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Interculturalidad y educación desde el sur : contextos, experiencias y voces

Autores/as: Adriana Arroyo Ortega, Julián García Labrador, María Verónica Di Caudo, María Macarena Ossola, Gloria Mancinelli, Ana Carolina Hecht, Sergio Enrique Hernández Loeza, María Fernanda Solórzano Granada, Álvaro Guaymás, Diana Milstein, Alejandra Otaso, Ana Fuks, María Camila Ospina Alvarado, Sara Victoria Alvarado, María Alejandra Fajardo Mayo, Patricia Botero Gómez, Daniel Llanos Erazo, María Violeta Sánchez. Coordinadores/as: María Verónica Di Caudo / Daniel Llanos Erazo María Camila Ospina

Año: 2016

Editorial: CLACSO, Editorial Universitaria Abya-Yala

Ciudad/País: Quito, Ecuador

ISBN: 978-9978-10-235-0

Sinopsis: Interculturalidad y educación desde el Sur. Contextos, experiencias y voces es un libro colectivo que corona once trabajos de investigación realizados por diecisiete autores con diferentes adscripciones institucionales que se articulan a través de grupos de trabajo latinoamericanos en torno al debate actual sobre la Interculturalidad y Educación. Y con ello obligan al lector a pensar simultáneamente en un conjunto de movimientos o desplazamientos teórico-conceptuales, en el despliegue de posicionamientos éticos, filosóficos, políticos y jurídicos, y en el desarrollo de metodologías de investigación novedosas, que nos posibiliten revelar y actuar sobre una diversidad de experiencias, modelos y programas que buscan potenciar los procesos interculturales en el Sur. La obra en su conjunto es un aporte a la creciente producción bibliográfica que se genera en la última década desde la perspectiva crítica de Latinoamérica

Descargar aquí: http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20161004101819/Interculturalidad_y_educacion.pdf

Fuente de la imagen: https://i0.wp.com/www.clacso.org.ar/clacso/novedades_editoriales/img_tapas/1182_Tapa.jpg

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Universidades de Estados Unidos y México buscan reforzar nexos ante tiempos difíciles

América del Norte/México/1 Abril 2017/Fuente: El periódico de México

Rectores de universidades de Estados Unidos buscan fortalecer sus nexos con sus pares mexicanos para enfrentar la política migratoria del presidente Donald Trump durante una reunión hoy en el occidental estado de Jalisco.

Las instituciones de educación superior de EU pretenden «seguir construyendo la colaboración» con las mexicanas, «incluso en estos tiempos políticos difíciles», aseguró Donna Carroll, rectora de la Universidad Dominicana en Illinois.

«En estos tiempos retadores cuando el futuro de muchos jóvenes es incierto, como educadores debemos ser ingenieros de un rol de esperanza para ellos», dijo Carrol en una conferencia de prensa previa al arranque del encuentro.

La relación entre México y Estados Unidos se ha tensado a raíz de la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, quien ordenó reforzar el control migratorio, construir un muro en la frontera entre ambos países y renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Carroll ofreció su solidaridad a los estudiantes hispanos en Estados Unidos y afirmó que las universidades de ese país han abogado por sus derechos y «por una reforma migratoria justa».

Recalcó que en su universidad, considerada una «institución santuario», la matrícula de estudiantes latinos se incrementó 800 % en la última década, la mayoría de ellos con familiares en México.

El primer encuentro de universidades de México y EU reúne a 26 rectores y siete directivos universitarios de ambos países, que buscan poner en marcha mecanismos para «profundizar la colaboración, los puentes de comunicación y el entendimiento».

La reunión, que concluye mañana, es parte de una iniciativa liderada por la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (Fimpes) y el Consejo de Universidades Independientes (CIC, por sus siglas en inglés), con el auspicio de Santander Universia.

La Fimpes es la red universitaria más grande de México, fue creada en 1982 y aglutina a 108 instituciones con una población global de 650,000 estudiantes, equivalentes a 60 % de los alumnos de educación superior del sector privado.

Richard Ekman, presidente del CIC, que reúne a 600 universidades y colegios estadounidenses sin fines de lucro, dijo que se busca identificar las posibilidades de intercambio estudiantil y académico que se adapten a las «necesidades y fortalezas» de cada institución.

Hasta ahora, apuntó, los estudiantes en EU no eligen las universidades mexicanas como una opción para realizar estancias académicas en el extranjero.

Entre 6 % y 9 % de los estudiantes de universidades estadounidenses siguen su preparación en el extranjero y «una cantidad muy baja» realiza intercambio con instituciones mexicanas, dijo MaryAnn Baenninger, rectora de la Universidad de Drew, en Nueva Jersey.

«La población de latinos que están inscribiéndose en universidades de Estados Unidos está creciendo mucho y México representa una oportunidad para los estudiantes, (pero) es un potencial que aún no se ha logrado explotar», afirmó.

Durante el encuentro, los rectores explorarán también la posibilidad de crear proyectos conjuntos en materia de investigación y desarrollo de programas académicos compartidos.

Fuente. http://elperiodicodemexico.com/nota.php?id=852190

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La Reforma a la Educación Superior está muerta (¿vive la reforma?)

Por: José M. Salazar y Peodair Leihy

En esta primera columna escrita por dos académicos de la Universidad de Valparaíso se analiza por qué ha fracasado en su trámite legislativo la Reforma a la Educación Superior, una de las piedras angulares del programa de este gobierno. En momentos en que se espera que el Ministerio de Educación envíe cambios sustantivos al proyecto de ley, las lecciones del actual entrampamiento resultan iluminadoras.

Desde el inicio de su mandato, el gobierno de la Presidenta Bachelet ha apostado por una reforma significativa de la regulación de la educación superior. Luego de años de anuncios, negociaciones y borradores de todo tipo, el país se encuentra casi en punto muerto, aunque no exactamente en la misma situación que heredó su gobierno.

Visto con los ojos del Ministerio de Educación, se ha logrado instalar la política de gratuidad para el pregrado, beneficiando a cientos de miles de estudiantes y familias. Desde la perspectiva de quienes observan críticamente esta política, resulta muy complicado que deba ser negociada en el parlamento anualmente. Tal divergencia se alimenta de la ambigüedad que asumen varias instituciones que se han beneficiado de la gratuidad: adhieren formalmente a los ideales que la inspiran mientras critican en público su contenido.

La posibilidad de avanzar hacia una reforma estructural parece improbable. Hay buenas razones para pensar así. No existe un consenso mínimo –por motivos ideológicos y de diagnóstico– para acordar el conjunto de reglas que gobierne el funcionamiento de la educación superior durante los próximos años. Apostar por un diálogo productivo choca con la realidad de un sector atravesado por la desconfianza, como sugieren los conflictos y rupturas que emergen dentro de foros importantes, como el Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (CRUCh) y Vertebral, la organización que reúne a institutos profesionales y centros de formación técnica acreditados.

Si lo anterior no fuera poco, tampoco existen capacidades técnicas instaladas en las instancias gubernativas para forjar una iniciativa legal maciza. Hasta ahora, se aprecia la ausencia de una clara relación de causalidad entre lo que se persigue y las posibilidades que ofrecen las regulaciones propuestas.

Es evidente que el proyecto de reforma yace casi desahuciado en el parlamento. Todavía se apuesta por una estrategia mágica que pueda darle viabilidad, pero casi sin convicción. Los representantes de la soberanía popular, los medios de comunicación y los canales de interacción digital reverberan y amplifican la rica gama de agendas, consignas e intereses –casi siempre inconsistentes– que se ocultan tras los actores que lideran la formación terciaria. Al despuntar el último año de esta administración, tampoco parece existir un liderazgo capaz de articular una conversación político-técnica para convenir unos postulados básicos que enmarquen una agenda de reformas viable.

Es muy probable que los futuros analistas de las políticas sectoriales estudien este proceso fallido con el mayor interés. ¿Cómo fue posible que una sentida y transversal aspiración de cambio terminara de esta forma? Un obvio punto de partida se encuentra en la arquitectura que ha querido darse a la reforma. La introducción de un nuevo régimen de financiamiento, destinado a ampliar responsablemente el subsidio público a las instituciones y los estudiantes, necesitaba un ajuste profundo del marco regulatorio en operación.

La posibilidad de avanzar hacia una reforma estructural parece improbable. No existe un consenso mínimo para acordar el conjunto de reglas que gobierne el funcionamiento de la educación superior durante los próximos años.

Se apostó por avanzar en diferentes líneas de acción, integrándolas en un cambio legal sistemático. Por una parte, se buscó traspasar y fortalecer las potestades de fiscalización sobre las instituciones de educación superior mediante la creación de una superintendencia para monitorear y controlar el uso de los aportes fiscales y proteger de abusos a los estudiantes.

Al mismo tiempo, la revisión del sistema de acreditación se orientó a resolver los problemas de transparencia y legitimidad que ha enfrentado la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Su reemplazo por otra agencia mejor diseñada, quería dejar atrás los defectos y vicios observados en su funcionamiento, además de enfatizar la importancia que tienen los resultados obtenidos por las universidades dentro del proceso de evaluación y objetivizar las decisiones de la nueva agencia para que fueran comparables entre sí.

Como otros en el pasado, es muy probable que estos cambios nunca ocurran, a pesar del consenso –y entusiasmo– que generaron en algún momento. Si, por azar, alguna transformación emerge de este proceso (aún existen expectativas en el plano de la fiscalización y la calidad), es muy probable que se trate de ajustes menores, descontextualizados de una agenda coherente y cuya utilidad sólo podrá ser apreciada en el largo plazo.

Además de fallida, esa estrategia revela una limitada comprensión de lo que una reforma sectorial puede ser, según demuestra la propia experiencia chilena. Quizás el camino más tradicional para concebirla sea, precisamente, un cambio en la legalidad, en las normas generales que condicionan indirectamente la operación de un sector como la educación superior. Tales modificaciones aspiran a tener efectos de largo plazo a medida que apuntan a reconfigurar cómo los sectores se organizan y, especialmente, sus límites. La mayor parte de su eficacia, sin embargo, se juega en el proceso de implementación y depende de la convicción y las agendas de las agencias e instancias gubernamentales a las que se confía su puesta en marcha.

El régimen de Pinochet, por ejemplo, creó un sistema de licenciamiento para las nuevas instituciones privadas que fue sustancialmente alterado por el Consejo Superior de Educación (CSE) a medida que lo aplicaba, ya en democracia, sin mediar cambios estatutarios. La integración del CSE no fue azarosa. En su conformación participaron personas clave que también estuvieron tras la Comisión de Estudio de la Educación Superior (formada en 1990) y que luego pasaron a dirigir la Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado (CNAP) (creada en 1999). Sus ideas fueron decisivas –y consistentes– para fijar la orientación que tuvo la implementación de los instrumentos de política a su cargo y que definen mucho del entorno regulatorio que hoy existe en el sector.

Otras reformas se orientan a alterar los flujos de recursos que el Estado pone a disposición de los principales actores sectoriales. El desarrollo del sistema de becas fiscales y la magnitud y flujo de los recursos asignados a los sistemas de crédito solidario y Crédito con Aval del Estado (CAE) han sido claves para la configuración de la educación superior. Tales transformaciones se hicieron sin mediar grandes cambios legislativos: las glosas de la Ley de Presupuesto y la regulación reglamentaria han sido suficientes para mantener estas iniciativas operando sostenidamente –y de manera incremental– por largo tiempo.

El trabajo de las comisiones que  los gobiernos constituyen para explorar el desarrollo de nuevas agendas de política ha tendido a ser poco fructífero y quizás por eso, entre otros motivos, sus recomendaciones permanecen sin implementar.

Las reformas también pueden ser agendas, como lo ha sido el desarrollo del proyecto MECESUP (1998-2016), ejecutado en tres etapas por el Ministerio de Educación, con el apoyo técnico e ideológico del Banco Mundial. Esas agendas definen propósitos, asignan recursos y articulan equipos a cargo de su ejecución. Además de identificar objetivos y metas, las agendas de reforma sirven para experimentar soluciones que luego dan origen a nuevos modelos e instrumentos de política.

El Fondo de Desarrollo Institucional (FDI), por ejemplo, partió como un fondo para el mejoramiento de la infraestructura de las universidades tradicionales, para luego orientarse al mejoramiento de las credenciales de los académicos y terminar focalizándose en diferentes necesidades generadas a partir de la expansión y complejización de ese grupo de instituciones. Al mismo tiempo, permitió ir configurando una nueva herramienta –los convenios de desempeño– para que el Estado transfiera recursos para el desarrollo de capacidades en el sector, que luego ha sido exportado por el Banco Mundial como una práctica exitosa de política pública.

Es llamativo que con tan diversas experiencias reformistas durante las últimas dos décadas, el diseño del gobierno no fuera más rico ni se desplegara en diferentes planos. Algún tipo de cortocircuito en los círculos políticos de la coalición gobernante hizo que todo ese aprendizaje fuera rápidamente olvidado. El costo fue la ausencia de una estrategia reformista más granular y multinivel.

Es posible que los instrumentos de política en operación tampoco hayan contribuido mucho al desarrollo de una agenda de cambios que apunta a reconfigurar las bases estructurales del sistema, aunque hay que tener presente que los objetivos perseguidos no se reflejaron en el conjunto de cambios propuestos, como han revelado varios críticos. Por todo eso, es interesante observar el rol que han jugado expertos y analistas en el debate público para dar contenido a las reformas propuestas. ¿Cuál ha sido su contribución al diseño y desarrollo de estas iniciativas?

Desde las movilizaciones estudiantiles de 2011, ha sido raro que pase una semana sin que los medios de prensa incluyan notas, comentarios y análisis sobre la reforma en curso y sus posibilidades. Si a eso se suman artículos académicos y publicaciones de distintos grupos de interés, uno puede delinear un amplio y variopinto conjunto de actores tratando de influir activa y persistentemente la acción del gobierno y los partidos políticos. Una parte de ellos son personas que cuentan con formación de posgrado en el ámbito de los estudios en educación superior.

Con pocas excepciones, estos analistas y comentaristas han definido su radio de acción de manera similar: felicitan, rechazan, critican o proponen ajustes a las reformas propuestas. Al enmarcar de esa manera su quehacer, conforman el antiguo principio del legalismo chileno, según el cual el contenido de toda reforma es siempre responsabilidad del Ejecutivo pues las reformas son principalmente un problema de cambio de legislación. Su objetivo, entonces, es influenciar el debate parlamentario, en pos de la aprobación, rechazo o ajuste del régimen propuesto.

Esa lógica facilita la mantención del status quo y contribuye a empobrecer el debate sobre el futuro de las políticas educativas. A pesar de su entrenamiento y experiencia, nuestros expertos locales tienden a escarbar los defectos (o virtudes) inherentes que posee cada diseño propuesto. Esa propensión mueve el debate público y parlamentario hacia una toma de posiciones opuestas, en pos de la aprobación o rechazo de los proyectos de ley que se trate. Al proceder de esa manera, olvidan frecuentemente expandir el catálogo de opciones disponibles ante cada disyuntiva de política pública que se plantea.

Precisamente esa parte de su tarea tiende a quedar en un segundo plano. Muy pocas veces los debates académicos o de políticas sugieren vías de acción, sobre la base del estudio riguroso de las experiencias comparadas o sobre un análisis informado sobre el estado de situación que presenta el caso chileno.

Más bien, tienden a caer en debates de principios –como hemos sido testigos a propósito del carácter público de la educación superior– que no contribuyen a enriquecer la caja de herramientas que alimenta el desarrollo de nuevos instrumentos de política. El trabajo de las comisiones que, de manera esporádica, los gobiernos constituyen para explorar el desarrollo de nuevas agendas de política, ha tendido a ser poco fructífero y quizás por eso, entre otros motivos, sus recomendaciones permanecen sin implementar.

La evidencia es consistente. Los informes del Consejo Asesor Presidencial para la Educación Superior (2008), la Comisión de Trabajo de Análisis del Sistema de Aseguramiento de la Calidad (2012), y la Comisión Asesora Presidencial para la Institucionalidad en Ciencia, Tecnología e Innovación (2013) han sido bastante conservadores.

Ninguno de ellos ha avanzado propuestas que introduzcan nuevas estrategias e instrumentos de política que faciliten la actualización y eficacia del marco en operación. Es probable que incida en ese resultado que tales instancias hayan privilegiado la representación de intereses sectoriales consolidados. Falta en estos y otros documentos de política, una orientación más propositiva que, atenta a nuevos desarrollos en otras latitudes, sea capaz de enriquecer nuestro diálogo sobre la forma en que el Estado contribuye y guía el desarrollo del sector. Lo mismo se repite en el abundante comentario que existe en materia de educación superior.

En una segunda parte de esta columna, buscaremos contribuir a gestar un estado de cosas que permita que la política sectorial avance en una dirección que aumente su incidencia y efectividad en la consolidación de una educación superior masiva y de excelencia.

Fuente: http://ciperchile.cl/2017/03/23/la-reforma-a-la-educacion-superior-esta-muerta-vive-la-reforma/

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Foro Asia-Europa aboga por más cooperación en educación innovadora

Asia/01 Abril 2017/Fuente: Prensa Latina

Un llamado a diversificar los modelos de cooperación y de transferencia de tecnología destaca en los resultados de una reunión sobre educación innovadora del Foro Asia-Europa concluida hoy en la ciudad vietnamita de Hue, trascendió aquí.
En ese pronunciamiento coincidieron representantes de 53 países miembros del mencionado mecanismo al finalizar dos jornadas de debates, según reporta la Agencia Vietnamita de Noticias desde la sede del encuentro, la capital de la central provincia de Thua Thien-Hue.

Los participantes insistieron además en la necesidad de impulsar el enfoque intersectorial en la educación y capacitación para el desarrollo humano integral, así como fortalecer la colaboración internacional en el diseño de los programas de enseñanza que abarquen también las habilidades requeridas en la era de la globalización.

Asimismo instaron a reducir la brecha de desarrollo en la educación innovadora y acordaron establecer una red de información entre las naciones integrantes del foro, añade la fuente.

En la ocasión, el titular anfitrión del sector, Phung Xuan Nha, afirmó que su país acelera las reformas en este campo y destacó que las experiencias intercambiadas en el encuentro servirán como material de referencia.

Vinculada también al desarrollo sostenible, la conferencia abordó temas como el papel de la educación y de los recursos humanos en el siglo XXI; oportunidades, desafíos y responsabilidades, además del incremento de la cooperación.

Según se informó, esta cita constituyó una importante actividad preparatoria de la VI Reunión de Ministros de Educación del Foro Asia-Europa, que se efectuará en Surcorea en noviembre próximo.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=75023&SEO=foro-asia-europa-aboga-por-mas-cooperacion-en-educacion-innovadora
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Debaten en Vietnam sobre educación y desarrollo de recursos humanos

Asia/Vietnam/ Abril 2017/Fuente: Prensa Latina

Representantes de 53 países de Asia y Europa iniciaron hoy en la ciudad vietnamita de Hue una reunión enfocada en la educación innovadora y el desarrollo de los recursos humanos, incluida la cooperación para resolver problemas del sector.
En esta cita de dos días, los participantes intercambian criterios también sobre los nuevos requisitos laborales en la era digital y los modelos de coordinación entre los dos continentes en la aplicación de la tecnología de información, la educación transnacional y la formación vocacional, según reporta la agencia vietnamita de noticias desde el citado territorio.

Uno de los objetivos del encuentro es promover la colaboración con vistas a lograr soluciones asociadas al empleo y capacitación del personal, según explicó el vice primer ministro Vu Duc Dam en la apertura de la reunión vinculada además al desarrollo sostenible y que acoge la capital de la central provincia de Thua Thien-Hue.

Consciente de la importancia de elevar la calidad de su mano de obra, Vietnam adquiere así experiencias de otras naciones para apoyar su estrategia de integración y desarrollo sustentable.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=74760&SEO=debaten-en-vietnam-sobre-educacion-y-desarrollo-de-recursos-humanos
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Convocan a jóvenes caribeños para curso de verano en Barbados

Centro América/Barbados/1 Abril 2017/Fuente: Prensa Latina

Estudiantes caribeños afines a la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) están convocados desde hoy para un curso de verano a efectuarse en esta capital.
Las conferencias se desarrollarán entre los días 15 de julio y 13 de agosto próximos y formará parte el Programa de Estudiantes para la Innovación en Ciencia e Ingeniería (Spise), auspiciado por la Caribbean Science Fundación (CSF).

Los módulos de clases serán impartidos en auditorios de la Universidad de las Indias Occidentales y en el Campus de Cave Hill, Barbados.

El curso está abierto, además, a jóvenes caribeños residentes en el Reino Unidos, precisó la directora de Educación, Juventud e Información de este país, Grace McLean.

De acuerdo a la funcionaria el curso proporcionará orientación y apoyo a aquellos que deseen considerar el emprendimiento tecnológico como una opción de carrera, con el objetivo deasegurar que las oportunidades para la creación futura de empleos basados en tecnología en el Caribe no se pierdan.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=74819&SEO=convocan-a-jovenes-caribenos-para-curso-de-verano-en-barbados
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La innovación tecnológica: reto para la educación y formación del estudiante del siglo XXI

Por: Edgar León

La innovación tecnológica: reto para la educación y formación del estudiante del siglo XXI

Actualmente, la educación del Puerto Rico está atravesando un serio problema de crisis fiscal. La crisis económica del país ha sentado las bases para desarrollar una nueva reforma educativa. Así lo confirman un grupo de líderes gubernamentales y magisteriales del país en el foro Retos, controversias y alternativas para una educación de excelencia, celebrado en la Universidad de puerto Rico Recinto de Río Piedras (García, 2015). Éstos señalaron la importancia de evaluar los currículos y programas académicos de la preparación de los maestros, y a su vez, la necesidad de mejorar la integración tecnológica y diversificación al currículo estudiantil. Uno de los principales problemas que atraviesa la educación de nuestro país, es que no está preparando a los ciudadanos del siglo XXI. La educación continúa utilizando las mismas herramientas arcaicas desde el siglo pasado. Díaz (2009), enfatiza en que “la falta de tecnología, apropiación y contenidos en la educación ha dejado rezagada la tan necesitada transformación en la educación.”

El ciudadano del siglo XXI está inmerso en un mundo que gira en torno al contacto social por medio del uso de las herramientas tecnológicas, es por esto, que la tecnología es un recurso indispensable para la educación. Carrillo (2010), indica que “el creciente interés de los jóvenes por la tecnología favorece un aprendizaje sin límites de espacio y tiempo.” Para lograr la adecuada integración tecnológica en la educación, Díaz señala que necesitamos: 1) tener acceso a computadoras y redes de alta velocidad; 2) capacitación sobre tecnología y con tecnología; y 3) acceso a contenidos de alta calidad que pongan en práctica nuevos modelos de aprendizaje para el siglo XXI. Es de conocimiento público que la mayoría de las escuelas del país no cuentan con acceso a internet y mucho menos, de alta velocidad. Además, la mayoría de los planteles carecen de computadoras o cuentan con muy pocas que se limitan a estar en las bibliotecas utilizadas como recursos para realizar asignaciones o proyectos.

Un estudio realizado por la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), demostró que un 40% de los profesores no utilizan las herramientas tecnológicas en sus clases por falta de conocimiento (Maido, 2012). Así mismo, señala que “a veces se compran equipos sin analizar las necesidades o que el personal tenga destrezas para usarlos.” Aunque este estudio no se realizó en Puerto Rico, las condiciones de los maestros del país no son diferentes. Los maestros de la isla también carecen de los equipos tecnológicos necesarios para impartir sus clases. Sin embargo, al momento de ser evaluados, se les exige que tengan integración de la tecnología en su planificación.   No obstante, cuando se les ofrece algún adiestramiento para integrar la tecnología en sus aulas no se les provee de las herramientas tecnológicas para realizar sus prácticas e integración a sus clases.

Es necesario destacar la importancia de integrar nuevas metodologías al currículo escolar, y que éstas satisfagan las necesidades del ciudadano del siglo XXI. La Dra. Núñez, en una entrevista para la revista digital Universia-PR, destacó la necesidad de la preparación de los docentes, ya que a éstos, a quienes “les corresponde un papel significativo en la creación del estado de ánimo de la sociedad.” Núñez,  indica que el maestro tiene un rol de líder y de agente de cambio, no tan solo en sus alumnos sino también en la comunidad en la que vive. Sin embargo, señala que hay ciertos “factores que influyen en el proceso de enseñanza-aprendizaje como son: falta de equipo, apoyo institucional, poca confianza en los beneficios obtenidos al incorporar la tecnología y falta de tiempo”, así como la utilización de modelos tradicionales de enseñanza. Según Maido, “el 45.4% de los educadores no utilizan la tecnología e el aula por la falta de formación. Es necesario que el docente esté dispuesto a experimentar con los cambios. Carrillo, indica que es fundamental que el docente genere actividades para los estudiantes que impliquen en uso de la tecnología, hacer búsquedas, procesar información trabajen de forma colaborativa, ya que esto les ayuda a formar su propio conocimiento y a desarrollar el pensamiento crítico, proceso fundamental para el aprendizaje significativo. Núñez, enfatiza en que el educador deber estar en continuo adiestramiento, incorporar las nuevas metodologías y tecnologías necesarias para desarrollar en nuevo ciudadano del siglo XXI.

Lacruz (2000) indica que en las nuevas metodologías, el profesor tiene que tener en cuenta que la tecnología puede sustituir los actuales recursos didácticos y funcionan como aliados “ofreciendo ventajas como la eficacia, eficiencia, interacción, e interactividad.” El autor enfatiza en que los nuevos medios exigen nuevas estrategias didácticas como lo son: inmaterialidad; interconexión; instantaneidad; calidad de imagen y sonido; digitalización; influencia sobre los procesos; nuevo lenguaje expresivo; entre otros. Dichos enfoques están relacionados con las estrategias de aprendizaje que el maestro debe tener en cuenta al momento de planificar: la participación del alumno; trabajo independiente y autónomo; atender las necesidades particulares de cada individuo; debe haber interacción entre los alumnos y con los medios; debe tener valor significativo. Así mismo señala, que estas estrategias “tiene que cambiar la actitud del estudiante, que pasa de ser receptor pasivo a observador, buscador e investigador activo”. También indica que los nuevos medios pueden ser utilizados didácticamente, deben ser alineados con las nuevas concepciones constructivistas del currículo, tales como: estimular al alumno; asegurar la fijación de cada elemento aprendido; llevar el mensaje eficazmente; tener cierta flexibilidad; integrar el medio afectivo, social y cultural a los contenidos; facilitar la práctica educativa y eficaz; entre otros.

Los estudiantes actuales están inmersos en la denominada era digital, están activos diariamente en los videos juegos, chats, mensajerías digitales, en la búsqueda y descarga de música, entre otros. Por tal razón, están adaptados a las obtener las cosas ya listas o preparadas para su consumo o adquisición, lo que ha limitado su originalidad, espontaneidad y creatividad. El uso correcto de las nuevas metodologías y de la tecnología, estimularía el desarrollo característico del estudiante del siglo XXI. Algunas de esas características, según Figueroa (2010), son:

  1. Protagonista de su aprendizaje
  2. Autonomía en el proceso de aprendizaje
  3. Capacidad para dialogar y trabajar en equipo
  4. Capacidad de participación
  5. Motivación y fuerte autoestima
  6. Curiosidad e interés por la investigación
  7. Interés en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
  8. Dominio de las técnicas de estrategias de aprendizaje

En conclusión, para lograr un cambio importante en la educación, el sistema educativo del país debe tener en cuenta la importancia de la integración de las herramientas tecnológicas en todas sus ramificaciones. El desarrollo del ciudadano del siglo XXI debe partir del acceso a la información utilizando las nuevas metodologías y tecnologías. Los maestros deben adiestrarse y capacitarse para integrar los diferentes medios tecnológicos  en sus estrategias didácticas. Además, el sistema educativo debe proveer los recursos necesarios para que tanto el maestro como el estudiante pueda tener acceso a una educación diferenciada, integradora y personalizada, a través de la utilización de los recursos tecnológicos. Finalmente, el gobierno tiene el deber de tener como prioridad la educación del país a través de un sistema que pone énfasis en el estudiante y sus necesidades académicas, para así lograr desarrollar ciudadanos competentes para el siglo XXI.

Referencias

Carrillo, E. (2010). Falta potenciar las nuevas tecnologías en la educación. Universidad de Guadalajara Red Universitaria de Jalisco. Recuperado de http://www.udg.mx/es/noticia/falta-potenciar-las-nuevas-tecnologias-en-la-educacion

Díaz Castillo d., F. (2009). La escuela no está preparando a los ciudadanos de hoy.  Recuperado de htt://www.semana.com/educación/articulo/la-falta-de-tecnologia-apropiacion-contenidos-en-la-educacion-ha-dejado-rezagada-la-tan-necesitada-transformacion/386644-3

Figueroa, W. (2010). Nuestros estudiantes del siglo XXI. Recuperado de http://willyfigueroa.wordpress.com/2010/03/02/nuestros-estudiantes-del-siglo-xxi/

García Lebrón, D. (2015). Retos y alternativas de la educación en Puerto Rico: expertos discutieron estos temas en la UPRRP. Recuperado de http://www.uprrp.edu/?p=2880

Lacruz Alcocer, M. (2000). Educación y Nuevas Tecnologías ante el Siglo XXI. Nuevas Tecnologías y Cambio Escolar. Escuela Universitaria de Magisterio de Ciudad Real: Catilla La Mancha. Recuperado http://bibliotecadigital.tamaulipas.gob.mx/archivos/descargas/31f4b4b3aed809d05eb0dd79dcfc0d6be1528072.pdf.

Maido. (2012). El 40% de los profesores no emplea las TIC por falta de información. Recuperado de htt://noticias.universia.es/vida-universitaria/noticia/2012/03/16/917716/40-profesores-no-emplea-tic-falta-formacion.html

Núñez, A. (2015). El rezago docente, falta de disposición o desconocimiento de nuevas metodologías de enseñanza?  Recuperado de htt://noticias.universia.pr/educion/entrevista/2015/06/12/1126699/rezago-docente-falta-disposicion-desconocimiento-nuevas-metodologias-ensenanza.html

Fuente: https://elsoldelaflorida.com/la-innovacion-tecnologica-reto-para-la-educacion-y-formacion-del-estudiante-del-siglo-xxi/

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