¿Por qué el asunto de la carta fue tan polémico? Probablemente mucho tuvo que ver el silencio de la SEP y su crónico problema de comunicación…
Primer acto: la titular de la SEP, Delfina Gómez, presentó en la conferencia presidencial matutina un decálogo de acciones para la reapertura escolar, incluyendo la firma de una carta compromiso de corresponsabilidad por parte de los padres de familia. Segundo acto: Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, anunció, en una nueva conferencia, que tal carta no era necesaria, desentendiéndose de su existencia y tachando su contenido de burocrático. Tercer acto: en entrevista, la secretaria de Educación afirmó que la misiva había sido eliminada del protocolo para el regreso a clases presenciales. ¿Cómo se llamó la obra? Algunos insisten en nombrarla estrategia “ordenada, cauta y segura”, pero episodios como los descritos motivan a cuestionar más de alguno de estos adjetivos.
El titular del Poder Ejecutivo afirmó desconocer el documento en cuestión, pese a que existe al menos desde mayo (is.gd/Lilm5u).Planteada como una sugerencia, la carta compromiso que aparece en la guía oficial para la reapertura de escuelas (SEP, 2021), que debía ser entregada el primer día de clases, contiene una serie de acciones que los padres de familia deberían realizar para el cuidado y el monitoreo de la salud de sus hijos. No se trataba de un requisito para el ingreso a los planteles, pues la guía es muy clara al señalar que “en ningún caso se dejará a las niñas, niños y adolescentes fuera de la escuela” (SEP, 2021, p. 25) y, al no presentar el documento, simplemente debía ser entregado al día siguiente (¿y así sucesivamente?). No se establecía pues ninguna consecuencia al no proporcionar la carta, por lo que se podría inferir que era un mecanismo para concientizar sobre las medidas básicas de cuidado de la salud y funcionar, en el mejor de los casos, como referente de una obligación moral.
¿Por qué el asunto de la carta fue tan polémico? Probablemente mucho tuvo que ver el silencio de la SEP y su crónico problema de comunicación. En un escenario de debate irreconciliablemente polarizado y de temores fundados ante el avance de la pandemia y los vacíos en la estrategia para reabrir las escuelas, la desinformación escaló a tal punto que la carta se distorsionó hasta ser erróneamente concebida como un mecanismo para deslindar responsabilidades por parte de los planteles escolares y el gobierno e incluso como un escudo protector ante las peores consecuencias. Las aclaraciones tardías por parte de la SEP ante algunas falsedades no fueron suficientes: la suerte de la carta ya estaba echada. Faltó pues que la autoridad educativa se posicionara con oportunidad, firmeza y claridad respecto a las intenciones del polémico documento.
La aparición de una carta que exige compromisos por parte de las familias también resulta inquietante cuando no se asumen compromisos claros por parte de las autoridades. Si bien se señalaba la firma del documento como un acto de corresponsabilidad, lo ideal sería que todos deberían suscribir compromisos ante la reapertura de planteles: padres de familia, maestros, autoridades escolares y educativas y gobierno. ¿Por qué no las autoridades federales y locales extienden una misiva donde, por ejemplo, se comprometen a que el regreso a clases no le costará un solo peso a las familias? Tienen razón quienes señalan que la carta que firmarían los padres de familia no encuentra eco en otros actores de la vida educativa del país.
La cancelación abrupta de la carta de corresponsabilidad hace dudar de la estrategia federal para el regreso a clases presenciales. Deja mal parada a la máxima autoridad educativa del país al tener que retractarse de algo que había anunciado públicamente. Elimina lo que para algunos era un mecanismo (debatible en su efectividad) para favorecer la concientización de las familias en torno al cuidado de la salud. Distrae la atención de asuntos todavía más importantes como el acondicionamiento de la infraestructura escolar. Más grave aún es que contribuye a la incertidumbre, de por sí ya preocupante, de un proceso a efectuarse “llueva, truene o relampaguee”.
REFERENCIAS
SEP (2021). Guía de orientación para la reapertura de escuelas ante COVID-19. México: autor.
Fuente de la información: http://proferogelio.blogspot.com/
Cada dimensión de nuestra vida ha sido trastocada por la pandemia de COVID-19. Eso es un hecho. Tendencias que ya venían anunciándose como probables hace unos diez años, se aceleraron de una forma impensable.
El teletrabajo, la educación a distancia, son uno de los pocos ejemplos. La intersección de las tecnologías de comunicación e información y el distanciamiento obligado por la enfermedad, impusieron un formato educativo que quizá, en otras circunstancias, habría tardado algunos años más en asentarse.
Sin embargo, no se trata solo el debate de la virtualidad versus la presencia de los seres humanos en los salones de clase, lo que estamos viviendo nos impulsa a un cambio completo en cuanto a la concepción del proceso de aprendizaje y enseñanza.
La singularidad del pensamiento
En 2016, el experto en tecnología disruptiva David Roberts ya afirmaba que «la mayoría de universidades del mundo» iban a desaparecer. Desde su concepción, la educación iba a moverse hacia un modelo como el que proponía la “Universidad de la Singularidad”. Una experiencia educativa creada en Silicon Valley con el apoyo de gigantes de la industria tecnológica y la innovación como Google, Apple y la Nasa.
Dicha Universidad no tiene una estructura convencional y tampoco posee un pensum de estudios tradicional. Su meta es apalancar ideas creativas e innovadoras con el uso de tecnologías, para resolver lo que llaman los Doce grandes desafíos de la humanidad:
Energía: amplia, accesible y sostenible para las necesidades de la humanidad,
Medio Ambiente: administración sostenible y equitativa de los ecosistemas de la Tierra para un funcionamiento óptimo tanto a nivel mundial como local,
Comida: consumo de alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para mantener una vida sana y activa para todas las personas en todo momento,
Refugio: seguro y sostenible para residencia, recreación e industria para todas las personas en todo momento,
Espacio: uso y administración seguros y equitativos de los recursos y tecnologías espaciales en beneficio de la humanidad y de nuestro futuro como especie interplanetaria,
Agua: abundante y segura para consumo, saneamiento, industria y recreación,
Resiliencia ante desastres: reducción del riesgo de desastres, respuesta a emergencias y rehabilitación efectivas y eficientes que salvan vidas y medios de subsistencia,
Gobernanza: participación equitativa de todas las personas en una gobernanza formal y social que esté de acuerdo con los principios de justicia y derechos individuales,
Salud: física y mental óptima, incluido el acceso a prevención rentable, diagnóstico temprano y terapia personalizada para individuos y sociedades,
Aprendiendo: acceso a información y experiencias que construyen conocimientos y habilidades para todas las personas en todas las etapas de su vida,
Prosperidad: acceso equitativo a oportunidades económicas y de otro tipo para la realización personal donde todas las personas estén libres de pobreza y puedan prosperar,
Seguridad: seguridad de todas las personas frente a daños físicos y psicológicos, incluso en los mundos virtuales; y protección de sistemas físicos, financieros y digitales.
Dichos desafíos, que se encuentran «interrelacionados y son interdependientes», están inscritos en tres grandes perspectivas: asegurar que se satisfagan las necesidades básicas de todas las personas, mantener y mejorar la calidad de vida y mitigar los riesgos futuros.
Ideas desde Venezuela
Tal y como lo expresa Myriam Anzola, doctora con estudios de posgrado sobre informática educativa y tecnología, «si la educación tradicional no se replantea en una estructura afín a los tiempos, que entienda las necesidades cognitivas de los estudiantes y las posibilidades técnicas de otros modos pedagógicos quedará a la deriva», afirma.
Anzola, quien ha dedicado su carrera a repensar los modelos pedagógicos y la influencia de las nuevas tecnologías sobre ellos y plasmó sus conclusiones en el libro Los estudios abiertos: una ruta hacia la posteducación, aprovecha esta entrevista a Sputnik para reflexionar sobre este campo de pensamiento.
— ¿Cómo definiría la posteducación?
El sistema educativo tal como ha sido concebido resulta anacrónico y paralítico. No ha podido crear mecanismos de transformación ni de adaptación para convertirse en un sistema pertinente a las necesidades epocales, ni mucho menos a las expectativas de los estudiantes. Ha emergido un escenario espontáneo que genera situaciones en que las nuevas generaciones se informan y se educan al margen de la escolaridad.
En este contexto es imperativo crear una estructura coherente y organizada que represente un paradigma educativo diferente y es lo que llamo posteducación.
— Informes demuestran que las universidades tales como las conocíamos van a desaparecer o cambiar drásticamente. Un ejemplo de esto es la Singularity University , donde no se expiden certificados, ni titulaciones. ¿Cómo ve usted la universidad del futuro? ¿Puede hablarnos de alguna experiencia en particular?
Hay tendencias nuevas que han aparecido desde los 70. Por ejemplo, el concepto de Multiversidad que intentó la universidad de California reconociendo los saberes diversos, no sólo académicos. En 1989, se reproduce en Suramérica con la Universidad Franciscana que implicaba un compromiso ético con la vida y las emociones y no solo con el conocimiento. En 1999, Edgar Morín recrea esta idea con la Multiversidad Mundo Real que asume las Teorías de la Complejidad poliforma para derribar el positivismo.
En Venezuela surgió CEPAP en la UNESR con la acreditación de experiencias en educación. Hace ya 10 años surge el Programa de Estudios Abiertos desde la Universidad Politécnica de Mérida, que ahora administramos desde la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez. Cuenta en toda Venezuela con comunidades de aprendizaje en cualquier área del conocimiento, con un currículo flexible y adaptado al quehacer de los grupos que se conforman. Pero hace falta ir más allá, hay que entender la nueva universidad desde múltiples perspectivas, no sólo con programas circunscritos a una unidad académica sino con una concepción emancipadora del conocimiento echando mano a los recursos que ofrece la tecnología, pero más importante: reconociendo los nuevos modos de pensamiento de las generaciones actuales para aprovechar su talento en toda su dimensión humana.
— La omnipresencia de los aparatos electrónicos también ha generado una nueva realidad para las nuevas formas de aprendizaje. ¿Qué es lo positivo y lo negativo de esta situación? ¿Qué nos dicen las investigaciones de psicología cognitiva?
Lo interesante es que han surgido nuevas destrezas de pensamiento, nuevas velocidades de captación de información multisensorial que potencia las posibilidades creativas, lo negativo es la adicción a los dispositivos y la manipulación mental que hacen las redes de los sujetos cuando no hay interlocutores atentos para hacerlos reflexionar sobre el volumen exacerbado de información simultánea y permanente que reciben.
— Usted rescata a autores como Simón Rodríguez, Luis Beltrán Prieto Figueroa y Paulo Freire. ¿Cómo podemos conectar sus aportes con la nueva realidad?
Simón Rodríguez fue un adelantado a los tiempos que dijo cosas clarísimas que tienen plena vigencia sobre el aprendizaje a partir de la praxis y el fomento de la heurística. De Prieto rescato su concepción de la dignidad del docente y de la ética de la profesión. De Freire la Educación Popular para todos, entender que la educación es para todos y siempre, sin apellidos ni límites.
— En Venezuela se están viviendo debates muy interesantes desde el punto de vista de la lucha por la descolonización y también para superar un modelo económico basado en la dependencia del petróleo. Este nuevo modelo educativo que plantea, ¿cómo se conectaría con la necesidad de poner la riqueza de Venezuela en su gente y no en sus recursos minerales?
Siguiendo ideas como las de Dussel o Zemelman, entendiendo que no sólo Venezuela sino América Latina es un emporio de recursos intelectuales, de grandes pensadores, de talentos genuinos, que no necesitan exportar respuestas a sus problemas en modelos foráneos pensados para otras mentes, para otros espíritus.
— Para nadie es un misterio que la situación económica en Venezuela ha golpeado al sector educativo en todos los niveles. ¿Qué medidas creativas e innovadoras podría usted aportar para fortalecer el sector educativo en estas circunstancias tan adversas?
Tal como lo expreso en el artículo de la posteducación:
Un ambiente armonioso de libertad para la creación que respeta la iniciativa personal y la del grupo como instancia que orienta en el aprendizaje.
Un acompañante del aprendizaje, que está dispuesto a sortear obstáculos, a encontrar atajos, a reconocer escollos, con una bitácora dinámica y no con una ruta prefigurada.
Un tópico de interés sobre el cual investigar, hacerse preguntas, intercambiar, hacer bromas, disentir y argumentar.
Un sujeto que se siente protagónico, centro del interés del proyecto, para quien el aprendizaje no tiene tinte de requisito, sino de bien personal, aquilatado con los avances y proyectado en el tiempo como necesidad de vida.
Amplios sectores de la sociedad guatemalteca se han sumado a las protestas junto a diferentes espacios políticos progresistas y revolucionarios.
Guatemala vive por estos días jornadas de protestas que se han ido agudizando ante la ausencia de respuestas oficiales a las demandas de amplios sectores de la sociedad. El reclamo es por la precaria situación socio-económica que sin dudas se ha visto agravada por los efectos de la pandemia global.
Los movimientos campesino aglutinados en CODECA (Comité de Desarrollo Campesino) han motorizado las movilizaciones con cortes de carreteras y un desarrollo en amplias regiones del país. Este movimiento exige la renuncia del presidente Alejandro Giammettei, la implantación de un gobierno transitorio y la convocatoria a una Convención Constituyente Popular y Plurinacional.
Amplios sectores de la sociedad guatemalteca se han sumado a las protestas junto a diferentes espacios políticos progresistas y revolucionarios. La intención es conformar un bloque desde el cual se puedan elaborar propuestas conducentes a superar el momento actual y avanzar en un sentido transformador y en favor de las mayorías postergadas.
“Lo que está sucediendo ahorita en Guatemala es que la coyuntura sigue siendo la misma que comenzó hace unos años, que la provocó la CISIG (Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala)” explica a PIA Global Pablo Soto Orantes, dirigente del Movimiento Progresista Tejiendo Pueblo, con amplia participación en las protestas actuales en toda Guatemala. “Esta fue una comisión creada como parte de los acuerdos de paz que lo que pretendía era desarmar y desarticular todas las organizaciones mafiosas y clandestinas del aparato del estado que habían sido creadas como parte de la lucha contrainsurgente. Sin embargo, fue realizada con el objetivo de una supuesta lucha contra la corrupción y para desbaratar todas las instituciones corruptas y mafiosas que estaban enquistadas en el estado guatemalteco. A partir de ahí se ha venido desarrollando la lucha contra la corrupción que apoyan amplios sectores políticos y sociales. Y el Estado, en esa alianza oligárquica y militar, ha cerrado filas, al ser ellos los que han tenido el control histórico del aparato estatal y al mismo tiempo los que han sido acusados y señalados como parte de una estructura corrupta en la administración de lo público”.
Soto Orantes analiza el contexto actual y hace una retrospectiva que permite comprender en profundidad la situación y las dificultades de los sectores populares para plantear una opción de transformaciones estructurales:
“En Guatemala, la caracterización que tiene el movimiento popular, progresista y revolucionario, después de los acuerdo de paz y producto de errores que se cometieron en el momento de la firma de dichos acuerdos y posteriormente, es que hubo una separación de todo ese movimiento popular y social que estaba de algún modo articulado a la vanguardia revolucionaria de las organizaciones que componían la URNG, que eran las organizaciones armadas que dirigían la guerra en el país y lo que hubo en realidad, fue una dispersión, una fragmentación acompañada de una ONGización del movimiento popular y social”.
Pablo Soto Orantes es dirigente del Movimiento Progresista Tejido Pueblo.
En relación a la actual situación del país, Soto Orantes afirma sin titubear que “el gobierno es parte de una alianza militar con un sector de la oligarquía mafiosa, un capital emergente producto de la mafia y la corrupción, y las medidas que ha tomado el Estado en continuidad con lo que ha realizado el anterior gobierno es expulsar a la CISIG y desarmar toda esa institucionalidad que luchaba contra la corrupción y que se formó producto de la presencia de dicha comisión en el país. Ello ha generado un malestar muy grande y un rechazo muy fuerte en amplios sectores de la sociedad por los enormes niveles de corrupción que se han evidenciado fundamentalmente en relación a la situación sanitaria y la aceleración de la crisis general causada por la pandemia del Covid-19”.
El dirigente progresista afirma que la dispersión existente en los sectores populares y la carencia de un programa unitario de lucha con objetivos definidos, dificulta la acción de masas y facilita la acción reaccionaria del gobierno.
Soto Orante afirma que “hay una falta de liderazgo, ausencia de un planteamiento que aglutine. En estos momentos la lucha contra la corrupción es lo que unifica a todo el mundo, pero no deja de ser un planteamiento acéfalo que no trae una propuesta política por parte del conjunto de las organizaciones progresistas o revolucionarias. Lo más avanzado es el planteo de la creación de un nuevo Estado, cuando se habla de un Estado Plurinacional, sin embargo, tampoco existe un planteo profundo que explique la forma y el objetivo de ese estado y el modo en que se constituiría”.
La historia de los movimientos revolucionarios que desarrollaron la lucha durante décadas en Guatemala se mantiene viva en la palabra de Soto Orantes que afirma la importancia y el deber de mantener los ideales revolucionarios y poseer la capacidad de construir un programa político y de lucha que aglutine todo el malestar existente unificando las fuerzas para poder ofrecer una concreta opción de cambio. “Si se concluye en la idea de crear un Estado Plurinacional, eso debe ser desarrollado en profundidad, explicarlo y darle viabilidad mostrando a la gente que por ahí va la cosa, que sí es posible y que lo que se está planteando es una verdadera transformación en favor de los sectores postergados”, dice Soto Orantes .
Desde una perspectiva de autocrítica hacia los núcleos que conformaron las fuerzas insurgentes y de izquierda Soto Orantes establece una diferenciación: “Nuestra postura siempre fue acorde a mantener una posición opuesta al Imperio. En Guatemala, la izquierda en su conjunto, en general se ha plegado no solo a la CISIG sino a lo que ésta representa, que son principalmente los intereses geopolíticos del Imperialismo en la región. Entonces ven que a través de la injerencia norteamericana y el apoyo a la lucha contra la corrupción entre comillas, es que se puede resolver los problemas porque a quienes están atacando son a los que gobiernan y que son los enemigos históricos nuestros”.
Y agrega, para que no queden dudas de su mirada y de la postura del espacio del que forma parte: “Nosotros no nos oponemos a que se juzgue, ni que se ataque a ese enemigo, al contrario, pero si hemos señalado que no estamos de acuerdo en que se instrumentalice esa instancia de lucha contra la corrupción para la injerencia y los propósitos del Imperialismo en la región. Y ese es un elemento que esta también dentro de las fuerzas progresistas y democráticas, porque eso ha llevado a que muchas de estas organizaciones, ONG´s, incluso partidos, tomen una posición como ellos dicen “de centro”, alejándose de la Revolución Bolivariana, de Cuba, de Nicaragua a los que incluso los condenan como corruptos. En definitiva han sumado al discurso de la lucha contra la corrupción, porque ven que la ayuda que Estados Unidos ha prestado a la CISIG desde la Embajada pues, como tiene un efecto se montan sobre esa ola para tratar de lograr los propósitos de lo que ellos dicen la izquierda no ha sido capaz de lograr aquí. Es una situación compleja y difícil, pero creemos que ahorita hay elementos y una situación favorable de la cual puede surgir un movimiento social y popular fuerte, en la lucha contra la corrupción pero fundamentalmente por instrumentar transformaciones estructurales y convertir toda esa fuerza en lucha contra el neoliberalismo pero habría que inyectarle también el elemento de la soberanía”.
La existencia de movimientos campesinos que se fueron estructurando a partir de la defensa de los territorios, oponiéndose al modelo extractivista y monocultivador, conforman una fuerza que ha ido creciendo en los últimos años y que se ha venido expresando de diferentes formas aunque todas ellas de modo disperso y sin una articulación estratégica. Soto Orantes asegura que “ese movimiento tiene una característica de movimiento comunal, sobre todo en los pueblos originarios. Es un movimiento que nosotros valoramos, que ha crecido con fuerza y que es una nueva expresión de lucha en el país, la cual también es un elemento aglutinador. Sin embargo, sigue estando disperso y fraccionado, no hay todavía una vanguardia y un planteamiento que unifique a toda esa fuerza social en el territorio y en una fuerza política para la disputa del poder”.
Soto Orantes analiza los desafíos del movimiento popular guatemalteco y observa la necesidad imperiosa de vencer la fragmentación y construir pacientemente un programa político y de lucha que permita aglutinar a amplios sectores. Algo nuevo que deje atrás todas las diferencias y la división que se ha dado principalmente por intereses personales y un sectarismo muy fuerte.
“En Guatemala lastimosamente ahorita la mayoría de la izquierda tiene una posición que la lleva incluso a atacar muy fuerte a los procesos revolucionarios profundos como el Bolivariano, la Revolución Cubana y ni hablar de la Revolución Sandinista y Daniel Ortega en particular. Las organizaciones de mujeres o de defensa del medio ambiente se han vuelto enemigas de las posiciones revolucionarias y acaban haciendo el juego a la injerencia imperialista en el país y en la región, a partir de planteos de la lucha contra la corrupción y los derechos humanos, pero alejándose de las posiciones transformadoras. En ese escenario estamos nosotros tratando de desarrollar un planteamiento distinto, nuevo, pero que sí mantenga los elementos revolucionarios de la soberanía y la no injerencia, contra el neoliberalismo y contra el imperialismo”.
En referencia a las protestas que se vienen sucediendo en las últimas semanas, Soto Orantes asegura que “hay un agotamiento de la paciencia de los pueblos, principalmente de la población más vulnerable, que se origina por toda la gestión del gobierno y la corrupción en torno a la situación económica que se ha visto agravada por la pandemia y las respuestas oficiales que han sido totalmente insuficientes y que en realidad han servido al poder para aprovechar la circunstancia y robar”.
En este sentido el dirigente guatemalteco especifica su mirada acerca de la corrupción enquistada en el poder y en relación a la actual pandemia: “Se han pedido sumas inmensas del presupuesto para ser usados en la lucha contra el Covid-19 y el país está cada vez en una situación más vulnerable. El alza de los precios de la canasta básica, se ha elevado el costo de la vida y la situación de salud es cada vez más precaria, más grave. El país hoy mismo está en rojo, un gran nivel de contagios y una mortalidad muy grande. La vacunación todavía sigue siendo una situación muy limitada por falta de una política del gobierno, primero de concientización, después de toda la corrupción que ha habido en torno a la vacunación. Se gastaron sumas inmensas de dinero supuestamente para la compra vacunas pero la mayoría de las vacunas que han venido al país son de donación ”.
Como es de conocimiento, el gobierno guatemalteco en su intento de protegerse de las investigaciones de casos de corrupción en el Estado, en los últimos meses destituyo a los fiscales Juan Francisco Sandoval y Clara Valenzuela. Ambos son miembros de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), contrariando con ello incluso los objetivos del gobierno norteamericano que tras el discurso de la lucha anticorrupción busca encubrir sus verdaderos objetivos geopolíticos en la región centroamericana. Es necesario mencionar como constatación de los intereses en pugna, que Sandoval en febrero fue galardonado como uno de los “Héroes anticorrupción” por el Departamento de Estado estadounidense.
Para Soto Orantes, Estados Unidos acciona toda su presión “porque eso genera en el país una situación social conflictiva que estimula la migración ilegal a EEUU en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. Ese es uno de los problemas que más afecta a EEUU, ya que dichos movimientos humanos se desarrollan bajo formas de grandes caravanas de familias creando un serio problema para la propia seguridad fronteriza que incluso ha llevado a crear cárceles de menores en la frontera, la deportación y la separación de familias enteras. Por eso, como prioridad ellos apuntan a la lucha contra la “corrupción” para presionar al gobierno nacional y que realmente haya mejoras y de ese modo detener la oleada migratoria”.
Para englobar los conceptos en relación al contexto actual y los objetivos de los espacios políticos revolucionarios guatemaltecos, Soto Orantes asevera que “el movimiento que se está desarrollando en estos días generando importantes convocatorias y convocado por CODECA junto a otras organizaciones entre las cuales nosotros estamos apoyando y participando activamente porque creemos que en este momento ellos incorporan un elemento que sí es unificador y que trasciende, más allá de la renuncia del presidente porque sí plantea la transformación del Estado y la creación de un nuevo Estado Plurinacional en Guatemala. Esto tiene una connotación más profunda porque habla de un nuevo estado, de un planteamiento que nace de la resistencia de las comunidades y de los pueblos originarios y que si bien aún carece de un claro planteamiento político se está trabajando en ello”.
“Nosotros creemos que ahorita el tema del Estado Plurinacional es un elemento movilizador de lucha y estamos planteando que esa unidad de acción debe ser programática para transformar verdaderamente el Estado, pero para ello hay que trabajar el concepto y los elementos de este estado plurinacional para que realmente sean incluyentes de todos los sectores, rescatar los planteamientos de los Acuerdos de Paz cuando definieron el nuevo estado que debía construirse y que fue derrotado por la manipulación. Nosotros creemos que en este momento, la creación de un Estado Plurinacional es un elemento que puede movilizar en torno a la ruptura y dar un paso por la lucha social de masas hacia un proceso de transformaciones más profundas. Las movilizaciones de los últimos días han sido bastante fuertes en torno a estos planteamientos y de la convocatoria a una Asamblea Constituyente, popular y plurinacional. Nosotros, como Movimiento Progresista Tejiendo Pueblo estamos concentrados en esas líneas de acción, en la formación de nuestros cuadros y en la organización en vista a lo que consideramos esencial, que es la reconstrucción del movimiento revolucionario y queremos trabajar ese proceso acumulando fuerzas y reestructurando las bases, el músculo político, ideológico y social que rescate los planteamientos de soberanía, antiimperialismo y que permita desarrollar una acción política clara y con profunda inserción en las masas”.
*Alberto Miguel Sánchez es historiador y colaborador de PIA Noticias.
Recién se publicó, en este espacio, el último de tres artículos de mi autoría sobre las condiciones inherentes al ejercicio de la profesión docente al momento de anunciarse la Jornada Nacional de Apoyo al Regreso Seguro a las Escuelas por parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Las declaraciones recientes de quien lo encabeza me confirma lo que escribí en el texto “Por un sindicalismo al servicio del magisterio”. Ahí advertí que la reforma educativa le arrebató a las organizaciones sindicales la prerrogativa de representar a los docentes en la protección de los derechos profesionales dejándo al profesorado la libertad de interponer su defensa debido a su participación individual y voluntaria en el Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros. Los líderes sindicales han quedado obnubilados, preocupados por mantenerse en el poder, expresé.
Quienes manejan los destinos del SNTE han estado del lado del gobierno y a espaldas de sus agremiados en la decisión presidencial del regreso a las clases —llueve, truene o relampaguee— a partir del treinta de agosto. Han puesto al SNTE al servicio del Estado. El Secretario General Alfonso Cepeda Salas (ACS), a través del Comunicado 28-2021, señaló que los representantes efectuarían recorridos, plantel por plantel, en cada entidad federativa para conocer con exactitud las condiciones en las que se encuentran y reportar a las autoridades municipales, locales y federales las necesidades de infraestructura y servicio.
En la entrevista concedida a Noticieros Televisa (https://bit.ly/3iTfGFa), Cepeda Salas mencionó que era tiempo de volver a las escuelas. “Hay consensos, los maestros tienen la disposición, la mayoría, de regresar a clases”. Lo reiteró al día siguiente, en la Conferencia Matutina del doce de junio (https://bit.ly/2W4OCKa). En su intervención destacó que por indicaciones del Sr. Presidente al magisterio fue un grupo de prioridad en la vacunación, tuvo certeza laboral mediante la concesión de plazas de base, no hubo despidos laborales durante la pandemia ni disminución de sueldos y prestaciones además de los incrementos salariales en los últimos dos años. “La inmensa mayoría de los maestros de México ratificamos el compromiso de apoyar el regreso a clase presenciales”. Y, tras participar en la LIII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), confirmó que el regreso a los salones de clases para el personal docente es obligatorio “porque para eso se nos da un salario. Ya tuvimos año y medio de confinamiento, protegidos, seguros, ya nos vacunaron, entonces hay que salir a justificar el sueldo, las prestaciones que recibimos” según la nota de Laura Poy Solano publicada en el diario la Jornada (https://bit.ly/3k4a7D5).
Si tal aseveración la hubieran externado las autoridades educativas, desde esa perspectiva, se comprendería aunque fuera igualmente reprochable, pero no se han atrevido a tanto. Pero lo dijo el Secretario General del SNTE. Bueno, hasta el mismo Presidente ha dicho que los maestros tienen la libertad para volver a los salones (https://bit.ly/2VWltR6). ¿Hay un doble discurso? ¿La postura cambió?
El dirigente del SNTE resultó más papista que el papa. Es tan sorprendente su pronunciamiento que despierta la curiosidad por conocer las razones que lo motivaron a actuar de esa manera. ¿Lo hizo por cuenta propia? ¿se puede considerar como postura del gremio? ¿está respaldada por los órganos de gobierno sindical, el Comité Ejecutivo Nacional y los Secretarios Generales de las Secciones del país? ¿hubo acuerdo previo con el gobierno para mostrar dicha actitud? ¿el gobierno le dio línea? ¿le impuso el discurso? ¿se acomodó o lo acomodaron? ¿existe contubernio entre el sindicato y el gobierno? ¿al sindicato lo llevaron al baile o el sometido sólo fue el máximo líder del SNTE? ¿a cambio de qué? ¿para sacrificarlo e ir preparando su salida? ¿para mantenerlo en el cargo? Ni siquiera le importó a Cepeda Salas faltar a su palabra que “confían en que se cumplirá con las 3 V: semáforo epidemiológico en verde, vacunación a todos los trabajadores de la educación y asistencia gradual y voluntaria”, Comunicado 14-2021.
No es una enunciación en particular sino la narrativa. No sólo son los dichos sino los hechos. El problema, realmente de fondo, no son los líderes que imponen su sesgada visión en la conducción de las organizaciones gremiales si es que no la falta gubernamental de dejarlos actuar sin rendirle cuentas a nadie. Unos desacatan la ley y otros son omisos en sus atribuciones. Por no cumplir ni hacer cumplir la ley. Lo señalé en mi colaboración titulada “Democracia Sindical”. La actual dirigencia del SNTE ha estado violentando flagrantemente el marco jurídico normativo de la reforma laboral. Ha sido conminado por la Cámara de Diputados a apegarse al Estado de Derecho. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social lo observó. Diversas expresiones al interior del SNTE han venido luchando por hacer valer la libertad sindical. Mientras el magisterio resiste y lucha. El mismo presidente lo dijo con claridad meridiana al manifestar su opinión, a petición expresa de una periodista, sobre las lagunas legales para la renovación de los liderazgos que podrían permitir perpetuar la duración del mandato, Conferencia Matutina del 7 de octubre del 2019 (https://bit.ly/37QCD5w). “No van a haber excepciones. Tiene que haber democracia sindical. Se tiene que aplicar la ley. También es un llamado a los trabajadores para que ellos hagan lo que les corresponde. Que no sigan tolerando dirigentes que no los representan. Nosotros no podemos cambiar a un dirigente sindical, pero los trabajadores sí. Que hagan sus gestiones y que se haga valer democracia. La libertad no se implora, se conquista”.
El actuar de Alfonso Cepeda Salas Secretario General del SNTE refleja un desapego al estado de derecho. Es un golpe a la democracia sindical. Se hace necesario proyectar el modelo de organización sindical acorde a los tiempos actuales con visión de futuro.
Carpe diem quam minimun credula postero
Fuente de la información: https://www.educacionfutura.org/un-sindicato-al-servicio-del-estado/
Las decisiones políticas comienzan a revelarse como intentos de control absoluto.
Durante mucho tiempo las sociedades occidentales creyeron a pies juntillas en la prevalencia absoluta de sus valores democráticos, bien establecidos en sus textos constitucionales y, mejor aún, fuertemente impresos en el inconsciente colectivo. Sus derechos, sus espacios de libertad y sus responsabilidades sociales han sostenido -durante generaciones- un ideal sobre el cual se erigen proyectos de nación y se alimenta la ilusión de lograr sus aspiraciones colectivas. Dentro de ese marco ha tenido cabida la creación de instituciones confiables para la defensa de los valores cívicos, gracias a innumerables batallas en función de esos objetivos.
Hoy ya nadie está tan seguro de esa realidad. Poco a poco, y gracias a un estado de emergencia consecuencia directa de un sospechoso brote viral, ciudadanos de cualquier punto del planeta han visto cómo sus entornos vitales se han transformado, así como cuántas de sus libertades y derechos han pasado a ser objeto de medidas restrictivas; pero no desde las autoridades científicas y sanitarias, sino desde las plataformas políticas y los centros de poder económico, que han visto en esta catástrofe la oportunidad para ejercer un control absoluto.
La nueva realidad de hoy constituye una amenaza real a los sistemas de gobernanza fundados sobre el equilibrio de poderes. La imposición de medidas, en el contexto actual, se ha convertido en la nueva normalidad, dejando prácticamente sin recursos de oposición a millones de personas alrededor del mundo. Estas, sometidas a decisiones que muchas veces atentan contra los sagrados derechos establecidos en normas y tratados, en textos constitucionales y tradiciones, se ven atrapadas en una red de la cual les resulta difícil escapar.
En la actualidad, se observa con estupor a gobernantes carentes de autoridad científica alguna, establecer prohibiciones para el uso de medicinas o tratamientos, basándose en criterios de interés económico y en sus vínculos con grandes consorcios farmacéuticos. Se observa, también, la manera cómo con la mano derecha restringen la movilidad de la ciudadanía en áreas públicas y en horarios determinados, mientras con la mano izquierda se permiten favorecer a sus aliados del sector empresarial y ejercen una férrea represión contra cualquier intento de protesta ciudadana.
El tema de las vacunas, por otro lado, un elemento objeto de innumerables discusiones en el campo académico científico y sobre el cual, después de más de dos años, aún no existe consenso ni un flujo de información totalmente confiable para la población, es hoy una piedra de toque capaz de provocar una grave escisión entre gobernantes y gobernados. Por un lado, porque los primeros poseen el mecanismo de la obligatoriedad y, por el otro, debido al criterio de libertad individual para decidir, cada quién, sobre lo que mejor le convenga en lo referente a su salud, de acuerdo con los valores democráticos.
La crisis está servida. El pulso entre los gobiernos administrados desde una visión incompatible con los valores democráticos y ciudadanías conscientes de cómo esos valores se evaporan bajo la amenaza de restricciones orientadas hacia el control absoluto, es el germen de un peligroso giro hacia sistemas dictatoriales ajenos a sus principios democráticos y, por supuesto, alejados de la búsqueda de diálogos y consensos. Lo que hoy espera a la ciudadanía es un verdadero enigma, dado el escaso espacio permitido a su participación en algo que le compete de manera tan directa. En esta delicada coyuntura se esperaría un mejor manejo de la crisis, pero desde las instancias científicas y no desde los intereses espurios de gobernantes cegados por su ambición de poder. Un objetivo nada fácil, pero indispensable para garantizar, a tantos habitantes de este planeta, que su vida vale.
El poder absoluto es un ideal capaz de convertir a democracias en crueles dictaduras.
Fuente de la información e imagen: https://insurgenciamagisterial.com/el-abuso-del-poder/
El trasfondo histórico del coloniaje es una marca distintiva de la historia latinoamericana.
El 1 de marzo de 2019, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dirigió una carta al Rey Felipe VI, de España (lo mismo hizo en carta dirigida al Papa Francisco), en la cual sostiene que ese año se cumple medio milenio de la llegada de Hernán Cortés, que en 2021 el país conmemorará 500 años de la caída de Tenochtitlán y celebrará, el 21 de septiembre, 200 años de su independencia. En consecuencia, dice la carta, es necesario reflexionar sobre los hechos del pasado, porque la conquista “se realizó mediante innumerables crímenes y atropellos«; implantó “un ordenamiento social basado en la segregación de castas y razas; se impuso la lengua castellana y se emprendió la destrucción sistemática de las culturas mesoamericanas«; y, por tanto, “México desea que el Estado español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas y ofrezca las disculpas o resarcimientos políticos que convengan” (https://bit.ly/3mck5ot). La carta dirigida al Papa tiene el mismo sentido, pues igual disculpa se espera de la iglesia católica. Obviamente, la carta provocó malestar en España y la respuesta de su gobierno, que “lamenta profundamente” el texto y sostiene: “La llegada, hace 500 años, de los españoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas” (https://bit.ly/3y2aymf).
El desencuentro político y diplomático no ha terminado, porque el gobierno de México ha vuelto a plantear su posición crítica frente a la conquista española, con motivo de que el pasado 13 de agosto precisamente se recordó la caída de Tenochtitlán. Un twitter de VOX, el partido de la ultraderecha española, dio un motivo adicional, pues sostuvo: “Tal día como hoy de hace 500 años, una tropa de españoles encabezada por Hernán Cortés y aliados nativos consiguieron la rendición de Tenochtitlán. España logró liberar a millones de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas. Orgullosos de nuestra Historia” (https://bit.ly/3k2Q7k3).
Desde la perspectiva historiográfica, el tema no es reciente. La interpretación conservadora más antigua sostiene que, ante el avance del protestantismo en Europa, Dios premió a la España ultracatólica y unificada por los reyes Fernando e Isabel, con el descubrimiento de un nuevo continente, sobre el cual pudo iluminar a nuevos pueblos con la religión verdadera del mundo. Sin embargo, Fray Bartolomé de las Casas destacó los horrores de la conquista, lo cual dio origen a la “leyenda negra” que, según la interpretación española, fue alimentada por Gran Bretaña, como potencia imperialista que, a su tiempo, quería derrotar al poderío español, atacándolo, a fin de resaltar las colonizaciones “pacíficas” en manos británicas.
De hecho, otra tradición historiográfica ha sostenido que los indios americanos consideraron a los españoles como “dioses”, pues sus augurios, mitos y creencias llevaron a esa conclusión. No fue solo entre los aztecas de México, sino también entre los Incas, como lo ha sostenido Nathan Wachtel en su libro Los vencidos. Los indios del Perú frente a la conquista española (1976), quien considera, en definitiva, que la visión indígena explica, mucho más que las armas europeas, su propia derrota. Pero, Camilla Townsend, en su libro El Quinto Sol. Una historia diferente de los aztecas (2019), desmitifica el supuesto carácter sanguinario de los aztecas, y recientemente aseguró: “Es un disparate, los aztecas no veían a los españoles como dioses” (https://bit.ly/2UEKH6o). A su vez, en Los conquistadores. Figuras y escrituras (1999), el historiador Jacques Lafaye, sostuvo que los españoles, en cambio, consideraban sus acciones como proyección, en otras geografías, de la guerra contra los moros, a los que lograron expulsar de la provincia y, además, asumían la conquista como misión salvadora de otros pueblos.
Desde luego, no faltan quienes interpretan la conquista como “liberación” de unas poblaciones sometidas por los aztecas o por los incas, según sea el caso, ya que eran imperios opresores de pueblos a su vez conquistados con anterioridad a la llegada de los españoles, Así lo hace Marcelo Gullo en su obra Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán (2021). Pero no es el único. Y la guerra del Tahuantinsuyo explica bien la situación: las poblaciones que habían respaldado a Huáscar, vieron en los conquistadores, a seres que podían ayudarles a tomar venganza contra Atahualpa, el Inca vencedor y contra quien tenían serios motivos para rebelarse. En Ecuador la historia tradicional consideró a Huáscar como traidor y quien se levantó contra el Inca “legítimo”; pero en Perú se sostenía todo lo contrario. Estas visiones paralelas se sujetaron, largo tiempo, al conflicto territorial que los dos países mantuvieron en su vida republicana.
Con motivo de los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón a lo que hoy es América, las pasiones se encendieron: España habló del “encuentro” de dos mundos; pero las poblaciones indígenas latinoamericanas rechazaron la conquista, que destruyó las estructuras de su vida económica, social y cultural. A propósito de las fiestas de la fundación española de Quito (1534), hay quienes rechazan la conquista, pero también ha surgido un grupo de “hispanistas” que el pasado diciembre colocó ofrendas y gritó vivas y consignas a favor de la reina Isabel La Católica y del conquistador Sebastián de Benalcázar.
Se trata, pues, de polémicas historiográficas y políticas, que dependen de los intereses a los cuales se quiere defender o posicionar. Sean dioses u hombres, héroes o villanos, una España monárquica civilizadora en América o destructora de pueblos, solo una perspectiva de largo plazo permite poner en claro los acontecimientos. Porque, en esencia, la conquista fue un hecho brutal, y el triunfo de los conquistadores sobre indios finalmente sometidos y subordinados, permitió el florecimiento de la época colonial, que duró hasta los procesos de independencia de las primeras décadas del siglo XIX. No existen más los sistemas económicos y sociales que aztecas o incas crearon antes de la conquista. La crisis poblacional y la destrucción material son evidentes. Tenochtitlán fue arrasada. La colonia formó parte del proceso de acumulación originaria o primitiva del capital. Sin duda creó una nueva cultura, favoreció el mestizaje, determinó la forma en que América Latina moldeó su economía y su incursión en la vida mundial durante la Edad Moderna y parte de la Edad Contemporánea. Imposible negar que el coloniaje creó el trasfondo primario-exportador de la región y sentó las bases de la enorme brecha social producida por las castas, el dominio de los “blancos” y la miseria de los indígenas en la época colonial. Sobre esas bases se construyeron las repúblicas latinoamericanas que largamente edificaron sistemas oligárquicos propios, nacionales. La dependencia externa fue gravitante desde la época colonial y la vida de las repúblicas encontró nuevas formas de mantenerla para beneficio de las clases dominantes y explotadoras: terratenientes, comerciantes, algunos banqueros y al comenzar el siglo XX ciertos manufactureros e industriales.
Desde luego, España no tiene que ver con la edificación de las formas y sistemas de dominación y explotación construidos en la América Latina contemporánea y que responde a las particulares formas en que se produjo el desarrollo capitalista de la región. Pero el trasfondo histórico del coloniaje es una marca distintiva de la historia latinoamericana. Nuestras ciencias sociales han investigado sobre el tema permanentemente y han observado esos procesos del pasado remoto, porque sin esa perspectiva no se comprendería el presente.
En esta oportunidad Luis Bonilla-Molina expone los elementos de contexto del sistema mundo capitalista y las tensiones existentes en el campo de las alternativas anti capitalistas, sin las cuales es imposible abordar una transformación cualitativa de la universidad.
Contexto y tensiones que construyen una brecha epistémica que es necesario resolver con claridad conceptual y voluntad política transformadora
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