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¿La economía doméstica es relevante para el siglo XXI?

Por: Paulette Delgado


Muchos ven la economía doméstica como un área anticuada o exclusiva para mujeres, sin darse cuenta de su relevancia y potencial de cambiar el mundo.

Muchas veces, al escuchar sobre economía doméstica lo primero que la gente piensa es en clases de cocina o de costura y que son exclusivas para mujeres. Pero lo que muchos no conocen es todo lo que hay detrás de este campo de estudio y el impacto que pueden tener en la vida de los estudiantes. Este campo de estudio surgió a finales de los 1800 y su creación se atribuye a Ellen Swallow Richards, la primera mujer en ser admitida en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés). Ella fue profesora de química en esa institución y tenía como objetivo promover la educación científica en las mujeres.

Las primeras clases de economía doméstica incorporaban una variedad de disciplinas científicas ya que se buscaba profesionalizar el trabajo de las mujeres y hacerlo más eficaz para liberarlas de sus tareas domésticas. Buscaban darles tiempo de hacer más cosas fuera de  solo cocinar y limpiar, como enfocarse en su educación, por ejemplo. La economía doméstica inició como una vía para que más mujeres pudieran asistir a la universidad ya que les enseñaban a cuidar su hogar y su familia de manera más adecuada.

Aunque varios consideran el área como sexista, la economía doméstica no era ajena a los principios feministas, sino todo lo contrario. En 1899, Richards reunió a mujeres progresistas para elaborar el plan de estudios de los cursos, los cuales se convirtieron en un estudio organizado debido al esfuerzo de Swallow Richards y de Catherine Beecher, que fundaron la Asociación Estadounidense de Economía Doméstica (ahora conocida como la Asociación Estadounidense de Ciencias de la Familia y el Consumidor). La asociación llevaba a cabo reuniones anuales para presionar al gobierno para obtener más fondos. Richards fue presidenta de la asociación hasta su fallecimiento en 1911.

Las esposas de agricultores

Ellen Swallow Richards y Catherine Beecher no fueron las únicas mujeres que impulsaron la educación doméstica. En 1862 se aprobó la Ley Morrill, que permitió la creación de universidades para que miles de granjeros pudieran recibir educación superior y muchas de estas universidades tenían clases de ciencias domésticas para las mujeres. El propósito era que administran mejor el hogar para poder ayudar en el trabajo agrícola.

Entre las personas que enseñaban a las mujeres estaban Martha Van Rensselaer, maestra, y Flora Rose, nutrióloga, que daban cursos en el Colegio de Agricultura del Estado de Nueva York, que era parte de la Universidad de Cornell. Para 1912, ambas fueron nombradas co-directoras del departamento de economía doméstica dentro de esa institución.

A diferencia de la dirección científica de los cursos de Ellen Swallow Richards, en Cornell eran más experimentales. A las estudiantes se les asignaba un bebé real que provenía de un orfanato y se les enseñaban las últimas teorías sobre la crianza de los niños. Al finalizar el año escolar, los infantes serían dados en adopción. Para 1950, más de 50 instituciones de educación superior incorporaron «bebés de práctica» en el plan de estudios.

Las siete áreas de la economía del hogar

Para asegurar que las alumnas realmente aprendieran a administrar mejor su hogar y familia, Richards y Beecher determinaron que la economía del hogar se dividía en siete áreas: cocina, desarrollo infantil, educación y conciencia comunitaria, gestión y diseño del hogar, costura y textiles, presupuesto y economía, y por último, salud e higiene.

  1. Cocina: Este apartado es parte fundamental de las tareas domésticas, por lo que era importante enseñarle a las mujeres a preparar comidas equilibradas, basadas en principios de nutrición. Además, aprendieron sobre la seguridad y conservación de los platillos para evitar enfermedades. Para complementar la clase, veían además cómo poner la mesa y organizar comidas para sus familiares o amigos.

  2. Desarrollo infantil: Es aquí donde se les asignaban bebés de práctica a las alumnas. El propósito era aprender sobre el desarrollo infantil y cómo responder correctamente a los niños en cada etapa.

  3. Educación y conciencia comunitaria: Debido a que la educación de los hijos recaía sobre la mamás, las alumnas aprendían sobre la mejor manera de enseñarles a los hijos a leer o matemáticas básicas antes de que ingresaran a la escuela. También aprendían lecciones morales y éticas para crear una conciencia comunitaria.

  4. Gestión y diseño del hogar: En este apartado se veían los elementos básicos de diseño para decorar sus hogares así como la mejor manera de mantenerlo ordenado. Se veían temas como  limpieza y organización, ya que también eran tareas domésticas asignadas exclusivamente a  las mujeres.

  5. Costura y textiles: Saber coser era necesario para muchas mujeres ya que les permitía hacer ropa no sólo para ellas sino también para sus hijos y poder repararla en caso de ser necesario para que durara más. Las alumnas veían desde cómo seguir un patrón hasta comprender los textiles para comprar el mejor material.

  6. Presupuesto y economía: Parte crucial para mantener un hogar eficiente era que las mujeres aprendieran a crear un presupuesto. Era normal que las mujeres en esa época, y muchas veces hoy en día, hicieran todas las compras familiares, por lo que era valioso que aprendieran a usar el dinero sabiamente.

  7. Salud e higiene: Al igual que era fundamental saber cómo preparar y conservar alimentos para prevenir enfermedades, era importante que las jóvenes supieran cómo atender debidamente a los enfermos. Desde saneamiento hasta cómo alimentar a un enfermo, ellas debían saber cómo atenderlos en caso de enfermedades comunes.

A favor de traer de vuelta la economía del hogar

Muchos estudiantes se ven lanzados al “mundo real” desde los 17 o 18 años al abandonar sus hogares y mudarse a otra ciudad para estudiar la universidad. Muchos de ellos, glorificados por ser independientes, se encuentran con que no saben cocinar comidas nutritivas ni crear un presupuesto mensual, sin mencionar coser un botón o cuidar a su compañero enfermo.

Más allá de enseñarle a los estudiantes a resolver problemas de trigonometría, es importante instruirlos, tanto a mujeres como a hombres, en conocimientos que podrían llegar a utilizar todos los días. Según una publicación de varios profesores de esta área, ni siquiera es necesario reducir horas de clases para incluir economía doméstica en el currículo.  Se puede incorporar la lectura, las matemáticas y la escritura a las lecciones sobre nutrición o presupuestos, por ejemplo.

En su artículo de opinión para el New York Times, Helen Zoe Veit, profesora asociada de historia en la Universidad Estatal de Michigan, señala que “con el tiempo, los principios básicos de la disciplina sobre la salud y la higiene se popularizaron tanto que llegaron a parecer de sentido común. Como resultado, las primeras alumnas llegaron a parecer simples solteronas en lugar de innovadoras y científicas, como muchas de ellas realmente eran”. La Dra. Veit señala además que de esta área sólo se recuerdan los estereotipos; la economía doméstica se ve como clases para mujeres y se olvida la importancia que tiene para todas las personas, hombres y mujeres, saber sobre alimentación, salud, e incluso, cómo mantener limpio el hogar.

De 1975 al 2019, la obesidad se triplicó en América Latina y la malnutrición aumentó un 11 % desde el 2014. Parte del problema proviene de los alimentos procesados y la comida chatarra, pero también de la falta de tiempo de las familias para cocinar para sus hijos. O que los mismos jóvenes, no sepan preparar una comida equilibrada. Es aquí donde las clases de economía doméstica pueden ser útiles.

Inglaterra por ejemplo, comenzó con la educación alimentaria para todos los niños en las escuelas primarias y secundarias a partir de 2014. Ese mismo año, las escuelas danesas se vieron obligadas por el gobierno a enseñar conocimientos alimentarios, con el objetivo de mejorar la alimentación de sus estudiantes. Por otro lado, en el 2010, en un artículo publicado en el Journal of the American Medical Association, los autores Alice H. Lichtenstein y David S. Ludwig argumentan que las clases de esta área podrían ayudar a combatir la obesidad infantil al enseñarle a los jóvenes los elementos básicos no sólo de cocina, sino de nutrición.

Kateika: el ejemplo japonés

Las escuelas japonesas enseñan economía doméstica, o kateika (家庭科) en japonés, en quinto grado y continúan los cursos durante la secundaria y el bachillerato. En esta clase los estudiantes aprenden desde cocinar, planificar las comidas y hacer las compras, hasta coser y construir muebles de madera.

Estas actividades se hicieron obligatorias en 1947 con la esperanza de llevar la igualdad de género a los hogares. Incluso, líderes del país atribuyen a la economía del hogar la nivelación de los roles de género. Takuya Mitani, planificador de educación para la salud del Ministerio de Educación de Japón dijo al respecto que «La gente no estaría tan sana como ahora y la igualdad de género no sería tan común. Los niños también aprenden a coser y cuidar niños y debido a eso, ahora tenemos esta generación más joven de hombres que están contribuyendo a criar a sus hijos».

Sin embargo, para llegar a este punto, la kateika tuvo que cambiar sus objetivos y adaptarse a las condiciones sociales actuales. Al inicio se enfocaba en enseñar habilidades para la vida diaria y hacer a los jóvenes independientes, pero ahora no sólo se trata de eso, sino también de la resolución de problemas. La integración de resolución de problemas surgió porque los japoneses creen que se está instruyendo al alumno a enfrentar cualquier problema que se les presente en un futuro, por lo que es fundamental enseñarles a evaluar distintas soluciones y elegir la mejor.

Desde clases para hacer más eficaces las tareas domésticas para que las mujeres pudieran estudiar, hasta una manera de combatir la obesidad, la economía doméstica es un área que impacta de gran manera a la sociedad. En una época donde se habla mucho de habilidades blandas o power skills, es importante no olvidar las habilidades de la vida, aquellas que quizá no sean las que buscan los empleadores pero si llevarán al estudiante a adaptarse mejor a la adultez y podrá aplicar todos los días.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/economia-domestica

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¿Se deberá adaptar el modelo VARK a las clases en línea?

Por: Paulette Delgado

Según el modelo VARK, todo estudiante posee un estilo de aprendizaje propio. ¿Deben los docentes adaptar sus clases para complacer a todos?

Al igual que en un salón de clases tradicional, cada estudiante aprende de manera diferente en línea, por lo que ante la adopción generalizada de la enseñanza remota de emergencia, los educadores deben aprender a equilibrar las necesidades de aquellos estudiantes que prefieren estudiar solos a aquellos que extrañan la socialización en la escuela. Para esto, es importante que el maestro tome en cuenta los distintos estilos de aprendizaje ya que ayudará a los estudiantes a enfrentar los retos de aprender desde su casa.

El modelo VARK (Visual, Aural, Read/Write, Kinesthetic) estudia los cuatro sistemas representacionales básicos de la programación neurolingüística (PNL) que se pueden dividir en cuatro tipos de aprendizaje: Visual,  Auditivo, Lectura / escritura y Cinestésicos. Este modelo ha existido por años, pero no fue hasta 1987 que el maestro Neil Fleming desarrolló un cuestionario que ayudó a los educadores y alumnos a distinguir qué estilo de aprendizaje se ajusta mejor a ellos. Tanto la Universidad Estatal de Carolina del Norte como la organización VARK realizaron pruebas donde identificar qué tipo de estilo de aprendizaje tiene cada alumno.

Estilos de aprendizaje (según el modelo VARK): 

  1. Alumno visual: este alumno es aquel que aprende mejor cuando la información la pueden visualizar y recordarla así después. Son aquellos que prefieren las clases con apoyos visuales como flechas, puntos, videos o cualquier forma que demuestre jerarquía de información. Suelen aprender mejor cuando la presentación se les presenta en cuadros y diagramas en lugar de diapositivas secuenciales. La Universidad de Illinois Springfield (UIS) los describe como alumnos tranquilos que prefieren estudiar solos, por lo que adaptarse al entorno en línea no es difícil, más porque muchas clases tienen todo por escrito, con gráficos y resumido.

  2. Estudiantes auditivos: estos son los alumnos que aprenden mejor escuchando, por lo que muchas veces repiten la información en voz alta para recordarla. También son aquellos que prefieren no tomar nota para prestar más atención a lo que escuchan y concentrarse en eso. Según la UIS, se benefician de hablar con otros ya que escuchan al otro hablar del tema o ellos lo discuten en voz alta.

  3. Alumno de de lectura / escritura: son aquellos que aprenden mejor al leer y escribir, incluyendo leer la información de presentaciones, folletos o sintetizando el contenido, no solo leyendo libros, también son buenos realizando investigaciones en línea. Se acoplan fácilmente al modelo online ya que mucho material de un curso en línea está por escrito

  4. Alumno táctiles / cinestésicos: este tipo de alumno es aquel que prefiere la práctica o ejercicios ya que tienden a involucrar todos su sentidos al aprender. Son aquellos que prefieren las demostraciones o experiencias prácticas o de campo. En el caso de aprendizaje en línea, se benefician de gráficas tridimensionales o experimentos que pueden hacer desde su casa para después comentarlas en los foros virtuales y con sus compañeros.

Lo que Neil Fleming quería lograr al desarrollar esta teoría era un modelo que ayudara a los maestros a acoplar sus clases a distintas maneras de aprendizaje y así enseñar mejor y de manera un poco más personalizada a sus alumnos. Abby Knoll, estudiante de doctorado de la Universidad Central de Michigan, enfocada en estilos de aprendizaje dijo que: “A los maestros les gusta pensar que pueden llegar a todos los estudiantes, incluso a los estudiantes con dificultades, simplemente adaptando su instrucción para que coincida con el formato de aprendizaje preferido de cada estudiante”. Pero esta mentalidad puede resultar en una arma de doble filo ya que algunos alumnos lo han utilizado como excusa para justificar sus malas calificaciones y culpar a sus maestros de que no adaptarse a su manera de aprender.

¿Realmente funciona el modelo VARK?

Aunque la teoría de los estilos de aprendizaje es ampliamente conocida y estudiada, hay muchos que critican este enfoque de  aprendizaje. Un estudio publicado en Anatomical Sciences Education donde alumnos responden el cuestionario VARK,  descubrieron que a pesar de asignarles actividades personalizadas de acuerdo a su estilo de aprendizaje, estos no mejoraron sus resultados académicos. La autora del artículo, Polly R. Husmann, cree que los alumnos ya habían formado sus hábitos de estudio y por más interesados que estuvieran en su estilo de aprendizaje, les costaba mucho romper con sus costumbres.

«Creo que como un ejercicio puramente reflexivo, solo para hacerte pensar en tus hábitos de estudio, [VARK] podría tener un beneficio pero la forma en que hemos estado categorizando estos estilos de aprendizaje no parece sostenerse», señaló la Dra. Husmann. Otro estudio publicado en el British Journal of Psychology, descubrió que los alumnos simplemente preferían palabras o imágenes, pero que esto no significaba que facilitara el  aprendizaje. Esto confirma lo dicho por Husmann, respecto a que los estudiantes se centran en aprender según lo que ellos creen que es su estilo, no porque realmente les ayude a aprender mejor, lo que a la larga les puede perjudicar.

Estilos de aprendizaje vs. Habilidades

Por otro lado, un artículo del Journal of Educational Psychology no encontró relación entre las preferencias de aprendizaje y el desempeño académico. Los autores concluyeron que lo mejor sería que los maestros dejen de orientar sus lecciones según un estilo de aprendizaje particular y enfocarse en fortalecer todas las habilidades. Por ejemplo, dejar de enfocar las clases en alumnos auditivos y ayudarlos a fortalecer sus habilidades visuales.

Aún así, esto no significa que todos los alumnos sean buenos en todas las habilidades posibles. Según Daniel Willingham, psicólogo de la Universidad de Virginia, más que tener estilos de aprendizaje, la gente tiene habilidades diferentes, por eso algunos aprenden mejor leyendo y otros escuchando. También depende de lo que se quiera estudiar, por ejemplo, para aprender otro idioma no se puede visibilizar la pronunciación, se tiene que escuchar y repetirlo para perfeccionarlo.

A pesar de la controversia detrás del tema, tanto Willingham como Husmann concluyen que no es perjudicial creer en los estilos de aprendizaje. El primero dice que lo mejor es ver estos estilos como herramientas y pensar cuál es la que mejor ayuda a los alumnos a aprender, ya que todos pueden pensar en palabras o imágenes. Mientras que Husmann advierte que lo más importante es concentrarse en la lección, más que en cómo aprenderla; por ejemplo, si se aprende un idioma, concentrarse en lo auditivo más que en imágenes o gráficos.

Al final, cada persona tiene una forma distinta de recopilar, analizar y memorizar la información, el reto es saber cómo abordar las diferentes habilidades de los alumnos y adaptarlas al entorno en línea, para que el alumno siga aprendiendo de manera remota, eligiendo qué habilidad o herramienta les funciona mejor.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/adaptar-el-modelo-vark-a-las-clases-en-linea

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Videojuegos para transformar el mundo

Por: EL PAÍS

Los videojuegos han dejado de ser un mero instrumento de ocio para convertirse en una herramienta cultural sin límites. Francesco Cavallari dejó la industria convencional para crear Videojuegos Sin Fronteras, una asociación que los pone al servicio de la educación y el bienestar psicosocial de las personas.

Si la historia de Francesco te ha hecho pensar y tú también quieres ayudar a esta causa para cambiar el mundo

Senua es una guerrera vikinga que tiene que viajar al infierno para rescatar el alma de su amado Dillion. Senua viste como una heroína celta y se enfrenta a todo tipo de divinidades de la mitología nórdica hasta llegar a alcanzar con éxito el inframundo. Pero hay algo en ella que la distingue de un personaje de aventuras convencional: Senua padece psicosis, una enfermedad mental que produce alucinaciones y delirios que la hacen confundir sus pensamientos con la realidad de su alegórica aventura. Ella cree que es una maldición, pero mientras manejas su personaje por los distintos universos de este videojuego la ayudas a destruir tanto los demonios que la acechan como los suyos propios.

Hace unos meses una madre estadounidense confesó en sus redes cómo su hijo había esquivado el suicidio al identificarse con la mujer protagonista de Hellblade: Senua’s Sacrifice, el exitoso título de Ninja Theory. El joven padecía psicosis y había planeado suicidarse, pero cuando terminó el juego y comprobó cómo él mismo podía salvar a personas con su mismo problema, sintió que había esperanza y decidió buscar ayuda. No fue una casualidad: el juego contó en su desarrollo con un equipo de profesionales de la psiquiatría que plasmaron con el mayor rigor posible las características psicopatológicas del personaje.

Francesco jugando al Pac-Man.
Francesco jugando al Pac-Man. SOMOS5
A menudo, los videojuegos son estigmatizados como campo de entrenamiento de una generación alienada por las pantallas, como una actividad que puede alterar conductas de aquellos que confunden ficción con realidad, pero los últimos estudios científicos no avalan esa teoría. El caso de Senua o el de Francesco Cavallari (Milán, 1974) y sus Videojuegos Sin Fronteras cuentan otra historia. Una historia de compromiso social y de responsabilidad, de respeto y cuidado de las producciones. Los videojuegos pueden ser instrumentos educativos, herramientas de diagnóstico, de terapia y mejora cognitiva o pueden valer para trabajar la integración de personas con dificultades o en riesgo de exclusión social.

Generación Atari

Francesco tiene más de 15 años de experiencia en el mundo del desarrollo de videojuegos. Conoce a la perfección todos los sectores y escalones de una industria que genera 1.530 millones de euros al año en España, casi el triple de lo que mueve la del cine. Hay 2.000 millones de jugadores de videojuegos en todo el mundo, y la cifra sigue creciendo en un sector capaz de llenar estadios de fútbol o de congregar online a 75 millones de personas en las finales mundiales de un solo videojuego. Este informático de origen italiano y afincado en Málaga siempre ha tenido muy claro el poder social de esta herramienta: “La radio tiene esa imagen de hace 50 o 60 años, donde la gente se ponía alrededor a escuchar lo que pasaba. Luego vino la televisión… y con el videojuego es más de lo mismo: es un medio donde tú puedes jugar solo, pero también nos juntamos para jugar juntos. Hay muchas maneras de interactuar, así que realmente es una experiencia social en la mayoría de los casos”.

Francesco pertenece a la generación Atari, aquellos niños que nacieron con el Pong, crecieron con el Spectrum y alcanzaron el éxtasis gamer con el poder gráfico del Commodore Amiga, un ordenador donde podías estar jugando con los simpáticos lemmings mientras al otro lado del mundo estaba Andy Warhol reinventando con el mismo aparato sus obras de pop art. Esa generación no perdió la calle, sino que ganó una nueva frontera de experimentación creativa, un plano de juego individual y social que empezaba a alimentar nuevas vocaciones: “Desde que tuve una consola siempre he disfrutado casi más de hacer el juego, de crear, intentado experimentar con eso, que en jugar”, cuenta Francesco.

Francesco Cavallari en el Polo Digital de Málaga.
Francesco Cavallari en el Polo Digital de Málaga. PEPO JIMÉNEZ

Si entiendes el juego como una manera de experimentar el mundo, lo que te acaba atrapando es el diseño, los límites y las emociones que provoca el propio juego. Francesco empezó creando juguetes manuales para su hermano con rollos de papel higiénico y acabó como director de producción en Barcelona, dirigiendo grandes títulos internacionales para Ubisoft, una de las grandes multinacionales del sector. “Recuerdo con mucho cariño mi primer juego: un cartucho para la Game Boy. Una vez, volviendo en tren a casa, escuché la música, me giré y había un niño jugando con él en su Game Boy. Es algo que nunca se olvida”.

Quizás fue en el recuerdo de esas emociones infantiles donde Francesco encontró el recambio a los estímulos creativos que había agotado en la industria convencional. “Después de 15 años necesitaba dejar de trabajar en una oficina y poder ser libre para hacer algo diferente”. Una libertad con la que buscaba tener mayor control sobre el potencial social de la herramienta. Por eso abandonó un trabajo y una posición social acomodada para intentar aportar sus conocimientos al tercer sector: “La idea nació como una broma. Mi pareja se iba a África con Payasos Sin Fronteras y yo dije: ‘Si tú te vas con Payasos Sin Fronteras yo me voy con Videojuegos Sin Fronteras’. Salió como un chiste, pero escuchar tu voz te hace reflexionar: ¿podría ser esta la idea?”.

Refugiados en los videojuegos

Y lo fue. En 2015 Francesco viajó a Burkina Faso para desarrollar su primer proyecto: One World a Million Stories, una serie de cuentos interactivos tradicionales africanos cuyos beneficios iban destinados a financiar proyectos de ONG locales. El proyecto se quedó a medias, pero en esos viajes confirmó que “jugando, los niños comparten, disfrutan y sonríen de la misma manera en Burkina Faso que en España. Te das cuenta de que, al final, el videojuego es un lenguaje universal”.

El gran proyecto de su vida estaba aún por llegar; una oportunidad para enseñar a leer en árabe y para mejorar el bienestar psicosocial de los dos millones de niños sirios refugiados que han dejado de ir al colegio a causa del conflicto. “Familias de todas las clases sociales que han abandonado su hogar obligadas por la guerra, no por la pobreza, por eso todas tienen algún teléfono móvil, su puerta de conexión al mundo”, recuerda. El juego para móvil y tabletas se llama Antura and the Letters, fue desarrollado conjuntamente con un estudio libanés y, no solo ganó la convocatoria del concurso internacional que organizó la Agencia de Cooperación Noruega en 2017, sino que ha recibido innumerables premios desde su lanzamiento: suma 250.000 descargas. Hay una versión en italiano y otra en español, y el equipo está preparando la adaptación para convertir el juego en una herramienta de alfabetización en Afganistán y en Uruguay.

Uno de los equipos de trabajo de Francesco en Ubisoft.
Uno de los equipos de trabajo de Francesco en Ubisoft. CEDIDA POR FRANCESCO CAVALLARI

Videojuegos Sin Fronteras lo forma una comunidad de 250 personas distribuidas por 30 países: desarrolladores, traductores y voluntarios que contribuyen de forma altruista en las fases iniciales del proyecto, allí donde las ideas requieren de esa sensibilidad especial que motivó el cambio de rumbo en Francesco: “Cuando encontramos la financiación montamos un equipo profesional como hace cualquier desarrollador”, aclara.

Si una parte de aquella generación pionera que pasaba horas y horas jugando al Tetris o al Pac-Man, que fue acusada de abandonar la calle por unos videojuegos, ha sido capaz de construir una carrera llena de éxitos y crear proyectos como Videojuegos Sin Fronteras, imaginad los proyectos y desafíos que serán capaces de concebir los jóvenes de la generación que más juega de la historia.

Escucha la historia de Francesco

 

Contenido adaptado del vídeo de Francesco

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Más de dos millones de niños sirios refugiados no pueden ir al colegio. Francisco Cavallari es el fundador de Videojuegos Sin Fronteras, una ONG que diseña videojuegos para mejorar la alfabetización y el bienestar psicosocial de estos niños.

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Soy italiano. Nací en una familia grande. Soy el último de cinco hermanos y para mí el juego siempre ha sido mi manera de aprender, de experimentar, de conocer el mundo.

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Mi primera consola fue una Atari. Y me acuerdo de echar muchas horas jugando y también de echar muchas horas aprendiendo cómo funcionaba.

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Cuando tuve que dar el salto a la universidad decidí atreverme a hacer lo que me gustaba, que era hacer videojuegos.

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Tuve la suerte de que Ubisoft, una de las grandes productoras mundiales de videojuegos, acababa de abrir un estudio en Milán.

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Y es un trabajo especialmente bonito y complejo porque mezcla habilidades y talentos muy diferentes, que tienen que trabajar juntos para conseguir un objetivo común.

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En Ubisoft pasé 15 años y cuando dejé Ubisoft no tenía claro lo que iba a hacer, y ahí empezó esa aventura que todavía vivo cada día.

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Videojuegos Sin Fronteras es maximizar la contribución de la industria de los videojuegos a causas humanitarias, sociales y medioambientales.

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Y al mismo tiempo es una comunidad internacional de personas que cree en los videojuegos para cambiar el mundo.

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Nuestro juego, Antura and the Letters, tiene como objetivo ayudar a leer a los más de dos millones de niños sirios que no pueden ir al cole y, al mismo tiempo, mejorar su bienestar psicosocial.

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Porque, realmente, el gran reto que tienen es, por los traumas que han vivido, es que su capacidad de aprender ha sido afectada.

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El juego ofrece la posibilidad de vivir una aventura, en compañía de un perro un poco travieso y muy simpático…

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… en la cual va cruzando diferentes mundos y tú, jugando con esos personajes, de muchas maneras, aprendes todo el abecedario básico, las formas avanzadas (el árabe es un idioma bastante completo)… Claramente el juego es enteramente en árabe… y toda la parte de decodificar y aprender a leer palabras.

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Es muy fácil de descargar, menos de 100 megas, completamente gratuito y sin necesidad de conexión a Internet.

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La gran mayoría de los refugiados no eran pobres, eran clase media. Y cuando han tenido que marcharse porque les caían bombas en su ciudad, no podían llevarse la nevera, no podían llevarse la televisión…

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Se llevaron el móvil, su puente de conexión con el resto del mundo es el móvil. Y eso es nuestra puerta de entrada para poder ofrecer una educación a sus hijos.

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El próximo paso será adaptar Antura and the Letters para Afganistán, y lo vamos a lanzar en 2020.

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Yo tengo mucha ilusión y quiero realmente poder ayudar a muchos niños a aprender a leer y también a algunos de los padres.

 

Este contenido ha sido elaborado por Yoigo.

Fuente e Imagen: https://elpais.com/sociedad/2020/02/06/pienso_luego_actuo/1581000190_481500.html?autoplay=1

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Tres habilidades que estamos perdiendo en el siglo XXI (y tres que estamos ganando)

Por: Sofía García-Bullé

Las habilidades vigentes deben cambiar de acuerdo a las necesidades de los tiempos.

La escuela es el primer lugar fuera del hogar donde los alumnos comienzan a obtener conocimientos y desarrollar habilidades, ambos entornos responden a una necesidad marcada por los tiempos. Por ejemplo, hace unos 150 años era indispensable saber montar a caballo para llegar más rápido a un destino, ahora solo se necesita aprender a manejar un automóvil o incluso, solo se requiere tener una aplicación móvil para pedir un taxi; a principios del siglo pasado era crucial saber código morse para hacer llegar un mensaje breve a una distancia larga en una forma económica y expedita, hoy solo se necesita saber usar un dispositivo móvil o computadora para poder enviar mensajes a cualquier parte del mundo y de forma inmediata.

El avance de la tecnología y las necesidades sociales de determinado momento histórico son los valores que definen las habilidades que están vigentes, y las que tienen prioridad en los espacios educativos. Bajo este contexto, podemos decir que hay habilidades que estamos perdiendo, y otras que estamos ganando. Hay seis de ellas que muestran el impacto de un progreso hacia una era de inteligencia digital, comunicativa y consciente.

El ocaso de la letra escrita

¿Cuándo fue la última vez que escribieron a mano una cuartilla completa? La caligrafía, disciplina que perfecciona la escritura a mano, ha estado desapareciendo silenciosamente de las escuelas. En Finlandia, las lecciones de caligrafía están siendo desplazadas en favor de clases de mecanografía; en Estados Unidos la escritura cursiva ya no es obligatoria; en las Filipinas, solo el 20 % de los alumnos de séptimo grado provenientes de escuelas públicas escriben cursiva.

Debido al uso masivo de computadoras y dispositivos móviles, la actividad de escribir a mano ha caído en desuso. Las escuelas que siguen enseñando la disciplina lo hacen porque a pesar de ser una habilidad obsoleta, existen beneficios de aprender a escribir a mano y hacerlo frecuentemente, como desarrollar habilidades motoras, potencializar la creatividad, la retención de memoria, el pensamiento crítico, la gramática y la ortografía.

Pasó el tiempo de leer la hora

Hace 15 o 20 años era indispensable saber descifrar la hora en un reloj de manecillas, pero la llegada de los celulares y dispositivos móviles puso fin a esa necesidad, hoy en día son tan pocos los estudiantes que pueden leer la hora en un reloj análogo, que las escuelas están considerando retirarlos y sustituirlos completamente por digitales.

Este aprendizaje es valioso para muchos maestros, dado que abarca habilidades ligadas al pensamiento lógico y matemático. Aprender a leer la hora es auxiliar para entender las series numéricas como las sustracciones y las fracciones.

Quedando desubicados

Saber leer y dibujar mapas fue una habilidad básica para navegar nuestras ciudades y países antes de la era del GPS, Google Maps y Waze. Hoy solo necesitamos ingresar una dirección y una aplicación nos indicará cómo llegar hasta el punto de decirnos dónde dar vuelta y cuando cambiar de carril. Estas aplicaciones han ayudado a que muchas personas sin un buen sentido de la orientación, puedan llegar a más lugares que no habrían podido alcanzar de otra forma. Pero también ha sacrificado algunos aprendizajes que pudieran ser benéficos en una era en la que leer mapas pudiera calificarse como obsoleto.

Aprender a descifrar mapas y a desplazarse con ellos es auxiliar en el desarrollo del pensamiento crítico, análisis, orientación, dimensión espacial, memoria y pensamiento lógico, además de sacarte de apuros cuando se te acaban los datos o la batería del celular.

Nuevas inteligencias a la vista

Muchos de los que nacimos en el rango de tiempo de la generación X o inclusive en los primeros años de la Millennial, hemos conocido situaciones en las que la interacción, el trato humano y el trabajo en equipo son más difíciles de lo habitual. Todas estas son actividades que requieren el uso de inteligencias a las que no habíamos puesto mucha atención hasta ahora: la inteligencia social y la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional se refiere a la conciencia y el trabajo sobre las propias emociones, conocer aquello que motiva tus actitudes y la forma en interactúas. La inteligencia social implica las habilidades con las que tratas de conocer a otra persona y comunicarle algo de la mejor forma posible. En el campo laboral, la inteligencia emocional es el indicador más alto de desempeño, 71 % de los empleados encuestados por CareerBuilider dijeron valorar la inteligencia emocional por encima del coeficiente intelectual. La encuesta también reportó que los empleados con inteligencia emocional alta son más propensos a mantenerse en calma ante una situación de trabajo bajo presión, resuelven conflictos más eficientemente y responden a sus compañeros de trabajo con empatía.

La inteligencia social, por su parte, es una de las habilidades con mayor capacidad de resistirse a la automatización ya que involucra elementos como la percepción compleja, la interpretación, el pensamiento crítico, la resolución de conflictos, la negociación y la persuasión, entre otras.

Un nuevo código de habilidades

Conforme cada vez más dimensiones de la vida humana se tornan al espacio digital, aprender código se hace cada vez más importante. Hay una aplicación o dispositivo para todo, para pedir un taxi, para barrer la casa, para encargar comida o el super a domicilio… todas ellas necesitan un software y ese software se escribe en código.

Tan solo en los últimos tres meses del 2019, las tiendas de apps en Android ofrecían 2.57 millones de aplicaciones, mientras que las de Apple alcanzaron los 1.84 millones. Esto sin contar los programas de computadora, los videojuegos o el software para herramientas de uso común, como escobas eléctricas o smartwatches. La industria del software ha tenido un crecimiento enorme en esta última década y seguirá creciendo a pasos agigantados. Bajo este contexto, podemos decir que la habilidad de escribir y entender código será básica para ubicarse en el mercado profesional.

Leer y pensar bien

La digitalización de los contenidos ha traído grandes ventajas al habilitar la conservación, archivado, difusión y disposición al público de grandes cantidades de información. Pero pocas veces nos preguntamos, ¿cuánta información es demasiada?

Como ejemplo, el mexicano promedio pasa 13 horas diarias conectado a la red, de esas 13 horas, ocho son dedicadas a la lectura de contenidos digitales. Estos contenidos pueden ser muy diversos, desde artículos de revistas, estudios o libros, hasta interacciones escritas en servicios de mensajería y redes sociales. ¿Qué estamos aprendiendo de todo lo que leemos en la red?

Fenómenos sociales propios de la arena de la comunicación digital como las cámaras de eco y las fake news generan una necesidad que no existía en décadas anteriores, cuando la oferta y producción de contenidos era más limitada y su menor volumen la hacía más fácil de validar o desmentir. Esta desinformación y cacofonía digital puede llevar a malentendidos, interacciones negativas o violentas en redes, o hasta pánico global cuando estas fallas de comunicación suceden bajo el marco de una crisis de salud, financiera o política. Este exceso de información llama a una lectura de comprensión de alto nivel, un sentido crítico, habilidades de investigación y constatación de fuentes, además de un ejercicio constante de la empatía y comunicación efectiva con los interlocutores.

Es cierto que para muchos maestros, las habilidades que van quedando obsoletas dejan un hoyo en el sistema que hay que llenar con otras estrategias para que los estudiantes aprendan cosas como la coordinación motora, el pensamiento matemático y la dimensión espacial, entre otras, pero parte del reto de enseñar implica desarrollar medios que brinden estos conocimientos a los estudiantes sin quedarse atrás de las nuevas necesidades del mercado laboral y el foro social en los que es necesario adaptarse constantemente.

¿Qué otras habilidades crees que se han perdido en los últimos años con este cambio de necesidades de acuerdo a la época? ¿Qué otras habilidades han ganado las nuevas generaciones? Cuéntanos en el apartado de comentarios.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/nuevas-habilidades-siglo-21
Imagen: Gerd Altmann en Pixabay
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Entrevista a Leopoldo Callealta: «La vocación docente ha estado en mi vida desde que supe agarrar un bolígrafo con solo un año»

Por: ABC

Hemos entrevistado a uno de los referentes educativos de la Universidad Nebrija. Leopoldo Callealta, profesor del Máster Universitario en Formación del Profesorado de ESO y Bachillerato, FP y Enseñanza de Idiomas, nominado en la categoría de Universidad, al galardón de Mejor Docente de España en los Premios EDUCA ABANCA 2019.

Leopoldo Callealta, profesor de Educación Física y de Educación, Sociedad y Política Educativa y tutor académico de Prácticas y de Trabajos Fin de Máster, habla de su vocación y del futuro de su profesión, entre otros temas.

¿Cuál es su localidad de origen y qué estudios ha cursado?

Nací en Málaga capital, pero he crecido en Cádiz. Toda mi infancia y adolescencia estuve en el pueblo donde ahora residen mis padres: Puerto Real. Mis estudios han seguido siempre el camino de la docencia. Primero me diplomé en Magisterio de Educación Física (Universidad de Cádiz), donde me otorgaron el Premio Ilustración por mi trayectoria personal y académica en el Ateneo de Cádiz y El Casino Gaditano. Después me licencié en Pedagogía, obteniendo el premio extraordinario por el mejor expediente académico de Sevilla. Obtuve mención de excelente en los dos másteres de Resolución de Conflictos (Mediación Educativa, familiar y comunitaria). Cuando finalizo mis estudios del máster, comienzo a realizar un programa de doctorado en la Universidad de Sevilla, finalizando la tesina con calificación sobresaliente. No obstante, no acabé la tesis doctoral con este programa. Por motivos personales tuve que alejarme varios años del mundo universitario, hasta que hace un año retomé los estudios de doctorado en la Universidad Camilo José Cela, dirigiéndome la tesis Nuria Camuñas Sánchez-Paulete (directora del departamento de Educación de Nebrija).

¿Qué supone para usted estar entre los nominados al Premio de Mejor Docente de España 2019?

Supone un gran reconocimiento a mi proceso metodológico. El premio te lo otorgan los propios alumnos/as que cursan mis asignaturas. Ellos son la clave del éxito docente, el motor del proceso de enseñanza-aprendizaje. Cuando me entero de que he sido nominado, y me dan el permiso de contarlo, los primeros en saberlo son ellos. La ilusión de pertenecer a la prestigiosa lista de nominados para otorgarte el título de Mejor Docente del Año 2019 es desorbitante.

¿Cómo surge su vocación de pedagogo? ¿Qué hecho en su vida es fundamental a la hora de dedicarse a la enseñanza?

La vocación docente ha estado en mi vida desde que supe agarrar un bolígrafo con solo un año. Siempre me ha gustado enseñar y ver como otros adquieren conocimientos gracias a tu constancia. La vocación es algo que viene de manera intrínseca y que con el paso de los años se afianza mucho más a tus sentimientos y creencias. Unos de los hechos en mi vida que me hace acercarme más a la docencia son los propios docentes que te han impartido clases durante tu proceso académico. Tengo dos profesores de referencia que han sacado de mí lo mejor que podía dar en ese momento, convirtiéndome en los que soy a nivel profesional. Otra parte muy importante ha sido mi familia. Vengo de una familia hostelera por excelencia, donde todos los miembros directos trabajan allí. Yo he sido el único que ha querido seguir con los estudios e intentar terminar el tercer nivel académico (doctorado). Ellos, con sus trabas y su constancia han conseguido también que mi esfuerzo valiese la pena. Por último, mi mujer fue la clave para volver a confiar en mí y regresar a la docencia universitaria. Cuando no podía, estaba presente; cuando me ausentaba por trabajo, ella era mi motor y mi conciencia. Es por ello que esta nominación ha sido por su cuidado y su emoción por llegar a ser un profesor universitario.

¿Qué rasgos, habilidades y destrezas debe reunir un buen profesor en la actualidad? ¿Y el “mejor” docente?

Para ser un buen profesor solo debes tener tres cosas: saber escuchar a tu alumnado, creer en la constancia académica y sobre todo explotar los recursos didácticos que nos pueden dar todos los agentes educativos. Si resalto esto último, es importante saber que uno de los recursos más importantes que hay en el mundo de la docencia, y no suele utilizarse mucho, son los propios alumnos/as. Ellos, sin duda, son el mayor aprendizaje que un docente puede tener. El mejor docente debe tener lo mismo que lo anterior, a diferencia de un título o un premio. No hay mejores docentes, solo docentes que hacen bien su trabajo y aman lo que hacen.

¿Y un buen alumno?

El buen alumno debe poseer primero habilidad y valores como la empatía, la solidaridad, el saber estar y el ser compañero. A nivel académico, el buen alumno se rodea de constancia, de intriga por conocer y saber más de una materia, de escuchar a los demás y de experimentar por el avance educativo.

¿Por lo general qué déficits y qué aciertos cree que tiene la educación en España?

Por norma general, mi pensamiento sobre la educación en España es la comparativa constante con otros países europeos. Los desajustes políticos hacen que nuestra ley orgánica sobre educación nunca esté fijada, ocasionando una inestabilidad académica en todas las instituciones. Pienso que tienen que mirar mucho más las competencias profesionales docentes para la formación de los maestros y profesores de secundaria. Es la clave para la mejora de la calidad educativa.

Los aciertos que tiene la educación en España son muy significativos: Tenemos educación gratuita hasta los 18 años y cada día hay más oferta educativa para el desarrollo profesional, como la gran variedad de becas y remuneraciones en el acceso al estudio universitario. A pesar del desajuste en los pensamientos con las competencias profesionales docentes, el profesorado que tenemos en los centros e instituciones educativos cada vez se implica más en mejorarse y evolucionar sus metodologías en la praxis.

¿Cree que la figura del profesor está reconocida en nuestro país?

Cuando la LOGSE entró en vigor en los años 90, la figura del profesor tuvo uno de los picos más altos de la historia. Visualizando la evolución educativa y los cambios sociales existentes, el profesorado ha ido en descenso hasta la actualidad. El empoderamiento de los padres, los alumnos, los cambios de roles, los cambios políticos y el pensamiento erróneo de la globalización son muchos de los signos que ocasiona el no reconocimiento de la figura del profesor en nuestro país. No obstante, siempre juega la esperanza y los pequeños avances que forja la sociedad para obtener un pensamiento unánime con la figura del maestro y de los profesores.

¿Por qué los maestros no terminan de aprender nunca?

El maestro, al igual que el médico, siempre tiene que estar pendiente de los grandes y pequeños avances que se originan en su ámbito. Nunca debe de dejar de estudiar o de aprender. El pensamiento de “docente estancado” tiene su origen en su falta de reciclaje, en su formación continua. Personalmente, siempre estoy realizando nuevos cursos o asistiendo a diferentes congresos para poder llevar a cabo mi formación permanente.

¿Cuáles son los caminos de la enseñanza universitaria por los que le gusta transitar?

Sobre todo, el impartir clases en la rama de la educación. El camino más importante para mí es la docencia, aunque a nivel universitario, esto último viene unido al camino de la investigación. Ser docente e investigador genera una adrenalina que muchos comparan con los deportes extremos o con recibir una gran noticia. Mi experiencia se forma para estos dos caminos o trabajos profesionales, destacando, como ya he mencionado, la vocación por la docencia.

¿Qué significa para usted formar a docentes que formarán en el futuro a los alumnos?

Es una pregunta que suelo hacerme cada día. Cuando era alumno universitario, y sobre todo con la formación que recibí, descubrí el déficit que había en la formación inicial para ser maestros y profesor. Por esto, desde el comienzo de mis estudios universitarios, comencé a colaborar y a investigar en el departamento de didáctica y teoría de la educación. En la actualidad, formar a futuros profesores es una gran responsabilidad, dado que uno mismo se reflejará en la respuesta o impactos que proyectará el nuevo profesor a la próxima generación de alumnos de secundaria. Es un gran orgullo formar parte del proceso de formación de los futuros profesores.

¿Puede contar algún “secreto de cocina” a la hora de apasionar o despertar la curiosidad a un estudiante

Por ejemplo, en mis clases online del Máster del Profesorado que imparto en la Universidad Nebrija, uno de los contratiempos que nos encontramos es la falta de atención del propio alumnado cuando se conectan a las clases. Al detectarlo, en muchas ocasiones, quise ponerle remedio de inmediato. Les propuse crear un apartado en el foro de la asignatura donde colocaran un enlace sobre una música que les pudiera motivar en su día a día. Con esta fórmula, y de manera aleatoria, se escoge una canción tanto al inicio como al final de la clase. De esta manera, el alumnado es partícipe de su propia emoción, aumentando de manera significativa la atención mostrada en la clase. Un “secreto de cocina” es escuchar al propio alumnado e implicarse en potenciar las emociones y sentimientos que ellos tienen.

El mentor deportivo Álvaro Merino precisamente explicaba en una masterclass de la Universidad Nebrija que hoy en día hay muchos distractores de la atención, que desvían el foco de lo importante… ¿está de acuerdo con su apreciación?

Estoy totalmente de acuerdo con el mentor Álvaro Merino. Existen muchos distractores que ocasionan una distorsión en la atención de los propios estudiantes, desviando temas o focos importantes a un segundo plano. La tecnología, los móviles, y los roles sociales son unos de los distractores más potentes que tenemos en la sociedad, aunque personalmente pienso que son proyectores de conocimiento e innovación socioeducativa, ayudando a los estudiantes y al ciudadano de a pie a comunicarse, aprender y sociabilizarse con el mundo. Lo importante de estas reflexiones no son los distractores, sino más bien, el exceso de tiempo o la dedicación que le prestan.

¿Qué papel deberían desempeñar los teléfonos móviles en una educación más humana?

El papel que desempeñan los móviles en el sistema educativo español cada vez se hace más latente, utilizándolo dentro de las metodologías activas e incluso como sustitutivo de los cuadernos convencionales y ordenadores de mesa. Solo he de destacar el uso y el tiempo dentro de un aula para que el papel de los móviles sea fundamental en una sociedad educativa innovadora. Ese tiempo no se debe de alargar más de 25 minutos por clase, evitando la desconexión de los alumnos ante los conocimientos y las propias palabras del docente.

Usted es docente del Máster Universitario en Formación del Profesorado de ESO y Bachillerato, FP y Enseñanza de idiomas, de la Universidad Nebrija… ¿Cuáles son los puntos fuertes de este posgrado?

Es un posgrado lleno de sabiduría, de conocimiento y de grandes profesionales. Sus puntos fuertes son los grandes profesores y profesoras que tiene en su plantilla. Los alumnos/as aprenden desde las bases teóricas que formulan la historia de la educación hasta las diferentes metodologías innovadoras que pueden utilizarse en un aula convencional. Existe mucho trabajo práctico y grandes grupos de debate para asistir y participar. Eso es lo que me gusta de este gran Máster, el dinamismo y la facilidad de conocer el conocimiento a través de las plataformas online y tutorizaciones por videoconferencia.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-vocacion-docente-estado-vida-desde-supe-agarrar-boligrafo-solo-201911280213_noticia.html

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Infografía Mexicana: Trabajo millennial, ¿qué les gusta y que no?

Redacción: Entrepreneur

Cómo debes manejar a un equipo de trabajo que tiene miembros de la generación del milenio.

A medida que pasan los años el mercado laboral se va renovando. Hoy las generaciones anteriores tienen que adapatarse y convivir con las nuevas en el ambiente de trabajo. Los Millennials han llegado a las empresas, de hecho, según el Banco de México (Banxico) este grupo representaba el 45% de la población en edad laboral para el año 2016.

Estos jovenes cuentan con habilidades, capacidades y aptitudes diferentes a las de sus antecesores. Para una buena convivencia y para manejar equipos de trabajo conformados por esta generación es importante saber qué es lo que les agrada y lo que no en el ámbito laboral. Por eso en esta infografía te dejamos las claves para saberlo:

 

Fuente: https://www.entrepreneur.com/article/339015

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Hace falta una revolución para adquirir nuevas habilidades. Aquí explicamos cómo hacerlo

Por: http://blogs.worldbank.org/

A medida que el mundo encara los desafíos transformadores en materia económica, social y ambiental de la Globalización 4.0, (i) las inversiones en las personas adquieren más importancia que nunca.

Valorar el capital humano (i) no solo permite dotar a las personas de los conocimientos y las habilidades necesarios para responder a los cambios sistémicos, sino que también las empodera para participar en la creación de un mundo más igualitario, inclusivo y sostenible.

La educación es y seguirá siendo fundamental para promover un crecimiento económico inclusivo y ofrecer un futuro de oportunidades para todos. Sin embargo, a medida que las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial generan nuevas presiones sobre los mercados laborales, la reforma de la educación, el aprendizaje permanente y las iniciativas orientadas a la adquisición de nuevas habilidades (i) serán fundamentales para garantizar, por una parte, que las personas tengan acceso a oportunidades económicas permaneciendo competitivas en el nuevo mundo laboral y, por la otra, que las empresas tengan acceso a personas dotadas de las competencias necesarias para los empleos del futuro.

La Cuarta Revolución Industrial está provocando una disminución considerable de algunas funciones a medida que estas se van eliminado o automatizando. Según la publicación titulada The Future of Jobs Report 2018 (El futuro del trabajo: informe 2018), (i) se prevé que para 2022 se desplazarán 75 millones de empleos en 20 de las principales economías. Al mismo tiempo, los adelantos tecnológicos y las nuevas modalidades de trabajo también podrían crear 133 millones de nuevos empleos, impulsados por el gran aumento de nuevos productos y servicios que permitirían a las personas trabajar con máquinas y algoritmos para atender las necesidades de los cambios demográficos y económicos.

Proporción de horas de trabajo entre el hombre y la máquina, 2018 en comparación con 2022 (proyecciones)
Fuente: Encuesta sobre el futuro del trabajo 2018, Foro Económico Mundial.

Para materializar en forma proactiva las ventajas de estos cambios, para 2022 al menos el 40 % de todos los empleados deberá adquirir nuevas y mejores habilidades. Sin embargo, tan solo el 30 % de los empleados que corrían el riesgo de un desplazamiento laboral debido al cambio tecnológico recibieron capacitación el año pasado, y quienes corren mayor riesgo suelen ser las personas con menos probabilidades de recibir capacitación en nuevas habilidades.

Para crear una revolución para adquirir nuevas habilidades (PDF, en inglés) se requerirán inversiones. Por ejemplo, en Estados Unidos, la transición del 95 % de los trabajadores que corren el riesgo de desplazamiento a nuevos empleos mediante la adquisición de nuevas habilidades puede llegar a costar más de USD 34 000 millones. Sin embargo, en la actualidad, el sector privado solo podría reentrenar en forma rentable a alrededor del 25 % de esos trabajadores, lo que indica la necesidad de colaboración entre las empresas, inversión pública y trabajo conjunto de los sectores público y privado a fin de reducir los costos y lograr economías de escala.

Si las empresas colaboran para crear economías de escala, colectivamente podrían volver a capacitar al 45 % de los trabajadores que corren riesgo de verse desplazados de sus empleos. Si los Gobiernos se suman a este esfuerzo, podrían reconvertir al 77 % de todos los trabajadores en situación de riesgo y, al mismo tiempo, beneficiarse de la rentabilidad de la inversión en la forma de mayores ingresos tributarios y costos sociales más bajos, entre ellos las indemnizaciones por desempleo. Cuando las empresas no logran cubrir los costos en forma rentable y los Gobiernos no pueden dar soluciones por sí solos, es imperativo recurrir a alianzas público-privadas que reduzcan los costos y provean beneficios sociales concretos y soluciones viables a los trabajadores.

Además, tales medidas deben complementarse con un replanteamiento estratégico de la regulación laboral y de los ámbitos de creación de empleo que podrían mejorar los beneficios para la sociedad. En undocumento técnico (i) reciente se señala que los países deben esmerarse en aumentar la inversión pública y privada en tres áreas: las capacidades de las personas; las instituciones y las reglas relacionadas con el trabajo, y los sectores con perspectivas de crecimiento y que beneficien a la sociedad, incluidos los de cuidados, educación, agua, energía e infraestructura digital y de transporte.

El Foro Económico Mundial es una plataforma al servicio de este tipo de alianzas para entregar con urgencia nuevas habilidades a la fuerza de trabajo actual y diseñar la educación de la fuerza laboral del futuro. La iniciativa Closing the Skills Gap (Cerrando la Brecha de Habilidades) (i) sirve de plataforma para enfocar acciones fragmentadas en una misión principal orientada a abordar la adquisición de habilidades con miras al futuro y, al mismo tiempo, promover una colaboración constructiva de los sectores público y privado en la reforma urgente y fundamental de los sistemas educativos y las políticas laborales, a fin de preparar a la fuerza laboral para los empleos del futuro a través de programas específicos para los países, el intercambio de mejores prácticas a nivel mundial y regional, y compromisos de empresas a nivel mundial.

Estos esfuerzos han dado como resultado una red mundial de grupos de trabajo público-privados nacionales en India, Sudáfrica, Argentina y Omán; además, varias compañías internacionales asociadas se han comprometido a impartir nuevas y mejores habilidades a 17 millones de trabajadores de todo el mundo, (i) cifra que supera la meta fijada en 2018 de ayudar a 10 millones de trabajadores para 2020.

A medida que se van transformando los mercados de educación y de trabajo, también es imperativo tener en cuenta los efectos específicos de ello en los diversos grupos. Por ejemplo, dada la forma en que están segmentados actualmente los mercados laborales, el peso de las tendencias del desplazamiento laboral y de la brecha de habilidades probablemente recaiga desproporcionadamente en las mujeres. (i) Ellas desempeñan muchos trabajos que tal vez sean reemplazados, y están subrepresentadas en los ámbitos que tienen mayores probabilidades de experimentar un crecimiento del empleo. Por ejemplo, solo el 22 % de las personas que trabajan en el campo de la inteligencia artificial son mujeres.

Con todo, las nuevas fuentes de creación de empleo también brindan una excelente oportunidad para incorporar la paridad de género en el futuro del trabajo. El salto a la paridad de género exige adoptar medidas proactivas por parte de las empresas y los Gobiernos, a fin de asegurar que las mujeres estén representadas equitativamente en las ocupaciones de mayor crecimiento y en los conjuntos de habilidades que registran mayor demanda. El Foro Económico Mundial hace un llamado a las empresas (i) a identificar los cinco empleos de mayor crecimiento y a comprometerse a contratar igual número de hombres y mujeres.

Estas y otras acciones dirigidas a invertir en el desarrollo del talento y el potencial de todas las personas pueden constituir el puente que necesitamos para avanzar hacia un crecimiento inclusivo y sostenible que aproveche la tecnología para crear oportunidades para todos. Invertir en las personas puede convertirlas de observadores pasivos de la disrupción en líderes activos de cambios positivos en sus comunidades locales, regionales y mundiales.

Børge Brende es presidente del Foro Económico Mundial y promotor del capital humano en el marco del Proyecto de Capital Humano, una iniciativa del Banco Mundial cuyo objetivo es aumentar la equidad y el crecimiento inclusivo. Este artículo se publicó originalmente en el blog del Foro Económico Mundial. (i)

*Fuente: http://blogs.worldbank.org/voices/es/hace-falta-una-revolucion-para-adquirir-nuevas-habilidades

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