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Escenario Económico Internacional del 05-08-2022 Temas centrales: Petróleo, Banco de Inglaterra, Chips, Alibaba, FMI, OPEP+, Suiza, Gazprom

Observatorio Latinoamericano y Caribeño de Organismos Multilaterales, Bancas de
Desarrollo, Corporaciones Tecnológicas y Filantropía

Escenario Económico Internacional del  05-08-2022

Temas centrales: Petróleo, Banco de Inglaterra, Chips, Alibaba, FMI,
OPEP+, Suiza, Gazprom

Precio del petróleo cae fuertemente: una caída por debajo de 90$ se debería a una disminución de la demanda, incremento en la oferta y la posibilidad de que se esté desarrollando una recesión extensa.

Banco de Inglaterra con récord en la subida de tipos de interés: lo hace al mayor ritmo de los últimos 27 años en 1,75%. Según la institución podría entrar en recesión a finales de 2022, y se podría extender.

Varios buques salen con más grano de Ucrania: los destinos serían Turquía, Irlanda y Reino Unido. Serían 57 mil toneladas de maíz.

Venta de Chips se desacelera: por sexto mes consecutivo han caído las ventas de semiconductores, y podría estar anticipando una recesión.

Alibaba reduce sus beneficios en segundo trimestre: sería otra de las empresas del sector que verían afectados sus rendimientos en lo que va de año.

FMI pide eliminar los subsidios a los combustibles fósiles: argumentan que son los consumidores los que deben palear los costos de estos, según ellos para impulsar la transición energética.

Precio del petróleo puede llegar a 130 dólares: esto ocurriría si la UE apuesta por colocar un límite al precio de Rusia.

OPEP+ anuncia un leve incremento de la producción: 100 mil barriles diarios ha sido lo acordado por parte de la OPEP+ para un incremento de la producción.

Suiza en intermediación de las exportaciones rusas: cerca de 1000 millones de dólares diarios estarían utilizando intermediación de la banca suiza en las exportaciones de gas y petróleo mediante cartas de crédito.

Gazprom no ve viable llegada de turbina por sanciones: la turbina enviada por Canadá a Siemens para su entrega a Rusia no ha sido posible su llegada debido a las sanciones.

Indicadores más relevantes
Þ Futuros de crudo: durante la semana una caída del 11% ubicándose alrededor de los 88 dólares.

Documento descargable en formato PDF: EEIOVE 05082022

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Tenemos que pararnos en nuestro terreno, el mejor lugar para alcanzar las estrellas

Por Vijay Prashad

Casi todos los niños y niñas del planeta (más del 80%) vieron interrumpida su educación por la pandemia, según la agencia de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Aunque este dato es sorprendente, lo cierto es que fue necesario cerrar las escuelas cuando el virus infeccioso COVID-19 se extendía por toda la sociedad. ¿Cuál ha sido el impacto de esa decisión en la educación? En 2017 —antes de la pandemia— al menos 840 millones de personas no tenían acceso a la electricidad, lo que significaba que, para muchos niños y niñas, la educación en línea era imposible. Un tercio de la población mundial (2.600 millones de personas) no tiene acceso a internet, lo que —aunque tuvieran electricidad— hace imposible la educación en línea. Si profundizamos, descubrimos que los índices de quienes no tienen acceso a los dispositivos necesarios para el aprendizaje en línea —como los computadores y los teléfonos inteligentes— son aún más nefastos, ya que dos mil millones de personas carecen de ambos. El cierre de las escuelas físicas, por lo tanto, ha provocado que cientos de millones de niños y niñas de todo el mundo se queden sin educación escolar durante casi dos años.

Los macrodatos como este son ilustrativos, pero engañosos. El grueso de quienes carecen de electricidad e Internet vive en zonas de África, Asia y América Latina. Por ejemplo, antes de la pandemia, unx de cada cinco niñxs del África subsahariana, Asia occidental y meridional no había entrado nunca en un aula de primaria. Una de cada tres niñas no tenía acceso a la educación en el norte de África y Asia occidental, frente a uno de cada veinticinco niños. Las proyecciones indican que unx de cada cuatro niñxs de Asia meridional (con una población aprox. de 2.000 millones de habitantes) y unx de cada cinco de África (con una población aprox. de 1.200 millones de habitantes) y de Asia occidental (con una población aprox. de 300 millones de habitantes) probablemente no irá a la escuela en absoluto. Los estudios sobre los niveles de comprensión lectora de los niños y niñas menores de diez años nos permiten comprender más profundamente estas desigualdades: en los países de ingresos bajos y medios, el 53% de niños y niñas no pueden leer y comprender una historia sencilla al final de la escuela primaria, mientras que en los países pobres esta cifra se eleva al 80% (solo es del 9% en los países de ingresos altos).

La distribución geográfica de los países con ingresos bajos y altos revela las mismas divisiones de siempre. Este fue el tema principal del dossier nº 43 (El coronashock y la educación brasileña: un año y medio después, agosto de 2021), resumido en nuestras siete tesis sobre el presente y el futuro de la educación en Brasil. Estas desigualdades regionales y de género eran anteriores a la pandemia, pero se han exacerbado a causa de los confinamientos.

Los signos de mejora aún no son visibles. A principios de este año, el Banco Mundial y la UNESCO señalaron que, desde la aparición de esta pandemia, dos tercios de los países en desarrollo han recortado sus presupuestos de educación. Esto es catastrófico para grandes partes del mundo donde los y las estudiantes dependen de la educación pública y no de la privada. Antes de la pandemia, estas brechas ya eran enormes: en los países de ingresos altos, los gobiernos gastaban 8.501 dólares por niño en edad escolar, mientras que en los países más pobres la suma era de solo 48 dólares por niñx. Los efectos económicos negativos de la pandemia en los países en desarrollo significan que las desigualdades aumentarán, con pocas esperanzas de recuperación. Como resultado, habrá menos recursos para salvar las brechas eléctrica, digital y de dispositivos, con casi ningún fondo para construir bibliotecas de préstamo de teléfonos inteligentes, por ejemplo, y muchos menos recursos para formar a lxs profesores sobre cómo manejar el regreso de lxs estudiantes a las aulas después de un paréntesis de dos años. Dado que las tasas de vacunación siguen siendo bajas en los países de bajos ingresos, los cierres continuarán indefinidamente o se corre el riesgo de propagar las infecciones en las escuelas.

Recientemente, el gobierno indio publicó su Informe Anual sobre la Situación de la Educación 2021, que mostró que un gran número de niños y niñas no estaban escolarizados el año pasado y que menos de una cuarta parte pudo acceder a la educación en línea. A medida que la situación económica de las familias de clase media empeoraba durante la pandemia, la matriculación disminuyó en las escuelas privadas y aumentó en las públicas. Este cambio, en un contexto de disminución del gasto gubernamental en la educación pública, hará que se intensifique la presión sobre lxs estudiantes y el personal de las escuelas públicas, especialmente lxs profesores.

Un estudio de la Federación de Estudiantes de la India (SFI) constató que estas desigualdades continúan en la enseñanza superior, y descubrió que existe una brecha de género del 50% entre quienes utilizan Internet a través de sus teléfonos móviles (el 21% de las mujeres frente al 42% de los hombres). En los distritos tribales de atención especial, apenas un 3,47% de las escuelas tienen acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), según datos del gobierno. Para empeorar las cosas, el cierre de las residencias universitarias ha afectado especialmente a las mujeres jóvenes, ya que vivir fuera del hogar familiar les servía de refugio contra la asfixia del patriarcado en sus múltiples formas, como el matrimonio precoz y las presiones del trabajo reproductivo.

Mientras tanto, una luz intensa brilla en Kerala, un estado del sur de la India gobernado por el Frente Democrático de Izquierda (LDF por su sigla en inglés) donde los índices de educación son del 90%. El gobierno del LDF ha aumentado el financiamiento de la educación en el estado y ha permitido a los gobiernos locales autónomos decidir cómo gastar ese dinero. Antes de la pandemia, el gobierno del LDF de Kerala construyó aulas de alta tecnología; una vez que la pandemia se instaló, creó la infraestructura necesaria para permitir el aprendizaje en línea. Durante la pandemia, más de 4,5 millones de estudiantes asistieron a la escuela no a través de teléfonos inteligentes y computadores, sino a través de First Bell, una emisión de 8:30 a 17:30 en el canal de televisión de propiedad gubernamental Versatile ICT Enabled Resource for Students (VICTERS). Para las familias es mucho más fácil acceder a un televisor que a una tecnología digital más cara. El ejemplo de Kerala muestra el poder de centrar la educación en torno a las capacidades existentes de una comunidad.

La educación no es solo cuestión de dispositivos y aulas. Se trata de cómo se enseña y de lo que se enseña (un punto que vale la pena señalar en el centenario del nacimiento del gran educador Paulo Freire, cuyo legado analizamos en nuestro dossier nº 34, Paulo Freire y las luchas populares en Sudáfrica). 34, Paulo Freire y la lucha popular en Sudáfrica). Muchos de los éxitos de Kerala son consecuencia de una cultura socialista que cree en cada niño y niña, y que cree en la importancia de elevar en lugar de denigrar las culturas de la clase trabajadora y del campesinado.

Desde Brasil nos llega la noticia de que el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) ha permitido alfabetizar a más de 100.000 personas en los últimos treinta y siete años. El MST utiliza técnicas freireanas y el modelo educativo cubano Yo Sí Puedo, desarrollado por el Instituto Pedagógico Latinoamericano y del Caribe (IPLAC). Este modelo surgió tras la promesa de Fidel Castro, en septiembre de 1960, de elevar la tasa de alfabetización al 100%. En ocho meses, el país logró una alfabetización casi total gracias a la Campaña de Alfabetización de Cuba. Un cuarto de millón de personas, la mitad de ellas menores de dieciocho años, se ofrecieron como voluntarias para ir a las zonas rurales y pasar las noches y los fines de semana mejorando las habilidades del campesinado con tizas y pizarras. Utilizaron los conocimientos que las y los cubanos ya tenían y los reforzaron enseñándoles a leer y a escribir, en lugar de tratarlos como analfabetos a los que hay que decirles lo que tienen que hacer. Leonela Relys Díaz, una de las jóvenes voluntarias originales de la campaña de alfabetización, desarrolló el plan de estudios Yo Sí Puedo en 2000. Ahora, el programa utiliza vídeos pregrabados y culturalmente específicos junto con facilitadores locales altamente motivados y formados para aumentar la confianza y las habilidades de las personas. Este programa también se utiliza en Venezuela desde 2003, donde ayudó a enseñar a leer y escribir a 1,48 millones de adultos, erradicando así el analfabetismo en dos años.

Durante la pandemia, los proyectos socialistas —como los del gobierno del LDF en Kerala, los programas educativos cubanos y la campaña de alfabetización del MST— están floreciendo, mientras que otros gobiernos recortan sus fondos educativos. “Siempre es tiempo de aprender”, dice el programa de alfabetización del MST, pero este lema no se aplica en todas partes.

Durante la pandemia, la Universidad de Nairobi, en Kenia, decidió cerrar su Departamento de Literatura. Este departamento fue pionero en los estudios poscoloniales cuando transformó el colonial Departamento de Inglés, permitiendo a las y los académicos y estudiantes profundizar en las artes y la cultura kenianas absorbiendo el potencial de la imaginación africana. Uno de los artífices del nuevo departamento fue el escritor Ngũgĩ wa Thiong’o, que llevó el arte al barrio obrero de Kibera y trajo la estética de Kibera a la universidad. Por ello, wa Thiong’o fue despedido y encarcelado en 1978. Al conocerse el cierre del departamento, escribió el poema “FMI: Fundación Internacional Mitumba’. Dos breves notas: Mmitumba es una palabra swahili que significa “segunda mano”, utilizada aquí para burlarse del Fondo Monetario Internacional; la palabra MmaTumbo significa “estómago”.

FMI: Fundación Mitumba Internacional

Primero, nos dieron sus lenguas.
Dijimos, está bien, podemos hacerlas nuestras.
Entonces dijeron que primero debíamos destruir las nuestras.
Y dijimos, está bien, porque con las suyas nos convertimos en los primeros.
Los primeros en comprar sus aviones y máquinas de guerra.
Los primeros en comprar sus autos y su ropa.
Los primeros compradores de lo mejor que hacen de nuestro mejor.
Pero cuando dijimos que podíamos superarlos
Haciendo lo mejor de nuestro mejor
Lo nuestro de lo nuestro
Dijeron no, deben comprarnos a nosotros
Aunque hayan hecho lo mejor de su mejor
Ahora nos hacen comprar usado lo mejor que tienen
Y cuando dijimos que podíamos defendernos y fabricar las nuestras
Nos recordaron que conocen todos los secretos de nuestras armas.
Sí, nos hacen comprar lo mejor que ya han usado
De segunda mano, lo llaman.
En swahili se llaman Mitumba.
Armas Mitumba.
Autos Mitumba.
Ropa Mitumba.
Y ahora el FMI dicta universidades mitumba
Para producir intelectuales mitumba.
Exigen que cerremos todos los departamentos
Que digan
Tenemos que pararnos nuestro terreno
El mejor terreno para alcanzar las estrellas.

Pero los políticos Mitumba se arrodillan ante el FMI,
la Fundación Mitumba Internacional,
y gritan
Sí señores
Nosotros, los imitadores neocoloniales, damos el mejor bakshish.
La cultura Mitumba crea MmaTumbo kubwa
Para unos pocos con mentes Mitumba.

Fuente: https://rebelion.org/tenemos-que-pararnos-en-nuestro-terreno-el-mejor-terreno-para-alcanzar-las-estrellas/

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FMI, un enemigo común para la educación en Latinoamérica

Por Luciana Jouli, Mayra Pedraza

Las organizaciones sociales y políticas encuentran en las calles una forma de lucha frente a los avances neoliberales direccionados desde los organismos del poder económico y político . En América Latina, las movilizaciones y protestas son la expresión de las desigualdades sociales existentes que se viven y se sienten en los cuerpos de las y los latinoamericanas/os.

Desigualdades que, en la actualidad, expresan el proceso de concentración de riqueza y transferencia de recursos de los sectores que menos tienen hacia los que más acumulan que se dio en la pandemia.(1)

Ante este contexto de mayor desigualdad, el campo del pueblo opone resistencia en toda América Latina, encontrando nuevas formas de protesta, que van haciendo posible identificar un enemigo común y conocido: el Fondo Monetario Internacional (FMI). Un organismo internacional que define y determina las realidades económicas locales a través de las presiones por pago de sus deudas. Deudas que desde la educación no ha de ser pagada ni con los salarios de los trabajadores, ni con el hambre de los niños y adolescentes que llegan con hambre y necesidades insatisfechas a las aulas, ni con la restricción de este derecho, ni con la falta de acceso al derecho a la conectividad de la comunidad educativa.

Latinoamérica se mueve en defensa propia

Durante el 2020 y pese al pleno apogeo de la Pandemia, se vivieron movilizaciones y protestas impulsadas desde el sector educativo en toda América Latina.  Los trabajadores de la educación se vieron afectados particularmente y esto impulsó reclamos y resistencias en países como: Ecuador, Chile, Colombia, Perú, Paraguay, Uruguay, Brasil, México, Costa Rica y Panamá.

Las consignas que se observaron en cada una de las movilizaciones desarrolladas se relacionaron con reclamos específicamente educativos, pero también abarcaron aspectos más amplios en cuanto a demandas sociales. En, Ecuador, las comunidades se posicionaron para combatir el «paquetazo de Lenín Moreno» y defender  el poder adquisitivo de los salarios  en medio de una crisis institucional gubernamental. En Chile, el conflicto educativo siempre estuvo latente. Los “mochilazos” y las “revoluciones pingüinas” así nos lo recuerdan. En 2019 las y los estudiantes despertaron a todo un país expresando que “no eran 30 pesos, sino 30 años” de ser los buenos alumnos del Fondo Monetario.

Por su parte, en Colombia, el pliego de peticiones también denominado «paquetazo», coincidió con la convocatoria de sindicatos y centrales obreras colombianas en rechazo a la violencia y las políticas de Iván Duque, su presidente. En tanto en Perú, el Sindicato Unitario de los Trabajadores en la Educación de Perú (sutep) exigió al gobierno destinar el 6 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional a la educación. En ese país, mientras, se desarrollaba la salida del presidente en funciones, Martín Vizcarra, y la asunción de Fernando Sagasti. El SUTEP en conjunto con la CGTP (Confederación General de Trabajadores de Perú) exigía la conformación de una Asamblea Constituyente y la redacción de una nueva Constitución, atravesado por fuertes manifestaciones.

En Paraguay y Uruguay, el reclamo se centró en mayor presupuesto para el sector educativo. Mientras tanto, en México la consigna se centró en el reclamo por la retribución del salario a docentes contratados. En Costa Rica, las movilizaciones fueron en rechazo al Fondo Monetario Internacional –FMI- y las políticas del gobierno. Mientras que en Panamá las centrales obreras docentes se posicionaron en contra las medidas de recorte de ayudas del Gobierno de Laurentino “nito” Cortizo, presidente de dicho país. A la vez que el pueblo de Bolivia exigía la renuncia de Víctor Hugo Cárdenas, el entonces ministro de Educación de facto de Bolivia, por promover la privatización de la educación en el país.

La efervescencia y las muestras de iniciativa popular que se viven en Latinoamérica nos permiten afirmar, como Giménez y Caciabue que  “la calle no es de la derecha reaccionaria y rancia -aunque se vista de jóvenes libertarios-, la calle es de las mayorías dispuestas a profundizar el proyecto de país que cierre con todas, todos y todes adentro, esa es la deuda urgente”.

Históricamente, la resistencia a la mercantilización de la educación, impuesta generalmente por el FMI, ha marcado la agenda de las organizaciones sociales políticas en general y de las comunidades educativas, en particular. Las protestas y movilizaciones en Latinoamérica descritas dan cuenta del clamor popular respecto de la urgencia de terminar con las desigualdades sociales existentes, así como también de la disposición de los sectores del campo y del pueblo a tomar las calles y levantar sus voces por una sociedad donde una vida digna no sea un reclamo, sino un derecho. Donde la deuda a pagar sea con el pueblo y no con los organismos internacionales.

Argentina: ¿los organismos internacionales deciden?

No sólo se debe remitir a la memoria cercana de los pueblos vecinos. Argentina ha sido, a lo largo de la historia, el campo de disputa entre un proyecto de subordinación y dependencia, por un lado y de soberanía e independencia, por el otro. Desde 1824, con el empréstito Baring Brothers, Argentina entra en el camino del endeudamiento. El FMI hará su aparición primero en la década del 60, y con más fuerza luego de la crisis de la deuda de la década del 80 y los gobiernos neoliberales de los ’90.

En el sector educativo, los organismos internacionales también desarrollaron sus estrategias. En particular, en agosto de 1995 se promulgó la Ley de Educación Superior (Nº 24.521), ley que fue propuesta y financiada por el Banco Mundial (BM).

Según Etchichury (2016) “El Banco Mundial, aprobó un crédito específico para la reforma de la educación superior, cuya ejecución se inició en 1995. El informe técnico correspondiente a aquel préstamo describía los problemas centrales que el BM observaba en el sistema universitario de 1995 y adelantaba sus propuestas de solución. Ante ese panorama, el Banco y el Gobierno argentino acordaron un préstamo por 165 millones de dólares destinado —según declara el BM— a “establecer un ambiente competitivo para el mejoramiento de la educación superior y proveer, a través de un mecanismo transparente de financiamiento, los incentivos apropiados para avances continuos en eficiencia educativa y mejora de la calidad” (The World Bank, 2004: 2)”.

Dicha ley regula y determina los objetivos, alcances, financiamiento y recursos de la educación superior en Argentina hasta el día de hoy. Horacio Etchichury describe en su trabajo titulado “La tercera década: Ley de Educación Superior y el legado del Banco Mundial” publicado en 2016, que el proyecto sostenido con el crédito aprobado en 1995, tiene el 31 de diciembre de 2003 como fecha de conclusión. Un año después, el Banco Mundial elaboró un informe de evaluación donde consideró “satisfactorio el nivel alcanzado en el logro de los objetivos del proyecto”.

No al Presupuesto del FMI! Paro Nacional Docente y movilización el miércoles 24 de octubre | UTE

Como se sabe tanto el FMI, como el Grupo Banco Mundial, fueron creados en la Conferencia de Bretton Woods en 1944. Para ser elegibles como miembros del Grupo Banco Mundial, los países deben primero adherirse al FMI. Tales aspectos vislumbran lo objetivos comunes de dichos organismos.

Actualmente, el discurso de la fuerza social de Juntos por el Cambio -JxC-, compuesto por las alianzas del neoliberal PRO, sectores concentrados de la economía local en asociación con trasnacionales, ONG’s y Fundaciones y representado en el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y en la diputada de CABA María Eugenia Vidal, sostiene en sus discursos que estamos “aislados del mundo” y es necesario “volver”. Esto no significa otra cosa que la vuelta al circuito de la financiarización y sus consiguientes consecuencias para la sociedad en general y el sistema educativo, en particular. Es necesario recordar que los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri y la asesoría del FMI dieron como resultado mayor desigualdad social.

Uruguay: Estudiantes salieron a la calle para protestar contra la reforma educativa - El Chubut

Según el informe elaborado por la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE), la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y las universidades de Avellaneda, Quilmes, Tres de Febrero, General Sarmiento y San Martín, la educación pasó de representar el 7,8 por ciento del presupuesto total del Estado nacional en 2016 al 5,1 por ciento 2020; hubo un descenso del presupuesto en la partida “Políticas socioeducativas”, que llegó a ser en el 2020 sólo el 6 por ciento de lo que era al inicio de la gestión y un recorte del presupuesto en obras del 2018 al 2019 de un 71%. La cara más oscura de este proceso de desinversión se hizo visible en la explosión que ocurrió en agosto de 2018, en la escuela N°49 de Moreno, provincia de Buenos Aires, qué se cobró las vidas de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez. Otro hecho de negligencia ocurrido bajo el gobierno macrista  que no se puede omitir son las 135 mil netbooks que fueron encontradas en febrero de 2020 en el Correo Argentino y que no habían sido entregadas a las/os niñas/os y adolescentes del sistema educativo nacional.

El pueblo argentino siempre fue un centro de resistencia a los Planes de Ajuste Estructural que el FMI y los organismos internacionales han intentado imponer sobre el país.  El 2021 nos encuentra con un sector educativo que necesita transformaciones y una deuda al organismo multilateral de crédito de 46 mil millones de dólares, número cercano al tercio de las acreencias totales del organismo. Tal como describió el diputado y sindicalista Hugo Yasky: “El préstamo que tomó el FMI equivale a construir 13.133 escuelas”.

No puede caer sobre los hombros de trabajadoras, trabajadores y las y los miembros de la comunidad educativa el pago de la deuda. Tal como lo ha dicho la calle: “Nosotras/os no debemos nada”. En todo caso, la deuda es con los derechos y las condiciones de igualdad. Ante una profunda crisis sistémica global, las pérdidas se intentan imponer sobre los millones de trabajadores, mientras el 1% de la humanidad (donde se encuentran los dueños de las grandes tecnológicas que fueron protagonistas de la educación en pandemia) incrementa su patrimonio, apropiándose de las riquezas socialmente producidas.

Es momento de emprender la escuela de la lucha callejera, donde el Pueblo demuestra su fuerza, construye su historia y aprende a conseguir conquistas y derechos; donde los movimientos sociales y las organizaciones manifiestan sus reclamos e intereses. El pago de la deuda no puede significar reducción de presupuesto educativo, baja de los salarios a trabajadores de la educación, infraestructuras obsoletas y niñas/niños y jóvenes sin dispositivos ni conectividad. Las comunidades educativas, comunidades de aprendizajes, en conjunto con los sectores del pueblo, deberán constituirse también como ámbitos donde acumular fuerza para no permitir este nuevo intento de avance en las lógicas de mercantilización de la educación.

Nota:

(1) Ver: Otro 17 de octubre: Un balance de la coyuntura argentina con la mirada en la calle, Paula Giménez y Matías Caciabue, https://estrategia.la/2021/10/17/otro-17-de-octub…esta-en-la-calle/

Jouli es Licenciada en Educación Especial. Pedraza es Licenciada en Ciencias Políticas. Ambas miembros del Centro de Estudios y Formación en Política Educativa (CEFOPED), asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente: https://rebelion.org/fmi-un-enemigo-comun-para-la-educacion-en-latinoamerica/

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Pandemia y globalización

Por: Fernando Luengo

La pandemia ha abierto la posibilidad, yo diría que la necesidad, de reenfocar algunos de los postulados que la ortodoxia económica daba por incuestionables. Uno de ellos es el que concierne con las pretendidas ventajas de la “globalización”, término impreciso, un verdadero cajón de sastre, donde se ha instalado uno de los paradigmas sagrados del pensamiento conservador.

Los defensores de la globalización han asegurado que los beneficios de la misma superaban ampliamente los costes, dibujando un panorama de suma positiva: más competencia, más mercados, más disponibilidad, en cantidad y calidad, de bienes y servicios, posibilidad de complementar el ahorro interno a través de los movimientos financieros internacionales, más y mejores puestos de trabajo y salarios más elevados.

Todo ello a condición de que los gobiernos llevaran a cabo medidas decididamente comprometidas con la apertura externa de la actividad económica; esto significaba eliminar las barreras que podían obstaculizar los flujos comerciales y las entradas y salidas de capitales financieros y productivos, y llevar a cabo políticas en el terreno salarial, presupuestario, medioambiental… favorecedoras de la inserción externa. Con esta argumentación, durante décadas, ha prevalecido la retórica del “todos ganan” en este proceso: países, gobiernos, trabajadores y empresas.

Sin embargo, y esta es una primera precisión importante, la globalización realmente existente ha tenido poco que ver con ese espacio supuestamente compartido -esa tierra plana- que habría posibilidades a todos los jugadores, especialmente a los que, comprometidos con el proceso globalizador, tenían economías más débiles.

La realidad nos habla más bien de un terreno de juego segmentado y desnivelado donde las grandes corporaciones y la industria financiera han fijado las reglas del partido, con unas instituciones globales -como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial de Comercio- que han defendido los intereses de esos grupos, donde las economías  subdesarrolladas han sufrido un trato discriminatorio -por ejemplo, en materia comercial o de movimiento de personas- y se han visto obligadas a implementar políticas económicas -muy beneficiosas para las elites globales, pero con un elevado coste social y productivo- con el objeto de subsanar los desequilibrios provocados precisamente por las estrategias internacionalizadoras.

Una globalización que, por lo demás, no ha proporcionado los logros que, a ojos de sus partidarios, la justificaban. La utilización más eficiente de los recursos, el aumento de la productividad, la obtención de ganancias competitivas y la realización de transformaciones estructurales asociadas a las dinámicas globalizadoras deberían haberse traducido en un aumento de la “tarta de la riqueza”, reflejada en los avances del Producto Interior Bruto.

Ese plus, sin embargo, no se ha producido. Por el contrario, los años de más intensa globalización han coincidido con un periodo de leve crecimiento, inferior al registrado en otras etapas del capitalismo; y algunas de las economías más dinámicas han sido precisamente las que más se han distanciado del dogma globalizador. Igualmente, en el terreno de la convergencia los logros han sido escasos o inexistentes. De hecho, se han mantenido o se han ampliado sustanciales disparidades entre países y regiones en el ámbito de las capacidades productivas, tecnológicas y comerciales.

Pero, desde otra perspectiva, que es muy importante tener en cuenta, hay que decir que la globalización ofrece como balance un “éxito clamoroso”.

Lo ha sido para las grandes corporaciones, que han accedido a nuevos mercados, que han reforzado su posición dominante frente a las organizaciones sindicales y los Estados nacionales, que han podido desplegar sus inversiones en un contexto de intensa competencia -reguladora y en materia salarial- entre los países para atraerlas y que han practicado a discreción la ingeniería contable y la opacidad fiscal para aumentar los beneficios del grupo. Con la permanente amenaza de las deslocalizaciones, han sometido a una intensa presión a los trabajadores, institucionalizando la competencia entre ellos, a menudo entre los que pertenecen al mismo grupo corporativo.

La dinámica globalizadora también ha sido un escenario muy propicio para el formidable crecimiento de la industria financiera, sustentada en la deuda, la desregulación y la volatilidad de los mercados, aprovechando los diferenciales en los tipos de interés y las fluctuaciones en los tipos de cambio.

La globalización ha consolidado, en fin, el poder económico y político de las oligarquías, que han impuesto sus intereses en las instituciones y en los gobiernos, y que han recibido un trato privilegiado, tanto en los períodos de auge como de estancamiento. Y por supuesto ha permitido que los ricos, del norte y del sur, del este y del oeste, atesoren grandes fortunas.

¿Debemos considerar todo esto como algo del pasado o, en todo caso, como un insignificante residuo en proceso de superación? Creo, sinceramente, que razonar de esa manera es un grave error.

Es evidente que el escenario abierto por la pandemia ha puesto negro sobre blanco las fragilidades y consecuencias negativas de la globalización. Resulta igualmente obvio que los actores -públicos y privados- que operan en los mercados globales están redefiniendo sus estrategias en un escenario inestable, en el que no cabe descartar otras epidemias y las consecuencias asociadas a las mismas, y de abierta disputa por los recursos disponibles, en un contexto de creciente escasez de recurso naturales, materiales y energía. Es en este panorama donde hay que situar los movimientos hacia una cierta relocalización de actividades o, si se quiere, a una parcial desglobalización.

Todavía es pronto para evaluar el alcance de estos procesos y las dinámicas, económicas y políticas, a que dan lugar. Con todo, en mi opinión, algunas de las piezas fundamentales del proceso globalizador continúan muy presentes, tan fuertes o más que antes de que irrumpiera la enfermedad.

El poder corporativo se mantiene intacto o en aumento, la concentración de riqueza por parte de las elites globales sigue su curso y cada día encontramos claras evidencias del sometimiento de gobiernos e instituciones a ese poder. Asimismo, la lógica económica basada en el extractivismo, la competitividad, la competencia entre naciones y trabajadores y la deuda como motor de la economía continúan inspirando las agendas políticas.

Enfrentar ese entramado de intereses y dinámicas con propuestas e iniciativas -a escala local, estatal, europea y global-, poniendo lo público, la equidad, la sostenibilidad y la intervención social en el centro de todo es la clave para abrir un escenario verdaderamente transformador.

Fuente: https://fernandoluengo.wordpress.com/2021/09/02/pandemia-y-globalizacion-2/#more-1231

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Capitalismo catastrófico

Por: John Saxe-Fernández

El documento del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) es histórico. Ofrece la síntesis de unos 14 mil estudios científicos que llevan a entender que el cataclismo climático en curso puede frenarse y que es el ahora o nunca, el momento humano para movilizarse, levantarse contra un grave riesgo existencial que durante algunas semanas dejó ver los altos órdenes de destrucción física y de vidas que conlleva. Más que un cambio climático, ante la posposición suicida y omnicida de toda regulación de los gases de efecto invernadero, prefiero calificarlo de colapso climático capitalogénico y a un omnicidio contra la biosfera terrestre, que puede y debe ser frenado y revertido en la medida en que esto todavía es posible.

António Guterres, secretario general de la ONU, acertó al calificar el texto del IPCC dado a conocer el 9 de Agosto de código rojo para la humanidad. Desde fuentes como Bloomberg se indica que “en declaraciones preparadas vinculadas a la publicación, el secretario general Guterres dijo que –textual–: Este informe debe sonar como una sentencia de muerte para el carbón y los combustibles fósiles (CF) antes de que destruyan nuestro planeta. Una potente observación lanzada urbe et orbi, desde esta secretaría general de la ONU. ¿Por qué? Porque es expresión que toda posposición en la regulación drástica e inmediata de los combustibles fósiles llevaría a una velocidad e intensidad tan sorprendentes como los peores escenarios que hemos vivido en fechas recientes: acontecimientos en el ascenso de los niveles marítimos, inundaciones con cuerpos de agua inusitados e incendios forestales en Estados Unidos del tamaño de algunos estados mientras en Grecia y Turquía arrecian fuerte. Eventos que los modelos cibernéticos proyectaban para 2030 o 2050, pero que están en curso ahora.

Ante la urgencia, mejor hablar claro. Eso hizo Guterres al mencionar especificidades que permiten la localización de las instituciones y fuerzas sociales centrales en la gestación del problema. La acción social ante la enormidad de esta grave amenaza existencial, cuya naturaleza antropogénica ha quedado demostrada desde hace décadas no es suficiente. Ahora es necesaria la localización en el sistema socio-económico dominante de donde emanan esos gases de efecto invernadero. El origen capitalogénico del fenómeno; resulta crucial empezando por los subsidios estatales a los CF hasta las fuentes bancario-financieras de las industrias vinculadas a los CF.

En relación a los subsidios, los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), institución pública de EU que junto al Banco Mundial se maneja en función de intereses articulados por la presidencia de Estados Unidos, estiman que los subsidios gubernamentales a nivel mundial a los CF ascendían en 2015 a la friolera de 5.3 billones anuales de dólares ( trillions en el sistema numérico de ese país).

Esa cifra todavía no refleja los impactos de los poderosos monopolios privados que manejan esos CF, no en función de la humanidad o el hombre, sino de sus inversionistas a quienes tienen que dar cuenta.

Cuando algunos de esos inversionistas hicieron algún esfuerzo por alentar la inversión, en energías limpias, digamos , en lo que ahora es Exxon-Mobil, las fuerzas que dirigen esa institución rechazaron la propuesta aunque viniera de los nietos del fondo de los hermanos Rockefeller. Ahora el FMI hace los cálculos sobre los costos del clima, el medio ambiente y la salud humana. Se informa que las implicaciones fiscales de esa inmensidad en subsidios, esos 5.3 billones al sector de la energía exceden la inversión pública mundial en salud, según los economistas del FMI, Benedict Clements y Vitor Gaspar en un blog que acompaña el magno dato elaborado por David Coady y otros.

En el caso de Estados Unidos y la Unión Europea las principales beneficiarias de esta política son bien conocidas. Encabezadas por lo que ahora es Exxon-Mobil, se incluye a Chevron Texaco, Equinor, Repsol, Total, Shell, ENI, conocidas como las mayores se inclinan a presentarse al público en las conferencias sobre el cambio climático, jugando el papel de que somos parte de la solución, cuando son parte central del problema. Muchas de sus subsidiarias o firmas s son usadas en el magno saqueo de la riqueza pública. Pero para eso está la ahora fusionada banca comercial y de inversión del tipo que siempre gustó a los especuladores. Todo eso es también parte nodal del problema. Si los gobiernos del mundo no colocan drástico freno a la inversión bancaria en CF, no habrá un clima capaz de ser soportado por el cuerpo humano. Los 60 bancos más grandes del mundo durante los siguientes cinco años del acuerdo de París 2015. En 2016, 709 mil millones de dólares (mil mdd); 2017, 740 mil mdd; 2018, 781.8 mil mdd; 2019, 824.8 mil mdd; 2020, 751.8 mil mdd, para un total de 3.4 billones de dólares con un saldo de miles de vidas.

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Fuente: https://www.jornada.com.mx/2021/08/12/opinion/022a1eco

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FMI: Cómo reducir los efectos desiguales de COVID-19 entre los trabajadores

FMI / Junio 2021

Por Jorge Mondragon y Marina M. Tavares

Los trabajadores jóvenes y menos calificados estuvieron entre los más afectados por la pandemia, y el año pasado sufrieron pérdidas de empleo en cifras récord. Es posible que algunos de esos trabajos nunca vuelvan a aparecer a medida que las economías se reajustan a un mundo pospandémico.Parece probable que se produzcan cambios a más largo plazo en términos de la combinación de puestos de trabajo en la economía: algunos sectores y ocupaciones se reducirán permanentemente y otros se expandirán. Con muchos trabajadores desempleados todavía luchando por recuperar sus salarios previos a la pandemia y otros cambios fundamentales en curso, es probable que los ingresos entre los trabajadores difieran aún más.

Como se muestra en nuestro último gráfico de la semana, la investigación de Perspectivas de la economía mundial de abril de 2021 encuentra que el apoyo a la retención de empleo (mostrado por la línea azul) puede reducir más rápidamente el aumento de la desigualdad de ingresos en los primeros meses después de que golpea una crisis. Cuando se sigue con el apoyo para que los trabajadores cambien o se reasignen a nuevos puestos de trabajo, nuestro análisis muestra que el paquete de políticas combinado y bien secuenciado (mostrado por la línea roja) puede frenar de manera más efectiva el aumento de la desigualdad de ingresos a mediano plazo, según lo capturado por el índice de Gini más bajo (una medida común de la desigualdad de ingresos), que si cada tipo de política se usara solo.

El apoyo a la retención de empleo, incluidos los beneficios parciales de desempleo y otros subsidios para mantener los vínculos de los trabajadores con sus empleadores, debe implementarse cuando la pandemia es aguda y se implementan medidas de contención, como bloqueos. Estas políticas evitan que los trabajadores más vulnerables caigan en el desempleo, mitigando el aumento de la desigualdad de ingresos a causa de la pandemia. Por ejemplo, el Reino Unido y España han tenido éxito al utilizar estas políticas para reducir las pérdidas de empleo. También mantienen valiosas coincidencias laborales y, como tales, las perspectivas de ingresos futuros de aquellos trabajadores que pueden esperar recuperar sus puestos de trabajo con el tiempo. En los mercados emergentes, donde una gran parte de la gente trabaja en empleos informales, es posible que sea necesario adaptar las políticas de apoyo para llegar a estos trabajadores; por ejemplo, Brasil y República Dominicana.

Sin embargo, no todos los trabajos volverán. Por lo tanto, a medida que la pandemia cede y se reabren las economías, el apoyo a la reasignación de trabajadores, incluidos los programas de (re) capacitación, la asistencia para la búsqueda de empleo y los incentivos para la contratación y la puesta en marcha, debe incrementarse para reducir los desajustes de habilidades y alentar la creación de empleos, permitiendo a los trabajadores desempleados encuentre más rápidamente un nuevo empleo. Países como Irlanda y los Países Bajos ya han avanzado mucho invirtiendo en programas de formación de trabajadores y ayudando a los trabajadores desempleados a encontrar nuevos puestos de trabajo. Esto aumenta los ingresos de los trabajadores y reduce la desigualdad a largo plazo.

El paquete de políticas correcto, que combina la retención de empleo y el apoyo a la reasignación de trabajadores, puede mitigar los impactos negativos y desiguales en el empleo de la pandemia. Sin embargo, el momento adecuado para pasar de la retención a la reasignación debería depender de las circunstancias de cada país, incluida la trayectoria de la pandemia y el progreso en la implementación de la vacuna.

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FMI:Consecuencias de la COVID-19: ¿Qué sucedió en América Latina?

FMI 15-06-2021

 

Por Bas B. Bakker y Carlos Goncalves

(EnglishPortuguês)

Si bien se habla mucho de «la vida después de la pandemia» en algunos de los países más ricos del mundo, en varios países de América Latina y el Caribe los fallecimientos diarios por COVID-19 siguen cercanos a los máximos de la pandemia.

A diferencia de Estados Unidos y Europa occidental, la cantidad de víctimas diarias en la región ha aumentado a ritmo constante desde la aparición de la pandemia, sin que se hayan presentado grandes olas. América Latina confinó a la población temprano y tiene una distribución demográfica más joven que otras regiones. ¿A qué se debe entonces que las muertes sigan aumentando?

Nuestro estudio indica que los altos niveles de empleo informal (o informalidad), la débil capacidad institucional y el momento en que se llevaron a cabo los confinamientos tuvieron mucho que ver con la poca eficacia de éstos últimos.

El impacto real

El número oficial de víctimas (por millón) de COVID-19 en América Latina y el Caribe es similar al de Estados Unidos y Europa occidental a pesar de tener una población mucho más joven y de que la COVID-19 los afectara relativamente tarde, lo que dio a los países tiempo para prepararse.

Sin embargo, el número oficial de víctimas puede no ser tan exacto. La cantidad de «exceso de fallecimientos»—una medida de cuántas personas más está falleciendo de lo que se podría esperar en un año normal—sugiere que la verdadera cantidad de víctimas en muchos países latinoamericanos se sitúa muy por encima del recuento oficial. Perú es un buen ejemplo. Su registro oficial de víctimas prácticamente se triplicó tras una revisión reciente de sus registros médicos en vista de la enorme discrepancia entre el exceso de muertes y las muertes oficiales.

Respuesta de la región a la COVID-19

Los países de América Latina y el Caribe se vieron afectados más tarde, lo que les dio tiempo para confinarse antes de que se propagara la enfermedad. Los confinamientos también fueron rigurosos: la disminución de la movilidad en el segundo trimestre de 2020 en algunos países latinoamericanos se situó entre las más elevadas del mundo. Esto tuvo un fuerte impacto en la actividad económica. En abril, la actividad económica de la región había caído 20% con respecto a la del año anterior.

Pero los confinamientos tempranos y rigurosos no redujeron la cantidad de víctimas diarias. Nuestro estudio indica que, si bien la tasa de crecimiento de nuevos fallecimientos en la región desaceleró, la cantidad de nuevas víctimas continuó en un ascenso lento pero constante y registró su máximo a principios de 2021. Esto fue muy diferente de lo sucedido en Estados Unidos y Europa occidental, donde los fallecimientos diarios cayeron rápidamente durante el segundo trimestre de 2020.

Una explicación posible son los altos niveles de informalidad y los bajos niveles de capacidad institucional de la región. Cuanto mayor es el nivel de informalidad, menor es el impacto de los confinamientos en la tasa de crecimiento de nuevos fallecimientos, en parte porque las personas con empleo informal no pueden darse el lujo de quedarse en casa. Observamos un resultado similar en relación con indicadores de gobierno y otros indicadores de capacidad institucional. Los confinamientos generaron mejores resultados en países con mediciones más altas de eficacia de gobierno, posiblemente porque ésta es un barómetro de la calidad del sistema de salud.

Otra posible explicación está relacionada con el momento en que se llevan a cabo los confinamientos, en particular, cuando suceden demasiado pronto. Cuando comenzaron los confinamientos, la cantidad de personas infectadas todavía era muy baja, lo que significa que la población susceptible era muy alta. Esto hizo que fuera mucho más difícil frenar la pandemia.

Por último, las políticas gubernamentales se flexibilizaron y perdieron impacto, lo que llevó a un incremento de la movilidad a medida que los casos aumentaban. Europa occidental también vio un aumento de la movilidad en el tercer trimestre de 2020, pero cuando el registro de nuevos casos había caído a niveles bajos.

Vacunas limitadas y nuevas variantes

A fines de 2020, dos nuevos elementos cambiaron el panorama: la llegada de las vacunas y de nuevas variantes más contagiosas. La región se ha visto muy afectada por las nuevas variantes, incluida la infame variante P.1 en Brasil. El porcentaje de la población que ha completado el plan de vacunación también es relativamente bajo en la mayoría de los países.

Hay otros factores de corte más estructural que pueden haber impactado la tasa de fallecimiento:

  • La cantidad de camas hospitalarias, ya que más camas per cápita se tradujo en menos muertes.
  • Los países con historia de vacunación BCG (contra la tuberculosis) registraron menos muertes que otros países.
  • Los municipios más grandes y con mayor densidad de población tuvieron más muertes por millón (aun así, la densidad de población no explica las diferencias entre países).

Lecciones aprendidas

  1. El momento en que se toman las medidas es clave. Decretar un confinamiento demasiado tarde puede causar un fuerte aumento de la tasa de fallecimientos, pero decretarlo muy temprano puede no ser sostenible y hacer que difícilmente se logre frenar la pandemia (con la notable excepción de las islas pequeñas).
  2. Los altos niveles de informalidad y la débil capacidad institucional limitan la eficacia de los confinamientos.
  3. Una rápida campaña de vacunación es un factor decisivo. Los países más expuestos al riesgo de un súbito aumento son aquellos donde una proporción muy alta de la población sigue siendo susceptible. En Uruguay, por ejemplo, las víctimas fatales diarias subieron de 63 en diciembre de 2020 a 4.700 en junio de 2021, y su tasa de fallecimiento es hoy la más alta del mundo en relación con el tamaño de la población. A principios de junio de 2021, la tasa de personas con la vacunación completa en los cinco países más poblados (Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú) osciló entre 4% (Perú) y 11% (Brasil), frente a 41% en Estados Unidos. En vista de que muchos países de la región tienen dificultades para adquirir o comprar dosis de vacunación, el acceso a la vacuna sigue siendo una gran prioridad.
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