Saltar al contenido principal
Page 6 of 6849
1 4 5 6 7 8 6.849

Entrevista Fereshta Abbasi “Afganistán sufre una de las peores crisis de derechos humanos del mundo”

Por: Nejma Brahim

[Cinco años después de la caída de Kabul y la toma del poder por los talibanes, la investigadora de Human Rights Watch, Fereshta Abbasi, traza un balance muy sombrío de la vida cotidiana de la población, entre violaciones de los derechos fundamentales, detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas.]

¿Quién recuerda aún aquel mes de agosto de 2021 en el que el anuncio de la caída de Kabul, y posteriormente de la toma del poder por los talibanes, resonó como una explosión en todo el mundo? Desde entonces, Afganistán no ha dejado de sumirse en la oscuridad. Las mujeres y las niñas ya no tienen ningún derecho allí; ni siquiera el de recibir educación. Los defensores y defensoras de los derechos humanos y periodistas son duramente reprimidos por el régimen: a veces son detenidos de forma arbitraria, otras veces son torturados o desaparecen sin dejar rastro. Solo el exilio logra salvar a los más afortunados y afortunadas.

En un momento en el que los talibanes buscan legitimidad en la escena internacional, el 23 de junio también lograron un golpe maestro: ser recibidos en Bruselas, invitados por la Comisión Europea, para debatir sobre la repatriación de los exiliados afganos que la Unión Europea (UE) ya no quiere en su territorio. “Han recorrido un largo camino”, analiza Fereshta Abbasi, investigadora especializada en Afganistán de la ONG Human Rights Watch. Desde Londres, Inglaterra, sigue de cerca la situación en su país de origen, por el que, según afirma, hay que seguir informando y alzando la voz.

Mediapart: Cinco años después de la toma del poder por parte de los talibanes, ¿cuál es la situación en Afganistán?

Fereshta Abbasi: Cinco años después, en 2026, Afganistán sigue siendo el único país del mundo donde las mujeres y las niñas no tienen acceso a la educación secundaria y superior, y donde las mujeres se enfrentan a severas restricciones para acceder a un empleo y ejercer la libertad de circulación y la libertad de reunión y de asociación. Afganistán se ha convertido en el escenario de una de las peores crisis de derechos humanos del mundo y sufre la peor crisis mundial en materia de derechos de las mujeres.

Durante los últimos cinco años, las fuerzas talibanes han mostrado una gran agresividad en la región. Han llevado a cabo detenciones arbitrarias, actos de tortura y desapariciones forzadas contra defensores de los derechos humanos, periodistas y antiguos empleados del gobierno, en particular antiguos agentes de las fuerzas de seguridad. Es evidente que existen restricciones que afectan a los derechos de determinados ciudadanos en general; por lo tanto, los hombres también son víctimas de abusos en Afganistán.

Al mismo tiempo, persiste una crisis humanitaria. Según las últimas estadísticas de la ONU, más de 17 millones de afganos y afganas ‒lo que supone aproximadamente el 40 % de la población del país‒ sufren inseguridad alimentaria. Lamentablemente, las restricciones impuestas por los talibanes no hacen más que agravar la situación.

Mediapart: Parece que ya no se oyen tantas voces (aparte de las ONG internacionales y los defensores y defensoras de los derechos humanos) que denuncien la situación en Afganistán. ¿Cómo lo explica?

Fereshta Abbasi: Los talibanes controlan activamente la circulación de la información en el país. La libertad de expresión está restringida y ya no existen medios de comunicación locales independientes. Cualquiera que sea considerado crítico con los talibanes se arriesga a ser detenido y torturado. Por eso la gente no puede expresarse y por eso no oímos sus voces: los talibanes hacen todo lo posible por silenciarlos.

En cuanto a Occidente, para muchos Estados que, sin embargo, se habían implicado profundamente en los últimos veinte años, Afganistán ya no figura entre sus prioridades. Se ha vuelto muy difícil llamar la atención sobre la situación en Afganistán. No lo conseguimos a pesar de que expresamos muy claramente nuestras preocupaciones. No oímos que alcen la voz sobre los derechos humanos o la situación de los derechos de las mujeres. En cambio, observamos iniciativas encaminadas a celebrar acuerdos migratorios con los talibanes, por ejemplo.

Mediapart: ¿Diría usted que los talibanes han logrado su objetivo de suavizar su imagen y normalizar sus relaciones con los países occidentales?

Fereshta Abbasi: Eso es lo que buscan, por supuesto. Forma parte de su estrategia y han avanzado bastante. Pero es muy difícil justificar las acciones de los talibanes. Por eso creo que la comunidad internacional ha cometido errores que han supuesto victorias para los talibanes en los últimos cinco años, sobre todo con la invitación de esta delegación por parte de la Comisión Europea en junio.

Los talibanes han sacado más provecho de esta visita que la propia Unión Europea (UE). De hecho, la han presentado como su primera visita histórica a la UE. Por eso es importante que los países europeos se abstengan de cualquier acto que pueda conferir algún tipo de legitimidad a los talibanes.

Mediapart: El hecho de que algunas instituciones europeas o Estados europeos estén considerando repatriar a los exiliados afganos a Afganistán ¿es señal de una victoria de los talibanes a medio plazo?

Fereshta Abbasi: Sí, y es extremadamente preocupante. Porque llevamos cinco años alertando sobre los talibanes. Hemos instado a los países europeos a centrarse en este punto. Si desean dialogar con los talibanes, ese diálogo debe versar sobre la situación de los derechos humanos y los derechos de las mujeres en Afganistán, ¿no? Traer a su delegación a Bruselas únicamente para hablar de migración… No se puede hablar de Afganistán sin mencionar la espantosa situación que reina allí.

Human Rights Watch ha documentado casos de personas obligadas a regresar a Afganistán, que fueron detenidas a su llegada por las fuerzas talibanes y torturadas. Fui a Bruselas antes de la visita de los talibanes en junio para hacer balance con la Comisión Europea y llevar a cabo una labor de defensa de los derechos. Les advertimos de que Afganistán no es un país seguro al que se pueda devolver a nadie.

Mediapart: Da la sensación de que la labor de defensa ya no basta…

Fereshta Abbasi: Sí, sin duda es una cuestión que debería abordarse con los países de la UE para saber cómo piensan proceder. En el marco de nuestro mandato, no hemos dejado de recordarles que Afganistán no es un país seguro. Abundan las pruebas que lo demuestran. Y también existen obligaciones internacionales: corresponde a la UE decidir si desea o no cumplir con sus obligaciones. No obstante, mantenemos nuestro principio de que nadie debería verse obligado a regresar a Afganistán en estos momentos.

Mediapart: ¿Qué se puede hacer para ayudar a los exiliados afganos, pero también a las personas que aún se encuentran en Afganistán?

Fereshta Abbasi: Creo que uno de los principales retos es hablar de la situación en Afganistán. Disponemos de muy poca información sobre este país; ya nadie sabe realmente lo que está ocurriendo allí. Dado que la crisis de los derechos de las mujeres en Afganistán es la más grave del mundo, es fundamental que sigamos poniendo el foco en ella y dando la voz de alarma.

Nejma Brahim, Mediapart

Traducción: viento sur / DeepL

https://vientosur.info/afganistan-sufre-una-de-las-peores-crisis-de-derechos-humanos-del-mundo/

Comparte este contenido:

Terminó el juicio a Meta, acusada de generar adicción en jóvenes: la compañía llegó a un acuerdo millonario

Mark Zuckerberg deberá pagar 16.700 millones de dólares a unos 29 estados involucrados en la demanda. Además, se comprometió a reforzar las limitaciones en el acceso de adolescentes y niños a sus plataformas.

Meta llegó a un histórico acuerdo con varios estados de Estados Unidos a los que pagará 16.700 millones de dólares para poner fin a un juicio en el que se le acusaba de generar deliberadamente una adicción en niños y adolescentes a través de las plataformas digitales Instagram y Facebook. También aceptó implementar restricciones de uso para niños y adolescentes.

La empresa de Mark Zuckerberg se comprometió a hacer cambios en su configuración y funcionamiento. “Meta aceptó hacer grandes transformaciones que disminuirán el riesgo de causar daño de sus plataformas, y lo hará en unos meses”, declaró el fiscal general de California, Rob Bonta, en un comunicado.

Qué cambios implementará Meta

Los cambios en la forma en que los jóvenes acceden a las aplicaciones de Meta se producen tras años de críticas de padres y expertos sobre los efectos que las redes sociales causan en los niños. Según adelantaron, los cambios incluyen:

Límite diario de uso de dos horas para menores de edad, con la posibilidad de que los padres los ajusten.
Bloqueo nocturno entre la medianoche y las 6 de la mañana para los menores de edad, salvo que un adulto responsable autorice lo contrario.
Restricción de notificaciones a los menores entre las 22 y las 7, extendiendo esta restricción al horario escolar durante el año lectivo.
Aumento de controles parentales y de contenido.
Eliminación de filtros de belleza para cuentas de adolescentes
Aumento de medidas de verificación de edad.
Se espera que la larga lista de nuevas medidas de protección cambie sustancialmente el funcionamiento de las aplicaciones para los jóvenes.

El cumplimiento de estas medidas estará sujeto a supervisión durante 10 años por parte de un auditor independiente elegido conjuntamente por Meta y los estados, y pagado por la empresa.

Las claves del juicio contra Meta

En juicio fue iniciado en California por unos 29 estados, entre ellos California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey; apuntaba contra el creador de Meta, Mark Zuckerberg, por supuestamente desarrollar trastornos psicológicos y de conducta en los jóvenes por el uso ininterrumpido de las plataformas.

Entre los problemas identificados se encuentran el aumento de la ansiedad, la depresión y, en algunos casos, la vinculación con conductas autolesivas y suicidio. Los denunciantes alegaban que la prioridad de la empresa era maximizar el tiempo de uso y la frecuencia de interacción.

Asimismo, la demanda también acusaba a Meta de violar la Ley federal de Protección de la Privacidad Infantil en Internet, que prohíbe la recopilación de datos de menores de 13 años sin el consentimiento expreso de sus padres. Según los fiscales generales, la empresa recopiló datos personales de niños y adolescentes de manera sistemática, aprovechando la falta de controles efectivos para identificar la edad real de los usuarios.

Otro punto clave de la denuncia era que se acusaba a la empresa de engañar a los consumidores al promocionar la seguridad de sus productos, a pesar de que sus propios ejecutivos tenían conocimiento interno de los riesgos que implicaban para los jóvenes.

Desde el comienzo, la empresa negó de forma constante las acusaciones en su contra. En tanto, si Meta perdía el caso se exponía a sanciones por unos 200.000 millones de dólares. Finalmente, el proceso iniciado en el tribunal federal de Oakland culminó este miércoles con un arreglo.

PÁGINA 12

Comparte este contenido:

Vidas artificiales: IA y crisis de la democracia

Por: Flavia Costa

¿Qué es una superinteligencia y por qué un grupo de expertos pide prohibir su desarrollo mientras otros la consideran una fantasía futurista y una exageración interesada? En «Vidas artificiales: del accidente pandémico a las guerras de la IA» (Taurus) su último libro, Flavia Costa analiza los grandes debates sobre el tema, las transformaciones políticas, sociales y ambientales en marcha y cómo gobernar las tecnologías que están redefiniendo nuestra vida en común.

Si “muévete rápido y rompe cosas”
era el eslogan no oficial
de la era de las redes sociales, ¿cuál es el eslogan no oficial
de la era de la inteligencia artificial generativa?
Podemos estar casi seguros de que debe de ser el mismo,
aunque esta vez las cosas que se rompan
pueden ser muchísimo peores.
Gary Marcus, Frenar a Silicon Valley, 2024

“Pedimos que se prohíba el desarrollo de la superinteligencia, prohibición que no debe levantarse hasta que haya un amplio consenso científico en que se realizará de forma segura y controlada, y con fuerte respaldo público”. Así, muy breve, fue la segunda declaración de alerta frente al desarrollo de lo que podría ser la más avanzada inteligencia artificial imaginable, publicada por la organización Future of Life Institute el 22 de octubre de 2025, apenas dos años y medio después de aquella primera carta abierta que pedía suspender “por al menos seis meses” la investigación sobre modelos iguales o superiores a ChatGPT-4.

Más allá de sus intenciones explícitas y su menos evidente cometido implícito, aquel pedido de tregua publicado el 22 de marzo de 2023 había contribuido a identificar el lanzamiento público de las IA lingüísticas y generativas como un acontecimiento tecnopolítico de gran escala, con el consiguiente “furor normativo” que todavía hoy envuelve a Estados y sociedades en el debate acerca de si es posible, y de qué modo, comprender e idealmente conducir el despliegue de estas metatecnologías.

El pronunciamiento de 2025, por su parte, vino acompañado de un párrafo muy conciso donde se afirmaba que, si bien estas nuevas IA “podrían traernos una salud y prosperidad sin precedentes”, el intento por parte de un puñado de empresas por desarrollar en pocos años una superinteligencia capaz de superar a los humanos “en prácticamente todas las tareas cognitivas” genera inquietudes que van “desde la obsolescencia económica y el desempoderamiento de los seres humanos, con la consiguiente pérdida de libertades, derechos civiles y control de sus vidas, hasta riesgos para la seguridad de los Estados nación e incluso la posible extinción de la humanidad”. Firmaban el texto un conjunto de expertos encabezados por Geoffrey Hinton —premio Turing y Nobel de Física—, el también premio Turing Yoshua Bengio, Stuart Russell, Steve Wozniak, Steve Bannon, Yuval Harari y muchos más (no estaba Elon Musk esta vez, pero sí los duques de Sussex, el príncipe Harry y Meghan, quienes aparecían mencionados así, solo con sus nombres de pila).

Por esas mismas semanas comenzaron a oírse con fuerza voces que auguraban el inminente primer pinchazo de la burbuja de la IA. Teniendo en cuenta que la burbuja puntocom de internet había demorado en estallar entre siete y ocho años, quizá fuera la ansiedad ambiente la que hacía que dos años parecieran, o en realidad fueran, demasiado tiempo.

Desde 2023, estas noticias vienen poblando de manera creciente los medios y las plataformas de conversación pública, sin que sea muy claro cuánto hay de fantasía, cuánto de fascinación y temor, cuánto de investigación confiable. Para volver más inteligible este escenario, ampliaré aquí de qué se trata la cuestión de la superinteligencia, esbozada en el capítulo anterior, y comentaré las que identificó como las cinco principales discusiones que rodean hoy la emergencia de las IA “de frontera”.

Una improbabilidad

En el ámbito cultural, el término superinteligencia se utiliza particularmente en la ciencia ficción y en textos de no ficción tecnofuturistas. Y si bien no hay consenso acerca de que algo así como una superinteligencia pueda existir por fuera de estos márgenes, el vocablo se refiere a seres o máquinas con una inteligencia superior a la humana en muchas o todas las áreas donde entendemos razonablemente que se manifiesta la inteligencia (nunca se mencionan todas: la definición es enumerativa incompleta por el momento).

“Según el conocimiento del que se dispone —señala la conspicua Wikipedia alemana—, no existe un ser que en verdad sea intelectualmente superior y que cumpla los criterios de superinteligencia”. En seguida presenta una definición que sigue la de Nick Boström, fundador y director del Instituto Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford desde su creación en 2005 hasta que cerró sus puertas en 2024, y autor —entre otras obras— del libro Superinteligencia. Caminos, peligros, estrategias, de 2014 (cuyo traductor al castellano llama, en una dramatizada introducción, una “obra trascendental”).

En 1998, cuando todavía usaba la diéresis sobre la “o” y estaba fundando con David Pearce la Asociación Transhumanista Mundial, Boström publicó un artículo titulado “¿Cuánto tiempo falta para la superinteligencia?” en el International Journal of Future Studies, en cuyo resumen señala: “Este texto describe las razones para creer que tendremos una inteligencia artificial superhumana en el primer tercio del próximo siglo”. La definía así:

“Por ‘superinteligencia’ nos referimos a un intelecto mucho más inteligente que los mejores cerebros humanos en prácticamente todos los campos, incluyendo la inteligencia creativa, la capacidad de resolver problemas y las habilidades sociales. Esta definición deja abierta la forma en que se implementará: podría ser una computadora digital, un ensamble de redes de computadoras, tejido cortical cultivado o lo que sea. También deja abierto si la superinteligencia es consciente y tiene experiencias subjetivas. Entidades como las empresas o la comunidad científica no son superinteligencias, según esta definición […]. [Ellas] no son intelectos y hay muchos campos en los que su rendimiento es mucho menor que el de un cerebro humano; 80 vidas artificiales por ejemplo, no se puede mantener una conversación en tiempo real con la ‘comunidad científica’”.

En el artículo “Historia del pensamiento transhumanista”, de 2011, Bostrom, ya sin diéresis, cuenta que la idea de una singularidad tecnológica o superinteligencia (no son lo mismo, pero a los efectos de esta inmersión podemos considerarlas ideas muy cercanas) fue insinuada por primera vez por John von Neumann. Se refiere a la hipótesis de una inteligencia o cognición maquínica que, al aprender por sí misma a gran velocidad, da lugar a una suerte de “explosión de inteligencia”. Esos precisos términos fueron los que utilizó en 1965 Irving Good, quien se había desempeñado como criptógrafo del equipo de Alan Turing en Bletchley Park durante la Segunda Guerra Mundial, y luego siguió trabajando con él en el diseño de computadoras en la Universidad de Manchester.

Según la forma más conocida de la idea de Good, un agente maquínico inteligente podría eventualmente entrar en un bucle de retroalimentación positiva, que daría lugar a generaciones más inteligentes cada vez más rápido. El vertiginoso aumento de inteligencia culminaría en una poderosa superinteligencia que superaría en mucho la inteligencia humana. Esta tesis fue retomada en 1993 por el matemático, teórico de la computación y también escritor de ciencia ficción Vernor Vinge en un artículo conocido como “La singularidad tecnológica”, y luego la popularizó Raymond Kurzweil, el audaz futurista e investigador principal de IA en Google desde 2012.

En La Singularidad está cerca, de 2005, Kurzweil predecía la fusión de la conciencia humana y la de las máquinas en una civilización posthumana superconectada en torno a 2045. Auguraba un futuro de longevidad (para ayudar a la causa desarrolló una línea de suplementos alimentarios) y sin problemas: ni hambre, ni crisis climática, ni energética. No había referencias a cómo sería posible algo así, pero hay que decir que no solo en este caso; hay varias otras improbabilidades sociales y políticas, aún más que tecnológicas, en ese libro. Siguiendo la superinteligencia y la nube de humo 81 el impulso de la más reciente ola de IA, en 2024 publicó La Singularidad está más cerca. Cuando nos fusionamos con la IA.

Allí Kurzweil afirma que para la década de 2030, “uno de los avances más trascendentales será la conexión de las capas superiores del neocórtex con la nube, lo que ampliará la capacidad de razonamiento del ser humano”. Para ese momento, sigue escribiendo, “los fragmentos ‘no biológicos’ del cerebro humano nos proporcionarán una capacidad cognitiva miles de veces superior a la que hoy nos ofrecen sus componentes orgánicos”. Augura que, con velocidad exponencial, se ampliará “la capacidad del cerebro humano varios millones de veces antes de 2045”, y que la hoy inimaginable velocidad y magnitud de esta transformación es lo que permite utilizar la metáfora de la singularidad inspirada en las leyes de la física para describir nuestro futuro”.

Tan lejos, tan cerca

Las respuestas no se hicieron esperar. Dejando de lado a los aduladores, este libro de Kurzweil suscitó más lecturas de expertos en ciencia, tecnología y sociedad que los anteriores. El historiador y estudioso de la tecnología Edward Tenner señaló que “ofrece una buena excusa para reflexionar sobre los profundos cambios que, nos guste o no, nos trae la tecnología”. Con todo, agregó no sin ironía, “su contribución más valiosa podría ser como contrapeso a los sombríos estudios sobre la cultura y la política contemporáneas en una era de populismo antirracional. De hecho, la casi certeza de Kurzweil de que la tecnología está a punto de salvarnos de nosotros mismos podría ser la luz
más brillante en un firmamento deprimente”.

“La Singularidad es miope”, tituló Forbes, con un juego de palabras (near, “cerca”; nearsighted, “miope”), un texto del experto en tecnología David Teich, quien señala que el libro de Kurzweil “tiene casi todos los problemas” de la mayoría de los textos sobre IA, que “se niegan a analizar el impacto en el 82 vidas artificiales mundo real para la mayoría de nosotros”. Con distinto énfasis, tanto Teich como Tenner mencionan los efectos sobre el mundo del trabajo, la espiral de desigualdad, los posibles usos maliciosos, los costos ambientales y energéticos. Y en efecto, el costo energético es uno de los puntos ciegos del desarrollo de estos modelos de IA en Occidente. Es tal la demanda energética que Microsoft se propuso reabrir la central nuclear de Three Mile Island, que había sido cerrada después del accidente de 1979, el primero en la energía nuclear civil del que se tiene registro, y el que inspiró el libro Accidentes normales, publicado en 1984 por el sociólogo de las organizaciones Charles Perrow. En junio de 2025 se anunció que la planta se reabrirá en 2027, un año antes de lo previsto originalmente.

Por cierto, la creciente necesidad de electricidad para alimentar centros de datos, fábricas y hogares está revitalizando la industria nuclear en los Estados Unidos de Donald Trump. El estado de Nueva York anunció ese mismo mes planes para construir un nuevo reactor en el estado, y en agosto de 2025 Holtec International informó que reiniciaría la planta de Palisades en Michigan, que había cerrado en 2022. Volviendo a Teich, termina su texto exhortando “encarecidamente” a evitar este libro y leer Frenar a Silicon Valley, de Gary Marcus.

“La Singularidad es estúpida”, redobló en The Washington Post la ensayista y crítica cultural Becca Rothfeld. “No cabe duda de que la IA pronto superará a los humanos en muchos aspectos, y Kurzweil tiene razón al sospechar que la sociedad cambiará considerablemente —acepta Rothfeld—. Hace tiempo debería haberse hecho una evaluación seria de lo que las computadoras pueden y lo que no pueden aportar al proyecto humano, pero lamentablemente La Singularidad está más cerca no lo hace”.

Incluso en un espacio libertario como el think tank Cato, el especialista en innovación y políticas públicas Thomas Hemphill aseguró que le preocupa que la perspectiva de laissez-faire de Kurzweil con respecto a la innovación tecnológica (con la que Hemphill en líneas generales acuerda, y que es bien distinta del “principio precautorio” más típicamente europeo) pueda ser ingenua. “Incluso un enfoque abierto para la innovación tecnológica —escribió Hemphill— reconoce la necesidad de directrices regulatorias y legales claras y responsables, aplicadas por un gobierno transparente y receptivo, para garantizar que la innovación no viole las libertades humanas”.

El recién mencionado Gary Marcus también es escéptico acerca de la superinteligencia. “Es solo una exageración de quienes no comprenden lo lejos que estamos de la inteligencia genuina —afirmó en agosto de 2024—, y no tenemos que preocuparnos (al menos en un futuro próximo) por la extinción”. Eso no le impide comprender que las IA pueden generar “muchas amenazas graves”. Según Marcus, la actual generación de inteligencias artificiales “se ha convertido en una herramienta extremadamente poderosa para generar desinformación”; se la puede inducir “a que enseñe a la gente a fabricar armas biológicas”, puede socavar la ciberseguridad e introducir sesgos en decisiones laborales.

Sin duda la atmósfera de preocupación va más allá del libro de Kurzweil. El físico Michael Nielsen, uno de los impulsores de la computación cuántica y el movimiento de ciencia abierta, escribió desde 2023 varios ensayos reflexivos sobre superinteligencia y riesgo existencial, en los que recorre los debates contemporáneos y expone algunos de sus propios interrogantes. En un texto de septiembre de ese mismo año sostiene que “la humanidad puede lograr la superinteligencia artificial”, y que es probable que eso suceda “pronto, dentro de tres décadas, quizás mucho antes, si no ocurre un desastre ni se hace un gran esfuerzo de desaceleración”. En tanto Dario Amodei, uno de los hermanos cofundadores de Anthropic, la big tech más involucrada en la seguridad de la IA, escribió en enero de 2026 un largo ensayo, “La adolescencia de la tecnología”, donde afirma:
“Estamos entrando en un rito de pasaje turbulento e inevitable, que pondrá a prueba quiénes somos como especie. La humanidad está a punto de recibir un poder casi inimaginable, y no está nada claro si nuestros sistemas sociales, políticos y tecnológicos poseen la madurez para ejercerlo”.

Llegados hasta aquí, retomamos la pregunta acerca de cómo se conecta esto que hasta hace poco considerábamos una fantasía futurista con la carta que mencionamos al comienzo. ¿Por qué un grupo relevante de expertos —desde premios Nobel hasta historiadores, desarrolladores y directores universitarios de departamentos de computación, esto es, personas cuya autoridad erudita está en juego— piden prohibir algo que otros expertos señalan como improbable? ¿Cómo comprender el sentido de esa carta, más allá de las especulaciones, razonables pero desde mi punto de vista algo toscas, de que se trata solo de una estrategia de marketing —para conseguir fondos de financiación, para entretener a las audiencias, para confundir a la competencia—?

Teniendo en cuenta la mezcla de desconcierto, desmesura publicitaria y perplejidad (la “nube de humo” del título) que marca nuestro tiempo, propongo abordar estos interrogantes siguiendo las controversias sobre las IA de frontera que se dieron en ámbitos académicos, periodísticos y políticos a partir de 2023, cuando se pusieron en disponibilidad pública las IA generativas y, en particular, los grandes modelos de lenguaje. Pero antes, algunas informaciones.

Una. En mayo de 2024, el informático teórico Ilya Sutskever, discípulo de Geoffrey Hinton —con quien participó en el desarrollo de la red neuronal AlexNet— y uno de los cofundadores de OpenAI, se fue de esa empresa peleado con Sam Altman, el director ejecutivo. Desde hacía poco menos de un año Sutskever era el líder del equipo de superalineación junto con el investigador de aprendizaje automático Jan Leike. La alineación o alineamiento de IA busca prevenir resultados engañosos, incorrectos o dañinos, así como usos maliciosos, mediante procedimientos de aprendizaje por refuerzo a partir de la retroalimentación humana. Entre las informaciones que trascendieron en su momento, se supo que Sutskever veía en la comercialización apresurada que Altman impulsaba para OpenAI un riesgo de seguridad. Pocos meses después fundó junto con dos socios una startup llamada Safe Superintelligence, con sede en Palo Alt (EE. UU.) y Tel Aviv (Israel), cuyo objetivo explícito es “desarrollar sistemas de IA superiores a los humanos, pero también seguros”. Leike, por su parte, se fue en el mismo momento y pasó a trabajar en Anthropic.

Dos. El 26 de marzo de 2025, luego de un apagón eléctrico que dejó a España, Francia y Portugal sin suministro hasta por 20 horas, un documento de la Comisión Europea incluyó una recomendación a los ciudadanos europeos de tener listo un kit de supervivencia que permita afrontar hasta 72 horas sin asistencia externa, una medida que pretende reforzar la preparación de los hogares ante emergencias como apagones, desastres naturales o posibles conflictos armados. El kit incluye agua embotellada (cinco litros por persona), alimentos fáciles de preparar no perecederos, radio a pilas, linterna, batería de repuesto para el teléfono móvil, hornillo portátil y garrafa, combustible, fósforos, dinero en efectivo, medicamentos, pastillas de yodo, material de primeros auxilios, artículos de higiene y extintor. La recomendación incluye tener a mano documentos de identidad y cargador para dispositivos electrónicos.

Tres. En noviembre de 2023, Gran Bretaña impulsó la primera Cumbre sobre Seguridad (safety) de la IA. En diciembre de ese año se creó el AI Safety Institute, la primera organización respaldada por un Estado dedicada a probar la seguridad de la IA avanzada, y en febrero de 2025 su nombre pasó a ser AI Security Institute. No fue solo un cambio de nombre sino de enfoque: desde la seguridad sistémica (safety), que protege la integridad para las personas, el ambiente y los derechos fundamentales, hacia la seguridad entendida como protección (security) ante el delito y orientada a objetivos de Defensa.

Desde entonces se crearon otros once institutos de seguridad de la IA en el mundo dedicados a analizar los riesgos y potenciales daños de estas metatecnologías: en los Estados Unidos, Japón, la Unión Europea, Singapur, Israel, India, Francia, Corea del Sur, Canadá, Alemania y Brasil, y están anunciados en Kenya y Australia. Sus objetivos suelen coincidir: monitorear el panorama del desarrollo de IA; hacer evaluación de los riesgos que plantea para la seguridad nacional y la seguridad pública; promover soluciones como defensas en profundidad, alineación y control; trabajar con desarrolladores de IA para garantizar un desarrollo responsable; informar a los responsables de políticas sobre los riesgos actuales y emergentes de la IA; colaborar y compartir hallazgos con instituciones aliadas.

Esos institutos están inscritos en iniciativas nacionales o regionales de IA, muchas veces acompañados de marcos regulatorios específicos: pueden ser leyes o políticas del Poder Ejecutivo. En nuestra región, Chile, Brasil y Uruguay tienen iniciativas nacionales de IA consistentes y son, de hecho, los tres países considerados pioneros en la edición 2025 del Índice Latinoamericano de IA (ILIA), que mide el estado de avance de la inteligencia artificial en 19 naciones de América Latina y el Caribe de acuerdo con la madurez alcanzada en tres grandes áreas: (a) factores habilitantes (infraestructura, datos, talento humano); (b) investigación, desarrollo y adopción; y (c) gobernanza. Les siguen a esos tres, en orden según el nivel alcanzado, Colombia, Costa Rica, Argentina, Perú, México, República Dominicana, Ecuador y Panamá. Chile, por ejemplo, cuenta desde 2021 con una Política Nacional de IA desde la cual se ha impulsado la creación del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA): una corporación público-privada de investigación y desarrollo, que creó herramientas como el propio índice ILIA y el modelo de lenguaje Latam-GPT. Pese a que la gobernanza no se limita a la legislación (involucra, entre otros aspectos, la participación en el diseño de estándares internacionales como las normas ISO, o consultas públicas a la población sobre estrategias de adopción), en la región solo Brasil tiene un proyecto de ley con media sanción. Países como Chile, México y Argentina están en etapas previas de debate legislativo.

Vuelvo ahora a la idea de que en el futuro recordaremos estos años como un tiempo transcurrido “entre accidentes”: de la pandemia provocada por el covid-19 al desencadenamiento de uno o varios de los riesgos sistémicos que conllevan los nuevos tipos emergentes de IA. El primero de estos accidentes, la pandemia del coronavirus, ubicó a buena parte de la población del mundo en la necesidad de ingresar a un shock de virtualización. E instaló en la conversación pública la necesidad de interceptarlo a través de un “nuevo acuerdo tecnológico”: un tech new deal para unas nuevas democracias digitales. Con respecto a los potenciales “accidentes normales” de la IA, en el tiempo transcurrido desde aquel alerta público que pedía poner pausa a su desarrollo, se ha disparado una enorme cantidad de interrogantes, debido a la fuerza disruptiva con la que esta metatecnología parece atravesar las diversas escalas de la vida social, y porque la aceleración que imprime a los procesos que automatiza se manifiesta, al menos en este momento —en el cruce no contingente sino histórico entre la tendencia técnica y la tendencia bio(tanato)política—, como un impulso de destitución de muchas de las mediaciones que constituían y favorecían hasta hace poco “lo social”.

“Hemos atravesado un período en que se ha hecho creera demasiadas personas: ‘¡Tengo un problema, es responsabilidad del gobierno solucionarlo!’ […] Así, proyectan sus problemas en la sociedad, pero ¿qué es la sociedad? ¡No existe tal cosa! Existen individuos, hombres y mujeres, y existen familias. Ningún gobierno puede hacer nada excepto a través de las personas, y las personas deben velar primero por sus propios intereses”. La frase es de la entonces primera ministra británica Margaret Thatcher en una entrevista que dio en 1987 al semanario Woman’s Own. En ella señalaba la dirección de una ideología que niega la existencia, y por ende la potencia, de la siempre provisoria estabilización cultural e institucional de las asociaciones, las relaciones entre personas que se acompañan y siguen unas a otras a lo largo del tiempo (por años, décadas, incluso siglos enteros) sin necesidad de que las una el parentesco: gremios, partidos políticos, movimientos sociales, organizaciones religiosas, instituciones científicas, sindicatos, academias, grupos espirituales, movimientos rtísticos, organizaciones profesionales, agrupaciones estudiantiles, escuelas filosóficas, clubes sociales y deportivos, universidades, iglesias, escuelas de pensamiento. Es decir, niega la realidad humana. O con más precisión: busca debilitar la compleja y entramada sociabilidad tardomoderna para fragilizarla y volverla ordenable “desde arriba”. Lo hace mediante el desprestigio y el bombardeo a estas instancias de mediación, acción que hoy encuentra en las IA “de frontera” un medio ideal.

Las tecnologías desencadenadas para automatizar y “saltearse” lo social presentan una sugestiva correlación con una filosofía de la historia que solo quiere ver individuos sin asociación, sin socius, sin la fortaleza del acompañamiento sostenido. No es extraño, entonces, que entrado 2026 la “crisis de la democracia” haya dejado de ser un horizonte de amenaza emergente para sedimentarse en un hecho constatable. En él convergen desde la radicalización de los sistemas de partidos hasta la subordinación de los poderes judiciales, pasando por el descrédito en las instituciones representativas, la polarización algorítmica y la progresiva pérdida de autoridad de los organismos multilaterales. La incertidumbre afecta a quienes formaron sus marcos de comprensión en otro escenario y condiciona a quienes todavía los están construyendo. Y aun así, esta apertura temporal puede ser un momento de gran potencial heurístico. Nuestros saberes y nuestras prácticas expertas sobre lo social tienen por delante un doble desafío: la inteligencia artificial y, sobre todo, la sociedad artificial que el siglo XXI ya está produciendo.

Fuente: https://www.revistaanfibia.com/la-superinteligencia-inteligencia-artificial/

Comparte este contenido:

Reseña de Libro: La importancia de leer y el proceso de liberación de Paulo Freire (PDF)

Reseña elaborada por Luz Palomino/CIIOVE

Ficha Bibliográfica

Freire, Paulo. (1984). La importancia de leer y el proceso de liberación. México: Siglo XXI Editores. 176 pp. ISBN: 968-23-1277-2.

El pensamiento de Paulo Freire (1921–1997) constituye uno de los pilares de la teoría crítica en las ciencias de la educación y la pedagogía social. En La importancia de leer y el proceso de liberación (publicado originalmente en 1982), el pedagogo pernambucano sistematiza y problematiza la lectura no como un mero ejercicio mecanicista de descodificación de grafías, sino como un acto cognoscitivo, político y eminentemente dialéctico. La obra rescata la noción del acto de leer como un continuo en el que la «lectura del mundo» precede invariablemente a la «lectura de la palabra».

Desde una postura epistemológica crítica, el libro desmonta la visión instrumental de la alfabetización y la contrapone a una práctica pedagógica donde la praxis y la concienciación transforman al sujeto en un agente de cambio de su realidad social.

              ┌───────────────────────────────────────┐
              │          LECTURA DEL MUNDO            │
              │  (Contexto sociohistórico y vivencia)  │
              └──────────────────┬────────────────────┘
                                 │
                                 ▼
              ┌───────────────────────────────────────┐
              │         LECTURA DE LA PALABRA         │
              │   (Descodificación y texto escrito)   │
              └──────────────────┬────────────────────┘
                                 │
                                 ▼
              ┌───────────────────────────────────────┐
              │     RE-LECTURA / RE-ESCRITURA         │
              │   (Concienciación y praxis crítica)   │
              └───────────────────────────────────────┘

Estructura y Contenido Histórico-Analítico

La obra se articula a partir de una serie de ensayos, conferencias y ponencias presentadas por el autor en diversos contextos internacionales. El volumen consolida sus ideas mediante una arquitectura conceptual fundamentada en tres ejes argumentales principales:

  1. La génesis del acto de leer y la vivencia personal: Freire parte de su propia memoria autobiográfica en Recife para ilustrar cómo su primera «lectura» fue la de su entorno: los árboles, el suelo, las aves y las relaciones interpersonales de su infancia. Esta «lectura del mundo» constituyó la base sobre la cual, posteriormente, se asentó la aprensión de la palabra escrita.

  2. Alfabetización de adultos como acto político y cultural: El texto analiza las experiencias del autor en programas de alfabetización masiva, con especial énfasis en sus intervenciones en África subsahariana (como Guinea-Bissau y Santo Tomé y Príncipe). Freire demuestra que alfabetizar exige respetar la identidad cultural del educando y cuestiona las campañas impuestas desde visiones neocoloniales o asistenciales.

  3. El concepto de «Palabra-Mundo» y el diálogo pedagógico: Se argumenta que la memorización mecánica de sílabas o frases vacías despoja a la educación de su potencial emancipador. Por el contrario, la utilización de «palabras generadoras» extraídas del universo cotidiano del estudiante estimula la problematización de la realidad y fomenta una postura crítica frente a la opresión.

El principal aporte epistémico de esta obra reside en la redefinición ontológica de la lectoescritura. Freire refuta las metodologías tradicionales que conciben la alfabetización como un modelo «bancario» —orientado a la acumulación pasiva de símbolos— y propone en su lugar un modelo dialógico.

Dimensión Enfoque Tradicional / Asistencial Enfoque Liberador (Freire)
Rol del Estudiante Receptáculo pasivo de información. Sujeto activo y creador de cultura.
Naturaleza de la Lectura Descodificación técnica y aislada. Proceso cognoscitivo, interpretativo y político.
Metodología Repetición de textos ajenos al contexto. Análisis de la «palabra-mundo» y palabras generadoras.
Finalidad Adaptación al status quo y al sistema social. Concienciación crítica y transformación social.

Una valiosa implicación teórica del texto es la vigencia de sus tesis ante los retos contemporáneos. En un panorama hiperconectado marcado por la sobreinformación y la desinformación, la distinción freireana entre consumir datos y comprender críticamente el contexto social cobra un sentido renovado. La alfabetización crítica es, hoy más que nunca, una condición indispensable para el ejercicio pleno de la ciudadanía democrática.

La importancia de leer y el proceso de liberación es una lectura fundamental para académicos, docentes e investigadores en las áreas de Pedagogía, Sociología de la Educación y Filosofía Política. Freire no solo entrega un texto de reflexión teórica, sino un manifiesto ético que interpela las inercias institucionalizadas de la enseñanza. Su trabajo demuestra que formar lectores no consiste únicamente en enseñar a descifrar el alfabeto, sino en capacitar a las personas para comprender, cuestionar y transformar críticamente su entorno histórico y social.

Descarga el libro completo aquí: Paulo-Freire-La-importancia-de-leer-y-el-proceso-de-liberacion

Comparte este contenido:

Ecuador: SOS#| Más de 2,5 millones de estudiantes en territorios bajo alerta

Andrés Quishpe

El 18 de agosto de 2026, el Departamento de Estado de Estados Unidos actualizó su alerta de viaje para Ecuador. El país se mantiene en nivel 2 de una escala de cuatro; sin embargo, determinadas zonas están clasificadas en los niveles 3 y 4, debido a riesgos asociados con delincuencia, terrorismo y secuestros (U.S. Department of State, 2026).

De acuerdo con el U.S. Department of State (2026), la clasificación territorial comprende las siguientes zonas:

Nivel 3: Reconsidera los viajes. Guayaquil, al norte de la Avenida Portete de Tarqui; El Oro, fuera de las ciudades de Huaquillas y Arenillas; Los Ríos, fuera de Quevedo, Quinsaloma y Pueblo Viejo; todas las zonas al sur de la ciudad de Esmeraldas; Sucumbíos; Manabí; Santa Elena y Santo Domingo.

Nivel 4: No viajar: Distritos de Nueva Prosperina y Pascuales, zonas al sur de la Avenida Portete de Tarqui en Guayaquil; Huaquillas y Arenillas en la provincia de El Oro; Quevedo, Quinsaloma y Pueblo Viejo en la provincia de Los Ríos; Durán en la provincia del Guayas; Esmeraldas ni a ninguna zona al norte de la ciudad de Esmeraldas.

Esta clasificación está dirigida formalmente a ciudadanos estadounidenses que pretenden viajar a nuestro país. Sin embargo, los territorios señalados no constituyen únicamente destinos turísticos: son espacios donde viven miles de familias, funcionan escuelas, colegios, universidades y donde cientos de docentes deben trasladarse diariamente para garantizar el derecho a la educación. Por tanto, el problema adquiere una dimensión mucho más profunda, ya que sus efectos alcanzan directamente al sistema educativo y, particularmente, a miles de comunidades escolares ubicadas en los territorios que actualmente concentran elevados niveles de riesgo, como se observa en el cuadro adjunto.

El cruce de estas alertas con los datos abiertos del Ministerio de Educación correspondientes al año lectivo 2024 -2025 entre todos los sostenimientos (público, particular, municipal, fiscomisional) permite identificar que, en los territorios considerados dentro de los distintos niveles de alerta, funcionan aproximadamente 8.091 instituciones educativas, en las que estudian 2.588.591 niños, niñas y adolescentes y trabajan alrededor de 121.330 docentes.

Nota: Estos datos no incluyen a las instituciones de educación superior; por lo tanto, la magnitud de la problemática es mayor.

Si el Estado y el Gobierno asumen con seriedad estas alertas y datos, deberían reformular su visión. El problema ya no debería limitarse a indagar solo los efectos que tiene la inseguridad sobre quienes desean visitar el Ecuador, sino que obliga a plantear una cuestión de mayor alcance: ¿qué significa garantizar el derecho a la educación de millones de niños, niñas y adolescentes en territorios atravesados por la inseguridad y las distintas formas de violencia?

Cuando una comunidad enfrenta asesinatos, extorsiones, secuestros, enfrentamientos entre grupos criminales, amenazas, restricciones de movilidad o temor permanente, el trayecto entre el hogar y la escuela deja de ser una actividad cotidiana y se convierte en un factor de riesgo para estudiantes, familias y trabajadores de la educación. Esta realidad se traduce, a su vez, en reclutamiento forzado de niños (as), adolescentes por parte de la delincuencia, exclusión escolar, cambios de institución, dificultades para cubrir vacantes docentes, suspensión de actividades presenciales. Como muestran los datos analizados, es necesario colocar la educación en el centro del debate nacional sobre seguridad. Cuando los territorios bajo distintos niveles de alerta concentran miles de establecimientos educativos, más de dos millones de estudiantes y cientos de docentes, la inseguridad deja de ser únicamente un problema policial, económico o turístico. Es también una emergencia educativa.

Garantizar el derecho a la educación va más allá de mantener abiertas las puertas de las escuelas.

Comparte este contenido:

Argentina: Contundente marcha en La Plata La docencia bonaerense copó las calles

En el marco de una potente jornada de lucha de 48 horas (con movilización el martes 25 y paro el miércoles 26), con la docencia bonaerense volvimos a demostrar la enorme capacidad de resistencia frente al ajuste nacional y su expresión en la Provincia más rica del país. Medidas que convocamos del Plenario Provincial de las seccionales combativas y la Multicolor de SUTEBA, de la cual participamos activamente como Alternativa Docente.

Cerca de 3.000 trabajadores de la educación concentramos este martes en la Plaza San Martín de La Plata para protagonizar una importante movilización, como hace tiempo no se veía, recorriendo las calles de la capital bonaerense. A su vez, hubo otra muy potente movilización, de un millar de docentes en Bahía Blanca y, también, hubo acciones en otros distritos de la provincia.

La acción, que tuvo su continuidad hoy miércoles con un importante paro provincial, dejó en claro que, frente a los salarios de pobreza y la falta de presupuesto para la escuela pública, las bases están dispuestas a romper cualquier intento de inmovilismo.

La marcha superó todas las expectativas y se transformó en una demostración de fuerza indiscutible. Fuimos una columna inmensa, avanzando con muchísima combatividad y dejando en claro la calentura que hay por abajo.

Sumado a esto, el peso territorial también se hizo sentir fuerte. Por ejemplo, desde La Matanza llegaron cerca de 400 docentes en una decena de micros —que pagamos colectivamente por la docencia para superar el ahogo financiero que hace la burocracia sobre esta combativa seccional— y Tigre aportó lo suyo con otros dos micros bajo esa misma modalidad. También se sumaron compañeros de otros distritos: entre ellos, Lomas de Zamora movilizó a 80 compañeros en unidad de acción con los trabajadores estatales de ATE Sur. A esto hay que sumarle la destacada presencia de las delegaciones de La Plata y Ensenada.

La marcha también fue un enorme abrazo entre laburantes: durante la concentración en las inmediaciones de la gobernación, la docencia confluyó con las trabajadoras despedidas del Astillero Río Santiago, quienes tomaron la palabra y recibieron el respaldo absoluto de toda la movilización.

El malestar de las bases tuvo destinatarios claros a lo largo de todo el recorrido. En primer lugar, señalando y responsabilizando al gobierno de Milei, que recortó el salario docente robando el Incentivo, atacando el presupuesto en educación técnica y profundizando un ajuste como no se veía en casi un siglo. En segundo lugar, el reclamo apuntó al gobierno provincial, que denuncia la motosierra nacional, pero tiene que tomar medidas urgentes para que la crisis no la paguen la escuela pública, sus trabajadores, las familias y los estudiantes.

Y, en tercer lugar, la bronca apuntó directamente a la burocracia: el repudio a la pasividad y el inmovilismo de la conducción Celeste del SUTEBA se hizo sentir con mucha fuerza y cánticos en toda la columna, para luego avanzar y dejar formalmente los reclamos.

El punto cúlmine fue la llegada a la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE). A pesar del amedrentamiento que supuso encontrar el edificio custodiado por un operativo de Infantería, no retrocedimos un milímetro. Al contrario, logramos que las autoridades recibieran más de 5.000 presentaciones formales exigiendo la inmediata devolución de los brutales descuentos aplicados por el gobierno provincial por el simple hecho de ejercer el derecho a huelga.

Sobran los motivos para copar las calles y esta es la respuesta obligada ante un ajuste feroz que pulveriza el poder adquisitivo de quienes sostenemos las escuelas todos los días.

Para graficar esta realidad, Ana Paredes Landman, directiva del combativo SUTEBA La Matanza, antes de comenzar la movilización fue tajante: “En la Provincia más rica del país hay recursos: el ajuste no debe recaer en quienes educamos ni sobre nuestras escuelas. Una maestra que se inicia cobró $892.536 en julio y llegará a solo $918.438 con el sueldo de agosto, ante una canasta de pobreza de $1.564.716. Por eso exigimos un salario que cubra la canasta familiar, el reintegro del Incentivo y los fondos nacionales que Milei recortó, y decimos basta al pluriempleo y la precarización“.

La cuenta es clara y da mucha bronca. Mientras el gobierno de Axel Kicillof sostiene el pago de la deuda externa, banca a las escuelas privadas con subsidios billonarios y no pone impuestos para que paguen los “dueños de la Provincia”, desde la docencia nos vemos obligados a multiplicar cargos para llegar a fin de mes en escuelas donde urgen más cupos para los comedores, becas, útiles y obras de infraestructura seguras.

Y todo este plan de lucha de 48 horas vale el doble si tenemos en cuenta la campaña de aprietes que hubo en la previa. El gobierno provincial y la burocracia Celeste de SUTEBA montaron un operativo conjunto para intentar vaciar la marcha y el paro: en un claro intento de boicot, la DGCyE metió jornadas institucionales superpuestas, mientras la conducción del sindicato convocó a reuniones de delegados en los distritos exactamente los mismos días de la medida de fuerza.

A esto se volvieron a sumar las amenazas de pasar los paros como faltas injustificadas y negar ausencias bajo el artículo 115 (constancia gremial a la que apenas siempre la burocracia para sus movilizaciones), luego de exponer a la docencia a quitas salariales de hasta $200.000 por los paros anteriores. Un claro ataque al derecho a la protesta.

Pero todo ese operativo para asustar no les sirvió de nada. La marcha en La Plata fue masiva. Y fue muy importante en Bahía Blanca. El paro del miércoles tuvo un alto nivel de adhesión en el Conurbano y en muchas localidades de la provincia.

La tremenda presión de las bases y la contundencia del plan de lucha motorizado por la Multicolor terminaron rompiendo el dique de contención de la burocracia y los aprietes del gobierno, demostrando que la bronca por los salarios de miseria, el pluriempleo, el alto endeudamiento y la falta de presupuesto pudieron más que cualquier intento de aislamiento o amenazas.

Toda esta demostración de fuerza ratifica el cambio de ánimo y la tonificación de las bases docentes y el activismo que se abrió tras el duro golpe y la derrota a Milei del 6 de agosto, cuando se trató la Ley de Tierras y del manejo del fuego. Las bases están rompiendo las barreras del apriete, asumiendo que la defensa de la educación y el salario no se negocia.

Con ese envión, la Multicolor refuerza la exigencia a CTERA para que convoque a un verdadero plan de lucha y ponemos primera hacia la construcción masiva de la Gran Marcha de la Bronca, que ganará las calles de todo el país el próximo 19 de septiembre.

Porque es necesario también dar pasos hacia una alternativa de los trabajadores y de la izquierda, ya que la lucha sindical demanda una salida de fondo política en defensa de la escuela pública de calidad.

Contundente marcha en La Plata. La docencia bonaerense copó las calles

Comparte este contenido:

Colombia: Visibilizar a quienes no tienen voz

Elisabeth Ungar Bleier

Cerca de treinta mil centros educativos y alrededor de cuatrocientos mil niños, niñas y adolescentes afectados son el balance preliminar del trágico terremoto que sacudió a varios departamentos del país. Las consecuencias que esto puede tener trascienden de lejos el corto plazo. Si no se priorizan las soluciones en este campo, se van a seguir incrementando las brechas sociales, pero sobre todo se violaría un derecho fundamental y un servicio público establecido en el artículo 67 de la Constitución. Además, establece que el Estado, la sociedad y la familia son responsables de la educación.

Evidentemente la magnitud de la tragedia genera inmensos retos en todos los frentes: recursos humanos, económicos, políticos y sociales. Tomará mucho tiempo la reconstrucción física pero, mal que bien, llegará. Lo que no da espera es la educación de miles de niños que se han quedado sin colegios y escuelas. Esta debe ser una de las principales prioridades del Gobierno, alcaldes, gobernadores, el sector privado y ciudadanos. Además del dolor que deben estar sintiendo por las pérdidas humanas y materiales, no se los puede privar del derecho de derecho que tienen de aprender, compartir con amigos y jugar, un derecho que puede cambiar su vida, el de su familia e incluso el de su comunidad. Por eso, todos debemos visibilizarlos y darles voz.

La otra cara de la moneda es el deber exigirles a quienes sí tienen voz que rindan cuentas sobre sus actuaciones y decisiones. En especial, a funcionarios responsables del manejo de recursos públicos, de tomar decisiones que pueden afectar la soberanía del país, generar violencia y desconocer la Constitución; esto incluye las violaciones de derechos humanos como la libertad de expresión, la laicidad y la libertad de cultos, la igualdad entre hombres y mujeres en derechos y oportunidades, la identidad de género, la protección del patrimonio nacional, el acervo documental del país y decisiones que ponen en riesgo la soberanía nacional, entre muchos otros.

Los ciudadanos no debemos ser indiferentes frente a los que no tienen voz, pero tampoco con los que sí la tienen. Los primeros como, por ejemplo, los niños, y millones de hombres y mujeres que reclaman ser escuchados. Y los segundos, que con frecuencia solo se escuchan entre ellos. Ojalá que la solidaridad que ha despertado el terremoto tanto a nivel nacional como internacional nos una en la diferencia, y no en el odio, la discriminación, la violencia verbal y física. Solidaridad y dolor que comparto con los niños, aún en su indefensión, para darles la voz que necesitan.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/elisabeth-ungar-bleier/visibilizar-a-quienes-no-tienen-voz/?cx_testId=52&cx_testVariant=cx_1&cx_artPos=2

Comparte este contenido:
Page 6 of 6849
1 4 5 6 7 8 6.849
OtrasVocesenEducacion.org