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La falta de educación matemática afecta negativamente al desarrollo cerebral y cognitivo del adolescente

Por: ABC

Los adolescentes que dejaron de estudiar matemáticas mostraron una mayor desventaja -en comparación con sus compañeros que siguieron estudiando matemáticas- en términos de desarrollo cerebral y cognitivo.

Un nuevo estudio al que ha tenido acceso Ep sugiere que no tener ninguna educación matemática después de los 16 años puede ser una desventaja ya que los adolescentes que dejaron de estudiar matemáticas mostraron una reducción de una sustancia química cerebral fundamental para el desarrollo del cerebro. Esta reducción de la sustancia química cerebral se encontró en un área cerebral clave que apoya las matemáticas, la memoria, el aprendizaje, el razonamiento y la resolución de problemas y esta cantidad de sustancia química cerebral predijo con éxito el rendimiento cognitivo 19 meses después, según publican los investigadores en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

Dado que muchos alumnos de todo el mundo tienen un acceso limitado o nulo a la educación durante la pandemia de COVID-19, comprender la importancia de la educación matemática en el desarrollo cerebral y cognitivo es especialmente apremiante, señalan los autores. Los adolescentes que dejaron de estudiar matemáticas mostraron una mayor desventaja -en comparación con sus compañeros que siguieron estudiando matemáticas- en términos de desarrollo cerebral y cognitivo.

Un total de 133 estudiantes de entre 14 y 18 años participaron en un experimento dirigido por investigadores del Departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford. A diferencia de la mayoría de los países, en el Reino Unido los estudiantes de 16 años pueden decidir dejar de estudiar matemáticas. Esta situación permitió al equipo examinar si esta falta específica de educación matemática en estudiantes procedentes de un entorno similar podía afectar al desarrollo cerebral y a la cognición.

El estudio descubrió que los alumnos que no habían estudiado matemáticas tenían una menor cantidad de una sustancia química crucial para la plasticidad cerebral (ácido gamma-aminobutírico) en una región cerebral clave que interviene en muchas funciones cognitivas importantes, como el razonamiento, la resolución de problemas, las matemáticas, la memoria y el aprendizaje.

Basándose en la cantidad de sustancia química cerebral encontrada en cada estudiante, los investigadores pudieron discriminar entre los adolescentes que estudiaban o no estudiaban matemáticas, independientemente de sus capacidades cognitivas. Además, la cantidad de esta sustancia química cerebral predijo con éxito los cambios en la puntuación de los logros matemáticos unos 19 meses después. En particular, los investigadores no encontraron diferencias en la sustancia química cerebral antes de que los adolescentes dejaran de estudiar matemáticas.

Roi Cohen Kadosh, profesor de neurociencia cognitiva de la Universidad de Oxford y director del estudio, «las habilidades matemáticas están asociadas a una serie de beneficios, como el empleo, el estatus socioeconómico y la salud mental y física». «La adolescencia es un periodo importante de la vida que se asocia a importantes cambios cerebrales y cognitivos -añade-. Lamentablemente, la posibilidad de dejar de estudiar matemáticas a esta edad parece provocar una brecha entre los adolescentes que abandonan su educación matemática en comparación con los que la continúan. Nuestro estudio proporciona un nuevo nivel de comprensión biológica del impacto de la educación en el cerebro en desarrollo y del efecto mutuo entre la biología y la educación», resalta.

Según apunta, «todavía no se sabe cómo se puede prevenir esta disparidad, ni sus implicaciones a largo plazo. No todos los adolescentes disfrutan de las matemáticas, por lo que debemos investigar posibles alternativas, como el entrenamiento en lógica y razonamiento, que comprometen la misma área cerebral que las matemáticas».

El profesor Cohen Kadosh añade que, «aunque iniciamos esta línea de investigación antes de la COVID-19, también me pregunto cómo repercute la reducción del acceso a la educación en general, y a las matemáticas en particular ( o la falta de ella debido a la pandemia) en el desarrollo cerebral y cognitivo de los niños y adolescentes. Aunque todavía desconocemos la influencia a largo plazo de esta interrupción, nuestro estudio proporciona una importante comprensión de cómo la falta de un único componente en la educación, las matemáticas, puede repercutir en el cerebro y el comportamiento», concluye.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-falta-educacion-matematica-afecta-negativamente-desarrollo-cerebral-y-cognitivo-adolescente-202106100114_noticia.html

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Vacunación por la vida

Por: Roberto Patiño

A más de un año de la llegada del covid-19 a Venezuela, es imposible encontrar algún venezolano que no haya sido tocado por esta enfermedad. A todos, de algún modo, nos ha alcanzado la pandemia ya sea porque la hemos vivido en primera persona, o porque hemos estado junto a un familiar o amigo que la ha padecido.

Lo que ha sido un problema para el mundo, en Venezuela se ha convertido en una tragedia al encontrarnos en medio de una de las mayores crisis humanitarias y en manos de un régimen, responsable de esta situación, que ha dado prioridad a su agenda política antes que a la lucha por la salud de los venezolanos.

Hoy Venezuela está en la cola de las estadísticas mundiales de vacunación mientras el régimen se empeña en falsear los datos sobre el alcance de la enfermedad, ha puesto trabas en la adquisición de vacunas a través del sistema Covax de la Organización Mundial de la Salud, ha entorpecido la acción de los organismos multilaterales y ONG en el país y ha pretendido desviar el reclamo por el ingreso de vacunas hacia el debate estéril sobre las sanciones. Quienes hoy someten a la sociedad venezolana, han evadido su responsabilidad en la aplicación de las dosis y son responsables del luto de muchas familias venezolanas.

“Una de las primeras cosas que le reprocho al régimen –nos dice Tibisay, líder comunitaria de San Antonio, en El Valle– es su capacidad para mentirnos en medio de esta amenaza. Todos los días recuerdo lo ocurrido al inicio de la crisis, nos daban falsas cifras sobre la enfermedad que hizo creer a mucha gente que la situación estaba controlada, hasta que comenzaron a morir algunos vecinos y el miedo se apoderó de la calle. Fue un aprendizaje doloroso que nos mostró que no se puede confiar en la dictadura, que nos ha llevado a organizarnos a nosotros, como comunidad, para hacer frente a esta situación”.

Estos esfuerzos que nacen de los liderazgos populares son importantes para atender a las víctimas de la enfermedad, pero la única solución real y definitiva a la pandemia es la vacunación masiva de la población, a través de una logística donde priven criterios profesionales y participen activamente la sociedad civil y las ONG especialistas en ayuda humanitaria.

Hay que sacar de la ecuación los criterios de políticos y universalizar la inmunización. Condicionar la aplicación de estas dosis a criterios de lealtad partidista, como lo son la afiliación al “sistema Patria” o el “carnet de la patria” es un modo de marginar a los ciudadanos por razones políticas, lo que constituye un crimen perpetrado por la revolución, en contra de la población venezolana.

El régimen no ha estado a la altura de esta amenaza, nos ha ocultado la información de la pandemia, ha empleado esta enfermedad para tratar de imponer un debate político que nada tiene que ver con las urgencias de los ciudadanos y ahora pretende usar el lento y desordenado proceso de vacunación, como plataforma para lograr lealtades antes de unas elecciones regionales.

Nosotros, desde Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive, seguiremos apoyando a nuestros vecinos y líderes en la asistencia y apoyo a las comunidades en su lucha frente a la pandemia, estaremos en la calle denunciando el abandono de los Centros de Diagnóstico Integral y mostraremos al mundo las condiciones de vida y trabajo de nuestros comprometidos trabajadores de la salud.

No estamos solos en esta lucha y sabemos la importancia que tiene el trabajo en red. Junto a otras organizaciones y ciudadanos, suscribimos la exigencia de un Plan Masivo de Vacunación sin que sea usado como una herramienta política ni de control y seguiremos en la calle luchando por la vida de los venezolanos y acompañando a las comunidades. Sabemos que el reto es grande, pero confiamos en nuestra sociedad civil organizada, una fuerza de vida, anclada en el compromiso de servicio al otro, capaz de vencer a la muerte que nos acecha detrás de esta pandemia.

www.robertopatino.com

Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/vacunacion-por-la-vida/

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Manifestaciones multitudinarias contra la violencia machista en todo el estado

Por: Tercera Información

  • El hallazgo tras semanas de búsqueda, de los restos de Olivia, asesinada por su padre en Tenerife, y el asesinato de la menos Rocío Caíz a manos de su novio en Sevilla, han generado una oleada de repulsa contra la violencia machista.

El hallazgo del cuerpo sin vida de Olivia, la mayor de las niñas desaparecidas en Tenerife y el asesinato de Rocío Caíz en Sevilla han generado una oleada de repulsa en toda España contra la lacra de la violencia de machista. Manifestaciones multitudinarias se han dado en las principales localidades del país para reclamar medidas eficaces contra la violencia.

En lo que va de año, 17 mujeres y dos menores han sido víctimas de asesinatos machistas, elevando a 1095 víctimas mortales desde el año 200. 39 menores han sido asesinados por sus padres o las parejas o exparejas de sus madres desde 2013 en lo que se conoce como «violencia vicaria», aquella que se comete para hacer daño a una tercera persona, quitando la vida a los hijos de una mujer, lo cual la condena de por vida. En esas estadísticas aún no figuran la pequeña Olivia ni la menor de 17 años asesinada en Sevilla, Rocío Caíz.

En las multitudinarias movilizaciones, se han escuchado los gritos de “ni una menos”, “no estamos solas”, “faltan Anna y Olivia”. En  Sevilla, la movilización comenzó hacia las nueve y media de la tarde en la Plaza Nueva, donde una gran concentración reclamó un sonoro «¡Basta ya!».

En Santa Cruz de Tenerife, conmocionada por los sucesos, la manifestación comenzó a las 19:30 horas en la Plaza de la Candelaria. El crimen de las pequeñas de Tenerife a manos de su padre, y su forma de intentar esconder los cuerpos para no ser encontrados jamás, tenía la intención de provocar un gran sufrimiento en su expareja Beatriz, que permanecería el resto de su vida sin saber si sus hijas seguirían vivas o no.

En Madrid, la protesta se dio cita en la céntrica Puerta del Sol, donde, a pesar de la lluvia, miles de personas acudieron a mostrar su repulsa contra los asesinatos. Durante la concentración, la madre de una víctima de violencia machista leyó un emotivo comunicado denunciando la persistencia de esta lacra insoportable en la sociedad.

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/12/06/2021/manifestaciones-multitudinarias-contra-la-violencia-machista-en-todo-el-estado/

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Quince tesis sobre el partido-movimiento

Por: Boaventura de Sousa Santos

El neoliberalismo logró conjugar el fin supuestamente pacífico de la historia con la idea de crisis permanente (por ejemplo, la crisis financiera). Esta es la razón por la que vivimos hoy en el dominio del corto plazo.

1. No hay ciudadanos despolitizados; hay ciudadanos que no se dejan politizar por las formas dominantes de politización, sean partidos o movimientos de la sociedad civil organizada.

Los ciudadanos y las ciudadanas no están hartos de la política, sino de esta política; la inmensa mayoría de la ciudadanía no se moviliza políticamente ni sale a la calle a manifestarse, pero está llena de rabia en casa y simpatiza con los que se manifiestan; en general, no se afilian a partidos ni participan en movimientos sociales ni están interesados en hacerlo, pero cuando salen a la calle solo sorprenden a las élites políticas que han perdido el contacto con “las bases”.

2. No hay democracia sin partidos, pero hay partidos sin democracia.

Una de las antinomias de la democracia liberal en nuestro tiempo es que se basa cada vez más en los partidos como forma exclusiva de agencia política, mientras que los partidos son internamente cada vez menos democráticos. Como la democracia liberal, la forma tradicional de partido ha agotado su tiempo histórico. Los sistemas políticos democráticos del futuro deben combinar la democracia representativa con la democracia participativa en todos los niveles de gobierno. La participación ciudadana debe ser multiforme y multicanal. Los propios partidos deben estar constituidos internamente por mecanismos de democracia participativa.

3. Estar a la izquierda es un punto de llegada y no un punto de partida y, por lo tanto, se demuestra en los hechos.

La izquierda tiene que volver a sus orígenes, a los grupos sociales excluidos que ha olvidado durante mucho tiempo. La izquierda dejó de hablar o de saber hablar con las periferias, con los más excluidos. Quien habla hoy con las periferias y con los más excluidos son las iglesias evangélicas pentecostales o los agitadores fascistas. Hoy en día, el activismo de izquierda parece limitarse a participar en una reunión del partido para hacer un análisis de la situación (casi siempre escuchar a los que están haciendo). Los partidos de izquierda, tal como existen hoy, no pueden hablar con las voces silenciadas de las periferias en términos que estas entiendan. Las izquierdas deben reinventarse.

4. No hay democracia, hay democratización.

La responsabilidad de la izquierda radica en que es la única que realmente sirve a la democracia. No la limita al espacio-tiempo de la ciudadanía (democracia liberal). Por el contrario, lucha por ella en el espacio de la familia, la comunidad, la producción, las relaciones sociales, la escuela, las relaciones con la naturaleza y las relaciones internacionales. Cada espacio-tiempo exige un tipo específico de democracia. Solo democratizando todos los espacios-tiempos se podrá democratizar el espacio-tiempo de la ciudadanía y la democracia liberal representativa.

5. El partido-movimiento es el partido que contiene en sí a su contrario.

Para ser un pilar fundamental de la democracia representativa, el partido-movimiento debe construirse a través de procesos no representativos, sino más bien participativos y deliberativos. Esta es la transición de la forma tradicional de partido a la forma de partido-movimiento. Consiste en aplicar a la vida interna de los partidos la misma idea de complementariedad entre democracia participativa / deliberativa y democracia representativa que debe orientar la gestión del sistema político en general. La participación / deliberación concierne a todos los dominios del partido-movimiento, desde la organización interna hasta la definición del programa político, desde la elección de los candidatos a las elecciones hasta la aprobación de líneas de acción en la situación actual.

6. Ser miembro de la clase política es siempre transitorio.

Tal calidad no permite ganar más que el salario medio en el país; los parlamentarios electos no inventan temas ni toman posiciones: transmiten los que surgen de las discusiones en las estructuras de base. La política de partidos debe tener rostros, pero no está hecha de rostros; idealmente, existen mandatos colectivos que permiten la rotación regular de representantes durante la misma legislatura; la transparencia y la rendición de cuentas deben ser completas; el partido es un servicio ciudadano a los ciudadanos y por lo tanto debe ser financiado por ellos y no por empresas interesadas en capturar el Estado y vaciar la democracia.

7. El partido-movimiento es una contracorriente contra dos fundamentalismos.

Los partidos convencionales sufren de un fundamentalismo antimovimiento social. Consideran que tienen el monopolio de la representación política y que este monopolio es legítimo precisamente porque los movimientos sociales no son representativos. A su vez, los movimientos adolecen de un fundamentalismo antipartido. Consideran que cualquier colaboración o articulación con las partes, comprometen su autonomía y diversidad y siempre acaba en un intento de cooptación.

Mientras la democracia representativa esté monopolizada por partidos antimovimiento y la democracia participativa por movimientos o asociaciones sociales antipartidos, no será posible la vinculación entre democracia representativa y participativa, en detrimento de ambas. Es necesario vencer a los dos.

8.El partido-movimiento combina la acción institucional con la acción extrainstitucional

Los partidos tradicionales favorecen la acción institucional, dentro de los marcos legales y con la movilización de instituciones como el Parlamento, los tribunales, la Administración pública. Por el contrario, los movimientos sociales, aunque también utilizan la acción institucional, suelen recurrir a la acción directa, las protestas y manifestaciones en calles y plazas, las sentadas, la difusión de agendas a través del arte (artivismo). En vista de esto, la complementariedad no es fácil y debe construirse con paciencia.

Hay condiciones políticas en las que las clases que están en el poder son demasiado represivas, demasiado monolíticas; hay otras en las que son más abiertas, menos monolíticas y hay mucha competencia entre ellas. A mayor competencia entre las élites, se abren más brechas para que el movimiento popular y la democracia participativa ingresen a través de ellas. Lo importante es identificar las oportunidades y no desperdiciarlas. Con frecuencia se desperdician por razones de sectarismo, dogmatismo, arribismo.

La práctica de los movimientos a menudo tiene que oscilar entre lo legal y lo ilegal. En algunos contextos, la criminalización de la impugnación social está reduciendo la posibilidad tanto de lucha institucional como de lucha legal extrainstitucional. En tales contextos, la acción colectiva pacífica puede tener que enfrentar las consecuencias de la ilegalidad. Sabemos que las clases dominantes siempre han utilizado la legalidad y la ilegalidad a su conveniencia. No ser clase dominante radica precisamente en tener que afrontar las consecuencias de la dialéctica entre legalidad e ilegalidad y protegerse al máximo.

9. La revolución de la información electrónica y las redes sociales no son, en sí mismas, un instrumento incondicionalmente favorable al desarrollo de la democracia participativa.

Por el contrario, pueden contribuir a manipular la opinión pública hasta tal punto que el proceso democrático puede quedar fatalmente desfigurado. El ejercicio de la democracia participativa requiere hoy más que nunca encuentros presenciales y discusiones presenciales. Hay que reinventar la tradición de células partidarias, círculos ciudadanos, círculos culturales, comunidades eclesiásticas de base. No hay democracia participativa sin una estrecha interacción.

10. El movimiento de partidos se basa en la pluralidad no polarizada y el reconocimiento de competencias concretas.

Una pluralidad no polarizada es aquella que permite distinguir entre lo que separa y lo que une a las organizaciones y promueve articulaciones entre ellas a partir de lo que las une, sin perder la identidad de lo que las separa. Lo que las separa solo se suspende por razones pragmáticas.

El partido-movimiento debe saber combinar cuestiones generales con cuestiones sectoriales. Los partidos tienden a homogeneizar sus bases sociales y a enfocarse en temas que abarcan a todos o a grandes sectores. Por el contrario, los movimientos sociales tienden a centrarse en temas más específicos, como el derecho a la vivienda, la inmigración, la violencia policial, la diversidad cultural, la diferencia sexual, el territorio, la economía popular, etc. Trabajan con lenguajes y conceptos distintos a los utilizados por los partidos.

Los partidos pueden sostener una agenda política más permanente que los movimientos. El problema con muchos movimientos sociales radica en la naturaleza de su estallido social y mediático. En un momento tienen una gran actividad, están en la prensa todos los días, y al mes siguiente están ausentes o entran en reflujo y la gente no va a reuniones o asambleas. La sostenibilidad de la movilización es un problema muy grave porque, para lograr una cierta continuidad en la participación política, se necesita una articulación política más amplia que involucre a los partidos. A su vez, los partidos están sujetos a transformar la continuidad de la presencia pública en una condición para la supervivencia de cuadros burocráticos.

11. El partido-movimiento prospera en una lucha constante contra la inercia.

Se pueden generar dos inercias: por un lado, la inercia y reflujo de los movimientos sociales que no logran multiplicar y densificar la lucha y, por otro, los partidos que no modifican en absoluto sus políticas y quedan sujetos al estancamiento burocrático. Superar estas inercias es el mayor desafío para la construcción del partido-movimiento.

Trabajando con experiencias concretas, se advierte que los partidos que tienen vocación de poder suelen afrontar bien el tema de los desequilibrios en el espacio público. Pero como compiten por el poder, no quieren transformarlo, quieren tomarlo. Los movimientos sociales, por el contrario, saben que las formas de opresión provienen tanto del Estado como de actores económicos y sociales muy fuertes. En algunas situaciones, la distinción entre opresión pública y privada no es demasiado importante. Los sindicatos, por ejemplo, tienen una experiencia notable en la lucha contra los actores privados: jefes y empresas. Tanto los movimientos sociales como los sindicatos están hoy marcados por una experiencia muy negativa: los partidos de izquierda nunca dejaron de cumplir sus promesas electorales al llegar al poder tanto como lo han hecho últimamente. Este incumplimiento provoca que la descalificación de partidos sea cada vez mayor en más países. Esta pérdida de control sobre la agenda política solo puede recuperarse a través de los movimientos sociales en la medida en que se articulan con los nuevos partidos-movimiento.

12.La educación política popular es la clave para sostener el partido-movimiento.

Las diferencias entre partidos y movimientos son superables. Para ello es necesario promover el conocimiento mutuo a través de nuevas formas de educación política popular: círculos de conversación, ecologías de saberes, talleres de la Universidad Popular de Movimientos Sociales; discusión de posibles prácticas de articulación entre partidos y movimientos (presupuestos participativos, plebiscitos o consultas populares, consejos sociales o gestión de políticas públicas). Hasta ahora, las experiencias son principalmente a escala local. Debe desarrollarse la complementariedad a escala nacional y mundial.

13.El partido-movimiento va más allá de la articulación entre partido y movimiento social.

Después de más de cuarenta años de capitalismo neoliberal, de colonialismo y de un patriarcado siempre renovado, con una concentración escandalosa de la riqueza y destrucción de la naturaleza, las clases populares, el pueblo trabajador, cuando estalla o irrumpe indignado, tiende a hacerlo fuera de los partidos y los movimientos sociales. Ambos tienden a sorprenderse e ir tras la movilización. Además de los partidos y los movimientos sociales, es necesario contar con los movimientos espontáneos, con su presencia colectiva en las plazas públicas. El partido-movimiento debe ser consciente de estos estallidos y solidarizarse con ellos sin intentar dirigirlos o cooptarlos.

14. Vivimos en un período de luchas defensivas. Corresponde al partido-movimiento ser freno sin perder de vista las luchas ofensivas.

La ideología de que no hay alternativa al capitalismo —que, de hecho, es una tríada: capitalismo, colonialismo (racismo) y patriarcado (sexismo) — acabó siendo interiorizada por gran parte del pensamiento de izquierda. El neoliberalismo logró conjugar el fin supuestamente pacífico de la historia con la idea de crisis permanente (por ejemplo, la crisis financiera). Esta es la razón por la que vivimos hoy en el dominio del corto plazo. Sus demandas deben ser satisfechas porque quienes tienen hambre o son víctimas de violencia de género, no pueden esperar a que llegue el socialismo para comer o ser liberados.

Pero no se puede perder de vista el debate civilizador que plantea la cuestión de las luchas ofensivas y de medio plazo. La pandemia, si bien hizo del corto plazo una máxima urgencia, generó la oportunidad de pensar que hay alternativas de vida y que si no queremos entrar en un período de pandemia intermitente, debemos prestar atención a las advertencias que nos está dando la naturaleza. Si no cambiamos nuestras formas de producir, consumir y vivir, nos dirigiremos hacia un infierno pandémico.

15. Solo el partido-movimiento puede defender la democracia liberal como punto de partida y no como punto final.

En un momento en que los fascistas están cada vez más cerca del poder -cuando no lo han alcanzado ya-, una de las luchas defensivas más importantes es la defensa de la democracia. La democracia liberal es de baja intensidad porque es poca. Acepta ser una isla relativamente democrática en un archipiélago de despotismo social, económico y cultural. Hoy en día, la democracia liberal es un buen punto de partida, pero no un punto de llegada. El punto de llegada debe ser una articulación profunda entre democracia liberal, representativa y democracia participativa, deliberativa. En este momento de luchas defensivas, es importante defender la democracia liberal representativa para neutralizar a los fascistas y radicalizar desde ella la democratización de la sociedad y la política. Solo el partido-movimiento puede librar esta lucha.

Boaventura de Sousa Santos es académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal).

Fuente: http://www.other-news.info/noticias/2021/06/quince-tesis-sobre-el-partido-movimiento/

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El trabajo en la Cuarta Revolución Industrial

Por: Diego Lorca  y Diego Pierdominici

Las economías se podrían clasificar en un segmento integrado globalmente, que emplea a una minoría de la fuerza laboral formada y bien remunerada, y un segmento de escasa productividad, con bajos salarios y condiciones precarias.

En el mundo que estamos viviendo a veces resulta complejo encontrar respuestas concretas e incluso plantearse preguntas sobre las causas de lo que nos rodea.  En esta nota intentaremos esbozar algunos de los cambios que se observan en el mundo del trabajo, sus causas y sus posibles consecuencias.  ¿Cambió la pandemia la forma de trabajar?  ¿O profundizó tendencias que venían desde hace años?

En el 2016 y en ocasión del Foro Económico Mundial de Davos, Klaus Schwab, fundador del Foro, acuñó el término “Cuarta Revolución Industrial” para referirse a los avances tecnológicos emergentes en una serie de campos, incluyendo la robótica, la inteligencia artificial, la nanotecnología, el internet de las cosas, la impresión 3D, los vehículos autónomos, etc.

Todos estos cambios traen profundas modificaciones en las condiciones y modos de trabajo.  Mientras que algunos desaparecerán, otros se crearán y algunos tendrán que adaptarse.  Pero esta revolución tecnológica no surgió de la nada, sino que tiene una relación intrínseca con el desarrollo del sistema capitalista y su tendencia ineludible a invertir en medios de producción que acorten los tiempos sociales del proceso productivo.

Es necesario recordar que en la crisis del 2008 –que tuvo características de crisis orgánica– la especulación del sector financiero e inmobiliario generó una burbuja de dinero ficticio sin asiento productivo, que terminó por hacer estallar el sistema financiero dominante hasta aquel entonces.

El sector tecnológico se convirtió en una enorme salida para el capital acumulado, no invertido frente al estancamiento.  Esto implicó la transformación de toda la estructura de procedimientos de la producción manufacturera y de comercialización.  Además, la creación de plataformas digitales y la expansión de la conectividad en el mundo ha permitido la aceleración de este proceso.

La pandemia de coronavirus, que comenzó según la Organización Mundial de la Salud el 11 de marzo de 2020, vino a acelerar estos procesos de digitalización de la economía a una velocidad pocas veces vista.  Pero esta crisis sanitaria, que se suma a la crisis financiera y económica mundial, no afecta a todos por igual. Vemos hoy como la mayoría de las y los trabajadores pierden, mientras que los que ganan son un muy reducido grupo de empresarios.

Por todo lo dicho afirmamos que la pandemia vino a acelerar procesos y tendencias que ya venían sucediendo hace años.

Aumento mundial de la desocupación y la explotación

Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo “La COVID-19 y el mundo del trabajo. 7ª edición”, en 2020 se perdió el 8,8% de las horas de trabajo a nivel mundial con respecto al cuarto trimestre de 2019, equivalentes a 255 millones de empleos a tiempo completo.  La pérdida de horas de trabajo en 2020 fue aproximadamente cuatro veces mayor que la registrada durante la crisis financiera mundial de 2009.

La cantidad de personas desocupadas a escala mundial aumentó en 33 millones en 2020, y la tasa de desocupación aumentó hasta el 6,5%.  Además, se estima que los ingresos provenientes del trabajo a escala mundial en 2020 disminuyeron un 8,3%, a saber, 3,7 billones de dólares, o sea el 4,4% del PIB mundial.

Así, la automatización, la robotización y la inteligencia artificial abren una nueva etapa en la configuración mundial del trabajo, orientada al “conocimiento”, conformando nuevas fracciones dentro de la clase trabajadora que agudizan las diferencias salariales al interior de la clase.

Por un lado, comienza a emerger una fracción de la clase trabajadora vinculada a los trabajos del sector de la información, un grupo muy diverso unido por el uso de la más moderna tecnología de la información para el tratamiento, manipulación, identificación y procesamiento de datos.  Son creadores, manipuladores y procesadores de los flujos de información, que hacen posible esta Nueva Fase Digital del Capitalismo.  Esta fracción está formada por científicos/as, investigadores/as, ingenieros/as de diseño, analistas de “software”, investigadores/as en biotecnología, banqueros/as, inversionistas, diseñadores/as urbanísticos, consultores financieros, arquitectos/as, planificadores/as estratégicos, etc.

Y por otro lado, se observa como tendencia general un aumento en la informalidad y la subocupación.  Además de un crecimiento de la explotación laboral y la expulsión de grandes masas de trabajadores del proceso productivo.  De este modo, las economías globales se podrían clasificar en: un segmento avanzado, integrado globalmente, que emplea a una minoría de la fuerza laboral con altos grados de formación y remuneración, y un amplio segmento de baja productividad que absorbe la mayor parte de la fuerza laboral, con bajos salarios y condiciones muy precarias.

Pocos ganadores: Las grandes empresas tecnológicas ante la pandemia

La transformación de la economía en servicios de plataformas digitales cambia la forma de trabajar y de acumular riqueza. Esta transformación se presenta bajo la apariencia de “mayor libertad” para la clase trabajadora, ya que ahora puede “decidir cuándo, dónde, cuánto y cómo trabajar”, pero lo que realmente se oculta es su mayor grado de dependencia.  En esta forma de mediación virtual, no existen responsables por las condiciones de las y los trabajadores, pero sí existen personas que acumulan ganancias a una gran velocidad.

Según la revista Forbes, que actualizó su lista de los empresarios más ricos del mundo este 6 de abril, 7 de los primeros 10 multimillonarios más acaudalados provienen de la industria tecnológica.  Según la revista; “en total, los 2.755 multimillonarios que forman la lista suman 13,1 billones de dólares, frente a los 8 billones de 2020. Estados Unidos sigue siendo el país que cuenta con más ricos, con 724, seguido de China (incluyendo Hong Kong y Macao) con 698”.

Ahora bien, ¿cómo es que han podido acumular tanta riqueza estos 2.755 multimillonarios en un mundo atravesado por una profunda crisis?

En primer lugar, por la restricción en la circulación de las y los trabajadores, como plantea Giménez[1]: «así como bajo el capitalismo industrial el trabajador fue conducido hacia la fábrica, donde fue disciplinado a través del miedo a la muerte por hambre y también organizado bajo la lógica del trabajo común, hoy los cambios estructurales en su fase digital empujan a las clases subalternas hacia las ‘nuevas fábricas’ del territorio virtual, con sus plataformas y redes sociales; construyendo nuevos valores organizativos».  Según el informe digital-2020 (de wearsocial.com), la mitad de la población mundial (3.800 millones de personas) utiliza actualmente las redes sociales. 4.540 millones de personas están ahora en línea, con un aumento interanual de 298 millones, o sea el 7%, por lo que nos acercamos a una penetración de Internet del 60%.  El usuario medio de Internet pasó 6 horas y 43 minutos por día en línea en 2020, más de 100 días en total.

Esto genera una dependencia por parte de todas las empresas, instituciones y personas, del servicio que puedan brindar estas Big Tech. Grandes flujos de información que, a través de un complejo sistema de algoritmos, estas empresas convierten en la fuente de su riqueza.  Controlan de esta forma los tiempos sociales de producción de todas las demás ramas de la industria y del comercio.

Esto no es nuevo, como afirmamos anteriormente. Ya en 2018, más de la mitad de los habitantes del planeta utilizaba internet. El porcentaje de usuarios se situó en el 51,2%, lo que supone un aumento de 2,6 puntos respecto a 2017.

Otra parte de estas ganancias proviene de la baja de salarios a nivel mundial y del aumento de la jornada laboral.  Según un estudio realizado por Adecco Argentina al comenzar la cuarentena, el 42% de las y los trabajadores dedican más horas al trabajo desde su casa que en la oficina, mientras que un 40% cumple exactamente las mismas horas como si estuviera en su lugar de trabajo.  Esto es posibilitado por el gran ejército de desocupados/as que presionan sobre las condiciones salariales de los ocupados/as y aumenta la lucha entre trabajadores por salarios y puestos laborales.

Finalmente, una última parte deriva de la restricción de la circulación de las y los trabajadores.  Según datos de la OIT del informe antes citado: “Durante todo el año el 77 por ciento de los trabajadores se vieron afectados por esas medidas, lo que implica un porcentaje muy cercano del valor máximo del 85 por ciento alcanzado a finales de julio de 2020”.

Esto les permitió a las empresas ahorrar en infraestructura, eventos corporativos, energía y suministros, dietas, viajes, vehículos de empresa, suministros electrónicos, entre otros gastos fijos anuales.  Según un estudio llevado a cabo por Global Workplace Analytics, la compañía internacional de investigación y consultoría sobre las y los empleados, el ahorro promedio en inmuebles con teletrabajo a tiempo completo es de 10.000 dólares al año por empleado/a.

Las y los trabajadores frente a la crisis

Las y los trabajadores combinan nuevas y viejas formas de lucha en defensa de sus derechos y condiciones laborales, utilizan las calles y también el territorio virtual para reclamar, organizarse y luchar por sus derechos.  Hemos visto en Francia como el movimiento de “Chalecos Amarillos” se organizó a través de las redes sociales y salieron en conjunto a las calles presionando al gobierno nacional.  Lo que comenzó como un reclamo por un aumento de gasolina escaló rápidamente a un rechazo de las políticas neoliberales.

En la India estalló la “Manifestación más grande del mundo” de la que se tenga registro.  El 26 de noviembre, 250 millones de agricultores marcharon en todo el país, lo que significa el 3,3% de la población mundial y que dejó más de 64 muertos y cientos de heridos.  Detectando la importancia de la virtualidad para construir organización, el Gobierno produjo 134 cortes de internet, el 68% de todos los que suceden en el mundo.

En Chile las manifestaciones que comenzaron por un aumento de 30 pesos en el transporte público, también escalaron a un proceso donde la mayoría del pueblo salió a las calles a pedir un cambio de la constitución neoliberal y contra el gobierno de Sebastián Piñera. Y la lucha continúa.

Otro ejemplo de lucha lo vienen dando las mujeres trabajadoras que este 8M también inundaron las redes y las calles de todo el mundo. Y así podríamos seguir citando ejemplos de manifestaciones a lo largo y ancho del planeta.

En las empresas tecnológicas el panorama de lucha no es diferente.  En el Reino Unido, el Tribunal Supremo sentenció que las y los trabajadores de Uber tienen derecho a acogerse a la legislación laboral vigente, lo que abre las puertas para obtener un salario mínimo o vacaciones pagas.

En enero de este año, unos 200 trabajadores de Alphabet Inc, la empresa matriz de Google, han formado un sindicato para velar por los principios de igualdad en el trabajo y por la observancia de principios éticos en el modelo de negocio.  La formación de este sindicato, el primero que se crea entre las grandes tecnológicas, es la consecuencia directa de protestas sin precedentes en el seno de la compañía, y de un año de organización en secreto.

O las nuevas tecnologías están al servicio de las y los trabajadores, generando mejores condiciones de vida, eliminando el trabajo forzoso, repetitivo, dando más tiempo para disfrutar de una vida digna, o estarán en manos de un minúsculo grupo de especuladores financieros, generando mayor acumulación, explotación y exclusión.

El curso que puedan tomar los acontecimientos dependerá de la participación activa de los trabajadores y trabajadoras, y de que estos logren construir un programa estratégico que ponga por encima el bienestar general de la clase trabajadora.

Diego Lorca y Diego Pierdominici son miembros del Observatorio Internacional del Trabajo y el Futuro -OITraF-, un equipo de jóvenes profesionales dedicados a la Investigación y Análisis en el convulsionado mundo del Trabajo. OITraF: https://oitrafuturo.wixsite.com/oitrafuturo  Twitter: @OITraF1 https://instagram.com/observatorio_de_trabajo

26/04/2021

Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento No. 552: ¿Quién decide nuestro futuro digital?

Bibliografía

https://www.adecco.com.ar/noticias/teletrabajo-y-productividad-durante-la-pandemia-a-causa-del-coronavirus/

https://www.lavanguardia.com/vida/formacion/20201209/6108068/teletrabajo-cuanto-ahorra-empresa.html

https://forbes.es/listas/93410/lista-forbes-2021-estas-son-las-personas-mas-ricas-del-mundo/

https://www.ilo.org/global/topics/coronavirus/impacts-and-responses/WCMS_767045/lang–es/index.htm

https://elpais.com/economia/2021-01-05/trabajadores-de-google-se-organizan-en-el-primer-sindicato-creado-en-una-gran-tecnologica.html

https://www.france24.com/es/ee-uu-y-canad%C3%A1/20210329-amazon-derecho-laboral-sindicatos-alabama

-Giménez, P. (2020). Un 1º de mayo (muy) diferente, un mundo en guerra mediado por la virtualidad. Disponible en: https://www.nodal.am/2020/05/un-1o-de-mayo-muy-diferente-un-mundo-en-guerra-mediado-por-la-virtualidad-por-paula-gimenez/

Notas

1/ Giménez, P. (2020). Un 1º de mayo (muy) diferente, un mundo en guerra mediado por la virtualidad. Disponible en: https://www.nodal.am/2020/05/un-1o-de-mayo-muy-diferente-un-mundo-en-guerra-mediado-por-la-virtualidad-por-paula-gimenez/

Fuente e imagen: https://vientosur.info

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Paulo Freire: Hay Una Inmoralidad Radical En La Dominación, En La Negación Del Ser Humano

Texto del educador  filósofo brasileño Paulo Freire, publicado en São Paulo, noviembre de 1992

Por: Paulo Freire
Recientemente, en uno de los muchos encuentros en que participo en el Brasil y fuera de él, me preguntaron cómo veo yo las relaciones entre educación y responsabilidad.
En primer lugar, cualquiera que sea la práctica en que participemos, la de médico, la de ingeniero, la de tornero, no importa cual, la de sastre, la de electricista, exige de nosotros que la ejerzamos con responsabilidad. Ser responsable en el desarrollo de una práctica implica, por un lado, cumplir deberes y, por el otro, ejercer derechos.
El derecho a ser tratados con dignidad por la organización para la cual trabajamos, a ser respetados como personas. El derecho a una remuneración decente. El derecho, por último, a que se reconozcan y respeten todos los derechos que nos asegura la ley y la convivencia humana y social.
El respeto a esos derechos es un deber de los que ejercen el mando en diferentes niveles de poder, sobre la actividad de la que formamos parte. Su responsabilidad exige de ellos o de ellas que cumplamos nuestros deberes. Entre nosotros la falta de respeto a los derechos y el incumplimiento de deberes están tan generalizados y son tan afrentosos que el clima que nos caracteriza es el de la irresponsabilidad. Irresponsabilidad de presidentes, de ministros, de eclesiásticos, de directores, de magistrados, de legisladores, de comandantes, de fiscales, de obreros. La impunidad es la regia. Se aplaude al «listo» que roba un millón y se castiga al mísero que roba un pan.
Obviamente, la superación de tales descalabros no está en los discursos y en las propuestas moralistas, sino en un clima de rigor ético que hay que crear por medio de necesarias y urgentes transformaciones sociales y políticas. Transformaciones que a su vez van posibilitando cada vez más la puesta en práctica de una educación orientada hacia la responsabilidad. Orientada, por eso mismo, hacia la liberación de las injusticias y discriminaciones de clase, de sexo y de raza.
Afirmo que es ingenua o astuta la dicotomía entre educación para la liberación y educación para la responsabilidad. De esa forma, la educación para la responsabilidad sería la negación de la educación para la liberación, vista entonces como práctica irresponsable.
Es ésta una apreciación incorrecta. No hay educación para la liberación, cuyos sujetos actúen coherentemente, que no esté imbuida de un fuerte sentido de responsabilidad. El antagonismo no se da entre la práctica educativa para la liberación y la práctica educativa para la responsabilidad: se verifica entre la práctica educativa libertadora, rigurosamente responsable, y la autoritaria, antidemocrática, domesticadora.
Esto no significa sin embargo que la educación autoritaria, domesticadora, sea irresponsable. También es responsable, pero la suya es una responsabilidad en relación con los intereses de los grupos y las ciases dominantes, mientras que en la práctica educativa libertadora está en relación con la naturaleza humana haciéndose y rehaciéndose en la historia. Está en relación con la vocación ontológica de los seres humanos para la humanización que los inserta en la lucha permanente en el sentido de superar la posibilidad, histórica también, de la deshumanización, como distorsión de esa vocación. Hay una calidad diferente en las dos formas de ser responsables, de entender y asumir la responsabilidad. En otras palabras, la responsabilidad en la práctica educativa domesticadora exige de sus agentes preparación científica y astucia política tanto como los educadores y las educadoras progresistas necesitan saber qué y cómo hacer además de perspicacia política. Los primeros, sin embargo, al servicio de los que dominan. Los segundos, en nombre del sueño o de la utopía de ser más de mujeres y hombres. Es posible, con todo, que educadores y educadoras, autoritarios y progresistas, actúen irresponsablemente. Es posible que no se preparen para ser eficientes, cada uno a su manera; es posible que no sean coherentes. En tal caso, la irresponsabilidad está en los sujetos de la práctica, no en la naturaleza misma de la práctica.
Lo que me parece imperioso reconocer es que la responsabilidad que la práctica educativa progresista, libertadora, exige de sus sujetos tiene una eticidad que le falta a la responsabilidad de la práctica educativa autoritaria, dominadora. Incluso de la práctica autoritaria llamada de izquierda que, en nombre de la justicia social, reduce a las clases trabajadoras a puros objetos de su acción «salvadora».
Lo que pasa es que la ética o la calidad ética de la práctica educativa libertadora viene de las entrañas mismas del fenómeno humano, de la naturaleza humana constituyéndose en la historia, como vocación para el ser más. Trabajar contra esta vocación es traicionar la razón de ser de nuestra presencia en el mundo, que terminamos por convertir en presencia con el mundo. La explotación y la dominación de los seres humanos, como individuos y como clases, negados en su derecho de estar siendo, es una inmoralidad de las más irritantes.
¿Cómo querer explicar la miseria, el dolor, el hambre, la ignorancia, la enfermedad crónica, diciendo cínicamente que así es el mundo; que unos trabajan más, con eficiencia, y por eso tienen más, y que es preciso tener paciencia pues algún día las cosas cambiarán?
Hay una inmoralidad radical en la dominación, en la negación del ser humano, en la violencia dirigida a él, que contagia cualquier práctica restrictiva de su plenitud y la hace inmoral también.
Inmoral es la dominación económica, inmoral es la dominación sexual, inmoral es el racismo, inmoral es la violencia de los más fuertes hacía los más débiles.  Inmoral es el mando de las clases dominantes de una sociedad sobre la totalidad de otra, que se vuelve para ellos puro objeto, con mayor o menor dosis de connivencia de los otros.
La educación para la liberación, responsable frente a la radicalidad del ser humano, tiene como imperativo ético la desocultación de la verdad. Ético y político.
El educador progresista no puede aceptar ninguna explicación determinista de la historia. Para el educador progresista el mañana no es algo inexorable: es algo que debe ser hecho por la acción consciente de las mujeres y de los hombres en cuanto individuos y en cuanto clases sociales. La liberación no vendrá porque la ciencia preestableció que vendrá. La liberación se da en la historia y se realiza como proceso en que la conciencia de las mujeres y de los hombres es un sine qua non. En ese sentido la naturaleza ética de esa lucha tiene tanta importancia que no puede ser menospreciada en lo más mínimo, Pretender la superación de las situaciones concretas de dominación con puros discursos moralistas es tan ingenuo como estrecha y mecanicista es la distorsión científica de negar el carácter ético de esta lucha. Carácter que no sólo no puede ni debe ser negado sino que, por el contrario, fundamenta la lucha misma. No es por otra razón que Marx afirmó: «Hay que hacer la opresión real todavía más opresiva añadiendo a aquélla la conciencia de la opresión, haciendo la infamia todavía más infamante al pregonarla».
La frase de Marx no tendría sentido si presión y liberación fueran meros acontecimientos mecánicos, determinados por la historia. Si los seres humanos no hubieran llegado a ser capaces de conocer como conocen, de hablar como hablan, de actuar como actúan. Si no hubieran llegado a ser capaces de prever, de programar, de evaluar, de comprar, de decidir, de juzgar. La frase no tendría sentido si con ella pretendiéramos instigar o desafiar a los caimanes en extinción en el pantanal, objetos de horrendas ganancias de gente perversa. Pero la frase tiene sentido porque los seres humanos, programados, no están sin embargo determinados y han llegado a ser capaces de decidir, además de la posibilidad de simplemente seguir.
Si las dirigencias revolucionarias estuvieran formadas por individuos demasiado especiales, superiores a los condicionamientos, absolutamente concientizados, inmunes a la fuerza de las ideologías, cuya tarea fuese conducir a las clases populares al destino correcto, ya conocido por las dirigencias independientemente del saber de las masas, de sus sueños y deseos, de su debilidad, la frase de Marx tampoco tendría sentido. No habría por qué hacer «la infamia todavía más infamante al pregonaría». La frase tiene sentido porque, reconociendo el estado de objetos en que se hallan las masas populares en la situación concreta de opresión, reconoce también la posibilidad que tienen de, movilizándose y organizándose en la lucha contra la expoliación, tornarse sujetos de la transformación política de la sociedad. La frase tiene sentido porque reconoce la tensión en que existen los seres humanos entre ser y no ser, entre estar siendo disminuidos como objetos y estar autenticándose como sujetos.
La conciencia del mundo, que me permite aprehender la realidad objetiva, se prolonga en conciencia moral del mundo, con la que valoro o desvaloro las prácticas realizadas en el mundo contra la vocación ontológica de los seres humanos o en su favor.
Encarnada o vivida por educadores o educadoras progresistas, coherentes, la educación como práctica de la libertad es un quehacer necesariamente responsable.
El educador progresista es leal a la radical vocación del ser humano para la autonomía y se entrega abierto y crítico a la comprensión de la importancia de la posición de clase, de sexo y de raza para la lucha de liberación.
No reduce una posición a otra. No niega el peso de la clase ni el del color de la piel ni tampoco el del sexo en la lucha. El educador progresista entiende que cualquier reduccionismo de clase, de sexo o de raza distorsiona el sentido de la lucha y, peor aún, al reforzar el poder dominador debilita el combate. Por eso mismo la suya es la defensa en favor de la invención de la unidad en la diversidad.
Es obvio por lo tanto que el educador autoritario, al servicio no de la radicalidad ontológica de los seres humanos sino de los intereses de la clase dominante, incluso cuando se piensa y se dice estar en favor de las clases populares, trabaja en el sentido de la división y no de la unidad en la diversidad. Para el educador autoritario es fundamental que la mayoría de los dominados no se reconozca como mayoría sino que se diluya en minorías debilitadas.
Por más que en tal o cual sociedad, por motivos históricos, sociales, culturales, económicos, se insista visiblemente en la importancia de la raza, de la clase, del sexo, en la lucha de liberación, es preciso que evitemos caer en la tentación de reducir la lucha entera a uno de esos aspectos fundamentales. El sexo solo no explica todo. La raza sola tampoco. Ni la clase sola. El líder obrero, audaz y emprendedor, aguerrido en la lucha de liberación, pero que trata a su compañera como objeto, es tan incoherente como la líder feminista blanca que menosprecia a la campesina negra y tan incoherente como el intelectual progresista que, al hablar a los obreros, no se esfuerza por hablar con ellos. Estas incoherencias, en mi caso personal, me llevan a luchar más. A denunciarlas, a combatirlas en el sentido de superarlas, jamás a la desesperanza en que quedaría mudo y sin mañana. Estas incoherencias me llevan a entender mejor la naturaleza del ser humano, constituyéndose en la historia y no como un a priori en la historia. Su finitud, su inconclusión, su posibilidad de ser y de no ser, de amar y de odiar, de oprimir y de liberarse.
Fuente e imagen: https://www.bloghemia.com
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Una mirada filosófica de la vida civil

Por: Leonardo Díaz

Mediante el examen crítico podemos cuestionar si debemos colocar límites a la dinánima de los mercados y de las nuevas tecnologías

En las redes sociales puede verse una entrevista realizada a Michael Sandel (https://www.youtube.com/watch?v=CWTN2snuysM) donde el filósofo reflexiona sobre la relación entre la filosofía y la vida civil.

La vida civil se refiere al proyecto de construcción ciudadana que estamos llamados a construir de un modo colectivo. Este proyecto requiere de una comunidad dialogante que interpele a sus conciudadanos sobre los problemas fundamentales que los afectan y los principios que fundamentan sus leyes y acciones.

El referido requerimiento exige a su vez de la filosofía como actividad que cuestiona los fundamentos de nuestras normas, valores y decisiones; fomentando, en palabras de Sandel, el arte del debate político.

Mediante el examen crítico podemos cuestionar si debemos colocar límites a la dinánima de los mercados y de las nuevas tecnologías, o reorientar nuestra noción de la educación cívica y de nuestros estilos de vida.

Esta idea se vincula a la educación cívica, entendida como un proyecto de formación dialógica que permite a la ciudadanía desarrollar una sensibilidad para escuchar las posturas del otro, especialmente, las contrapuestas. Sandel subraya este último aspecto, porque vivimos en una época de profundas polarizaciones.

Dichas confrontaciones se acentúan por los radicalismos políticos tradicionales arraigados en las sociedades modernas, el efecto burbuja de las redes sociales y una cultura que promueve una hipersensibilidad hacia la discusión de temas controversiales.

El diálogo democrático se convierte, entonces, en un arte marginal que requiere ser recuperado mediante el cultivo de la conversación razonada a temprana edad, partiendo de la escuela, las organizaciones de la sociedad civil comprometidas con el debate crítico, los medios y las universidades.

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