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Cuando la Ley se convierte en instrumento de limpieza étnica

El treinta de marzo de 2026, el Parlamento israelí (Knesset) aprobó una ley que impone la pena de muerte por ahorcamiento a los palestinos condenados por tribunales militares en casos que involucren ataques mortales, con ejecución a realizarse dentro de los noventa días posteriores a la sentencia. Esta no es una ley penal. Es un instrumento codificado de limpieza étnica, que opera dentro de un sistema de apartheid documentado, protegido por una cobertura política estadounidense sin precedentes. Para comprender lo que ha ocurrido, no podemos comenzar solo con la ley. Debemos comenzar con la estructura completa que la produjo.

La pena de muerte: la solución más barata de un estado en crisis

Desde mi postura de principios y humanitaria, rechazo, total y categóricamente, la pena de muerte. El derecho a la vida es un derecho inherente, inseparable de la humanidad de una persona, y ningún Estado, independientemente de la legitimidad que reclame, tiene el derecho de confiscarlo.

Nadie nace criminal o violento. Todo ser humano nace en la plenitud de la inocencia. Son circunstancias y condiciones específicas las que transforman a una persona en criminal: la pobreza, el desempleo, la ausencia de protección social, la tiranía, y la discriminación y represión nacional, religiosa y de clase. La pena de muerte proporciona a los gobiernos fracasados un pretexto prefabricado para evadir su verdadera responsabilidad de abordar las causas raíces del crimen y la violencia.

Es la solución más fácil y menos costosa, mientras que abordar las raíces del crimen es costoso y exige un trabajo serio y genuino, trabajo que las autoridades corruptas e incapaces no muestran ningún interés en emprender.

La pena de muerte es, en su esencia, un castigo violento, punitivo e inhumano, enraizado en la lógica de la venganza más que en la rehabilitación y la reforma. Es también, por su propia naturaleza, un castigo clasista y discriminatorio: la gran mayoría de los condenados a muerte en todo el mundo pertenecen a las clases populares, comunidades marginadas, y minorías nacionales y religiosas, personas que no pueden costear representación legal y no tienen ninguna conexión con los centros de poder e influencia. Rara vez escuchamos de una persona adinerada o políticamente influyente ejecutada por un delito criminal.

Además, es un castigo irreversible en un mundo donde los tribunales están plagados de graves errores judiciales, y donde la abrumadora mayoría de las confesiones se obtienen bajo coacción, tortura y presión psicológica y física. Cuando la pena de muerte se ejecuta contra una persona inocente, no hay retorno posible ni compensación posible, y esto solo es suficiente para rechazar este castigo en su raíz misma.

Las sociedades más humanas en su enfoque del crimen, y las más justas en la distribución de la riqueza, son las más capaces de reducir la violencia. Matar en nombre de la ley no produce seguridad. Produce un Estado que sobresale en la venganza y fracasa en la reforma, un Estado que, a través de la práctica de la ejecución, arraiga una cultura de muerte y la extiende por toda la sociedad.

La nueva ley: codificando lo que antes se practicaba en las sombras

El gobierno israelí actual es el más derechista, extremo y racista en toda la historia de Israel. Incluye ministros que describen a los palestinos en un lenguaje que explícitamente les despoja de su humanidad, y que defienden públicamente el desplazamiento forzado, la anexión y el exterminio físico como políticas oficiales del Estado más que como opiniones marginales. Este gobierno no nació en un vacío y no gobernó en aislamiento. Alcanzó este nivel de audacia en el crimen codificado porque sabe que está protegido a nivel internacional, y que el precio que pagará no será suficientemente alto como para alterar sus cálculos.

La cobertura política más significativa hoy proviene de Washington. La administración Trump, que representa la derecha populista nacionalista estadounidense en su forma más desenfrenada, proporciona a Israel un apoyo estratégico incondicional que supera todo lo ofrecido por administraciones estadounidenses anteriores.

Este apoyo no es meramente una postura diplomática. Es una alianza ideológica entre dos movimientos de derecha racistas convergentes: ambos consideran la supremacía nacional como fuente de legitimidad, ambos usan el discurso de la seguridad y el terrorismo para justificar crímenes contra pueblos oprimidos, y ambos trabajan para desmantelar las instituciones internacionales de supervisión que podrían pedirles cuentas.

Esta alianza otorga a la derecha israelí todo lo que necesita para escalar sus violaciones: protección en el Consejo de Seguridad mediante el veto estadounidense, cobertura mediática a través de la maquinaria de la derecha estadounidense, y una falsa legitimidad internacional que presenta la ocupación como defensa legítima y el apartheid como necesidad de seguridad.

Lo nuevo aquí no reside en el acto mismo. Israel ha llevado a cabo durante décadas ejecuciones extrajudiciales mediante asesinatos, liquidaciones en el campo y bombardeo directo de poblaciones civiles. Muchas de estas operaciones han cobrado la vida de docenas de civiles que rodeaban a sus supuestos objetivos, convirtiéndolos en una forma de ejecución colectiva envuelta en el lenguaje de la seguridad y la disuasión.

Lo nuevo hoy es que el Estado ya no se contenta con matar en secreto. Ahora lo hace abiertamente, otorgándole legitimidad legislativa e incorporándolo a su arsenal legal declarado. Esto no es valentía al reconocer lo que ocurre en las sombras. Es la audacia de normalizar el crimen.

La estructura legal dual: dos caminos hacia la ejecución

Esta ley no surge en un vacío legal. Se enmarca en una estructura legal dual que ha existido durante años, construida sobre dos vías distintas que pueden conducir a sentencias de muerte. La vía civil, dentro de Israel, define ciertos actos dentro de un marco de «terrorismo» y establece condiciones legales especiales que podrían teóricamente abrir la puerta a la aplicación de la pena. Esta vía puede abarcar a algunos palestinos árabes dentro de Israel o detenidos en relación con eventos como los ataques del 7 de octubre de 2023, según algunos análisis. La vía militar, aplicada en Cisjordania a los palestinos bajo ocupación, opera dentro de un sistema judicial completamente separado. Esta dualidad legal refleja una estructura colonial que coloca a dos grupos humanos bajo dos sistemas legales radicalmente diferentes.

La pena de muerte en Israel no es del todo nueva, aunque históricamente estaba casi congelada y raramente aplicada, utilizada solo en un número muy limitado de casos excepcionales, el más notable siendo la ejecución de Adolf Eichmann en 1962. El cambio actual no es meramente una reactivación de la pena. Va más lejos, ampliando su alcance dentro de un contexto político y colonial claro.

El palestino en los territorios ocupados no es juzgado ante un sistema de igualdad legal. Es juzgado ante un tribunal militar que opera dentro de una estructura colonial, despojado de las garantías más básicas de un juicio justo, con tasas de condena que se aproximan a la totalidad, y con la mayoría de las confesiones obtenidas bajo coacción y presión psicológica y física.

La condena está casi predeterminada antes de que comience el juicio. En contraste, el ciudadano judío israelí que comete una ofensa comparable es juzgado dentro de un sistema legal completamente diferente, uno que no lo somete a tribunales militares ni a los mismos procedimientos excepcionales.

Esta discriminación no es un defecto corregible mediante la enmienda de un texto. Es la esencia misma de una estructura legal que divide a los seres humanos en categorías distintas de vida y derechos. Cuando a un sistema como este se le otorga la autoridad de ejecutar a una persona en noventa días sobre la base de un juicio militar con tasas de condena casi automáticas, no estamos ante una ley penal. Estamos ante un instrumento codificado de limpieza étnica.

Los detalles de la ley: ejecución bárbara sin salvaguardas

Lo que distingue a esta ley de otra legislación penal no es solo el castigo en sí mismo. Es el diseño sistemático para eliminar cada salvaguarda legal que pudiera prevenir su ejecución. El fiscal no necesita solicitar la pena de muerte, y la aprobación de un panel de tres oficiales militares es suficiente para emitir una sentencia de muerte. Se requiere que los jueces registren justificaciones excepcionales si desean reemplazar la ejecución por cadena perpetua, lo que invierte completamente la lógica de la justicia: el incumplimiento predeterminado se ha convertido en ejecución y la excepción es la clemencia. Las vías de apelación y revisión están severamente restringidas, con cualquier posibilidad de indulto eliminada, mientras que los condenados son mantenidos en aislamiento casi total con una severa restricción del derecho a representación legal, ya que solo se permite a un abogado comunicarse con su cliente mediante videollamada.

Junto a esta ley promulgada, hay otro proyecto de ley que aún se está preparando ante el Knesset, conocido como la ley sobre el enjuiciamiento de los participantes en los eventos del 7 de octubre. Establece tribunales militares excepcionales con jurisdicción retroactiva para enjuiciar a los acusados de participar en los ataques del 7 de octubre de 2023. Estos tribunales están autorizados a apartarse de las normas estándar de prueba y procedimiento, e imponer la pena de muerte por simple mayoría sin que el fiscal lo solicite. Juntas, las dos leyes constituyen una expansión sin precedentes del alcance de la pena de muerte y eliminan las salvaguardas procesales que habían limitado su aplicación durante décadas.

A nivel internacional, la Unión Europea advirtió explícitamente que llevar a cabo la ejecución por ahorcamiento constituye una violación absoluta de la prohibición internacional del trato cruel, inhumano y degradante. Expertos de la ONU confirmaron que los juicios militares israelíes de civiles generalmente no cumplen con los estándares de un juicio justo bajo el derecho internacional, y que cualquier sentencia de muerte emitida por ellos constituye una violación adicional del derecho a la vida. Añadieron que la privación de un juicio justo es en sí misma un crimen de guerra.

El movimiento de colonos: de los márgenes al corazón de la toma de decisiones

Esta escalada no puede separarse del creciente papel del movimiento de colonos en Cisjordania, que se ha transformado a lo largo de décadas desde grupos en los márgenes del mapa político hasta una fuerza política influyente dentro de la propia estructura del Estado israelí. Este movimiento ahora impulsa políticas cada vez más extremas y conduce la expansión de las herramientas de represión y castigo, incluida la legislación más dura como la ley recientemente aprobada. Este cambio es producto de una estrategia sistemática para construir una presencia demográfica y política en los territorios ocupados, acompañada de financiamiento gubernamental continuo y protección militar permanente.

Los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados representan una violación clara y documentada del derecho internacional. El Artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra prohíbe a una potencia ocupante transferir a sus ciudadanos a los territorios que ocupa. La Corte Internacional de Justicia confirmó en su opinión consultiva en 2024 que la ocupación israelí en curso y el establecimiento de asentamientos son ilegales bajo el derecho internacional, y pidió su terminación. La Resolución 2334 del Consejo de Seguridad, adoptada por unanimidad en 2016, afirma que los asentamientos no tienen validez legal alguna y constituyen un obstáculo mayor para la paz. Sobre el terreno, el número de colonos hoy supera los setecientos mil, en una realidad que fragmenta la continuidad geográfica palestina y transforma Cisjordania en enclaves aislados.

Representantes de este movimiento hoy ocupan carteras ministeriales fundamentales, y las políticas del Estado hacia los palestinos reflejan directamente sus agendas. Lo que hasta hace poco se consideraba discurso marginal dentro de la sociedad israelí se ha convertido ahora en política oficial del Estado, traducida en leyes vinculantes que afectan directamente las vidas y los derechos de los palestinos. Esto coloca a la comunidad internacional ante una mayor responsabilidad para confrontar un sistema que ya no oculta sus objetivos.

El apartheid: una designación legal, no un insulto político

Describir a Israel como un sistema de apartheid ya no es meramente retórica política. Se ha convertido en una designación legal documentada, respaldada por importantes organizaciones internacionales de derechos humanos. Amnistía Internacional concluyó en su informe de 2022 que Israel practica un sistema de apartheid contra los palestinos construido sobre represión sistemática y discriminación institucional, extendiéndose por los territorios ocupados y dentro de las comunidades palestinas dentro del propio Israel. Human Rights Watch confirmó en su informe de 2021 que las autoridades israelíes están cometiendo los crímenes de apartheid y persecución a través de políticas destinadas a entronizar el dominio de un grupo nacional sobre otro.

Estas conclusiones provienen de organizaciones internacionales serias que trabajan según metodologías legales rigurosas y documentación de campo precisa. No pueden ser desestimadas excepto invocando la misma lógica defensiva utilizada por los arquitectos del sistema de apartheid de Sudáfrica en el pasado.

Cuando la nueva ley de pena de muerte se coloca dentro de este contexto, queda claro que es un eslabón lógico dentro de un sistema integrado de dominación que controla la tierra, el movimiento y la identidad, y ahora añade a estos un control directo sobre el derecho a la vida misma. El apartheid no meramente suprime al otro. Trabaja para erosionar el valor humano del otro hasta el punto de hacerlo adecuado para la subyugación y la aniquilación, sin desencadenar una respuesta moral proporcionada de las grandes potencias que patrocinan este sistema, lo financian y lo arman.

El aislamiento internacional integral: la obligación de cada estado en el mundo

El sistema de apartheid de Sudáfrica no cayó a través de un despertar repentino entre sus élites gobernantes. Cayó bajo el peso de presiones acumuladas desde múltiples direcciones: aislamiento internacional integral, político, económico, académico y cultural; una lucha interna larga y costosa; y la erosión gradual de la legitimidad del sistema a medida que los costos del aislamiento comenzaban a afectar a sectores cada vez más amplios de la propia sociedad blanca. Esta es la lección histórica que no puede ignorarse.

Hoy, cada Estado en el mundo está llamado a imponer un aislamiento internacional integral al Estado de apartheid israelí. Esto no es un llamado a la solidaridad simbólica o a declaraciones retóricas rápidamente olvidadas. Es la descripción de una obligación política y moral vinculante para cada Estado que afirma respetar el derecho internacional y los derechos humanos.

Cortar relaciones diplomáticas, imponer sanciones económicas, congelar acuerdos de armas, retirar inversiones, imponer boicots académicos y culturales, y perseguir a los funcionarios responsables ante los tribunales internacionales son herramientas disponibles y necesarias. Los únicos obstáculos para su aplicación son la voluntad política y la sumisión a la presión estadounidense.

La posición internacional actual revela una ecuación vergonzosa. Los Estados que hablan de derecho internacional y derechos humanos en sus foros oficiales simultáneamente continúan normalizando sus relaciones con Israel y silencian sus críticas por temor a la presión de la derecha estadounidense.

Esta sumisión a la coerción constituye una participación activa en sostener y prolongar el sistema. Los Estados que permanecen en silencio frente a los crímenes de Israel comparten una parte de la responsabilidad moral y política por cada víctima de este sistema. La presión popular en estos países, a través de movimientos sociales, fuerzas izquierdistas y progresistas, y organizaciones de derechos humanos, es la herramienta necesaria para romper este silencio cómplice y obligar a los gobiernos a alinear sus políticas con sus principios declarados más que con sus intereses estrechos.

Al mismo tiempo, la presión externa por sí sola no es suficiente. El cambio radical requiere la lucha de todos los que viven en esta tierra, judíos, árabes y todos los demás pueblos, contra el sistema mismo. Los israelíes que rechazan este camino existen, y sus voces merecen apoyo, no aislamiento.

Construir un Estado de ciudadanía verdaderamente igual, fundado en la plena igualdad de derechos para todos los habitantes sin discriminación nacional o religiosa, un Estado democrático civil que trascienda la lógica de la supremacía nacional y coloque al ser humano en el centro, es el único horizonte viable para cualquiera que genuinamente busque una salida de este impasse histórico.

Contra una lógica, no contra un castigo solo

La justicia no se logra mediante el asesinato o la venganza. El crimen y la violencia son fenómenos sociales profundamente enraizados en la ocupación, la pobreza, el desplazamiento y la represión acumulada a través de generaciones. Cuando un Estado ocupante recurre a la pena de muerte contra un pueblo ocupado, respaldado por la administración estadounidense más parcial de la historia moderna, no está abordando la violencia. La está inflamando, reproduciéndola, y añadiendo a ella una nueva capa de injusticia y agravios.

La pregunta real no es cómo acabar con la vida de alguien que ha cometido un acto de violencia. La pregunta honesta es: ¿por qué los seres humanos recurren a la lucha armada y la violencia en primer lugar, y quién lleva la verdadera responsabilidad por el sistema colonial que la produce, la perpetúa y la financia?

La lucha genuina no se limita a un castigo legal específico, por grave que sea. Apunta a una lógica completa que transforma al Estado en un instrumento de muerte, la ley en una cobertura para la discriminación, y la pertenencia nacional en un criterio para el valor de la vida humana. Quienes alimentan y protegen esta lógica a nivel internacional llevan su responsabilidad histórica y moral, ya sea que se sienten en Tel Aviv o en Washington.

La lucha para abolir la pena de muerte, desmantelar el sistema de apartheid israelí, y aislar la alianza de derecha racista que lo protege no son batallas separadas. Son expresiones múltiples de una única lucha de liberación que coloca a cada ser humano, sin excepción, en el centro del valor, el derecho y la dignidad. Ejecutemos la pena de muerte misma, y que sea su propia víctima final.

Enlaces relacionados con el tema

Amnesty International. (march 2026): Israel/OPT: Newly adopted death penalty law must be repealed, Israel/OPT: Newly adopted death penalty law must be repealed

Amnesty International, febrero de 2022, «Israel’s Apartheid against Palestinians: Cruel System of Domination and Crime against Humanity», informe completo: https://www.amnesty.org/en/documents/mde15/5141/2022/en/
https://www.amnesty.org/en/latest/campaigns/2022/02/israels-system-of-apartheid/
https://www.amnesty.org/en/latest/news/2022/02/israels-apartheid-against-palestinians-a-cruel-system-of-domination-and-a-crime-against-humanity/

Human Rights Watch, abril de 2021, «A Threshold Crossed: Israeli Authorities and the Crimes of Apartheid and Persecution» https://www.hrw.org/news/2021/04/27/abusive-israeli-policies-constitute-crimes-apartheid-persecution

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Venezuela “El hambre no educa”: Maestros rechazan medidas de Delcy Rodríguez por omitir salarios

La Federación Venezolana de Maestros (FVM) difundió este jueves un comunicado oficial en el que manifiesta su rechazo frontal a las declaraciones que la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, dirigió a la nación el pasado 8 de abril sobre un aumento de salarios a partir del 1 de mayo próximo.

En el texto, la organización sindical, que agrupa a miles de educadores del país, asegura que el mensaje del Ejecutivo no aporta soluciones a la crisis que vive el sector educativo.

“Lejos de ofrecer respuestas, profundiza la desesperanza”, afirman los maestros. La FVM detalla cuatro razones principales para su posición: En primer lugar, critica la ausencia de un salario digno.

“Es inaceptable que no se haya anunciado un ajuste del salario mínimo que cumpla con el precepto constitucional de suficiencia”, señala el documento; los docentes, añade, «enfrentan cada día el hambre y la pobreza sin ingresos suficientes para cubrir la canasta básica».

En segundo lugar, denuncia la paralización de la contratación colectiva. La central sindical exige respuestas concretas sobre los beneficios pendientes y rechaza las respuestas evasivas que, a su juicio, vulneran derechos ya adquiridos.

Tercero, la FVM expresa desconfianza ante el anuncio de nuevas comisiones. “Históricamente, estas instancias solo han servido para dilatar y no para llegar a acuerdos efectivos. Los problemas del magisterio requieren voluntad política y no más burocracia», agregan.

Por último, los docentes reclaman transparencia fiscal sobre los fondos recaudados mediante impuestos específicos para mejorar las pensiones.

“Hasta la fecha, los jubilados no han percibido mejora alguna”, indica el comunicado.

Los maestros exigen la fijación inmediata de un salario mínimo acorde con la realidad económica, la reanudación de la discusión de la convención colectiva, la ejecución transparente de los recursos para la seguridad social y el cumplimiento de la Ley de Amnistía para los presos políticos, además de elecciones libres.

El documento cierra con una frase contundente: “La educación de una nación no puede sostenerse sobre el hambre de sus educadores”.

La FVM asegura que se mantiene en alerta permanente junto a sus bases en defensa de los trabajadores de la educación.

“El hambre no educa”: Maestros rechazan medidas de Delcy Rodríguez por omitir salarios

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Argentina: 173 días de incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario ¿qué plan de lucha necesitamos para lograr su aplicación?

Ileana Celotto

Efectivamente van al momento de escribir esta nota 173 días desde que se incumple la Ley de Financiamiento Universitario, conquistada con planes de lucha desde 2024. Superando el veto presidencial y con fallos a favor, debería haber sido aplicada y los salarios de docentes y no docentes haber sido recompuestos de acuerdo a la pérdida con respecto a la inflación, lo mismo que un aumento sustancial en las becas estudiantiles. Hoy no sólo ni siquiera fue reglamentada sino que el gobierno envió hace un par de semanas un nuevo proyecto que en los hechos anula sus aspectos principales en cuanto a lo salarial y a las becas para los alumnos.

Si bien el gobierno presenta al nuevo proyecto como una “modificación” para adecuarlo a las exigencias de la política del déficit cero, es un paso más que da el gobierno en el vaciamiento de la educación superior, estatal, pública y gratuita.

Hoy un profesor universitario que trabaja las mismas horas que un maestro de grado  de jornada simple y hasta con 10 años de antigüedad, no llega a $500.000. Los preuniversitarios ganan un 30% menos que un docente de secundaria de Caba. De acuerdo a la ley conquistada, hoy el gobierno  debería pagar un aumento del 48.8% para docentes y no docentes y aumentar significativamente las becas estudiantiles. En cambio, el nuevo proyecto plantea pagar un 12,3% en tres cuotas, la última en setiembre. Y dispone el resto verlo en paritarias sin ningún compromiso de actualización como sí establece la ley, lo que significa que se compromete a seguir la misma política que ha tenido durante todos estos meses de gobierno: negativa de paritarias y con cada “aumento” decretado, mayor pérdida de nuestros bolsillos con respecto a la inflación.

El argumento de que la Ley de Financiamiento Universitario  es la destrucción del déficit cero es falso. Sólo implicaría un 0,23% del PBI, nada de nada. Como en muchas otras medidas antiobreras y contra la educación y la salud pública, Milei rechaza ese “gasto” mientras impone cambios, como el vaciamiento del Anses a favor de las patronales que quieran despedir trabajadores o las rebajas de impuestos a grandes capitales, que desfinancian al Estado.

O el aumento del 123% a los ministros, que se ve que no pueden competir con el avance patrimonial de Adorni, uno de los tantos escándalos de corrupción que repugnan a la población y golpean al gobierno.

Sin embargo, no es sólo Milei y su gabinete. Como ha trascendido en medios de prensa el nuevo proyecto fue consensuado con gran parte del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional, que agrupa a los rectores de las universidades públicas), tanto del ala radical como del PJ. No es casual que justamente lo único rescatable del nuevo proyecto es el artículo que determina que las universidades con hospitales (UBA, La Plata, Córdoba, Mendoza, Tucumán y Rosario) recibirán $80.000 millones.

Con estos datos no llama la atención que en sus primeras declaraciones como presidente del CIN, el Dr. Bartolacci, ex rector de la UNR (Universidad Nacional de Rosario), haya llamado a mantener las aulas llenas y a buscar caminos de diálogo, lo que suena raro con alguien que  descalifica a la universidad pública desde que asumió. Igual actitud tomaron otros, entre ellos el rector y el vicerrector de la UBA, quienes, además, hacia fines de marzo emitieron un comunicado amenazando con realizar descuentos a todos aquellos docentes de las escuelas y colegios preuniversitarios que hicieran paro. ¿Será que la UBA pretende aplicar la esencialidad que la propia justicia decretó ilegal?  Lo que sí es seguro es que mientras el gobierno no cumple, las autoridades de la UBA, como las de la universidad de Mendoza, castigan a la docencia que pelea por lo que les corresponde.

Es ley y el gobierno debe cumplir

La Ley de Financiamiento Universitario pasó por la Cámara de Diputados y la de senadores. Fue aprobada en ambas. Luego vetada por el Poder Ejecutivo, vetos que fueron rechazados por los 2/3 en ambas cámaras. Así, el Congreso Nacional la votó cuatro veces. Pero además, en un intento de maniobra, el gobierno introdujo en el Presupuesto nacional un capítulo, el 11°, que anulaba la ley. También la Cámara de Diputados votó en contra de ese capítulo, quedando por fuera del presupuesto nacional. O sea: 5 veces ratificada.

La ley, además, ya cuenta con dos fallos, en primera y segunda instancia, de la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo, que han determinado que el gobierno debe aplicarla.

Por supuesto, en ambos casos, fue fundamental la presión en las calles y en las aulas para que el mismo Parlamento que acaba de entregar el agua de nuestro pueblo, o la misma Justicia que se acomoda a los requerimientos del poder, reafirmara de una manera u otra la justeza de nuestro reclamo.

A pesar de esto, siguen pasando los días, nuestros bolsillos vaciándose y la ley no se aplica. Por eso reclamamos que el CIN exija a la justicia que ejecute la aplicación. Y a las federaciones un plan de lucha decidido para ganar.

Cómo lograrlo

El 2025 cerró con un claro balance en el activismo: las medidas aisladas y descoordinadas  nos debilitan, desorganizan y desmoralizan.

Por eso desde febrero de este año  la Naranja Nacional impulsó en todo el país la necesidad de un paro por tiempo indeterminado, con acciones junto a los estudiantes y una nueva gran marcha nacional. Cuando un gobierno te debe un aumento en tu salario del 50%, lo que equivale a haber trabajado desde diciembre de 2023 alrededor de 11 meses sin cobrar, la medida que se impone no puede ser la misma de siempre, que por otra parte demostró no lograr mover de su negativa al gobierno.

Con este balance y esta posición participamos en cada asamblea  tanto en Conadu como en Conadu Histórica, recogiendo en la mayoría de ellas el apoyo de amplios sectores. Así fue que en la UBA, se impuso en las asambleas de AGD UBA, por unanimidad, este planteo siendo hoy el único sindicato que lo viene desarrollando. Pero también tuvo masivo apoyo en preuniversitarios de Córdoba, en La Plata, en Luján,  en Salta, Jujuy, Comahue, Bahía Blanca y en muchas asambleas del conurbano que votaron mandatos de paro por tiempo indeterminado hacia los plenarios y congresos de la Conadu y Conaduh.

Esta posición choca con la parálisis del Frente de Gremios Universitarios que salvo alguna medida aislada no tomó ninguna iniciativa de conjunto.  Por el contrario, a pesar de todas las noticias respecto al apoyo que desde miembros del propio consejo de rectores se daba al proyecto del gobierno contra la Ley de Financiamiento Universitario, siguió a la rastra de las patronales universitarias. Así, continuaron con la misma política y acción de descomprimir que tuvieron durante todo el conflicto. Tampoco al día de hoy han sacado la convocatoria a una marcha nacional, reclamo unánime de la docencia.

La Conadu, que junto a la Histórica tiene la mayoría de la representación docente, intentó disimular su inmovilización con carpas blancas itinerantes, que tuvieron cero incidencia en todo el país.  Chocaron así con asambleas muy numerosas que, incluso en la de  la Jauretche, sindicato al que pertenece la secretaria general, habían resuelto medidas de continuidad del paro. A pesar de ellas, y de la respuesta en inmensas concentraciones en La Plata, numerosas asambleas con mandato de continuidad, el último plenario ratificó una medida recién para fines de abril. En la UBA su gremio de base, Feduba, ni siquiera cumplió las medidas aisladas que llamó la federación, alineándose claramente con los gremios afines al Rectorado Apuba y Aduba.

UTE/Ctera, con representación parcial solo en los colegios preuniversitarios de la UBA, actúan, al igual que Fedun en todo el país, como agentes de las patronales universitarias.

Fatun, federación no docente, convoca a un mísero paro por semana. En la UBA su gremio de base, Apuba, rompió con la federación y al igual que Aduba (Fedun), actúan como voceros y ejecutores de las decisiones del rector hacia docentes y no docentes.

En el caso de la Conadu Histórica, desde la conducción se siguió detrás del ritmo impuesto por el Frente de Gremios,  priorizando una unidad montada sobre la base de no dar una pelea decidida para conquistar lo que nos deben. Este fue el debate que, además de darse en asambleas de base, llegó a sus congresos donde 1/3 del mismo se pronunció por medidas de continuidad. En el último, finalmente, si bien perdió la moción de paro por tiempo indeterminado,  se convocó a parar en la semana del 13 de abril, además de la de fin de mes.

Una estrategia diferente

En AGD UBA, conducida por la Naranja, impulsamos en asambleas y reuniones de nuestros organismos, la línea que planteamos a nivel nacional, y que fue apoyada por toda la mesa ejecutiva, mayoría y minoría. También votamos proponer a la Conadu Histórica que se ponga a la cabeza del conflicto organizando la continuidad de la lucha frente a la defección del resto de las federaciones. Para eso propusimos que nuestra federación convoque a un plenario o encuentro a todos los sindicatos de cualquier federación, a todos los activistas y sectores dispuestos a impulsar un plan de lucha hasta ganar, que se aplique la ley  y nos paguen lo que corresponde. Nuestra propuesta fue rechazada; intentamos convocar desde nuestro sindicato pero al momento los sindicatos de base que coinciden con el planteo no nos han respondido.

Mientras, la bronca y  el hartazgo siguen. Lo mismo que las renuncias  – hoy más de 10.000 en total- y pedidos de licencia o de reducción de dedicación. Se están vaciando los equipos de docencias, investigación y extensión, produciendo un deterioro que será muy difícil recuperar.  Todo esto se manifestó en cada asamblea general o por unidad que convocamos desde AGD UBA, fundamentalmente en las facultades cuya docencia vive del trabajo universitario, como Exactas o Filo, o CBC y en las escuelas preuniversitarias. Con diferencias entre las distintas unidades académicas al día de hoy seguimos sin volver a las aulas y con anormalidad áulica, manteniendo también contacto con nuestros estudiantes que en su mayoría se han sumado a todas las actividades propuestas.

Además del paro, clases públicas, sentadas, abrazos, semaforazos, asambleas intergremiales, charlas temáticas, realizamos dos actividades centrales. Clases públicas en la casa de Adorni y una jornada universitaria en Plaza de Mayo, ésta junto a ATE Conicet Caba. Ambas con amplísima convocatoria que nos permitieron reinstalar el conflicto universitario como eje político, contrastando quienes defendemos a la universidad pública con el gobierno sostenido por corruptos.

Todas estas acciones demostraron que sigue vigente la unidad de docentes y estudiantes, quienes junto a los no docentes somos la garantía de defensa de una universidad abierta al conjunto de la población frente a un gobierno que pretende aniquilarla en función de intereses mercantilistas y privatistas. En esto enfrentamos a las burocracias sindicales y estudiantiles  y a las autoridades universitarias  que, o avalan, o dejan que el gobierno avance.

Más que nunca, ahora

Pero el gobierno está en su peor momento. Con un plan económico que se le hunde por todos lados y carcomido por las denuncias de corrupción. Tenemos que poner el pie en el acelerador para que su proyecto de modificación de la ley, que desconoce la deuda, no avance. La población puede apoyar  masivamente, como en 2024.

El hastío de las bases docentes y no docentes está llegando a oídos de las propias direcciones y autoridades. El CIN acaba de convocar para este miércoles una jornada de universidades abiertas 24 horas que más se parece a un paro a la japonesa o a la Noche de los Museos, una medida con la que intenta demostrar que algo hacen mientras siguen dando tiempo a Milei. Todo un contraste con la medida de paro que está convocando para esta misma semana AGD UBA y toda la Conadu Histórica. Más que nunca insistamos en medidas de lucha contundentes y acciones de visibilización junto a nuestros estudiantes. La tercera marcha universitaria es urgente,  no puede pasar de principios de mayo.

Llevemos estas posiciones y debates a cada asamblea para torcer el brazo a los que dilatan o traicionan. En defensa de la universidad pública y sus trabajadores y estudiantes.

Desde la agrupación nacional Naranja de docentes e investigadores impulsamos la necesidad de un plenario de delegados y activistas docentes que delibere cómo organizarnos para desenvolver el plan de lucha para que se aplique la ley.

https://prensaobrera.com/sindicales/173-dias-de-incumplimiento-de-la-ley-de-financiamiento-universitario-que-plan-de-lucha-necesitamos-para-lograr-su-aplicacion

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Perú: SUTEP convoca movilización nacional este 8 de abril para exigir más presupuesto y mejoras en educación

El gremio magisterial marchará hacia el Congreso y el Poder Ejecutivo para demandar financiamiento, pago de beneficios y pensiones dignas para docentes cesantes y jubilados.

El Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP) anunció una movilización nacional para este miércoles 8 de abril a las 3:30 p. m., en una jornada de protesta que busca poner en agenda pública la necesidad de incrementar el presupuesto del sector Educación y garantizar mejores condiciones laborales para el magisterio.

De acuerdo con la convocatoria difundida por el gremio, la concentración se realizará en jirón Camaná 550, en la sede del Sutep, desde donde partirán los docentes y dirigentes sindicales para hacer escuchar sus demandas ante el Congreso de la República y el Poder Ejecutivo.

Entre los principales reclamos figura la exigencia de un mayor presupuesto para educación, orientado no solo a mejorar la infraestructura y la calidad del servicio educativo, sino también a atender compromisos pendientes con miles de maestros en actividad, cesantes y jubilados.

Asimismo, el sindicato demanda la promulgación de la ley de pensiones dignas con presupuesto garantizado, a fin de evitar que esta iniciativa quede sin aplicación efectiva. El gremio considera prioritario asegurar recursos que permitan cumplir con los pagos a docentes retirados, en reconocimiento a sus años de servicio.

Otro de los puntos centrales de la protesta es la publicación del reglamento de la Ley 31495, norma que reconoce el pago del 30 % por preparación de clases y evaluación, un beneficio largamente esperado por el magisterio nacional.

La plataforma de lucha también incluye el pago de CTS, ATS y subsidios por luto y sepelio, además de la atención a más de 55 mil beneficiarios postergados, según señala la convocatoria sindical.

Finalmente, el SUTEP exige el abono del bono de S/ 487 correspondiente a la deuda 2025, uno de los compromisos económicos que, según el gremio, sigue pendiente de cumplimiento por parte del Estado.

Con esta jornada de protesta, el sindicato busca presionar a las autoridades para que prioricen la educación pública y atiendan las demandas históricas del sector docente, en un contexto marcado por reclamos de mayor inversión y mejores condiciones para garantizar la calidad educativa en el país.

SUTEP convoca movilización nacional este 8 de abril para exigir más presupuesto y mejoras en educación

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Docentes amazónicos dinamizan la educación intercultural en la triple frontera Colombia, Brasil y Venezuela

Entre el 30 de marzo y el 1 de abril, la comunidad de San Felipe, en el Vicariato Apostólico de Inírida (Colombia), fue sede de un taller que congregó a educadores de la triple frontera amazónica: Colombia, Brasil y Venezuela, con el objetivo de fortalecer la Educación Intercultural Bilingüe (EIB) como respuesta a las realidades del territorio.

La iniciativa forma parte de un proceso articulado que se viene desarrollando desde el año pasado entre la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (Reiba), Fe y Alegría y el Equipo Itinerante. Esta alianza surgió ante la necesidad de acompañar más de cerca a las comunidades en sus procesos educativos, promoviendo propuestas pertinentes y contextualizadas.

Proceso construido desde el territorio

Previo al encuentro, las organizaciones impulsoras realizaron visitas a diversas comunidades amazónicas, donde dialogaron con docentes y pobladores locales para conocer de primera mano sus necesidades.

El recorrido permitió identificar desafíos como la urgencia de fortalecer la formación docente, mejorar el acompañamiento pedagógico y dignificar el rol del educador, además de atender limitaciones en infraestructura y acceso a materiales educativos.

A partir de estos insumos se elaboró un diagnóstico que dio origen al taller en San Felipe, concebido como un espacio para reflexionar colectivamente y avanzar en propuestas educativas que respondan a las particularidades culturales y lingüísticas de la región.

La EIB, clave para una educación con identidad

Durante el taller, la Educación Intercultural Bilingüe fue un eje fundamental para la región. Más allá de un enfoque pedagógico, se la entiende como una apuesta por reconocer la diversidad cultural y lingüística, promoviendo el aprendizaje en lenguas originarias y fortaleciendo la identidad de niños, niñas y jóvenes.

En contextos amazónicos, esta propuesta se presenta como una necesidad urgente y un derecho, que contribuye a reducir brechas históricas y a construir una educación más inclusiva. Además, permite que las nuevas generaciones crezcan con una identidad sólida, valorando sus raíces y desarrollando capacidades para interactuar en un mundo globalizado.

El uso de la lengua materna en los procesos educativos no solo mejora la comprensión, sino que también fortalece el vínculo entre la escuela y la comunidad, favoreciendo una educación más cercana y significativa.

Preservar culturas y construir futuro

Uno de los temas abordados fue la preservación de las culturas indígenas, incluyendo lenguas, tradiciones y cosmovisiones. La EIB promueve un diálogo entre saberes ancestrales y conocimientos científicos, reconociendo la diversidad de formas de aprender y comprender el mundo.

En un contexto donde muchas lenguas están en riesgo de desaparecer, esta propuesta educativa se posiciona como una herramienta clave para su revitalización y transmisión a las nuevas generaciones.

Este encuentro representa un paso importante en la consolidación de procesos educativos que nacen del territorio, responden a sus desafíos y proyectan un futuro con mayor equidad.

Participantes

El encuentro contó con la participación de representantes de distintas instituciones y territorios. Entre ellos, Sabrina Burgos, de Fe y Alegría Colombia; la hermana Lisette Escárate, Sandra Robilliard y Alfonso Franco, por Reiba; el padre Edison Quintero, SJ, párroco de Puerto Inírida; y Getulio Gómez junto al hermano João de Castro, SJ, del Equipo Itinerante.

Se resaltó la presencia de docentes indígenas como Brenda Landaeta, de nacionalidad Ñengatu, e Ignacio Cardoso, del pueblo Jivi, provenientes del Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho, Venezuela, quienes aportaron desde sus propias experiencias educativas.

La coordinación pedagógica tuvo un papel valioso, especialmente a través de la asesora de EIB de Reiba, Sandra Robilliard, quien contribuyó a generar un espacio participativo, adaptado a la realidad amazónica y orientado a la construcción de propuestas prácticas. La diversidad de participantes reflejó la riqueza cultural de la Amazonía: la mayoría de los docentes provenían de Venezuela, de niveles primario, secundario y agrícola, junto a educadores de comunidades colombianas cercanas y una delegación de Brasil integrada por una directora, dos profesoras y una religiosa de la comunidad de Cucuí.

Docentes amazónicos dinamizan la educación intercultural en la triple frontera Colombia, Brasil y Venezuela

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Colonialismo Digital en las Aulas Latinoamericanas

Por: Luz D Palomino M/CII-OVE

Las instituciones educativas de Nuestra América no están siendo «modernizadas»: están siendo ocupadas, bajo el relato luminoso de la revolución inteligente y el cierre de la brecha digital, el complejo industrial-tecnológico de Silicon Valley ha desplegado un nuevo ciclo de extractivismo. Analizamos cómo las corporaciones tecnológicas transmutan a estudiantes y docentes en yacimientos de datos, imponiendo una monocultura epistémica. A través de un diálogo entre la pedagogía crítica y la educación popular, desmontamos la pretendida neutralidad técnica para revelar una arquitectura de vigilancia que no busca educar, sino colonizar el porvenir. Frente a ello, no queda más que la organización, la ternura radical y la insurgencia pedagógica.

Cuando la Fibra Óptica Teje una Nueva Colonialidad

Duele ver la escuela pública —ese territorio ganado con luchas, ese espacio de encuentro y rebeldía— siendo hackeada por la lógica mercantil. Duele porque la promesa era otra: la tecnología para liberarnos, para acortar distancias, para amplificar las voces de los de abajo. Pero la historia se repite con rostro de algoritmo. El despojo ya no es solo de tierras, minas o agua; ahora es de la subjetividad, de la atención, del rastro digital de nuestras infancias y juventudes. Como nos enseñó Catherine Walsh (2013), la matriz colonial de poder no desaparece, se reconfigura permanentemente. Y hoy se viste de aplicación educativa, de «asistente inteligente» y de promesa de eficiencia.

No estamos ante una simple actualización de herramientas. Asistimos a un cambio de paradigma en la gobernanza educativa, donde el derecho a la educación se subordina al mercado de datos. Y frente a eso, quien escribe no puede quedarse en la fría academia. Esto es un grito, un cuerpo que se sabe observado, una maestra que vio cómo ClassDojo convertía los abrazos en puntos y los silencios cómplices en alertas.

La narrativa hegemónica nos presenta a la Inteligencia Artificial como una entidad aséptica, casi divina. Mentira. El código es una construcción social, atravesada por los privilegios y cegueras de quienes lo escriben. Un informe de la UNESCO (2023) fue contundente: los datasets de entrenamiento reflejan, mayoritariamente, la cosmovisión de hombres blancos del Norte Global. Esto no es un error técnico, es una decisión política. Y perpetúa, en silencio, sesgos de género, raza y clase.

En nuestra región, esa «pureza matemática» se estrella contra la carne de la realidad. La CEPAL (2024) documentó algo que muchas estudiantes indígenas ya sabían: los sistemas de proctoring (vigilancia remota) como ProctorU interpretan como «sospechosa» la latencia causada por los cortes eléctricos en zonas rurales. Castigan la pobreza. También penalizan los patrones de habla de estudiantes bilingües (quechua-español, aimara-español), etiquetando como «anomalía» lo que es, simplemente, otra forma de habitar el lenguaje. ¿Casualidad? No. Es la hybris del punto cero, el ojo que todo lo ve pero que nunca se posiciona, que nunca se pregunta desde dónde mira.

Como nos recuerda Ricaurte (2024): «El colonialismo de datos no es solo extracción, sino la imposición de un orden epistémico que borra periferias, lenguas y resistencias». Google Classroom operando en Venezuela sin controles soberanos no es un vacío legal: es una decisión de poder. El informe de la ONG Acceso (2025) es escalofriante: la recolección de datos biométricos en planteles públicos no busca mejorar el aprendizaje, sino alimentar modelos de comportamiento para mercados predictivos. Nuestros niños y niñas, sin saberlo, están entrenando a quien los vigila.

Del Derecho a la Educación al Mercado de Datos

El aula ha dejado de ser, en muchos casos, un espacio de encuentro para convertirse en un campo de entrenamiento gratuito para la Big Tech. En naciones como Guatemala y Bolivia, la penetración de Microsoft Education ha desplazado la autonomía curricular. Ya no decide el magisterio organizado, sino el licenciamiento de software. Renata Ávila (2023) lo advirtió con claridad: estamos delegando la soberanía pedagógica a entidades cuyo fin último es el lucro, no la liberación. Y eso, desde una mirada feminista, es profundamente violento, porque despoja a las comunidades de su capacidad de decidir sobre sus propios cuerpos y sus propias historias.

El profesor Luis Bonilla-Molina (2025), desde la trinchera venezolana, identifica esto como el «apagón pedagógico global». La tecnología no llega para potenciar al docente, sino para desplazarlo hacia el rol de «facilitador de plataforma» o monitor de métricas. Herramientas de gestión conductual como ClassDojo transforman la disciplina en un sistema de puntos algorítmicos. Adiós al diálogo, adiós a la ternura, adiós a la pedagogía del oprimido. Hola al refuerzo positivo programado, a la vigilancia continua, a la producción de subjetividades dóciles.

Comparativa de Vulnerabilidad de Datos Educativos entre Europa y Latinoamérica

Región Marco Regulatorio (RGPD/Local) Uso de Datos por Terceros Riesgo Identificado
Europa Alto (Protección estricta con mecanismos de sanción) Restringido por defecto Privacidad individual (riesgo acotado)
Latinoamérica Débil, fragmentado o inexistente (salvo contadas excepciones) Hasta un 70% de las plataformas según Privacy International (2024) Perfilamiento político, comercial y discriminación estructural

La vulneración de la Ley de Protección de Datos Personales es sistemática. Pero ojo, no es solo un problema legal. El docente, abrumado por la precariedad laboral, la falta de conectividad real y la presión por «innovar», se ve forzado a utilizar herramientas privativas que monetizan la privación de sus estudiantes. Culparlo a él o a ella sería una crueldad. La responsabilidad es del modelo.

También es urgente hablar de lo que la «nube» esconde. Porque la nube no es vapor. Son cables submarinos que atraviesan nuestros océanos sin dejar regalías, son minas de litio en el Salar de Uyuni o el Triángulo del Litio, son centros de datos que, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA, 2025), consumen volúmenes de energía superiores a países enteros. El almacenamiento de las tareas escolares de nuestros niños en servidores de Virginia (EE.UU.) o Dublín (Irlanda) implica un costo ambiental brutal que pagan comunidades del Sur Global mediante el extractivismo hídrico para enfriar esos mismos servidores. ¿Quién le devuelve el agua a la comunidad de Quillagua? ¿Quién repone el territorio arrasado por el coltán? Desde una ecología de saberes feminista, no podemos separar la opresión digital de la opresión territorial. Es un mismo sistema.

Frente a esta ofensiva digital, la respuesta no es la desconexión nostálgica (eso sería un luddismo romántico que no nos sirve), sino la apropiación crítica y colectiva. Siguiendo a Paulo Freire (1996), si la educación es un acto político, la tecnología también debe serlo. Y desde la comunicación popular, sabemos que no hay herramienta buena o mala en sí misma, sino que depende del uso organizado y consciente que le demos. Propongo, desde la escucha y la práctica, tres caminos:

  1. Validación de lo No-Computable: Reconocer con orgullo que los saberes ancestrales (el cultivo de la milpa, la medicina mapuche, las lógicas comunitarias de las comunas venezolanas) poseen una complejidad que el algoritmo no puede ni debe capturar. No todo es dato. No todo es medible. La ternura, el silencio compartido, la palabra dicha en círculo, son resistencia.
  2. Auditorías Sociales de Algoritmos con Sabor a Pueblo: Institucionalizar asambleas escolares donde la comunidad educativa —madres, padres, estudiantes, docentes, personal de servicio— decida qué datos se entregan, para qué y a quién. Exigir transparencia, como hace la valiente Fundación Datos Protegidos en Chile. No se trata de tener miedo, sino de tener poder para decidir.
  3. Soberanía Tecnológica desde Abajo: Fortalecer y replicar iniciativas para el desarrollo de software libre, modelos de IA entrenados con contextos situados y, sobre todo, redes comunitarias que no dependan de la gran corporación. La soberanía no se compra, se construye en el barrio, en la escuela, en la lucha.

El colonialismo digital es la cara contemporánea de la antigua ocupación. Cambiaron los barcos por fibra óptica, pero el objetivo es el mismo: el control de la riqueza (ahora los datos) y la domesticación de las mentes. Sin embargo, no todo está perdido. La verdadera innovación educativa en América Latina no vendrá de Silicon Valley, sino de la capacidad de nuestras aulas, patios, asambleas y radios populares para transformarse en trincheras de pensamiento crítico y soberanía intelectual. Porque, como diría el maestro Freire, nadie libera a nadie, nadie se libera solo, sino que nos liberamos juntos, en comunión, con la palabra y la acción. Y eso, ningún algoritmo lo va a poder nunca replicar.

Bibliografía Consultada

  • Acceso (2025).Datos Educativos en Venezuela: Vulnerabilidades Post-Pandemia y Resistencia Comunitaria. Informe de Derechos Digitales. Caracas.
  • Ávila, R. (2023).Manifiesto por la Soberanía Digital de los Pueblos. Ciudad de Guatemala: Editorial Al Margen.
  • Bonilla-Molina, L. (2025).El apagón pedagógico global y la ofensiva de las corporaciones tecnológicas. Buenos Aires: Editorial Cooperativa.
  • CEPAL (2024).Digitalización Educativa en América Latina: Riesgos, Oportunidades y Desafíos en la Era de la IA. Santiago de Chile: Naciones Unidas.
  • D’Ignazio, C., & Klein, L. F. (2020).Data Feminism. Cambridge: MIT Press. (Aporta a la crítica feminista de los datos).
  • Freire, P. (1996).Pedagogía de la Autonomía: Saberes necesarios para la práctica educativa. São Paulo: Paz e Terra.
  • IEA (International Energy Agency) (2025).Electricity 2025: Analysis and forecast to 2027. Paris: IEA Publications.
  • Noble, S. U. (2018).Algorithms of Oppression: How Search Engines Reinforce Racism. New York: NYU Press. (Clave para entender sesgos raciales en algoritmos).
  • Privacy International (2024).EdTech Surveillance in the Global South: A Critical Review of Policies and Practices. London: Privacy International.
  • Ricaurte, P. (2024).Epistemologías de datos y colonialidad del poder. México D.F.: Digital Future Society / Tec de Monterrey.
  • Simbürger, E., & Sandoval, J. (2024). Auditorías sociales de algoritmos: Experiencias desde el sur. EnRevista Latinoamericana de Comunicación y Derechos Digitales, 7(2), 45-67.
  • UNESCO (2023).Gender and AI in Education: Tackling the Bias and Building Inclusive Systems. Paris: UNESCO Publishing.
  • Walsh, C. (2013).Pedagogías decoloniales: Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir. Quito: Ediciones Abya-Yala.

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Bullying escolar: cuando el problema es del sistema

Bullying escolar: cuando el problema es del sistema

Durante años, el bullying se explicó como una dinámica interpersonal: un agresor, una víctima y, en el mejor de los casos, algún testigo incómodo. Hoy esa mirada resulta insuficiente.

La investigación educativa y psicológica viene mostrando algo más incómodo: el acoso escolar no es un episodio aislado, sino un fenómeno estructural que expresa fallas en la cultura institucional, en los vínculos y en la forma en que la escuela gestiona la convivencia.

Un fenómeno extendido (y subestimado)

Los datos son consistentes en distintos países y metodologías: el bullying es frecuente, persistente y, en muchos casos, invisibilizado.

  • Estudios epidemiológicos en adolescentes muestran prevalencias que rondan entre el 15% y el 20% en formas reiteradas de acoso.
  • Investigaciones en América Latina registran cifras aún más altas en ciertos contextos: hasta el 66% de los estudiantes reporta haber sufrido agresiones verbales o físicas en la escuela.
  • En análisis masivos, la exposición al bullying (aunque sea leve) se asocia con un aumento significativo del riesgo de problemas emocionales, ansiedad y depresión.

La clave no es solo la cantidad, sino la normalización: una proporción importante de estudiantes declara haber presenciado situaciones de acoso sin intervenir. Es decir, el bullying no ocurre en los márgenes, sino muchas veces a la vista de todos.

Efectos: más allá del “mal momento”

Reducir el bullying a un conflicto pasajero entre pares es un error conceptual con consecuencias prácticas graves.

La evidencia muestra impactos en al menos tres dimensiones:

1. Salud mental
Las víctimas presentan mayores tasas de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y síntomas de estrés postraumático.
En casos prolongados, puede haber ideación suicida y conductas autolesivas.

2. Trayectoria escolar
El acoso no solo afecta el bienestar: también impacta en el aprendizaje.

  • Estudiantes que sufren bullying obtienen peores resultados académicos, incluso controlando variables socioeconómicas.
  • Se observan descensos en rendimiento lector y matemático, además de mayor ausentismo.

3. Desarrollo social
El bullying erosiona la confianza en los otros y en las instituciones.
A largo plazo, puede consolidar perfiles de retraimiento, agresividad o dificultades vinculares persistentes.

Un dato particularmente inquietante: investigaciones recientes sugieren que el estrés crónico asociado al acoso podría incluso afectar el desarrollo cerebral en adolescentes, especialmente en áreas vinculadas a la regulación emocional.

El error más común: pensar en “víctimas” y “agresores” como categorías fijas

Desde un enfoque pedagógico contemporáneo, el bullying no se explica por “chicos malos” y “chicos débiles”. Es una dinámica relacional que involucra al grupo completo.

  • El agresor suele buscar estatus, reconocimiento o pertenencia.
  • La víctima ocupa un lugar de vulnerabilidad que puede ser circunstancial (no esencial).
  • El grupo funciona como audiencia reguladora: legitima o desactiva la violencia.

Esto cambia completamente la intervención: no alcanza con sancionar individuos. Hay que trabajar sobre la cultura del aula.

¿Qué puede hacer la escuela? (y qué no)

Las intervenciones más eficaces comparten un rasgo: no son reactivas, sino preventivas y sistémicas.

Lo que sí funciona:

  • Normas claras y consistentes de convivencia, sostenidas por toda la institución.
  • Docentes formados en gestión de conflictos, no solo en contenidos.
  • Espacios estructurados de educación socioemocional (no como “taller aislado”).
  • Trabajo con el grupo: desarrollo de empatía, responsabilidad colectiva y rol del testigo.
  • Protocolos de intervención temprana: el bullying es un proceso que escala con el tiempo, no aparece de golpe.

Lo que no alcanza (aunque se siga haciendo):

  • Charlas ocasionales “contra el bullying”.
  • Enfoques exclusivamente punitivos.
  • Delegar el problema en orientación escolar sin involucrar al equipo docente.

Un punto incómodo pero necesario

El bullying prospera donde hay zonas grises: adultos que minimizan, instituciones que priorizan la imagen, grupos que naturalizan la exclusión.

Dicho sin rodeos: cuando el acoso se vuelve crónico, no es porque “nadie se dio cuenta”, sino porque nadie intervino a tiempo o de forma adecuada.

Para cerrar

Hablar de bullying en serio implica correrse de la anécdota y asumir una incomodidad: la escuela no solo transmite conocimientos, también produce formas de convivencia.

Y cuando esa convivencia falla, el aprendizaje —académico y humano— también se deteriora.

La buena noticia es que no es un fenómeno inevitable. Pero sí exige algo más que buena voluntad: requiere criterio pedagógico, decisión institucional y adultos que no miren para otro lado.

Fuente de la Información: https://aptus.com.ar/bullying-escolar-cuando-el-problema-es-del-sistema/

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