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Henry Giroux: De críticos y rebeldes

Redacción: Noticias de Gipuzkoa

Las periferias, geográficas e intelectuales, suelen tener el atractivo de las iniciativas que surgen para dar voz a intereses diversos y a menudo ignorados o silenciados desde los centros. Ira Katznelson, profesor de Ciencia Política en Nueva York, nos decía que la buena democracia es aquella que procede por medio de “movimientos” y no “grupos”, “de abajo arriba y de los márgenes al centro”;y esta expresión resume gráficamente el valor fundamental de las alternativas, del pensamiento crítico, de la disidencia, de la libertad y de la saludable rebeldía.

Las convenciones y el poder institucional, del tipo que sean, pueden sostener la democracia en tiempos de crisis, pero tienen el riesgo de anquilosarse en una lógica que no favorece la búsqueda del conocimiento y la verdad, el “argumento mejor”, lo contra-intuitivo, o el libre-pensamiento.

Son precisamente los movimientos -culturales, sociales y políticos- los que dinamizan la sociedad civil, ese “mundo de la vida”, ciertamente ambivalente, en el que Habermas sitúa la posibilidad de utopía. Con la imposición galante de consensos (que son a veces dogmas encubiertos), desaparece el valor esencial de lo alternativo, lo crítico y lo rebelde.

No resulta por ello sorprendente que el conservadurismo haya tenido siempre a gala excluir de su concepción de democracia y de lo público todo aquello que pudiera competir con el poder institucional (muchas veces secuestrado por grupos de interés) y que haya desconfiado también de forma elitista y obsesiva de la sociedad civil y su acción colectiva.

Hay infinidad de ejemplos que muestran esta lógica de tensión entre “centro” y “periferia”, o entre “coerción” y “capital”, según la formulación esquemática que Charles Tilly usa para explicar la formación de los estados europeos desde el siglo XV. Es una tensión dialéctica similar a la que se observa entre la crítica rebelde, por un lado, y la hegemonía del poder, por otro. Y ello no solamente en el campo de la política. De hecho, uno de los más claros ejemplos de la contradicción entre los polos opuestos que venimos mencionando es el sistema académico en su versión neoliberal, la que impera hoy en día.

Henry Giroux, teórico de la pedagogía crítica, afirma que privatización, mercantilización, militarización y desregulación son las nuevas categorías de orientación a través de las cuales se definen las escuelas, los maestros, la pedagogía y los estudiantes. Esta “pedagogía del analfabetismo” impulsada por el mercado ha liquidado la noción de libertad, convirtiéndola en gran parte en el deseo de consumir e invertir exclusivamente en relaciones que sirven solo a los intereses individuales. Perder la individualidad es ahora equivalente a perder la capacidad de consumir. El consumismo superficial junto con una indiferencia hacia las necesidades y el sufrimiento de otros ha producido una política de desconexión y una cultura de irresponsabilidad moral.

Es una responsabilidad fundamental de académicos, investigadores y profesores luchar por los derechos de los estudiantes para obtener una educación que no esté colonizada por intereses corporativos y no esté dirigida a desarrollar valores neoliberales y una personalidad empresarial. La rebeldía intelectual consiste aquí en transmitir a los estudiantes que deben ser plenamente conscientes de que un mundo mejor requiere que defiendan la responsabilidad civil, la justicia social y la democracia.

Aunque el poder institucional neoliberal instalado en las universidades pretenda lo contrario, mucho antes de que el mundo corporativo y financiero comenzara a hablar de “innovación de productos”, los educadores e investigadores ya habían adoptado el principio Heraclitiano de “todo fluye, nada permanece”. Esto se reflejó tradicionalmente en los planes de estudio y los contenidos de cursos específicos. La innovación es una forma de creatividad aplicada, y la creatividad y la intuición siempre han sido características destacadas en el trabajo de los mejores investigadores en cualquier campo del conocimiento (el “núcleo súper-creativo” de Richard Florida), desde los antiguos griegos hasta el presente.

Son los movimientos -culturales, sociales y políticos- los que dinamizan la sociedad civil, ese “mundo de la vida” en el que Habermas sitúa la posibilidad de utopía. Con la imposición galante de consensos (a veces dogmas encubiertos), desaparece el va

Existen innumerables ejemplos de creatividad aplicada en las ciencias, la filosofía, las artes y las ciencias sociales que demuestran la naturaleza esencialmente dinámica de la búsqueda de la verdad y el conocimiento y la tendencia de los investigadores a innovar constantemente. En este sentido, el mundo corporativo, dada su fascinación por la innovación, podría aprender significativamente de educadores, investigadores y académicos.

En el primer capítulo de su libro El científico rebelde, el gran físico y matemático Freeman Dyson escribe que el elemento común de la visión científica “es la rebelión contra las restricciones impuestas por la cultura local” y que los científicos “deben ser artistas y rebeldes, obedeciendo sus instintos propios más que demandas sociales o principios filosóficos”. Contrariamente a este concepto liberal, incluso libertario, de mentalidad científica abierta, ha habido una creciente presión sobre los científicos para respaldar lo que hoy en día se llama el “consenso científico”, en numerosos temas polémicos.

Los científicos disidentes frecuentemente se enfrentan al ostracismo y la denuncia cuando se atreven a ir a contra corriente. Los científicos rebeldes como Dyson, poco amigos de los “consensos”, siempre han tenido que enfrentar condena y resentimiento. La ciencia, de la mano del neoliberalismo, se ha hecho más autoritaria. Los estudiantes y jóvenes científicos deben, heroicamente, desarrollar independencia intelectual y autonomía en un mundo burocrático de poder institucional del que es difícil escapar.

Dyson se ha calificado a sí mismo como “hereje del calentamiento global”, el “dogma”, dice, más notorio de la ciencia moderna. La ansiedad por el calentamiento global le parece extremadamente exagerada y ha expresado abiertamente sus dudas sobre la validez de los modelos climáticos. Estos modelos, argumenta, “hacen un trabajo muy pobre al describir las nubes, el polvo, la química y la biología de los campos, las granjas y los bosques;no describen bien el mundo real en el que vivimos”.

Freeman Dyson es un hombre feliz de pertenecer a una pequeña minoría de científicos que se atreven a expresar abiertamente sus dudas respecto al consenso existente. Afirma que los modelos climáticos se ajustan a los datos observados, pero que no hay razón para creer que los mismos factores del modelo pudieran ofrecer el comportamiento correcto en un mundo con una química diferente, por ejemplo en un mundo con un aumento de CO2 en la atmósfera.

Lo importante de mantener esta postura es no solo que se hace gala de una gran valentía intelectual, sino que se intenta hacer prevalecer la idea de que, en la lógica del descubrimiento científico, es esencial poder preservar posibilidades de refutación de las teorías que son mayoritariamente aceptadas en cada momento.

Como sabía y nos explicó Karl Popper, la lógica de la ciencia es una sucesión de conjeturas y refutaciones, y sin la opción de la “falsabilidad” no hay propiamente conocimiento científico, una postura impecable y no objetable desde el punto de vista procedimental.

En su atalaya de crítico rebelde, Dyson no cree que haya habido un cambio reciente de ideas progresivas a ansiedades distópicas acompañando el relativo declive de Occidente y la conciencia creciente de un final no lejano para el planeta. Lúcidamente, Dyson nos recuerda que los mejores escritores siempre han sido distópicos: “En la década de 1890 tuvimos La Máquina del Tiempo de Wells y La Isla del Doctor Moreau. En la década de 1930, Un mundo feliz de Huxley. Nada de lo que se ha escrito recientemente es más triste que Wells y Huxley. Y a pesar de eso, siempre ha habido optimistas como Amory Lovins y yo. Recomiendo a Amory Lovins como un antídoto para la oscuridad y la fatalidad”.

Y Dyson, siempre fiel a sí mismo, asegura: “Hay una envidia duradera por parte de los académicos hacia la comunidad empresarial que no tiene nada que ver con el cambio climático. Los académicos que predican pesimismo y tristeza esperan poder vengarse de la comunidad empresarial al conquistar el poder”.

Fuente: https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2019/07/11/opinion/tribuna-abierta/de-criticos-y-rebeldes

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Colombia: Clubes de Ciencia para educar

Redacción: El Espectador/24-07-2019

Hace cinco años la conversación entre un grupo de científicos e ingenieros colombianos, que tuvo lugar en Boston (Estados Unidos), inició un proyecto que ha permitido extender el conocimiento más allá de las fronteras, con la excusa de transformar realidades y aprender sobre ciencia y tecnología.

Se han realizado talleres en Cali, Túquerres, Pereira, Neiva, Ibagué, Manaure, Carcasí, Tumaco, Puerto Nariño, Puerto Carreño y Arauquita, entre otros. / Clubes de Ciencia Colombia
Así nació Clubes de Ciencia Colombia, una organización de jóvenes científicos activistas que quieren expandir el acceso al conocimiento, a la educación científica de calidad e inspirar a las futuras generaciones de innovadores y científicos de Colombia que se interesan en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas (Steam, por su sigla en inglés).

Se aprovechan aquellos meses en los que la mayoría de profesores, científicos de instituciones colombianas e investigadores en la diáspora tienen vacaciones, y así se preparan los clubes, o talleres intensivos, que tienen lugar una semana del año en varios puntos de Colombia y giran alrededor de un tema específico.

Definitivamente, las primeras etapas de preparación de los eventos, que a la fecha han sido cinco, son un ejercicio para crear conexiones, reconocer habilidades de investigación en otras personas colombianas y conectar a investigadores con preguntas similares. Clubes de Ciencia no es solamente la evidencia de lo lejos que ha llegado el talento investigador de Colombia —geográfica y metafóricamente hablando—, sino también una muestra de la diversidad y la riqueza de preguntas apasionantes que surcan sus mentes. Por eso, la creación de una red de colaboración científica y técnica se volvió una virtud y un sello de este proyecto.

Algunas de las actividades de Clubes pasados incluyeron construir junto a estudiantes (de bachillerato y universitarios) estufas artesanales para entender principios de transporte de masa y energía, cultivar y clasificar hongos recolectados en su entorno cercano, secuenciar su propio ADN para estudiar genética humana, desarrollar dispositivos de internet de las cosas para detectar inundaciones, programar videojuegos educativos y sintetizar nanopartículas en telas para aprender sobre textiles inteligentes, entre otras.

Como en el paradigma de pensamiento sistémico, esta red de colaboradores y estudiantes curiosos no es nada sin un objetivo que la gobierne, y sin personas e instituciones que contribuyan a este objetivo. El Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), por ejemplo, le apostó a Clubes de Ciencia, y gracias a eso un grupo de jóvenes de sus Tecnoacademias se reúne cada año alrededor de un curso intensivo. Colciencias, por otro lado, integró esta estrategia en su horizonte de actividades “Ondas”, y la lleva a cabo con niñas, niños y adolescentes desde Manaure (La Guajira) a Leticia (Amazonas) y de Tumaco (Nariño) a Puerto Carreño (Vichada). Estas alianzas hacen que este proyecto pase del activismo aislado a una propuesta de país.

Esto ha sido un juego muy en serio, una manera de educar, de inspirar y contagiar el afecto por Colombia a través de la ciencia. Quienes nacieron aquí y hacen ciencia en el país como quienes se dispersaron por el mundo están entrelazados ineludiblemente por una pasión, es aquí donde los cerebros dispersos y los futuros protagonistas del escenario científico del país por fin se encuentran.

 Fuente: https://www.elespectador.com/noticias/ciencia/clubes-de-ciencia-para-educar-articulo-871793

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Angela Saini, autora de ‘Superior’: “Los racistas intentan presentar sus argumentos con ciencia para que su retórica funcione”

Redacción: SINC

La periodista de ciencia Angela Saini analiza en su nuevo libro Superior el resurgimiento de la ciencia racial y del racismo científico. Teme que esta ‘resurrección’ sea debida al auge de la ultraderecha y el nacionalismo, y considera que la raza es, ante todo, una cuestión de poder.

En 2017 la periodista de ciencia Angela Saini (Londres, 1980) publicó Inferioruna crítica al sexismo que ha afectado a la ciencia desde Darwin. Dos años más tarde la británica completa la serie con Superior, en el que analiza la ciencia (y pseudociencia) que ha estudiado las diferencias humanas y el racismo que las rodea.

Superior muestra el yin y el yang del estudio de las razas humanas. Por un lado, Saini habla con prestigiosos investigadores de la talla de Svante Pääbo, David Reich, Robert Plomin y Jonathan Marks. Por otro, se adentra en el lado oscuro de la academia, donde un círculo endogámico publica ideas del siglo anterior en revistas sin impacto y de sospechosa financiación.

Quedamos con Saini en una cafetería del centro de Londres, a escasos metros del Museo Británico con el que comienza Superior. La periodista teme que la ciencia racial esté aprovechando el resurgimiento de los nacionalismos y la ultraderecha para regresar de los rincones más tenebrosos del siglo XX. No es para menos: dos días antes de la entrevista la escritora había borrado sus perfiles en redes sociales, frustrada ante el acoso racista sufrido en Twitter. Precisamente esta semana volvía a tuitear desde su cuenta, agradecida por las denuncias de acoso de miles de usuarios.

“Páginas racistas y neonazis hablaron de mi libro. Reporté los insultos más atroces a Twitter, pero en la mayoría de casos no hicieron nada”

¿Ha sufrido más acoso que cuando publicó Inferior?

Sí, en parte porque era menos conocida entonces. Además, en Superior llamo por su nombre a neonazis, que se comunican entre ellos y estaban listos para atacar. Tienen una visión política muy fuerte. El sexismo aparece en todas las sociedades, pero el racismo tiene otro tinte político.

¿Por qué dejó Twitter?

En las últimas semanas páginas racistas y neonazis hablaron de mi libro. Reporté los insultos más atroces a Twitter, pero en la mayoría de casos no hicieron nada. También había comentarios sexistas, está siempre conectado. Me fui porque hay que darles el mensaje a estas empresas de que si se van a quedar sentadas permitiendo el acoso, entonces nos iremos.

¿Se refiere a Quillette? Lo digo porque además de hablar de su libro, han recibido críticas recientes por señalar a periodistas.

Me refiero a webs más oscuras, aunque hoy está todo mezclado. Es muy difícil saber dónde están las fronteras, mira quiénes comentan. ¡Son los mismos! La gente que habla de mí en 4chan es la misma que habla de mí en Quillette.

Final UK cover

Usted habla del “retorno de la ciencia racial”, en la misma línea que un artículo de The Guardian que advertía de su “resurrección”. ¿De verdad se había ido?

Su popularidad va y viene, según la política del momento. Ahora, con el ascenso de la ultraderecha y los nacionalismos, esta gente se ha vuelto poderosa e intenta proteger su visión del mundo. Algunos están muy bien educados e intentan encajar su racismo con lo que saben. Eso implica retorcer y manipular los hechos.

Su arrogancia intelectual les hace pensar que entienden cosas que a la ciencia mayoritaria se le escapan. Intentan presentar sus argumentos con ciencia para reforzar la idea de que somos diferentes y que su retórica funcione. Por eso ahora tiene una popularidad que quizá no tenía antes, aunque es verdad que nunca se fue.

Hubo gente que malinterpretó Inferior asegurando que usted negaba las diferencias entre hombres y mujeres. ¿Teme que pase algo parecido con Superior?

Se asume que soy algún tipo de negacionista de la raza, que digo que no hay variación entre humanos. ¡Por supuesto que la hay! No digo eso en absoluto, es una malinterpretación deliberada. Lo que planteo es que la variabilidad humana no casa bien con nuestra visión de las categorías raciales. Esto no es algo controvertido, lo afirman los científicos todos los días. Hay variaciones estadísticas entre las poblaciones; no profundas, sino sutiles y no muy significativas.

Entonces, ¿sí existen las razas?

La raza es un constructo social, lo que quiere decir que existe. Que algo sea cultural no implica que no exista. De hecho, tiene repercusiones biológicas, como las tiene el género, por la desigualdad. La esperanza de vida de los afroamericanos es inferior a la media; no es por genética, es porque la raza tiene poder en nuestra sociedad. Por eso se investiga como una entidad cultural. Como entidad biológica tiene mucho menos significado que las diferencias socioeconómicas y la dieta.

Me sorprendió el capítulo sobre la medicina racial. ¿No funciona?

“Decir que la ciencia está libre de ideología es cada vez menos sostenible, el estudio del comportamiento humano fue político desde el principio”

A mí también me sorprendió. En India hay una alta tasa de diabetes. Puede ser en parte por la genética, pero sobre todo se debe a que los ricos abusan de la mantequilla, la sal y el azúcar, y asocian vivir bien con el sedentarismo. ¡Así por supuesto que va a haber diabetes! Es fatalista pensar en estas cosas en términos raciales, pero lo hacemos porque resulta fácil.

Ya existen casos de personas a las que la ciencia ha dicho que no pertenecen a la raza con la que se han identificado toda la vida. ¿Veremos más casos conforme los test genéticos se popularicen aún más?

Sí, y conforme las sociedades se hagan más mixtas. Ya tenemos problemas para colocarnos en estas categorías ‘duras’, lo que muestra su arbitrariedad. En América ser negro significa algo muy diferente que en Sudáfrica, Australia, Reino Unido o India. Tienen un significado diferente según el lugar, siempre lo han tenido y siempre lo tendrán. Tenemos que aceptar que la raza es un constructo social.

En Superior conecta el racismo científico con Trump y el Brexit. ¿Se puede separar ciencia e ideología?

Decir que la ciencia está completamente libre de ideología es cada vez menos sostenible. Algunas disciplinas como la física teórica quizá [ríe], pero el estudio de los seres humanos y su comportamiento fue político desde el principio. Sugerir lo contrario es negar que tenemos sesgos. Cualquiera que estudie las diferencias humanas y diga “estoy libre de sesgos, soy completamente objetivo” se engaña a sí mismo. De hecho, hacen más daño, porque a menos que sean conscientes de sus prejuicios serán incapaces de controlarlos.

“Quien estudie las diferencias humanas y crea que está libre de sesgos se engaña a sí mismo”

¿Qué responsabilidad ha tenido la ciencia en la supervivencia del racismo científico?

Tu visión del mundo depende de las lentes con las que lo mires. Los humanos vivimos de formas muy diferentes y cambiantes. Al observar quiénes somos solo capturas una instantánea de ese momento y lugar, de ese grupo de gente y de su cultura. El estudio de la naturaleza humana intenta ver quiénes somos si quitamos todas las capas. Lo que yo argumento es que es imposible quitarlas todas, porque la cultura nos da forma desde el segundo en el que nacemos. No se pueden separar unas cosas de las otras.

Dice al final del libro que, en lo que respecta a las razas, “la historia tiene las respuestas, la ciencia no puede ayudar”. ¿No puede?

No podemos asumir que la raza tenga un significado biológico porque sabemos que no es verdad. No hay dudas sobre eso, la ciencia es clara. Uno de los argumentos que expongo en Superior es que los científicos necesitan conectar con las ciencias sociales para conseguir una imagen más completa de quiénes somos. No podemos estudiar a los seres humanos en el vacío. Podemos [investigar sobre las razas] si somos humildes, reconocemos nuestros sesgos y leemos las investigaciones en ciencias sociales.

Es imposible tratar este tema sin hablar de genes e inteligencia. Si hay diferencias poblacionales en cuestiones como la tolerancia a la lactosa, ¿por qué la inteligencia debería ser diferente?

Las diferencias entre grupos son estadísticas, no existen ‘genes de raza’. Además, si hablamos de tolerancia a la altitud, no significa que el resto de características de ese grupo sea también diferente. Por último, estas variaciones tienen que ver con la supervivencia, como la capacidad de aguantar la respiración. La inteligencia depende de miles de genes ¿Por qué estarían más concentrados en ciertos grupos? No hay evidencia genética ni evolutiva que lo sugiera. Da igual la sociedad en la que vivas: ser inteligente es beneficioso.

“Ya sea por razones de género, raza o clase, cuando se esgrimen ciertos argumentos genéticos siempre es para defender el poder”

Pero todavía hay gente que insiste en que los resultados de cociente intelectual (CI) difieren entre razas y culturas por motivos genéticos.

En primer lugar [los tests de CI] no son muy de fiar para medir la inteligencia. En segundo lugar, ¡tienen una carga cultural tan grande! No puedes coger a un grupo de gente que no ha crecido en la misma cultura ni tenido el mismo nivel de educación y luego compararlos con niños cuyas circunstancias son diferentes. Robert Plomin me lo dijo. Él, que defiende el hereditarianismo, no ve valor en esto ni sabe cómo hacerlo.

Existe un submundo bastante oscuro al margen de la academia que defiende, por ejemplo, que el ser humano está perdiendo inteligencia por culpa de los pobres y los inmigrantes. ¿Está todo conectado?

Durante cientos de años han defendido que en lo más profundo de nuestro interior somos diferentes. Lo interesante es que este debate no siempre ha sido con razas, sino con clases. Al comienzo de la historia de la eugenesia, se temía que los pobres fueran congénitamente incapaces y mentalmente débiles. Si no mejoraban a lo largo de las generaciones era porque pasaban su debilidad a sus hijos. Esto se aplica a los debates raciales, con la idea de que hay grupos que no cumplen los estándares genéticos del resto y que no deberían entrar en el país y reproducirse.

Por eso al final del libro llego a la conclusión de que todo esto trata sobre poder. Va de un grupo de gente que tiene poder diciéndole a otros que ellos no merecen tenerlo, que deberían ser controlados, que tienen menos derecho a vivir. Ya sea por razones de género, raza o clase, cuando se esgrimen estos argumentos genéticos siempre es para defender el poder.

Poder y también la necesidad de crear el mito de una nación. Usted relaciona el colonialismo con el origen del concepto moderno de raza. ¿Tenemos todavía esta mentalidad en países como Reino Unido y España?

La retórica paternalista de la civilización benevolente que cuida de otra más débil todavía se ve aquí con el Brexit, como resultado de lo mal que se ha enseñado la historia del imperio británico. ¿Asumimos que el final de la historia ya está escrito y no habrá otros ganadores en el futuro? Claro que los habrá, ya lo estamos viendo con países como China e India.

“Ser imparcial con el racismo es lo mismo que serlo con los negacionistas del cambio climático y los terraplanistas. ¿Por qué alimentar esa idea de que hay dos bandos opuestos y equivalentes?”

El orden mundial está cambiando y eso provoca inseguridad por perder un control que sentimos que se nos debe de forma natural. Y suponemos esto porque las ideas de superioridad e inferioridad han calado en el subconsciente. Puede que algún día haya museos en Singapur con artefactos europeos, como sucede con el Museo Británico. La arrogancia hace pensar a los constructores de imperios que el suyo durará para siempre.

En ese sentido, también critica los test de ancestros. ¿Aumentarán los nacionalismos su popularidad?

Ya hay gente que se los hace para reforzar su idea de quiénes son. En Israel los están usando para determinar si alguien es judío o no, imagina que esa tecnología hubiera existido en la década de 1930. Me parece muy oscuro que todos, no solo la extrema derecha, hayamos comprado esta idea que biologiza la raza de forma inapropiada y refuerza en nuestras mentes que debe haber genes raciales. En realidad, los test muestran con quién puedes estar relacionado vagamente, pero no encuentran ‘genes europeos’ o ‘genes asiáticos’ porque no existen.

En Superior señala la Ilustración, un periodo que muchos reivindican hoy, como origen del problema del racismo científico. ¿Por qué?

La Ilustración reforzó ideas políticas que ya estaban ahí y las endureció con ciencia. Pasó lo mismo con el colonialismo y los genocidios que vimos en el siglo XIX. ¿Habrían ocurrido sin la ciencia occidental? Probablemente, pero la ciencia dio fuerza a estas ideas y legitimidad a estos constructos raciales, que hizo parecer más rígidos de lo que eran antes.

“No hay una conspiración: si la ciencia racial tiene problemas para publicar su trabajo, se debe a que no es muy bueno”

Me divirtió leer que, hace 70 años, ya se hablaba de cómo la censura y la corrección política estaban dañando la ciencia por culpa de “irracionales negacionistas de la ciencia”. Quienes repiten eso hoy, ¿son tan novedosos como piensan?

Les gusta presentarse así. Lo que me fascinó fue ver qué inteligentes habían sido al manipular el discurso usando eufemismos, hablando de libertad de expresión, libertad académica y diversidad de opiniones, para acomodarse en el discurso mayoritario. Hoy universidades y medios los apoyan sin darse cuenta de que son los herederos intelectuales directos de la eugenesia nazi. Han cambiado su forma de hablar, pero dicen lo mismo. Los hemos dejado entrar y ahora hay políticos que usan la misma retórica de hace 70 años.

Me recuerda a los ‘debates’ entre evolucionistas y creacionistas, o entre médicos y homeópatas. ¡No hay punto intermedio entre ser racista y no serlo!

Acabo de hacer una entrevista en la BBC y, tras contar el racismo que he vivido online, el entrevistador me dijo “voy a poner mi imparcialidad a un lado y decir que eso es terrible”. Yo pensaba: “¿Cómo puedes ser imparcial con el racismo?”. Es lo mismo que con los negacionistas del cambio climático y los terraplanistas. ¿Por qué seguimos alimentando esta idea de que hay dos bandos opuestos y equivalentes? Nunca los hubo. Solo hay hechos que están bajo escrutinio y siempre deberían estarlo. El poder contra el que luchamos aquí es la ideología de extrema derecha, no la ciencia. Si no podemos reconocerlo, entonces les estamos facilitando el trabajo.

¿Es tan preocupante? Me da la impresión de que es un círculo endogámico, que publica en sus revistas sin impacto y carecen del respecto del resto del mundo académico.

Es un círculo rígido, pero en sus bordes hay profesores de universidad y políticos. El velo se está levantando sobre ellos, mucha gente ha investigado y les está resultando más difícil mantener las apariencias. Es estremecedor que haya revistas serias que permitan a esas gentes estar en sus comités editoriales. Por ejemplo, Gerhard Meisenberg y Richard Lynn estaban en el comité editorial de Intelligence y contacté con el editor de la revista, que lo defendió por motivos de libertad académica. Después de escribir un artículo en The Guardian, a finales de 2018 habían quitado a Meisenberg. Pero el problema no se ha solucionado, otros no han hecho nada.

“Los estereotipos culturales han dado un significado a las etiquetas y una vez le hemos puesto una a alguien, sentimos que ya sabemos algo sobre esa persona”

Hoy, como dice uno de los investigadores en Superior, ¿“miramos a la ciencia como una racionalización de las ideas políticas”?

La ciencia tiene un poder en la sociedad que nada más tiene. Se considera objetiva, racional y legítima. Si parece un hecho científico, entonces no puede ser racista. Es lo que los racistas dicen en internet: “a los hechos no les importan tus sentimientos”, ignorando que los hechos no están de su lado. Lo venden como si estuvieran reprimidos por una conspiración que intenta silenciarles, mientras que ellos defienden la buena ciencia y son como Galileo o Copérnico.

Es extraño que alguien compre este argumento y lo que me impresiona es que mucha gente lo hace. No tengo problemas con los hombres blancos, lo tengo con quienes aseguren que la ciencia está de su parte, cuando no lo está. No hay una conspiración: si la ciencia racial tiene problemas para publicar su trabajo, se debe a que no es muy bueno.

Al final, como ellos dicen, “a los hechos no les importan tus sentimientos”.

No, pero no podemos usar eso con ellos, ¿verdad? [ríe].

Parece que el ser humano que necesita pensar en categorías como razas o naciones. ¿Qué podemos hacer?

Yo intento tratar a cada persona como un individuo, porque más del 95 % de las diferencias entre personas son individuales. Es algo difícil, yo también tengo muchos sesgos y estereotipos, pero no se me ocurre otra forma de actuar. Los estereotipos culturales han dado un significado a las etiquetas: una vez le hemos puesto una a alguien, sentimos que ya sabemos algo sobre ese alguien. En lugar de ver a cada persona como crees que es, hay que darle la oportunidad de que muestre quién es de verdad.

Fuente: https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Los-racistas-intentan-presentar-sus-argumentos-con-ciencia-para-que-su-retorica-funcione

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Adaptaciones en el salón de clases para las dificultades del procesamiento sensorial

Por: Amanda Morin.

Ciertas sensaciones pueden agobiar a los niños que tienen dificultades del procesamiento sensorial. En la escuela hay sonidos, olores, texturas y otras cosas que pueden afectar su habilidad de aprender. Usar adaptaciones puede ayudar. Estas son algunas estrategias sensoriales para el salón de clase.

¿Qué adaptaciones pueden ayudar a los estudiantes que tienen dificultades del procesamiento sensorial en el salón de clases? Estas son estrategias que pueden probar los maestros. Incluso usted
puede probarlas en la casa.
Para la comodidad física y la concentración
• Ajustar el escritorio o la silla para que los pies del estudiante toquen por completo el piso y la cadera esté en un ángulo de 90 grados, o colocar un banco pequeño debajo del escritorio.
• Permitir que el estudiante utilice alternativas de silla (banco sensorial, pelota de ejercicio, escritorio de pie).
• Colocar una banda elástica en las patas de la silla o el escritorio para que el estudiante columpie los pies.
• Dar una almohadilla con peso para poner sobre las piernas, o un chaleco con peso (chaleco lastrado), una almohadilla movible u otra herramienta aprobada por un terapeuta ocupacional.
• Permitir al estudiante que utilice objetos manipulables (fidgets).
• Dejar que se siente sobre un pedazo de alfombra o un puf durante el trabajo en grupos.
• Ofrecer un espacio delimitado con una cinta o un asiento en las orillas que le permita moverse.
• Alentar y permitir a los estudiantes jóvenes trabajar en posiciones cómodas (recostados en el piso usando un portapapeles, trabajar usando un caballete o una pizarra blanca).
• Ofrecer auriculares o audífonos con cancelación de ruido a los estudiantes que son sensibles o que se distraen con el ruido.
Para la autorregulación y la organización
• Crear rutinas diarias para las clases y apegarse a ellas.
• Decir al estudiante con antelación cuando la rutina va a cambiar.
• Ofrecer descansos sensoriales a lo largo del día.
• Establecer lapsos de tiempo claros para comenzar y terminar tareas.
• Practicar una señal para que el estudiante use cuando se sienta abrumado o necesite un descanso.
• Crear un plan de comportamiento proactivo para manejar los desencadenantes sensoriales (antes de que desemboquen en una sobrecarga o crisis sensorial).
• Tener goma de mascar a la mano o añadir una pieza masticable a un lápiz para cuando el estudiante busque estimulación oral.
• Crear elementos visuales con imágenes de la estimulación sensorialde su elección (como usando un fidget) para que los estudiantes más jóvenes las sigan cuando estén sobreestimulados.
• Advertir con anticipación, un horario visual y/o un temporizador en un dispositivo electrónico y recordatorios verbales ruidosos como campanadas, anuncios o alarmas de incendio planeadas.
Para el salón de clases y los exámenes
Los maestros pueden:
• Reducir la necesidad de escribir a mano al usar preguntas como “rellena el espacio en blanco” en lugar de preguntas de respuesta corta, y permitir tiempo adicional para escribir (como adaptaciones para la fatiga de las habilidades motoras y problemas con la propiocepción).
• Ofrecer un espacio tranquilo para que los estudiantes no se agobien por el ruido de otros estudiantes.
• Sentar al estudiante alejado de las puertas, ventanas o luces muy intensas o que produzcan un zumbido.
• Minimizar la cantidad de información visual en una página.
• Ofrecer hojas transparentes coloreadas al leer para minimizar la distracción visual.
El estudiante puede:
• Reducir distracciones visuales usando trozos de papel en blanco para cubrir todo excepto algunas preguntas de la hoja de ejercicios.
• Usar carpetas manila para crear una “pantalla” que bloquee distracciones visuales.
• Usar sujetadores para lápices, una tabla inclinada o papel con líneas resaltadas cuando escribe.
• Usar programas de texto-a-voz o una computadora si se cansa fácilmente cuando escribe.
• Usar un resaltador de texto o una nota adhesiva para mantenerse alerta y enfocado.
• Escuchar música mientras trabaja para mantener la concentración y regularse.

Qué más puede hacer

Fuente de la reseña: https://www.understood.org/es-mx/school-learning/partnering-with-childs-school/instructional-strategies/at-a-glance-classroom-accommodations-for-sensory-processing-issues

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Egypt shifts education focus to improving quality

Africa/ Egypt/ 24.07.2019/ Source: www.al-monitor.com.

 

Malak Abdel Hakim, 15, was doing well at school before her parents forced her to drop out several months ago. The family lives in Mallawi, a city in the southern Egyptian governorate of Minya. Her father works in the Greater Cairo area as a doorman at a residential building in the Giza neighborhood of Mohandessin and barely earns enough money to support his family of nine. He turned a deaf ear to pleas from Malak’s teachers to let her finish her education, and decided it was time for her to stay home and help her mother with chores. Her older sisters had all dropped out of school at even younger ages to get married, and Malak, too, would have to «conform to social norms,» he insisted.

While the legal minimum age to get married is 18 in Egypt, child marriages are not uncommon in the poor marginalized southern communities, where girls are often married at early ages to alleviate their families’ financial burdens. Some families circumvent the law by postponing the registration of the marriages until the girls turn 18. A 2017 census by CAPMAS, Egypt’s national statistics agency, showed that 15% of Egyptian girls are married before they turn 16. But child marriage has been on the decline in recent years, largely due to awareness campaigns about the health implications of early marriage, including pregnancy and childbirth complications and higher risks of domestic violence.

Girls who marry early are also more likely to drop out of school. Yet in Egypt’s rural south, many girls drop out of school to earn daily wages for their families, many times working in agriculture, or staying home to look after siblings. Poor families often choose to invest in their sons’ educations with the hope they will grow up to become breadwinners.

Girls are also deprived of education due to gender-based violence. Parents worry their teenage daughters will be subjected to sexual harassment on their way to or from school, and some girls choose to drop out after experiencing abuse at the hands of their teachers.

An education program launched by CARE, an international humanitarian organization that has worked in Egypt since 1957, aims to change this grim picture and ensure safe education for all children, particularly girls.

«Thanks to a strong political will and donors’ contributions, there has been tremendous progress in recent years in closing the gender gap in education,» Hazem Fahmy, CARE’s country director, told Al-Monitor

In 2012, more than 95% of Egyptian children aged between 6 and 18 were enrolled in school, according to UNICEF. The quality of education, however, remained «a major challenge.» Last year, Egypt ranked 129th globally in terms of quality of education, according to the Spectator Index. Five years earlier, a report by the US Agency for International Development found that one in five third-graders in Egypt could not read a single word and 50% of students with five years of schooling were functionally illiterate.

Due to such statistics, the Egyptian government faces pressure to reform the education system. Overcrowding, poor teaching skills and violence in schools are among the problems the government is addressing as part of its plan to overhaul the system.

«The focus has now shifted from numbers to quality education,» Fahmy said. «We want to ensure that all students are benefiting from attending school and to prepare them for jobs and career opportunities.»

CARE has adopted a multifaceted approach to improve the learning environment and promote behavioral change in the Upper Egyptian governorates of Bani Sweif, Minya and Assiut. The program, launched in 2016, seeks to develop the infrastructure of schools, build the capacity of teachers and advance literacy in 32 targeted elementary schools. Engaging the local community in education is also part of the ambitious initiative.

Al Zeitoun Primary School in Bani Sweif, 145 kilometers (90 miles) south of Cairo, is one of 10 schools in the governorate that have undergone renovation financed by the Dubai-based philanthropic organization Dubai Cares, which works to improve children’s access to quality primary education in developing countries. The renovation has included upgrading the school’s electrical system, replacing windows and light fixtures, repairing water pipes and painting the walls and ceilings in bright colors. A fence has also been built around the school to curb truancy and protect students from trespassers.

«Something as basic as having bathroom doors fitted can make a huge difference, rendering the school student-friendly and a safe learning environment for the children, especially girls,» said Fahmy.

«We have also built small kitchens in some of the schools to ensure that the students get healthy meals,» he added.

Of the 1,100 students (half of them girls) at Al Zeitoun, 109 have been identified by teachers as having learning difficulties. They are attending an afterschool class to improve their reading and writing skills. The headquarters of the Community Development Association, a local nongovernmental organization, was chosen by the parents as the preferred venue to host the class due to its central location and proximity to the homes of many of the students. The class is part of a 36-session course that uses engaging reading material and fun activities to build the reading abilities of the students who are third- and fourth-graders. Each class is devoted to learning a single letter of the alphabet and to spelling words that begin or end with that letter.

Eleven-year-old Ne’ma Ali Omar shouts out the Arabic letter «Jeem» as she dribbles a basketball with one hand, getting ready to throw it into the hoop. When she misses, 10-year-old Rahma Farrag steps in and starts bouncing the ball while shouting out words that begin with the letter. She succeeds in throwing the ball through the hoop, much to the delight of the other children who cheer and clap.

«Activities of this kind help boost the children’s self-confidence and teach them team spirit while improving their reading skills. Some of the children were awfully shy and could hardly read or spell any words before attending these readability sessions. Now they come to the school library looking for new books to read,» Mohamed Abul Fadl, an Arabic-language teacher at the school, told Al-Monitor.

«Besides acquainting the teachers with the various methods and tools to improve children’s reading skills, we also gave them tips on how to develop their teaching skills,» Mona Kotb, field supervisor at CARE’s Education Program in Bani Sweif, told Al-Monitor.

«We advise them against using violence of any form to punish the students,» she said.

In remote southern communities where poverty is rampant, some teachers have been known to use violence and other excessive disciplinary measures, including beating children with canes, as a means of punishment. In one case, a teacher in Luxor cut the hair of two 12-year-old schoolgirls to punish them for not wearing a veil to school.

«The creation of school-based child protection committees has gone a long way in curbing bullying and other forms of violence in the targeted schools,» said Ali Khalaf, general manager of the Nasser Education Directorate in Bani Sweif. The directorate, a local branch of the Ministry of Education, has been partnering with CARE to implement the program.

The activation of student unions in some of the targeted schools is also helping change behavior by boosting students’ self-esteem.

«We have witnessed firsthand the impact the student unions have had on some of the students, giving them a voice and allowing them to communicate their needs to teachers and headmasters while helping develop their leadership skills,» said Khalaf.

Michelle Nunn, the president and CEO of CARE, is confident that Egypt’s education reforms will have far-reaching effects on the entire society.

«Girls’ education is part of the empowerment of women,» she told Al-Monitor after a recent inspection tour of some of CARE’s projects in Cairo, Minya and Assiut. «By accessing education, girls can potentially increase their family’s earnings by up to 20% annually. When women access education, they achieve greater productivity and well-being from a health perspective.»

«I hope that girls and women can realize their full potential and have the capacity to feel their own power in education, health and economic opportunities. There is so much potential still; if realized, it can be transformational for the entire society.»

Source of the notice: https://www.al-monitor.com/pulse/originals/2019/07/care-tackles-girls-education-in-egypt.html

 

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“En Uruguay nunca estudiaron tantos jóvenes de entre 12 y 17 años, como en la actualidad”

Por: .lr21.com.uy.

El presidente del Consejo Directivo Central (CODICEN) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Wilson Netto, destacó que el 80% de los jóvenes de 17 años está inserto en la educación formal. “En Uruguay nunca estudiaron tantos jóvenes de entre 12 y 17 años, como en la actualidad”.

En el marco de la presentación del Monitor Educativo Liceal, Netto expresó a la prensa que existe una “mejora progresiva en educación media, más allá de las mejoras que se vienen dando en todas las condiciones de la educación”.

El jerarca de la educación dijo que las metas y las expectativas “siempre están por encima de los logros generados, pero son claramente mejores respecto del momento en que se tomó la educación”.

En tal sentido, Netto detalló que entre los años 2011 y 2018 entre Secundaria y UTU “se duplicó el número de egresados de la educación media superior”.

La promoción del último año de bachillerato (sin materias pendientes o con hasta tres por aprobar) “se aproxima al 77%, porcentaje mayor que el de años anteriores, que era del 50%”.

“La meta que nos propusimos es que toda persona de entre 3 y 17 años tiene que estar supervisada por la ANEP, en una universalidad de acceso a una propuesta educativa formal o no formal”, dijo Netto.

Dentro de la educación formal

Añadió que “el 80% de los jóvenes de 17 años está dentro de la educación formal”.

Reconoció que “aún hay dificultades en el registro de la educación no formal como para analizar la globalidad de participación”, pero aseguro que este año se tendrá dicha información.

Pero remarcó que respecto de hace cinco años “aumentó en 20 puntos porcentuales”.

ANEP registra datos de las Trayectorias Educativas de los egresados de las escuelas públicas del año 2015. Dicho seguimiento muestra que “mejoró la cobertura entre los 12 y los 17 años, la retención es mayor, los niveles de promoción mejoraron y la desvinculación disminuyó”.

“Hoy seguimos a un tercio de los que se seguía hace seis o siete años”, indicó el jerarca de ANEP.

Manifestó que la mejora de dichos indicadores “se debe al seguimiento de las trayectorias y a las políticas para favorecer la concurrencia a los centros educativos”.

“No existió nunca en el país una década de tal nivel de inversión en infraestructura y acompañamiento docente. Además, funcionan 478 centros, es decir, 88 centros nuevos en educación media. Hoy cada joven del país tiene una plaza para culminar la educación media”, resaltó Netto.

Fuente de la entrevista: http://www.lr21.com.uy/educacion/1405510-wilson-netto-anep-monitor-educativo-liceal
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