Page 129 of 431
1 127 128 129 130 131 431

«Hay que perder ese miedo irracional a las matemáticas»

Por: Arantxa Herranz.

 

Bea Hernández Científica de datos y organizadora de R-Ladies Defiende la variedad de salidas que permiten los estudios tecnológicos

Tiene 30 años recién cumplidos y Bea Hernández ya acumula un intenso currículum: científica de datos de una empresa de publicidad, cofundadora de la comunidad R-Ladies (en la que se reúnen mujeres que saben el lenguaje de programación R), voluntaria en Data Helpers (una iniciativa donde si tienes problemas relacionados con el manejo digital de datos puedes contactar con los voluntarios) y miembro del programa de la NASA ‘Datanauts’. Considera un mito que las matemáticas sean difíciles y lucha, de manera activa, para acabar con los problemas de diversidad dentro del sector tecnológico.

-¿Tenías claro desde el principio que querías estudiar matemáticas?

-No sabía si quería hacerlo, pero lo tuve fácil porque mi padre estudió matemáticas y se dedicaba a ello. Creía que me iba a dar muchas oportunidades, pero no me imaginaba que la carrera fuera tan teórica. Eso sí, te da una base muy grande para aplicarla en muchos otros campos.

-Una vez que estás en la carrera, ¿te planteas acabar como ‘data scientist’?

-La verdad es que no. En Estados Unidos es una profesión con más años de ventaja. En España se hablaba más de ‘Business Intelligence’ y analista de datos. Me orientaba más al negocio del tráfico, transporte y logística, aunque mi trabajo me dio la oportunidad de acceder a los datos y fue un campo que me gustó.

-¿Cómo recuerdas ese primer acercamiento al mundo de los datos?

-Recuerdo que no me gustaba programar y se me daba fatal. Cuando empecé a trabajar con datos me di cuenta de que no era tan difícil y eso me unió más a ellos. Se me daba bien el análisis y esto me ayuda a saber programar mejor. Desde entonces todo empezó a cuadrar y me hice amiga de la programación.

-¿Es ahí cuando conoces el lenguaje R y te lleva a fundar la comunidad R-Ladies?

-Empecé a programar con R gracias a un compañero del primer trabajo. Al entrar en mi nueva empresa me di cuenta de los problemas de diversidad en tecnología. Fue justo al buscar empleo, pues quería conocer a gente con mis mismos problemas y, además, para ver si era la única o había más mujeres. Ahí fundé R-Ladies con otras dos profesionales, Inés Huertas y Leticia Martín Fuertes.

-¿Cómo surge R-Ladies aquí?

-Es una comunidad que existe a nivel mundial. Contacté con las chicas de global montarlo aquí. Me dieron pautas para hacer el primer ‘Meetup’ (una serie de encuentros informales con una temática concreta). Coincidí con Inés Huertas en una reunión de trabajo y, junto a Leticia Martín, que habíamos sido compañeras de instituto, hicimos ese primer ‘Meetup’. Y de esto hace ya tres años…

-Cuando montáis R-Ladies, ¿os imaginabais todo lo que habéis logrado después?

-No me esperaba lo conseguido, sino algo mucho más modesto. Quería crear comunidad y que la gente se conozca, que puedan contar sus problemas tanto de programación como de su ámbito profesional en tecnología. Hay pequeñas victorias como cuando alguien consigue un trabajo o cambiar gracias a la comunidad. Pero nunca llegué a pensar que podría salir en un periódico por eso.

-R-Ladies también te llevó a un programa de la NASA…

-La NASA tiene mucho dato abierto e hicieron un programa de tipo comunidad, ‘Datanauts’. A cambio de trabajar con sus datos y proyectos te ofrecen una serie de mentorías, clases y acceso a hablar con gente que trabaja ahí. Cada seis meses cogen a 50 personas. Yo fui en septiembre de 2017. Lo mejor para mi es poder hablar con gente que trabaja allí, porque hacen cosas muy interesantes y que la comunidad funcione.

-¿Sigues trabajando para esa comunidad de la NASA?

-Estoy metida en un proyecto de tecnología de la información. Tienen un conjunto de datos (‘dataset’) muy grande con información abierta de muchos campos (ecología, astronomía, biología marina…). Veo cómo acceder a esa información de forma fácil y de qué forma se vinculan unos ‘datasets’ con otro. Lo hago en mi tiempo libre, cuando quiero, y el coordinador del proyecto te contesta.

NO HABLAR… POR SER MUJER

Bea Hernández busca normalizar la presencia de la mujer en el mundo tecnológico y, sobre todo, darle visibilidad. Por eso entró en la comunidad R-Ladies. Y cree que la situación ha mejorado en general. «No es solo una cuestión de que haya más chicas o se llegue a las niñas más pequeñas, sino que se está normalizando que haya mujeres en equipos técnicos o en sistemas, pero sigue habiendo mucho rechazo y problemas de diversidad», se queja y lamenta.

Ella, «como todas», se ha encontrado ya algún problema. «No es algo descarado. No te ponen mala cara o te tratan mal, sino que son cosas sutiles como dificultades para participar en una reunión o negociar un sueldo», explica.

Por eso cree que las mujeres deben acabar con el miedo al conflicto o a una situación incómoda. «No pasa nada -dice-. Se puede resolver de manera amigable, pero hay que hablarlo».

-¿Recomendarías estudiar matemáticas y orientarse luego a ‘data scientist’?

-Si te interesa el tema lo recomiendo, aunque tengo la sensación de que la gente lo ve como un trabajo de más impacto, como si fuera a descubrir enfermedades. Y depende de tu negocio. Matemáticas me gustó mucho. Es una carrera muy diferente a ingeniería; es menos práctica y de hacer cosas. Matemáticas es más teórica y de ir descubriendo. A mí me gustó mucho, pero no quería dedicarme a investigación y me fui a industria. No solo recomiendo estudiarlas, sino que hay que perder ese miedo irracional a que las matemáticas son difíciles. Realmente es un mito. Tienen la misma dificultad que otra asignatura. Hay que estudiar y luego hay gente a la que se le da mejor y a otros peor. Pero no es una carrera imposible. Lo mismo con la ciencia de datos. Hay muchos niveles. No necesitas ser investigador de algoritmos en Facebook. Puedes dedicarte más a la parte de negocio y es muy interesante.

-¿Sientes algo similar con la programación?

-Pues sí, me pasa algo parecido con la programación. Hay cosas que me siguen costando mucho y no soy amiga de la programación de máquina y de configuración. Pero aún así tienes que saber programar, tirar del hilo y programar. Hay materias más difíciles, aunque se puede programar y aprender.

Fuente de la entrevista: https://innovando.larioja.com/perder-miedo-irracional-20190327003809-ntvo.html

Comparte este contenido:

«La felicidad de un niño no puede estar jamás ligada al consumo»

Por: www.lacapital.com.ar.

 

Beatriz Janín es la presidenta de Forum Infancias, una asociación civil interdisciplinaria contra la patologización y medicalización de niñas, niños y adolescentes. En su vasto currículum también se destaca que es directora de las carreras de especialización en Psicología Clínica infantil y en Psicoanálisis con Adolescentes de la UCES (Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales) y profesora de posgrado en la UNR (Universidad Nacional de Rosario) y en la UNC (Universidad Nacional de Córdoba). En mayo dictará un nuevo curso en nuestra ciudad. En ediciones anteriores su presencia convocó a un numeroso grupo de profesionales interesados en actualizarse con unas de las referentes de las problemáticas más complejas de niños y adolescentes.

Janín habló con Más sobre el impacto del individualismo, el consumismo y la meritocracia en los infantes y en los más jóvenes, las consecuencias de la preponderancia de lo visual por sobre la palabra y se refirió a cómo atender y acompañar a los chicos en las dificultades para que puedan atravesar una infancia menos dolorosa.

¿Podemos hablar de una crisis de valores en la Argentina que repercute en la infancia?

—Tenemos que situar a la infancia en un contexto. Todos nos constituimos como sujetos en un contexto familiar y social. Y en cada época se privilegian ciertos funcionamientos y se descuidan otros. Hoy tenemos que pensar a los niños y adolescentes en la sociedad actual, que está globalizada y en la que los valores predominantes son el consumo y la producción. Es decir, se espera que seamos máquinas productivas y que consumamos todo lo que el mercado nos ofrece. Por supuesto, esto termina redundando también en consumo de psicofármacos, por ejemplo. La otra cuestión que es propia de la época actual es el individualismo, que es nefasto para niños y adolescentes, en tanto necesitan de los otros para sostenerse y desarrollarse. Y el auge ahora de la «meritocracia», como si cualquiera pudiera acceder a lo que anhela sin ayuda del contexto. La idea de que hay que ser feliz permanentemente, lo que lleva a no detectar el sufrimiento infantil. Para colmo, al estar la felicidad ligada por los medios al consumo, muchos niños quedan excluidos de la posibilidad de ser felices y sólo lo lograrían apropiándose de aquello que los otros tienen. En medio de este panorama se presenta una proyecto de castigar más a los niños infractores. Otra cuestión de época que me preocupa es que el juego libre está desvalorizado, siendo el modo privilegiado en que alguien puede desarrollar la creatividad y lo propio de la infancia.

¿Es posible pensar en revertir un cambio de paradigma tan fuerte donde se promueven como importantes cosas que no lo son?

—Tenemos que rescatar la subjetividad, el hablarle a los niños, escucharlos, tolerar sus tiempos y no imponerles el ritmo que nosotros esperamos, valorizar el juego y los cuentos, sostenerlos y acompañarlos. Es fundamental modificar la idea de sujeto-máquina, que debe responder a todo lo que se espera y consumir todo lo que se le ofrece. Pienso que es posible revertir la mirada actual sobre la infancia, en la que todo lo que no concuerda con lo que suponemos que tiene que hacer un niño nos lleva a ubicarlo como patológico.

¿Nota que los niños y adolescentes están más desprotegidos? ¿Qué consecuencias tiene esto en sus vidas y en sus futuras vidas como adultos?

—Me parece que pueden estar más solos, en tanto los adultos suelen estar sobrepasados por exigencias cuando tienen trabajo o deprimidos cuando no lo tienen y no tienen espacio mental para conectarse mejor con los niños. Tienden a darles algún aparato (tablet, celular, etc) que los entretenga más que a jugar con ellos. Muchas veces, el uso de las pantallas, sobre todo del celular, nos acerca a otros lejanos pero nos distancia de los que tenemos al lado nuestro. Lo que estamos viendo son algunas consecuencias de esta situación. Por un lado, las dificultades en la adquisición del lenguaje verbal, en tanto no se les habla y se los pone frente a imágenes permanentemente. Hay una preponderancia de lo visual sobre lo verbal, con ausencia de cuentos y relatos, que puede acarrear problemas en la comunicación. Otra consecuencia de esto es la dificultad para atender, así como el movimiento permanente. Niños que están acostumbrados a atender a estímulos fuertes, de luces y sonidos, son obligados a prestar atención a la voz de un maestro. Y una tercera es la renuencia a aceptar normas, en tanto son niños a los que no se ha diferenciado de los adultos y se suponen omnipotentes. En tanto sobrepasados por otras situaciones, angustiados o deprimidos, los adultos ubican a los niños como seres todopoderosos a edades muy tempranas y terminan temiéndoles.

¿Hay mucha ausencia materna y paterna?

—Es una época en la que tanto la madre como el padre tienen que trabajar en la mayoría de las familias y es muy frecuente que el trabajo no termine con el horario pautado sino que de algún modo continúe en la casa.

¿Se han constituido nuevas formas de paternidad y maternidad? En ese sentido, ¿podemos pensar que no todo es tan malo en estos nuevos modos de ejercer esos roles?

—Me parece que las nuevas formas de paternidad y maternidad son importantísimas. Que los hombres se hagan cargo de la crianza de los hijos a la par de las mujeres, que se pueda pensar el desarrollo personal de cada uno y además que los hijos impliquen una responsabilidad compartida, es fundamental para constituir una red de adultos y que el niño pueda encontrarse con diferentes formas de acercamiento, de sostén, de cuidado.

Se habla mucho del aumento significativo de autismo y trastornos del espectro autista ¿qué puede decirnos al respecto? ¿A qué se debe? ¿Qué posibilidades hay de prevenir estos trastornos?

—El aumento de los diagnósticos de autismo tienen que ver con este nuevo modo de diagnosticar, por el que cualquier niño que tiene dificultades en el lenguaje o en la comunicación es catalogado como Trastorno de Espectro Autista. Esta denominación termina siendo una «bolsa de gatos» en la que entran todos los niños que presentan dificultades en su constitución subjetiva durante los primeros años de vida. Por ende, lo que ha aumentado no es el autismo sino ciertas dificultades en la adquisición del lenguaje y del vínculo con los otros. Pero ya dijimos que estamos en una sociedad en la que los adultos solemos estar desconectados de los que tenemos cerca y que hablan poco con los niños. El problema con el que nos encontramos es que esta generalización está haciendo que muchos niños caigan bajo esta etiqueta y que en lugar de ser comprendidos como personas que tienen dificultades, se los toma como seres especiales, extraños, a los que no se les puede hablar como a cualquiera. Esto puede «autistizarlos».

¿Hay algo que los padres puedan hacer para morigerar los efectos de ese diagnóstico?

—Me parece que es un diagnóstico riesgoso, porque está ligado en la fantasmática colectiva a la idea de algo orgánico y por lo tanto difícilmente modificable. Cuando reciben ese diagnóstico, el vínculo padres-hijo queda trastocado y marcado por ese rótulo. A partir de allí los padres suelen evaluar al niño permanentemente y pensar cada una de las respuestas que le dan. De este modo, los padres pierden la espontaneidad y los niños se quedan sin padres. Los niños que presentan dificultades en su constitución psíquica pueden ir modificando sus funcionamientos y desplegar posibilidades cuando son tratados teniendo en cuenta que son sujetos que merecen ser escuchados con el modo particular en que muestran sus sufrimientos. Son niños con los que el adulto tiene que hacer el esfuerzo de conexión y que necesitan que haya otro que les habilite la posibilidad de jugar, de desear, de fantasear. Por eso es muy importante no adelantarse con ningún diagnóstico. Los diagnósticos en la infancia son transitorios, porque todo niño es un sujeto que está en etapa de desarrollo y cambio permanente.

Los profesionales que tratan niños con estas condiciones (y a sus familias) a qué asisten habitualmente: negación, dolor, confusión, imposibilidad de cumplir con los pasos de las terapias sugeridas…

—Primero aclararía que se trata de dificultades y no de trastornos como muchos dicen. El dolor es infinito siempre que los padres registran que su hijo no cumple con las expectativas de ellos mismos y de la escuela. Y los padres se encuentran con diferentes propuestas desde los profesionales. Yo pienso, como todos los que conformamos el Forum Infancias, que cada niño tiene que poder desplegar sus posibilidades y que hay que ayudarlo a construir su psiquismo a través de un tratamiento que incluya a los padres. Y me he encontrado con padres muy colaboradores, que a partir del sufrimiento que acarrea el registro de las dificultades que presenta el hijo pero también de sus posibilidades de cambio, se comprometen con el tratamiento. Un tratamiento en el que propiciamos que un niño sea un sujeto que desea y que piensa y que pueda poner palabras a sus afectos y dar cabida a la imaginación, no una máquina que responda a consignas. Pienso que la tolerancia de las diferencias y el partir de lo que el niño puede expresar a su manera posibilita su desarrollo y autonomía. Por eso, más que cuestionarios y protocolos trabajamos escuchando a los padres y a los niños, que nos cuentan a través de palabras y juegos, pero también de actos, gestos, sonidos, su padecimiento.

¿Qué es una infancia feliz? ¿Es posible?

—Una infancia feliz (y la felicidad siempre supone momentos y no un continuo) es aquella en la que:

1) las necesidades básicas están satisfechas, o sea que no pasa hambre, ni frío, que no tiene que salir a trabajar y que tiene un hábitat cómodo para vivir.

2) el niño se siente amado y respetado como sujeto.

3) que no sufre ningún tipo de violencia.

4) que se siente valorado por el contexto.

5) que tiene tiempos de juego, de intercambio con otros niños.

6) que está rodeado de adultos que lo protegen y que pueden sentirse bien consigo mismos.

Fuente de la reseña: https://www.lacapital.com.ar/mas/la-felicidad-un-nino-no-puede-estar-jamas-ligada-al-consumo-n1752875.html

Comparte este contenido:

“Es urgente generar un movimiento pedagógico latinoamericano que fortalezca puentes para construir una educación liberadora”

Por: Thais Iervolino, para CLADE.

En diálogo con la CLADE, Martín Ferrari, uno de los directores del documental “Educación en Movimiento”, cuenta sobre el proceso de elaboración de la película, que registra experiencias de educación emancipadora de América Latina y el Caribe

Mujeres campesinas que producen y se forman en medio del avance del agronegocio sobre sus tierras. Docentes y estudiantes indígenas que reivindican su historia y recuperan su lengua. Personas jóvenes y adultas que buscan terminar sus estudios, mientras se organizan para defender sus derechos. Educadores que construyen escuelas junto a su comunidad. Estas son algunas de las experiencias reunidas en el documental “La Educación en Movimiento”.

Educar para la Libertad

La educación liberadora también es tema de la iniciativa de la CLADE “Educar para la Libertad”, cuyo objetivo es estimular, promover y realizar círculos de diálogos y acciones para defender una educación emancipadora, que involucren educadoras y educadores, sindicatos docentes, movimientos y organizaciones, investigadoras e investigadores, autoridades públicas, comunidades educativas y organizaciones de la sociedad civil. Lee +.

Lanzada la semana pasada, la película fue dirigida por los argentinos Malena Noguer y Martín Ferrari que, entre 2015 y 2016, atravesaron 45,000 km del continente latinoamericano, visitando a 10 países y registrando experiencias educativas de 15 movimientos sociales, en más de 500 días de rodaje, 100 entrevistas y 300 horas filmadas. El resultado es un documental de resistencia a la mercantilización de la educación en toda la región, que cuestiona los sentidos de la educación, desde las vidas y voces de protagonistas de siete experiencias, con miras a abrir el debate sobre qué educación queremos y para qué sociedad.

La Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE)entrevistó a uno de los directores de la película, Martín Ferrari, quien comenta la trayectoria de realización del documental, las experiencias educativas liberadoras en él registradas, así como los avances y retos de la educación de la región que se identificaron en este proceso.

A continuación, puedes leer la primera parte de este diálogo con Martín Ferrari.

¿Por qué decidieron realizar una película sobre educación liberadora en América Latina y el Caribe? ¿Y por qué el nombre “La Educación en Movimiento”?

Martín Ferrari – El proyecto comenzó hace cuatro años, cuando conocí Malena en un bachillerato popular – que son escuelas públicas populares en Argentina, que nacieron después de la crisis de 2001, en 2004, 2005 y 2006, en fábricas recuperadas, en barrios, comedores y apoyos escolares. Fue allí donde empezamos a preguntarnos “¿Qué pasaba con otras experiencias a lo largo y ancho de nuestra Latinoamérica?”

En relación al interés y argumento, era algo que tenía que ver con dar evidencia a estas experiencias, mostrarlas. Sabíamos que había mucho en escrito sobre estas experiencias de educación en movimientos sociales, pero no había material audiovisual. Fue cuando decidimos tomar en nuestras manos las herramientas audiovisuales – ya que tanto Malena como yo no somos cineastas, nos hemos forjado tanto en la realización de este documental, como en una etapa de formación previa muy intensiva – pero las tomamos como herramientas clave de disputa de sentido en esta época. El lenguaje audiovisual es un formato que está marcando la construcción de sentidos, de subjetividad en nuestras vidas, y lo adoptamos para la formulación de este proyecto.

Después, hay un interés que tiene que ver con el giro hacia la derecha que está viviendo nuestra región y que nos obligó a que este material no quedara en una computadora. La película nace después que la llevamos a Argentina con 300 horas filmadas y notamos la situación en que están las trabajadoras y trabajadores de educación en el país. Conectamos con toda la situación de la región: el impeachment de Dilma, el acuerdo de paz que no sale en Colombia, la posibilidad que gane la hija de Fujimori en Perú. Conectamos con todo este giro hacia la derecha que está viviendo nuestra región y veíamos que era urgente y necesario recuperar el sentido político de la educación.

Veíamos que avanzaba en México la mercantilización de la educación [con la evaluación estandarizada de docentes y estudiantes], en Colombia lo mismo, en Ecuador también. Veíamos que eso venía para Argentina.

“Por eso uno de los intereses centrales de este documental, que pone foco y micrófono en las experiencias educativas y en los movimientos sociales, es recatar el sentido político: ¿Qué educación queremos? ¿Para cuál sociedad?”

Estas recetas van de la mano con evaluaciones estandarizadas, la estigmatización de sindicatos docentes, el vínculo de la formación docente con la escala salarial, los grandes cambios metodológicos, trabajos por proyectos, etc. En Argentina, se empezó a hablar de la escuela del futuro, de la tecnologización de la educación, de prácticas laborales atadas al mundo empresarial… ¿Todo eso para qué? ¿Para favorecer a quién? ¿Para cuál sociedad?

Por eso uno de los intereses centrales de este documental, que pone foco y micrófono en las experiencias educativas y en los movimientos sociales, es recatar el sentido político: ¿Qué educación queremos? ¿Para cuál sociedad?. En este momento, los proyectos educativos en mano de nuestros Estados en la región lo que están haciendo es invisibilizar el sentido político detrás de estas reformas educativas que están sucediendo.

Cuando se diseña un proyecto, en la mayoría de las veces, se establece un objetivo, pero mientras se desarrolla el plan, nuevos hechos, personajes e ideas surgen. ¿Eso pasó con ustedes? Caso sí, ¿cuáles fueron los cambios en el proyecto y por qué?

Martín Ferrari – Previamente, estuvimos casi ocho meses planificando, escribiendo, leyendo, investigando, juntándonos con diferentes referentes en la temática, mapeando contactos, experiencias…

No sé si hubo cambios. Hablaría de aprendizajes. Algo clave fue que este proyecto fue un viaje, un viaje etnográfico. Cuando hablamos de “etnográfico” tiene que ver con haber habitado estos 45,000 km, este suelo, como dice el filósofo argentino Rodolfo Kusch. Este suelo, estas rutas, estas montañas, estas ciudades, estos campos, estas favelas, estas villas fueron moldeando nuestro pensar, fueron moldeando este documental.

Atravesar Bolívia y escuchar sus músicas, entender las cosmovisiones que hay detrás de estas músicas, nos daba letra para ver cómo y qué filmar en relación, por ejemplo, al apartado que habla sobre la Universidad Casimiro Huanca, la universidad quechua.

MARTÍN Y MALENA DURANTE LAS EDICIONES EN SU CAMIONETA. FOTO: EDUCACIÓN EN MOVIMIENTO

De entrada, pensamos en un documental participativo, pero desde el comienzo fue difícil, ya que implica una gran apertura de las organizaciones y movimientos sociales. A veces, en su agenda, eso quizá no sea una prioridad. Por ejemplo, en el caso del Mocase, Movimiento Campesino de Santiago del Estero, cuando llegamos con la propuesta de filmar, nos dijeron “adelante”, pero también nos dijeron “por acá pasó un montón de gente. Hacen sus tesis, investigaciones, documentales y se van”.

Estábamos yo y Malena viviendo en nuestra camioneta en el monte de Santiago del Estero –  y dijimos “¿por qué nos vamos a ir si acá estamos?”. Y les dijimos, “tenemos una contrapropuesta: nos quedamos diez días más y les devolvemos el material”. Y así fue: en la Unicam, Universidad Campesina Indígena del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, les presentamos, después de 10 días intensivos de ediciones en nuestra camioneta, este material. En esta devolución, había sonrisas, lágrimas, caras de disgusto y eso nos sirvió profundamente no solo para aprender a filmar, formándonos en el proprio camino, sino para ir viendo y reviendo los materiales, y al mismo tiempo ir seleccionando estas 300 horas, editando lo que podría ser del documental final.

El hecho de ir editando, sistematizando, devolviendo y, en esa devolución, repensando el material fue lo que permitió también que hoy esté el documental. ¿Y por qué? Porque asumimos un compromiso ético y político con estos compañeros y compañeras que se veían en la pantalla, que se emocionaban y nos decían que querían ver y conocer la experiencia de Brasil, de Colombia… teníamos un compromiso de que el documental esté.

Para realizar el documental, ustedes viajaron a 10 países de América Latina. ¿Se pueden trazar desafíos, retos y/o fortalezas comunes para la educación en estos países?

MARTÍN Y MALENA HACIENDO UNA DE SUS 100 ENTREVISTAS. FOTO: EDUCACIÓN EN MOVIMIENTO.

Martín Ferrari – Creo que una tremenda fortaleza es que esta educación liberadora, emancipadora, que para algunos es la educación popular, tiene una historia. Treinta y pocos años de Movimiento Sin Tierra, 45 años en el Consejo Regional Indígena del Cauca y muchos años más… esta educación se viene acumulando, se viene desarrollando, construyendo.

A veces nos hacen hablar de educación no formal, de educación de los márgenes, y hoy nosotros decimos que esta educación está viva, está resistiendo, son escuelas públicas y populares, son universidades. No son – y no lo digo por desmerecer – un taller, un espacio en los márgenes. En muchos de los casos, los proyectos de educación están disputando a los Estados con propuestas de una educación vinculada a sus problemáticas, a sus identidades, a su espiritualidad, al territorio, a lo común de estas comunidades.

Lo veo como fortaleza frente a todos los procesos de dictaduras, de silenciamiento, de miseria planificada que ha vivido Latinoamérica. Las experiencias hoy están resistiendo, latiendo y marcando un posible camino.

“Es urgente y necesario generar un movimiento pedagógico latinoamericano que desborde los sindicatos, que desborde la escuela pública, dónde nos encontramos y tejamos puentes los movimientos sociales, organizaciones, sindicatos, donde nos encontremos aquellos y aquellas que estamos logrando construir y disputar esa educación liberadora”

Ahora, sí veía como desafío que hay un enemigo que es el capital, que son los sectores económicos que nos tienen muy claramente identificados y que no quieren esta educación. Por lo tanto, es urgente y necesario generar un movimiento pedagógico latinoamericano que desborde los sindicatos, que desborde la escuela pública, dónde nos encontramos y tejamos puentes los movimientos sociales, organizaciones, sindicatos, donde nos encontremos aquellos y aquellas que estamos logrando construir y disputar esa educación liberadora, porque si en este momento no nos encontramos, nos van a callar, nos van a silenciar, nos van a matar.

El enemigo tiene un proyecto pedagógico y político muy claro. Lo vimos en México, en el Sur, lo vimos en Brasil, en Colombia, nos cuentan los hermanos de Chile. Llegamos a Argentina y  vimos que todo esto se quería imponer y nos costaba entender que era una receta que ya estaba diseñada. Hoy lo entendemos, tenemos que encontrarnos entre movimientos sociales, organizaciones, sindicatos, o vamos a seguir diciendo “esto es educación y aquello no”. Tenemos que tejer más allá de nuestras propias fronteras.

Fuente de la entrevista: https://redclade.org/noticias/es-urgente-generar-un-movimiento-pedagogico-latinoamericano/

Comparte este contenido:

Ghana: La historia de Ousman Umar, un joven que lucha por promover la educación en su país (Audio)

Ghana – España / 14 de abril de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: COPE

Umar compaginó sus estudios con un trabajo en una tienda de bicicletas, donde aplicaba los conocimientos que había adquirido en Ghana

El ghanés Ousman Umar llegó a España con 17 años y pensó que con ello había cumplido su sueño vital, alcanzar Europa,  Ahora, Umar vive en Barcelona, ha estudiado la carrera en Relaciones Públicas y Márketing y un máster en Cooperación Internacional y dirige la ONG Nasco, fundada por él mismo en 2012 para llevar a su país natal «formación e información» y evitar que nadie más sufra lo que él vivió. Umar ha estado en ‘La Tarde’ para dar más detalles de su experiencia personal recogida en su libro «Viaje al país de los blancos». 

El joven explica que soñaba con Europa desde el momento en el que vio un avión cruzar el cielo de su pueblo y le dijeron que lo había construido el hombre blanco: «Teníamos la imagen del blanco como si fuera Dios, perfecto, y Europa, un paraíso».

Al llegar, descubrió que lo que había oído del viejo continente no era la realidad, y desde su ONG Nasco se propuso «desmontar la ideología que hay en África sobre Europa», a partir de formar a los jóvenes ghaneses en las herramientas digitales y proporcionarles, así, una fuente de información y una ventana al mundo.

El joven confiesa que, aunque en África «el concepto familia es muy importante», su padre le dejó marcharse porque, tras la muerte de su madre durante el parto, a él lo tendrían que haber matado: «Mi padre era el chamán y me salvó, pero para él era un descanso tenerme lejos».

A los 13 años decidió emprender un camino sin retorno hacia Europa, y salió del país rumbo a Níger, donde empezó la travesía del Sáhara con unos traficantes que lo dejaron a él y 46 emigrantes más en la estacada, en medio del desierto, tras quedarse con su dinero: «Fue una de las etapas más trágicas del viaje».

Umar sobrevivió a 19 días de travesía por el desierto, andando, pero fue una de las seis personas -del grupo de 47- que pudieron contarlo: «La mayoría de migrantes morimos en el desierto, no llegamos a la costa. La fosa más grande es el desierto, no el Mediterráneo», subraya.

Tras cuatro años en Libia, consiguió pagar el «billete» de una patera hacia Europa, y llegó a Fuerteventura en 2005: «No os podéis imaginar lo que significa estar dispuesto a sacrificar la vida para luego llegar a un mundo que no tiene nada que ver con lo que soñabas».

Su primera casa en España fue el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la isla canaria, donde permaneció 33 días hasta que comprobaron que era menor de edad, tras lo cual le ofrecieron la posibilidad de escoger dónde quería ir. Decidió Barcelona, la única ciudad española que conocía, por el equipo de fútbol.

Tras unos días durmiendo en la calle, un matrimonio catalán lo adoptó y su apoyo le brindó la oportunidad de estudiar: «Empecé a aprender castellano, luego catalán, aprendí a leer y a escribir, matemáticas, me saqué primero el Graduado Escolar y luego el Bachillerato»

Umar compaginó sus estudios con un trabajo en una tienda de bicicletas, donde aplicaba los conocimientos que había adquirido en Ghana, y a partir del cual pudo obtener el permiso de trabajo y regularizar del todo su situación administrativa en España.

 

 

 

Fuente de la Entrevista:

https://www.cope.es/programas/la-tarde/noticias/historia-ousman-umar-joven-que-lucha-por-promover-educacion-pais-20190408_390471

Comparte este contenido:

Catherine L’Ecuyer: “Reducir la Educación a metodologías es confundir fines con medios”

Canadá / 14 de abril de 2019 / Autor: José María de Moya / Fuente: Magisnet

L’Ecuyer advierte de que no se puede ver el aprendizaje desde prismas tan pobres como la pedagogía de la actividad o el conductismo. Para ella, la actividad perfectiva surge del interés que despierta el sentido.

Catherine L’Ecuyer es canadiense, afincada en Barcelona y madre de cuatro hijos. Es máster por IESE Business School y máster Europeo Oficial de Investigación. Es autora de varios artículos y libros educativos, entre ellos Educar en el asombro y Educar en la realidad, de los que se han vendido ya más de 60.000 copias.

¿Qué hay del dilema entre Educación tradicional y Nueva Educación?
—Resulta cada vez más cómico escuchar a expertos dar ponencias magistrales en congresos educativos demonizando la instrucción directa. En la etapa de Infantil, la clase dirigida no tiene sentido, porque los niños aprenden de las experiencias sensoriales. Pero los estudios reconocen que la mejor forma de enseñar en otras etapas es mediante la combinación de la instrucción directa y del aprendizaje por descubrimiento guiado. Lo que es malo no es la transmisión de conocimientos como tal, sino la mentalidad conductista que entiende a la jerarquía como fuente de conocimiento per se. El maestro no causa la verdad, ayuda al aprendiz, principal protagonista de su aprendizaje, a conocerla.

¿Y el dilema conocimiento versus competencias?
—La insistencia en la cuestión de las competencias es algo que viene de la pedagogía de la actividad –aprender haciendo– que tiene su origen en la Escuela Nueva del siglo XX. Pero para poder actuar, hay que saber; para poder querer, hay que conocer. El ser humano es un ser pensante y despreciar lo que caracteriza a la persona no es una hoja de ruta educativa viable.

«Muchas metodologías activas pueden llegar a ser más pasivas que la clase magistral«

¿Qué opina de las metodologías “activas”?
—Muchas de ellas pueden llegar a ser más pasivas que la clase magistral. Ante una pantalla, un cerebro inmaduro es tan pasivo como un puerto USB, porque quien lleva las riendas es la aplicación con sus algoritmos. La tecnología es una metodología fabulosa para mentes amuebladas y preparadas. El problema radica en que la pedagogía de la actividad confunde movimiento con aprendizaje y el conductismo confunde inmovilismo con aprendizaje. No podemos ver el aprendizaje desde esos prismas tan pobres. La actividad perfectiva surge del interés, y el interés surge del sentido en relación con una finalidad. Reducir la cuestión educativa a las metodologías es confundir fines con medios. Quizás por eso hay tanta Educación en los colegios y tan poca en los alumnos.

Algunos dicen que “está todo en internet”. ¿Se está abusando de las herramientas TIC?
—Las TIC han de usarse para lo que sirven. ¿Sirven en el aula? El problema de la tecnología es que nos da información descontextualizada. Las mentes amuebladas son capaces de extraerla y de contextualizarla. Pero las mentes jóvenes necesitan que un buen maestro haga ese trabajo para ellas. El maestro es clave porque proporciona el contexto que ayuda a dar sentido a los conocimientos. Sin el educador, el niño está perdido. El Émile de Rousseau no fue un experimento con grupo de control, era un niño ficticio. No podemos basar un método educativo en un sueño.

«Estamos en plena vuelta al Romanticismo pedagógico de Rousseau»

¿Ve un movimiento de vuelta a la filosofía Logse con la reforma que aprobó el actual Gobierno? Rebajar el nivel de exigencia, titular con suspensos…
—Estamos en plena vuelta al Romanticismo pedagógico de Rousseau. Claparede, uno de los precursores del movimiento de la Educación Nueva de principios de siglo XX inspirada en Rousseau, hablaba de la necesidad de eliminar asignaturas y rebajar las exigencias curriculares para reducir la fatiga. Y soñaba con la existencia de un sérum que podía reducir la inatención y la fatiga para mejorar el aprendizaje. La historia se repite, no solo con la bajada de las exigencias, lo vemos también en la creciente medicación de nuestros alumnos y en el furor por paliativos que proporciona una atención artificial: las pantallas. Las pantallas no llevan a la atención sostenida, sino a la fascinación ante estímulos frecuentes e intermitentes. Las tratamos como un sérum mágico, pero son muletas.

¿Y cómo se soluciona la inatención y la fatiga?
—Cuando el niño alcanza la concentración y realiza actividades sensoriales y mentales que tienen un propósito, no cuando se vacía el aprendizaje de sus contenidos.

«Los padres llevan años escuchando mensajes que los han desapoderado de su papel de primeros educadores»

¿Es posible un pacto educativo?
—Es preciso ir a la raíz de las cuestiones antes de aprobar políticas educativas, abordar los temas sin fanatismo, con seriedad y serenidad antes de repercutirlo en los niños. Por desgracia, no solamente carecemos de ese sano debate en las instancias civiles, sino que ni siquiera existe en el seno del ámbito legislativo –con la actual tendencia a aprobar por decreto en vez de por leyes–. La tendencia antiintelectual es de debatir a lo Gladiator en las redes y en las tertulias televisivas, con un nivel de superficialidad que da miedo, propagando eslóganes retóricos populistas, construyendo principios partiendo de la casuística y del pragmatismo.

¿Cuál sería su reforma educativa esencial?
—No soy fan de las leyes como principal medio de regular la acción humana. Creo en la disciplina interior y en la responsabilidad personal. Hemos de convencernos de que todo empieza en la familia. Los maestros son claves, pero no pueden hacer milagros si la familia desiste de su papel educativo. Por desgracia, los padres llevan años escuchando mensajes que los han desapoderado de su papel de primeros educadores de sus hijos. Por un lado, está la industria del consejo empaquetado, que les dice exactamente lo que han de hacer para que sus hijos duerman, obedezcan, coman. Luego, la neurociencia les ha vendido una serie de mitos que les han convencido de que hay que escolarizar a los niños desde la cuna porque el sistema educativo está mejor preparado que ellos para educarlos. Los padres hacen con el profesor lo que antes se hacía con el sacerdote: llevárselo con una fe ciega para que él haga el trabajo de formar al niño. Una vez asumida la necesidad de entregar el niño al colegio como si de un cheque en blanco se tratara, las ideas rousseaunianas cuajan con facilidad. Cada padre y cada maestro ha de reconsiderar seriamente el alcance de su responsabilidad educativa: ese es el verdadero punto de partida.

El papel de la neurociencia

  • Una burbuja. “La Educación basada en la neurociencia es una burbuja. La neurociencia nos proporciona datos sobre el cerebro y su funcionamiento, pero el paso de esos datos al diseño de los métodos educativos es un salto lleno de complejidades, incluso de fe en algunos casos”.
  • Escepticismo sano. “Nuestra actitud hacia la innovación debe ser de escepticismo sano. Hemos de exigir que los colegios usen métodos basados en evidencias. Si un colegio quiere experimentar con los alumnos, los padres deben saberlo y consentirlo explícitamente”.
  • La innovación. “Es un concepto comercial, no educativo. La Educación no es verdadera por ser innovadora, sino que es innovadora por ser verdadera”.

Fuente de la Entrevista:

Catherine L’Ecuyer: “Reducir la Educación a metodologías es confundir fines con medios”

ove/mahv

Comparte este contenido:

Entrevista a Roberto Fernández, presidente de CRUE: “En España no sobran universidades, faltan”

España / 14 de abril de 2019 / Autor: Luis Felipe Torrente Rafael Sarralde / Fuente: Contrainformación

El historiador Roberto Fernández Díaz (Hospitalet de Llobregat, 1954) dejará en mayo la presidencia de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) al expirar su mandato (dos periodos de cuatro años) al frente de la Universitat de Lleida. La CRUE es el principal órgano de representación de las instituciones académicas y ejerce la interlocución con el Gobierno. A Roberto Fernández le gustaría que su sucesor o sucesora tuviera dedicación exclusiva para mejorar la gobernabilidad de esta asociación integrada por 76 universidades (50 públicas y 26 privadas). Además, semanas antes de clausurar su mandato, habla de la necesidad de una nueva Ley Orgánica de Universidades, de la percepción que la ciudadanía tiene de las instituciones académicas y de la importancia de la divulgación en las sociedades contemporáneas.

File 20190402 177167 rjn69f.jpg?ixlib=rb 1.1
Roberto Fernández, en la sede de CRUE Universidades Españolas.

¿Cómo cree que percibe la sociedad española la universidad y cómo le gustaría que fuera percibida?

Me gustaría que fuera vista como el motor del crecimiento económico y de la revitalización social. La percepción que se tiene sobre los profesores universitarios y los científicos es bastante alta. La gente piensa que la universidad es el lugar donde sus hijos pueden desarrollar con mayor positividad un proyecto vital y social, el lugar que proporciona más posibilidades de ascender. Hay una opinión informada que progresivamente se muestra más favorable. Quienes más cerca están de la universidad más la valoran.

Los poderes públicos, que están muy cerca de las universidades, las han sometido a múltiples recortes, sobre todo durante la crisis. ¿Se han sentido abandonadas?

En 2010 estábamos rozando el 1% del PIB. Ahora estamos en el 0,8%. En el marco de la sociedad del conocimiento y de una globalización trepidante, y cuando los países de nuestro entorno están invirtiendo mucho más en sus universidades, ¿cómo es posible que aquí estemos reduciendo los presupuestos públicos para las universidades?

¿Cuál es su respuesta?

La respuesta es vidriosa, compleja. En primer lugar, no somos un problema social. No ha habido una manifestación convocada por los rectores en el Paseo de la Castellana. Y no la habrá, porque somos gente muy prudente. Analicemos esto de forma metafórica: si no somos un problema social y hemos mantenido el barco a flote, ¿para qué nos van a dar más dinero? Yo solo admito que, antes que para las universidades, el dinero se destine a camas hospitalarias y a los parados. Por encima de eso, nada. El siguiente euro tendría que ir a las universidades. Porque ahí está nuestro futuro.

En definitiva: no somos un problema social y la nave va. La nave va, sí, pero con la misma gasolina y ésta se agotará algún día. La nave va a costa del sacrificio de la investigación. Eso lo pagaremos.

Además, el sector privado se va acercando cada vez más a la universidad, pero, salvo casos excepcionales, no es una fuente de financiación, porque, como ya hay un presupuesto público para las universidades, piensan: “Pues ya funcionarán. Al fin y al cabo, sus titulados son bastante competentes. Por tanto, ¿para qué vamos a meter dinero?”. Y esa falta del plus de financiación procedente del mundo privado también explica que la universidad se sienta un poquito sola.

¿Más universidades es sinónimo o antónimo de mejores universidades?

La lógica formal dice que más no es sinónimo de mejor. Y menos, tampoco. El número no hace la calidad en ningún caso.

¿Sobran universidades? Una de las cosas que descubre uno cuando está de dirigente universitario es la fuerza del tópico. Es como una muralla. Dan lo mismo los estudios comparativos, los análisis científicos. Siempre habrá alguien que diga que sobran universidades, pero si nos comparamos con la Europa de nuestro entorno en número de habitantes y de universidades, en España faltan universidades. En cualquier caso, no sobran.

Ahora bien, para un país, ¿qué es más importante: tener dos universidades entre las cien primeras o 40 entre las 800 primeras? Si me dan a elegir, no tengo la más mínima duda: 40 entre las 800 primeras de 22.000, porque eso es desarrollo territorial, cohesión, equidad social. Un joven español tiene un 20% más de posibilidades que un joven estadounidense de llegar a una de las mil mejores universidades del mundo. Lo importante no es tener una de las dos mejores universidades del mundo sino a dónde va tu hijo. Y tu hijo no va a ir a Harvard, porque allí hay solo 12.000 estudiantes, y además muchos no son becados.

Roberto Fernandez es partidario de que la presidencia de la CRUE sea de dedicación exclusiva.

Decía hace un año que las universidades no pueden aguantar más.

Todos podemos aguantar más, pero algunos no deberíamos hacerlo porque la trascendencia de lo que hacemos es vital para el proyecto de país.

La sociedad española, especialmente su clase dirigente, debería hacer un esfuerzo mayor por revalorizar, querer y dar las gracias a su universidad, que ha contribuido al desarrollo más espectacular de la Historia de España.

Es muy importante para los españoles que su universidad funcione bien porque influye en sus proyectos vitales. La suma de esos proyectos vitales se llama nación. Yo no soy nacionalista español, y no creo en las ligas nacionales, pero puestos a que existan prefiero estar en los puestos de cabeza, como expresión de lo que ofrecemos a los españoles, no como expresión de una España abstracta.

Yo soy hijo del nocturno (turnos docentes a última hora del día para facilitar los estudios a trabajadores). Si nadie hubiera puesto el nocturno de Historia en la Universidad de Barcelona en los años setenta, ahora estaría trabajando en el taller de plancha y pintura de mi padre. Alguien tomó una decisión social gracias a la cual salimos de esas clases siete u ocho catedráticos de universidad. Eso es trabajar por la gente que sumando trabaja por un país.

Ahora que por fin parecía haber consenso para una nueva ley universitaria llega el Gobierno y adelanta elecciones.

Hay consenso. Lo que era un tren que iba muy bien encarrilado porque tenía el consenso de los agentes sociales y de todos los partidos parlamentarios, y cuando el ministerio estaba pensando en la mejor estrategia, llegó el adelanto electoral. Pero tengo la impresión de que estamos ante un hecho imparable. Van a tener que explicar muy bien sus señorías que, habiendo el consenso que hay, no se constituya la comisión para discutir la ley de universidades de España al mes de iniciar la próxima legislatura. Creo que es muy difícil que no se haga.

¿Por qué y, sobre todo, para qué necesita España una Ley Universitaria?

Toda ley de largo recorrido tiene que dialogar con su contexto histórico. A veces se puede reformar la legislación existente y otras veces hay que cambiarla. Depende de dos cosas: Que el contexto de cambio sea muy fuerte y que un conjunto de reformas no nos asegure llegar a la situación ideal.

En los últimos 25 años el proceso de globalización mundial se ha hecho imparable. En él se ha puesto como centro y motor la sociedad del conocimiento para la innovación a través de la transferencia. Eso es así y no va a ser distinto en muchísimos años. Es decir, el contexto mundial y europeo dictan que para que la universidad siga cumpliendo su función necesite una ley que permita hacerlo en el marco de la globalización a través de la sociedad del conocimiento.

Una Ley Orgánica es un todo coherente y en la universidad no puedes tocar profesorado sin que repercuta en internacional, y no puedes tocar internacional sin que repercuta en investigación o en movilidad. Es un todo. Corríamos el peligro enorme, que hay que evitar a toda costa, de hacer reformas parciales que no dialogaran entre sí y que produjeran un monstruo lleno de disfuncionalidades e incoherencias. Señoras y señores, sentémonos a la mesa, abramos el mapa mundi, veamos cómo funciona la globalización, veamos el papel de las universidades en el mundo, veamos cómo está nuestra universidad, cuáles son sus puntos débiles. Y veamos entre todos, por consenso, es fundamental, qué nueva Ley Orgánica tenemos que hacer.

¿Son autónomas las universidades, como proclama la Constitución?

El hecho de que la Constitución proclame la autonomía es un bien impagable. Consagra la libertad de cátedra, de investigación, de docencia… Eso es fundamental. Ahora bien, esa autonomía ¿significa también autonomía en el gobierno de las universidades? Yo creo que el trecho que queda por recorrer es inmenso. Nosotros proponemos y el Gobierno autoriza. Que los gobiernos intervengan en cómo se gasta el dinero público que se invierte en la universidad va de suyo. Nada que decir. Pero cuando yo cojo mi presupuesto me queda el 5% libre para hacer política. El otro 95% está ya adjudicado. Si la política de títulos me la aprueba el Gobierno, si el precio de la matrícula me lo pone el Gobierno, si la política de profesorado la articula el Gobierno, entonces la autonomía universitaria queda claramente mermada.

Creo que las universidades deberíamos ganar en autonomía real para singularizar nuestras propias universidades identificándolas en el mapa de las universidades españolas. Tenemos que asumir la responsabilidad de decidir en nuestros claustros, respetando el marco general que es la ley, qué políticas aplicamos; por ejemplo, aquellas que iban en nuestro programa electoral y gracias a las que se nos eligió rector… Eso es la autonomía, no el autogobierno. Como ya he dicho, la autonomía es un bien impagable, pero creo que la autonomía real hoy en día es una utopía en la universidad española hacia la que hay que caminar mediante más flexibilidad y creo, también, que las comunidades universitarias deben asumir mayor responsabilidad en la definición de sus universidades.

¿En qué situación se encuentra la fiscalización de las universidades?

En estos momentos no hay ningún trabajador de la Universidad procesado por malversación de fondos públicos. Lo que quiero decir es que deben confiar en nosotros porque como servidores públicos hemos demostrado nuestro gran sentido de la responsabilidad. Aunque también hay que decir una cosa que se dice poco. Parte de esa vigilancia no es española, es europea. La UE también nos carga de burocracia.

¿Cómo encaja la divulgación en la carrera profesional universitaria?

La divulgación científica tiene una utilidad social extraordinaria. A veces nos dicen a los científicos que escribamos para que nos entienda todo el mundo. Cuidado: Los científicos, cuando estamos en la academia, escribimos para nosotros, y cuanta más conceptualización haya más cerca estaremos de conseguir buen conocimiento.

Ahora bien, tenemos cierta obligación moral de transferir ese conocimiento de forma completamente distinta a quien nos paga, pero no todos servimos para eso.

Aquellos que tengan vocación y sirvan para divulgar deben tener un reconocimiento en su CV en los tramos de transferencia que propusimos desde la CRUE al Ministerio de Ciencia.

Vamos a potenciar y a primar la transferencia divulgativa. Ahí entran en juego fórmulas como The Conversation, como los máster de divulgación científica o la presencia de divulgadores profesionales en los medios.

En los medios como la televisión apenas hay ejemplos de divulgación científica. Destaca Órbita Laika, pero hay poco más, a pesar que desde hace años se ha demostrado que la divulgación científica es atractiva.

El éxito de propuestas divulgativas como The Conversation será en parte el éxito de la ciencia española. Una parte de ese éxito pasa por su aplicabilidad al tejido productivo, otra por su aplicabilidad al concepto de ciudadanía, pero otra parte pasa porque el ciudadano perciba que cuando un euro suyo se va a la ciencia está haciendo una gran inversión para su vida. Y hay que llegar a ese ciudadano con la divulgación.

Fuente de la Entrevista:

Entrevista a Roberto Fernández, presidente de CRUE: “En España no sobran universidades, faltan”

ove/mahv

Comparte este contenido:

Catherine L’Ecuyer: “Reducir la Educación a metodologías es confundir fines con medios”

JOSÉ Mª DE MOYA

L’Ecuyer advierte de que no se puede ver el aprendizaje desde prismas tan pobres como la pedagogía de la actividad o el conductismo. Para ella, la actividad perfectiva surge del interés que despierta el sentido.
Catherine L’Ecuyer es canadiense, afincada en Barcelona y madre de cuatro hijos. Es máster por IESE Business School y máster Europeo Oficial de Investigación. Es autora de varios artículos y libros educativos, entre ellos Educar en el asombro y Educar en la realidad, de los que se han vendido ya más de 60.000 copias.

¿Qué hay del dilema entre Educación tradicional y Nueva Educación?
—Resulta cada vez más cómico escuchar a expertos dar ponencias magistrales en congresos educativos demonizando la instrucción directa. En la etapa de Infantil, la clase dirigida no tiene sentido, porque los niños aprenden de las experiencias sensoriales. Pero los estudios reconocen que la mejor forma de enseñar en otras etapas es mediante la combinación de la instrucción directa y del aprendizaje por descubrimiento guiado. Lo que es malo no es la transmisión de conocimientos como tal, sino la mentalidad conductista que entiende a la jerarquía como fuente de conocimiento per se. El maestro no causa la verdad, ayuda al aprendiz, principal protagonista de su aprendizaje, a conocerla.

¿Y el dilema conocimiento versus competencias?
—La insistencia en la cuestión de las competencias es algo que viene de la pedagogía de la actividad –aprender haciendo– que tiene su origen en la Escuela Nueva del siglo XX. Pero para poder actuar, hay que saber; para poder querer, hay que conocer. El ser humano es un ser pensante y despreciar lo que caracteriza a la persona no es una hoja de ruta educativa viable.

«Muchas metodologías activas pueden llegar a ser más pasivas que la clase magistral «

¿Qué opina de las metodologías “activas”?
—Muchas de ellas pueden llegar a ser más pasivas que la clase magistral. Ante una pantalla, un cerebro inmaduro es tan pasivo como un puerto USB, porque quien lleva las riendas es la aplicación con sus algoritmos. La tecnología es una metodología fabulosa para mentes amuebladas y preparadas. El problema radica en que la pedagogía de la actividad confunde movimiento con aprendizaje y el conductismo confunde inmovilismo con aprendizaje. No podemos ver el aprendizaje desde esos prismas tan pobres. La actividad perfectiva surge del interés, y el interés surge del sentido en relación con una finalidad. Reducir la cuestión educativa a las metodologías es confundir fines con medios. Quizás por eso hay tanta Educación en los colegios y tan poca en los alumnos.

Algunos dicen que “está todo en internet”. ¿Se está abusando de las herramientas TIC?
—Las TIC han de usarse para lo que sirven. ¿Sirven en el aula? El problema de la tecnología es que nos da información descontextualizada. Las mentes amuebladas son capaces de extraerla y de contextualizarla. Pero las mentes jóvenes necesitan que un buen maestro haga ese trabajo para ellas. El maestro es clave porque proporciona el contexto que ayuda a dar sentido a los conocimientos. Sin el educador, el niño está perdido. El Émile de Rousseau no fue un experimento con grupo de control, era un niño ficticio. No podemos basar un método educativo en un sueño.

«Estamos en plena vuelta al Romanticismo pedagógico de Rousseau

«

¿Ve un movimiento de vuelta a la filosofía Logse con la reforma que aprobó el actual Gobierno? Rebajar el nivel de exigencia, titular con suspensos…
—Estamos en plena vuelta al Romanticismo pedagógico de Rousseau. Claparede, uno de los precursores del movimiento de la Educación Nueva de principios de siglo XX inspirada en Rousseau, hablaba de la necesidad de eliminar asignaturas y rebajar las exigencias curriculares para reducir la fatiga. Y soñaba con la existencia de un sérum que podía reducir la inatención y la fatiga para mejorar el aprendizaje. La historia se repite, no solo con la bajada de las exigencias, lo vemos también en la creciente medicación de nuestros alumnos y en el furor por paliativos que proporciona una atención artificial: las pantallas. Las pantallas no llevan a la atención sostenida, sino a la fascinación ante estímulos frecuentes e intermitentes. Las tratamos como un sérum mágico, pero son muletas.

¿Y cómo se soluciona la inatención y la fatiga?
—Cuando el niño alcanza la concentración y realiza actividades sensoriales y mentales que tienen un propósito, no cuando se vacía el aprendizaje de sus contenidos.

«Los padres llevan años escuchando mensajes que los han desapoderado de su papel de primeros educadores

«

¿Es posible un pacto educativo?
—Es preciso ir a la raíz de las cuestiones antes de aprobar políticas educativas, abordar los temas sin fanatismo, con seriedad y serenidad antes de repercutirlo en los niños. Por desgracia, no solamente carecemos de ese sano debate en las instancias civiles, sino que ni siquiera existe en el seno del ámbito legislativo –con la actual tendencia a aprobar por decreto en vez de por leyes–. La tendencia antiintelectual es de debatir a lo Gladiator en las redes y en las tertulias televisivas, con un nivel de superficialidad que da miedo, propagando eslóganes retóricos populistas, construyendo principios partiendo de la casuística y del pragmatismo.

¿Cuál sería su reforma educativa esencial?
—No soy fan de las leyes como principal medio de regular la acción humana. Creo en la disciplina interior y en la responsabilidad personal. Hemos de convencernos de que todo empieza en la familia. Los maestros son claves, pero no pueden hacer milagros si la familia desiste de su papel educativo. Por desgracia, los padres llevan años escuchando mensajes que los han desapoderado de su papel de primeros educadores de sus hijos. Por un lado, está la industria del consejo empaquetado, que les dice exactamente lo que han de hacer para que sus hijos duerman, obedezcan, coman. Luego, la neurociencia les ha vendido una serie de mitos que les han convencido de que hay que escolarizar a los niños desde la cuna porque el sistema educativo está mejor preparado que ellos para educarlos. Los padres hacen con el profesor lo que antes se hacía con el sacerdote: llevárselo con una fe ciega para que él haga el trabajo de formar al niño. Una vez asumida la necesidad de entregar el niño al colegio como si de un cheque en blanco se tratara, las ideas rousseaunianas cuajan con facilidad. Cada padre y cada maestro ha de reconsiderar seriamente el alcance de su responsabilidad educativa: ese es el verdadero punto de partida.

El papel de la neurociencia

  • Una burbuja. “La Educación basada en la neurociencia es una burbuja. La neurociencia nos proporciona datos sobre el cerebro y su funcionamiento, pero el paso de esos datos al diseño de los métodos educativos es un salto lleno de complejidades, incluso de fe en algunos casos”.
  • Escepticismo sano. “Nuestra actitud hacia la innovación debe ser de escepticismo sano. Hemos de exigir que los colegios usen métodos basados en evidencias. Si un colegio quiere experimentar con los alumnos, los padres deben saberlo y consentirlo explícitamente”.
  • La innovación. “Es un concepto comercial, no educativo. La Educación no es verdadera por ser innovadora, sino que es innovadora por ser verdadera”.

Fuente: https://www.magisnet.com/2019/04/catherine-lecuyer-reducir-la-educacion-a-metodologias-es-confundir-fines-con-medios/

Comparte este contenido:
Page 129 of 431
1 127 128 129 130 131 431