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Pedagogías y andragogías empíricas

Por: Eduardo Hernández de la Rosa

Los tiempos modernos nos han llevado por varios caminos que nos han permitido maravillarnos, pero también nos han extraviado, llevado por el sendero de la construcción tecnológica como alternativa para asegurara la pervivencia de nuestra especie. Este camino es sin duda uno de los que ha llevado a la humanidad a grandes saltos para seguir en su búsqueda insaciable por comprender su naturaleza.

Estos tiempos modernos, también nos han permitido crear comunidades diversas, mostrar de manera más natural los matices de las agrupaciones humanas y sus ideologías, para lo cual, las tecnologías han podido expandir esta vivencialidad virtual en todos los lugares donde se tiene un dispositivo móvil con acceso a internet.

Estos procesos, traen consigo el proceso elemental para a la construcción de nuestras culturas, siendo el aprendizaje un factor importante, pero también la enseñanza. La educación, siendo un derecho universal tiene distintos matices, no obstante, todos con pendientes importantes, como el rezago, la cobertura, la inclusión y /o la calidad educativa, por citar algunos.

Hoy enfrentamos con incertidumbre un duro camino, el de adaptación a los contextos de riesgo y de acuerdo a diferentes especialistas, podríamos estar en la antesala de batallas biológicas con los organismos que reclaman su presencia como enemigos naturales del ser humano; algunos pensamos que también son procesos de autorregulación de nuestra amada tierra, siendo que somos bastantes humanos con bastantes necesidades que pueden incomodar a los sistemas que hemos estado afectando al menos en los últimos 300 años.

No obstante, el punto importante es que quizá no sea el mejor momento para los procesos educativos formales, nuestros ministerios educativos han intentado realizar varias acciones en pro de la continuidad educativa frente al confinamiento, aunque sin duda, quienes miramos las estadísticas, sabemos que el regreso a clases presenciales es una decisión bastante arriesgada, considerando la heterogeneidad que se tiene en las diferentes latitudes que vivimos, puesto que esta terrible pandemia mundial tiene estragos que deben mirarse no solo desde el problema, sino desde la proyección de la adaptación del problema a nosotros mismos, al final, el virus, también lucha por adaptarse y triunfar, eso es algo que no debemos olvidar.

Ante el panorama de incertidumbre, pienso que debemos plantearnos las alternativas educativas que han sido olvidadas por el tiempo, me refiero a los procesos pedagógicos y andragógicos que se vivían en casa, desde el rincón del terruño y que otrora fueron indispensables ante diversas necesidades.

El hoy conocido homeschooling, tiene sus orígenes en aquellas pedagogías emanadas desde los contextos hogareños que formaron seres humanos de bien. Hoy además se suman los mecanismos de comunicación que se han desarrollado de formas abismales, teniendo prácticamente al alcance de un clic, clases de todo tipo con el propósito de familiarizarse, formarse, competir o reforzar algo de aquello que se han denominado competencias y que incluyen todos los elementos que buscan desarrollarse en un ser humano: conocimientos, habilidades, actitudes, valores y aptitudes para el bien hacer y contextualizado.

Por supuesto, esto no busca convertirse en una panacea, sino en una alternativa más para quienes pueden desarrollar los procesos de aprendizaje en sus hijos desde los contextos hogareños. Pese a que en el contexto actual, es indispensable brindar pcioens para asegurar la continuidad de los estudios y del aprendizaje de los niños, niñas y jóvenes, dichas alternativas, no son del todo reguladas en los diferentes países. Esto se debe a que la educación se atribuyó como una obligación del estado, situación que, por supuesto debe continuar por las implicaciones que ello conlleva, no obstante, ante el panorama actual, el homeschooling regulado puede ser una alternativa viable.

La educación es un proceso que en su formalidad se constituye cuando las necesidades básicas se han logrado atender, la salud, la alimentación y por ende el famoso contrato social, mientras que algo de ello no sea sostenido, la educación formal tiene la necesidad de adaptarse.

Esto no significa un retroceso educacional, sino un avance significativo en la apertura a las diferentes alternativas para salvaguardar a las nuevas generaciones. Lo que ha sucedido en los contextos educacionales actuales, es que existe un desgaste entrópico del aprendizaje, esto se debe a que las necesidades educativas van cambiando según las demandas del sector y la ampliación de jornadas largas, situación que ha tenido efectos importantes en las brechas educativas, especialmente en los países del tercer mundo.

Por lo que no es de extrañarse que la reapertura de las escuelas, tenga como origen la necesidad de reactivar la economía para efectos de que los padres puedan ser productivos desprendiendo de ellos, el vinculo afectivo y reemplazándolo con el vinculo laboral. Lo cual es parte de las racionalidades que se han expandido por parte de las ideologías dominantes, situación que no es ajena a ninguno de nosotros.

Lo cierto es que, independientemente de las situaciones y necesidades, vale más unos padres de familia que enseñen, que solo unos padres de familia que sean enviados a sanitizar los espacios áulicos. El aprendizaje, tendrá dentro de los seres humanos, una necesidad natural de ser compartido, siendo la familia el primer espacio donde se contextualiza, emana y fortalece el aprendizaje de las nuevas generaciones.

La docencia, al igual que todas las demás disciplinas, es un espacio de participación activa, en la que influyen las actitudes y valores que se practiquen para tener un eco real en la aprehensión de los conocimientos, en la aplicación y destreza de las habilidades, en la comprensión de las actitudes y aptitudes, así como de la vivencialidad de los valores. Estas son las bases de las pedagogías y andragogías empíricas que en otros momentos se desarrollan en casa y que hoy pueden ser una oportunidad para hacernos participes realmente del aprendizaje de las nuevas generaciones.

Nueva Semblanza

Investigador social, cientista educativo de formación y filósofo de vocación. Investigador de CONEDUCA. Sus filias y obsesiones epistémicas son los procesos y agentes educativos vistos de una perspectiva socio-cultural a través del poder, la juventud ciborg, las representaciones sociales y la prospectiva.

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La educación se moderniza tan lentamente que nunca dejará de estar anticuada

Por: María Antonia Casanova / theconversation.com      

Se admite casi de modo unánime que las innovaciones o los simples cambios en educación resultan, quizá, excesivamente costosos, a juzgar por lo poco que se mueven las prácticas docentes en las aulas. En definitiva, por la lentitud de los procesos de asimilación de nuevas opciones didácticas –genéricamente hablando– por parte de los docentes, para actualizar sus intervenciones y ponerlas al día con lo que exige la sociedad de cada momento, ofreciendo posibilidades diversas al alumnado para su adecuada formación de cara a incorporarse a un mundo con características y requerimientos concretos.

La sociedad evoluciona rápidamente, no cabe duda, y si la educación institucional no quiere perder su papel fundamental en el desarrollo y evolución de la persona, debe ponerse en marcha a paso ligero para no perder el tren en este proceso de avance que se visualiza como esencial para el futuro de la ciudadanía en sistemas democráticos en los que la participación activa es imprescindible.

Algunos ejemplos nos pueden servir de evidencia de ese desfase temporal en la actualización escolar con el que comenzamos este texto. Veamos.

Comenius, en 1630, publica su Didáctica magna, en la que propone, entre otras muchas innovaciones, la enseñanza cíclica, que se incorpora a nuestro sistema educativo en enero de 1981, después de 300 años.

Podríamos quedarnos en el examen de la obra de Comenius, porque anticipa importantes avances en educación, especialmente en lo referente a la mujer, pero no es el objeto de estas líneas, aunque se recomienda la lectura de este autor.

Teorías escuchadas muchas veces

Si revisamos los temas que resultaban problemáticos y de actualidad en el siglo XVII (por ejemplo), tanto en textos de pedagogos con prestigio reconocido, como en los de los “maestros del arte de escribir” (lingüistas, pero maestros, al fin), se observa que aparece la importancia de la familia en la educación, la formación de los maestros, las vacaciones escolares, el número de alumnos por aula, la educación de la mujer, el papel de la inspección… Nos suena, ¿verdad?

Parece que la discusión sobre determinadas cuestiones educativas no termina nunca. No acabamos de aprender de la ciencia y de la experiencia para llegar a resolverlas, a pesar de los muchos avances que han tenido lugar en todos los campos.

El aprendizaje por proyectos data de 1918

Damos un salto hasta 1918, año en que Kilpatrick propuso formalmente el método de proyectos como metodología favorecedora del interés de los estudiantes para aprender, al promover la investigación y el trabajo en común, motores del fomento de la curiosidad de niños y jóvenes.

Al aparecer las competencias clave en nuestro sistema educativo, a partir de la LOE, muchos centros optaron por el trabajo y aprendizaje basados en proyectos. Perfecto. Lo grave es que la mayoría de docentes pensó que era un descubrimiento actual. Después de 100 años tras su invención, al fin llegó a las aulas.

Las nuevas tecnologías ya son viejas

La informática aparece, inicialmente, hace unos 80 años. No obstante, muchos colegas continúan hablando de nuevas tecnologías al referirse a su aplicación en educación. No sería importante, si no fuera verdad en algunos casos. La situación de pandemia y confinamiento puso de manifiesto la falta de actualización y alfabetización mediática de buen número de docentes, para los que, en efecto, seguían (y siguen) siendo nuevas estas tecnologías.

Si pasamos al campo de la evaluación de aprendizajes, recordemos que la evaluación continua (no los exámenes continuos) está implantada en España desde 1970, en su Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa. Bien, pues todavía hay que insistir en sus beneficios y en la conveniencia de su generalización, al menos en las etapas de educación obligatoria, no selectiva por principio.

El magisterio se resiste a abandonar el modelo de evaluación mediante pruebas puntuales y escritas, para pasar a la evaluación permanente de procesos, de carácter formativo, que permite tomar decisiones inmediatas para superar cualquier disfunción que pueda presentarse, favoreciendo así el aprendizaje personalizado y de éxito en la mayoría del alumnado (educación inclusiva). Han pasado 50 años sin conseguir generalizar el modelo.

La actualidad exige el trabajo en equipo, porque es imposible que una sola persona abarque los saberes que la humanidad ha acumulado y sigue haciéndolo a ritmos inigualables a los de otras épocas.

Esta situación requiere de especialización en determinados campos, pero para avanzar se hace precisa la colaboración de muchos conocimientos, es decir, de muchas personas que han debido formarse –además de los saberes específicos de su carrera profesional– en investigación, trabajo cooperativo, creatividad, pensamiento divergente y crítico, control de emociones, apertura a la innovación, etc.

El acceso a la información no es el problema

Todo debe derivar en un modelo educativo diferente al de siglos pasados en los que la transmisión de información resultaba fundamental. Hay que ser conscientes de que acceder a un conocimiento concreto, en estos momentos, implica solamente introducir la palabra precisa en un buscador informático y en segundos se dispone de millones de datos relacionados con lo solicitado. La información no es el problema de nuestra sociedad, lo es la capacidad de discernimiento referida a la enorme cantidad de información recibida.

Es hora de avanzar sin miedo, de progresar en métodos, organización, evaluación, contenidos, metas realmente significativas para el sistema que lo sean también para la población. Si no se consigue un modelo que capte el interés y despierte la curiosidad de quienes se forman en él, difícilmente resultará funcional para la vida que nos toca abordar en este tiempo cambiante, inseguro, con la incertidumbre como futuro.

Si la formación inicial del magisterio continúa llevándose a cabo con métodos tradicionales, el maestro, al llegar a su aula por primera vez, reproducirá lo que hicieron con él cuando ingresó en la escuela; es decir, cada maestro que se incorpora como nuevo docente retrocede veinte años con respecto a la fecha de su titulación. Sale de la carrera sin haber adquirido las competencias que actualmente se precisan para educar. Y así continuará si no cambian las cosas radicalmente.

Se necesitan competencias para el mundo actual

La educación debe garantizar la adquisición de competencias que aseguren a la persona el dominio sobre la toma de decisiones que deberá realizar día a día con cierta seguridad de acierto. Para ello no es válido un sistema memorístico y rutinario, creador de sujetos sin criterios propios ni independencia de juicio, sino otro que ayude a la autonomía y a la creatividad, con las que emprender la vida mejor para cada sujeto en cada circunstancia.

¿Tardaremos muchos años en tomar las decisiones necesarias? ¿Hasta cuándo estaremos haciendo perder el tiempo a las generaciones jóvenes? ¿Todavía no sabemos lo suficiente como para poner en marcha un sistema acorde con la realidad actual?

Esperemos que en esta tercera década del siglo XXI seamos capaces de adecuar la educación a las necesidades de la persona y de la sociedad.

https://theconversation.com/la-educacion-se-moderniza-tan-lentamente-que-nunca-dejara-de-estar-anticuada-165227

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España: La vuelta a las clases, en cinco gráficos

Por: J. A. Aunión/Rodrigo Silva/El País

Las escuelas e institutos españoles han recibido el impacto de la pandemia en mitad de un incipiente proceso de descenso demográfico y con heridas aún abiertas como las desigualdades territoriales y el abandono educativo.

Algo más de ocho millones de alumnos de enseñanzas no universitarias (desde infantil hasta el bachillerato y la FP) comienzan estos días el curso. Cuántos serán exactamente todavía no se sabe, pues la cifra oficial aún no está disponible. Lo que es casi seguro es que serán unos pocos menos que el curso anterior, en el que fueron 8,21 millones y los cuales, a su vez, ya fueron 71.000 menos que un año antes. Asoma así a la cifra general de forma incipiente un descenso demográfico que se nota sobre todo en la escuela infantil: el segundo ciclo de esta etapa, de tres a cinco años, ha visto descender su alumnado un 16%, en 238.000 alumnos, durante la última década. Pero también se percibe ya en la escuela primaria (de seis a 11 años), con un 3,4% menos de matriculados en los últimos tres cursos. De momento, y a la espera de que se cumplan los augurios de los expertos, que aseguran que en 10 años el descenso demográfico cambiará completamente la realidad de la escuela, el crecimiento de las etapas posobligatorias (bachillerato y FP) va compensando un poco la tendencia: el curso pasado fueron unos 113.000 estudiantes más que en 2018. Los siguientes gráficos tratan de ofrecer una imagen general de un sistema que este año afronta, además, el despliegue de una nueva ley educativa, la Lomloe, aprobada el pasado mes de diciembre.

1. El mapa del alumnado

Estas son las cifras de la estadística provisional del curso pasado, 2020-2021. A la espera de las de este año, ofrecen una imagen bastante fiel del mapa del alumnado de los colegios e institutos por comunidades. Por ejemplo, de dónde se concentra la mayor parte de los estudiantes: Andalucía, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana suman el 61% de todo el sistema, con volúmenes que aumentan, lógicamente, la dificultad de gestión. También ofrece este mapa la imagen de reparto entre la escuela pública y la privada (que incluye en la estadística también a los centros concertados, privados subvencionados) por comunidades, una división que crispa desde hace décadas el debate educativo español. Por ejemplo, se ve cómo Madrid, con el 14,8% del alumnado de todo el país, concentra el 20,7% de los estudiantes de centros privados.

2. Las ratios

Durante años se ha discutido mucho sobre el impacto (o no) del número de alumnos por clase en la calidad de la enseñanza. El curso pasado, sin embargo, la obligada adaptación de la escuela a la situación sanitaria redujo de golpe las ratios de profesor y alumno. Docentes y padres aseguran que el impacto pedagógico ha sido positivo allí donde la bajada ha sido significativa. Los datos de este gráfico muestran el número medio de alumnos por aula el año pasado en cada comunidad y, por tanto, esconden en sus medias estadísticas unos extremos (escuelas, probablemente, muy por debajo o por encima de ese dato general) que no permiten ver en toda su complejidad un escenario de comunidades muy urbanas o muy rurales, o de esfuerzos, tal vez, concentrados en unos u otros sitios. Sin embargo, sí muestran una imagen general de dónde están más y menos desahogadas las aulas públicas de educación obligatoria (primaria y ESO) y el segundo ciclo de infantil, etapa que no es de escolarización obligada, pero sí es gratuita y universal.

3. Profesorado y refuerzos

Las ratios de alumnos por profesor del curso pasado tienen mucho que ver con la situación previa que arrastraba cada territorio, pero también con los esfuerzos hechos por cada gobierno autónomo para contratar profesores de refuerzo. Y, lógicamente, la evolución este año de la situación dependerá de los refuerzos que se mantengan o no. Unas comunidades han anunciado que contratarán a más docentes de apoyo covid, otras a los mismos y algunas a menos. En estas últimas, padres y profesores de la pública han dejado oír ya sus protestas.

4. Aulas en cuarentena

Los argumentos de la comunidad educativa para reclamar más refuerzos son pedagógicos, pero también sanitarios, pues recuerdan que la pandemia todavía no está superada y sigue amenazando con desbaratar en cualquier momento una situación en la que la prioridad es, por encima de todo, mantener las clases presenciales. Es cierto que el impacto de la epidemia en los centros educativos fue mucho menor de lo que anunciaban los peores augurios y que este año, además, los profesores y muchos alumnos vuelven a las aulas ya vacunados. Sin embargo, la evolución de la variante delta del virus, más infecciosa, mantiene a todos en alerta.

5. Abandono escolar temprano

Los males que se le achacan a la escuela española desde hace lustros, con más o menos virulencia según la época, van desde la falta de calidad y excelencia a la escasa eficiencia del gasto escolar. Pero en el centro de todos ellos siempre ha estado una estadística: el abandono educativo temprano, es decir, el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que han dejado de estudiar después de la educación obligatoria. Este indicador está directamente relacionado con el “desempleo, la exclusión social, la pobreza y una mala salud”, según la Unión Europea, que se fijó como objetivo para 2020 bajar al 10% la media de abandono temprano en sus Estados miembros. Lo consiguió (fue el año pasado del 9,9% en los 27 países de la UE) y, de hecho, España ha aportado su granito de arena con enormes progresos: lo ha reducido casi a la mitad en las últimas dos décadas, del 30,9% al 16%. Esta cifra, sin embargo, sigue siendo la segunda más alta de la UE, solo por detrás de Malta. Y esconde, además, diferencias enormemente significativas entre comunidades autónomas.

https://elpais.com/educacion/2021-09-06/la-vuelta-a-las-clases-en-cinco-graficos.html

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Docentes de esta época atrapados en la Red

Por: Lusmery Yamileth Alvarado

“Nadie sabe cuánto sabe, hasta qué tiene que enseñar lo que sabe” Ezequiel  Ander – Egg

Vivimos en un mundo de fantasías donde no envejecemos, proyectando los momentos y expresiones faciales más perfectas que podemos encontrar, sin darnos cuenta que el verdadero sentimiento de felicidad de la vida se encuentra alojada en lo más profundo de nuestros corazones, donde la imperfección crea momentos perfectos e inolvidables.

Esta proyección a la que me refiero la generan las redes sociales, el mundo donde nunca envejecemos, pero los sentimientos y la realidad es otra, debemos ser responsable en la presente época sobre el cómo empleamos o usamos las redes sociales en nuestra cotidianidad, como creamos comunidades de aprendizajes donde formamos al hombre nuevo que dé respuesta a las necesidades de esta época, como nuestros hijos interactúan y con quien al otro lado de la pantalla, que formación estamos dando y recibiendo, se trata de la corresponsabilidad en la distancia, un valor necesariamente importante de practicar.

En este contexto, donde los avances tecnológicos suceden a la velocidad de la luz, como docentes debemos innovar en las estrategias de enseñanza y aprendizaje, encontrar la manera de generar esa simbiosis necesaria entre lo que aprendo y lo que enseño, o lo que aprendo y lo que comparto, buscando siempre el equilibrio y la consolidación del proceso que nos permita como afirmó José Martí “educar para la vida”; por ello, debemos trazarnos como desafío “elevar la calidad educativa”, profundizar en la educación fundamentada en valores como la ética y la corresponsabilidad, pero, ¿cómo conseguir triunfar en ese desafío, teniendo presente lo profundo de la red?, esa es la gran interrogante que debemos forjar en nuestro día a día.

Ser docente en la época actual es un poco efímero y complejo de definir, pero es muy necesario que internalicemos las funciones que como docente debemos ejercer: docencia, investigación y extensión, sin embargo, enfocándonos en la docencia esta época demanda de que dejemos de ser dadores de clases y realcemos la dimensión actitudinal que nos permita generar la integración del ser, el saber ser y el hacer dentro de una sociedad que a diario define sus características de coexistencia.

En este momento, me atrevo a develar la importancia del fortalecimiento de las competencias del ser docente en esta época, no de otra, como consecuencia de la reflexión crítica y la formación continua de nuestra práctica, por tanto, es importante promover el diálogo interno del docente con el mismo, de modo de reconocer y reconocerse en un entorno, con un grupos de personas con diferentes caracteres y diferentes estímulos, donde dejemos de vernos como modelo y nos podamos convertir en integrantes de esa comunidad de aprendizaje, donde el fin único es la formación bidireccional, todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender.

Por ello, como docentes, debemos cuestionar nuestras competencias y trabajar fuertemente a diario por transformar y fortalecer las que se requieran, así como erradicar las que nos están estancando hacia un precipicio donde nada nuevo puede existir, estando claro que no todo lo nuevo es bueno ni todo lo viejo es malo.

Haciendo una parada temporal en este tema por demás importante, debemos realizar un balance entre lo que hemos hecho y lo que nos falta por hacer, debemos trazarnos estrategias de aprendizaje y actuación dentro de la red que nos permita avanzar en la construcción de un mundo académico mejor, que nos permita establecer la línea de vida necesaria en el proceso de enseñanza y aprendizaje, aprovechando las bondades de las redes sociales y permeando hacía el fortalecimiento de los saberes y haceres necesarios para la formación del hombre nuevo que requiere la Patria.

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La educación infantil está amenazada en uno de cada cuatro países

elperidico.com

La pandemia ha dificultado el acceso a la educación

La educación de cientos de millones de niños en una cuarta parte de los países del mundo se encuentra amenazada por la crisis climática, la pandemia, los ataques a las escuelas o la falta de conectividad digital, alerta la ONG Save the Children.

La República Democrática del Congo, Nigeria, Somalia, Afganistán, Sudán del Sur, Sudán, Mali y Libia son los países que cuentan con sistemas educativos «en riesgo extremo», seguidos por Siria y el Yemen.

Así lo indica un informe publicado este lunes por Save the Children, que urge a la comunidad internacional a aprender las lecciones de la crisis educativa de la covid-19, que ha interrumpido la escolarización de más de un 90 % de los alumnos del mundo, según cifras de la organización.

La ONG advierte, sin embargo, que la crisis del coronavirus es solo una de las múltiples amenazasque ponen contra las cuerdas el acceso a la educación de los niños a nivel global.

Catástrofes climáticas y ambientales como ciclones, inundaciones o sequías son las responsables del parón académico de cerca de la mitad de los 75 millones de niños que cada año se ven forzados a abandonar su formación.

«El derecho de un niño a la educación no termina en una emergencia», remarca en un comunicado la directora de Save the Children, Inger Ashing, quien cree que, en lugar de volver a la normalidad tras la pandemia, debería aprovecharse la oportunidad para poner fin a problemas que antes ya atenazaban la educación infantil en todo el mundo.

Para lograrlo, el informe insta a los ministerios de Educación y a donantes internacionales a reforzar la inversión en los sistemas educativos de los países más afectados.

Se estima que entre 10 y 16 millones de niños corren el riesgo de no regresar a la escuela debido únicamente a los impactos económicos de la pandemia, que está forzando a estudiantes a abandonar las aulas para trabajar o casarse a una edad temprana, avisa Save the Children.

Antes de la crisis del coronavirus, 258 millones de niños en todo el mundo no tenían acceso a la educación, un balance ahora agravado que requiere urgentemente una respuesta internacional contundente, resalta la ONG en el informe, titulado «Build forward better» («Construir para un futuro mejor»).

https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20210906/educacion-infantil-amenazada-cuatro-paises-12047428

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México: Niñas, niños y docentes vuelven a las aulas

Por:  Selene Kareli Zepeda Pioquinto

El pasado 30 de agosto se inauguró el ciclo escolar 2021-2022, miles de niñas y niños volvieron a clases de manera presencial en México. Sin embargo, este regreso ha sido variado dependiendo la entidad. El mandatario Andrés Manuel López Obrador, señaló que, en medio de la pandemia, sería un regreso voluntario donde la decisión final recaería en los tutores de los estudiantes. A una semana de la vuelta a las aulas, varios fenómenos han acontecido; por ejemplo, las y los alumnos no asisten todos los días a clase. Se han dividido por días para no saturar los espacios escolares, dando un promedio de 4 a 8 niños por salón al día. No obstante, las y los docentes sí tienen que acudir toda la semana a cubrir sus grupos, donde ―aunque se dijo que ellos ya no darían clases virtuales ni a distancia― muchos no se han desentendido de su labor docente ni de su compromiso social ante la decisión de aquellos padres y madres de familia quienes optaron por sí inscribir al siguiente ciclo escolar a sus hijos, más no por llevarlos de manera presencial.

Por una parte, un gran número de profesores en responsabilidad con su labor procuran continuar con el cuidado y seguimiento de los estudiantes, pues ha sido evidente la deserción escolar a raíz de la propagación del Covid-19; siendo así, obligación del Estado, garantizar la cobertura y permanencia de todo aquel inscrito en la educación obligatoria. De tal manera, es deber de ese mismo Estado, velar por sus docentes. Por muchos años se ha romantizado la vocación docente, sin embargo, la dignificación magisterial ―promesa del actual gobierno― se vuelve urgente.

Se pide a las y los maestros que resuelvan todo con escasos recursos, son ellos, junto con la comunidad escolar, quienes muchas veces dan mantenimiento a los centros educativos. ¿Dónde queda la asignación presupuestaria para este rubro? Volver a clases presenciales se volvía inminente y sucedió, pero ¿la salud física y mental de los docentes es considerada en este proceso? La planeación de la vuelta a las aulas tuvo que ser concebida como un conjunto de hechos que se intersecan; pues cuando se habla de la escolarización no se refiere únicamente a un hecho aislado. Somos un tejido, que, para funcionar bien en un rubro, se deben procurar aquellos otros con los que se entrelazan, en este caso: trabajo, salud física, salud mental, educación.

Las acciones para atender las necesidades más urgentes en educación han quedado faltas de planeación ante la gran diversidad que se vive en México. Asimismo, pareciera que se pierde de vista que la pandemia no sólo agravó los problemas de salud, sino también las desigualdades sociales, así como las brechas de acceso al sistema educativo, y como se dijo anteriormente, esta problemática debe verse en conjunto y por piezas para poder atender de raíz, y no sólo dar propuestas remediales que atienden la superficie, pero no la profundidad de la problemática.

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Costa Rica: Jiménez: Todas las alarmas de emergencia de nuestro sistema educativo están encendidas

El diputado liberacionista Wagner Jiménez se refirió al octavo informe del Estado de la Educación.

Jiménez recalcó que «todas las alarmas de emergencia de nuestro sistema educativo están encendidas y no hay respuestas efectivas ni de los jerarcas ni de las instituciones».

Además, el legislador hizo «un llamado urgente a la acción».

«No exagero cuando señalo que está en juego el futuro de los niños, de los jóvenes y del país», concluyó

Fuente: https://www.elmundo.cr/costa-rica/jimenez-todas-las-alarmas-de-emergencia-de-nuestro-sistema-educativo-estan-encendidas/

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