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Balances y perspectivas para 2017

I) Balances: Crítica y Autocrítica

Desde el 2011 hasta la actualidad han pasado ya 6 años, los cuales, con altos y bajos, nos han dotado de importantes experiencias, como también -en determinados momentos- nos ha permitido poner algunos “puntos sobre la mesa” y golpear, en su esencia, a la educación capitalista. Esta premisa es cierta, no obstante ¿Como es que con tal trayectoria de lucha, organización y movilización, hoy nos encontramos inmersos en un profundo reflujo como movimiento estudiantil?

Creemos, que el trabajo realizado a través de las plataformas estudiantiles, principalmente el CONFECH, no ha sido el correcto. Los altos niveles de reprobación hacia la conducción y el repentino reflujo del movimiento estudiantil a finales del 2016 tienen un origen, el cual consiste sustancialmente en una falta de política, un exceso de burocratismo y un evidente conflicto de interés por parte de distintas organizaciones; donde muchos están más preocupados en el querer figurar frente a las cámaras y aparecer en fotografías de la prensa, antes que realizar un trabajo político en la perspectiva de luchar por los intereses de las y los estudiantes.

Si bien, las distintas organizaciones que están inmersas dentro del movimiento estudiantil identifican que las cosas no se han hecho del todo bien, no hay una superación real de los problemas antes nombrados, sino por el contrario, la vieja y añeja fórmula de la claudicación y negociación se mantiene, produciendo un estancamiento sobre las mismas formas y causas que nos tienen en medio del reflujo.

Durante años anteriores, el movimiento estudiantil, movilizó cerca de 300.000 estudiantes durante las marchas y jornadas de protesta a nivel nacional, frente a esto cabe preguntarse, ¿Es el número de asistentes la forma de comprobar que tan correcto estamos en nuestras posturas? Creemos que verlo de esta forma es una interpretación demasiado mecánica, incompleta y por tanto, profundamente errada. Detrás de ese alto número de universitarios, secundarios y estudiantes técnicos profesionales que se movilizaron durante el 2016, se escondía un movimiento estudiantil desorganizado, arrastrado por la coyuntura hacia la movilización, pero que a pesar de esto, desbordaba a sus dirigencias con ganas y convicción de lucha.

Uno de los errores más graves sin duda, ha sido subordinarse a las pautas y agendas del gobierno, al igual que un balancín, nos hemos subido y bajado una y otra vez de las mesas de negociación, intentando inútilmente “incidir” en la agenda del bloque político en el poder. Después de estos 6 años debemos preguntarnos ¿Qué hemos conseguido?

Se ha transformado la política de las herramientas estudiantiles en métodos totalmente apolíticos, mientras el gobierno sigue “cocinando la reforma”, nos hemos limitado a entregarles bolsas de pasas a la ministra para que “recordase la promesa de gratuidad” o llamando a “besatones” por la educación.

Por otra parte, la ofensiva que consignaron sectores más clasistas del movimiento estudiantil no fue concisa, ni mucho menos contundente, fue derechamente ambigua y no consideró las necesidades reales del movimiento estudiantil en su momento actual, fue un “bloof”, un invento, que aunque -probablemente- con buenas intenciones terminó diluyéndose rápidamente sin conseguir ningún efecto político importante. Es más, incluso, muchas bases estudiantiles se distanciaron enormemente de las organizaciones políticas y de las dirigencias del movimiento estudiantil, pues esta política no fue construir realmente desde las bases del estudiantado. Esto, por supuesto, fue utilizado por las organizaciones del actual “bloque de conducción”. Las organizaciones reformistas y socialdemócratas enfrentaron entonces el problema de legitimidad causado por esta ofensiva, a través de un falso y escueto “Mea Culpa”, a través de este dieron pasos agigantados hacia atrás en los planteamientos que en algún momento el movimiento estudiantil defendió con orgullo, se repudió la autodefensa y se transó la digna lucha de los estudiantes contra la represión institucional y policial por un poco de aprobación de parte del bloque en el poder y de la prensa burguesa.

No obstante, por otro lado, ¿por qué el sector clasista y revolucionario no ha sido capaz de conducir y llevar al estudiantado su propuesta transformadora? Creemos que esta franja y con él, nuestra organización, se ha mantenido parcialmente al margen de la política en general; nos hemos marginado de la elaboración de líneas y hemos simplemente respondido de una forma voluntarista y tareísta, puramente coyuntural. Y es que si bien, a las organizaciones que antes criticamos han actuado de forma incorrecta, esa es su forma de actuar, tienen otros intereses y directrices para su línea política, de hecho, sería profundamente errado esperar a cambiar esa orientación. Es nuestra tarea confiar en la organización de los y las estudiantes de base, de afrontar al gobierno y sus juventudes con políticas incipientes.

Por tanto, los elementos que nombraremos a continuación constituyen un mensaje para nuestra clase, para los y las estudiantes de nuestro pueblo y para las organizaciones hermanas del sector.

II) Perspectivas para el 2017

En términos generales, este año estará marcado por las elecciones presidenciales, es por esto que la lucha del movimiento estudiantil debe ser clara, entregando nuestras posiciones en todos lados. Debemos mostrar el incumplimiento de las promesas por parte del gobierno saliente y su total falta de interés por cumplir las demandas del pueblo.

Esta línea debe romper con la falsa imagen de progreso que el gobierno y con él, las Juventudes Comunistas, han intentado dar; han mostrado con orgullo la gratuidad, la que si bien algo avanzó, son simples migajas que contrastan con la dura realidad de miles de estudiantes endeudados, que inclusive después de terminar sus estudios arrastran millonarios créditos, en directo menoscabo de su calidad de vida.

Sin duda las movilizaciones estarán enmarcadas en una disputa con Guillier, Piñera y con todos los candidatos del Duopolio, tendremos que plantear con mucha fuerza nuestras demandas y consignas, generando un programa autónomo de nuestro movimiento estudiantil, en unidad exclusiva con el pueblo y sus movimientos sociales, no con la Derecha, ni la Nueva Mayoría ni el Frente Amplio.

Nos referiremos ahora a los elementos centrales que creemos, debe impulsar el bloque clasista dentro del movimiento estudiantil, ya sea secundario, universitario o técnico profesional

  1. Una ofensiva de las bases: Nuevas instancias de organización

Para enfrentar la evidente falta de legitimidad interna del movimiento estudiantil, debemos dar un vuelco hacia la democracia y la discusión interna, al establecimiento o re-establecimiento de un programa, de volver incluso a las consignas iniciales con las cuales partimos nuestra lucha y que de a poco se han ido olvidando. Hablamos de luchar por organizar cada liceo, cada universidad e instituto, organizarlos no para ser elegidos durante las elecciones federativas o de distinto orden, sino para plantear claridades políticas y representar intereses latentes en nuestros compañeros.

Entendemos que es un desafío grande, pero creemos que teniendo un movimiento estudiantil que sea fruto de las bases organizadas, superaremos el gremialismo. Para esto es necesario levantar en conjunto nuevos espacios e instancias organizativas, tales como cordones territoriales, coordinadoras de estudiantes de liceos de la periferia o colectivos locales, por dar algunos ejemplos; estos nos dotaran de una organización más amplia y transversal.

  1. La construcción de un programa para las luchas del pueblo

Es necesario dotar de contenido político al movimiento estudiantil, dejar la política que a veces roza lo reaccionario; para esto, debemos levantar instancias de discusión programática a nivel nacional en distintos niveles, donde pensemos a cabalidad la educación feminista, las perspectivas del cogobierno o control comunitario, las necesidades educacionales para el Chile actual, entre tantos otros elementos. Para nosotros estas discusiones deben darse en 4 ejes:

  • Mercado en la educación
  • Rol del Estudiante, el Conocimiento y las Escuelas
  • Herramientas y formas de lucha
  • Democracia

Este programa al cual nos referimos, es un programa para las luchas del pueblo, es aquel programa que nos entrega un movimiento estudiantil que agita las consignas de los y las trabajadoras de nuestro país, del pueblo mapuche, del Niuna Menos, de No + AFP y de los distintos movimientos sociales, es un programa que piensa en definitiva, la educación en su conjunto orientada hacia nuestro pueblo.

Esto, debe ir de la mano con la lucha permanente y contínua por la Educación Gratuita y Universal a manos del Estado, por la Condonación de la deuda, el fin al Subcontrato en la educación, la expansión de la educación pública y una educación Feminista.

  1. La(s) coordinadora(s) de estudiantes clasistas y revolucionarios

Creemos que para impulsar nuestra línea política y contrarrestar la del Frente Amplio y de la nueva mayoría, necesitamos la convergencia de las organizaciones y la creación de una Coordinadora de Estudiantes Revolucionarios, donde las distintas organizaciones políticas de la izquierda clasista y revolucionaria converjan en función del trabajo político en conjunto y coordinado. Esto, a través de la genuina intención y voluntad de apostar por los intereses colectivos del espacio y del movimiento estudiantil propiamente tal.

Este instrumento, debe tener un carácter nacional y también un carácter local, logrando organizar a las distintas orgánicas que tienen estas orientaciones, en cada ciudad y comuna. Así, lograremos dotar de contenido político al movimiento estudiantil, pensando en términos tácticos y estratégicos, buscando alcanzar los puntos antes nombrados y otros más, dejando así de estar nuestras herramientas subyugadas a la coyuntura. Este programa estará sustentado en base a líneas centrales y generales que permitan la articulación efectiva de las organizaciones que componen la coordinadora, evitando así su muerte prematura.

III) Palabras Finales

A pesar del complejo escenario de reflujo, creemos que este no es permanente, sino más bien dinámico, por tanto tenemos la oportunidad de reactivar la organización estudiantil post-reforma de Bachelet, más aún en un año de elecciones y aportas de un nuevo Presidente y Parlamento en Chile.

Despedimos este documento con palabras de aliento y convicción a nuestros compañeros y compañeras, pues tenemos absoluta seguridad y confianza en el pueblo, creemos que la organización, en conjunto con la unidad honesta y desinteresada permitirá construir la educación que nuestro pueblo necesita.

Como dijo el Che:

“Si fuéramos capaces de unirnos, qué hermoso y que cercano seria el futuro”

Fuente: http://juventudguevarista.cl/analisis-de-la-coyuntura-estudiantil-balances-y-perspectivas-para-el-2017/

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Reformular la formación ciudadana

Por: Juan Carlos Tedesco

La formación ciudadana es uno de los objetivos permanentes de los sistemas educativos democráticos. Ciudadanía, democracia y educación pública gratuita y universal tuvieron la misma matriz de origen: la construcción del Estado-Nación. En ese contexto, la formación ciudadana fue concebida sobre dos grandes pilares: desde el punto de vista emocional era necesario promover adhesión a la identidad nacional por encima de las identidades particularistas de carácter religioso, étnico o lingüístico. Desde el punto de vista cognitivo, era necesario brindar las informaciones básicas acerca del funcionamiento de la institucionalidad democrática. La traducción de estos objetivos en prácticas escolares se produjo a través de disciplinas que tuvieron distintas denominaciones pero todas ellas giraban alrededor la “instrucción cívica” y por medio de la incorporación de rituales que otorgaban carácter sagrado a los símbolos patrios como la bandera, el himno, el escudo y a los héroes “nacionales”.

Las profundas transformaciones políticas, económicas y culturales que caracterizan a la sociedad actual han modificado radicalmente el contexto y los desafíos que enfrenta la formación ciudadana, al punto tal que se cuestiona incluso la idea misma de ciudadanía, que tiende a ser reemplazada por categorías tales como “cliente”, “consumidor” o “usuario”. Frente a estas opciones profundamente regresivas, se nos presenta el desafío de revitalizar la formación ciudadana orientada a la construcción de sociedades más justas, tarea más urgente que nunca cuando vemos cómo crecen las opciones racistas, xenófobas y fundamentalistas.

El primer punto a considerar es la enorme complejidad de la tarea. Formar ciudadanos para sociedades más justas supone promover adhesión a la justicia, lo cual es muy diferente a promover adhesión a la Nación. El espacio de desempeño ciudadano es cada vez más planetario y no tenemos -al contrario- posibilidades de apelar a lo sagrado sino a mayores grados de reflexividad, particularmente desde las exigencias de solidaridad que implica vivir con el otro. La dimensión cognitiva de la nueva formación ciudadana no puede reducirse al conocimiento del funcionamiento de las instituciones democráticas (ellas mismas en procesos de profunda transformación) sino al conocimiento y la capacidad de analizar una enorme cantidad de informaciones y documentación que eviten que los debates de problemas ciudadanos se concentren en los expertos y den lugar a un nuevo despotismo ilustrado.

La débil capacidad de los ciudadanos para romper la opacidad con la cual funcionan actualmente las organizaciones políticas, tanto los partidos como los órganos de gobierno, está provocando una distancia cada vez mayor entre gobernantes y gobernados, desconfianza en la democracia, crisis de representación y la aparición de nuevas formas de expresión ciudadana. Pero para participar en estas nuevas formas es necesario estar dotado de competencias básicas, tanto éticas como cognitivas, que sólo pueden ser adquiridas en los procesos educativos formales obligatorios y universales. Es allí donde debemos poner la prioridad y la urgencia en la definición de estrategias de acción curriculares y didácticas. Pero esto es válido también para los niveles superiores del sistema educativo, donde se forman las elites dirigentes -tanto políticas como culturales, empresariales y científicas- que deben asumir mucho mayores niveles de responsabilidad por las consecuencias sociales del uso del conocimiento.

Sabemos que los aprendizajes complejos requieren estrategias complejas. Se trata, nada más y nada menos, de formar en eso que Edgar Morin reclama hace tiempo: formar en el pensamiento sistémico. Y para seguir con los clásicos, volvamos al concepto de experiencias de aprendizaje, que John Dewey desarrolló hace ya varias décadas. No se trata de una materia más o menos, sino de definir: ¿Cuáles deberían ser las experiencias de aprendizaje que diseñemos para que nuestros estudiantes, en sus diferentes niveles, logren adherir reflexivamente al ideal de una sociedad más justa y recuperen -para defenderlos activamente- los valores de la democracia? Desafío difícil pero urgente y necesario.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/03/14/reformular-la-formacion-ciudadana/

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Robotización y ecología, retos de la sociedad y la educación

Por: Pablo Gutiérrez Álamo

La iniciativa Diálogos por la educación de La educación que nos une pretende extender la discusión sobre el sistema educativo ahora que se está hablando tanto de pacto.

Yayo Herrero (Ecologistas en Acción) y Francisco López Rupérez (expresidente del Consejo Escolar del Estado) hablaron de los retos que nos esperan a la vuelta de la esquina, una robotización, automatización, de gran cantidad de procesos y trabajos, en un mundo que está aguantando unas tensiones ambientales, sociales y políticas que hay que tener presentes.

Ambos fueron los encargados de abrir el ciclo de Diálogos por la Educación organizado por La educación que nos une, en colaboración con el Ateneo de Madrid, el Ayuntamiento y El Diario de la Educación.

Ante una creciente robotización y automatización de los procesos productivos en un futuro muy cercano, López Rupérez defendió una educación apoyada por igual en dos pilares: los conocimientos y las competencias personales. Capaz de dar herramientas, en ambos sentidos, para estos desafíos que las personas de los países desarrollados habrán de enfrentar, en un mercado de trabajo de alta cualificación. Conocimientos profundos para poder alcanzar trabajos de cierta cualificación, al mismo tiempo que competencias relativas a la gestión de la incertidumbre.

Pero ¿seremos capaces de sostener la vida en este escenario de mecanización? Yayo Herrero centró su mirada en la necesidad de proteger la vida, los ecosistemas, y mirar a las personas, fundamentalmente mujeres, que son responsables principales de la reproducción y sostenimiento de la vida. Una mirada puesta en qué clase de sociedad queremos, con la que definir qué educación necesitamos.

En un futuro que efectivamente parece cada vez más mecanizado y robotizado, Herrero se pregunta si será sostenible dados los costes en materiales y energía que supondrá esa enorme transformación.

En cualquiera de los dos casos, la educación tiene un papel principal, no tal vez como responsable de todos los cambios y mejoras, pero sí como transmisora de los valores que la sociedad quiere transmitir.

También vive en un momento de encrucijada que la obliga a grandes transformaciones. Tanto Francisco López Rupérez como Yayo Herrero entienden que ha de haber una mayor implicación e interconexión entre las enseñanza de las humanidades y de las ciencias, un mayor peso de la investigación neurocientífica relacionada con la importancia de las emociones en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Todo esto con un currículo “insoportablemente extenso”, en palabras de López Rupérez, que debe pensarse de otra manera, para generar aprendizajes profundos para evitar “surfear por la superficie” de los contenidos. Un diseño curricular que podría hacerse por etapas educativas, y no por cursos concretos.

Un currículo, reflejo de lo que la sociedad cree que es importante, dijo Herrero, quien ve la necesidad de que se conecte con los problemas que vivimos (escasez de materiales, de energía fósil, de aumento de las desigualdades y la violencia), frente a un conocimiento parcelado por materias.

Un aprendizaje, además afirmó Herrero, que debe estar conectado con los cómos, un aprender haciendo, colaborando el alumnado y conectado con el entorno de cada centro. Eso sí, que no olvide la importancia de los conocimientos, como base imprescindible sobre la que trabajar las competencias, dijo López Rupérez.

En definitiva, vivimos un momento de profundo y acelerado cambio que nos exige pensar profundamente en qué sociedad queremos y qué educación necesitamos para alcanzarla.

La próxima mesa se desarrollará el 29 de marzo y tratará sobre la doble red, pública y concertada y los retos que también se plantean en un ciclo temporal que ha endurecido las posiciones sobre el papel que debe cumplir cada una de ellas.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/03/10/robotizacion-y-ecologia-retos-de-la-sociedad-y-la-educacion/

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Ebullición frente al ajuste

Por: Claudio Katz

Marzo debutó con tres monumentales manifestaciones que ilustran la resistencia a Macri. La masiva concurrencia a la marcha docente refutó la campaña oficial contra los maestros. La impresionante multitud en el acto de la CGT confirmó el hastío con la miseria y la extraordinaria movilización de las mujeres ratificó la popularidad de las demandas sociales. Un gran viraje se avecina en la acción de los trabajadores.

El test decisivo

Los docentes batallan contra las provocaciones del gobierno. Los funcionarios demoraron la negociación y exigieron olvidar todo lo perdido el año pasado. Después ofertaron porcentajes irrisorios con promesas de futuros ajustes, que ya incumplieron en el 2016.

Buscan liquidar el fondo compensador que define un piso salarial para todo el país. Por eso desconocieron la paritaria nacional. Pretenden volver al desguace provincial de los sueldos y sepultar lo obtenido al cabo de dos décadas de marchas federales y carpas blancas.

No es cierto que el estado carece de fondos. Los 60.000 millones de pesos -que se requieren para satisfacer las demandas de los gremios- son apenas un vuelto de los subsidios otorgados a los capitalistas. Equivalen exactamente al monto que la familia Macri se embolsó con la licuación de su deuda del Correo.

El gobierno intenta doblegar al sindicalismo docente para imponer salarios de hambre a todos los estatales. Sueña con repetir el golpe propinado por Reagan a los controladores aéreos o por Thatcher a los mineros. El neoliberalismo exige ese tipo de ataques a los trabajadores.

Por eso Vidal tantea la introducción de rompehuelgas en las escuelas y convoca “voluntarios” con antecedentes en los servicios de inteligencia. Pondría en peligro a los chicos al introducir esos individuos en la comunidad educativa. Pero toma a los alumnos de rehenes y convalida las amenazas presidenciales a Baradel.

El gobierno cuenta con el apoyo de los gobernadores que avalan la desintegración del salario docente, a cambio del padrinazgo estatal para endeudarse. Pero el paro y la marcha docente han sido contundentes y convergieron con protestas de todo el universo sindical.

Hasta ahora la introducción de rompehuelgas no cuajó y el descuento de los días de paro está en disputa. El malhumor social socava todas las maniobras para oponer a los maestros con los padres.

Los periodistas de los medios hegemónicos redoblan sus campañas denigratorias. Nunca pisaron una escuela pública, pero acusan a los docentes de “abandonar a los niños”. En realidad propician el desfinanciación del sector estatal para favorecer la privatización total de la enseñanza. Con ese objetivo Bullrich cerró varios programas del Ministerio.

Los funcionarios más hipócritas reconocen que los “docentes ganan poco”, pero nunca comparan esa miseria con sus propios sueldos. Convocan a discutir “sin interrumpir las clases”, omitiendo que esa resignación perpetuaría salarios inferiores a la canasta de pobreza. Tampoco olvidan cuestionar el “uso de los chicos para causas políticas”, ignorando que Macri inauguró el ciclo escolar con un discurso de campaña.

Nunca ha sido tan cierto que “si ganan los docentes ganamos todos”. Ya ocurrió en los 90, cuando las huelgas de los guardapolvos blancos pusieron un dique a los atropellos neoliberales.

La reciente acción de los bancarios demostró que se puede triunfar en la pulseada salarial. Frustraron la negativa del gobierno a homologar un acuerdo que emparejaba los sueldos con la inflación. Los maestros retoman ese ejemplo.

Rebelión de las bases

En el acto de la CGT se registró una sublevación espontánea contra la burocracia. Militantes y concurrentes interpelaron a los jerarcas con un grito atronador: “pone la fecha….”

Los caciques atribuyeron esa rebelión a conspiraciones de la izquierda y el kirchnerismo. Pero olvidaron mencionar la lejanía física de esas organizaciones del palco. Los cómplices del ajuste no puede reconocer la indignación que suscitan sus traiciones. Ese rechazo se observó en lemas contra los entreguistas (“se va acabar la burocracia sindical”), que se proyectaron a la marcha de las mujeres (“aquí están los ovarios que no tiene la CGT”).

Los gordos cruzaron una raya de agachadas a cambio del dinero que reciben del gobierno. El disfraz de ese contubernio es la normalización de deudas de las obras sociales. Nunca convocaron el paro prometido si se vetaba la ley anti-despidos. Convalidaron el recorte del salario y suscribieron en algunos sindicatos la flexibilización laboral (petroleros). El corolario de esas traiciones fue el brindis del fin de año con Macri.

El triunvirato propició el mitin para posponer la huelga. Daer lo explicitó en su acto fallido (“convocaremos al paro antes de fin del año). Por eso eligieron un lugar de difícil acceso, adelantaron el inicio e improvisaron la seguridad.

El tumulto estalló por agotamiento de la paciencia popular. Se ha erosionado el control ejercido por los burócratas en la movilización de abril pasado y también se quebraron los acuerdos de cúpulas.

Los medios hegemónicos se niegan a reconocer el descontento que existe contra el ajuste y sus encubridores. Por eso a firman que “volvieron los incidentes entre patotas peronistas”. En lugar de mirar el presente especulan con lo ocurrido en el pasado. Olvidan que la bronca con el trío de la CGT es por el sometimiento a Macri. No expresa ninguna rémora de Lorenzo Miguel o Herminio Iglesias.

Más disparatado es presentar el rechazo a la burocracia como una conspiración justicialista para impedir que “Macri termine su mandato”. Los renovadores sostienen como nunca la gobernabilidad actual. Esa gestión es deteriorada por el propio presidente.

Frente al intenso cronograma de manifestaciones próximas (movimientos sociales, conmemoración del golpe) es probable que la burocracia defina un día de huelga. Pero negociará su levantamiento, si Macri emite algún gesto conciliatorio o promete algún subsidio para los capitalistas afectados por las importaciones. Los jerarcas sólo intentan descomprimir la caldera en ebullición. Ni se le ocurre iniciar un plan de lucha para derrotar al gobierno anti-obrero.

Estrategias de agresión

Macri puso en marcha la flexibilización laboral. Comenzó con “el primer empleo” concertado con Mc Donalds para convalidar la precarización de la juventud. Acordó luego un modelo de extracción petrolera en Vaca Muerta, que resigna descansos e impone el cobro por productividad.

El próximo paso será c onvertir a los planes sociales en subsidios a los empleadores. El estado financiará los salarios miserables de las empresas que contraten personal, con el objetivo de forzar una baja general de los sueldos. Los capitalistas que despotrican contra el alto “costo salarial” aceleran la agenda de su representante en la Casa Rosada.

El oficialismo promueve la desprotección laboral para introducir los niveles de explotación que imperan en el grueso de Sudamérica. Por eso anula los feriados-puente y reforma la ley de riesgos de trabajo. Busca achatar las indemnizaciones y reducir la prevención de accidentes.

Macri también espera el momento oportuno para disminuir las cargas sociales. Con el argumento de “incentivar el empleo” desfinanciará la previsión social y empobrecerá a los jubilados. Ya se demostró en los 90 que esas subvenciones a los patrones no crean empleo. Si en la prosperidad de la década pasada la creación de puestos de trabajo fue inferior al crecimiento de la producción, en el estancamiento actual prevalecerá la simple destrucción de empleos.

El gobierno tolera esa demolición para recrear un ejército de desocupados que aplaste el salario. Desde fines del 2015 el número de despedidos y suspendidos ascendió a 245.000 personas. En la industria la pérdida de puestos de trabajo es perdurable y en el sector público se introdujo el principio de echar en masa a los contratados.

Nadie se acuerda de la catarata de inversiones para generar empleo que prometía el PRO. Ahora dicen que esa meta se logrará con la flexibilización. Mañana exigirán mayor contracción del salario para crear empleo.

Como el atropello en curso prepara otro mayor resulta indispensable derrotar al gobierno. Hay que lograrlo antes que sea tarde. Si Macri masifica el desempleo abrirá un ajuste perpetuo, con resistencias más difíciles. Es mejor batallar con huelgas de asalariados que con piquetes de desocupados.

El presidente acelera la confrontación retomando el ajuste ortodoxo que parecía atenuar a fines del 2016. Con Dujovne volvió el endurecimiento, las paritarias con techo y los tarifazos. El neoliberalismo feroz reaparece con proyectos de c ongelar contratos en la administración pública y privatizar las jubilaciones. Está en carpeta el vaciamiento del fondo de garantía para reintroducir el sistema de capitalización. Un funcionario clave del gobierno dirigió la principal AFJP.

El giro ortodoxo contradice la necesidad de aflojar las agresiones en un año electoral. Pero el núcleo duro del PRO estima que a Macri le conviene repetir la crudeza de Menem y copiar el descaro de Trump.

En realidad la dureza resurge porque Mauricio desconoce otra política. No comanda un gobierno peronista con capacidad de giro de Menem hacia Kirchner. Macri sólo puede ser Macri.

Pero el líder del PRO es también un derechista pragmático que tantea agresiones y acepta repliegues. Promueve muchas iniciativas regresivas y mantiene las que se afirman. Se guía por el famoso “si pasa, pasa” y si no “intentamos de vuelta”.

Esa estrategia explica la interminable sucesión de “errores” que el gobierno revisa con discursos de humildad. Oculta que sus desaciertos nunca son inocentes. El último “error” de las jubilaciones, desfasaba la fórmula de indexación de los jubilados por explícita recomendación del FMI. En todos los terrenos el oficialismo promueve transferencias regresivas de ingresos y se detiene cuando estalla la protesta.

No hay descartar un próximo freno de la brutalidad ortodoxa si se consolida la resistencia. Pospondrán aumentos de tarifas para retomarlos luego de un respiro.

Doblegar al gobierno es la prioridad del momento. No es cierto que “si le va bien a Macri, nos va bien a todos”. La experiencia indica lo contrario. El país se hunde con el afianzamiento de sus enterradores y se reconstruye con su derrota.

La economía no arranca

El macrismo implementa el ajuste con una economía parada. Han fallado todos sus pronósticos. La reactivación prometida al inició de la gestión, en el segundo semestre y a fin de año, no aparece. L os indicadores tan sólo sugieren un piso a la caída del PBI sin rebotes significativos. En el mejor de los casos hay un leve y desigual repunte.

La política económica aplastó el consumo y recrea el estancamiento. No hay recuperación a la vista con una retracción del 6-10% del salario. En lugar de avances hacia la “pobreza cero” se han creado un millón y medio de nuevos desamparados y 600.000 indigentes. El desastre social se palpa todos los días. La empresa Sancor se encamina, por ejemplo, a la quiebra por el desplome del consumo de leche entre los niños.

La transferencia regresiva iniciada con la devaluación y la reducción de las retenciones se afianzó con medidas impositivas (reducción de bienes personales, anulación de reembolsos de IVA), que expanden la desigualdad. Nadie consume, además, si teme perder su empleo.

Frente a semejante panorama el gobierno sube la apuesta neoliberal esperando el derrame por otro carril. Pero la reactivación tampoco aparece con inversiones. La altísima capacidad ociosa de la industria disuade la renovación de maquinaria y es sabido que el agro o las finanzas crean poco empleo. Las enormes ganancias que obtuvieron los capitalistas de la soja, la banca o la minería no reaniman el mercado interno.

Tampoco la obra pública resucita el nivel de actividad. Su impacto es muy inferior al publicitado y afronta el techo fiscal que impone Dujovne. El freno de la producción se agrava, además, por los privilegios otorgados a los financistas. La eliminación de controles a los movimientos de capitales ha incentivado la llegada de dólares, que circulan sólo en la esfera bancaria.

Lo mismo ocurre con un “exitoso” blanqueo que apuntala las bicicletas de títulos del Banco Central. Pero lo más alarmante es la fuga de capitales. Los fondos que ingresan vuelven a salir, luego de engordar rendimientos a costa del erario público. Macri ya emitió 77.000 millones de dólares (15% PIBI) de nueva deuda para alimentar el patrimonio de los capitalistas argentinos en el exterior.

Para congraciarse con los banqueros que temen la futura insolvencia del estado, Dujovne refuerza un ajuste fiscal que recrea el estancamiento. Ya anunció que retomará los tarifazos de electricidad, combustibles, peajes y transporte.

Esa escalada elevó en varios puntos la pauta inflacionaria del 17%. Por el impacto de las  tarifas, l os precios anualizados de enero y febrero se ubican por arriba de ese porcentaje . Como Macri pretende contener el desborde con mayor apertura de las importaciones, los cierres de empresas se multiplican junto a las suspensiones de personal.

Brasil ofrece un espejo del futuro. Luego de severas caídas del PBI en los últimos dos años (3,6% y 3,8%) la recuperación es insignificante (0,5%). Esa degradación supera lo ocurrido durante la crisis del 30. El macrismo empuja la economía hacia el mismo pozo gestionando un círculo vicioso de inflación, recesión y endeudamiento.

Las justificaciones por la “herencia recibida” perdieron credibilidad. Más insensatos son los mensajes de optimismo. Macri repite que la economía ha despegado, con la misma convicción que De la Rúa ponderaba los méritos de la convertibilidad. Su desconexión de la realidad tiende a precipitar grandes convulsiones.

De la ceocracia a la cleptocracia

Mauricio atraviesa por su peor momento y el establisment mediático prende luces de alerta. No sólo decae su imagen en las encuestas. La población empieza a identificarlo con la corrupción.

El gobierno acumula en su primer año un récord de malversaciones de fondos. Carga con más imputaciones que cualquier otra gestión en un periodo inaugural. Ningún área está exenta. Hay acusaciones contra los financistas del dólar futuro, los CEOs de la energía y los bolsos de la vicepresidente.

El caso más desopilante es el rabino Bergman. No sólo contrató extraños asesores. También invocó a Dios desde Punta del Este, para explicar la ausencia de obras frente a las inundaciones y los incendios. El “dietazo” que promovieron los congresistas del PRO es congruente con este impúdico clima de enriquecimiento personal.

Pero en el ojo de la tormenta están los desfalcos de la familia Macri. No pueden alegar desconocimiento de las decenas de sociedades involucradas en los Panamá Papers. Tampoco aclaran los oscuros manejos del ANSES con financistas de Qatar.

Lo más impactante es el escándalo del Correo. Los Macri fundieron la empresa luego de ganar su privatización, ofreciendo un canon que nunca abonaron. Se retiraron con una deuda descomunal y transfirieron el muerto al estado. Ahora aprovechan su control del Poder Ejecutivo para auto-condonarse el pasivo. Presentaron ridículos argumentos de obstrucción legal a la indexación de su deuda. Macri hijo le perdona la carga a su padre y facilita un juicio adicional por daños al estado.

Cuando se estaba replegando de este fraude estalló otro escándalo. El gobierno concedió las rutas más rentables de Aerolíneas a una empresa de los Macri asociada con Avianca. Otra porción del negocio quedó en manos de compañías vinculadas al ministro Quintana.

Entre una estafa y otra se conoció que Arribas -el jefe de la inteligencia- habría participado en las coimas de Odebrechet para ganar licitaciones de obras públicas. El acusado exhibe una gran fortuna, que forjó con la intermediación de jugadores durante la era Macri en Boca.

Algunos periodistas estiman que Arribas es un testaferro del primer mandatario. La familia Macri suele utilizar el espionaje oficial en sus transacciones más turbias. Para proteger esas actividades Mauricio viajó recientemente a Brasil. Ha tomado nota de los pedidos de captura que afrontan varios ex presidentes de América Latina.

Hay muchos indicios de una asociación ilícita en la cúspide del gobierno para entregar negocios a la familia. En la cumbre del gabinete CEO opera una red de corrupción mayúscula.

El gobierno de los Ceócratas es una administración de Cleptócratas. No conforma sólo un gobierno de ricos. Asegura los bolsillos del más rico de ese entramado. Como la especialidad de los capitalistas argentinos es la estafa al estado, los desfalcos se potencian bajo un gobierno de los suyos. Ese saqueo comienza a sublevar a la población.

¿Menem o De la Rúa?

El establishment sostiene al gobierno esperando que supere las turbulencias del primer año. Apuntala el blindaje mediático que necesita Macri para lidiar con el escollo electoral.

Pero los dueños del poder también registran los fracasos de su colega. En los momentos más críticos describen al grupo gobernante con durísimos calificativos (improvisados, imbéciles, pasantes). El estancamiento económico y los despidos de Melconían y Prat Gay han potenciado las dudas del círculo rojo.

En el costado opuesto del tablero también se discute la consistencia de la ofensiva gubernamental. Entre los militantes populares predomina -por momentos- la impresión de un fuerte avance neoliberal contra la población. El reverso de esa percepción aparece en las grandes marchas, que renuevan la expectativa en una derrota del macrismo.

El diagnóstico más certero indica la presencia de un gobierno reaccionario con serios límites para lograr sus objetivos. Crece la resistencia junto a la agresividad oficial y los atropellos coexistan con los repliegues.

El intento de instalar la impunidad a los genocidas sigue fallando. Tuvieron que revertir el decreto que anulaba la conmemoración del 24 de marzo y tomaron distancia del cuestionamiento a los 30.000 desaparecidos. Necesitan disimular el negacionismo recargado que comparten todos los miembros del PRO.

Milagros Salas continúa detenida. Pero las irregularidades de su apresamiento deterioran los viajes Macri al exterior. Milani fue detenido para debilitar a Cristina, pero la maniobra socava la campaña oficial para cerrar los juicios y liberar a los militares.

Macri tampoco logra reintroducir la represión. Sancionó decretos anti-piquetes que no implementa y adiestró gendarmes que no logra utilizar. Sus provocaciones suelen desatar inmanejables escándalos (como los infiltrados al concluir la marcha de mujeres).

Ni siquiera está funcionando la demagogia punitiva para criminalizar a la juventud. Es evidente que la reducción de la edad para imputar delitos agravaría el desastre social.

El gobierno tampoco logra oxígeno en la política exterior. El triunfo de Trump desmoronó su estrategia de aproximación a la Alianza del Pacífico. No encuentra todavía un libreto sustituto para disputar el liderazgo de la restauración conservadora en la región. Con insultos a Venezuela y campañas anti-iraníes busca el beneplácito del magnate estadounidense. Pero el Departamento de Estado prioriza definiciones en otras latitudes.

El despiste de Macri ha sido mayor en Europa. Para mendigar inversiones que no despuntan condecoró al Rey con la orden de San Martin. A diferencia de los 90 España ya no opera como gran nexo de negocios entre el Viejo Continente y América Latina. Los ibéricos prestan más atención a su incierto futuro dentro de la Unión Europeo. Además, las protestas en ambos países han ensombrecido el idilio de Macri con Rajoy.

Frente a tanto problemas aumentan las tensiones dentro de Cambiemos. Los tecnócratas y liberales del gabinete exigen mantener el rumbo, sin ninguna alianza adicional. En cambio los pragmáticos auspician aproximaciones con el peronismo conservador. Buscan recrear el auxilio que reciben de los renovadores en el Congreso.

Pero el malestar social afecta a toda la corporación política. Los hombres de Massa ya están pagando el costo de la sumisión y los radicales no abren la boca. Temen repetir el desplome anticipado de Alfonsín y De la Rúa y mantienen un silencio que sepulta a la UCR.

Macri apuesta a la polarización electoral con el kirchnerismo, pero juega con fuego y puede terminar generando su propio entierro. La lucha social definirá como queda parado frente a los comicios. Para recrear la estabilidad de Menen debería ganar las dos partidas y si falla en ambos terrenos afronta el fantasma de la Alianza.

Convulsiones por abajo

La gran diferencia actual con décadas pasadas radica en el nivel de organización y conciencia popular. Las multitudinarias manifestaciones de la primera semana de marzo confirman ese marco. La rebelión del 2001 y la experiencia del último decenio han forjado una vasta red de militancia juvenil que confronta con el gobierno.

Al interior de ese pujante activismo se desenvuelven los debates entre el kirchnerismo y la izquierda. La primera vertiente preserva un gran sustento por el inesperado rumbo que sucedió a Cristina. La gran frustración que auguraba la presidencia de Scioli quedó pospuesta por el ajuste que implementa Macri.

Hay numerosas pistas del carácter regresivo que perfilaba la fracasada continuidad K. Los discursos de guerra contra los maestros que actualmente pronuncia Alicia Kirchner parecen escritos por un asesor del PRO. Con retórica agresiva justifica la falta de pago al grueso de los empleados públicos. La misma tendencia conservadora se verifica en el acompañamiento de muchos senadores del FPV al oficialismo.

Un caso más extremo es el ministro Barañao que permaneció en el gobierno por indicación de Cristina. No sólo se ha transformado en un cruzado de la liquidación del CONICET. Despliega su ignorancia de tecnócrata, frente a cualquier investigación que no reditúe ganancias inmediatas a los capitalistas. Su actitud sintoniza con otros ex funcionariados del mismo espacio, que promueven el orden conservador o postulan el retorno pleno al partido justicialista.

Pero la mochila más complicada que carga Cristina es su inexplicable fortuna personal. No encuentra forma de justificar el impresionante incremento de su patrimonio. Todos los días aparece alguna anomalía en sus propiedades o empresas. Es ciertamente hostilizada por el gobierno y sus jueces. Pero los datos que salen a flote son contundentes.

Cristina también soslaya en sus incansables tweets una opinión sobre la detención de Milani. Mantuvo en la jefatura del ejército a un personaje con abrumadoras denuncias de participación en los crímenes de la dictadura.

El procesamiento político de estos hechos ha quedado en suspenso por la presidencia de Macri. Por eso el kirchnerismo mantiene su arraigo y nadie sabe cuál será su evolución futura.

La izquierda puede contribuir a una canalización progresista de esa experiencia. No carga con ninguna de las hipotecas del kirchnerismo pero afronta otro desafío: demostrar capacidad para gestar un proyecto alternativo.

La visibilidad de la izquierda aumenta junto a su gravitación en el movimiento sindical. Pone el cuerpo en las difíciles batallas que rehúyen sus adversarios (AGR-Clarín) y no baja las banderas frente al oportunismo que suscita el Papa Francisco. Es la única corriente que mantiene una sintonía total, con el d ocumento anticlerical leído en la marcha de las mujeres.

Con esta actitud la izquierda incrementa su influencia. Habrá que ver si tiene la madurez e inteligencia para proyectar estos avances a la construcción electoral. Actúa en un escenario convulsivo que presagia grandes acontecimientos.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=224050&titular=ebullici%F3n-frente-al-ajuste-

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Combatir el absentismo, prevenir el abandono

Por: Saray Marqués

Intervenciones lentas, medidas que coaccionan y no motivan, ¿cómo estamos fallando con los alumnos que dejan de asistir a clase?

Mejoramos, pero no lo suficiente. Según el último informe PISA los alumnos españoles que faltaron al menos una jornada escolar en las dos semanas previas a la prueba, realizada en 2015, rondaba el 25%. En 2012, alcanzaba el 28%. Esto convierte a España en una de las pocas naciones que avanza en este apartado, en que la media de la OCDE pasó del 15 al 20%.

Mucho más que pellas

La brecha con respecto a la OCDE se reduce, pero seguimos por encima de la media en una cuestión no menor. Según PISA, faltar a clase, además de hacer que el alumno pierda oportunidades de aprender (en Ciencias, puntuaron 36 puntos menos que los alumnos que no faltaron -29 descontando el nivel socioeconómico del estudiante y del centro-, el equivalente a casi un año de escolarización), puede convertirle en disruptivo y afecta también al centro, dando lugar a un “ambiente disciplinario”, y a los compañeros, que pueden querer imitarlo.

El absentista de hoy es el desertor de mañana y está expuesto en mayor medida a trabajos precarios, embarazos adolescentes o abuso de drogas y alcohol.

El porcentaje de alumnado absentista en la enseñanza obligatoria es minoritario, no rebasa el 5%. El profesor de Lengua y Literatura y director del IES Bovalar de Castelló, Toni Solano, asegura que es el caso de su centro, pero que ese 5% “ocupa una atención de cerca del 60% de la jornada laboral” del equipo directivo entre informes, expedientes, derivaciones al aula de convivencia, protocolo de absentismo, llamadas y entrevistas a las familias y elaboración de programas. Y lo que es peor, “siempre deja la impresión de que no se resuelve favorablemente”.

Solano, autor del reciente post Absentismo: matar moscas a cañonazos, cree que muchas veces la escuela actúa en solitario, sin apoyo real de toda la comunidad educativa: “Sabemos que, con estos alumnos, un chaval salvado de las garras del abandono escolar es todo un éxito. No dedicarles horas y esfuerzo los convertirá en personas que necesitarán en el futuro subsidios o atenciones sociales mayores, y que repetirán sobre sus hijos este mismo modelo. En los centros nos tomamos muy en serio a estos alumnos, aunque tenemos que elegir a veces entre el derecho de unos y las obligaciones de otros”.

Alude al dilema entre el derecho de todo el grupo a una educación de calidad y la obligación de asistir de un alumno que no quiere hacerlo, “en ocasiones incompatibles”. Tanto, que en casos extremos el centro puede llegar a dejar de notificar ciertos casos de absentismo si ve que cada vez que el alumno vuelve se producen problemas graves de convivencia.

Protocolos en entredicho

Para Solano, los protocolos son lentos, farragosos, y poco o nada efectivos: “Requieren que se detecte la acumulación de faltas (un mes), la notificación del tutor a las familias (15 días), la revisión por parte del equipo directivo (otros 15 días) y el aviso a Servicios Sociales (una semana). Unos dos meses de burocracia -todo se ha de enviar por correo ordinario siguiendo el procedimiento administrativo- en que el alumno puede estar faltando más o menos de continuo. Cuando interviene Servicios Sociales firmará un compromiso de asistencia que quizá incumpla de nuevo pasadas unas semanas, con lo que volvemos a empezar el ciclo”.

Pero, ¿cuál es la alternativa? Solano considera que han de buscarse medidas sancionadoras distintas, “educadoras y, en la medida de lo posible, correctoras”, para que el alumno no vea en el expediente y expulsión una vía de escape, y más personal especializado en convivencia, y con más horas. Algo ilusorio en centros que se las tienen que apañar hoy con un orientador para 650 alumnos y en los que los profesores de compensatoria, “si los hay”, se suelen centrar en el alumnado con necesidades educativas especiales.

También aboga por replantearse la condición de la asistencia a clase para obtener la renta mínima de inserción. A su entender, deberían existir filtros más rigurosos (no un mero certificado de matrícula, como a veces sucede) y podrían establecerse ayudas con dos tramos, uno fijo y uno variable, en función del aprovechamiento educativo del alumno, medido según su esfuerzo, actitud e interés.

Matiza Solano que no cuestiona a los profesionales de los institutos ni de Servicios Sociales sino el sistema. Un sistema que, desde su perspectiva, comienza a hacer aguas en la transición a Secundaria, en la que falla el trasvase de información -“En junio no sabemos quién va a sumir las tutorías de 1º de ESO, así que resulta complicado establecer criterios comunes entre los maestros de 6º y los profesores de 1º”- y en la que muchas familias pierden contacto con el profesorado -“Los perciben como lejanos y dispersos, pues de un tutor pasan a tener 10 o 12 profesores”, mientras que todavía existen padres y madres que creen que con Primaria es suficiente, sobre todo si hacen falta manos en casa o si surgen problemas en clase.

1º de ESO, un curso crítico, en que las tasas de promoción suelen desplomarse, lo es también para el absentismo. Es en ese curso cuando comienza a fraguarse el desapego hacia la institución educativa, “hasta considerarla una cárcel a la que las autoridades te obligan a asistir, sobre todo si cuentas con la tolerancia de tu familia ante el absentismo y si tu grupo de amistades lo refuerza”, analiza el director.

Trabajo de todos

Desde el Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Barcelona, Ariadna Munté coincide a medias. Sí lo hace en que el del absentismo es un trabajo de todos y en que han de darse soluciones desde Servicios Sociales, la familia, el barrio y la escuela para lograr una escolarización diferente: “La voluntad del padre y de la madre interviene, pero no es el único factor. Hay que detectar a tiempo qué hace que una familia no lleve a su hijo a la escuela, porque con los años cederá a las presiones de éste”.

Munté propone comisiones sociales en los centros en que estén implicadas las familias, los maestros, Servicios Sociales. Y asegura que en Barcelona, donde trabaja, los protocolos de absentismo no acaban de funcionar porque no suponen una cobertura global: “Las escuelas hacen llegar a Servicios Sociales un caso de absentismo de larga duración, cronificado, y se nos pide que vayamos a hablar con la familia para ver qué pasa, que de algún modo les forcemos a llevar a sus niños al colegio empleando las ayudas sociales como coacción, y esto no creo que funcione, creo que más bien puede reproducir el problema”.

Advierte que al enviar la lista de absentismo a Servicios Sociales las escuelas sienten en ocasiones que la responsabilidad cambia de tejado: “Las escuelas también han de jugar un papel. El sistema no lo facilita, pero también ellas han de intervenir en el acompañamiento de las familias”.

Como las ayudas disuasorias, Munté ve en las aulas de escolarización externa un “parche”. Actuaciones de éxito serían, en cambio, para ella las llevadas a cabo en contextos como el barrio de La Milagrosa de Albacete, que, a punto de cerrarse en 2006, inicia un proyecto nuevo incorporando actuaciones de éxito y pasa de 105 niños, de los que 45 acuden regularmente, ese año, a 161, de los que 157 van todos los días, en 2009. Se trataría de ir resolviendo caso por caso con las familias, y de nunca bajar los brazos: “Siempre es posible reenganchar, incluso cuando un chico o una chica llevan toda una carrera de fracasos, lo que ha condicionado la construcción de su identidad personal como fracasado o fracasada”.

Alumno pasivo

También para Pedro Uruñuela, presidente de la asociación CONVIVES, hay posiciones que no tienen cabida frente al absentismo, como aquellas de “el instituto no es una ONG”, o los intentos de quitarse a esos alumnos de en medio, negociando con Inspección, o, incluso, con el propio alumno (“tú te quedas al final de la clase, no me molestas y yo no me meto contigo”). Y asegura que están ahí: “Es tirar la toalla. En su lugar, hay que pelear por esos alumnos, por cambiarlos”.

Uruñuela entiende que, antes de fijarse en el alumno absentista, el profesor ha de hacerlo en el pasivo, “el que no trae los apuntes ni el material, ni entrega los trabajos… el que empieza faltando a primera hora, a última, a una asignatura, un día, dos, el que de repente se transforma y ya no es pasivo y se dedica a molestar, a no dejar dar clase”. Actuar en “los pródromos de la enfermedad”, preguntándose cómo puede facilitarle a ese perfil de alumno el aprendizaje es en estos casos muy difícil, pero ineludible.

Menciona cómo, por ejemplo, en uno de los estudios llevados a cabo durante su etapa en el Observatorio Estatal de la Convivencia, uno de cada tres alumnos de Secundaria aseguraba que apenas se enteraba de lo que se explicaba en clase, y a dos de cada tres casi no les interesaba nada: “A los profesores se les valoraba, solo un 6% aseguraba tener algún problema con ellos, pero se detectaba un fallo en el planteamiento educativo, el currículum, que no se adaptaba a sus necesidades”.

Lección de Primaria

En muchos institutos el absentismo procede del colegio en hasta un 80% de los casos. Sin embargo, en Primaria también se encuentran fórmulas replicables.

Santiago Ferreiro, director del CEIP María Sanz de Sautuola de Santander, si bien reconoce que Secundaria tiene sus peculiaridades -“las familias están mucho más desarmadas”- explica que “la mayoría de las medidas eficaces son las que se toman dentro del entorno del centro, con puentes hacia ellas”.

Sabe de lo que habla. Su programa de absentismo fue premiado a finales de los noventa por el Ministerio de Educación. En esa década pasaron de tener numerosos alumnos que de 180 días lectivos iban 20 o 30 a la situación actual: de 400, 50 están supervisados por el programa de absentismo pero, de estos, 25 no llega al 20% de faltas de asistencia.

Concluye Ferreiro: “Normalmente el absentismo está asociado a otros problemas, y ayudando a resolverlos se puede atajar. Cuando participamos en el plan de realojo del poblado chabolista [de La Cavaduca, del que procedía la mayor parte del alumnado], las principales preocupaciones de las familias eran poder comer todos los días, resolver las goteras, acabar con las ratas, tener higiene, pues no contaban con agua corriente… Ir al colegio figuraba en el séptimo u octavo lugar. Cuando se logra una vivienda digna, la educación sube en esa escala hasta el segundo o tercer escalón. Ya no nace falta insistir. Medidas globales sí debe haber. Y análisis de cada caso: tenemos un niño de seis años al que no le gusta venir. Los padres intentan traerle pero llora… Se lo pasa bien el resto de la mañana, pero la entrada supone un conflicto. Cualquier intervención de Servicios Sociales sería un error. Necesita más tiempo que los demás para venir al cole con ganas, a gusto”.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/03/13/combatir-absentismo-prevenir-abandono/

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Mi compromiso como docente

Por: Pedro Badía

El docente tiene que ser más un intelectual que un instructor, además de ser capaz de entender, y compartir, el alcance político y social de su profesión.

No vivir la profesión en el día a día sino en lo que le queda por hacer. Vivir la profesión desde la perspectiva del intelectual, no desde la del instructor o la del reformador, que intenta juzgar el mundo con justicia e independencia. Los reformadores, como escribía Chesterton, son una parte esencial del mundo que reforman y suelen ser unos esnobs o unos especialistas. Hay políticas educativas y leyes que pretenden convertir la profesión docente en un trabajo más, y la educación en un negocio y que se lleva como cualquier otro negocio, que se dirige con la misma frialdad, el mismo distanciamiento y las mismas exigencias que una sucursal bancaria o una agencia de seguros.

La docencia, como la educación, está inspirada en una ética de la responsabilidad. “Quien se inspira en la ética de la responsabilidad piensa en cambio, no sólo en la pureza de sus valores, sino también sobre todo en las consecuencias de sus actos”, Claudio Magris. Nunca han estado los docentes como hoy llamados a ejercer la duda sobre su trabajo y a interrogarse sobre su sentido y sus consecuencias. Nunca llamados como hoy a no someter a su profesión a las leyes educativas más conservadoras, pero si a las personas a las que educa.

El docente no puede sustraerse a la responsabilidad de elegir valores universales cuando ejerce su trabajo intelectual. La educación, como escribía Hanna Arendt sobre los estudios, es comprender lo que sucede en el mundo, pero también elaborar juicios para entender y dar respuestas a los acontecimientos y para poder valorar los actos. Se trata de una tarea intelectual y moral, en medio de la complejidad de la situación del aula y de la falta de liderazgo moral de importantes componentes de la sociedad, que urgen al docente a que se ocupe de todo, con lo que deja de ser docente. En estos tiempos la docencia es una profesión de riesgo. Y un compromiso social y político que requiere de mucho coraje. Esta doble tarea intelectual y moral es la que va a permitir al docente educar a las personas “en un justo medio ideal entre un razonable relativismo cultural, respetuoso con la diversidad, y la medida necesaria de universalismo ético sin el cual no es posible una vida política, civil y moral”, Claudio Magris

Nuestra sociedad está fundada en el conocimiento y lo que el docente debe comunicar es el amor por el conocimiento a través de las distintas disciplinas, pero también la actitud cívica y moral necesaria para una convivencia pacífica donde el conflicto se gestione a través del diálogo. Una educación sin este doble componente es una educación incompleta. El conocimiento, necesariamente, no te convierte en ciudadano, como el título de profesor no te convierte en docente, aunque te habilite para impartir clases.

Como docentes, no podemos permanecer indiferentes Hoy más que nunca la profesión docente debe estar vinculada a la moral, y a la ética, a la vida política, al desarrollo sostenible y a la ‘economía verde’ y no especulativa. El trabajo del docente tanto a título personal como colectivo debe ser capaz de activar ese “efecto mariposa” definido por el meteorólogo Edward Loren, en su teoría del caos, donde cada acción es importante por insignificante que parezca, pues puede provocar una reacción en cadena en cada persona que conocemos, en cada escuela, en cada niño y cada niña, como “el simple aleteo de una mariposa”, pues los problemas de otras personas, de otros países, no los podemos mirar con indiferencia porque ahora son nuestros problemas y en la resolución nos jugamos la vida de la sociedad y del planeta.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/03/13/mi-compromiso-como-docente/

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Nuevo Modelo Educativo es de «Beneficio Empresarial y no Común»: CNTE en Oaxaca.

Por: Pedro Matías. 

OAXACA, Oax. (apro).- La Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE-CNTE) rechazó de manera “rotunda” el Nuevo Modelo Educativo, producto de la “mal llamada” Reforma Educativa, porque representa un proyecto más de “beneficio empresarial y no común”.

En un comunicado, calificó el modelo como “una nueva falacia de Enrique Peña Nieto” y advirtió que se mantendrá “en resistencia a la Reforma Educativa, fortaleciendo nuestra educación alternativa y forjando la democratización del país”.

Tal fue la respuesta de la Coordinadora tras la presentación del Nuevo Modelo Educativo Siglo XXI, realizada ayer en la Ciudad de México por el presidente Peña Nieto y el secretario de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño Mayer, quienes dijeron que entrará en vigor en el ciclo 2018-2019.

La Sección 22 del CNTE advirtió que mientras el gobierno federal no considere las “verdaderas circunstancias” en que están las escuelas del país, principalmente de los estados del sur, en cuanto a infraestructura, planes, programas, condiciones sociales, políticas, económicas, orografía, respeto pleno a su vida comunitaria, lenguas originarias, así como usos y costumbres, “cualquier modelo educativo disfrazado de un discurso emotivo, será rechazado por la CNTE”.

 En el texto, consideró que “el vociferado nuevo modelo educativo representa un teatro mediático más, sustentado en una falacia de Enrique Peña Nieto y su títere en la SEP, Aurelio Nuño Mayer, que evidencia la política errónea con la que se conduce este gobierno al imponer medidas educativas para después enmendarlas a nombre de la educación del país”.

La disidencia magisterial insistió en que el Ejecutivo anunció un modelo “con ejes que buscan de fondo seguir favoreciendo intereses de grupos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), entre otros, para formar sujetos enajenados de su realidad y dominados por el sistema capitalista que abanderan”.

Según su opinión, los “discursos humanistas, de equidad e inclusión, resultan ser una farsa cuando el gobierno se olvida de atender las verdaderas necesidades de los pueblos del país y violenta a través de sus reformas todo tipo de vida digna de los mexicanos”.

La CNTE auguró que todo proyecto educativo “impuesto desde las grandes cúpulas gubernamentales, armado detrás de un escritorio, sin evidenciar, vivir y constatar el rezago, las necesidades y la pobreza que se teje día a día en nuestro país sin considerar la realidad en las escuelas públicas, está encaminado al fracaso”.

Por lo pronto, reiteró que en Oaxaca, los maestros adheridos a la CNTE repudian el Nuevo Modelo Educativo porque, dijo, representa nuevamente un discurso que promete sólo cambios de forma pero no de fondo en favor de la educación.

Y recalcó que mientras el proyecto educativo del gobierno de Peña Nieto sea “con miras a privatizar la educación de los niños, niñas y jóvenes del país, la Sección 22 seguirá luchando por la defensa de la educación pública, laica y gratuita, gestando proyectos alternativos como el PTEO, que cuiden, velen y garanticen el acceso de todos a una educación pública, laica y gratuita”.

Al final, aseguró que el anuncio del Nuevo Modelo “evidencia que la Reforma Educativa es una amenaza para la educación del país, porque impone medidas lesivas y autoritarias sin considerar a los verdaderos agentes involucrados en la mejora educativa”.

Fuente: http://www.proceso.com.mx/478029/nuevo-modelo-educativo-beneficio-empresarial-comun-cnte-en-oaxaca

Fotografía: proceso

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