentes dispuestos a subvertir el poder que se les transfiere para devolver el lenguaje y la palabra a los niños y sus familias. Se necesita valentía para hacerlo. A veces, esa valentía se manifiesta con un abrazo, como decía mi alumno. Quizás la mejor herramienta con la que prepararnos sean las actitudes y los lenguajes de nuestras madres y de las madres de nuestro alumnado. Porque no, nadie se hace a sí mismo. Y no es fácil aceptar nuestras limitaciones.

Se necesita valor porque es una compleja tarea la de educar, y porque la verdadera educación es un acto revolucionario que anida dentro de las personas y en el espacio que hay entre ellas. Se necesita valentía para educar de verdad hoy, y la determinanción a valorar las diferencias. Adelante.


Este texto contiene algunas de las ideas del Discurso del Acto de Graduación del Grado en Educación Infantil (Universidad de Málaga, Promoción 2013/17, Grupo A), que tuve el honor de hacer el 17/06/2017. Vaya hacia todo mi alumnado mi eterna gratitud por su aprecio, por sus cuidados y por su disposición a seguir cambiando El mundo junto a mí, empezando por nosotros mismos.

Fuente: http://www.ignaciocalderon.uma.es/index.php/valentia-para-educar/

Comparte este contenido:

Deserción escolar: las aulas no se vacían solas

Transporte, fotocopias, comida, apuntes, alquileres. Sin contar las largas horas de trabajo. La deserción tiene responsables claros. ¿Qué propone la Izquierda?

Las y los estudiantes junto los trabajadores de la educación hicimos sonar en las calles el grito de “¡Fuentealba, presente!” durante este año, y hace pocos días los guardapolvos volvieron a transitar las calles frente a las paritarias de hambre que quiere imponer la gobernadora bonaerense Maria Eugenia Vidal. En una aparición pública en Mar del Plata, las y los docentes no callaron sus voces ante su cinismo.

El presupuesto de educación porteña que se votó para el 2017, es el más bajo de la historia. Votado por los legisladores de todos los bloques políticos, donde sólo Patricio del Corro del PTS-FIT se negó a votar un presupuesto que va a favor de mantener las ganancias de los capitalistas. Son 4.200 millones de pesos los que se dedican a la educación católica y privada, en detrimento de la educación pública. Cada vez la matrícula de estudiantes recibidos en la escuela pública es mucho menor: en niveles como los terciarios solo el 23% se recibe de una institución del Estado. En el caso de las y los estudiantes universitarios, tan sólo 1 de cada 4 estudiantes logra recibirse, porque se vuelve imposible sostener el estudio con trabajos tan precarios que le queman la cabeza a los pibes, y que llevan muchas horas de su tiempo para poder estudiar y disfrutar.La mayoría de los estudiantes deben trabajar en call centers, escuelas privadas bajo los convenios de los trabajadores de comercio, tercerizados, de cadetes, en un sinfín de rubros que ya desde jóvenes les alecciona que sus cuerpos y su estabilidad de vida se verán en peligro. Un estudio del Instituto Nacional de Formación Docente del 2010, marca que un 71% de los estudiantes trabajan, y un porcentaje muy pequeño es en “blanco”. Cristina Fernández de Kirchner dijo ayer en su discurso en el Club Arsenal que “Macri nos desorganizó la vida”. Es muy cierto, sí; ¿pero cuántos millones de jóvenes vienen hace años yendo de un trabajo a otro, con el temor de no tener nunca un trabajo estable? Los estudiantes se organizan sobre el pucho todo el tiempo, porque el trabajo precario y basura viene siendo una mochila más de la juventud. Nunca fue un sueño posible de esta generación la casa propia ni poder recibirse “en tiempo y forma”, y para muchos, ni siquiera poder ingresar a la educación pública.

Los que con Daniel Filmus fueron parte de crear la Ley de Educación Superior del menemismo como ingrediente privatizador de la educación pública, no puede ser una solución a los problemas del movimiento estudiantil. Tampoco lo puede ser quien ha dicho que las y los docentes son “unos vagos” que “trabajan 4 horas y tienen 3 meses de vacaciones”, porque ellos son los que todos los días se plantan frente al aula en las peores condiciones para formar a las futuras generaciones. Ellos, no pueden ser una opción.

Las agrupaciones de En Clave Roja y 9 de Abril, referenciadas en el Frente de Izquierda, acompañan las propuestas de Myriam Bregman y Nicolas del Caño, por la reducción de la jornada laboral, repartiendo las horas entre ocupados y desocupados, ganando lo mismo que la canasta familiar. De esta manera, los más jóvenes podrán tener sus recursos y su tiempo para estudiar. Por supuesto, algo que no entra dentro del “presupuesto educativo” son todas esas fotocopias que se necesitan para las materias, aquél café caliente que se necesita entre el laburo y el estudio, el alquiler que muchos deben pagarse para estar aunque sea un poco más cerca de donde estudian.

Por eso es importante que las fotocopiadoras y los comedores estudiantiles sean una responsabilidad del Estado, para brindar becas y apuntes gratuitos, para que nadie abandone y todos puedan estudiar. Con trabajadores no docentes y con control estudiantil, para terminar con las ganancias de los privados que hacen negocios con nuestra educación. Todas las y los estudiantes deben tener garantizado becas integrales de estudio equivalentes a media canasta familiar, como proponen los referentes de la izquierda en todo el país.

Cambiemos no sólo quiere hacer caer sobre la juventud el ajuste, sino que también usa la educación como un espacio para hacer ideología de su clase (“parasitaria”, como bien ha dicho Nicolás del Caño, candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires). Myriam Bregman, referente del Frente de Izquierda y candidata a legisladora porteña por el PTS y Pan y Rosas, por su parte dijo que “quieren educar a los niños en la sumisión, no lo podemos aceptar”. ¿Cómo no va a servir luchar? El movimiento estudiantil, el movimiento de mujeres, y la clase obrera viene mostrando su oposición en las calles, debemos hacer de la tierra un paraíso. Si se lucha por otra educación, es hacia la conquista de otra sociedad.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Desercion-escolar-las-aulas-no-se-vacian-solas

Imagen tomada de archivo OVE

Comparte este contenido:

La Carta a una maestra cincuenta años después

Por Xavier Basalú

¿Qué podemos aprender hoy de la Carta? Que necesitamos sujetos maduros, independientes, celosos de su intimidad y de su libertad, capaces de hacer lo correcto aunque todo nos arrastre a subir al carro del que más grita, de la mayoría…, personas auténticamente soberanas.

En mayo de 1967 la Libreria Editrice Fiorentina publicó un libro de título más bien inocuo (Lettera a una professoressa) y de autoría extraña (Scuola di Barbiana), una escuela alegal de un pueblo recóndito y prácticamente desconocido. A pesar de ello, su radicalidad, la frescura y la franqueza de su lenguaje, por una parte y, por otra, el hecho de aparecer en el momento álgido de la contestación social y cultural contra el capitalismo triunfante y un entramado institucional (entre ellas, la familia y la escuela) constreñidor de la libertad individual y colectiva, lo convirtió en un auténtico revulsivo, cuyas denuncias, interrogantes, dilemas y propuestas han llegado hasta hoy.

Sabemos que detrás de la Carta había un cura singular, Lorenzo Milani, convencido de que solo una escuela profundamente clasista (con conciencia de clase) y el dominio del lenguaje -de todos los lenguajes- podrían garantizar la libertad y la capacidad de ejercerla a los pobres, a los últimos, a los oprimidos, en lenguaje freireano.

Un cura incómodo, marginado por la jerarquía eclesiástica de aquellos años, que acaba de ser rehabilitado públicamente por el papa Francisco, y que murió a las pocas semanas de su publicación. Había también, detrás de la Carta, una técnica humilde al servicio del arte de escribir, la escritura colectiva, un proceso de selección, discusión, análisis y redacción extraordinariamente riguroso, reflexivo, lento, austero, sincero y eficaz.

Cincuenta años después es llegado, tal vez, el momento oportuno de que quienes no hayan leído la Carta lo hagan: no les ocupará mucho tiempo y seguro que no les dejará indiferentes, y de que quienes la leyeron hace tiempo la lean de nuevo: comprobarán como los clásicos siempre tienen algo que decirnos y como los años nos han hecho, a lo mejor, más lúcidos… o más escépticos…

¿Qué podemos aprender hoy de la Carta? ¿Cuál es su lectura del mundo, cuáles son sus interpelaciones?

La adherencia a la realidad: a la más cercana y concreta, la que viven los propios aprendices y sus familias, pero también la más remota, la que entra en nuestro mundo a través de los medios de comunicación y de las redes sociales, siempre desde la perspectiva de las víctimas, de los últimos, porque nada de lo que es humano nos es ajeno.

Un currículum competencial, sí, que señale cuales son las competencias básicas que debe tener todo ciudadano, pero con un contenido surgido de la actualidad para lograr comprenderla, analizarla desde distintas perspectivas, contrastarla con distintas fuentes, hoy que la tecnología nos lo pone tan fácil, desde criterios claros, desde el respeto inalienable por la dignidad de todos los seres humanos.

Una escuela problematizadora, estrictamente instrumental, lejos de su tradición bancaria, porque no se trata de depositar en los alumnos ninguna cultura concreta, sino de utilizar diestramente el material técnico disponible, los lenguajes, el diálogo, para fabricar una cultura nueva, despojada de los sesgos clasistas, sexistas, homófobos y etnocéntricos que todavía tiene la cultura dominante.

Una escuela que reivindique la política, porque política es trabajar para formar personas libres e independientes, que asuman la tarea de construir un mundo más humano y más justo. En palabras de Francuccio, un alumno de Barbiana: “¿Cómo quieres amar al prójimo si no es con la política?”. Una escuela de donde no salgan ciudadanos que abominan de lo político, como ocurre ahora, sino al contrario: capaces de hacer frente a unas élites insensibles al dolor y a la desigualdad, seguros de sí mismos para no caer en manos de antisistemas de salón o de charlatanes cínicos y mal educados.

Una escuela que eduque, al servicio de todos y cada uno de los alumnos, con un profesorado que genere la confianza suficiente como para conocerlos, amarlos, ayudarles, detectar sus debilidades y potencialidades para compensarlas o impulsarlas, que ese es el sentido profundo de la evaluación pedagógica. Una escuela y un profesorado que se niegue a seleccionar, a clasificar y a poner notas, porque esta no es su misión y, además, el hacerlo pervierte todo lo que toca, las relaciones, los saberes, las actividades, los valores.

Una educación que apueste por todas las tecnologías disponibles, abierta a todos los recursos que posibiliten un conocimiento más eficaz, más informado, más complejo y más interdisciplinar. Las tecnologías son vehículos que facilitan las tareas y expanden las posibilidades: el problema no está en ellas, sino en su manejo y en el sentido de su uso, que justamente demanda sujetos sólidamente entrenados, conscientes y responsables de sus decisiones y acciones.

La necesidad imperiosa de ampliar y aprovechar el tiempo educativo que pasa, por un lado, por planificar adecuadamente el tiempo escolar, por dedicar el horario de la escuela a aquello realmente relevante y que difícilmente pueda aprenderse fuera de ella, en definitiva, por no perder el tiempo. Y, por otro, por convertir la ciudad en un espacio cultural y educativamente poderoso, de forma que el tiempo no lectivo, los fines de semana, los veranos, no se conviertan en momentos de empobrecimiento o embrutecimiento cultural, sino en un campo abierto de posibilidades vinculadas a las artes, al deporte, a las relaciones, al estudio, y eso implica que las instituciones locales surtan una oferta suficiente y barata para que no se convierta en lo que desgraciadamente suele ocurrir: en un territorio que incrementa las desigualdades y priva a los pobres de oportunidades educativas.

Una escuela que, en un mundo sin referentes indiscutibles, donde parece que todo vale y todo tiene justificación, donde la libertad individual y la tolerancia han hecho avances significativos, fortalezca a los sujetos, les haga conscientes de que ellos son los únicos responsables de sus actos y de sus decisiones, que si quieren pueden ampararse en alguna narrativa de salvación –política o religiosa-, pero que ello no les libera de su responsabilidad. Porque, somos seres esencialmente ambiguos y vulnerables, capaces de lo mejor y de lo peor, extraordinariamente influenciables por las presiones o los condicionamientos de nuestro entorno: por eso necesitamos sujetos maduros, independientes, celosos de su intimidad y de su libertad, capaces de hacer lo correcto aunque todo nos arrastre a subir al carro del que más grita, de la mayoría…, personas auténticamente soberanas.

Xavier Besalú es profesor de Pedagogía de la Universidad de Girona

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/07/13/la-carta-una-maestra-cincuenta-anos-despues/

Comparte este contenido:
Page 1845 of 2736
1 1.843 1.844 1.845 1.846 1.847 2.736