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Entrevista a Eva María Giner Larza: “ La formación online permite potenciar la innovación educativa ”

Por educaweb

Eva María Giner Larza (Valencia, 1972) ocupa el cargo de rectora de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) desde el 1 de enero. Anteriormente ha ejercido como vicerrectora de Calidad y Relaciones Institucionales en la VIU. Es doctora en Farmacia por la Universidad de Valencia y ha ejercido como profesora, directora de departamento y directora académica en la Facultad de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad Cardenal Herrera-CEU y la Facultad de Salud de la Universidad Europea de Valencia. La Universidad Internacional de Valencia (VIU) es una universidad en línea que cuenta con más de 6.500 estudiantes de 58 nacionalidades y más de 600 docentes. 

Apenas lleva 15 días en el cargo, pero tal vez ya pueda compartir con nuestros usuarios cuáles son las funciones que desempeña una rectora de una universidad. 

Estoy prácticamente aterrizando en el cargo aunque llevo tiempo en la Universidad Internacional de Valencia como vicerrectora de Calidad y Relaciones Institucionales, por lo que no es nuevo para mí la parte de las relaciones con las Instituciones que conlleva este cargo. En cualquier caso, creo que lo más importante es liderar un proyecto académico serio y riguroso como la VIU, en la  que contamos con un claustro de más de 600 docentes que facilitan una formación innovadora y de calidad a sus estudiantes.

¿Cuáles son sus prioridades a corto, medio y largo plazo? 

Desde la Universidad Internacional de Valencia nos hemos marcado como prioridad convertirnos en la universidad de referencia en el mundo hispanohablante. La VIU apuesta por su crecimiento y expansión pero con unos parámetros indispensables a los que nunca vamos a renunciar como son la calidad y la innovación.

Con todo ello, esperamos mantener el crecimiento exponencial de alumnos que ya estamos registrando en los últimos años y a los que les podemos dar la oportunidad de formarse según sus necesidades.

Anteriormente ha ejercido como vicerrectora de Calidad y Relaciones Institucionales. ¿Cómo velan por la calidad en la VIU?

En primer lugar, creo que es importante remarcar que nuestra calidad no está en el qué sino en el cómo. En la optimización de los recursos y la efectividad de su uso. En la VIU siempre tenemos presentes que nuestros alumnos tienen una disponibilidad limitada por sus circunstancias profesionales, laborales o familiares, por lo que tenemos que ser capaces de ayudarles a maximizar el resultado. Además, como universidad joven fomentamos la creatividad y motivamos a la discusión para que el modelo de aprendizaje sea útil.

¿Cuáles son, a su juicio, las ventajas de la formación online?

Independientemente y de manera paralela a las universidades tradicionales que tienen un perfil de alumnado diferente al nuestro y con las que siempre estamos dispuestos a colaborar, creo que la formación on line nos da la capacidad de poder formar a alumnos que por sus circunstancias personales y profesionales elijen este tipo de enseñanza. Hay que tener en cuenta que la media de edad de nuestros alumnos se sitúa entre los 25 y 40 años, y que el 85% de los que realizan un máster lo compatibilizan con su trabajo. Además, y gracias a este tipo de formación, las distancias geográficas desaparecen y podemos dar la oportunidad a muchos estudiantes de diferentes partes del mundo.

Además, es importante resaltar que las tecnologías de la Información y la Comunicación son una herramienta clave para agilizar los procesos de cambio y poder dar respuestas rápidas a las nuevas necesidades que cada día van surgiendo en el mercado laboral; por ello, podemos desarrollar nuestro portfolio según detectamos estas exigencias.

En definitiva, la formación online nos permite potenciar la innovación educativa, seleccionar las formas de enseñar que resultan más adecuadas a las exigencias del siglo XXI y fomentar los conocimientos y destrezas que deben desarrollar los estudiantes para adaptarse a la sociedad actual.

¿En qué consiste la «metodología innovadora» que utilizan para hacer frente a los inconvenientes de la formación en línea?

La metodología innovadora que utiliza la Universidad Internacional de Valencia se basa en la sincronicidad de las clases y la atención personalizada a cada alumno. Para nosotros cada  estudiante es único, con unas necesidades y una disponibilidad diferente. Por ello, somos nosotros los que nos tenemos que adaptar a las posibilidades del alumno. Poder desarrollar una clase de manera síncrona, permite al estudiante tener las ventajas de una sesión presencial como, por ejemplo, poder interactuar con el profesor y con los otros alumnos. Pero además, si sus circunstancias no se lo permiten, puede adaptar su formación para cuando tenga disponibilidad, sin perder por ello calidad ni atención del profesorado, ya que tienen acceso a todo el contenido en el campus virtual.

El 85% de su alumnado se halla activo en el mercado laboral. ¿Cuáles son las competencias que pretenden que desarrolle durante su formación?

La media de edad de nuestro alumnado se halla entre los 25 y 40 años, un perfil que ya se encuentra activo en el mercado laboral y de los que un 50 % ya tienen estudios universitarios. Por tanto, sus objetivos son diferentes a los alumnos de 18 años que comienzan sus estudios superiores. La finalidad de la mayoría de nuestros estudiantes es la mejora de su empleabilidad, complementar su formación y actualizarse profesionalmente.

Como especialista en Farmacia, ¿cuáles son, a su juicio, los retos de estos profesionales?

Creo que a priori existe un gran reto para el profesional de hoy en día, que no es otro que la adaptación a la vertiente tecnológica de la biofarmacia o la biotecnología, en pro de la mejora de la eficacia de los fármacos.

¿Qué opina sobre las estadísticas que indican que las mujeres suelen ser reacias a estudiar carreras vinculadas a las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas)?

Considero que se está produciendo cierto cambio en positivo respecto a unos años atrás pero creo que todavía el camino por recorrer es amplio, y existe la necesidad de fomentar con políticas públicas y privadas el acceso a mujeres a puestos de trabajo relacionados en estos ámbitos.

Fuente de la entrevista: https://www.educaweb.com/noticia/2018/01/18/entrevista-rectora-uvi-eva-maria-giner-larza-16273/

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España: El genio matemático de 17 años que se rifan en Cambridge y que tiene un mensaje para Pedro Duque

Europa/España/13.08.18/Fuente: www.elespanol.com.

  • Alejandro Epelde es el primer estudiante español que consigue ganar un oro en una Olimpiada Internacional de Física.
  • La Real Sociedad de Física tuvo que pagar el viaje de la expedición española ante el ‘abandono’ del Ministerio de Educación.
  • Epelde reclama al Gobierno más oportunidades para los futuros estudiantes científicos: «Pague los viajes de la Olimpiada Iberoamericana».

Un 85.9% de cuota de pantalla. Este fue el share de audiencia que consiguió la prórroga en la final del Mundial de Fútbol de 2010 en nuestro país; un partido histórico donde la Selección Española ganó el ansiado trofeo por primera vez.

Ocho veranos después, un acontecimiento de la misma magnitud ha aupado por primera vez a España como ganador de la Olimpiada Internacional de Física. Celebrada en Lisboa del 21 al 29 de julio, la participación nacional se ha saldado con una medalla de oro, además de dos bronces y una mención de honor. Sin embargo, el nombre de Alejandro Epelde (Madrid, 2000) no ha despertado tanto interés por parte de la opinión pública, a pesar de que es la primera vez que se consigue un oro en esta competición internacional. En el ránking de la competición alcanzó el puesto 36º.

Este estudiante del colegio privado Los Fresnos-Mataespesa de Alpedrete (Madrid) ya había pasado por la experiencia de competir en una Olimpiada Internacional. Fue en las olimpiadas matemáticas de Yogyakarta (2016), donde consiguió una medalla de plata en esta disciplina. A la espera de superar el exigente proceso de selección de la Universidad de Cambridge, tiene claro que desea estudiar la carrera de Matemáticas. Confiesa que los números siempre fueron su afición favorita y que, gracias a ellos, se introdujo en el mundillo olímpico.

«Al llegar a Secundaria, descubrí la Física. También me gustaba como asignatura; la verdad es se me daba bien de forma natural. Al mismo tiempo, empecé a participar en concursos de matemáticas y me inscribí en el programa de Estalmat«, afirma.

Acrónimo de Estímulo del Talento Matemático, se trata de clases para niños de 12 años, aproximadamente, cuyo objetivo es «encontrar y estimular» a talentos matemáticos excepcionales. Epelde considera que uno de los principales problemas al impartir ciencias en España se encuentra en la nula captación del talento. «Si se te da muy bien algo, no vas a tener tantas oportunidades para demostrarlo [en el instituto] y desarrollar tu talento». Es la queja eterna de muchos estudiantes y profesionales de la educación secundaria: el sistema abandona tanto a los alumnos brillantes como a los más problemáticos, centrándose en sacar adelante un currículum estandarizado para el chaval medio. En definitiva, una educación para mediocres.

El otro problema, afirma, se encuentra en la mecanización de la enseñanza científica. «Está muy enfocada a ingeniería. La gente que va a estudiar Matemáticas habiendo visto solamente las del instituto dice, ‘ah, pero, ¿las matemáticas son ésto?’ En el instituto no se dan matemáticas de verdad, o al menos con el enfoque que se le da en las Olimpiadas».

El director de la Olimpiada de Física a nivel nacional, Antonio Guirao, considera que las claves del éxito de este año son «el excepcional talento de los cinco chavales, que llegan filtrados de la fase nacional», y «el trabajo de base de los profesores de instituto y de la comisión de olimpiadas». Aunque afirma que la brecha todavía es muy grande con respecto a los ganadores tradicionales -Rusia, China, Japón-, poco a poco la preparación previa se adapta a la exigencia de los estándares internacionales.

Alumno y profesor disienten a la hora de valorar qué determina la victoria de los participantes. «Sabiendo cómo son las pruebas, yo diría que la preparación es importante. Es verdad que en matemáticas hay que ser mucho más creativo, pero aún así es muy importante prepararse», afirma Epelde. Aconseja a los futuros seleccionados españoles que disfruten con los ejercicios. «No consiste solamente en matarse a teoría, sino también en hacer problemas que les gusten».

En la fase nacional de la Olimpiada de Física se selecciona a 140 alumnos de Bachillerato provenientes de todas las comunidades autónomas. Tan solo los cinco más brillantes consiguen pasar a las competiciones internacionales. Este año, además del Oro, tanto Félix Moreno (L’Eliana, Valencia) y Joan Hernanz (Barcelona) han conseguido medallas de bronce, además de la mención de honor de José Antonio Castro (Valladolid). Ante la ausencia de chicas en la delegación, Epelde pone sobre la mesa un dato preocupante: tan solo una estudiante madrileña se encontraba presente en la fase nacional.

«Es cierto que hay muy pocas. Y en la internacional, no sé cuándo fue la última vez que fueron, pero debe de ser hace mucho. No sé realmente por qué ocurre esto, pero supongo que puede tener que ver con la actitud de las chicas… No sé si tienen miedo de no hacerlo tan bien, (…) o se ven en una situación de infrarrepresentación».

¿Cree que la inclusión de series con temática científica ayuda a atraer adeptos entre los chavales? «No sé hasta qué punto Rick y Morty ayuda a la ciencia. En realidad son como cualquier otro tipo de serie, no veo que a los chavales les vaya a gustar más por ello».

Sus propios compañeros, afirma, no estaban muy interesados en sumergirse en el mundillo de las olimpiadas. «Se rajaron porque les parecía muy difícil. En el aspecto académico no me ayudaron demasiado. Sí que teníamos un profesor de Física que era bastante bueno y que me ayudaba, pero mis compañeros más allá del apoyo moral, poco».

Alejandro evita hablar de política, pero tiene una petición muy clara para el ministro Pedro Duque: «Que pague los viajes de la Olimpiada Iberoamericana de Física». Este es el primer año que la Real Sociedad Española de Física no cuenta con subvenciones del Ministerio de Educación y la falta de fondos públicos impide la participación de la delegación española en la competición, que este año se celebra en Puerto Rico.

En el caso de su propia olimpiada de Física, tanto la cuota de inscripción en el torneo (3.500 euros) así como los desplazamientos y la estancia de la delegación han sido cubiertos por la propia RSEF.

¿Y la nueva administración socialista? «El Ministerio no va a apoyar de momento. Han dicho algo, pero nada tangible. Estaría bien si lo hicieran».

Epelde se suma así a la petición que el mirandés Pablo Criado Albillos, afincado en Valladolid, inició en la plataforma change.org. En ella reclamaba revertir las políticas del gobierno de Mariano Rajoy para financiar las olimpiadas internacionales de Física, Matemáticas y Química. Criado, también estudiante de 2º de Bachillerato, felicitaba en una actualización de su petición a los ganadores de Lisboa y recordaba que «el nuevo Ministerio continúa ignorando a las más de 84.000 personas que nos han mostrado su apoyo».

Desde su creación en 1967, los mejores puestos españoles en las Olimpiadas Internacionales de Física habían sido cinco medallas de plata. Las últimas fueron las de Jesús Arjona Martínez en 2016 y las del propio Alejandro el año pasado.

Fuente de la noticia: https://www.elespanol.com/ciencia/investigacion/20180808/genio-matematico-rifan-cambridge-mensaje-pedro-duque/328467847_0.html

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English schools are broken. Only radical action will fix them

By Melissa Benn

From failed free schools to poor funding and inequality, education needs drastic reform to create a fairer model

Even for the sceptical, the suddenness and speed with which the academy schools project has fallen from public grace is remarkable. After years of uncritical acceptance of official claims that academies, and free schools, offer a near cast-iron guarantee of a better-quality education, particularly for poorer pupils, there is now widespread recognition of the drear reality: inadequate multi-academy trusts failing thousands of pupils, parents increasingly shut out of their children’s education, and academy executive heads creaming off excessive salaries – in some cases almost three times higher than the prime minister – from a system perilously squeezed of funds.

Crisis can be an overworked term in politics, and our schools are good examples of public institutions, subject to years of poor political decisions, that continue to do remarkable work. But along with the academy mess, we can add the following to the current charge sheet of what should be (along with the NHS) our finest public service: pressing problems with recruitment and retention of teachers; rocketing stress among young children and teenagers subject to stringent testing and tougher public exams; and the ongoing funding crisis.

For those who have been closely observing developments in education over the years, none of this comes as much of a surprise. The reckless damage of the coalition years was, after all, only an exaggerated version of cross-party policy during the previous two decades: central government control-freakery allied to the wilful destruction of local government and the parcelling out of schools to untested rich and powerful individuals and groups, including religious organisations. From early years to higher education, every sector of our system is now infected with the arid vocabulary of metrics and the empty lingo of the market.

So what now? It is clear that the Tories have run out of ideas, bar the expansion of grammars. This autumn, following widespread consultation, the Labour party will publish its eagerly awaited plans for a national education service, an idea that Jeremy Corbyn has made clear he would like to see form the centrepiece of any future Labour administration.

For the progressive left, then, this is an important but tricky moment that requires two distinct approaches, both of which befit a potential government-in-waiting and an avowedly radical party.

The first is a calm, collegial pragmatism: addressing the immediate problems of our system, from teacher workload to reform of school accountability, loosening the screws on university teaching and research, and properly funding the all-important early years.

Here, a little political inventiveness might not go amiss. Why not tot up the money spent on unnecessary, damaging reforms and announce that equivalent sums will now be redirected to areas where they are clearly needed? Billions have been spent on the academy transfer market, failed free schools, funding the shadowy regional schools commissioners, subsidising private education: in future, let’s use that kind of money to improve special-needs provision, build up adult and further education, or send teachers to regions where it is proving impossible to recruit and retain staff.

Stop the excessive testing of primary-age children and spend the money on steadier, less cliff-edge forms of assessment. Implement the Headteachers’ Roundtable proposal for a national baccalaureate, an initiative that would immediately broaden the educational experience of every secondary-age pupil, with minimal disruption. Time, too, to learn the lessons of our global neighbours and phase out selection, reform unfair school admissions, and bring education back into public hands. As Lucy Crehan shows in CleverLands, an absorbing study of top-performing school systems around the world, many of these – including Finland and Canada – do not select or even stream until 15 or 16, and education is provided by a mix of national and local government. The result is a stable public service, capable of far greater innovation than our own fragmented school market.

Expert organisations and individuals are already considering ways to unpick the semi-privatisation of our schools. These include: opening up currently unaccountable academy trusts to parents, staff and local communities; shifting contracts currently held with the secretary of state to local authorities; and designing a bespoke mechanism by which schools could rejoin the local education authority.

But there’s an even bigger job for the progressive left, and that is to kickstart an honest public debate about what’s really wrong with English education and how we might develop a better, fairer model. Such a conversation would have to break with the current cross-party consensus – in reality, a stubborn silence – on the relationship between selective and private schools and the often beleaguered state system. Let’s ditch, once and for all, the idea that the selective schools are an inspiring model for – rather than a major block to – high-quality public education, and start to talk seriously about how to create a common system.

As Alex Beard argues in his recent book Natural Born Learners: Our Incredible Capacity to Learn and How We Can Harness it, developments in everything from artificial intelligence to neuroscience seriously challenge once rigid ideas of ability and potential – excellence only for the few. He reports on a rainbow of experiments, from improbably fun-sounding Finnish maths lessons to Californian high schools deploying “open source” learning and teamwork, that are producing skilled, enthusiastic students and responsible, questioning citizens. Beard consistently identifies a highly trained, highly valued, autonomous teaching force – another area in which the English system has, with depressing predictability, gone into reverse, truncating teacher education and controlling teachers more tightly than badly behaved teens.

It doesn’t have to be this way. With generous investment, expert teachers and heads given room to breathe, a broad but stimulating curriculum, an accountability system that supports rather than punishes, we could move in a more engaging direction. Much of the ground work has already been laid, from early comprehensive reform to the dramatic improvements to London’s schools in the 00s, through to the recent conversion of large parts of the Tory party to the benefits of high-quality comprehensive schools.

Any future government committed to such an aim needs to engage the energies of the thousands of passionate young educators, first drawn in by the academy and free school movement, as well as the mass of weary professionals in their middle years. We don’t need silent corridors or an obsession with league tables to make clear that schools must always be places of order, collaboration, high expectations and constant encouragement – and vital hubs for local communities. I don’t underestimate what a shift in substance and tone these proposals represent for the Labour party. But as Beard suggests, quoting the genius of West Wing scriptwriter Aaron Sorkin, “We don’t need little changes; we need gigantic, monumental changes. Schools should be palaces. Competition for the best teachers should be fierce. They should be making six-figure salaries. Schools should be incredibly expensive for government and absolutely free of charge to its citizens.” Not a bad place to start when building a national education service for the 21st century.

Source of the article: https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/aug/09/schools-broken-radical-action-education

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Entrevista a los pedagogos Robert Slavin y Nancy Madden: «La cooperación en clase reduce el bullying a cero»

España / 12 de agosto de 2018 / Autor: Carmen Jané / Fuente: El Periódico

Promotores del método basado en evidencias y fundadores de Success for All, una organización que propone una metodología para conseguir el éxito en todas las escuelas y todos los alumnos, Robert Slavin y Nancy Madden, son los gurús de la aplicación de las evidencias científicas en la escuela, destinadas a mejorar el éxito escolar, y del aprendizaje colaborativo. Recientemente visitaron Barcelona invitados por la Fundació Bancària Caixabank.

¿Qué permiten las evidencias?

Slavin: La evidencia permite ver que sea cual sea el método que escoja, funcionará. Cada vez que alguien encuentra una mejora, la puede aplicar. Es utilizar la lógica médica para realizar experimentos en el campo educativo. Buscamos programas replicables, de 12 semanas de duración con al menos 60 alumnos repartidos en dos grupos, uno de control y otro de experimentación, y con estándares admitidos.

¿Cómo definen el éxito en la escuela?

S: En la escuela, que puedan leer bien. Para algunas escuelas esto es un reto, pero también queremos estudiantes felices, motivados, implicados, capaces de relacionarse con otros estudiantes… También que sean capaces de resolver matemáticas.

¿Las pantallas han cambiado cómo los niños aprenden a leer?

S: Quizás en algún punto pero en las pantallas también necesitas leer. No obstante, los niveles de comprensión lectora, al menos en EEUU, no han cambiado desde hace años.

Madden: Lo que tampoco ha cambiado es que hay una gran brecha entre los niños que viven en pobreza, un 18%, respecto a los más ricos. Y eso no solo es una desventaja en la escuela sino en la vida. Y esto hay que cambiarlo.

¿Cómo se hace?

M: Trabajamos con las escuelas como unidad, usando investigación. En los años 90, las autoridades de Baltimore vinieron a pedirnos a la Johns Hopkins University que investigáramos para solucionar el problema del fracaso escolar y saber qué funcionaba en la alfabetización temprana. Empezamos a medir qué funcionaba, cuál era la implicación de las familias, el uso de tutorías, canciones como el Animated Alfabet… Si puedes leer, algo extraordinario tiene que pasar.

¿Cuál ha de ser el liderazgo en una clase así?

S: No solo hay que implicar al director sino también a los profesores en distintos grupos, y a los padres, lo que a veces requiere talleres específicos para ellos. El mejor es poner comida y dejarles traer a los niños, así que no sienten que están siendo enseñados sino que comparten la enseñanza con sus hijos. Tenemos una experiencia llamada ‘La segunda taza de café’, en la que los padres se quedan en la escuela después de dejar a los niños en el colegio, o el Walking School Bus, en el que los padres recogen a los niños de otros para ir a la escuela. Son actividades divertidas, que aseguran que si ves a tu vecino venir a buscar a tu hijo, te encargas de que tu niño esté listo. Hay que buscar maneras positivas de resolver los problemas.

Y las clases han de ser interesantes.

S: Totalmente. Y los niños han de darse cuenta de que avanzan y progresan, lo que resulta muy motivador.

¿Cómo se trabaja con las personalidades y los conflictos entre alumnos?

M: Cuando los niños se implican y tienen que hablar entre ellos como parte de la actividad, no tienen problemas de comportamiento. El primer paso para reducir el ‘bullying’ en clase es la colaboración e implicarlos en el aprendizaje y que vean que su éxito es importante para los profesores y para los otros alumnos. Esto reduce los problemas de conducta casi a cero, y luego darles instrucciones sobre cómo llevarse bien entre ellos, como darse cuenta de lo que les pasa a los demás (la llamada ‘escucha activa’). Hay muchas estrategias en este sentido.

S: Eso lo podemos enseñar también a los políticos (ríe). Es crucial hacerles ver que hay otra foma de comportarse, que puedes ser reconocido como un buen líder o como alguien que enseña a otros estudiantes en lugar de ser mezquino o pelearte. Pero lo más importante es el éxito en sí mismo. Chicos que creen que nunca van a triunfar no hacen nada nuevo. Es una cuestión de autoestima.

¿Su método sirve para aprender también matemáticas?

M: Hemos creado estrategias, aunque es algo distinto. Se usa aprendizaje cooperativo para que se corresponsabilicen de ayudarse.

¿Cómo se aprende a ser cooperativo en un mundo que pide la competición?

M: El mundo es ahora muy colaborativo fuera de la escuela.

S: Los chicos trabajan siempre en equipos, compiten con los demás pero colaboran entre ellos. En su perspectiva, es un elemento importante.

Su método exige cambiar la estructura de la clase. ¿Cuál es su estructura ideal de clase ahora?

M: Usamos instrucción psicológica efectiva, en la que el profesor presenta un reto que los alumnos evalúan en grupos. No hay filas, todos en corro.

¿Y cómo integran los ordenadores?

R: En tutorías, sirven para reforzar habilidades y complementar al profesor. Lo usamos para el trabajo en parejas, con Barrio Sésamo.

Fuente de la Entrevista:

https://www.elperiodico.com/es/educacion/20180805/entrevista-a-robert-slavin-y-nancy-madden-6942264

ove/mahv

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Experto en educación: «Se busca impedir la formación de ciudadanos críticos y con conocimientos» (Audio)

España / 12 de agosto de 2018 / Autor: Hoy con nosotros / Fuente: Mundo Sputnik News

Imaginen un colegio que lo que pretende es formar personas tontas. ¿Parece un invento? Pero esta es la realidad en la que vivimos. Así, al menos, lo asegura el español Eduardo Luque Guerrero, licenciado en Pedagogía y Psicopedagogía. De hecho, uno de sus libros está titulado «Nos quieren más tontos».

En declaraciones a Radio Sputnik, Eduardo Luque Guerrero constató el avance de la «privatización de la educación a nivel global», lo cual conlleva, según el diario español El País, «la redefinición de las funciones y responsabilidades tradicionalmente asumidas por el Estado».

En la práctica, esto significa la «imposición» de «proyectos educativos que provienen básicamente de EEUU y el mundo anglosajón» y los cuales responden a «los intereses espurios de las grandes multinacionales», indicó.

Sus intereses, de acuerdo a nuestro interlocutor, son opuestos a los «grandes objetivos» de la educación, entre los cuales destacó la creación de «ciudadanos críticos» y, además, «con conocimientos» para que sean capaces «de transformar las cosas que les desagradan».

Link para escuchar la Entrevista:

https://ria.ru/aurora/flv/file.aspx?ID=12227542&type=mp3

Fuente de la Entrevista:

https://mundo.sputniknews.com/radio_hoy_con_nosotros/201808061080971736-sistema-educativo-faltas-cambios/

ove/mahv

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Dan Baron Cohen: ‘Arte, pedagogía y cultura’ (Video)

Reino Unido / 12 de agosto de 2018 / Autor: Museo de Antioquia / Fuente: Vimeo

Dan Baron Cohen es un activista que fundamenta su trabajo artístico, educativo y cultural en la comunidad. Vive y trabaja en el estado amazónico de Pará (Brasil). Hizo estudios de pregrado y posgrado en la Universidad de Oxford.

Su presentación «Arte, pedagogía y cultura» muestra, a través de narrativas fotográficas, musicales y pedagógicas, la historia de cómo un núcleo de niños y adolecentes se transforman poco a poco, y por sí mismos, a través de la ‘alfabetización de pedagogías interculturales’.

Fuente: https://vimeo.com/31373740

ove/mahv

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España: El 73% de los millenials creen que necesitan más formación

Redacción: El Universal

A esta generación le es más difícil conseguir un puesto en el mercado laboral

El informe «Millennials en el mercado laboral 2018», desarrollado por Udemy, la plataforma global de formación para aprender y enseñar en línea, señala que el 73% de los millennials cree que necesitará formación adicional para avanzar en sus carreras profesionales Nacidos entre 1981 y el año 2000, se les conoce como una de las generaciones más preparadas en cuanto a educación formal se refiere.

Sin embargo, los millennials han llegado al mercado laboral en un momento de incertidumbre, con una economía global interconectada, cambios tecnológicos vertiginosos y la posibilidad de tener que trabajar durante más años que generaciones anteriores.
Según la directora de Udemy para España e Hispanoamérica, Denisse Halm, «algunos jóvenes concluyen su educación sin haber adquirido las habilidades necesarias para desempeñar el trabajo para el que se han formado, por lo que una mayor convergencia del mundo educativo y laboral es clave para combatir este problema».
Seis de cada diez millennials sienten que los empleadores tienen expectativas poco razonables sobre las habilidades y la experiencia que los jóvenes deberían aportar al llegar a un trabajo.
El 67% cree que hay una brecha entre lo que son capaces de hacer y lo que los empleadores esperan de ellos. «Una posible causa del desempleo juvenil-indica Halm- tiene que ver con el desajuste entre las habilidades que tienen al graduarse y las que piden los empleadores».
Fuente: http://www.eluniversal.com/estilo-de-vida/15207/el-73-de-los-millenials-creen-que-necesitan-mas-formacion
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