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Golden Bowl: A Flavorful BBQ and Wok Dining Experience

Golden Bowl: A Flavorful BBQ and Wok Dining Experience

Finding a restaurant that brings together delicious food, satisfying portions, and an enjoyable dining atmosphere can make every meal more memorable. Golden Bowl offers a flavorful dining concept centered around BBQ and wok-style goldenbowl.net dishes, giving guests an opportunity to enjoy a variety of freshly prepared meals in one welcoming destination. With its combination of bold flavors and versatile menu choices, Golden Bowl can be an appealing place for casual meals, gatherings, and food lovers looking for something enjoyable.

A Menu Inspired by BBQ and Wok Cooking

The appeal of Golden Bowl comes from its focus on two popular cooking styles: BBQ and wok cooking. BBQ dishes are loved for their smoky aroma, grilled texture, and rich flavor. Wok cooking, meanwhile, allows ingredients to be quickly prepared at high temperatures, helping create dishes with vibrant flavors and satisfying textures.

This combination gives diners the opportunity to enjoy different styles of food during the same visit. From grilled selections to flavorful wok dishes, the menu concept provides variety for people with different tastes and preferences.

Fresh Ingredients and Bold Flavors

Good food starts with quality ingredients. Fresh vegetables, flavorful meats, carefully selected seasonings, and complementary sauces can all contribute to a memorable dining experience. At Golden Bowl, the BBQ and wok concept creates plenty of opportunities to combine ingredients in exciting ways.

Wok dishes are particularly versatile because they can bring together vegetables, meat, noodles, rice, and sauces in a balanced meal. BBQ selections can add another layer of flavor with their grilled aroma and appealing texture. Together, these choices create a menu that can satisfy diners looking for both comfort food and something more exciting.

A Place for Casual Dining

Golden Bowl is also suited to the social side of eating. BBQ and wok-style meals naturally encourage people to share dishes, compare flavors, and enjoy conversation around the table. This makes the restaurant concept suitable for friends meeting after a busy day, families enjoying a meal together, or groups searching for a relaxed dining experience.

Rather than making the meal feel overly formal, a casual restaurant atmosphere allows guests to concentrate on good food and good company.

Exploring Different Flavors at Golden Bowl

One of the enjoyable aspects of dining at Golden Bowl is the opportunity to explore different combinations. Guests can choose familiar favorites or try something new depending on their mood. The variety of BBQ and wok-inspired dishes means that repeat visits can offer a different experience each time.

For food enthusiasts, this type of menu encourages curiosity. A smoky grilled dish, a savory wok creation, or a combination of several shared selections can turn an ordinary meal into something more memorable.

A Convenient Choice for Food Lovers

Golden Bowl represents the appeal of modern casual dining by bringing flavorful BBQ and wok cooking together. Its varied food concept, social dining potential, and emphasis on satisfying flavors make it an interesting choice for people who enjoy discovering different dishes.

Whether visiting for a quick meal, a relaxed gathering, or an evening of exploring BBQ and wok flavors, Golden Bowl provides a dining concept built around variety, flavor, and enjoyment.

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Brasil elecciones generales 2026: Entrevista A Alan Coelho

Realizada por: Gustavo Seferían, | Luis Bonilla-Molina | Israel Dutra

[El mes de octubre Brasil estará inmerso en plena campaña electoral 1. El 4 de octubre se celebra la primera vuelta y el día 25 la segunda si ningún candidato obtiene la mayoría necesaria en la primera. Estas elecciones se realizan en un contexto político (tanto en Brasil como a nivel continental y mundial) especialmente crítico. 

La polarización extrema que vive el país, con un envalentonamiento de la derecha y ultraderecha brasileña tras la última elección de Lula (que llevó al golpe abortado del 8 de enero de 2023, con la implicación del antiguo presidente, Jair Bolsonaro), así como la ola reaccionaria que conoce la región tras la elección de Milei en Argentina, Kast en Chile o, más recientemente, la elección de Keiko Fujimori en Perú y Espriella en Colombia…, jy la injerencia cada vez mayor y menos disimulada de EE UU en la región, otorgan una importancia singular a estas elecciones en las que (a pesar del balance muy criticable del Gobierno de Lula) la mayoría de las fuerzas a la izquierda del PT han decidido aportar un apoyo crítico a su candidatura desde la primera vuelta para evitar que el candidato de la ultraderecha, Flávio Bolsonaro, obtenga la presidencia del país.

Dada la singularidad de estas elecciones y del posicionamiento de los partidos y organizaciones a la izquierda del PT, hemos acordado publicar una serie de entrevistas a activistas sociales y dirigentes de distintos colectivos para tratar de comprender mejor su posicionamiento. Comenzamos con Alan Coelho y Valter Pomar].

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Alan Coelho
«Participamos con todo nuestro cuerpo en la campaña de reelección del presidente Lula, pero discrepamos radicalmente de la política medioambiental que se está implementando»

Queremos agradecerte enormemente que aceptes esta invitación, por la oportunidad de estar aquí intercambiando ideas y contando contigo en esta iniciativa. Con tu entrevista iniciamos un ciclo de sistematizaciones de los análisis sobre la coyuntura en Brasil en el contexto de la campaña electoral presidencial. No se trata de análisis en abstracto, sino de escuchar voces de los movimientos sociales populares, de los militantes de las buenas causas, quienes reconocen que en este momento (2026), es vital contener e impedir el avance del neofascismo en Brasil. Se trata de desatar un amplio movimiento democrático –con sus límites, críticas que formulamos y equilibrios que deben hacerse– para asegurar que el Partido de los Trabajadores y el propio Lula se constituyan en instrumentos que contribuyan a frenar a la extrema derecha. Contamos de partida con las condiciones para que esto ocurra, fundamentalmente porque tenemos claro que, si finalmente ocurriera un revés electoral, no estaríamos los próximos años en la misma situación para avanzar en los derechos sociales y los logros ciudadanos. Pero como todo en la vida, en la política brasileira las cosas no pueden entenderse con la dicotomía blanco o negro, sino que tienen una complejidad muy particular.

Alan, en este ciclo de diálogos comenzaremos todos los encuentros con una primera invitación a conocer de su propia voz el recorrido militante de nuestros invitados.  Alan, cuéntanos tu trayectoria militante, es decir, tus orígenes en el movimiento social y cómo te convertiste en el luchador social que eres hoy.

Gracias por la invitación. Vengo de las afueras del Gran São Paulo, crecí en la ciudad de Guarulhos, que en los años 90 era bastante desigual. Si hoy hay una enorme desigualdad social, en ese momento era principalmente una ciudad de migrantes y gente muy pobre. En ese momento, en la ciudad de Guarulhos, había un fuerte movimiento organizado de comunidades eclesiásticas de base, y fue en esta corriente donde empecé a militar, a participar como activista social.

A través de este encuentro con la Iglesia Católica, se me presentaron varias posibilidades de militancia. Una de ellas, con el movimiento de las favelas en las afueras de Guarulhos; la otra, el compromiso con el movimiento estudiantil, donde comencé mis actividades militantes, en las uniones estudiantiles, en la escuela primaria, y la tercera fue el compromiso político partidista.

En ese momento, a principios de los años 90, prácticamente todos los militantes de las comunidades eclesiales de base acabaron uniéndose al PT, el Partido de los Trabajadores. Así que mi militancia en el PT comienza a través de la comunidad eclesial de base.

Curiosamente, teníamos un sector del PT en Guarulhos vinculado a los pastorales, pero empecé a luchar con sectores más a la izquierda del partido, considerados comunistas revolucionarios.

Desde entonces, mi activismo giró en torno a los derechos humanos, organizando estas comunidades de base en Guarulhos, hasta que llegué a la Cuarta Internacional. Mi grupo, todo mi colectivo, que debería haber tenido unos 50 o 60 militantes, tomó la decisión, durante el Foro Social Mundial de Porto Alegre, de unirse a la Cuarta Internacional. Desde entonces, hemos mantenido, esta militancia partidista junto con la Cuarta Internacional.

Hoy soy profesor universitario, trabajo en investigación en el área de la Educación y soy militante en un comité local, aquí en São Paulo, por la justicia social y climática. Por lo tanto, asociamos las mismas luchas de antes, con la agenda ecosocialista en este contexto actual.

Alan, nos gustaría que nos proporcionaras más información sobre tu experiencia con el alterglobalismo, y cómo llegaste a ser un militante que combina posiciones en el campo religioso con militancia social radical.

Precisamente a principios de los años noventa, la teología de la liberación, que guía este movimiento cristiano en torno a las comunidades eclesiales en la lucha por la justicia social, atravesó un periodo muy difícil. Esta situación no solo estuvo asociada con la caída del Muro de Berlín y la crisis del mundo socialista, del imaginario socialista en general, sino también con la fuerte oposición institucional de la Iglesia Católica a lo que habíamos estado haciendo. El Papa Juan Pablo II desempeñó un papel muy importante en la persecución, castigo y destitución de decenas de grandes líderes, y esto se asociaba con los conflictos que estábamos viviendo en las luchas locales, en el contexto en el que América Latina resistía ante la ofensiva neoliberal que llegaba con fuerza. Así, los conflictos locales de lucha por la justicia, por la dignidad, por los derechos sociales, ocurrían en un contexto internacional más general de represión del imaginario de la revolución social que fue la inspiración general de la Teología de la Liberación.

Cuando llegué a este camino, ya teníamos cierta dualidad en la participación, política y social, que era, en cierto modo, nuestra forma de entender la construcción de la sociedad civil. Pues, desde nuestro punto de vista, se trataba de construir una sociedad civil que ocupara el espacio de los movimientos sociales, basada en la mentalidad de que, con la redemocratización y el proceso de lucha por la Asamblea Constituyente, estábamos construyendo una sociedad brasileña menos desigual, con mayor justicia social. Y, por otro lado, en nosotros no desapareció de la noche a la mañana la mentalidad de una transformación radical de la sociedad, porque, al fin y al cabo, incluso en los años 90, teníamos a parte de los cristianos de base en América Latina asociados con movimientos de lucha armada, de lucha radical por la transformación. Estas dos mentalidades siguen siendo constituyentes de la misma tradición.

Así, cuando surgió la idea del Foro Social Mundial y la construcción de un bloque radical anticapitalista, esto se mezcló con la idea de que otro mundo posible solo tenía sentido si llegaba a constituirse en un mundo radicalmente anticapitalista. Cuando surge esta perspectiva, parece crearse un espacio desde el cual articular estas dos dimensiones, la de las luchas comunitarias locales por los derechos sociales, con la perspectiva de una revolución que, si ya no era a través de la lucha armada en América Latina, sería fundamentalmente una revolución política, social, plural, desde las bases para la construcción de otro sistema económico. Es en este contexto es donde el Foro Social Mundial se convierte, para este sector del cristianismo, en un espacio con el que tenía perfecto sentido promover la articulación.

Desde un punto de vista internacional, ¿cómo ha ocurrido la articulación con otros movimientos católicos de base en la región? Esto, porque, por ejemplo, en Paraguay las Ligas Campesinas Cristianas fueron muy importantes, un movimiento que ya estaba siendo sistematizado por militantes de las comunidades eclesiales de base como Margarita Durán Estragó. Así como en Colombia este sector estaba vinculado a la movilización social por la educación, en Panamá, una parte importante de los líderes de los gremios de maestros proviene de la corriente de la teología de la liberación. Por ello, nos interesa saber ¿Cómo fue esta articulación continental, con movimientos sociales, sindicales o campesinos que compartían la misma perspectiva de compromiso social con los pobres? ¿Cuál era la relación con Brasil?

Esta articulación se da en dos perspectivas que son básicamente muy autónomas, aunque se reconocen como parte del mismo proceso. En cierto modo, parte de esta articulación la hicieron –y la siguen haciendo– los grandes líderes eclesiásticos, no los militantes de base. Esto es una contradicción, porque aunque existe un movimiento de base, sus relaciones internacionales son asumidas por líderes eclesiásticos. Grandes obispos como Don Tomás Balduíno, Don Pedro Casaldáliga, Don Paulo Evaristo Arns cumplieron la tarea de llevar a cabo esta articulación junto a otros grandes obispos como Don Oscar Romero. Parte de esto también fue cumplido por quienes se constituyeron como líderes locales, los teólogos de la liberación, como Frei Betto, Leonardo Boff y otras figuras, que son –insisto– teólogos institucionales, quienes acabaron desempeñando este papel. Ahora, este es un aspecto importante. Otro proceso que fue ocurriendo al mismo tiempo, no fue construido por cristianos, porque no existe –ni ha existido– exactamente una articulación internacional de cristianos, sino que se constituyó en paralelo, promoviendo el encuentro entre los movimientos sociales a los que los cristianos estaban asociados. Estamos acostumbrados a señalar que, en la construcción del MST, el Movimiento de Trabajadores Sin Tierra y la propia Vía Campesina, hubo procesos en los que los cristianos estuvieron presentes, no como cristianos, sino como militantes de este movimiento. Y los cristianos que, desde esta perspectiva, participaron, por ejemplo, en la vida sindical, buscaron construir sus relaciones a través de frentes sindicales tradicionales, los cuales ya existían, sin la creación de frentes sindicales cristianos. Esto ocurrió de la misma manera con nuestra presencia en partidos políticos. Así, podemos decir que parte de esta articulación internacional la hizo la Cuarta Internacional, no porque tenga espacio para cristianos, sino porque dentro de ella hay militantes cristianos, que contribuyen a su propia construcción.

Hoy la situación es un poco más cómoda, porque tras la llegada del Papa Francisco, y ahora con el Papa León, algunos espacios institucionales pasaron a estar orientados hacia nuestra perspectiva de la transformación radical de la sociedad. Así, hoy, incluso el CELAM, que es el Consejo Episcopal Latinoamericano, es socio en la construcción de una serie de diálogos que, paradójicamente, se había dedicado previamente a destruir. Porque CELAM cumplió en el pasado la tarea de perseguir y desmovilizar a los cristianos de la Teología de la Liberación, pero hoy ha pasado a ser un espacio para la promoción de esta tradición libertaria.

¿Cómo combinas lo que has dicho con los procesos de construcción del partido, dinámicas en las que participaste? Nos gustaría conocer su valoración, basada en la experiencia de militancia organizativa, inicialmente en el Partido de los Trabajadores. Se sabe que el PT tuvo en sus orígenes, entre sus fuerzas sociales más importantes, a la Iglesia católica, especialmente movida por el cristianismo popular y la teología de la liberación, así como al movimiento sindical y una intelectualidad de izquierdas de inspiración marxista que acabó contribuyendo, con un conjunto de ideas, a la construcción de este importante bloque. ¿Cuál fue su experiencia de compromiso con la construcción del PT y que le llevó a romper con esta organización para comenzar a construir el PSOL? ¿Puede contarnos un poco sobre el camino tomado en este sentido?

Podríamos pensar que la relación entre este sector del cristianismo y las fuerzas de la izquierda se ha desarrollado en Brasil de diferentes maneras. Una de ellas ocurre cuando militantes cristianos participan en los frentes de luchas más radicales, como la lucha armada en la resistencia a la dictadura. O cuando este sector se convierte en un socio fundamental en la defensa de quienes son encarcelados y perseguidos por dictaduras militares en América Latina, especialmente en Brasil. Así que tenemos diferentes modelos de relaciones que no son una única forma de entender lo que se ha hecho.

Si pensamos en el papel de los dominicos, que incluso fueron encarcelados por su asociación con Marighella 2 y la ALN, entonces tenemos una perspectiva. Otra es cuando pensamos en la Comisión de Justicia y Paz, que se creó y que hizo el trabajo de defender a los presos políticos, los procesos de su liberación y las denuncias contra el régimen militar, dinámica expresada en la organización del libro Brasil: Nunca más.

Una tercera perspectiva son estas personas que, organizándose desde sus comunidades, dan sentido y orientación a las luchas por el centro de salud, por la escuela, por el transporte público, por las cuestiones ecológicas –que aún no tenían ese nombre, sino que se definían como la lucha por los problemas medioambientales– en su propio barrio, quienes, de esta manera, ayudan a constituir lo que serían los núcleos base, sobre los que se constituía el Partido de los Trabajadores. Obviamente, este movimiento tenía una perspectiva muy fuerte de justicia por los derechos sociales. Este fue el lema principal que los organizó. Estos cristianos iban desde las corrientes más izquierdistas del PT hasta las más moderadas. Había personas dispersas a lo largo de este espectro.

Pero pensemos que esta relación entre cristianos y política, desde la izquierda, forma parte de lo que llamamos excepciones históricas, porque tradicionalmente los cristianos tienden a bendecir gobiernos de derechas –al menos las estructuras eclesiásticas lo hacen– gobiernos opresivos, gobiernos de dominación. Sin embargo, tenemos un fenómeno histórico que no es nuevo, porque desde la constitución de América Latina, ha habido, con la voz profética de Bartolomé de las Casas y otros, voces que expresa una visión diferente, de resistencia a lo injusto. Esta singularidad tiene cierta permanencia, pero en general, es un sector expresivo, importante, ruidoso, pero pequeño. La excepción que tuvimos en los años 70 y 60 es que este sector se volvió casi hegemónico en América Latina, perdón, hegemónico puede ser una exageración; de hecho, diría que fue expresivo con una participación masiva en la región.

Por tanto, es evidente que todo este proceso se configura alrededor de las campañas electorales del llamado campo popular, como ocurrió con la elección de Lula en Brasil, pero también como ocurrió en varios países, en la mayoría de los países latinoamericanos.

Ahora, evidentemente, durante la constitución del gobierno de Lula, desde el primer Lula, las tensiones comenzaron a surgir rápidamente. Y las tensiones más importantes giraban –como ahora– en torno a la conquista de los derechos sociales. Por lo tanto, todas las políticas consideradas de emergencia, de asistencia, eran bienvenidas, porque encajaban perfectamente en el imaginario cristiano. Pero este sector del cristianismo no solo veía las políticas de bienestar social como emergencias, sino que buscaba una transformación radical de las propias estructuras de la sociedad.

El proceso de decepción, la frustración de un sector del cristianismo, llegó rápidamente. Uno de los ejemplos más importantes, que podemos destacar, es la agenda de la reforma agraria. Porque la reforma agraria se entendía como una prioridad nacional, como si hubiera habido una gran revolución cultural sobre la tenencia de la tierra y la función social de la tierra, basada en la reforma agraria que se suponía debía ser ampliamente promovida en los primeros años del gobierno de Lula, pero esto no ocurrió.

La otra hipótesis que estaba gestando era la de la participación popular en el gobierno estatal. La idea que muchos tenían era la de una reforma del Estado con control social de los municipios, por los ayuntamientos, del presupuesto participativo y otras lógicas que pondrían el modelo del Estado brasileño en conflicto con el modelo tradicional, movilizando a la población para su transformación hacia una perspectiva socialista.

Así que estos dos ejemplos, de eventos que evidentemente no ocurrieron, y que se asociaron, por ejemplo, con un hito importante, que fue la reforma de la Seguridad Social, que redujo los derechos de los trabajadores en lugar de ampliarlos, generaron mucha decepción.

Por supuesto, cuando digo esto, es comprensible que un sector en torno a los cristianos organizados se haya convertido rápidamente en una voz profética. A menudo digo que este sector del cristianismo tiene la idea de denunciar la injusticia y anunciar otra utopía socialista, como estructura de su lógica de pensamiento, parte del imaginario religioso, la llamada profecía.

Así que es muy fácil para un cristiano ponerse del lado de quienes parecen ser víctimas y hacer su denuncia. Cuando digo esto, me refiero a un sector, obviamente, que hasta hoy forma parte del campo mayoritario del PT, que sigue compuesto por cristianos, que están masivamente presentes allí. Pero, en el contexto de la ruptura, personas como Plínio de Arruda Sampaio, junto con otros diputados que eran cristianos o provenían del cristianismo, fueron esenciales.

Si revisamos los nombres, vemos que parte de estos militantes que llegaron a la nueva organización se originaron en este sector del cristianismo liberador. Aquí en São Paulo, permaneció Orlando Fantazzini. Pero Plínio de Arruda Sampaio y Orlando Fantazzini fueron esenciales para organizar todo un proceso de consulta para decidir si debíamos permanecer en el PT, con todas las contradicciones, y seguir insistiendo en la tesis de la disputa desde dentro, o si era hora de constituirnos como una alternativa a la izquierda. Por supuesto, la idea no era luchar contra el gobierno de Lula, sino defender el programa histórico del PT, para el gobierno del PT. La ruptura fue un proceso largo, que duró casi un año de consultas, debates, negociaciones que incluyeron diálogos con líderes sociales, miembros del clero, obispos, etc., hasta llegar a una votación que fue la culminación del proceso en el que se decidió la salida para la constitución del PSOL.

Es importante recordar que, en este proceso de construcción del gobierno de Lula, en los años 2000, el PT en general pasó por un proceso de acercamiento con los sectores evangélicos más tradicionales. En este contexto, no pensábamos que fuera algo malo, al contrario, era lo correcto. Si podemos negociar con parte del pueblo que es conservador, desde un punto de vista cultural y religioso, pero sensible a los derechos sociales y dispuesto a ayudar a construir un gobierno de transformación, desde una perspectiva socialista, nos parece bastante interesante.

Al fin y al cabo, la Asamblea de Dios, la Iglesia Universal y otras cuentan con la presencia de las masas populares, lo cual es importante. Es necesario especificar que esta fue una negociación que incorporó a los gobiernos del PT en general, porque no solo era el gobierno central de Lula, sino también los gobiernos locales de São Paulo, Marta Suplicy, Eloy Pietá, la región ABC, estas administraciones controladas por el PT iniciaron un movimiento de diálogo, que incorporó la participación de autoridades, consejeros, diputados del PT, en los servicios pentecostales, en las reuniones de los obispos. Cabe señalar que la lógica que constituyó la alianza del PT con el sector evangélico no fue –ni es– la misma lógica del cristianismo de liberación, porque en este último caso, las bases ayudaron a construir el partido y se unieron a uno. Para los cristianos de base, influenciados por la Teología de la Liberación, no hay fusión de la Iglesia con el partido, porque la Iglesia no negocia con el partido, son los militantes quienes disputan sus ideas dentro del partido y los movimientos sociales. Con el movimiento evangélico, se celebraban reuniones entre la dirección del partido y la dirección de la Iglesia, y la dirección del partido se presentaba al público eclesiástico en eventos oficiales. Así que había otra lógica de asociación.

Si vamos a usar la tesis 1 de Walter Benjamin, que es la famosa tesis del títere y el enano, donde habla de la importancia de la alianza entre marxismo, materialismo histórico y teología, para que una revolución pueda ser victoriosa, vemos que cuando hablamos de los movimientos sociales del PT, pero no solo en el PT, en los movimientos sociales en general, ya sabes, en el MST, en el movimiento de la lucha por la vivienda, en la lucha por la salud y luego en la participación en otros partidos de izquierdas – porque el PT no fue el único en recibir militantes que surgieron de esta trayectoria, ahí encontramos una materialización de la tesis 1 de Benjamin, donde un espíritu, una concepción teológica se une con un proyecto de sociedad y transformación desde la perspectiva del materialismo histórico.

Normalmente digo que la inversión de la tesis 1 ocurre perfectamente hoy en día, porque hay un sector del fundamentalismo cristiano asociado con el fundamentalismo neoliberal, y con los neofascistas, en el que en ambos casos hay una alianza histórica. Pero en los años 2000, me atrevo a decir que la alianza entre los sectores del movimiento evangélico y los gobiernos progresistas del PT, PSB, etc., no había elemento de alianza histórica, había un compromiso puntual y específico.

Existe una percepción generalizada de que, aunque el movimiento de la Teología de la Liberación sigue muy activo, el sector protestante más conservador vinculado a la derecha ha pasado a la ofensiva, incluso penetrando en gobiernos progresistas. En el caso de Venezuela, por ejemplo, la alianza más fuerte del madurismo fue con el sector más conservador de los evangélicos. ¿Es esta percepción del crecimiento del protestantismo solo en los medios, o es real, implicando un retroceso del sector de la Teología de la Liberación en el mundo?

Sin duda hay un fenómeno de crecimiento en este sector, que ya no es el tradicional evangélico, que es este sector pentecostal. Este crecimiento es evidente y está ocurriendo. Ahora, la gente debe aproximarse al tema con los matices adecuados. América Latina es muy grande, Brasil es muy grande. Y, por supuesto, hay sectores en los que la Teología de la Liberación se ha vaciado, pero también hay sectores de este enorme continente en los que la Teología de la Liberación sigue siendo el modelo pastoral predominante. Cuando miramos los grandes centros urbanos, a menudo se dice: «la Teoría de la Liberación está en crisis», pero inmediatamente la gente de sectores de Piauí, Maranhão, responde: «¿Crisis de qué? ¿De qué crisis hablas? Porque no conocemos esa crisis».

Por ello, existe una variedad de opiniones y perspectivas de análisis sobre el tema. Curiosamente, los colegas estudian la relación que aparece, ya que en los sectores donde hay mayor persecución del movimiento de Teología de la Liberación, son los lugares donde surge más comunidades neopentecostales; así, esta relación sociológica puede evidenciarse, por ejemplo, en una ciudad como Río de Janeiro, donde la Diócesis de Río de Janeiro fue el bastión de la lucha contra la Teoría de la Liberación en toda América Latina.

Ahora, ¿qué resulta más curioso cuando miramos la religión como un hecho social? La verdad es que, así como tenemos sectores del catolicismo que son fascistas, podemos encontrar otros sectores pentecostales que son revolucionarios, socialistas. Tenemos el fenómeno de la aparición de pequeñas comunidades, de líderes pentecostales carismáticos, asociados con el movimiento de transformación radical de la sociedad.

Así que, con esta evidencia, debemos abordar el tema con más cuidado. Y, por supuesto, en la participación en estos gobiernos se construyeron alianzas específicas, basadas en intereses concretos. En el caso de Brasil, casi todos los sectores que apoyan al gobierno de Bolsonaro participaron activamente en los gobiernos del PT.

Cuando miramos atrás y vemos lo que ocurrió, es muy fácil para alguien de la izquierda brasileña recordar las fotos de la presidenta Dilma Rousseff en un camión de sonido con Marcelo Crivella, un candidato que fue obispo de la Iglesia Universal. Los dos protagonistas de esta imagen representan una cierta unión estratégica coyuntural, que no fue una integración de proyectos sociales. Lo que realmente ocurrió fue un acuerdo limitado y muy pragmático.

Una buena parte de los sectores que participaron en el golpe contra Dilma Rousseff, y que apoyaron activamente al gobierno de Bolsonaro, aprendieron a participar en la institución política, a partir del intento de cooptación promovido por el Partido de los Trabajadores en los años noventa.

La izquierda critica mucho a Lula porque hizo un acuerdo de concordato con el Vaticano, creo que en la época de Benedicto XVI, solo que más serio que eso, eran los acuerdos que no se hicieron públicos, por ejemplo, los tratados comerciales firmados con los gobiernos de Mozambique y Angola, en los que se incluía como cláusula, la necesidad de permitir la regularización del acceso de iglesias como la Iglesia Universal en estos países africanos. Así, el gobierno brasileño parecía estar negociando con países que provienen de la llamada tradición de la revolución socialista, pero con una agenda opuesta. Aunque es necesario debatir mejor el carácter de los gobiernos de Mozambique y Angola, también era cierto que tenían legislaciones que creaban muchos obstáculos para la implementación del formato de la Iglesia Universal, y fue el gobierno de Lula quien, además de actuar como embajador de empresas brasileñas, también lo hizo como embajador de estas iglesias. Sabemos que, en Angola, más tarde, parte del patrimonio construido por estas iglesias sería expropiado y su operación prohibida. En Mozambique, la situación es un poco más compleja.

Tengo la impresión de que el acuerdo de este sector del cristianismo que es fundamentalista y fascista, con fascistas como Bolsonaro y otros, es mucho más programático. Tienen esta alianza, como la tesis 1 de Walter Benjamin, pero lo contrario. Pero este proceso solo fue posible después de que fueron ganando espacios y fuerza política en las estructuras de gobiernos progresistas, como el liderado por el PT en Brasil.

Hablaste de cierta expectativa en el campo del cristianismo de liberación con políticas de naturaleza social. De hecho, no hay forma de no recordar, por ejemplo, a Frei Beto, que participó directamente en la construcción de Fome Zero, en el primer gobierno de Lula. Consideramos que un tema interesante que debemos abordar en este momento está asociado a la revelación de las tensiones, contradicciones y disputas que surgen, en el corazón del cristianismo, en torno a la cuestión ecológica. Consideramos que esto adquiere cierto significado, no solo por la encíclica Laud del Papa Francisco, sino también por la construcción de un nuevo paradigma en la esfera institucional de la Iglesia Católica, expresado en iniciativas centradas en la cuestión socioambiental, en el compromiso de los religiosos en la construcción de luchas socioambientales, en la decisión de afrontar cuestiones relacionadas con megaproyectos de naturaleza progresista dentro del ámbito del desarrollismo, como el tratamiento de la minería. Tenemos una serie de experiencias muy interesantes, que implican un cierto reposicionamiento de la Iglesia Católica de naturaleza ecológica, en defensa de nuestro hogar común. Me gustaría conocer un poco más sobre su postura al respecto.

Bueno, este análisis del problema medioambiental que se ha construido como ecológico en los últimos años no es nuevo aquí, de hecho, es un tema que siempre ha estado presente. Y si miramos de cerca, la forma en que se constituye el sector del cristianismo de liberación en América Latina, en general, gira en torno a la lucha por la tierra, y esta lucha por la tierra nunca ha sido por la tierra mercancía, sino por la tierra, como naturaleza, condición, espacio para la vida, para la realización de la vida.

Así, la disputa por la tierra han sido conflictos en sí mismos, desde el principio, conflictos a través de los cuales las comunidades organizadas se han colocado en defensa de la tierra como un regalo de la vida, frente a la tierra como empresa capitalista, esta última típica de la visión de los terratenientes.

Curiosamente, este camino, ya en los años 70 y 80, generó experiencias de crítica a la idolatría que perjudica a la naturaleza. Así, Enrique Dussel, Alberto Moreira, quien es teólogo de Goiânia, y otros autores, como haría Leonardo Boff más tarde, dicen que bajo el capitalismo, la naturaleza se convierte en mercancía y, como cualquier mercancía, solo tiene valor cuando produce beneficio; cuando no produce, se descarta como todas las demás formas de vida, como las y los trabajadores.

Por lo tanto, la cuestión ambiental y ecológica forma parte de la tradición de la teología de la liberación. Siempre está presente. Tenemos una historia de campañas de fraternidad que han tratado cuestiones ecológicas, ya sea sobre la tierra, el agua, los árboles, el cuidado de nuestro hogar común. Obviamente, con el Papa Francisco esto adquiere otra dimensión. Leonardo Boff ha aclarado este tema desde la conferencia de la ONU en Río 92. Y con el Papa Francisco esto gana más fuerza. Con el Papa Francisco tenemos una tríada. Por un lado, la necesidad de cuidar el hogar común, no el hogar común en sí, pero porque garantiza la vida de los pobres, garantiza la vida de todos. Por otro lado, tenemos la crítica a la economía que mata, en Evangelii Gaudium, y la crítica al fascismo y al totalitarismo en Fratelli Tutti. Así que tenemos tres puntos del programa que una buena parte de la izquierda puede compartir, sin demasiada preocupación. Eso no significa que empecemos a compartir el programa del Papa, sigue siendo el Papa, sigue siendo el líder de una institución ambigua, que tradicionalmente y a menudo se ha posicionado del lado de la opresión y en contra de las luchas de los oprimidos. Pero en estos puntos principales, permite un intercambio muy interesante.

¿Qué tenemos? Este reposicionamiento del magisterio de la Iglesia por parte del Papa Francisco fortalece los movimientos sociales. Y aquí, no tengo miedo de parecer arrogante desde un punto de vista cristiano, porque los movimientos cristianos obtienen fuerza de esto. Sabemos que en América Latina hoy, la mayoría de las veces, cuando ocurre una lucha ecológica, encontramos la participación de cristianos juntos.

La lucha contra la minería es una lucha que hoy tiene a un sector específico de la Conferencia Episcopal Latinoamericana responsable de coordinar una estrategia de resistencia. El cardenal Pedro Barreto puede ser criticado por algunas cosas en Perú, pero él, en la lucha contra la minería, es uno de los primeros activistas. Así que este movimiento gana fuerza.

Otros movimientos que no son cristianos, pero que se sienten llamados por la advertencia del Papa Francisco, también están ganando fuerza. Y hemos visto, por ejemplo, en una ciudad como São Paulo, pequeños grupos que no se organizaron por ser cristianos, o porque leyeron Laudato Si, sino porque entienden que hay una llamada urgente de nuestro tiempo y ya tienen sensibilidad y encaja.

Curiosamente, el nuevo clero de América Latina y Brasil es un clero conservador. Es un clero conservador que ha dado poca importancia a lo que dijo el Papa Francisco: cambiar el sistema económico, defender el hogar común es cuidar de las plantas, contra el fascismo han cerrado los ojos. El nuevo clero es conservador, pero también es un clero posmoderno. Un clero que hace estudios de posgrado, una constitución de identidad subjetiva posmoderna, con una referencia conservadora. Sin embargo, tenemos un fenómeno cultural difícil de entender, porque a pesar de todo esto, alrededor del 80 % del nuevo clero en América Latina, que está completamente abierto a cuestiones ecológicas, está a favor de la defensa del medio ambiente y es sensible a estas causas. Pero no hacen nada al respecto, votan por candidatos que están en contra de estas banderas. Distanciandome de estas contradicciones posmodernas, hoy tengo la impresión de que nuestra lucha por la justicia socioambiental es una lucha que puede ser un buen canal de diálogo, incluso con aquellos sectores del cristianismo que, de alguna manera, son propensos al fascismo, que sin ser ellos mismos, apoyan y sostienen la llegada al poder de estos proyectos fascistas. Esta puede ser una de nuestras puertas más importantes para el diálogo, porque es una generación conservadora, que se autodenomina conservadora tradicionalista, pero completamente sensible al problema ecológico.

Una de las áreas del movimiento social en las que la Teoría de la Liberación ha estado más presente es la educación. En Brasil, cuna de todo el movimiento de Paulo Freire, que impactó a América Latina de un lado a otro. Dado que en las últimas décadas ha habido una enorme influencia del PT en el gobierno, ¿cómo evalúa la política educativa del PT a la luz, precisamente, de la Teología de la Liberación, la propuesta de Freire en cuestiones educativas? Y aún más ahora, con la reciente encíclica del Papa sobre inteligencia artificial, Magnifica humanitas, que también implica un llamado a la atención sobre el sistema educativo en general, sobre las posibilidades de la educación basada en el uso de la tecnología. ¿Cómo ve esta relación en términos de políticas públicas, este vínculo en el debate teórico general, asociado con políticas concretas en torno a proyectos para la emancipación de los pobres? Es decir, la educación que reciben, el acceso a la tecnología, qué tecnología aprenden a usar, qué tecnología usan.

La pregunta es buena y amplia. En cuanto a la conexión entre la educación y la perspectiva de Paulo Freire, he estado trabajando con la idea de que solo podemos entender lo que Paulo Freire pensó sobre su propuesta de educación si la situamos dentro de este grupo social que es el cristianismo de la liberación. Así que, metodológicamente, afirmándome en la línea de pensamiento de nuestro camarada Michael Löwy, digo que Paulo Freire es una expresión del cristianismo liberador. Aunque no es teólogo, Freire elabora una teoría que presenta varios elementos de esta cosmovisión.

Desde este punto de vista, Paulo Freire se convierte en la gran figura de contradicción de nuestro tiempo. Genera contradicción, hasta el punto de que la extrema derecha le acusa de dos cosas, primero de algo verdadero y segundo de algo falso. Una cosa es segura: la educación de Paulo Freire conduce a la transformación de la sociedad, desde una perspectiva socialista; esto es cierto, aunque no es bolchevique como dicen, pero sí lo es en un sentido más amplio. Lo absolutamente falso es la afirmación de culparle de que el sistema de Paulo Freire y la pedagogía de Paulo Freire son responsables del fracaso de la educación en Brasil. Esto es extremadamente falso, porque la propuesta de Freire nunca se aplicó como un sistema de educación pública, como una orientación del sistema de educación pública, ni siquiera cuando era Secretario de Educación de la ciudad de São Paulo. Porque uno de los principios de Paulo Freire era que la democracia debía ejercerse en las escuelas y que las escuelas tenían derecho a elegir su perspectiva pedagógica. Esta dualidad lleva a algunas personas en Brasil a creer, de hecho, que la educación pública está funcionando mal debido a la teoría de Paulo Freire. Este es un punto.

Otro punto, que es contradictorio, es que las políticas desarrolladas en Brasil, en todos los gobiernos anteriores, incluidos los del PT y los que no lo eran del PT, avanzaron en una perspectiva bastante diferente a la propuesta por Paulo Freire. A veces, tuvimos algunos proyectos que se acercaban un poco a la propuesta de Freire. Pero en general, la política pública brasileña avanzó dentro de lo que proponían los marcos de la reforma empresarial internacional. En otras palabras, lo que propuso el mercado para la educación se hizo en Brasil con un rostro social, con una pequeña apariencia de ciudadanía inclusiva.

Ahora, este tema de la educación es tan importante en este contexto que ha llevado a rupturas como las de Frei Betto. En cierto momento, tuvimos personas muy cercanas al movimiento que también estaban cercanas al gobierno de Lula, por ejemplo, Gilberto Carvalho y Frei Betto, ambos procedentes de la misma tradición de cristianismo de liberación. Gilberto Carvalho sigue ocupando cargos cercanos al presidente Lula, mientras Frei Betto se aparta. ¿Cuál es la principal razón de la salida de Frei Betto del programa? Porque pensó que las políticas de Hambre Cero, para combatir el hambre, debían asociarse con políticas educativas populares, con la constitución de comités de ciudadanía a través de procesos educativos. Y esto nunca estuvo en la agenda del gobierno. Esto solo aparece durante la campaña electoral, pero en las políticas públicas nunca tuvimos una iniciativa en ese sentido.

Hoy Frei Betto asesora al gobierno cubano sobre la constitución de esto, sobre la organización del movimiento de educación popular, la constitución de los comités, que es básicamente la propuesta hecha para Brasil en ese contexto, pero aquí no había espacio. Así, uno de los puntos de inmovilización, quizás el más importante de la ruptura de Frei Betto con el gobierno de Lula, se basa en la perspectiva de no permitir la implementación de un proceso educativo amplio, desde el punto de vista de Freire, que movilice a la población para construir la sociedad que deseamos.

¿Y qué hay de la encíclica del Papa sobre inteligencia artificial?

Esta encíclica ofrece una vez más una concepción muy interesante de la educación, porque sitúa la educación como discernimiento. Lo que ahora aparece en la encíclica del Papa León ya es perceptible, en cierto modo, en algunos de los discursos pronunciados por el Papa Francisco.

Aunque el Papa Francisco hace poca referencia directa a Paulo Freire, su pensamiento aparece en algunos pasajes. Sabemos que en algún momento de la vida de Bergoglio, antes de convertirse en arzobispo y cardenal, vivió un momento en el que estuvo muy tenso con la Compañía de Jesús, y como resultado fue enviado a un territorio en condiciones de exilio. Es en este contexto, donde las comunidades de base le presentan a Paulo Freire y la Pedagogía de los Oprimidos a Bergoglio.

Más tarde, desarrollaría una forma de pensar, en la que evidencia un diálogo con el pensamiento de Freire. En esta teoría, que el Papa Francisco presenta en sus documentos, el proceso educativo no se ve como la transmisión de ideas, aludiendo al hecho de que no basta con tener una idea correcta si no sabemos qué estamos haciendo con esa idea correcta. No basta con saber que el consumo de tal producto causa una crisis medioambiental, si aún quiero ese producto y si forma parte de mis aspiraciones más profundas.

Así que, ante esto, lo que propone Francisco es el discernimiento, que ahora reaparece como el eje estructurador de la nueva encíclica del Papa León, que, más que nada, la sitúa en oposición a lo que proponen los movimientos conservadores, que proponen poner al ser humano en el centro

La humanidad magnífica es precisamente un contrapunto, no solo al sector fundamentalista cristiano, sino al sector fundamentalista del fascismo, que considera que solo una parte de la humanidad es magnífica, y todo lo demás es escoria. En cierto modo, es muy importante, en mi opinión, porque el fascismo sigue la misma idea que tiene cierta afinidad con la religión, que es la idea de la reforma de los seres humanos, de construir un hombre nuevo.

El fascismo siempre propone construir un hombre nuevo y una nueva mujer. Y todas las corrientes, todas estas corrientes, ahora como esta, podemos mirar a Trump, a Marine Le Pen, a Bolsonaro, tienen la idea de reconstruir al ser humano como ser humano. Y en esta construcción, al final del día, es el proceso educativo lo más fundamental, incluso más allá de los sistemas escolares.

Y lo que propuso el Papa León allí, creo que aún no es suficiente, necesitamos profundizar lo que se está poniendo ahí, que es un contrapunto. Un contrapunto como este: el ser humano necesita ser reformado, pero no es una reforma que transforme a algunos en mejores humanos y otros inferiores, sino que reconoce la magnífica humanidad que toda humanidad posee sin ninguna lógica de meritocracia.

Alan, para concluir, queremos enfatizar que, en este momento, nos enfrentamos a una enorme encrucijada política en Brasil. Aunque reconocemos los límites de lo que vivieron bajo la batuta del Partido de los Trabajadores y los gobiernos social-liberales, los gobiernos de conciliación de clases y la coalición, estamos seguros de que una victoria, por parte de cualquier expresión del neofascismo brasileño, significa, sin duda, la agravación de los males sociales, de las condiciones de vulnerabilidad con las que pasa y siempre ha pasado nuestra clase en nuestro país. La elección de Lula parece urgente y necesaria. En este sentido, nos gustaría escucharle un poco sobre lo que considera agendas programáticas, las cuestiones importantes que deben asumirse y esperar de un gobierno futuro.

Estoy sacando de mi biblioteca, para revisar, un material que escribí hace un tiempo [y muestra un libro]. Hay algunos desafíos que creo que deberían plantearse en el debate público actual, no solo para la campaña electoral, sino que son cuestiones que deberían estar presentes en esta disputa sobre los imaginarios públicos, que nos ponen en abierta oposición al proyecto del fascismo bolsonarista, los Fujimori o Espirella, cualquiera de ellos, que analizamos en América Latina, donde encontramos estos problemas.

Así que una de ellas es la lógica del mérito, que debe combatirse con decisión. Para los cristianos, la inspiración cristiana es la lógica de la gracia. Es la lógica de que las personas tienen su dignidad porque son personas, hagan lo que hagan, nadie merece más ni menos. Esta es una de las enseñanzas teológicas cristianas que se remontan al origen del cristianismo y que ahora están pervertidas, están invertidas en la meritocracia. Por lo tanto, debemos combatir esta lógica desde un punto de vista teológico.

La segunda idea es la rebelión contra los derechos humanos promovida por los neofascistas. Los neofascistas quieren acabar con la igualdad entre las personas. La idea de la igualdad radical entre las personas es también la defensa de la dignidad humana fundamental, y forma parte de cierta tradición teológica. Por lo tanto, necesitamos esta rebelión contra quienes niegan los derechos humanos.

La tercera cosa es que, desde un punto de vista teológico, la idea de esta piedad, esta piedad agresiva que tienen, es contradictoria con el programa del neofascismo. Curiosamente, hablan en nombre de Dios, defienden los valores del cristianismo, la paz y el amor, pero cada vez que hacen esto es agresivamente contra alguien, siempre intentan destruir al otro, siempre intentan eliminar a alguien, ya sea una persona trans, un feminista o un luchador en el movimiento social. Así que necesitamos ser capaces de demostrar que esta agresividad no es, no es una expresión de compasión, es la canalización de la frustración y la agresividad que son resultado del propio sistema capitalista. La única respuesta a esta frustración y agresividad que fortalece el movimiento neofascista es la fuerza de la sensibilidad social, la solidaridad y la compasión.

Ahora, lo último que me resulta más peligroso es la noción neofascista de destrucción redentora, que moviliza la imaginación cristiana, desde una lógica pervertida. ¿Cuál es la idea de destrucción redentora? Que si hay una catástrofe climática, más vale que la haya, porque si no hay destrucción general, no habrá posibilidad de que Dios reconstruya la sociedad. Así que venden la idea, anuncian la destrucción como si fueran buenas noticias para los pobres, para el pueblo. Aquí, la buena noticia es un juego de palabras con el Evangelio. Esto se puede ver en el cine estadounidense, donde imaginan la destrucción del mundo de muchas maneras, llevando a la gente a decir: es más fácil imaginar la destrucción del planeta con meteoritos, con alienígenas, con inundaciones, con tiburones, con delfines asesinos, que con el fin del capitalismo.

Pero ese no es el punto, el punto, en mi opinión, es que movilizan una interpretación distorsionada del lenguaje apocalíptico, para anunciar que el mal es bueno, que la destrucción puede ser construcción. Y lo que debemos decir es que esto es idolatría, es una imagen falsa de Dios. Porque la imagen de Dios, el propio paso de la mentalidad apocalíptica es la mentalidad de que, solo a través de la justicia, la misericordia y la compasión, puede construirse otra sociedad.

Así que esta, esta disputa de lo imaginario, para mí, es una disputa que implica aspectos teológicos y políticos. Ahora, obviamente, en lo que respecta a la política pública, creo que tenemos algunas cuestiones fundamentales que necesitábamos defender. La cuestión de la reforma agraria nunca saldrá de la agenda en América Latina, porque la tierra, una vez más, es un lugar de disputa, como tierra para la producción de alimentos y fuente de vida sin pesticidas.

El tema ecológico sigue siendo nuestro, nuestra gran diferencia, así que obviamente participamos cuerpo y alma en la campaña de reelección del presidente Lula, pero estamos radicalmente en desacuerdo con la política medioambiental que se está implementando. Por lo tanto, la política medioambiental sigue siendo uno de nuestros talones.

Por otro lado, los movimientos sociales de la iglesia proponen como iniciativa importante el debate sobre el papel de la vivienda. Así que hoy, la Campaña de la Fraternidad, que fue Fraternidad y Vivienda, está terminando. Estamos intentando construir movimientos populares para reconstruir los movimientos que luchan por la vivienda en todo Brasil, porque la vivienda nos permite pensar en las condiciones de vida y la dignidad, de cualquier modelo familiar que imaginemos, y nos permite debatir la ocupación de las ciudades frente a la lógica del capital y la especulación financiera. Desgraciadamente, hasta ahora, la vivienda ha sido tratada por el gobierno de Lula según la lógica comercial, ya sea financiándola con préstamos o contratando grandes contratistas.

Así que la lucha por la tierra, la lucha por la vivienda, la lucha por la ecología nos asocia con la discusión sobre la transición de empleos frente a las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Este no es un programa nuevo, es un programa antiguo que el Papa Francisco tradujo con cuatro T: tejado, trabajo, tierra y tecnología. Cuatro, cuatro ejes principales alrededor del problema ecológico.

Gracias Alan, ánimo en la lucha.

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Chile: Estudiantes denuncian represión durante marcha autorizada

Las organizaciones expresaron su rechazo a las reformas de seguridad y educación del Ejecutivo. Además, anunciaron una nueva movilización para octubre centrada en el Presupuesto 2027 y el financiamiento educacional superior.

La marcha convocada este jueves por organizaciones estudiantiles terminó con críticas al Gobierno y a Carabineros, luego de que la movilización fuera interrumpida en el sector de Universidad Católica pese a contar con autorización de la Delegación Presidencial para avanzar desde Plaza Baquedano hasta Los Héroes.

La protesta fue convocada por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, la Red de Solidaridad Estudiantil y el zonal metropolitano de la Confech. Los estudiantes cuestionaron la reforma constitucional en seguridad, las políticas del Ejecutivo en esta materia, la denominada megarreforma y la Ley Escuelas Protegidas.

La vocera de la ACES, Darling Marchant, relató que los estudiantes fueron interceptados por Fuerzas Especiales durante el recorrido. “Hoy nuevamente nos movilizamos frente a la represión que nosotros sufrimos, pese a que tenemos un permiso”, sostuvo. La dirigenta afirmó que esperaban una explicación por la intervención policial y reclamó que no se les permitiera continuar por la ruta autorizada.

Marchant también apuntó contra las prioridades del Gobierno y cuestionó la megarreforma impulsada por el Ejecutivo y aprobada por el Congreso Nacional hace unas semanas: “¿Cuándo una megarreforma que realmente sirva para una educación digna, aumente las pensiones y alivie el bolsillo de nuestras familias, o las megarreformas existen solamente para beneficiar a los grandes empresarios de este país?”.

Desde la Red de Solidaridad Estudiantil, su vocera Aranza Díaz vinculó la movilización con la agenda económica y de seguridad del Gobierno. “Mientras el presidente se reunía con Milei en La Moneda para seguir profundizando, para seguir expandiendo su modelo económico, nosotros estábamos ahí en las calles, defendiendo a nuestro pueblo donde tenemos que estar”, señaló.

Díaz cuestionó además la reforma de seguridad y sostuvo que los estudiantes seguirán movilizados frente a las decisiones del Ejecutivo. “Mientras ellas sigan precarizando nuestra vida y nuestra universidad y nuestra educación, los estudiantes tendremos que salir a la calle a defender nuestro futuro”, afirmó.

La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y vocera de la Confech, Laura Mlynarz, calificó al Gobierno como “autoritario” y cuestionó la respuesta policial durante la jornada.

“Hoy los estudiantes del país nos movilizamos frente a un gobierno autoritario, un gobierno de recortes, de retroceso, un gobierno que cada vez se quiere asemejar más a los tiempos dictatoriales de este país”, sostuvo.

Mlynarz afirmó que la movilización se desarrollaba pacíficamente y que contaba con autorización de la Delegación Presidencial. “¿Cómo nos recibieron? Con represión en las calles, criminalizando a los estudiantes y cortando una movilización pacífica”, señaló

La dirigenta sostuvo que la marcha solo pudo avanzar hasta la Universidad Católica, pese a que el recorrido estaba autorizado hasta Los Héroes. También denunció la detención de decenas de estudiantes y aseguró que más de 400 fueron afectados por gases. “El Gobierno no quiere escuchar al movimiento estudiantil, el gobierno no le interesan los estudiantes de Chile quienes vamos a ser el futuro y quienes queremos construir un país diferente”, sostuvo.

Las críticas de Mlynarz también apuntaron a la ministra María Paz Arzola. “¿Dónde está la ministra de Educación cuando los estudiantes del país se están movilizando ya hace meses?”, cuestionó. La vocera reclamó además por la falta de participación de las comunidades educativas en las políticas impulsadas por el Gobierno y preguntó por la reunión con estudiantes que, según dijo, había sido comprometida.

En materia de movilizaciones, la Confech convocó para el 1 de octubre a una jornada de paralización vinculada a la discusión de la Ley de Presupuestos 2027. Mlynarz explicó que el movimiento estudiantil busca poner en el centro el financiamiento de la educación superior, el fortalecimiento de la educación pública, la salud mental, la alimentación y el transporte.

Mlynarz también se refirió al impedimento de ingreso de un equipo de Radio Universidad de Chile al Foro Madrid, pese a que nuestra emisora había cumplido con el proceso de acreditación solicitado por la organización.

En ese contexto, la vocera vinculó lo ocurrido con los estudiantes y con la situación de la radio. “Parece que a este gobierno no le gusta el pensamiento crítico, no le gustan los espacios donde convergen las diversas realidades del país, como son las universidades, porque si no, no censuraría a la radio de nuestra universidad y criminalizaría a los estudiantes, además de decir que las universidades son solamente para emanar libros, siendo que son para poder hacer desarrollar el país, para poder progresar y poder trabajar en pos de las necesidades del país”.

Radio U Chile

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Salud sexual para todos: expertos piden fortalecer educación, pruebas y prevención

El Día Mundial de la Salud Sexual, que se celebra el 4 de septiembre, nos recuerda que la salud sexual es inseparable de la salud y el bienestar general

Mientras las infecciones de transmisión sexual (ITS) siguen aumentando en todo el mundo, AIDS Healthcare Foundation ( AHF ) celebra el Día Mundial de la Salud Sexual haciendo un llamado a los gobiernos y a los sistemas de salud para que amplíen el acceso a los servicios de prevención, pruebas y tratamiento del VIH y otras ITS.

A pesar de que existen herramientas probadas para prevenir, diagnosticar y tratar el VIH y otras ITS, las brechas en el acceso siguen poniendo en riesgo a millones de personas en todo el mundo. Con una cifra estimada de 1,2 millones de infecciones nuevas por VIH cada año a nivel mundial, más de 1 millón de ITS contraídas cada día en todo el mundo y una cifra estimada de 374 millones de casos nuevos de sífilis, clamidia, gonorrea y tricomoniasis cada año, es hora de actuar. La disminución de los fondos para la salud a nivel mundial y el acceso reducido a los condones y a los exámenes de detección de rutina amenazan con aumentar aún más las tasas de ITS.

Sólo la sífilis representa aproximadamente 8 millones de esos casos nuevos al año y, a menudo, no causa síntomas visibles, lo que permite que la infección se propague sin ser detectada. Si no se trata, puede causar daños graves al cerebro, al corazón y a otros órganos, o transmitirse de una persona embarazada a su bebé, lo que provoca consecuencias devastadoras.

«La salud sexual merece la misma inversión y urgencia que cualquier otro aspecto de la atención médica de una persona», afirmó Terri Ford, directora de Promoción Global, Políticas y Marketing de AHF. «Gracias a nuestras décadas de experiencia, sabemos qué es lo que funciona: las pruebas, el tratamiento y los condones. A través de nuestra campaña La sífilis es grave: es curable. Hazte la prueba , nuestra campaña de promoción del uso de condones ¡Solo úsalo! y nuestro modelo escalable de Centros de Bienestar de AHF, que brinda atención sin costo ni estigma, lo estamos demostrando todos los días en los 50 países donde trabajamos. El aumento ininterrumpido de las ITS no se debe a una falla de la ciencia, sino al fracaso del financiamiento y de la voluntad política, y se está cobrando la salud y las vidas de las personas».

AHF insta a los gobiernos y a los sistemas de salud de todo el mundo a ampliar los exámenes de detección de rutina para el VIH, la sífilis y otras ITS, en especial para las mujeres embarazadas y las personas dentro de los grupos de riesgo; a aumentar el financiamiento para condones gratuitos o de bajo costo; y a integrar los servicios de ITS y VIH para que las pruebas, el tratamiento y la prevención estén disponibles en una sola visita, sin juicios ni estigma.

 Logo de World Sexual Health.

Logo de World Sexual Health.

El Día Mundial de la Salud Sexual, que se celebra el 4 de septiembre, nos recuerda que la salud sexual es inseparable de la salud y el bienestar general. A través de su red global de más de 100 Centros de Bienestar de AHF y campañas como «La sífilis es grave», AHF sigue trabajando para asegurarse de que las pruebas, el tratamiento y la prevención lleguen a todas las personas, en todas partes.

AIDS Healthcare Foundation (AHF), la organización sanitaria dedicada al VIH/sida más grande del mundo, ofrece atención médica de vanguardia y apoyo a 3 millones de personas en 50 países, entre ellos, Estados Unidos, África, América Latina y el Caribe, la región de Asia-Pacífico y Europa del Este. En enero de 2025, AHF recibió el Premio MLK, Jr. a la Justicia Social, el máximo reconocimiento que otorga el King Center a una organización que destaca por su labor en el ámbito de la justicia social. Para obtener más información sobre AHF, visítenos en línea en AIDShealth.org , encuéntrenos en Facebook y síganos en Instagram , Twitter y TikTok .

FUENTE: Con información de AFP

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La IA y el auge de los beneficios

Michael Roberts

Cuando los banqueros centrales de todo el mundo se reunieron en Jackson Hole, Wyoming, en su encuentro anual para discutir sobre cuestiones que afectan al sector financiero mundial y la política monetaria, se publicaron las estadísticas de los beneficios de las grandes empresas de EE UU correspondientes al segundo trimestre de 2026. Las cifras eran realmente sorprendentes. Las ganancias de las grandes empresas estadounidenses aumentaron en 401.000 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. Con ello, las ganancias empresariales totales alcanzaron una cota histórica de 4,3 billones, o casi un 23 % más que en el mismo trimestre de 2025. El margen bruto (proporción de los beneficios sobre las ventas) se situó en el 19,4 %, el más elevado que se registra desde la década de 1940.

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Tanto capitalistas como marxistas coinciden: los beneficios importan; son la fuerza motriz de la inversión en una economía capitalista. Cuando aumentan los beneficios, crece la inversión y finalmente el empleo, incluso si la inversión comporta un ahorro de puestos de trabajo, que se supone que ocurre con la IA. Así que estos números nos dicen que en EE UU todavía no hay ninguna recesión a la vista.

¿Qué está sucediendo para que se produzca semejante recuperación de los beneficios empresariales en EE UU?  Parece que estamos ante una combinación de fuertes aumentos de precios tras la pandemia, un gasto enorme en infraestructura de IA, con los consiguientes beneficios para las empresas constructoras de los centros de datos, fabricantes de chips y otros equipos para la IA, y las rebajas fiscales de Trump sobre los beneficios empresariales. Estas rebajas fiscales han sumado alrededor de 50.000 millones de dólares a los beneficios después de impuestos de las cien compañías más grandes de EE UU, mientras que los fabricantes de equipos y chips han registrado un fuerte aumento de los ingresos: los ingresos del sector tecnológico han crecido más de un 65 % de un año a otro.

Sin embargo, un factor clave del aumento de los beneficios radica en la reducción general de los salarios. Mientras que los beneficios antes de impuestos suponen un 18 % de la renta nacional, alcanzando el porcentaje más elevado desde el final de la Segunda Guerra Mundial,  la parte correspondiente a los salarios y prestaciones de trabajadoras y trabajadores ha descendido al 60 %, el nivel más bajo desde la década de 1950. La inflación aumenta más que los salarios, con lo que los ingresos por hora reales han disminuido un 0,2 % en julio con respecto al mismo mes del año anterior.

 

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Los directores ejecutivos de las mayores empresas estadounidenses que pagan bajos salarios han visto crecer sus retribuciones un 41 % entre 2019 y 2025, mientras que el trabajador medio solo percibió un 21 % más, o sea, menos del 26 % en que aumentaron los precios en el mismo periodo. Como escribe el Financial Times: “Los trabajadores han perdido gradualmente peso en las empresas estadounidenses desde comienzos de la década de 1980, a medida que se redujo la afiliación sindical y las compañías pasaron a recurrir cada vez más a subcontratistas externos para la mano de obra”. Sin embargo, el declive de la parte salarial en la renta se ha acelerado desde el final de la pandemia de covid-19 y especialmente a lo largo de los últimos doce meses.

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El auge de los beneficios todavía se concentra en las Siete Magníficas empresas tecnológicas. Han visto crecer sus ingresos un 36 %, y aún más los beneficios, con un 67 %, de acuerdo con el trabajo de Brian Green. “Este aumento de dos tercios de la masa de ganancias en apenas un año explica en gran medida por qué Wall Street está que se sale”.

Pero hay que matizar algunas cosas con respecto a estas cifras. Parece que las gigantes tecnológicas han inflado sobremanera sus beneficios a base de incluir contablemente ingresos diversos, capturando masivas ganancias de inversión no realizadas, derivadas de sus participaciones en empresas privadas de reciente creación y capitales riesgo invertidos en IA. Las grandes empresas tecnológicas han contabilizado más de 160 000 millones de dólares en las ganancias derivadas de su posesión de acciones de otras compañías de IA en el último trimestre. Alphabet, Amazon, Nvidia y Microsoft han registrado aumentos significativos de los beneficios antes de impuestos gracias a sus participaciones de capital, incluidas las inversiones en OpenAI, Anthropic y SpaceX. Alphabet ha registrado 97 900 millones de dólares en concepto de ingresos diversos en los tres meses anteriores al 30 de junio, mientras que Amazon habla de 53 400 millones de dólares. Nvidia ha contabilizado otros 7700 millones en los tres meses anteriores a finales de julio.

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Es más, la inversión masiva en modelos de IA y centros de datos por parte de las hiperescaladoras tecnológicas solo parece segura porque compañías de IA como OpenAI y Anthropic tienen una manera muy dudosa de calcular sus ingresos procedentes de los usuarios de IA, el llamado ingreso recurrente anual (ARR). Toman los ingresos de un mes reciente y lo multiplican por 12 para calcular las expectativas para el año siguiente. Como explica Ed Zitron, destacado analista de modelos de negocio de IA, “ARR puede significar cualquier cosa desde ‘[mes real] x 12’ hasta ‘[periodo de 30 días de ingresos] x 12’, y en la mayoría de los casos es un número que no tiene en cuenta la tasa de cancelación. Si utilizas el ARR, básicamente lo que haces es aislar un mes y considerarlo representativo de todo el año natural, cuando no lo es”. Los ingresos por suscripciones no bastan para justificar un incremento de más del 600 % de los ingresos anualizados en menos de un año. Esto da por hecho que los ingresos no derivados de las suscripciones se mantendrán en un nivel alto incluso cuando el sector emprende una guerra de precios y lucha por conseguir que los clientes paguen por los modelos más avanzados.

Además, las compañías de IA y las hiperescaladoras recurren cada vez más al crédito para financiar sus inversiones. El año pasado ya habían acudido a los mercados de deuda por un importe de 217 000 millones de dólares, según Morgan Stanley. A mediados de agosto ya habían superado de lejos esta cifra, con 445 000 millones de deuda emitida, con lo que el derroche total de la deuda alcanzará unos 600 000 millones de dólares. Esto es más que los presupuestos de 2026 combinados de los Departamentos de Justicia, Transporte y Educación de EE UU. Los planes de inversión en el futuro ascienden a alrededor del 3 % del PIB estadounidense al año hasta 2030, más que el aumento anual del PIB real del conjunto de la economía.  

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En la burbuja y la quiebra de las punto com [año 2000], el mercado de valores de EE UU perdió casi la mitad de su valor entre el pico de 2000 y la depresión de 2003, pero la economía no registró más que un retroceso breve y moderado. Sin embargo, esta vez, las empresas tecnológicas están absorbiendo todo el dinero que tienen y más para invertir en el auge de la IA. El flujo de caja libre de Google se volvió negativo por primera vez en la historia en el segundo trimestre de 2026, después de generar cumulativamente casi 600 000 millones de dólares desde que  pasó a cotizar en bolsa en 2004.

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Luego está la cuestión de las obligaciones oscuras. Las hiperescaladoras dejan cada vez más su deuda fuera de los libros de contabilidad estructurando sus inversiones en centros de datos como compromisos de alquiler. El proyecto de centro de datos Hyperion de Meta en Luisiana supuestamente no se financia con deuda. La compañía reunió la mayor parte del dinero para financiarlo prometiendo alquilar el propio centro de datos durante 20 años. De este modo, el préstamo de 27.300 millones de dólares no aparece en el balance de Meta. Analistas de Goldman Sachs han cifrado recientemente estos compromisos de alquiler de las hiperescaladoras de IA en 1,5 billones de dólares: Esta práctica puede infravalorar el apalancamiento y las futuras necesidades de liquidez cuando finalmente se reconozcan estas obligaciones y venzan los pagos contractuales”. Además hay otro billón y medio de dólares de compromisos de compra: promesas de comprar chips y electricidad. Esas promesas tampoco aparecen en los balances. Así, cuando se han disparado los beneficios empresariales, ello viene impulsado en parte por la enorme financiación de la IA por parte de las hiperescaladoras en un modelo de financiación circular.  

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Nvidia utiliza cada vez más su propio balance para mantemer el auge de la IA. No solo vende las GPU que alimentan de energía la ampliación de la IA, sino que también ayuda a financiar la infraestructura y la compra por parte de la clientela, incluidos los casi 50 000 millones de dólares invertidos en laboratorios de IA y un apoyo planeado de 105 000 millones para el proyecto de centro de datos de Ohio, asociado a OpenAI y SB Energy. Nvidia también colabora con empresas de Wall Street de cara a financiar con 500.000 millones las compras de chips para la IA, mientras que OpenAI podría adquirir chips de Nvidia por valor de unos 350.000 millones para el centro de Ohio.

Esta estrategia puede impulsar los ingresos de Nvidia mientras siga acelerándose la demanda de IA, pero también incrementa ña exposición de Nvidia si el gasto en IA empieza a decaer. Si los laboratorios de IA y los desarrolladores de centros de datos no son capaces de financiar la ampliación por sí mismos, puede que Nvidia tenga que apoyar cada vez más a los clientes para que generen demanda para sus chips. Cuanto más crezcan los compromisos, tanto más dolorosa podría resultar una desaceleración de la demanda, dado que Nvidia quedaría expuesta no a causa de la disminución de las ventas de chips, sino también por la financiación y las garantías otorgadas en apoyo al auge de la IA.

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 Mientras tanto, los precios de utilización de modelos de IA se hunden a medida que se intensifica la competencia de los modelos chinos, pero el coste de las GPU, memorias, servidores y electricidad sigue siendo muy elevado. Esto genera un desfase creciente entre lo que pagan los clientes y lo que cuesta construir la infraestructura de la IA.

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Una IA más barata podría impulsar un crecimiento masivo de su uso, pero cabe preguntarse si este crecimiento se traduce en beneficios reales. BCA calcula que las empresas de IA tendrán que generar ingresos de 10 billones de dólares al año tan solo para justificar el gasto en bienes de equipo, equivalente más o menos al gasto anual global en alimentación y sanidad (!). Puede que la IA resulte mucho más barata de usar, pero si lo que se paga por ella no equivale al coste de su construcción, los inversores podrían descubrir muy pronto que el auge de la PA genera muchos ingresos sin reportar suficientes beneficios.

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 En efecto, en términos marxistas, este enorme aumento de la inversión en bienes de equipo da pie a un incremento de la composición orgánica del capital (la proporción entre la inversión en medios de producción y el coste de la contratación de mano de obra). Esto reduciría la rentabilidad. Hasta ahora, esto ha sido contrarrestado por el aumento de la tasa de explotación de los y las trabajadoras. Así, la rentabilidad de las empresas (beneficio por capital invertido) asciende, aunque ni de cerca tanto como los beneficios empresariales. Desde la pandemia, la rentabilidad de las grandes empresas de EE UU ha aumentado más del 20 %, pero todavía se mantiene bastante por debajo del nivel alcanzado durante la recuperación de 2010-2014 de la Gran Recesión (aunque señalemos que los datos de probabilidad del segundo trimestre de 2026 todavía no están disponibles). Y véanse los cálculos de Brian Green.

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Source: Federal Reserve, cálculo del autor.

Así, el veredicto sobre el éxito del auge de la IA aún está pendiente; y la probabilidad de un fracaso bursátil de la IA sigue siendo elevada. No obstante, prevalece el optimismo, no solo entre las empresas de IA, las hiperescaladoras y los inversores en bolsa, sino también entre las potencias internacionales existentes. En efecto, según Kristalina Georgieva, la presidenta del FMI, el auge de la IA se extiende de EE UU alimentado la economía mundial, y es probable que dará pie a un aumento del crecimiento mundial este año. “Lo que comenzó como un fenómeno estadounidense con la IA ha pasado a ser ahora un motor de crecimiento de la economía mundial, pues otros países intensifican la construcción de centros de datos y otras infraestructuras”. Otros países que ahora están “conectados en la cadena de suministro” y exportan equipos de IA a EE UU.

Es cierto que los beneficios globales de las grandes empresas (cálculos míos) han aumentado mucho desde el comienzo de 2025, a medida que el auge de la IA ha acumulado fuerzas.

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Sin embargo, el crecimiento del PIB real de EE UU se ha desacelerado al 2,1 % en el segundo trimestre, cuando en el primer trimestre se hallaba en un nivel interanual del 2,7 % y la inflación crece a razón de más del 4 % anual, lo que sugiere que podría ascender al 5 % a finales de año si no se resuelve la guerra en Irán. Si la Reserva Federal decide incrementar el tipo de interés de referencia para tratar de controlar y reducir la inflación, podría provocar una fuerte caída del crédito y una corrección del mercado de valores.

Permítanme acabar citando a Ed Zitron sobre el panorama general de la IA. “Todo el mundo parece tan obsesionado con hundir miles de millones de dólares en la oportunidad teórica de que el aprendizaje máquina será capaz de sustituir a los seres humanos, y de que más dinero la hace más inteligente y mejor en su desempeño. Sin duda una inversión de dinero real en trabajadores reales mejorando sus vidas y sus condiciones de trabajo, enseñándoles cosas nuevas, perfeccionando sus habilidades en la vida, retribuyendo su duro trabajo, etc. tendría mejores efectos que el derroche de cientos de miles de millones de dólares en una máquina que  realiza un trabajo impresionante».

01/09/2026

Traducción: viento sur

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Para privatizar la escuela primero necesitan derrotarla culturalmente

Por: Carlos Munévar

La ofensiva contra la educación pública no comienza vendiendo colegios. Comienza transformando la manera como la sociedad entiende al Estado, los derechos, los maestros, los sindicatos y la democracia.

Algo más profundo que una reforma educativa está comenzando a ocurrir en Colombia. Y lo que allí se disputa debería interesarle a América Latina.

Durante las primeras semanas del Gobierno de Abelardo De La Espriella han aparecido decisiones e iniciativas que, observadas aisladamente, podrían parecer inconexas: una propuesta de modificación del Decreto 1075, proyectos legislativos que afectan directamente las condiciones laborales y sindicales del magisterio, nuevas posibilidades para las Asociaciones Público-Privadas en infraestructura educativa, una reducción de la inversión del Ministerio de Educación, ataques recurrentes contra FECODE, acusaciones de “adoctrinamiento” contra los maestros y una creciente influencia de sectores cristianos conservadores en la discusión educativa.

Pero cuando las piezas se colocan sobre la misma mesa comienza a aparecer algo más amplio: una ofensiva económica, institucional y cultural que puede transformar no solamente la educación pública, sino la manera como millones de ciudadanos entienden al Estado, los derechos laborales, el sindicalismo, la democracia y la propia función social del maestro.

América Latina conoce demasiado bien esta disputa. Durante décadas nuestras sociedades han oscilado entre proyectos que intentan ampliar derechos sociales y otros que buscan someterlos progresivamente a las reglas del mercado. Educación, salud, pensiones, servicios públicos y relaciones laborales han sido escenarios permanentes de esa confrontación. La novedad consiste en que hoy esa vieja disputa económica aparece acompañada por una poderosa batalla cultural.

No estamos solamente ante el neoliberalismo que conocimos durante las últimas décadas. Estamos frente a una derecha que combina mercantilización de funciones públicas, conservadurismo moral enmarcado en la cercanía al espectro de las iglesias cristianas y neopentecostales, cuestionamiento de las organizaciones colectivas, exaltación de la lógica empresarial y una concepción cada vez más vertical y tecnocrática del Estado.

Es precisamente esa convergencia la que permite hablar, como categoría de análisis político, de una ofensiva con rasgos neofascistas. No porque toda política conservadora sea fascista ni porque toda reforma orientada al mercado pueda calificarse de esa manera, sino porque comienza a configurarse una visión de sociedad en la que las mediaciones democráticas son debilitadas, las organizaciones que representan intereses colectivos son desacreditadas, la desigualdad se convierte en responsabilidad individual y la lógica empresarial pretende transformarse en criterio universal para administrar incluso aquello que debería permanecer bajo la responsabilidad fundamental del Estado.

La primera batalla es por el sentido común

Los derechos no desaparecen solamente cuando una ley los elimina. Comienzan a erosionarse cuando una sociedad deja de reconocerlos como derechos. Para reducir las garantías laborales primero hay que convencer a la ciudadanía de que esas garantías son privilegios; para restringir la protesta hay que convertirla previamente en abuso; para debilitar a los sindicatos hay que presentarlos como organizaciones que defienden intereses particulares contra el bienestar general; para intervenir sobre la autonomía profesional del maestro hay que instalar la sospecha de que el pensamiento crítico es adoctrinamiento y para ampliar la participación privada en la educación financiada con recursos públicos es necesario convencer primero a una parte de la sociedad de que el Estado es incapaz de administrar aquello que constitucionalmente tiene la obligación de garantizar. Este cambio del lenguaje no es accidental. Es una forma de reorganizar políticamente el sentido común.

Cuando la estabilidad laboral deja de significar protección frente a la arbitrariedad y comienza a identificarse con mediocridad, precarizar el trabajo puede presentarse como modernización. Cuando la protesta deja de entenderse como un derecho democrático y se convierte discursivamente en un daño contra los estudiantes, limitarla puede venderse como defensa de los niños. Cuando el sindicato pasa a ser señalado como responsable de los problemas educativos, reducir su capacidad de acción puede presentarse como una reforma necesaria.

Y cuando la escuela pública es descrita permanentemente como burocrática, costosa e ineficiente, entregar partes de su administración, infraestructura o prestación a particulares puede dejar de percibirse como privatización y comenzar a promocionarse bajo palabras aparentemente neutras: “eficiencia”, “libertad”, “innovación” o “calidad”.

Antes de transformar las instituciones necesitan transformar las palabras con las cuales la sociedad las comprende. Antes de reducir derechos necesitan cambiar su significado. Antes de debilitar lo público necesitan convencer a millones de personas de que lo público constituye el problema y antes de derrotar políticamente al magisterio organizado necesitan separarlo culturalmente de las familias y de los estudiantes.

No vienen solamente por fecode

El Proyecto de Ley 074 de 2026 Cámara, presentado por el representante Daniel Briceño, debe comprenderse dentro de este contexto. La iniciativa propone declarar la educación oficial preescolar, básica y media como servicio público esencial; modificar mecanismos relacionados con la evaluación de los educadores; establecer reglas sobre la proporcionalidad entre la prestación efectiva del servicio y la remuneración, y endurecer las consecuencias asociadas a determinadas inasistencias.

Cada disposición merece un análisis jurídico particular, pero políticamente existe un hilo conductor: modificar la relación de fuerzas entre el Estado, los trabajadores de la educación y sus organizaciones sindicales.

La declaración de la educación como servicio público esencial resulta particularmente sensible porque incide sobre la capacidad de movilización colectiva del magisterio. Colombia tiene una larga historia en la cual muchas conquistas educativas y laborales no fueron regalos concedidos desde arriba, sino resultados de movilizaciones, paros, negociaciones y luchas sociales. Pero esto trasciende a los maestros.

Desde una perspectiva democrática de izquierda, la libertad sindical no constituye una concesión del Estado a los trabajadores. Es uno de los contrapesos frente al poder económico y político. Una democracia en la que los empresarios conservan toda su capacidad de organización, presión e incidencia mientras los trabajadores pierden progresivamente la suya puede conservar elecciones, pero se vuelve cada vez más desigual en la distribución efectiva del poder.

Por eso debilitar al sindicalismo no significa simplemente debilitar a FECODE. Significa reducir uno de los pocos instrumentos colectivos que poseen los trabajadores para equilibrar relaciones estructuralmente asimétricas.

La operación política resulta reconocible: primero se construye al adversario y posteriormente se legitiman las medidas contra él. El problema de la educación serían entonces los maestros que protestan, los sindicatos que paralizan, los docentes que supuestamente se resisten a ser evaluados y una federación que impediría cualquier transformación.

Así se consigue desplazar la discusión de problemas estructurales —financiación, infraestructura, desigualdad territorial, alimentación escolar, conectividad, orientación escolar y condiciones socioeconómicas de las familias— hacia la responsabilidad individual del maestro y la supuesta perversidad de sus organizaciones colectivas.

Esta vez pueden construir mayorías

Existe una diferencia fundamental frente a otras ofensivas enfrentadas por el magisterio colombiano: el Gobierno De La Espriella posee una coalición amplia y capacidad para construir mayorías legislativas. Eso no significa que disponga de una mayoría automática y disciplinada para cada proyecto. Existen tensiones entre sus aliados y cada votación deberá ser disputada. Pero sería igualmente equivocado subestimar su capacidad política.

Las propuestas que durante la campaña podían interpretarse como provocaciones ideológicas o disparates de un personaje caricaturesco y provocador, tienen hoy posibilidades reales de convertirse en leyes, decretos, presupuestos y políticas públicas.

Esto obliga al sindicalismo a abandonar cualquier lectura exclusivamente gremial. El PL 074 no puede analizarse separado de la modificación del Decreto 1075, ni esta desconectada de las APP (Alianzas Publico – privadas), las decisiones presupuestales o el discurso gubernamental sobre las funciones del Estado, no porque exista necesariamente una conspiración escrita en un único documento. Los proyectos políticos se reconocen también por la coherencia que adquieren sus decisiones cuando se observan en conjunto.

Privatizar ya no significa vender el colegio

Durante décadas aprendimos a identificar la privatización con la venta de una empresa pública. Las formas contemporáneas de mercantilización, sin embargo, son mucho más sofisticadas.

Un colegio puede continuar perteneciendo jurídicamente al Estado, sus estudiantes seguir matriculados dentro del sistema oficial y sus recursos continuar saliendo del presupuesto público mientras sus funciones de administración, infraestructura, contratación o prestación son trasladadas a operadores particulares. La pregunta relevante ya no puede limitarse a quién figura como propietario del edificio.

Hay que preguntar quién administra, quién contrata, quién ejecuta los recursos, bajo qué régimen laboral trabajan quienes prestan el servicio, quién determina las orientaciones institucionales y dónde termina realmente el poder de decisión del Estado.

Desde esa perspectiva debe analizarse la propuesta gubernamental de modificación del Decreto 1075. El argumento según el cual los establecimientos continuarían siendo públicos no agota el debate. La controversia consiste precisamente en determinar hasta dónde puede ampliarse la participación de particulares en la administración o prestación de educación financiada con recursos públicos. Aquí, sin embargo, la izquierda debe hacer una precisión incómoda pero indispensable.

La participación privada y religiosa en la educación pública no nació con el actual Gobierno.

El Decreto 1851 de 2015 ya contemplaba que, dentro de determinados contratos para la promoción e implementación de estrategias de desarrollo pedagógico, iglesias y confesiones religiosas pudieran acompañar al consejo directivo, apoyar al consejo académico en la organización del plan de estudios y el mejoramiento curricular, vincular personal docente, directivo docente y administrativo e incluso, bajo determinadas condiciones, vincular directamente al rector de establecimientos oficiales.

El Decreto 770 de 2025, expedido durante el Gobierno anterior, no creó esas facultades. Modificó principalmente los requisitos de experiencia e idoneidad para la contratación del servicio educativo y, en el caso de iglesias y confesiones religiosas, introdujo criterios alternativos para acreditar esa idoneidad cuando no existieran resultados actualizados de algunas pruebas Saber. La precisión importa. La arquitectura contractual que permite participación privada y religiosa dentro de establecimientos oficiales fue construida durante varios gobiernos.

Reconocerlo no debilita una crítica desde la izquierda. La hace coherente.

Defender la escuela pública exige también revisar decisiones tomadas por gobiernos políticamente más cercanos. Lo público no puede defenderse dependiendo de quién ocupe la Presidencia. La pregunta debe ser quién conserva realmente la capacidad de garantizar, administrar y orientar democráticamente un derecho fundamental.

Por eso el interrogante frente al Gobierno actual es otro: ¿hasta dónde pretende ampliar una estructura jurídica que ya permite una intervención considerable de particulares en la educación financiada por el Estado?

A esta discusión se suma el Proyecto de Ley 261 de 2026 Cámara, que propone establecer condiciones específicas para desarrollar Asociaciones Público-Privadas en infraestructura social, particularmente en los sectores educativo y penitenciario. El propio proyecto contiene salvaguardas para evitar que estos esquemas impliquen delegar funciones misionales e indelegables del Estado. Una APP de infraestructura, por tanto, no equivale automáticamente a privatizar la dirección pedagógica de una escuela.

Pero reconocer esa diferencia no elimina el interrogante político.

Cuando coinciden mecanismos de participación privada, modificaciones a las reglas de administración educativa, menor inversión directa y reformas que afectan la capacidad colectiva de los trabajadores, resulta legítimo preguntarse qué tipo de Estado educativo se pretende construir. América Latina conoce bien una paradoja: el Estado puede continuar pagando mientras deja progresivamente de hacer.

Conservadurismo moral y disputa por la escuela

La transformación tampoco puede explicarse únicamente desde la economía. El proyecto político que hoy gobierna combina una orientación favorable al mercado con conservadurismo moral y una alianza significativa con sectores cristianos. La participación religiosa en una democracia es absolutamente legítima. El problema comienza cuando una determinada moral religiosa pretende convertirse en criterio de política estatal o cuando la libertad religiosa se confunde con la posibilidad de confesionalizar espacios que deben permanecer abiertos al pluralismo.

La escuela pública ocupa un lugar especialmente delicado porque allí se encuentran niños provenientes de familias con convicciones profundamente diferentes.

Por eso preocupan las campañas contra la denominada “ideología de género”, las acusaciones de adoctrinamiento contra maestros que abordan derechos humanos, diversidad o pensamiento crítico y el protagonismo político de sectores religiosos conservadores alrededor de la agenda educativa. Una izquierda democrática debe ser clara: defender el Estado laico no significa combatir la religión. Significa proteger la libertad religiosa de todos. Precisamente porque defendemos la libertad de conciencia debemos impedir que cualquier credo pueda utilizar el poder del Estado para imponer su moral al conjunto de la sociedad.

La escuela pública debe ser el lugar donde puedan encontrarse en igualdad de condiciones el hijo del católico, del evangélico, del creyente de cualquier otra confesión, del ateo o del agnóstico, sin que el Estado convierta las convicciones de ninguno en doctrina obligatoria para todos.

El presupuesto también revela prioridades

El Gobierno presentó un Presupuesto General de la Nación para 2027 por aproximadamente $634,9 billones. Esto obliga a evitar una simplificación: no estamos ante un Gobierno que simplemente reduzca todo el gasto estatal. En Educación ocurre algo más complejo. El presupuesto previsto para el Ministerio aumenta nominalmente, de alrededor de $76,5 billones en 2026 a $78,7 billones en 2027. Sin embargo, los recursos destinados a inversión disminuyen aproximadamente de $3,5 billones a $2,9 billones.

Es decir: hay más presupuesto educativo en términos nominales, pero menos inversión educativa. Al mismo tiempo, el proyecto destina cerca de $155 billones al servicio de la deuda.

Ninguna de estas cifras demuestra por sí misma una política de privatización. Afirmarlo sería sustituir el análisis por propaganda.

Pero los presupuestos expresan prioridades. Cuando la inversión pública directa disminuye mientras se discuten nuevas formas de asociación con particulares, resulta legítimo preguntar qué capacidades pretende desarrollar directamente el Estado y cuáles espera que sean asumidas por otros actores.

Menos ciudadanos, más clientes

Existe además un componente que diferencia esta ofensiva de algunas reformas neoliberales tradicionales. El Estado que comienza a imaginarse no es únicamente un Estado reducido, sino uno administrado bajo una lógica empresarial, digital, vertical y profundamente tecnocrática.

El problema no es la tecnología.

La inteligencia artificial, los datos y la digitalización pueden democratizar el conocimiento y fortalecer capacidades públicas. El peligro aparece cuando la técnica desplaza la deliberación democrática, las decisiones políticas son presentadas como simples problemas de eficiencia y aquello que debería discutirse entre ciudadanos termina convertido en una supuesta verdad objetiva producida exclusivamente por indicadores, algoritmos y rankings.

En educación esa lógica puede ser especialmente peligrosa.

El maestro puede terminar reducido a un indicador de desempeño; el estudiante, a un dato; la escuela, a un ranking; la pedagogía, a resultados estandarizados; y la complejidad de una comunidad educativa, a una tabla de eficiencia. Menos deliberación y más gerencia. Menos derechos y más indicadores. Menos ciudadanos y más usuarios. Menos comunidades y más clientes.

No se puede rechazar de entrada la tecnología ni sus posibilidades en la labor pedagógica, sino disputar quién la controla, con qué fines se utiliza y ante quién responde.

La escuela pública es infraestructura democrática

Frente a esa concepción debemos recordar qué representa realmente una escuela pública.

Es uno de los pocos lugares que quedan en una sociedad profundamente desigual donde todavía intentamos cumplir una promesa radicalmente democrática: que un niño debe valer exactamente lo mismo independientemente del dinero, la religión, la procedencia o la posición social de sus padres. A la escuela pública llega el hijo del trabajador, el niño migrante, la niña víctima de violencia, el estudiante con discapacidad, quien obtiene excelentes resultados y quien necesita más tiempo para aprender.

La escuela pública no puede seleccionar únicamente a quienes mejoran sus indicadores o a quienes tienen todas las posibilidades y recursos, porque su misión consiste precisamente en garantizar el derecho a la educación de todos. Pero defenderla tampoco significa defender acríticamente todo lo existente.

Tenemos problemas reales de calidad educativa, infraestructura, desigualdad territorial, burocratización, corrupción y debilidad institucional, resultado en gran medida del abandono histórico de distintos gobiernos hacia la educación pública. Pero también sería un error negar que existen sectores del magisterio que han caído en el acomodamiento, que viven de conquistas pasadas o que se resisten a impulsar las transformaciones y la reflexión crítica que hoy exige la escuela pública en medio de una disputa profunda por su sentido y su futuro. Callar esa realidad no fortalece al magisterio: significa entregarle a la derecha el monopolio de la crítica y renunciar a construir, desde dentro, una renovación democrática de la educación pública.

La diferencia está en la solución.

Donde el mercado propone sustituir capacidades públicas, debemos exigir construirlas. Donde existe burocracia, democratización. Donde existe corrupción, transparencia y control ciudadano. Donde existe desigualdad territorial, inversión redistributiva. Donde falta calidad, mejores condiciones pedagógicas y donde el Estado falla, la respuesta democrática debe ser denunciar, exigir y luchar por la transformación del Estado, no convertir sus debilidades en oportunidades de negocio.

La alternativa a un mal Estado no puede ser menos democracia. Debe ser transformarlo ampliando el control ciudadano, la participación democrática y los escenarios de deliberación y movilización social.

El sindicalismo también tiene que cambiar

Sería igualmente equivocado responder a esta ofensiva refugiándonos exclusivamente en la defensa corporativa. El sindicalismo no puede exigir solidaridad de la sociedad si solamente habla con ella cuando necesita movilizarse.

FECODE y los sindicatos territoriales necesitan recuperar la mejor tradición del Movimiento Pedagógico colombiano y reivindicar al maestro como intelectual público: un trabajador que defiende sus derechos, pero también un profesional capaz de producir conocimiento, debatir políticas educativas, dialogar con las familias y participar en la construcción democrática del país.

Los sindicatos tampoco son simplemente organizaciones que negocian salarios. Permiten que quienes individualmente poseen poco poder puedan construir poder colectivo. En sociedades atravesadas por enormes desigualdades económicas, esa función constituye una pieza fundamental de la democracia. Pero ese reconocimiento también nos impone responsabilidades.

Necesitamos sindicatos más democráticos internamente, transparentes, pedagógicos, cercanos a los trabajadores, maestros y maestras, capaces de hablarle a la sociedad mucho más allá de sus propios afiliados. Defender el sindicalismo significa también transformarlo.

Y si enfrente existe una estrategia legislativa, comunicacional, presupuestal y cultural, nuestra respuesta no puede consistir en convocar una movilización cada vez que aparece un nuevo decreto para regresar después a esperar la siguiente amenaza.

Necesitamos construir un gran frente por la defensa de la educación pública que reúna a maestros, estudiantes, familias, universidades públicas, trabajadores, movimientos sociales, investigadores, artistas, sectores religiosos democráticos y ciudadanos convencidos de que una educación pública fuerte constituye una condición material de la democracia.

Habrá que disputar los proyectos en el Congreso, preparar acciones jurídicas, construir observatorios ciudadanos, producir información rigurosa, explicar las reformas colegio por colegio y recuperar la conversación cotidiana con las familias. También habrá que disputar las redes sociales.

La movilización seguirá siendo indispensable, pero ninguna movilización será suficiente si previamente hemos perdido la batalla por la legitimidad social de aquello que estamos defendiendo.

Vienen por el significado de lo público

El mayor error que podríamos cometer sería reducir el momento histórico que vivimos a una confrontación coyuntural entre un gobierno de extrema derecha y FECODE. Esa lectura, aunque políticamente útil para comprender un conflicto inmediato, resulta insuficiente para explicar la magnitud de la disputa. No vienen solamente por nuestros salarios, nuestras condiciones laborales o la existencia de los sindicatos docentes. Vienen por algo más profundo: por transformar el significado mismo de lo público, por redefinir qué entiende la sociedad como derecho, quién merece acceder a él y cuál debe ser el papel del Estado, de la escuela y de las organizaciones sociales en la vida democrática de Colombia y de América Latina.

Lo que se está construyendo es un nuevo sentido común. Un relato cultural según el cual los derechos dejan de ser conquistas ciudadanas para convertirse en privilegios injustificados; el ciudadano deja de ser sujeto político para convertirse en consumidor; el Estado deja de ser garante del interés general para presentarse como una empresa cuya única medida es la eficiencia financiera; el empresario aparece como administrador natural de lo colectivo; el sindicato es descrito como un obstáculo para el progreso; la protesta social como un abuso contra la mayoría; y el pensamiento crítico como una forma de adoctrinamiento que debe ser vigilada y restringida. Ninguna de estas ideas surge espontáneamente: son el resultado de una ofensiva política, mediática y cultural que busca naturalizar la mercantilización de la vida pública.

Frente a ese proyecto, la izquierda democrática tiene la obligación de responder sin complejos, pero también sin dogmatismos. Defender lo público no significa idealizar todo lo estatal, del mismo modo que criticar las fallas del Estado no implica abrazar la privatización. Nuestra tradición democrática no puede convertirse en defensora de burocracias ineficientes simplemente porque pertenezcan al sector público, ni justificar prácticas autoritarias porque se presenten bajo un discurso popular. La legitimidad de un proyecto emancipador depende precisamente de su capacidad para combinar igualdad con libertad, justicia social con pluralismo y derechos colectivos con garantías efectivas para las libertades individuales.

Por eso la democracia que defendemos no puede limitarse a un procedimiento electoral. Es, al mismo tiempo, una construcción política, económica y social. Supone elecciones libres, alternancia en el poder, separación de poderes, libertad de expresión, libertad de conciencia y respeto por el pluralismo; pero exige igualmente condiciones materiales que hagan posible el ejercicio real de esas libertades: trabajo digno, educación pública de calidad, salud universal, protección social y la capacidad efectiva de organización de quienes viven de su trabajo. Una democracia donde todos pueden votar, pero unos pocos concentran de manera desproporcionada la riqueza, los medios de comunicación y la influencia política, sigue siendo una democracia profundamente incompleta.

En ese horizonte, defender la escuela pública significa mucho más que proteger una institución educativa. Significa defender el Estado social de derecho como pacto civilizatorio, la laicidad como garantía de libertad de conciencia, la autonomía pedagógica como condición del conocimiento, los derechos laborales como fundamento de la dignidad profesional y la organización sindical como expresión legítima de la participación democrática. La escuela pública no pertenece al mercado, ni al gobierno de turno, ni a una confesión religiosa: pertenece a la sociedad y constituye uno de los espacios donde una nación aprende a convivir con sus diferencias.

La confrontación que se avecina tendrá múltiples escenarios. Será legislativa cuando intenten modificar las normas que protegen los derechos sociales; presupuestal cuando busquen reducir la inversión pública y presentar los recortes como responsabilidad fiscal; jurídica cuando pretendan limitar la acción colectiva mediante reformas institucionales; electoral cuando disputen el rumbo político del país; y sindical cuando intenten debilitar la capacidad organizativa del magisterio. Sin embargo, antes de desarrollarse en cualquiera de esos terrenos, la batalla será cultural. Porque ninguna reforma neoliberal se sostiene únicamente con leyes: necesita primero producir consenso y convertir sus intereses particulares en sentido común.

Por eso, para privatizar la escuela, primero necesitan convencer a la sociedad de que lo público fracasó de manera irreversible. Para desmontar derechos laborales, deben persuadir a millones de personas de que nunca fueron derechos sino privilegios corporativos. Para derrotar a los sindicatos, necesitan presentarlos como enemigos de los estudiantes y de las familias. Y para domesticar al maestro, deben instalar la idea de que enseñar a preguntar, argumentar, investigar y pensar críticamente equivale a adoctrinar. La guerra cultural no consiste en imponer una verdad única; consiste en definir qué preguntas pueden hacerse y qué voces merecen ser escuchadas.

Nuestra primera tarea, por tanto, no consiste solamente en resistir una reforma o ganar una negociación salarial. Consiste en disputar nuevamente el sentido común de la sociedad colombiana y latinoamericana. Debemos reconstruir una narrativa democrática capaz de demostrar que una escuela pública fuerte no limita la libertad, sino que la hace posible; que los derechos laborales no son un costo para la economía, sino una condición de una ciudadanía digna; que los sindicatos no representan intereses contrarios a los estudiantes, sino organizaciones indispensables para equilibrar el poder en cualquier sociedad pluralista; y que defender lo público no significa aferrarse al pasado, sino construir colectivamente un futuro más igualitario.

Esa disputa exige también una profunda honestidad con nosotros mismos. Tenemos problemas reales de calidad educativa, infraestructura, desigualdad territorial, burocratización, corrupción y debilidad institucional, resultado en gran medida del abandono histórico de distintos gobiernos hacia la educación pública. Pero sería igualmente un error negar que existen sectores del magisterio que han caído en el acomodamiento, que viven de conquistas pasadas o que se resisten a impulsar las transformaciones que hoy exige la escuela pública. Silenciar esas contradicciones no fortalece nuestra causa: significa regalarle a la derecha el monopolio de la crítica. La renovación de lo público comienza precisamente por la capacidad de ejercer una autocrítica democrática y convertirla en propuesta de transformación.

La democracia no termina en las urnas. Vive también en la escuela pública donde un niño aprende a formular preguntas, en el sindicato donde los trabajadores deliberan en igualdad, en la universidad donde el conocimiento desafía las certezas establecidas, en la organización comunitaria que resuelve problemas colectivos, en la libertad de conciencia que protege la diversidad y en la protesta social que permite a quienes no poseen grandes fortunas hacerse escuchar. Cada uno de esos espacios amplía la democracia más allá del acto de votar y convierte la ciudadanía en una práctica cotidiana.

Por eso, defender lo público nunca podrá significar afirmar que todo funciona bien, porque no sería verdad. La tarea es mucho más exigente: demostrar que los problemas del Estado no se resuelven debilitándolo, sino democratizándolo; que la corrupción no se combate privatizando, sino fortaleciendo el control ciudadano, la transparencia y la capacidad institucional; que la ineficiencia no exige menos derechos, sino mejor gestión pública e inversión suficiente; y que una educación de calidad necesita docentes con autonomía, formación permanente y condiciones laborales dignas. La alternativa al fracaso de ciertas políticas públicas no es el mercado como principio organizador de la sociedad, sino un Estado democrático capaz de responder al interés común.

Por eso un maestro que enseña a preguntar, a contrastar evidencias, a reconocer la dignidad del otro y a pensar con libertad no representa una amenaza para la República. Representa exactamente lo contrario: una de sus últimas y más importantes líneas de defensa democrática.

Para privatizar la escuela primero necesitan derrotarla culturalmente

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Sonia Ramadori: Educación y comunidad frente al analfabetismo invisibilizado

Primero hubo que caminar el barrio

La experiencia comenzó formalmente el 8 de octubre de 2025, cuando Ramadori inició las clases en un espacio cedido dentro del Salón Vecinal de barrio La Calera. Sin embargo, para que ese primer encuentro pudiera realizarse había comenzado a trabajar mucho antes.

“Ya venía trabajando en el barrio, caminando el barrio, literalmente, dos meses antes”, recuerda. La tarea inicial no consistió en enseñar letras, sino en generar vínculos con los vecinos y reconocer una problemática que difícilmente aparece a simple vista.

Primero había que conseguir “la confianza de la gente” y después comenzar a descubrir cuántas personas no sabían leer ni escribir. Ese recorrido territorial terminó revelando una realidad que, según la alfabetizadora, posee dimensiones mayores de las que habitualmente se supone.

“La verdad que hay muchísimos más de lo que la gente cree o piensa”, advierte.

“El analfabetismo se oculta”

Determinar cuántas personas atraviesan esa situación en Villa María resulta difícil. Ramadori plantea que existe un problema previo incluso para construir estadísticas confiables sobre el fenómeno.

“No hay datos estadísticos porque en los censos la gente no dice, es decir, el analfabetismo se oculta”, sostiene.

Según explica, cuando llegan los censistas muchas personas no declaran que no saben leer o escribir. La problemática emerge recién mediante la conversación cotidiana, la confianza y el conocimiento territorial.

“Eso se va conociendo hablando con la gente”, afirma. En su caso fueron necesarios alrededor de dos meses de recorridas hasta conseguir las primeras tres personas dispuestas a comenzar el proceso de alfabetización.

65 clases para aprender a leer y escribir

Las clases utilizan el programa cubano “Yo Sí Puedo” y se organizan teniendo en cuenta la realidad cotidiana de sus participantes. Al tratarse de personas adultas que trabajan, los horarios deben adaptarse a sus posibilidades.

Sonia concurre dos veces por semana y desarrolla encuentros de aproximadamente una hora y media. El método completo contempla 65 clases.

“En 65 clases la persona adulta aprende a escribir y leer”, explica. El proceso se considera cumplido cuando quien participa consigue alcanzar un objetivo que puede parecer sencillo, pero representa un enorme salto de autonomía: leer y escribir una carta.

Después existe la posibilidad de ampliar conocimientos, incluyendo algunas herramientas matemáticas, y continuar el recorrido educativo dentro de una escuela para adultos.

Aprender las letras desde aquello que el adulto ya conoce

Una de las particularidades del método es que fue pensado específicamente para alfabetizar adultos y parte de conocimientos incorporados durante la vida cotidiana.

“Los adultos mayores, aunque no hayan aprendido jamás a escribir ni a leer, sí conocen los números por la vida práctica, por haber trabajado, por manejar dinero”, explica la docente.

El programa aprovecha precisamente ese conocimiento: las letras comienzan a introducirse a partir de los números.

Para la educadora, esta metodología reconoce que un adulto sin alfabetización formal no es una persona sin conocimientos. Posee experiencias, capacidades y saberes construidos durante años que pueden transformarse en el punto de partida del aprendizaje.

“Ese método ha dado muy buenos resultados”, asegura.

Una propuesta diferente para las personas adultas

La docente jubilada también plantea una diferencia respecto de algunos sistemas tradicionales de alfabetización utilizados en la educación primaria para adultos.

Según su experiencia, determinados programas reproducen metodologías similares a las utilizadas con niños, pese a que los ritmos y las formas de aprendizaje son diferentes.

“Por ahí los adultos mayores se aburren o no les alcanza para aprender, porque ellos tienen otro modo de aprender y otros ritmos de aprendizaje que los niños”, señala.

El “Yo Sí Puedo”, en cambio, fue específicamente diseñado para adultos. La docente encuentra allí puntos de contacto con métodos que generaciones anteriores de educadores conocieron mediante el trabajo a partir de la denominada palabra generadora.

La alfabetización empieza a extenderse

Aquella primera experiencia de La Calera comenzó con solamente tres estudiantes, pero durante 2026 la propuesta empezó a extenderse hacia otros puntos de Villa María.

Ramadori continúa trabajando los lunes y miércoles por la tarde en el centro vecinal de La Calera. A esa experiencia se agregó una segunda mesa de alfabetización en barrio San Nicolás.

Allí, en una casa comunitaria, la alfabetizadora Marisa Guizzo trabaja actualmente con cuatro alumnas.

A esas siete personas se sumarán otras tres mediante una nueva mesa en La Calera. De esta manera, la experiencia alcanza progresivamente diferentes grupos pequeños, una modalidad que permite sostener un acompañamiento cercano.

Una joven de 23 años que quiere aprender

Uno de los testimonios recogidos territorialmente rompe también con la asociación automática entre analfabetismo y adultos mayores.

“Además hay chicas, hay gente muy joven que no sabe leer y escribir”, advierte la coordinadora.

Entre las personas inscriptas para comenzar las clases se encuentra una joven de 23 años. Según le explicó a la coordinadora, puede escribir “un poquito”, pero después no consigue leer.

La docente todavía debe realizar la evaluación correspondiente para conocer exactamente cuál es su nivel. Sin embargo, el caso permite dimensionar que la problemática no pertenece exclusivamente a generaciones pasadas.

Cuando el celular permite esconder que alguien no sabe leer

Durante sus recorridas por La Calera, Ramadori encontró además estrategias cotidianas mediante las cuales las personas consiguen desenvolverse aun sin haber sido alfabetizadas.

Una de ellas está relacionada con el teléfono celular y particularmente con los mensajes de audio.

Según su observación territorial, puede existir incluso “un integrante de cada familia que no sabe leer y escribir y se arregla usando el teléfono con audio”. Luego, ante una repregunta, aclara que no pretende establecer una estadística y estima, de manera exploratoria, que podría tratarse de una persona cada seis integrantes en determinadas familias ampliadas del barrio.

El señalamiento es relevante precisamente por aquello que no permite afirmar: no constituye un relevamiento estadístico de Villa María ni de La Calera. Es una percepción surgida de su trabajo territorial que, para la alfabetizadora, demuestra la necesidad de investigar una problemática prácticamente invisible.

Alumnas que se quedaron sin docente

Otra situación encontrada por la coordinadora muestra que no todas las personas que llegan al programa estuvieron siempre completamente alejadas del sistema educativo.

Entre las nuevas alumnas aparecen mujeres que asistían a una escuela primaria para adultos de Villa María y que, según relata Ramadori, se quedaron sin maestra y no pudieron continuar.

“Habían aprendido las letras, pero no saben unir las letras”, explica.

La situación vuelve a colocar en primer plano la diferencia metodológica que plantea la entrevistada. Reconocer letras individualmente no necesariamente significa haber adquirido las herramientas necesarias para leer de manera autónoma.

El programa busca retomar esos aprendizajes incompletos mediante una metodología específicamente orientada hacia personas adultas.

Una fundación abierta a nuevas articulaciones

La experiencia se desarrolla a partir de la articulación de la CTA Córdoba con la Fundación Un Mundo Mejor Es Posible, vinculada con diferentes programas comunitarios.

Ramadori explica que la organización se encuentra abierta a establecer convenios con instituciones civiles y gubernamentales interesadas en extender la alfabetización.

Hasta el momento, en Villa María la experiencia se sostiene mediante la CTA y todavía no existen las articulaciones con otras instituciones locales por las que fue consultada durante la entrevista.

El objetivo, sin embargo, es ampliar la propuesta: “Desde la fundación están con los brazos abiertos para hacer convenio con todo el que quiera”, afirma.

Volver a enseñar después de 34 años en las aulas

La alfabetización representa también un regreso personal para Sonia Ramadori. Después de 34 años como docente, llegó la jubilación, pero no desapareció aquello que identifica como una de las grandes pasiones de su vida.

“Tengo dos pasiones, creo. Una es la educación y otra es el trabajo comunitario”, resume.

Ese vínculo comenzó cuando era muy joven y recién recibida. Una de sus primeras experiencias fue como docente en una guardería municipal a la que concurrían niños provenientes de familias con importantes necesidades sociales.

“Yo abracé con mucha pasión el trabajo con el sector más vulnerable de una comunidad”, recuerda.

La alfabetización de adultos terminó permitiéndole reencontrar ambas dimensiones: educación y territorio.

“Yo les llevo la posibilidad de aprender”

Su concepción del trabajo comunitario también aparece atravesada por una definición política. Ramadori cuestiona las intervenciones territoriales que quedan exclusivamente reducidas a resolver necesidades materiales inmediatas sin generar herramientas de autonomía.

“Creo, y lo sostengo y lo tengo como lema, que no solo de pan vive el hombre”, señala.

Y agrega una de las expresiones más fuertes de la entrevista: “Por ahí las militancias políticas se hacen llenando panzas, pero dejando cerebros vacíos. Y yo apuesto por otro tipo de militancia”.

“No les llevo nada material, no les llevo ni alimentos, no les llevo ropa, no les llevo nada material. Yo les llevo la posibilidad de aprender”, define.

Para la docente jubilada, ese aprendizaje abre después algo mucho más amplio: “La posibilidad de pensar y de pensarse, de desear y de poder concretar sus propios sueños desde ese lugar donde viven”.

El barrio como “lugar de enunciación”

La reflexión final trasciende incluso el objetivo inmediato de aprender a leer y escribir. Sonia propone modificar la manera en que se observa a los sectores populares y especialmente a los barrios.

Considera que uno de los sectores más olvidados e invisibilizados es, paradójicamente, también uno de los más buscados cuando llegan las campañas electorales.

Pero esos habitantes, sostiene, no deberían ser considerados únicamente destinatarios de asistencia o receptores de decisiones construidas en otros lugares.

“Hay que mirar al barrio como un lugar de enunciación”, plantea.

“Ellos tienen también su palabra y pueden enunciar sus propios proyectos, pero para eso tienen que primero sentir que ellos pueden”, concluye.

Allí el nombre del programa adquiere para la alfabetizadora un significado que excede la lectoescritura: “El programa de alfabetización se llama Yo Sí Puedo. Eso les tiene que entrar a todos: que ellos pueden”.Docente jubilada y vinculada a la CTA, Sonia Ramadori coordina en Villa María experiencias territoriales del programa de alfabetización para adultos “Yo Sí Puedo”, impulsado desde la Fundación Un Mundo Mejor Es Posible. Comenzó caminando durante meses barrio La Calera para encontrar a quienes necesitaban aprender y hoy la iniciativa avanza hacia tres mesas de alfabetización. Su experiencia expone una problemática difícil de medir: adultos y también jóvenes que no saben leer y escribir, pero que muchas veces permanecen fuera de las estadísticas.

Fuente: www.vertices.com.ar

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