Reseña del artículo: El saber del pueblo y la disputa por el poder de acreditarlo

Reseña del artículo: El saber del pueblo y la disputa por el poder de acreditarlo

De la Dra. Yuleima Rodríguez Torcatt  

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¿Quién tiene autoridad para decidir qué conocimientos merecen reconocimiento universitario? Esta pregunta atraviesa el artículo Propuestas emergentes de la pedagogía horizontal en el tejido de redes de red comunal en la formación técnica y universitaria, de la Dra. Yuleima Rodríguez Torcatt. Desde el contexto venezolano, la autora coloca en discusión una de las relaciones de poder más persistentes de la educación: la capacidad de las instituciones académicas para legitimar determinados saberes mientras mantienen otros en los márgenes del reconocimiento.

El texto sostiene una apuesta político-pedagógica: reconocer la experiencia, los saberes ancestrales y el hacer comunitario como dimensiones constitutivas de la formación técnica y universitaria. En esta perspectiva, sembrar, construir, organizar la vida colectiva o preservar la memoria territorial son prácticas capaces de producir conocimientos que deben entrar en diálogo con los saberes académicos e intervenir en las decisiones sobre su acreditación.

Uno de sus aportes centrales consiste en desplazar el lugar desde el cual se piensa la relación entre universidad y comunidad. Rodríguez Torcatt propone que la comuna sea el núcleo de la experiencia formativa, con capacidad para identificar problemas, orientar proyectos y participar en la evaluación de los aprendizajes. Este desplazamiento cuestiona las prácticas de extensión que convierten a los territorios en escenarios de intervención y a sus habitantes en fuentes de información, mientras reservan a la universidad la autoridad para interpretar, evaluar y certificar.

La propuesta adquiere concreción mediante la denominada red telar comunal. En ella, el estudiante-comunero articula actores, conocimientos y proyectos a partir de una ruta que comprende el diagnóstico participativo, la acción colectiva y el intercambio entre territorios. La cartografía social, la sistematización de experiencias y los avales construidos entre asambleas y acompañantes académicos buscan dar sustento al reconocimiento formativo. El mérito de este planteamiento reside en intentar traducir la horizontalidad en procedimientos y responsabilidades compartidas.

También resulta significativa la recuperación del trabajo como espacio de producción intelectual. El artículo reivindica a quienes sostienen la vida cotidiana mediante conocimientos que con frecuencia reciben una valoración social subordinada. Desde esta lectura, acreditar implica intervenir en la distribución del reconocimiento y en las posibilidades de autogobierno de las comunidades. La autora inscribe expresamente esa aspiración en la construcción del Estado comunal venezolano y en la toparquía, entendida en su propuesta como ejercicio territorial del poder.

El artículo de Yuleima Rodríguez Torcatt aporta así una provocación relevante para el debate educativo: democratizar la universidad exige transformar las relaciones mediante las cuales se decide quién sabe, quién enseña y quién puede certificar. Su lectura invita a discutir una educación superior capaz de reconocer a los pueblos como productores de conocimiento y sujetos de decisión. Allí se juega una cuestión decisiva para las pedagogías críticas: construir instituciones dispuestas a compartir el poder que históricamente han ejercido sobre el saber.

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