IV Conferencia CLACSO Venezuela 2020. Mesa: Elementos emergentes de la agenda educativa alternativa (CII-OVE). Ponencia 4: «El pensamiento crítico Instrumentalizado»

Mesa: «Elementos emergentes de la agenda educativa alternativa» (CII-OVE).

Autor: Luis Miguel Alvarado Dorry. Investigador y editor del Centro Internacional de Investigaciones “Otras Voces en Educación” (CII-OVE).

Título: «El pensamiento crítico Instrumentalizado»

Resumen: Las pedagogías críticas se han venido gestando desde las relaciones opresores-oprimides con los propósitos, en primer lugar, de develar las distintas formas de poder, dominación y control que se dan en las relaciones humanas; en segundo, construir políticamente una contra hegemonía desde los espacios escolares y de formación con el fin de eliminar todo tipo de injusticias, en tercer lugar, construir otro mundo más justo, más humano y humanizante. Sin embargo, en muchos espacios se han instrumentalizado, es decir, se han disminuido su carga política liberadora a la operacionalidad de un método centrada en la cognición, desarrollando con ello, un pensamiento crítico instrumentalizado. Este pensamiento crítico instrumentalizado es usado frecuentemente por muches en discursos bajo intereses particulares con el fin de ir posicionándose social, académica y políticamente con base a la titulometría y meritocracia desde las perspectivas neoliberales, en este sentido Giroux nos dice que “Al instrumentalizar la pedagogía crítica, se ignoran sus amplias posibilidades políticas de comprender cómo la pedagogía funciona en el ámbito más amplio de la esfera pública con sus numerosos espacios y dispositivos culturales”. En esta última iremos desarrollando desde nuestra propia experiencia y subjetividad.

Hola, les saludo a todes con mucha alegría, mi nombre es Luis Miguel Alvarado Dorry, soy miembro investigador y editor del Centro Internacional de Investigaciones Otras Voces en Educación.

El título de mi ponencia se denomina:

El pensamiento crítico instrumentalizado

Ante todo, inicio mi participación con la siguiente frase que expresé en el I-Congreso Mundial de Educación: en defensa de la educación pública y contra el neoliberalismo educativo el pasado mes de septiembre que dice: “[…]Pedagogías […] críticas no son varitas mágicas que usemos para transformar a les otres, por el contrario, esta transformación conlleva un proceso vivencial permanente de desconstrucción dialéctica, dialógica y dolorosa, en y desde nosotres mismes” (Dorry, 2020).

Las pequeñas historias desvelan grandes narrativas.

A continuación, les presentaré una breve experiencia que vivenciamos en el proceso de mis estudios doctorales.

Al ingresar a estudiar el doctorado en pedagogía crítica y educación popular, lo hice con la mayor soberbia posible divulgándolo por todos los medios (redes sociales), posterior a ello, me tomaba fotos con mis docentes de talla internacional con el fin de que, las personas amigas en las redes sociales, me vieran con qué personalidades me codeaba.

Lo anterior, sucedió por lo menos el primer año y medio de estudio hasta que conocí a dos profesores con mucha humildad, los cuales, nos pedían que no les llamáramos doctor, sino por su nombre, en esos momentos todavía no comprendía el por qué, hasta que le pregunté a uno de ellos y me contestó que, al decirle su nombre, anteponemos y construimos ciudadanía, mientras que si mencionamos el prefijo Dr. Estamos construyendo titulometría y eso pone obstáculos en el diálogo entre personas.

En el verano del segundo año conocí a uno de mis grandes maestros que, dejando de lado el aspecto intelectual abstracto de las pedagogías críticas y con base en las experiencias de la vida cotidiana, trabajamos entonces, las formas de opresión en la relación con los animales. En este marco, empezó a preguntar sobre el lugar donde tenemos a nuestros animales, la forma de darles la comida, puso de ejemplo de cómo nos relacionamos con el perro o el gato que tenemos en casa, si lo teníamos, claro, y si esta relación expresaba una relación de opresión o no.

Ante esto, empecé a pensar sobre que, a mis perritas les doy todas las noches de comer, las tengo viviendo en el patio, a veces las regaño porque me brincan encima, o bien, porque están ladrando mucho, las acaricio tras la puerta de malla, no pasa nada pensé, es normal. Sin embargo, cuando menciona otro ejemplo sobre si teníamos un estanque pequeño, por ego personal, con unas tortuguitas que dan vuelta en ese reducido lugar y que se dan de topes con la pared de cristal; mi maestro mencionó que allí se expresa una lógica de opresión, de pronto no resistí más y me solté a llorar.

El profesor me preguntó por qué lloraba, le respondí que con su comentario me había hecho recordar que, todos los días, mi niño de tres años me decía y preguntaba sobre eso, pero no lo había entendido, pensé que era necedad. Todos los días mi niño me preguntaba del por qué tenía a la tortuga encerrada, si la tortuga no era feliz allí, también me preguntaba, papá ¿por qué tenemos a las perritas encerradas en el patio si son parte de la familia? En esa ruptura paradigmática que tuve, sentí vergüenza, ya que eso mismo le estaba enseñando a mi hijo, por ello, cualquier proceso de desconstrucción es doloroso, pero muy necesario.

En este sentido, no quiero decir con esto que llegó el profesor con su varita mágica llamada pedagogía o teoría crítica y me transformó, sino que este proceso doloroso me sirvió para comprender que las relaciones de opresión y dominación las detentamos cada día de nuestra vida, las normalizamos y las enseñamos a nuetres hijes, en este contexto, el proceso de desconstrucción, a mi perspectiva, debiera ser permanente y constante.

De la narrativa anterior, quisiera profundizar sobre la formación del pensamiento crítico instrumentalizado que muchas escuelas universitarias y de posgrados forman desde las enseñanzas del análisis, reflexión, conocimientos y discursos de teorías y textos críticos y, que muchas personas las usamos bajo ciertos intereses individualizados, dicho de otra manera, a través de medios-fines, invisibilizando la parte política-social-colectiva.

En este marco, María Cristina Martínez Pineda y Emilio Guachetá Gutiérrez (2020) en su libro “Educar para la emancipación. Hacia una praxis crítica desde el sur”, realizan una crítica a la formación del pensamiento crítico desde los criterios “psicologistas y cognitivista” (pág. 34), los cuales, reducen la criticidad del pensamiento en meros “análisis de ideas y saberes enseñables” (pág. 35). Es decir, les formades en esta perspectiva muches somos buenes discursadoras desde el análisis de textos teóricos, sin embargo, carecemos de otredad y, carecemos de otredad porque anteponen nuestros intereses personales sobre los colectivos, carecemos de otredad por falta de un proceso de desconstrucción real, permanente y constante, carecemos de otredad por falta de una autocrítica de nuestra propia subjetividad, una subjetividad con características neoliberales construida de manera formal, no formal e informal. Esta carencia, hace que diste de la praxis trasformadora de la mayoría de les sujetes.

Al formar un pensamiento crítico instrumentalizado en nuestras subjetividades desde la cognición Martínez Pineda y Guachetá Gutiérrez (2020) mencionan que, la mayoría de les sujetes “no necesariamente desarrollan una preocupación real y vinculante con las condiciones negativas de la realidad social que generan explotación, exclusión, desigualdad y opresión”  (pág. 35) añadiendo que “ni provoca subjetivaciones que luchen por la emancipación de estas condiciones […]” (pág. 35), sin embargo, discursamos desde la intelectualidad, describimos y realizamos investigaciones y categorizaciones epistemológicas con mucha fluidez.

Sin duda, estos discursos se encuentran muy vinculados a los años que se le ha dedicado a la academia, a las investigaciones y, por lo tanto, a los títulos detentados en esos tiempos; estos títulos bajo la perspectiva del pensamiento crítico instrumentalizado provocan, en la mayoría de nosotres, una soberbia intelectual construyendo muros que distancian y fragmentan toda relación humana.

De manera que, esta soberbia intelectual, a su vez, genera en nosotres un sentido de superioridad sobre les otres y, cuando esta superioridad es amenazada, también nuestros intereses personales individualizados se encuentran amenazados, por tanto, el pensamiento crítico instrumentalizado busca todas las formas que se encuentre a su alcance para eliminar esa amenaza, lo peligroso es que, esa amenaza, es otra u otras personas.

De lo anterior, Juro Torres Santomé en su libro Políticas educativas y construcción de personalidades neoliberales y neocolonialistas, describe en uno de los rasgos sobre la subjetividad neoliberal lo siguiente: “vive obcecado con la búsqueda del interés propio y en constante competencia y comparación con otros” (Torres, 2017, pág. 71), es decir, ve a les otres como enemigues, por tanto, hay que eliminarlos a como dé lugar con el fin de conseguir, mantener y reclamar, en palabras del mismo autor “derechos y privilegios” (Torres, 2017, pág. 71 ) detentados en el transcurso de la vida académica-social. En este sentido, el pensamiento crítico instrumentalizado no dista de las subjetividades neoliberales, neocoloniales y conservadoras.

Del mismo modo, esta competencia, comparación y enemistad con les otres provoca, a su vez, lógicas de opresión que son gestadas al interior de las subjetividades con pensamiento crítico, el cual, se instrumentaliza, y se instrumentaliza porque el pensamiento crítico es usado como un medio para conseguir fines/intereses particulares e individualizados, en este marco “adopta una perspectiva utilitarista” (Martínez & Guachetá, 2020, pág. 44) que, por lo general, violentan de distintas formas a las que consideran amenazas.

Esta violencia es generada por la “incapacidad de ponerse en la piel del otro” (Torres, 2017, pág. 108) y por la vulnerabilidad en la que sentimos que nuestros privilegios son amenazados, por ello, buscamos formas de brillar apagando las demás luces, en especial, aquellas que son más intensas que las nuestras, en estos actos coercitivos es donde nuestros discursos pierden coherencia y, todo el palabrerío crítico, queda como las legislaciones educativas, según Torres Santomé (2017) “[…] palabras vacías, ambiguas, pero sin valor y poder real para incidir y transformar las realidades de injusticias […]” (pág. 54), es decir, quedan en lo abstracto y no le damos contexto en nuestra vida cotidiana.

Estas palabras huecas producidas por el discurso a través del pensamiento crítico instrumentalizado carecen de vivencias y dinamismo, es decir, de praxis, estas palabras son simplemente “categorías inertes” (Freire, 2005, pág. 26), estas distan de lo que hago, porque solo las digo y no las vivencio, y no las vivencio porque mis intereses son distintos a mis palabras; esta práctica es peligrosa porque nos lleva a un autoritarismo en la que muchas veces normalizamos cínicamente para controlar, oprimir y dominar,  evitando así el “sufrimiento” (Freire, 2010, pág. 113) de una autocrítica.

Esto se debe, según Martínez & Guachetá (2020), a la centralidad del pensamiento crítico únicamente a la cognición polarizando así “el carácter social y político” (pág. 42), en esta polarización aseveran que “pierden todas su fuerza […] como ejercicio de denuncia y emancipación del sujeto y de las condiciones sociales” (pág. 47), por lo tanto, es inherente que el pensamiento crítico se centre no solo en la cognición, sino que también en lo político, social, cultural, tecnológico y económico con el fin de analizar y reflexionar a partir de fenómenos y textos críticos y no críticos, desvelar las distintas formas de poder, dominación y opresión que detentamos en las relaciones humanas y, con otres seres vivos en la cotidianidad, posterior a ello proponernos formas de actuar, de vivir y de ser en consecuencia de lo que discursamos, para ser lo más o totalmente coherentes posibles.

Por todo anterior, Isabel Rauber citada por Lidia Fagale en (Rauber & Fagale, 2018, pág. v) asevera que “No habrá posibilidad alguna de superar la trampa cultural del modo de vida generado por el capital si no se rompe de raíz con la lógica de su funcionamiento”. En este marco, para empezar en el proceso de rompimiento de raíz del pensamiento crítico instrumentalizado y por ende de las subjetividades neoliberales, neocolonialistas y conservadoras que detentamos la mayoría, mencionaré algunas consideraciones finales al respecto:

  • Tengo que mencionar que soy un sujeto formado desde las perspectivas neoliberales, neocoloniales y conservadoras, por tanto, debo de realizar una autocrítica permanente y constante con el hito de identificar y nombrar cada una de estas características que ejerzo en mi vida cotidiana, pues, sino las menciono, no existen o las polarizo. Un acto similar de cómo la pandemia desnudó al sistema neoliberal, asimismo desnudarnos a nosotres mismes, aunque esto sea doloroso.
  • Ya que las identifico y las nombro, las investigo a profundidad no solo para tomar distancia a estas o para criticarlas, sino que también para empezar a actuar o a vivenciar de manera contraria, para que estas no sean palabras huecas, sino una verdadera praxis liberadora.
  • Que nuestros estudios academicistas los vivenciemos y nos ayuden a transformarnos a nosotres, para posterior apoyar con la mayor humildad posible a otres en hacerlo. Estos estudios sean para adquirir un compromiso con la sociedad en aras de la trasformación de sus condiciones y no una rivalidad.
  • Construir vínculos o alianzas con otres con el fin no de competir, sino de compartir, experiencias, conocimientos, responsabilidades, entre otras, con el mayor “respeto por el otro y no desprecio o humillación […]”(Torres, 2017, pág. 48) y en donde, el diálogo, sea parte fundamental de las relaciones con estas.

Referencias

Dorry, L. M. (27 de Septiembre de 2020). otrasvoceseneducacion.org. Recuperado el 29 de Octubre de 2020, de http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/361091

Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.

Freire, P. (2010). Cartas a quien pretende enseñar. Buenos Aires: Siglo XXI.

Martínez, P. C., & Guachetá, G. E. (2020). Educar para la emancipación. Hacia una praxis crítica desde el sur. Bogotá. Buenos Aires: UPN. CLACSO.

Rauber, I., & Fagale, L. (2018). Descolonizar la subjetividad. Hacia una nueva razón utópica indo-afro-latinoamericana. La Habana: Instituto de filosofía.

Torres, J. (2017). Políticas educativas y construcción de personalidades neoliberales y neocolonialistas. Madrid: Morata.

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org/crisis-por-y-post-pandemia-las-transformaciones-en-nuestras-sociedades-y-las-desigualdades-preexistentes/

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Manipulación de la pobreza

Por: Elisabeth de Puig

Hace mucho tiempo que la institucionalidad democrática de la República Dominicana se encuentra estancada. En ocasiones damos un paso adelante y luego dos pasos hacia atrás. A pesar de los sacrificios del pueblo y de su lucha, esta democracia inconclusa se ha venido diluyendo con el correr de los años.

Al navegar más de medio siglo en estas aguas hemos perdido nuestra capacidad de asombro y nos hemos acostumbrado -por decirlo así- a vivir en una sociedad clientelista, populista, corrupta, inestable y desigual.

En la era de la información (o era digital), nuestros gobernantes y políticos hacen gárgaras de bellas palabras que nos venden periódicamente sueños e ilusiones. Estas son reproducidas sin filtros y amplificadas por los medios tradicionales de comunicación social, las bocinas y las redes sociales.

En una democracia imperfecta, donde las desigualdades merman el libre albedrio de la mayoría de la población, puede considerarse que solo una parte de los ciudadanos y ciudadanas está verdaderamente libre y apta para desenredar la madeja de la propaganda gubernamental electoral o, en sentido general, de la publicidad muchas veces engañosa.

Me ha llamado poderosamente la atención, desde el momento que llegué a la República Dominicana, la manipulación de la pobreza y su uso como pretexto para vanagloriarse políticamente de supuestas dádivas, trátese de la construcción de ranchitos, regalos a parturientas de parte del Estado, candidatos o instituciones que, en el fondo, son meras restituciones de derechos u obligaciones estatales realizadas con el dinero del contribuyente.

Me choca también la competencia en materia de promoción que se realiza a raíz del Coronavirus, para informar o demostrar que tal o cual partido político o candidato es más solidario con el pueblo en función del número de kits de salud o de cajas de comidas con raciones alimenticias que le ofrece a los más pobres.

Acostumbrados como estamos a la manipulación de la pobreza en nuestra cotidianidad, vemos como normal el despliegue en los medios de comunicación, sin análisis ni cuestionamiento ético, de un vídeo que presenta a un niño de 12 años -Rainier Lara- que vive en una comunidad deprimida de Yamasá y que fabrica aviones y helicópteros con material reciclado. 

El “story telling” que nos presenta el vídeo está bien montado: el niño solo necesita de un “buen samaritano” para poder lograr sus metas y lo encontró en la persona del candidato a la presidencia de la República por el partido de gobierno, que de paso derramará sus beneficios sobre la comunidad ofreciendo un hogar digno a su familia.

De la pobreza extrema donde está sumergida la familia del niño Rainer, como en un cuento de hadas, éste se ve catapultado literalmente a la cabina de pilotaje de aviones y helicópteros, en un mundo que no cuestiona la miseria ajena pero que la utiliza para sus fines.

En otra publicación, el mismo candidato o sus consejeros y publicistas, reiteran el uso electoral de un niño mostrando su foto ordeñando una vaca, es decir, trabajando.

¿No se habrá enterado el aspirante a la primera magistratura que el trabajo infantil está prohibido internacionalmente?

¿Sabrá que República Dominicana ratificó los convenios internacionales del trabajo 138 y 182 sobre trabajo infantil?            

¿Que nuestro país ratificó también, desde 1991, la Convención sobre los Derechos del Niño aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989?

A lo mejor el candidato desconoce lo que establece el artículo 56 de la Constitución de la República, ni que la Estrategia Nacional de Desarrollo declaró de alto interés nacional la erradicación del trabajo infantil. ¿Quién sabe?   

En todo caso, las imágenes a las que hago referencia, difundidas a través de la prensa y las redes sociales, han generado muy pocos cuestionamientos a pesar de la manipulación burda del uso de la imagen del niño.

En Francia, un candidato de las características y comportamiento de éste sería fácilmente calificado como un típico candidato “bling-bling”, de esos que hacen alarde de su riqueza y navegan sobre una pobreza que manipulan gracias a la fortuna que manejan.

El pretendiente presidencial representa a un partido que ha tenido el control del gobierno durante casi 20 años, sin haber realizado los cambios estructurales indispensables para superar una pobreza cruda como la que desnudan las imágenes de nuestros conciudadanos en tiempo de Coronavirus.

Las imágenes de personas agobiadas por sus necesidades, que se lanzan a las calles a pesar de la pandemia y la cuarentena, dicen más sobre las condiciones reales en que vive el pueblo dominicano que muchas de las estadísticas que nos presentan una economía en franco desarrollo.

Ante tal situación, la obligación de los candidatos -de todos los candidatos- es presentar a los electores los programas y propuestas que han elaborados junto a las organizaciones políticas que los postulan, orientados a superar las limitaciones actuales  de la sociedad dominicana.

Es lo menos que se les puede pedir. Además, claro está, de exigirles que respeten los derechos -los de los niños y los de los adultos- cumpliendo con lo estipulado en la Constitución de la República y los convenios internacionales ratificados por nuestro país, así como en la legislación nacional.

Fuente: https://acento.com.do/2020/opinion/8821853-manipulacion-de-la-pobreza/

Imagen: Marcel Gnauk en Pixabay

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Finlandia: Media study on racism launched

Finlandia / 07 de septiembre de 2016 / Fuente: http://www.finlandtimes.fi/

A new study supported by the Academy of Finland will investigate the production and incitement of racism in the modern media environment.
The aim of the study is to examine how the discourses on racism are transmitted through different channels of communications, from Facebook to newspapers, and from country to country.
The joint project involves the University of Helsinki, the University of Tampere, and the Aalto University.
The study will deal with the mainstream media and the social media, as well as online materials and discussions, by combining methods of computer science and social science.
The researchers wish to, among other things, analyse the impact of news events and to understand the importance of Facebook’s news stream in the formation of racist speech.
The research will also seek to build tools to be able to reduce the expression of racism.
Fuente noticia: http://www.finlandtimes.fi/education/2016/09/02/29794/Media-study-on-racism-launched
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Paliativo indeleble

20 de julio de 2016 / Por:  Augusto Costa Zabaleta / Fuente: http://www.cronica.com.ec/

Martin Luther King, el pastor baptista negro y líder consubstancial y sin parangón de los derechos civiles, que en sus prácticas entrañables y ejemplarizadoras y sus discursos de honda reflexión intento germinar y consolidar la igualdad civil ante la ley y la universalidad de los derechos para los negros norteamericanos, y que por un reverso irónico a su misión noble y humanista, fue asesinado en 1968.

Su campaña dignificante para plasmar la igualdad de derechos, iniciada en 1955, con inusitada vehemencia y profundo humanismo, se vislumbra cuando dirigió un boicot contra los autobuses en la ciudad de Montgmery (Alabama), por la discriminación racial, con resultados exitosos, en razón de los postulados de la lucha, sus ideales los pregonaba por la no violencia y la hermandad racial, con gran similitud al pacifista Mahatma Gandhi, que entrañan la armonía de estas acciones; explotaron bombas mortíferas en su domicilio, fue apedreado en Chicago y apuñalado en Nueva York.
Para 1968 planificaba “la marcha de la gente pobre’’, pero un dispara en la cuidad de Memphis, segó vilmente la vida de Luther King, autor del discurso “Yo tengo un sueño’’, que se perennizó eternamente a la conciencia de la humanidad, por su hondo contenido moral, pues este magistral discurso pronunciado en el Lincoln Memorial, de gran profundidad, forjaba la esperanza de redención y un paliativo con huellas imperecederas.
Esta esperanza de redención, experiencia sagrada, emociones colectivas, son indelebles, que contrastan diametralmente con las actitudes egoístas, porque sin acontecimientos tan entrañables, heroicos y legendarios como los de Luther King, el mundo sucumbiría; su actitud se convirtió en el eco de esperanza, que retumba por los confines del universo. (O).

Fuente artículo: http://www.cronica.com.ec/opinion/columna/columnista/item/14069-paliativo-indeleble

Foto: http://eltijuanense.com/76-un-dia-como-hoy/28926-un-dia-como-hoy-asesinaron-a-martin-luther-king

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Artículo: 3 pasos para ajustar el discurso con la acción en la tarea de desarrollo

Por Adrián Gargicevich
La credibilidad de un discurso creces cuando está alineado con las acciones. Muchas veces esto no es fácil de lograr en la tarea de apoyo al desarrollo. Decimos lo  que se debería hacer y nos olvidamos de acompañarlo con el ejemplo en la acción. Asegurar la correcta alineación entre el discurso y la acción, implica estar dispuesto a revisar críticamente nuestro propio desempeño. Si lo logramos, nuestro ejemplo será la mejor herramienta para consolidar la propuesta que impulsamos.
Las palabras que no van seguidas de hechos no valen para nada” (Demostenes)
En varios artículos de este Blog hemos definido que trabajar en desarrollo implica hacer crecer las capacidades de los actores para construir su propio camino. Se aleja por definición de una tarea de instrucción y se asemeja más con el acompañamiento y el empoderamiento. Por esta razón trabajar en desarrollo implica primero saber cuál es la base de capacidades existentes y cuáles son las expectativas posibles que las mismas habilitan. Solo a partir de conocer estos dos aspectos iniciales e indispensables, podemos configurar un proceso de apoyo. Por eso, para abordar la idea de ajustar eldiscurso con acción, nos detendremos en algunos pasos sencillos que nos permitan dar sentido a estas palabras.
¿Cómo comienzas tus encuentros? ¿Cuál es la primera acción que propones para facilitar un espacio de encuentro para el desarrollo?
Si tu respuesta es “una ronda de presentaciones y luego la introducción de los objetivos del encuentro”, te diré…está bien!!!… peno no alcanza. Te propongo sumar un movimiento clave que te permitirán “poner” el intercambio en un lugar donde las acciones sean coherentes con las palabras. Son 3 pasos básicos, pero muy efectivos.
1-    Releva las expectativas.
La participación efectiva de los actores en un proceso se alimenta de las expectativas. Desde allí proviene la energía que necesitamos. Conocer la ubicación de dicha fuenteserá esencial dado que la necesitaremos para transitar. Para lograrlo debemos conocer y compartir cuales son las expectativas que movilizan la presencia de los actores en el encuentro. Tal vez imaginas que el objetivo de la convocatoria lo dice todo, pero no. El objetivo solo es el medio para asistir a la reunión. El verdadero encuentro comienza cuando “nuestras historias”, “nuestras vivencias”, “nuestros deseos” personales, comienzan a combinar más o menos adecuadamente con el motivo de la convocatoria. Porque ellos nos siguen como sombras por donde nos movemos, y también se merecen estar “cómodos”. Cuanto más se acerquen los objetivos del encuentro a las expectativas de los actores, más cerca tendremos la fuente de energía para la participación.
Conocer y reconocer expectativas no es difícil, solo requiere un poco de tiempo, alguna consigna que permita ponerlas en evidencia, y sobre todas las cosas, un registro de las mismas a la vista de todos, durante todo el tiempo del proceso. Un paleógrafo que registre las expectativas relevadas será la llave de oro. Operará como guía para reorientar las metodologías que elijamos para avanzar…pero por sobre todas las cosas, actuará de “alarma” para cuando las palabras no coincidan con las acciones. Un registro visible de expectativas es un reaseguro de coherencia. Aprovéchalo para revisar, decidir, comparar y constatar los progresos. Es muy POTENTE, te lo aseguro.


2-    Mapea las capacidades presentes.

Si la propuesta es de desarrollo, no podremos apartarnos de su concepción básica para impulsarlo: desarrollo implica hacer crecer las capacidades de los actores para construir su propio camino. Por tanto tenemos que conocer los “cimientos” donde se edificará, debemos saber cuáles son las capacidades que los actores convocados poseen en relación al tema de trabajo que nos reúne. ¿Qué podemos hacer desde un principio? ¿Qué habilidades ya disponemos entre los presentes? Las dimensiones a explorar pueden ser muy variadas: de análisis, de información, de conocimientos, destrezas manuales, etc, necesitamos explorar todas aquellas dimensión que puedan aportar en el tema convocante. También debemos identificar aquellas otras capacidades indispensables que habrá que generar o mejorar. Sin miedo a ser críticos.
Esta tarea definirá las bases operativas para el proceso de apoyo. Tendremos que organizar acciones que pongan al grupo en un estado de capacidad superior a las iniciales. Recuperando para el conjunto aquellas capacidades que ya existen, tal vez a nivel de algunos de los individuos, y generando nuevas. En la medida que lo vayamos logrando estaremos acercando nuestro accionar con la concepción de desarrollo. La acción y el discurso estarán en sintonía.
3-    Diseña participativamente el efecto o resultado deseado.
De seguro el compromiso que impulsa tu accionar de apoyo a un proceso de desarrollo se centra en la necesidad de generar cambios, efectos o resultados que modifiquen la situación de inicio. Si así lo entiendes, será central entonces no  confundir productos con resultados. Nuestro centro de atención debe estar focalizado en el resultado; el producto solo será un medio para lograrlo. Por eso habrá que ajustar bien los anteojos y monitorear constantemente si las prácticas que impulsamos  ajustan con los resultados deseados.
Dado que las actividades que impulsemos son las que generarán los cambios de estado en las cosas, y sabiendo que ocurrirán desde el primer momento y durante todo el proceso, orientar nuestro desempeño con esta mirada, mejorará el entorno para que las cosas ocurran. Si las cosas cambian como producto de las actividades que hacemos durante el proceso, la acción y el discurso estarán en sintonía.
Si bien sabemos que cada proyecto enriquece con la marcha su propio desarrollo, y genera aprendizaje entre las personas que lo integramos. Que no existen procesos lineales y libres de influencias externas que fortalecen o debilitan el éxito de la propuesta original. Que debemos guiarnos con documentos menos rígidos y más fluidos para poder visualizar la dirección de los cambios. Que necesitaremos indicadores para las propias trasformaciones que ocurre, y no solo para medir lo producido. También sabemos de las frustraciones muchas veces se generan cuando alimentamos los proyectos con “buenas intenciones” más que con metodología orientadas hacia la efectividad.
Te impulsamos a no “negociar” la posibilidad de avanzar, por la reproducción deinventarios de acciones y productos. Asegurar desde el inicio la correcta alineación entre el discurso y la acción, implica estar dispuesto a revisar críticamente nuestro propio desempeño. Considerar las expectativas, las capacidades, y monitorear los cambios a partir de lo actuado, será un comienzo más auspicioso para reducir posibles frustraciones. Habrá luego que sostener este enfoque de manera coherente revisando el camino tantas veces como sea necesario.
Publicado originalmente en: http://redextensionrural.blogspot.com.ar/2016/06/3-pasos-para-ajustar-el-discurso-con-la.html
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Cuba: Cultura en Revolución

Noticia. Cuba

01 de julio de 2016/Por: Pedro de la Hoz

Fidel pronunció un discurso, conocido desde entonces como Palabras a los intelectuales, y considerado con justeza, y por varias razones, una de las plataformas fundacionales de la política cultural de la Re­volución

Fueron tres intensas jornadas de intercambios francos y abiertos en la Biblioteca Na­cional José Martí. Los días 16, 23 y 30 de junio de 1961, Fidel, junto a otros dirigentes de la Revolución y un nutrido grupo de escritores y artistas cubanos de diversas disciplinas sostuvieron un diálogo en el que afloraron preocupaciones, dudas y problemas relacionados con la creación y la circulación de ideas y producciones artísticas y literarias, y abordaron las relaciones entre la institucionalidad emergente y la comunidad intelectual.

El último día, Fidel pronunció un discurso, conocido desde entonces como Palabras a los intelectuales, y considerado con justeza, y por varias razones, una de las plataformas fundacionales de la política cultural de la Re­volución.

Ante todo cabría valorar el hecho de que el Comandante en Jefe dedicara tiempo y energía a un encuentro de esta naturaleza. Apenas habían transcurrido dos meses desde la invasión mercenaria y se hallaba fresca la resonancia de la victoria en Playa Girón.  No habían cesado, sin  embargo, los tambores de la guerra. Washington redoblaba sus esfuerzos para sembrar el país de bandas contrarrevolucionarias, los efectos del bloqueo se sentían con crudeza en la vida cotidiana de la población y el sur de la Florida se consolidaba como tierra de promisión y nido de subversión para la derrotada burguesía dependiente cubana.

Pero la dirección política consideró necesario  e impostergable el diálogo. La cultura era —y como veremos más adelante, siguió siendo y lo es hoy— una prioridad. Entre 1959 y 1961, en medio de profundas y radicales transformaciones socioeconómicas y de la agudización de la confrontación entre Estados Unidos y Cuba, nacieron el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, la Casa de las Américas, la Imprenta Nacional, se refundaron el Ballet Nacional bajo la dirección de Alicia Alonso y la Orquesta Sinfónica Na­cional, comenzó a cobrar cuerpo el  Teatro Nacional de Cuba y cuando faltaban pocas horas para la agresión por Girón se dio inicio a la formación de instructores de arte.

Aunque indudablemente la obra cultural más trascendente se hallaba en pleno fragor: la Campaña de Alfabetización. Más de 268 000 voluntarios, de uno a otro confín del territorio nacional, alfabetizaron a 707 000 personas en menos de un año.

Del discurso de Fidel suele citarse una sola frase: “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”. Ha habido más de una distorsión aviesa de la letra y el espíritu de dicha frase, como cuando contra se sustituye por fuera, o se confunde su fundamento abarcador e inclusivo con una intención restrictiva diametralmente distante de aquella muy precisa formulación política. Todo era y es sinónimo de unidad dentro de la diversidad, construcción del consenso más allá de reales y posibles disensos, amplitud de miras por encima de sectas y dogmas. Contra era y es el derecho inalienable de la Revolución a existir y conjurar, entonces y ahora, agresiones, amenazas y peligros.

Al respecto Fidel sostuvo como principio: “Permítanme decirles en primer lugar que la Revolución defiende la libertad, que la Re­volución ha traído al país una suma muy grande de libertades, que la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades; que si la preocupación de alguno es que la Re­volución vaya a asfixiar su espíritu creador, que esa preocupación es innecesaria, que esa preocupación no tiene razón de ser”.

Y a continuación planteó: “Es posible que los hombres y las mujeres que tengan una actitud realmente revolucionaria ante la realidad, no constituyan el sector mayoritario de la población: los revolucionarios son la vanguardia del pueblo.  Pero los revolucionarios deben aspirar a que marche junto a ellos todo el pueblo.

La Revolución no puede renunciar a que todos los hombres y mujeres honestos, sean o no escritores o artistas, marchen junto a ella; la Revolución debe aspirar a que todo el que tenga dudas se convierta en revolucionario; la Re­volución debe tratar de ganar para sus ideas a la mayor parte del pueblo; la Revolución nunca debe renunciar a contar con la mayoría del pueblo, a contar no solo con los revolucionarios, sino con todos los ciudadanos honestos, que aunque no sean revolucionarios —es decir, que no tengan una actitud revolucionaria ante la vida—, estén con ella”.

Una relectura de Palabras a los intelectuales nos conduce a considerar una amplia ga­ma de asuntos y propuestas cuya vigencia, en la mayoría de los casos, debe orientar nuestros actuales empeños.

Entre aquellos destaca la perspectiva de crear y sostener un sistema de instituciones culturales que respondiera a la necesidad de estimular la creación y la promoción de esta a escala social. La democratización de la cultura ha sido uno de los pilares de la obra revolucionaria en esta esfera de la vida.

El sueño de Fidel de “crear las condiciones que permitan que todo talento artístico o literario o científico o de cualquier orden pueda desarrollarse” se ha ido haciendo realidad. Un año después con la creación de las Escuelas Nacionales de Arte, de Cubanacán, primera piedra de un renovador programa de enseñanza artística, luego presente en todo el país, niños y jóvenes que por sus orígenes no po­dían siquiera soñar con una formación académica accedieron al aprendizaje y el dominio de las diversas expresiones artísticas.  La continuidad de ese proceso ha multiplicado, a ni­veles sin precedentes, las promociones altamente calificadas de músicos, bailarines, ar­tistas plásticos y de las artes escénicas.

En aquellas reuniones quedó establecido un permanente y fluido canal de comunicación entre el liderazgo político y el movimiento artístico e intelectual.

Lúcidamente, el escritor Ambrosio Fornet ha reflexionado: “Lo que dijo (Fidel) fue que todos pertenecemos a un solo movimiento que llamamos Revolución Cubana, un movimiento de transformaciones. Y la pregunta que nos hizo a los intelectuales y artistas, fue: ¿Cómo van a participar en este proceso? ¿Qué tienen ustedes que aportar a este proceso? Dejó una respuesta para cada uno y, al mismo tiempo, una para la actividad práctica, para la función real; no atendiendo a las preferencias, sino al modo de insertar el debate cultural en función de un proceso de transformaciones”.

Al definir inequívocamente que “la Re­vo­lución significa precisamente más cultura y más arte”, el Comandante en Jefe sellaba el compromiso de la vanguardia política con una dimensión inalienable del desarrollo. Quien entonces proclamó “vamos a echar una guerra contra la incultura, vamos a librar una ba­talla contra la incultura, vamos a despertar una irreconciliable querella contra la incultura”, fue el mismo que muchos años después, en medio de las penurias y la tenaz resistencia de los años 90, afirmó: “La cultura es lo primero que hay que salvar”.

Tomado de: http://www.granma.cu/cuba/2016-06-29/cultura-en-revolucion-29-06-2016-23-06-01

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