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UNICEF: Jóvenes activistas climáticos exigen acción e inspiran esperanza

Jóvenes activistas climáticos exigen acción e inspiran esperanza

A medida que los impactos del cambio climático se intensifican con cada año que pasa, más y más jóvenes se unen al movimiento por un cambio positivo. Al liderar la discusión sobre el cambio climático, también están creando conciencia y motivando a otros a tomar medidas.

UNICEF se asoció con Fridays For Future , una organización fundada por Greta Thunberg, para hablar con jóvenes activistas climáticos sobre cómo los ha afectado el cambio climático y qué están haciendo para combatirlo. Comparten sus experiencias y alientan a otros a tomar medidas por un mundo más limpio, fresco y feliz.

María, México

Desde pequeña, María, de 19 años, ha visto de cerca los impactos de la crisis climática, en especial la crisis del agua que recorre todo México. Mientras que las sequías y el aumento de las temperaturas provocan incendios forestales, los ciclones provocan inundaciones y pérdidas de cosechas. Para luchar contra esto, se convirtió en activista climática a tiempo completo. Ella cree que el problema de la escasez de agua no se puede ver de forma aislada sino como parte de un ecosistema más grande.

“Para preservar el agua, tenemos que preservar los bosques”.

Tahsin, Bangladés

Tahsin Uddin, de 22 años, es un activista climático en Bangladesh, un país donde muchas personas son vulnerables a los impactos del cambio climático. Promueve el ciclismo como un vehículo ecológico a través de su organización juvenil y capacita a los adolescentes en el periodismo móvil, al mismo tiempo que planta árboles y organiza limpiezas. Insta a los jóvenes a participar en el movimiento climático de su país.

“Aunque nosotros, los jóvenes, no somos responsables del cambio climático, tendrá un mayor impacto en nosotros”.

¿Qué inspiró a Tahsin y qué pueden hacer los jóvenes para empezar a proteger el medio ambiente? Leer más >>

Russel, Dominica

Russell Raymond, de 17 años, es un reportero de la nación caribeña de Dominica. Cuando el huracán María tocó tierra en septiembre de 2017, devastó su país, sumergió calles, voló techos de casas y escuelas y obligó a su familia a buscar refugio. Desde entonces, ha utilizado la fotografía para hacer una crónica de los impactos del huracán en la isla a la que llama hogar. En este video revisita algunos de esos recuerdos.

“Formas alternativas de energía como la energía solar y la eólica… pueden detener el cambio climático o al menos hacerle mella”.

Lo que Russell vio después del huracán: vea el ensayo fotográfico >>

Mitzi, Filipinas

Durante la pandemia de COVID-19, Mitzi Jonelle Tan, una activista de Manila, ha estado haciendo campaña por la justicia climática. Cuando Filipinas fue azotada por dos huracanes consecutivos en 2020, su organización entró en acción: alimentó a las comunidades que quedaron hambrientas y les preguntó sobre sus problemas y cómo se sintieron después de la tormenta.

“No se trata solo del clima y el medio ambiente. Se trata de justicia”.

Desde amplificar las voces por la justicia climática hasta exigir rendición de cuentas, lea sobre el trabajo de Mitzi >>

Nkosi, Zimbabue

Nkosilathi Nyathi, de 17 años, es una activista climática de UNICEF de Victoria Falls, Zimbabue. Nos guía a través de los cambios que ha presenciado de primera mano como resultado del cambio climático. Siente que aunque los jóvenes pueden ver y sentir los efectos del cambio climático, muchos no saben lo que está pasando y él quiere cambiar eso.

“No hay otro momento para actuar que ahora”.

¿Qué mantiene a Nkosi en la primera línea de la justicia climática? Lea su entrada de blog >>


El cambio climático está afectando la vida de los niños y jóvenes en todo el mundo. El mundo debe cumplir su compromiso de limitar el calentamiento a 1,5 o C. Leer más >>

Fuente de la Información:  https://www.unicef.org/stories/young-climate-activists-demand-action-inspire-hope

 

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ONU – Guterres: «Estado del clima mundial es una crónica del caos climático»

Guterres: «Estado del clima mundial es una crónica del caos climático»

La Organización Mundial de la Meteorología ha advertido que los niveles del mar están creciendo el doble de rápido que en 1990

Sharm el Sheij.- «A medida que se pone en marcha la COP27, nuestro planeta está enviando una señal de socorro», alertó este domingo el presidente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, al inicio de la cumbre climática internacional, donde afirmó que «el estado del clima mundial es una crónica del caos climático».

Guterres remarcó que «el cambio está pasando con una catastrófica velocidad» con consecuencias nefastas para la vida de las personas y hábitats en todos los continentes.

Según el último informe de la Organización Mundial de la Meteorología, los últimos ocho años han sido los más calurosos desde que hay registros, los niveles del mar están creciendo el doble de rápido que en la década de 1990; situaciones que ponen en grave peligro a millones de ciudadanos de zonas costeras.

Entre las principales preocupaciones del secretario general de la ONU se encuentra el rápido deshielo de los glaciares y los efectos negativos en la potabilidad del agua con todo lo que implica para la salud de la gente.

Por todo ello, «personas y comunidades de todo el mundo deben ser protegidas inmediatamente de los crecientes peligros de la emergencia climática, por eso estamos luchando duro para lograr sistemas universales de alerta temprana dentro de cinco años».

Para abordar la emergencia climática, «debemos dar actuar de forma ambiciosa y decidida; la COP27 debe ser el lugar y ahora debe ser el momento», concluyó el presidente de la ONU.

 

Información de EFE
Fuente de la Información: https://www.eluniversal.com/internacional/142293/guterres-estado-del-clima-mundial-es-una-cronica-del-caos-climatico

 

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ONU: la humanidad lejos de cumplir promesas para reducir el calentamiento global

ONU: la humanidad lejos de cumplir promesas para reducir el calentamiento global

Gustavo Márquez

AL NO DETENER EL CALENTAMIENTO GLOBAL, ESTAMOS HEREDANDO LA MUERTE PARA NUESTROS PROPIOS HIJOS

30 de octubre de 2022.-

El calentamiento global continúa avanzando, a pesar de los tímidos esfuerzos realizados por la ONU para detener su incremento.

Ya la acumulación de gases de efecto invernadero han alcanzado niveles récord en la atmósfera, según una medición del año 2021.

La agencia meteorológica de la ONU ha indicado que: «estamos ante una señal siniestra, ya que la guerra en Ucrania, el aumento en los costos de los alimentos y los combustibles fósiles, se han unido a viejas preocupaciones, sobre el calentamiento global registrado durante los últimos meses. Un panorama desolador.

En este sentido, la Organización Meteorológica Mundial – OMM emitió un comunicado, junto con su último Boletín anual de gases de efecto invernadero, en el que dice: «más malas noticias para el planeta».

Sociedad | La ONU alerta de un calentamiento global de 2,5 grados Los planes derivados del Acuerdo de París no han conseguido los 1,5 marcados

Sociedad | La ONU alerta de un calentamiento global de 2,5 grados…Los planes derivados del Acuerdo de París no han conseguido los 1,5 marcados

Imagen tomada desde un dron de una barca sobre la superficie seca y cuarteada de la tierra del pantano de Yesa

La ONU alerta de un calentamiento global de 2,5 grados.

Lo que se dice sobre la calidad del aire

Entre todos los contaminantes atmosféricos, hay tres gases que están protagonizando el problema del calentamiento global. A saber, el dióxido de carbono, el metano y óxido nitroso están envenenando nuestro planeta. Lo peor es que lo sabemos, pero no hacemos algo contundente al respecto. Por eso nuestras generaciones futuras están condenadas.

En el caso específico del gas metano, su concentración se ha elevado de forma alarmante. Este gas es el que posee mayor capacidad para atrapar el calor. Afortunadamente, su permanencia en la atmósfera es pasajera. Mientras que el dióxido de carbono si se queda atrapado en la atmósfera.

En este sentido, Petteri TaalasSecretario General de la OMM, ha declarado que: «el continuo aumento de las concentraciones de los principales gases que atrapan el calor, incluida la aceleración récord de los niveles de metano, muestra que vamos en la dirección equivocada».

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Dramática advertencia de la ONU por las metas por el calentamiento global: “Nos queda poco tiempo”

Los compromisos actuales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero dejan al planeta en el camino de superar el límite del calentamiento global acordado por los países en el pacto del clima de París de 2015, según Naciones Unidas.

En conclusión

El dióxido de carbono sigue a la cabeza como el gas que más incide sobre el calentamiento global. Esto debido a la actividad humana, como la quema de combustibles fósiles, la producción de cemento y la ganadería.

Petteri Taalas ha lanzado una advertencia, con el propósito de incentivar a la toma de decisiones inmediatas, que se requieren para frenar el deterioro de nuestro planeta.

Ha dicho que: «como prioridad principal y más urgente, tenemos que reducir las emisiones de dióxido de carbono, que es el principal impulsor del cambio climático y el clima extremo asociado, y que afectarán —a futuro y en corto plazo— el clima durante miles de años, a través de la pérdida de hielo polar, el calentamiento de los océanos y el aumento del nivel del mar».

ONU alerta niveles récord de metano en la atmósfera de la Tierra Su último estudio ha revelado “un aumento excepcional” de dicho gas, cuyo efecto en el calentamiento global es mucho más potente que el CO₂.
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Ciencia – El Sol no es amarillo: Su verdadero color se desarrolla a través de millones de años

El Sol no es amarillo: Su verdadero color se desarrolla a través de millones de años

Así como sucede con otros astros, el color del Sol cambia a lo largo de millones de años. Esto es lo que sabemos.

“Hay pintores que transforman el Sol en una mancha amarilla”, dijo Pablo Picasso en una entrevista en la década de los 50. Y es cierto: la convención humana nos ha enseñado que el astro principal de nuestro Sistema Solar es una bola dorada, que corona la bóveda celeste con cada día que empieza. Sin embargo, a nivel astronómico, esto es poco realista.

A diferencia de lo que nos enseñan en la educación básica, el color del Sol no es estático. Por el contrario, cambia a lo largo de su vida. Y no corresponde precisamente con la manera en la que lo vemos todos los días en el cielo. Aquí te explicamos por qué.

El Sol no es precisamente amarillo

Antes que nada, habría que entender que el Sol es una estrella. Como tal, tiene un espacio de vida: nace, se desarrolla y muere. Según la plataforma Space Place de la NASA, puede entenderse como una “bola brillante y caliente de hidrógeno y helio”, que está en el centro de nuestro Sistema Solar.

Como otras estrellas en el Universo, el Sol emite luz. Esto permite que el espectro de visión humano lo interprete a veces como amarillo, otras como rojo y algunas más como una bola blanca en el cielo. En esta percepción también inciden las condiciones atmosféricas, que modifican la interacción de la luz solar con nuestro planeta.

“El Sol emite luz en todos los colores visibles del espectro electromagnético de manera bastante uniforme”, documenta Space.

“Cuando estos se juntan unidos a la luz del Sol, el Sol aparece blanco. Esto es útil porque si este equilibrio se eliminara, los colores menos favorecidos serían difíciles de ver”.

Aún así, nuestro Sol está catalogado oficialmente como una estrella enana amarilla. Esta etiqueta quiere decir que quema hidrógeno, y que figura entre las más masivas de su grupo, ya que es una G2.

El color de las estrellas cambia

Según la etapa de vida en la que se encuentren, el color de las estrellas cambian. Por eso, las tonalidades que adquiera el Sol va a variar a lo largo de millones de años. En general, todas las estrellas pasan por ser de color azul, blanco, rojo y dorado, según su edad. Hacia el final de su vida, sin embargo, se convierte en una supernova propensa a estallar.

La explosión de una supernova es el fenómeno central de cómo muere una estrella. Según la NASA, este tipo de estallidos cósmicos son los más grandes que ha observado la humanidad en la historia. Suceden cuando una estrella está moribunda —con masas 5 veces más grandes que la de nuestro Sol—, e intenta conseguir combustible para mantenerse con vida.

Entonces, ¿de qué color es el Sol?

En la actualidad, cuando los astrónomos observan al Sol, se enfocan en el rango de longitudes de onda de la luz para determinar su color. Esto incluye la “luz visible y luz que no es visible a simple vista”, explica Space. En las imágenes de la estrella que vemos generalmente se usan filtros, que nos dan una idea de qué color es el Sol.

Por ello, como se muestra en la imagen de la sección anterior, hay ocasiones que las fotografías del astro aparecen con colores con los que generalmente no lo representamos. Morado, verde, azul e incluso rosa figuran entre estas tonalidades, que dependen de los filtros usados para darle color:

“Estas imágenes del sol en luz no visible a menudo se reproducen en colores visibles que generalmente no se asocian con el Sol. Eso significa que hay un verdadero arcoíris de imágenes de colores exóticos de nuestra estrella en línea que representan observaciones en diferentes longitudes de onda de luz”, documenta el medio.

Por ello, comprender el color del Sol dependen totalmente de qué tanto conozcamos del espectro electromagnético. Específicamente, de las diferentes longitudes de onda que éste comprende. Así que no, el Sol no es precisamente amarillo.

(Tomado de National Geographic)

 

Fuente de la Información: http://www.cubadebate.cu/categoria/temas/tecnologia-temas/

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UNICEF: El año más frío del resto de sus vidas

El año más frío del resto de sus vidas

Proteger a los niños de los crecientes impactos de las olas de calor

Reflejos

La crisis climática se está acelerando rápidamente y, con ella, las olas de calor se están volviendo más largas, fuertes, extendidas y frecuentes. Alrededor de 559 millones de niños ya están expuestos a una alta frecuencia de olas de calor y alrededor de 624 millones de niños están expuestos a una de las otras tres medidas de calor alto: duración de la ola de calor alta, severidad de la ola de calor alta o temperaturas extremadamente altas.

Este informe proporciona aún más evidencia de que los niños están en la primera línea de la crisis climática.

Para 2050, se pronostica que prácticamente todos los niños del planeta (más de 2000 millones de niños ) enfrentarán olas de calor más frecuentes, independientemente de si el mundo logra un ‘escenario de bajas emisiones de gases de efecto invernadero’ con un calentamiento estimado de 1,7 grados en 2050 o un ‘escenario de emisiones de gases de efecto invernadero muy alto’. escenario de emisión de gases de efecto invernadero’ con un calentamiento estimado de 2,4 grados en 2050.

Estos hallazgos subrayan la necesidad urgente de adaptar los servicios de los que dependen los niños a medida que se desarrollan los impactos inevitables del calentamiento global. También aboga por una reducción de emisiones más sustancial, para evitar los peores impactos de las otras medidas de alta temperatura. Millones de niños más estarán expuestos a olas de calor de gran gravedad y temperaturas extremadamente altas, según el grado de calentamiento global alcanzado. Los niños de las regiones del norte enfrentarán los aumentos más dramáticos en la severidad de las olas de calor, mientras que para 2050, casi la mitad de todos los niños en África y Asia enfrentarán una exposición sostenida a temperaturas extremadamente altas.

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El calor es especialmente dañino para la salud de los niños y afecta su educación y medios de subsistencia futuros. Los países deben actuar ahora:

Proteger a los niños de la devastación climática mediante la adaptación de los servicios sociales.

Preparando a los niños para vivir en un mundo con cambio climático. 

Priorizar  a los niños y jóvenes en las finanzas y los recursos climáticos. 

Prevenir una catástrofe climática al reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y mantener vivo 1,5 grados centígrados.

Casi todos los países están experimentando olas de calor cambiantes. Lo que cada gobierno haga ahora determinará la supervivencia de los menos responsables de esta crisis: nuestros niños y jóvenes.  

Autor(es): UNICEF

Fuente de la Información: https://www.unicef.org/reports/coldest-year-rest-of-their-lives-children-heatwaves

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Brasil: La Tierra con dolores de parto: ¿vendrá el gran salto salvador?

La Tierra con dolores de parto: ¿vendrá el gran salto salvador?

Leonardo Boff

Nadie puede negar que nuestro Hogar Común, la Tierra viva, se está preparando para una gran transición. Lo que hemos vivido en los últimos siglos como paradigma de civilización, es decir, la forma como habitamos y organizamos la Casa Común, a base de la explotación ilimitada de sus recursos naturales, no puede continuar. Este paradigma ha agotado sus potencialidades de realización. Ha entrado en agonía. Pero ésta todavía puede prolongarse un buen tiempo.


       Él se tendió involuntariamente una gran trampa: comenzó con el mayor acto terrorista cometido por Estados Unidos al lanzar dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, devastando todo tipo de vida. J. P. Sartre reaccionó entonces diciendo: nos hemos adueñado de nuestra propia muerte y podemos poner fin a nuestra especie. Uno de los más importantes historiadores modernos, Arnold Toynbee. fue severo al constatar consternado: “cupo a nuestra generación presenciar la manera de autodestruirnos; ella no será obra de Dios sino de nosotros mismos”. Inventamos las más diferentes formas del principio de autodestrucción. La tecnociencia moderna, que tantos beneficios nos ha traído, se ha vuelto irracional y enloquecida porque es suicida.

       Las múltiples crisis por las que está pasando todo el planeta son como una especie de dolores de parto. La mayor de ellas ha sido y es la irrupción del coronavirus. Este afectó solamente a los seres humanos. No respetó los límites de soberanía de los países e hizo que la máquina de matar de las potencias militaristas pareciese ridícula.

       Quien no solo constata los hechos sino que procura discernir el mensaje oculto en ellos, debe preguntarse: ¿qué nos quiere comunicar Gaia, la Tierra viva, con la Covid-19 que ha causado ya diez millones de víctimas?

       Seguramente es una respuesta de la Madre Tierra contra las violencias sistemáticas que sus hijos e hijas están llevando a cabo contra ella desde hace siglos, una verdadera Guerra, sin ninguna posibilidad de ganarla. Hemos sobrepasado los límites soportables del sistema-Tierra de tal modo que necesitamos más de un planeta y medio (1,7) para mantener nuestro estilo consumista de vida. Es la llamada Sobrecarga de la Tierra (Earth Overshoot). Todos las señales se han puesto en rojo: tenemos un cheque sin fondos. En otras palabras: los bienes y servicios necesarios para garantizar la vida se están agotando.

       Con un poco más puede ocurrir un colapso de las bases que sustentan ecológicamente la vida en el planeta. ¿Quiénes de los jefes de Estado y grandes gerentes (CEOs) de las megacorporaciones reflexionan y toman decisiones ante tal situación-límite de nuestra Casa Común? Tal vez tengan conocimiento de la situación real, pero no le dan importancia, porque si se la dieran deberían cambiar completamente el modo de producción, renunciar a las fabulosas ganancias económicas, cambiar su relación con la naturaleza y acostumbrarse a un consumo más frugal y más solidario.

       Porque no ocurre eso, entendemos las palabras del Secretario General de la ONU, António Guterrez, hace poco en Berlín en un encuentro sobre el cambio climático: “Tenemos una única elección: la acción colectiva o el suicidio colectivo”. Antes, en Glasgow, con ocasión de la COP 26 sobre el cambio climático, afirmó perentoriamente: “o cambiamos o estamos cavando nuestra propia sepultura”.

       Tal vez el peligro más inminente del cambio de situación de nuestra Casa Común sea el alarmante calentamiento global, constatado en los últimos tiempos. En el Acuerdo de París de 2015 se había acordado restringir hasta 2030 la subida de 1,5 grados centígrados para evitar grandes daños a la biosfera. Con el desprendimiento masivo de metano, debido al deshielo de los cascos polares y del premafrost (que va desde Canadá hasta los confines de Siberia) han sido liberadas millones de toneladas de metano. Este es 28 veces más dañino que el CO2. Debido a estos cambios, el ICLL admitió que no en 2030 sino en 2027 se produciría un aumento de la temperatura de entre 1,5 y 2,7 grados centígrados.

       Los eventos extremos que actualmente están ocurriendo en Europa, India y otros lugares, con grandes incendios y un calor nunca antes experimentado, y al mismo tiempo el frío inusitado en el Sur del mundo, están dando muestras de que la Tierra ha perdido su equilibrio y está buscando otro.

       Resumiendo el discurso: de seguir esta tendencia ¿qué futuro nos espera? ¿Podrá la especie humana haber alcanzado su clímax, como todas las especies a su tiempo, y desaparecer? ¿O puede ocurrir, gracias al ingenio humano o a las propias fuerzas del planeta Tierra conjugadas con las energías del universo, que dé un salto de calidad e inaugure así un nuevo orden, dando continuidad a la especie humana? Si esto ocurre, situación que auguramos, no se hará sin muchos sacrificios de vidas de la naturaleza y de la propia humanidad.

       Hace 67 millones de años cayó en el Caribe un meteoro de casi 10km de extensión que destruyó a los dinosaurios y al 75% de todas las formas de vida, pero respetó a nuestros ancestros. ¿No podría ocurrir algo semejante con nuestro planeta Tierra? Probablemente no un meteoro rasante, pero sí cualquier otro inconmensurable desastre ecológico-social.

       Si sobrevivimos, la Tierra habrá dado el salto salvador y realizado el parto tan esperado. Los dolores de parto habrán pasado y finalmente se habrá generado el bioceno y el ecoceno. La vida (bio) y el factor ecológico (eco) ganarán centralidad, comprometiendo nuestro cuidado y todo nuestro corazón.

       Que este desiderátum sea una utopía viable que nos permita continuar sobre este bello y sonriente planeta.

 

*Leonardo Boff ha escrito El doloroso parto de la Madre Tierra, Vozes 2021.

Traducción de Mª José Gavito Milano

Fuente de la Información: https://www.atrio.org/2022/09/la-tierra-con-dolores-de-parto-vendra-el-gran-salto-salvador/
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Mundo Ecológico: Cargarse el mundo es posible, construir uno mejor también

Cargarse el mundo es posible, construir uno mejor también

Fuentes: La marea climática

Muchos de los nombres que pasaron por la Biennal, el espacio de pensamiento celebrado en Barcelona, coincidían en la necesidad de generar horizontes que nos pongan en marcha. Eso sí: desde lo colectivo y evitando el optimismo vacío.

Barcelona se despide, un año más, de una Biennal de Pensament en la que la emergencia climática ha tenido un papel preponderante. Han sido varias las mesas redondas dedicadas a abordar esta temática desde diferentes perspectivas. Ciudad y comidaciudad zerocambio climático y tecnologíainterespecismo o los retos que plantea la proliferación de distopías han copado algunas de las conversaciones.

Cada dos años, la ciudad condal invita a todo el que se quiera acercar a las numerosas conversaciones organizadas a pensar juntas, plantear dudas y proponer respuestas. Y todo es gratis. Este año, además, el festival ha descentralizado la mayoría de sus actos, lo que ha provocado que los tentáculos de esta invitación a pensar se extendiesen por los diferentes barrios de la capital catalana. Y ha sido un éxito.

El mundo se hunde. Y tú, ¿cómo lo llevas?

Es domingo y este es uno de los últimos actos de la Biennal. Las temperatura, veraniega en pleno otoño, nos recuerda la espada de Damocles que llevamos encima: el cambio climático. Es quince de octubre y hay gente con  sandalias, shorts y tirantes. En los medios, dos maneras de enfocarlo: hay quien continua diciendo que es una suerte, que ‘el verano se alarga’; otros, más cautos, más conscientes, y también más responsables, aseguran que el hecho de que el calor se mantenga está lejos de ser una buena noticia.

Emergencia climática, crisis económicas, pandemias, desigualdades, guerras. ¿Qué hacemos con todo esto? Ante este panorama, esta cuestión y delante de más de un centenar de personas, George Monbiot (Reino Unido, 1963) y la filósofa francesa Corine Pellunchon (Francia, 1967) leyeron manifiestos preparados especialmente para la ocasión. La intervención de Monbiot, por videoconferencia, fue contundente: hay que ampliar el círculo de las demandas para poder avanzar. “Los grandes cambios se producen gracias a los grandes pasos de las sociedad, pero tiene que haber una estrategia, una visión; porque esa es la única manera política que existe de conseguir cambiar las cosas”.

El escritor puso como ejemplo la alta efectividad de las campañas de la comunidad LGTBIQ, que, a lo largo de los años, ha ido ampliando las demandas como pura estrategia de supervivencia. “Cuando hay una estrategia, la sociedad van con ella, porque la ciudadanía no se quiere quedar fuera, no quiere vivir en el ostracismo”. Monbiot hacía referencia al dato del 25%: “cuando el mensaje llega a un 25% de la sociedad, entonces es cuando se empieza a producir el cambio; pero tiene que haber ese 25% de consenso”, explicó.

Por su parte, Corine Pellunchon aprovechó la atención del público para hablar de esperanza, “que nada tiene que ver con el optimismo”, y que se diferencian por hacer referencia la primera a aspiraciones colectivas, y la segunda a aspiraciones individuales. “Son tiempos trágicos para la esperanza, porque tenemos ante nosotros la posibilidad de la catástrofe, el final no del mundo, pero sí de nuestro mundo”, insistía ante los asistentes. Ante el catastrofismo, Pellunchon apuesta por “la oportunidad, la posibilidad, la revolución”. Sin embargo, porque siempre hay un sin embargo, advertía: “para poder ver el inicio de una nueva era, la era del vivir, primero tenemos que perder nuestras ilusiones”. ¿Acaso no están perdidas, ya? Quizás no: “la esperanza es el paso de la muerte a la vida, es tener expectación por algo; y eso está relacionado con la belleza y la supervivencia”. Saber el origen del sufrimiento no impide sufrir, pero la amenaza de un colapso inminente debería servirnos para definir qué queremos en la vida y qué no, alegaba Pellunchon en su manifiesto. “Hay que ser pragmático; y plantear dudas y proponer respuestas, una decisión. La utopía es una condición”.

Utopía es una de las palabras que daba título a este encuentro, pero iba, como casi siempre,  acompañada de su contraria: distopía, algo sobre lo que Layla Martínez (Madrid, 1987) ha investigado y escrito vastamente. También la persona que la acompañaba sobre el escenario, el filósofo y escritor catalán Eudald Espluga (Girona, 1990),  ha reflexionado de manera extensa acerca de este género y sobre sus bondades y peligros.

Si algo parece evidente es que hemos llegado al fin de la idea del progreso, como aseguraba Layla Martínez: “Uno de los aspectos clave del paso de la modernidad a la posmodernidad es la idea de que el progreso ha dejado de funcionar. El futuro ya no nos parece un lugar mejor, sino todo lo contrario: nos provoca ansiedad y miedo”. Este punto de inflexión que lo cambió todo se empezó a gestar a finales de la década de los setenta y principio de los ochenta. Es ahí, según Martínez, cuando se inicia este desgaste del futuro, “cuando se empieza a pensar que una sociedad mejor no es posible”.

Esto se ha visto traducido en la disminución contundente de la publicación de utopías y en un aumento considerable de la producción cultural distópica, que nos muestra un futuro catastrófico a todos los niveles. “Ni siquiera hace falta pensar en una sociedad perfecta, sino una un poco mejor. ¿Qué ha pasado para que en cien años haya cambiado tanto la imaginación cultural sobre el futuro?”, se preguntaba la autora.

Esta pregunta puede tener multitud de respuestas, o quizás incluso ninguna. Una de ellas es que la producción cultural a menudo se relaciona con la realidad. Y la realidad en la que vivimos no es buena. Otra es que es la producción cultural produce realidades. El problema no sería tanto la presencia de distopías, que a menudo nos quieren alertar de un mal futuro, sino la sobreproducción actual de estas. “El problema es que no haya otra cosa. Estas distopías conforman nuestra imaginación sobre lo que va a suceder y puede llevar a una especie de parálisis colectiva. Si todo el mundo piensa que el futuro va a ser peor, entonces tendrán la percepción de que el presente no es tan malo”; explicaba Martínez. El virgencita, virgencita, que me quede como estoy de toda la vida. El caso es que estamos muy lejos de vivir en un presente ideal. Todo lo contrario: vivimos un presente violento que nos corrompe y nos maltrata, tanto en el plano individual como en el colectivo. Si refugiarnos en pretérito es problemático porque nos conduce a la melancolía de un pasado idealizado que no fue, negarnos la posibilidad de un futuro mejor es negar la vida

Imaginar el fin del capitalismo es posible

Eudald Espluga tiene una respuesta contundente: “es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”. Sin embargo, el filósofo y escritor catalán no quiere quedarse anclado en un mantra que no nos lleva a ningún lado y lanza una propuesta: ¿por qué no romper con la idea de temporalidad explícita que existe en las utopías? “Apuesto por que el concepto de utopía no sea estático, tal y como propone Maggie Nelson con el concepto de libertad. ¿Por qué no dejamos de hablar de utopías y empezamos a hablar de ‘prácticas utópicas’ como un ejercicio constante y continuo de transformación de nuestras condiciones de vida?”. Para poder movernos de la era distópica a una utópica, Espluga ve necesario dejar de ver la utopía como un estadio que predecimos y apostar por una lógica propiciatoria que transforme las condiciones en la que nos encontramos. Sin olvidarnos, obviamente, de “imaginar las transformaciones de poder necesarias”.

Imaginar puede que sea el primer paso para cambiar lo que no nos gusta de nuestro alrededor, pero hace falta más: mucho más. Para comenzar, y como aseguraba Eduardo Galeano: ir dos pasos más allá. “Adelantarnos es lo que nos permite avanzar. Eso, y pensar en medidas que podamos visualizar en un horizonte cercano. Por ejemplo, creer en la reducción de la jornada laboral. Es algo que se puede hacer ya y que es técnicamente factible —de hecho, se están haciendo pruebas piloto en algunas empresas portuguesas—. Hay que buscar medidas, huir de las propuestas tibias y sobre todo, no dejar que el pensamiento utópico caiga en manos del capitalismo”, sentenciaba Layla Martínez.

El pasado domingo en Barcelona, Martínez, Espluga, Monbiot y Pellunchon coincidían en algo: hay que generar horizontes que nos pongan en marcha. Y para llevar a cabo esta tarea, solo hay una manera de hacerlo: desde lo colectivo y evitando el optimismo vacío, frecuentemente aliado del discurso individualista. Para ello, también es necesario alejarse de la nostalgia y mirar a largo plazo. “Los discursos que miran a 30 o 40 años vista no tienen sentido”, aseguraba Espluga.

Para finalizar, Layla Martínez lanzaba una propuesta: “¿por qué no reapropiarnos de la idea del fin del mundo?”. Y tiene razón: es posible que no se acabe el mundo, sino que estemos ante el fin de una era. “Se acaba esto y está bien que se acabe. ¿Por qué no apostar para que se acabe este mundo y para que empiece otro? Esto me parece fértil”. Chapeau.

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/cronica-biennal-2022-utopia-distopia/

Fuente de la Información: https://rebelion.org/cargarse-el-mundo-es-posible-construir-uno-mejor-tambien/

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