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Argentina: Cómo será la nueva normalidad en las universidades

América del Sur/Argentina/09-07-2021/Autor(a): Constanza Bonsignore/Fuente: www.pagina12.com.ar

Los rectores preparan el paulatino retorno a la presencialidad, con un esquema bimodal.

“Las universidades no vamos volver a funcionar de la misma manera que antes», plantea un documento del Consejo Interuniversitario Nacional, donde las casas de estudios prevén su funcionamiento en la pospandemia.

Las rectoras y los rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) elaboraron el documento «Desafíos de las universidades públicas en la etapa de la pospandemia», el primer paso hacia un retorno paulatino a la presencialidad, que se apoyará en un esquema bimodal, donde convivirán clases virtuales y presenciales. Las autoridades de todas las universidades públicas del país impulsan un plan de apoyo a la conectividad y la infraestructura; herramientas de capacitación para mejorar la gestión del personal docente y no docente; la evaluación del período de enseñanza a distancia; el establecimiento de protocolos que garanticen la seguridad sanitaria; y estrategias para recuperar a los estudiantes que desertaron, entre otros puntos.

El documento fue presentado en un plenario extraordinario del CIN, realizado esta semana. «Fue un importante encuentro de mitad de año, queríamos hacer una evaluación de estos tiempos de emergencia sanitaria. Particularmente empezar a vislumbrar los tiempos de pospandemia, la vuelta a la presencialidad«, señaló el presidente del CIN, Rodolfo Tecchi. En la mayor parte del sistena educativo superior, la enseñanza presencial está interrumpida desde el comienzo de la pandemia.

Los rectores y las rectoras proponen elaborar un plan estratégico de la vuelta a clases en la bimodalidad, priorizando distintos aspectos:

* La culminación de los cursos de los últimos años de las carreras y de aquellos cursos que incluyen prácticas y tareas de laboratorio, que no pueden realizarse a distancia.

* El establecimiento de protocolos que garanticen la seguridad sanitaria para la vuelta a los ambientes universitarios y, en esa misma línea, la disponibilidad de recursos para garantizar el acceso a los insumos indispensables establecidos en los protocolos covid.

* Diseñar un plan de apoyo a la conectividad y la infraestructura para la bimodalidad.

* La revisión de la normativa existente, aun la de la emergencia, para las carreras de posgrado y de todas aquellas que fueron acreditadas y validados sus títulos en modalidad presencial, habiendo transcurrido dos años lectivos en forma virtual.

Uno de los puntos centrales que promueve el CIN es una evaluación del período de enseñanza remota de emergencia: «Consideramos que es necesaria la reflexión y la sistematización de la experiencia virtual, identificando fortalezas y debilidades de la enseñanza en esa modalidad. Nuestro sistema universitario tiene que tener un diagnóstico de las competencias y los saberes de los y de las docentes, no docentes y estudiantes», señala el documento.

Las autoridades académicas plantean también la necesidad de elaborar estrategias para recuperar a los estudiantes que abandonaron sus estudios: «Las universidades no podemos desconocer la alta tasa de deserción que existe en el sistema. Este inconveniente se agravó aún más con la pandemia y jóvenes dejaron los estudios por las dificultades de la modalidad o por tener que trabajar. En este marco –indica el CIN–, las universidades tenemos que proponer planes y acciones específicas dirigidas a que todos y todas las estudiantes que dejaron de cursar vuelvan a las aulas y culminen su formación».

El apoyo a los grupos vulnerables de las comunidades extrauniversitarias es otra de las propuestas del documento. «Consideramos oportuno impulsar carreras cortas y recorridos educativos técnicos y científicos estratégicos orientados al desarrollo productivo y a la reinserción laboral de personas que han perdido su trabajo. Un tema fundamental a potenciar será la formación en oficios y en calificaciones aptas para la reinserción laboral», indicaron.

En el escenario pospandemia, los rectores y las rectoras también se proponen fomentar la articulación del sistema educativo nacional y regional y las investigaciones y los desarrollos científicos tendientes a la resolución de los problemas públicos, sociales, productivos y sanitarios actuales y futuros.

«La pandemia nos privó de la presencialidad, profundizó las brechas socioeconómicas y debimos transformar nuestra actividad cotidiana”, indican las autoridades académicas como cierre del documento. “Para ello hicimos uso de herramientas que preexistían a la pandemia tales como campus virtual, plataformas y muchas otras que fueron puestas en valor ante la emergencia y que nos permitieron continuar con nuestra labor”. Tras destacar que “la virtualidad puede contribuir a la expansión educativa y al fortalecimiento de redes institucionales tendiendo a vigorizar la noción de sistema de educación superior”, los rectores y las rectoras concluyen: “Las universidades no vamos volver a funcionar de la misma manera que antes. Necesitamos adecuarnos a la nueva normalidad y atender las necesidades más urgentes de las comunidades en las cuales estamos insertas. La educación es la herramienta fundamental para transitar el escenario de transformación social y política nacional que requiere la Argentina”.

Fuente e Imagen: https://www.pagina12.com.ar/352002-como-sera-la-nueva-normalidad-en-las-universidades

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Chile: UV crea comisión que definirá orientaciones en materia de salud mental a nivel institucional

América del Sur/Chile/09-07-2021/Autor(a) y Fuente: www.cronicadigital.cl

Proponer un conjunto de orientaciones que sirvan de base para la definición e implementación de nuevas políticas, de acciones más precisas y de una estrategia permanente de prevención e intervención temprana en la materia, a nivel institucional, es el objetivo de la recientemente creada Comisión de Salud Mental de la Universidad de Valparaíso (UV).

La instancia fue convocada a expresa petición del rector Osvaldo Corrales e instituida oficialmente mediante un decreto fechado este jueves 1 de julio, en atención a la importancia y a la insospechada dimensión que este tema ha adquirido en el último tiempo, como resultado de los múltiples problemas y desafíos que hoy enfrenta la mayoría de las personas a nivel nacional y global, los cuales se han agudizado debido a la pandemia, afectando en lo particular y de gran manera a estudiantes, docentes y personal que cumple funciones al interior de las diferentes comunidades educativas.

“Como Universidad de Valparaíso no podemos permanecer indiferentes ante esta realidad, de la que tampoco hemos podido escapar. Si bien desde hace años se realizan iniciativas y se han aplicado instrumentos destinados a acompañar y ofrecer ayuda a los integrantes de nuestra institución que han padecido problemas de esta índole, el contexto nos exige un esfuerzo mayor e ineludible. Hoy tenemos el deber de generar nuevas formas de trabajo que en lo posible nos ayuden a paliar los efectos de esta situación compleja que vivimos. Hay una afectación importante en materia de salud mental, que se expresa de distintas formas: en depresión, en ansiedad y otros diversos trastornos. Incluso, en casos dramáticos que hemos conocido y lamentado profundamente. Por lo tanto, existe la necesidad de generar una respuesta institucional acorde para un fenómeno que nos obliga a estar mejor preparados y que debemos enfrentar de mejor manera”, argumentó el rector Corrales.

Por ello, y tras sostener una reunión con decanos en la que recogió sus impresiones y opiniones al respecto, la máxima autoridad de la UV resolvió crear una comisión integrada por seis especialistas en el tema -propuestos por las representantes de las facultades-, los cuales dispondrán de un plazo inicial de tres meses para presentar un documento con propuestas que consideren necesarias y que a su juicio faciliten el abordaje integral de la salud y el bienestar mental bajo una perspectiva triestamental.

“Esta comisión ha sido creada por decreto y contará con sus propios estatutos, por lo que operará en forma autónoma. Su tarea será la de generar un documento cuyas propuestas y conclusiones podrían derivar, incluso, en la conformación de una instancia cuya labor sea permanente y de un sistema formalizado en esta materia. En el fondo, éste es el paso inicial de un primer ciclo de trabajo operativo, con miras a la implementación de políticas y de una estrategia que nos permita avanzar de manera efectiva, eficiente y oportuna en salud mental, como nos comprometimos al presentar nuestro plan de acción para esta rectoría”, precisó el profesor Osvaldo Corrales.

Integrantes

La Comisión de Salud Mental de la Universidad de Valparaíso quedó conformada por el médico psiquiatra Reginald Rees, la enfermera Roxana Gálvez, los psicólogos Carlos Clavijo y Javier Morán, el sociólogo Jorge Chuaqui y la trabajadora social Ketty Cazorla, quien además fue escogida para asumir la coordinación general de este grupo de trabajo.

Durante la reunión de presentación en modalidad remota a la que fueron invitados por el rector, los seis integrantes agradecieron ser considerados, al tiempo que valoraron la preocupación de las autoridades por este tema.

En el encuentro también participaron el vicerrector académico Carlos Becerra; el director de Gestión y Desarrollo de Personas, Juan Pablo Jaña; y la directora de Asuntos Estudiantiles, Pierina Penna, quienes apoyarán la labor de los comisionados y servirán de articuladores entre estos y las unidades de sus respectivas áreas.

Todos coincidieron al señalar que la creación de esta comisión representa tanto un desafío mayor como una oportunidad de dar cuenta de la gran capacidad instalada que posee la UV para el diseño de sus propias políticas en este ámbito -así como en otros-, con base en la evidencia obtenida a través de investigaciones, estudios, encuestas y otras iniciativas que hacen factible dar una respuesta institucional más orgánica y activa en lo relacionado con la salud y el bienestar mental de sus estudiantes, docentes y personal.

Santiago de Chile, 2 de julio 2021
Crónica Digital/PL

Fuente: https://www.cronicadigital.cl/2021/07/02/uv-crea-comision-que-definira-orientaciones-en-materia-de-salud-mental-a-nivel-institucional/

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CGT Valencia pone en marcha el Bus violeta al Sahara

Por: Tercera Información

  • La Confederación General del Trabajo (CGT) de València ha puesto en marcha, junto a Ananda Maitreya y Balloona Matata, el bus violeta al Sahara, un proyecto socio laboral dirigido a las mujeres saharauis de los campamentos de refugiados.

Desde CGT València se ha iniciado el proyecto de Bus violeta al Sahara destinado a las mujeres saharauis de los campamentos de refugiados. Un proyecto socio-laboral que consiste en la donación de un autobús que servirá para que las mujeres saharauis puedan llevar a las estudiantes de enfermería a sus centros de estudios “ya que la mayoría no terminan los estudios por no poder desplazarse”, indica Petra Rabadán, secretaria de la mujer de la federación local de València de CGT, principal impulsora del proyecto.

Además de la entrega del autobús, donado por la EMT València a petición de la secretaria de la mujer de la organización anarcosindicalista, el proyecto socio laboral que cuenta con la colaboración de las organizaciones Ananda Maitreya y Balloona Matata, también será entregado con los materiales que han solicitado desde los campamentos de refugiados como son 6 máquinas de coser y 6 ordenadores portátiles aportados desde Ballona Matata entre otros.

Petra Rabadán explica que se van a hacer cargo del mantenimiento del autobús durante un año “para que puedan arrancar y después funcionen por su cuenta”. Desde CGT se ha iniciado una recogida de fondos para “financiar el carnet de autobús a un par de mujeres” asegura la secretaria de la mujer de CGT València quien también explica que “se concederán microcréditos para que puedan empezar una actividad laboral y cuando una lo devuelva pueda aprovecharlo otra y así sucesivamente creando redes de apoyo mutuo”.

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/03/07/2021/cgt-valencia-pone-en-marcha-el-bus-violeta-al-sahara/

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El Salvador: Ministra de Educación dice que directores encubren a profesores ebrios

América Central/El Salvador/09-07-2021/Autora: Susana Joma/Fuente: www.elsalvador.com

La funcionaria aseveró que tienen alrededor de 20 denuncias de este tipo de casos. Gremiales de docentes señalan que generaliza.

La ministra de Educación, Carla Hananía de Varela, expresó ayer que los cambios que el Ministerio de Educación (MINED) impulsa vía decreto en cuanto a la selección de docentes, busca encontrar solución al tema de los maestros interinos que llevan años en esa calidad, pero también mejorar la calidad de profesores que llegan a las escuelas.

Hananía de Varela argumentó, durante una entrevista matutina en radio YSKL, que si bien la mayoría de maestros que hay en las escuelas tienen vocación, son comprometidos, decentes, pero de acuerdo a lo que han observado a partir de las denuncias que llegan muestra que se ha permitido que ingresen profesores sin que hayan demostrado que tienen las capacidades.

“Tenemos una gran cantidad de maestros que llegan alcoholizados a dar clases, bastantes; tenemos más o menos una lista como de unas 20 personas, pero eso es lo que nosotros hemos podido recabar, porque los directores los protegen a muchos de ellos y no reportan que llegan alcoholizados”, señaló.

Sostuvo que son maestro y a veces padres de alumnos los que denuncian estos casos de docentes, también de acosadores, violadores, pero generalmente tras denunciar viven con miedo.

La semana anterior, la funcionaria informó que en lo sucesivo será el MINED quien se encargará del proceso de selección de profesores del sistema público, una función que según lo establecido en la Ley de la Carrera Docente le corresponde al Tribunal Calificador de la Carrera Docente.

Sindicatos de profesores, como Simeduco, Bases Magisteriales y SEDESA, advirtieron que si bien el Tribunal Calificador ha sido cuestionado por fallas en la selección de los educadores, el hecho de que Educación retome directamente la selección corre el riesgo de que se favorezca a profesores afines al partido de gobierno o familiares, como se hizo en el pasado.

Bases Magisteriales expuso en su momento que es viable promover un cambio, pero en lugar de violentar la ley se hubiera procedido a sustituir a los miembros del Tribunal.

No obstante, la titular de Educación señaló que mientras ven cómo el Tribunal Calificador y las Juntas se convierten en entes imparciales al servicio de la calidad de la educación, no pueden dejar el portón abierto para que entren maestros que llegan a generar estos casos.

En ese contexto Hananía de Varela se volvió a referir al caso de un profesor confeso de acoso a quien la Junta de la Carrera Docente suspendió, después la ley le dio tres años de prisión, pero por haber confesado le dieron tres años de servicio a la comunidad y hoy el mismo Tribunal Calificador de la Carrera Docente ha ordenado lo restituya en la escuela y se le pague lo que se le debe.

Sostuvo que en ese sentido ha habido permisividad y un criterio que no es el correcto para seleccionar a los maestros por parte del Tribunal. Pero la funcionaria también carga contra las gremiales de profesores al señalar que “los gremios luchan para que el alcoholismo, nosotros lo reconozcamos como una enfermedad. ¿Cómo es posible eso? Sí, es cierto, es una enfermedad, pero que se vaya a curar a su casa, que no esté exponiendo a los niños …”

La ministra externó que bajo el decreto con el que Educación impulsa un nuevo mecanismo de selección de profesores también se establecen nuevos criterios, en aras de asegurar la calidad de la educación, considerando que en el sistema también hay docentes con evidentes fallas en su formación, que no saben redactar.

Detalló que también se hará un esfuerzo con las universidades en el tema de la formación inicial docente, pues ya no es posible que una persona entre a estudiar profesorado porque es una carrera corta y salió con malas notas de bachillerato: “Tiene que ser la carrera más exigente de todas, para elevar el nombre de los maestros”.

Ella además declaró que hoy para entrar a la universidad a estudiar docencia se le tiene que hacer una evaluación vocacional, porque hay que tener cierta inteligencia emocional para trabajar con niños, habilidad y formación. “Vamos a cambiar la manera y los contenidos de la formación de los maestros, pero al mismo tiempo tenemos que corregir ese problema de cómo han sido seleccionados”, indicó.

Gremios descartan señalamientos

Los representantes de Simeduco y SEDESA afirmaron que ellos no han impulsado ninguna lucha relacionada con el tema de reconocer el alcoholismo como enfermedad tal como aseguró la titular del MINED, porque para empezar eso es algo que organismos internacionales de la salud ya lo han definido.

Rodríguez subrayó que no se puede generalizar que los directores protejan a los profesores que tienen este tipo de problema con las bebidas embriagantes, porque la ley ya establece cuáles son los pasos que deben dar cuando se les presentan casos de este tipo, como es denunciar ante la Junta de la Carrera Docente.

“A bastantes docentes la Junta los han sancionado dejándolos sin trabajo, despidiéndolos por cometer este tipo de actos; debido a que algunos abandonan su trabajo, como establece la ley, por más de ocho días consecutivos o diez días al mes de forma no consecutiva”, señaló.

Óscar Martínez, secretario interino de SEDESA, quien también es director de un complejo educativo, es de la opinión que la ministra ha cometido un error al generalizar que los directores protegen a los educadores alcohólicos.

“Yo por ejemplo no ando protegiendo a nadie. Cometió un error la señora Ministra, que ella generalizó y dijo los directores los protegen. Ahí se llevó de encuentro a todos los 5,000 y algo de directores de las diferentes escuelas públicas y no somos todos”, citó Martínez.

Sobre los cambios que impulsa el MINED para seleccionar profesores, Rodríguez, del Simeduco, insistió que la titular sobrepasó lo que establece la Ley al quitar esas funciones al Tribunal Calificador de la Carrera Docente, cuando ella bien pudo sencillamente sustituir a los miembros del organismo.

“Nosotros le demostramos a la ministra que los miembros del Tribunal Calificador habían sido corruptos al asignar las plazas de directores y subdirectores sin seguir los debidos procesos: ¿pero cómo se arregla eso? Fácil, cambiando los miembros, aplicándoles una sanción por inoperancia o por otra figura que está en la Ley de la Carrera Docente. Hay dos miembros del Tribunal Calificador que los pone la ministra de Educación. Ella sigue manteniéndolos”, apuntó.

Por su parte, el representante de SEDESA señaló que junto con otras gremiales que conforman la Federación Unión Nacional de Empleados Públicos (UNEP), incluyendo Simeduco, SIANDES y ATRAMEC, han hecho observaciones técnicas en el sentido de que ese decreto transitorio del MINED no solo violenta la legislación existente, sino que, además, solo va dirigido a favorecer a un sector de profesores interinos que tienen tres años de trabajar consecutivamente, pero excluye a los que no tienen tres años, a los que solo dan hora clase.

Martínez, al igual que su colega del Simeduco, cuestiona el hecho de que la titular de Educación mantiene en el Tribunal Calificador a sus dos representantes pese a que ha identificado que los miembros de este organismo han cometido anomalías en la asignación de plazas.

Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/ministra-educacion-dice-directores-encubren-profesores-interinos-ebrios/853142/2021/

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Opinión | El Ritual Escolar: Utopía, verdad y espiritualidad frente a la pandemia

Por: Andrés García Barrios

2020 y 2021 no son años perdidos, son años salvados. Salvados por y para las escuelas. Más que nunca somos una comunidad en busca de un equilibrio entre lo que deseamos y lo que en realidad podemos y debemos.

¿Bomberazo mundial?

En México llamamos “bomberazo” a las tareas que nos caen de forma inesperada y que hay que atender de manera urgente. Para todo equipo de trabajo, los primeros bomberazos suelen responder a reales imprevistos. Sin embargo, esta forma de resolver problemas tiende a instalarse como modus operandi entre nosotros: fácilmente nos acostumbramos a posponer las cosas importantes hasta que se vuelven urgentes; quizás es porque, dado que los bienes no abundan, preferimos esperar a que la tarea en cuestión demuestre que de verdad es necesaria. Sí, tal vez todo se reduce a una economía de recursos.

El mundo en general ha vivido la pandemia como si de la noche a la mañana nos hubiera caído encima un virus de alto contagio y alta letalidad, al cual la humanidad hubiera tenido que apresurarse a hacer frente. Manguera en mano, sin previo aviso aprendimos a estar en casa las 24 horas, a lavarnos las manos con inusual frecuencia, a usar cubrebocas, a mantenernos alejados de los demás y a realizar nuestras actividades de forma remota (por desgracia muchos tuvieron que aprender también a perder a sus seres queridos, su empleo, su modo de vida).

Sin embargo, la llegada de la pandemia en realidad no era una novedad; se oía hablar de ella desde hacía muchos años, por todo el mundo. Para referirme sólo a la evidencia que he encontrado en mi biblioteca personal, en 2009 el Dr. Octavio Gómez Dantés advertía sobre el tema en un artículo publicado en una revista de gran circulación y prestigio; ese mismo año otra revista universitaria de ciencia titulaba una de sus portadas “La epidemia anunciada”.  Asimismo, el título de un libro de 2015 prácticamente demuestra lo que estoy diciendo: La influenza mexicana y la pandemia que nos viene. En él, seis autores anuncian que se avecina una catástrofe sanitaria mundial como la que estamos viviendo.

Entonces, ¿por qué no se hizo nada para prevenirnos? En ensoñaciones podemos remontarnos unos cuantos años atrás e imaginar reuniones mundiales de líderes para resolver sobre futuras pandemias: congresos tipo la ONU donde se dictarían medidas para reducir el impacto esperado; acuerdos económicos, disposiciones legales, campañas de información, de prevención hospitalaria, de desarrollo de tecnología virtual.

A partir de ese imaginario congreso, las organizaciones internacionales en materia de educación, como la UNESCO, convocarían a los sistemas escolares de todo el mundo a desarrollar contenidos y prácticas de prevención, y a aprovechar el imparable influjo de los medios electrónicos para organizar de forma preventiva, tanto logística como tecnológicamente, el despliegue de la educación remota de emergencia (así nos ha enseñado a llamarle Fernanda Ibáñez en un artículo publicado en este mismo espacio). Entonces se habrían tenido años para ejecutar simulacros de entrenamiento con los estudiantes y docentes, y desarrollar estrategias de enseñanza, prevención de la salud, uso de cubrebocas, sana distancia, etcétera.

Naufragio

¿Por qué entonces no se hizo nada?

Víctor Briones, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, nos lo explica en dos palabras: toda esa preparación “es cara”. Con sólo escuchar esto, se apodera de nosotros una profunda indignación: ¿qué tan cara podía ser para que resultara mejor sacrificar a la población mundial y para ―hablando ya de nuestro campo― obligar a toda la comunidad educativa a volverse experta en enseñanza remota de un momento a otro? La maestra Maya Niro atina al llamar a todo esto un naufragio: “… a partir de ese momento me subí a un barco en medio de una tempestad, donde me dieron un timón diferente al que yo sabía maniobrar”.

Con rabia e impotencia imagina uno a los gobiernos de todo el mundo pasando en silencio la estafeta a sus sucesores… o más que la estafeta, la pistola de una ruleta rusa que llevaba dentro un virus que pondría a toda la humanidad contra las cuerdas.

*

Sin embargo, la rabia merma cuando la respuesta de Briones empieza a dejar ver su realismo. Vuelve la calma. Comprendemos entonces que al decir “cara” el analista está hablando de un “caro” impensable, no sólo en dinero, tiempo y esfuerzo, sino también en riesgo: riesgo para los más grandes intereses económicos y políticos, sí, pero también riesgo emocional y mental para la población mundial ante la noticia. El anuncio de que, quién sabe cuándo, va a ocurrir una catástrofe, puede generar inmensa angustia, para algunos más que el evento mismo. En esas circunstancias, prevenirnos y prepararnos podría ser un desastre: ya se ve venir una ola de grandes desacuerdos, enfrentamientos, conflictos: un posible caos social, a final de cuentas.

Tal vez, a pesar de la supuesta racionalidad humana,  coordinarnos para un evento así sería tan difícil como lograr que las abejas del mundo se organizaran ante la amenaza del cambio climático.

*

Nuevo golpe de timón. ¿Y si los líderes mundiales decidieron entonces dejar que llegara la pandemia y que funcionara un poco como “simulacro” para otras crisis sanitarias que se espera que vengan pronto?

Con sólo pensarlo, vuelven la rabia y el espanto: mil teorías conspiratorias vienen a la mente, crece la desconfianza hacia las autoridades (incluyendo las científicas), y por todas partes bullen propuestas pseudocientíficas, rechazo al sistema médico/hospitalario, a las vacunas… Se habla con gran esperanza de tratamientos alternativos.

Finalmente, sobre este fondo de indignación, resignación y dolorosas dudas, queda la imagen de un grupo de líderes esperando año tras año la aparición del paciente cero para dar la alarma mundial y convocarnos a todos (¡ahora sí!) a apagar el incendio.

¿Somos víctimas?

Si en estas dos décadas se hubiera actuado, si los líderes mundiales hubieran decidido prevenir y preparar a la población frente a una posible pandemia, si hubieran organizado reuniones internacionales y simulacros de educación remota de emergencia, todos en el mundo habríamos acabado haciéndonos la crucial pregunta: ¿por qué es inevitable una pandemia? Entonces habríamos volteado con alarma angustiante hacia rincones del planeta que por el momento prefieren mantenerse ocultos, ahí se concentran millares de industrias que literalmente desgarran los ecosistemas planetarios, pervirtiendo entre otras cosas la convivencia animal e impulsando la proliferación y diversificación de virus.

El Dr. Julio Frenk, exsecretario de salud de México y actual rector de la Universidad de Miami, no se ha cansado de repetir que la pandemia de COVID-19 es un fenómeno que tiene su origen en la actividad humana. En una entrevista con la revista CONECTA del Tec de Monterrey, resume enérgicamente: “Las pandemias no son eventos naturales, son antropogénicas, reflejo de prácticas inhumanas”.

Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, confirma: “No hay un gran misterio sobre la causa de la pandemia de COVID-19 —o de cualquier pandemia moderna—. Las actividades humanas que impulsan el cambio climático y la pérdida de biodiversidad también generan riesgos de pandemia a través de sus impactos en nuestro medio ambiente”.

El problema es más o menos así: mientras más animales con enfermedades contagiosas hay y más se reproducen y conviven, más variantes de virus surgen y más probable es que uno de éstos resulte altamente contagioso y letal para los humanos. Lo mismo pasa cuando se destruye un ecosistema y los animales migran y se concentran en hábitats donde la sana distancia es imposible y el contagio viral aumenta. Históricamente, el asunto se reduce a que mientras la cría de animales se mantenía en pequeños jacales atendidos por unas cuantas personas, las probabilidades de que surgiera una enfermedad mortal eran pocas. Pero cuando hablamos de virus mutando y esparciéndose entre una inmensa piara de cerdos en una granja industrial de “producción” de carne atendida por cientos de personas (como hoy ocurre en tantas partes del mundo), o cuando se trata de miles de murciélagos en una cueva en China, arrinconados ahí por haber perdido sus bosques, entonces es más probable que surja una mutación viral homicida.

*

A lo anterior añadamos una población humana que vive en espacios estrechos dentro de una localidad superpoblada, a la que acuden todo tipo de roedores, aves y primates buscando mejores condiciones de vida; digamos que además esas personas acostumbran comer carne, muchas veces de animales silvestres, y asisten a corridas de toros o peleas de gallos; que frecuentan mercados con animales vivos, cazan o trafican fauna, fabrican abrigos de piel y realizan rituales o practican medicina tradicional con animales; algunas tienen sistemas inmunes débiles por mala nutrición, viven en condiciones de poca higiene, trabajan en labores de limpieza y saneamiento, y no tienen acceso a servicios de salud adecuados; además, para colmo, muchos de ellos (ricos y pobres) viajan por su país o atraviesan fronteras en redes de transporte terrestre  y aéreo supercongestionadas… Cuando estas cosas ocurren, mayor es la creación de virus letales y menor el tiempo en que se expanden por el mundo entero.

Todos estos factores son lo que los epidemiólogos se han dedicado a estudiar desde el siglo pasado, y han llegado a realizar pronósticos bastante confiables.

Y es en todo lo anterior en lo que se basa el Dr. Julio Frenk para asegurar que la pandemia de COVID-19 es de origen humano. En efecto, no somos víctimas. Cuando se alude a la posibilidad de que el virus SARS-CoV-2 haya sido creado en un laboratorio, no podemos sino pensar que es cierto, que los seres humanos hemos convertido a la naturaleza en un inmenso laboratorio donde la creación de virus letales es ya una probabilidad inmensa.

¿Comunidad desecha?

Y a todo esto, ¿qué puede hacer la escuela con tanta y tan cruda información? Cierto que lo primero que dan ganas es dejar hecha la pregunta y salir corriendo. ¿No basta con lo que hemos vivido? Porque en la desafiante y terrible actualidad, la escuela parece estar desbaratada, deshecha. Nos hemos tenido que adaptar a un modelo sin convivencia física, a un encuentro con caras sin cuerpo en aulas virtuales sin aire común; a escuchar voces sin aliento y a verter nuestra presencia en cables electrónicos, resintiendo por todas partes la falta de recursos. Las tres dimensiones del espacio has sido remplazadas por dos, por una, por cero (muchos estudiantes no han podido recibir ningún tipo de clase y sólo esperan a que llegue el día de volver al colegio).

La tensión que generan las clases por Zoom crea un tipo de socialización al cual no estamos acostumbrados; maestras y maestros lamentan tener que comunicarse con sus alumnos a través de una pantalla; niñas y niños han dejado de tocarse y correr juntos, y esa ausencia de tacto, esa falta de simultaneidad física, parece haber restado tridimensionalidad al mundo y provocado una especie de desecación del entorno y hasta una dolorosa costumbre al aislamiento.

En el monitor, lo que conocemos como “grupo” se vuelve un mosaico, un muro. Es casi imposible establecer complicidades y el manejo por parte del maestro se entorpece. “Ahora los docentes ―nos recuerda Paulette Delgado― están lejos de sus estudiantes, lo que puede desatar ansiedad al no saber cómo están e impotencia al no poder ayudarlos”. Las tecnologías aún no están suficientemente avanzadas como para permitir ese caos de voces que da vida al aula presencial cuando todos hablan al mismo tiempo. No hay percepción sensorial completa, y todo se limita a lo visual y auditivo. Solo tenemos una apreciación bidimensional de los otros. En resumen, impera la pérdida de los espacios colectivos y privados que son parte de la socialización escolar.

Utopía

Sin embargo, a pesar de todo esto, somos valientes y nos detenemos a pensar un poco. ¿De verdad la socialización presencial es la única posible? ¿No hay otra que de alguna forma habíamos descuidado? Entonces, una primera respuesta llega a la mente. Tiene que ver con el ritual escolar.

Recordemos, para empezar, la idea del filósofo Emil Wittgenstein de que toda una mitología está contenida en nuestro lenguaje. A mi parecer, eso significa, por ejemplo, que ya el hecho de saber “soy parte de una escuela” (aunque sea en línea o a distancia) me enrola en una comunidad de aprendizaje donde se juegan múltiples papeles sociales y en la que se compromete y ejercita la personalidad entera. En esa comunidad mitológica todos somos a veces héroes, a veces sabios, a veces villanos, y bullimos del orden al desorden atraídos por un objetivo común que da sentido a nuestro encuentro.

Hoy, cuando es difícil ver de frente la realidad y comprender qué podemos hacer con ella, la escuela aún palpita en ese juego de roles, quizás más movilizada que nunca para dar su muy particular respuesta. Ahí, el lenguaje y su mitología se encuentran en un estado de libertad y frescura que permite tramitar la cruda realidad con espontaneidad incomparable.

Cuando al inicio de la pandemia se vio la posibilidad de no volver a la escuela ni siquiera de forma virtual y de abandonar todo hasta nuevo aviso, todos los miembros de esta comunidad clamaron con valor de héroes que querían continuar e hicieron lo necesario para conseguirlo. Descubrieron entonces una nueva y poderosa forma de socialización: confirmaron como nunca que pertenecen a ese mundo convulsionado, no como víctimas sino como seres de los que el planeta necesita y espera algo. Están activos, participan, resisten, reaccionan indignados y conmovidos como héroes de una mitología compartida que avanzan hacia un diálogo conjunto y profundo.

Un diálogo no sólo entre ellos y con el resto de la humanidad, sino con la naturaleza, a la cual creíamos haber impuesto nuestro discurso y que ha reaccionado. La naturaleza, que nos hizo inteligentes y ante la cual nos hemos pasado de listos. Hoy los chavos se debaten interiormente contra la perdurable creencia de que somos dueños de todo entorno y empiezan a asumirse como seres biológicos sensibles e inmersos en una existencialidad dolorosa pero empática y en busca de sentido. Están juntos; aprendiendo y temblando juntos. Y evitando el triunfalismo, mantienen la utopía, cumpliendo aquello que enseña el escritor Eduardo Galeano de que ésta no es algo que se alcanza sino algo que está ahí para orientarnos en el avance.

Hoy los jóvenes se ven, se tocan al menos imaginariamente, sintiendo que existe algo común. Sueñan con hazañas en las que se arriesgan, peligran e incluso mueren y resucitan varias veces. Toda su mitología interior bulle. De muchas maneras intuyen que eso que está pasando afuera también ocurre dentro de ellos, y finalmente toman la verdad de su tiempo en las manos, porque por triste que resulte, sigue siendo su verdad.

Verdad

En la escuela, el llamado a la verdad pone a conversar todas nuestras ideas, supersticiones y creencias en una sola dirección, atrayéndolas hacia un sitio en el que caben todas, incluyendo las conspiratorias y las pseudocientíficas. Ya en ese sitio, al que llamamos “diálogo”, los docentes pueden conducirlas poco a poco hasta empezar a entrever una verdad común.

Así es como los estudiantes han ido tomando conciencia de que es prácticamente seguro que vuelva a ocurrir algo como lo que estamos viviendo (el magnate Bill Gates, con toda la información a la que tiene acceso, ha declarado que una nueva pandemia puede tardar entre 3 y 20 años). Hoy, apurados por impulsar cambios que reduzcan entre otras cosas el riesgo de pandemias, los estudiantes se informan y dialogan sobre cómo convencer a los gobiernos a invertir recursos en prevención de enfermedades, aunque no se sepa si éstas van a llegar ni cuándo (finalmente, dejarlas venir puede resultar muchísimo más caro que prevenirlas); indagan y discuten sobre cómo fortalecer el sistema global de salud y nuestra higiene básica; sobre cómo crear e impulsar formas de producción que no impliquen sobrepoblación de espacios ni acaparamiento de recursos en manos de unos cuantos; cómo evitar que el aumento de bienestar familiar siga siendo sinónimo de sobre-consumo de carne (tal como ocurre en todo el mundo), y cómo disminuir paralelamente la ganadería industrial, que además de cruel exige grandes deforestaciones (como las recientes del Amazonas) y provoca una emisión catastrófica de gases de efecto invernadero.

2020 y 2021 no son años perdidos, son años salvados; salvados por y para las escuelas. Más que nunca somos una comunidad (mundial, por si fuera poco) en busca de un equilibrio entre lo que deseamos y lo que en realidad podemos y debemos, comprendiendo ―como nos explica el filósofo español Fernando Savater― que el destino de los demás es el nuestro propio.

Razón y espiritualidad

En la escuela, la Verdad más que una conclusión es un llamado; a ella nos convoca el timbre escolar.

Pero ¿cómo será esa verdad? Sólo por curiosidad nos hacemos esta pregunta, pues sabemos lo difícil que será responder. Pero queremos al menos imaginar un poco, juntos, el tipo de verdad que podemos concebir desde esta actualidad amenazada pero esperanzada que hemos descrito.

El primer indicio de respuesta lo encontramos en la presencia cada vez más visible de las llamadas “ciencias falsas” o pseudociencias. Es un hecho que, con la pandemia, esa presencia evidenció sus dimensiones globales, explotando en una especie de boom que muchos científicos empiezan a temer seriamente. Todos hemos visto brotar teorías astrológicas o conspiratorias sobre el origen del SARS-CoV-2 y tratamientos al COVID-19 que según la ciencia no han sido estudiados con suficiente rigor o son de plano supercherías.

Mi opinión que es que, por descabelladas que resulten, estas posturas llegan para ocupar un espacio que la razón, y sobre todo el pensamiento científico, tienden a abandonar: me refiero a ese delicado terreno en que la objetividad y algo que podemos llamar “espiritualidad”, se dan la mano.

Mucha gente de ciencia afirma que sus certezas son la única forma de conocimiento confiable. Argumentan que, al haber sido comprobadas, sólo en ellas debemos basarnos si queremos tomar buenas decisiones (esto incluye las ciencias no exactas, como la psicología y la pedagogía).  ¿Cómo no escucharlos si, con metódico idealismo, aseguran que existe una verdad última no sólo asequible sino comprobable? El prestigioso divulgador Brian Greene, por ejemplo, afirma que es posible que la llamada Teoría de Cuerdas pronto resuelva el principal enigma del universo. Cierto que afirmar que se es capaz de alcanzar la Verdad parece una postura engreída, de sabelotodos, pero hay que reconocer que en un mundo donde la mayoría nos sentimos portadores de la verdad, parecen humildes quienes se limitan a lo que pueden comprobar.

Claro que tampoco deja de ser cierto que ―como dice con fina ironía el escritor G. K. Chesterton― algunos de esos científicos se muestran “muy orgullosos de su humildad”. Muchos de ellos, y sus partidarios, en ocasiones se extralimitan y afirman que, aparte del suyo, no existe ningún otro conocimiento verdadero. Daniel C. Dennet, famoso filósofo racionalista, afirma que “nada que queramos abordar puede situarse más allá de los límites de la ciencia”. Dios, la espiritualidad y esas cosas, deben ser abordados como fenómenos culturales que pueden explicarse con estudios científicos sobre la evolución y el cerebro (Dennet es conocido mundialmente como uno de los Cuatro Jinetes del Nuevo Ateísmo).

Es el antiguo problema filosófico ―uno de los primeros― entre dos tendencias: la de “obligar a la vida, a la vida toda, (a seguir) el destino del conocimiento”, como señala la filósofa María Zambrano, y la de aceptar que existe algo más allá de la razón a lo que tenemos acceso por otros medios: a la razón, a lo razonable ―nos explica Erich Fromm―, le compete admitir sus limitaciones y saber que “nunca captaremos el secreto del hombre y del universo, pero que podemos conocerlos, sin embargo”, de otras formas.

Sorprende saber que algunas de las más importantes teorías que niegan que se pueda alcanzar una total certidumbre vienen de la ciencia misma. Sin necesidad de creer en “un más allá”, expertos como Niels Bohr (ese cuyo modelo atómico estudiábamos en la secundaria) han demostrado que el más acá tampoco es tan “cierto” como se creía. Eugene Wigner, Premio Nobel de Física, de plano afirma que no es posible explicarnos la realidad sin referirnos a una conciencia cósmica infinita.

Lo anterior nos pone de frente a la pregunta sobre la manera en que el ámbito educativo debe abordar el asunto de la verdad científica y de su no siempre humilde oposición a lo llamado “espiritual”. Para resumir, opino que la verdad escolar, conservando su inclinación científica, debe volver a formas de conocimiento como las que Fromm describe (en uno de sus libros más famosos se refiere específicamente al conocimiento a través del Amor). Y es que si los partidarios de la ciencia no abordamos con actitud razonable ―para empezar en la escuela misma― el ámbito donde se enlazan lo explicable y lo inexplicable, estaremos dando cabida a que todo tipo de ideas inconsistentes se apoderen de ese territorio. Sí, mientras el conocimiento racional siga pretendiendo que tiene la última palabra sin admitir sus límites ni honrar con verdadera humildad el sitio que le corresponde a lo espiritual; si la razón se niega a tender la mano “más allá” de sí misma, vislumbrando una especie de continuidad entre razón y misterio, estará dejando ese rincón vacante y prácticamente alentando a que lo ocupen posturas oportunistas, algunas de ellas quizás sólo ingenuas al querer resguardar con supersticiones el delicado vínculo.

En la discusión entre ciencia y creencia (mejor deberíamos decir “pleito abierto”), la escuela se ha mantenido al margen, respetando sin duda el criterio científico, pero presentándose al mismo tiempo como neutral en lo que compete al otro frente. Sin embargo, confiemos en que sus aulas se conviertan cada vez más en el sitio de la reconciliación, elevando su búsqueda de la verdad a otras realidades en las que, estando bien plantados en la tierra, podamos florecer.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/

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Enrique Escandon: «Estar tan pendientes de ese suspenso, de los repasos… crea un mal ambiente en casa que no aporta nada positivo»

Por: Laura Peraita

Según Enrique Escandon, director de Alameda International School, para un alumno sin dificultades académicas, «hacer deberes en vacaciones es como un castigo porque pensará que si ha hecho lo que tiene que hacer durante el curso, ¿por qué tengo que seguir haciendo tareas?»

Enrique Escandón, experto en Educación y director de Alameda International School, asegura que el año escolar que acaba de finalizar ha sido muy intenso y complejo debido fundamentalmente al peso de la mochila emocional de los alumnos después de los meses de confinamiento.

¿Han logrado concluir el curso reforzados por su flexibilidad y capacidad de hacer frente a la adversidad o, por el contrario, han tenido mayor desconexión de sus obligaciones educativas?

En general nos tenemos que quitar el sombrero con los alumnos. Sin duda, han salido reforzados. Emocionalmente hemos tenido altibajos porque nos hemos enfrentado a algo desconocido y hemos tenido que improvisar, y en educación a veces se nos da regular esta cuestión porque trabajamos bajo la planificación. Hay que recordar que el pasado septiembre nos cambiaron las reglas del juego para impartir las clases y en espacios diferentes, con profesores nuevos para cubrir los diferentes grupos… Hemos aprendido sobre la marcha y esa parte emocional nos ha costado más asumirla. Pero los alumnos han demostrado que tienen una valentía y fuerza enorme porque se han adaptado fenomenal a estos cambios y peticiones. No podemos decir que educativamente haya sido el mejor de los años, pero lo que hemos conseguido como sociedad, sí.

Han llegado las notas finales, ¿quién sufre más cuando hay un suspenso: los alumnos o los padres?

¡Cuantas veces he escuchado de un padre: «Es que me han suspendido!». Pero, no, quien suspende es el hijo. Extrapolamos como padres lo que les sucede a nuestros pequeños por ese vínculo emocional que nos puede. Tenemos que conseguir que sean ellos los que estudien, aprueben, suspendan. Y, por otro lado, debemos tener claro que el suspenso es simplemente un momento puntual que hay que aprovechar para decirles que hay que esforzarse más y analizar cómo hacerlo. No hay que magnificar un suspenso porque es una oportunidad de mejorar y aprender más. Hay alumnos que necesitan a veces ese parón para darse cuenta de que tienen que ponerle remedio. Pero el estudiante, no los padres, que suelen tener gran sensación de angustia, generan mayor tensión en casa y, al final, consiguen empeorar la situación.

¿Qué les dirías a esos padres que piensan que son ellos quienes han suspendido?

Sobre todo que relativicen, salvo que su hijo sea un alumno de Bachillerato o EVAU. Hay que valorar qué hemos hecho para que tengan esa calificación y qué se puede hacer para mejorar. A veces es cuestión de tiempos en el estudio; otras, de atención, de que los hijos son adolescentes con muchos cambios hormonales, corporarles y su concentración se dispersa muchísimo o su capacidad de dormir. Hay que entenderles y saber cómo motivarles.

Por cultura, en España nos focalizamos mucho en el error, en lo que hacen mal, mientras que en otras se potencian los aciertos, de manera que se fortalece la autoestima, la confianza. Por ello, relativicemos esa parcela en la que no van a brillar en su vida.

Desafortunadamente no hay un manual que nos diga cómo educar a un hijo. Debemos analizar su grupo de amigos, su personalidad, cómo es su centro educativo… Hay muchos aspectos. A los padres, un suspenso en verano nos sienta mal porque implica que hay que estudiar en vacaciones, lo que es complejo, pero hay que establecer prioridades.

¿Qué posibilidades tienen los padres de que su hijo adquiera durante el verano mayor interés por ciertas asignaturas y por el colegio cuando no es un buen estudiante?

Invitándoles a realizar todas esas actividades que les gustan y que no pueden hacer durante el año, como puede ser robótica. Hay que potenciar esa parte que les motiva para que el verano sea interesante para ellos y en el colegio desarrollen ciertas inquietudes y dirijan mejor su futuro.

¿Por qué hay tanto dilema cada año en si deben o no hacer deberes en verano?

Porque hay quienes pensamos que cuando vamos de vacaciones no nos gusta llevarnos trabajo para poder disfrutar de la familia, hacer cosas que no se puede durante el año… Tenemos 10 meses para trabajar mucho en clase y, en el mejor de los casos, los alumnos disponen de dos meses para descansar, de los cuales solo uno es para estar con sus padres. Ese mes debe ser para la familia, para estar juntos de viaje, ir al pueblo, tener tiempo de disfrute… porque ese tiempo de aprendizaje también es muy importante. Sin embargo, si estamos muy pendientes de esa mala nota, de ese repaso de matemáticas, se crea un ambiente en casa que no nos va a ayudar nada positivo.

Otro tema es qué hacemos con el otro mes. Si los resultados han sido buenos, los estudiantes pueden hacer mil actividades, desde campamentos a talleres donde se lo van a pasar bien. Lo que no podemos es tener a un niño o adolescente en casa y pretender que esté motivado con deberes. Es muy difícil. ¿Qué sentido educativo tiene acabar el curso, hacer el libro de deberes y entregarlo en septiembre, si tras hacerlo hay un mes en el que van a desconectar totalmente? Cuando llegue septiembre no se van a acordar de nada. Es una forma de cumplir con el expediente que pide el colegio, pero pedagógicamente, ¿ha mejorado tu hijo?, ¿ha afianzado conceptos en un mes de julio al que ha llegado cansado? Hay que medir muy bien esta herramienta pedagógica que está muy bien, pero quizá debería emplearse para realizarse en los últimos 15 días antes de empezar el colegio para que el alumno esté más cerca del inicio de curso. Quizá nos deberíamos centrar más en cómo cambiar las clases durante el curso que en cómo lograr que sigan conectados en el verano.

En un alumno sin dificultades hacer deberes en vacaciones lo veo más como un castigo porque pensará que «si he hecho lo que tengo que hacer durante el curso, ¿porqué tengo que seguir con tareas en el verano? Si se estandariza esta herramienta pierde su sentido.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-dialogos-familia-estar-pendientes-suspenso-repasos-crea-ambiente-casa-no-aporta-nada-positivo-202106290104_noticia.html

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Colombia: Estas son las sedes de la Universidad Nacional que suspenderán semestre académico

América del Sur/Colombia/04-07-2021/Autor y Fuente: www.elespectador.com

La Universidad Nacional, por medio de un comunicado, informó que desde el 28 de junio se suspende el primer semestre del periodo académico de 2021. La orden va hasta cuando se superen las situaciones que han impedido el desarrollo de las actividades.

La Universidad Nacional, por medio de un comunicado, informó que se suspende el primer periodo académico de 2021. La medida, que fue tomada por medio de la Resolución de Rectoría No. 416 de 2021, regirá desde este 28 de junio.

Las sedes que suspenderán sus periodos académicos son: Bogotá, Medellín, Manizales, Palmira, la Paz, Amazonía, Orinoquía, Caribe y Tumaco. Además, la institución explicó que los profesores que se encuentren realizando actividades académicas podrán continuarlas con un permiso por parte de algún integrante de la rectoría.

De acuerdo con la resolución, se busca “garantizar que las actividades de docencia que se vienen desarrollando logren su finalización adecuada y que aquello que se encuentre suspendido pueda ser reprogramado oportunamente”.

En cuanto a las vacaciones intersemestrales, la institución informó que los profesores podrán solicitar aplazamiento o interrupción de este periodo según su criterio. Las vicerrectorías y las direcciones de las sedes podrán definir otros días adicionales.

Las actividades de posgrado, por su parte, podrán desarrollarse con completa normalidad. También se “podrá prorrogar la vinculación de los docentes ocasionales y especiales y de los estudiantes vinculados para actividades de apoyo académico que actualmente se encuentran adelantando hasta el día 6 de agosto”, añade la institución.

Esta medida irá hasta que “se superen las situaciones que han impedido el normal desarrollo de las actividades académicas”, informa la resolución.

Fuente e Imagen: https://www.elespectador.com/educacion/estas-son-las-sedes-de-la-universidad-nacional-que-suspenderan-semestre-academico/

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