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México: La Ludoteca Matemática Interactiva, una forma divertida de aprender en internet

México / 20 de mayo de 2018 / Autor: Omar Páramo & Francisco Medina / Fuente: UNAM Global

 

La primera edición de la Ludoteca inició con 20 ejercicios grabados en discos compactos y distribuidos de mano en mano

Desde hace poco la Ludoteca Matemática Interactiva está en la red, con más de 180 ejercicios diseñados para desarrollar las capacidades necesarias para resolver todo tipo de problemas, desde aquellos pensados para un alumno de primaria hasta los dirigidos a estudiantes de licenciatura, y todo empezó hace 25 años, cuando un matrimonio de profesores universitarios, María y Héctor, decidieron encontrar la mejor manera de hacer que los números fueran divertidos para su pequeña sobrina, Eréndira.

“Queríamos captar su interés e incentivarlo, pues algo que hemos notado después de tantos años de dedicarnos a esto es que todos los niños gustan de las matemáticas, hasta que llegan a la aritmética. Ahí entran en un bache del que pocos salen, por eso empezamos a pensar en maneras amenas para evitar esto. El experimento salió tan bien que al poco tiempo pensamos en pasarlo a entornos digitales”, señaló María Juana Linares Altamirano, quien trabaja en la Red Universitaria de Aprendizaje (RUA), una plataforma web desarrollada por la UNAM para apoyar la formación de su comunidad.

Aquel primer intento con el que los tíos de Eréndira hicieron que la pequeña comenzara a familiarizarse con el pensamiento matemático consistía en imaginar nueve arbolitos y acomodarlos en tres hileras de cuatro. “Si planteamos esto, algo hace ruido en las personas, pues suponen que deben tener 12, ¿pero y si pensamos de forma no convencional y dibujamos un triángulo con cuatro árboles por lado? Esta manera alternativa de concebir las cosas es la que intentamos promover primero en nuestra sobrina y, más tarde, en los usuarios de nuestro programa”, añadió Héctor de Jesús Argueta, quien al igual que su esposa también labora en la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC).

La primera edición de la Ludoteca Matemática Interactiva data de 1995 e inició con 20 ejercicios grabados en discos compactos y distribuidos de mano en mano, los cuales tuvieron tan buena aceptación que el matrimonio Argueta-Linares apenas podía abastecer las peticiones de maestros y padres de familia que solicitaban el material para sus hijos y alumnos.

“Intentamos darle la mayor difusión posible. Una vez nos prestaron una capilla para mostrarla ante alumnos de primaria y nadie llegaba. Era porque los niños estaban en catecismo, pero cuando lo hicieron los pequeños estaban tan entusiasmados comparando sus resultados y preguntando qué habían hecho bien y qué mal, qué nos demoramos mucho ahí. Este tipo de reacciones eran la mejor evidencia de que íbamos por buen camino”, apuntó María Linares.

La Ludoteca al alcance de todos

Desde hace décadas María y Héctor se dedican a la aplicación de software en la enseñanza en matemáticas (en especial para jóvenes en los primeros semestres de la carrera) y, por lo mismo, saben que para llegar a la mayor cantidad de usuarios ya no basta con tener un programa grabado en CD: la mejor opción es subir los contenidos a la red, y eso hicieron.

Con apoyo de la DGTIC, que les designó un grupo de becarios para echar el proyecto adelante, y el Instituto de Matemáticas, que les prestó su servidor, desde el 27 de enero la Ludoteca está en internet.

“El resultado: pasamos todo a HTML5, lo que significa que la Ludoteca Matemática puede correr en cualquier navegador, y desarrollamos más problemas, pasando de los 20 iniciales, a 180. En esta labor contemplamos a casi todo público, aunque aún nos falta crear algo para los de la tercera edad”, señaló Héctor Argueta.

Por ejemplo, expuso el maestro en Ciencias, uno de los retos para estudiantes de licenciatura es el de dibujar un círculo tangente a tres circunferencias otorgadas de manera previa, con lo que tiene para entretenerse un rato, al tiempo que desarrolla estrategias alternas de pensamiento, y como éste hay cientos de ejercicios más.

Aunque la Ludoteca está diseñada para que los alumnos resuelvan esta serie de desafíos con apoyo de sus profesores, también puede ser utilizada por cualquier interesado, de forma autodidacta, en la dirección electrónica http://newton.matem.unam.mx/ludotecamat/.

A lo largo de estos años el matrimonio Argueta-Linares ha recibido mucha retroalimentación, lo que le ha ayudado a perfeccionar sus dinámicas. “Cada vez estamos más convencidos de las ventajas de este sistema que equivale a tener un profesor disponible las 24 horas del día y que nunca se cansa”.

A decir de Héctor Argueta, las actividades interactivas involucran más a los usuarios, especialmente a los niños, y está constatado que no se obtiene el mismo entusiasmo con un libro estático. “Pero la mejor evidencia de que el sistema resulta efectivo es nuestra sobrina, Eréndira, que aunque no estudió matemáticas, es científica. El saber de números y de lógica matemática le ayudó mucho ahora que entró a la maestría; gracias a ella sabemos que lo lúdico funciona”.

Fuente de la Noticia:

http://www.unamglobal.unam.mx/?p=38891

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Mariano Narodowski: «Si cada clase social va a una escuela diferente, aprendemos entre iguales y no entre distintos»

Argentina / 20 de mayo de 2018 / Autor: José Thomas / Fuente: MDZOL

El profesor del Área de Educación de la Escuela de Gobierno de la UTDT y autor del libro «El Colapso de la Educación» dialogó con José Manuel Thomas en el programa «Uno nunca sabe» en Radio MDZ sobre cómo encarar las problemáticas que atraviesa el sistema educativo en el país.

 

Fuente de la Entrevista:

https://www.mdzol.com/nota/794950-mariano-narodowski-si-cada-clase-social-va-a-una-escuela-diferente-aprendemos-entre-iguales-y-no-entre-distintos/

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Filosofar en la rebelión de los saberes

Venezuela / 20 de mayo de 2018 / Autor: Enrique Contreras Ramírez / Fuente: Aporrea

De allí que la política, dentro del marco de la rebelión de los saberes, en su significado radical, es una reyerta en lo ideológico, político e incluso militar por las formas de organización socio-económica que ha de tener nuestras sociedades, libre de todo tipo de dominación, de relación opresor-oprimido y de cualquier imposición en esa relación de poderes…

Para América Latina, la política debe entenderse, como el espacio rebelde de la imaginación creadora, que debe concentrarse en desconstruir los presupuestos teóricos fundacionales de la dominación eurocentrista en todos los órdenes y poder recuperar lo que para muchos es el paradigma de la «utopía perdida», ante la complejidad de un mundo globalizado que ha intentado aplastar las luchas por la emancipación de nuestra América Latina y de esta manera retomar el horizonte, para elaborar en colectivo una alternativa al actual modelo de dominación, llámese capitalismo o socialismo, fiel expresión de modelos de acumulación imperial que en la actualidad desbastan el planeta y donde los ESTADOS-NACIÖN, son convertidos en ESTADOS CORPORATIVOS, manejados por ese ESTADO PROFUNDO que alimenta el imperio del gran capital.

De allí que la política, dentro del marco de la rebelión de los saberes, en su significado radical, es una reyerta en lo ideológico, político e incluso militar por las formas de organización socio-económica que ha de tener nuestras sociedades, libre de todo tipo de dominación, de relación opresor-oprimido y de cualquier imposición en esa relación de poderes, por lo tanto en esa reyerta tal aspiración se constituye en un objetivo irrenunciable, pues se trata de cómo hacer para que la inmensa mayoría de la población se encuentre en condiciones de igualdad en el más amplio sentido y para tales fines se requiere construir el poder popular en una relación de horizontalidad, para poder salir y no quedar preso de los falsos discursos emancipatorios, de esa izquierda colonizada por el eurocentrismo, que al llegar al poder gobierna en el teatro de la institucionalidad colonial, repitiendo y reproduciendo inclusive de manera más sofisticada el modelo de dominación.

Para los que militan en la «utopía perdida», que no son otros que los resignados, los atrapados, los que militan en la «razón de la derrota», esos que predican que ya no hay nada que hacer por comodidad y que la globalización lo atrapo todo, se encuentran en la telaraña tendida del enemigo que decían combatir y que hoy por su conducta y razones, se constituyen en perversos aliados de los intereses del opresor. En la práctica dejaron de existir para ellos y de manera subalterna y servil funcionan para otros, cercenan su existencia y dejaron de ser seres para sí.

Lo contrario a esta posición, sostenemos que si es posible diseñar una estrategia en colectivo, desde todos los puntos de vista, con todos aquellos sectores que tienen conciencia de la necesidad de emancipar la patria, para desbaratar y erradicar tal dominación. Aquellas personas que no pueden decidir y orientarse por sí mismas no existen, no son; y por lo tanto, la lucha debe conducirse a viabilizar la capacidad de todos, es colectiva, es un compromiso histórico, es libertario. Esto sólo puede lograrse, en un proceso concientizador, que les permita a los seres humanos –tal y como lo plantea Paulo Freire- asumirse como tales.

El ser es histórico y si es histórico el sujeto no puede verse como un objeto por estar vinculado, hermanado a ese proceso ontocreador de razonar, de interpretar, de comprender, de entender y de pensar para tomar decisiones. El ser humano en su existencia se encuentra definido por una temporalidad, además de poseer una cosmogonía política, cosmogonía política que a muchos les permite visualizar la relación dominante-dominado.

FORMAR PERSONAS PENSANTES

Si el ser humano tiene estas capacidades como sujeto histórico, razón tendría nuestro Simón Rodríguez al señalar que los latinoamericanos podemos inventar nuestra propia existencia, nuestro propio modelo de sociedad y dejar de imitar modelos extranjeros ajustados a otras tierras, de otros continentes que en nada se parecen a lo que realmente somos y divorciados totalmente de nuestras realidades, donde el eurocentrismo ha jugado su papel dominante y que rechazara Simón Rodríguez al rebelarse frente al viejo orden colonial que impuso la subalternidad en el marco de la servidumbre.

Dentro de esa rebelión de los saberes, se encontraba para Simón la necesidad de formar personas pensantes, que comprendieran e interpretaran las realidades de una sociedad que para ese entonces respondía y hoy sigue respondiendo a los intereses del colonialismo de turno, que no han permitido la emancipación de nuestros pueblos, que no ha permitido desarrollar a plenitud las capacidades humanas de nuestra gente, de desarrollarse con identidad propia y que ha enajenado con su pensamiento la conducta de los latinoamericanos al hacernos pensar como ellos y no como nosotros.

Simón Rodríguez, produce la ruptura del pensamiento colonialista, con el pensamiento libertario que coloca la posibilidad real de la emancipación de nuestros pueblos, es el pensamiento sometido por el colonialismo el que se rebela en épocas de independencia con Bolívar, es el pensamiento que se alza con Zamora, es ese pensamiento que se sigue anidando en los pobres del campo y la ciudad en su subconsciente, esperando el momento propicio para rebelarse en teoría practica contra el opresor.

Se trata de una batalla entre los saberes, entre el opresor y el oprimido, entre modelos de sociedad en el marco de un juego político donde se quiere seguir imponiendo la dominación y el sometimiento frente a la rebelión y la defensa en la búsqueda de un modelo socio-económico que no tenga que ver con las viejas civilizaciones, llámese socialismo o capitalismo, para poder inventar una sociedad con verdaderos horizontes de humanización.

Hay necesidad entonces de rescatar nuestros saberes sometidos y a partir de los mismos, elaborar un corpus que en el plano de nuestro espacio latinoamericano, no pierda la perspectiva de la necesidad de reivindicar nuestra identidad guardada en nuestra propia historia, historia llena de luchas que en el fondo abrazan la esperanza de un mañana mejor.

Fuente del Artículo:

https://www.aporrea.org/actualidad/a253823.html

Fuente de la Imagen:

https://www.alfabetizaciondigital.redem.org/relacion-entre-filosofia-y-educacion-notas-para-repensar-el-quehacer-docente/

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‘Handia’, Platino al Cine y Educación en Valores

Los premios del Cine Iberoamericano se celebraron entre alegatos a favor de la igualdad

Los Premios Platino del Cine Iberoamericano, que se celebraron recientemente en Cancún, otorgaron el Premio Cine y Educación en Valores a Handia, el largometraje dirigido por Jon Garaño y Aitor Arregi. La cinta vasca que narra la historia real de Miguel Joaquín Eléicegui, El Gigante de Altzo, que ya triunfó en los Goya con diez galardones;en los Premios Feroz, ganando el premio a mejor música y cartel, y en el Zinemaldia, de donde salió con el premio especial del jurado y premio cine vasco.

Tras haber luchado en la Primera Guerra Carlista, Martín vuelve a su caserío familiar en Guipúzcoa y allí descubre con sorpresa que su hermano menor, Joaquín, es mucho más alto de lo normal. Convencido de que todo el mundo querrá pagar por ver al hombre más grande sobre la Tierra, ambos hermanos se embarcan en un largo viaje por Europa en el que la ambición, el dinero y la fama cambiarán para siempre el destino de la familia. Una historia inspirada en hechos reales.

En la quinta edición de los Premios Platino, la película más galardonada fue la coproducción chileno-española Una mujer fantástica, ganadora de cinco estatuillas, entre ellas la de mejor película iberoamericana de ficción, mejor dirección, para Sebastián Lelio, y mejor intérprete femenina, para Daniela Vega.

En esta edición se estrenó la categoría de actores en las series y fue Blanca Suarez, protagonista de Las chicas del cable, quien se llevó el premio a la mejor interpretación femenina.

El encargado de conducir la gala fue Eugenio Derbez, director, productor y guionista mexicano. Los premios fueron retransmitdidos por 18 canales de televisión para más de ochenta millones de hogares y en la gala se lanzaron alegatos por la igualdad, el rechazo a la diferencia y a la falta de oportunidades.

La actriz, directora, productora y formadora, Adriana Barraza fue premiada por su trayectoria, así como por su faceta docente con el Platino de Honor. – A. Valle

Fuente: http://www.deia.eus/2018/05/01/ocio-y-cultura/cultura/handia-platino-al-cine-y-educacion-en-valores

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Video: La mística de la educación del mundo Mexica

México/19 de Mayo de 2018/huffingtonpost

https://youtu.be/o0-uqlIeObI

Parte del poderío cultural de México-Tenochtitlán se debía a su particular sistema educativo, que garantizaba la educación a todos los jóvenes, no importando que fueran plebeyos o nobles.

Fuente: https://www.huffingtonpost.com.mx/2018/05/15/video-la-mistica-de-la-educacion-del-mundo-mexica_a_23434697/

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Por una educación de la pregunta

La novela no es el genero de las respuestas, sino el de las preguntas: escribir una novela consiste en plantearse una pregunta compleja para formularla de la manera más compleja posible, no para contestarla de manera clara e inequívoca; consiste en sumergirse en un enigma para volverlo irresoluble, no para descifrarlo.

Por Carlos Magro

Las preguntas siempre son importantes y necesarias. Nunca sobran. Menos en educación. Son un dispositivo fundamental en el proceso de enseñanza/aprendizaje como bien defendió durante toda su vida Paulo Freire: “La educación de la respuesta no ayuda nada a la curiosidad indispensable para el proceso cognitivo. Al contrario, ella resalta la memorización mecánica de los contenidos. Sólo una educación de la pregunta agudiza, estimula y refuerza la curiosidad”. (Paulo Freire. A la sombra de este árbol, p.19). También las respuestas cuando están vinculadas a las preguntas porque nos ayudan a pensar, reflexionar y construir. “Preguntar y responder son caminos constitutivos de la curiosidad.” (Paulo Freire. A la sombra de este árbol, p.20).

Y desde luego, son más necesarias que nunca en momentos como los actuales tan dados a la polarización y las respuestas rápidas, poco reflexionadas y nada constructivas. Son quizá más importantes que nunca en el ámbito educativo en el que parece haber un consenso generalizado sobre la necesidad de cambio pero donde escasea el tiempo para la reflexión, tanto a nivel de aula, como de centro, como de sistema global.

Las preguntas demandan tiempo. Formular preguntas, más si son colectivas, requiere de tiempo y disposición.

Las preguntas siempre abren posibilidades, facilitan el diálogo y nos empujan a la acción reflexiva. Las respuestas, por su lado, dan por cerrados los debates, en muchos casos certifican lo existente y, cuando no, nos lanzan a una acción irreflexiva y casi siempre inútil, cuando no directamente contraproducente.

Hoy en educación abundan respuestas y faltan preguntas. Abundan las opiniones y escasea el debate. Nos sobran tanto visionarios como inmovilistas. Parece que cualquiera es capaz de lanzar un diagnóstico sobre los males de la escuela y darnos su particular receta para la mejora. Hacerse preguntas es clave. Hacérselas en educación es un asunto vital.

Si no queremos entregar la responsabilidad de nuestros procesos y prácticas educativas a abstractos sistemas de medición y aspiramos a mantener un control democrático sobre ellas y sobre las maneras en las que evaluamos su calidad, es sumamente importante que se lleve a cabo un debate sobre aquello que nuestros esfuerzos educativos deberían tratar de conseguir (Gert Biesta, 2014). En educación debemos recuperar el debate sobre los fines de la educación. Hemos dedicado mucho tiempo a los métodos y poco a reflexionar sobre las metas. La escuela puede ser un factor para la transformación o para la exclusión, pero no es ni una institución neutra ni una institución reproductora. Devenir en una cosa, la otra, o algo diferente, es cuestión de los agentes implicados. Debemos decidir si queremos una educación para la igualdad o una educación para la exclusión. Si queremos ser agentes de transformación o de transmisión (Ramón Flecha y Iolanda Tortajada, 1991). Debemos decidir si queremos que nuestras escuelas sirvan para que los menores pasen de curso, aprueben exámenes y saquen buenas notas o para que aprendan a pensar y no acepten sin más la primera idea que les sea propuesta o que les venga a la cabeza (Rafael Feito, 2009). Debemos decidir si queremos formar consumidores acríticos e insolidarios o ciudadanos inquisitivos y participativos.

A-sombra-te. David Santaolalla https://flic.kr/p/bhZLR2

A-sombra-te. David Santaolalla https://flic.kr/p/bhZLR2

Todo acto educativo, sin importar si hablamos de educación infantil o universitaria, educación obligatoria o desarrollo profesional, tiene un propósito, busca unos fines. Por eso, preguntarnos por ese propósito,preguntarnos por los objetivos y por la finalidad última del proceso educativo, preguntarnos para qué educamos no es algo opcional sino consustancial al hecho de educar. Y es una pregunta que debemos hacernos tanto a nivel individual como colectivo.

El problema con las preguntas difíciles es que tendemos a evitarlas o a simplificarlas. O en el mejor de los casos, las reformulamos de tal manera que, de facto, en muchas ocasiones las cambiamos y las dejamos de lado. Nos evadimos de responderlas. Y esto sucede, en parte, con la pregunta sobre los fines de la educación. En los últimos años, como ha sostenido Gert Biesta, entre otros, y a pesar de que aparentemente el debate en torno a la educación no ha dejado de cobrar protagonismo, hemos reemplazado la pregunta sobre el fin de la educación por otras alternativas. Por ejemplo, en lugar de cuestionarnos en qué consiste una buena educación nos hemos hecho preguntas sobre la calidad de la educación.

El discurso educativo en los últimos años ha estado monopolizado por el concepto de calidad educativa. Pero no lo es lo mismo la bondad que la calidad. La primera es una pregunta normativa (una pregunta con objetivos, fines y valores), la segunda es ante todo una pregunta técnica, más preocupada por cuestiones como la eficacia y eficiencia de los procesos que por el fin último de esos procesos. La eficacia, por ejemplo, es un valor instrumental que nos informa sobre la capacidad de un proceso para lograr unos objetivos pero no nos dice nada sobre la pertinencia de esos objetivos, sobre si esos objetivos son deseables o no. Puede haber prácticas educativas eficaces que no queramos y, al revés, prácticas ineficaces que sean más deseables que otras. Hablar de eficacia es insuficiente. Debemos siempre preguntarnos para qué es eficaz y, también, eficaz para quién (Gert Biesta, 2010. Good Education in an Age of Measurement. Ethics, Politics, Democracy. Routledge. New York. p.14.)

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Florida Memory https://flic.kr/p/ofadxy

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La segunda pregunta que debemos hacernos –igual de complicada, por cierto– es ¿cómo podemos discutir y desarrollar nuestras ideas sobre la buena educación de una manera que vaya más allá de la simple articulación de nuestras preferencias personales?, es decir, cómo podemos ir más allá de las opiniones personales y abrir un debate sincero, profundo y amplio sobre los fines de la educación.

Gran parte del debate educativo que nos rodea hoy está centrado en los cómos y no en los porqués. Pero los cómos dependen de los objetivos. No podemos decir que una manera de hacer es mejor que otra. Todo depende de cuáles sean los objetivos que queramos alcanzar. Es decir, cualquier discusión en torno a los procesos, a las metodologías, a las formas de hacer las cosas estará condicionada fuertemente por un debate previo que establezca los fines.

El reto que tenemos delante está fuertemente determinado tanto por la falta de un lenguaje común como de tiempo disponible para un debate sereno y profundo. Ambas cosas son necesarias en todos los planos de la educación pero son especialmente necesarias en el contexto particular de cada escuela y de cada comunidad educativa.

Por otro lado, plantearnos la pregunta sobre qué es una buena educación nos lleva, como ha sostenido Gert Biesta, a asumir que ésta es una pregunta compuesta y que tratar de darle respuesta supone abordar la dimensión cualificadora de la escuela pero también su más que importante rol en el proceso de socialización de las personas y el muchas veces ignorado papel de la escuela en la construcción de la personalidad de cada uno, lo que él denomina “subjetivación”.

Para avanzar en un proceso de mejora escolar necesitamos poner en el centro de la conversación las cuestiones relativas a los valores, lo que realmente valoramos, y los fines que buscamos, sino corremos el riesgo de confundir los medios con los fines y hacer de los primeros los objetivos (Gert Biesta, 2010, p.13). Es importante recordar que los objetivos esperados de una escuela tienen que ver con valores y con actitudes tanto como con conocimientos y habilidades. No olvidemos que las escuelas son ante todo, empresas morales (Claxton y Lucas, 2013, p.5).

Para que los alumnos desarrollen una serie de valores tan importante es lo que sucede dentro del aula como la cultura escolar (Claxton y Lucas, 2013, p.5). Tan importante es la interacción alumno-profesor dentro del aula como lo que sucede fuera de las aulas, en los pasillos, en los patios, a la entrada y la salida, en el comedor, en los claustros, en las interacciones entre docentes y entre estos y las familias. El acercamiento debe ser global y sistémico.

Por último, cualquier proceso de cambio debe partir de un proceso previo de reflexión por parte de cada comunidad educativa en torno a los objetivos del cambio, los fines de la educación, el tipo de aprendizaje que se quiere fomentar, el tipo de enseñanza que se requiere para desarrollar ese tipo de aprendizaje y, finalmente, sobre el modelo de liderazgo y organizativo que se necesita (Claxton y Lucas, 2013, p.5). Todas las escuelas tienen la capacidad interna de mejora (Alma Harris, 2002. School Improvement. What’s in It for Schools? Routledge. London. p. 18.). Nadie puede decir a otros lo que tienen que hacer. Cada comunidad debe buscar sus propias soluciones y fomentar y gestionar el cambio después en sus instituciones.

La necesidad de reflexión afecta también a lo que sucede dentro de las aulas. Necesitamos un aprendizaje más reflexivo y una alfabetización en la reflexión. La educación escolar necesita entornos donde el aprendizaje gire en torno a la reflexión y el pensamiento y donde los alumnos aprendan a reflexionar constantemente sobre lo que hacen.

Parafraseando a Javier Cercas, podríamos decir que la educación no pertenece al genero de las respuestas, sino al de las preguntas y que educar consiste en capacitarnos para hacer preguntas complejas, para formularlas de la manera más compleja posible, no para contestarlas de manera clara e inequívoca; consiste en sumergirse en un enigma para volverlo irresoluble, no para descifrarlo. O, como también dijo Paulo Freire, que “la educación liberadora consiste en actos de la cognición, no transferencias de información”. Que un maestro no es quien da respuestas, “ni aquel que impone su saber, sino quien nos abre la puerta de la propia vida…Un maestro lo es por lo que sabe, pero sobre todo porque hace posible saber” (Marina Garcés, 2016. Fuera de clase, p.181)

Este texto es una versión del aparecido en las páginas 12-16 del libro Un viaje hacia el cambio educativo, introducción al Proyecto Escuelas Creativas de la Fundación Teléfonica y Ferran Adrià. Este libro y el resto de publicaciones del Proyecto se pueden descargar de manera gratuita aquí.

Fuente: https://carlosmagro.wordpress.com/2018/05/16/por-una-educacion-de-la-pregunta/

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