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Dinamarca da paso clave para eliminar el estigma en torno a las personas transgénero

Amnistía Internacional 

El Parlamento danés ha abierto hoy la puerta a una histórica victoria en la lucha por los derechos de las personas transgénero al adoptar la decisión de no seguir estigmatizando las identidades transgénero como enfermedades mentales, ha declarado Amnistía Internacional.

“Esta alentadora iniciativa de Dinamarca sienta un firme ejemplo en el ámbito internacional para la eliminación del estigma en torno a las personas transgénero y preparar el camino a unos procesos rápidos y transparentes para el reconocimiento legal de la identidad de género”, dijo Leda Avgousti, asesora de Orientación Sexual e Identidad de Género de Amnistía Internacional.

Es vergonzoso que globalmente la norma es que las personas transgénero estén incluidas en la categoría de enfermedades mentales debido a su identidad de género.
Leda Avgousti, asesora de Orientación Sexual e Identidad de Género de Amnistía Internacional.

“Es vergonzoso que globalmente la norma es que las personas transgénero estén incluidas en la categoría de enfermedades mentales debido a su identidad de género. Esta etiqueta obliga a las personas transgénero a ser sometidas a evaluaciones psiquiátricas traumatizantes y humillantes para cambiar legalmente de género o incluso para poder acceder a tratamientos de reasignación de género.”

La decisión de hoy coloca a Dinamarca en la vanguardia en la mejora de los derechos de las personas transgénero en el mundo, al aumentar la presión sobre la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que deje de clasificar la identidad transgénero como enfermedad mental en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

La OMS tiene previsto revisar la CIE en 2018. Eliminar las identidades transgénero de esta clasificación de enfermedades mentales alentaría a los países del mundo a hacer lo mismo.

La decisión de Dinamarca se ha producido tras una campaña de Amnistía Internacional y de otras organizaciones y activistas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) y de derechos humanos.

*https://www.amnesty.org/es/latest/news/2016/05/denmark-transgender-decision/

 

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Repensando el entusiasmo evaluador y las pruebas

Por: Rosa María Torres

Siguiendo recomendaciones internacionales y «siguiendo la corriente» al creciente peso asignado en los últimos años a la evaluación en el campo educativo, muchos países de América Latina y el Caribe han venido montando sistemas nacionales de evaluación. El auge de las pruebas estandarizadas, por su parte, es parte del actual Movimiento Global de Reforma Educativa (GERM por su nombre en inglés: Global Education Reform Movement). Todo el paquete ha sido importado acríticamente en muchos países latinoamericanos, justo en momentos en que dichas pruebas estandarizadas son debatidas, cuestionadas y rechazadas en muchos países del Norte, empezando con Estados Unidos, que es donde ganaron notoriedad y desde donde se han expandido al resto del mundo.

Además de las iniciativas y sistemas nacionales, existen dos pruebas internacionales de rendimiento escolar en las que han participado varios países de la región, una de alcance regional y otra de alcance mundial:

(a) el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) coordinado por la oficina regional de la UNESCO (OREALC). El LLECE ha realizado hasta la fecha tres estudios, en 1997, 2005-2006 y 2013, los cuales han evaluado dos áreas del currículo: Lenguaje y Matemáticas, en tercero y cuarto grados, y en tercero y sexto grados, respectivamente. En el segundo estudio (SERCE) se agregó Ciencias Naturales para algunos países. El tercer estudio – Tercer Estudio Regional Explicativo y Comparativo (TERCE) – aplicado en el 2013, dio a conocer sus resultados en 2014-2015.

En el primer estudio participaron 13 países. En el segundo 16 países: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay – y el estado de Nuevo León en México. En el tercer estudio participaron 15 países.

Cuba ocupó el primer lugar en los resultados de las dos primeras pruebas (no partició en el tercero) y República Dominicana el último. Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú y Rep. Dominicana conformaron el grupo de países con peores resultados.

(b) las pruebas internacionales PISA (Programme for International Student Assessment – Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) diseñadas por la OCDE (los países «desarrollados») que vienen aplicándose desde el año 2000 y cada tres años a estudiantes de 15 años de edad. La prueba del 2000 se centró en competencias lectoras, la del 2003 en competencias matemáticas, la del 2006 en competencias científicas, la del 2009 nuevamente en competencias lectoras (incluyendo por primera vez lectura en medios digitales), la del 2012 en competencias matemáticas. Varios países latinoamericanos y caribeños han participado hasta ahora en PISA: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, México, Panamá, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, y Uruguay. Estos han conformado – junto con España y Portugal, en Europa – el Grupo Iberoamericano de PISA. México y Chile son los dos únicos países latinoamericanos incluidos dentro del grupo de países OCDE.

Evaluando los impactos de las evaluaciones

La evaluación, en educación, se vende como instrumento indispensable e infalible para «mejorar la calidad de la educación». No obstante, la fiebre evaluadora – de los alumnos de diversos niveles, de los docentes, de las instituciones escolares (y ahora, ¡incluso de los padres de familia!, según se propone en EE.UU. ) – que viene creciendo desde la década de 1990, no se ha traducido en la anunciada «mejoría». Y es que, la evaluación por sí misma, no mejora nada. Más bien se observan varios efectos negativos de las evaluaciones estandarizadas, así como debilidades técnicas y problemas de comparabilidad entre ellas, a nivel regional e internacional, lo que dificulta establecer con claridad conclusiones y tendencias. Por ejemplo, los resultados del primer y segundo estudios del LLECE no son comparables entre sí, entre otros porque: en 1997 se evaluó a alumnos de 3º y 4º grados, y en 2005-2006 a alumnos de 3º y 6º grados; el segundo estudio evaluó no sólo saberes sino “habilidades para la vida”; y 8 de los países que participaron en el segundo estudio no participaron el en primero. A su vez, los métodos, indicadores y resultados del LLECE (regional, UNESCO) y de PISA (mundial, OCDE) no son plenamente comparables entre sí.

Todo esto obliga a revisar el camino recorrido y algunas de las premisas que sustentan el entusiasmo evaluador, entre otras:

(a) que las evaluaciones miden lo que saben o son capaces de hacer los alumnos y los docentes, y

(b) que las evaluaciones son indispensables para mejorar la calidad de la educación, en tanto ayudan a visibilizar los resultados de la enseñanza (y a explicar algunos de los factores que contribuyen a las diferencias de sus resultados) y, de ese modo, a informar mejor – y eventualmente rectificar – políticas y acciones educativas.

La experiencia muestra que, a pesar de los recursos invertidos en reforma y en evaluación educativas desde los 1990s, no hay mejoría consistente y/o significativa en los resultados escolares de los países en los campos o aspectos evaluados. Se observan pequeños incrementos en los puntajes de las pruebas, pero también bajones. En cualquier caso, los países latinoamericanos siguen ocupando los últimos lugares de la lista de países participantes en PISA.

La divulgación de los resultados en forma de ránkings que comparan entre sí a los planteles escolares y a los países, no ha tenido los impactos positivos esperados sobre las políticas ni sobre las prácticas docentes. Más bien, ha contribuido a reforzar el malestar y la resistencia docentes, pues son los docentes los primeros a quienes se responsabiliza de los malos resultados, sin ver el conjunto de “factores asociados” a los rendimientos escolares y sin que se implementen las políticas que las propias evaluaciones nacionales e internacionales muestran indispensables. Los gobiernos de los países participantes en las sucesivas pruebas PISA no están teniendo en cuenta las conclusiones y recomendaciones de dichas pruebas.

Asimismo, las evaluaciones de las evaluaciones muestran que se avanza poco en términos de construir una cultura de evaluación en el campo educativo. Más bien, vienen desarrollándose varias tendencias negativas previsibles:

desmoralización entre estudiantes, docentes y planteles que obtienen bajos resultados, lo que contribuye no a su superación sino más bien a reforzar sentimientos de minusvalía e impotencia.

“estudiar para la prueba” (tanto en el caso de los alumnos como de los docentes), lo que no incide realmente sobre la comprensión y el aprendizaje sino más bien sobre la memorización y la retención de información en el corto plazo.

atención a las asignaturas o contenidos sujetos a evaluación, y descuido de aquellos que se sabe no entrarán en las pruebas.

toda la sociedad concentrada en las pruebas y en sus resultados, asumiendo estos como indicador de la calidad de la educación escolar a nivel nacional y de cada plantel, olvidando aspectos tanto o más importantes que no se ven a través de las pruebas tales como: la relevancia y pertinencia del currículo y de los contenidos que se enseñan en las aulas, la validez pedagógica de los métodos de enseñanza utilizados, la calidad profesional y humana de los educadores, las relaciones entre profesores y alumnos y entre alumnos, el clima de aula y el clima escolar en general, el interés y la satisfacción de los alumnos y de las familias.

presionar a los profesores a que sus alumnos obtengan buenas calificaciones en las pruebas, pues de ellas depende la evaluación del «desempeño docente», aumentos salariales, incentivos, premios y castigos, y hasta despidos. (En EE.UU. y en otros países muchos profesores dependen hoy de las notas de sus alumnos para sobrevivir y permanecer en el sistema).

activar la previsible «cultura del engaño», incluyendo filtración y compra-venta de pruebas, venta de cursos y materiales para prepararse y aprobarlas, evitar que se presenten a las pruebas los «malos alumnos», los «migrantes», los con «problemas de aprendizaje», etc. La selección de alumnos al momento de la prueba es un fenómeno que ha sido analizado y cuestionado desde hace mucho en Chile. Casos de engaño denunciados y ventilados públicamente se han dado por ejemplo en México (copia en la prueba nacional Enlace, venta del ‘Examen Universal’ – aplicado en julio 2012 – a través de Mercado Libre, en internet), Perú(pruebas aplicadas a los docentes), Brasil (ENEM: Exame Nacional do Ensino Médio), Estados Unidos (Atlanta, pruebas estandarizadas en escuelas) y en la comunidad autónoma de Cataluña en España (pruebas PISA).

obtener buenos resultados en las pruebas como objetivo, a fin de:

(i) quedar bien parado en el marco de parámetros competitivos según los cuales son evaluadas las instituciones escolares, e incluso juzgadas como aptas o con mérito para recibir diversos tipos de incentivos,

(ii) “ubicarse lo mejor posible” en los ránkings internacionales.

Mejorar los puntajes en la prueba PISA y el ránking del país en dichas pruebas ha pasado a ser la razón de ser y el objetivo principal de las reformas educativas en varios países (por ejemplo México de cara a PISA 2012), así como un logro esperable de metas de alcance regional (por ejemplo, las Metas 2021 promovidas por la OEI. «Meta 5: Mejorar la calidad de la educación. Indicador 13: Porcentaje de alumnos con niveles satisfactorios de logro en competencias básicas en las pruebas nacionales e internacionales. Nivel de logro: Disminuye en al menos un 20% el número de alumnos situados entre los dos niveles bajos de rendimiento en las pruebas LLECE 6.º grado, PISA, TIMMS o PIRLS en las que participan diferentes países. Aumentan en la misma proporción los alumnos en los dos niveles altos en dichas pruebas»).

Hay asimismo puntualizaciones importantes que hacer y que a menudo siguen sin hacerse:

evaluar la calidad de la educación es mucho más amplio que evaluar los rendimientos escolares.

rendimiento escolar no es lo mismo que aprendizaje; los aprendizajes que se dan en el sistema escolar van mucho más allá de la asimilación de determinadas asignaturas e incluso del currículo prescrito.

▸ las pruebas pueden medir solo una pequeña porción de lo aprendido/sabido, dejando afuera valores, aptitudes, actitudes y competencias claves que hacen al corazón mismo de la educación, la socialización y la convivencia en el medio escolar, y de las múltiples inteligencias (por ejemplo: pensamiento crítico, colaboración, iniciativa, esfuerzo, curiosidad, respeto, amabilidad, honestidad, humor, etc.).

▸ no cabe aplicar los mismos instrumentos de evaluación a países, zonas, grupos humanos, culturas, diferentes. A objetivos, condiciones, contextos, contenidos diversos, corresponden obviamente diferentes para qués, qués y cómos en términos de evaluación.

América Latina y los países de la OCDE

Es fundamental preguntarse acerca de la pertinencia y validez de aplicar las mismas pruebas – y posteriormente comparar sus resultados – (a) a toda la población escolar, muy heterogénea dentro de un mismo país o región, y (b) a países muy diferentes entre sí, como son los países de la OCDE – países ricos con necesidades básicas satisfechas por parte de la mayoría de la población (y que son los países que sistemáticamente obtienen los mejores resultados en las pruebas PISA) – y los países de América Latina, con una alta proporción de su población viviendo bajo la línea de pobreza. Como corroboran las mismas evaluaciones (LLECE, PISA), el contexto socio-económico – no sólo de cada escuela sino del país en su conjunto – tiene gran peso sobre las condiciones de enseñanza-aprendizaje y sobre los resultados escolares en los diversos niveles del sistema.

Las enormes diferencias – históricas, sociales, económicas, políticas culturales – entre los países del Norte y los países del Sur, dentro de la propia América Latina y en el interior de cada país, exigen enfoques, políticas y programas diferenciados. Esto se aplica también a la evaluación, la cual incide de manera directa sobre los currículos, las pedagogías, las expectativas, los perfiles y quehaceres docentes.

Antes que herramienta de rectificación de desigualdades, las pruebas y la evaluación en el medio escolar puede reforzar la discriminación hacia los sectores más pobres y vulnerables. En particular, los grupos y pueblos indígenas resultan los más perjudicados pues las pruebas se elaboran por lo general sin atención a sus especificidades lingüísticas y culturales. Esto ha sido oficialmente denunciado, por ejemplo, en el caso de México y su prueba nacional Enlace,ya cancelada por cierto.


La experiencia cubana y la experiencia finlandesa

Dos notas de cierre que llaman a la reflexión:

▸ Cuba es el país que ha obtenido los mejores resultados escolares en ambas pruebas LLECE aplicadas hasta hoy (1997 y 2005-2006), en ambos casos con una gran diferencia respecto de los demás países que han participado en estas pruebas en América Latina y el Caribe (cabe recordar que las pruebas LLECE incluyen tanto a escuelas públicas como privadas). Cuba, no obstante, está insatisfecha con su sistema educativo y reconoce la necesidad de cambios mayores en sus políticas educativa, cultural y social. Una muestra de que los resultados de las pruebas escolares son insuficientes para dar cuenta de la calidad educativa y que los ránkings formalmente establecidos e internacionalmente validados pueden tener escasa relevancia frente a las expectativas y a los parámetros que pueden fijarse internamente los propios países.

Finlandia, país que viene ocupando los primeros lugares en las pruebas PISA a nivel mundial, se distancia radicalmente de los preceptos que dominan la evaluación en la «reforma educativa global» en la actualidad;

– es crítica de las pruebas estandarizadas y de los ránkings;

– no aplica evaluaciones estandarizadas a sus alumnos antes de los 16 años;

– no divulga públicamente los resultados de las pruebas y no promueve la competencia entre instituciones escolares en base a dichos resultados;

– no aplica a sus profesores esquemas de «pago por desempeño» (entendiendo y valorando dicho desempeño en relación a los rendimientos escolares, según lo medido por pruebas).

* Texto revisado y actualizado, basado en la conferencia “Sociedad del conocimiento, políticas de evaluación y cambio educativo», conferencia de clausura del X Congreso de ADIDE-Federación, Zaragoza, España, 5-7 noviembre 2008.

  • Articulo tomado de: http://otra-educacion.blogspot.com/2010/12/repensando-el-entusiasmo-evaluador-y.html
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Cómo presentar una solicitud para estudiar en Australia

Fuente: studyinaustralia.gov.au / 13 de junio de 2016

Cómo presentar una solicitud para estudiar

Apply to study process map

Para estudiar en Australia, deberás presentar una solicitud de admisión ante la institución elegida y también una solicitud para Visa/Visado de Estudiante ante el gobierno australiano.

Deberás seguir una serie de pasos, entre ellos:

  • Decidir cuál es el curso y la institución de tu preferencia.
  • Presentar tu solicitud ante la institución.
  • Recibir y aceptar una Carta de Oferta.
  • Recibir tu Confirmación de Inscripción (CoE).
  • Solicitar la Visa/el Visado de Estudiante.

También hay una serie de requisitos de ingreso que deberás cumplir para la solicitud de admisión ante la institución y la solicitud de tu Visa/Visado de Estudiante. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Requisitos académicos.
  • Requisitos de idioma inglés.
  • Constancia de solvencia para pagar tus estudios.
  • Cobertura médica para estudiantes extranjeros.

Si ya vives o trabajas en Australia, todavía tienes posibilidades de presentar una solicitud para estudiar en el país como estudiante internacional.

Agentes de Estudio autorizados

Los agentes de estudio que trabajan en tu país también te pueden ayudar con las gestiones para matricularte en un curso para estudiar en Australia. Es obligatorio bajo la ley ESOS que todas las instituciones australianas tengan un listado de agentes autorizados por ellas y que dicho listado sea publicado en su sitio web. Por favor, visita el sitio web de la institución educativa australiana donde deseas estudiar para acceder al listado de agentes que se encuentren localizados cerca de ti.

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Child labor hinders children’s education

Fuente Global Partnership / 13 de junio de 2016

We know that poverty often pushes children to work, yet when children leave school early to enter the labor force they are more likely to end up in occupations that limit their chances of breaking out of poverty.

June 12 is the World Day Against Child Labor and while the number of children 5-17 who work has declined by 30% since 2000, there are still 168 million child laborers worldwide according to the International Labour Organization (ILO). More than half, 85 million, are in hazardous work.

In the 2015 report Child Labour and Education – Progress, challenges, and future directions the ILO analyzes the role of child labor in keeping children away from school, as well as the lack of accessible, affordable and good quality schooling as a factor for children to enter the workforce.

The findings outlined in the report include:

  • Child labor lowers net primary enrollment ratios.
  • There is a strong negative effect of child labor on school attendance. In some countries, school attendance rates of working children are only about half of those of non-working children.
  • There is a significant negative correlation between levels of economic activity of children aged 7-14 years and youth literacy rates in the 15-24 age bracket.
  • Rural working children tend to be among the most disadvantaged.
  • Boys and girls often do different jobs. Girls are usually overrepresented in non-economic activities such as work in their “own household“. They also often bear the double burden of work outside and inside the house, often with little time left for schooling.
  • For children who manage to combine work and education, performance at school often suffers.

We know that poverty often pushes children to work, yet when children leave school early to enter the labor force they are more likely to end up in occupations that limit their chances of breaking out of poverty.

The achievement of the Sustainable Development Goal for Education rests on children being free to go to school rather than working to support their families, while ensuring decent work (SDG 8) and eliminating all child labor will be impossible without quality education for all children. Therefore, it is essential that we continue to work on exploring and addressing the links between education and child labor.

 

Link original: http://www.globalpartnership.org/blog/child-labor-hinders-childrens-education

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Educación, uno de los mayores retos para África

Fuente: Granma / 13 de junio de 2016

Menos del 20 % de las personas tienen acceso a las instituciones terciarias en el continente africano

PRETORIA.—La presidenta de la Comisión de la Unión Africana (UA), Nkosazana Dlamini-Zuma, ad­virtió que la educación sigue siendo hoy uno de los mayores re­tos pa­ra el continente.

Menos del 20 % de las personas tienen acceso a las instituciones terciarias. Los bajos porcentajes de in­greso a la educación superior su­gie­ren que solo es nivel para la élite, ex­presó Dlamini-Zuma a los participantes en un foro de negocios con sede en la provincia sudafricana de Gau­teng, este jueves, reportó Pren­sa Latina.

Dijo que debe concretarse una mayor inversión en la educación y la calificación de los africanos.

“Tenemos que hacer una revolución de las capacidades en este continente”, subrayó al sugerir “más énfasis en la ciencia, tecnología, in­geniería y matemática”.

La funcionaria de la UA destacó que Etiopía es uno de los países de la región que está “aumentando su educación terciaria y coloca el 70 % de sus esfuerzos” en esa dirección.

También instó a formar el capital humano en un sector esencial en es­ta parte del mundo como la mi­nería; además se refirió a la necesidad de industrializar la agricultura.

Para Dlamini-Zuma es esencial el desarrollo de las habilidades en función de disponer de los propios recursos y utilizarlos a favor de la in­dustrialización de su economía.

 

Enlace original: http://www.granma.cu/mundo/2016-06-09/educacion-uno-de-los-mayores-retos-para-africa-09-06-2016-21-06-00

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This is why torture doesn’t work

Fuente: Foro Económico Mundial / 13 de Junio de 2016

Nota de OVE: ¡¡¡¡¡INSÓLITO Y ESCALOFRIANTE!!!!!:

 

Interrogation is far too important to be left to amateurs. Obtaining actionable and reliable intelligence can be crucial to activities ranging from everyday law enforcement to preventing acts of terror. That’s why interrogation techniques should be based on brain and behavioral sciences, not on the fevered imaginings of Hollywood producers that are believed by politicians, supported by lawyers, and carried out by amateur torturers.

Views of torture around the world

Image: Amnesty International

Torture has been with us for all of human history – even if it has not always been called by that name. Democracies, for example, tend to use torture secretly and prefer techniques that target core psychological, neural, and physiological functions. These methods – near-drowning, suffocation, shackling, or stress positions to inflict physical pain, as well as sensory assaults such as freezing temperatures, loud noises, or bright lights – often leave no physical evidence. But they – together with psychological methods, including enforced nakedness, social isolation, threats using guns, drills, or attack dogs, and fabricated assaults on a victim’s loved ones – can be devastating.

As abhorrent as these methods may be, they seldom lack defenders, who argue that they are needed to obtain information that can save lives. Extreme stress, they argue, causes the subjects to reveal what they know.

But there is no evidence that this is true. In fact, torture undermines the very goals it is supposed to achieve. Confessions elicited through torture can be voluminous, but they are just as often nonsensical. Consider, for example, how many women confessed under torture that they were witches, or how the mere threat of torture induced Galileo Galilei to deny the proposition that the earth travels around the sun. Experienced interrogators uniformly repudiate torture, knowing that it does not yield usable, verifiable, or actionable intelligence.

Indeed, numerous studies of military personnel, certain patient groups, and normal volunteers demonstrate that chronic and severe stressors compromise psychological functioning, causing tissue loss in brain regions supporting memory (the hippocampal formation), and decreased activity in brain regions supporting intention, planning, and regulating complex behavior (the frontal lobes). Extreme stressors also cause increased activity in brain regions associated with processing fear and threat-related information (which can trigger post-traumatic stress disorder).

Soldiers enduring sleep deprivation as part of their training show large decrements in psychomotor and general cognitive function, as well as profound memory deficits. Sleep deprivation also profoundly and negatively affects mood, further compromising cognitive function. Extended periods of sleep deprivation can cause polysensory hallucinations, psychotic-like episodes, and other neuropsychiatric phenomena. There is no evidence whatsoever that sleep deprivation in any way enhances access to memories stored in the brain.

Studies conducted with patients in chronic pain or with volunteers on whom pain is inflicted demonstrate that physical suffering impairs cognition, memory, and mood. Suffocation or near-drowning are similarly problematic techniques. Oxygen restriction reliably draws activity away from brain regions concerned with higher cognitive function and memory toward brainstem regions concerned with reflexive responses supporting immediate survival. This militates against truthful recall and favors confabulation.

Humans are bad at detecting lies – often doing little better than they would if they had flipped a coin. And they are markedly worse at lie detection when under heightened emotional strain. There is no evidence that torturers are better at lie detection than anyone else; on the contrary, there is plenty of evidence that torturers or their superiors routinely disbelieve their subjects’ testimony.

To make matters worse, torture is traumatic not just for the victim, but also for the perpetrator. Politicians who support torture never have to waterboard, starve, or physically abuse prisoners personally. But somebody has to carry out their policies, and those who do are terribly affected by it, for reasons that are deeply rooted in our brain circuitry. Humans have a specialized brain network (the “pain matrix”) that automatically and reflexively responds to distress, pain, and despair in another.

Engaging in physical and emotional assaults upon the defenseless in order to elicit worthless confessions and dubious intelligence is degrading, humiliating, and traumatizing. And when these acts are carried out at the request of a democracy, those who implement them have no secret society of fellow torturers to turn to for social support or comfort. Even if the welfare of the victims is ignored, torture is not cost-free; it damages the perpetrators, corrodes democratic institutions, and corrupts the rule of law.

Fortunately, the realization that brain and behavioral sciences should be at the core of interrogation practice and intelligence work is gaining ground. In the United States, for example, recent legislation should help to ensure that the best evidence-based practices will form the basis of non-coercive interrogation. Lives can indeed by saved when reliable and truthful information is obtained quickly. And that is exactly why torture in all its forms should be rejected.

Enlace original: https://www.weforum.org/agenda/2016/05/this-is-why-torture-doesnt-work/?utm_content=buffer4616d&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

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