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El Sistema de Enseñanza Superior en Santiago de Cuba apuesta por la superación de sus profesionales

Cuba / 2 de enero de 2018 / Autor: Názin Salomón Ismael / Fuente: Sierra Maestra

Con la realización del espacio habitual “Ciencia en la mira”, la Universidad de Oriente despide sus actividades académicas por este año. El debate tuvo como objetivo socializar los principales resultados científicos, con enfoques pedagógicos, que ha obtenido el centro de altos estudios en el 2017, haciendo énfasis en los desafíos actuales del Sistema de Educación Superior cubano.

“Lo que distingue a la Educación Superior es la formación profesional”, comentó el Dr.C. Homero Fuentes González, uno de los panelistas del encuentro.

“El profesional debe tener una personalidad clara y precisa; profunda formación académica; compromiso con lo que se le encomienda; ser solidario, y capaz de transmitir valores a través de su desempeño, ya sea como directivo, investigador o profesor”. Por otra parte, lo que más se necesita en estos momentos, es que posea una buena formación científico-investigativa, porque así aumenta sus posibilidades de creación y transformación. De esta forma, no quedará como un repetidor de ideas establecidas, pero esto solo puede lograrse a través de la capacidad formadora profesional que logre adquirir”.

Cuba es uno de los países donde hay más profesionales con grado científico doctoral, pero a la vez son los que menos resultados y publicaciones tienen. Esta realidad, acentúa el requerimiento de mantener el propio contexto sobre lo universal a la hora de iniciar una investigación científica, y así buscar soluciones factibles a problemas de nuestra realidad. Debido a esto, surge la imperante necesidad de fomentar la práctica socio-profesional dentro de los adecuados paisajes culturales, en los centros de Enseñanza Superior.

Según la Dra.C Aleyda Márquez Rodríguez, “en la actualidad, la Educación Superior se está re-conceptualizando desde las distintas especialidades, en busca de un mayor desarrollo cognitivo. Por tanto, es necesario “potenciar las competencias y autogestión de los aprendizajes de didácticas especiales, de esta forma, tanto profesores como estudiantes, tendrán una actitud más activa a la hora de buscar conocimientos.

“Dentro de los cambios más urgentes se encuentra la superación inmediata de los directivos, ya que la pedagogía se materializa a través de la mentalidad de estos y de los docentes, en todos los niveles.

“También es de suma importancia, potenciar el trabajo hacia las motivaciones profesionales, incluso antes de ingresar a las carreras, y el aumento del uso de la tecnología como recurso para la enseñanza”.

Fuente de la Noticia:

http://www.sierramaestra.cu/index.php/titulares/17618-el-sistema-de-ensenanza-superior-en-santiago-de-cuba-apuesta-por-la-superacion-de-sus-profesionales

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El Plan Bolonia

España / 2 de enero de 2018 / Autor: Marcos Santos Gómez / Fuente: Paideia. Educación y Filosofía

Acabo de leer El Plan Bolonia, de Carlos Fernández Liria y Clara Serrano García, lectura que me ha satisfecho sobremanera por su claridad y por la elocuencia con que se apuntan las cuestiones que llevo años incubando en mi pensamiento en torno a la vorágine que vivimos en la universidad española. Como los autores, pienso que estamos en un momento más que delicado y peligroso en la evolución de esta longeva institución que llamamos “universidad”, que se encuentra no ya en medio de una reformita parcial de aspectos secundarios, sino en una contundente transformación de su esencia que podría tildarse de desaparición de la universidad que veníamos conociendo desde su fundación en el medievo.

Hay que recordar que la universidad consagra un elemento que me parece fundamental en el desarrollo de la ciencia y el pensamiento desde antes de la Edad Media, diría que desde los inicios de la razón helénica, de la filosofía y la reflexión acerca de lo que le constituye a uno y por tanto acerca de la propia civilización. Esta reflexión ha requerido dos cosas sencillas: ocio y desinterés, o mejor dicho, un único interés que se ha perseguido con afán religioso: el de la verdad porque sí, su búsqueda e indagación por amor al arte. La universidad ofreció en el Medievo el marco institucional para que se pudiera dar la investigación, o sea, el contexto posible para una vida dedicada al conocimiento, que proporcionara el “aburrimiento” necesario para que se pensaran las cosas no una, sino mil veces, o millones. Sin esto, y lo prueba la historia, no habríamos descubierto nada, aunque los descubrimiento tecnológicos que han transformado nuestra vida han venido como efecto secundario de esa investigación básica y primaria que un joven físico teórico debía defender, en cierto documental excelente sobre los avances en la Física actual, como requisito necesario para ofrecer en un segundo momento que no debe condicionar al primero, los descubrimientos útiles y lucrativos que busca la sociedad o las empresas desde un punto de vista más práctico.

En el siglo XVIII creo que se da la segunda gran revolución académica que introduce las ciencias en el conocimiento más elevado y que, de la mano de Humboldt y la Bildung alemana, aúna docencia e investigación como un todo en el profesor, y además desarrolla un variado plan de estudios, el de los Gymnasios alemanes, que no renuncia a la formación clásica que hoy llamamos humanística o de letras,  ni tampoco al ejercicio físico ni por supuesto a la ciencia más avanzada, al concienzudo estudio de la Física o las matemáticas, por ejemplo.

Yo, de un modo quizás no bien expresado, relacioné toda esta ingente labor que llamamos conocimiento con los requisitos de una religión (aquí), de una religión del saber, que imita, en la figura del profesor e investigador, en su habitus, al viejo anacoreta o ermitaño. Se trata de la entrega desinteresada y apasionante a lo que uno quiere saber por encima de todo, con ascetismo, en la pobreza y riqueza que Platón asociara por boca de Socrates con el amor (a la sabiduría). Es lo que la universidad medieval institucionalizó, ofreciendo el marco social posible para ello, al modo de los monasterios y como institución eclesiástica que fue, salvo pocas excepciones, en sus primeros momentos y prácticamente hasta el siglo XVIII. Así, la pedagogía universitaria consistía sobre todo en la transmisión del amor por un conocimiento que, en primer lugar y sobre todo, era cultivado y amado, hasta el punto de esculpir su propia alma con el mismo, por el profesor. Es este fuego el que después en el aula ardía, propiciado también, por supuesto, por unos alumnos que habían hecho, pues podían y estaban en el lugar para ello, también sus “votos”. Bien es cierto que en este modelo universitario, en el que sobre todo se conoce más allá de fines prácticos pero que ha propiciado la técnica y los grandes descubrimientos que hoy hacen más cómoda nuestra vida, podía haber, hasta hace apenas diez años, y sigue habiendo, profesores sin amor por la docencia que o por ello, o por puro desconocimiento hondo de la materia que enseñan, fracasaban en sus clases. Pero nunca podía darse un buen pedagogo o didacta que no fuera profundo conocedor y amante de lo que enseñaba. Es decir, era una universidad en la que se requería una cierta dignidad del profesor y su libertad, por encima de todo, para enfocar la enseñanza y que incluso nuestra Constitución Española reconoce bajo la figura de la libertad de cátedra. El espacio universitario era el marco adecuado que, impermeable a lo más práctico, podía propiciar el avance científico, solamente dado cuando existe esta entrega, en el silencio y el ocio productivo.

Esto, en nuestros tiempos, ha sido posible por haberse enmarcado la universidad en el Estado de Bienestar y por la creación, desde tiempos ilustrados, del profesor vitalicio y funcionario (lo que garantiza su libertad por no depender de contrataciones). Pero, en el contexto de ataque a este modelo económico desde posturas neoliberales, en lo que se ha denominado de auténtica revolución de los ricos contra los pobres, ya no tiene cabida algo financiado por dinero público que subsista como si flotara inmune al mercado. En el mundo en el que todo lo decide el mercado, había que reconvertir la vieja universidad pública, lo cual además ofrece un suculento negocio que consiste no tanto en privatizar por completo la misma, como se ha creído, sino en convertirla en mina de dinero público que puede fluir a la empresa privada, que con su participación en la universidad obtiene mano de obra semiesclava e ingentes beneficios, haciéndose con los resultados de las investigaciones, decidiendo su curso y objeto, y además teniendo para sí una sumisa mano de obra de profesores reconvertidos en flexibles empleados (ya no caducos y “vagos” funcionarios) dispuestos a ser despedidos o a no promocionar si sus investigaciones no obtienen fondos privados o pasan las evaluaciones del organismo que en España se ha elevado como cómplice de toda esta revolución mercantilista: la ANECA. Ésta, en función de variables asociadas al mercado, como la evolución laboral de los egresados o la utilización de los resultados de investigaciones por empresas privadas, valora, en definitiva, si una titulación y, a la larga, incluso una Facultad puede tener sentido (o por supuesto la carrera individual de un investigador).

El concepto de estudiante también cambia profundamente. Ya no es el antiguo modelo que disfrutando de un cierto ocio podía conocer durante un tiempo de su vida las virtudes de una vida entregada al conocimiento, a leer, a cultivar libremente idiomas o música, a pintar, a solazarse, a desarrollar una intensa y alegre vida social, amparado por un nicho social institucional que inmune e impermeable al mercado se regía sola y exclusivamente por el conocimiento en sí, sino quien cultiva competencias cuya adquisición habrá de probar no tanto con sus títulos, sino con una atareada y complicada trayectoria a lo largo de estudios cada vez más “prácticos”. No va a tener tiempo ni posibilidades de profundizar en una disciplina para acabar sabiendo más incluso de lo que le hará falta para trabajar, lo que era reflejado por las viejas licenciaturas y títulos, sino que habrá de pasar por una serie de cursos técnicos y superficiales, acostumbrándose al cambio constante y a aprender sólo para satisfacer los requerimientos de las empresas que lo van a contratar.

Con todo esto, estamos ante algo más que una reforma. Se trata, es obvio, de un cambio sustantivo que atañe a los más hondos cimientos de la noble y vieja institución que se dio en llamar “Templo del saber”. Me duele, como pedagogo, que en todo esto se haya utilizado a la pedagogía que siempre ávida de hacerse un hueco entre las más antiguas disciplinas, confundiendo el enseñar con un aprender a aprender vacío de contenidos y que no se relaciona con esa profundización en la propia materia que a mi juicio es la que de verdad enseña a enseñar al profesor. Se ha ido desdibujando el papel del enseñante, del docente, en un cómplice acto de privación de su dignidad, su potencial y libertad para decidir y tirar del alumno hacia el interior del complejo mundo de una materia o disciplina, pretendiéndose con una falsa idea de progresismo, lo que ha convertido el saber en mera adquisición de “competencias”. Así, cierta pedagogía y ciertos pedagogos están actuando de ideólogos y cómplices, con la excusa de una calidad determinada por el mercado (el mismo mercado que mata de hambre y falta de medicinas a dos tercios de la humanidad), de esta destrucción de la universidad. Esto me duele y siento tener que escribir de ello, pero lo grave y perentorio del momento nos obliga.

Escrito después de la lectura de:

Fernández Liria, C. y Serrano, Cl. (2009). El Plan Bolonia. Madrid: Catarata.

Fuente del Artículo:

https://educayfilosofa.blogspot.mx/2017/04/el-plan-bolonia.html

Fuente de la Imagen:

https://es.slideshare.net/Albaag7/plan-bolonia-12045565

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Perú: Los países que promueven el trabajo en equipo dentro del aula

Perú / 2 de enero de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: RPP

En un mundo cada vez más interconectado, es imprescindible que los estudiantes aprendan a temprana edad que la colaboración los ayudará a alcanzar sus objetivos.

El trabajo en equipo en el aula trae numerosas ventajas para los alumnos. Según el portal Habilitas Educación, especializado en introducir nuevas tecnologías en la educación, la primera ventaja es que genera relaciones positivas. Los miembros del grupo se apoyan entre sí para alcanzar un objetivo en común.

Además, mejora las relaciones sociales ya que la interacción ayuda a que uno pueda ponerse en el lugar del otro y ser más empático. De este modo, se aprende a entender mejor a las personas y así tener más capacidad para resolver situaciones.

El trabajo en grupo también es beneficioso para el aprendizaje, ya que no solo se aprende recibiendo información, sino cuando se utiliza lo que se sabe con el resto de compañeros. Así, es posible que las personas construyan su propio conocimiento a través de la interacción.

Por último, aumenta la autoestima del estudiante ya que los trabajos en grupo fomentan  la responsabilidad por cumplir con la tarea encomendada. El hacerse responsable del éxito o fracaso de su parte en el trabajo grupal, le da más autonomía al estudiante.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA) es conocido por medir las habilidades de estudiantes en lectura, matemáticas y ciencia. En el 2017 evaluó por primera vez las habilidades para resolver problemas de manera colaborativa.

EL programa PISA evaluó en 2017 y por primera vez, las habilidades para resolver problemas de manera colaborativa.
EL programa PISA evaluó en 2017 y por primera vez, las habilidades para resolver problemas de manera colaborativa. | Fuente: Shutterstock

El resultado fue que los alumnos sobresalientes en las pruebas académicas también son mejores en la solución de dificultades en colaboración con otros.  Los cinco países que mejor resuelven problemas en conjunto son: Singapur, Japón, Hong Kong, Corea del Sur y Canadá. Los siguen de cerca Estonia, Finlandia, Macao, Nueva Zelanda, Australia, Taiwán, Alemania, Estados Unidos, Dinamarca, Reino Unido, Holanda, Suecia, Austria, Noruega y Eslovenia.

Según esta prueba, las niñas tienden a interesarse más en las opiniones de los demás y quieren que los otros tengan éxito. Los niños, por su parte, son más propensos a ver que la colaboración puede ayudarles a trabajar de forma más efectiva y eficiente.

Incluso los estudiantes con menos ventajas académicas valoran el trabajo en equipo porque sienten que se toman mejores decisiones que de manera individual.

En consecuencia, el  trabajo en grupo no solo se trata de la distribución de tareas en partes iguales, sino que involucra el compromiso de todos sus miembros para resolver una tarea en común. Ser parte de un equipo ayuda a que los estudiantes  asimilen mejor normas y valores intrínsecos al trabajo grupal, lo que resulta una lección para toda la vida.

Fuente de la Noticia:

http://rpp.pe/campanas/branded-content/los-paises-que-promueven-el-trabajo-en-equipo-dentro-del-aula-noticia-1096856

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Colombia: Dieciseisava Emisión de ‘El Abecedario, La Educación de la A a la Z’ – Radio Educativa (El Currículo)

Colombia / 2 de enero de 2018 / Autor: El abecedario La educación de la A a la Z / Fuente: Youtube

Publicado el 9 oct. 2017
Para esta emisión, nuestro tema será, el currículo. En huellas de maestros: proyectos de la IE San Rafael. En el palabrero: Bernardo Barragán, Carlos Martínez y Yurany Mendoza. En La Nota Informativa: presentaremos el libro Hablando sobre Summerhill, de Alexander Neill.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=1ZPLvuvFK1Q
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México: La iniciativa, de la sección 22 de la CNTE Oaxaca: acercan la ciencia a escolares en su entorno natural

México / 2 de enero de 2018 / Autor: La Jornada / Fuente: NSS Oaxaca

La Casa de las Ciencias, un proyecto surgido oficialmente en 2007 mediante el cual un grupo de profesores de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), ha logrado que los alumnos de primaria, secundaria y bachillerato se acerquen a las ciencias mediante el conocimiento de su entorno natural.

El proyecto, ideado en 2000, ha sobrevivido gracias a la entereza de sus fundadores y los padres de familia, pues los apoyos gubernamentales han sido mínimos.

Flor de María Ramos Navarro, una de las fundadoras del proyecto, quien funge como coordinadora pedagógica de la Casa de las Ciencias, explicó que ese esquema se ha trabajado desde 2000, resultado de una idea surgida en secundarias técnicas, conoci- da como la ciencia en la escuela; de ahí se le dio forma a la Casas de las Ciencias con la participación de alumnos y profesores que realizaron congresos y otras actividades educativas.

Así, en 2007 con las experiencias y conocimientos adquiridos se dio paso a la forma actual del proyecto, que busca fortalecer el conocimiento de los alumnos en el área científica aplicada en su comunidad.

Sobre todo, destacó Ramos Navarro, porque en Oaxaca existe una biodiversidad enorme, hay ríos, lagos, mar, zonas áridas, arqueológicas, lo que permite a los estudiantes adentrarse de forma práctica en la ciencia; además, ayuda para que exista un mayor arraigo de los menores con su medio ambiente y se promueva la defensa del territorio.

Agregó que con la Casa de las Ciencias se comenzaron a desarrollar distintas actividades: una de las preferidas son los campamentos científicos en áreas naturales, esto fortaleció el conocimiento de los jóvenes con respecto del legado natural. También se han llevado a cabo noches astronómicas, campamentos, visitas a la Casa de las Ciencias y proyectos didácticos, detalló Ramos Navarro.

“La idea –dijo– es que las nuevas generaciones tengan un acercamiento a la ciencia desde pequeños, de forma práctica y que se haga más ameno el aprendizaje para que no lo rechacen y en un futuro surjan grandes científicos oaxaqueños o arqueólogos, especialistas que ayuden a preservar las riquezas de la entidad.”

La fundadora manifestó que lamentablemente, los recursos son limitados, pues el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (Ieepo), sólo se limita a pagar la renta del espacio y los servicios de telefonía, Internet, luz y agua, así como los sueldos a los profesores, y todo el trabajo de contenidos, campamentos y demás actividades sale del bolsillo de los profesores y padres de familia.

Refirió que han encontrado apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), que aprobó el proyecto y en los últimos meses se logró realizar cinco campamentos.

Mencionó que este trabajo se ha hecho en las regiones Mixteca y Costa, aunque también hay proyectos con alumnos del pueblo ikoots en el istmo de Tehuantepec, en los cuales han participado cientos de escuelas de toda la entidad y han capacitado a miles de profesores.

Juan Luis Hidalgo Guzmán, asesor científico de la Casa de las Ciencias, detalló que el trabajo ha sido complicado, pues ha habido resistencia tanto del gobierno como de los profesores, quienes deben capacitarse bien para asistir a sus alumnos.

“Por fortuna –expresó– la gran mayoría de los mentores han comprendido la importancia de su capacitación. Tenemos niños que han aprendido a investigar y a explicar las cosas frente a sus compañeros, que es lo que se conoce como la evaluación pública”.

Fuente de la Noticia:

https://www.nssoaxaca.com/2017/12/24/la-iniciativa-de-la-seccion-22-de-la-cnte-oaxaca-acercan-la-ciencia-a-escolares-en-su-entorno-natural/

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España: XII Seminario Internacional sobre la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO: «Educación, formación e información en materia de bioética»

España/01 de Enero de 2018/Iustel

La Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona celebra el XII Seminario Internacional sobre la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO: «Educación, formación e información en materia de bioética», organizado por el Observatorio de Bioética y Derecho (OBD) – Cátedra UNESCO de Bioética de la Universidad de Barcelona. Se celebrará el día 30 de enero de 2018.

PROGRAMA PROVISIONAL

9.15 – 10:00 h. Apertura y Presentación del Documento sobre integridad y ética en la docencia universitaria

Dra. Amelia Díaz Álvarez, Vicerrectora de Docencia y Ordenación Académica de la Universidad de Barcelona

Dra. Maria Casado, Directora del Observatorio de Bioética y Derecho – Cátedra UNESCO de Bioética de la Universidad de Barcelona

Dr. Miquel Martínez Marín, Catedrático de Teoría de la Educación y miembro del Grupo de Investigación de Educación en Valores y Desarrollo Moral (GREM) de la Universidad de Barcelona

Dra. Maria do Céu Patrão Neves, Profesora de Bioética en la Universidad de las Açores, consultora del Presidente de la República Portuguesa en ética de la vida, agricultura y pesca

10.00 – 11.45 h. Mesa redonda sobre integridad y ética en la docencia universitaria

Coordinación:

Dr. Miquel Martínez Marín, Catedrático de Teoría de la Educación y miembro del Grupo de Investigación de Educación en Valores y Desarrollo Moral (GREM) de la Universidad de Barcelona

Ponentes:

Dr. Francisco Esteban Bara, Profesor de Teoría e Historia de la Educación y miembro del Grupo de Investigación de Educación en Valores y Desarrollo Moral (GREM) de la Universidad de Barcelona

Dr. Manuel Jesús López Baroni, Coordinador del Máster en Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona y Profesor Asociado de Filosofía del Derecho de la Universidad Pablo de Olavide

Dra. Maria do Céu Patrão Neves, Profesora de Bioética en la Universidad de las Açores, consultora del Presidente de la República Portuguesa en ética de la vida, agricultura y pesca

Dra. Begoña Román Maestre, Profesora de la Facultad de Filosofía en la Universidad de Barcelona y Secretaria ejecutiva de Ethos Ramon Llull

12:00 – 13.45 h. Mesa redonda sobre problemas de difusión de los resultados en investigación

Coordinación:

Dr. Pere Puigdomenech, Profesor de Investigación CSIC y Miembro del Comité de Bioética de Cataluña (CBC)

Ponentes:

Dra. Itziar de Lecuona, Profesora Lectora y Subdirectora del Observatorio de Bioética y Derecho y miembro del Comité de Bioética de Cataluña (CBC)

Dr. Fernando José García López, Centro Nacional de Epidemiología, Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), presidente del Comité de Ética de la Investigación del ISCIII

Sra. Rosina Malagrida Escalas, Responsable del Living Lab de Salud en IrsiCaixa y Profesora del Máster en Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona

Sra. María José Plana, Abogada, Directora del Máster en Alimentación, Ética y Derecho de la Universidad de Barcelona

Fuente: http://www.iustel.com/diario_del_derecho/noticia.asp?ref_iustel=1172456

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Entrevista a Diego de Mendoza: «Sin la educación pública, no podría haber estudiado»

Por: Carina Bazzoni. 

Diego de Mendoza trabaja en el IBR de Rosario. Hace pocos días recibió la máxima distinción que puede lograr un científico en Argentina. En su discurso hizo una encendida defensa de la universidad pública y pidió más fondos para la ciencia nacional.

Cuando cursaba cuarto año de la secundaria en Colegio Nacional de la ciudad de San Salvador de Jujuy, Diego de Mendoza pasaba gran parte de su tiempo en el gabinete de Química, bautizado profesor Oscar Orias. Leyó ese nombre muchas veces sin saber que ese científico jujeño fue discípulo de Bernardo Houssay, el primer argentino premio Nobel de Medicina. Cincuenta años después, en una calurosa mañana de jueves, De Mendoza despertó el aplauso de todos sus colegas cuando recibió el premio Houssay Trayectoria y la distinción de Investigador de la Nación, máximos honores a los que puede aspirar un científico en el país. En el homenaje, recordó esas clases de química y su paso por la escuela y la universidad pública que transformaron definitivamente su vida. Y, después de recibir su diploma de manos del presidente Mauricio Macri, reclamó más presupuesto para ciencia y tecnología con el fin de evitar que los jóvenes con vocación «se sientan desalentados por la falta de presupuesto y de posibilidades en la Argentina».»Sin educación pública yo no podría haber estudiado», repite varias veces De Mendoza en una entrevista con La Capital, un día antes de recibir el premio. Está sentado en una pulcra oficina del tercer piso del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), el organismo que comenzó a gestar durante la primavera democrática cuando llegó a la ciudad invitado a trabajar en la cátedra de microbiologia.

Era un área «en la que estaba todo por hacerse», recuerda mientras recorre mentalmente el largo camino entre estos días, cuando ocupaban un laboratorio construido en el sótano de la facultad que se inundaba con cada lluvia, y el moderno edificio de 4 mil metros cuadrados con vista al río, que alberga a 260 personas, 60 investigadores, 140 becarios y personal de apoyo.

«Las cosas salieron bien —reflexiona—. Por supuesto yo lideré algunas cosas, fui el director del proyecto en esos años. Pero los resultados se deben a muchísima gente que estaba convencida que había que crear un núcleo de investigación importante en Rosario, donde había excelentes investigadores que estaban estudiando en el exterior. Pero fue un trabajo de todos. Me siento orgulloso de estar en este instituto, tenemos un lugar de excelencia para trabajar. Pero más que los edificios es importante la gente, los investigadores que trabajan acá son excelentes y producen ciencia de excelente calidad».

La distinción de Investigador de la Nación se otorga a científicos y científicas que contribuyeron a la producción de nuevos conocimientos, a desarrollar innovaciones tecnológicas de impacto social y productivo y a promover la transferencia de conocimiento y la formación de recursos humanos.

Un jurado de destacados científicos evaluó la trayectoria del investigador radicado en Rosario hace 33 años. De Mendoza recibió varios premios en el mundo por sus contribuciones al estudio de la biosíntesis y función de lípidos en bacterias, exploraciones que abren camino tanto al desarrollo de antibióticos como a la producción microbiana de biodiesel o de plásticos biodegradables.

Pero además, desarrolló una importante labor en la formación de equipos científicos y centros de investigación, como el IBR del que fue su primer director.

La trayectoria

Muchos años antes de eso, De Mendoza fue el primer universitario de una familia de clase media jujeña, formada por el empleado de una imprenta y una maestra de la escuela primaria que todas las tardes ponía a sus niños a practicar lectura y escritura.

«Mi familia vivía muy con lo justo, pero por suerte nos pudo hacer estudiar a mí y a mis dos hermanas. Nos pudo enviar a San Miguel de Tucumán para estudiar porque la universidad era gratuita. En esos días vivía con seis amigos en un departamento que no tenía ni heladera. Pero había un comedor universitario muy económico. Definitivamente, sin educación pública no podría haber estudiado».

—Una vez recibido, hizo casi toda su carrera científica acá en el país. ¿Fue una elección?

—Me recibí de bioquímico en Tucumán en 1973 y completé mi doctorado allí cinco años después. Fue la peor época del país, cuando comenzó el Operativo Independencia y la represión de la dictadura militar. Era muy difícil hacer ciencia en un ambiente tan hostil. Por aquel entonces mi jefe era Ricardo Farías, el me enseñó sobre todo la resistencia que era necesaria para poder hacer investigación en condiciones tan adversas, de matanzas, fusilamientos, estudiantes desaparecidos. En esa época trabajaba en endocrinología, estudiábamos ratas y cuando la policía allanaba la facultad se divertía con las ratas. El ejemplo de Farías, quien se quedó a trabajar en el país porque sentía que tenía que trabajar acá, me decidió a trabajar en Argentina.

—¿Que diagnóstico hace de la situación actual de la ciencia y la tecnología en el país?

—Estamos sumamente preocupados por la falta de financiación. El presupuesto para ciencia y técnica es menor al que había 8 años atrás. El IBR recibió este año apenas el 40 por ciento de los fondos que tenía presupuestados, que eran iguales a los del año pasado. A esto hay que sumarle que los insumos con los que trabajamos son importados. Hay muchos institutos en Argentina que se están parando. Nosotros, por suerte, seguimos trabajando pero la situación es muy complicada.

—¿Cómo siguen adelante en el IBR?

—Por suerte, la mayoría de los investigadores son exitosos y tuvieron financiamiento para sus investigaciones, entonces con todos esos subsidios se coopera para que nadie quede sin trabajo. Los investigadores ponen sus subsidios individuales, nacionales e internacionales, para un fondo común que se usa para que nadie se quede sin financiación. Eso se debe a que tenemos una jefa de administración y un consejo directivo que son excelentes para esta situación. Pero si no se toman medidas drásticas de aumento del presupuesto nacional y, sobre todo, de una financiación de ciencia en forma sostenida para los próximos 30 años, difícilmente podremos ser competitivos e independientes como país.

—¿Con estas condiciones empiezan a notar que los jóvenes graduados piensen en irse del país?

—Definitivamente. No hablo de un éxodo de la gente que ya está trabajando, pero lo sí de los chicos que recién terminan la facultad. Este año le había conseguido una beca a un alumno y cuando vio los sueldos, decidió dedicarse a otra cosa. Muchos chicos están eligiendo hacer su doctorado fuera del país y así se desperdicia a la gente que tiene más motivación. Porque después de 30 años de hacer ciencia, puedo decir que se necesita tener un convencimiento extremo para hacer investigación competitiva desde un país como este. Porque si bien en el trabajo del investigador hay logros, la mayoría son frustraciones. Y si estos chicos que tienen esa motivación se están yendo, estamos en problemas.

>> El mejor reconocimiento

De Mendoza fue profesor de la facultad de Bioquímica durante 33 años y desde la casa de estudio surgió su postulación para el premio Houssay. Algunos de sus alumnos lo recuerdan como un profesor «exigente, pero muy generoso» que supo despertar sus vocaciones científicas.

Para el investigador, ese reconocimiento «puede ser la retribución más grande que haya tenido», dice emocionado. «Eso es lo que más me conmueve. Durante muchos años di clases y algunos se habrán entusiasmado con lo que les daba. Como estudiante nunca me gustó que me dieran todo digerido, entonces yo les enseñaba con los experimentos originales. Queria dar unas clase mas bien formativas que informativas. A la cátedra de la facultad, le estoy tremendamente agradecido porque ahi hice la parte más imporante de mi carrera científica. Rosario me abrió las puertas, acá es donde hice la parte más importante de mi carrera»

Fuente de la entrevista: https://www.lacapital.com.ar/mas/sin-la-educacion-publica-no-podria-haber-estudiado-n1719861.html

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