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«La pobreza es un estado mental»: desigualdad y el mito de la meritocracia

Por: José Maria Aguera Lorente

«La injusticia siempre exige justificaciones y argucias; las causas justas mucho menos»
(Robert Trivers: La insensatez de los necios)

Oigo la escueta noticia a través de la radio: Ben Carson, el secretario de vivienda estadounidense, afirma que la pobreza es «un estado mental». Busco en internet qué hay tras lo que aparece en forma de titular en varios medios digitales. Así me entero de que el señor Carson, neurocirujano de oficio, fue el primer afroamericano en ser nombrado jefe de neurocirugía pediátrica en el Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore.

Negro, es decir, hombre perteneciente a una minoría que, atendiendo a los datos estadísticos de toda índole, es el grupo de la ciudadanía que más sufre la pobreza en un país de por sí con un importante índice de desigualdad; para ponerlo en cifras, el índice de Gini, que cuantifica la desigualdad en los Estados, se situó en la república norteamericana en 0,48 puntos según informe de 2015 , siendo en España de 0,33 puntos y del entorno de 0,25 en los países nórdicos, los de menor desigualdad del mundo dado que el máximo lo marca el 1. Pero como ciudadano de la desfavorecida minoría negra el secretario Carson es un magnífico exponente del american dream, igual que el personaje que interpreta Will Smith –antaño irreverente príncipe de Bel Air– en la película titulada En busca de la felicidad, en la que un desgraciado padre cambia su situación de patético loser por la de ejecutivo triunfador merced a su «mentalidad ganadora», la que precisamente el exneurocirujano ahora miembro de la administración Trump propugna que han de inculcar los padres a sus hijos. Por eso, seguramente y dicho sea de paso, en nuestro sistema educativo postLOMCE se haya considerado conveniente la implantación de una asignatura denominada «Cultura emprendedora y empresarial» con el fin de inculcar en nuestros jóvenes el «espíritu emprendedor» y promover el «autoempleo».

De modo que la pobreza –según cabe inferir de este planteamiento– es, principalmente, el efecto natural de un modo de afrontar los retos de la vida desde el derrotismo, actitud que bien pudo ser herencia de unos padres que fallaron a sus hijos a la hora de dotarles del sano espíritu emprendedor que les insuflara la fuerza moral del triunfador. O expresado en versión corta: si eres pobre, tú te lo buscas por cultivar el espíritu perdedor; ya que, como dicta la ética capitalista, el que trabaja, innova y emprende, siempre recibe su merecido premio.

Si la estructura social del Antiguo Régimen legitimaba las desigualdades entre los integrantes de los diversos estamentos mediante el discurso religioso, el cual hacía del designio divino el fundamento moral del orden establecido, en el caso de nuestro actual statu quo, que tiene en las desigualdades económicas el elemento decisivo que marca las diferencias sociales, habrá que buscar su legitimación no ya en la dimensión trascendente, que no es válida en una cultura secularizada, sino en la inmanente de la propia responsabilidad individual, muy acorde con la concepción liberal de la democracia, que es la preeminente. Así la aristocracia viene a ser reemplazada por la meritocracia. Es el mérito ahora y no la superioridad del linaje el que da razón de la riqueza material que viene a ser moralmente aprobada, puesto que ha sido ganada en buena lid por el individuo en un contexto de competición en igualdad de condiciones. En consecuencia, la desigualdad resultante del enriquecimiento de unos y el empobrecimiento de otros no tiene por qué ser objeto de corrección, puesto que en nada contradice el canon de la ética capitalista. Meritocracia y aristocracia comparten el núcleo legitimador, que no es otro que la virtud (areté en griego), lo que otorga valor a algo o alguien (meritum en latín); y en el que se sustenta una jerarquía moralmente justa.

Considero que este constructo ideológico de la meritocracia es parte primordial de la ética de los trabajadores de las democracias modernas; y permite explicar en parte la casi inexistente resistencia y hasta resignación que caracteriza la actitud mayoritaria de la ciudadanía ante el crecimiento de la desigualdad económica y social. Cuando el ciudadano no trabaja, o tiene un trabajo indigno, cuando no logra darse a sí mismo la vida a la que el sistema le dicta que ha de aspirar como ideal, le ahoga la vergüenza del loser, del perdedor que no ha hecho méritos suficientes para obtener los favores del capital (yo lo he visto en personas de carne y hueso que conozco; apelo a la experiencia del lector). Aquí, como señala certeramente el filósofo Byung-Chul Han, descansa una parte principal de la estabilidad del orden establecido, que ha logrado en más de los que creemos hacer de su persona amo y esclavo a partes iguales; o dicho de otro modo, ha convertido al individuo en empresario empleador de sí mismo. No cabe, pues, la crítica a la sociedad, pues sólo uno es culpable de su propio fracaso.

La meritocracia va camino de convertirse, si no lo es ya, en una de esas creencias de las que hablaba José Ortega y Gasset hace casi un siglo en su ensayo titulado Creer y pensar; es decir, en una de esa clase de ideas que conforman el estrato más profundo de nuestro pensamiento, de las que no somos conscientes, pero con las que contamos sin más para hacer nuestras vidas, de tal modo que bien se puede decir que constituyen el continente de nuestras acciones. No vivimos con tales creencias, sino que estamos en ellas.

Hagamos méritos, entonces, y el sistema nos otorgará sus bendiciones. Seamos mejores, hagámoslo mejor que los otros, como dicta la regla dorada de la competición, y tendremos lo que nos merecemos. Y los que tienen más y son, en consecuencia más, es porque se han hecho merecedores de ello. Son mejores que los otros. Este sería el cuadro de la denominada por el economista francés Thomas Piketty «sociedad hipermeritocrática», un invento dice él de los Estados Unidos armado a lo largo de las últimas décadas con el fin de justificar la magnitud creciente de la desigualdad. Ésta va camino de alcanzar las cotas de concentración de riqueza extremas en las sociedades del Antiguo Régimen y en la Europa de la Bella Época (con típicamente el 90% de la riqueza total para el decil superior y el 50% para el percentil superior en sí mismo). Es el reparto según el modelo de la «sociedad hiperpatrimonial» o «sociedad de rentistas». Sólo que en este imperio del libre mercado global en el que nos hallamos instalados en nuestros días y que camina firme año tras año hacia el mayor crecimiento de la desigualdad el modelo es de una «sociedad de superestrellas» o una «sociedad de superejecutivos». En cualquier caso los ganadores de semejante sociedad justifican la jerarquía que la estructura por el valor del mérito. Ahora bien, éste no es objetivo ni absoluto. Es muy difícilmente cuantificable y varía a lo largo del tiempo. Fijémonos por un momento en el salario de los altos ejecutivos, que no ha hecho más que crecer de forma exagerada en las últimas décadas, aumentando la brecha con respecto a los asalariados con menos sueldo de las empresas. ¿Cómo evaluar con objetividad su productividad marginal? ¿Cómo se mide la productividad individual cuando se forma parte de un equipo, de una estructura, de una empresa? Sus ganancias dependen más de las normas sociales vigentes entre ellos y los accionistas, así como de la tolerancia de los trabajadores de bajo nivel salarial y de la sociedad en su conjunto, para lo cual la batalla ideológica es decisiva. Como precisa el mismo Piketty: «Estas normas sociales dependen principalmente de los sistemas de creencias respecto a la contribución de unos y otros en la producción de las empresas y en el crecimiento del país. Teniendo en cuenta las enormes incertidumbres a este respecto no sorprende que estas percepciones varíen respecto a las épocas y a los países, y dependen de cada historia nacional particular. El punto importante es que, teniendo en cuenta lo que son estas normas en un país determinado, es difícil que una empresa particular se oponga a ellas». (A este respecto, el visionado de la película titulada El capital del incisivo director Costa-Gavras hará las delicias del lector con sensibilidad masoquista.)

La creencia, no obstante, del pensamiento liberal, que impregna la atmósfera mental que respira la ciudadanía, es que las notables diferencias en las retribuciones reflejan una desigualdad en el talento y la ejecución, necesaria para incentivar y alentar el trabajo duro, así como el reconocimiento del mayor esfuerzo, responsabilidad y estrés que conlleva el desempeño de los altos cargos. Este cuadro legitimador se resiente, sin embargo, cuando uno se entera de la ineptitud e incompetencia de muchos altos directivos, los cuales, empero, no dejan de cobrar sus escandalosas indemnizaciones, pensiones y bonus (¿necesitamos evocar la figura de nuestro ínclito Rodrigo Rato como referencia?). A ello hay que añadir que en el mundo real la productividad no es mero resultado del talento y esfuerzo de los individuos, sino del sistema socioeconómico en el que se desenvuelven. El heterodoxo economista Ha-Joon Chang, profesor de Economía Política del Desarrollo en Cambridge, plasma meridianamente lo mucho que de mito tiene la meritocracia en este párrafo extraído de su libro 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo: «Esa idea tan extendida de que la única manera de que todas las personas reciban un salario correcto, y por lo tanto justo, pasa por que los mercados sigan su curso, es un mito; un mito del que habrá que olvidarse, comprendiendo lo que tiene de político el mercado y de colectiva la productividad individual, si pretendemos construir una sociedad más justa, en la que se decida cómo retribuir a las personas tomando en cuenta como se lo merecen la herencia de la historia y los actos colectivos, no solo el talento y el esfuerzo individual.»

Hay quien percibe, incluso, un proceso de secesión que pone en peligro la integridad del sistema democrático asociado a la legitimación meritocrática de la creciente desigualdad en la posesión de la riqueza. Los muy ricos constituirían ya un grupo de personas que han adquirido pautas de comportamiento e idiosincrasia exclusivas, resultantes en gran medida de identificar sus riquezas y las posiciones conquistadas en las últimas tres décadas con lo que conciben como su talento y su mérito singulares. Entienden que alcanzar las más altas cimas de la opulencia conlleva unos determinados derechos, que en realidad son privilegios, y que hacen todo lo posible por asegurar y acrecentar, segregándose del común de los mortales al mantenerse a salvo de los riesgos vitales e incertidumbre que no hacen más que aumentar en un mundo dominado por el omnipotente y veleidoso capital financiero. Es la tesis mantenida por los profesores Antonio Ariño y Juan Romero en su libro de hace un año titulado, precisamente, La secesión de los ricos, donde advierten, en efecto, del quebranto que se causa al fundamento mismo de la democracia cuando la ideología del mérito socava –como hemos apuntado más arriba– los principios políticos de la justicia y la igualdad legitimando la concesión de un poder tan desmesurado a determinados grupos.

La empatía social se resiente cuando no hay reconocimiento de la afinidad en la vulnerabilidad, que es el requisito casi indispensable según la filósofa norteamericana Martha C. Nussbaum para que los seres humanos se compadezcan. La meritocracia contribuye a reforzar el punto de vista desde el cual contemplamos a los perdedores del sistema como objetos distantes cuyas experiencias no tienen nada que ver con la vida propia. Su desdicha –pobreza, paro, exclusión social, pérdida de estatus…– es percibida no como algo inmerecido; es decir, la creencia es que la persona de la que se trate, de algún modo, ha provocado su propio sufrimiento. Las desigualdades devienen justas al asumir como evidencia irrefutable un terreno social en el que todos los individuos compiten en presunta igualdad de condiciones, ya que pueden recibir la educación que necesitan y son juzgados al margen de la colectividad en la que crecen. La socialización afirma la individualidad y sus virtudes, de forma que el triunfo y el fracaso se convierten en resultados de la actuación personal, incluida la pobreza, claro está, que es la consecuencia natural de la conducta de quienes no han sabido aprovechar las oportunidades que la vida y una sociedad abierta les ha brindado.

Es menester una buena dosis de autoengaño para no caer en la cuenta de las consecuencias políticas que todo esto acarrea, y que tienen que ver con la deslegitimación del estado de bienestar. El mito de la meritocracia es un barreno en el pilar de la solidaridad, uno de los que sustenta dicho estado de bienestar, cuyo presupuesto es que las desigualdades no son producto exclusivo de las acciones de los individuos que forman parte de él, o sea, que hay factores en la dimensión colectiva que objetivamente perjudican a unos y favorecen a otros al margen de sus méritos personales.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227547&titular=%22la-pobreza-es-un-estado-mental%22:-desigualdad-y-el-mito-de-la-meritocracia-

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«Chávez no se atrevió a hacer lo que tenía que hacerse entre el 2002 y el 2003»

Entrevista a Roland Denis sobre la situación política venezolana

Por: Salvador López Arnal

Luchador popular revolucionario de larga trayectoria en la izquierda venezolana, Roland Denis es graduado en Filosofía en la UCV y fue viceministro de Planificación y Desarrollo entre 2002 y 2003. En los años 80s militó en el Movimiento La Desobediencia y luego en el Proyecto Nuestramérica /Movimiento 13 de Abril. Es autor de, entre otros, Los Fabricantes de la Rebelión (2001) y Las Tres Repúblicas (2012). Actualmente participa en la organización de las “Asambleas de Militantes” centrada en el apoyo a la construcción de los territorios de “Gobierno Popular”.

***

Le quiero preguntar por la actual situación política venezolana. Antes, si me lo permite, me gustaría iniciar nuestra conversación por algunas nociones previas y centrales. ¿Qué es, qué debemos entender por revolución bolivariana?

La revolución bolivariana es esencialmente una revolución popular-democrática, fruto de la rebelión popular que comienza a mediados de los años ochenta y se extiende hasta comienzos de los noventa con las insurrecciones militares y populares que se dieron entre el 92 y el 93. Esa fase rebelde creó las condiciones para generar un movimiento unitario dentro de los sectores organizados en la base del pueblo, hasta extenderse a toda la sociedad pobre. En medio de todo ese proceso inicial se fue armando el primer ideario revolucionario ligado a la idea de justicia social, refundación nacional, proceso popular constituyente, soberanía nacional y nuestramericana, y poder popular. Más adelante ella concluye su fase de radicalización liderizada por Hugo Chávez hacia las posiciones antimperialistas y socialistas en el 2005. Sin embargo, desde ese mismo año y a pesar del radicalismo de las ideas, una casta burocrática y militar muy corrupta se fue adueñando de los mandos políticos y estatales, revirtiendo gran parte de los contenidos democráticos y libertarios originales, hasta crear una suerte de autocracia política que aprovechó el apoyo que le dio el mismo comandante Chávez. Esto fue generando lo que hemos llamado un modelo de república corporativa-burocrática confrontada con la república autogobernante que se ha creado en la base, y por supuesto la república neoliberal impulsada por la derecha. La historia sigue sobre la confrontación de estos tres grandes polos de fuerza. Desgraciadamente en los últimos tres años, la apropiación descarada de la renta petrolera por parte de los sectores transnacionales, monopólicos, financieros, con la anuencia de esta casta corrupta, ha llevado hasta el desastre la situación. Es un verdadero desfalco nacional para lo cual han utilizado los mecanismos secretos y burocráticos del control de cambio, mas toda una política financiera del estado dirigida a favorecer exclusivamente al sector bancario y oligárquico, con lo cual han llegado a apropiarse de cerca de 300 mil millones de dólares, por fuga de capitales, deuda interna, etc. Algo bestial y vomitable pero que a estas alturas con una industria por el suelo, con una hiperinflación que genera un empobrecimiento galopante, todo ello está generando las condiciones para que la derecha y la vieja burguesía se apropien del poder de nuevo. La revolución, si algo han tenido estos años de ella, está en una situación realmente crítica, y en corto plazo no se ve la posibilidad de la resurrección de una vanguardia colectiva que ponga freno a este despeñadero, mucho menos una disposición política de parte de Nicolás Maduro para liderizar el revuelo político necesario que ponga coto al desastre .

Desde 2005 dice usted, “y a pesar del radicalismo de las ideas, una casta burocrática y militar muy corrupta se fue adueñando de los mandos políticos y estatales, revirtiendo gran parte de los contenidos democráticos y libertarios originales, hasta crear una suerte de autocracia política que aprovechó el apoyo que le dio el mismo comandante Chávez”. ¿Y por qué apoyó el comandante Chávez esa autocracia política? ¿Perdió el pulso político, se confundió de arriba abajo, confió en quien no debía confiar, traicionó la revolución si me permite la expresión?

Por qué apoyó esa casta burocrática tan corrupta y por qué no quiso nunca aceptar que así lo era, al menos abiertamente, son hechos cuyas explicaciones nunca son suficientes. Hay evidentemente una razón muy subjetiva de parte de Chávez. Venido de un mundo tan cerrado y corporativo como el militar, idealizó sin duda ese componente que se puso a su lado sobre todo después del golpe del 2002. Luego eso tiene que ver con el “bonapartismo” o “caudillismo” (algo que siempre le molestó mucho que le dijeran) de su propio liderazgo, algo que por su naturaleza lo impulsaba a establecer una relación de mando con su entorno cada vez más vertical -es la psicosis paranoica que se crea en líder máximo- que no acepta la delegación, el mando colectivo, la crítica y la autocrítica sino lealtades incondicionales. Es el terreno perfecto para el oportunista, y para que se afiancen las lógicas burocráticas y autocráticas de mando. Después de ello viene la corrupción, la cajas negras respecto al uso de los recursos, la plaga bancaria, financiera, negociantes y amigos rodeando estos personajes, etc.

Esta es una situación que se extendió a todo el movimiento popular que se fue mimetizando con esa conducta del silencio y la incondicionalidad de una manera bárbara (la ilusión del pobre que le da siempre la razón al buen padre que ama). Por otro lado, tenemos un Estado -y una sociedad que domina- acostumbrada culturalmente a ese comportamiento de las castas políticas. Algo que viene desde nuestra independencia y se acrecienta mucho más con la aparición del petróleo. El estado no es solo un mando colectivo de la burguesía, es una estructura “mágica” como decía Cabrujas, que todo lo define, y todo lo es ilusoriamente, y alrededor del cual individuos y familias, por miles y miles, viven de sus frutos de poder y riqueza.

Eso es una cultura consolidada que erosionó por todos sus costados el mando revolucionario. No tuvimos antibióticos frente a ella.

Y por último, para mí lo más importante, Chávez no se atrevió a hacer lo que tenía que hacerse entre el 2002 y el 2003. Radicalizó su discurso, se hicieron muchas expropiaciones,… Efectivamente, pero los nudos centrales de dominio burocrático, militar y oligárquico no los tocó, en PDVSA la cosa más bien se empeoró terriblemente hasta hoy.

El movimiento obrero y popular que se lanzó a cambiar las cosas de verdad con respecto a la tierra y la industria (bases de una nueva sociedad) fue en gran parte aplastado por la imposición de mandos ferozmente corruptos en todas las empresas y tierras que se tomaron o se invirtieron en ellas cuando eran proyectos nuevos hasta destrozar en una inmensa proporción esta experiencia clave. Allí Chávez tiene una gran responsabilidad y, por supuesto, el tren ministerial que lo acompañaba. Su miedo a la “anarquía” acabo con gran parte de la base productiva revolucionaria. Añádele esa estupidez monetarista, estatista y reformista del control de cambio todos estos años, más las dádivas delictivas financieras a la banca y se entienden muchas cosas.

Eso lo reconoció de alguna manera al final de su vida. Estoy seguro, que esta fue una situación, subjetiva y objetivamente, que se fue haciendo tan terrible para Chávez, que no sé si por fin algún comando demoníaco imperial le indujo el cáncer o no, pero en todo caso la neurosis creciente, la psicosis paranoica que fue creando en él todo este cuadro ayudó en gran parte a desarrollar el cáncer y matarlo.

Habla usted también de la apropiación de la renta petrolera por parte de sectores transnacionales, monopólicos, financieros, con la anuencia de esta casta corrupta. ¿Nos puede documentar esa afirmación? ¿A qué sectores transnacionales está haciendo referencia? ¿Quiénes integran esa casta corrupta a la que hace referencia?

Los datos concretos de todo ese inmenso desfalco están ahora a la vista con las exposiciones que se han hecho de la comisión de Auditoría Pública y Ciudadana que se conformó este fin de semana. Creo que los datos respecto a la fuga de capitales, la manipulación de la deuda, el desvío de recursos, sector por sector, están puestas en Aporrea, por el informe inicial de esta comisión.

Por supuesto faltan muchas cosas por investigar. Por ejemplo, lo que ha pasado con los bonos soberanos, el uso del Fondo Chino, el Fonden que fue la caja chica y secreta del gobierno hasta que lo quebraron por completo junto a PDVSA. Las empresas que mas han recibido dólares allí están: General Motors, Sidor, Polar, farmacéuticas, caucheras, Colgate, Toyota, el reino de consecomercio,… pero no se sabe nada aún de las empresas de maletín y me temo que esa información la desaparecieron.

Lo que ha pasado con la gigantesca corrupción en Corpoelec, CANTV, la Misión Vivienda, los monopolios internos de alimentos y los grandes “chivos” de este negocio ligados al ministerio de alimentación. Estaremos décadas con la lengua afuera descubriendo más y más datos de este desfalco descomunal.

Y si me preguntas por los personajes concretos de esta casta…

Le pregunto, le pregunto.

No son cuatro o cinco, son centenares que a su vez han creado sus propias redes de colaboradores y testaferros. Debe haber alguno que se salve pero todos los gobernadores chavistas obviamente que están en la lista. Una gran parte de los que han pasado por los mandos mayores militares y el ministerio de la defensa, con sus trifulcas internas pero siempre muy parejos con dirigentes como Diosdado Cabello. Suma los que han manejado el Seniat (impuestos) desde Vielma Mora hasta David Cabello, hermano de Diosdado. A ministros como Osorio que han manejado el componente de la alimentación, o Elias Jaua el de tierras hoy en baja. Suma los directorios del BCV, particularmente personajes como Nelson Merentes. Todos los directos desde que se formó Cadivi oficinas que han manejado el control de cambio, especialmente personajes como Barroso. Toda la dirección de PDVSA y en articular el indescriptible Ramírez y las redes de corrupción, tráfico y contrabando de combustibles, empresas de maletín contratistas, etc, que se generaron con su administración. La mayoría si no todos los gerentes de las empresas básicas de Guayana. Los que han pasado por la corporación de alimentos que ya no recuerdo su nombre. Pero allí también hay que sumar lo que ha pasado con las aseguradoras estatizadas, o negocios de este tipo ligados a personajes de la Fiscalía General, Los tribunales principales y el Tribunal Supremo.

Cualquier militante de base y funcionarios comprometidos en cualquier lado de Venezuela hoy en día con todas sus rabias podría darte más y más datos, es el pan de todos los días para uno. La casta corrupta es ya una protoburguesía que tiene el gobierno prácticamente en sus manos, muy enriquecida, con muchos capitales afuera, integrada totalmente al fuero nacional y transnacional del capital .

No es cualquier cosa lo que acaba de decir. Cambio de tema pero sigo dentro de estas preguntas básicas. Cuando hablamos del socialismo del siglo XXI, ¿de qué estamos hablando exactamente?

Personalmente nunca entendí de qué se trataba el bendito socialismo del siglo XXI inventado por Heinz Dietrich. Una combinación o cocktel extravagante entre mercado, estado, socialización, ecología y democracia, por lo visto. De todas formas esas son tesis creadas por cabezas intelectuales aisladas que tienen la suerte de ser secundadas y asumidas en algún momento por la pasión de un líder como Chávez. Pero no hacen parte de una verdad colectiva que se va fraguando en la lucha y dentro de la razón y el pensamiento colectivo. Yo personalmente no creo en inventos revolucionarios de maletín a la venta del público, tengan o no éxito en el mercado político e ideológico. Por ello se trata de una propuesta que para mí no supone nada.

Pero el mismo Hugo Chávez, salvo error por mi parte, habló del socialismo del siglo XXI. Incluso aquí, en Europa, hay colectivos que han tomado esa denominación.

Por supuesto, la premisa ideológica del socialismo del siglo XXI hizo mucha alaraca nacional y luego internacional. Chávez se entusiasmó con ella, queriéndola tomar como síntesis de su propuesta, y luego no sabía cómo explicarla en síntesis porque no son más que discursos sobre discursos, sin piel ni alma colectiva. Eso es un absurdo y una gran equivocación, ya que la revolución socialista o directamente comunista, planteada desde hace mas de siglo y medio, no trae consigo modelos programáticos acabados, Marx se cansó de reafirmarlo.

Yo me preguntaría ¿por qué esta tesis del socialismo del siglo XXI y no el “confederalismo democrático” plateado por la revolución kurda en Turquía y Rojava?. ¿Quiénes tienen la última palabra?. La palabra en todo caso la tienen los pueblos que insurgen en su momento histórico como los kurdos en este caso, o los zapatistas y la Sexta declaración de Lacandona. Esas son tesis mucho mas interesantes y universales porque se gestan desde pueblos que rompen un orden, destrozan sus lógicas materiales y culturales de dominio y forjan una realidad nueva en plena lucha. Allí si hay mucho que aprender. Eso sí tiene todo el sentido del mundo estudiarlo y asumirlo, mas no estas pedanterías intelectuales que le venden la salvación al mundo.

¿Hugo Chávez fue un revolucionario socialista? ¿Cómo el Ché o Fidel Castro pongamos?

Mucho más parecido a Fidel que al Che en todo caso. Un hombre que como Fidel creció junto a una revolución que lideriza y a la vez tiene la claridad de interpretarla. Probablemente no tuvo la capacidad que sí tuvo Fidel de sacarse de encima toda la basura oportunista que rodea todo proceso transformador, la vida por otra parte no le fue leal y murió relativamente joven. De estar vivo vaya a saber qué hubiese hecho Chávez después de aquel último discurso autocrítico y más radical y libertario que nunca, que llamó “golpe de timón”. Hugo Chávez esencialmente fue un revolucionario bolivariano que fue asumiendo con cada vez más profundidad los horizontes generales de un socialismo libertario.

Le pregunto ahora por este discurso.

Cuando quiera.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199595&titular=%22ch%E1vez-no-se-atrevi%F3-a-hacer-lo-que-ten%EDa-que-hacerse-entre-el-2002-y-

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Algo va mal.

Por: Jesús Vigorra.

Ya lo dijo Tony Judt en un clarividente ensayo con este mismo título, Algo va mal, y lo ha vuelto decir hace unos días otro iluminado de nuestra sociedad, Mark Zuckerberg, en el acto de graduación de la Universidad de Harvard, en la que comenzó los estudios superiores que no llegó a terminar pues los abandonó para crear y fundar Facebook, y hacerse multimillonario. En su discurso ante los que serán graduados en 2017, Zuckerberg fue crítico consigo mismo y con el sistema actual: «Algo va mal en nuestro sistema si en diez años yo puedo hacer millones de dólares y muchos estudiantes no pueden pagar sus matrículas».

Habló también de explorar nuevas ideas como la renta básica universal y la desigualdad que supone que la asistencia sanitaria dependa de que las personas tengan o no trabajo, tengan o no un seguro privado. Dijo más cosas, pero creo que las apuntadas aquí son suficientes para tomar nota de que una ceremonia como la graduación también puede ser útil para aprender, reflexionar y meter el dedo en la llaga de las desigualdades que propicia y alienta nuestro mundo capitalista. Lástima que en nuestras facultades, donde se han implantado con tantísimo éxito estas fiestas de graduación copiadas de Hollywood, nos hayamos quedado solo en el lanzamiento del birrete al aire y no con el espíritu crítico y la aspiración a la excelencia. Y digo esto porque, además de mi experiencia como asistente a esta moda de graduación, justamente esta semana se ha publicado un informe sobre la gestión de la universidad española, que según un veintena de expertos que lo sustentan se encuentra sumida en una «notable y consistente mediocridad».

A su vez, el estudio sobre la calidad de la gobernanza del sistema educativo español denuncia que la selección de los responsables no siempre cumple con los requisitos de mérito y calidad, ó sea que los altos cargos educativos no dan la talla. Lo que equivale a decir que no son los mejores los que están al frente. También el estudio hace una clasificación a partir del análisis de 61 campus sobre el rendimiento, la investigación y la empleabilidad de sus graduados. En ninguno de los apartados, entre los diez primeros, figura ninguna universidad andaluza, mientras que los primeros puestos los ocupan las universidades catalanas. Tan solo la de Almería, de todas las andaluzas, es la mejor situada, en el puesto número 21, del ránking de empleabiliad. Mientras releo este informe me entero de la decisión tomada en él último Consejo de Ministros: los alumnos de la ESO podrán obtener el título de graduado con menos de un cinco y pasar a Secundaria con dos suspensas. Así nos va.

Fuente: http://www.diariocordoba.com/noticias/opinion/algo-va-mal_1150992.html

Imagen: https://i0.wp.com/otrasvoceseneducacion.org/wp-content/uploads/2017/03/espa%C3%B1a2-3.jpg?resize=350%2C200

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Sistemas de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

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La UNESCO implementa y apoya una serie de programas que refuerzan todos los niveles educativos. La Atención y Educación de la Primera Infancia (AEPI), que favorece el desarrollo integral de los niños desde su nacimiento hasta los ocho años, es un asunto prioritario para la Organización. La UNESCO trabaja junto con los gobiernos y otros colaboradores para aumentar la calidad y la disponibilidad de la AEPI a través del mundo.

Las educación primaria y secundaria son fundamentales y deben ser las bases sobre las que reposen las oportunidades de aprendizaje para todos y a lo largo de toda la vida. Tras el incremento del acceso a la educación primaria conseguido en estos últimos años, la UNESCO ayuda a los países a hacer frente a la demanda creciente de una educación secundaria de calidad.

La educación superior es la clave del progreso en las sociedades del conocimiento. Al ser el único organismo de las Naciones Unidas con competencias en la educación superior, la UNESCO contribuye a la elaboración de políticas empíricas que permitan responder a las nuevas tendencias y se esfuerza por conseguir una educación superior más inclusiva e innovadora. La Organización interconecta, informa y guía a la comunidad internacional de la educación superior en ámbitos como la movilidad, la convalidación de títulos, la mejora de la calidad y la cooperación interuniversitaria.

Otro de los elementos clave para el aprendizaje a lo largo de toda la vida es la enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP) destinada a los jóvenes y a los adultos, que contribuye a construir, preservar y renovar las competencias necesarias para el mercado laboral y la integración social. Por medio del Centro Internacional UNESCO-UNEVOC, la Organización ayuda a los países a mejorar sus sistemas de EFTP y alimenta el debate internacional en este campo.

La elaboración de sistemas educativos inclusivos y de calidad requiere políticas de educación coherentes. La UNESCO, junto al Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación, proporciona asistencia técnica a los países para el análisis y la planificación de sus políticas educativas. El Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida (UIL) tiene un papel esencial al dotar a los Estados Miembros de un apoyo técnico para el desarrollo de políticas de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

La UNESCO también fomenta políticas y prácticas educativas que puedan ayudar a afrontar los desafíos globales. Al promocionar la Educación para el Desarrollo Sostenible, la UNESCO pretende que todos los estudiantes adquieran los conocimientos, las competencias, la actitud y los valores necesarios para diseñar un futuro sostenible.

En regiones que han sufrido conflictos o desastres, la UNESCO pone particular empeño en planificar la reducción de riesgos en catástrofes y el fortalecimiento de la cohesión social. En estos escenarios, la educación es también parte de la respuesta a la catástrofe y constituye una herramienta clave para la recuperación a largo plazo.

Fuente: http://es.unesco.org/themes/sistemas-aprendizaje-lo-largo-toda-vida

Imagen: http://es.unesco.org/sites/default/files/styles/img_688x358/public/helping-promote-inclusive-education-pakistan-2-drupal.jpg?itok=pEtw7JRU

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¿Por qué estamos así en educación?

Por: Silvina Gvirtz.

Lo que creo es que hay cambios, hubo muchos cambios sociales. Estamos asistiendo a una sociedad con avances tecnológicos exponenciales, con cambios sociales muy importantes, donde si solo se rigiera por el principio de la economía capitalista habría mucha más gente sin trabajo de la que hay, donde necesitamos de la política para garantizar la inclusión, donde hay una pelea entre sectores por poder, por los ingresos, por la economía. Me parece que lo que la escuela tiene, es dar cuenta de estos cambios. La escuela de Argentina fue una muy buena escuela hasta la década del sesenta o del setenta, y ahí desde la exponencialidad de los avances tecnológicos hasta cambios en economía y demás, ahí empiezan a necesitarse algunas mejoras en el sistema educativo. Por ejemplo la doble jornada, junto con eso la inclusión de una segunda lengua para ser estudiada, hoy es necesario que los estudiantes aprendan programación, lo que significa un sistema operativo, trabajen con saberes tecnológicos, aprendan economía. Y sin embargo la escuela secundaria especialmente, sigue manteniendo la estructura del siglo diecinueve. Porque además con todos los avances sociales la escuela secundaria se masificó, ya en los cuarenta y en los cincuenta, la escuela secundaria había dejado de ser para aquellos que iban a entrar a la universidad o iban a ser parte de las burocracias intermedias del estado: los maestros, o comerciantes, o los que iban a ir a la universidad que estudiaban los bachilleratos, porque antes los otros secundarios no habilitaban para el ingreso a la universidad. Entonces la pregunta es cómo el sistema educativo y cómo la política educativa procesa esta masificación del sistema educativo. Porque la secundaria por suerte es obligatoria con una ley del dos mil seis, y hoy ningún chico va a tener un desarrollo profesional, o laboral, o cívico, o individual, o social interesante si no termina un secundario. Entonces el secundario pasa a ser parte de lo que antes era la educación básica o la educación común o lo que fue la educación primaria, pero al no modificarse la organización, entonces entramos en una situación muy complicada.

Porque es una secundaria preparada para seleccionar con una necesidad de una secundaria para todos. Y ahí empieza a haber problemas. Sumado a que cada vez más estamos en sociedades del conocimiento. Todo lo que tenemos desde el grabador, los teléfonos, las tazas, todo es valor agregado del conocimiento sobre la materia prima. Entonces si no tenemos una sociedad capacitada para hacer frente, para producir conocimiento, vamos a estar en problemas. A nivel social y a nivel individual. Todos estos cambios no fueron necesariamente incluidos para todos. Las escuelas de elite que atienden a los sectores socioeconómicos más favorecidos hicieron algunos de esos cambios –parchecitos- como jornada completa. Y en lo que hace a política general del servicio educativo, hay mucho por avanzar. Por otro lado para mí hay un concepto muy interesante, -y no lo digo desde el sentido común, porque me dediqué la vida a estudiar educación- y lamentablemente la gente cree que la educación no tiene o no implica un saber técnico específico. Y digo: ¿uno pondría a un no economista al frente del Ministerio de Economía? No se le ocurriría. Sin embargo en educación creemos que cualquiera puede deducir cualquier cosa y todos somos lo mismo.

Después uno quiere explicar temas muy específicos técnicos y se encuentra con un debate sobre el sentido común que claramente a veces no puede, no tiene tiempo o no sabe cómo explicar. Por ejemplo el tema de la repitencia, que a la gente le parece fantástico. Sí, porque ese chico no se esfuerza y entonces tiene que repetir. Y en la secundaria esto es muy común. Y toda la biblioteca, toda la literatura educativa, sobre ese tema te dice ¡ojo! Hay que buscar otras estrategias didácticas que no sean la repitencia. La idea de la repitencia es que si le digo a alguien dos veces lo mismo aprende, si no lo prendió una, le vuelvo a repetir lo mismo y aprende. Y en realidad lo que dice toda la literatura educativa internacional y nacional es que si hacés repetir a un chico, ese chico después rinde menos académicamente -está hecho estadísticamente- y además deserta. Y que hay otras estrategias mejores como empezar a trabajar a principios de año, como buscar algunos caminos específicos, o hablar con los padres, trabajar en fin en un montón de cuestiones que son complejas. Y lo que siempre digo en educación como un principio básico es: miren, hay mucho por hacer, pero también hay modificaciones en el sistema educativo que se vinieron haciendo desde los cincuenta hasta hoy que valen la pena ser rescatados, y que vale la pena valorar el enorme esfuerzo que hacen los docentes en el día a día. Esa idea de que todos los docentes tienen la culpa de todos los males de la humanidad no es cierto. Y en educación vale la pena hablar más de qué logros tuvimos hasta acá y que desafíos tenemos a futuro, que es único modo de avanzar, porque si cada uno que viene dice que la educación es un desastre voy a tirar todo abajo, voy a poner la primera piedra, en realidad lo que hace es seguir en el mismo círculo de siempre.

Entonces me parece que para poder hacer un buen diagnóstico educativo, hay que mirar qué se hace bien, y qué hay que mejorar. Por supuesto que hay muchísimo para mejorar, pero también hay que valorar lo que se hace bien. Porque si no, siempre estamos haciendo un diagnóstico errado. Los docentes hacen un esfuerzo enorme para mejorar la enseñanza de los chicos. Pero tienen malas condiciones, poco tiempo, y el Estado tiene que encarar procesos de mejoras importantes, muy especialmente en la escuela secundaria.

En la primaria y en el jardín tiene que entregar los recursos didácticos que se necesitan en la escuela, por ejemplo los libros, de matemática, de prácticas del lenguaje, de ciencias sociales, de ciencias naturales, para que los chicos puedan estudiar. Yo soy maestra, y cuando ejercía copiaba todo el problema en el pizarrón, después el chico tenía que copiar el problema en el cuaderno, y recién ahí podía empezar a enseñar matemática, se me había ido la hora. Con un libro el docente trabaja en una página elegida y está todo listo. Que el docente pueda dedicarse a la tarea específica para la cual es designado.

Alguna receta en educación de otros países que se pueda aplicar en el nuestro

No creo en recetas que se puedan extrapolar de un país a otro. Porque la escala de un país define la posibilidad o no de aplicarse. Según la población y el ingreso per cápita. Creo que es importante señalar que una buena distribución del ingreso, que se ajusta, impacta positivamente en la educación. Cuanta mayor desigualdad, más difícil es trabajar para los maestros. Pero creo que hay como algunas claves que sí hay que tener en cuenta, por ejemplo: las políticas de consenso, la jornada completa, la política de distribución de libros que se da en gran cantidad de países, hay que seguir con la distribución de computadoras cuyo parque envejeció, y que son políticas que llevan a buen puerto. Cuando uno quiere diseñar políticas, hay que desagregar los datos. Tiene que ser un análisis minucioso porque si no, es para la foto de la tele. Me parece que tenemos que continuar trabajando con consenso y con datos de verdad. Y que hay que empezar por cosas concretas y resolver primero la coyuntura.

Fuente: https://diariolaopinion.com.ar/noticia/181811/por-que-estamos-asi-en-educacion

Imagen: http://www.enorsai.com.ar/upload/news/app_name/5366754c64552_crop.jpg

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Soy maestro.

Por: Uriel Escobar Barrios.

En la apertura de la Cumbre Líderes por la educación 2015, Gina Parody, en ese entonces ministra de Educación, pronunció las siguientes palabras: “Colombia la más educada debe ser un propósito nacional; pero solo lo lograremos en la medida en que se vuelva un propósito de la sociedad en su conjunto: de ustedes, líderes del sector educativo, el Congreso, el Gobierno nacional, los gobiernos locales, los medios, los estudiantes, los profesores, los padres de familia y los empresarios”. Por su parte, en su posesión, Juan Manuel Santos dijo que los tres pilares de su gobierno eran la paz, la educación y la equidad.

Ante la crisis que vive el sector educativo, generada en gran parte por la falta de recursos provenientes del Sistema General de Participaciones (Ley 715 del 2001), desde el 11 de mayo del 2017 los docentes del país se han declarado en paro indefinido, lo que afecta la normalidad académica de 8.000.000 de estudiantes del sector público. A propósito, la Federación Nacional de Educadores (Fecode) ha desenmascarado las mentiras del Gobierno y de la ministra de turno y han puesto en evidencia la grave situación que afecta la educación de nuestros niños. La ministra, en lugar de analizar esta cruda realidad, ha salido a los medios a decir que “se acerca la toma de medidas que tendremos que hacer desde el Gobierno”.

La protesta de Fecode pone el dedo en la llaga de las falencias de nuestro sistema educativo. ¿Dónde están los demás sectores sociales que deben estar comprometidos con el futuro de la educación en Colombia? Como sociedad debemos apoyar los justos reclamos de Fecode para que Colombia tenga una mejor educación, porque esta es la base del desarrollo de los pueblos, como lo expresaba el estadista Benito Juárez: “La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos”; o como lo decía el también mexicano Pancho Villa: “Primero pago a un maestro que a un general”.

Fuente: http://www.eldiario.com.co/seccion/OPINION/soy-maestro1706.html

Imagen: http://npaper-wehaa.com/pub-files/123007255749516aed3bf10/pub/ElPlaneta-08-31-2012/lib/134638267950402b572955c.jpg

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Educación vs. corrupción.

El tema recurrente de la corrupción sigue llenando los espacios de información, cáncer terminal con una lenta, muy lenta agonía que destruye las instituciones y es pasto seco para los fuegos de la impunidad.    “El problema ha desbordado el sistema político. Nunca antes se había presentado un fenómeno de estos alcances”: Ignacio Morales Lechuga.

Por: Federico Ponce Rojas.

La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.Nelson Mandela

En esta lucha, las instituciones quedan rebasadas y el castigo, en su caso, no es suficiente, considerando el daño causado.

En efecto, leyes más severas que castigan con mayor dureza los delitos no han sido la solución, indolencia y perversión en su aplicación no han sido más que otro puntal para la excepción del castigo.

“El derecho penal debe transformarse para dejar de ser instrumento de venganza pública”: Raúl Cervantes Andrade.

El doctor Álvaro Martínez-Echeverría, director del Instituto de Estudios Bursátiles-Complutense de Madrid IEB, en visita de cortesía al titular de la PGR, detalla los proyectos de colaboración con instituciones de educación superior de nuestro país y en particular con la Bolsa de Valores, para que este instituto, líder europeo en formación financiera, en razón de sus relaciones académicas, imparta seminarios sobre administración de riesgos, conjuntamente con la Escuela Mexicana de Valores, “un instrumento educativo más para prevenir delitos financieros”, entre otras bondades.

Por su parte, el procurador Cervantes (abogado metido en la política, como él mismo se califica) expone con entusiasmo y con una óptica más de constitucionalista experto, que de penalista, “La Consulta Nacional Sobre el Modelo de Procuración de Justicia” la cual arrancó el jueves 25 de mayo en el INACIPE y reitera: se trata del modelo de procuración de justicia que necesita México.

En la mesa temática sobre Víctimas y Derechos Humanos con la que inicia la consulta, participan especialistas de instituciones públicas y privadas, así como de organizaciones de la sociedad civil para hablar de las víctimas del delito y del papel que el Estado debe adoptar, a partir del sistema penal acusatorio: ¿Qué se ha hecho? ¿Qué falta hacer?

La consulta, convocada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el CIDE y el INACIPE, a la que se han sumado las cámaras de Senadores y Diputados, así como la ANUIES y otras organizaciones, se lleva a cabo en ocho ciudades de la República y en la CDMX. Consiste en ocho mesas temáticas y nueve foros abiertos, donde se presentan propuestas y ponencias de académicos expertos y público en general.

En las próximas mesas y foros se hablará de los alcances y límites de la Fiscalía General de la República como órgano constitucional autónomo, y se discutirán temas como el modelo de investigación criminal, la operación de las instituciones de procuración de justicia y delincuencia organizada.

Los resultados, conclusiones y recomendaciones de la consulta serán presentados en un informe en octubre de 2017.

Por otra parte, el general Salvador Cienfuegos hizo un llamado a la sociedad y a las instituciones a realizar una nueva revolución en el país: una revolución educativa, la educación es una fuerza de transformación de un país.

Se refirió a la importancia de entregar becas para los hijos de militares retirados para que éstos continúen con sus estudios.

“La educación no es un proceso aislado, sino un esfuerzo que requiere de la voluntad y participación de todos, pues trabajando en equipo y hacia un mismo objetivo se pueden guiar los pasos de los niños y jóvenes como la fuerza transformadora del mañana”.

“Este es el momento del cambio, a través de la enseñanza, hagamos una nueva revolución en el país, una revolución donde las armas sean la educación, la cultura, las artes, la unidad y la identidad nacional”.

Lo anterior lo expresó al recibir la presea Doctor Salvador Corrales Ayala, que otorga la Alianza por la Educación Superior, el general Cienfuegos, quien aseguró que diariamente los más de 200 mil efectivos de la Sedena desplegados en el país se preparan para garantizar los derechos de todos los mexicanos, externó en esta ceremonia su reconocimiento al titular de la SEP, Aurelio Nuño, por el diseño y puesta en marcha de las políticas que tienen como fin el desarrollo científico, tecnológico y sociocultural del país.

El Presidente de la Republica, se afirma, hará especial énfasis en su penúltimo informe de gobierno en la educación y la consolidación de la Reforma Educativa.

Al margen de especulaciones políticas, interés sectario y apreciaciones intolerantes, es innegable que la educación es el mejor instrumento para combatir la corrupción, flagelo que se antoja como el mayor enemigo del Estado.

Fuente: http://www.excelsior.com.mx/opinion/federico-ponce-rojas/2017/06/03/1167401

Imagen: http://www.educacionyculturaaz.com/wp-content/uploads/2014/09/Inicio_Clases_Sonora-3.jpg

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