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El año sin educación: Tecnología y Pandemia

Por: Angelica García 

“Es ridículo vivir 100 años y solo ser capaz de recordar 30 millones de bytes.”[1]

ANGÉLICA GARCÍA GONZÁLEZ[2]

Las tecnologías juegan un papel muy importante dentro de las propuestas educativas neoliberales de los últimos años en América Latina. Esta revolución tecnológica que es recomendada para la región, está modificando la base material de la sociedad, donde se suscribe una nueva relación de las economías nacionales, regidas por la economía global. De lo que se trata es de reemplazar en la medida de lo posible esas “grandes cantidades de mano de obra” utilizadas en la industria, por las nuevas tecnologías.[3] Es importante mencionar que esta configuración funcional al sistema capitalista y su estructura en sí, instaura relaciones de poder, no solo dentro del aula, en la institución, y de las zonas urbanas a las comunidades, sino que, sella también relaciones de poder de los países metropolitanos a la periferia. Toda esta política educativa de cambio profundo en América Latina planteada desde los organismos internacionales, con miras a permutar los contenidos para dinamizar los procesos de trasformación académica, implica llevar a cabo una nueva reorganización operativa de raíz, todo un desplazamiento del actuar del Estado, y por ende el ajuste de nuevas instituciones.

Llama la atención que, de la noche a la mañana en todo el mundo, nos vimos sumergidos en estos cambios de una manera forzada. La emergencia sanitaria internacional por el COVID-19, drásticamente nos hizo acelerar esta nueva organización educacional basada en las nuevas tecnologías. Hemos puesto el “freno de mano”. Definitivamente, las Tic’s que hasta ahora conocíamos, ya también son obsoletas frente a lo que estamos viviendo. El aceleramiento del uso de la tecnología nos ha hecho explorar todo tipo de plataformas y estamos forzando nosotros mismos las mutaciones de la transición digital, y con ello estamos siendo parte de la transformación de las estructuras educativas y sociales.

Como bien sabemos, en diciembre del 2019 China se convirtió en el epicentro de un brote de neumonía de causas desconocidas, hoy sabemos que esa neumonía esparcida por todo el mundo es un virus llamado Covid-19, su alcance global es alarmante, ya que este virus es muy peligroso, si bien no se sabe cuán letal es, a nivel mundial ya se suman más de 937.000 decesos.[4] Han pasado 7 meses desde que se supo del primer caso en Mèxico, y el virus sigue siendo una amenaza mundial. Lo rápidamente infeccioso del virus y lo grave de este, hizo que la vida social e individual global se detuviera, fue la estrategia que se utilizó para contener la pandemia, más de un tercio de la población mundial aún sigue en confinamiento. Los efectos de esta emergencia sanitaria tuvieron un impacto sin precedente en el campo educativo, las clases fueron suspendidas en todos los niveles y en todo el mundo. De pronto de manera emergente e inmediata todos nos vimos improvisando, ya sea impartiendo las clases en línea, sustituyendo los libros por textos similares en internet o en el caso de los alumnos, tomando sus clases por esta vía.

Este hecho histórico es el que en estos momentos nos preocupa tanto, lo que se propusieron los gobiernos neoliberales hace más de 38 años, coludidos con los organismos internacionales, de un momento a otro lo aceptamos de una forma casi voluntaria, lo de hoy es la vida moderna tecnificada. Ahora nos han impuesto y nos hemos impuesto una vida educacional especializada, basada en la supuesta sociedad del conocimiento. Casi parecen inútiles las históricas y nutridas resistencias a la imposición de la educación digital por parte de los movimientos sociales -estudiantiles y profesorado en general- de tantos años. Prácticamente nos vimos obligados a formar parte de esta estructura funcional al sistema, sin poner resistencia alguna, y como bien se puede observar, hemos formado parte durante estos siete meses de confinamiento de una educación basada puramente en habilidades. Los efectos negativos de este proceso de virtualización de la enseñanza han sido muchos, y algunos serán analizados en este texto.

 

LA UNIVERSIDAD: EL NO LUGAR

La universidad es el lugar por excelencia un espacio de socialización de los jóvenes, es donde se da un particular tipo de socialización. En la universidad los jóvenes tienen un sitio donde comparten itinerarios y trayectorias semejantes. En ella se construye una aceptación de sus diferencias entre ellos mismos y entre los demás, sus historias de vida quedan expuestas bajo el ánimo de compañerismo. La universidad es el campo de saberes y prácticas donde se construyen sistemas de pensamiento, cuando en el aula surgen debates no solo se hace a través de las diversas subjetividades y de un mundo de condiciones, sino que se debate a través de los cuerpos, comunicando, actuando e interactuando. La universidad es un pequeño mundo socialmente compartido, “somos seres situados en un entramado social de significaciones validadas y de sentidos vitales que alientan nuestra propia subjetividad y nos colocan en relación con los demás y con el mundo”.[5]

La universidad es donde se da la unidad de la escuela, que en el sentido de Baudelot y Establet significa formar, educar, instruir, e impartir la cultura y el saber.[6] Esta unidad de la escuela no existe más que para aquellos que han alcanzado la cultura que da el ciclo superior. Tristemente esta unidad de la escuela solo es posible alcanzarla por un pequeño sector de la población estudiantil, y ahora este pequeño sector, encara frente a la pandemia el “no lugar” de la universidad, del mismo modo que se confronta con un vacío cognitivo frente a las plataformas que ahora tienen la función de aula virtual, sumergidos en un tiempo que deviene en alumnos pasivos, acríticos y dominados por estas nuevas tecnologías.

Este fenómeno implica un golpe firme y compacto, tanto para los estudiantes como para los docentes, junto con el espacio simbólico que representa la universidad, pues “la escuela no es continua y unificada más que para aquellos que la recorren por entero”. En ello no solamente se ve afectado el espacio que encarna la institución como un sitio de reunión de igualdad, sino que estamos presenciando una fractura de las relaciones comunes que establecen los universitarios con los otros. Estos coexisten en la universidad a través del cuerpo que padece, vive, y goza de una forma presencial. En el aula virtual contrariamente, emerge la afirmación absoluta del existente individual, ya que no solamente estamos edificando una educación sometida y dirigida por símbolos, sino que se alimentan las relaciones en torno a la fidelidad de sí-mismos.

La infraestructura online que nos fue impuesta de una forma agresiva y artificial en cuestión de segundos frente a la emergencia sanitaria, de alguna forma significa la derrota de un mundo educativo que podría haber sido, como bien se sabe, pensado y analizado desde nosotros mismos. Es decir, desde la deconstrucción del alumno de una forma presencial, desde el debate, desde la interacción, desde la libertad de catedra, y desde los espacios universitarios democráticos, en el sentido de que se lucha por esa democracia. La educación digital, por el contrario, desarticula el lazo social universitario, nos pone “contra la pared” en todos los sentidos, ya que, a lo mucho, ser estudiante en tiempos de pandemia, es encontrarnos frente al otro a través de una pantalla atendiendo los requerimientos educativos neoliberales. El tiempo que aparentemente nos sobra al no estar de forma presencial en los centros escolares, no hace más que mostrarse como una metáfora, como algo inexistente que está direccionado al aumento de las ganancias de unos cuantos.

Por otro lado, es inevitable sentir a través de las diversas plataformas de trabajo, una especie de persecución panóptica digital, pues dentro de la revolución tecnológica nada es privado, yo vigilo y soy vigilada, no solo por lo que se ve a través de la pantalla, sino por lo que se debe demostrar. Ahora la vigilancia del Estado, y por ende de las instituciones, también está en reestructuración, se siente su pulsión por la vigilancia, y hay una presencia de este como algo aislado, es ausente pero concluyente. La premura de inventar la nueva escuela nos ha sumergido a todos en un mundo sin dueño, el conocimiento parece etéreo y los desequilibrios un espectro latente.

También es importante destacar que este modelo educativo, en cuanto al ciber/conocimiento se refiere, estaba en proceso, se estaba construyendo desde hace más de treinta años, y de pronto de forma precipitada se nos muestra como símbolo de erudición, parecemos preescolares oprimiendo teclas y funciones con miedo. Se desnuda ante nosotros la universidad de nuevo cuño, como la institución que hizo una entrada triunfante a la adaptación de todo lo universal dado, pronto como bocanada surgirán una serie de contradicciones múltiples, de hecho, ya vivimos sus efectos: conviven de una manera conjunta, la institución escolar y la institución familiar de algún modo. La pérdida de libertad académica llora frente al triunfo del mercado.

El rol que vive tanto el alumno como el docente frente a esta nueva era digital, y que forma parte de este futuro cercano antes descrito, se complica y se multiplica aún más cuando se está frente a la computadora. Frente a un otro con el cual no podemos interactuar porque la cìber-socialización nos excede, la pantalla digital pone en cuestión nuestras metodologías, conceptos y debates, y ante el inevitable enojo, la primera afirmación que se le ocurre a uno, es pensar: “alguien ya debe de estar escribiendo sobre esto, tendrán que ser cambiadas las categorías y teorías en general” “alguien, no sé quién, tendrá que explicarnos qué está pasando”. En un instante el aula virtual se muestra desdoblada, vacía, inerte, e inmóvil, pero al mismo tiempo imponente. Y aquí nace otra contradicción porque estamos frente a otra escuela, frente a dos posturas dicotómicas que ponen en duda nuestros conocimientos, se rompe el vínculo entre nosotros y se desplaza la transferencia que hay entre el docente y los alumnos. De este modo, la era de la información y la inteligencia artificial, nos han puesto en jaque, han quedado expuestas nuestras carencias del uso “elemental” de dispositivos electrónicos y las aplicaciones en línea. Tendremos que reinventarnos, no en el aula, sino en el abismo.

 

BRECHA DIGITAL Y ACUMULACIÒN CAPITALISTA

El uso de las tecnologías de información y comunicación dentro del sistema educativo, se perfilaba hasta hace un tiempo como el futuro inmediato, y también se veían como un hecho que iba a desequilibrar las cosas a favor de lo práctico y operativo. Hoy, como ya se ha dicho anteriormente han llegado, se nos presentaron de una forma brutal debilitando los métodos de enseñanza/aprendizaje. Esta especialización irruptiva de la educación pone en riesgo a millones de estudiantes, no solo porque se potencializa ya, una crisis del aprendizaje sin precedentes, sino porque hay una paralización de la educación a nivel mundial por la pandemia. De hoy en adelante se trabajará vigorosamente hasta lograr la naturalización de una comunidad académica, llámese alumnos o docentes, que día con día van a inmortalizar la adaptación a una construcciòn académica de competencia, empuñando una conducta individualista en pro de su propia supervivencia.

Los más afectados en este proceso y por la pausa global de la educación, serán nuevamente los que ya de por si formaban parte de la desigualdad de acceso a los recursos tecnológicos en todo el mundo, la crisis sanitaria provocó el cierre de escuelas de más de 160 países en el mundo. América Latina, que ha tenido históricamente un modelo educativo de los más desiguales del mundo, será el continente que recrudecerá aún más las desigualdades enquistadas en la región desde hace más de cuatro décadas. La llamada “brecha digital” que se ampara entre los que tienen posibilidades de conexión y los que quedan excluidos, tiene factores de incidencia y son: la clase social, raza, etnia y género, entre otros.

Esta brecha digital en México tiene un lugar a nivel internacional ocupando el lugar 87, en América Latina México se posiciona en el lugar nùmero 8, y dentro del país solo el 45% de la población cuenta con computadora, y solo el 53% tiene acceso a internet (datos 2016).[7] Hay que tomar en cuenta que dentro de esta brecha, algunas zonas poblacionales son privilegiadas, sobre todo las zonas urbanas. Se suman a estos datos de desigualdad, los efectos económicos que ha tenido la emergencia sanitaria, donde una gran parte de los estudiantes de nivel superior han tenido que formar parte de las aportaciones al ingreso económico familiar. Asimismo, ya hay evidencias de que muchos de ellos, los que ya contaban con un empleo, forman parte del grupo de empleados con reducción de sueldos.

Del mismo modo, se vislumbra en un corto plazo el ‘boom’ de la deserción en el nivel superior. Recientemente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) arrojó datos alarmantes sobre el asunto, se creé que más de medio millón de mexicanos abandonarán la universidad donde también se cuentan los estudiantes de programas de posgrado. Ligado a este fenómeno tenemos la crisis de aprendizaje que está aconteciendo a nivel mundial, como ya lo hemos comentado. Esto nos indica que realmente se avecina una catástrofe educativa generacional como lo ha anunciado la Organización de las Naciones Unidas (ONU). América Latina vivirá el peor panorama, se sospecha una profundización de la dependencia educativa en relación al centro, poco a poco se irá erosionando cada vez más el derecho a la educación, al mismo tiempo que se irán afinando las políticas educativas diseñadas para privatizar la educación y que tienen su origen justo en los años noventa.

Ahora veamos detalladamente como se está edificando la privatización de la educación. Ante la emergencia mundial de sanidad, dentro del sistema educativo, las plataformas digitales se han convertido en las herramientas más próximas para resolver el grave problema coyuntural de enseñanza. Lo que hasta antes de la pandemia desconocíamos en cuanto a la existencia de las App’s, hoy los docentes nos hemos estado convirtiendo en expertos en la búsqueda del gran abanico de la existencia de ellas. Son tantas y tan diversas, que incluso las que no estaban enfocadas para el uso del campo de la educación virtual, se expandieron en este ramo, me refiero a Facebook, WhatsApp, Instagram, Messenger, Twitter y otras más. Estas plataformas nos “rescataron” de forma práctica, pues aun desconocíamos las demás, por esta vía se trabajó para la entrega de tareas, trabajos, videos, recados, presentaciones, etcétera.

Cosa pequeña frente a lo que venía, pronto a nivel mundial nos conectamos en diversas plataformas para impartir nuestras clases, las App’s utilizadas van desde: Zoom, GoToWebinar, Jitsi, Microsoft Teams, Moodle/MoodleCloud, Google Meet y Google Drive entre otras. El aumento del uso de las plataformas varía de país a país, en Europa por ejemplo es mucho más alto su uso que en América Latina. Ignacio Ramonet documentó muy bien al inicio de la pandemia las cifras abrumadoras del uso de Zoom: “pasó de tener -a finales de 2019- 10 millones de usuarios activos a superar los 200 millones a finales de marzo”[8] para el mismo mes los ingresos de Zoom habían aumentado ya en un 170%. Hasta el día de hoy Zoom ha sido la plataforma esencial para el trabajo educativo y empresarial, y ya se ha registrado que en un solo día ha llegado a 300 millones de usuarios.

Ya se está perfeccionando el camino hacia el capitalismo digital. En materia de política educativa se supone que ante el forzado uso de las plataformas para impartir las clases, la renta de su uso tendría que ser financiado por la institución universitaria, – digamos que al no haber alternativa para evitar su uso-, pero la mayor parte de los docentes en el país, ha tenido que pagar su propia conexión, y en el caso del alumnado, tenemos la misma situación. Esto significa que estamos frente a un mecanismo privatizador de la educación, ya que el financiamiento de plataformas e internet viene de los bolsillos de maestros y alumnos. Y justamente, es lo que se ha venido observando y criticando desde hace años por maestros y académicos en general, que estamos viviendo dentro del sistema educativo un vil “mercado educacional”, pero ahora ante esta coyuntura pandémica vemos su consolidación.

Es evidente que los logros que el Estado ha tenido en cuanto a la mercantilización de la educación, derivan prácticamente de las aportaciones casi voluntarias por todo actor educativo en tiempos de pandemia, incluyendo a padres de familia y estudiantes universitarios. Ante estos actos la brecha digital se ensancha, porque en estos momentos se manifiesta más claramente la distinción, la diferencia y la exclusión de los que no tienen las posibilidades de conexión. Esta reconfiguración del Estado convierte a las instituciones de Educación Superior en espacios de planificación y ejecución de negocios educativos neoliberales, cosa muy grave. Digamos que se ha personificado el discurso modernizador que nace en los años noventa. La reestructuración de la Educación Superior que se está sacralizando deriva en la masificación de la exclusión estudiantil, dejando en la orfandad a miles de estudiantes. El Estado por fin logró el cometido que se propuso hace décadas, pues le ha puesto mayor énfasis -de una forma acelerada- a la educación técnica, dejando los cimientos de una “población educativa de riesgo” destacando el poder de la tecnocracia estatal y la élite empresarial.

Al término del semestre trascurrido perteneciente a la primera mitad del año, inocentemente creímos en que era una etapa pasajera, que pronto regresaríamos a las aulas a dar y tomar nuestras clases de una manera presencial. No fue así, ya estamos preparando nuestro regreso al siguiente semestre al aula digital. Sabemos que estamos frente a algo súbito y esta situación imprevisible nos supera, nos está obligando a pensar distinto y eso finalmente nos incita a no derrumbarnos. Tenemos que potencializar la crisis, tenemos que exigirnos la salida.

FUENTES:

https://www.rtve.es/noticias/20200808/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml

Laura Islas, “La modernidad ancestral”, en Revista etcétera, noviembre 2009.

Diego Armando Jaramillo Ocampo y Luis Guillermo Restrepo Jaramillo, “El cuerpo y el tiempo: márgenes del lugar y el no lugar en las experiencias educativas”, en Teor. Educ. 30, 2-2018. Universidad Católica de Manizales, Colombia.

Cristian Baudelot y Roger Establet, La escuela capitalista, Siglo XXI, México, 1975.

Marion Lloyd, “Desigualdades educativas en tiempos de la pandemia”, en Campusmilenio, No. 849, mayo 14- 2020.

Ignacio Ramonet, La pandemia y el sistema mundo, en La jornada, México, 25 abril 2020.

[1] Marvin Minsky

[2] Docente de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Licenciada en Sociología de la Educación por la UPN, y Maestra en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

[3] Incluso el impacto psicológico que implica una tecnologización como la que se suscribe es descomunalmente pernicioso. Hay autores que sostienen que la arroba ha logrado trascender el ámbito de lo tecnológico. El grafólogo Manuel J. Moreno apunta que “la universalidad de este signo, puede ser contemplada como la emergencia de un símbolo del inconsciente colectivo que apunta hacia el desarrollo de una nueva realidad psicológica y social, la globalización. Esta puede ser entendida no sólo como un fenómeno sociopolítico facilitado fundamentalmente por el desarrollo de las comunicaciones y la tecnología computacional, sino también como una aspiración arquetípica ancestral hacia la unidad e integridad psicológica del individuo y por tanto hacia el propio proceso de individuación”. Laura Islas, “La modernidad ancestral” en Revista etcétera, noviembre 2009.

[4] Visto en: https://www.rtve.es/noticias/20200808/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml

[5] Diego Armando Jaramillo Ocampo y Luis Guillermo Restrepo Jaramillo, “El cuerpo y el tiempo: márgenes del lugar y el no lugar en las experiencias educativas”, en Teor. Educ. 30, 2-2018. Universidad Católica de Manizales, Colombia.

[6] Cristian Baudelot y Roger Establet, La escuela capitalista, Siglo XXI, México, 1975.

[7] Marion Lloyd, Desigualdades educativas en tiempos de la pandemia, en Campusmilenio, No. 849, mayo 14 2020.

[8] Ignacio Ramonet, La pandemia y el sistema mundo, en La jornada, México, 25 abril 2020.

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No distraigan ni confundan a la población con un hipotético regreso a clases

Dr. Fidel Ibarra López

Si algo ha distinguido el discurso institucional en lo referente al regreso a la clase presencial, es la irresponsabilidad y la contradicción. El gobernador de Jalisco señala que están próximos a presentar un protocolo con el cual podrían regresar a la clase presencial en esa entidad federativa; el Secretario de Educación Pública, afirma por su parte que la única manera de regresar al aula es con el Semáforo en Verde. Y días después señala que Campeche y Chiapas, podrían ser los primeros estados que puedan estar en esa condición por ser las entidades que estarían en condiciones de situarse en Semáforo en Verde. Y el encargado de la estrategia para enfrentar la pandemia del Covid, por parte del gobierno Federal, señala en dos declaraciones distintas, que se viene un escenario muy complejo para nuestro país con la entrada del otoño por la situación de un segundo rebrote -debido al factor climático- y que los hospitales van a estar llenos (sinembargo.mx.; 23 de septiembre del 2020). Y, por ende, recomienda que no se regrese a la clase presencial, ni siquiera en una condición de Semáforo en Verde, sino hasta que se tengan niveles mínimos de contagios (El Debate, 25 de septiembre del 2020). ¿Y cuándo podría ocurrir esa condición? Y esto lo afirmamos nosotros, hasta que haya una vacuna. No hay otra posibilidad. Luego pues, bajo este contexto, ¿por qué se persiste en seguir alimentando el discurso institucional con un supuesto regreso a las aulas?

Los esfuerzos institucionales por explorar posibles protocolos para retornar a las clases presenciales, lo que genera es una distracción de los problemas centrales que se tienen en este momento. Uno de esos problemas es coyuntural y el otro es de planeación y preparación. El primero tiene que ver con la responsabilidad de sostener la cobertura educativa en el actual ciclo escolar, así como los aprendizajes de los alumnos. Y el segundo, con la preparación para enfrentar un escenario donde se tenga que mantener un modelo de educación a la distancia a través del uso de las tecnologías.

Veamos cada uno de estos problemas: En primer lugar, el modelo de educación a distancia que se está implementando en el sistema de educación pública, ¿está garantizando las clases a todos los alumnos de educación básica -incluyendo a los alumnos que se ubican en las zonas de mayor marginación social-? Si no es así, ¿qué acciones están haciendo las autoridades federales para que esa condición tenga lugar? ¿Y de qué forma están tributando las autoridades estatales a ese propósito? En segundo lugar, en lo referente a los aprendizajes de los alumnos, ¿en qué medida se están garantizando con el modelo de educación a distancia? Y si esta condición no está teniendo lugar de forma adecuada, ¿de qué manera se está enfrentando este problema? Lo anterior demanda (toda) la atención de las autoridades educativas. Y, en cierta forma, exige (también) que no se distraiga la atención de los otros actores involucrados en el proceso; esto es, de los directores de escuela, docentes, alumnos y, sobre todo, de los padres de familia. El ciclo escolar va a terminar de la misma forma como inició; esto es, a la distancia. Y es de suma importante que, en términos de aprendizaje, no resulte un ciclo escolar perdido para los alumnos. Y eso es responsabilidad de todos los actores participantes en el proceso educativo.

En tercer lugar, se tiene un problema de mayor calado. Y con ello me refiero a lo siguiente: si nos remitimos al discurso de las autoridades en la materia, en el escenario más halagüeño se tendrá una vacuna en el segundo semestre del 2021. Si eso es así, es muy posible que se inicie el próximo ciclo escolar de la misma forma como terminará el actual (a la distancia). Y, además, porque en México se tiene un problema estructural: no hay infraestructura suficiente para refrigerar los millones de vacunas que se requieren para aplicar una vacuna a toda la población de este país (Milenio, 15 de marzo del 2020). Por lo cual, la universalización de la vacuna no va a tener lugar, por más que lo afirme el presidente. No hay infraestructura para eso. Lo anterior significa que, aun con la invención de una vacuna, no se podrán eliminar los contagios de tajo, porque no toda la población va a poder acceder al medicamento.

¿Qué significa lo anterior? En el plano educativo, esta condición obligaría a iniciar el ciclo escolar 2021-2022 nuevamente bajo un modelo de educación a distancia. Sin embargo, sería inadecuado iniciarlo bajo las mismas condiciones con las que se operó en el presente ciclo escolar (clases por televisión). Sobre todo, en lo referente al acceso a las tecnologías. Y aquí radica el punto central del problema: ¿se está preparando el gobierno federal y los gobiernos locales para reducir la insultante brecha digital que se tiene en el país? Lo anterior ha sido una demanda en la región desde hace más de una década por parte de organismos como la CEPAL; pero la irrupción de la pandemia sitúa el problema (ahora) en una condición de urgencia. ¿Lo están entendiendo así las autoridades de gobierno?

Lo dudo. Sobre este tema en concreto, no se ha dicho ni una sola palabra. El discurso institucional se centra en el regreso a la clase presencial, no en dotarle a los alumnos de las herramientas tecnológicas para que puedan desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje a través del uso de las tecnologías. Ni siquiera se ha escuchado este punto en un momento en donde se está iniciando el debate en torno al presupuesto público para el próximo año. No lo he escuchado de parte del presidente López Obrador, del Secretario de Educación Pública, ni tampoco de ningún mandatario estatal.

Lo pongo en perspectiva: mientras la directora de la CEPAL, Alicia Bárcena, advierte (nuevamente) que la brecha de acceso a las tecnologías digitales puede convertirse en un nuevo rostro de la desigualdad, aquí en México el tema ni es materia de debate entre los principales actores de poder responsables de la educación pública. ¿Cuál es el debate entonces? El debate es si se regresa o no a la clase presencial.

A ese nivel estamos.

No se observa planeación a futuro, sólo un trabajo por urgencia.

En ese sentido, bien harían los gobernantes y las autoridades educativas en no distraer la atención de la población con escenarios hipotéticos que no tiene un sustento en la realidad. Y mucho menos, en darle falsas expectativas a los padres de familia. En todo caso -y esto se constituye en demanda-, deben ocuparse de lo verdaderamente importante. ¿A qué me refiero con esto? Tienen la responsabilidad histórica de que el actual ciclo escolar no se constituya en un ciclo escolar perdido -en términos de aprendizaje- para millones de niños; asimismo, tienen la responsabilidad política de enfrentar la brecha digital que se tiene en el sistema educativo mexicano.

Este problema ya no se puede seguir postergando por más tiempo. Es imperativo hacerle frente. Si no se hace, el costo va a ser brutal para millones de niños.

Así pues, no distraigan, ni confundan a la población señores, con mensajes contradictorios.

Mejor ocúpense, porque el problema es sumamente grave. Está en juego el futuro de millones de niños.

*Fuente: https://alternativaeducacion.com/p=1659&fbclid=IwAR241vGzT3xCYXcdpc0AovRkHcBDZTIh3wIbASrySwjgoA7zwVvHicBFccQ

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MINDPRO: El organizador gráfico del siglo XXI

Por Flavio de Jesús Castillo Silva

Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca

doctor.flaviocastillo@gmail.com

Introducción

            La búsqueda de promover el aprendizaje de los estudiantes de métodos verbales a escritos y de ahí a representaciones gráficas, ha provocado la evolución de la promoción del aprendizaje de los estudiantes a través de lo que actualmente se conoce como organizadores gráficos. Estos son representaciones visuales no lingüísticas que permiten conectar la información nueva con la que ya el cognoscente posee, asimismo, ayudan a darse cuenta acerca de los conceptos y sus relaciones, también son un gran aditivo para memorizar grandes cantidades de información (Castillo, 2020).Todos ellos pertenecen al paradigma cognoscitivista, ya que ayudan al procesamiento de información y es muy común que se elaboren en sentido de las manecillas del reloj (dextrógiro).

Antecedentes

            Desde el siglo XVIII que surgieron los cuadros conceptuales o sinópticos los organizadores gráficos tuvieron una evolución en la década de los 70 del siglo XX, donde cronológicamente surgieron los mapas conceptuales del Dr. Joseph Novack, posteriormente los mapas mentales del Dr. Tony Buzan y los mapas semánticos de Pearson y Johnson. Los más comunes en el uso dentro del aula son los mapas conceptuales y mentales, pero poco menos utilizados los mapas semánticos. Pasaron dos décadas para que surgiera otro organizador gráfico: los mentefactos de Miguel de Zubiría de origen colombiano (Castillo, 2020). Es hasta el año 2019 que se puso a consideración los Mindpro.

Exposición

          El Mindpro es un organizador gráfico que está orientado a apoyar en el proceso de análisis o de síntesis de diversos conceptos o procedimientos. Los organizadores gráficos como son cualquiera de los mapas (conceptuales, mentales o semánticos) según Castillo (2016) fomentan el proceso de análisis ya que de un todo (el tema), generalmente se desglosa en partes (conceptos, ideas o categorías). El proceso de síntesis que pueden hacer en un Mindpro, se sugiere hacer uso de la técnica de lluvia de ideas para irlo conformando. Otro de los usos puede ser para apoyo didáctico en exposiciones y como técnica de estudio.

            Sus componentes son: (a) círculo central; (b) líneas con punta de flecha (para síntesis son hacia el círculo y para análisis hacia afuera del círculo); (c) Categorías o subtemas para organizar la información y que estarán relacionados directamente con el tema central; (d) las subcategorías o tipos, se indican con líneas sinpunta de flecha para dividir al subtema; (e) los arcos como punto final del desarrollo de una subcategoría sirve para aglutinar palabras y (f) el arco invertido o el signo de mayor o menor qué, utilizado para comentarios. Aunado a esto, se sugiere que se utilice colores en el tema central para que resalte, cada ramificación del Mindpro tenga un color diferente.

El facilitador puede utilizarlostambién en diferentes momentos del trabajo en el aula como: (1) para revisión de un tema a través de lecturas o libro de texto; (2) material didáctico para hacer una exposición; (3) reporte de lectura para apreciar el grado de inmersión en el tema que realizó el estudiante; (5) evaluación y aparte de lo anterior, la creatividad del facilitador será la aportación para el uso de este organizador gráfico.

Figura 1. Ejemplo de Mindpro del tema deAndragogía (Castillo, 2020, p. 8)

            El tema central puede ser reemplazado por la imagen del autor de alguna teoría o tema a abordar y se pueden utilizar imágenes que refuercen algunas ideas cuyo tamaño no se vuelva en un distractor.

 

Figura 2. Ejemplo de Mindpro del tema dela Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner.

Conclusiones

A manera de conclusiones se puede mencionar que después de la aplicación en casi una docena de cursos con un aproximado de 200 estudiantes de ingeniería y de posgrado que han conocido y utilizado el Mindpro para algunas actividades comunes en el aula como entrega de reportes de lectura o exposiciones, los comentarios han favorecido al Mindpro por razones que resaltan como la practicidad para su elaboración, la policromía promueve la asociación para el entendimiento y memorización de los conceptos trabajados, las exposiciones pasaron a ser un tanto más amplias por el hecho que conducen al resto del grupo a la mejor comprensión de los temas a desarrollarse.

Para algunos el hecho de no tener que dibujar les ha sido más favorable con este organizador, así como el acomodo para desarrollar y plasmar sus ideas, contra la dificultad que les implicaba el uso de otros organizadores gráficos.

Referencias

Castillo, F. (2020). Organizadores gráficos. México: Soluciones educativas.

Castillo, F. (2016). Técnicas de Estudio. 4ª Ed. México: Soluciones educativas.

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Libro – Haití: Pese a todo la Utopía

Haití: Pese a todo la Utopía

Gérard Pierre-Charles

Pierre-Charles, Gérard
Haití : pese a todo la utopía / Gérard Pierre-Charles ;
prólogo de Eduardo Gruner. – 1a ed . – Ciudad Autónoma
de Buenos Aires : CLACSO, 2020.
Libro digital, PDF – (Clásicos recuperados)
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-722-640-9
1. Ensayo Histórico. 2. Análisis Sociológico. I. Gruner, Eduardo, prolog. II. Título.
CDD 301.097294

No es pues una novela, decíamos. Es una triste, trágica, violenta
realidad. Y, sin embargo, la escritura trepidante y el trasfondo dramático que ella encarna permite leer el texto como si fuera esa novela, volviendo las páginas una tras otra “para ver qué pasa”, aunque
los hechos mismos puedan resultarle conocidos a quien –como el
que esto escribe– se haya interesado durante mucho tiempo en aquella tristeza, aquella tragedia, aquella violencia que señalábamos. (Eduardo Grüner. Estudio Preliminar;  p. 13).

Para leer el libro completo, descárgalo en este enlace: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20200911045642/Haiti.pdf

 

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Nace Familias por la Revuelta Educativa para denunciar la vuelta a las aulas

Por: ABC

La Asociación pide «a las familias que se subleven por motivos de salud pública.

La Agrupación de Familias para una Elección Educativa Segura ha fundado la asociación Familias por la Revuelta Educativa (FRE), una entidad que denuncia la «actitud miserable» de las administraciones públicas con relación al inicio del curso escolar.

Mediante un comunicado, FRE alerta de que denunciarán «pública, administrativamente y si es necesario penalmente» la insuficiencia de los protocolos adaptados y las medidas de seguridad establecidas.

«El curso no se podía iniciar presencialmente con medidas insuficientes», asegura la nota de prensa, que tras enumerar varias deficiencias en el sistema lanza una «campaña para detenerlo todo».

«Pedimos a las familias que se subleven por motivos de salud pública. Sus hijos acabarán pagando la incompetencia de los políticos», indica el texto.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-nace-familias-revuelta-educativa-para-denunciar-vuelta-aulas-202009260149_noticia.html

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Pasar tiempo al aire libre sin peligro durante la COVID-19

Pasar tiempo al aire libre sin peligro durante la COVID-19

UNICEF

Consejos para mantener segura a tu familia mientras disfrutan del tiempo al aire libre

La actividad al aire libre es un pasatiempo favorito tanto de los adultos como de los jóvenes. Pero debido a que la pandemia de la COVID-19 no remite, los progenitores se enfrentan a la dificultad de cómo disfrutar del tiempo al aire libre a la vez que protegen la salud de sus familias. ¡Estos recordatorios te permitirán mantener más segura a tu familia cuando salgan a pasarlo bien!

¿Se puede propagar la COVID-19 en los espacios abiertos?

Por desgracia, sí. La COVID-19 se puede propagar en cualquier lugar donde uno entre en contacto con una persona infectada. Recuerda que el virus se propaga sobre todo por medio de las microgotas respiratorias que las personas infectadas emiten al toser, estornudar, hablar o cantar, y que a continuación penetran en la boca, la nariz o los ojos de las personas que están cerca. Es posible que también se transmita por vía aérea (o en aerosol), sobre todo en espacios que están poco ventilados o muy concurridos. Y uno también puede contagiarse si se toca la boca, la nariz o los ojos después de haber tocado una superficie que esté contaminada con el virus.

Teniendo en cuenta esto y lo que se conoce sobre el virus, podemos concluir que el riesgo de transmisión es mucho menor al aire libre que en los espacios cerrados; aunque también influirán las medidas de precaución que estén adoptando las personas, como, por ejemplo, guardar la distancia de al menos un metro de los demás; usar una mascarilla de tela cuando estén cerca de otros; lavarse las manos con frecuencia; y verificar antes de salir de casa que no tienen síntomas de la COVID-19.

¿Cómo puedo mantener segura a mi familia mientras disfrutamos juntos al aire libre?

Mantenerse activo físicamente es lo mejor que pueden hacer todos los miembros de la familia para conservar la salud de cuerpo y mente. La adopción de algunas medidas básicas puede ayudarte a minimizar el riesgo de que tu familia se exponga al virus de la COVID-19.

  • Cuando planifiques las salidas, procura evitar las horas punta y los lugares muy concurridos, y opta por itinerarios en los que haya menos congestión de tráfico siempre que sea posible.
  • Recuerda llevar contigo un desinfectante para las manos que contenga como mínimo un 60% de alcohol, además de toallitas desinfectantes, pañuelos de papel, mascarillas de repuesto y bolsas con cierre para guardar la mascarilla cuando no se esté usando (por ejemplo, mientras comen o beben).
  • Antes de salir de casa, asegúrate de que todos los miembros de la familia se encuentran bien y que no presentan síntomas.
  • Es importante que durante el tiempo que estén fuera, se recuerden unos a otros la importancia de cumplir las normas básicas de precaución, como guardar una distancia física de al menos un metro de los demás, usar la mascarilla cuando se acerquen a otras personas que no sean de la familia, no tocarse la cara (ojos, nariz, boca) o la superficie de la mascarilla, y lavarse o desinfectarse las manos con frecuencia.
  • Si deciden comer fuera, lleven su propia comida y utensilios, y si esto no fuera posible, elijan la opción más segura, como, por ejemplo, pedir comida para llevar, en lugar de comer en el interior de un local. No olviden lavarse o desinfectarse las manos antes de comer.
  • Cuando regresen a casa, recuerden, primero que todo, lavarse las manos con jabón durante al menos 20 segundos.

¿Es peligroso si mi familia se reúne con un pequeño grupo de amigos cercanos? ¿Cómo decidir si es seguro o no pasar tiempo con alguien?

Cada familia debe tomar sus propias decisiones basándose en su situación. Estos son algunos factores que conviene tener en cuenta:

  • Mantente informado de cuál es el grado de transmisión de la COVID-19 en tu comunidad. En general, cuanto mayor sea el índice de transmisión, más elevado será el riesgo de exposición en los espacios públicos.
  • Si en la familia hay personas que corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por la COVID-19 (abuelos, parientes ancianos o que padezcan trastornos médicos subyacentes), toda la familia deberá adoptar precauciones adicionales para protegerlas. Estas medidas podrían consistir, por ejemplo, en evitar el contacto de tus hijos con otras personas (sobre todos los encuentros con amigos), o si esto es difícil –como puede ocurrir cuando los niños regresen a la escuela–, en mantener a tu hijo apartado de esos familiares siempre que sea posible.
  • En cuanto a los encuentros en persona, lo mejor es que tengan lugar al aire libre y que sean breves. Procura que el grupo sea muy reducido y asegúrate de que los familiares o amigos que lo integran practican también las medidas preventivas cotidianas.

Habla con tu hijo acerca de tu decisión y explícale bien por qué la has tomado y por qué es importante. Decidas lo que decidas, es esencial que mantengas una comunicación abierta con tus hijos. Anímales a que compartan sus preocupaciones y a que sean honestos cuando no hayan cumplido las reglas. Esto es especialmente importante en el caso de los niños mayores y de los adolescentes, que suelen ser más propensos a correr riesgos o a ceder a la tentación de reunirse con sus amigos. Procura orientarles y reencauzarles mediante argumentos científicos (lo que sabemos y lo que no sabemos), con empatía y compasión.

¿Es seguro usar los baños públicos?

Anima a tu familia a que usen el baño antes de salir de casa y procura evitar en lo posible el uso de aseos públicos, que pueden estar muy concurridos. Si tienen necesidad de usar un baño público, guarden una distancia de al menos un metro de los demás, utilicen la mascarilla y lávense las manos con jabón inmediatamente después. Si no hay agua y jabón, empleen un desinfectante de manos que contenga como mínimo un 60% de alcohol.

¿Es seguro dejar que mi hijo vaya a nadar (al aire libre o en una piscina cubierta)?

Por el momento no hay pruebas de que el virus de la COVID-19 pueda propagarse en los cuerpos naturales de agua o en aguas recreativas como las piscinas. Si estás pensando en ir a darte un baño con tu familia, infórmate antes sobre cuáles son las directrices más recientes emitidas por las autoridades de tu localidad, que pueden variar dependiendo de cuál sea el grado de propagación de la enfermedad en el lugar. En el caso de que esté permitido abrir las playas y piscinas, convendrá pensar en los siguientes aspectos:

  • La ubicación: La seguridad de la instalación para nadar dependerá también de la masificación que haya en el lugar y del comportamiento del público asistente.
  • La hora: Elije una hora en la que sea más probable que haya menos gente.
  • La edad de tus hijos: Piensa en si serán capaces de mantener el distanciamiento físico.
  • Las medidas de prevención: Cerciórate de que en la instalación se adoptan medidas para prevenir la propagación del virus y otros riesgos para la salud. Por ejemplo, verifica que haya escaleras para evitar el hacinamiento y vigila la limpieza y la desinfección; la ventilación, si se trata de una piscina climatizada; y la salubridad de los sistemas de agua.

Si deciden ir a darse un baño, abandonen el lugar cuando comience a haber demasiada gente, pasen el menor tiempo posible en espacios cerrados como los vestuarios, eviten comer en la zona de baños y supervisen a los niños en todo momento.

Fuente de la Información: https://www.unicef.org/es/coronavirus/pasar-tiempo-al-aire-libre-sin-peligro-durante-covid19

 

 

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Las escuelas sin paredes

Las escuelas sin paredes

Manuel Gil Antón

¿Quién lo iba a decir? En estos días, sin poder ir a las escuelas, nos ha sido dado entrar a conocerlas. Hoy, cuando están cerradas, vaya paradoja, han quedado abiertas a la mirada de millones. Ingresamos al sitio secreto, ese espacio que al cerrar la puerta es caja negra, territorio incógnito, lugar sin ventanas donde rige, manda y ordena una persona. Ella, en el rol que ocupa la silla del saber, dice lo que hay que hacer y dicta el deber. El aula tradicional perdió los tabiques o el adobe que impiden asomarnos. Amaneció traslúcida. ¿Vemos lo que pasa adentro, el misterio se revela?

Ocurre sin querer. Los actores principales de conducir el proceso escolar están a la vista. A través de su voz, movimientos y acciones paridas por instrucciones superiores, muestran, a las claras, lo que la autoridad educativa concibe como lo que ha de ser una clase: pantomima.

El programa Aprende en Casa II, al no poder (ni tratar de evitar) la estructura de “la clase”, sino recargarse en ella (enseñar un tema específico de equis materia, de tal hora a tal hora para cada uno de los grados en todo el país) hace visible lo que, se supone, acontece por parte de quienes somos maestras o maestros todos los días en millones de espacios escolares. Según ellos, los meros jefes, nos retrata de cuerpo entero.

Desde este punto de vista, no son vehículo de información que llega, sino espejo en que nos reflejan, como creen que somos y hemos de ser, los que mandan. Es representación de lo cotidiano que imaginan para las y los niños, con el único cambio que no se puede preguntarle a la tele ni tiene botón de pausa: ¿no entendiste? ¿No te dio tiempo de hallar en tu casa una caja de cartón? ¿Buscaste una goma de borrar y al regresar ya estaban en otro tema? Lástima.

Estos días, enciendo el espejo (perdón, la tele) y veo, filmado, lo que “ocurre” cada día en miles de salones de los primeros grados de primaria, según los expertos hacedores de la farsa: una señora, o dos; a veces un señor y una señora hacen las veces de maestros. Saludan con afecto afectado por lo cursi a las niñas y los niños que suponen están atentos a sus palabras y gestos más allá de las cámaras. Siempre me ha dado coraje que a las criaturas pequeñas les hablen como si fuesen tontos, con un tonito que, en sí mismo, los coloca en la galería de los infelices inferiores infantes carentes de voz. Me imagino a la niña pensado: ¿por qué me hablará como tarada la maestra de la tele de tercero? Chorrean miel y falso aprecio: les abunda la soberbia, la superioridad del adulto que condesciende a hablar con animalitos del señor.

Lo peor es cuando se hacen los graciosos: aprendices malos de payasos de fiesta infantil, creen que impostar la voz y dar saltitos de alegría mientras dicen que aprendieron mucho es educativo. No se dan cuenta que es ridículo, sí, penoso a secas. Hablar claro no es lo mismo que fingir que la comunicación tiene que ser lenta y la voz lo más aguda posible, so pena que no me entiendan quienes ignoran todo.

“Pongan atención. Hay dos características de los sonidos: tono y duración. TO-NO. Hay dos tipos de tono: GRA-VE y A-GU-DO, escribe el maestro en el pizarrón, aunque la lección sea para quienes no saben aún leer. Y el del suéter verde brinca de emoción más falsa que un sábado que se cree martes. ¡YU-PI! Ya aprendí”.

Circo pedagógico, espejo de la idea dominante de enseñanza, forma segura de no aprender. Espejo de la idea educativa de los que no han pisado un salón. O, ¿así es? Sería terrible.

Autor: Manuel Gil Antón

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/las-escuelas-sin-paredes/

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