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Gabriel García Márquez total en portal “La Gaboteca” en Biblioteca Nacional de Colombia

La vida y obra del nobel Gabriel García Márquez está ahora más cercana para sus lectores gracias a “La Gaboteca”, un proyecto de la Biblioteca Nacional de Colombia que pone al escritor a un clic de distancia.

El portal web recopila miles de artículos de prensalibrosguiones para cine y televisión, así como capítulos en compilaciones de distinto tipo y las traducciones de sus novelas que son conocidas en todo el planeta.

“La Biblioteca Nacional se dio cuenta de que tenía un gran acervo documental, muchos libros de él y sobre él. Había que pensar maneras de que ese grupo de libros fuera conocido por el público y que se interese la gente por venir a leerlos”, dijo Nicolás Pernett, investigador y responsable del proyecto.

Entonces decidieron hacer un “catálogo mucho más llamativo, moderno y parecido al lenguaje de la web para que la gente conociera qué había de Gabriel García Márquez“, agregó sobre el ganador del Premio Nobel de Literatura de 1982, fallecido el 17 de abril de 2014 en Ciudad de México.

El portal, de fácil manejo y accesibilidad, recibe a los internautas con el propio García Márquez mirando fijamente desde su escritorio y está dividido en los apartados “Obras de GGM”“Sobre GGM”“Traducciones” y “Vida y viajes”.

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“Aunque siempre llevó a su Colombia natal en el alma, Gabriel García Márquez fue un auténtico ciudadano del mundo entre las muchas ciudades a las que viajó o en las que vivió”, reza la web sobre la última de las secciones.

En él, los creadores han recorrido cada uno de los sitios donde vivió Gabo, desde su Aracataca natal, que inspiró el universo mágico de Macondo, hasta México pasando por varias ciudades de la costa Caribe colombiana, Bogotá, París, Roma o Barcelona.

Más allá de mencionar sus hechos más trascendentales en esas ciudades, los promotores han plasmado el influjo que tuvieron en su obra y las novelas que escribió en ellas.

Sobre Barcelona, por ejemplo, recuerda que llegó en 1967 “cuando empezaba el éxito arrollador de ‘Cien años de soledad’“, publicado ese mismo año.

Allí escribió “El otoño del patriarca”, en una Barcelona que era el epicentro del “boom” de la novela latinoamericana gracias en parte a su agente literaria, Carmen Balcells, que falleció el pasado septiembre.

“Cada uno de sus libros tiene una historia detrás acerca de cómo fue su escritura, su publicación y alguna fue rechazada”, explicó Pernett.

Por ello, “La Gaboteca” ofrece la historia de sus obras, lo que es especialmente interesante puesto que García Márquez “fue un escritor que también cambió de modo radical junto a Balcells el mercado del libro en toda Latinoamérica y el mundo”, según el investigador de la Biblioteca Nacional.

“Antes de García Márquez, la tradición literaria colombiana estaba más volcada hacia la poesía que hacia la novela. Sin embargo, en el siglo XX fue sin duda la novela la que se llevó todos los laureles, en el continente y en el mundo, llegando a convertirse en el género ‘best-seller’ por excelencia”, señala el portal en la parte dedicada a las obras del autor.

Ese es el rincón estrella de “La Gaboteca”, en el que aparecen referencias sobre las obras de García Márquez y “en cualquier lugar del mundo pueden acceder a una de sus obras o a las traducciones”, comentó Pernett.

“‘La Gaboteca’ la pueden disfrutar tanto los extranjeros como los colombianos, la única diferencia es que invitamos a los colombianos a acercarse a la sede de la Biblioteca Nacional o de las redes de bibliotecas del país, pero alguien de fuera puede entrar a la página y ver de un modo ordenado toda la obra de García Márquez“, concluyó. (Agencias)

La Gaboteca

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Para ingresar a La Gaboteca, haga clic aquí.

Texto: WSV
Foto: Biblioteca Nacional de Colombia

Fuente de la información e imagen:  https://www.cronicaviva.com.pe

Fotografía: crónica viva. Biblioteca Nacional de Colombia

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CII-OVE: 5 libros para reflexionar sobre la importancia del 1 de mayo Día Internacional de l@s Trabajador@s

CII-OVE/Luz Palomino 

Conocer la historia del Primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, sigue siendo de vital importancia para nuestro presente.

El 1° de mayo se recuerda los trágicos eventos que ocurrieron en Chicago hace más de un siglo, durante un reclamo de cientos de trabajadores que pedían la reducción de la jornada laboral a ocho horas

Trae a la memoria las conquistas y reivindicaciones de los trabajadores en el siglo XIX, cuando la tragedia y la solidaridad los unió para que hoy pudiéramos gozar de unos derechos que parecen tambalearse.

Este día es en honor a los sindicalistas estadounidenses que perdieron la vida en 1886 en la Revuelta de Haymarket. Aquellos obreros pedían que la patronal respetase la jornada laboral de ocho horas ya aprobada por ley y que -por ahora- es la habitual si se tiene un contrato a jornada completa. Ya que con los cambios en el sistema de producción, con la llegada de la Revolución Industrial, fue cuestión de tiempo para que las jornadas laborales pasaran a ser de seis días y que durarán entre 10 y 16 horas, o hasta 18 en algunas ocasiones.

El resultado en los trabajadores fue la enfermedad y el agotamiento extremo en cumplimiento de las ambiciones de los industriales y propietarios de empresas. Pero todo reventó. Un primero de mayo de 1886, en Chicago, esta rabia, junto con otras protestas y manifestaciones que cuestionaban el status quo, se hicieron oír, alcanzando su punto más candente el 4 de mayo con La Revuelta de Haymarket.

Ahí, en medio de una manifestación, una persona desconocida lanzó una bomba a la policía y la situación se tornó caótica. Esta abrió fuego contra los presentes dejando un número de muertos y heridos aún desconocido; varios no asistieron a centros de salud por temor a ser detenidos. También hubo uniformados que resultaron heridos, aunque muchos por las armas de sus compañeros. Vino el estado de sitio y el toque de queda, además de una fuerte represión contra obreros que fueron arrestados, golpeados y torturados; todo también apoyado desde la prensa que pedía el castigo ejemplar contra los «vándalos».

Lo anterior desembocó en un juicio contra ocho trabajadores anarquistas, a quienes se les libró un juicio que con los años ha sido considerado ilegítimo, manipulado y represivo. Cinco de los acusados fueron sentenciados a muerte -uno se suicidó- y tres fueron puestos en prisión. “Los Mártires de Chicago”, es como fueron bautizados por el movimiento obrero.

Es así que esta fecha propone reflexionar sobre las condiciones a las que se enfrentan todos los trabajadores y recordar la importancia del cumplimiento de sus derechos, como las jornadas de ocho horas, la formalización y los aportes jubilatorios.

Ese espíritu reivindicativo se ha ido evaporando con el tiempo y actualmente casi es un día festivo más dentro del calendario laboral. Hay quien sigue asistiendo a las manifestaciones convocadas por los sindicatos y quien decide gastar su tiempo libre en otras actividades. Una buena puede ser leer algún libro relacionado con el tema y reflexionar sobre él. Para bien y para mal, el trabajo es uno de los aspectos más importantes de la vida de todos y todas.

Les dejamos 5 libros de descarga gratuita para pensar, aprender, emocionarse y reflexionar sobre el 1 de mayo:

  1. El trabajo de cuidados HISTORIA, TEORÍA Y POLÍTICAS de Cristina Carrasco, Cristina Borderías y Teresa Torns (eds.):

Este texto recupera y avanza en los debates en torno al trabajo de cuidados, trabajo imprescindible para la reproducción social y el bienestar cotidiano de las personas, que continúa siendo responsabilidad casi exclusiva de las mujeres, pero que resulta de vital importancia para toda la sociedad. Desde hace cuarenta años ha ido aumentando progresivamente el interés entre quienes se ocupan y preocupan del bienestar en las sociedades contemporáneas, especialmente en el pensamiento feminista, que ha mostrado que las tareas de atención y cuidado de la vida de las personas son labores imprescindibles para la reproducción social y el bienestar cotidiano.

Este análisis recoge los debates, elaboraciones teóricas y estudios aplicados en torno al trabajo de cuidados producidos en las diferentes disciplinas sociales en las últimas décadas, aportando una perspectiva histórica.

Descárgalo aqui: El-trabajo-de-cuidados_introduccion

2. Historia del 1 de mayo. Antología Milstein, Dommanget, Mella, López Trujillo, Ingenieros.

La Editorial Utopía Libertaria se creó en Argentina después de la crisis que vivió ese país en 2001, con el objetivo de recopilar textos clásicos del pensamiento libertario y sumarlos a voces más contemporáneas y los debates del presente. Este libro reúne varios textos que no solo cuentan sino que analizan e interpretan la historia del primero de mayo. Hace además un ejercicio en el que conjuga estas luchas históricas dentro del contexto latinoamericano.

Descárgalo aqui: Historia del primereo de mayo

3. Estupor y temblores de Amélie Nothomb

Esta novela de inspiración autobiográfica, que ha obtenido un enorme éxito en Francia, cuenta la historia de una joven belga que empieza a trabajar en Tokio en una gran compañía japonesa. Pero en el Japón actual, fuertemente jerarquizado, la joven tiene el lastre de un doble handicap: es occidental y mujer, lo cual la convertirá en blanco de una cascada de humillaciones y de una progresiva degradación laboral que la llevará a pasar de la contabilidad a servir cafés, ocuparse de la fotocopiadora y finalmente encargarse de la limpieza de los lavabos masculinos.

Descargala aqui: Estupor y temblores – Amelie Nothomb

4.El Crimen de Chicago de Ricardo Mella 

Ricardo Mella fue un escritor, pensador y activista libertario español. Nació en Vigo en 1861 y murió en esa misma ciudad en 1925. Este libro lo publicó en 1886 y en él hace un detallado contexto histórico, político y social que desató la muerte de los ya mencionados “Mártires de Chicago”. Es así otra mirada que pone la lupa en el el punto germinal de la conmemoración del Día del trabajo.

Descárgalo aqui: Crimen de chicago Mella

5. Mujeres, raza y clase de Angela Davis

Mujeres, raza y clase es un libro publicado en 1981 de la académica y autora estadounidense Angela Davis. Contiene un análisis feminista marxista del género, la raza y la clase. Es el tercer libro escrito por Davis.

Permite mirar con detenimiento las necesidades y luchas de las mujeres pobres y racialmente oprimidas. Su lectura motiva a mantener la lucha en contra de toda forma de opresión y violencia racista, de género y de clase en tanto las desigualdades sociales y económicas persisten en la sociedad actual.

Descárgalo aqui: Mujeres,+raza+y+clase+-+Angela+Davis

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Opinión | Los libros como amistad, meditación y erotismo

Por:  Andrés García Barrios

 

En esta nueva entrega de la serie «Testimonio de un autodidacta», Andrés García Barrios reflexiona sobre el hábito de la lectura en el marco del Día Internacional del Libro.

Testimonio de un autodidacta

De niño, si algo aprendí de los libros fue a no leer. Cerrarlos era el mejor momento; abrirlos, el peor. Y durante muchos años siguió siendo así. Elegir un título, recorrer las primeras páginas, quedarse dormido: tal era la rutina inevitable. ¡Ah, y al despertar, sentir culpa! Hoy ya no me duermo al leer, pero me costó mucho trabajo lograrlo.

En general, los grandes amantes de los libros no dan ninguna importancia a la lectura por obligación; en cambio, sí comparten la mística que ve en el libro un lugar de reunión de todo lo humano, incluyendo lo humano que hay en aquellas personas que nunca leen.

Decir que alguien es un “burro” por no leer es como decir que es un burro por no haber ido nunca al mar, por no haber comido gusanos de maguey o por nunca haber dormido bajo la lluvia. Cada uno tiene la lectura de la realidad que le ha tocado, cada uno ha posado las manos sobre el braille del mundo a su manera.

Mis hermanas y hermanos, mis padres, leían mucho. Yo era el más flojo. Antes de los quince años sólo había leído El libro de la selva, de Rudyard Kipling, que tuvo su importancia por haber sido el primer libro que yo mismo me compré; y Los hermanos Karamazov, de Dostoievski, cuyas páginas todavía resuenan en mí. Pero a esa edad ─los quince, digo─ la apatía dio un vuelco: un brote de hepatitis me privó unos meses de lo que yo más amaba (mis clases de actuación teatral en un taller de adolescentes) y las compensé con lo único que desde mi cama podía suplirlas: libros de teatro.

Devoré todas las obras que había en la biblioteca familiar. Eran muchas, porque al parecer en sus años de casados, mis papás habían compartido el poco común gusto de leer teatro (tal vez lo hacían juntos, turnándose los personajes: puedo imaginarlos, a ella haciendo de Lady Macbeth, y a él respondiéndole con los parlamentos de su también malvado esposo).

Consumí las más de doscientas obras de teatro que había en mi casa, turnándolas con las que yo mismo empecé a comprar. Resultó una verdadera fiesta el encontrar las obras completas del dramaturgo italiano Luigi Pirandello ─a quien yo en ese entonces amaba sobre todos─ en tres tomos y al escandalosamente bajo precio de 189 pesos, más o menos el equivalente del mismo precio el día de hoy.

Llegó a ser tal mi avidez de lectura que algunos días devoré completas  hasta tres obras, ¡y de las de tres actos! En los recesos de la preparatoria me quedaba en el salón, leyendo, y en las fiestas me apartaba hacia una habitación tranquila o alguna escalera silenciosa para terminar mi libro. En un par de años recorrí la historia del teatro entera, desde Esquilo (el trágico griego) hasta lo más reciente del teatro mexicano del siglo XX, llegando a sentirme capaz de ordenar el gran drama humano en orden alfabético.

Aquel gran entusiasmo se acabó con el fin del primer amor. Roto el corazón, la lectura menguó: ya no servía de nada ser un intelectual. Sin embargo, ahora puedo afirmar que conocí la pasión de leer, la obsesiva dicha de irse por las páginas de un libro como hilo de media.

No me gusta venerar los libros, al menos no más que otras cosas. No me gusta valorarlos como si fueran entidades superiores o seres de una clase distinta. No me gustan, de hecho, los seres de una clase distinta. Entiendo que los libros, lo mismo que las piezas musicales y las obras de arte, son una especie de ser en transición entre una cosa y una persona, pero incluso a la gente prefiero no tener que rendirle ninguna pleitesía, y simplemente detesto ir a preguntarle a alguien ─sobre todo si es un libro─ si se puede uno divertir en su presencia. Jorge Luis Borges ─lector como pocos─ sugería “Si un libro te aburre, déjalo”. Así es: si no tienes ganas de leer, no leas. Confieso que mi autodidactismo me dicta lo mismo en cuanto a casi todo: si no tienes ganas de comer, no comas, y a final de cuentas, acota tu vida tanto como  quieras, igual que aquel hombre que decía: “A veces me siento y pienso. Y a veces nomás me siento”.

A mí, algunas de esas veces en que estoy nomás sentado, me dan ganas de leer. Y leo. Entonces, desde esa paz en que la lectura resulta algo todavía más quieto que simplemente estar sentado, todo mi derredor se transfigura en lo que me dicen las páginas.

Mucha gente asocia el autodidactismo con los libros. Les dices: “Soy autodidacta” y te dicen “Yo también, me encanta leer” o “Hice tres carreras pero lo que más me gusta lo aprendí leyendo”. Claro que se puede leer con actitud autodidacta, pero no son lo mismo: el autodidactismo tiene más que ver con aprender lo que amas: por ejemplo, resulta maravillosamente autodidacta darte cuenta de pronto de que lo que más te atrae de leer libros impresos es el ruido que hacen las páginas al pasarlas; o que no te gustan los libros electrónicos porque no tienen olor (como me hizo ver mi amiga María Teresa de Mucha); o que sí te gustan pero no para leer novelas, y mucho menos de suspenso, porque no puedes sentir su grosor ni saber si ya se acerca el tan inesperado final.

A mí me gustan los libros cuando me doy cuenta de que detrás de ellos hay alguien diciendo algo; y es que la verdad es que he elegido ser autodidacta porque lo que más me gusta de la vida es conversar (con las personas, con las cosas). Hay que entender que un texto no es sólo la transcripción del flujo del pensamiento de alguien, ni siquiera del flujo de su inconsciente o de sus emociones: en la escritura está también su cuerpo; más aún, está ahí toda la vivencia reunida hasta el momento de escribir. Por eso, al leer uno puede tener la clara sensación de estar con alguien.

Adquirir libros no es como acumular bienes sino como hacer amigos (perdón por el lugar común, pero es así). Una biblioteca es como un barrio. No hay nada más bullicioso que una biblioteca desordenada (como los amigos, que son todo menos ordenados: por eso el maestro Inchi Andrupanda Yanoandapata negaba que existieran círculos de amistades: la amistad nunca tiene un orden, decía). Una biblioteca bien ordenadita es como una escuela donde un maestro parsimonioso extrae los libros y los hace hablar uno a la vez. En cambio, entre amigos (o en un aula de clases que se les parezca) todos deberíamos hablar al mismo tiempo.

¡Los libros nunca están cerrados! Tal vez eso es lo que advertía la hermosa protagonista de los cuentos de La dama del lago que, en su locura, llenaba de libros el suelo alrededor de su cama, como si con ellos pudiera alejar alguna espectro: los libros eran guardianes siempre alerta.

Extrañar a un amigo es como tener perdido un libro en una biblioteca inmensa.  Por su parte, nuestros hermanos son ejemplares únicos, libros que no están en ninguna otra biblioteca más que en la nuestra.

Borges habla de un libro sin principio ni fin, un libro cuyas hojas son infinitas y se pierden en las manos como arena: una vez que extravías la página que estabas leyendo, no puedes volver a hallarla, por más que la busques. De esto se infieren muchas cosas: por ejemplo, que no tiene caso subrayar ningún fragmento que te guste: nunca volverás a encontrarlo.

Para mí, Dios es ese Libro de Arena que nunca se abre en la misma página. ¡Y claro que puedes anotar lo que diga, pero solo estarás perdiendo un tiempo precioso en el que podrías leer otra página igual de importante! De hecho, las frases de ese libro suelen colarse por nuestra memoria, e incluso confundirse con ella, como granos por nuestras manos, o mejor, como gotas de agua en el mar.

Con todo lo anterior, tengo de repente la clara impresión de que leer es la forma de meditación que caracteriza a esta parte del mundo que nos toca, a la que llamamos Occidente; Oriente elige otras formas, sin palabras, o mejor dicho, sin discurso. Sin embargo, hay varias cosas en las que ambos se parecen: para empezar, en lo que ─con imaginación bastante naive─ solemos creer que ocurre por dentro a quien lee o medita: así como este último, en su posición erguida y quieta, suele ser visto como alguien que ha quedado vacío y no alguien en profunda conmoción interna (que es lo que en realidad casi siempre está ocurriendo), así tampoco podemos percibir el torbellino que arrastra por dentro al que lee.

La particularidad de este tipo de meditación occidental es que es una forma de comunicación (de nuevo, leer es hacer amigos). En Occidente, meditar es llegar a nosotros mismos a través de otro y a otro a través de nosotros mismos. Mientras que en Oriente ─hasta donde he leído y me han contado ─ meditar es disolver la propia identidad en lo inefable, en occidente somos más de apapacho, de estar juntos.

Quién interrumpe a alguien que lee está interfiriendo en una conversación apasionante. Cuando intenta promover la lectura, Occidente está alentando esa conversación, sin embargo, no sé por qué la idea que se crea en la mayoría de la gente es que leer es una obligación, que es importante leer aunque sea sólo por el hecho de hacerlo, como una especie de superstición en la que someter los ojos al impacto de las letras es suficiente para que ese acto tenga sentido. Al menos desde que yo era chico, impera en el mundo una distorsión utilitarista, una confusión sobre la experiencia profundamente vivencial y de contacto humano que implica la lectura, y ésta se convierte en un acto mecánico, una acción rutinaria que puede fácilmente ser sustituida por cualquier otra (¿no es cierto que todos interrumpimos a alguien que lee, por cualquier banalidad?).

La obligación de leer se me figura un poco como lo que pasa con ese libro de arena borgiano ─a quien yo llamo Dios─, el cual podríamos consultar cada vez que quisiéramos, y al que en cambio acabamos teniendo terror y encerramos con llave en un armario oscuro. Esta alusión a lo religioso al hablar de los libros no parece estar fuera de lugar. Al re-ligar (volver a unir), una verdadera religión debería disolver fronteras, abrir espacios, ensancharnos, y no estrecharnos ni encerrarnos. Sin embargo, el rigor impuesto sobre la lectura desde la escuela y la educación autoritaria puede convertirse en un verdadero sucedáneo del terror eclesial, transformando a las bibliotecas en oscuras dictaduras teocráticas. ¿Consecuencia? Uno quisiera quemar los libros y festejar el triunfo del paganismo con música y cualquier otra cosa que no sea leer: disfrutar la calle, lo nuevo, el aire, el bullicio de verdaderos amigos…

Pregunta final: ¿Cómo hacer de un libro un verdadero amigo, de esos que puedes extraviar en medio de la fiesta, con la seguridad de que de nuevo lo vas a encontrar (a menos que le haya gustado a otro lector y se hayan ido juntos a su casa)? Y otras preguntas más, inevitables, dada esta última y sensual imagen: ¿por qué seremos tan celosos de nuestros libros, por qué nos costará tanta trabajo prestarlos y, una vez en nuestras manos, devolverlos a sus antiguos amantes?

Fuente de la información e imagen:  https://observatorio.tec.mx

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Nadia Calmet: ‘La educación es un arma para reducir las brechas sociales’

Fernando ‘Vocha’ Dávila

Actriz y profesora de danza ha escrito el libro infantil: ‘Cajón, cajita y quijada’. Afirma que es una reafirmación del orgullo nacional y a demás, vive orgullosa de ser una Afrodescendiente.

El arte no tiene color, lo que tiene es brillo. La literatura y la música son una combinación ideal si se trata de trasmitir el sentimiento por la tierra que te vio nacer y te ayudó a forjar una cultura propia. Nadia Calmet, conocida por representar a nuestra fantástica voleibolista Cecilia Tait, en la serie ‘Matadoras’, además de ser actriz, es una educadora qué mediante la danza y la escritura, reivindica lo nuestro y vive orgullosa de ser una afrodescendiente. A lanzado su libro infantil ‘Cajón, cajita y quijada’, aunque debe ser leído por todos los adultos de este bendito país.

Nadia, es una audacia publicar un libro de nuestra cultura, y encima para los pequeños

Tengo una política de vida: ‘Hay que hacer hoy, porque nos vamos a morir’.

Escribir es un acto de valentía

Crear, proponer, es un acto de resistencia. La gente normal va cumpliendo una rutina: pagar las cuentas de fin de mes y el sábado meterse una juerga.

¿Este libro es a pedido de la gente?

No hago este libro para que guste, sino para satisfacer la necesidad de comunicación. Presentar una herramienta para su descolonización mental.

Una vez Cecilia Tait me aseguró: ‘Sino hubiera logrado todo lo que alcancé, seguramente me tratarían como una negrita de m…’

Es verdad y eso ha pasado conmigo en el arte, me gritaban: ‘No hables tanto, baila nomás’. O comentarios sexista y discriminadores como: ‘Con ese cuerpo no necesitas trabajar’.

¿Cómo revertimos todo ello?

Como dijo Nelson Mandela: ‘La educación es un arma infalible para reducir las brechas sociales’,

¿A qué apuestas?

Educar a través del arte.

Escribir ‘Cajón, cajita y quijada’ es tu gran paso

He puesto un pensamiento filosófico, pero he sido criticado porque dicen que el niño no va a entender. Lo subestiman.

¿Qué lleva tu libro en su interior?

Es una reafirmación del orgullo peruano. Una necesidad de comunicar nuestra sabiduría ancestral y plasmarla en unas hojas.

Su libro será presentado en Lima, también en Chincha y Cañete
Su libro será presentado en Lima, también en Chincha y Cañete

¿Cómo te animaste a escribir para niños?

Deseo que ellos se conecten con las emociones. Tienen todo a flor de piel, reaccionan al instinto.

¿Y cómo lo lograrás?

Está teatralizado y un audio book para que puedan conectarse con la historia.

¿Para qué lo haces?

Lo afroperuano se ha reducido al espectáculo, entretenimiento, cuando en realidad tiene toda una fuente de inspiración y sabiduría.

Un Afrodescendiente es siempre orgulloso de sus orígenes

Es nuestra forma de resistencia y después de haber sufrido tanta violencia, nos llenamos de orgullo.

¿Eso significa?

Que el contrataque sea a través del arte y la paz

Sonríen todo el tiempo

La alegría ha sido como un mecanismo de defensa cultural. No hay nada más bello que responder un ataque con un acto de paz.

¿Cantar fue su escape?

Lo hacían recogiendo el algodón por horas y era como una medicina que se aplicaban.

Sabes, nos han hecho creer que un andino como yo no se lleva con Afrodescendiente como tú

Ese pensamiento es de Cristóbal Colón: Divide y vencerás. Eso nos han hecho creer por los siglos de los siglos.

¿Eso cambió?

El Yana Runa es la mezcla del afro y el andino y es maravillosa.

Un Afrodescendiente se ve con otro en la calle y siempre se saludan

Todos hemos venido en el mismo barco.

¿Alguna otra reflexión del tema?

De alguna manera todos somos ríos de la misma madre, del mar llamado África y soñamos ir allá.

¿Por qué?

Es conectar con la madre, porque nosotros fuimos robados de ella.

LEE: ‘En agosto nos vemos’: ¿de qué trata la novela inédita de García Márquez que se publicará el 2024?

Un cantante llamado ‘No recomendable’ afirma: ‘Escribes un poema y los poetas te dirán que así no se hace’

Lo estoy viviendo desde mi piel.

¿Cuándo nos presentas tu obra?

Este 23 de noviembre en la ‘Casa de la cultura criolla’ y en diciembre será presentado en Chincha y Cañete. Y lo pueden adquirir en Librería ‘Una Tribu’ en Miraflores y en ‘Bibliomichi’ en Callao Monumental.

Muchas gracias

A ustedes por la difusión.

https://trome.com/actualidad/cultura-afrodescendientes-nadia-calmet-la-educacion-es-un-arma-para-reducir-las-brechas-sociales-libro-cajon-cajita-y-quijada-imp-noticia/?ref=tr

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CII-OVE: Homenaje al nacimiento del maestro brasileño Paulo Freire. Les compartimos tres libros en(PDF)

Luz Palomino/CII-OVE/Periodista 

La educación es un pilar fundamental en el desarrollo de sociedades y la formación de individuos. A lo largo de la historia, han surgido pedagogos notables que han contribuido significativamente a la teoría y la práctica educativa. Uno de los nombres más influyentes en este campo es el de Paulo Freire, cuya pedagogía crítica ha dejado una huella perdurable en la educación a nivel mundial.

Hoy, 19 de septiembre, se cumplen 102 años del nacimiento en Recife, Brasil, del pedagogo y filósofo Paulo Freire, destacado defensor de la pedagogía crítica, conocido por su influyente trabajo “Pedagogía del oprimido”, que generalmente se considera uno de los textos fundamentales del movimiento de pedagogía crítica y su revolucionario método de enseñanza que introdujo a los analfabetos en la complejidad del conocimiento como primer paso para ensanchar el horizonte del mundo, recuperando la dignidad de la persona humana y construir la esperanza.

Freire proporcionó la autonomía como fundamento pedagógico en la escuela y su preocupación por los pobres, los desheredados de la cultura, los campesinos, que le ayudaría a forjar su perspectiva educativa para la alfabetización de adultos, cuyo principio básico era “la lectura del mundo precede a la lectura de la palabra”.

Es una figura central en la pedagogía crítica y su trabajo ha influido en generaciones de educador@s comprometid@s con la justicia social, la equidad y la transformación de la educación y la sociedad. La pedagogía crítica de Freire sigue siendo relevante en la actualidad como un enfoque pedagógico que busca empoderar a l@s estudiantes para que sean crític@s, reflexiv@s y agentes de cambio en el mundo actual.

Su técnica pedagógica propone que l@s maestr@s observen cuidadosamente el universo de sus estudiantes, se adapten a su propio vocabulario y los incentiven a “salir de la cultura del silencio” para reconocerse como protagonistas de su propia cultura. Paulo Freire basó su pedagogía en una liberación del individuo a través de la educación, teniendo en cuenta el contexto económico, social, cultural e histórico de cada estudiante. Su pensamiento pedagógico sigue vigente y se manifiesta cuando afirma que la educación “es un proceso de conocimiento, formación política, manifestación ética, búsqueda de belleza, capacitación científica, técnica y humana.

Freire es reconocido como uno de los pedagogos más influyentes de América Latina. Promocionó una educación humanista orientada a integrar al individuo a la realidad nacional. Es autor de numerosas obras, entre las cuales se destacan “La educación como práctica de la libertad”, “Educación y cambio”, “Pedagogía de la esperanza”, “Cartas a quien pretende enseñar”, “La educación como práctica de la libertad”, “La importancia del acto de leer”, “Hacia una pedagogía de la pregunta”, “Pedagogía del oprimido”. Esta última fue base de su propuesta educativa, definiendo a la educación como un proceso destinado a la liberación y el desarrollo de la conciencia crítica. “La gran tarea humanista e histórica de los oprimidos: liberarse a sí mismo y liberar a los opresores”. “Todo acto educativo es un acto político”. Una educación igualitaria, justa e inclusiva es el legado histórico, político, reflexivo y de gran compromiso social que nos deja Paulo Freire.

Freire nos recuerda que la educación no solo se trata de transmitir información, sino de liberar el potencial humano y capacitar a las personas para cambiar sus vidas y el mundo que las rodea. Su legado es un llamado a la acción y un recordatorio de la importancia de la educación como fuerza motriz de la transformación social y la emancipación.

Les compartimos 3 libros que pueden descargar gratuitamente:

  • Pedagogía del Oprimido: Es una obra fundamental escrita por el pedagogo brasileño Paulo Freire y publicada en 1970. Este libro es un texto seminal en el campo de la educación y la pedagogía crítica. Descárgalo aquí: FreirePedagogiadelOprimido
  • Pedagogía de la Esperanza: Es una continuación de las ideas de Paulo Freire sobre la educación liberadora y la importancia de la esperanza en la lucha contra la opresión y la búsqueda de un mundo más justo. Freire aboga por una educación que empodere a las personas, fomente la reflexión crítica y promueva la acción transformadora, todo en el contexto de una pedagogía basada en la esperanza. Descárgalo aquí: Pedagogía de la esperanza
  • Educación como Práctica de la Libertad: Es una obra donde propone una forma de educación que empodera a las personas, fomenta la conciencia crítica y promueve la acción transformadora en la búsqueda de la libertad y la justicia social. Descárgalo aquí: La-Educación-como-Práctica-de-la-Libertad
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CII-OVE: Libros imprescindible para las y los docentes. Descarga gratuita.

Por: Luz Palomino/CII-OVE

Ofrecemos estos cuatros libros de lecturas imprescindibles para docentes relacionadas con el ámbito educativo: tendencias, aprendizaje y futuro de la educación, entre otros.

Los libros suponen una fuente de información y una herramienta de consulta básica. Recomendamos estos libros para docentes que quieran ampliar sus conocimientos y mejorar la experiencia educativa en clase.

Atrévete a leer, a imaginar y a soñar. Los libros te esperan con los brazos abiertos, listos para llevarte a lugares lejanos y tiempos remotos. ¡Empieza esta maravillosa aventura y descubre el poder de la lectura!

  1. Daniel Coleman: Inteligencia Emocional

«La inteligencia emocional» es un libro escrito por Daniel Goleman y publicado en 1995. El libro explora la importancia de las habilidades emocionales en el éxito personal y profesional y cómo estas habilidades pueden ser desarrolladas y mejoradas.

El resumen del libro «La inteligencia emocional» sería el siguiente:

El libro comienza explicando cómo la inteligencia emocional (IE) es un factor crucial en la vida de las personas, incluso más importante que el coeficiente intelectual (CI) tradicional. Goleman sostiene que la IE está compuesta por cinco componentes clave:

  1. Autoconciencia: La capacidad de reconocer y entender nuestras propias emociones, así como el impacto que tienen en nuestro comportamiento y decisiones.
  2. Autorregulación: La habilidad para manejar y controlar nuestras emociones, evitando reacciones impulsivas y destructivas.
  3. Motivación: La capacidad de establecer metas y mantener la determinación y el impulso para alcanzarlas, a pesar de los obstáculos.
  4. Empatía: La capacidad de comprender y sintonizar emocionalmente con los sentimientos y perspectivas de los demás.
  5. Habilidades sociales: La competencia para relacionarnos efectivamente con los demás, fomentar relaciones saludables y resolver conflictos.

Goleman proporciona ejemplos y estudios que respaldan la importancia de la IE en la vida diaria, incluyendo el ámbito laboral, las relaciones interpersonales y el bienestar general. Argumenta que aquellos que poseen un alto nivel de IE tienden a tener relaciones más satisfactorias y exitosas tanto en el trabajo como en su vida personal.

El libro también aborda la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para cambiar y desarrollarse a lo largo de la vida, lo que significa que la IE se puede aprender y mejorar a lo largo del tiempo. Goleman ofrece estrategias y técnicas para desarrollar la IE, como la práctica de la atención plena (mindfulness), la gestión del estrés y la mejora de las habilidades de comunicación y empatía.

Es un libro influyente que pone de relieve la importancia de las habilidades emocionales en nuestra vida y cómo podemos cultivar y mejorar nuestra inteligencia emocional para alcanzar el éxito personal y profesional.

Descárgalo aquí: La-Inteligencia-Emocional-Daniel-Goleman-1

  1. 2) La fábrica de cretinos digitales: Los peligros de las pantallas para nuestros hijos» es un libro escrito por Michel                  Desmurget.

Publicado en 2019. En este libro, Desmurget explora los impactos negativos que la exposición excesiva a las pantallas y el uso indiscriminado de dispositivos digitales tienen en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños y adolescentes.

Michel Desmurget, un neurocientífico reconocido, recopila y analiza diversos estudios científicos que demuestran cómo el uso excesivo de pantallas, como teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras y televisión, está afectando negativamente a las mentes jóvenes. El autor argumenta que la sobreexposición a las pantallas está generando una «fábrica de cretinos digitales», refiriéndose al impacto negativo en la inteligencia y el desarrollo cognitivo de los niños.

Desmurget presenta evidencia convincente de que el uso excesivo de pantallas durante la infancia y la adolescencia está asociado con una disminución en la atención, el rendimiento académico y la memoria. Además, advierte sobre los efectos negativos en la capacidad de los niños para desarrollar habilidades sociales y emocionales adecuadas, así como la posibilidad de aumentar los riesgos de problemas de salud mental.

El autor también destaca cómo las grandes compañías tecnológicas diseñan sus productos para captar la atención de los niños y mantenerlos adictos a las pantallas, con el fin de aumentar sus ganancias y tiempo de uso. Esto crea un círculo vicioso en el que los niños quedan atrapados en un comportamiento compulsivo y poco saludable frente a los dispositivos digitales.

A lo largo del libro, Desmurget proporciona recomendaciones para los padres y educadores sobre cómo manejar adecuadamente el acceso de los niños a las pantallas, promoviendo un uso equilibrado y saludable de la tecnología. También hace un llamado a la industria y a las autoridades para tomar medidas responsables y éticas para proteger a los niños de los efectos nocivos de la sobreexposición a las pantallas.

«La fábrica de cretinos digitales» es una obra que alerta sobre los peligros de un uso descontrolado de pantallas y la necesidad de tomar medidas para proteger el desarrollo saludable de los niños en la era digital. El libro ofrece una mirada crítica y fundamentada científicamente sobre el impacto negativo de la tecnología en la juventud y cómo podemos abordar este problema como sociedad.

Descárgalo aquí: La_fabrica_de_cretinos_digitales_Michel

  1. 3) Por qué la infancia» escrito por Francesco Tonucci.

también conocido como «Frato», un pedagogo y dibujante italiano. El ofrece una visión crítica y reflexiva sobre la infancia y la educación infantil en la sociedad contemporánea.

Francesco Tonucci cuestiona y analiza la forma en que la sociedad moderna y el sistema educativo tratan a los niños y la infancia en general. El autor argumenta que la infancia ha sido objeto de una especie de «robo», donde se les priva de su tiempo para jugar, explorar y aprender de manera natural. Tonucci sostiene que la educación tradicional y el enfoque académico excesivo están afectando negativamente el desarrollo infantil y su bienestar emocional.

El autor enfatiza la importancia del juego como una herramienta fundamental para que los niños aprendan y se desarrollen de manera integral. Destaca cómo el juego permite a los niños explorar el mundo, desarrollar su creatividad, solucionar problemas y fortalecer habilidades sociales.

Tonucci también critica la excesiva influencia de los adultos en la vida de los niños, destacando cómo a menudo se les trata como objetos de instrucción y control en lugar de ser considerados sujetos activos de su propio aprendizaje y desarrollo.

A través de anécdotas, investigaciones y reflexiones, el autor aborda temas como la importancia de los espacios públicos y los entornos urbanos amigables para los niños, la necesidad de una educación más centrada en sus necesidades y deseos, y la relevancia de escuchar y respetar las opiniones de los más jóvenes.

Tonucci aboga por una transformación en la manera en que se concibe y se trata la infancia en la sociedad, promoviendo un enfoque más respetuoso, participativo y lúdico en la educación de los niños.

El libro es un llamado a la reflexión sobre cómo se aborda la infancia en la sociedad moderna y cómo se puede mejorar la educación y el bienestar de los niños a través de un enfoque más respetuoso, lúdico y centrado en sus necesidades y deseos.

Descárgalo aquí: Por_que_la_infancia

  1. 4) Pedagogía y política de la esperanza:  Henry A. Giroux

Publicado en 1997, el libro es una recopilación de ensayos y artículos que Giroux ha escrito a lo largo de su carrera, abordando temas relacionados con la pedagogía crítica, la cultura popular, la política y la enseñanza.

Esta obra de Henry A. Giroux aborda la intersección entre la educación y la política, destacando la importancia de una pedagogía crítica que cuestione el statu quo y promueva una visión más democrática y liberadora de la enseñanza y el aprendizaje.

En el libro, Giroux critica el sistema educativo tradicional que, según él, reproduce las desigualdades sociales y fomenta una cultura de conformidad y obediencia en lugar de alentar el pensamiento crítico y la participación ciudadana. Argumenta que la pedagogía crítica debe enfocarse en empoderar a los estudiantes y ayudarles a comprender y cuestionar las estructuras de poder y dominación presentes en la sociedad.

Además, Giroux analiza la importancia de la cultura popular en la formación de identidades y valores en los jóvenes. Examina cómo los medios de comunicación y la cultura de masas influyen en la percepción del mundo por parte de los estudiantes y cómo esto puede tener un impacto en su desarrollo y comprensión del entorno social.

En el libro, Giroux también se adentra en temas relacionados con la globalización, la tecnología, el neoliberalismo y la crisis de la educación pública. Propone una visión humanista de la educación que valora la diversidad, la inclusión y el compromiso con la justicia social.

Es una antología crítica» una recopilación de ensayos en los que Henry A. Giroux aborda temas cruciales en el ámbito de la educación y la política, instando a una pedagogía crítica y comprometida con la transformación social y el empoderamiento de los estudiantes. Su trabajo invita a reflexionar sobre el papel de la educación en la formación de una sociedad más justa y democrática.

Descárgalo aquí: henry-giroux-pedagogia-y-politica-de-la-esperanza-1

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¿Por qué hemos dejado de leer?

Por: Mariana Sofía Jiménez Nájera

 

Existen muchas razones por las cuales dejamos de leer, sin embargo, el uso constante de la tecnología en nuestra vida diaria ha afectado nuestra capacidad de atención. Te invitamos a saber por qué y cómo regresar al hábito de la lectura.

Solía ser una persona que se consideraba lectora. Desde la primaria hasta terminar mi carrera profesional, para mí siempre fue normal acudir a la biblioteca y rentar un libro para leer en mi tiempo libre, ahí mismo leía la parte de atrás y si me interesaba lo llevaba conmigo. Sin importar reseñas negativas en internet o si a la mitad del libro lo encontraba aburrido, no dejaba de leer hasta que lo terminara.

Pero en los últimos años mi hobby por la lectura ha ido en declive, no leo las cantidades de novelas que leía anteriormente. Mientras que fui adquiriendo nuevas responsabilidades y pasatiempos, es entendible; pero ha sido algo que internamente me ha causado mucho ruido. Esto lo he externado a familiares, amigos y compañeros de trabajo, solo para darme cuenta que a la mayoría de ellos les pasaba lo mismo. Muchos estamos en el mismo dilema, y es aquí donde me pregunté: ¿por qué hemos dejado de leer?

La lectura en México

A pesar de que la gama de materiales de lectura se ha ampliado hacia lo digital, la lectura en México se ha reducido. Según datos del Inegi, en el 2023 el 68.5 % de los mexicanos mayores de 18 se consideran lectores, leyendo un promedio de 3.4 libros en el último año. Otro aspecto que llama la atención es que del porcentaje de lectores, tan solo 27.1 % logra comprender todo lo que lee.

La lectura y su comprensión en los mexicanos ha declinado en los últimos años.

Este último dato sobre la comprensión lectora es curioso, no solo es que no se lee, sino que no se está comprendiendo el contenido. Y dejando de lado la infinidad de razones por las que las y los mexicanos no leen (falta de estímulos para leer durante la infancia, falta de recursos económicos y tiempo, desinterés, entre muchos otros), hay una en específico que puede ser el caso para muchos de nosotros que ya no leemos con la regularidad de antes: el impacto de los dispositivos tecnológicos en nuestra capacidad de atención.

¿Culpamos a la tecnología?

Todos tenemos la elección de qué tanto utilizar nuestros dispositivos tecnológicos y podemos implementar medidas como temporizadores que cierran aplicaciones después de cierto tiempo o evitar revisar el celular frecuentemente. Nuestros dispositivos solo nos notifican, somos nosotros los que nos distraemos con dichos mensajes. Un estudio realizado por Maxi Heitmayer encontró que el 89 % de las interacciones con smartphones las inicia el usuario, mientras que el 11 % son interacciones impulsadas por notificaciones.

«La manía de nuestras vidas en línea revela lo siguiente: continuamos deslizando a través de nuestros celulares porque nunca estamos completamente satisfechos», comenta Andrew Sullivan en su artículo, el cual reflexiona sobre cómo la tecnología ha transformado nuestras vidas. Son tantos los mecanismos que se han inventado para tenernos enganchados como el infinite scroll o los algoritmos que están tan apegados a nuestros gustos, que no es sencillo dejar de ver nuestras pantallas. Según Electronics Hub, el promedio mundial de la cantidad de tiempo que una persona ve la pantalla de su celular al día es de seis horas con 37 minutos.

Además, la información que recibimos son artículos cortos o videos de máximo un minuto, que poco a poco se van apilando; ocasionando que perdamos la noción del tiempo y pensando que te darás un descanso de cinco minutos, cuando en realidad pasó media hora sin darte cuenta. Este tiempo se podría utilizar leyendo un libro o haciendo otra actividad.

Las interrupciones en las tecnologías nunca paran y no tienen horario, por lo que nuestro cerebro, el cual se está acostumbrando a la era digital, hace que nuestra atención se divida en intervalos mucho más cortos y evita que nos concentremos profundamente. No ayuda el hecho de que el multitasking es la normalidad hoy en día, y la lectura es una actividad que requiere nuestra total atención si se quiere tener una buena comprensión lectora.

Asimismo, no es sorpresa que con la saturación de información nuestra capacidad de atención se reduzca cada vez más. En su libro, Gloria Mark afirma que en el 2023, la capacidad de atención de las personas es de 75 segundos, donde las personas pueden poner su total atención en una pantalla por 47 segundos. Adicionalmente, al distraerse del trabajo activo, puede tomar hasta 25 minutos volver a concentrarse en lo que estaban trabajando originalmente.

Nuestra paciencia también se ha visto afectada, sobre todo en las nuevas generaciones. Por ejemplo, anteriormente para realizar un reporte escolar se debía acudir a la biblioteca, encontrar el libro del tema de tu interés, y leer hasta capítulos completos para obtener la información deseada. Ahora la información que buscamos está a nuestro alcance en cuestión de segundos y si no la encontramos en la primera página de Google, nos desesperamos. En consecuencia, es difícil leer libros si no te atrapan desde las primeras páginas, lo cual puede ser desmotivador para continuar leyendo y lo más fácil es cambiar de actividad. Los algoritmos en redes sociales son tan apegados a nuestras preferencias que engancharse es sumamente sencillo, en especial cuando consumimos pequeñas dosis de información que nos mantienen entretenidos y donde cambiar de tema es fácil cuando puedes deslizar hacia abajo.

La manera en la que leemos también ha cambiado, pero es más notorio cuando leemos de manera digital. Mientras que el scanning (escaneo) es una estrategia que ayuda a encontrar información rápidamente, esta impide la comprensión total de un texto; y es esta técnica la que se ha permeado en la manera en que se consume la información de forma digital. En este mundo sobresaturado de información, se quiere llegar al grano de lo que sea que consumamos, no tenemos tiempo de leer párrafos ornamentados o introducciones.

Otro factor que resalta, es que hoy en día el consumo de series de televisión y películas es más popular y hay muchísimas plataformas de streaming; para las personas es más cómodo gastar en un mes de suscripción de una plataforma con un catálogo infinito, a pagar un solo libro que es posible que no sea de su agrado y que rara vez vuelven a leer.

Algunos consejos para regresar al hábito de la lectura

Nuestro cerebro se ha adaptado al uso constante de la tecnología, por lo que nuestra atención está dividida y es más corta. Para leer, se requiere de un pensamiento profundo y concentración continua para absorber toda la información de manera consciente. Te propongo algunos consejos que te ayudarán a regresar al hábito de la lectura:

  • Lee cuentos cortos: Comenzar un libro largo puede ser abrumador. Hay cuentos que puedes terminarlos en una sola sesión, y estos pueden incentivar tu apetito por leer algo más extenso.
  • Aparta en tu agenda un espacio para la lectura: Puedes iniciar leyendo 15 minutos diarios e ir aumentando la cantidad de tiempo para acostumbrarte a leer de nuevo.
  • Empieza un diario de lectura: En un cuaderno, por cada sesión de lectura puedes apuntar lo que más te gustó, lo que comprendiste del texto o lo que quieras con respecto a tu libro. Esta también es una manera de entrenar la atención continua y confirmar tu comprensión lectora.
  • Comenta con seres queridos: Hacer actividades en conjunto puede ser un gran estímulo para motivarse mutuamente. Puedes hacer un círculo de lectura con seres queridos para hablar y reflexionar sobre un libro que todos quieran leer.

La lectura tiene muchos beneficios para nuestra mente y ayuda a expandir nuestro conocimiento e imaginación. La tecnología no es nuestro enemigo, incluso puede ser una excelente herramienta para comentar un texto o encontrar recomendaciones de libros; solo debemos ser conscientes de su uso responsable para el manejo del tiempo. Definitivamente al realizar este artículo soy más consciente del tiempo que utilizo mi celular, y que debo hacer un esfuerzo para hacer un espacio para la lectura; una actividad que era mi día a día durante mis años en la escuela y que quiero retomar e incorporar nuevamente a mi vida. Así que si tienes la misma inconformidad que yo, espero esta nota te ayude a regresar al hábito de la lectura. Y sobre todo, ¡agradezco tu atención por llegar hasta el final!

Fuente de la información e imagen:  https://observatorio.tec.mx

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