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La historia del profesor que enseñó por 17 años en EEUU sin saber leer o escribir

Estados Unidos / 30 de septiembre de 2018 / Autor: Jaime Parra / Fuente: BioBioChile

John Corcoran fue un maestro en el estado de Nuevo Mexico, Estados Unidos, por cerca de 17 años. Enseñó educación física, ciencias sociales, e incluso ramos de tipeo en computadoras. Sus alumnos lo estimaban, y era visto como una gran ayuda para la comunidad escolar.

Sin embargo, Corcoran tenía un secreto: nunca aprendió a leer o escribir.

En entrevista con el medio británico BBC, confesó que cada día vivía con pánico de que alguien lo fuera a descubrir.

“Recuerdo el miedo que sentía cada día. No podía ni leer la lista. Tenía que pedirle a los estudiantes que pronunciaran sus nombres en voz alta”, afirmó.

John Corcoran | John Corcoran Foundation
John Corcoran | John Corcoran Foundation

Sin embargo, tenía tácticas con las cuales podía evitar los problemas más graves causados por su analfabetismo. “Identificaba siempre a dos o tres estudiantes que podían leer y escribir mejor que el resto, y les pedía que fueran mis asistentes. No sospechaban nada. Nadie sospecharía algo así de un profesor”, explicó.

En la universidad, logró pasar sus clases gracias a la ayuda de sus amigos, quienes completaban tareas por él, o le ayudaban a obtener las respuestas a los exámenes de selección múltiple, para que él las aprendiera de memoria.

Las clases de Corcoran se realizaban en un salón con una ventana en el primer piso, lo cual le permitía pedirle ayuda a un amigo que se sentaba afuera para resolver y responder todo. Para las pruebas escritas, le pasaba su cuaderno o hoja para que completara todo por él.

John Corcoran | John Corcoran Foundation
John Corcoran | John Corcoran Foundation

Corcoran podía salirse con la suya gracias a que su asiento estaba casi al final de la enorme sala de clases, con decenas de estudiantes entre él y su profesor.

De esta forma, logró esconder su analfabetismo durante su carrera profesional. Luego de retirarse de la docencia en el año x, comenzó a trabajar en la industria de bienes raíces, donde tuvo mucho éxito gracias a su carisma y contactos.

“Algunas veces me sentía como un buen profesor, porque trabajaba duro y me importaba lo que hacía. Pero estaba equivocado. No pertenecía a la sala de clases, estaba traspasando. No debía haber estado ahí, y lo que hacía me enojaba todo el tiempo. Pero me sentía atrapado, como que no le podía decir a nadie”, confesó al medio británico.

Sin embargo, la vergüenza que sentía por su no saber leer lo llevó a aprender en 1976, y a confesarse a través de un discurso público, donde admitió todo.

Su historia fue utilizada en los medios e instituciones educacionales para ayudar a toda persona que se sintiera en menos por su analfabetismo a no pensar que estaban solos, y para inspirarlos a seguir sus pasos para poder aprender a leer.

John Corcoran | John Corcoran Foundation
John Corcoran | John Corcoran Foundation

Corcoran se convirtió en una de las caras más reconocibles de la lucha contra el analfabetismo, escribiendo un libro que publicaría en 1994 titulado “El profesor que no podía leer”.

El hombre llegó a ser parte de múltiples instituciones dedicadas a combatir los problemas de lectura en Estados Unidos, como el Instituto Nacional para el Alfabetismo y creando su propia fundación dedicada a ayudar a los niños que no pueden leer, bautizada como la John Corcoran Foundation.

Su historia ha inspirado a muchos a seguir sus pasos, ya sea para poder superar su propio analfabetismo, o buscando tener un impacto positivo en su comunidad.

Fuente de la Reseña:

https://www.biobiochile.cl/noticias/sociedad/curiosidades/2018/07/13/la-historia-detras-del-maestro-que-nunca-aprendio-a-leer-o-escribir.shtml

ove/mahv

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Antonio Basanta: «Los mejores profesores y salarios deberían estar en la educación infantil»

España / / Autor: Fernando Díaz de Quijano / Fuente: El Cultural

El escritor, editor y director general de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez durante 25 años publica Leer contra la nada, una muestra de gratitud a la lectura

Además de leer, el latín legere significa recolectar, desplegar las velas, valorar e hilar. De este último sentido del término derivan las palabras texto (tejido) y línea (lino). Esta curiosidad etimológica, junto a otras muchas perlas, esperan al bibliófilo en Leer contra la nada, de Antonio Basanta. El libro, que es a su vez una de las perlas engarzadas en la colección de pequeño formato Biblioteca de ensayo de Siruela, es una muestra de gratitud hacia la lectura escrita por un hombre que ha saldado con creces a lo largo de su vida la deuda contraída: Basanta ha sido docente, editor y, durante 25 años, director general de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, consagrada al fomento de la lectura.

Basanta refuerza e intercala sus reflexiones sobre la lectura con decenas de citas de escritores de todas las épocas sobre el hecho de escribir y de leer y de la relación íntima entre el autor y el libro, entre el libro y el lector, entre el autor y el lector y de cada cual consigo mismo. Igual que Heráclito decía que una persona no puede bañarse dos veces en el mismo río, Basanta cree que “uno no puede leer dos veces el mismo libro, porque al volver a hacerlo ya no será la misma persona”. Los libros que leemos hablan de nosotros, sacan a la luz aspectos de nuestro carácter que desconocíamos y los moldean, en un intercambio en el que, dice Basanta, no es posible saber quién lee a quién. El escritor, crítico y profesor Lionel Trilling lo explicaba así: “Yo he sido leído por los poemas de Eliot, por el Ulises, por En busca del tiempo perdido, por El castillo… Durante muchos años, desde mi temprana juventud. Al principio, algunos de estos libros me rechazaron, les aburrí. Pero, con el paso del tiempo, fueron conociéndome mejor, me tomaron cada vez más simpatía, y entendieron paulatinamente los ocultos significados de mi persona”.

Contra el bulo de la escasa lectura

En cuanto al futuro de la lectura, Basanta adopta la postura de un optimista convencido y bien informado. “Es obvio que en estos momentos estamos viviendo una transformación importante en el terreno de los soportes de la lectura, y es una absoluta equivocación cerrar la puerta a las nuevas formas de lectura que los nuevos soportes ofrecen. Debemos evitar polémicas absurdas y ponernos a trabajar en ello”, explica a El Cultural. Y como considera que “leer no es solo un procedimiento, sino que determina nuestra capacidad de atención, de interpretación y de transformación de la realidad”, cree que enseñar a leer de verdad es una “enorme responsabilidad social”.

No le alarman las cifras que cada año reflejan las encuestas de hábitos de lectura. “La célebre afirmación de que cada vez se lee menos en España es falsa, no se sostiene en las encuestas demográficas ni en la realidad editorial. Jamás se ha leído tanto en España como ahora”. Basanta recuerda también que en 1982 apenas el 35 % de la población se declaraba lector frecuente y ahora lo hace el 56 %. “En los últimos 30 años ha habido un avance importante, no hay más que visitar las bibliotecas, que han sufrido una transformación extraordinaria. De ser lugares oscuros y apartados, en muchas poblaciones se han convertido en el eje y motor de la vida cultural; y los bibliotecarios han pasado de ser perseguidores de los lectores a dinamizadores culturales”.

La importancia de la lectura infantil

Si Basanta viajase al pasado para anunciarse a sí mismo que dedicaría su vida a los libros, el pequeño Antonio no le habría creído. Él, que ganó en clase la “medalla al penúltimo en lectura” y que consiguió con mucho esfuerzo superar la dislexia.

Hace tan solo una década la doctora Maryanne Wolf describió lo que ocurre en nuestro cerebro cuando leemos en Cómo aprendemos a leer: Historia y ciencia del cerebro y la lectura (una serie de procesos que Basanta reproduce en Leer contra la nada). En su libro, la neurocientífica especializada en lingüística explica también que el cerebro humano no está genéticamente diseñado para la lectura alfabética, sino que esta es posible gracias a un maravilloso ejercicio de reprogramación neuronal.

Fascinado aún por aquella lectura, Basanta pone el énfasis en la importancia de la educación infantil y primaria a la hora de formar lectores. Considera difícil que un niño no lector se convierta en un adulto lector. “El momento en que el cerebro tiene más plasticidad se da entre el nacimiento y los 16 años. En esa etapa tiene las ventanas abiertas al cien por cien, por eso lo que más debería preocuparnos es lo que ocurre en la etapa infantil. Ahí deberían concentrarse los mejores educadores, con el máximo reconocimiento y el máximo salario, como ocurre en Finlandia”.

“La lectura requiere tiempo, constancia y metodología, y ahí la educación ha hecho un dibujo equivocado”, continúa Basanta. “Se dedica un tiempo largo a la adquisición de las destrezas básicas, pero lo va acortando y eliminando cuando la destreza se domina. Es como si nos enseñaran a montar en bicicleta y después no la volviéramos a coger nunca más”.

En el reciente especial de El Cultural sobre literatura infantil y juvenil, el escritor Alfredo Gómez Cerdá y el director de la revista Babar, Pablo Cruz, opinaron que los libros dirigidos a los primeros lectores a menudo se administran “como si fueran medicamentos” para vencer los miedos o fomentar determinados valores en detrimento de “la parte más literaria, lúdica y creativa” de la literatura infantil. En la misma línea, Basanta cree “firmemente que nuestra sociedad está demasiado infectada de utilidad” y que es un error renunciar al “valor de la palabra hecha arte”, ya que, “precisamente, el lenguaje literario es el que requiere un mayor esfuerzo intelectual”.

Leer es interpretar, por eso la lectura de verdad (la que comprende, asimila, interpreta, discierne) se convierte hoy en una herramienta fundamental para manejarse en un mundo en el que sobreabunda la información. “La Biblioteca Nacional de España tiene siete millones de documentos. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos tiene 150 millones, y en internet hay aproximadamente 20.000 millones de documentos con la capacidad de renovar continuamente la información”. Ya no tiene sentido memorizar a la carrera un sinfín de datos sin que llegen a convertirse en auténtico conocimiento. No sirve de nada que las clases de literatura sigan siendo iguales que hace cincuenta o cien años. “Cursé literatura sin leer una sola obra en su integridad. Como mucho, pequeños fragmentos salpicados a tresbolillo, entre una innumerable retahíla de autores, movimientos, argumentos y estilos […]. A la postre, un campo regado de cadáveres literarios y un insufrible aburrimiento”, recuerda Basanta en Leer contra la nada. Y quien escribe estas líneas tuvo la misma experiencia escolar más de treinta años después. Por eso, en lugar de obligarles a memorizar sin orden ni concierto, Basanta propone “enseñar a los niños a buscar información verificable en ese mar de datos que es internet”. Así habrá más tiempo para leer de verdad. “Los niños tendrían que ir al colegio con la misma ilusión con la que salen”, sentencia el escritor.

Fuente de la Entrevista:

http://www.elcultural.com/noticias/letras/Antonio-Basanta-Los-mejores-profesores-y-salarios-deberian-estar-en-la-educacion-infantil/11576

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¿Será el libro adecuado?

Mauricio Mora Rodriguez

¿Qué debe tener un buen texto narrativo para el plan lector?

Uno de los temas recurrentes en los colegios es el de la literatura sugerida o plan lector, creo que existe un consenso general acerca de la necesidad de que los chicos se relacionen con obras literarias, pero también está claro que muchas veces se eligen los libros con pocos criterios y pensando más en el profesor que en el estudiante, situación que puede ser contraproducente al deseo de motivar la lectura en los niños y jóvenes, por eso es importante que analicemos algunos conceptos que proponen los expertos en el tema literario para que como profesores y padres de familia podamos recomendar buenas lecturas y buenos autores a nuestros chicos.

Solo a medida que los maestros y padres le dediquen tiempo a leer, analizar y adentrarse en la literatura infantil y juvenil tendrán más oportunidades para mejorar las habilidades literarias de sus estudiantes e hijos.

Hay que empezar por los obvio: los jóvenes según su edad responden a distintas necesidades, según FUNDALECTURA1 por ejemplo el niño de seis años quiere conocer más acerca del universo que lo rodea y se siente atraído hacia los retos que adivinanzas y trabalenguas le proponen, el de diez u once empieza a curiosear sobre los cambios de su cuerpo, el de trece acerca de los conflictos que padecen los adolescentes mientras que el de quince puede apasionarse por las biografías o los temas políticos y sociales, de manera que responder a estas expectativas es importante para cautivar a los chicos y aquí volvemos a hablar de la pertinencia de ciertos clásicos en el salón de clase. (http://compartirpalabramaestra.org/columnas/sacar-don-quijote-del-salon)

Las narraciones son vitales porque nos han acompañado desde siempre, aunque ahora hay menos temas prohibidos para la literatura infantil y juvenil casi siempre se imponen los mismos: los sentimientos y emociones, la llegada de un hermano, el divorcio de los padres, un cambio abrupto de ambiente, la guerra, la migración, el desempleo entre otros y a pesar de que los temas sean reiterados, los buenos libros conmueven, divierten, tienen un marco y una trama creíbles y no se dedican a contar únicamente sino que intentan establecer vínculos con la vida del lector, los buenos libros tienen además una alta dosis de ironía y sarcasmo que despojan a las autoridades del carácter sagrado que muchas veces se les endilga. Un criterio fundamental para reconocer un buen libro es qué tanto se respeta al lector, es decir: ¿intenta el libro imponer un punto de vista específico? ¿Una enseñanza explícita? ¿Expone distintos puntos de vista sobre la problemática tratada de manera que el lector pueda contextualizar el libro con su cotidianidad?

Son muchos otros los factores que se consideran relevantes para escoger un buen texto narrativo: su lenguaje comunica con eficacia, recrea sonidos, texturas y sensaciones que puede percibir el lector, caracteriza correctamente a los personajes y al narrador;  una estructura narrativa coherente; un narrador que marca el paso del tiempo; unos personajes consistentes y concordantes con el contexto que se les ha asignado; unas ilustraciones que dan vida a los personajes y muestran sus vivencias y costumbres.

Solo a medida que los maestros y padres le dediquen tiempo a leer, analizar y adentrarse en la literatura infantil y juvenil tendrán más oportunidades para mejorar las habilidades literarias de sus estudiantes e hijos y de esa manera poder llevarlos de la mano hasta los clásicos y los grandes maestros que tantos buenos ratos nos han hecho disfrutar.

Adendo: Después de tantas décadas de sacrificios, estigmatización y en algunos casos persecución, es apenas lógico y natural que los profesores apoyen el Sí al plebiscito del dos de octubre.

Referencia

1. FUNDALECTURA Cómo reconocer los buenos libros para niños y jóvenes, Bogotá, 2009.

Fuente del articulo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/sera-el-libro-adecuado

Fuente de la imagen: https://compartirpalabramaestra.org/sites/default/files/styles/articulos/public/field/image/sera-el-libro-adecuado.jpg?itok=5NL

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Las novelas de Ishiguro agotadas en Japón tras el Nobel

15 octubre 2017/Fuente y Autor:lacapitalmdp

Tras el anuncio del Premio Nobel de Literatura, las novelas del escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro fueron agotadas de los estantes de las librerías de grandes ciudades de su país natal, tanto que desde la editorial Hayakawa anunciaron una nueva edición de traducciones al japonés de varios de sus libros.

Es que el impacto fue tal que hasta el alcalde de la ciudad donde nació Ishiguro, Tomihisa Taue, expresó a medios locales el “orgullo” de que “este gran escritor tenga a Nagasaki en mente y haga de ella una parte vital de su obra”, en referencia a sus novelas “Pálida luz en las colinas” y “Un artista del mundo flotante”, ambas enmarcadas en esa geografía pocos años después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial

También su profesora del jardín Teruko Tanaka, de 90 años, dijo sentirse “como si estuviera soñando”. “No pensé que ganaría el premio estando yo viva”, agregó, informó la agencia DPA.

Ishiguro nació en la Prefectura japonesa de Nagasaki, el 8 de noviembre de 1954 pero a los 5 años tuvo que trasladarse con su familia a Reino Unido luego de que su padre que era oceanógrafo fuera contratado por el Gobierno británico. Al llegar a la adolescencia y recibir una educación británica, Ishiguro fue consciente de que no iba a volver a su país, a pesar de que en su casa se hablaba japonés.

Comenzó su carrera literaria a los 24 años, escribiendo relatos cortos y obras para la televisión. Debutó en la literatura en 1982 y desde entonces publicó siete novelas y varios volúmenes de relatos como “Nocturnos: cinco historias de música y crepúsculo” así como también guiones para cine y televisión (“The Gourmet” para la BBC o “La condesa rusa”, de James Ivory”).

Fuente de la noticia: http://www.lacapitalmdp.com/las-novelas-de-ishiguro-agotadas-en-japon-tras-el-nobel/

Fuente de la imagen: http://storage.lacapitalmdp.com/2017/10/Kazuo-Ishiguro.jp

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Lecciones y clases prácticas de naturaleza en ‘El Quijote’

Carmelo Marcén

La obra de Cervantes atesora, además de las aventuras del hidalgo y su escudero, todo un compendio de vida natural: de plantas y animales que dan vida al relato.

Cuando se acerca el 23 de abril, todos los años, apetece darse una cabalgada por El Quijote, aunque sea montado en un rocín. Algunos de nuestros alumnos piensan que leer a los clásicos es aburrido, pero seguramente es porque no han encontrado la entrada adecuada, o quien se la abrió –más de una vez de manera impuesta– no los acompañó en los primeros pasos.Este maravilloso relato admite múltiples aproximaciones.

Desde aquí invitamos a todos –estudiantes y profesores– a disfrutar de la variada vida natural que recoge, por más que discurra por paisajes sencillos. Comprobarán que especies vegetales y animales cobran protagonismo, casi tanto como los personajes con los que interactúan, esos que a veces las aman y en otras ocasiones se sirven de ellas, o las castigan.
En cualquier aula, la edad es lo de menos, la lectura de esta obra de Cervantes –ahora hay ediciones adaptadas impulsadas por las diferentes Academias de la Lengua de América y España– constituye una experiencia sensorial imprescindible; permite disfrutar tanto del espacio y del tiempo narrados –quizás lejanos para algunos pero seguro que con detalles de proximidad, pues se plasma en diversos horizontes y en los ritmos de vida diarios– como de los intérpretes que lo transitan. Allí donde el sol, el rubicundo Apolo, anima el ciclo de la materia y el flujo de la energía. Cervantes paseó al hidalgo y su escudero por tierras llenas de plantas silvestres que daban color y olor al territorio: margaritas, aquellas rosas entre espinas o los lirios del campo; y el omnipresente romero que todo lo curaba, enmascarado en el bálsamo de Fierabrás.
Pero también en su viaje encontraron trigo y cebada –daban de comer a personas y animales– o vides –su caldo fue protagonista de alguna graciosa escena–. En múltiples pasajes se habla de árboles -36 veces de la encina-, solitarios o formando bosques que hacen compañía a los viajeros. También abundan los frutales que dan tanto que don Quijote alaba la magnanimidad de la naturaleza. Además, los lectores disfrutarán de muchos dichos populares, al estilo de “quedasme más sano que una manzana”.
En varias escenas los animales sirven como escuela de aprendizaje para los humanos. Los équidos hablan en plan metafísico de sus privaciones alimentarias. Suenan otras voces: el rugido del león imaginado, la fiereza del lobo presente, el silbo de la serpiente. Sancho, que tuvo la naturaleza por escuela, expone a menudo su aprendizaje. Es capaz de lanzar coces, como la de identificar a su señora con una borrega mansa, y a la vez desear poder hablar con su jumento, o disfrutar del estilo fabulario de los animales de Esopo.
Han pasado 400 años desde que Cervantes completó la IIª parte de esta historia que se ha hecho universal. Lo relatado aquí es una pequeña muestra de la naturaleza que atesora. Queda la puerta abierta para que la disfruten nuestros alumnos y alumnas, y algún enseñante que se la haya perdido.

Fuente del articulo: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/04/21/lecciones-y-clases-practicas-de-naturaleza-en-el-quijote/Fuente de la imagen: http://www.vanguardia.com.mx/sites/default/files/field/image/untitled.jpg

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Cómo la caca ayuda a que los niños en Japón aprendan a leer

Japón/9 de mayo de 2017/Fuente: http://www.bbc.com

Para poder aprender idiomas como el castellano, el francés, el inglés o el portugués, los niños se las tienen que ver con cinco vocales y unas 22 consonantes (con las variaciones de la ñ, la ch o la ç) y descifrar cómo combinarlas para el habla.

Los pequeños en japoneses, en cambio, la tienen un poco más difícil: durante los seis años que dura la educación primaria deben aprenderse 1.006 signos -los que se conocen como kanji-, lo que implica un verdadero desafío para la memoria.

Y si en las clases de español podrían verse caras largas y bostezos de siesta, el desafío en el país asiático podría ser peor.

No por casualidad los japoneses han buscado por décadas varios métodos creativos para que el aprendizaje de semejante cantidad de signos (que es uno de tres sistemas de escritura junto al hiragana y katakana) no se vuelva una tortura.

El último recurso es extremo: han apelado a la materia fecal. Y es todo un éxito entre los niños.

A mediados de marzo, una editorial educativa lanzó los seis libros de la colección «Unko kanji doriru«, que se traduce como «Ejercicios de kanji de la caca». Que no es otra cosa que practicar con frases elaboradas con kanjis vinculados al popó.

estudiante en Japón.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos niños en Japón deben aprender 1.006 signos del kanji cuando pasan por la primaria.

En un mes y medio se ha vendido cerca de 280.000 ejemplares, y la serie se ha convertido en el segundo libro más vendido en el portal de comercio electrónico Amazon de Japón.

«Aunque el libro no tiene tantos contenidos como los materiales habituales para aprender kanji, fue muy divertido ver a mi hijo reírse con él mientras estudiaba», le dijo Suzuki Akiko al portal de noticias Nippon.com.

«Para la educación es fundamental el tema de la motivación y creo que esta serie lo logra», agregó.

Aprendiendo kanji

Pero para saber cómo funciona el libro, hay que entender primero cómo se aprende kanji en las escuelas de Japón.

«(Los niños) primero adquieren los 1.000 signos a través de libros, novelas, biografías sencillas y hasta los famosos cómics manga», explica Richard Medhurst, académico británico que trabaja como traductor en Tokio.

Los kanjis son sinogramas -caracteres que originalmente tiene su raíz en la escritura China- que representan conceptos, objetos y lugares. Hay unos 2.100 considerados de uso generalizado y que se enseñan en la escuela, aunque el número total supera los 50.000.

niña escribe en un papelDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos signos representan conceptos e ideas que se convierten en la manera de comunicación escrita entre los japoneses.

«Después, en el nivel superior, llegan a la clase de kokogu, que es el aprendizaje de la lengua japonesa en sí. Allí comienzan a construir frases a partir del significado que aprendieron en la primera fase», describió.

Y sostiene que el kanji es para comunicarse mediante la escritura, no de forma hablada.

Según los que han utilizado los textos, el éxito de los seis libros del «Ejercicios de kanji de la caca» se basa en que utiliza cerca de 3.000 signos del kanji para relacionarlos con el popó y los hace más fácil de memorizar.

«Por ejemplo, hay frases que parecen surreales, pero que enseñan varios conceptos alrededor de la caca. En estos libros se puede leer, por ejemplo: ‘Un doctor en ingeniería alemán inventó una máquina que puede hablar con la caca'», explicó el corresponsal del diario francés Le Monde en Japón, Philippe Mesmer.

emoji caca sonrienteDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl emoji de la caca sonriente fue creado en Japón. Y significa buena suerte.

Pero no sólo se trata de frases divertidas y curiosas. También el diseño del libro se toma ciertas licencias educativas: los textos son guiados por una especie de profesor que tiene la misma forma del emoji de caca sonriente, que se ha hecho famoso en los últimos años mediante su uso en redes sociales y teléfonos celulares.

Y, por supuesto, se llama el «Profesor Caca«.

«En Japón, la caca sonriente es un signo de buena suerte», se puede leer en la Emojipedia.

Se anticipa que el fenómeno, exitoso y curioso, crezca… y tal vez sirva hasta a los estudiantes extranjeros, que podrán usar una «vía escatológica» para acercarse al aprendizaje del complejo idioma japonés.

Fuente de la Noticia:

http://www.bbc.com/mundo/noticias-39781922

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Ler o no ler, ese es el dilema

25 de enero de 2017 / Fuente: http://www.educacionfutura.org/

Por: Abelardo Carro Nava

Tremendo revuelo causó en los medios de comunicación, la metida de pata “involuntaria” por parte del Secretario de Educación, Aurelio Nuño, durante la 36 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil. Como sabemos, una niña de nombre Andrea, lo corrigió: “no se dice ler, se dice leer”. Esta fue una frase, puesta en imagen o video, que vendió y vendió muy bien. Y es que mire usted, el cuadro no podía haber sido mejor: un funcionario público hablando de las bondades de la lectura, unos niños que lo escuchaban, y una feria cuya intención radica en los libros, fue algo que ni el mismo Picasso lo hubiera pensado.

Tal hecho, me remontó a lo que en el 2011 le sucedió al precandidato que luchaba por la silla grande de nuestro país, Enrique Peña Nieto, durante la conferencia que impartió en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, cuando aseguró que Enrique Krauze, había escrito La silla del águila. Si mi mente no me falla, la “supuesta” confusión que tuvo quien ahora dirige los destinos de mi México querido, se generó por la pregunta que le formularon en cuanto a los libros que habían marcado su vida. Por ese entonces, las redes sociales se volvieron locas, los noticieros no se cansaron de repetir la misma historia, las charlas de los cafés se inundaron de tal tropiezo, en fin, en varios medios de comunicación, por días se comentó al respecto.

¿Qué coincidencias tiene la vida no cree? En ambas situaciones, el momento electoral se hizo presente. El segundo aludido, con miras a la Presidencia de la República y, el primero, vislumbrando un posible escenario en el Estado de México en el 2017 o, para el 2018, como máximo mandatario en nuestro país.

Hace unos días, en este mismo espacio (Educación Futura, 22/11/29016), Manuel Gil Antón, publicó una extraordinaria columna en la que alude el suceso que vivió Aurelio Nuño y la pequeña Andrea, haciendo una analogía con lo que pasa en cuanto a la reforma educativa y las posibilidades que pueden tener los maestros para expresar sus puntos de vista con relación a tan espinoso asunto, y créame, la comparto. Sin embargo, tal y como lo he venido señalando en otras columnas, lo que sucede con el Secretario y todo lo que ello implica, se resume en un solo aspecto: el electorero.

Pensamiento simplista si usted quiere, pero que nos permite reflexionar sobre los funcionarios que están ocupando diversos cargos y, claro, desempeñando una función que, por más que se diga lo contrario, es pública.

Si fue un montaje para que este servidor público apareciera en todos los medios de comunicación, nacionales e internacionales, sería lo de menos. Si fue un acto en el que la niña tuvo la osadía de corregir a quien tiene en sus manos el destino de la educación, lo pensaría y lo reflexionaría bastante. ¿Qué y cómo se está educando en México?, ¿cuáles son las intenciones de quienes tienen la enorme responsabilidad de propiciar esa mejora educativa que tanto se pugna en los foros internacionales?, ¿qué están o estamos formando los mexicanos, sean maestros, padres de familia u otros?, ¿cuál es el mensaje que se le está mandando a millones y millones de personas que tienen acceso a los distintos medios de información y comunicación? Son algunas preguntas que se me vienen a la mente y de las cuales, se pueden obtener una cantidad importante de respuestas, todas, relacionadas con el proceso formativo de los mexicanos.

Tengo claro que un error lo puede tener cualquiera; vaya, algún problema fisiológico puede ser normal en los seres humanos. Sin embargo, éste resulta inaceptable de alguien que desde llegó a la Secretaría de Educación Pública (SEP), no se ha cansado de vapulear a los maestros. ¿Por qué no pensar en una evaluación que sea aplicada a los funcionarios de este y otros niveles de gobierno?, ¿qué hubiera pasado si tal cuestión se le escuchara a un maestro?, ¿por qué no repensar la evaluación del magisterio si, como hemos visto, los seres humanos erramos?aurelio_nuno_1

Ler o no ler, es un dilema que plantea la imperiosa necesidad de revisar cada uno de los elementos del proceso educativo que permea el Sistema en México. Las disculpas son válidas; de hecho, el que este funcionario se haya dado un tiempo para visitar la escuela en la que la niña realiza sus estudios, fue aplaudible. No obstante, para como están las cosas en nuestro país, las disculpas y visitas inesperadas no solucionan el gran problema educativo existente. Ese es, desde mi punto de vista, el meollo del asunto: o trabajamos de manera conjunta en la solución de los problemas o la simulación seguirá siendo la reina con grandes zapatillas en el medio.

Recordemos que las habilidades básicas del lenguaje se resumen en cuatro: escuchar, hablar, leer y escribir. Ojalá, centremos la atención en las dos primeras para que el “ler” sea solo eso: un chusco desencuentro.

Fuente artículo: http://www.educacionfutura.org/ler-o-no-ler-ese-es-el-dilema/

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