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España: No a los vientres de alquiler, sí a la gestación subrogada

Por Violeta Assiego

Estar en contra de la mercantilización no implica necesariamente estar en contra de la regulación de la gestación subrogada

Qué sucedería si abordáramos el debate diferenciando entre vientres de alquiler y gestación por subrogación? ¿Qué ocurriría si no diéramos por hecho que ambos conceptos describen la misma realidad? ¿Podríamos diferenciar situaciones en las que prevalece el negocio sin escrúpulos y la explotación de la mujer de aquellos otros casos en los que, de forma no lucrativa, se ofrece a gestar para quienes no pueden hacerlo? De ser así, tendríamos por un lado los vientres de alquiler y por otro la gestación por subrogación sin ánimo de lucro. ¿Tiene algún sentido diferenciar términos y, por tanto, realidades?

El debate de la gestación por subrogación se encuentra en un bucle perverso en el que, entre otras cosas, se cuestiona sistemáticamente y sin diferenciar, si las mujeres somos capaces de tomar decisiones sobre nuestras vidas y vivir en un sistema capitalista. Por supuesto que deben prohibirse todas las formas de explotación de la mujer, pero denunciarlas, perseguirlas y prohibirlas no puede convertirse en una cruzada negacionista de la soberanía que las mujeres tenemos sobre nuestros cuerpos. Soberanía que no puede supeditarse al deseo que tienen quienes quieren conformar una familia biológica, tal y como se desprende de la proposición de ley que acaba de presentar Ciudadanos.

Si separamos ambas realidades, los vientres de alquiler no deben regularse en ningún caso por la explotación y abuso que implican, pero tampoco podemos dar la espalda a la posibilidad de que haya mujeres que deseen gestar para otros sin ánimo comercial y bajo un estricto marco legal que no les reste autonomía. Admitirlo conllevaría regular la gestación por subrogación, una práctica que a día de hoy nos parece anti-natural, como en su momento nos lo parecía la reasignación de género, la interrupción de un embarazo, la fecundación in vitro o los trasplantes de órganos. En todos estos casos, el bien jurídico último a proteger es la dignidad de la persona, pero en todos ellos se ha comprobado que es mucho mejor regular antes que dejar esos vacíos que aprovechan sin escrúpulos «las leyes de los mercados» ante los deseos de quienes pueden pagárselos, aunque sea a costa de las vidas de los más vulnerables.

Esto no supone estar a favor de los vientres de alquiler sino abrir el debate sobre regular la gestación subrogada y nombrar las dudas que nos suscita a todas. Estar en contra de la mercantilización no implica necesariamente estar en contra de la regulación. Porque puede darse sin perseguir fines lucrativos, es decir, sin la intermediación de las empresas y sin beneficio económico para la mujer gestante (exceptuando los gastos derivados del proceso). Pero regular la gestación tampoco puede servir para reconocer ahora el inexistente derecho a tener hijos, algo que no está recogido en figuras como la adopción de menores, que es una medida de protección a la infancia, no de creación de familias. Sería interesante que, con el debate de la gestación, no se añadiera confusión a este asunto.

Para lo que sí tiene sentido la regulación es para reconocer la posibilidad legal de que una mujer geste una criatura «por solidaridad» para quienes no pueden. Enpetit comité hay mujeres que valoran esa opción a favor de otras mujeres y hombres de su entorno cercano cuando entre ellos existe un vínculo emocional. Es paternalista pensar que una mujer, por el solo hecho de serlo, no tiene capacidad para decidir.

También lo es sacralizar la experiencia del embarazo como si fuera igual para todas o hablar de ello solo como una práctica de riesgo, como si la mujer no fuera capaz de discernir a qué situaciones quiere o no exponerse cuando actúa desde su propia autonomía. De hecho, hablando en términos de libertad y vulnerabilidad social, puede ser mucho más libre una mujer que decide gestar para otros sin mediar lucro que aquella que da a su hijo en adopción. Paradójicamente, no se han escuchado las voces del feminismo alzarse a favor de esas madres biológicas que renuncian forzosamente a sus hijos fruto de las situaciones de pobreza y desigualdad que viven en sus países de origen y también en España.

Hablemos, por tanto, de esa gestación por subrogación que englobe un enfoque de derechos de la mujer gestante y permita frenar la actual intermediación de agencias y empresas privadas cuyo único objetivo es lucrarse. Hacerlo, persiguiendo la explotación que conllevan los vientres de alquiler, podría representar un avance en el empoderamiento de la mujer sobre su cuerpo y en la creación de unidades familiares que se alejan de los modelos tradicionales de familia.

Es momento de escuchar a quienes ofrecen otros enfoques y otras historias que hablan de la soberanía de la mujer y tienen presente el bien común. Callarlas sin más solo sirve para hacerle el juego a quienes se frotan las manos con este tema y se llenan los bolsillos a costa de la polarización de un asunto del que deberíamos poder hablar.

Fuente: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/vientres-alquiler-gestacion-subrogada_6_661143902.html

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Papás, no quiero ser viral

Por: Liliana Arroyo

Convertir a los menores en ‘influencers’ de internet es muy goloso, pero conviene saber a lo que se les expone.

La mayoría de padres están contentos de mostrar a sus hijos, y las fotografías que antes se llevaban en la cartera ahora se cuelgan en Facebook (el sharenting). La última moda, sin embargo, es hacer negocio subiendo vídeos a Youtube. Estamos hablando de vídeos sencillos, con postales íntimas y familiares, por ejemplo unos niños abriendo regalos la mañana de Reyes. Las grandes marcas de juguetes están dispuestas a pagar hasta tres euros por cada mil visitas para llegar a un público que mira más dibujos por internet que en la televisión. Los padres que han dado con la fórmula pueden sacar sobresueldos de hasta 7.000 euros al mes. Los motivos para compartir la vida de los hijos en Youtube pueden ser variados y legítimos, pero es evidente que convertir a los menores en influencers es muy goloso. Como cualquier promesa, conviene saber también la letra pequeña.

Escaparate digital

En el camino de captar la atención de las marcas estaremos exponiendo las criaturas en un escaparate digital. Las colocamos a pocos clics de millones de usuarios desconocidos, con intenciones que ni siquiera podemos imaginar. Desgraciadamente, los contenidos sobre menores son especialmente sensibles a pederastia y acoso. Y sin llegar a estos extremos, aún hay más peros.

Si enseñamos al vecino un vídeo que tenemos en el móvil, sabemos quién lo ve, cuándo y por qué. Una vez lo subimos al canal de Youtube, es público y dejamos de controlarlo. En la red no sabemos cómo circulará, qué interpretaciones se pueden hacer de él ni qué dobles usos puede tener. Si colgamos en la red a la criatura aprendiendo a tocar un instrumento, tanto podemos recibir la llamada de una orquesta de jóvenes promesas como terminar en un programa de zapeo. Si decidimos jugar a eso, debemos ser conscientes y estar preparados si ocurre, tanto para gestionarlo nosotros como para ayudar a que lo digieran nuestros hijos. Internet es una red que todo lo registra y difícilmente olvida.

Ante la duda, prudencia

Podría muy bien ser que estos chicos, al llegar a la adolescencia, ya no quieran ser recordados por escenas donde aparecían despeinados y en pijama o pronunciando graciosamente una palabra. En el momento de reivindicar quién son, deben poder desmarcarse de lo que eran. Y de momento todavía estamos aprendiendo –todos– cómo funciona esto de la identidad digital. Ante la duda, la prudencia es sabia.

Más allá de los euros que podamos obtener, les estaremos empujando hacia una carrera como youtubers que no han elegido –al menos con plena conciencia– pero que acabará influyendo, en positivo o en negativo, en sus vidas. Y si decidimos intentarlo, es una oportunidad de oro para educar en el uso responsable de la tecnología, lejos de la tiranía de los pulgares arriba. Enseñar los límites entre lo personal y lo público es fundamental, al igual que asegurarles vidas lo bastante interesantes y ricas para que no vivan solo pensando en captar nuevos seguidores. No olvidemos que su vida es suya, su futuro les pertenece y por lo tanto nosotros tenemos que respetar que su opción sea: «Papás, no quiero ser viral».

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/papas-quiero-ser-viral-liliana-arroyo-moliner-5742132

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La negligencia emocional sufrida en la infancia crea adultos poco asertivos

Por: Jennifer Delgado Suárez

La asertividad es una competencia esencial para la vida. No solo nos evitará numerosos problemas en el ámbito de las relaciones interpersonales sino que también nos permitirá perder menos la paciencia y vivir de manera más equilibrada y relajada. De hecho, Anthony Robbins afirmó que «la forma en que nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos, en última instancia, determina la calidad de nuestras vidas«.
La asertividad no es más que la capacidad para hacer valer nuestros derechos con claridad de manera adecuada, sin ser demasiado pasivos ni muy agresivos, respetando a su vez los derechos de los demás.
Sin embargo, aunque parece muy sencillo, ponerla en práctica es un poco más complicado. De hecho, la mayoría de las personas que nos rodean no son asertivas, o lo son en muy poca medida. ¿Por qué?
En muchos casos la razón se encuentra en su infancia. Si hemos crecido en un hogar donde se practicaba la negligencia emocional, donde las emociones eran ignoradas o incluso castigadas, simplemente no hemos tenido la oportunidad de desarrollar la asertividad.

Tus 10 derechos asertivos

1. Tienes derecho a juzgar tu propio comportamiento, pensamientos y emociones, así como asumir la responsabilidad por ellos.
2. Tienes derecho a no ofrecer excusas ni explicaciones por tus decisiones.
3. Tienes derecho a decidir si asumes la responsabilidad de resolver los problemas de los demás.
4. Tienes derecho a cambiar de opinión.
5. Tienes derecho a cometer errores, y asumir las consecuencias.
6. Tienes derecho a decir “no lo sé”.
7. Tienes derecho a actuar independientemente de la “buena voluntad” de los demás.
8. Tienes derecho a tomar decisiones ilógicas.
9. Tienes derecho a decir “no lo entiendo”.
10. Tienes derecho a decir “no me interesa”.
Sin embargo, las personas cuyos padres pensaban que expresar las emociones era algo negativo, probablemente no serán conscientes de sus derechos. Si tus padres ignoraban o incluso castigaban tus expresiones emocionales, te habrá llegado el mensaje de que tus sentimientos, emociones y necesidades no cuentan.
Por tanto, quizá a menudo te descubres diciéndote frases como: “no hables de cosas negativas”, “no puedes dejar que los demás sepan cómo te sientes o qué piensas en realidad” o “no provoques alteraciones”. Estas frases seguramente provienen del discurso de tus padres, pero se han enquistado tanto en tu inconsciente que siguen determinando tu comportamiento, aunque hayas crecido.

Los resultados de la negligencia emocional en la adultez

La negligencia emocional es la incapacidad para responder adecuadamente a las necesidades emocionales de los niños. De hecho, una de las tareas fundamentales de los padres es, precisamente, validar las emociones de sus hijos y enseñarles a encauzarlas de la manera más adecuada. Los padres son el modelo emocional de sus hijos, son las personas en quienes estos se reflejan y buscan apoyo cuando se encuentran desorientados.
Si los padres no son capaces de reconocer esas emociones o cuando estas afloran les restan importancia a través de frases como “no hay motivos para llorar” o “no ha pasado nada”, le estarán diciendo al niño que su reacción, que es completamente normal y comprensible, no es adecuada. Como resultado, ese pequeño no sabrá qué hacer, por lo que se convertirá en un adulto que:
– No confía en sus emociones e instinto, ya que le han enseñado a ocultarlos e ignorarlos.
– Tiene dificultades para reconocer sus emociones y sentimientos ya que nunca fueron validados.
– Tiene problemas para expresar de forma asertiva sus emociones, por lo que asume posturas extremas: permite que los demás le pisoteen o se muestra muy agresivo.
– Desarrolla una baja autoestima pues cree que no es digno de ser amado.
– Experimenta sentimientos de culpabilidad y cree que no tiene derecho a ser él mismo.

Las bases para desarrollar la asertividad en cualquier etapa de la vida

– Aprender a reconocer las emociones propias y etiquetarlas. Saber exactamente cómo te sientes y por qué te ayudará a gestionar mejor esas emociones, de manera más asertiva.

– Ser consciente de tus derechos como persona, sabiendo que mereces ser tratado con respeto. Y ser consciente de que los demás merecen lo mismo.

– Valorar las opiniones de los demás, sabiendo que podemos disentir sin juzgar ni menospreciar al otro. Y exigir lo mismo a cambio.

– Desarrollar una autoestima sana, comprendiendo que los errores no disminuyen tu valía sino que son oportunidades para crecer. De esta forma no te sentirás amenazado por los demás y no responderás de manera agresiva ni dejarás que te pisoteen.

Por supuesto, también será de gran ayuda aprender algunas técnicas asertivas, para lidiar con las situaciones más complicadas.

En el caso de los niños, para desarrollar la asertividad es fundamental que los padres aprendan a respetar su individualidad y sus opiniones, aunque puedan parecer infantiles o poco prácticas. Estas preguntas podrán obrar milagros para educar a un niño seguro y asertivo:

– ¿Qué piensas?
– ¿Cómo te sientes?
– ¿Qué necesitas?
– ¿Qué tienes que decir?

De esta manera los niños aprenderán a:

– Descubrir lo que sienten y necesitan.
– Saber que sus emociones y necesidades son importantes
– Expresar sus emociones y necesidades de manera que la otra persona les respete.

Fuente: http://www.rinconpsicologia.com/2017/01/la-negligencia-emocional-sufrida-en-la.html

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El teatro como herramienta educativa: estimulación sensorial y desarrollo cognitivo

Por: Haydee Mesa

“Es imposible separar los sentidos de la Inteligencia”. Estimular la sensorialidad de tu alumno lo ayudará a desarrollar sus capacidades cognitivas. En esto el teatro puede serte de gran ayuda, ya que el teatro “es para el corazón y los sentidos y no sólo un mero debate intelectual, sino una mordedura en el alma que acompaña a toda verdadera sensación. Este es el único camino para alcanzar la sensibilidad del espectador en todas sus caras”, tal y como afirmaba Antonin Artaud, poeta, dramaturgo, actor y director de teatro y cine francés.

El actor, por tanto, es un profesional, un verdadero atleta de los sentidos que juega con ellos para transmitir sensaciones y emociones al espectador.

A continuación apuntamos 5 motivos por los que tu alumnado debe mantener activa y desarrollar su sensorialidad cuando hace teatro. O dicho de otro modo, os exponemos 5 razones para introducir el teatro como asignatura en las escuelas:

1. COMO FUENTE DE INSPIRACIÓN. Unos sentidos bien desarrollados permiten un mayor contacto con el mundo cognitivo: con la naturaleza, con la vida, con el ¿De qué otro lugar podría si no sacar su inspiración la creatividad y la imaginación del artista?

2. COMO BASE PARA REPRODUCIR SENSACIONES CONCRETAS. El alumno ha de ser capaz de reproducir una sensación concreta en escena. Por ejemplo, si el personaje necesita transmitir frialdad puede apoyarse en la sensación física de un chorro de agua fría cayendo por su espalda sirviéndose de su memoria sensorial.

3. COMO PUERTA PARA LA ENTRADA A LA EMOCIÓN. Los sentidos y las sensaciones son la puerta de acceso al mundo emocional.

4. COMO PLATAFORMA PARA EL DESARROLLO DE SUS CAPACIDADES INTELECTUALES al dar sentido e interpretar la información percibida por nuestros sentidos creamos nuestros concepto e implicamos a la memoria, la percepción y la atención.

5. COMO VÍA PARA INTERACTUAR CON EL ESTÍMULO ESCÉNICO. Unos sentidos despiertos permiten escuchar al otro y a lo que sucede en el escenario y reaccionar acorde al estímulo para conseguir una verdad escénica.

En definitiva, en el teatro, el actor trabaja desde sus sentidos mediante “gestos, signos, actitudes, y sonoridades para los sentidos del espectador con la intención de conseguir un efecto en todos sus niveles de conciencia”

Fuente:http://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/teatro-herramienta-educativa-estimulacion-sensorial-desarrollo-cognitivo/43629.html

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La caída de la reforma educativa

Por: a

Justo en el momento en que cierro estas líneas, el Secretario de Educación, Aurelio Nuño, “presenta” a los mexicanos los Planes de Estudio que habrán de mejorar, lo que desde su perspectiva, está mal en la educación que se imparte en mi México querido.

Desde mi punto de vista, éste es uno de los últimos eventos a través del cual dicho Secretario, llamará los reflectores de propios y extraños, para posicionarse ante el electorado con miras al 2018. Argumentos para sustentar mi dicho son muchos y muy variados pero, como siempre digo, vayamos por partes porque de este asunto, varias cosas se desprenden.

En las múltiples visitas que he realizado a varias escuelas de los diferentes niveles educativos que conforman el Sistema Educativo Mexicano (SME), para compartir algunas experiencias que se desprenden del quehacer docente que miles de maestros y maestras realizamos a diario; he podido constatar que la supuesta “reforma educativa” implementada por el gobierno federal, es un sueño guajiro del cual, no quiere despertar quien despacha en la calle de República de Argentina en la Ciudad de México y, mucho menos, quien habita en Los Pinos.

Las tensiones, preocupaciones, angustias, desesperanza, estrés, y varios adjetivos calificativos más, permea en el ánimo de los mentores. Las evaluaciones, las planeaciones, las evidencias, el portafolio, la “subida” de calificaciones, las argumentaciones, en fin; son innumerables las acciones que los maestros tienen que realizar a diario, como parte de esos “requisitos” administrativo/burocráticos que las autoridades de las distintas Secretarías de Educación en las entidades, piden a los profesores que cumplan; esto, con la idea de demostrar que sus alumnos han aprendido a lo largo del ciclo escolar, como si con tales actos, realmente se reflejara lo que en el aula se vive cotidianamente.

¿Dónde queda el proceso de enseñanza y aprendizaje si en los hechos se nos obliga a entregar los informes que ni los asesores técnicos pedagógicos (ATP), supervisores, jefes de sector, coordinadores de academia, entre otras supuestas autoridades, revisan para que a partir de lo que entregamos, nos orienten para mejorar lo que hacemos en el aula? – escuché decir a una maestra en días pasados –. Y tal expresión es pertinente. Y es pertinente porque en los hechos, poco o nada se ha avanzado para lograr que todos los agentes educativos, comprendan que los procesos educativos, van más allá de lo que en un informe se puede entregar o conocer sobre el proceso de enseñanza y de aprendizaje.

De las visitas del ATP, mejor ni hablamos. Reconozco que algunos de ellos, están debidamente capacitados y cumplen al cien por ciento con la tarea encomendada; sin embargo, en su mayoría, adolecen de varios conocimientos técnico-pedagógicos que los lleven a realizar su trabajo con eficacia y eficiencia – por decirlo de alguna forma –. ¿No acaso uno de los propósito de la supuesta reforma era que cada uno de estos actores estuviera capacitado para que desarrollara adecuadamente su trabajo?, ¿cuál es el panorama que se vive actualmente en este sentido?, ¿por qué existe una brecha en cuanto al discurso pomposo del flamante Secretario y lo que sucede en cada región, zona escolar y escuela?

¿Por qué nos cambian los planes y programas cuando apenas comenzamos a comprender los anteriores, dada la escasa orientación que hemos recibido de nuestras autoridades educativas sobre los mismos? – expresaba un maestro hace un par de semanas –. Y tal pregunta es válida. Y es que mire usted, tal parece que la educación pasa a un segundo término cuando nos damos cuenta que por meras “modas sexenales”, quien ocupa la silla en la SEP, pretende dejar su huella.

Tengo claro que la educación, y todo lo concerniente a ella debe evolucionar, dados los cambios y/o transformaciones que vive a diario el mundo entero pero, ¿no podría fijarse un plan educativo que vaya más allá de esas modas sexenales y de las ocurrencias de cuanto político por mera coincidencia se sienta en un puesto administrativo?

Ciertamente este día, Nuño habrá de acompañarse de aquellos que fueron parte de la construcción de dichos planes; algunos de ellos, he tenido la fortuna de conocerlos, con otros, no he coincidido, pero sé que conocen el medio. Su capacidad no está en duda, que no se piense lo contrario. Sin embargo, los planteamientos que habremos de revisar en los próximos días, distarán de lo que en las escuelas de la sierra negra de Puebla se vive cotidianamente, o bien, de lo que en el bello estado de Chiapas se observa comúnmente. Esa, es una realidad que duele, que lastima, que indigna; porque la pobreza, la miseria, la paupérrimas condiciones de vida de sus habitantes, son las que estrujan el corazón y propician que pensemos y repensemos lo que un “supuesto” nuevo modelo  educativo trae consigo.

Y es ahí, en esos lugares, como en otros tantos de mi querida y amada República Mexicana, que está un maestro. Un maestro que vive las realidades que sus alumnos y padres de familia enfrentan. Un maestro, que con poco hace mucho para que sus estudiantes aprendan. Un maestro, que da más de lo que la Secretaría de Educación y sus autoridades educativas le ofrece. Un maestro, que ha sido golpeado brutalmente por funcionarios públicos que, en pos de una supuesta “mejora educativa”, se esconden tras de un escritorio y diseñan políticas que atentan y han atentado en contra del servicio público que ofrece y ha ofrecido el docente.

Del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) qué puede decirse. En lo que va de este sexenio, ha sido fiel aliado del presidente en turno y de Aurelio Nuño. Fue doblegado, fue vencido, fue vapuleado; cual “charro” de esos que la historia del sindicalismo mexicano refiere en años pasados.

Sí, la reforma educativa va en picada. Sí, las elecciones que están en la puerta de la esquina habrán de marcar su caída. Sí, la reforma educativa no ha sido, más que el sueño guajiro de quien despecha en la SEP por el momento. Sí, existe un país llamado Nuñolandia, pero a éste… afortunadamente le quedan pocos meses.

Fuente artículo: http://www.educacionfutura.org/la-caida-de-la-reforma-educativa/

Fuente imagen: http://www.proyectodiez.mx/wp-content/uploads/2015/02/REFOR.jpg

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Los deberes de verano no son justos ni coherentes

Por: Anna Torralbo

Falta de supervisión, repetición de ejercicios y dinámicas durante el verano y pocos recursos económicos, pueden convertir a los deberes del verano en inútiles. Plantear alternativas como ju.egos educativos o investigaciones podría ayudar en este sentido.

Llegan las vacaciones y en más de un informe de notas constará la más que usada lista de cuadernillos o deberes de verano. El mismo cuadernillo para todos aquellos que no hayan superado la asignatura; el mismo para aquellos a quien se les recomiende repasar… ¿Son justos y coherentes los deberes de verano?

Desde hace mucho tiempo (por poner un ejemplo, desde que yo misma era una niña), se envían tareas de verano que pretenden que el alumnado adquiera o consolide lo que no ha sido capaz de adquirir o consolidar durante el curso: has suspendido, tienes deberes. La fórmula es así de sencilla y no tiene en cuenta otros factores que, sin embargo, existen, están allí. De entrada, algo curioso (o si no, algo para cuestionar), es que el tipo de ejercicios siguen siendo muy similares (por no decir iguales) a los que se han estado haciendo durante el curso: el formato papel-lápiz-ejercicio se repite cuando existen a nuestro alcance más recursos que nunca: juegos, aplicaciones, películas, programas, museos, bibliotecas, etc.

Otro aspecto que no se contempla y que debería tener peso, es el acompañamiento que el alumno o alumna tiene. ¿Tiene sentido que a aquellos que no tienen la supervisión o la ayuda de alguien se le pongan deberes? ¿De qué sirve que un niño o niña se hinche a repasar si nadie revisa lo que está haciendo? Y, por otro lado, ¿qué sucede cuando quien ayuda no tiene las herramientas adecuadas o no sabe hacerlo? Muchas familias afirman tener problemas para atender a sus hijos en este sentido: o bien no dominan la materia o no encuentran el momento o les supone discusiones constantes con sus hijos. También nos encontramos con familias que utilizan métodos anticuados (los mismos con los que ellos aprendieron), que se basan en la autoridad, la repetición y el castigo. De nada sirve que se les ayude, si quien lo hace no sabe cómo hacerlo. En muchas ocasiones es, incluso, contraproducente para el alumnado y para la relación familiar.

Tampoco es justo, pienso, que aquel niño o niña que ha trabajo duro durante todo el curso tenga que seguir haciéndolo en su periodo de vacaciones. Si todo el mundo tiene vacaciones, ¿por qué yo no?, escuché decir a una alumna que había trabajado sin descanso, pero que sus notas finales no habían sido suficientemente buenas. Sea un alumno desmotivado, un alumno con dificultades o uno con circunstancias familiares difíciles, en ninguno de estos casos veo que hacer deberes durante los meses de vacaciones vaya a cambiar mucho las cosas. No al menos a través de más y más ejercicios en un papel.

En muchas ocasiones, pero especialmente en esos casos en los que los alumnos no tienen el soporte necesario (hay quien no se puede permitir pagar a un profesor/a particular); los deberes de verano no hacen más que acrecentar la sensación de frustración frente a unos contenidos que no se entienden, así como afianzar, todavía más, la sensación de soledad ante los contenidos escolares. El profesorado debe ser consciente y debe tener en cuenta la realidad de cada alumno: quienes están acompañados y reciben ayuda, quienes trabajan solos, quienes tienen recursos económicos y quienes no. Hinchar de deberes no es de ninguna utilidad, y todavía menos si las circunstancias no acompañan.

Habrá alumnos que abran el sobre del informe escolar y se encuentren con deberes de varias asignaturas, dos o tres o más cuadernillos que rellenar en meses de calor. ¿Por qué optamos por otro tipo de tareas? Para aquellos alumnos a quienes no les gustan los ejercicios sistemáticos, ni les sirven como método de afianzamiento, existen en la web multitud de juegos educativos que, sin duda, harán que el rato de estudio no sea vivido como un castigo o como algo tedioso. También existen juegos de mesa interesantísimos (Lu2, una empresa especializada en juegos pedagógicos ofrece una gran cantidad de ellos). Creo que el mismo pueblo podría aportar recursos en este sentido: ofrecer aulas en los centros cívicos o en las bibliotecas en los que los niños pudieran ir a jugar a este tipo de juegos.

Siempre he sido partidaria de que los deberes sean parte de la vida, que sean acordes a la convivencia en el hogar y a la propia realidad del alumnado. ¿Por qué no pedir como deberes que se haga la lista de la compra, que describan cómo ha cambiado la casa, la comida que comen o los hábitos con el paso del invierno al verano? ¿Por qué no hacer de los deberes de verano un momento para la investigación y el descubrimiento personal que, por otro lado, podría ser un muy buen ejercicio de expresión oral para el inicio del curso escolar? Los alumnos podrían planificar unas vacaciones familiares con todos los detalles posibles: destino, actividades, alojamiento, gastos, etc; podrían llevar a cabo una investigación sobre las casas más curiosas del mundo, sobre vestimentas típicas en distintos lugares (y sus razones de ser), sobre niños y niñas talentosos… Los temas son ilimitados ¿Y si deciden ellos mismos sobre qué quieren investigar?

Llegará septiembre y la mesa de trabajo de muchos profesores se llenarán de cuadernillos sin acabar, cuadernillos mal resueltos, cuadernillos que nunca llegarán… En las sillas, alumnos con miedo al castigo o a las consecuencias. Alumnos enfadados o frustrados, alumnos defraudados consigo mismos…

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/07/04/los-deberes-de-verano-no-son-justos-ni-coherentes/

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Tecnologías digitales y educación ≠ aparatos

05 de julio de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Rafael Orduz

Son las relaciones entre seres humanos las que se transforman con el buen uso de las tecnologías.

El uso de las tecnologías digitales permite transformar las relaciones entre individuos y comunidades en forma positiva, particularmente cuando se aplican en el campo de la educación.

Gran confusión se genera cuando se difunde la idea de que las tecnologías de la información equivalen a la disponibilidad de aparatos y dispositivos, incluyendo los teléfonos inteligentes, computadores, las tabletas o las consolas de juego, entre otros.

Aplicado a la educación, el “síndrome de los aparatos” se podría traducir de la siguiente manera: bastaría una estrategia de distribución de tabletas y computadores en establecimientos educativos, así como un nivel mínimo de conectividad a internet, eventualmente contar con tableros electrónicos y otros dispositivos y, con ello, se lograría que la educación penetrara, de forma exitosa,  en la era digital.

Tal enfoque, implícito en los mensajes que, con frecuencia, emiten instituciones gubernamentales, conduce a una comprensión equívoca de lo que la apropiación del uso de tecnologías digitales puede representar para un país. Con frecuencia se publicita el reparto, de parte de algún alto funcionario público, de tabletas electrónicas a estudiantes en algún departamento alejado del centro del país. Se da por sentado que los estudiantes han ingresado, por tal vía, a la era digital.

Las tecnologías digitales son herramientas que pueden ser utilizadas en múltiples contextos y con diversos propósitos. En la educación pueden jugar un rol disruptivo en la medida en que se comprenda que los modelos pedagógicos y, en general, las formas de aprendizaje cambian porque cambian las relaciones entre los actores de los procesos educativos. Así, la relación con la tecnología no es equivalente a la de las personas con respecto a los dispositivos; es la relación entre las personas y comunidades entre sí la que puede cambiar mediante el uso de las tecnologías.

Varios elementos de tipo “blando” (“soft”) juegan un papel determinante en el cambio de los modelos pedagógicos, más poderosos que la disponibilidad de los dispositivos en sí mismos.

En primer lugar, el trabajo en colaboración. La tecnología facilita que los procesos de aprendizaje  puedan realizarse a partir de escenarios de cooperación entre estudiantes.  El trabajo colaborativo, en la medida en que es sinónimo de mayor participación,  guarda estrecha relación con el despliegue de la capacidad de creatividad de los estudiantes.

Segundo, la distancia deja de jugar el papel disociador de antaño. Internet, particularmente el móvil, permite comunicarse cómo, dónde y cuándo se desee. De esta forma, la colaboración puede realizarse entre estudiantes que se encuentren apartados entre sí por grandes distancias. Por otra parte, esta característica de ubicuidad otorga una ventaja crucial desde el punto de vista de la investigación de parte de quienes estudian: la posibilidad de acceder a fuentes de información (bancos de datos, bibliotecas, buscadores) de cualquier parte del mundo.

Tercero, el rol del docente cambia: de ser el impartidor de la verdad, el maestro se convierte en facilitador de procesos, de orientación y análisis. Del mundo tradicional del mentor, de un lado, y los estudiantes, de otro, se pasa a un contexto de micro-mentores (los estudiantes) en los que el maestro cumple la función de articulador y orientador.

Como con todas las herramientas que el desarrollo tecnológico dispensa, puede haber usos inadecuados. Ello aplica a la relación entre la educación y la tecnología. Así, por ejemplo, en la impresionante oferta de cursos móviles disponible en internet, se encuentra abundante material de mala calidad, sin que haya instancias que informen a los eventuales usuarios acerca de la misma.

En conclusión: Sin duda, disponer de una adecuada conectividad a internet en escuelas y colegios, así como de dispositivos electrónicos, es una condición necesaria para que los procesos educativos puedan modernizarse mediante las tecnologías digitales. No obstante, es necesaria una ambiciosa campaña pedagógica que permita a docentes y estudiantes, comprender que el valor del uso de dichas tecnologías radica en las inmensas posibilidades de trabajo en colaboración, ubicuo y creativo.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/editorial/tecnologias-digitales-y-educacion-aparatos

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