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Entrevista a Mickaël Correia: «Una carrera de cabeza hacia la mercantilización extrema del fútbol”

MUNDIAL DE QATAR/ JULIEN SALINGUE

Julien Salingue: No es la primera vez que un gran acontecimiento deportivo, como los Juegos Olímpicos o la Copa del Mundo, suscita polémica, pero realmente tenemos la impresión de que esta competición en Qatar está cristalizando muchas cosas, muchas críticas.

Mickaël Correia: Es cierto que, si se compara con el último Mundial de Rusia, con un Putin que fue considerado, poco antes del evento, como el carnicero de Alepo en Siria, y en el que todo parecía olvidado de repente, esta vez está ocurriendo algo sorprendente. Como dices, hay algo que cristaliza con Qatar. Para mí hubo dos puntos de inflexión: uno social y otro ecológico.

El punto de inflexión social fue la famosa investigación de The Guardian sobre los 6.500 trabajadores muertos en los estadios de la Copa del Mundo, que supuso un auténtico shock para mucha gente. Así que es cierto que hay un poco de hipocresía porque podemos estar seguros de que también hubo muchas muertes durante los Juegos Olímpicos de Pekín, salvo que de allí no supimos nada en absoluto (cuántas muertes hubo, cuántas personas fueron internadas, cuántos uigures fueron explotados…), dado el hermetismo del régimen. Pero bueno, la investigación de The Guardian supuso un electroshock, aunque cabe señalar que ello no permite hablar necesariamente del problema global de los trabajadores migrantes en Qatar (90% de la población, casi un millón trabajando en la construcción).

El segundo shock está más relacionado con la cuestión ecológica. En cuatro años, este tema, en particular el del clima, está muy presente en la opinión pública, sobre todo en Europa. Y desde este punto de vista, este tipo de mega-evento tiene cada vez menos sentido, y además no sólo afecta a Qatar, también lo podemos ver en las críticas que se están vertiendo sobre los Juegos Olímpicos de 2024 en París. En Qatar, esto se ha centrado en algo simbólico: los estadios con aire acondicionado. Evidentemente, es importante, pero es un poco como los obreros muertos en las obras: siete de los ocho estadios van a estar climatizados y, evidentemente, es un despilfarro desde el punto de vista ecológico, pero en realidad el verdadero horror climático se encuentra en la huella de carbono de este evento, que acabamos de ver que fue subestimada, ya que hablamos de seis millones de toneladas de CO2 en lugar de los tres millones anunciados por la FIFA. Y, de hecho, la culpa la tienen principalmente los 100 aviones, que van de un lado a otro cada día, sobre todo entre los países vecinos y Doha.

Así que estos dos elementos han contribuido a la cristalización de las cosas, y a eso podemos añadir lo que ha estado ocurriendo en el fútbol durante los últimos tres o cuatro años. Asistimos a una huida hacia adelante, e insisto en la palabra, no es una deriva, es una huida hacia adelante, en el campo de la comercialización extrema del fútbol. Y aquí hemos llegado a puntos que rozan el absurdo: ocho estadios en una ciudad de 800.000 habitantes, hacer jugar a los futbolistas en invierno, en plena temporada de fútbol, todo eso es absurdo… Es una expresión de dónde está el fútbol industrial hoy en día: la aseptización del fútbol, la represión de los aficionados, la monopolización de la riqueza por unos pocos grandes grupos. Frente a esto, hay un creciente enfado que también se expresa en relación con este Mundial, y esto también se puede ver en las gradas, del lado de los aficionados, con pancartas en muchos países que dicen «Boicot a Qatar», lo que demuestra que no es sólo una crítica generalizada que viene de los intelectuales, sino que también viene de los estadios.

S.: Y también está la dimensión de la corrupción, relativa a la atribución de la Copa del Mundo a Qatar, con algunos franceses prominentes, ¿incluido un tal Nicolas Sarkozy

C.: Es cierto que en Francia esta dimensión está presente, en otros países no lo sé. Sarkozy ha sido citado en una causa judicial sobre la adjudicación del Mundial a Qatar; Michel Platini también y Zinedine Zidane, que es el embajador de Qatar, lo que ha disgustado a mucha gente, incluso a mí mismo. En lo que respecta a Francia, también podemos constatar que hay más de 200 expertos en seguridad, fuerzas policiales, que van a Qatar, con un contrato firmado bajo el mandato de Hollande, de colaboración para gestionar la represión policial. Si se juntan todos estos elementos, se puede decir que Francia es prácticamente coorganizadora de este evento en Qatar: ayudó mucho en la adjudicación de la Copa del Mundo, actúa como portavoz con figuras como Zidane, y cogestiona la seguridad…

Y añado que todo esto también pone de manifiesto la impunidad de las autoridades futbolísticas, de la FIFA, que sigue haciendo su negocio a pesar de todos los casos de corrupción que se arrastran desde hace diez años, en particular el asunto Sepp Blatter [presidente de la FIFA de 1998 a 2015, implicado en casos de corrupción, sobornos, etc.]. Y lo mismo ocurre en Francia y en la Federación Francesa de Futbol, con los casos que han salido a la luz, incluida la violencia sexual, y esta impunidad general que subleva a los amantes del fútbol.

S.: Decías que entre los hinchas, en las gradas, también se expresa el enfado, llegando algunos a abogar por el boicot…

C.: Sí, se está expresando. Se puede hacer de forma muy sencilla, con una gran pancarta «Boicot a Qatar», que hemos visto en todas partes durante el último mes. En este caso, hay que ver que está muy ligado al discurso de los aficionados ultras, al discurso anti-FIFA, con el lema «FIFA: mafia», y digamos que el Mundial de Qatar es una buena oportunidad para dar contenido a este discurso, señalando con el dedo a la FIFA, que intenta apoderarse del fútbol.

Lo que esto muestra es también la relación de la FIFA con los regímenes no democráticos. La FIFA siempre se las ha arreglado para celebrar eventos de este tipo, sobre todo Mundiales, en [países con] regímenes autoritarios. No olvidemos esta declaración de Jérôme Valcke, secretario general de la FIFA que en 2013 dijo: «A veces es preferible un nivel de democracia más bajo para organizar un Mundial.»

Así que existe esta crítica que se expresa en las gradas, y también hay muchas iniciativas que se están poniendo en marcha en toda Francia, una especie de contraprogramación, con muchos debates, de nuevo a iniciativa de los grupos de aficionados. Es interesante ver cómo lo que podemos llamar, con muchas comillas, la «gente de las gradas» se está apoderando de esta cuestión, en las gradas y en otros eventos. Esto está muy lejos de la hipocresía de algunos ayuntamientos, en las grandes ciudades, que explican que no van a poner una pantalla gigante, que es una forma cómoda y fácil de revestirse de virtud.

S.: Especialmente Anne Hidalgo cuando se piensa en los vínculos PSG-Qatar…

C.: Sí, es evidente que también…

S.: Y si nos situamos, digamos, en el punto de vista de Qatar… Sabemos que los Emiratos, Arabia Saudí y las monarquías del Golfo en general tienen una política de soft power ofensiva para vender su imagen a nivel internacional, especialmente a los países occidentales: promoción del turismo, uso de influencers, etc. ¿Qué papel desempeña la Copa del Mundo en esta estrategia para Qatar?

C.: Para responder a esta pregunta, hay que recordar, en primer lugar, que estamos en plena crisis energética. Y para un cierto número de países, especialmente Francia, es difícil boicotear a Qatar, que es uno de los mayores productores de gas del mundo. Recientemente, Alemania ha firmado un enorme contrato de suministro de gas con Qatar, y en Francia tenemos a Total, que también ha firmado un enorme contrato para explotar uno de los mayores yacimientos de gas del mundo… Así que ya estamos en esta situación: hoy necesitamos que Qatar nos suministre energía.

En realidad, es un largo camino el que ha llevado a la concesión de la Copa del Mundo a Qatar, y a que ésta se celebre realmente allí. Es una larga operación de seducción que viene desde los años 2000, y más aún en 2010: la compra del PSG en 2011, el mecenazgo artístico, en particular en los grandes museos, los contratos energéticos, las esferas de los influencers de Instagram, el poder blando también en los barrios populares… Y está funcionando.

Hay que ver que en las críticas a esta política de Qatar puede haber algo peligroso, cierto tipo de islamofobia, y Qatar juega muy bien con esto, diciendo: tenéis una visión demasiado europeísta y etnocéntrica.

Si queremos anclar todo esto en la dimensión geopolítica, económica e incluso climática, tenemos que entender que se trata de un país muy pequeño, que es un gran productor de petróleo y gas, que sabe que, dentro de unas décadas, sus reservas, sobre todo de gas, se agotarán, y que por lo tanto necesita invertir su capital en diversas fuentes de ingresos. En este sentido, Europa, y especialmente Francia, son verdaderos territorios de inversión para ellos, y el Mundial sirve para limpiar la imagen de un país antidemocrático y autoritario enviando este mensaje: somos un Estado que evoluciona, podemos ser buenos socios comerciales, así que no cierren la puerta a nuestras inversiones; al contrario, ábranla.

Mickaël Correia, periodista y escritor, autor de Una historia popular del fútbol. Asturias: Hoja de Lata (2019).

https://lanticapitaliste.org/arguments/societe/entretien-une-fuite-en-avant-dans-le-domaine-de-la-marchandisation-extreme-du

Traducción: viento sur

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Entrevista: La hambruna, espada de Damocles para millones de africanos

El Cuerno de África atraviesa la peor sequía en décadas. Análisis del profesor Hans Hurni, experto en la región, a la que ha dado seguimiento desde hace cincuenta años.

SWI swissinfo.ch: Las organizaciones humanitarias alertan sobre una amenaza de hambruna catastrófica en el África Oriental. ¿Qué sucede?

Hans Hurni: Las sequías de origen climático no son un fenómeno nuevo en la región, ocurren periódicamente desde hace siglos. La región es la prolongación Oriental del área del Sahel y se caracteriza por escasas precipitaciones en las tierras bajas. Cuando de manera consecutiva varias temporadas de lluvia no se producen, como ha sido el caso durante los últimos tres años, la situación rápidamente se vuelve precaria. Actualmente, 36 millones de personas se ven afectadas y 20 millones dependen de la ayuda alimentaria solamente en Etiopía. Esas son cifras enormes.

¿Se trata de una crisis debida al cambio climático?

Sí, pero no solamente. Muchos vínculos de causa y efecto no están claros. El Océano Índico se está calentando más de lo previsto, lo que tiene un impacto negativo en las precipitaciones en el Cuerno de África. El efecto invernadero ciertamente juega un papel, aunque honestamente, todavía sabemos poco para comprender el fenómeno con precisión. Los modelos climáticos globales son demasiado imprecisos para esta región.¿A qué se debe?En África Oriental hay menos datos científicos que en otros lugares. No es información que cae del cielo, hay que ir a recogerla. Necesitamos personas formadas e instituciones modernas. La débil presencia de científicos (as) es un problema en toda el África. A esto se suma la falta de infraestructura como estaciones de medición. Se habla mucho de la crisis climática en el continente, pero no conocemos muy bien el contexto.A grandes rasgos, podemos decir que en la región -es decir, en Etiopía, Eritrea, Somalia y Kenia- en el futuro hará más calor y las precipitaciones sufrirán variaciones más extremas, aumentando o disminuyendo.

¿Deberíamos, por tanto, esperar que crisis similares se repitan en el futuro?

Viajo por la región desde hace casi 50 años. En ese tiempo, la población se ha cuadriplicado. Durante la gran hambruna de 1984, diez millones de personas se vieron afectadas. Hoy, solamente en Etiopía, más del doble dependen de la ayuda alimentaria.El problema es que el desarrollo de los países no ha ido a la par del crecimiento demográfico. Según una estimación aproximada, alrededor del 80% de las personas todavía trabajan en una agricultura de bajo rendimiento, mientras que los sectores de servicios e industrial están poco desarrollados y concentrados en las ciudades. No es así como una economía nacional puede progresar de manera sostenible.Los agricultores (as) no se quedaron de brazos cruzados y aprendieron y aplicaron nuevos métodos de cultivo utilizando los recursos naturales de una manera más respetuosa. Este conocimiento provino inicialmente del exterior, mientras que las autoridades locales – por ejemplo en Kenia y Etiopía- se concentraron principalmente en el desarrollo de las ciudades. Era importante, pero unilateral.La crisis actual afecta principalmente a las poblaciones nómadas que ven desaparecer su ganado. En los últimos dos años, millones de animales han muerto de sed o hambre. Estas sociedades pastoriles -la mayoría de las cuales vive en tierras bajas inhóspitas y están amenazadas particularmente por el cambio climático-, atraviesan una crisis enorme y muchas personas buscan abrigo en campos de refugiados o en ciudades. Un retorno a un estilo de vida nómada puede resultar difícil en tales circunstancias.>>>>

¿Qué papel juegan la pandemia y la guerra en Ucrania en este contexto?

La pandemia naturalmente ha creado problemas, como lo ha hecho en todas partes. La desaceleración de la economía global también afecta a los Estados menos integrados en las cadenas de suministro globales. Paralelamente, los conflictos locales llevan años desestabilizando sociedades y agravando la situación. Es el caso del conflicto de Tigré, en el norte de Etiopía. Combinado con la sequía tiene efectos brutales.La guerra en Ucrania también es un gran problema. Es bien sabido que Rusia y Ucrania se encuentran entre los principales países exportadores de cereales. Gran parte de su producción se destina a países emergentes como China, mientras que los países más pobres sufren mucho por la subida de precios y la incertidumbre en la planificación. En el acuerdo sobre las exportaciones de granos de Ucrania, solo se garantizó una pequeña parte a África Oriental.

¿Veremos mayores movimientos de personas refugiadas?

Ya están ocurriendo, entre diferentes países, pero también a nivel regional. Es, en mi opinión, una de las razones por las que esta crisis no se percibe mucho en Occidente. Casi nadie de allá llega hasta nosotros, ya que estas poblaciones son simplemente demasiado pobres para emprender un viaje tan largo.

¿Qué se puede hacer ahora?

A corto plazo, está claro que se necesita ayuda rápida. Cientos de miles de personas están seriamente amenazadas por el hambre. Las organizaciones humanitarias están bien implantadas en el lugar, lo han estado desde hace tiempo y siempre han logrado intervenir en caso de crisis. Por lo tanto, las estructuras para la distribución de artículos de primera necesidad están activas.Sin embargo, hay una irónica paradoja: debido a que la ayuda contra el hambre funciona bien, vemos imágenes de hambruna menos dramáticas que en el pasado, a pesar de que el número de personas afectadas por la penuria de alimentos es mucho mayor. Como resultado, la voluntad de donar disminuye y eso es un gran problema actualmente.

¿Y a largo plazo?

Es mucho más complejo. El crecimiento y la composición de la población no cambiarán en el corto plazo. Por lo tanto, el tema debe abordarse en su conjunto: educación, salud, industrialización, estabilidad política. Sin sociedades robustas, será difícil superar los desafíos del cambio climático. En la agricultura, el uso sostenible de los recursos naturales limitados sigue siendo un tema central.Pero no soy solamente pesimista. Lo que vemos hoy es sin duda el resultado de una combinación de desafortunadas influencias climáticas e inestabilidad política. Sin embargo, según algunos modelos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), las condiciones climáticas podrían incluso mejorar a mediano plazo y los desastres podrían disminuir. En cualquier caso, los países no tendrán más remedio que desarrollar sus propias capacidades de resiliencia.

https://www.swissinfo.ch/spa/economia/la-hambruna–espada-de-damocles-para-millones-de-africanos/48094086

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Lo Importante No Es Lo Que Pasa En El Metaverso, Sino En El Otro Lado

Por: Esther Peñas

Tal y como advierte la tecnóloga madrileña Lucía Velasco, la disrupción digital en los entornos productivos es cada vez más evidente: 85 millones de empleos se transformarán debido a la revolución tecnológica antes de 2025 en todo el mundo. En su último libro, ‘¿Te va a sustituir un algoritmo?’ (Turner), esta experta independiente de la Comisión Europea, que además dirige el Observatorio Nacional de la Digitalización y el Impacto de la Tecnología en la Sociedad (ONTSI), analiza los beneficios, desafíos, contrariedades y amenazas de este nuevo escenario donde el metaverso parece interpretar el papel de protagonista. ¿Su recomendación? Reflexionar sobre las decisiones que debemos tomar para no quedarnos descolgados en un mundo donde nada, nunca, será igual.


«Estamos en un momento –respecto de las nuevas tecnologías– tan importante como la era atómica», afirmas en tu libro. ¿Cuántas personas se quedarán por el camino y de qué manera?

Los riesgos son importantes. Precisamente por eso he escrito este libro, porque debemos ser conscientes de ellos. Pero también estoy convencida de que estamos a tiempo de evitar que nadie se quede atrás y acompañar a aquellos que no puedan hacer esta transición digital.

¿Hasta qué punto son útiles los algoritmos y sus combinaciones? ¿Cuándo conviene desterrarlos para obtener resultados?

Los algoritmos nos facilitan la vida: nos dicen cómo llegar a los sitios, priorizan los correos, ayudan a interpretar radiografías, sugieren dosis de medicaciones, nos recomiendan música o películas, hacen un match en cualquier aplicación de ligoteo o le dicen al banco que dé o no, un crédito. No pienso que haya que desterrarlos sino, más bien, entenderlos y controlarlos. Siempre tiene que haber supervisión humana cuando se toman decisiones sobre personas y debemos ser capaces de saber cómo llegan a las conclusiones que llegan. Hay que estar muy atentos para evitar que nos lleven a lugares que ya habíamos superado: esto sucede porque repiten patrones, utilizándose datos que, sin tratar, son el reflejo de lo peor y lo mejor de la sociedad. Debemos avanzar en la auditoría algorítmica y en su transparencia.

Crece la incertidumbre ante la posibilidad de que los algoritmos vengan a quitarnos el trabajo. Aunque sabemos que, a su vez, las nuevas tecnologías crearán nuevos empleos, la proporción entre la destrucción y la creación de puestos de trabajo será escalofriante. ¿Qué sucederá con esas grandes masas de gente en paro?

Diría que vienen a quitarnos trabajo, no el trabajo. La revolución digital hará que tengamos que adaptarnos rápida y masivamente a cambios en gran parte de los trabajos, pero no habrá grandes masas de gente en paro. Los Gobiernos no lo permitirán.

¿Podría la digitalización acentuar aún más la brecha entre muy ricos y pobres?

Ya lo está haciendo. Hay una concentración de riqueza y de poder en unas pocas empresas y en quienes las lideran. Se debe equilibrar la balanza usando herramientas más tradicionales de economía política, pero también hay que atreverse a probar nuevas. La competencia de los mercados y la protección de los trabajadores, independientemente del tipo de contrato que tengan, son pilares fundamentales para combatir estas brechas.

«Tenemos en riesgo nuestra privacidad, que es en el fondo, nuestra libertad»

Argumentas que la capacidad de intercambiar grandes cantidades de datos de forma rápida y barata ha sentado las bases para el auge de la economía digital y sus nuevas formas laborales. Pero con este carácter financiero, ¿acaso la transformación no favorece una ‘economía ficticia’ (o abstracta) y más vulnerable, como vimos en la crisis de Lehman Brothers?

La gran crisis que hizo tambalear las economías más importantes del mundo hace casi 15 años vino provocada por una agresiva desregulación y un poder desproporcionado de los poderes financieros para influir en las normas que les restringían la especulación. Es necesario poner límites a los gigantes tecnológicos precisamente para evitar que vuelva a suceder. Esta vez tenemos en riesgo nuestra privacidad, que es en el fondo, nuestra libertad.

¿De qué modo podríamos reindustrializar España en clave digital?

Incorporando a la economía del dato los sectores tradicionales que sostienen nuestra economía, como el turismo, para que puedan competir en el siglo XXI; pero también entendiendo dónde está el futuro, como por ejemplo en la ciberseguridad. Debemos incorporar a nuestra reindustrialización coordenadas de soberanía digital y de autonomía estratégica para reducir dependencias.

Y el futuro, ¿son las criptomonedas?

El futuro inmediato es la regulación de las criptomonedas para evitarle disgustos a muchas personas que se dejan llevar por las promesas de pelotazos digitales.

A la hora de hablar de ciberseguridad, o del vehículo eléctrico o la educación digital…  ¿En qué podemos competir y estar a la altura?

En todo. España no tiene nada de qué acomplejarse. Somos líderes mundiales en los índices de ciberseguridad. De hecho, el primer PERTE (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica) del Gobierno de España, con los fondos del plan de recuperación, pretende crear el ecosistema para fabricar vehículos eléctricos, convirtiendo a nuestro país en el Hub Europeo de electromovilidad, con una inversión total de más de 24.000 millones de euros. Solo tenemos que creernos que somos capaces.

Respecto de nuestra formación digital, ¿cuál es nuestro talón de Aquiles?

Tenemos un país con unas infraestructuras digitales envidiables que nos permiten aprovechar al máximo esta ola de educación digital. Sin embargo, es necesario mejorar la recogida de datos para diseñar programas que sean realmente efectivos, asegurarnos que la desigualdad y la brecha educativa no son un obstáculo para que todas las personas puedan aprovechar el potencial de la revolución digital.

¿Caben las humanidades en un mundo digitalizado?

Son más necesarias que nunca. La tecnología debe tener una perspectiva humanista para que tenga sentido y mejore nuestras vidas.

«España no tiene nada de lo que acomplejarse: somos líderes en ciberseguridad y tenemos unas infraestructuras digitales envidiables»

Parece difícil imaginar hoy en día una desglobalización. En cambio, asegura que está ahí, a la vuelta de la esquina. ¿Podría esa desglobalización considerarse un retroceso en el bienestar?

En muchos casos yo lo consideraría una garantía de suministro y de recuperación de muchos trabajos que se fueron en su día. Depender de países cada vez más inestables, con regímenes no siempre democráticos que reniegan del orden global, no parece la mejor apuesta para mejorar en bienestar. El repliegue regional está sucediendo.

En este sentido, las redes, por un lado, estimulan el activismo (el fenómeno Greta Thunberg no se entiende sin ellas, por ejemplo) pero, por otro, nos alejan de la calle, de los espacios en los que realmente se cambia la realidad. Quiebra los vínculos fuertes como los afectos. ¿Esta tendencia se acusará más en el futuro?

Esa va a ser uno de los grandes retos. Convertir las redes en la nueva plaza pública como espacio de convivencia, garantizar nuestros derechos digitales y educar para que nos demos cuenta por nosotros mismos de que lo importante no es lo que pasa en el metaverso, si no al otro lado.

La tecnología suele generar la expectativa de que todo es controlable, medible y predecible. Desde la hora a la que va a llover hasta las pulsaciones nocturnas. Sin embargo, la vida siempre se abre paso e irrumpen con su contingencia, impredecible de todo punto. 

Esa es la magia, que cuando menos te lo esperas, la vida te da la vuelta. Sin magia no se puede vivir.

Ante una tecnología con la que recopilamos todo, parece que la memoria es prescindible. Pero sin ella, sin memoria, no pueden establecerse redes de conocimiento. Ni siquiera la imaginación funciona sin memoria. ¿Cómo repercutirá esto en el ser humano?

Hay que profundizar en los efectos que tiene la tecnología en la salud mental, precisamente para evitar este tipo de consecuencias y educarnos a todos en los límites que debemos crear para preservar nuestro bienestar y, sobre todo, nuestra esencia.

Fuente de la información e imagen: https://ethic.es/entrevistas

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Entrevista a Ronaldo Andrés Gómez: “La educación tiene el poder de transformar la vida de los niños y proporcionarles un futuro mejor”

El director ejecutivo de la Fundación Ixtatán lleva adelante distintos proyectos educativos pensados para los jóvenes de Guatemala. Él mismo fue beneficiario de la organización que hoy dirige

A los 13 años, Ronaldo Andrés Gómez pasó por una experiencia que lo marcó y lo hizo descubrir que la educación era la clave para desarrollarse. En aquel momento, se dirigía hacia la frontera entre Guatemala y México para trabajar en los cafetales. Pasó un mes en el campo con la tarea de limpiar el café. Recuerda que se le hicieron muchos callos en las palmas de las manos y, a pesar del dolor, no podía dejar de trabajar. “Esa situación me hizo darme cuenta de que quería otra cosa para mi vida. Al regresar a mi casa, empecé a estudiar hasta que logré realmente encontrar una oportunidad. Descubrí que la única forma de desarrollar otra vida era a través de la educación”, cuenta el líder, de 36 años, de ascendencia maya-chuj y que pertenece a la comunidad Tiaktak.

En la actualidad, la comunidad Tiaktak reúne a unas 300 familias y se ubica en San Mateo Ixtatán, Guatemala. El maya es uno de los grupos indígenas más numerosos de América; de los pueblos que lo integran en la actualidad (30 reconocidos por los gobiernos de los países en donde se ubican), el chuj es uno de ellos, con asentamientos también en México.

De acuerdo con las cifras del Censo de Población 2018, Guatemala tiene una población de 14,9 millones de habitantes, de los que 6,5 millones (43,75%) se autoidentificaron como indígenas de los pueblos mayas, garífunas, xincas y cróeles o afrodescendientes. Este y otros estudios especializados muestran la profunda desigualdad que existe entre indígenas y no indígenas, sobre todo en materia de salud, educación, empleos e ingresos.

“Muchos creen que las familias mayas no quieren enviar a sus hijos a la escuela, pero lo que pasa es que la prioridad en las comunidades es garantizar la comida para la familia. Los sectores medios, que cuentan con ingresos económicos, no tienen que preocuparse por la alimentación. Eso ya está cubierto. Entonces lo que se convierte en su prioridad es la educación y la salud”, explica Gómez.

Cuando uno alcanza un objetivo como acceder a la educación, te conviertes en un testimonio para mostrarle a otros que es posible

La realidad en San Mateo Ixtatán es que muchos jóvenes llegan a sexto de primaria y luego comienzan a trabajar con sus padres. Ir a la secundaria implica irse de la comunidad y muchas veces las familias no pueden afrontar el coste, aunque sea mínimo. Muchos no tienen acceso a agua potable, a energía eléctrica o a la educación básica. Gómez señala que no existen programas públicos que puedan subsanar esas necesidades.

“Vengo de una familia que tuvo muchas limitaciones en el acceso a oportunidades de desarrollo. La educación ha sido la puerta para poder acceder a otras posibilidades. Cuando uno se fija una meta, no importa las dificultades que existen. Uno debe continuar para lograr ese objetivo. Cuando se alcanza esa meta, te conviertes en un testimonio para mostrarle a otros que es posible. Para mí, la educación fue liberadora y transformadora. Por eso, quiero que más jóvenes puedan acceder a ella”, reflexiona Gómez.

La Fundación Ixtatán creó la primera escuela secundaria en el pueblo de San Mateo en 2005. Los primeros graduados obtenían el título de Maestros Bilingües Interculturales chuj-español. Gómez, actual director ejecutivo de la entidad, ingresó de niño a esta escuela para completar sus estudios y fue parte de la primera promoción. “Cuando era pequeño, recuerdo que veía unos talleres de alfabetización que se daban en mi comunidad a través de un programa del Gobierno. Me resultaba hermoso ver a estas personas recibiendo sus clases. Eso me cautivó y me llevó a pensar que quería ser maestro y ayudar a transformar vidas”, relata.

Desde su fundación, la escuela ha formado a 185 profesionales como maestros de educación bilingüe chuj-español, peritos, contables y bachilleres en ciencias y letras. En 2012, el currículum fue adaptado para reflejar la filosofía de aprendizaje basado en proyectos: como parte de la educación académica, los estudiantes se preparan en talleres ocupacionales sobre agroecología, panadería o carpintería. Así, se generan ingresos para la escuela, y los estudiantes adquieren experiencias útiles para la vida.

Después de la secundaria, Gómez continuó con los estudios universitarios. Se graduó como licenciado en Educación por la Universidad del Valle Guatemala y realizó un máster en investigación por la Universidad de San Carlos de Guatemala. “Al terminar con la carrera trabajé cinco años en el sector público. Fui coordinador del componente de formación en la Comisión Presidencial contra la Discriminación (CODISRA) y administraba talleres sobre la importancia de la erradicación del racismo en Guatemala. El foco estaba puesto en evitar la discriminación a las personas indígenas y afrodescendientes y mostrar que es un sistema que genera desigualdad social”, explica.

En 2019, volvió a ponerse en contacto con la Fundación Ixtatán y le ofrecieron el puesto de director ejecutivo, con un equipo de 20 personas a su cargo. “Mi rutina consiste en hablar con distintas organizaciones para crear proyectos. Precisamente, lo que busco es realizar una inversión en desarrollo a largo plazo. Trato de convencer a distintas instituciones y organismos que la mejor inversión que pueden hacer es en la educación de niños y jóvenes, que van a ser los futuros líderes de la sociedad”, aclara.

Su pasión es proporcionar apoyo educativo a los jóvenes desfavorecidos de las zonas rurales de Guatemala. “Creo que la enseñanza tiene el poder de transformar la vida de los niños, dándoles esperanza y un futuro mejor”, expresa. Gómez viaja a las comunidades cercanas a San Mateo cada dos o tres meses para evaluar los progresos de los proyectos. “Me acerco para dialogar con las autoridades locales y formar alianzas”, señala. Otra parte de su rutina tiene que ver con escribir documentos para que otras organizaciones que trabajen con chavales puedan replicar los aprendizajes de la Fundación.

En la actualidad, el enfoque principal de Ixtatán se centra en la innovación educativa a través de la implementación de aprendizaje innovador. El modelo basado en proyectos (ABP) se convirtió en su principal programa de trabajo, dado que es eficiente en la generación de aprendizajes significativos. Les permite llevar a la práctica los conocimientos desarrollados para la solución de los problemas de la vida real, lo que ayuda a trabajar de manera autónoma para construir su propio aprendizaje y llegar a resultados concretos generados por ellos mismos. “Aprenden a identificar problemas en su contexto y a partir de eso analizan, investigan y proponen una solución”, explica Gómez.

En 2021, el director de la Fundación fue invitado a participar en un programa virtual llamado International Visitors Leadership Program (IVLP), en el que cuentan con más de 20 líderes de todo el mundo para aprender sobre el racismo y la discriminación racial en Estados Unidos. En 2022, fue de manera presencial. En una tercera instancia, aplicó y ganó el Premio al Impacto del IVLP. “Mi objetivo era utilizar la beca para desarrollar un club de lectura con niños y adolescentes en San Mateo Ixtatán. 50 participantes se benefician de esta iniciativa. A través de la propuesta se busca generar conciencia sobre la importancia de la protección de los derechos humanos y el cuidado del medio ambiente. Al mismo tiempo, se desarrollan habilidades de lectura, liderazgo, trabajo en equipo, comunicación y pensamiento crítico”, cuenta.

Cuando lleve 10 años en la Fundación, me retiraré porque es importante dar espacio a nuevos líderes

Ronaldo Andrés Gómez, director ejecutivo de Ixtatán

Hoy Gómez dirige varios proyectos educativos patrocinados por la Embajada de Estados Unidos en Guatemala para promover la movilidad social. “Comenzamos a trabajar juntos en 2008. Implementamos distintos programas de formación para jóvenes. De esta forma se contribuyó a que muchos de ellos vayan a la universidad. También, desarrollamos, en conjunto, programas de inglés. De esta forma, se está invirtiendo precisamente en aquellos jóvenes que creemos que pueden promover cambios significativos en el corto plazo”, desarrolla.

A lo largo de su carrera, Gómez creó distintas metas. “Cuando trabajé para el Gobierno, mi idea era quedarme durante cinco años. No quería acomodarme ahí. Sabía que quería explotar otras áreas. En la Fundación llevo casi cuatro años y mi idea es trabajar por unos diez años. Después de eso, supongo que me retiraré porque es importante dar espacio a nuevos líderes. Estoy tratando de involucrar al resto de mi equipo para que cuando me vaya, haya gente que esté preparada para conducir el trabajo que hacemos hoy como Fundación”, comenta. Considera que su siguiente paso profesional será la Academia. Quiere dar clases en universidades, investigar y seguir contribuyendo desde ese espacio al área de educación.

Al reflexionar sobre su trabajo, Gómez remacha: “En estos años encontré a jóvenes con mucho potencial, con una visión distinta y que te cuestionan. En eso tal vez radica la esperanza de construir una sociedad mucho más justa”.

https://elpais.com/planeta-futuro/que-mueve-a/2022-11-07/ronaldo-andres-gomez-la-educacion-tiene-el-poder-de-transformar-la-vida-de-los-ninos-y-proporcionarles-un-futuro-mejor.html

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Entrevista a Silvia Federici «El tratamiento a los mayores nos da una imagen de la lógica deshumana del capitalismo»

Fuentes: Naiz [Foto: la escritora Silvia Federici (Jagoba MANTEROLA, FOKU)]

Es marxista con muchos ‘peros’ y feminista sin duda alguna. Dice que le gusta «explicar» y son muchas y muchos quienes la escuchan. Con ‘Calibán y la bruja’ como su obra clave, Silvia Federici es una referente del feminismo.

Silvia Federici (Parma, Italia, 1942) llega a Iruñea invitada por Katakrak. Pende de sus ojos el peso de una mirada prospectora desviada de lo común –vuelta hacia los comunes– y hojea los títulos que llevan su firma y que Katakrak ha colocado en una mesa aparte. «¿Puedo llevarme una copia de este?» pregunta a la responsable del espacio cultural, y esta le responde con un «claro» tan evidente que parece que piensa: «¡Si es suyo!»

Ochenta años atraviesan sus palabras y su cuerpo y no puede dejar de mirar a la historia para leer el mundo actual: lo piensa, mastica y devuelve comprensible a sus lectoras. Recurre y regresa a menudo a las luchas feministas de la década de 1970 en Estados Unidos, como si intuyera que si hace cincuenta años no hubiera estado allí, no estaría en Iruñea un día de octubre del 2022 presentando ‘Ir más allá de la piel’.

Viene a Katakrak a presentar ‘Ir más allá de la piel’. En esta obra aterriza su pensamiento al mundo actual, al capitalismo contemporáneo. Teniendo en cuenta que vivimos una época de constantes cambios, a usted, como escritora, ¿le supone alguna dificultad pensar e interpretar la época actual?

¡Al contrario! Todos mis libros llegan hasta la experiencia contemporánea, a pesar de que siempre tengo una perspectiva histórica, porque el pasado para mí no es pasado, no es algo que ha muerto: vive en el presente. Nunca podría analizar el presente olvidándome del pasado. La clave es comprender el cambio social, comprender cómo las estructuras que son históricas todavía se transforman. El capitalismo tiene una historia de más de cinco siglos y en cada fase histórica se cambia, se vuelve en respuesta a las luchas, a los cambios económicos, a las crisis… pero la experiencia actual es fundamental.

En sus trabajos sostiene que las mujeres son el principal motor para la producción capitalista; antes de los 70 porque se dedicaban de manera gratuita a los trabajos reproductivos y, después, con su entrada en el mercado laboral, porque son ellas las que soportan las peores condiciones laborales, además de que siguen con el trabajo reproductivo gratuito.

Sí, cualquier tipo de trabajo, las mujeres lo hacen. Hacen el trabajo de reproducción, que incluye el trabajo del campo, de la agricultura o de la sanidad. También el trabajo extradoméstico, en las oficinas, en las fábricas, el trabajo industrial. En Bangladesh, en México a la frontera con Estados Unidos, en las llamadas zonas de libre comercio, hay formas de explotación del trabajo de la mujer similares a la esclavitud. Por eso, hoy las mujeres son las protagonistas del desarrollo. Y creo que siempre ha sido así.

¿No le parece que esta situación de vulnerabilidad les ofrece al mismo tiempo un gran poder, en cuanto las necesita el capital?

Claro, el trabajo de la mujer ha sido la fuerza que ha permitido relanzar una nueva fase del desarrollo. Por eso mismo las mujeres son las protagonistas de muchísimas luchas sociales, empezando por la lucha sobre la reproducción y la lucha contra la destrucción de la naturaleza. En muchos lugares de África y América Latina vemos que las mujeres están en primera línea contra la deforestación, contra la política del extractivismo, la minería, la extracción petrolera… porque se dan cuenta de que la destrucción de la naturaleza es la destrucción de la vida, de la comunidad. Y saben que aunque estas empresas pueden traer salarios para los jóvenes, destruyen a la comunidad la posibilidad de reproducirse.

Participó en la campaña ‘Salario para el trabajo doméstico’ en los años 70. La falta de salario convierte a las mujeres en dependientes y domésticas, sin embargo, el salario es uno de los mayores mecanismos de control del capital. ¿Cuál debe ser el punto de encuentro entre el trabajo de hogar y de cuidados y el salario para que no suponga una dependencia esclava de los hombres ni del capital?

Sí, pero voy a agregar: solamente se dice que el salario es una medida de control cuando se habla de las mujeres y del trabajo de hogar. No se dice que es una medida de control cuando se habla de los salarios de los profesores o de los salarios de los obreros industriales. Si es verdad que luchar por un salario reproduce el capital, ¿porqué no creamos los mismos discursos en relación a todos los trabajadores asalariados? ¿Qué vamos a proponer? ¿Que todos trabajen sin salarios?

El discurso por el salario en el trabajo doméstico era una estrategia de un momento concreto para liberar las mujeres de la dependencia de los hombres, para visibilizar que lo doméstico es un trabajo, un trabajo que produce capital y sustenta cualquier actividad productiva. Porque aunque no produce coches, produce trabajadores para generaciones futuras. Por ello, pedir un salario era una forma de abrir una vía de contacto y negociación entre mujeres y capital. En los años 70, la relación mujeres-capital era mediada por los hombres. Entonces, el salario no era el fin, nunca lo propusimos como tal, sino una estrategia para cambiar la relación de poder entre mujeres-hombres, mujeres-estado y mujeres-capital. Y a partir de esta posición empezar un nuevo ciclo de lucha.

En ‘Calibán y la bruja’ determinó que el capitalismo ha transformado los cuerpos en máquinas de trabajo y sostiene que las mujeres sufren una doble mecanización, productiva y reproductiva. ¿La implicación de los hombres en el trabajo de hogar y de los cuidados ayudaría a resolver esta situación?

¡Claro! Pero dos cosas: lo primero, esto no cambiaría la condición de este trabajo. El problema sigue siendo que este trabajo está desvalorizado, no está remunerado y no da acceso a beneficios como pensiones o un seguro de salud. Compartir el trabajo con los hombres es un paso. Pero lo más importante de todo es responsabilizar al Estado. Hemos visto en las luchas en torno al trabajo doméstico que la dificultad de compartir el trabajo con los hombres no es solamente la falta de voluntad de los varones, que es tanta, es también que la organización actual del trabajo y de los salarios provoque que sea mejor que el varón trabaje fuera de casa, porque su salario es mayor. Entonces, además de compartir, se necesita un cambio de la organización del trabajo asalariado.

En Euskal Herria, algunos sindicatos y partidos llevan tiempo reivindicando un sistema público de cuidados. ¿Cree que esto podría ser efectivo contra la crisis de los cuidados?

Claro que el Estado se debe responsabilizar. Aunque yo soy crítica con lo que dicen, porque el Estado debe responsabilizarse sin establecer un sistema de control y la comunidad debe decidir qué servicios nos va a dar el Estado. Soy contraria a que el Estado organice, debemos ser partícipes. Siempre he dicho que estos discursos de los comunes, los entramados comunitarios, las asambleas vecinales, son necesarios para cambiar nuestra relación con lo público. Porque hoy el Estado es neoliberal y no tiene ningún interés en reproducir nuestra vida. Nos ofrecen la sanidad para que volvamos a trabajar lo antes posible, nos ofrecen servicios, lo más baratos que pueden. Entonces, necesitamos una lucha desde abajo y esto significa que la comunidad debe organizarse y relacionarse con quienes trabajan en los servicios públicos. No es suficiente abrir las ventanas y aplaudir a las enfermeras, tenemos que encontrarnos con ellas y decidir qué necesitamos, qué podemos hacer.

«Cuando hablamos de trabajadores es necesario tener en cuenta la diversidad y saber que aún así podemos pensar en formas de lucha conjuntas. Se trata de pensar cómo juntarnos de manera que los que tienen más privilegios no sean los que dominen la lucha. Es una cuestión de organización»

El cuerpo cambia, envejece, se vuelve inservible en la lógica capitalista y se deshecha. ¿Cómo debemos resignificar, recuperar, ‘reciclar’ estos cuerpos?

Cuando pensamos en la condición de los mayores hoy, vemos verdaderamente la violencia de esta sociedad capitalista y cómo destruye a las personas. En muchas sociedades precapitalistas, y pienso sobre todo en las comunidades indígenas de Norte América, los mayores eran los guías, también las mujeres mayores. Tenían la sabiduría y la experiencia, la memoria colectiva del pueblo. Tomaban las decisiones. Ahora los mayores son los tontos, no son productivos, pesan, dan problemas a las familias, son una carga. Vivimos una desvalorización de los mayores y se desvaloriza la reproducción. Y todavía el capitalismo privilegia, en el contexto de esta desvalorización general, la infancia, porque de ahí vienen los futuros trabajadores. Así que los mayores se pueden desechar como basura.

Hemos visto con el covid-19 en Estados Unidos que muchos de los mayores que murieron estaban en los centros públicos financiados por el Estado. Pero la crisis de estos centros era precedente al covid-19, porque en estos centros se han cortado los fondos, el personal, así que dejan a los mayores durante horas en sus camas. El tratamiento a los mayores nos da una imagen de la lógica deshumana de esta sociedad capitalista.

Algunas voces que se declaran feministas defienden el sentido más biologicista del cuerpo y reprochan tanto al movimiento queer como al transfeminismo que vacían de contenido la categoría mujer, que «borran» a las mujeres. ¿Qué opinión le merece esto?

Creo que hay problemas en ambos lados. Yo vengo de una lucha que surgió en los años 70, cuando el feminismo criticó la concepción del capitalismo sobre la mujer. Siempre hemos subrayado que mujer no es un concepto biológico. Pero la mujer es importante como sujeto político, porque mujer, en la historia de la sociedad capitalista, ha significado toda una organización particular de la explotación y del trabajo. Y todo un tipo de lucha contra la discriminación.

Es cierto que el feminismo siempre ha tenido más conciencia de las diversidades. Pero lo mismo pasa con los trabajadores, ¿no? ¿Vamos a desechar la condición del trabajador explotado porque un trabajador no es lo mismo en el País Vasco o en España, o en África? Claro que la categoría del trabajador explotado es importante para comprender la lucha en la historia del capitalismo. Y, a pesar de ello, la categoría del trabajador explotado incluye una gran variedad. ¿Porqué se responsabiliza de la diversidad solamente al movimiento feminista? ¿Porqué no se le pide lo mismo al movimiento de los trabajadores?

Cuando hablamos de trabajadores es necesario tener en cuenta la diversidad y saber que aún así podemos pensar en formas de lucha conjuntas. Se trata de pensar cómo juntarnos de manera que los que tienen más privilegios no sean los que dominen la lucha. Es una cuestión de organización.

Pero, como defiende la teoría interseccional, la relación entre opresor y oprimido es coyuntural y esto puede general tensiones.

Verás, en los años 70, a partir del movimiento del Poder Negro, hubo una discusión muy interesante. Trataba de la diferencia entre autonomía y separatismo, porque había una parte del movimiento negro a favor del separatismo, de una forma de organización sin blancos. La autonomía, sin embargo, significa poder decidir, tener espacios sin personas blancas, pero a pesar de ello poder juntarnos en las luchas donde tenemos intereses comunes decidiendo cuándo, dónde y de qué forma.

Este discurso también se ha tratado en el movimiento feminista. Las separatistas decían ‘nada de trabajo con los hombres. Vamos a crear comunidades de mujeres, vamos a crear una cultura exclusivamente de mujeres, porque la relaciones con los hombres son siempre de dominación’. Por otro lado, y yo me posiciono en este lado, hay mujeres que dicen que no, porque los hombres también son explotados.

En ‘Calibán y la bruja’ hablo de acumulación de diferencias, acumulación de jerarquías: el capitalismo, cada vez, en cada fase de desarrollo, no deconstruye estas divisiones. Es así, dividiéndonos, haciendo que peleemos unos con otros, como ha podido perpetuarse. El discurso no debe ser que nunca nos podemos encontrar con los hombres, sino que tenemos nuestra autonomía y capacidad de decidir, que nos organizamos como mujeres y no incluimos hombres en nuestra organización. Y vamos a decidir en qué espacios y cómo participarán los hombres.

Defiende en ‘Reencantar el mundo. El feminismo y la política de los comunes’ la vida comunal libre de relaciones productivas. ¿Cómo podemos imaginar los comunes?

Yo hablo de la necesidad de las relaciones comunales hoy, en una sociedad donde en cualquier parte estamos circundados, circundadas, por la relación capitalista. Entonces, la concepción de los comunes hoy no es una concepción final. Pero podemos pensar en lo comunal, sea en el marco de las relaciones sociales, de compartir los bienes, pero sobre todo como un principio de organización social que se puede y se debe aplicar a cualquier aspecto de nuestras vidas. Por ejemplo, compartiendo la riqueza natural y la riqueza que se produce o colaborando en la reproducción de la vida, etcétera. También en la justicia. Decir no a las cárceles, no a la Policía y pensar en la justicia de forma comunal. Hay varios ejemplos en el seno de las comunidades indígenas, porque ellos tienen otros sistemas, como el sistema restaurativo, y podemos valorar si pueden inspirarnos.

Esto, por ello, es un principio de organización social para crear una sociedad que no esté fundada en la explotación ni en la competencia, sino en la colaboración. Y, sobre todo, bajo el principio de responsabilizarnos; de todo, no solamente de nuestras vidas individuales, también de la vida de la comunidad. Responsabilizarnos también de la reproducción de la riqueza que usamos.

Las comunidades indígenas nos dan una lección, pues ellos decían: ‘Debemos dar a la naturaleza para que las próximas generaciones la puedan usar’. Así, no solamente hay que consumir, buscar y traer, también se debe reproducir. Eso es lo que te hace miembro de una comunidad. Porque el miembro de una comunidad no es la persona que llega y toma, es alguien que se responsabiliza de los otros, de las otras, y de la medida de reproducción.

Para mí, lo comunitario es una forma de crear más resistencia, de fortalecer nuestra resistencia hacia el Estado y al capital. Es, también, un terreno para la experimentación. Necesitamos experimentar, la sociedad que queremos construir no se va a construir en un momento. Se va a construir a través de un largo proceso de lucha, que debe ser también un proceso de experimentación para lograr nuevas formas de autogobierno. Ahora no somos capaces de gobernarnos sin el Estado, porque hemos interiorizado esta dependencia. Por ello, necesitamos un proceso de liberación y, para mí, el común es eso.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/especial/20221114/el-tratamiento-a-los-mayores-nos-da-una-imagen-de-la-logica-deshumana-del-capitalismo

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Los Usos De Freire

Por: Fernando Latrille/elcohetealaluna

Adriana Puiggrós repasa la vigencia del pensamiento del revolucionario pedagogo brasileño

El 19 de septiembre se cumplieron 101 años del natalicio del pedagogo brasileño Paulo Freire, creador de una metodología revolucionaria utilizada en Brasil en campañas de alfabetización. Quienes pretendían educación para pocos no le perdonaron sus convicciones: perseguido ideológicamente, fue un preso político después del golpe de Estado de 1964 y sufrió un largo exilio. Sus ideas –pese a su muerte en San Pablo en 1997– siguen vivas, por rotundas y sugerentes, para todos los lectores que se aproximan a su obra. Freire marcó un hito en el pensamiento pedagógico.

El Cohete a la Luna rescata su pensamiento en diálogo con la doctora en pedagogía Adriana Puiggrós, quien destaca “la importancia de poner a Paulo Freire en el marco de la historia democrática y popular de América Latina porque sus ideas han sido expropiadas por sectores que no se condicen con sus principales principios, con los ejes de su pensamiento”.

Puiggrós explica que “ha habido una captura por parte de organismos internacionales, por parte de sectores social demócratas, incluso intereses de alguna ONGs, que fueron despojando a Paulo Freire de elementos que son los que realmente impactan, no simplemente en una transformación de la educación, de las concepciones educativas populares en América Latina. Lo que hacen es quitarle toda la fuerza que tiene una corriente educativa” que, por ejemplo, “la podemos encontrar en la Colonia, en muchas experiencias de educación indígena. Las experiencias de los propios jesuitas en la Colonia o la experiencia hecha en Tlatelolco de educación indígena; podemos encontrar una línea de educación popular, incluso hay algunos trabajos sobre educación de los mapuches durante la Colonia. Luego, por supuesto, llegando a Simón Rodríguez, pasando por momentos muy importantes de la educación democrática durante la independencia”, sostiene Puiggrós, apuntando a quienes desean vaciar a Freire de toda esa corriente histórica que lo antecedió.

En la foto superpuesta y borrosa, año aproximado 1990, se puede ver a Adriana Puiggrós, Paulo Freire y su compañera Ana María Araújo en Buenos Aires, en uno de sus últimos viajes a nuestro país.

Densidad histórica

La docente, ex viceministra de Educación y asesora del Presidente de la Nación destaca que durante la Independencia “se discutía qué tipo de educación se iba a llevar adelante, donde (Juan José) Castelli tuvo mucha importancia, en la misma época en que Simón Rodríguez luchaba por una educación que tuviera base en el pueblo, en los sectores populares”. Y si seguimos esa historia –esa que desean ocultar quienes desde una concepción neoliberal se apropian de Freire para vaciarlo–, “vamos a llegar a muchos movimientos emancipadores y figuras del siglo XX, vamos a encontrar el Manifiesto de los Pioneros de la Educación Nueva que, sin ninguna duda, estuvo en los antecedentes de Paulo Freire”. Para Puiggrós es importante subrayar esos historiales “porque siempre se menciona como antecedente de Paulo Freire la lectura de (Emmanuel) Mounier o (Jacques) Maritain, lo cual es cierto, pero digamos que no se redujo a eso. Había una tradición en Brasil que era una línea, lectura, de la Escuela Nueva, con influencia del pragmatismo de John Dewey”.

Puiggrós, quien también es profesora consulta de la Universidad de Buenos Aires, destaca las ricas experiencias que influyeron en el pedagogo, como “el asentamiento de la escuela activa en Brasil, que fue muy importante y de alguna u otra manera influyó en Freire. Por supuesto está, además, la gestión de (José) Vasconcelos en México, en 1923, que es una maravillosa experiencia de educación popular, quizá la más importante que hubo en el siglo XX, antes de Freire. Y también (Juan Carlos) Cárdenas y la educación peronista. Descubrimos, por lo tanto, que hay una densidad histórica detrás de la figura de Freire”.

Un salto cualitativo

“Freire tiene algunos conceptos que calan muy fuerte y que producen –de alguna manera– que haya un salto cualitativo en el pensamiento pedagógico, democrático y popular de América Latina”, precisa Adriana Puiggrós. “Como la idea de que la educación está profundamente vinculada a la política, como la idea de que la educación no necesariamente tiene que ser autoritaria, sino que puede ser dialógica. Que en la educación juega un papel fundamental el vínculo y que la educación mira al futuro. La educación puede abrir la perspectiva, lo que él llama ‘el inédito viable’”.

Para la doctora en pedagogía, fueron esos conceptos, “junto con la idea de una educación emancipadora… Esta idea de la emancipación es una de las que más vienen de la tradición democrático-popular de la educación latinoamericana, las que constituyen este conjunto de ideas en un paquete teórico político-educativo que caló en muchos sectores y que tuvo una influencia, no solamente en aquellos que leyeron, que fueron estudiosos de Paulo Freire, sino que –sin dudas– tuvo una influencia en el conjunto de los educadores y de la educación en América Latina”.

La profesora de la Universidad Pedagógica Nacional expresa también que, en la actualidad, Freire está presente “en la educación dialógica, que es la forma en que más se ha extendido. La idea del docente autoritario, la escuela que impone, es solamente patrimonio de una derecha conservadora”. Y advierte que “hay que tener cuidado con las lecturas de Freire, las interpretaciones y los usos de Freire. Hay una versión –un uso– desde el neoliberalismo, donde se extrema la postura de Freire hacia una noción de libertad que no es la de Freire. La libertad para Freire estaba muy vinculada a la emancipación, y él es muy claro en ese sentido. Y es muy claro en resaltar el papel del docente. Es decir, el hecho que exista una educación dialógica no quiere decir que se borre la figura del docente ni que se pierda la transmisión de la cultura de una generación a otra”, destaca.

En ese sentido, Puiggrós alerta nuevamente sobre la utilización por parte de sectores de la derecha de Paulo Freire, cuando “el liberalismo reforma esta idea de libertad, al separarla de la idea de emancipación”. También advierte, en su agudo análisis sobre los errores que se cometen desde los sectores liberales que hacen “un uso de Freire como si hubiera tenido un pensamiento como el de Iván Illich, cuando en realidad tuvieron posiciones contrarias e incluso entraron en una fuerte polémica”. La posición de Freire era muy distinta. Remite a una construcción de saber, una posición de construcción del vínculo y no su disolución, como propone el austríaco Iván Illich con su teoría de la des-escolarización.

En tiempos de modernidad líquida –como tituló Zygmunt Bauman a su fundamental libro–, les trabajadores de la educación seguimos apelando a Paulo Freire. Lo hacemos con interrogantes. ¿Cuánto tiempo dedicamos en el aula a que se adquiera experiencia? ¿Buscamos hacer posible aquella escuela de la pregunta y no de la respuesta de la que hablaba Freire? ¿Cuánta experiencia se logra dando respuestas y cuánta elaborando interrogantes? ¿Qué espacio brinda la escuela que construimos todos los días con nuestras prácticas a que les alumnes se permitan pensar? El avance tecnológico dio paso a un nuevo alumne, pero esto no significa que acompañar a una sociedad en cambios permanentes implique abandonar lo más positivo, vigente y revolucionario que Paulo Freire nos enseñara al decirnos que “la liberación auténtica, que es la humanización en proceso, no es una cosa que se deposita en los hombres. No es una palabra más, hueca, mitificante. Es praxis que implica acción y la reflexión de los hombres sobre el mundo para transformarlo” [1].

Traer a Paulo Freire a la actualidad implica valorar las categorías elaboradas por el pedagogo, que sin dudas ponen en jaque al discurso educativo neoliberal de los pesados y pasados cuatro años de Cambiemos: el vínculo entre educación y política; la educación basada en el diálogo y en el reconocimiento del otro, no en la negación, barriendo con la educación “bancaria”, son ideas que sirven al presente. Cuando en su libro Pedagogía del Oprimido, Freire diferencia la concepción “bancaria” –en la que el educador va llenando al educando de falso saber, de contenidos impuestos– y la práctica problematizadora –en la que los educandos van desarrollando su captación y comprensión del mundo–, nos dice: “La primera es ‘asistencial’, la segunda es crítica; la primera, en la medida que sirve a la dominación, inhibe el acto creador y, aunque no pueda matar la intencionalidad de la conciencia como un desprenderse hacia el mundo, la ‘domestica’, negando a los hombres en su vocación ontológica e histórica de humanizarse. La segunda, en la medida en que sirve a la liberación, se asienta en el acto creador y estimula la reflexión y la acción verdadera de los hombres sobre la realidad, responde a su vocación como seres que no pueden autenticarse al margen de la búsqueda y de la transformación creadora” (Freire, 2010:89-90).

Esa concepción “bancaria” reinó con la instalación del Operativo Aprender, que reducía a los educadores a meros “aplicadores”. En una evaluación inconsulta, debían “aplicar” a los educandos, a los que se los veía como vasijas a las cuales había que llenar con la aplicación. Los “aplicadores” debían concurrir a otros establecimientos educativos y realizar la aplicación (evaluación), con quienes no tuvieron ningún vínculo, ni compartieron trayectoria, ni historia en común, a contramano de lo que nos enseñó Freire como primordial para establecer la horizontalidad de un vínculo de diálogo para la construcción de conocimiento, que con la prueba estandarizada se descartaba. Quienes nos opusimos como trabajadores de la educación a esa idea “bancarizada”, lo hicimos recurriendo a Paulo Freire.

Si bien Freire, como nos enseña Adriana Puiggrós, es un hombre del siglo XX y también lo es su pensamiento [2] (sus ideas nacen con el Che Guevara haciendo la revolución, con la Teología de la Liberación), y el nuestro es un contexto donde el siglo XXI nos atravesó con la hegemonía neoliberal (que interrumpió el avance de gobiernos populares), las ideas del pedagogo, sin olvidar el tiempo en el que las escribió, perduran. Son vigentes ante ese intento de barrer con la experiencia y aplicar la tecnocracia y meritocracia en las escuelas, como vimos en la Argentina con Cambiemos.

Freire también vuelve a nosotros una y otra vez con su libro Cartas a quien pretende enseñar, que publicó en 1993, donde nos recuerda que “somos militantes políticos”. Nuestra tarea no se agota en la enseñanza de la materia que abordamos en el aula, sino que exige ese compromiso político “en favor de la superación de las injusticias sociales” (Freire: 102) [3]. Y es ahí donde debe estar nuestro compromiso: como trabajadores de la educación, somos actores políticos que debemos frenar la privatización impulsada por corporaciones, fundaciones y ONGs que ven allí un negocio sin fin.

[1] Freire, Paulo, Pedagogía do oprimido, Editorial Tierra Nueva, 1970. (Pedagogía del Oprimido, 2010, 3ª edición, 3ª reimpresión, Buenos Aires, Siglo Veintiuno, página 83).
[2] Puiggrós, Adriana, “El pensamiento de Paulo Freire en tiempo presente”. Conferencia de inauguración de la Cátedra Libre Paulo Freire de la UNLP, 2019.
[3] Freire, Paulo, Profesora sim: tia nao, cartas aquem ousa ensinar, Sao Paulo, Olho d’Agua, 1993. (Cartas a quien pretende enseñar, 2010, 2ª edición, 3ª reimpresión, Buenos Aires, Siglo Veintiuno, disponible en https://bit.ly/36gatzA [noviembre 2021].

Fuente de la información e imagen: https://www.elcohetealaluna.com

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Entrevista a Noam Chomsky: La única forma de saber si es posible un acuerdo político en Ucrania es intentarlo

“La invasión [de Ucrania] en sí misma es una agresión criminal, como la invasión de EEUU sobre Irak, o la de Hitler sobre Polonia”, dice el intelectual en conversación con elDiario.es: “Pero, aparte de eso, es una estupidez increíble. Ha metido a Europa en el bolsillo de EEUU”

Lingüista, filósofo, intelectual, activista. Noam Chomsky nació en vísperas del crack del 29 (East Oak Lane, Philadelphia, Pensilvania, EEUU, 1928), en un momento en el que la crisis de Entreguerras alumbró el New Deal en EEUU, al tiempo que las democracias liberales entraban en crisis en una Europa en la que Stalin comandaba la URSS, se consolidaba el fascismo en Italia, el nazismo ganaba posiciones tras el Putsch de Múnich y la dictadura de Franco estaba a la vuelta de la esquina como preludio de la Segunda Guerra Mundial.

En ese complejo mundo en el que proliferaban las vanguardias artísticas y EEUU y Europa digerían de forma diferente la gran crisis de los 20 y 30, Chomsky comenzaba a escribir ensayos políticos en el colegio. Ha vivido la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y los conflictos bélicos en medio mundo donde las potencias pugnaban por ganar áreas de influencia evitando la destrucción mutua: América Latina, Corea, Vietnam, Afganistán…

El pensador, que ha participado en un diálogo en el Festival del décimo aniversario de elDiario.es que se celebró el pasado fin de semana en Valencia, cuestiona desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania la respuesta que están dando EEUU, la UE y la OTAN.

Hoy es 24 de septiembre. Se cumplen 7 meses desde que el presidente ruso, Vladímir Putin, decidió invadir Ucrania, y estamos viviendo una escalada. Se habla de movilización de reservistas, amenazas nucleares y convocatorias de consultas en el Donbás… ¿Qué cree que puede pasar? ¿Cómo se puede salir de esta situación?

La movilización en Rusia no afectará el conflicto inmediato. En todo caso, su efecto se retrasará hasta muchos meses más adelante. Pero el verdadero problema es que, a menos que actuemos rápidamente para poner fin al conflicto, habrá peligros extremos no solo para Ucrania, sino para el mundo en general.

El conflicto en Ucrania va a continuar matando a un gran número de personas, supondrá una gran destrucción. Los analistas militares estadounidenses, británicos y ucranianos todavía expresan su sorpresa por que los rusos no invadieran de la manera que esperaban.

Hay muchas maneras en que la guerra puede escalar, con la amenaza no desdeñable de las armas nucleares, que podrían ascender a una guerra nuclear terminal.

Mientras tanto, un gran número de personas mueren de hambre debido a la interrupción del suministro de alimentos y fertilizantes. Los esfuerzos para hacer frente a la crisis del calentamiento global se han revertido con la producción de combustibles fósiles. Todo eso es suicida.

Todo eso vuelve al hecho de que debemos estar buscando un acuerdo político. Hay mucho apoyo popular para eso en el sur del planeta, es abrumador. Incluso en Europa, en Alemania, según encuestas recientes, más de las tres cuartas partes de la población quiere pasar ya a las negociaciones.

Pero las principales potencias, Gran Bretaña y Estados Unidos, no se mueven para aceptarlo. Y tienen que hacerlo. Debemos actuar rápidamente para tratar de resolver el conflicto antes de que empeore aún más y antes de que las consecuencias se salgan completamente de control.

Ha dicho que hay muchas formas de escalar el conflicto, ¿pero cuál es la forma de solucionar el conflicto?

Siempre ha habido posibilidades de resolver el conflicto sin que estalle. El presidente francés, Emmanuel Macron, hace un par de días en la televisión estadounidense señaló una vez más que antes de la invasión, hasta días antes de la invasión, habría habido formas de detenerla simplemente moviéndose para implementar los Acuerdos de Minsk.

En abril pasado, aparentemente hubo negociaciones entre Rusia y Ucrania, que parecían estar teniendo algunos signos positivos, pero fueron abortadas. El primer ministro británico, Boris Johnson, voló a Ucrania y aparentemente informó al gobierno que Occidente, es decir, Estados Unidos y Gran Bretaña, no querían negociaciones ahora.

Le siguió el secretario de Defensa de los EE UU, Lloyd Austin, quien repitió la posición oficial de los EEUU de que la guerra debía continuar para debilitar severamente a Rusia, lo que se traduce en que no hay negociaciones.

Sólo hay una forma de averiguarlo, y es intentándolo. Si no lo intentas. no lo sabes. Es posible que después de las severas derrotas militares de Rusia, Putin esté listo para un acuerdo, más o menos en la línea de lo que propuso el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en marzo pasado: que Ucrania no sea miembro de la OTAN, garantías de seguridad y tal vez la posibilidad de un referéndum supervisado internacionalmente en las áreas de conflicto. No es inimaginable. Pero no hay forma de saberlo hasta que lo intentes. Así que la pregunta es, ¿lo intentamos? ¿Prestamos atención a la opinión de más de las tres cuartas partes de la población alemana? ¿O lo ignoramos y decimos que queremos que la guerra continúe? Esa es la elección que tenemos frente a nosotros.

Esta semana, el alto representante de la UE, Josep Borrell, ha dicho en la ONU que la gente en todo el mundo está cansada de la guerra y que quiere que acabe pronto –precios de la energía, problemas con los suministros alimenticios, subida de intereses, inflación…–, pero también ha dicho que en primer lugar Rusia tiene que ser derrotada ¿Cree que esto es posible? ¿Cuánto tiempo puede soportar la gente esta situación?

¿Cuánto tiempo puede la gente soportar esta situación? No lo sé. Pero la pregunta más inmediata es: ¿tienen que soportar esta situación? ¿Es necesario? ¿Tenemos que hacer el experimento? ¿Tenemos que hacer el experimento para ver si tal vez Rusia no usará las armas que tiene? ¿Tenemos que correr ese riesgo o el riesgo de que la gente tenga que sufrir en Europa? ¿O podemos movernos para ver si el conflicto se puede resolver? Hay oportunidades. No sabemos lo reales que son. La única manera de averiguarlo es probar. Y no lo intentamos. Entonces llegamos a tu pregunta y a preguntas mucho peores. Bueno, esa es la elección que tenemos. Pero, ¿cuánto tiempo puede soportarlo la gente? ¿Quién sabe? Nadie lo sabe.

Estos meses han fortalecido a la OTAN, Ucrania está más cerca de la UE hace siete meses ¿Cree que esta guerra es el peor error de Putin?

Exacto. La invasión en sí misma es una agresión criminal, como la invasión de Estados Unidos y Reino Unido en Irak, como invasión de Hitler sobre Polonia. Son un crimen internacional supremo. Pero, aparte de eso, es una estupidez increíble. Le entregó a Washington su regalo más preciado: metió a Europa en el bolsillo de EEUU y la subordinó a Washington. Europa sufrirá por esto. Es un regalo tremendo para Estados Unidos, supuestamente el principal enemigo de Rusia.

La OTAN es la base para el control de EEUU sobre Europa, esa es la llamada visión atlantista: Europa subordinada a Estados Unidos en el marco de la OTAN. Pero ahora Putin se lo ha entregado a Estados Unidos en bandeja de plata. Desde el punto de vista ruso, es el peor resultado posible, aparte de la propia agresión criminal y todas las consecuencias que de ella se derivan. Todo esto, de nuevo, es una razón más para tratar de actuar con celeridad, para tratar de poner fin a todos estos horrores. ¿Podemos hacerlo? Nadie sabe. Y no lo sabremos hasta que lo intentemos.

Investigadores de la ONU han acusado este viernes a Rusia de cometer crímenes de guerra en Ucrania ¿Supone eso un problema para Moscú?

Eso depende. Estados Unidos también comete violaciones masivas de derechos humanos. La invasión de Irak condujo a enormes violaciones de derechos humanos. Nadie está pidiendo sanciones. Nadie está proponiendo que se prohíba la entrada de turistas estadounidenses a Europa. El presidente Biden puede ponerse de pie en las Naciones Unidas y acusar a Rusia del delito de violar la carta de la ONU, por supuesto, pero EEUU es el mayor violador de la carta de la ONU, ha estado involucrado en la guerra contra Irak y en muchos otros casos. ¿Se verá afectada la reputación de Rusia? Depende de los que están mirando. ¿Se toman en serio las violaciones o las ignoran?

Hace unas semanas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo en el Parlamento Europeo que esta guerra es una batalla entre la democracia y la autocracia ¿Qué opina?

La lucha entre democracia y autocracia… ¿Qué país del mundo ha luchado más eficazmente contra la democracia? ¿Derrocar el régimen parlamentario en Guatemala, en Brasil, en Argentina, en Chile? Y seguir y seguir hasta el presente. ¿Quiénes son los principales aliados de Estados Unidos? Arabia Saudí, maravillosa democracia. Israel, el único país del mundo que está en flagrante violación del derecho internacional, incluso anexionando territorios ocupados en violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad. O Egipto, país bajo la peor dictadura de su historia. ¿Cómo puede incluso decir esas palabras sin mirarse al espejo? Basta con echar un vistazo al mundo que nos rodea. La capacidad de decir palabras como esas habría asombrado a George Orwell.

Habla de problemas con la democracia. En Europa tenemos Hungría, Polonia. La extrema derecha sueca se acerca al poder. Este domingo Giorgia Meloni se puede convertir en primera ministra de Italia ¿Qué está ocurriendo?

Puedes mirar a Estados Unidos, el país más importante y poderoso de la historia mundial. Volvamos a Budapest hace un par de semanas, hubo una conferencia de los partidos de extrema derecha en Europa, muchos con orígenes neofascistas y neonazis. ¿Quién estaba en la conferencia? La Conferencia de Acción Política Conservadora de Estados Unidos, el Partido Republicano, que probablemente tomará el Congreso en un par de semanas. El orador principal allí fue Donald Trump, quien elogió a Viktor Orban por liderar el camino hacia democracias iliberales, como se les llama, aplastando la libertad de prensa, la libertad de las universidades, promoviendo una agenda protofascista, racista y nacionalista cristiana.

Un par de semanas después de eso, hubo una reunión en Dallas, Texas. Mismos grupos. El orador invitado, el principal orador, fue Viktor Orban. Estamos hablando de algo que es mundialmente muy serio. ¿Cuál es la raíz de esto? Esa es una larga historia. Mi sensación es que las poblaciones del mundo han estado sujetas a 40 años de amarga guerra de clases, mal llamado neoliberalismo, un gran ataque a la ciudadanía de gran parte del mundo.

La Corporación Rand, súper respetable, acaba de hacer un estudio sobre la transferencia de riqueza de la población general al 1% superior en los últimos 40 años. Aproximadamente 50 billones de dólares. Esa es la guerra de clases en un nivel realmente efectivo. Bueno, las mismas cosas han sucedido en Europa en una medida significativa. Ha llevado a la ira, al resentimiento, un territorio fértil para los demagogos como Donald Trump.

Entonces, se dice si el problema son los inmigrantes o los negros, pero no las corporaciones ricas y los súperricos que están inundados con tal riqueza que ni siquiera saben cómo manejarla. Mira la inflación actual, una gran parte de esto se debe a beneficios empresariales enormemente inflados, con las que ni siquiera saben qué hacer. Esta es la guerra de clases, seamos sinceros, no se disimule con la charla fraudulenta sobre los mercados. No es que sea una guerra de clases directa, ha tenido un efecto amargo, gente enfadada, desengañada de las instituciones, buscando un lugar para escapar. Bueno, ha sucedido antes. Soy lo suficientemente mayor para recordar cuando sucedió en la década de 1930 en Italia, por ejemplo.

Habla de los años 30. En los años 20 y 30 los partidos tradicionales tuvieron una responsabilidad en allanar el camino a la ultraderecha. ¿Cree que está ocurriendo eso ahora?

Por supuesto. Una vez más, permítanme hablar de Estados Unidos. Los demócratas no han ofrecido resistencia a esto. Lo aceptaron en la década de 1970. El Partido Demócrata abandonó cualquier compromiso que tuviera con la clase trabajadora y los pobres, y se convirtieron en un partido de profesionales ricos, el tipo de gente que se presenta en las fiestas elegantes del expresidente Obama. Abandonaron a la población en general, ayudaron a sentar las bases para el ascenso de la extrema derecha protofascista. Las mismas cosas han sucedido en Europa.

Me gustaría recordarle una frase suya inolvidable que dijo hace muchos años durante una entrevista con la BBC: “No digo que se autocensure. Estoy seguro de que cree en todo lo que dice, pero lo que yo digo es que si usted pensase algo diferente, no estaría hoy sentado donde está”. ¿Sigue pensando lo mismo sobre los medios convencionales y este problema?

Depende, depende de qué lado estés. Los sistemas de propaganda del sistema occidental son sofisticados. De hecho, permiten, incluso fomentan, el debate y la discusión, lo que da la impresión de que todas las partes de los Estados están disponibles. Si miras de cerca, encuentras que ese debate y discusión está dentro de un estrecho marco de suposiciones. Hay límites excluidos en Estados Unidos. En Europa se puede ver alguna crítica a veces en los medios: es muy raro en Estados Unidos expresar puntos de vista como el mío. Lo que les estoy diciendo posiblemente no podría expresarlo en ningún medio importante de EEUU, en la televisión de EEUU.

Lo primero que hago por la mañana es leer el New York Times, que tiene mucha información importante. Pero en lo que se refiere a discusión y debate, hay límites. Y, de hecho, los medios liberales son más duros en poner esos límites, son los guardianes, como la BBC.

Otra frase que ha dicho en el pasado: “Para cambiar el mundo, primero tienen que cambiar los medios de comunicación”. Sin embargo, hemos visto muchos procesos revolucionarios y de cambio social en el pasado con los medios convencionales y el establishment en contra.

No diría que lo primero es el cambio en los medios. Los medios cambiarán de la mano de acciones populares. El hecho es que los medios son mucho mejores de lo que eran porque el activismo de los 60 civilizó y cambió el país. Luego se integró en las instituciones. Las cosas que se decían hace 40 o 50 años ahora resultarían inconcebibles.

Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/noam-chomsky-unica-forma-si-existe-posibilidad-solucion-politica-ucrania-intentarlo_1_9564094.html

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