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UNICEF alerta que hasta seis millones de niños yemeníes podrían ver su educación interrumpida por la guerra

El fondo de la ONU alerta de que dos terceras partes de los profesores del país no tienen salario fijo.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ha alertado este lunes de la catastrófica situación educativa a la que se enfrentan hasta seis millones de niños en Yemen, donde el número de niños sin escolarizar se ha duplicado desde el inicio de la guerra en 2015, muy en parte por la enorme crisis a la que se enfrentan los profesores del país, dos terceras partes de los cuales no tienen salario estable.

De momento, algo más de dos millones de niñas y niños en edad escolar ya no van al colegio en el país a causa de la guerra, según apunta el Fondo en su informe «Educación interrumpida: impacto del conflicto en la educación de los niños y niñas en Yemen», publicado hoy.

«El acceso a una educación de calidad es un derecho básico para todos los niños, incluidas las niñas, los niños desplazados y los que tienen una discapacidad», ha señalado el representante de UNICEF en Yemen, Philippe Duamelle.

«El conflicto», añade, «tiene un impacto abrumador en todos los aspectos de la vida de los niños; el acceso a la educación proporciona una sensación de normalidad a los niños, incluso en los contextos más desesperados, y los protege de múltiples formas de explotación».

El documento resalta las «nefastas consecuencias» que esperan al país «cuando los niños y niñas no están en la escuela y las niñas se ven obligadas a contraer matrimonio precoz, donde permanecen atrapadas en un círculo de pobreza y potencial desaprovechado».

En este escenario, los niños y niñas son más vulnerables a verse forzados a realizar trabajo infantil o a ser reclutados para los combates. Más de 3.600 niños y niñas en Yemen han sido reclutados durante los últimos seis años.

PROFESORES EN EL ABISMO

Para empeorar las cosas, UNICEF apunta que dos tercios de los profesores en Yemen, más de 170.000 en total, no han recibido un salario regular durante más de cuatro años debido al conflicto y las divisiones geopolíticas.

Este enorme problema deja en situación de riesgo a un total de seis millones de niños y niñas más, ya que los maestros no remunerados dejan de enseñar para encontrar otras formas de mantener a sus familias, y si los niños que no asisten a la escuela o aquellos que la han abandonado recientemente no reciben el apoyo adecuado, es posible que nunca regresen al colegio.

Así pues, los efectos combinados del prolongado conflicto y el último ataque contra la educación en forma de la pandemia de COVID-19, tendrán efectos devastadores y duraderos en el aprendizaje, así como en el bienestar mental y físico de los niños, niñas y adolescentes en Yemen, apunta UNICEF.

En el informe, UNICEF pide a todas las partes en Yemen que defiendan el derecho de los niños y niñas a la educación y trabajen juntos para lograr una paz inclusiva y duradera. Esto supone también detener los ataques a las escuelas (231 desde marzo de 2015) y garantizar que los profesores obtengan un ingreso regular para que los niños y niñas puedan seguir aprendiendo y creciendo, y para que los donantes internacionales apoyen los programas educativos con fondos a largo plazo.

Fuente: https://www.notimerica.com/politica/noticia-yemen-unicef-alerta-seis-millones-ninos-yemenies-podrian-ver-educacion-interrumpida-guerra-20210705025952.html

 

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Programas de estudio en México no contemplan al ambiente: Unesco

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) alerta que pese a que el 2020 fue el año más caluroso registrado a la fecha, y más de un millón de especies están en peligro de extinción, los temas ambientales no están integrados en los planes y programas de estudio.

En el reporte “Aprender por nuestro planeta. Una revisión global de cómo se integran las cuestiones ambientales a la educación”, revela que de los Estados miembro de la Unesco, incluido México, en más de la mitad sus planes de estudio no menciona el cambio climático, únicamente 19 por ciento hace referencia a la diversidad biológica, mientras que en 69 por ciento sólo hace referencia la sostenibilidad.

El informe afirma que los estudiantes de primaria y secundaria “necesitan más apoyo para aprender y actuar por nuestro planeta (…) La forma en que vivimos actualmente no es sostenible. Se necesita un cambio urgente, pero un cambio duradero es imposible sin educación”.

Reconoce que 83 por ciento de las políticas educativas y los planes de estudio estudiados abordaron el medio ambiente al menos una vez,”pero está claro que es necesario hacer más para preparar a los alumnos con los conocimientos, las habilidades, los valores y las actitudes que se requiere” para darle un futuro al planeta.

Entre los principales hallazgos destaca que si bien el 92 por ciento de los planes de estudios incluían al menos una referencia a temas ambientales, la “profundidad de la inclusión fue muy baja en promedio. Se hizo mucho más hincapié en el ‘medio ambiente’ que en el ‘cambio climático’ o la ‘biodiversidad’”.

El informe señala que hay un enfoque continuo en el aprendizaje sobre el clima y otros problemas ambientales, en lugar de desarrollar también las competencias socioemocionales y de acción centrales para la acción ambiental y climática.

Además, se identificaron “numerosas barreras logísticas, sociales y políticas para la inclusión de contenido ambiental en la educación, lo que sugiere la importancia del aprendizaje permanente y cómo la paz y la sostenibilidad ambiental deben avanzar juntas”. A ello se suma la falta de contenidos relacionados con el medio ambiente en los programas deformación de profesores.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/05/27/sociedad/mexico-no-contempla-temas-ambientales-reporta-la-unesco/

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Ocupa México tercer lugar a escala global en trata de personas

América del Norte/México/28-05-2021/Autor: Emir Olivares Alonso/Fuente: www.jornada.com.mx

Ciudad de México. México es uno de los países con más casos de trata de personas con fines de explotación sexual y mendicidad de menores. Ocupa el tercer lugar a escala global en ese delito, sólo después de Tailandia y Camboya, aseveró Angie de Luna, coordinadora para América Latina de la organización internacional A21.

Indicó que en nuestro país alrededor de 300 mil niñas, niños y adolescentes son víctimas de trabajos forzosos o pornografía infantil, de ellos, 80 mil se ubican en la Ciudad de México.

La agrupación –que realiza trabajo de prevención contra esa actividad ilícita la tercera en ganancias mundiales superada por el narcotráfico y el tráfico de armas— inició trabajos este lunes en América Latina, con oficina base en México.

En el marco del acto de presentación, De Luna denunció: “México es el tercer país en la trata de personas. En pornografía infantil y mendicidad forzada. Ésta última está tomando más de 70 por ciento de la trata de personas en el país, se está obligando a los niños a trabajar o pedir dinero (en las calles). Todo eso tiene un padrote, una organización detrás moviendo los hilos”.

La encargada para a región de A21 aseveró que el objetivo es establecer asociaciones de colaboración con gobiernos y organizaciones sin fines de lucro para apoyarlas con programas educativos y de prevención contra este delito.

La pandemia de Covid-19, enfatizó, acrecentó las tácticas de los enganchadores para reclutar a víctimas de este delito. Los registros con los que cuenta su organización arrojan que en más de un año de crisis sanitaria se reportaron a través de una línea nacional de denuncia mil 600 casos de presunta trata en el país, vía mecanismos tecnológicos, como páginas de Internet, mensajería en teléfonos o videojuegos.

Y es que estos últimos, alertó, al ser ahora interactivos, permiten un nivel de interacción de los tratantes con potenciales víctimas, niños, niñas y adolescentes.

A21 se asoció con el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia, que cuenta con la línea de denuncia llamada hotline (8005533000) donde se invita a la ciudadanía a reportar por llamada o Whatsapp posibles casos de este delito.

Además, ayer se lanzó en la región la campaña exterior llamada “¿Puedes Verme?” con mensajes y cortometrajes dedicados a educar a las comunidades locales sobre las formas más comunes para detectar este delito a tiempo, denunciarlo y prevenir nuevos casos.

Fuente e Imagen: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/05/24/politica/ocupa-mexico-tercer-lugar-a-escala-global-en-trata-de-personas-ong/

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República Dominicana: Plataformas de crecimiento personal crean alianza para promover contenidos educativos

América Central/República Dominicana/11-12-2020/Autor(a) y Fuente: acento.com.do

La alianza busca poder crear y llevar contenidos de valor a la sociedad dominicana a través de programas educativos.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Las plataformas de crecimiento personal May Events y Alas, Formanción y Apoyo anunciaron su alianza para promover e impartir talleres con miras al fortalecimiento personal y profesional de las personas.

Asimismo poder crear y llevar contenidos de valor a la sociedad dominicana a través de programas educativos.

May Events es una marca dirigida por la empresaria María Victoria Aybar, mientras que Alas, Formación & Apoyo pertenece a  Claudia Simó, hermana de Ana Simó.

Aybar manifestó que desde sus inicios en la producción de eventos de superación personal, ha palpado la necesidad de muchos jóvenes y emprendedores seguir formándose en distintas áreas.

Destacó que ya ha tenido una robusta experiencia trabajando junto a Claudia Simó, por lo que augura desde ya éxitos en esta nueva unión.

María Victoria Aybar es licenciada en Comunicación Social mención Periodismo, productora de eventos, maestra de ceremonias, locutora, relacionista pública, y CEO de la plataforma de eventos y de crecimiento personal May Events RD.

Certificada como coach (PNL) Programación Neuro Lingüística, producciones de eventos virtuales, presenciales y Marketing Digital. Cuenta con más de 15 años de experiencia en el área de comunicación y relaciones públicas, a nivel nacional e internacional.

Mientras que, Claudia Simó es ACC coach certificada bajo las enseñanzas Hagakure y certificada por la International Coaching Federation (ICF).

Es coach de familia certificada por la Family Coaching Academy, bajo los lineamientos de la International Association of Coaching (IAC) y la Asociación Española de Coaching para Familia y Educación. Escritora entrenada bajo el liderazgo de Reid Tracy.

Coach de vida, familiar y transformacional, articulista, educadora, conferencista y facilitadora a nivel nacional e internacional, con 20 años de experiencia trabajando con padres, niños, jóvenes y familias

Informaron que a partir del año próximo a través de sus redes sociales @mayeventsrd, @claudiasimov y @alasormacionyapoyo irán anunciando todos los trabajos que estarán realizando en conjunto

Fuente: https://acento.com.do/sociales/__trashed-5-8890922.html

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Ntezimana Fidés: ‘Mi viaje como refugiada me ayudó a encontrar mi propósito en la vida’

Ntezimana Fidés, de Burundi, trabaja para Médicos Sin Fronteras (MSF) en el campo de refugiados de Nduta, al noroeste de Tanzania, donde brinda apoyo a las mujeres embarazadas que viven con VIH y que a menudo se enfrentan al estigma, incluso de sus propios maridos. En este testimonio, describe cómo ha cambiado su trabajo a partir del nuevo coronavirus y la alegría que le provoca poder ayudar a su comunidad.

«Fue un día como cualquier otro. Preparé el desayuno para mi familia: pan fresco con té para mi padre y plátano frito para mi madre. Recibí una llamada de mi novio y su voz temblaba.

Dijo que tenía que salir de Burundi inmediatamente y que por ahora no debía contactarlo.

Ese día no fui a la escuela. Estaba en mi último año de educación secundaria, con una especialización en enseñanza. Planeábamos casarnos una vez que me graduara. Este repentino cambio de acontecimientos hizo añicos mis sueños. Pasó un año y completé mis estudios.

Un día, recibí un mensaje en Facebook de mi novio diciendo que quería reunirse conmigo. Me pidió que estuviera lista a la mañana siguiente. Antes del amanecer, tomé una bolsa y la llené con mis tres piezas de ropa favoritas, una barra de jabón y un cepillo de dientes.

Un amigo suyo se ofreció a llevarme a la frontera de Tanzania en su vieja y oxidada moto. Treinta minutos después, pude pasar a Tanzania y así comenzó mi viaje como refugiada… Llegué al campo de Nduta, donde vivía mi novio.

Todo era diferente de donde yo venía: la tierra seca se convertía en un polvo arenoso y rojizo; las personas se refugiaban bajo tiendas de plástico blancas y azules; filas enormes de personas esperaban para recibir comida. A pesar de todo, estaba encantada de estar con él de nuevo.

A partir de entonces, todo sucedió rápidamente: desde casarme, empezar a trabajar para MSF, hasta finalmente dar a luz a un hijo sano. Ahora estoy en mi cuarto año como educadora de salud comunitaria con MSF.

Es una ocupación desafiante y exigente, pero también muy gratificante. Mi tiempo se reparte entre el apoyo a pacientes con enfermedades crónicas y el apoyo a mujeres embarazadas que han dado positivo en las pruebas de VIH, como parte del proyecto de MSF para prevenir la transmisión materno-infantil de esta enfermedad.

En el transcurso de mi trabajo, he observado que las mujeres suelen tener mejor disposición para someterse a las pruebas de VIH que los hombres, quizá por su deseo de proteger a sus hijos que están a punto de nacer.

Un día recibí a una mujer embarazada que acababa de dar positivo en la prueba del VIH. Estaba destrozada y confundida. Le aconsejé que empezara a tomar medicamentos.

Me dijo: – «No puedo empezar a tomar la medicación; mi marido se divorciará de mí si sabe que soy seropositiva».

Sucede a menudo que los hombres se divorcian de sus esposas si el resultado de la prueba del VIH es positivo.

Así que le dije: – «Lo principal es que empieces a tomar la dosis; ya veremos el resto más adelante». Aceptó inscribirse en el programa y empezar a tomar la medicación.

Pero aún así dudó. – «Si mi marido ve los medicamentos, me matará» Sus ojos preocupados y llenos de lágrimas derritieron mi corazón.

Le tomé la mano y le dije con mi voz más calmada: – ‘Yo te daré todo el apoyo que necesites. Te pediré que prepares a tu marido para que venga a hacerse una prueba sin mencionar que ya conoces tu estado’. Era una situación delicada, pero yo estaba convencida de que podríamos evitar el peor resultado posible.

En el campo para refugiados de Nduta, Tanzania, MSF lleva a cabo un programa de tratamiento para la prevención de la transmisión de madre a hijo desde 2017.

Afortunadamente, vivíamos en el mismo barrio. A las 8 pm cada noche, ella venía a mi casa para tomar su dosis.

Un día no pudo venir, así que busqué una razón para ir a su casa. Fuimos detrás de la vivienda para que pudiera tomar la dosis en secreto. Siguió así durante casi dos semanas. El día de la prueba de su marido finalmente llegó. Planeé estar presente para ayudar a mediar la situación.

Preparé al oficial clínico: – «Por favor, recuerde que la esposa dio positivo y ha comenzado a tomar los medicamentos. Tenemos que convencer a su marido de aceptar los resultados de su esposa y los de él mismo».

Es mi deber construir la confianza de nuestros y nuestras pacientes y apoyarles emocionalmente.

Cuando llegaron los resultados de la prueba, se enteraron de que el marido había dado negativo, mientras que la esposa había sido positivo.

El plan tuvo éxito y ambos aceptaron sus resultados. Eligieron superar la situación juntos.

En la sesión de asesoramiento posterior a la prueba, les hablé de medidas de salud seguras para protegerse mutuamente: deben usar condón todo el tiempo y les di algunos para que se los llevaran a casa. Les dije: «Es posible vivir una vida sana y feliz, independientemente de este desafío. La esposa debe proteger al esposo y el marido debe proteger a su esposa».

El marido prometió proporcionarle el apoyo que necesitaba. Hasta la fecha, la mujer sigue tomando sus medicamentos. Ni su marido ni su bebé, ahora de dos años, han dado positivo en la prueba de VIH. Su salud está progresando bien y todos viven felices.

Cuando les veo sonriendo en mi camino al trabajo cada mañana, me llena de felicidad. Durante la pandemia, hicimos algunos cambios en la clínica.

Cuando las madres visitan el hospital para recoger su medicación, les proporcionamos mascarillas en la entrada y revisamos su temperatura antes de entrar en el área de triaje.

Les doy consejos sobre cómo usar correctamente una mascarilla, cómo mantener una distancia física de un metro con otras personas, y no estrechar la mano al saludar a alguien más.

Las mujeres con VIH que están embarazadas corren un alto riesgo de contagiarse del nuevo coronavirus debido a su condición preexistente. Cuando acuden conmigo, las animo a seguir tomando sus dosis como les indicó el doctor.

Normalmente, cuando una madre viene a una consulta, sostengo a su bebé mientras está de pie en la balanza para ser pesado. Pero durante la pandemia, por las medidas de seguridad, no puedo hacerlo.

Recuerdo cuando una madre me pidió que cargara a su bebé y me negué.

Ella se sintió muy mal, como si estuviera siendo tratada de manera diferente debido a su condición. Pero entonces le recordé los cambios en el estilo de vida que han llegado con el COVID-19, y repetí los mensajes sobre la importancia de protegernos mutuamente.

Le dije: – «Puede que me haya contagiado de coronavirus sin que yo lo sepa. Podría contagiar a otras personas, como tú, tu bebé y las personas en casa». Al final ella entendió que no era yo quien inventaba las cosas, sino que la vida ha cambiado.

«Me siento orgullosa y privilegiada de ser un instrumento para mi comunidad y de poder tener un impacto positivo en la vida de las personas. Mi viaje como refugiada me ha ayudado a encontrar mi propósito en la vida».

Una partera atiende a una mujer embarazada que vive con VIH en la clínica donde MSF lleva a cabo un programa de tratamiento para la prevención de la transmisión de madre a hijo. A la derecha, Fidès interioriza las indicaciones para brindar apoyo y asesoramiento a la paciente después de la consulta.

 

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Las escuelas de tiempo completo, la lucha que viene

Trece programas educativos ya no recibirán financiamiento gubernamental en 2021; esto, de acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2021 (PPEF21) que, en días pasados, el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, entregó al Congreso de la Unión. Entre los programas que podrían desaparecer destaca el de las Escuelas de Tiempo Completo (PETC) mismo que, como sabemos, comenzó a operar en escuelas de educación básica en 2007. ¿Su objetivo? A pesar de que con el paso del tiempo se ha modificado, no dista de lo que la Secretaría de Educación Pública (SEP), en 2016, apuntaba: fortalecer la calidad de los aprendizajes a través de esta modalidad educativa, optimizando el uso efectivo del tiempo escolar con la idea de reforzar las competencias relacionadas con la Lectura y Escritura, Matemáticas, Artes y Cultura, Recreación y Desarrollo Físico, así como los procesos de Inclusión y Convivencia escolar (SEP, 2016); hecho que implicó extender la jornada escolar de las instituciones educativas participantes, con el propósito de ampliar las oportunidades de los estudiantes porque, con ello, a decir de la SEP, se mejorarían los resultados obtenidos en el Sistema Educativo Mexicano (SEM).

Como parece obvio, la noticia no cayó muy bien que digamos en ciertos sectores sociales y educativos que, ven en este programa, muchas bondades puesto que, además de que se amplía el tiempo para el abordaje de contenidos curriculares en los rubros ya señalados, ofrece alimentos a los estudiantes mediante un comité integrado por padres y madres de familia mismos que, presuntamente, son supervisados por un coordinador de servicio alimentario que en cada escuela se ofrece.

Ahora bien, importante es mencionar que, en sus inicios, este programa estaba dirigido a escuelas que recibían a alumnos cuyas condiciones socioeconómicas eran adversas o desfavorables; sin embargo, con el paso del tiempo, las reglas de operación del PETC se modificaron sustancialmente, permitiendo que aquellas instituciones que decidieran participar, lo hicieran, ya sea porque ya se encontraban dentro del programa, porque presentaban bajos resultados educativos, o bien porque dichas escuelas, se ubicaban en contextos indígenas o migrantes.

¿Qué evidencia existe sobre la pertinencia de este programa en cuanto a los aprendizajes que pudieron haber obtenidos los estudiantes durante su implementación? Sugiero revisar los textos de: Diego Armando Luna Bazaldúa y Pablo Gerardo Vélazquez Villa “Evaluación del impacto del Programa de Escuelas de Tiempo Completo en medidas de logro académico de centros escolares en México”; de Marcela Georgina Gómez Sermeño y Lorena Alemán de la Garza “Estudio de caso: programa escuelas de tiempo completo (PETC)”; de Rafael de Hoyos “Las escuelas de tiempo completo y la equidad educativa”. En éstos se advierten, ciertos datos que fueron obtenidos a partir del tratamiento de la información recabada de los resultados de la aplicación de la prueba ENLACE (Evaluación Nacional de Logros Académicos en Centros Escolares) o PLANEA (Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes) a estudiantes de educación básica y en los que se observa que, en muchos casos, los resultados que obtuvieron los alumnos, mejoraron en algunos rubros.

En este mismo sentido, y sobre el tiempo escolar en esta modalidad educativa, que es un tema que también ha sido de interés por parte de investigadores y académicos, sugiero leer un texto que me parece de lo más interesante, el de Abel Pérez Ruiz, Rosalba Ferrer Meza y Enrique García Díaz “Tiempo escolar y subjetividad: significaciones sobre la práctica docente en escuelas de tiempo completo”; en éste, se ofrecen algunas visiones de profesores de educación básica sobre el hecho de trabajar en el PETC, así como también, las significaciones que los autores rescataron sobre ello. Insisto, es un texto que me parece interesante, dada inquietud por conocer qué piensan y cómo significan su quehacer, los profesores que laboran en este programa.

¿Qué evidencia tiene el gobierno federal para que se deje de financiar el PETC? Ninguna. ¿Por qué dejar de financiarlo? La respuesta seguramente se encontrará en los pasillos de Palacio Nacional o, en las oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Por mi parte debo reconocer que, si bien es cierto que en ciertas escuelas de educación básica el programa opera con algunas dificultades, también es cierto que en un buen número de instituciones educativas se desarrolla sin mayores problemas. Tal vez, uno de los inconvenientes que se hizo latente desde que se implementó el PETC en nuestro país, estuvo relacionado con la inadecuada capacitación y orientación que recibieron los colectivos docentes para su puesta en marcha; esto, aunado a la organización que en cada centro educativo se daba al inicio del ciclo escolar con el propósito de que, tanto las actividades relacionadas con el currículo, como aquellas que les significaban el trabajar con talleres y/o las actividades deportivas, no propiciaba una completa articulación o la “transversalidad” requerida para su adecuado funcionamiento.

En cualesquiera de los casos, si hay evidencia que demuestra que el PETC favorece la adquisición de aprendizajes de los estudiantes, además de lo que les puede significar la nutrición a estos alumnos, considero que debería continuar dicho programa; de hecho, mayores recursos no le vendrían nada mal, sobre todo si pensamos que, para que éste se desarrolle favorablemente, tendría que considerar esquemas de capacitación y actualización que les permitan a los colectivos docentes, tener a la mano un esquema integral que favorezca, no la saturación de actividades y tiempo escolares, más bien, que contemple poner en marcha estrategias didácticas de manera colegiada, ya sea a través de un aprendizaje basado en proyectos, de problemas, de colaboración o de cooperación; en fin, insisto, la capacitación resultaría fundamental para propiciar estos espacios de construcción de propuestas colaborativas sobre el quehacer docente en esas escuelas.

Finalmente deseo señalar que, ante la posible desaparición del PETC, han surgido voces en el magisterio que, como decía al inicio, han visto con buenos ojos su implementación, caso concreto, el Movimiento Magisterial de Tamaulipas, integrado por docentes de esa entidad federativa y quien, a través de su vocera, la profesora Reyna Campuzano, ha dado a conocer que ya iniciaron con la recolección de firmas y datos de las escuelas que operan bajo esta modalidad educativa, para hacérselas llegar a los Diputados (Noticiero de Victoria, 15/09/2020), los cuales, como parece obvio, tienen en estos momentos la palabra y, sobre todo, la decisión de hacer que su discurso cobre sentido en los hechos al no desaparecer un programa sin que tengan elementos para ello.

Al tiempo.


Referencias:

Fuente: https://profelandia.com/las-escuelas-de-tiempo-completo-la-lucha-que-viene/

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COVID-19: ¿qué ha hecho América Latina para evitar más feminicidios?

En Alemania, España o América Latina, la pandemia de la violencia de género y su extremo, los feminicidios, ya precedían a la del COVID-19. ¿Cómo se ha enfrentado hasta ahora esta «otra pandemia»?

Cada día, en Alemania, una mujer sufre un intento de asesinato por parte de su pareja o expareja. Cada tres días, lamentablemente, más de un agresor lo consigue. El problema se conoce desde mucho antes de esta pandemia de coronavirus. Pero «no se está haciendo lo suficiente» para proteger la vida de estas mujeres, afirmaba un reporte de la cadena pública MDR en junio pasado.

¿Qué debería hacerse, además de reforzar líneas de ayuda y servicios de asesoría y refugio que ya existen, aunque insuficientes? En Alemania, como en la mayoría de los países europeos, falta prevención sistemática y efectiva a nivel nacional, alertan expertas como la socióloga Monika Schröttle, coordinadora del European Observatory on Femicide (EOF).

Según el EOF, la violencia contra las mujeres ha aumentado en todo el mundo en tiempos de confinamiento. Hay países donde los casos han llegado a triplicarse. En Alemania, algunos políticos locales corrieron a alistar plazas de refugio temporal adicionales, por ejemplo, en hoteles vacíos.

Pandemia antes de la pandemia

Ya desde antes de la pandemia, esta potencia europea apenas disponía de datos sobre feminicidios que no fuesen cometidos por parejas o exparejas, así como de asesinatos de mujeres trans o trabajadoras sexuales. Falta, por tanto, información. Falta una red y mecanismos de prevención del delito, para identificar y dar seguimiento a casos de alto riesgo. Y faltan proyectos vecinales, o en instituciones educativas, enumeran Schröttle y otras estudiosas y activistas a la prensa local.

Ya desde antes de la pandemia, Alemania apenas disponía de datos sobre feminicidios que no fuesen cometidos por parejas o exparejas.Ya desde antes de la pandemia, Alemania apenas disponía de datos sobre feminicidios que no fuesen cometidos por parejas o exparejas.

En España, el observatorio y portal de información y periodismo de datos con perspectiva de género feminicidios.net ha registrado ya 51 «feminicidios y otros asesinatos de mujeres» este 2020. De ellos, 42 en el primer semestre. En 2019, los casos ascendieron en total a 99. El observatorio incluye «feminicidios íntimos», «familiares», «infantiles», «por prostitución», «por robo» y «por violencia comunitaria», además de casos «sin datos suficientes».

Pero, «al menos en España, un problema precisamente son los datos de personas fallecidas durante esta pandemia. Y en el cribado de esos datos tenemos que incluir los que corresponden a feminicidios. El gobierno no está siendo todo lo claro que debería. Precisamente uno de los problemas importantes es cómo se cuentan las muertes ocurridas durante estos meses. Eso está siendo objeto de polémica», comenta a DW Chaime Marcuello, uno de los coordinadores del EOF en el país.

Al otro lado del Atlántico, entretanto, «aún no tenemos datos sistematizados sobre el impacto de la pandemia y las medidas de confinamiento en los femicidios o feminicidios, que nos permitan llegar a conclusiones sobre tendencias o hacer comparaciones regionales», explica a DW Yeliz Osman, de la oficina regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe.

«Lo que sí sabemos es que las cifras ya eran de niveles pandémicos antes de la crisis porque el problema de la violencia contra las mujeres no es debido a COVID-19, sino por la desigualdad y discriminación de género, así como las masculinidades nocivas aún vigentes en nuestras sociedades», insiste la experta.

Los últimos datos que registra el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL se remontan a 2018 o, incluso, 2017.Los últimos datos que registra el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL se remontan a 2018 o, incluso, 2017.
México: recortes, pese a más feminicidios

En el caso concreto de México, sin embargo, sí hay datos que apuntan a un incremento en los feminicidios, confirman Osman y sus colegas de ONU Mujeres México, apoyados en datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública. 1.932 mujeres han sido asesinadas entre enero y junio de 2020 -más de 10 cada día, o una cada menos de 2 horas y media-, si se suman presuntas víctimas de homicidios dolosos y feminicidios. Y esto representa un aumento de casi un 5% respecto a las 1.842 víctimas de ese mismo período en 2019.

En este marco, el número específico de presuntas víctimas de feminicidio aumentó en un 9.2%: pasó de 448 de enero a junio de 2019, a 489 en igual período de 2020, confirma ONU Mujeres, de acuerdo con los datos oficiales mexicanos. Vale aclarar que, en México, la tipificación del delito de feminicidio incluye «privar de la vida a una mujer, por razones de género», independientemente de la relación de la víctima con su agresor.

No obstante, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha minimizado estas cifras. «Las mujeres mexicanas nunca han estado tan protegidas como ahora», ha dicho AMLO a periodistas, mientras el Instituto Nacional de las Mujeres enfrenta un recorte del 75% de su presupuesto y se habla de retirar la financiación a los refugios de mujeres gestionados por ONG, como parte del programa de austeridad del Gobierno frente a la pandemia.

Confinadas con su agresor

Obviamente, la pandemia ha generado «riesgos adicionales para mujeres víctimas-sobrevivientes de violencia de género», reconoce la experta de ONU Mujeres. Servicios esenciales de justicia, salud y servicios sociales han sido interrumpidos. Y el hecho de que las autoridades se concentren en hacer frente a la crisis y hacer cumplir medidas de distanciamiento social, «puede generar mayor impunidad para los perpetradores y, al mismo tiempo, puede resultar en un aumento en la severidad y en la frecuencia de la violencia contra las mujeres», advierte.

Esta es, justamente, una de las conclusiones a las que ha llegado «La pandemia invisible», una investigación colaborativa y trasnacional, en 21 países de habla hispana y Brasil, con apoyo de medios de Nicaragua (La Lupa), México (Expediente Político), EE. UU. (Te lo cuento News), Guatemala (La Cuerda), Venezuela (La Tribuna de Todos) y El Salvador (La Brújula): quedarse en casa no solo aumentó el riesgo de sufrir violencia, sino que se expresó en «un incremento de los niveles de crueldad y letalidad por parte del agresor contra las mujeres».

En Perú, durante los dos primeros meses de cuarentena nacional, decretada el16 de marzo, se registraron 12 feminicidios y 26 tentativas de feminicidio, según la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, durante los tres meses y medio que duró la cuarentena, hasta el 30 de junio, 915 mujeres desaparecieron. Un dato significativo si se toma en cuenta que Perú registró 166 feminicidios en 2019, y una décima parte de ellos fueron primero catalogados como desapariciones.

En Argentina, 92 mujeres fueron asesinadas en cuatro meses de confinamiento desde el 20 de marzo, reporta el observatorio La Casa del Encuentro. En Paraguay, en lo que va de año, el Observatorio del Ministerio de la Mujer ha registrado 16 feminicidios, aunque la Fiscalía contabiliza, hasta la segunda semana de julio, 18 causas de feminicidios y un total de 21 víctimas.

Bolivia cerró el primer semestre del año con 59 feminicidios, luego de que las mujeres permanecieran al menos tres de esos meses en sus hogares por la cuarentena. La cifra fue menor que la registrada en similar período de 2019, cuando estos asesinatos de mujeres llegaron a 65, un tope que ya se ha alcanzado, sin embargo, en este mes de julio, según registros de la Fiscalía.

Encerradas con el agresor: violencia de género en Bolivia

Una parte importante de estos feminicidios, en las condiciones de aislamiento, ha ocurrido a manos de familiares, parejas o personas cercanas, convivientes con las mujeres. «Se ha continuado verificando que los hogares son o pueden ser un lugar inseguro» para ellas; que son necesarias políticas específicas para afrontar, como problema público, la violencia contra las mujeres, los niños y las niñas en los hogares, comenta a DW la académica y activista feminista Ailynn Torres Santana, radicada entre La Habana y Quito.

«Otra pandemia»

En esta situación, no siempre han aumentado las denuncias, porque también las mujeres están en peores condiciones para hacerlas, para salir de sus casas, aclara. Lo que sí tiende a haber en todos los países es «un aumento en las llamadas de auxilio, o en las consultas a las líneas institucionales dedicadas a este asunto», precisa Torres Santana.

Esta psicóloga, comunicadora e investigadora social llama a prestar atención, además, a indicadores de aumento de la violencia contra mujeres en el espacio público: especialmente contra trabajadoras informales (sector donde ellas son mayoría en América Latina) y contra trabajadoras de los llamados «servicios esenciales».

«En una cuarentena que se supuso un beneficio general, muchas mujeres se encontraron solas, o con niños y niñas, encerradas con su agresor», resume «Violentadas en cuarentena». Esta otra investigación colaborativa de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes y la comunidad global de mujeres en medios de comunicación Chicas Poderosas da cuenta también de las acciones estatales para enfrentar la violencia contra las mujeres por razones de género durante la cuarentena por COVID-19, en 19 países de América Latina.

¿Qué hacer?

«En la región, hemos visto algunas buenas prácticas o prácticas promisorias. Por ejemplo, en Argentina y Uruguay se están prorrogando automáticamente las medidas cautelares para víctimas de violencia de género que vencieron o que vencerán dentro del periodo de la cuarentena», ilustra la experta de ONU Mujeres.

Los distintos países reaccionaron «en el marco de sus legislaciones», y no todas contemplan la violencia contra la mujer o el concepto de género, subraya «Violentadas en cuarentena». Entre los que aún no cuentan con legislación específica ni línea telefónica nacional de ayuda para estos temas, destaca Cuba.

Sin embargo, la isla acaba de anunciar un paso en el tratamiento gubernamental más sistemático al tema: la aprobación de una guía para implementar una línea de atención telefónica específica para casos de violencia de género, señala Torres Santana. Según la corresponsalía de IPS en Cuba, la isla ha registrado al menos siete feminicidios en 2020, cinco desde el inicio de las medidas de aislamiento.

En algunos países, se han generado alianzas con hoteles para brindar espacios gratuitos a mujeres víctimas-sobrevivientes y sus hijas e hijos, cuando no hay acceso a refugios o casas de acogida. «En Chile, Argentina, Colombia entre otros, se han puesto en marcha canales alternativos para realizar denuncias o reportes de violencia por ejemplo a través de WhatsApp, o en farmacias o supermercados. Y en múltiples países se han implementado campañas para generar conciencia y difundir información y números telefónicos sobre los servicios de atención», destaca Yeliz Osman, desde ONU Mujeres.

Sin embargo, para evitar el aumento de feminicidios y otras formas de violencia contra las mujeres se requieren estrategias integrales de mediano y largo plazo enfocadas en la prevención y acompañadas por una inversión adecuada, advierten expertas de todas las latitudes.

De ahí que ONU Mujeres insista en el llamado a todos los actores a priorizar la prevención, atención y sanción de la violencia contra las mujeres y niñas. ¿Cómo? Desde Panamá, Osman enumera estrategias a DW:

Garantizar el acceso a servicios esenciales de atención (de justicia, salud, psicosociales y asesoría legal). Trabajar estrechamente con organizaciones de la sociedad civil y redes de mujeres defensoras de derechos humanos, y fortalecer sus capacidades y recursos. Generar tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres, asegurando que los servicios policiales y judiciales prioricen su atención y sanción. Involucrar a la comunidad. Aumentar la inversión en la prevención a través de programas de educación, campañas públicas, programas para empoderar a las mujeres y niñas y programas que buscan transformar las masculinidades nocivas o las normas sociales que fomentan o toleran la violencia contra las mujeres y niñas.

Fuente: https://www.elmostrador.cl/braga/2020/07/30/covid-19-que-ha-hecho-america-latina-para-evitar-mas-feminicidios/

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