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El sistema educativo peruano: buscando calidad y equidad durante COVID-19

América del Sur/Perú/GEM REPORT/Por Milagros Lechleiter y Rosa Vidarte,

Perú fue el primer país latinoamericano en decretar el distanciamiento social obligatorio de su población el 16 de marzo, solo 10 días después de detectar su primer caso de COVID-19. La cuarentena ha impactado la educación de 9.9 millones de estudiantes peruanos ya que el inicio de las clases se pospuso y las clases presenciales se suspendieron. La acción rápida y decisiva del gobierno peruano ha sido reconocida como una de las mejores respuestas a la pandemia en la región. Dos peruanos, trabajando como especialistas en educación en el equipo GEM y viviendo la crisis en nuestro país desde lejos, se preguntan si la respuesta del sistema educativo ha sido tan notable como la del gobierno central peruano.

La cooperación es clave

El 27 de marzo, un día después del anuncio de la cuarentena general y aproximadamente 10 días después de la apertura programada del año escolar, el Ministerio de Educación (MINEDU) anunció la fase inicial de una nueva estrategia. El año escolar comenzará con un modo de no asistencia el 6 de abril a través de Aprendo en Casa , una nueva estrategia de educación a distancia para la educación preescolar, primaria y secundaria. MINEDU ha anunciado que a partir del 4 de mayo, las clases comenzarán progresivamente a realizarse en persona.

Aprendo en Casa es una iniciativa de enseñanza sin asistencia creada por el MINEDU con la cooperación de organizaciones privadas, organismos multilaterales, en comunicación con los ministerios de educación de la región, y para la transmisión de contenido, cuenta con el apoyo de empresas nacionales de radio y televisión. y de empresas de telecomunicaciones (para eximir el consumo de datos móviles). Su objetivo es cubrir el currículum escolar integrando nuevas materias como la ciudadanía y ciertos aspectos socioemocionales de la educación; por ejemplo, presentando juegos educativos y lecturas .

blog peru

Fuente: MINEDU .

MINEDU es un actor clave en los esfuerzos de cooperación y comunicación entre los actores nacionales y regionales. Entre otros, MINEDU cuenta con el apoyo de UNESCO Perú, que busca garantizar una respuesta articulada a la crisis en el sector educativo. Los esfuerzos de la UNESCO incluyen: apoyo al MINEDU en reuniones interministeriales con otros ministerios de la región, la organización de debates virtuales por parte de expertos y especialistas en educación a distancia, incluido un seminario web para docentes sobre herramientas socioemocionales en contextos de emergencia y aislamiento, y preparación de una propuesta de respuesta a emergencias con énfasis en áreas rurales y poblaciones vulnerables.

Habiendo informado a los estudiantes y al MINEDU, las instituciones de educación superior, incluidas las universidades (públicas o privadas) y las escuelas de posgrado, tienen la opción de reprogramar su calendario académico o implementar temporalmente la modalidad de no asistencia. La Superintendencia Nacional de Educación Universitaria Superior (SUNEDU), responsable de otorgar licencias a las instituciones y validar títulos de educación superior, ha establecido criterios como la accesibilidad (alternativas de aprendizaje económicamente y físicamente accesibles para los estudiantes), la adaptabilidad (adaptación de asignaturas e instrumentos de medición a instituciones no universitarias). formatos de asistencia) y estándares de calidad a seguir cuando se imparten clases sin asistencia.

Existe un diálogo abierto entre MINEDU y los líderes de los sindicatos de docentes que acogen con beneplácito la implementación del plan, al tiempo que enfatizan la importancia de la capacitación docente. El ministerio también ha puesto a disposición de los maestros los materiales de enseñanza para el año escolar 2020.

La crisis no afecta a todos por igual

Otro objetivo del plan implementado es garantizar no solo la equidad sino también la calidad de la educación. Por ejemplo, su contenido se traducirá a 10 idiomas nativos, así como al lenguaje de señas. En términos de garantizar el acceso a todos, es un gran esfuerzo tener Aprendo en Casa en diferentes plataformas como radio, televisión e internet. Pero no debemos olvidar que las personas con acceso a Internet podrían tener una ventaja, tanto en Aprendo en Casa como por sus estudios superiores, lo que es especialmente preocupante en un país como Perú donde, según el INEI, solo el 39% de los hogares en todo el país tienen Internet acceso y en el área rural solo 5%.

También se han realizado esfuerzos para ayudar a los estudiantes de bajos ingresos que se benefician del Programa de Alimentación Escolar Qali Warma . Cincuenta mil escuelas en todo el país ya habían recibido raciones de comida para ser distribuidas en marzo. El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social restablecerá el suministro de alimentos a partir del 6 de abril para beneficiar a aproximadamente 1.1 millones de estudiantes, incluso cuando las escuelas permanecen cerradas. Dichas estrategias ayudan a la inclusión, como lo mostrará el Informe GEM 2020 sobre educación e inclusión y el informe regional centrado en América Latina y el Caribe.

Con aproximadamente 630,000 venezolanos con permisos de residencia y 480,000 solicitantes de asilo, Perú es el segundo país más grande de América Latina que recibe venezolanos. Ellos, los venezolanos y otros, tienen habilidades, incluso en salud , que se pueden aprovechar durante esta emergencia. Desde 2017, SUNEDU ha reconocido unos 3.300 títulos profesionales venezolanos en ciencias de la salud y psicología, de los cuales 1.751 son en medicina y 126 en enfermería. Ante la emergencia, SUNEDU ahora está dando prioridad al reconocimiento de títulos y diplomas extranjeros en el área de la salud. En emergencias como esta, la necesidad de adoptar un sistema como el pasaporte de calificaciones de la UNESCO para refugiados y migrantes vulnerables es aún más clara

Un sistema en el buen camino

Es en tiempos de crisis que se puede notar la resistencia de un sistema. Aunque ningún país podría haber estado completamente preparado para enfrentar esta crisis, Perú está en el camino correcto. En un país socialmente fragmentado y desigual como Perú, ver a múltiples actores del sector educativo trabajando juntos orgánicamente como parte de un sistema con el objetivo común de salvaguardar el derecho a la educación para todos los estudiantes, es una señal de esperanza. El gran esfuerzo y cooperación que ha dado lugar al sistema Aprendo en Casa continuará más allá de la cuarentena , ya que el sistema será complementario a las clases presenciales para brindar oportunidades de aprendizaje a los estudiantes en áreas remotas, como los entornos rurales.

Fuente: https://gemreportunesco.wordpress.com/2020/04/07/the-peruvian-education-system-seeking-quality-and-equity-during-covid-19-times/

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Entrevista a Victoria Camps: «Ojalá nuestros jóvenes vean esta crisis como el inicio de un cambio revolucionario»

Diario de la Educación

Victoria Camps ha centrado sus estudios y actividad académica en la Filosofía y la Ética. Es catedrática emérita de la Universidad de Barcelona. Ha sido miembro del Comité de Bioética de España y de los comités éticos del Hospital del Mar y del del Valle Hebron. Preside la Fundación Víctor Grífols. Quisiera que la crisis de la pandemia del Covid-19 fomente el civismo, la responsabilidad y la fraternidad tanto en las personas como en los colectivos.

¿Qué retos éticos principales está poniendo sobre la mesa esta pandemia?

Por primera vez podemos decir que la respuesta a la calamidad que estamos viviendo está siendo éticamente correcta por parte de la ciudadanía. Estamos respondiendo al mandato de confinamiento con disciplina y comprensión, generosidad y responsabilidad. Con civismo. Ahora bien, los retos tienen un recorrido más largo porque habrá un final de la pandemia y tendremos que vivir con las consecuencias económicas del coronavirus. Mantener el espíritu cívico y cooperante por un bien común, a nivel nacional y europeo, es el reto ético fundamental, que deberá comprometer sobre todo a la política. Se habla mucho del derecho a la libertad como un derecho en riesgo dada la limitación de las libertades del confinamiento. Pero hay también un derecho a la igualdad. ¿Habrá propuestas justas equitativas, que protejan a los que más lo necesitan?

Una crisis como esta ¿potencia la solidaridad entre las personas o los instintos y actitudes más egoístas?

Creo que se está viendo que potencia la solidaridad mientras la reacción está motivada por el miedo a contagiar y ser contagiado y también porque nos fiamos de los consejos de los científicos que dicen que cuidarnos mutuamente es la única manera de acabar con los contagios. Me temo que las actitudes egoístas vengan después y que se imponga la consigna del ‘sálvese quien pueda’.

¿Qué sociedad se impone? ¿La que intenta hacer negocio vendiendo mascarillas o la que sale a los balcones a aplaudir a los sanitarios?

Parece que ha habido especulación y negocio a pesar de la gravedad de lo que nos está pasando, pero no se puede generalizar. Hay más compasión y reconocimiento hacia los que trabajan directamente para paliar la crisis que actitudes egoístas.

¿Esta crisis marcará nuestra sociedad? ¿Saldremos diferentes cuando se supere?

Individualmente lo recordaremos y seguramente sacaremos lecciones positivas. La jerarquía de valores y de prioridades tiene que cambiar. Lo que convendría es que estos cambios no se dieran sólo a nivel personal, sino colectivo. Hay cuestiones, como el cambio climático, que se reconocen como prioritarias y exigen políticas y cambios en la manera de vivir. La reacción a la pandemia nos ha hecho ver el valor de un sistema sanitario público que debería estar mejor dotado. Si seguramente es cierto que era imposible prever las dimensiones de lo que nos está pasando, sí que habría sido posible estar más preparados. Hoy se lamenta que la Ley de salud pública de 2011 apenas se haya desarrollado; si se hubiera hecho, habríamos podido responder más fácilmente a la crisis con los recursos disponibles. Una catástrofe como esta no se puede olvidar. Hay que hacer una reflexión profunda y amplia sobre las carencias que hubiéramos podido evitar.

Damos por hecho que un día u otro se superará la pandemia. ¿Qué garantía podemos tener de que será así?

Sólo el ejemplo de China. Pero nadie dice que el virus desaparecerá cuando los contagios empiecen a menguar. Más bien parece que se quedará con nosotros. Habrá que ver qué tipo de precauciones hay que tomar.

El porcentaje más elevado de mortalidad por Covid-19 se da entre la gente mayor de 70 años. Se ha llegado a plantear que se reserven las UCI para las personas con más posibilidades de recuperarse y vivir más años que la gente de edad avanzada. ¿Como lo valora?

Cuando los recursos son escasos hay que tomar decisiones ‘trágicas’. Si sólo hay un respirador, la mejor opción no es ponérselo a quien ha llegado primero. En las listas de espera sanitarias se tienen que tomar decisiones de este tipo. Pero la diferencia no debe ser la edad, sino la posibilidad de beneficiarse del tratamiento. Obviamente, una persona de noventa años tendrá en principio menos posibilidades de beneficiarse porque no estará tan sana como una de treinta.

Si se consolida la idea de que sistemas autocráticos como China son más eficaces en la lucha contra la pandemia ¿pueden perder apoyo ciudadano nuestras democracias?

Se ha hablado de dos medidas que han contribuido a frenar la pandemia: el control sobre los ciudadanos para que se quedaran en casa y la efectividad derivada de hacer la prueba del virus a todo el mundo. En Corea del Sur se optó por la segunda opción y funcionó con la eficiencia que lo hizo el método autoritario de China, y creo que con menos contagiados. Debemos optar por el modelo de Corea. Y considerar que estamos en un estado excepcional. No debemos extrapolar ni debemos consentir que la privación de libertad se dé después en una situación de normalidad.

¿Cómo valora la reacción de los países occidentales ante la pandemia?

Menos decidida y eficiente que la de los países asiáticos. También habrá que analizar porqué ha sido así.

¿Y de cómo se le ha hecho frente a España?

Tarde pero no peor que en otros países europeos. La reacción en España ha sido, también por primera vez, la de un estado federal que se hace cargo y coordina realmente las decisiones que considera que deben tomar los diferentes territorios.

El gobierno de la Generalitat, el de Murcia y un grupo de expertos defendían que se optase antes por confinamientos más duros. ¿Le parece una idea acertada?

No sé qué decir. La discusión se ha dado no sólo entre los gobiernos de algunas comunidades y el del Estado, sino entre los expertos. Tampoco los científicos pueden decir a ciencia cierta qué opción habría sido mejor.

¿Qué impacto destacaría de esta crisis en el mundo educativo?

Los niños y niñas están viviendo el confinamiento de un modo muy especial. A diferentes niveles, esta experiencia es una perspectiva excelente para fomentar el civismo, la responsabilidad, la fraternidad.

¿El capitalismo podrá seguir como hasta ahora? ¿La economía del libre mercado seguirá igual después de este episodio?

No debería continuar como hasta ahora. Es todo lo que podemos decir. Pero decirlo no sirve de nada si falta voluntad de cambio. Propuestas para cambiar hay de sobra. Los expertos más progresistas tienen propuestas de corrección de un capitalismo que ha generado desigualdades intolerables desde la perspectiva de los derechos fundamentales. Hay propuestas pero no valentía por parte de los más poderosos para abordar un cambio radical.

¿Dentro de un tiempo, veremos esta crisis como una etapa que cambió el mundo o bien quedará atrás, olvidada y sustituida por otros retos que nos plantee el futuro?

No soy profeta. Ojalá que nuestros hijos o nietos la pudieran ver como el desencadenante de un cambio de paradigma revolucionario, que los jóvenes la vean como el inicio de un cambio revolucionario.

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Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/04/09/ojala-nuestros-jovenes-vean-esta-crisis-como-el-inicio-de-un-cambio-revolucionario/

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Benín: Privatización encubierta de la educación bajo el COVID-19

Africa/Benin/PrensaIE

Si bien las autoridades públicas de Benín han anunciado el cierre de las escuelas del país, los alumnos y los profesores deben retomar las clases el 14 de abril. Las autoridades públicas también han tomado la decisión de contratar personal docente mediante las agencias de trabajo temporal, lo cual ha suscitado una firme oposición por parte de los sindicatos de docentes.

De hecho, el gobierno de Benín ha reconfigurado el calendario para el curso escolar 2019-2020, adelantando las vacaciones de Pascua del 13 de abril al 30 de marzo. 

Las organizaciones que representan a los docentes lamentan no haber sido consultadas con respecto al cierre de las escuelas. 

Además del cierre provisional de las escuelas, el país ha decidido prohibir las reuniones sociales de más de 10 personas. Por último, se han impuesto restricciones a los visados para entrar en el país. 

El Comité des Syndicats affiliés à l’Internationale de l’Education de l’Éducation au Bénin (COSIEB), que representa a los siete afiliados de la Internacional de la Educación en el país, se alarmó también ante la decisión del gobierno de confiar la contratación de personal docente a agencias de trabajo temporal. Estas agencias serán solicitadas para contratar y remunerar a los docentes a partir de la reanudación de las clases. En opinión del sindicato, esta situación se asemeja a la privatización encubierta del sistema educativo del país. 

Por otro lado, el sindicato advirtió que, pese a que las vacaciones escolares han sido anticipadas, los mercados, grandes espacios de reunión, permanecen abiertos y abarrotados, lo que podría dar lugar a la expansión de la pandemia de COVID-19 en el país. 

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OCDE: la tecnología puede potenciar la labor de los buenos profesores, pero no los va a sustituir

PrensaIE

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) está analizando el impacto que tiene la tecnología sobre los estudiantes y sus resultados educativos ahora que millones de centros educativos han cerrado en más de 140 países para evitar la propagación de la COVID-19, al tiempo que reconoce lo mucho que aportan los docentes al proceso educativo.

Las oportunidades de aprendizaje en línea están en auge en todo el mundo, ya que son muchos los docentes que recurren a la tecnología para comunicarse con sus alumnos. Más de 1500 millones de estudiantes se ven afectados por el cierre de los centros educativos decretado por los Gobiernos y los docentes están intentando usar la tecnología para seguir enseñando y dar continuidad al proceso de aprendizaje.
«El aprendizaje en línea ha pasado de ser una actividad deseable ajena al programa de estudios a ser la salvación de la educación», indica Andreas Schleicher, director de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE.
Condiciones desiguales 
En un informe nuevo, PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) 2018, la OCDE analiza hasta qué punto los centros educativos y los estudiantes están preparados para hacer uso del aprendizaje a distancia.
Los datos indican que la brecha tecnológica es uno de los principales obstáculos en este contexto. En Dinamarca, Eslovenia, Noruega, Polonia, Lituania, Islandia, Austria, Suiza y los Países Bajos, más del 95 % de los estudiantes afirman que tienen un ordenador que pueden usar para estudiar. En Indonesia este porcentaje asciende solo al 34 %. En los Estados Unidos de América, prácticamente todos los jóvenes de 15 años de familias acomodadas afirmaron tener un ordenador con el que trabajar, mientras que casi un 25 % de aquellos procedentes de entornos desfavorecidos indicaban lo contrario. Es probable que estas diferencias se agudicen, ya que, en todas las sociedades, quienes se ven afectados por los despidos y la recesión son las personas más desfavorecidas y sus familias.
Acceso desigual a los recursos 
«La mayoría de sistemas educativos incluidos en la última ronda del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE no están preparados para aprovechar las oportunidades que ofrece el mundo del aprendizaje digital», concluye el informe. Tener acceso a lugares tranquilos para estudiar, a internet e incluso a un ordenador son variables que determinan el éxito del aprendizaje en línea y que difieren enormemente entre países. Entre otros elementos que también influyen está la infraestructura, y muchos centros educativos carecen de un ancho de banda y de programas adecuados. Son muchos los docentes que no tienen la formación requerida en nuevas tecnologías que les permitiría adaptar su forma de enseñar a los métodos en línea en unos pocos días o semanas tal y como requieren las circunstancias actuales. Asimismo, muchos centros educativos carecen de la cantidad necesaria de trabajadores de asistencia técnica cualificados.
La función de los centros educativos 
En el plano social, el estudio determina que los centros educativos son esenciales para crear unas relaciones sociales eficaces entre las familias, los docentes y los estudiantes, «especialmente en el caso de quienes carecen de la resiliencia, las estrategias de aprendizaje o el compromiso para aprender por su propia cuenta». Por lo que respecta a los docentes, el estudio no deja lugar a dudas: «La tecnología puede potenciar la labor de los buenos profesores, pero no los va a sustituir.
Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16717/ocde-la-tecnolog%C3%ADa-puede-potenciar-la-labor-de-los-buenos-profesores-pero-no-los-va-a-sustituir
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Ante el aumento de violencia doméstica por el coronavirus, Guterres llama a la paz en todos los hogares

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió este domingo que se adopten medidas para hacer frente a «un estremecedor repunte global de la violencia doméstica» contra mujeres y niñas ocurridos durante las últimas semanas, debido a los confinamientos decretados por los Gobiernos durante la pandemia del COVID-19.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió este domingo que se adopten medidas para hacer frente a «un estremecedor repunte global de la violencia doméstica» contra mujeres y niñas ocurridos durante las últimas semanas, debido a los confinamientos decretados por los Gobiernos durante la pandemia del COVID-19.

«Sabemos que los confinamientos y las cuarentenas son esenciales para reducir el COVID-19. Pero pueden hacer que las mujeres se vean atrapadas con parejas abusivas«, destacó el titular de la ONU.

Si hace unos pocos días Guterres pedía un alto el fuego mundial de todos los conflictos con motivos de la pandemia, en esta ocasión destacó que la violencia no siempre se limita a los campos de batalla y que la amenaza sobre mujeres y niñas se cierne precisamente en el lugar «donde deberían estar más seguras: en sus propios hogares».

La combinación de las presiones económicas y sociales provocadas por la pandemia, así como las restricciones de movimiento, han aumentado drásticamente el número de mujeres y niñas que se enfrentan a abusos, en casi todos los países. Sin embargo, incluso antes de la propagación mundial del COVID-19, las estadísticas mostraban que un tercio de las mujeres de todo el mundo experimentaban alguna forma de violencia en su vida.

El problema afecta por igual a las economías desarrolladas como a las más pobres: casi una cuarta parte de las estudiantes universitarias en los Estados Unidos afirmaron ser víctimas de agresiones sexuales o comportamientos inapropiados, mientras que en algunas partes del África subsahariana, la violencia en pareja suponía una realidad para el 65% de las mujeres.

Una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) detalla los preocupantes efectos de la violencia en la salud física, sexual, reproductiva y mental de las mujeres: las mujeres que sufren abusos físicos o sexuales tienen el doble de probabilidades de abortar y esa experiencia casi duplica la probabilidad de caer en la depresión. En algunas regiones del mundo, tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer el VIH, y existen pruebas de que las mujeres agredidas sexualmente tienen 2,3 veces más probabilidades de sufrir alteraciones debidas al consumo de alcohol.

En 2017, unas 87.000 mujeres fueron asesinadas intencionadamente, y más de la mitad por miembros de su familia.

[Descarga nuestra aplicación Noticias ONU para IOS o Android. O subscríbete a nuestro boletín.]

 

La presión sobre los servicios obstaculiza la respuesta

Según informaciones que maneja la ONU, desde el inicio de la pandemia y en comparación con el año pasado, se ha duplicado el número de llamadas a las líneas de ayuda en el Líbano y Malasia; en China se han triplicado; y en Australia, los motores de búsqueda como Google experimentaron el mayor volumen de consultas de ayuda por violencia doméstica de los últimos cinco años.

Estas cifras nos dan una idea sobre la magnitud del problema, pero sólo incluyen a los países en que existen sistemas de denuncia. A medida que el virus se propague en países con instituciones precarias, se prevé que disminuirá la información y la cantidad de datos y crecerá la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas.

Juntos podemos y debemos prevenir la violencia en todas partes, de las zonas de guerra a los hogares de las personas, mientras trabajamos para vencer al COVID-19, António Guterres, Secretario General de la ONU.

La respuesta al incremento de la violencia es más complicada que en situaciones normales por el hecho de que las organizaciones encargadas de la respuesta a los abusos están sometidas a una enorme presión por las exigencias que supone el combate a la pandemia.

«Los proveedores de salud y la policía están desbordados y el personal escasea. Los grupos locales de apoyo están paralizados o carecen de fondos. Algunos centros para víctimas de violencia de género están cerrados; otros están llenos», dijo Guterres.

El Secretario General instó a todos los Gobiernos a incluir la prevención y la reparación de los casos de violencia contra las mujeres en sus planes nacionales de respuesta contra el COVID-19, y expuso varias medidas que podían adoptarse para mejorar la situación.

«Juntos», concluyó el Secretario General de las Naciones Unidas, «podemos y debemos prevenir la violencia en todas partes, de las zonas de guerra a los hogares de las personas, mientras trabajamos para vencer al COVID-19».

Recomendaciones de la ONU para la reducción de la violencia doméstica

  • Aumentar la inversión en servicios de ayuda en línea y en organizaciones de la sociedad civil.
  • Garantizar que los sistemas judiciales sigan procesando a los abusadores.
  • Establecer sistemas de alerta de emergencia en farmacias y tiendas de comestibles.
  • Declarar los centros de acogida como servicios indispensables.
  • Crear formas seguras para que las mujeres busquen apoyo, sin alertar a sus abusadores.
  • Evitar la liberación de prisioneros condenados por cualquier tipo de violencia contra la mujer.
  • Ampliar las campañas de concienciación pública, en particular las dirigidas a hombres y niños.

    El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió este domingo que se adopten medidas para hacer frente a «un estremecedor repunte global de la violencia doméstica» contra mujeres y niñas ocurridos durante las últimas semanas, debido a los confinamientos decretados por los Gobiernos durante la pandemia del COVID-19.

    «Sabemos que los confinamientos y las cuarentenas son esenciales para reducir el COVID-19. Pero pueden hacer que las mujeres se vean atrapadas con parejas abusivas«, destacó el titular de la ONU.

    Si hace unos pocos días Guterres pedía un alto el fuego mundial de todos los conflictos con motivos de la pandemia, en esta ocasión destacó que la violencia no siempre se limita a los campos de batalla y que la amenaza sobre mujeres y niñas se cierne precisamente en el lugar «donde deberían estar más seguras: en sus propios hogares».

    La combinación de las presiones económicas y sociales provocadas por la pandemia, así como las restricciones de movimiento, han aumentado drásticamente el número de mujeres y niñas que se enfrentan a abusos, en casi todos los países. Sin embargo, incluso antes de la propagación mundial del COVID-19, las estadísticas mostraban que un tercio de las mujeres de todo el mundo experimentaban alguna forma de violencia en su vida.

    El problema afecta por igual a las economías desarrolladas como a las más pobres: casi una cuarta parte de las estudiantes universitarias en los Estados Unidos afirmaron ser víctimas de agresiones sexuales o comportamientos inapropiados, mientras que en algunas partes del África subsahariana, la violencia en pareja suponía una realidad para el 65% de las mujeres.

    Una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) detalla los preocupantes efectos de la violencia en la salud física, sexual, reproductiva y mental de las mujeres: las mujeres que sufren abusos físicos o sexuales tienen el doble de probabilidades de abortar y esa experiencia casi duplica la probabilidad de caer en la depresión. En algunas regiones del mundo, tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer el VIH, y existen pruebas de que las mujeres agredidas sexualmente tienen 2,3 veces más probabilidades de sufrir alteraciones debidas al consumo de alcohol.

    En 2017, unas 87.000 mujeres fueron asesinadas intencionadamente, y más de la mitad por miembros de su familia.

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    La presión sobre los servicios obstaculiza la respuesta

    Según informaciones que maneja la ONU, desde el inicio de la pandemia y en comparación con el año pasado, se ha duplicado el número de llamadas a las líneas de ayuda en el Líbano y Malasia; en China se han triplicado; y en Australia, los motores de búsqueda como Google experimentaron el mayor volumen de consultas de ayuda por violencia doméstica de los últimos cinco años.

    Estas cifras nos dan una idea sobre la magnitud del problema, pero sólo incluyen a los países en que existen sistemas de denuncia. A medida que el virus se propague en países con instituciones precarias, se prevé que disminuirá la información y la cantidad de datos y crecerá la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas.

    Juntos podemos y debemos prevenir la violencia en todas partes, de las zonas de guerra a los hogares de las personas, mientras trabajamos para vencer al COVID-19, António Guterres, Secretario General de la ONU.

    La respuesta al incremento de la violencia es más complicada que en situaciones normales por el hecho de que las organizaciones encargadas de la respuesta a los abusos están sometidas a una enorme presión por las exigencias que supone el combate a la pandemia.

    «Los proveedores de salud y la policía están desbordados y el personal escasea. Los grupos locales de apoyo están paralizados o carecen de fondos. Algunos centros para víctimas de violencia de género están cerrados; otros están llenos», dijo Guterres.

    El Secretario General instó a todos los Gobiernos a incluir la prevención y la reparación de los casos de violencia contra las mujeres en sus planes nacionales de respuesta contra el COVID-19, y expuso varias medidas que podían adoptarse para mejorar la situación.

    «Juntos», concluyó el Secretario General de las Naciones Unidas, «podemos y debemos prevenir la violencia en todas partes, de las zonas de guerra a los hogares de las personas, mientras trabajamos para vencer al COVID-19».

    Recomendaciones de la ONU para la reducción de la violencia doméstica

    • Aumentar la inversión en servicios de ayuda en línea y en organizaciones de la sociedad civil.
    • Garantizar que los sistemas judiciales sigan procesando a los abusadores.
    • Establecer sistemas de alerta de emergencia en farmacias y tiendas de comestibles.
    • Declarar los centros de acogida como servicios indispensables.
    • Crear formas seguras para que las mujeres busquen apoyo, sin alertar a sus abusadores.
    • Evitar la liberación de prisioneros condenados por cualquier tipo de violencia contra la mujer.
    • Ampliar las campañas de concienciación pública, en particular las dirigidas a hombres y niños.

    Fuente: https://news.un.org/es/story/2020/04/1472392

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Sobrevivencia o currrículo

Carlos Aldana

¡Cuánto nos cuesta entender que en una emergencia solo se aprende lo que la emergencia supone, no lo que el currículum oficial impone!

No sé cómo lo esté llevando Europa, específicamente España. Pero aquí en Latinoamérica, Guatemala en particular, en el momento que se empieza a cerrar toda actividad y a obligar al confinamiento, se ha disparado la ansiedad por cubrir el programa de estudios mediante mecanismos virtuales.

Una gana enorme de cumplir y mantener el ritmo de aprendizaje escolar ha sido manifestada de maneras que, a la tensión por la sobrevivencia y la integridad, se le agrega la necesidad de cumplir con las exigencias impuestas a distancia por los curriculistas virtuales.

La neurociencia viene enseñando que cuando sucede una situación de peligro, el cerebro humano bloquea su sistema inmunológico y, por supuesto, también sus capacidades normales de aprendizaje académico. Esta es una emergencia que no sucede a un grupo, a una comunidad, ni siquiera a un país. ¡Es una emergencia global! De esas que para casi todos los habitantes del planeta constituye una situación inédita. Totalmente nueva. Hemos vivido “toques de queda”, situaciones de emergencia, confinamientos breves y locales, pero nunca habíamos visto que casi todo el planeta compartiera este tipo de hechos. Es realmente una emergencia para la vida planetaria.

Por lo tanto, es preciso tener claro que una es la prioridad básica: ¡Mantenernos sanos, mantenernos con vida! Más allá de esto, incluido lo que sentimos y hacemos por nuestros cercanos, nada es relevante y crucial. Después de ir cubriendo este elemento fundamental y crucial, podemos ir pensando en la continuidad y sostenimiento de ciertos procesos de aprendizaje.

Es decir, con flexibilidad, sin la ansiedad curricular de cubrir todo (incluso como si estuviéramos en tiempos escolares ordinarios). Se trata de que el aprendizaje escolar gire alrededor de conocimientos que pueden alcanzarse mediante formas virtuales, pero principalmente, de generar conocimientos alrededor de la vida presente: la pandemia, las estrategias para superarla, cómo vivir en familia, qué será de nuestra existencia después de la crisis, la realidad de los más excluidos y vulnerables, la situación política, los cambios en la higiene y en la vida sanitaria, etcétera. Aprender desde y para la emergencia puede ser el aprendizaje central de estos días, y si se quiere cumplir con ciertas obligaciones o requisitos oficiales de rendimiento, pues seamos más vitales y creativos. ¡Hay tanto para aprender de esta situación!

¡Cualquier recurso que nos permita superar la crisis, aprender de ella, mantenernos vivos, seguir aprendiendo, es útil y bienvenido! Al servicio de los fines (la vida, la integridad, el aprendizaje) deben colocarse los medios (redes, plataformas, medios virtuales diversos). Lecturas diversas, acceso a páginas, envío de recursos por redes sociales o correo electrónico, son ejemplos de una diversidad que debemos aprovechar.

Pero no dejemos fuera a millones de escolares latinoamericanos que no tienen computadora, mucho menos servicio de Internet en casa, o teléfonos celulares, a lo cual se suma que tampoco tienen hábitos de aprendizaje (con padres y madres deficitarios en este sentido). Esos millones de pequeños y pequeñas que viven en lugares sin agua, con alta vulnerabilidad y riesgos para esta pandemia y cualquier otra situación sociogénica. Ellas y ellos representan una realidad más que dramática. ¡Escandalosa, vergonzosa, inmoral!

Entre sobrevivir y cumplir con el currículum, está claro que, como seres inteligentes optamos por lo primero. Pero llegará el momento en que comprendamos que ambos elementos se imbrican. Un currículum que coloque a la vida digna y plena en el centro podrá ser una herramienta para la sobrevivencia. Para que trascendamos del mismo hecho de sobrevivir, de estar vivos, a la condición de sentirnos vivos de manera completa y plena.

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Uruguay: Maestros comunitarios, educación a distancia y uso de televisión abierta serán claves para mantener el vínculo y evitar deserción estudiantil

En Primaria 70% de los estudiantes siguen en contacto con sus maestros, informó el presidente del Codicen.

América del Sur/Uruguay/Ladiariauy

El presidente Luis Lacalle Pou analiza cómo podría ser el regreso a los centros educativos en forma gradual y, según confirmaron fuentes del gobierno, este miércoles informará en conferencia de prensa qué se está planificando.

Por este tema se reunieron el lunes Lacalle Pou, el presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Robert Silva, y el ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira. Da Silveira dijo al salir que les preocupa “que las clases se puedan reiniciar en los plazos más breves posibles, en condiciones de estricta seguridad de salud para los alumnos y para los docentes”, y que están buscando armonizar ambos aspectos. El comienzo paulatino en las localidades en las que todavía no hay enfermos de covid-19 es una de las opciones que se están manejando, así como el retorno escalonado por ciclos, tal como se hace al comienzo del año. De todas formas, la evolución sanitaria será lo que determine la situación. Lo que Silva aseguró es que “no está sobre la mesa” recuperar clases presenciales en las vacaciones de invierno o extender el año lectivo.

Midiendo el impacto

Nadie duda que este período de interrupción de las clases presenciales va a afectar en lo educativo, fundamentalmente en dos aspectos, según opinó Silva en diálogo con la diaria: en los aprendizajes y en la posibilidad de que los estudiantes sigan vinculados al sistema educativo. “Esos pueden ser los dos grandes impactos, y nosotros como sistema educativo tenemos que actuar para tratar de mediar”, aseguró el presidente del Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP.

Según un relevamiento del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), alrededor de 70% de los estudiantes se han registrado y mantenido algún vínculo con sus maestras en distintas plataformas. Silva reconoce que la situación es muy diversa entre los subsistemas: “en Primaria, por su trabajo, sus equipos profesionales vinculados a la tecnología son muy superiores a lo que sucede en educación media; allí tenemos un avance mayor a pesar de que la edad pueda significar mayor dificultad”. El jerarca anunció que pedirá un relevamiento similar tanto en el Consejo de Educación Secundaria como en el de Educación Técnico-Profesional, pero valoró que en los campus regionales de UTU “están llevando adelante un trabajo sostenido con sus comunidades, y Secundaria lo hace por medio de sus inspecciones regionales”.

Estrategias

Para ir en la búsqueda de aquellos que todavía no se han conectado, el CEIP resolvió fortalecer el vínculo mediante los maestros comunitarios. “Ir con aquellos que aún no se han conectado, que no han marcado presencia, para tratar de acercarnos, descubrir cuál es el problema, si es la conectividad, si es una cuestión vinculada a la ausencia de equipamiento, a la ausencia de destrezas para poder vincularse”, explicó Silva, apuntando al niño pero también a su familia, que en este contexto “juega un rol importante”.

Para Silva, tanto en Secundaria como en UTU hay varias figuras que podrían cumplir un rol similar al de los maestros comunitarios, apuntando a mantener el vínculo con los estudiantes: los adscriptos, los profesores orientadores pedagógicos y los educadores. “Estoy seguro de que muchos ya lo están haciendo, pero hay que uniformizar ese proceder para vincularse con las familias y ver cuál es la realidad, y también hacer el mismo relevamiento que en Primaria para ver cómo podemos atender esas circunstancias”, afirmó. Sabe que, por ejemplo, en un liceo de Rivera los profesores hicieron una colecta para elaborar canastas para las familias más vulnerables, y los adscriptos, cuando no lograron contactarse con algunas familias, se subieron a sus motos y fueron hasta esos hogares. “Allí te manifiestan: ¿el problema es la conectividad? ¿Es la computadora? No, el problema es contextual de cómo llegar a esas situaciones de tanta vulnerabilidad”.

Silva destaca que Uruguay está “en una situación de ventaja respecto de otros sistemas educativos, debido al alto grado de conectividad que tenemos y a los dispositivos que hemos distribuido”, pero sabe que no se llega a 100% de las familias, por lo que hay que buscar otras estrategias, y se deberá “generar un ecosistema de recursos”.

Una de las alternativas en las que piensa Silva es en la televisión abierta; otra es la entrega de tareas presencial, como actualmente hacen algunas maestras en el medio rural, recorriendo las casas de sus estudiantes y dejando en las porteras los materiales. “Hay que dejar a la autonomía de las comunidades la búsqueda de soluciones, pero con un paraguas que establezca lineamientos generales y que ponga foco en algunas priorizaciones curriculares que permitan establecer algunos objetivos tras los cuales ir en este período de suspensión. Que no quede todo tan librado a lo que cada comunidad pueda hacer”.

Hasta ahora desde el Codicen ha habido exhortaciones genéricas, tanto a maestros como a estudiantes, a mantener los vínculos, pero según dijo Silva, “vamos a avanzar”. Esta semana se conformó un equipo técnico asesor, integrado por representantes de los distintos subsistemas y de las áreas tecnológica, pedagógica y de comunicación, para diseñar la respuesta ante la actual contingencia y elaborar un documento que establezca un marco de estrategias a abordar por parte de los docentes, los estudiantes y sus familias. Silva aseguró que ese marco no será “prescriptivo, pero sí dará una orientación general que se debe llevar adelante para tratar de uniformizar este período en la educación”. “En Secundaria vamos a tener que establecer lineamientos de acción que impliquen planificación, que impliquen registro, que impliquen mayor acompañamiento de nuestros alumnos. En Primaria la realidad es una, porque está un maestro con sus alumnos, pero en la enseñanza media son 12 o 13 profesores”, comentó.

Este equipo asesor también pensará en el retorno a las clases: “Cuando volvamos a nuestros centros educativos, la realidad va a ser otra. Desde el punto de vista del proceso que hemos desarrollado en este tiempo, que va a tener como nunca un componente tecnológico, y va a ser otra por el impacto social que tiene esta pandemia para cada uno de nosotros. Vamos a tener que generar cuestiones que permitan canalizar todo eso, desde los estudiantes, las familias, nuestros propios docentes, y a su vez generar procesos de enseñanza y aprendizaje que van a tener que ser complementarios, consecutivos, sucesivos respecto de este que hemos desarrollado mientras dure este aislamiento”.

Oportunidad

A su vez, Silva destacó la inversión millonaria realizada en tecnología, pero opinó que a su entender “está absolutamente subutilizada”. Mencionó la cantidad de usuarios de las plataformas de Plan Ceibal: según sus datos, Crea tenía un promedio de 15.000 usuarios y en 2019 el pico de usuarios diarios fue de 49.000, pero en esta coyuntura ya hay, dijo, medio millón de nuevos usuarios, y lo mismo sucedió con Matific, la Plataforma Adaptativa de Matemática y la Biblioteca Digital.

“Veo esta situación, en el marco de la crisis que es, como una oportunidad. El mundo avanza, la educación avanza y nosotros lo sabíamos, por algo veníamos haciendo esta inversión en tecnología desde hace tanto tiempo. El rol docente está cambiando, pero esto no quiere decir que vamos a sustituirlo por la tecnología, los docentes contamos con un conjunto de herramientas nuevas que potencian y favorecen el aprendizaje y auxilian la enseñanza”, puntualizó Silva.

El presidente del Codicen afirmó que en este período muchos docentes se han interiorizado con las nuevas herramientas y, en su entender, las seguirán usando luego de la emergencia sanitaria. Asimismo, Silva fue enfático al decir que desde la ANEP habrá políticas para potenciar esto, por lo que, a su entender, habrá “un antes y un después en ese sentido”.

Para Silva este “aggiornamiento” de la educación a distancia y el mayor involucramiento de las familias en la educación podría permitir diseñar estrategias que recuperen el tiempo pedagógico, y descartó que esté sobre la mesa la posibilidad de eliminar las vacaciones de invierno, de primavera o incluso de postergar la finalización de los cursos. “No hay que hacer futurología, hay que diseñar estrategias de recuperación. Creo que social y humanamente no podemos admitir que este sea un año perdido”.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2020/4/maestros-comunitarios-educacion-a-distancia-y-uso-de-television-abierta-seran-claves-para-mantener-el-vinculo-y-evitar-desercion-estudiantil/

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