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La Reforma Educativa no está muerta: La guerra llegó a las aulas

Por: Oswualdo Antonio González

Los autores de la Columna Cortocircuitos lograron evidenciar una tendencia en los análisis “críticos” de la Reforma educativa, una “crítica”, denunciaron, que fortaleció polos de percepción pública, sobre todo en las filas de la disidencia magisterial, que pueden sintetizarse en las siguientes:

  • La Reforma no es educativa, es laboral.
  • La evaluación que plantea es punitiva y no formativa.
  • La Reforma está mal hecha.

Como consecuencia de estos consensos de la crítica institucionalizada (diagnóstico), agrupadas alrededor de la CNTE (mayoritariamente), se ha concluido que:

  • la Reforma está muerta, según Hugo Aboites, por desangramiento y,
  • la evaluación punitiva de maestros fue derrotada en los hechos.

Una muerte anunciada, pero el muerto sigue caminando

Algo no cuadra en el diagnóstico y mucho menos en el desenlace planteado por Hugo Aboites.

Respecto del diagnóstico, en este momento se puede afirmar que la Reforma educativa del Pacto por México implicó una Reforma constitucional que modificó el andamiaje y sentido de la educación pública en varios aspectos, tales como: los laborales, las políticas de financiamiento e inversión, los administrativos, de vinculación con otros actores, los curriculares, los pedagógicos, en la formación y actualización de maestros, en el ingreso, en la promoción y en la permanencia, por mencionar los más visibles. De todos los aspectos que implicó la Reforma, la CNTE  se focalizó en los aspectos laborales y en el mecanismo planteado para la permanencia de maestros en servicio. En algún momento se planteó una línea de acción para modificar en el legislativo la Reforma educativa, pero está no prosperó por la errática postura en el cabildeo de la misma.

Si la CNTE y sus voceros, anuncian que la Reforma está muerta, habría que preguntarles en que escuelas. Ya que por lo menos, en Veracruz, a pesar de la presencia del MMPV-CNTE la Reforma educativa avanza en todos sus procesos, ninguno se ha detenido. Todos los recursos de la disidencia institucionalizada en Veracruz, se focalizan en  lograr e impulsar la candidatura por MORENA de su naciente líder vitalicio.

Lo que sucede en Veracruz con la Reforma educativa, pasa en la mayoría de los estados, donde los procesos de la Reforma siguen su curso. Casos especiales son los estados donde la CNTE tiene fuerte presencia, donde las agendas locales se mezclan con la lucha contra la Reforma, pero donde diversos procesos, no vinculados a la permanencia de maestros en servicio siguen su curso.

Como propaganda, como estrategia para inyectar ánimos a los contingentes de maestros disidentes, suena el anuncio de Hugo Aboites, lamentablemente las realidades no se corresponden con esas afirmaciones. La Reforma camina, el muerto sigue avanzando.

Como para mostrar vida, el muerto, da muestras de fortaleza y lanza la siguiente convocatoria nacional:

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Si ya ganamos para qué luchar: modelación de la inmovilidad  

Coincido con los planteamientos de la Columna Cortocircuitos respecto de las consecuencias del triunfalismo y de los anuncios como el de Hugo Aboites:

  • crean la ilusión de que ya se ha ganado, por tanto se relaja la lucha,
  • se desmoviliza a los contingentes que están en fase de consolidación y,
  • y se provocan choques en la vida cotidiana en las escuelas.

La CNTE y la inserción en la pugna electoral

Congruente con lo planteado por Hugo Aboites, la agenda de la Educación alternativa de la CNTE es desplazada por la urgencia de insertarse en la arena electoral, toda vez que la Reforma educativa ya murió, ya no existe. Así los recursos y la estrategia de movilización-negociación se ubican ahora en la arena del Congreso Nacional Político.

Sin resistencias, la Reforma educativa va por la conquista de las escuelas 

El Pacto por México fue el primer choque visible de esta guerra, donde la llamada izquierda fue derrotada por los intereses neoliberales que ya habían invadido a todos los partidos políticos. El Pacto logró la  reforma de la constitución. La resistencia magisterial, escogió como batallas la permanencia de los maestros en servicio. A pesar de la fuerza mostrada, la ley no se modificó y todo sigue su curso en este campo.

La resistencia magisterial decidió replegarse y el gobierno y su Reforma avanza con los procesos establecidos. Ahora la batalla se llevará a cada escuela, donde cotidiamente conviven maestros disidentes, maestros que han decidido cumplir con lo que se les instruye y otros más que aprovechan los cambios como “nichos de oportunidad”. Todos en un solo espacio llamado escuela. El frente de lucha, que se caracterizó por movilizaciones en calle se ha pulverizado en más de 200 mil distintos campos de batalla (escuelas), distribuidos en todo el territorio nacional.

Al retirarse la CNTE del campo de batalla, argumentando que ya había derrotado a la Reforma educativa del gobierno, deja sin plan de acción, sin estrategia, sin táctica, sin armas, sin estructura a miles de maestros, el desenlace de este enfrentamiento en el campo pedagógico, curricular y didáctico parece predecible.

La Reforma educativa no está muerta: la guerra llegó a las aulas y no hay disidencia organizada que le haga frente. La esperanza, el surgimiento y reorganización de nuevas resistencias. 

Nuestra solidaridad y acompañamiento a los compañeros de Michoacán.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/la-reforma-educativa-no-esta-muerta-la-guerra-llego-a-las-aulas/

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La reforma inevitable, según la SEP

Por Carlos Ornelas

Otto Granados Roldán publicó este viernes 19 en El País un artículo acerca de la Reforma Educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto. El secretario de Educación Pública puso el título de su pieza entre interrogaciones: “¿Revertir la Reforma Educativa mexicana?”. Su respuesta es obvia:no, no debe revertirse: “sería un abuso inmoral y grosero en contra de los niños de México”. Su argumento es elaborado y, por supuesto, polémico.

La pieza es una defensa de lo que ha realizado el gobierno. Se entiende que el secretario Granados Roldán arguya en favor de una política de la que es uno de sus artífices. Sin embargo, cuando asegura “que de varios modos era una reforma inevitable”, parece que le resta méritos al gobierno del que forma parte. Si Peña Nieto y los jefes del PRD y el PAN no se hubieran puesto de acuerdo, la reforma jamás hubiera visto la luz; se hubiese evitado. El Pacto por México fue —y es— la marca, digamos positiva, de este sexenio. Y la Reforma Educativa, con todo y que tenga limitaciones y eclecticismo, disfruta, como los señala OGR en su escrito, de alta aprobación ciudadana, aunque sea rebatida en la plaza pública. Más ahora en tiempos electorales.

El secretario Granados Roldán arma su razonamiento en cinco palancas, que denomina fortalezas, dos políticas y tres institucionales. Todas con el fin de abonar a la calidad y equidad de la educación de la niñez mexicana.

El secretario justifica los pivotes políticos con base en un diagnóstico de lo hecho —y no hecho— por los gobiernos anteriores. Utiliza sustantivos de peso: simulación, inercia, frustración, clientelismo, arreglos corporativos. La crítica abarca a gobiernos del PRI, pero más a los del PAN, y aunque reconoce que hubo intentos de reforma, sus impulsores no tuvieron la voluntad política para impulsarlos.

El primer eje político que enarbola OGR evoca al concepto weberiano de legitimidad. Destaca como el problema de la mala educación y la necesidad de remontarla, entró en la “agenda” política y los firmantes del Pacto la retomaron. El foco: Reconquistar para el Estado el control de la educación que había perdido ante los embates corporativos.

El secretario coloca al final el otro puntal político: Un nuevo tenor en el gobierno de la educación con base en el reciente andamiaje constitucional. No lo expresa, pero dicha plataforma no sólo le restó poder a los dirigentes del sindicato y “casi” eliminó la práctica de heredar y vender las plazas docentes, sino que para lograrlo recentralizó —con sobrada razón— el pago de la nómina y el gobierno de la educación básica. Con la concentración del poder, los gobernadores perdieron autoridad —que rara vez ejercían— y, aunque el exsecretario Aurelio Nuño haya hecho lo posible por mantenerlos en el carril, continúan alienados.

Los tres ejes institucionales apuntan logros que se verán en el futuro, pero cuyas semillas ya están sembradas. Su expectativa es que con los cambios haya una mayor calidad y equidad en la educación, escuelas óptimas, más docentes sobresalientes, nuevos programas y libros de texto modernos. El propósito: lograr mejores ambientes de aprendizaje y que las comunidades de cada escuela se apoderen de su destino. El cimiento: el servicio profesional docente que tiene al mérito como el principio rector.

Es manifiesto el objetivo del secretario: Informar a la plaza pública, abogar por la política del gobierno y tratar de consolidar lo avanzado. Pero me pregunto cuántos maestros leyeron ese artículo. Si bien coincido en que los asuntos que trató Otto Granados Roldán pueden concebirse como fortalezas, la debilidad de la SEP es no haber construido puentes para comunicarse con los maestros. Sigue dependiendo del SNTE. Ése es el tendón de Aquiles de la reforma.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-reforma-inevitable-segun-la-sep/

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¿Cancelación o continuidad de la reforma educativa?

México / 25 de enero de 2018 / Autor: Gustavo Santín Nieto / Fuente: E-Consulta

Dependería de que quien ganara la presidencia de la república contara con mayoría calificada.

En los últimos días, funcionarios y ex funcionarios de la Secretaría de Educación Pública y otros corifeos, alertan sobre una supuesta “cancelación de la reforma educativa” y de los daños que su anulación causaría en niñas, niños y adolescentes quienes refieren, tendrían “derecho a recibir una educación de calidad”. Las advertencias partirían lo mismo de Otto Granados, tercer encargado del despacho educativo de la administración en funciones, de Aurelio Nuño, Coordinador de la precampaña presidencial del candidato del Partido Revolucionario Institucional, como de asociaciones privadas (ANUIES y Mexicanos Primero).

Pero, las alarmas que pretenden incidir en la opinión pública con el afán de conseguir votos a favor de su precandidato, se disparan a través de articulistas que lo mismo denuestan a quienes mantienen una opinión diferenciada a la que comparten con la burocracia educativa escondiendo fines comerciales al defenderla. Tan es así que ni siquiera la burla perdonan, cuando reconocen su vinculación a la reforma, bajo la modalidad de contratos de prestación de servicios profesionales, que les son otorgados para colaborar en procesos de capacitación del personal docente de educación obligatoria, justificándose en la máxima de que “lo que no se evalúa no se puede mejorar”.

Empero, otro tanto de interesados, maestras y maestros en servicio –primordialmente-, pero también investigadores del que-hacer educativo y actores políticos, cuestionan alianzas cupulares, fundamentos de los que partiera la reforma educativa peñista y los procedimientos adoptados para su instrumentación. Exigen su derogación y encuentran eco en un precandidato, quien en los discursos se pronuncia por cancelar a la “mal llamada reforma educativa que nada tiene que ver con la calidad de la enseñanza” y en terminar con la “humillación” a la que sometieron al magisterio y sustituirla por otra; que parta de acuerdos con madres y padres de familia “para hacer una verdadera reforma educativa y mejorar la educación en nuestro país”.

Así planteado, el dilema parecería presentarse en torno a la continuidad o la sustitución de una reforma educativa que quedó en el intento y cuyos únicos triunfos, parecerían concretarse en las reformas a los artículos 3 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en la adición de algunos parágrafos al Artículo 3, mediante los que diputados y diputadas, senadores y senadoras miembros de las bancadas de los partidos políticos suscriptores del Pacto por México, “aprobarían” la creación de la Ley General del Servicio Profesional Docente y del Instituto de Evaluación Educativa -ente que sustituye al Instituto Nacional de Evaluación-. Todas ellas emanadas de la oficina de la presidencia a cargo Nuño y de ahí partirían a la encarcelación de Elba Esther y a la “recuperación de la rectoría del estado en materia educativa”. El resto de rubros, parecería destinado -si bien le va-, a la concreción de una propuesta política que en el menor de los casos, tendría que realizar ajustes, redefinir el modelo y los objetivos a alcanzar, lo mismo que las metas, las estrategias, los plazos y las alianzas requeridas para lograrlo, contenidas las indispensables con quienes tendrían la obligación de instrumentarla.

A 5 años de su promulgación (23 de febrero de 2013) y de que la reforma educativa iniciara sin un acuerdo popular de nación que la República requiere y sin definir en consecuencia, el modelo educativo que para ello fuese pertinente lo mismo que la características a las que debiese responder el personal docente y en consecuencia, transformar planes y programas de estudio de las escuelas normales y los que rigen a la educación obligatoria, contar con la infraestructura escolar adecuada así como con los materiales educativos indispensables, incluidos los tan prometidos nuevos libros de texto gratuito.

Empero, adoptar una posición ante el enfrentamiento por lograr la cancelación o definir la continuidad de la reforma educativa, pasaría por revisar lo hecho y lo logrado por la administración de Peña Nieto.

En primer lugar, la recuperación de la rectoría en materia educativa que tanto ponderan, le costaría al erario casi 2 mil millones de pesos (1, 960 mdp) erogados por la SEP durante la administración de Nuño, cuya finalidad sería la de realizar el trabajo sucio para difundir las “bondades” de la reforma educativa, evidenciada por la revista nº 2 150 del semanario Proceso; plazas de administración (subdirecciones en las escuelas) y de supervisión escolar, entregadas al aparato sindical en diversas partes de la república, al margen de los establecido por la LGSPD; lo mismo que posiciones electorales, consecuencia de la alianza nacional PRI-PANAL, a costa de la oposición y radicalización de maestras y maestros de  la CNTE y de la misma forma, en la entidades gobernadas por la oposición, encabezadas por líderes del SNTE.

En segundo término, sería necesario resaltar que la evaluación del desempeño, punta de lanza de la reforma educativa para garantizar “la idoneidad de los docentes”, se habría aplicado al término del 2017 a tan sólo 1 de cada seis de las maestras y maestros de educación obligatoria, cifra que permitiría calificarla como un fracaso. En tercer término, la garantía que, de acuerdo al Artículo 3, el Estado ejercería en favor de la calidad de la educación de “manera que los materiales y métodos educativos […] garanticen el máximo logro de los aprendizajes de los educandos”, continúa siendo una promesa que se cumpliría a partir de iniciado el ciclo escolar 2018-2019 y eso, está por verse. La infraestructura educativa habría mejorado, de acuerdo a cifras oficiales y a reserva de verificarlo, a tan sólo una de cada tres escuelas, generando una deuda pública que las entidades pagarán en los próximos 20 años, mediante una quita pactada al Fondo de Aportaciones Múltiples que le corresponde a cada Estado.

Sin embargo,  y a pesar del corte de caja desfavorable, la cancelación de la reforma educativa institucional dependería de una nueva correlación de fuerzas que requeriría que quien ganara la Presidencia de la República, contase con una nueva mayoría calificada para hacerlo. Precisaría si, de cambios profundos que respondieran a un nuevo pacto social en el que participen maestras, maestros, madres, padres de familia, alumnos, alumnas y todos grupos de la sociedad civil interesados.

Fuente del Artículo:

http://www.e-consulta.com/opinion/2018-01-21/cancelacion-o-continuidad-de-la-reforma-educativa

Fuente de la Imagen:

Cinco de cada 10 mexicanos piensa que la reforma educativa no ha funcionado

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México: Defiende director del Cobatab despidos de maestros

México / 25 de enero de 2018 / Autor: Hipólito García / Fuente: Reporteros del Sur

El director general del Colegio de Bachilleres de Tabasco (Cobatab), Jaime Mier y Terán Suarez, defendió los despidos de maestros, a los que se les aplicó la ley por no presentar exámenes de permanencia.

El lunes, 33 maestros se quejaron de que fueron despedidos injustificadamente, pues aunque no presentaron los exámenes de permanencia, contemplados en la reforma educativa, el Servicio Profesional Docente se deslindó de los ceses.

“Habían maestros muy buenos, pero había una disposición de ley, una reforma constitucional que derivó en la ley del servicio profesional docente que los obliga a los docentes activos a presentar el examen para permanecer en el sistema”, indicó Mier y Terán Suárez.

Apuntó que los maestros fueron notificados en tiempo y forma, pero ellos mismos firmaron un documento donde amenazaban que no iban a presentar el examen.

Reconoció que algunos maestros no pudieron presentar la evaluación por problemas de salud y esos justificantes fueron aceptados, pero en el siguiente año van a presentar el examen.

Pero los maestros despedidos no hay manera de apoyarlos porque hay documentos expresos donde ellos rotundamente afirmaron que no van a presentar el examen, dijo.

Fuente de la Noticia:

https://www.reporterosdelsur.com.mx/diario2/2018/01/defiende-director-del-cobatab-despidos-de-maestros-2/

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Educación en México: Dra. Ma. De la Luz Arriaga Lemus

México / 25 de enero de 2018 / Autor: Catherin Leleux / Fuente: Youtube

Publicado el 24 ene. 2018

Situating Ayotzinapa Moderated by Carlota McAllister. Presentation by: * ia de la Luz Arriaga Lemus has been a professor in the Faculty of Economics at the Universidad Nacional Autonoma.

ia de la Luz Arriaga Lemus (Profesora de la Facultad de Economía) Foro El cambio al Plan de Estudios en el contexto de las recientes políticas educativas realizado por estudiantes de.

BCTF 2017 AGM Guest Speaker ia de la Luz Arriaga, representing the Mexican section of the Tri-National Coalition in Defense of Public Education. 16, 2017.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=gaDWicOPjdM
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Comisión de Hacienda del Senado despachó el reforma a la educación superior

Chile / www.cooperativa.cl / 24 de Enero de 2018

El emblemático proyecto del Gobierno de Bachelet será revisado en Sala este martes.

«Nos vamos contentos», valoró la ministra Adriana Delpiano.

La Comisión de Hacienda del Senado despachó este lunes el proyecto de reforma a la educación superior, emblemática iniciativa del Gobierno de Michelle Bachelet que establece por ley la política de gratuidad que será revisada en Sala mañana martes.

La ministra de Educación, Adriana Delpiano, quien participó de la sesión, se mostró «contenta» de haber destrabado la iniciativa más rápido de lo que se esperaba. 

«Nos vamos contentos, creo que éste es un paso que da mayores garantías para el debate en la Sala«, valoró la secretaria de Estado.

Delpiano agregó que «seguramente algunos temas, como los gatillos (de gradualidad, establecidos en el proyecto para prolongar el beneficio a los siguientes niveles de mayor poder económico hasta llegar a la gratuidad universal) van a ser planteados» este martes.

De todos modos, «en lo grueso el proyecto está aprobado tanto por la Comisión de Educación (el pasado jueves 18 de enero), como en la Comisión de Hacienda».

Fuente: http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/educacion/universidades/comision-de-hacienda-del-senado-despacho-el-reforma-a-la-educacion/2018-01-22/162144.html

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¿Revertir la reforma educativa mexicana?

Por: Otto Granados

Si, como decía Bismarck, “nunca se miente tanto como antes de las elecciones”, entonces la reforma educativa mexicana, que de todas las que ha realizado la Administración Peña Nieto es la mejor evaluada, estará en grave riesgo si su continuidad se ve amenazada como parte del mercadeo electoral que sucederá en los próximos meses. Dicho con claridad: frenarla o, peor aún, revertirla, sería un abuso inmoral y grosero en contra de los niños de México.

Pongamos las cosas en una perspectiva justa. Aunque podemos ya cuantificar algunos de sus avances concretos, los mayores éxitos de esta reforma educativa se irán registrando en los próximos años en la medida en que, como sucede en todos los países que las han emprendido, su instrumentación siga con igual o mayor energía que la mostrada hasta ahora y eso depende de una constelación de actores porque al final del día la educación es un bien público y corresponde preservarla como tal.

La historia de la política educativa refleja una acumulación de esfuerzos colectivos orientados por décadas a la inclusión de un mayor número de mexicanos. Por muchos años, México vivió, en materia educativa, entre la simulación, la inercia y la frustración. Se escolarizaba, pero no se educaba. Los arreglos políticos desplazaron la calidad. El clientelismo sustituyó al mérito. Los intereses corporativos suplantaron el interés público. La simulación se volvió lo normal. Se otorgaron grados, pero no formación para la vida, que es lo que se espera de una educación verdadera. Se sabían alternativas y soluciones, pero se descartaron por su complejidad política y técnica. Varios Gobiernos tal vez quisieron —pero no pudieron o no supieron— impulsar una reforma a fondo porque no tuvieron el apoyo o la voluntad política necesaria o se toparon con lógicas que rehuyeron el natural conflicto o simplemente eligieron la comodidad de la inercia. Diversos factores explican desde luego este paisaje, pero, al mismo tiempo, dentro de una coyuntura excepcionalmente fértil en la política mexicana, fueron el fundamento de la actual reforma, que de varios modos era una reforma inevitable.

Desde el punto de vista político, el nuevo Gobierno, inaugurado en 2012, sabía que la exigencia de una mejoría en la calidad educativa se había posicionado de manera muy influyente en la agenda pública y que impulsar un proceso de transformaciones en el sector pasaba necesariamente por establecer una nueva correlación de fuerzas en la gestión del sistema, en donde el Estado recuperara su autoridad y liderazgo. Además, se habían creado incentivos políticos importantes en la medida en que era necesario transmitir la sensación de que la Administración entrante sabía y podía tomar decisiones complejas, entre otras razones porque esto le permitiría ganar, diría Weber, una amplia legitimidad, como en efecto sucedió. Y desde el ángulo educativo, dada la visibilidad que había cobrado el tema, el Gobierno tenía que ofrecer una verdadera reforma para no caer en la trampa de una mera declaración de intenciones con la vaga promesa de mejorar la educación, como pasó sobre todo en los dos Gobiernos previos (2000-2012). Es decir, impulsar una reforma educativa, con sobradas, documentadas y justificadas razones, era un imperativo para cualquier Gobierno que quisiera despertar esperanza y conquistar apoyos. Hoy, según el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), dos de cada tres mexicanos aprueban la reforma, su nivel más alto desde mediados de 2014.

La primera fortaleza de la reforma educativa, sin duda, es haber tenido a su favor el consenso de los partidos políticos más grandes de México. Si bien en otras reformas estructurales las diferencias introdujeron matices, en lo educativo se presentó desde el principio un compromiso común con la urgencia de mejorar las cosas. Las fuerzas políticas y buena parte de la opinión pública entendieron que hacer de México un país competitivo en el contexto de la globalización y la economía del conocimiento del siglo XXI, pasa necesariamente por establecer mecanismos de igualdad de oportunidades para toda la población a través de una educación de gran calidad.

Si se asegura una educación de calidad a mediano plazo, la lucha por la equidad registrará una de sus mayores victorias pues, sin importar el origen social del que procedan, los estudiantes mexicanos tendrán mejores condiciones para alcanzar el éxito profesional y la movilidad social y económica. Y ésta será la segunda fortaleza de la reforma. Para ello no bastan buenos maestros y buenas escuelas, sino también buenos contenidos. Allí reside el corazón del Nuevo Modelo Educativo, cuyo sentido profundo es favorecer, mediante la adquisición de los aprendizajes clave, la integración de un sistema educativo más sensible tanto a las innovaciones que se registran en los procesos cognitivos y curriculares como a la diversidad y riqueza étnica, cultural y lingüística de México.

Una tercera fortaleza de la reforma es profundizar un ambiente de apropiación y pertenencia del espacio por donde circula el espíritu de la educación. La escuela es patrimonio solo de la comunidad, es decir, de los alumnos y los padres de familia, que son, o deben ser, los beneficiarios principales del resultado educativo. Para ello, será necesario darles más poder, por medio de acciones que doten de recursos directos a la escuela, que aumenten su capacidad de supervisión, control y decisión de lo que allí pasa y que promuevan la autonomía curricular, entre otras cosas.

Al final del día, se trata de que la educación sea verdaderamente una hazaña colectiva en donde cuentan desde luego los alumnos, la autoridad, los maestros y los padres de familia, pero que también incluye, como escribió Victoria Camps, dejar “de lado las diferencias partidistas e implicar a toda la sociedad, y buscar la estabilidad educativa que permita avanzar sin sobresaltos y retrocesos”.

Una cuarta fortaleza de la reforma educativa es haber dado origen al Servicio Profesional Docente, con el objetivo principal de establecer un sistema orgánico que promueva la formación, selección, actualización y evaluación del personal docente, en el que hasta ahora han participado poco más de 1,2 millones de profesores. Con ello, se institucionaliza un sistema transparente, basado en el mérito, la capacidad, el desempeño y el esfuerzo de los docentes para que impartan una enseñanza de mayor calidad. Los nuevos integrantes de la planta magisterial, como de hecho ya se observa en muchos casos, gradualmente tendrán un perfil académico mejor preparado para satisfacer las necesidades educativas de los alumnos en el siglo XXI y encontrarán en este nuevo espacio, donde ellos y solo ellos y su capacidad cuentan, no solo un sólido factor de satisfacción profesional y laboral, sino también una función que le dote de sentido a su misión como personas y como educadores.

Y una fortaleza más es haber sentado las bases de un nuevo sistema de gobernanza en la educación mexicana. Es claro que el mayor soporte es el andamiaje constitucional y legal de la propia reforma, lo que le da no sólo un robusto sostén jurídico sino también un evidente peso institucional. Pero ¿basta con ello? No. Esa arquitectura es condición necesaria pero no suficiente y hará falta que el próximo Gobierno mexicano invierta toda la energía, claridad y decisión política que haga falta para profundizar su instrumentación.

La reforma constituye el paso más importante en la historia de la política educativa mexicana de las últimas cinco décadas y el tiempo permitirá dimensionar con precisión y objetividad la profundidad de la transformación emprendida en estos años. Es, también, un hecho político en la medida en que subyace en ella la convicción de que estar en favor de la reforma es estar del lado de los niños mexicanos y de su derecho a una educación de calidad y a una vida mejor.

Texto publicado originalmente en El País https://elpais.com/internacional/2018/01/20/mexico/1516403582_958621.html

Fuente del Artículo:

¿Revertir la reforma educativa mexicana?

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