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Mercedes Viola: “Para transformar la práctica en el aula, tenemos que hacer una transformación cultural”

Por Fiorella Buzeta Carminatti /diaria.com.uy

Directora de la organización civil ProEdu.

Todo empezó con la fuerza del instinto maternal y luego se transformó en algo más abarcativo. ProEdu es un equipo pedagógico que se dedica a apoyar la inclusión de los niños, niñas y jóvenes en situación de discapacidad “en todos los niveles de la enseñanza”. Para conocer un poco mejor el proyecto, conversamos con Mercedes Viola, directora de la organización civil.

¿Por qué se creó ProEdu?

Al principio fue por una necesidad personal, porque mi hija nació con síndrome de Down. Además, yo estaba en el área de la educación; queríamos que Magda fuera a la misma escuela que sus hermanos y vimos que estaba difícil. Entonces tuve la necesidad de formarme para apoyar la inclusión. A partir de eso, con otro grupo de madres vimos que había muchas familias que se enfrentaban a las mismas barreras al momento de enviar a sus hijos a la escuela y decidimos armar ProEdu. En 2015 el foco era apoyar a las familias, sobre todo en el momento de llevar a sus hijos a la escuela. Previamente, yo lo hacía de modo informal, y el lanzamiento formal fue cuando Magda ya tenía 15 años. Me vengo formando desde que nació ella; me formé en educación inclusiva estudiando, tomando cursos y generando redes a nivel nacional, regional y global, para aprender qué se está haciendo en otros lugares. Al momento de escolarizar a tus hijos, te encontrás con un montón de barreras y los familiares no estamos preparados para argumentar porqué estamos convencidos de ciertas cosas. Porque mucha gente te quiere convencer de que lo mejor es que vaya a la especial u otro tipo de cosas.

¿Entonces el foco de ProEdu sería la inclusión en la escuela común?

Si, exactamente eso. Tratamos de promover el derecho que tienen todos los niños y niñas de ir a una escuela regular y no a la escuela especial, que genera un modelo de segregación. Las barreras más grandes que vemos es que los docentes nos dicen que no están preparados. Por eso, nos dedicamos a formar y a trabajar con las instituciones educativas y con los docentes en el proceso de formarse e irse transformando en culturas realmente inclusivas. A partir de eso, pertenecemos al grupo de trabajo de educación inclusiva, que es un grupo que nuclea organizaciones de personas con discapacidad o familiares de personas con discapacidad y organizaciones de Derechos Humanos, y desde ahí es un lugar más de incidencia política. También somos parte de una comisión de continuidad educativa del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), que nuclea a todos los subsistemas y también incluye al Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis); nosotros participamos como sociedad civil.

En Uruguay, el 5,6% de los niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años se encuentra en situación de discapacidad (auditiva, física, intelectual o visual). De los 21 mil niños y niñas con discapacidad de entre 6 y 12 años, el 13% asiste a escuelas especiales —el 12% a escuelas del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) y un 1% a colegios privados—, un 85% concurre a escuelas regulares, mientras que un 2% no asiste a ningún centro de enseñanza, según datos del censo de 2011.

¿Cuál es el rol de esa comisión?

Es un espacio para interactuar entre todos los subsistemas: Pronadis, INEFOP (Instituto Nacional de Empleo y Formación) y otras instituciones; junto a todos ellos estuvimos trabajando en el Protocolo de Actuación para la Inclusión. A su vez, pertenecemos a la Red Regional para la Educación Inclusiva que son de todos los países de la región y a Inclusión International como parte del sistema global. Esto sirve no sólo para tener un respaldo institucional sino también para compartir prácticas, intercambiar información y opiniones en la práctica.

¿Cómo viene funcionando esto en la realidad?

Por un lado, hemos avanzado mucho a nivel de discurso en relación con las respuestas a la pregunta: ¿qué quiere decir educación inclusiva? A pesar de que todavía hay mucha gente que cuando habla de educación inclusiva mantiene un paradigma de integración más que de inclusión. Porque estamos de acuerdo en que la inclusión significa la adecuación del sistema educativo, de la currícula y de la evaluación para que sea buena para todos y no que el niño o el joven se tenga que adecuar a lo que tengo.

O sea, a nivel de discurso se avanzó mucho y hay gente que habla desde modelo social o el paradigma de los DDHH pero a nivel de práctica no sé si no hay un pequeño retroceso porque nos encontramos ahora con muchos casos de niños en edad inicial que ya les están poniendo barreras cuando antes era como más inclusiva naturalmente la educación inicial. Ahora vemos que dicen “no puede venir el horario completo, tiene que venir con un asistente, que vaya y haga una escolaridad compartida” y estamos recibiendo situaciones de familias que nos llaman,que son casos muy tristes y familias que están peleándola mucho y la pregunta es: ¿si eso pasa en inicial qué va a pasar en primaria y secundaria?

Inclusión

Ana Verocai, titular de la Dirección Sectorial de Integración Educativa de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), expresó que la universalización del acceso a la educación media requiere el diseño de escenarios que aseguren la inclusión educativa y la continuidad. “Es importante la adaptabilidad, la disponibilidad y la accesibilidad de la oferta educativa a nivel de cada territorio entendiendo a estos tres elementos como claves para la inclusión”, señala.

¿Cómo procede ProEdu en esos casos?

Como dije, no trabajamos solos, trabajamos en red y con asociaciones, por ejemplo con la Asociación Down. Lo primero que hacemos es apoyar a la familia en cómo seguir sosteniendo los derechos de su hijo o hija. Y en los casos que corresponda, vamos a hablar a las escuelas, a los centros CAIF o a donde sea.

Si no se soluciona, los acompañamos a los lugares donde reclamar, aunque tampoco es algo que esté protocolizado. No hay un protocolo claro de a dónde ir: podés ir a Inspección o a la Institución Nacional de Derechos Humanos. Algunos lo han hecho, pero no sabemos cómo termina; estamos justo conversando con la Institución para saber qué pasa después de que se plantea un caso.

Igual ese debería ser siempre el último recurso, porque lo primero es tratar de que se incluya naturalmente. Ahora, desde ProEdu, estamos haciendo capacitaciones sobre el tema en todo el país, con un fondo de la ANII y con el apoyo Plan Ceibal. Capacitamos docentes en un taller sobre qué es la educación inclusiva, también hablamos sobre qué es el Derecho, la ética y en particular la ética de un educador. Luego, en un curso onlinesobre la plataforma Ceibal, hicimos un diseño universal para que el docente tenga una herramienta y la pueda aplicar en el aula. También queremos empezar talleres con las autoridades de las instituciones educativas.

¿La resistencia es mayor en la dirección de las escuelas o entre los propios docentes?

Yo creo que los docentes están preparados, hay barreras reales: a veces faltan recursos o los grupos son muy numerosos. Entonces, el problema no es el niño en situación de discapacidad que ingresa sino que tenés un grupo de 35 alumnos.

Si tenés que reclamar algo no es “sacame la inclusión” sino que querés un grupo más pequeño o un asistente de aula, pero no que ese niño venga con un asistente porque yo tengo un grupo de 35. Siempre el foco termina en el niño, niña o adolescente con discapacidad cuando en realidad el problema es que el grupo es numeroso.

Red Mandela

ANEP cuenta con proyectos de cooperación internacional que están en fase de implementación relacionados a las guías de UNESCO de 2017, que brindan herramientas para abordar la diversidad y las situaciones de discapacidad.

Otro proyecto, según Verocai, es extender la Red Mandela de UNICEF “que se está dando en educación inicial y primaria, hacia la educación media”. La Red de Escuelas Inclusivas Mandela lleva adelante estrategias de educación inclusiva desde el año 2014 y su objetivo es concientizar que la educación inclusiva es posible y promover sus aprendizajes para que otras escuelas inicien el mismo proceso y se integren a la Red.

¿Este proyecto de capacitar a la directiva quién lo apoya?

Estamos buscando recursos para llevarlo adelante. En verdad, es un proyecto que tenemos hace mucho tiempo pero estamos viendo cómo canalizarlo en base a las guías de UNESCO del profesor Mel Ainscow (de la universidad de Manchester) que nos va a apoyar en el diseño de este proyecto y que brinda conceptos sobre cómo transformar las culturas de las instituciones educativas. Para transformar la práctica en el aula, tenemos que hacer una transformación cultural. La transformación de la cultura te pone indicadores; por ejemplo: ¿se sienten todos/as los/as niños/as bienvenidos?; ¿por qué?

Lo legal no es mi fuerte pero sirve porque se sabe que existe y se ha llevado a diferentes escuelas. Pero la realidad es que, a pesar de los esfuerzos, nosotros hicimos un formulario el año pasado junto con el grupo de trabajo, la asociación Down y la FAU (Federáción de Autismo del Uruguay) para relevar datos de las experiencias. El 50% de los casos que han manifestado rechazos de ingresos a las escuelas son por casos de discapacidad.

¿A dónde van estos niños y niñas que son rechazados?

Muchas veces terminan en educación especial, en educación compartida y si no, a veces, hay niños de 3 años que están haciendo medio horario y la otra mitad del tiempo están con la familia en sus casas. Hace unos días, en un curso, nos encontramos con una mamá que tiene una hija de 13 años (es decir que hace años que viene en esto). Está sola y la tiene que llevar y traer a todos lados porque tiene una discapacidad motriz. Es terrible cómo la sociedad no se da cuenta de todo lo que pasa ese niño o ese joven, todo lo que pasa una familia y cuáles son las barreras que tiene que enfrentar. En vez de allanar el camino, son las personas a las que les ponemos más trabas y se la complicamos más. Porque hasta eso de tener una escolaridad compartida: ¿qué niño se puede incluir si está dos días acá y tres días allá? Imagínate, medio horario acá y medio allá y las familias moviéndose en el medio de todo eso.

Lo que sucede con la escuela compartida es que además el niño no tiene ninguna continuidad, no tiene un lugar de pertenencia del aprendizaje. No es lo mejor para ellos.

Algunas investigaciones argumentan que lo mejor para el niño o niña con discapacidad y para el resto de los niños es una educación inclusiva. Inclusiva de verdad. No es que simplemente lo tengo y está ahí en un rincón, sino que el docente que sabe trabajar con la diversidad es un mejor docente para todos. Para poder trabajar bien en inclusión tiene que ser un docente que sea rico en estrategias, que trabaje de manera colaborativa, sabiendo qué es lo mejor para cualquier niño.

En 2019, 1.137 estudiantes en situación de discapacidad migraron de la educación inicial hacia otras propuestas. Un 30% de estudiantes que egresan de educación especial se inscriben en la educación media de ANEP y un 70% eligen otras propuestas de continuidad educativa.

¿Y cuáles son los apoyos diferentes que se precisan en el aula para un niño o niña con discapacidad?

Nosotros trabajamos desde la idea que educación inclusiva significa educación para todos. Después hay apoyos que debes hacer, por ejemplo si es un niño con TEA (Trastorno del Espectro Autista) pero es algo a contra horario.

Otra cosa es si necesita cierta asistencia en el aula para cosas puntuales (eso ya tendría que ser de la dinámica de la institución educativa). Sucede que te piden un asistente personal en el aula y 1) Te lo piden muchas veces porque está creado el Sistema de Cuidados, aunque ese no sea su fin, porque no están formados como asistentes pedagógicos y 2) yo siempre digo que el asistente pedagógico debe estar creado para el docente y que este pueda ser apoyado para trabajar con todos pero no generarle al niño una dependencia de una persona.

Si lo necesita para ir al baño en un momento dado está bien, o en alguna situación particular, que haya momentos que por su discapacidad le cuesten más. También puede ser que el medio le resulte agresivo y necesite una contención. Allí está bien, pero después tenés que apuntar a que ese niño llegue a la autonomía. Por ejemplo, en discapacidad intelectual se trabaja mucho en adelantar los temas y generalmente esos niños tienen apoyo a contra horario, entonces con la psicopedagoga de apoyo puede trabajar los temas de las materias que van a dar y así cuando va a clase tiene el tema más digerido.

Instituciones

La Dirección Sectorial de Integración Educativa se creó en 2015. Tiene tres áreas de política educativa: 1) El sistema de protección de trayectorias educativas; 2) la inclusión educativa; 3) la ampliación del tiempo educativo.

ANEP cuenta con una mesa de trabajo interinstitucional integrada por cuatro subsistemas: educación inicial y primaria; educación técnico profesional; educación secundaria y formación en educación. Se trabaja con las áreas que están relacionadas con educación inclusiva, como la Dirección Sectorial de Jóvenes y Adultos, la Dirección de Derechos Humanos y la Dirección Sectorial de Integración Educativa de Codicen. El objetivo de la mesa es la continuidad educativa y llegar a acuerdos conceptuales sobre cómo trabajar la inclusión educativa.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2019/6/mercedes-viola-para-transformar-la-practica-en-el-aula-tenemos-que-hacer-una-transformacion-cultural/?_ga=2.82689622.1990768589.1562264765-90676065.1558396076

Imagen tomada de: http://fiis.org/wp-content/uploads/2016/10/Mercedes-Viola.jpg

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Educar para incluir

Por: Carmen Landívar de Colonna.

“La educación inclusiva empieza en cada uno, cuando miramos al otro y reconocemos que la diversidad es parte de la naturaleza humana” (Minedu, 2019).

Desde la pedagogía, es un término que hace referencia a la actitud positiva de respuesta a la diversidad desde las instituciones educativas, principalmente la escuela. La inclusión trasciende lo que se conoce como integración, pues aparece como un derecho humano indiscutible. En el Perú lo establece la Ley N° 30797, Art. 19-A, que promueve la educación inclusiva (21/6/2018): el Estado garantiza la creación e implementación de los servicios de apoyo educativo para la atención en educación inclusiva, desarrollando acciones de sensibilización, capacitación y asesoramiento a la comunidad educativa en atención a la diversidad.

La inclusión propone un currículo común para todos en el que implícitamente vayan incorporándose algunas adaptaciones, según las características personales y grupales del alumnado. Así, contribuye a evitar desigualdades y segregación en las instituciones educativas. La escuela inclusiva ha de promover el análisis crítico de los modelos pedagógicos imperantes, de los programas y los proyectos educativos para afrontar adecuadamente los retos de la diversidad. En la actualidad, todavía encontramos alumnos que, según sus características, reciben los apoyos generalmente fuera del aula regular.

La inclusión en el Perú es de interés educativo en la actualidad y es investigado por muchos docentes en quienes se ha elevado ese afán de servicio que es parte de ser maestro. Resulta necesario que los maestros de todos los niveles educativos estemos preparados para ser competentes en la toma de decisiones pedagógicas, según las necesidades de cada estudiante. De esta manera será posible mejorar los aprendizajes, innovando en estrategias que redunden en la calidad educativa.

Las reformas demandan un proceso de reestructuración global para responder a la diversidad. Se debe promover en las escuelas una cultura de colaboración y apoyo mutuo entre profesores, una verdadera integración, diálogo, trabajo en equipo y que seamos capaces de poner en práctica capacidades y modelos de relaciones interpersonales, las cuales quisiéramos que nuestros alumnos practiquen.

A todas estas capacidades debe aspirar el perfil de la formación de los docentes, pues una de las brechas que hay que acortar es la insatisfacción de los docentes en su formación inicial, y continuar en el largo camino de su perfeccionamiento continuo.

La educación inclusiva es, pues, una manera de responder a los retos de la educación del siglo XXI.

Fuente del artículo: http://www.elperuano.pe/noticia-educar-para-incluir-81191.aspx

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Uruguay: Los padres de una adolescente con discapacidad intelectual relatan las dificultades que enfrentó su hija en el sistema escolar

América del Sur/Uruguay/ladiaria.uy

Melina Álvez tiene 13 años. Nació con 29 semanas y pesó apenas un poco más de un kilo. Tiene una discapacidad intelectual. Vive en el centro de Montevideo con su padre Manuel, su mamá Alicia y su hermana Luana, de 8 años.

Pocos meses después de haber nacido, la mamá comenzó a notar que no tenía fuerza en los movimientos y decidió consultar a una pediatra, que no le prestó mucha atención. Meses después notó que no fijaba la vista y por eso decidió insistir. En aquel momento se le diagnosticó una discapacidad intelectual y se determinó que tenía dificultades en el aprendizaje y en la comunicación.

El ingreso escolar fue difícil; nunca se sintió cómoda con sus compañeros ni con sus maestras. “El grupo no es muy allegado ni unido y eso hace que sufra bastante”, relató su mamá Alicia. En la misma línea, el padre agregó: “ella siente que no la aceptan y la maestra que tuvo el año pasado nos decía que ellos van por un camino y ella va por otro. A su vez, la maestra de la escuela N° 206 (escuela especial a la que Melina asiste) dijo que no la podemos sacar de la escuela común para que pueda seguir vinculándose”.

El rendimiento escolar de Melina depende mucho de la maestra que le toque cada año. “La maestra actual está estudiando para psicopedagoga y nos tranquilizó al decirnos ‘no te preocupes Alicia que yo ya averigüé todo y sé bien cómo es el tema, yo la siento adelante, le hablo y si veo que tiene algún problema voy y le doy una manito’”, comentó Alicia. Sin embargo, mencionó también que en la clase son 17 alumnos y que eso “dificulta la atención en Melina”.

Aunque hay algunas cosas que Melina no puede realizar en clase al mismo ritmo que sus compañeros, concurre a clases de apoyo extracurriculares y la maestra intenta “ponerle otras cosas distintas, porque Meli va hasta las 3 cifras, ya que su gran problema es con la matemática y las letras”, explicó su padre.

Algunos días de la semana, Melina se levanta a la mañana para ir a la escuela común y otros días va a la escuela especial. Además, participa del centro de atención a las dificultades del aprendizaje Integra, donde se vincula con psicopedagoga y psicomotricista. “Todo el año le damos herramientas, ella se destaca en el dibujo y queremos mandarla pero nuestras posibilidades económicas no nos permiten hacerlo”, comentó Manuel.

En Uruguay existen 2.323 escuelas públicas de educación inicial y primaria, de las cuales 191 son de educación especial, según datos del CEIP, de abril de 2016. La escuela N°206, a la que asiste Melina, trabaja con niños y niñas en situación de discapacidad intelectual.

El año que viene finaliza la etapa escolar y las preocupaciones sobre el futuro de Melina aumentan. Les recomendaron una UTU que ya tiene experiencias en trabajar con personas en situación de discapacidad intelectual y donde, según sostienen, podrá estudiar lo que ella quiera. “Melina no quiere probar en otro lado, porque allí ya sabe que han trabajado con gente como ella”, reflexionó Alicia.

La barrera más difícil para Melina es la falta de interacción con los compañeros de clase, algo que no le permite sentirse parte de su entorno. Lo mismo sucede cuando visitan otros lugares: “si salimos, ella te pide para volver a casa, no se siente cómoda”, explican sus padres.

Cada año escolar ha sido diferente. Sus padres reiteran que el rendimiento depende mucho de la maestra que le toque. “Por ejemplo, en tercero no se llevaba con la maestra”, recordó Alicia, amargada y afligida por los recuerdos de aquel año. La respuesta de la dirección de la escuela tampoco conformó a la familia. Según contó Alicia, las autoridades le dijeron que cuando Melina se sintiera mal, no la llevaran. “Y yo me preguntaba, ¿cómo puede ser que no se lleve con la maestra y que ellos me terminen llamando a mí, que tengo que dejar de trabajar, para que la vaya a buscar? No nos daban ninguna respuesta ni tranquilidad”.

Al comenzar el año habían arreglado para que Melina fuera a la escuela especial N° 206 donde asisten únicamente niños y niñas en situación de discapacidad pero su directora pidió que Melina no vaya exclusivamente a ese centro, porque ella “no tiene tantos problemas como para venir solo a la 206”. El año anterior, a Manuel y a Alicia le habían dicho que tampoco podía seguir yendo a la escuela común. “Llega un momento que ya no sabés para dónde vas a agarrar, porque te dicen cosas opuestas”, se lamenta la madre.

Dato

Integra es un centro de atención a las dificultades del aprendizaje que busca dar una atención integral y multidisciplinaria a las problemáticas de dificultades psicológicas, psicopedagógicas, motrices y del lenguaje.

Los padres de Melina nunca recibieron asesoramiento sobre cómo proceder con la escolaridad de su hija, más allá de lo que les dicen en la dirección o las maestras de las escuelas a las que Melina ha estado vinculada: “siempre nos dicen a nosotros que la ayudemos en casa y la estimulemos, para que ella sepa ir a un supermercado y hacer las actividades de la vida diaria”.

En Integra, por ejemplo, les dijeron que Melina debía ir a la escuela común para fortalecer su relacionamiento con el entorno. Además, allí le recomendaron la UTU para que ingrese el año que viene; “allí, ella va a tener apoyo porque los adscriptos son muy bien”, les explicaron.

El mundo y las preguntas

Sus padres están convencidos de que Melina tiene que salir más y “prepararse para el mundo”. “Ella tiene que leer, saber las cosas e interpretar los números. Por eso nos esforzamos en mandarla a las escuelas”, comentó Manuel.

En paralelo a su asistencia a ambas escuelas y a Integra, Melina descubrió otras pasiones: dibujar y cocinar. “Siempre me pregunta si puede y yo la aliento a qué sí. Al principio todo le da miedo, por desconocimiento, pero después hace las cosas sola y no puede creer, porque le salen bien”, relató Alicia, sin disimular su orgullo.

En la vida diaria, se maneja sola con muchas tareas, por ejemplo con la higiene. Sin embargo, para lo que sí necesita ayuda es para las tareas domiciliarias: “siempre nos dice que nunca tiene deberes porque no le gusta hacerlos, pero ahí nos ponemos nosotros a revisar y la ayudamos”.

El deporte nunca le gustó pero ellos creen que es por la falta de capacitación de los profesores. “Una vez la becaron en el Biguá pero la tiraron al agua así nomás y se asustó mucho. De allí no quiso volver a ingresar más”, recordó su madre. Manuel agrega que “tenían que haberle sacado el miedo de a poco, pero no había ningún profesor que la ayudara”. Alicia logró acomodar sus horarios laborales para acompañarla pero “me pasaba la hora al lado de ella y no se quería meter al agua porque le daba miedo. Ningún profesor se acercaba mientras estábamos allí. Vos los mirabas y hacían la de ellos”, comentó.

Otra interrogante que se plantea la familia es que las chicas van creciendo y “una de nuestras mayores preocupaciones es la vivienda para Melina y Luana. Yo quisiera que nos entreguen una vivienda a pagar por nosotros pero necesitamos más facilidades para eso”, acotó Manuel. La discapacidad de Melina, explican, encarece su vida por la cantidad de actividades que tiene que desarrollar. Si bien Manuel trabaja en la portería de un edificio y Alicia es cocinera, sus ingresos son limitados y no perciben ninguna prestación del Estado.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2019/6/los-padres-de-una-adolescente-con-discapacidad-intelectual-relatan-las-dificultades-que-enfrento-su-hija-en-el-sistema-escolar/?_ga=2.255809096.1990768589.1562264765-90676065.1558396076

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Libro: Mirando a la Discapacidad con Humor

Detalles del libro:

GLOBAL
CATEGORÍA
Año: 2015
Editor: INICO
Páginas: 153 páginas
Idioma: español
Desde: 03/07/2015
Tamaño: 10.84 MB
Licencia: Pendiente de revisión

Contenido:

Reír es bueno y saludable y nos ayuda a afrontar la vida de otra manera. Es fundamental saber reír con los demás y saber reírse de uno mismo. Si tenemos esas dos claves presentes, sabremos por un lado participar de la alegría de otros, de su humor, de sus buenos momentos, y sabremos hacerla nuestra. Por otro lado, sabremos también relativizar las cosas, aceptar las críticas y ser autocríticos, mantener la alegría en los momentos más complicados, no dejar de ser humildes y sobreponernos a las dificultades afrontando lo que nos venga con espíritu positivo.

Cuando al llegar al número 50 del Boletín Integra se nos ocurrió darle una especial relevancia, hicimos cábalas para conseguir ajustar ese 50 con la celebración de las IX Jornadas Científicas Internacionales sobre Personas con discapacidad. Eso nos proporcionaba un marco ideal para recalcar y enlucir las bodas del oro del Integra. Y a la vez, se nos ocurrió el producto ideal, en forma de libro, que recogiese el devenir de los 50 números y los 19 años de Integra desde una perspectiva diferente. Esa perspectiva fue la del humor a través de su viñeta, la nota de humor, que ha sido una de las constantes del boletín número tras número.

El libro que tienes en las manos es pues una forma de recordarnos a nosotros mismos con un toque de humor. Hemos querido aportar tres elementos. Por un lado, una reflexión sobre el momento en que se editó cada número del Integra, realizada por Miguel Ángel Verdugo, sobre las circunstancias del mundo de la discapacidad o del propio INICO en aquel momento. Por otro lado, un apunte cómico en relación a cada una de las viñetas que ilustraron cada uno de los números, realizado por Borja Jordán de Urríes, tratando de explicar su motivo y su porqué. Y finalmente, y gracias a la colaboración de un nutrido grupo de humoristas gráficos, una visión de la discapacidad desde el humor y desde la pluralidad de formas de entenderla. Por supuesto, y desde este planteamiento, hemos materializado la filosofía que pregonábamos en el primer párrafo. Hemos querido saber reflexionar y reírnos de nosotros y saber reírnos con el mundo de la discapacidad.

Descargar: https://openlibra.com/es/book/download/mirando-a-la-discapacidad-con-humor

Fuente: https://openlibra.com/es/book/mirando-a-la-discapacidad-con-humor

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Estudiar con adaptaciones, aprobar y no titular, un callejón sin salida

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León reconoce, en una sentencia pionera, que no dar la posibilidad de titular la ESO a una alumna con discapacidad intelectual supone una vulneración de sus derechos fundamentales.

Víctor Saura

Irene González Magdaleno tiene síndrome de Down, además de otros problemas de salud asociados (problemas de visión, escoliosis) que elevan su grado de discapacidad por encima del 65%. Pero también, a lo largo de sus 20 años, ha tenido unas ganas enormes de aprender y de vivir, y por eso ha sido siempre una excelente estudiante. Durante toda la escolaridad obligatoria, en Cuéllar (Segovia), casi siempre sacó notables y sobresalientes, pero al acabar 4º de la ESO en su instituto le comunicaron que no iba a graduar. La razón que le dieron: esas buenas notas se debían al hecho de que había cursado algunas asignaturas con adaptaciones curriculares significativas y que, por tanto, no daba el nivel.

Para Irene el título de la ESO no es un capricho ni un trofeo con el que decorar la pared, sino que lo necesita para acceder a la que le gustaría que fuera su próxima etapa formativa, un grado medio de administración. Pero para acceder a un ciclo formativo necesita la ESO y, como no la tiene, ahora mismo está cursando una FP Básica de electricidad, que es la única oferta formativa para esta etapa de formación postobligatoria que tenía a su alcance en Cuéllar. «Este año lo ha cursado todo sin adaptaciones y ha aprobado todas las materias troncales», añade su madre, Chus Magdaleno. Irene sabe que jamás será electricista, pero sigue demostrando que le gusta estudiar.

La perversión del sistema

Cuando los padres de Irene supieron de la negativa del centro a concederle el graduado le respondieron lanzándole un órdago: “Si el problema son las adaptaciones curriculares significativas, pues que repita el curso con adaptaciones curriculares no significativas”. Pero la dirección se negó. Entonces la familia recurrió a la dirección provincial de Educación, que avaló la decisión del centro, y a partir de aquí se inició el litigio judicial que la semana pasada desembocó en una sentencia pionera de la sala del contencioso administrativo del TSJ de Castilla y León. Según la sentencia, la decisión de no permitirle realizar la ESO por su cuenta supone una vulneración de los derechos de la estudiante y una discriminación, y el hecho de que las adaptaciones sean un impedimento para obtener el título es una perversión del sistema.

«La Administración –apunta la sentencia 172/2019, de 24 de junio de 2019– al concluir que, pese a que se aprobaron todas las asignaturas con adaptaciones curriculares significativas, no se habían alcanzado las competencias básicas y objetivos de la etapa, convirtiéndose dichas adaptaciones, al no haberse permitido la renuncia a las mismas, en un obstáculo o limitación para dicha titulación, es por lo que dichas adaptaciones han venido a significar de facto una discriminación que ha impedido a la alumna alcanzar los objetivos y la titulación correspondiente a dicha etapa, por lo que se ha de convenir que con ello se provocan unos efectos perversos de las citadas adaptaciones curriculares que
se han convertido no en una medida para obtener una educación inclusiva».

Así, el tribunal confirma la posición de la fiscalía, que en este asunto se puso del lado de la familia. “La fiscal hizo un informe demoledor, en el que venía a decir que si la permites estudiar con adaptaciones y no titulas, y luego no la permites estudiar sin adaptaciones la estás abocando a un callejón sin salida porque no va a conseguir el título haga lo que haga”, recuerda Magdaleno.

Camino del Supremo

¿Significa esto que, según el tribunal, las adaptaciones curriculares no deben ser un impedimento para la titulación?, ¿o significa que la vulneración de derechos se produce solamente porque no se le permite repetir curso sin adaptaciones? “Hemos pedido varias aclaraciones sobre la ejecución de la sentencia, el tribunal confirma que se ha vulnerado un derecho pero no cómo se repara el daño causado”, comenta Magdaleno. Con todo, es bastante probable que el asunto acabe en el Tribunal Supremo, bien sea porque la dirección provincial presente recurso o porque lo haga la familia, puesto que había pedido que el tribunal se pronunciase directamente a favor de la concesión del título y en este punto falla en su contra.

La sentencia establece que la resolución de la Consejería no es conforme a derecho, por vulneración del derecho fundamental a la educación en igualdad de condiciones, pero la pretensión última de Magdaleno es que la Justicia reconozca sin ambages lo que establece el artículo 22.7 de la Ley Orgánica de Educación (LOE), y que sigue vigente ya que no fue derogado por la LOMCE: “Las medidas de atención a la diversidad que adopten los centros estarán orientadas a la consecución de los objetivos de la educación secundaria obligatoria por parte de todo su alumnado y no podrán, en ningún caso, suponer una discriminación que les impida alcanzar dichos objetivos y la titulación correspondiente”.

La advertencia de Naciones Unidas

De hecho, uno de los puntos del informe elaborado hace un par de años por el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, en relación al cumplimiento por parte de España de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, era precisamente el de la titulación. Entre muchas otras críticas y aspectos que mejorar, el Comité no dudaba en calificar de injusto que en España se permita que muchos alumnos que finalizan la ESO con adaptaciones curriculares “no obtengan la misma titulación que sus compañeros”.

En este sentido, hace unos meses unos padres de Sant Boi (Barcelona) con una problemática similar iniciaron una recogida de firmas a través de change.orgpara que el Gobierno apruebe una legislación que reconozca el título de la ESO adaptado. Llevan casi 140.000 firmas, pero el parón electoral abortó la interlocución que se había abierto con el Ejecutivo a finales de 2018. Según explica Joan Cabezas, el padre promotor de esta iniciativa, en las últimas semanas han recibido una carta del Defensor del Pueblo en la que les confirman que la legislación no prevé este título pero que el Gobierno en funciones prevé una modificación legislativa para hacerlo posible.

“Irene quiere estudiar, le apasiona estudiar y le dedica mucho tiempo”, subraya su madre, Chus Magdaleno. “A pesar de tener una discapacidad –añade–, Irene nunca ha ido a una escuela a calentar la silla, sino que va a aprender, a participar y a convivir, como el resto de los alumnos, y por supuesto a obtener lo mismo que el resto cuando se aprueban unos exámenes”.

“¿O sea que ya puedo estudiar para ser administrativa?”, le preguntó Irene a su madre cuando le explicó que había salido la sentencia. “Todavía no”, le contestó Chus. “Y entonces… ¿de qué me sirve ganar?”.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/07/04/estudiar-con-adaptaciones-aprobar-y-no-titular-un-callejon-sin-salida/

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Los estudios y los derechos adquiridos

República Dominicana / 30 de junio de 2019 / Autor: Neris Abreu Comas / Fuente: Al Momento

La Constitución Dominicana del 2010, en el artículo 63, elevó y reconoció el derecho a la educación como un derecho fundamental, lo cual le otorga una nueva dimensión humana y legal a ese derecho esencial, muchas veces conculcados en la práctica por el propio Estado y los particulares.

Dispone la Constitución que “toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones.”. No obstante ese reconocimiento esencial, la realidad es que en República Dominicana y otros países, este mandato  ha encontrado un conjunto de escollos o limitaciones para niños, adolescentes y adultos, para los cuales es letra muerta el contenido esencial del artículo 63 de la Carta Magna.

Entre los grandes obstáculos que encuentran los estudiantes, en la mayoría de las Instituciones de Educación Superior, para que se le reconozca el derecho a la educación, está la existencia de prácticas o normas, no conforme con la constitución, que consideramos de ilegales, injustas y absurda, consistente en establecer la caducidad o prescripción de estudios y asignaturas cursadas luego de 5 o más años, y que afecta a quienes se proponen continuar una carrera o convalidar las asignaturas cursadas para transferirse a otra institución.

La práctica o norma para condenar con la caducidad los estudios y asignaturas aprobadas, ha encontrado justicia en el Tribunal Constitucional Dominicano, quien mediante Sentencia 081-16, de fecha siete de abril del 2016, estableció un precedente vinculante de suma importancia para la comunidad académica superior, que debe impactar en el Ministerio de Educación Superior y las instituciones educativas superiores, las cuales deben revisar, adecuar o armonizar sus reglamentos, normas, disposiciones académicas y administrativas, que violan el artículo 6 de la Constitución, el cual establece que “todas las personas y los órganos que ejercen potestades públicas están sujetos a la Constitución, norma suprema y fundamento del ordenamiento jurídico del Estado y precisa dicho mandato que “son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución.”

Establece la Constitución, en el artículo 110, sobre la irretroactividad de la ley y los derechos adquiridos, que “La ley sólo dispone y se aplica para el porvenir. No tiene efecto retroactivo sino cuando sea favorable al que esté subjúdice o cumpliendo condena. En ningún caso los poderes públicos o la ley podrán afectar o alterar la seguridad jurídica derivada de situaciones establecidas conforme a una legislación anterior, como es obligar a un estudiante a repetir una asignatura o conjunto de asignaturas ya aprobadas.

Para reforzar el indicado artículo de los derechos adquiridos, la Sentencia 081/2016, del 7 de abril del 2016, en la página 30, del Tribunal Constitucional, establece que “la recurrente finalizó sus estudios en el mil novecientos ochenta y cuatro (1984), por lo que resulta acreedora de derechos adquiridos que no pueden ser desconocidos”.  Ese precedente que ha sido silenciado o desconocido, constituye un acto de derecho y justicia para quienes han tenido que suspender sus estudios o que necesitan terminar un programa académico en su misma institución académica  o transferirse a otras.

En realidad y generalmente, los que suspenden, o se transfieren a otra Institución de Educación Superior, encuentran  tres grandes limitaciones violatorias de la Constitución y de la sentencia aludida, como son: 1- No pueden tener más de cinco años fuera del sistema de educación superior; 2- solo les convalidan el 50% de las asignaturas aprobadas, y 3- solo le reconocen aquellas asignaturas que tienen menos de 5 años de haber sido cursadas.

Con la decisión de no convalidación de asignaturas, luego de 5 años de cursadas, se viola no solo el principio constitucional de los derechos adquiridos, previstos en el artículo 110 de la constitución y el derecho fundamental a la educación, sino que se desconoce dicho derecho, ahora reivindicado por el precedente vinculante del Tribunal Constitucional.

Conforme nuestro análisis jurídico, al reconocer el Tribunal Constitucional que los estudios realizados, forma parte de los derechos adquiridos, y partiendo de la máxima que establece que él puede lo más puede lo menos, se desprende un alcance legal para las asignaturas cursadas, las cuáles no prescriben luego de ser aprobada, por lo que no es necesario la repetición de asignaturas, a menos que se demuestre insuficiencia de conocimientos, previo a una evaluación al respecto, previsto en los reglamentos de las instituciones de educación superior.

Al disponer el Tribunal Constitucional que los estudios realizados entran en  la categoría de los derechos adquiridos, el Sistema de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, debe armonizar sus normas a todos los niveles, tomando como referencia en el amparo constitucional para los estudios y asignaturas cursadas, los cuales no pueden ser desconocidos, debido a que forman parte de la seguridad jurídica y sientan un precedente de trascendental importancia, para el fortalecimiento del Estado Constitucional Democrático y de Derecho, con el cual todo debemos estar comprometidos.

Fuente del Artículo:

Los estudios y los derechos adquiridos

Fuente de la Imagen:

https://www.unicef.org/republicadominicana/education.html

ove/mahv

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Argentina: Lanzan una web para ayudar a las familias a exigir el derecho a una educación inclusiva

Argentina / 30 de junio de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: Télam

Se trata del sitio www.porunaeducacioninclusiva.org que brinda herramientas y recomendaciones para que las familias de niños y jóvenes con discapacidad puedan elegir y agilizar tramites referentes a su educación y salud.

La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) lanzó una página web que brinda herramientas para que las familias de niños y jóvenes con discapacidad utilicen para exigir que se cumpla el derecho a una educación inclusiva.

El sitio www.porunaeducacioninclusiva.org visibiliza los obstáculos más frecuentes que las personas con discapacidad deben enfrentar en las escuelas, como la negativa de inscripción y dificultades en cuanto a la accesibilidad, entre otras.

”Ninguna escuela pública o privada puede rechazar la inscripción o reinscripción de una persona por motivos de discapacidad”, explica la página que otorga recomendaciones y modelos de reclamo para presentar ante escuelas y los ministerios de Educación y Salud.

https://twitter.com/ACIJargentina/status/1143157736831627264

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, tratado con jerarquía constitucional (ley 27.044), establece en su artículo 24 que las personas con discapacidad tienen derecho a estudiar y aprender en escuelas comunes con los apoyos y ajustes que sean necesarios, y no pueden quedar excluidas del sistema general de educación.

Fuente de la Noticia:

https://www.telam.com.ar/notas/201906/370197-lanzan-una-web-para-ayudar-a-las-familias-a-exigir-el-derecho-a-una-educacion-inclusiva.html
ove/mahv
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