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Congreso educativo y elección de horas, dos aspectos diferentes de una misma concepción

Uruguay / 27 de agosto de 2017 / Autor: Luis Fernández / Fuente: uy.press

Hubo varios Congresos Educativos estipulados por ley, en los últimos tiempos. En general se ha avanzado muy poco en ellos.
En lo formal se debe a que sus resoluciones no son del agrado de las Direcciones y luego se aplica muy poco o nada.

Creo que unos y otros, Dirección de la Enseñanza y direcciones gremiales, saben que este será otro Congreso similar a los anteriores. Se realiza porque la ley manda. Pero algo habrá que retocar en esa ley porque de lo contrario es una pérdida de dinero y tiempo.

En el anterior período de gobierno, se llegó a concretar un pacto educativo a nivel de Estado. Sin embargo con el apoyo de todo el espectro político, el exPresidente Mujica manifestó una frase lapidaria: «No me llevaron el apunte». Y luego el noticiero nos llevó a otra cosa. No reparamos lo suficente en eso. Las autoridades de la Educación elaboraron una propuesta educativa innovadora y removedora, que recibió el apoyo de todos los partidos o sea de casi todo el Uruguay. Por tanto se pudo haber retocado cualquier ley al respecto. Esa confesión pública de impotencia, en Europa por ejemplo, es sinónimo de vía rápida hacia una muerte política. Acá no.

El actual Gobierno se inauguró con un anuncio nada más ni nada menos que de un cambio del ADN en la Educación y si bien se han mejorado salarios y edificios, en lo esencial todo sigue igual.

¿Por qué dos gobiernos democráticos de un mismo partido que enfatiza en los más desposeídos, claudican de esa forma?

Porque hay dos visiones del mundo, muy diferentes, que también se encuentran dentro de ese partido.

Hay una visión que entiende a la Educación como la base del desarrollo, que permite mejoras sustanciales en la calidad de vida. Esa concepción ve a la Eduación como un antídoto contra la violencia y la marginalidad. Busca mejorarle la vida a la gente en un sistema económico muy injusto, pero incambiable desde el Uruguay. Se piensa por tanto en la próximas generaciones, con mayores oportunidades de desarrollo intelectual, económico y social.

Desde la otra visión, hemos oído muchas veces en diversos reportajes que sus impulsores dicen: «En Educación, debemos discutir antes, para qué país queremos educar». Esto es una pregunta-trampa-retórica, porque ponerse a discutir qué país queremos es un debate hasta el infinito por la gran variedad de visiones. Nadie llega a esa instancia de diálogo con los fundamentos del país que queremos o soñamos. Hay necesidades como país y como población que debemos resolver en el corto plazo, en un puñado de años. ¿Alguien en su sano juicio está pensado en construir el socialismo primero para luego cambiar la Educación?

Entonces la otra mentalidad antisistema, comienza a sacar como de una galera, las reinvindicaciones salariales o edilicias (que existen). Y sobretodo jamás de los jamases harán una propuesta de carácter pedagógico, tal cual lo entiende el resto de la gente.

¿Por qué pasa esto? Porque muchos tienen formateado en su cabeza que nada que mejore al sistema es bueno. Consideran que de la Educación deben salir los críticos al sistema capìtalista y luego futuros revolucionarios. Y los alumnos que desertan de la Eduación no serán los intelectuales de la Revolución (según Gramsci), pero pasarán a integrar la masa de los descontentos que también se habrán de incorporar a la Revolución.

Advierto que esto es el sustractum del pensamiento de unos cuantos líderes sindicales de la Educación. La mayoría no ve esto. Pero recibe el mismo discurso cuando son estudiantes de Secundaria y cuando son estudiantes de los Centros de Formación de Docentes. Allí las materias de Filosofía, Historia, Sociología y Pedagogía, son dedicadas en forma mayoritaria a criticar al sistema capitalista. Cuando esos nóveles profesores comienzan a asistir a las asambleas de docentes de los liceos, oyen las mismas palabras y hasta frases textuales que oyeron a lo largo de toda su carrera. Debieron estudiar esos temas. Se lo preguntaron en los exámenes. Eso para un ex-estudiante, ahora profesor, es como la ley de la Gravedad, no se discute y se aplica.

Los docentes estudian varias veces en sus carreras,( no importa cuál, en todas) los Modelos o Paradigmas Educatiuvos y el que prima y muy preguntado en los exámenes es el llamado «de la Resistencia». Que dice: «La Educación reproduce al sistema capitalista y sólo sirve para resistir al sistema» (Giroux) se le llama «Pedagogía de la Resistencia!!!»

Y eso es lo que aplican las direcciones gremiales. Resisten!! todos los cambios, que apunten a una mejora o a un desarrollo.

En las direcciones gremiales no hay interés que los profesores se involucren con el barrio, o con los directores, pués allí pueden nacer estrategias de cambio. Se podrían crear vínculos con parte de la sociedad (padres, familias, vecinos) que ellos no podrán controlar.

Con este sistema de elección de horas están separados los jóvenes profesores con los de mayor antigüedad. Dejan que los de mayor grado elijan primero y esos sí, van a los mismos lugares, pero esos ya no interesan, porque están convencidos o porque no se bancan a los sindicatos y no asisten a las asambleas. O sea: No molestan. Los que importan son los jóvenes y esos van a los barrios marginales. Son los que menos experiencia tienen y deben lidiar con alumnos complicados.

Por eso no le llevaron el apunte a Mujica. No sé si este tiene claro estos «detalles». Porque Netto le impulsó aquella Reforma de todos los partidos, y luego él mismo le dijo, que NO, y aún sigue ahí…a instancias de Mujica precisamente.

Con respecto al mecanismo del Congreso en sí.

Se comienza con muchos pequeños Congresos en todos lados. En un mismo Departamento se juntan los profesores de varios liceos cercanos y se pronuncian sobre los temas. Luego de ese Congreso se eligen delegados que van a un Congreso Regional, luego de varios Regionales se va a un Congreso Departamental y al final de los Departamentales salen los delegados al Congreso Nacional.

Tal vez le erre en algún nombre, pero el mecanismo es muy parecido.

¿Alguien cree que luego de todo ese tamiz, pueda salir algo diferente a lo de siempre?

Luis Fernández luisfs50@gmail.com

Fuente: 

http://www.uypress.net/auc.aspx?79660,67

Fuente de la Imagen:

Congreso Educativo Avanza

 

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La otra educación: los niños peruanos de las escuelas suizas

Perú / 27 de agosto de 2017 / Autor: Redacción / Fuente: La Republica 

Diferencias. En Ginebra, Friburgo, Berna más de 1.500 niños de padres peruanos estudian en uno de los mejores sistemas educativos del mundo. La mayoría asiste a escuelas públicas con maestros evaluados que ganan 23 mil soles. Reciben clases de arte, aprenden más de tres idiomas y no usan uniformes. Estas son sus historias.

Reportaje elaborado como parte del proyecto «En Quête d’Ailleurs» 2017. Ocho equipos de periodistas de Suiza y del resto del mundo examinaron el tema «Los niños de la ciudad».

El barrio suizo de Les Grottes tiene una niña con nombre quechua. Qantu tiene siete años, un violín, trece conejos, juguetes reciclados y nunca ha visto un televisor en su casa. No sabe usar celulares, Play Station, ni tabletas. Prefiere darles besos a sus conejos Caramelo, Bizcocho y Biscuits; bailar lo que suene y hacer dibujos, aunque después no quiera colorearlos: detesta esa exigencia de no salirse de los límites.

Qantu, que significa «Cantuta» en quechua, nació en Suiza, pero su mamá y su abuelo, en Cusco. «Yo soy de ashá –dice camino a su colegio-. Estuve dos veces en el Perú». La niña de dentadura incompleta estudia a solo cinco cuadras de su casa, como la mayoría de escolares en Suiza. «En el Perú he visto la flor de la Cantuta. Es muy bonita —sigue hablando—. Yo quiero las agarrarlas», justifica con su español de acento francés. De pronto, llega a la escuela, suelta un escarabajo enorme que la acompañó en el trayecto y se despide de su mamá. «¿Toda la vida tú parlas español? –me pregunta–. Yo te diré lo que dicen mis amigos».

En Suiza, uno de los 20 países con mejor rendimiento en la última prueba Pisa, alrededor de 930 mil niños siguen la escuela obligatoria (dos años de inicial, seis de primaria, y tres de secundaria). La mayoría, como Qantu, va a un colegio público, donde el servicio es gratuito y dependiente de su cantón (región). En el caso del colegio des Grottes, el cantón de Ginebra decide su currículo, su jornada y brinda recursos, sean para suizos o migrantes. En aquella región, una gran parte de los 1.130 menores con nacionalidad peruana está a punto de comenzar —o ya inició— sus clases. En el Perú, mientras tanto, el servicio aún no logra restablecerse.

En la hora de ingreso, los alumnos forman pequeñas filas en los patios. Qantu se incorpora a la del aula 3P (similar al segundo grado de primaria), donde ella es la única peruana. Allí, cerca de veinte alumnos sin uniformes se colocan uno detrás de otro, se cogen de las manos e ingresan a sus pabellones. Los maestros, con jean y bermudas, encabezan el recorrido.

La mamá de Qantu vive hace once años en Suiza. La bióloga cuzqueña Rosario Ugarte se casó con el médico suizo Tim Wuillemin, quien trabajó en el hospital Arzobispo Loayza. Tuvieron a Qantu y a Inti, de tres años, que estudia en el jardín de niños ‘La Maison de Enfants’, también en Les Grotts. «Alguna vez pensé en regresar al Perú, pero aquí mis hijos tienen educación gratuita y de calidad. Allá, en Lima, debo ser millonaria para inscribirlos en un buen colegio privado», dice la mamá de los niños de nombres quechua.

Qantu llega a la puerta de su salón, se quita los zapatos, los guarda en un estante con su nombre y se coloca pantuflas (la costumbre suiza de «dejar la suciedad fuera de casa»). Esta rutina la repite en sus dos ingresos a clases: a las 8 de la mañana y a la 1:15 de la tarde, cuando retorna de su almuerzo en casa.

La educación de los niños en Suiza es distinta a la peruana, al igual que su población, su inversión, sus problemas, su gobierno, su costo de vida y los impuestos con los que la financia. En el país de Los Alpes, de casi 8.400 millones de habitantes (similar a Lima), el año escolar empieza en agosto o setiembre, según el cantón. En Suiza gastan en educación poco más del 5% y aquí más del 3% del PBI. Los padres no compran útiles, más que un par de pantuflas o un mandil. Los profesores están entre los mejores pagados: su sueldo promedio puede superar los 7 mil francos suizos (23 mil soles) al mes. Su salario no está condicionado, pero deben someterse a una evaluación anual con sus directores.

Sin notas, ni premios
Los escolares —portugueses, iraquíes, nigerianos y de otras partes del mundo— se reúnen en círculos, leen cuentos, alzan las manos. Su aula tiene una computadora, sillones, juegos armables y una pequeña biblioteca. Si los niños hablan de geografía, no mencionan países, sino las partes de su escuela. Si hablan de historia, no recuerdan fechas. En matemática, solo suman. La resta viene después.

Luego giran con las manos en la cintura, saltan, juegan con ula-ulas. Bailan polcas mexicanas en su clase de rítmica, en un salón especial, con instrumentos musicales, un gran piano y una especialista que dice que «el movimiento es clave a esa edad». Los estudiantes de siete años llevan matemática, ciencias, geografía, historia, música, arte, gimnasia, consejo de clase (donde se arman debates) y francés. Unos años después, inglés y alemán (otra lengua oficial en Suiza). A esta edad, no los califican con notas, solo con apreciaciones como «tienes que trabajar más». Ya leen y escriben, aunque no están obligados a hacerlo perfecto. Nadie premia al primer puesto, ni castiga a un repitente.

Autonomía infantil
En un Mcdonald’s de Ginebra, el dirigente del deportivo Unión Sudamericana, Leonel Zutta, le habla en español a su hija Emily, de once años, aunque ella le responda en francés.

La niña, de padre peruano y madre colombiana, vive en Suiza desde su nacimiento, pero quiere convertirse en una gimnasta reconocida en el Perú. En el club Lignon, uno de los más grandes de Ginebra, ya ha obtenido un sétimo lugar en una competencia nacional de gimnasia rítmica y otro subcampeonato en su equipo.

Emily va sola a su colegio, a cinco minutos de su casa, en un edificio conocido como ‘la serpiente’. En Suiza, la mayoría de los niños hace lo mismo debido a la cercanía de las escuelas donde han sido asignados.

Durante los ingresos, y las salidas, los escolares andan solos, en grupo, sin la supervisión estricta de adultos, ni movilidades. Apenas aparece personal a cargo del tránsito. Para los padres, esto es un desfile de autonomía infantil, que también está presente en Alemania, Japón y Holanda.

Emily solo habla castellano con Clara, su amiga española de padres peruanos, cuando otras niñas del nivel 7P intentan fastidiarlas. «No queremos que nos entiendan», dicen.

Su maestra, Laura Federici, sin embargo, restringe el uso de un idioma que no sea el francés en clase. Así lo hace todo el colegio. «Antes tuvimos problemas con niños que hablaban idiomas distintos. Se juntaban las etnias y se decían de todo», comenta. En el salón de Emily también está prohibido hablar en español.

A los migrantes con dificultades para comunicarse les ofrecen clases de acogida. En estas, un docente desarrolla sesiones personalizadas, tras su jornada escolar, para que los menores aprendan francés. Este no es el caso de Emily, ni de Qantu, que tienen padres peruanos, pero nacieron en Suiza. Tampoco de los cerca de 400 menores inscritos en la sección nacimientos de los cantones de Friburgo, Neuchatel, Soleura y Berna (la capital), que cuentan con nacionalidad peruana, pero manejan el francés o el alemán.

No obstante, el idioma, la adaptación y el choque cultural siguen siendo las principales dificultades de los pequeños migrantes. «Los profesores a veces no están habilitados y formados para integrar a los latinos que no hablan francés», dice la especialista en pedagogía, Claudia Villamana, de Association La Escuelita de Onex. El proceso puede ser riesgoso: el niño intenta integrarse a una escuela, pero el entorno lo excluye.

Niños talentosos
Ralph, de trece años, hijo de un ayacuchano y una alemana, habla cuatro idiomas, es autor de dos libros, toca el piano y la guitarra, ha participado en el concurso The Voice en Suiza y quiere ser futbolista.

El estudiante del grado 8 del Collége du Léman es arquero del equipo de fútbol del cantón de Vaud y hace un par de semanas estuvo en Lima para probarse en la selección de menores. Su padre, el comunicador César Calle, comenta que, después de las pruebas y debido a su edad, su hijo será considerado para el próximo año. «Ralph está en una edad en la que quiere mostrar sus aptitudes».

En tanto, sigue sus estudios en aquel colegio privado, cuya pensión anual puede superar los 60 mil dólares, y donde lleva cursos obligatorios como inglés, ciencia, matemática, alemán, música y debate. «Creo que soy el único peruano aquí», dice en uno de los enormes patios del colegio.

Suiza, el país del orden, con altos impuestos, democracia directa, donde es ilegal pintar una casa sin permiso y se han construido búnkeres contra los desastres, ha sido el elegido por latinoamericanos para que sus hijos encuentren otra forma de aprender, aunque sea lejos de su tierra.

A la hora de salida, Qantu corre hacia el patio de la escuela. Afuera, los jóvenes del barrio llegan con sogas, naipes y pelotas para entretener a los pequeños escolares. Qantu salta una y otra vez. Pero no deja de cumplir con su promesa: traducir lo que dicen sus amigos. Ellos preguntan dónde está el Perú. Qantu, entonces, deja el francés y empieza a hablar el idioma de su mamá.

La educación de los niños en Suiza es distinta a la peruana, al igual que su población, sus problemas, su costo de vida y los impuestos con los que la financian.

Fuente de la Noticia:

http://larepublica.pe/sociedad/1079048-la-otra-educacion-los-ninos-peruanos-de-las-escuelas-suizas

 

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México: ¿Y la música en las aulas? (Educando a los que educan…)

México / 27 de agosto de 2017 / Autor: Samuel Máynez Champion / Fuente: Proceso

A la memoria de Eduardo del Río, un mexicano imprescindible

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En fecha reciente, Aurelio Nuño, nuestro ínclito Secretario de Educación Pública anunció la “Estrategia” para el aprendizaje masivo de la lengua inglesa dentro del sistema educativo nacional que preside, obligándonos a publicar algún comentario. Acorde con sus conocidos dislates ‒imposible olvidar la perla de su “ler”, sin el diptongo del infinitivo, por señalamiento de una niña‒, Nuño reconfirmó su incapacidad para proponer algo con visos de congruencia y volvió a certificar la ineptitud gubernamental ‒representada por él con donaire‒ para bregar con un grave problema al que sólo se busca la forma de paliarlo, o de “remediar” con grandilocuentes “estrategias” que, a fin de cuentas son, meramente, palos de ciego.

Así, cual panacea de la fraudulenta “reforma educativa”, ahora el titular de la SEP discurre que con el aprendizaje en gran escala del inglés, los educandos mexicanos podrán salir de sus baches formativos y estarán capacitados para aprovechar las oportunidades que el “mundo global” ‒otro de sus dislates, pues no capta que el planeta, por definición es global‒ les ofrece. No es el caso de ahondar mucho en la finitud y torpeza de tal iniciativa sino, más bien, de insistir en que el hecho de que los ciudadanos del futuro sean pseudo bilingües no es garantía de que estarán capacitados para saber relacionarse con sus semejantes, que sus valores serán afines a la ética, que sus capacidades intelectuales estarán bien desarrolladas y que sus herramientas emocionales para lograr desenvolverse sanamente dentro de una sociedad cada día más cambiante y convulsa serán las adecuadas. Tampoco, que serán capaces de insertarse socialmente como seres propositivos de espíritu crítico y como individuos plenos con una formación humanística e integral que les permitirá valorar su cultura en la misma medida que valorarán las de otras civilizaciones, tanto del pasado como del presente.

En todo caso, de lo que podrá estarse seguro es que los mexicanos de las siguientes generaciones serán aptos para entender los discursos vanos y las ordenanzas perentorias del imperio yanqui, mismo que sabrá aprovechar su rupestre bilingüismo para incorporarlos, sin mediadores, a su perverso engranaje de capital y mercadeo. Aunque, es necesario aclarar que nadie se opone al aprendizaje de otro idioma, al contrario, con ello se incorpora una nueva ventana para asomarse al cosmos ‒siendo previsores será igual de necesario en un futuro inminente saber mandarín‒, pero es más importante dominar ‒porque como se habla se piensa‒ primero el propio ‒lo que implica conocer su literatura y sus expresiones líricas‒ y sobre todo, entender cuál es el mecanismo que hace que el aprendizaje de una lengua se destrabe en el cerebro y se instale en la memoria.

Es precisamente ahí, en la comprensión de ese mecanismo cognitivo donde habría de centrarse, ya que como podemos anticipar, la “estrategia” aludida se implementará con las añejas taras de nuestro sistema educativo, es decir, se pondrá a maestros y niños a repetir, como loros, frases inocuas hasta que la simple repetición ‒no habrá, por supuesto, complicados análisis sintácticos, ni un estudio exhaustivo de las características fonéticas específicas‒ les meterá en la cabeza el vocabulario mínimo y las morfologías elementales del nuevo idioma. Estos serán los ciudadanos que la SEP pretende formar en el lapso de dos décadas: seres incompletos y deficientes ‒a eso habrá que agregarle la severa desnutrición, para más de la mitad de ellos, que incide en su pobre rendimiento escolar‒ que mascullarán tonterías en dos lenguas, las mismas que los jerarcas del “nuevo” PRI, empezando por su máximo líder, procesan y farfullan.

Mas centrándonos en esa cognición que permite que la mente se moldee y opere a través de un nuevo canal de comunicación, hay que enfatizar que es ahí donde nuestra materia tiene mucho que decir o, mejor dicho, tiene todo que ofrecer.

La música, al igual que las lenguas, se aprende en primera instancia mediante el oído. Y eso no hay manera de refutarlo. Asimismo, los músicos bien formados ‒en especial aquellos que aprendieron el lenguaje de los sonidos a temprana edad‒ son reconocidos desde siempre por la facilidad con la que manejan muchas lenguas. El pianista Arthur Rubinstein, por ejemplo, se comunicaba con fluidez en diez idiomas, y el violinista Henryk Szeryng dominaba nueve y sin dejo alguno de acento. ¿Es llana coincidencia, o el hecho de adiestrar el oído a percibir y discernir las texturas más tenues, las frecuencias más finas y las mezclas polifónicas más insólitas repercuta en que la predisposición auditiva se establezca con firmeza para que el aprendizaje de cualquier materia e información se consoliden? Por supuesto que no, es un hecho comprobado.

Lo saben muy bien los japoneses y lo adoptan en su sistema Susuki. Lo ponen en práctica los suizos con diversos sistemas de enseñanza como el Dalcroze. Y pasa lo mismo con los alemanes y su método Orff y con los finlandeses, noruegos, suecos, etcétera; básicamente, con todos los pueblos donde la enseñanza sistemática de la música es consustancial con su grado de civilidad. Sólo a los bárbaros de Norteamérica ‒regidos entonces por Bush Jr.‒ y a sus lambiscones del Tercer Mundo ‒en nuestro caso a partir de Zedillo‒ se les ocurrió desterrar la música de las aulas, reduciéndola a una materia optativa sin beneficios concretos.[1] Exactamente de eso se trataba, de traficar con los aportes de la música para el desarrollo humano volviéndolos negocio, y de quitarle a los desposeídos la posibilidad de seguirlo siendo; no en balde las opciones sustitutas se emplazaron en peores contenidos mediáticos, una alimentación más sórdida y en una oferta ilimitada de estupefacientes para ayudarlos a evadir sus oquedades existenciales.

Leamos lo que apunta un doctor de la Universidad de Granada al respecto:[2] “la enseñanza de la música es un medio insustituible para la evolución humana en el que intervienen el tiempo, el ritmo, las emociones y el movimiento, gracias a la perfecta directriz de los sonidos. Como recurso pedagógico enriquece sustancialmente la formación integral del niño, no sólo por su aspecto formativo, sino por su contribución en el sano desarrollo de su personalidad. Entre sus ventajas más significativas está el desarrollo del aspecto intelectual, socio-afectivo, psicomotor, de crecimiento personal y la formación de hábitos. En el aspecto intelectual, la música desarrolla una relación adecuada con el propio organismo, permite la improvisación de respuestas creativas a situaciones imprevistas; favorece el pensamiento lógico, la atención, observación, concentración, memorización, experimentación, agilidad mental y la creatividad; también permite evaluar resultados, mide capacidades, ayuda al conocimiento de sí mismo, y enseña a razonar. En el aspecto psicomotor, la música condiciona ostensiblemente al cuerpo, desarrolla la psicomotricidad fina y gruesa, la agilidad corporal y autonomía y la energía constructora; y en lo relativo al crecimiento personal, desarrolla el sentido de la justicia, promueve la libertad, alivia el temor y la timidez, canaliza la agresión, desarrolla la voluntad y el autocontrol, enseña a definir límites y a tomar decisiones, ofrece una alternativa armonizada del mundo y auxilia el logro de metas. Además, la música cumple una función de extrema importancia en el desarrollo socio-afectivo del pequeño ser humano al enseñarle a diferenciar roles y definir responsabilidades, al capacitarlo para una mayor y mejor participación en el aula y al adiestrarlo para interactuar de manera saludable y respetuosa con sus semejantes.”

Podemos ahora preguntarnos, por citar un ejemplo de terrible actualidad escolar: ¿tendría el bullying tal “boom” si los que lo practican se ejercitaran todos los días, mediante la música, a confrontar sus límites y expandir sus habilidades? Seguramente no, y para demostrarlo basta con recurrir al caso de las escuelas suizas, donde este problema de conducta es casi inexistente. Para empezar, los niños suizos inician sus jornadas educativas cantando a varias voces en el patio.[3] Acto seguido, ingresan a los salones con los oídos predispuestos para captar todo lo que se les imparta. En adición, tienen cotidianamente verdaderas clases de música ‒sus maestros perciben por ellas el equivalente de $2000 x hora, en promedio,[4] y el Estado está obligado constitucionalmente a proveerlas‒ y al finalizar su bachillerato son, como mínimo, cuadrilingües.

¿Le quedarán claros los conceptos Mr. Nuño, o en qué lengua tendríamos que explicárselos?

[1] Nos referimos a las escuelas públicas, pues las privadas yanquis ofrecen la formación más depurada del planeta.

[2] Pedro Cornejo. El valor formativo de la música para la educación en valores Revista de Educación y humanidades, UGR, 2012 pp. 263-277.

[3] Se sugiere la audición de alguno de los coros infantiles suizos, con el repertorio que aprenden en las aulas. Audio 1: Robert Cantieni – Lingua materna (Zürcher Sängerknaben. (MÚSICA HELVETICA, 2014)   Video 1: Himno nacional suizo-   www.youtube.com/watch?v=bQRImwYqcvs

[4] Esa es la tarifa para los profesores sin antigüedad; con ésta pueden ganar hasta 12 000 francos al mes, los que aunados al aguinaldo se convierten en 3 120 000.°° de pesos al año. Es de aclarar que los costos por vivir en Suiza son exorbitantes, pero aún así, su profesorado es el mejor pagado del orbe.

Fuente de la noticia:

http://www.proceso.com.mx/498654/la-musica-en-las-aulas-sea-educando-a-los-educan

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Una distancia dolorosa

Marcela Isaías

Educación. Las escuelas son un espejo donde se puede ver lo que pasa en la sociedad. Todo impacta en sus aulas: el respeto, los prejuicios, las angustias y también las decisiones de quienes gobiernan.

Nunca me voy a olvidar de esa tarde de noviembre del 2000 cuando concurrí a una escuela primaria de la zona oeste de Rosario invitada por un grupo de docentes que trabajaban noticias y libros en sus clases. Una escuela vulnerable que hacía tiempo acusaba un nivel de abandono significativo por parte del Estado. En ese contexto una de las maestras de cuarto grado había producido cuentos y una revista escolar con muy buena participación de los chicos. Lo que transmitía con mucho entusiasmo no era muy diferente a otras experiencias similares con nenes y nenas de 9 años. A la diferencia la advertí cuando ingresé al aula, a ese salón de cuarto grado.

Nunca me voy a olvidar de esos nenes y nenas de 9, 10, 11 y hasta 12 años, en cuerpitos de seis años. Nunca me voy a olvidar de sus caras lánguidas y mirada dispersa vaya a saber en cuántos abandonos y ausencias. En ese cuarto grado estaban resumidos años previos de neoliberalismo, eran hijos e hijas de los noventa. Una postal que con mayor o menor intensidad se repetía en otras escuelas de la provincia y de una Argentina dolorosa.

Por ese entonces se había hecho conocida la frase «Ya no hay escuelas con comedores sino comedores con escuela». Era una denuncia bien clara para decir que los chicos asistían más que nada por la copa de leche y el comedor escolar, más que para aprender. Para muchos pequeños esos momentos eran los más esperados, aún más que el recreo o una hora libre.

El panorama económico y laboral de la Argentina era igual de desolador. Por ese entonces un pedagogo comentaba que el dicho popular «Ya vas a ver cuando venga tu padre…», al que muchas madres apelaban, cariñosa y metafóricamente, para llamarles la atención a los hijos que no querían hacer la tarea o traían malas notas, no funcionaba más, sencillamente porque los padres ya no tenían trabajo del cual volver.

Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación en mayo de 2003 el primer acto de gobierno fue viajar a Entre Ríos y solucionar un largo conflicto docente que desde hacía tiempo mantenía sin clases a la vecina provincia. Una decisión y un guiño a la sociedad de que la educación era importante. De ahí en más la educación volvió a estar en un lugar prioritario en la agenda del Estado: la construcción de escuelas, los programas socioeducativos, la paritaria nacional docente, la entrega de libros y computadoras son algunas de esas políticas bien claras y comprobables.

Pero también hubo otras que acompañaron desde la economía, como convertir los planes sociales en trabajo real, el crecimiento de la industria nacional con trabajo genuino y el impacto positivo en el consumo interno, con el consecuente crecimiento del nivel de empleo, entre otras medidas de peso. Además del reconocimiento de derechos valiosos para la niñez y la adolescencia como la Asignación Universal por Hijo (AUH). Un largo camino de conquistas que permitió a las escuelas ir recuperando poco a poco su lugar de enseñanza y que muchos chicos volvieran a comer a sus hogares, con sus familias. Entonces se volvió a hablar de escuelas para enseñar y aprender.

Ahora otra vez las maestras están avisando que la comida que ofrecen en las escuelas no alcanza. Y no porque las raciones sean insuficientes, sino porque empieza a ser para muchos pibes el único plato del día. «Es duro dar clases cuando un chico tiene hambre«, confesaba con dolor un grupo de docentes de Nuevo Alberdi para una nota periodística reciente. Entre ellas una profesora de plástica compartía la angustia que le genera hablar de arte con los chicos, mientras ellos le preguntan a cada rato cuándo llega la copa de leche o la hora del almuerzo.

Maestras que por otra parte ante esa situación se turnan para colaborar en un merendero del barrio, reuniendo alimentos y ropa, además de ofrecer su tiempo para ir a servirles una copa de leche extra, por fuera del horario escolar, de manera voluntaria inclusive los sábados.

En lo que va del 2017 unas 160 mil personas se quedaron sin trabajo, según el Centro de Economía Política Argentina (Cepa). Un número que asciende a 180 mil si se agregan las suspensiones («Los despidos se siguen multiplicando», Página/12 del 18/07/2017). También el mismo centro advierte sobre las bajas en el padrón de las AUH: entre enero y marzo de este año hay 231.542 menos de estas asignaciones («AUH; radiografía de un derecho al que también le llegó el ajuste»/Tiempo Argentino del 23/07/17). Las bajas se relacionan mayormente con la deserción escolar creciente, sobre todo en la escuela secundaria. Y no porque los jóvenes sean «vagos o no quieran estudiar», sino porque se ven obligados a buscar alguna changa para colaborar con los cada vez más magros ingresos en el hogar. Y también hay que admitirlo: no ven mucho futuro en el estudio, cuando lo que crece son los recortes a la ciencia, a la técnica y al presupuesto educativo. Un mensaje del mísero lugar que ocupan estas áreas para el gobierno de Cambiemos.

Sumado a lo anterior, un panorama económico donde lo único que crece día a día es la especulación financiera («El dólar pegó otro salto ayer y se acerca a los 18 pesos«/ La Capital, 25/07/17).

Las escuelas son un espejo donde se puede ver lo que pasa en la sociedad. Todo impacta en sus aulas: el respeto, los prejuicios, las angustias, las alegrías y también las decisiones políticas de quienes gobiernan. Hoy sus docentes están avisando que para muchos chicos llegar al comedor del lunes de cada semana representa una espera enorme, y que entre una comida y otra hay una distancia demasiado dolorosa.

Fuente del articulo: http://www.lacapital.com.ar/opinion/una-distancia-dolorosa-n1439836.html

Fuente de la imagen: http://static.lacapital.com.ar/adjuntos/203/imagenes/021/079/0021079943.jpg

 

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Entrevista a Paco Plaza: «La educación católica te programa para lo sobrenatural»

Por: Olga Pereda

Paco Plaza (Valencia, 1973) ha provocado miedo con hombres lobo y zombis. Ahora pone sus ojos en la crónica policial, en el único expediente oficial en España que sugiere la posibilidad de fenómenos paranormales‘Verónica’, que se estrena el viernes, es una película que habla de espectros por los pasillos de un piso de Vallecas. Habla también de quiénes somos (o quiénes éramos en los 90): los vasos Duralex, la leche hervida en el fuego, el limpiador Centella, los colegios de monjas y las carpetas forradas de ídolos musicales. ‘Verónica’ habla de ‘Cría cuervos’ (Carlos Saura, 1976) y ‘La guerra de papá’ (Antonio Mercero, 1977), y del durísimo paso que supone dejar la infancia y convertirse en adulto; un paso que la protagonista dará tras un ¿inocente? juego de ouija.

 

Todos los chavales de la generación EGB jugamos con la ouija. ¿Usted también? Por supuesto.

¿En plan serio o en broma? Éramos adolescentes, lo hacíamos de broma pero te acojonabas igual. Teníamos risas nerviosas con las que intentábamos disimular el escalofrío.

¿Alguna vez pasó algo? No me quiero hacer el misterioso, pero recuerdo momentos de susto cuando el vaso parecía decir cosas. Siempre teníamos la duda de si alguien lo había empujado o no. Tuvimos momentos confusos y aterradores.

La generación EGB también creció con Jiménez del Oso. ¿Cree o ha creído alguna vez en los fenómenos paranormales? Por supuesto. Lo que no tiene sentido es no creer. Veo a mi alrededor tantas cosas inexplicables… Creo que hay muchos misterios en el mundo, cosas para las que aún no tenemos la explicación. A lo mejor algún día sí. Yo disfruto de lo inexplicado porque la ciencia, lo palpable, es mucho menos interesante que lo sugerido.

‘Verónica’ está inspirada en hechos reales. ¿Accedió a los archivos policiales? No los hay. Lo único que está disponible es el expediente redactado por el inspector, que es mucho más escueto de lo que puede parecer. Viene a decir que él ha sido testigo de cosas inexplicables. Y apunta detalles, como golpes en la pared y arañazos en un póster. Un inspector de policía, un tipo serio, que admite que vio algo que no se puede explicar.

¿Es su película más personal? Sí. Siento un vínculo muy fuerte con la protagonista, en la que he volcado muchos recuerdos porque comparto el pánico a crecer. La adolescencia es esa etapa en la que, de un día para otro, te sale voz de señor y pelos en el bigote. La adolescencia es una hostia con la que te arrancan de un parnaso. En el caso de las chicas tiene un momento muy puntual: la menstruación. Esa frase aterradora de «ya eres mujer». ¿Perdona? ¿Y eso qué significa?

“La adolescencia es una patada en el culo que te echa de la infancia, un periodo en el que te construyes como persona»

La protagonista es una niña atrapada en una vida de mujer. Tiene tres hermanos pequeños a los que alimenta, viste, cuida y arropa. Es una chica a la que le están robando la niñez. Yo quería hablar del miedo de abandonar la infancia. Hay un momento muy significativo, cuando tu madre te deja en el suelo y dice «ya no te cojo en brazos, camina tú solo proque ya pesas mucho». La madre de Verónica le suelta: «Necesito que crezcas, que me ayudes». La adolescencia es una patada en el culo que te echa de la infancia, un periodo en el que te construyes como persona.

‘Verónica’ está ubicada en un colegio de monjas. ¿Usted estudió con curas? Sí. Mi experiencia fue estupenda. Te podrían caer cachetes, pero no lo percibías como algo negativo. Que te pegara una hostia un profesor no era como para montar un número. Me interesa ubicar la acción en un colegio católico porque todos los que tenemos educación católica estamos programados para lo sobrenatural.

¿Por los Cristos en las paredes? No solo por los Cristos. Este señor murió y al tercer día resucitó. Este señor curaba a los ciegos y la virgen María concibió sin pecado. Aquello te permite que tu cerebro se prepare para algo antinatural.

La historia que narra refleja muy bien España. ¿Se puede entender fuera de nuestras fronteras? No hay nada más universal que lo local. El paradigma de cine local que explica su país al resto del mundo es el coreano, que viaja por todo el mundo porque han hecho una clara apuesta por explicar su historia, humor e idiosincrasia. Si un extranjero me pregunta qué fue la guerra civil española le pondría ‘La vaquilla’. Berlanga es el que mejor ha explicado cómo somos: ‘El verdugo’, ‘Plácido’…

¿Volvería a dirigir ‘O.T. la película’, como hizo en el 2002 junto a Jaume Balagueró? Sí. ‘O.T.’ es una historia humana, sobre personas que persiguen un sueño. El material emocional que proporciona un ‘reality’ es material dramático de primera.

No quiero terminar la entrevista sin preguntarle por el atentado de Barcelona. ¿Estaba en la ciudad? No, fui el sábado. Paseé hasta la plaza de Catalunya. Tenía una necesidad de sentirme conectado con la realidad, es la ciudad en la que he vivido 10 años, mi mujer [la cineasta y actriz Leticia Dolera] es de Barcelona y tengo muchos amigos allí. Era imposible no sentir que el suelo se movía debajo de los pies. Han sido días de una emoción muy profunda, pero a la vez he sentido que todo el comportamiento de las autoridades barcelonesas y catalanas ha sido ejemplar. Me he sentido conmovido y orgulloso de la dignidad y la honestidad con la que se han manifestado las autoridades. Dentro de la herida y el dolor nos queda el consuelo de que tenemos una ciudad de la que estar orgullosos.

Fuente:

http://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20170824/entrevista-paco-plaza-esterna-veronica-6241899

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Ministro de Cultura y UNESCO Perú inauguran aulas seguras en Sechura

UNESCO – Perú/ 26 de agosto de 2017/Fuente: https://www.elregionalpiura.com.pe

El Ministro de Cultura, Salvador del Solar, y Magaly Robalino Campos, representante de UNESCO Perú, junto con autoridades locales y del sector de Educación inauguraron un conjunto de aulas nuevas y seguras para 170 niños del colegio inicial 083 de Parachique, en Sechura, cuyos salones de clases se inundaron debido a las intensas lluvias del fenómeno del Niño Costero.

Según señaló Magaly Robalino, esta iniciativa de la UNESCO Perú, que tiene el apoyo del Ministerio de Educación, implica proporcionar espacios educativos alternativos seguros y desarrollar planes de gestión de riesgos de desastres a nivel familiar, escolar y comunitario. Es un trabajo articulado con las autoridades e instituciones educativas locales.

“Asumir esta responsabilidad garantiza el derecho de los niños, de las niñas, de los adolescentes, de los jóvenes a tener una educación de calidad”, remarcó Robalino.

Arteterapia

Asimismo, el Ministerio de Cultura, la UNESCO Perú y el Grupo Sura, lanzaron una estrategia para la Recuperación Socioemocional del Sector Educación en Piura, a través del Arte y la Cultura, debido a la situación de esta Emergencia del Niño Costero.

“Sumándonos a esta etapa inicial de infraestructura vamos a apoyar este programa para que, a través del Arte y la Cultura, nuestros niños puedan expresar lo que sintieron, porque situaciones así de drásticas y difíciles necesitan ser expresadas a través del arte”, mencionó el Ministro de Cultura, Salvador del Solar.

El proyecto, que beneficiará a 500 estudiantes y 100 docentes de Sechura, tiene por objetivo brindar ayuda para la recuperación socioemocional, mediante actividades culturales y artísticas, centrando sus esfuerzos en la atención de estudiantes y docentes de las escuelas.Este proyecto intervendrá inicialmente en tres escuelas ubicadas en la provincia de Sechura, y se realizarán sesiones de recuperación emocional con los alumnos y talleres para la prevención de riesgos con docentes.

Dato

Docentes, agrupaciones culturales y artesanos de la localidad de Sechura y Piura participarán en espacios de intercambio y capacitación con Arte Terapeutas, especialistas en el uso de las artes en contextos de crisis y cambio social. Con estos grupos y capacidades fortalecidas se realizarán los talleres y sesiones recuperativas con niños y niñas en las escuelas.

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Fuente de la Noticia:

https://www.elregionalpiura.com.pe/~elreg896/index.php/regionales/150-piura/22676-ministro-de-cultura-y-unesco-peru-inauguran-aulas-seguras-en-sechura

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Puerto Rico: Las distracciones en la educación

Puerto Rico / 26 de agosto de 2017 / Por: Dr. Edgar León / Fuente: https://elsoldelaflorida.com

La educación verdadera y efectiva surge como una interacción un estudiante y su maestro. Ahora mismo, por las distracciones del sistema educativo y sus actividades internas y externas no relacionadas con el aprendizaje, los estudiantes son abandonados a su suerte en el proceso educativo.

Encima de esas condiciones que interfieren con la educación de los estudiantes de escuela publica se encuentran los sistemas administrativos y los currículos limitados basados en las lagunas y no en las destrezas y habilidades que tienen sus estudiantes en el salón de clases.

Cada día que pasa las distracciones y la perdida de tiempo para adquirir el conocimiento y el desarrollo del pensamiento critico se sacrifica debido a las ausencias de los maestros y el papeleo requerido por el sistema que le quita tiempo al maestro.

Hay que romper el molde y revolucionar la educación de Puerto Rico con el fin de ayudar a los niños que se le roba la oportunidad de tener una educación de calidad y una vida con oportunidades reales de empleo.

Los sistemas universitario de preparación de maestros deben ser eliminados como parte de la revolución y para evitar que se preparen maestros del siglo 21 con destrezas del siglo 19. La ley que exige el pasar unos exámenes de diferentes materias tampoco nos ofrece la garantía de un maestro eficiente para nuestros niños.

Hay que hacer un sistema nuevo que integre ambos sistemas con el objetivo de educar a los niños de Puerto Rico con los mejores maestros y sistemas nuevos que desarrollen la creatividad y el pensamiento critico del estudiante.  Esto sin exámenes que tomen tiempo preciado de aprendizaje y con un sistema que promueva el desarrollo de proyectos en la escuela.

La economía mundial de hoy nos exige que la educación desarrolle los talentos, la creatividad y la innovación de nuestros niños. Hay que personalizar la educación. No puede ser un sistema mecánico al que todos deben moldearse. Hay que revolucionar el sistema ahora para salvar la isla de un destino sin desarrollo ni futuro.

Fuente noticia: https://elsoldelaflorida.com/las-distracciones-en-la-educacion/

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