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Mundo: Cómo no pensar en otro mundo posible

Cómo no pensar en otro mundo posible

En este artículo el autor reflexiona sobre la necesidad de construir otro mundo posible, diferente de este mundo ‘diabólico’.


El mundo está como le gusta al diablo: guerras, epidemias, catástrofe ecológica, miseria campante, amenazas, los peores pronósticos posibles. Se necesita una chispa para que todo se incendie. Alguien o algo puede salirse de control y eso es todo: el tan anunciado fin del mundo.

Todo como le encanta a los pesimistas. La guerra de Ucrania podría extenderse a toda Europa. Rusia podría recurrir a las armas nucleares, Estados Unidos anuncia que Rusia también sería destruida.

Hay especulaciones sobre posibles soluciones para el fin de esta guerra, pero todas parecen imposibles. Que Rusia salga plenamente victoriosa, incorporando a Ucrania a su territorio y avanzando a otros territorios. Una salida que solo remitiría a otras guerras, ya sea por la repuesta de Moscú, o por las respuestas militares de la OTAN, que esta vez intentaría tomar la iniciativa antes que el Kremlin. Posibilidad no favorable a una situación de paz y estabilidad. Antes puede apuntar a la llamada Tercera Guerra Mundial, que liquidaría todo y a todos, por el carácter demoledor que tienen las potencias nucleares para aniquilarse unas a otras, sin capacidad de defenderse de ser aniquiladas.

Una segunda posibilidad para el final de esta guerra sería la situación contraria: Rusia sería derrotada, tendría que retirar todas sus tropas del exterior y tendría un daño económico y social aún más grave, además del daño a su capacidad militar. Supondría que el poder atómico de Rusia sería neutralizado -no se sabe cómo sucedería-, pero no podría evitar que, una vez mas en su historia, Rusia recobrara fuerza y ​​reapareciera como una gran potencia nuclear. Nada alentador para un mundo de paz y estabilidad.

La tercera hipótesis sería la de un acuerdo mágico, en el que cada uno cede un poco y se llega a un tratado de paz que dejaría a todos si no contentos, al menos aliviados. ¿Qué podría ser este acuerdo mágico?

Rusia sacaria sus tropas de Ucrania y de sus fronteras, incorporaría, de una forma u otra, las dos provincias autónomas bajo su influencia, con la garantía de que la OTAN no incorporaría a Ucrania y que, por tanto, no habría tropas en su frontera. Una especie de nuevo Acuerdo de Minsk, esta vez de verdad. Y todos seríamos felices y comeríamos perdices.

¿Quién cree esto?

A continuación, podemos elegir los diferentes tipos de fin del mundo. Sin contar la propagación de una nueva pandemia, sin una vacuna para neutralizarla. O un desastre ecológico, tan anunciado desde hace tanto tiempo, en el que diversas partes del mundo se presentan como candidatas a desatar tales desequilibrios, que nada volvería a ser como antes, quizás ni siquiera la Ley de Newton.

Los programas de televisión incorporarán próximamente la pregunta de sus entrevistados sobre qué tipo de fin del mundo prefieren. Una guerra nuclear, un tsunami universal, una epidemia que se esparce por tocar los celulares o los televisores, o alguna combinación de todos ellos, que ninguna película de catástrofes ha previsto hasta ahora.

O, como suele decirse, dejemos de lado el pesimismo, al menos por un momento. Dejemos el pesimismo para tiempos peores. Estos tiempos no conllevan, más allá de todos los riesgos, un pesimismo generalizado.

¿No habría otro posible fin del mundo? ¿Más suave, más lento, más pacífico? ¿No puedes esperar la posibilidad de que todos nos traslademos a otro de esos planetas a los que llegan los millonarios y ven el fin del mundo -o de la Tierra- desde arriba, como en una película?

Tal vez no. Tal vez nos tengamos que conformar con nosotros mismos, con todos los problemas que creamos o que permitimos que se crearan. Lograr la paz con acuerdos de fin de la guerra. Controlar las pandemias con medicamentos preventivos. Prevenir los desequilibrios ecológicos que llevan todo al infierno a través de políticas y actitudes que también cuiden la Naturaleza.

Al fin y al cabo, nos educaron, de niños, con historias que siempre acababan bien. Luego Hollywood se encargó de acostumbrarnos a los happy ends.

¡Quien sabe! ¡Quién sabe! Podría esperarse, en la expectativa optimista de que ninguna de las amenazas prosperará, son solo eso, amenazas. O intentar un gran pacto entre hombres de buena voluntad, suponiendo que existan y tengan poder sobre todos los riesgos que nos aquejan.

O elegir a Lula y pedirle otro milagro, además de recuperar este país entregado a las cucarachas y los ratones. Que convoque a los grandes agentes de las crisis a una asamblea general, quizás en el Maracaná, para llegar a un acuerdo, en el que todos se comprometan a actuar bien y para bien, a pesar de sus intereses particulares.

No está de más soñar, porque la realidad es irritante, amenazante, nos sorprende cada mañana con nuevos riesgos y declaraciones que nos impiden dormir. Los medios de comunicación, además de ser malos como fuente de información y de interpretaciones, prefieren el fin del mundo -o al menos su inminencia- porque da más audiencia y por tanto más publicidad.

El deseo entonces es no despertar cada mañana e irse a dormir enseguida cada noche, para acabar con el mal día. Los pesimistas dirán que al día siguiente todo será aún peor. Los optimistas, que moriremos mientras dormimos.

¿O no? Cualquier novedad, para bien o para mal, haremos una edición extraordinaria en este mismo espacio. Quizás anunciando que Otro mundo es posible.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/como-no-pensar-en-otro-mundo-posible/

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Venezuela: La Medicina Herbaria en el Municipio Piar – Estado Monagas, una visión Pedagógica e Integradora, de la Parroquia Saludable al Municipio Sustentable.

La Medicina Herbaria en el Municipio Piar – Estado Monagas, una visión Pedagógica e Integradora, de la Parroquia Saludable al Municipio Sustentable.

Edgardo José Rondón Cedeño

(Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez)

Resumen

La crisis sanitaria que afecta a la población rural del municipio Piar en el estado Monagas (Venezuela) obedece a las adversas condiciones humanas existentes en el contexto sociocultural campesino. La difícil aplicación de la biomedicina, por parte de los médicos egresados de los centros de formación universitaria, a causa de las dificultades económicas y geográficas que dificultan el campesino acceder a ella es uno de los factores que induce al habitante de las parroquias piarenses a consumir las plantas medicinales típicas del municipio, así como someterse al ejercicio terapéutico de sanadores existentes en la región. Estas circunstancias motivaron a un equipo de investigadores a asumir la responsabilidad de sistematizar los conocimientos y las experiencias de algunos de sus habitantes en el campo de la medicina herbaria para demostrar que, a través de la ejecución de este tipo de terapia, los habitantes de las zonas rurales mejoran sus condiciones de vida. Este hecho implica el compromiso de los sanadores/pacientes de respetar la rigurosidad y la concepción epistemológica que la ejecución de esta terapia implica.

Palabras clave:

Piar, biomedicina, medicina herbaria, zonas rurales, sanadores, epistemológica.

Abstract

The health crisis that affects the rural population of the Piar municipality in the state of Monagas (Venezuela) is due to the adverse human conditions existing in the peasant sociocultural context. The difficult application of biomedicine, by doctors graduated from university training centers, due to the economic and geographical difficulties that make it difficult for the peasant to access it, is one of the factors that induces the inhabitant of the Piarenses parishes to consume the typical medicinal plants of the municipality, as well as undergoing the therapeutic exercise of existing healers in the region. These circumstances motivated a team of researchers to take on the responsibility of systematizing the knowledge and experiences of some of its inhabitants in the field of herbal medicine to demonstrate that, through the execution of this type of therapy, the inhabitants of the rural areas improve their living conditions. This fact implies the commitment of the healers/patients to respect the rigor and the epistemological conception that the execution of this therapy implies.

 

Keywords:

Piar, biomedicine, herbal medicine, rural areas, healers, epistemology

 

El estudio de la epistemología de la medicina herbaria abrió un paréntesis de reflexión en el cual se estableció la cronicidad de este tipo de medicina. Se considera su surgimiento como un fenómeno inherente a la naturaleza humana que se manifiesta en el momento en que un malestar, una calamidad, un dolor, en síntesis, una enfermedad buscaba el alivio, la sanación en su entorno inmediato, en su contexto humano y ambiental para recuperar el equilibrio de su ser biológico. Estos hechos se repetían y aumentaban a medida que la especie humana evolucionaba. Así se fue escribiendo la historia de la medicina natural, a partir de los beneficios que la flora y la fauna ofrecieron al hombre para que sanara y prolongara su existencia.

 

El cruce étnica descrita y el accionar de los nuevos actores hace que todo el territorio venezolano sea matizo, esto conduce a una explicación histórica que sirve de apoyo a la investigación por lo que el trabajo de indagación se centró en un enfoque intercultural de investigación pedagógica para la transformación sanitaria de un sector (rural) que padece una aguda crisis en una entidad saludable (parroquia) para, luego, extender lo saludable hacia otras parroquias hasta construir un municipio sustentable, lo cual redundará en beneficio de la salud estadal.  Se trabajó, por lo tanto, desde el campo hacia las parroquias y desde estas hacia el municipio, ente que, desde una perspectiva proyectiva, les da permanencia y organicidad a los resultados del modelo de investigación pedagógica (MIP) y a la estructura de una parroquia saludable a un municipio sustentable (PSMS), con el apoyo de los protocolos.

Esta acción, coordinada y rigurosamente replicada en los municipios del estado, iniciarán un proceso de transformación de Monagas en una zona de bienestar permanente, donde, lejos de fomentarse la conflictividad entre los biomédicos y los terapeutas herbarios que hacen vida en las regiones rurales, trabajen como aliados por el bien común de los habitantes quienes tienen el pleno derecho de disfrutar la vida del campo en un ambiente saludable y próspero.

Previo a ello, cabe recordar que ya existe y se viene desarrollando a nivel internacional y, por supuesto, nacional, toda una normativa con la finalidad de sentar las bases de la interculturalidad sanitaria en las políticas de salud. En este sentido, el denominador común de lo que se entiende por interculturalidad gira en torno al respeto a la identidad como al patrimonio ecológico de las zonas rurales y al diálogo a nivel discursivo que, en la práctica, se expresa como una estrategia para disminuir las brechas existentes en los servicios de salud tradicionales a fin de trabajar mancomunadamente en pro de la salud natural, salud consciente, salud ancestral, salud ecológica, entre otras, sin descuidar el posicionamiento de la medicina occidental, es decir, la biomedicina. Se habla de respeto y valoración de la diversidad cultural, no obstante, el tema del reconocimiento a los agentes de la medicina tradicional sigue pendiente.

Respecto a la relación entre la interculturalidad y el mejoramiento en los niveles de vida sanitaria en las poblaciones rurales, existe un marco conceptual en el que se destaca los derechos, tal y como lo indica Plasencia:

(…) la interculturalidad en salud implica: La búsqueda de estrategias conjuntas para abordar la salud teniendo en cuenta las diferentes culturas que habitan en un país consideradas actores sociales con los mismos derechos ciudadanos en un contexto de equidad política, económica y cultural, sin ningún tipo de discriminación, especialmente con los indígenas, que son los más excluidos y marginados[1]. (SI)

El llamado a la interculturalidad en salud genera muchas respuestas. Por ejemplo, al trabajar con comunidades rurales en el caso del municipio Piar, se habla de un mestizaje entre indígenas, europeo, africanos y criollos, reconociéndosele a los primeros la vigencia de las tradiciones en cada una de sus prácticas diarias, por ejemplo: trabajar la tierra para su sustento, la caza, la pesca, las labores artesanales, la recolección de frutos y de plantas que le sirven de alimentos y de tratamientos para cualquier enfermedad.

Medicinalmente, resulta inevitable los cambios de actitudes, de conductas, de paradigmas entre las diferentes terapias lo que conduce a afirmar que es indispensable eliminar los prejuicios. Por ejemplo, al relacionar las actitudes de los terapeutas observamos diferencias necesarias de transformar. En el caso de una determinada consulta con un biomédico, se dice: – “Tú padeces tal enfermedad, y yo solo me voy a ocupar de curártela con tales medicamentos, o tu cirugía tiene unos costes determinados una determinada cantidad de dinero (bolívares/ dólares)”.  En cambio, en la consulta con un terapeuta herbario, el discurso sería: – Tratemos de prevenir, que nadie más se enferme por no estar bien nutrido/a; o, vamos a educar para que utilices este tipo de medicina naturista; o fortalezcamos ese saber que en muchas partes de estas localidades sigue siendo un tabú lo que produce temor a tener reacciones negativas.

Pedagógicamente se tiene que llegar a estas comunidades para demostrar a los pobladores que no hay riesgos en utilizar la medicina tradicional, siempre y cuando los intercambios saberes y técnicas entre ambas terapias, la ancestral y la biomédica, sea para promover la salud según las estrategias de atención primaria como lo indicó la OMS, en 1978.

Sobre lo que se insiste es la propuesta a un entendimiento cultural que reconozca el derecho de todos a trabajar por la salud, cuidándonos entre todos, con inclusión de las parteras y expertos tradicionales de cada cultura, y pongámosla al alcance de los municipios y de la sociedad a través de las redes sociales. De esta forma, se logrará que la salud sea un servicio asequible a toda la población, sin desigualdades.

La propuesta intercultural consiste en lograr que ninguna cultura desprecie, ni se imponga, a la otra, como ha venido sucediendo desde que la occidentalización se apoderó de nuestro continente como la verdadera y única visión de mundo válida, gracias a lo cual la medicina profesional es la reconocida para que sus expertos diseñen y decidan el excluyente régimen sanitario impuesto.

Esta polémica se ha ido extinguiendo en la medida en que la población ha hecho visible la ineficacia sanitaria que, por razones diversas, existe en las zonas donde la biomedicina no llega ni permanece. Ante lo cual, por iniciativa de la OMS se ha decidido e impuesto criterios de validación de la medicina ancestral como vigente y necesaria de ser respetada, sobre todo, en los países subdesarrollados.

Esta decisión parte de la discriminatoria posición de la medicina científica, como cultura dominante, según la cual colonizar significó ignorar los valores, la técnica, la ciencia de las culturas colonizadas, para imponer un sistema diferente: el suyo.

En consecuencia, al observar y escudriñar la realidad humana venezolana, surge la interrogante: ¿cómo un país con tanta política de gestión pública prospectivas, mantiene a las comunidades desasistidas, en total abandono?

Un ejemplo palpable de cómo los intereses privados de los grupos de control internacional se hacen presentes en la actuación oficial respecto a la pandemia del Covid19: mientras en el mundo se registra el desarrollo de políticas dirigidas acertadamente a la inmunización de la población para protegerla, en nuestro país, las controversias políticas y los intereses grupales no permiten el diseño y aplicación urgente y gratuita de un plan de vacunación nacional. Entre tanto, el tiempo transcurre en controversias insensatas y la población se contamina y muere por centenares.

De las visitas realizadas por el equipo a diferentes lugares, con la intención de intercambiar y compartir información, se pudo observar que, según los parámetros del método “Keith Sherwood”[2], la realidad no cambiaba, la calidad de vida estaba en descenso, las personas entrevistadas presentaban un desequilibrio en los cincos niveles medidos: cuerpo, mente, espíritu, sentimiento y ambiente.

Si se aplica estos criterios al ambiente cultural de las personas se observa que en la programación de su vida lo primero que se golpea es el plano mental a lo que contribuye la hostilidad ambiental reinante en cada comunidad, la que continuará afectándose, hasta hacerse inevitable y provocar daños colaterales en la vida y la salud de las personas. Por ejemplo, en el plano espiritual se producirán sentimientos negativos desde su interior con proyección hacia su entorno exterior, lo que corrompe o afecta también el plano mental, cambian su forma de pensar. De la misma manera serán afectados los sentimientos, las emociones hasta repercutir en su cuerpo físico, lo que provocará reacciones ansiosas expresadas a través de los siguientes síntomas: contracción muscular, alteración del ritmo respiratorio y fatiga corporal hasta causar la muerte del individuo.

La descripción hecha es el retrato que se avizora para la población piarense, sino se producen cambios radicales en lo político, lo económico, lo social, lo cultural y lo sanitario de la entidad. Sería la agudización de una situación integral en la vida de la población rural monaguense que debe ser transformada desde el campo, pasando por la parroquia, el municipio, el estado hacia el país.

Los monaguenses esperan que la gestión política nacional de un giro de modo que pueda enfrentarse pacífica y democráticamente para lograr cambios positivos en los servicios básicos, fundamentalmente, en la administración del agua potable cuya carencia provoca problemas de insalubridad e higiene evidenciadas en las enfermedades estomacales, epidérmicas, virales, etc.; en la atención y administración de tratamientos biomédicos, sobre todo, en los campesinos que viven alejados de la ciudades a lo que contribuye negativamente los deficientes servicios de transporte, electricidad, vialidad y otros lo que cada día los aleja más del disfrute de una buena calidad de vida.

Es importante considerar las características de algunas reacciones en familias con el sistema médico profesional donde las carencias de los medicamentos obligan a algunos pacientes a omitir algunas recomendaciones biomédicas y buscar mejoras a su situación de salud en los recursos naturales que le ayuden a obtener un mejor resultado.

En un estudio realizado a varias familias ubicadas en las siete parroquias del municipio Piar, se encontraron pacientes sometidos a medicación por prescripciones biomédicas para atender los síntomas que evidenciaron la existencia de diferentes enfermedades. Interesado en penetrar los intríngulis de estos padecimientos en la población rural, se logró que fuesen atendidos por profesionales de la salud de quienes, según sus propios testimonios, eran pacientes por lo que regularmente asistían a sus citas médicas.

Entre los hallazgos se determinó que los padecimientos de estos grupos han sido consecuencia, entre otros factores, de las calamidades causadas por las condiciones de la realidad social en las que viven. Aseguraron que la crisis financiera de la región, por citar un ejemplo, los fueron limitando en el uso de los servicios de atención biomédica, tanto pública como privada, por no poder sufragar los gastos ocasionados por las consultas y fármacos que superaban su poder adquisitivo. Estos testimonios despertaron el interés del equipo que en su condición de observador participante, continuó obteniendo datos a través de las conversaciones tenidas con algunos pobladores, según las cuales la mayoría tomaba fármacos prescritos por sus médicos tratantes, pero que, a partir del momento en que participaron en el Taller del modelo de investigación pedagógica (MIP) en el que fueron informados, atendidos y capacitados sobre el uso y la formación en medicina herbaria, comenzaron a asumir conductas diferentes  a través de la aplicación de los nuevos hábitos medicinales botánicos. Al tiempo -concluyeron-  que, efectivamente, los cambios obedecieron a los tratamientos herbarios que los ayudaban a recuperarse más rápidamente.

Ese contacto con el modelo de investigación pedagógica (MIP), además de sistematizar sus conocimientos sobre las propiedades y ventajas de la medicina herbaria, les hizo comprender lo conveniente que resultó para su familia el uso medicinal de las plantas del jardín, del conuco, pues, aparte de sanarlo o mejorar su estado de salud, le permitía ahorrar dinero al no tener que invertir en consultas ni remedios alopáticos. exclusivamente. De modo que, sin desatender el tratamiento biomédico, se ayudaron con las hierbas medicinales del entorno. Esta transformación de su actitud como paciente, aparte de favorecerlo económicamente y de entrenarlo como cultivador herbario, los motivó a difundir su experiencia y conocimientos en la familia, la vecindad y las parroquias.

Algunas de las razones que han llevado a la mayoría de las personas del municipio a buscar y fortalecer las experiencias en las medicinas herbarias fueron enumeradas por los propios pacientes: los bajos costes, lo inmediato de contar con el medicamento indicado, los beneficios de tener en cada familia una persona capacitada que emule la aplicación doméstica de las experiencias vividas terapéuticamente.

A lo largo de estos años como investigador social y terapeuta, se ha evidenciado tristes realidades producidas por malas praxis biomédicas: desde niños fallecidos en pleno parto por no saber aplicar o no disponerse de tratamientos farmacológicos, sobre todo, en estas regiones rurales donde el analfabetismo es una de sus realidades, así como el desconocimiento de políticas sanitarias adecuadas y políticas públicas regionales que debieran entrenar al ciudadano sobre cómo acudir en casos de emergencia.

Un hecho que demuestra la validez de esta afirmación es el reciente desastre ocurrido en el sector El Caño de la parroquia Chaguaramal del municipio Piar donde la explosión de cilindros de gas domésticos causaron daños a más de cuarenta personas entre niños y adultos, lo cual generó fuerte crítica a la compañía distribuidora de gas en el estado (Gas Maca)[3]. Las personas afectadas tuvieron serias dificultades para ser debidamente atendidas en los centros de salud locales. Hubo de recurrirse a Maturín, la capital estatal, en búsqueda de la asistencia médica requerida donde, a pesar de lo grave de las quemaduras, no se les pudo atender debidamente lo que ocasionó la muerte de muchas personas. La atención a los sobrevivientes se realizó entre la asistencia biomédica y la natural.

Mencionar las políticas públicas nacionales es este contexto es un compromiso como profesional, más aún el involucrarnos como investigador participante ya que el conocimiento de la realidad observada resultó familiar al comprobarse que la población rural piareña, en pleno siglo XXI, vive en pésimas condiciones sanitarias. Es un fenómeno que se agudiza más debido a la dejadez de las instituciones municipales que, aparte de la ineficaz gestión que se detecta, condena a la población a sufrir serios padecimientos agravados por las carencias de los servicios básicos, entre otras, las dificultades para conseguir el agua potable, la inexistencia o malas condiciones del transporte púbico, etc.

Se hace referencia, para ilustrar cómo afecta estos problemas a los piareños, lo relativo a la realidad que cada año se hace sentir en estas parroquias cuando ingresan a sus territorios personas provenientes de otras regiones, sobre todo, del estado Monagas. Enfermos de cuerpo y alma, es decir, con problemas emocionales, espirituales, mentales y físicos. Este fenómeno demuestra que el origen de estos problemas de salud se debe, en muchos casos, a causas religiosas, culturales, políticas… Lo que demuestra que la salud es algo personal, individual, propia de cada quien lo que puede ocasionar que el individuo no lleve un control que informe acerca de los datos exactos de los problemas para diagnosticarlo según el área personal que se encuentra afectada: cuerpo, mente, espíritu, sentimiento y ambiente. Esta actitud de descuido personal es uno de los factores que propicia el desgaste de las defensas orgánicas y la aparición de enfermedades que, al generalizarse, ocasionan la extensión de cualquier tipo de crisis sanitaria.

El conocimiento obtenido como producto de las indagaciones realizadas permitió conocer mejor el acervo histórico de las siete parroquias que conforman el municipio Piar y la propuesta de un Decreto que lleva por nombre “Reservorio Ecológico Meseta de Inozúa” el cual será una de las formas para resguardar las plantas autóctonas de dicha región y lograr el incremento de la formación pedagógica sobre la manipulación adecuada y eficaz de la medicina herbaria en la región.

La trascendencia del reservorio ecológico Meseta de Inozúa, a cuyo pie se desarrollan siete parroquias, se basa para los piarenses en el potencial medicinal. De allí provienen las plantas que calman los malestares que los afectan, crecidas silvestremente o sembradas, cultivadas y empleadas en el jardín, el huerto, el conuco, el monte.

Por lo antes referido, no es de extrañar que en la actualidad numerosas expediciones recorran las selvas suramericanas, africanas y asiáticas, en busca de nuevas plantas medicinales. Se ha producido un reavivamiento en la investigación científica del valor terapéutico de las plantas y los árboles. Esto significa que en el mundo las nociones referidas al uso medicinal de la botánica no han tenido fronteras espaciales ni temporales. En Grecia, Roma, Egipto, India…, en otras regiones y en diferentes épocas de su historia se evidencia esta aplicación para curar diferentes tipos de enfermedades.

En fin, el uso de algunas plantas como agentes curativos y preventivos de diversas enfermedades de los seres humanos, inducen a la mente perceptiva a reconocer la infinita sabiduría del Creador.

 

 

Referencia Bibliográfica

Onlin Keith Sherwood”. U.S.A (2000), “Alternativa para la salud, Curación Espiritual”. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública (Revé Peri Medí Exp Salud Publica).

[1] El Diario. (2021)“La explosión que dejó más de 40 heridos en Monagas”.

[1] Plasencia S., R. (2018). “El proceso de incorporación de la medicina tradicional y… Disponible: http://docs.bvsalud.org › biblioref › 2018/03 › el-… PDF. Consulta: 04/07/2021.

 

[1] Plasencia S., R. (2018). “El proceso de incorporación de la medicina tradicional y… Disponible: http://docs.bvsalud.org › biblioref › 2018/03 › el-… PDF. Consulta: 04/07/2021.

 

 

[2] Onlin Keith Sherwood”. U.S.A (2000), “Alternativa para la salud, Curación Espiritual”. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública (Revé Peri Medí Exp Salud Publica).

[3] El Diario. (2021)“La explosión que dejó más de 40 heridos en Monagas”.

 

Fuente de la Información: CII OVE

 

 

 

 

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México: ¿Quién define las políticas educativas de nuestro país?

¿Quién define las políticas educativas de nuestro país?

Horacio Enrique Acosta Fernández* 

Desde el año 2007, la escuela primaria Francisco Villa ubicada en el municipio de Zapopan, en Jalisco, ha sido parte del Programa Escuelas de Tiempo Completo (PETC), garantizando con ello que más de 500 niños y niñas puedan acceder a:

  • Contar con una jornada ampliada
  • Recibir servicio de comedor y alimentos nutritivos
  • Formar parte de un programa de educación física y vida saludable
  • Participar en talleres extracurriculares de ajedrez, motricidad y agilidad mental
  • Recibir clases de inglés y robótica
  • Sobre todo, a contar en la escuela la garantía de un ESPACIO SEGURO mientras sus madres y familias acuden a trabajar.

Recordemos que la escuela tiene una función social, y como tal, es propicio que respondan a las necesidades más apremiantes de las familias. Los estudiantes pasan su tiempo en entornos seguros, alejados de adicciones, y ocios nocivos.

Se ha demostrado que gracias al PETC las familias aumentan sus ingresos económicos de un 22 a un 50 por ciento, garantizando con ello una mejor calidad de vida para todos.  Motiva la igualdad de género al permitir la incorporación al mundo laboral a las madres de nuestros alumnos. En resultados académicos se ha comprobado que aumenta la equidad y el acceso, así como la reducción de los niveles de deserción escolar.

Sin embargo, a pesar de los beneficios que conocemos, todo esto se encuentra en PELIGRO al ser un Programa que se canceló en recientes fechas por autoridades federales, argumentando que “hay otras prioridades”. Convirtiéndose en una afrenta a los derechos humanos más importantes para nuestros niños y niñas como son: la educación, la alimentación, el cuidado y el derecho a una mejor calidad de vida.

¿Quién define entonces cuales son las prioridades educativas que debe tener nuestro país? Si invertir en educación, alimentación y ambientes seguros para nuestros niños y niñas no es la prioridad ¿entonces qué si lo es?

Se ha cuestionado la idea de que las Escuelas de Tiempo Completo es un Programa “guardería”: si asegurar un espacio seguro de cuidado y formación para los estudiantes en nuestras escuelas mientras se les proporciona alimento, talleres, formación académica y actividades culturales es ser guardería, sí, si lo somos, y no podríamos estar más orgullosos de que la escuela Francisco Villa, como estoy seguro de las 945 más instituciones de Jalisco,  cuide a sus alumnos mientras las madres van a trabajar. ¿Qué de malo hay proporcionar lo más noble que se puede dar a un niño, a una niña, si no es el cuidado, atención y educación para su desarrollo?

Contexto estatal

Después de dos años de estar en casa por la pandemia, nuestros alumnos regresaron a su escuela Francisco Villa, en esta institución como sucede con ocho escuelas más de Jalisco, continuamos de manera autosustentable con este Programa, con el apoyo de las familias, docentes y de la comunidad, a continuar por nuestras propias manos con este Programa. Sin embargo, es obligación de las autoridades federales, de que reaccionen y pongan los ojos en los derechos y afectaciones de los estudiantes, docentes y familias de las 945 Escuelas de Tiempo Completo en nuestro Estado, y es deber de autoridades estatales exigir para garantizar que nuestras niñas y niños sigan recibiendo su formación, educación, alimentación durante su jornada ampliada, en un espacio seguro y con la mejor calidad educativa posible.

No permitiremos que la indiferencia a este Programa social y educativo por parte del gobierno federal afecte a los más de 90 mil estudiantes de 945 Escuelas de Tiempo Completo en Jalisco.

Es responsabilidad de las autoridades federales y estatales asegurar que los niños y las niñas regresen incluso a una mejor escuela que la que era hace dos años. Los padres y madres de familia, maestros y directivos que conformamos esta comunidad escolar sabemos que el Programa de Escuelas de Tiempo Completo hace de nuestra escuela una mejor escuela, hace de nuestros estudiantes; niños y niñas más sanos, bien cuidados y competentes académica y humanamente.

Aún estamos a tiempo de que se pueda lograr un SÍ a las Escuelas de Tiempo Completo, SÍ al servicio de comedor, SÍ a la incorporación a la mujer en el ámbito laboral, SÍ a las 90 mil niñas y niños de Jalisco, Sí a los 3.6 millones de niñas y niños de México.

Debemos contar con un SÍ de parte de nuestras autoridades para que el Programa de Escuelas de Tiempo Completo siga siendo una realidad en nuestra escuela.

Que nuestros estudiantes y sus familias puedan contar con ustedes.

 

*Profesor y director. Correo: profe_acosta@hotmail.com

 

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/quien-define-las-politicas-educativas-de-nuestro-pais/

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Tiempos de escuela: Días y horas muertos

POR: JUAN CARLOS MIRANDA ARROYO

«La existencia de reiteradas suspensiones de clases, que afectan a NNyJ, parecen no representar un escándalo.»

Esta historia me la contó una supervisora de educación primaria: Cuando ella llegó a la zona escolar se encontró con que, en las primarias públicas a su cargo, se suspendían las clases a las 11:00 am dos veces al mes. Justo el día de la quincena. Sorprendida, la supervisora escolar preguntó a las/los directores escolares acerca de dicha suspensión de clases, debido a que la terminación regular de la jornada en la escuela pública, es a las 12:30 horas. Si se inicia a las 8:00 am la jornada escolar, (turno matutino), en total se deben realizar actividades escolares durante 4 horas y media, diarias, incluyendo el recreo. De ahí la sorpresa.

La respuesta de las/los directores fue que ya había un acuerdo entre ellos, docentes, dirigencia sindical y padres de familia para suspender las actividades a las 11:00 am, los días de quincena, debido a que algunos docentes requerían de un tiempo para ir al banco a cobrar sus cheques de pago.

“Pero no todos cobran mediante cheque, sino que a algunos les depositan en sus tarjetas de débito ¿Por qué todos suspenden labores en las escuelas antes de que concluya la jornada de trabajo?” preguntó, consternada, la supervisora recién llegada a la zona escolar.

“Es que así todos aprovechamos para hacer otras actividades durante esas horas”, fue la respuesta desconcertante que dieron las/los directores escolares.

Entonces, la supervisora indicó que se eliminarían esas suspensiones porque no estaban establecidas en el reglamento y afectaban las oportunidades de aprendizaje de las niñas y los niños. En respuesta a esta medida, las/los docentes protestaron y solicitaron la intervención de la dirigencia sindical, porque -decían- esa práctica ya se había vuelto costumbre, y no la iban a cambiar; y porque tanto las familias, autoridades superiores y sindicato estaban de acuerdo en ello.

La historia termina en que la supervisora fue removida de esa zona escolar, por indicación de las autoridades superiores. Cómo se atrevió a contradecir un acuerdo tomado y a poner en entredicho las tradiciones y costumbres. Qué barbaridad.

Prácticas como esas, en donde los tiempos de la escuela se convierten en días y horas muertos, son repetidas en algunas zonas escolares, no en todas.

Como se puede apreciar, el interés superior de niñas, niños y jóvenes, en términos de aprovechar al máximo las horas de clases, no parece ser una de las prioridades en algunas zonas escolares.

A esa pérdida de horas que acabo de describir, habrá que sumar la suspensión de clases por otros motivos y circunstancias: Por la realización de reuniones sindicales, (que son importantes, pero que no deben interferir los horarios de clases); por la celebración de juegos magisteriales (¿Por qué no se hacen los fines de semana?); por comisiones laborales diversas, propias o ajenas, o debido a situaciones no previstas (ante una licencia médica, por ejemplo, no hay mecanismos ágiles para gestionar una suplencia de docentes); e incluso por casos se dan, cotidianamente, de suspensión de clases aun cuando estén registradas como licencias programadas por enfermedad o gravidez (embarazo).

¿Por qué se pone en segundo plano el interés primordial de las niñas, los niños y los jóvenes en la escuela pública?

Durante días recientes, en medios periodísticos y redes sociales digitales se ha escrito acerca de la tragedia que representa la desaparición del Programa de Escuelas de Tiempo Completo (PETC).

Especialistas, grupos interesados y hasta organizaciones proempresariales, se han dedicado a informar y argumentar, en diferentes foros o espacios de prensa, sobre las desventajas, e incluso el agravio, que representa para niñas, niños y jóvenes (NNyJ), y sus familias, la interrupción del mencionado programa.

Pienso que, en muchos casos, lo que se ha dicho al respecto es medio verdad y medio mentira, o al menos es incompleto lo que se ha escrito. Entre otras cosas, convendría revisar la historia de ese tipo de proyectos de compactación de horas laborales en el magisterio, como para contar –al menos- la historia completa.

¿Cómo surgieron las primeras escuelas de tiempo completo? ¿A qué necesidades respondían? Lo digo, sobre todo, porque sabemos que uno de los primeros grupos de interés que impulsaron esos esquemas de jornada ampliada, fue el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), cuyo interés principal fue más de carácter gremial (en esa historia están las turbias figuras de las dobles plazas), que sobre el interés superior de atender, educativamente, a NNyJ.

La tragedia de los días y las horas perdidas en la escuela pública, va más allá de la cancelación de un programa. La mala noticia es que dichas suspensiones han sido “normalizadas” y forman parte de la vida cotidiana escolar.

Recién se reinició el retorno a clases presenciales en la escuela pública, después de los momentos más críticos de la pandemia por Covid (en estos días se cumplen dos años de la suspensión de clases más larga y lamentable de la historia). ¿Qué sucederá con todas las pérdidas hormiga, de días y horas, que afectan a NNyJ?

Aunque esto es más evidente en ciertos tramos de la vida formativa de las y los estudiantes de la educación básica (por ejemplo, durante el cambio de preescolar a primaria o de ésta hacia secundaria), la existencia de suspensiones de clases de manera sistemática, que afectan a NNyJ, parecen no representar un escándalo.

¿Cuáles serán las medidas institucionales, del sector educativo, que contribuirán a superar esta tragedia? ¿Cómo serán modificadas las prácticas de suspensiones reiteradas de clases que afectan gravemente a las/los estudiantes? Más allá de los cambios curriculares que están en puerta, es urgente discutir y rehacer consensos sobre este delicado tema de los días y las horas muertos en la escuela pública.

Fuente de la información:  SDPnoticias.
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Educación de, en y para la vida

POR: NOEL AGUIRRE LEDEZMA

Boaventura de Sousa Santos, sociólogo portugués, afirma que la “pandemia ha creado tal incertidumbre que los gobiernos, ciudadanos, sociólogos y epidemiólogos no saben qué va a pasar…”, además que los efectos que produce el virus son “una marca muy fuerte en toda la sociabilidad de este siglo”. Señala además que “este tiempo es una gran oportunidad de pensar de otra manera: otro modelo civilizatorio, distinto del que viene desde el siglo XVII y que se profundizó en los últimos 40 años con el neoliberalismo (…) Hace mucho tiempo que este modelo está totalmente roto, desde un punto de vista social, ético y político. No tiene futuro. Es un cambio social, de conocimientos, político y cultural.”

Es más, los efectos del coronavirus profundizan las múltiples crisis surgidas en décadas pasadas y tienen impactos directos en la existencia de los seres vivientes. La pandemia ha puesto de manifiesto que la vida está en peligro y en un momento crucial que, de no tomarse medidas radicales en las formas de concebir la pervivencia y relaciones de y entre seres humanos, animales, plantas y toda forma de ser viviente, la humanidad hasta está en peligro de desaparecer. Esta mirada puede ser entendida como fatalista pero también como una oportunidad de forjar otro modelo civilizatorio con profundos y múltiples cambios a partir de la centralidad de toda expresión de vida. Ahora más que nunca, la vida tiene que ser el centro del quehacer cotidiano del conjunto de la población, de toda forma de desarrollo, de toda política pública y, por supuesto, de la praxis educativa. En este contexto, la educación tiene que ser de la vida, en la vida y para vivir.

Educación de la vida. La educación tiene que desarrollar la capacidad de leer la realidad con sentido ético. Esta lectura de la realidad, como dice Paolo Freire, educador popular brasileño, no se queda solo en los libros, es la lectura del mundo. Asumiendo que “el mundo de la vida es un mundo permanentemente inacabado, en movimiento” como parte de un proceso de liberación, la lectura del mundo precede a la lectura de las palabras. “Muchos siglos antes de saber leer y escribir los hombres y las mujeres han estado ‘inteligiendo’ el mundo, captándolo, comprendiéndolo, leyéndolo” donde la curiosidad es el motor de la construcción del conocimiento. Las y los humanos somos los únicos seres “que podemos asumir una opción ética (…) El mundo se salva si todos, en términos políticos, peleamos para salvarlo.”

Educación en la vida. No más teorización, menos simulacros o ensayos de laboratorio, la educación tiene que desarrollarse en la vida. Aprendamos de la Escuela Ayllu de Warisata donde la escuela y el aula no eran una entidad separada del taller o de la siembra; es más, vinculaba estas formas de trabajo en un determinado territorio, en la vida misma de la comunidad. El “aprender haciendo” tiene que ponerse en plena vigencia. La educación tiene que integrarse y realizarse en el centro de producción, en la siembra, donde se crea arte y cultura, en las organizaciones sociales y comunitarias. Lo productivo dejará de ser solo un momento de carácter metodológico o un aprendizaje cuya base solo es la racionalidad y se convertirá en un real proceso de creación material e intelectual; se aprenderá mientras se crea, mientras se produce, se convertirá en el generador de valores como la construcción del bien común, responsabilidad, solidaridad y reciprocidad, y contribuirá a la formación integral. Así lo educativo, en realidad los aprendizajes, también tendrá pertinencia y relevancia con lo cultural, social y político del contexto y la territorialidad.

Educación para la vida. La educación no es preparación para la vida, es la vida misma. De esta manera el dilema sigue vigente, ¿se educa para transformar la realidad o para adecuarse al estado de cosas? En un contexto donde se tiene que plantear otro modelo civilizatorio y la existencia de los seres vivientes está en peligro, no tiene sentido una educación que contemple, es más mantenga posiciones conservadoras de injusticia, desigualdad o discriminación. La educación tiene que ser para la formación integral de las personas y para contribuir a la transformación de la comunidad, país, región y el mundo, siendo la vida de las y los seres vivientes el centro de nuestras acciones y propuestas.

Como dice Freire: “La educación nunca es neutra”, los retos siguen y las decisiones son nuestras.

Fuente de la información e imagen: https://www.la-razon.com

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Lo arcaico y lo nuevo. Pensando la educación desde la potencia del brote

Por: Ana Kurtzbart

“Pobres de nosotrxs si olvidamos que somos un telar. Y que no importa dónde se corte el hilo, de allí Misáianes comenzará a tirar hasta deshacer el paisaje”.

La trama infinita – Los días del venado. (Fragmento de “La Saga de los Confines”) de Liliana Bodoc.

¿Qué podríamos decir acerca de los tiempos en los que vivimos?

Tiempos signados por la ligereza, por la inmediatez, por el exceso de información y por una creciente necesidad de rendimiento, entre otras urgencias.

Tiempos en los que muchxs niñxs viven desprovistxs y carentes de condiciones dignas de existencia, que solo parecen pertenecer a lxs favorecidxs o privilegiadxs, por el solo hecho de haber nacido en un contexto marginado y vulnerado, y no marginal o vulnerable, ya que no se trata de una condición natural de quienes la poseen, sino que fue otorgada por aquellxs que la producen.

¿Qué estaremos haciendo con nuestras infancias? ¿Qué capital simbólico heredarán cuando no podemos detenernos para escuchar sus voces?

Narrativas distorsionantes que obstaculizan el reconocimiento de las desigualdades como efecto de lo que se omite, se ignora o se desecha.

¿Será entonces el paradigma de la ausencia, de lo que no hay, de lo que se segrega o se desprecia lo que permite mantener el estado de las cosas tal cual está dado?

Por otro lado se idealiza el progreso, el brillo de lo nuevo, del cambio, de la innovación, como si fueran las palabras mágicas, relucientes y esplendorosas, las que se supone repararán cualquier daño, quedando el pasado del lado de lo viejo o de la opacidad de lo anticuado, lo obsoleto y por lo tanto despreciado.

Pero, ¿qué es el progreso?

Dijo Walter Benjamin ante un cuadro de Paul Klee llamado Angelus Novus:

“En este cuadro se representa a un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira fijamente. Los ojos se le ven desorbitados, tiene la boca abierta y además las alas desplegadas, pues este aspecto deberá tener el ángel de la historia. Él ha vuelto el rostro hacia el pasado, donde ante nosotros aparece una cadena de datos, él ve una única catástrofe que amontona incansablemente ruina tras ruina y se las va arrojando a los pies. Bien le gustaría detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo destrozado, pero, soplando desde el Paraíso, una tempestad se enreda en sus alas, y es tan fuerte que el ángel no puede cerrarlas. Esta tempestad lo empuja incontenible hacia el futuro, al cual vuelve la espalda mientras el cúmulo de ruinas ante él va creciendo hasta el cielo. Lo que llamamos progreso es justamente esta tempestad”.

¿Podremos acaso pensarnos en comunidad, siendo parte de una red de redes abandonando el consumismo y el antropocentrismo; el que ha dado pruebas suficientes de su capacidad de daño al creernos superiores a las otras especies?

¿Qué forma ha tomado la tempestad que hoy estamos atravesando y que al mismo tiempo nos atraviesa? ¿Cómo será el futuro que estamos construyendo?

¿Qué tendremos que admitir y comprender para dejar de estar a-terradxs, o sea desligadxs de la tierra, y para decidirnos a recomponer la conexión con ella y con todos los seres que la habitamos?

¿Podremos acaso pensarnos en comunidad, siendo parte de una red de redes abandonando el consumismo y el antropocentrismo; el que ha dado pruebas suficientes de su capacidad de daño al creernos superiores a las otras especies, al destrozar el equilibrio ecológico, envenenando la tierra, el aire y el agua, contaminando nuestros alimentos, expandiendo enfermedades, relegando sectores sociales al condenarlos a la pobreza y exterminando especies enteras o poniéndolas en situación de peligro de extinción, entre otras calamidades?

Reconocer tales hechos es un acto fundamental para ser dignos de la vida que se nos ha donado.

Es también materia de preocupación, cuando el énfasis recae casi exclusivamente en una respuesta personal e individual que apela al voluntarismo del “tú puedes” y a la afamada “resiliencia”, sin percatarnos de que se trata de una capacidad que se teje con otrxs y no hay que buscarla en la interioridad de cada unx ni en el entorno, sino en el “entre” las partes implicadas.

Esta posición elimina la dicotomía fuerza / debilidad enfocada como un asunto propio y singular.

John Bowlby en su Teoría del apego, coincide con los desarrollos del psicoanalista Donald Winnicott sobre el duelo en la infancia y habla de “la importancia de desarrollar la capacidad de preocuparse por el otrodesde el imperativo ético del amor”.

Se trata entonces de considerar la complejidad de los acontecimientos y de nuestra afectividad dado que entrama la experiencia, que siempre es relacional, con la vivencia que puede considerarse del orden de lo subjetivo.

Por lo tanto, podemos entender la resiliencia como un proceso íntimo en un contexto social siendo el apuntalamiento y el sostén de lxs otrxs lo que modera la angustia.

La esencia de la angustia es compleja dado que se trata del nivel de simbolización más bajo y requiere de presencia, disponibilidad y cuidado de lxs otrxs para que circule la confianza como si se tratase de la sangre social de un cuerpo que representa el lazo primordial y vital de protección dada por los cuidados ambientales, en el más amplio sentido de la palabra.

Desde este punto de vista podemos pensar al desamparo desde su nexo relacional y situado, por lo cual para que prime la confianza en los vínculos es necesario que circule la sangre social, como cualidad ambiental, siendo la disponibilidad de lxs otrxs ineludible.

Esto también implica valorar el acontecimiento tanto desde el afecto como desde la provisión de las condiciones materiales de existencia, tal como el techo, el alimento, etc., que garanticen el cobijo y el resguardo de quienes se encuentran vulneradxs.

La pandemia puso una lupa en nuestros ojos y nos permitió visibilizar con mayor claridad el estado de las cosas. En este tiempo llegamos a percibir al otrx como una amenaza que limita nuestra libertad y quedamos así entrampadxs en la herencia que nos dejó la modernidad con todos sus adelantos científicos y tecnológicos pero que a su vez fue imponiendo gradualmente una perspectiva binaria, simplificadora y mecanicista que tiende a clasificar, a normalizar y a ordenar la realidad en términos dicotómicos, enfrentados y excluyentes tales como individuo – sociedad, naturaleza – cultura, mente – cuerpo, yo – otrxs, etc.

El concepto de individuo y el de ciudadano nacieron al mismo tiempo reforzando la idea de que el hombre (sin distinción de otros géneros) era el principal protagonista de la historia del mundo.

El culto a la autonomía personal fue creciendo a lo largo del siglo XX y XXI dando por resultado una sociedad hiperindividualista, pero como contrapartida comenzaron a abrirse paso diferentes movimientos sociales, inmensas “minorías” que vienen trabajando por la equidad social y por la ampliación de derechos. 

Baruch Spinoza, filósofo que vivió en el siglo XVII, pensaba el mundo desde la complejidad e intentaba por todos los medios, e incluso poniendo en peligro su propia vida, en tiempos en los que la inquisición expulsaba, perseguía y se deshacía de quienes objetaban el pensamiento disciplinario y autoritario de la Fe reinante, la que no debía ser cuestionada.

Su mirada amplia y entramada, nos abrió a las paradojas y a las tensiones que habitamos y nos habitan.

Si consideramos al universo como múltiple y diverso, un “multiverso” y rescatamos a su vez la dimensión común de la existencia, podremos salir de las escisiones, de las clasificaciones fijas y limitantes, como del individualismo más radical.

Por otro lado, paradójicamente, la singularidad no se opone a lo común, dado que lo singular existe tan sólo siendo parte de una trama colectiva.

Spinoza despliega un pensamiento que rescata la potencia del brote que contiene lo nuevo y lo arcaico en su interior. Lo recién nacido y lo viejo como una reserva de lo vivo a salvo de cualquier poder.

Lo arcaico y lo más nuevo que contiene lo más antiguo y que conserva en sí la historia del mundo. El brote trae lo que no declina, dado que es una potencia indeclinable de lo nuevo y de lo arcaico.

Concebía la idea de pensar la potencia de lo inmemorial, de lo más antiguo pero que a la vez es lo más nuevo. Su filosofía habla de la fuerza de existir como potencia, como algo inalienable que todxs poseemos y cuya manifestación es imprevisible.

Si la potencia es la capacidad de afectar, de ser afectadxs y de producir efectos, podemos pensarnos activxs al reducir la pasividad incrementando las pasiones que nos componen en un encuentro con algo o con otrxs que aumentan nuestra capacidad de actuar con la potencia de lxs demás.

Entender el mundo dicotómicamente nos lleva a clasificar, a crear estructuras que organizan el pensamiento con cierta rigidez, lo cual suele ubicarnos frente a lo distinto en posiciones condenatorias, en lugar de percibir aquello que podría nutrir nuestras observaciones e ideas.

Si consideramos que fue el racismo el que inventó a las razas, al nombrarlas deviniendo estigma, podemos deducir que la exclusión dio lugar a la necesidad de promover la inclusión como un imperativo para restituir lo expulsado.

Hoy hablamos de inclusión educativa y la ética reflexiona y pone en tensión el cuidado de sí y del otrx en sus diversas formas de ser y estar en el mundo.

Emmanuel Lévinas, el filósofo llamado de la alteridad o de la otredad dijo: “… Es el rostro del otro el que nos interpela éticamente y nos llama a responder siendo responsables ante su llamado, sin violentarlo ni reducirlo a una sola representación, que es la que tengo de él, o a una categoría de sí. El otro es quien me constituye, me modifica y me define a mí mismo a la vez que yo soy su otro.” La alteridad vista como un tercero en un espacio de dos es lo desconocido en mí que irrumpe desde una interpelación ética, nos abre la puerta a la complejidad humana dado que el otro está y exige un trabajo. Lo extraño, lo extranjero que me desacomoda sacándome de lo conocido, de lo mismo, exige un plus de mí, de mi entrega, de un esfuerzo de comprensión de lo distinto que también habita en mí.

El/la otrx siempre estuvo. Nacimos de otro cuerpo y en lugar de considerarlo como quien nos limita podemos pensarlo como quien nos constituyea la vez que nosotrxs lx constituimos reconociendo su existencia. Es la madre quien da existencia a sus hijxs al mismo tiempo que sus hijxs la hacen madre naciendo.

El Yo nunca fue yo en estado puro. La pureza remite a experiencias de la humanidad demasiado dolorosas. La cerrazón religiosa, la de pertenecer a una comunidad sin “mezclarse” con quienes tienen otros orígenes o la de considerar la superioridad de unxs por sobre otrxs dieron lugar a los episodios más tremendos y despreciables de la historia de la humanidad.

Además siguiendo la línea de la estigmatización podemos agregar la creación de ciertos ideales respecto del rendimiento, de prototipos de belleza, de ciertos atributos que implican en sí mismos cierta ventaja, ser altx, rubix, de ojos azules, propietarix, etc.

El mundo se historiza a través de los relatos, de las narraciones en todas sus formas, pero muchas veces se ejerce con violencia el intento de imponer a toda costa la centralidad de una postura.

La naturaleza del pensar es errática, nómade, habita la experiencia y la nombra con palabras que luego son traducidas por quienes las escuchan, según su perspectiva, su historia, su cosmovisión.

¿Cómo abandonar la centralidad de un Yo, que viene hace siglos oponiéndose a un nosotrxs? ¿Qué pasa cuando el lazo con el otrx se torna fallido y no podemos percibir su ser – siendo en la diferencia, cuando no podemos salirnos del “sí mismx” que nos habita?

Es el Otrx quien nos permite visualizar la diversidad de los modos de existir, en una tensión y en un interjuego “entre” lo propio y lo ajeno, la singularidad y lo plural…y podríamos seguir agregando una larga lista de distinciones.

¿Cómo pensar la construcción de comunidad en el terreno educativo desde la ética del cuidado y la alteridad enfrentando el problema de la diversidad, de lo nuevo y de lo que queremos conservar?

Nos constituimos desde lxs otrxs y tenemos registro de nosotrxs mismxs en virtud de las afecciones que nos producen los intercambios con otros cuerpos. Entonces, ¿cómo propiciar encuentros que potencien la vitalidad de los vínculos respetando la singularidad, la diferencia de ritmos, de culturas, de intereses, de capacidades, de talentos, de necesidades o de circunstancias personales?

En esta época signada por el desasosiego y la prisa, entre otras cuestiones, es oportuno recordar a Sócrates quien sostenía que la verdad la construía en el diálogo con sus discípulos.

Para la democracia griega cada cual era parte de un todo y la verdad era una búsqueda compartida. La perspectiva troyana, que por antigua podríamos considerarla obsoleta, mantiene total actualidad, afirmaba que la falta de diálogo implica falta de justicia. Todo tenía que ver con el espacio común.

Tomando éstas ideas, ¿cómo podríamos contribuir al debate y a la reflexión sobre la construcción colectiva de un pensamiento que le dé a la educación un sustento desde un enfoque multifacético, desde una multiplicidad de perspectivas, desde una concepción dinámica, atenta a las problemáticas y a las necesidades de las infancias, que merecen ser consideradas, respetadas en sus derechos y no acalladas, ni etiquetadas o controladas, sosteniendo que los conflictos son tensiones inherentes a la vida y a las relaciones humanas?

Cada situación es única, su configuración no es igual a ninguna otra, aun cuando pueda parecerse a otros sucesos. La palabra universo denota una única versión, sin derivas ni transformaciones, una imagen congelada, fija y detenida.

Las alianzas, los acuerdos y el entramado en lo común nos permiten perseverar en la vida impulsadxs por el deseo de incrementar la potencia de existir, de pensar y de actuar evitando que las fuerzas que se oponen nos disuelvan y rompan las ligazones que nos nutren y fortalecen desde la experiencia colectiva y personal al mismo tiempo.

No se trata de aspirar a la ausencia de los conflictos sino desde ellos mismos fortalecer los lazos.

Las sombras para ser precisan tanto de la luz como de la oscuridad, de la riqueza de los contrastes propios de las diferencias.

Para ello es preciso salir de la oposición que implantan los dualismos, para ampliar nuestra mirada, para no quedar encandiladxs y seducidxs por el fulgor de la innovación banal o de la mercancía y para seguir extasiándonos con la luminosidad de la noche y con todo lo que brilla en la oscuridad.

Fuente de la información e imagen:  https://www.topia.com.ar

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El Deja vu de la mala política en Venezuela

Por: Rose Mary Hernández

Venezuela es un país que se encuentra en contante retroceso en Derechos Laborales desde los gobiernos capitalistas como los que dicen llamarse socialistas.

Una escena reciente y  escalofriante se ha vivido desde el año 2018, cuando luego de que el Presidente anunciara la implementación del programa que llevó por nombre “Plan de Recuperación, Crecimiento y Estabilidad Económica”,  se contemplaran modificaciones en materia fiscal, tributaria, además de contractuales, deteriorando el patrono sin explicación ni basamento legal que lo soporte, la capacidad adquisitiva de las y los trabajadores de la administración pública.

Se trata de la Resolución 27921 emanada por el Ministerio del Proceso Social del Trabajo, a través del entonces Ministro Eduardo Piñate, lo cual ha significado una violación flagrante de disposiciones legales que contemplan derechos de la clase obrera.

Esto ha conllevado en los hechos a la supresión de otros derechos que derivaban de las negociaciones y resoluciones de esas instancias, entre lo que se menciona el limitado derecho a huelga, puesto que, la posibilidad de ejercerlo “en los marcos de la ley”, está supeditada al cumplimiento de los pasos en esas instancias. Con ese Decreto, el Ministerio del Proceso Social del Trabajo establece como único canal  de exigencia al diálogo, unas “mesas técnicas” que buscan despojar a los trabajadores del derecho a ejercer mecanismos de lucha como los pliegos conflictivos y los paros a los que estos pliegos habilitan.

La legalidad del derecho a huelga queda en un “limbo”, una indeterminación que por supuesto se resolverá con el aparato judicial y represivo al servicio de los patronos. Una verdadera contrarreforma laboral, un retroceso brutal en los derechos de la clase obrera venezolana.

La política regresiva, además de ilegal, violenta totalmente la intangibilidad, progresividad y carácter irrenunciable de los derechos laborales, principios establecidos tanto en el artículo 89 de la Constitución (CRBV)2 así como en el artículo 18 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT)3“Ninguna ley podrá establecer disposiciones que alteren la intangibilidad y progresividad de los derechos y beneficios laborales”, dice el 89, “Es nula toda acción, acuerdo o convenio que implique renuncia o menoscabo de estos derechos”, rezan tanto el 89 de la CRBV como el 18 de la LOTTT, por el contrario, las decisiones que se toman y aplican siguen haciendo hirientes en quienes todavía apuestan por una mejora económica, social y laboral en Venezuela.

La precariedad con la cual se han enfrentado estos últimos tiempos las y los trabajadores venezolanos ha sido desgarradora. Luchar contra sanciones impuestas a nuestra economía y que solo paga el ciudadano (a) común, al igual que, el opuesto accionar de quienes trazan las políticas pública y sociales, se ha convertido en un desgaste emocional, físico. Las carencias se han hecho presente de manera humillante, vergonzosa. A diario toca ver cómo las personas luego de años de servicio al país, les resulta imposible pagar sus medicinas, costear sus alimentos, cubrir con sus necesidades básicas, poder tener en casa servicios estables como agua, luz, gas doméstico, tener asistencia médica satisfactoria en los hospitales sin necesidad de pagar desde la aguja para recibir tratamiento o cama para hospitalización.

Escuchar al Presidente anunciar este 04 de marzo 2022 un incremento del salario mínimo4, el cuál pasaba de 7 bs (1.5 dólares) a 130 bs (28 dólares mensuales)  y, con incidencia directa en los sueldos de las y los trabajadores de la Administración Pública y Privada, generó expectativas en quienes todavía se mantienen como empleados del Estado, aunque sigue siendo un intento mínimo  puesto que todavía está por debajo del costo de la canasta básica que, según organismos de consulta, se ubica entre 340 y 400 dólares al mes. Además, ese monto de nuevo salario mínimo (130 bs) se corresponde con 1,90 dólares al día y, que el Banco Mundial considera como línea de pobreza extrema por rango de ingresos, sin entender entonces, por qué países con menor ingreso per cápita como Haití y México o con bloqueo económico de muchos más años que Venezuela, como es el caso de Cuba, tengan  salarios mínimos mayores para sus trabajadores y pensionados/as5.

Aunado a esto, el atropello con el cual ahora el Ministerio del Poder Popular de Planificación decide reducir los porcentajes de los beneficios económicos en las Convenciones de las y los maestros y profesores, lo que resulta inconcebible, ilegal, violatorio y fuera de orden, porque los derechos conquistados en la Convenciones Colectivas son irrenunciables. El principio de irrenunciabilidad es una norma sustantiva de orden público en la legislación laboral venezolana, constituye una de sus notas emblemáticas, junto al principio de la progresividad de los derechos laborales; cualquier acto que vulnere o violente el principio de irrenunciabilidad o desmejora es nulo.

No puede existir pacto, acuerdo o negociación con algún representante de las y los trabajadores que soporte tan semejante atrevimiento que vulnera los derechos refrendados.

Según el Nuevo Salario Mínimo con incidencia en el Salario Mínimo de la Administración Pública en función de la IV Convención Colectiva Universitaria , un profesor Agregado Dedicación Exclusiva  tendría a su favor el siguiente cálculo:

Salario Base: Bs 668
Prima Familiar: Bs 70
Prima por Hijo: Bs. 30
Bono Transporte: Bs 46
Prima Actividad Universitaria: Bs 167
Prima Profesionalización: (Msc) Bs. 334
Prima Antigüedad (18 a): 240
Complemento Especial: Bs. 993
Cesta Ticket: Bs 45
*Total: Bs. 2.594*
Sin embargo,  hay una trasgresión  aplicada en el sector educativo, nivel universitario, donde  quedan reducidasy/o eliminadas  las siguientes clausulas económicas:

a). Prima de Titularidad: que correspondía con el 20% del salario básico.

b). Prima Familiar:  40% del ingreso mínimo mensual ha sido rebajada al 10% del Salario mínimo.

c). Prima por hijos: de 31 bs ahora 12,50 bs.

d). Prima por actividad universitaria; 25% del Salario Básico, queda en 12,5% del Salario Básico.

e). Prima por profesionalización: Doctorado, de 60% lo reducen a 40%; Maestría, de 50% a 35%; Especialización, de 40% a 30%; Licenciado, de 30% a 25%.

Se  eliminan las primas de Rector, Vicerrectores, Decanos, Directores, Jefes de Área.

Por lo que ahora, ese mismo docente, clasificado como Profesor Agregado, Dedicación Exclusiva

Salario Base: Bs 408
Prima Familiar: Bs 17,5
Prima por Hijo: Bs. 12,5
Bono Transporte: Bs 0
Prima Actividad Universitaria: Bs 51
Prima Profesionalización: (Msc) Bs. 142
Prima Antigüedad (18 a): 93
Complemento Especial: Bs. 0
Cesta Tikect: Bs 45
*Total: Bs 769*
Esta grotesca diferencia: Bs.1.825, producto de lo que nos roban como pago representa un aproximado de 397 dólares, con los cuales se podría estar dando cumplimiento al artículo 91 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales. Y, que además es nuestro DERECHO, NOSOTROS, NOSOTRAS, NOSOTRES NO HEMOS RENUNCIADO A TALES CLAÚSULAS PORQUE  NO ES POSIBLE. VIVIMOS UN DEJA VU DE POLÍTICA REGRESIVA Y OPRESORA QUE SE NOS APLICA CON LA VENIA SINDICAL PATRONAL.

Todo esto es una muestra de cuánto se desprecia a las y los trabajadores, al sector Educativo, a la enseñanza, a la formación, al conocimiento, a la Constitución que en algún momento firmaron y juraron defender, pero sobretodo, al País. Es necesaria y urgente la nueva forma de organización, el desmarque de los actuales gremios, sindicatos y federaciones que a diario se sientan a trazar las malas jugadas en contra de sus afiliadas y afiliados, necesitamos avanzar en otra posible estructura sindical q favor de la Clase Trabajadora. Es necesario denunciar lo que nos sucede, pero también exigir a las y los responsables, subsanar de inmediato el error y recomponer nuestros derechos económicos.

Referencias:

1Resolución 2798: https://lascomadrespurpuras.com/wp-content/uploads/2019/09/Memorando-oficial-2792-del-Ministerio-del-Trabajo.pdf

2 Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial Extraordinaria N° 36.860 de fecha 30 de diciembre de 1.999 https://www.oas.org/dil/esp/constitucion_venezuela.pdf

3 Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (Gaceta Oficial N° 6.076 Extraordinario del 7 de mayo de 2012) https://oig.cepal.org/sites/default/files/2012_leyorgtrabajo_ven.pdf

4 Gaceta 6.691, fechada el 15 de marzo de 2021, incluye el decreto Nº 4.653 https://finanzasdigital.com/category/gacetas/

5 Informe de Coyuntura OVE: Inversión, salarios y condiciones de trabajo de los y las docentes en América (pdf) http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/381852

 

 

 

 

 

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