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Entrevista a Daniela Dubois de la Red Federal de Docentes por la Vida: “¡Fuera el agronegocio de las escuelas!”

Por: Sandra Lario

“¡Fuera el agronegocio de las escuelas!”

La Red Federal de Docentes por la Vida (Argentina) y una apuesta por la agroecología y la soberanía alimentaria en las escuelas

 

En estos días circula un documento impulsado desde la Red Federal de Docentes por la Vida, que pretende visibilizar y denunciar, en plena pandemia, la intromisión de empresas del agronegocio en la escuela. Conversamos con Daniela Dubois, para que nos cuente cómo vienen trabajando en este momento.

¿Cómo se formó esta red?

-Ana Zavaloy fue una docente rural que sufrió varias fumigaciones con agrotóxicos en su escuela cuando era directora. Era la escuelita N° 11 en San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires, Argentina. Ella denunció estas fumigaciones en un momento histórico que que todavía no era un tema que circulara, ni existían pronunciamientos contundentes en contra. Ella fue la primera docente en la provincia de Buenos Aires en generar denuncias públicas. El registro data del año 2014. En ese momento un acompañamiento de los sindicatos docentes, a nivel del estado provincial o de la jefatura distrital. Comenzó a reunirse con otras docentes de la provincia de Buenos Aires y en el año 2017, en agosto, la Red se presentó por primera vez en el Encuentro Nacional de Pueblos Fumigados, en la comisión Educación y Escuelas Fumigadas. Ese año fue la sentencia en el juicio por la fumigación a la escuela en Entre Ríos, sentencia histórica obtenida por la lucha pionera de María Leyva de AGMER Paraná, que también forma parte de la red.

Desde ese momento se sumaron 200 personas de otras provincias y la red comienza a  tomar fuerzas, a generar denuncias a divulgar materiales didácticos contra las fumigaciones con agrotóxicos, en particular, pero también dando cuenta de todo el sistema extractivista, como la megaminería y el fracking.

¿Cuál es la importancia de la educación para ustedes?

Anita siempre tuvo muy claro que la escuela era un espacio de socialización de las comunidades y un espacio que puede ser motor de cambio. Lxs docentes tenemos un rol en la transformación tenemos que poder acompañar los procesos, así como dar cuenta de que la educación es siempre situada, con los pies en la tierra. En cada territorio se está llevando a cabo una labor educativa y pedagogía considero y toda pedagogía con tina política y en ese sentido apuntamos a construir en un interés común, el de vivir en un ambiente sano, de poder gozar del derecho a la educación y a la salud. Son cuestiones fundamentales que en el ámbito educativo se ponen en debate y se puede producir conciencia. Sin una educación que sea emancipadora en esos sentidos es muy difícil que se garanticen los derechos. También hay que tener en cuenta que hay saberes que ya traen las niñas, niños y adolescentes, tanto como sus familias, cuando también se acercan a las instituciones educativas. Entonces, la soberanía alimentaria deja de ser meramente un concepto sino también es algo que valoran las mismas personas, en ese ámbito educativo para decidir ¿qué se desea comer? ¿Qué es un alimento y qué no es un alimento? ¿Cómo se producen los alimentos? ¿Cómo llegan a nuestra mesa? Todas esas cuestiones por ejemplo son maneras en que la educación puede poner en jaque al agronegocio y al extractivismo en general.

¿Cómo pensar la escuela en este contexto de fumigaciones en plena pandemia?

En este momento particular de pandemia, la salud cobra relevancia. Encontramos un nexo no solamente porque se dice que el origen de este virus es zoonótico -pasó los animales a los humanos-, sino también ésto tiene relación con la expansión de la frontera de producción de alimentos de manera agrobiotecnológica. Con el modo en que los animales se han ido expulsando de esos ambientes naturales. Además, está la cuestión no sólo del origen de este virus sino que este mismo sistema de producción es inmunodepresor para las personas.

Entonces si la sociedad está haciendo un esfuerzo enorme para cuidarnos, también es necesario que no se nos fumigue con agrotóxicos, ya que degradan muchísimo el estado de salud de la población en los pueblos fumigados. Muchas docentes están difundiendo esta situación donde las docentes rurales que acercan los módulos de alimentos a las casas, encuentran a las familias encerradas. Es una situación muy triste y en la cual hay que tratar de seguir llevando protección e información a esas familias.

Afortunadamente hay un crecimiento de la agenda de estos temas en educación. Se están trabajando más sobre estos temas en la escuela. Son ejes que se trabajan y no han dejado de trabajarse aún en medio de esta virtualidad. Desde cada lugar las personas que elegimos el rol educador o educadora tenemos que seguir insistiendo con estas temáticas porque es muy importante lo antes posible transformar el modo en que se produce para poder vivir realmente en un ambiente sano.

¿Cómo se da la intromisión de las corporaciones del agronegocio en las escuelas?

También así como va ganando en el ámbito educativo la problemática y desde hace tiempo, las corporaciones del agronegocio están tratando de introducirse en la educación capacitaciones a docentes y proyectos educativos programas para que los estudiantes generen proyectos también. ¡Hay cosas que no se pueden creer! ¡Se hacen “Campeonatos de fumigaciones”! Es una forma de instalar que sean los próximos peones. Justamente, los peones son quienes no tienen la mayor responsabilidad en este modelo, y muchas veces son muy perjudicados y perjudicadas. Cuando hablamos con las familias nos cuentan se ven afectados directamente sus puestos de trabajo por este sistema. Están en un lugar muy difícil y sufren también las consecuencias de este sistema. Es delicado y hay que ver de qué manera hablarlo.

¿Cómo ven la cuestión del discurso de las “Buenas Prácticas Agropecuarias”, tan en boga en este momento?

AAPRESID, la asociación de siembra directa Argentina, los grupos CREA vienen tratando de instalar estas capacitaciones y programas, tal como indicamos en esta denuncia y bueno la virtualidad obviamente no lo frena. Estos contenidos que introducen, están definidos por sus intereses. Por ejemplo, tematizan  la producción o el cuidado de los suelos, sin mencionar las graves consecuencias que generan, los problemas de la salud, la contaminación, la pérdida de fertilidad de los suelos. Venden todo el discurso de las Buenas Prácticas Agrícolas, un eufemismo para que las personas no se preocupen porque “si se hace bien no pasa nada”. No olvidemos que se trata de tóxicos y una vez que se liberan al ambiente no se pueden controlar. En el caso de las familias de la comunidad educativa, quienes manejan el mosquito o trabajan con este sistema obviamente que es mejor que conozcan cómo protegerse, o que pueden hacer como para minimizar los riesgos. Pero sabemos que sigue siendo muy peligroso. Todo lo que aleje las fumigaciones, las limitaciones en las condiciones, las distancias mínimas y los vientos, todo lo que permite que una fumigación no sea tan dañina, como por ejemplo, identificar los vientos, tenemos que tratar de tomarlo a favor para frenar lo más posible esas prácticas. Pero no son “Buenas Prácticas”; la única buena práctica agrícola que existe es la ecología, la que produce sin agrotóxicos.

A continuación compartimos el documento elaborado e invitamos a sumar adhesiones al siguiente correo reddocentesporlavida@gmail.com

 

 

Fuera el Agronegocio de las Escuelas

 

Desde la Red Federal de Docentes por la Vida, hemos denunciado en reiteradas oportunidades la intromisión de las empresas del agronegocio, y del extractivismo en general, en los distintos niveles de la educación formal, fundamentalmente en las escuelas técnicas agrarias, mediante el otorgamiento de pasantías, el desarrollo de jornadas como “Escuelagro” o las “olimpiadas de pulverización”.

En esta oportunidad AAPRESID (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) y FEDIAP (Asociación Civil de Escuelas, Bachilleres e Institutos Agrotécnicos, Centros de Formación Rural, Escuelas de la Familia Agrícola e Institutos Superiores) convocan a una gran aula virtual a desarrollarse el día 14 de octubre, con el objeto de disertar sobre una “agricultura sustentable” basándose en lo que estos actores denominan “Buenas Prácticas Agrícolas” y el desarrollo de tecnologías a fin de potenciar la productividad, sin considerar las externalidades de este modelo: venenos que invaden suelo, aire, agua y nuestros cuerpos; el deterioro del ambiente y la concentración de la tierra que sigue generando desarraigo y descampesinización. 

De manera similar grupos CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) junto a Bayer/Monsanto convocan con el proyecto “Así son los suelos de mi país” a escuelas primarias y secundarias a trabajar en torno a la sostenibilidad de los suelos sin considerar tampoco una reflexión o crítica sobre la contaminación, erosión y pérdida de fertilidad que generan la agricultura de insumos (basada en agrotóxicos y fertilizantes de síntesis química).

Las distintas actividades por la cuales ingresan las empresas a las aulas se encuentran avaladas por los organismos estatales. Es por todo lo expuesto, que solicitamos a los gremios docentes que se pronuncien a favor de los derechos de los y las estudiantes y trabajadores/as de la educación afectada gravemente por el agronegocio y nos acompañen en esta denuncia y pedido de firmas para que no se permita la intromisión de las empresas en las aulas.

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Entrevista a Luz Maceira Ochoa: «Se trata de cómo nos queremos recordar, de cómo queremos que crezca la siguiente generación»

Entrevista/Octubre 2020/rebelion.org

Entrevista a Luz Maceira Ochoa, co-coordinadora del Grupo regional de América Latina de la Memory Studies Association e integrante del Grupo de Trabajo sobre Género y Memoria del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

 

Todo lo que recordamos, pero también lo que olvidamos, forma parte de la memoria social. Lo explica Luz Maceira Ochoa al otro lado del teléfono desde Santiago de Chile. Allí ha colaborado en el área de Memoria y Feminismo del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos del país. Antes, trabajó y colaboró con organizaciones civiles, instancias gubernamentales e instituciones académicas de Guadalajara, México y el País Vasco. Ahora es co-coordinadora del Grupo regional de América Latina de la Memory Studies Association e integrante del Grupo de Trabajo sobre Género y Memoria del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Este jueves participa junto a varias expertas en unas jornadas sobre la memoria de mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia machista que Mugarik Gabe organiza en Bilbao.

¿Qué son los procesos de memoria social?

Son procesos que ayudan a que la sociedad tenga una idea de continuidad. Y digo idea porque la memoria no es lo que hace que haya una continuidad pero sí ofrece una idea de permanencia a lo largo del tiempo: permite ver en qué hemos cambiado, en qué hemos mejorado o trasladar que siempre hemos sido así. Por ejemplo, hace algunas décadas, cuando se comenzó a formar la Unión Europea y se quería consolidar la idea de que somos europeas y europeos y siempre lo hemos sido, se empezó a invertir mucho dinero en excavaciones de ruinas romanas, en museos arqueológicos. A través de ese pasado, de unos hechos históricos, se quería decir algo como que siempre hemos compartido una identidad común.

¿Qué relación tienen con la violencia?

Hay momento en que las sociedades priorizan ciertas formas de memoria y ciertos recuerdos. Lo que ha pasado en los últimos años en el Estado español con el Franquismo, el Valle de los Caídos, los nombres de las calles… esas luchas por la memoria tienen que ver con que estamos considerando qué es lo que vale la pena consolidar, cuáles son nuestros referentes. Nos preguntamos: ¿quién va a estar allí como seña de identidad? ¿Qué cosas hizo? ¿Qué valores representa?

En Chile, hasta que no hubo un informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, nadie había reconocido oficialmente que había habido violaciones de los derechos humanos. El informe hace que tengamos elementos para asegurar que sucedió y, en este caso, que no queremos que se repita nunca más. Evidencia que hay gente que merece un proceso de reparación y que tenemos que mirarnos al espejo como sociedad para pensar qué hacemos con este pasado. Cómo lo elaboramos, cómo lo procesamos y cómo hacemos algo mejor de nosotros mismos a partir de unos hechos que no queremos que se repitan.

Respecto a las cuestiones de género, hubo varios años en los que el foco estuvo en reconocer a las víctimas. Yo creo que es muy importante pero las mujeres dijeron que ya basta de recordarnos solamente como víctimas. Sí, somos víctimas, pero también hemos sido agentes.

Ha ocurrido lo mismo con la comunidad afrodescendiente. Han sido esclavos, explotados, violados… pero no solo: también tuvieron grupos de resistencia. Se trata de cómo nos queremos recordar, cómo queremos que crezca la siguiente generación; con qué significados y qué valores.

¿Qué debe garantizar un proceso de reparación en términos de violencia machista?

Depende mucho del contexto social y cultural. En términos generales, cuando se habla de procesos de memoria y de reconciliación, se habla de reparaciones materiales y de reparaciones simbólicas. Las primeras tienen que ver con que la víctima tenga acceso a oportunidades que tengan que ver con el apoyo mental, socioeconómico o educativo para que puedan rehacer su vida. Siempre se dice que el daño no es reparable, pero, ¿qué podemos hacer para que esta persona tenga las mejores condiciones para poder seguir adelante? De eso se trata.

La reparación simbólica se refiere a recuperar la dignidad y reconocer los elementos de discriminación que la han llevado a esa situación. En estos procesos se usa mucho la palabra dignificar. A mí me cuesta porque yo creo que las personas somos dignas siempre y que nadie te dignifica. Esta reparación también tiene que ver con que la sociedad tenga espacios de duelo en los que pueda elaborar ese sufrimiento: para honrar a las víctimas, procesar lo que pasó y posicionarse conjuntamente.

Un ejemplo es que lo que ocurrió tras la masacre en la Escuela Politécnica de Montreal en 1989. Un alumno pidió a los alumnos varones y al profesor que salieran de una clase y asesinó a varias alumnas. Después se suicidó y en la nota explicó que lo hacía porque eran mujeres, feministas y no deberían estar ahí. A raíz de lo ocurrido, la Universidad y las familias habilitaron un espacio; un lugar al que ir a llorar las vidas de estas mujeres. Un espacio de duelo desde el que ahora dan comienzo muchas manifestaciones contra la violencia de género. Además, se implementaron medidas de prohibición de venta y control de armas y acciones para que cada vez más mujeres entraran en carreras científicas y de ingeniería. Se trata de prevenir que algo así vuelva a suceder. Para eso, tiene que haber políticas acordes.

Otros casos que conozco no han tenido derivas tan grandes, pero se trata de posicionarse. Normalmente, las reparaciones suelen consistir en que el Estado pida disculpas.

¿Cómo valoras la sentencia que condena al Ministerio de Interior y responsabiliza al Estado por el feminicidio de una mujer en Sevilla, que hemos conocido recientemente? ¿Se trata de un mecanismo de reparación?

Es un gran logro, aunque vamos muy despacio. Eso sí, cada vez estamos construyendo más soportes para que este tipo de sentencias sean cada vez más frecuentes y tengan más patas. Ahora es una sentencia, pero más adelante puede venir una sentencia que a la vez establezca medidas de acción.

En Chile, hubo un centro de tortura en el que se cometía, específicamente, violencia sexual contra mujeres. Desde hace unos cuatro años, hay un agrupación de mujeres sobrevivientes que pasaron por aquel centro y que están organizadas y luchando no solo por recuperar ese sitio como lugar de memoria, por ejemplo, con una placa, sino que se reconozca lo que allí ocurrió y sirva como punto de referencia para reconocer que, de todas las torturas que hubo, se dio una violencia sexual dirigida contra las mujeres. Que se reconozca así el sesgo de género de la violencia política y el terrorismo de Estado y que se avance en la lucha contra todos los tipos de violencia de género.

Para mí es un ejemplo muy lindo porque significa que estamos empezando a hacer memoria de nuestros avances.

¿Crees que la denominación de víctima tiene connotaciones negativas para las mujeres que han sobrevivido a algún tipo de violencia machista?

Yo defiendo la idea de hablar de víctima por distintas razones. La primera y la fundamental es jurídica. En términos de leyes, las que tienen derecho a reparación son las víctimas. Las leyes son para reparar a las víctimas de los agravios que han sufrido. Es importante reconocerse víctima de una agresión para poder denunciarla y desde ahí pode tener acceso a una reparación.

Durante un tiempo, yo solo vi la noción de víctima desde el ángulo feminista, pero me gusta problematizarla desde otro lugar, justamente para dejar claro que ser víctima es un estado temporal, pero no es una identidad ni una esencia ni un rol. Sobre todo, no es el único rol o el único lugar desde el que esa persona se mueve.

Está muy instalado que la víctima se queda víctima para toda la vida. Que nunca va a poder levantarse y organizarse. Pero las mujeres han demostrado que haber sufrido violencia no invalida la capacidad de resistencia, de organización o de movilización. Fuiste víctima en un momento, pero no es algo eterno.

Fuente: https://rebelion.org/se-trata-de-como-nos-queremos-recordar-de-como-queremos-que-crezca-la-siguiente-generacion/

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Entrevista con la Dra. en Ciencias Psicológicas, Laura Domínguez

 Por: Dayana Martínez


Si tiene un poco de tiempo libre la siguiente entrevista será la lectura oportuna para realizar un acercamiento a una perspectiva actualizada sobre disimiles aspectos de la adolescencia y juventud vistos desde el Enfoque Histórico Cultural. 

La Dra. en Ciencias Psicológicas Laura Domínguez García nos adentra desde este enfoque en un esclarecimiento sobre lo que quizás resulte curioso y de ayuda para muchos.

¿Ha leído alguna vez una apreciación psicológica que trate sobre la relación diádica que se estable hoy entre los jóvenes y las comunidades online de las que están formando parte? ¿Quizás un consejo para ti que piensas estudiar Psicología o ya te encuentras viviendo esta aventura apasionada? 

Solo echa un vistazo en la siguiente entrevista. Quizás encuentres las respuestas que buscas. 

La Dra. Laura nos propone su visión respaldada por casi 42 años de experiencia que, realmente jamás se resumirán en unas pocas cuartillas, pero de sus palabras estamos orgullos de contar en este blog.

A continuación la entrevista

Ha realizado un profundo análisis durante su carrera profesional al estudio de las etapas de la adolescencia y la juventud, empleando como base teórico-metodológica las categorías centrales del Enfoque Histórico Cultural de L.S. Vygotski, acerca del desarrollo psicológico y, en especial, la de “situación social del desarrollo”.

¿Considera usted que los adolescentes y jóvenes cubanos que hoy transitan por nuestras calles constituyen el reflejo del hombre de futuro que queremos formar?

Primeramente habría que definir qué características debería poseer ese“hombre de futuro”, lo cual no es tarea fácil. Por otra parte, y en función delprincipio rector del Enfoque Histórico Cultural, que es el del determinismo histórico y social de la subjetividad humana, es difícil hacer ese pronóstico. Otro factor que también nos limita a dar una opinión en tal sentido, es que no existe una adolescencia o una juventud única, ni en Cuba ni en ninguna partedel mundo, atendiendo a que esa “situación social del desarrollo” quemencionas, transcurre en las condiciones de vida y educación del sujeto, las cuales varían de un contexto a otro -dentro de una misma sociedad- y, además, es única para cada ser humano, quien construye de manera activa esa subjetividad o mundo psicológico del que hablamos.

En el proceso de desarrollo psicológico y de la personalidad -como nivel superior de integración de lo subjetivo-, se ejercen sobre el individuo múltiples influencias educativas, que van desde aquellas que recibe en su medio familiar y en su grupo de coetáneos, hasta las que corresponden a la escuela y, posteriormente, al medio laboral, conjuntamente con aquellas provenientes de los medios masivos de comunicación y otros factores macro sociales. Estas influencias formales e informales son en buena medida responsables del nivel de regulación y autorregulación que alcanza la personalidad, aun cuando este proceso acontece de manera individualizada y particular en cada sujeto; y en cada edad psicológica, actúan de manera específica.

¿Cómo se puede lograr esa formación integral, fundamentada en la comunicación y en la actividad, comovías esenciales para una participación responsable en nuestra sociedad?

La subjetividad humana y, en particular, la personalidad, como nivel superior de integración de los contenidos y funciones psicológicas, tienen dos vías esenciales para su formación: la actividad y la comunicación. De aquí podríamos inferir la necesidad de que todas las actividades que se organizan dirigidas a adolescentes y jóvenes, tanto las de carácter docente como las deotro tipo, reúnan determinados requisitos para ser realmente “desarrolladoras”.Por solo citar algunos aspectos, en el caso de los jóvenes que estudian carreras de nivel superior, deben ser actividades que se relacionen con las sus necesidades del adolecente y, a la par, sean expresión de las necesidades de la práctica social; deben ser motivantes, permitir la participación activa del sujeto, estimular el trabajo en grupo y brindarle, más que conocimientos acabados, un esquema de asimilación e interpretación de los contenidos y, todo ello, vinculado a la ética de su profesión y a la ética del profesional en nuestra sociedad, que posee matices muy particulares; entre ellos, la necesidad de un elevado compromiso revolucionario. En este sentido, enfatizamos la necesidad de combinar adecuadamente el trabajo grupal con el tratamiento a la individualidad de cada estudiante.

La comunicación sistemática y abierta con el estudiante también resulta esencial, porque es la vía principal para conocer no solo cómo avanza su preparación técnica, sino también, qué piensan sobre nuestra realidad, cuáles son sus posibles cuestionamientos o dudas, en qué medida se sienten comprometidos con ser útiles a nuestra sociedad, e incluso, qué problemas de carácter objetivo y/o subjetivo pueden estar afectando su desempeño. Esta comunicación debe basarse en el diálogo abierto y flexible como proceso interactivo profesor-alumno, que requiere del respeto mutuo, la comprensión y la empatía, del establecimiento de límites, evitando actitudes paternalistas o autoritarias por parte del profesor, de forma tal, que el estudiante no asuma una actitud pasiva o receptiva, sino que se sienta responsable de su propio aprendizaje.

Pensamos que la influencia de las condiciones sociales, objetivas, sobre la subjetividad del hombre, no se produce de manera mecánica o lineal, ni en todos los sujetos por igual. La intencionalidad del sujeto, como ser consciente y activo, hasta cierto punto puede trascender esas condiciones y esto tiene mucho que ver con los valores.

El problema de la formación de valores posee gran complejidad y, por esta razón, es objeto de estudio de diferentes ciencias. En la actualidad, constituye un tema sobre el cual, aunque mucho se ha trabajado, no se ha dicho la última palabra, ni existe una teoría acabada, que fundamente y oriente, con toda la solidez y precisión deseadas, este proceso.

Los valores forman parte de la subjetividad humana como formaciones psicológicas de la personalidad. Esto significa que el valor posee un componente cognitivo que es el conocimiento del contenido del valor, o dicho de otra forma, la conciencia de qué significa ser honesto, responsable, digno, justo, etc. Además, en los valores está presente un componente afectivo, el cual determina el compromiso emocional del sujeto con el contenido del valor. Esta unidad de lo cognitivo y lo afectivo es la que posibilita que el valor se convierta en un regulador efectivo del comportamiento del sujeto.

Si el contenido del valor no es construido de manera activa por la persona, si no adquiere para esta, además de un significado, un sentido personal, no puede convertirse en un elemento que movilice y oriente su conducta. El proceso de formación de valores cobra especial relevancia en la juventud, por constituir esta etapa un período particularmente sensible al respecto, dadas las necesidades de independencia y autodeterminación propias del joven.

El problema de la educación de valores morales y sociales, resulta hoy, más que nunca, una exigencia para la supervivencia del género humano, y para la preservación de la cultura material y espiritual, creada por la humanidad en todo el devenir de su historia.

Muchos adolescentes en la actualidad no tienen concebidos los métodos para materializar sus aspiraciones, y mencionan a los obstáculos externos como los principales para alcanzarlas. ¿Qué cree usted al respecto?

Esto es simplemente un indicador de la necesidad de establecer estrategias conscientes y consecuentes para desarrollar en adolescentes y, sobre todo en la juventud, la capacidad autodeterminación que implica una regulación interna del comportamiento y no tan plegada a cumplir con las exigencias externas.

En la juventud debe conformarse una importante formación psicológica que se viene gestando desde la adolescencia que es la concepción del mundo como sistema de opiniones, juicios y valores que posee el joven, acerca del origen de la realidad, las leyes que rigen su devenir, el papel del hombre en la sociedad y su propio lugar como sujeto socio-histórico. Esta concepción del mundo no es sólo la forma más o menos exacta en que el joven se representa el mundo, en términos de sistema categorial, sino que también presenta un componente axiológico, referido a la orientación valorativa del sujeto ante la realidad.

Otro componente de la personalidad de incuestionable importancia en su proceso de desarrollo moral es la identidad personal. Esta formación psicológica expresa la capacidad de autoconocimiento y de autovaloración del sujeto y, en especial, en la juventud, refleja la posibilidad del sujeto de proponerse tareas para su auto educación.

En la juventud, la identidad personal, también denominada autovaloración, debe alcanzar un importante grado de estructuración y estabilidad, ya que el principal propósito que debe acometer el joven es el de determinar su futuro lugar en la sociedad. Así, la elección de la futura profesión o actividad laboral, y su desempeño, se apoyan en la valoración que hace el sujeto de sus capacidades, cualidades e intereses, y forman parte esencial de la elaboración de un proyecto de vida, que le permita encaminar su conducta presente en pos de objetivos situados, temporalmente, a largo plazo.

En este proceso de construcción del proyecto de vida intervienen, desde el punto de vista de su contenido y también dinámico, los valores del joven, su concepción del mundo y su identidad personal. Por otra parte, el proyecto de vida como sistema de objetivos mediatos vinculados a las principales esferas de realización del joven, entre las que pueden encontrarse la familia, la profesión, su autorrealización, etc., tiene como importante sostén el conjunto de valores que se estructuran como contenidos de su concepción del mundo y que también forman parte de su identidad personal.

La identidad personal, los valores como componentes de la concepción del mundo y el proyecto de vida son formaciones psicológicas de la personalidad, cuyo desarrollo comienza desde edades tempranas y se extiende a lo largo de la vida. Estas formaciones adquieren en la juventud un alto grado de estructuración y un elevado poder regulador, cuestión que se ve favorecida por las exigencias que impone al comportamiento del joven su entorno social, y todo ello, unido a su necesidad de autodeterminación en los diferentes esferas de su vida, que adquieren para él sentido personal. Identidad, valores y proyecto de vida constituyen importantes indicadores del desarrollo personal. Dicho en otras palabras, son componentes esenciales de la personalidad sana y madura.

Como parte de su producción científica ha sido compiladora y escritora de Libros de Texto y ha publicado numerosos artículos científicos en revistas cubanas que han servido de referencia para muchos estudiantes de Psicología. ¿De qué cree usted que aún carecen nuestros libros de textos destinados al estudio de la especialidad?

Creo que en lo que es más necesario trabajar en incluir en dichos textos los resultados de las investigaciones y reflexiones de los psicólogos cubanos.

Existe hoy una conexión representable en las redes sociales de jóvenes que crecen conformando una relación diádica de comunidades online. ¿Qué recomendación le daría usted a los jóvenes en cuanto su uso y su influencia psicológica?

El mayor problema que -a mi juicio- tienen hoy las redes sociales establecidas a través de Internet, es la falta de cultura acerca de las mismas por quienes las emplean, el desconocimiento de sus múltiples usos y abusos, la influencia que ejercen en nuestra subjetividad y en nuestros valores, promoviendo aquellos que a veces no se corresponden con los que consideramos esenciales como sociedad y de las consecuencias que pueden tener para nuestra vida y nuestra dignidad como seres humanos, si mediante ellos se produce una agresión a nuestra persona, a nuestra intimidad.

El avance tecnológico ha influido en sentido positivo, ya que pone a nuestro alcance importante información, siempre y cuando seleccionemos la que tiene un fundamento científico, y no artículos de corte comercial o basados en consideraciones empíricas. En cuanto a su impacto negativo, si no consultamos las fuentes adecuadas, puede generarnos confusiones y falsas opiniones y alejarnos de las vías de comunicación más importantes que son la familia y la escuela en el caso de niños, adolescentes y jóvenes. También puede poner al descubierto nuestra intimidad sin nuestro consentimiento o someternos a presenciar la intimidad de otros, lo cual desde mi punto de vista no es ético.

Es importante tener en cuenta de la necesidad de que el consumo de internet cuente con la mediación de los adultos –sobre todo en el caso de los escolares y adolescentes-, pues el empleo del Internet implica un aprendizaje y la familia y, en particular los padres, deben estar al tanto de qué consumen sus hijos por esta vía y con quienes se comunican. Todo parece indicar que los padres se preocupan más por la cantidad de horas que sus hijos interactúan con Internet y las nuevas tecnologías (por ejemplo, los videos juegos) que por el contenido del consumo.

Hemos sido testigos muchos cubanos de sus de múltiples colaboraciones en los Medios de Difusión Masiva ¿La Televisión Cubana en su criterio ha cubierto todos aquellos temas que nuestras familias hoy necesitan para de alguna manera obtener orientación?

Cubrir todos los temas no creo que sea algo sencillo de lograr, pero sí considero que la Psicología está bastante visualizada en los medios de difusión masiva, lo que no quiere decir que no pueda seguirse ampliando esta posibilidad, porque las personas agradecen mucho y, a la vez, necesitan este tipo de contenidos.

¿Qué consejo le pudiera ofrecer a toda aquella persona que se aventure a estudiar la especialidad de Psicología?

Que tiene que ser, por sobre todas las cosas, una persona sensible hacia lo que yo llamo el “problema humano”, solidaria, honesta; que tiene que vibrar y sentirse conmovida ante el problema del otro, también ante el dolor ajeno, que no puede ser indiferente a los problemas del mundo de hoy, de aquellos que atentan contra el bienestar humano, como son las guerras imperialistas, el hambre y las enfermedades curables que padecen millones de seres humanos en este mundo tan desigual, que debe luchar contra males sociales que aquejan también a millones de personas como son el racismo, la xenofobia, la violencia de género y todo tipo de violencia, la homofobia, la ignorancia en lo relativo a la preservación del medio ambiente, entre otros. Que a la vez tiene que ser optimista y confiar en el “mejoramiento humano”, pero no solo preocuparse por estas cuestiones, sino “ocuparse” de ellas desde el cotidiano ejercicio de su profesión.

¿Con P o sin P seguirá siendo la misma Psicología? ¿Una letra desde su punto de análisis cambia algo en su significado?

Esta pregunta ya la ha respondido el profesor Manual Calviño de manera excelente más de una vez, así que me abstengo de darle respuesta.

Fuente e imagen: https://www.sicologiasinp.com/entrevistas/entrevista-con-la-dra-en-ciencias-psicologicas-laura-dominguez/#disqus_thread

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Chile. «Este 18 estaremos, como hace un año, en las calles movilizados contra Piñera»

Chile. «Este 18 estaremos, como hace un año, en las calles movilizados contra Piñera»

Marcelo Osses es uno de los referentes de la radio Plaza de la Dignidad, los colegas que transmiten cada vez que hay manifestaciones en esa Plaza que se ha convertido en referencia emblemática de la revuelta chilena. Hablamos con él a pocas horas del 18 de octubre, primer aniversario de aquel momento en que unos jóvenes estudiantes saltaron los molinetes del metro, y a partir de ese momento comenzó esta revuelta que se extiende hasta ahora.

–Marcelo ¿Cómo están palpitando este nuevo 18?

-Esta jornada de celebración provoca grandes expectativas a todo el país, tanto desde los participantes y protagonistas de la revuelta, como los que se oponen, todos están preparándose a su manera. Nosotros, que somos participantes activos de las movilizaciones hemos estado desde hace más de un mes saliendo a las calles y generando grandes y pequeñas movilizaciones. Sobre todo, en Santiago. Hay muchas regiones que están con cuarentena y cuesta más que la gente pueda salir porque tienen todas las restricciones propias del estado de excepción. Chile tiene estado de emergencia que ha sido nuevamente renovado, somos de los pocos países donde se impone un toque de queda nacional, no en algunas zonas, sino en todo el país. Estamos esperando con muchas ansias estos días. Las actividades han venido subiendo, sobre todo a partir del 3 de octubre, el día en que agreden a Antony Araya, un joven manifestante que fue arrojado desde más de 7 metros de altura al río Mapocho. Eso le provocó grandes heridas pero por suerte está en franca recuperación. Desde ese día la rabia contra la policía, contra el gobierno y contra el sistema ha ido manifestándose en todos los espacios. Desde las redes sociales hasta las manifestaciones callejeras. Este lunes tuvimos jornada de movilización de la resistencia de los pueblos indígenas, particularmente de los pueblos mapuches. Este viernes nuevamente nos movilizaremos en todo el territorio, el sábado también y por supuesto el domingo, día que celebramos este primer año, desde el inicio de la revuelta.

-Sin embargo, el gobierno está instalando un clima de guerra, amenazando con sacar a la calle muchos carabineros y también militares.

-Las amenazas por parte del gobierno han sido múltiples. La campaña mediática que han hecho arrancó hace varias semanas. Anunció el gobierno que va a tener más de 40 mil policías en la calle, militares también, porque el estado de excepción se lo permite. Este pasado miércoles hubo una gran movilización en Puente Alto, una comuna del sector sur de Santiago, con detenidos y heridos, en la que la intervención militar fue muy fuerte. Afortunadamente la gente los logró expulsar. Es noticia en nuestra prensa canalla esta confrontación que se produjo, la gente logró expulsar de la zona a los camiones militares. Los sacaron de la zona. Este es el nivel de confrontación que se está produciendo. De acá al domingo, pese a las amenazas, la campaña abierta de criminalización gubernamental, y también de buena parte de los partidos que se denomina de oposición pero que han sido parte de esta dictadura en democracia neoliberal, y que ahora han salido en bloque a denunciar la violencia del pueblo, por supuesto encubierta con la violencia “venga de donde venga”. En la práctica ha sido condenar la lucha callejera. Se han unido en un gran bloque sistémico para tratar de demonizar la movilización popular y tratar de impedir que el pueblo salga en estos días a las calles. Ese es el ambiente. Es un diagnóstico incierto lo que va a ocurrir. Cualquiera sea el caso, la movilización va a ser muy fuerte. No sabemos exactamente la profundidad y la dimensión que va tener pero va a haber movilizaciones en todo el territorio, sobre todo en los que no hay cuarentena. Porque donde hay cuarentena la gente, por ejemplo, en la Quinta región, que ha sido muy emblemática de las movilizaciones, los llamados son a una zona donde no hay cuarentena. Entonces la gente se va a concentrar ahí el día domingo.

-¿La radio que ustedes motorizan estará en el aire como siempre, transmitiendo desde el epicentro de las movilizaciones?

-Estamos todos a la expectativa de lo que va a ocurrir, tratando de hacer el aporte. Nosotros como Radio Plaza la Dignidad difundiendo y recordando lo que fue el proceso del año pasado. Como inicio de la revuelta, los días previos ya los jóvenes habían hecho sus acciones, en los liceos, los colegios, con la resistencia al interior posteriormente las tomas de los metros, los saltos de los torniquetes y el inicio de la movilización. Hemos estado recordando, con mucha fuerza los antecedentes de esta revuelta. Estamos con toda la disposición de estar mostrando lo que va a ocurrir y suponemos al igual que todo el espectro político, esta va a ser una jornada de movilización popular muy intensa.

-Una semana después, el 25/O está convocado el plebiscito constituyente, una fecha esperada también pero muy polémica, porque hay posiciones diferentes en la izquierda sobre si participar o no del mismo. ¿Cómo ves el panorama en ese sentido?

-Este plebiscito o este proceso constitucional que acordaron toda la casta política para salvarse literalmente, como lo dijo literalmente el que fuera candidato presidencial Alejandro Gullier. Lo dijo abiertamente, que se pusieron de acuerdo todos los dirigentes políticos para salvar al gobierno, para salvar a Piñera. Dijo directamente, porque si caía Piñera, era probable que cayera gran parte de la institucionalidad. Reconocen que se pusieron de acuerdo para eso. Él dice que estaba en posición contraria, que era pedir la renuncia de los cargos políticos, desde el presidente hasta el parlamento. Es evidente que así fue este acuerdo para salvarse. Lamentablemente para el movimiento popular. Por un sinnúmero de razones hay una tradición fuerte en el pueblo chileno de concurrir a los procesos electorales, y el proceso electoral primero que inicia este proceso, está bastante impuesto. Hay un gran debate y de alguna manera lo que importa finalmente es el segundo paso de este proceso, que será más largo. Para nosotros, la gente ya dijo que no quiere más esta Constitución, desde el mismo 18 de octubre pasado, no precisamos un plebiscito para saberlo, pero ahora ¿qué viene?

–Explícanos qué es lo que crees que viene y dónde está la trampa.

-Va creciendo muy fuerte la idea de que con el camino institucional a partir de una convención, una entelequia que crearon, no se va a lograr un cambio verdadero en la Constitución. Tanto por los mecanismos como por la disposición política que van a hacer. Mantendrán en la nueva Constitución la prerrogativa que tiene la actual para el manejo económico, político y cultural. No van a haber en la práctica cambios importantes en la nueva Constitución. De hecho, dicen que habrá cambios mínimos, con un articulo básico que en la práctica sean las leyes orgánicas constitucionales, o las leyes generales las que determinan la mayor parte de las cuestiones importante. Esas leyes no se eluden. No las han podido cambiar literalmente. Las que determinan las condiciones económicas, por ejemplo. Nosotros, el mundo popular, hemos ido creciendo en la influencia social, es decir la deslegitimación de esta convención ha ido creciendo. Mucha gente dice sí, voy a participar del plebiscito, pero no creo en lo que viene después, porque ha quedado en evidencia que la ley 21200 que es la que determina este proceso, está hecha para que sean los partidos políticos, ni siquiera los movimientos, los que van a definir quienes son los constitucionales. Se rige por la misma ley de elecciones de diputados al Parlamento. No hay independientes. La posibilidad de elegir personas que no sean definidos por los partidos es nula. Entonces va quedando más claro en el panorama que el segundo paso, es decir la elección de los convencionales no es democrática ni legítima.

-Frente a esto que comentas, ¿cuál es la alternativa?

-La única opción es la Asamblea Constituyente soberana, que tenga plenos poderes, que pueda fundar un nuevo Chile, que sea originaria, que ningún poder esté sobre ella. Es una opción válida que empieza a correrse en las asambleas territoriales populares, en un montón de instancias, empieza a crecer la idea que hay que crear órganos de deliberación que vayan, desde ahora y en cada espacio, discutiendo los problemas básicos discutiendo los problemas políticos y los problemas de todo Chile. Pero el proceso institucional que sigue está iniciándose con una ilegitimidad muy potente. Va a ser difícil para ellos producir esta legitimidad en la futura convención. Ya sabemos que la derecha está por el “Apruebo», porque la derecha de los grupos económicos y políticos significativos, salvo un pequeño sector, todos están por el “Apruebo”, porque ellos entienden que es una tabla de salvación. No hagan caso, va a ganar por un número muy significativo y un porcentaje muy alto. No está muy claro también cuanto porcentaje del padrón electoral va a participar. Los que vayan a participar van a votar por el “Apruebo». Van a votar por esta convención y se inicia el proceso. El proceso de legitimidad que va a tener es lo importante a considerar. Nosotros consideramos que nuestra tarea es ir constituyendo nuestro órgano de deliberación y empezar de manera más orgánica a discutir los temas al margen de este proceso constitucional.

-No abandonando la calle…

-Otro tema, están discutiendo, ha tenido acento público, ellos no saben qué va a ocurrir el mismo día 25. Toda esta casta política ha tratado de desmovilizarnos estos días. Los ideólogos del “Apruebo» de este sector social demócrata, de una izquierda que no es real, ellos han hecho toda esta campaña del terror en contra de la gente que se moviliza. “Estás cometiendo infracción sanitaria, no es necesario, quédense en sus casas”, nos dicen. Este es el discurso que están haciendo. El día 25 sería inédito, en los últimos 32 años, desde el plebiscito del año 88, que la gente salga a las calles el mismo día a manifestarse de manera distinta, temen que salga de manera violenta. Y es probable que eso ocurra. No ha pasado, no es tradicional que, al término de la jornada electoral, la gente salga. Este año, prevén que las movilizaciones en todas partes van ser importantes y hasta violentas. Entonces, va a ser inentendible que el pueblo que gana en las urnas, salga a su vez a manifestarse masiva y violentamente. Va a ser una situación muy paradójica el día 25. Será muy intenso probablemente.

Fuente de la Información: https://www.telesurtv.net/bloggers/Chile.-Este-18-estaremos-como-hace-un-ano-en-las-calles-movilizados-contra-Pinera-20201015-0004.html

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Entrevista a Jeff Magioncalda: “La educación ‘online’ es mucho más accesible, y en el futuro se combinará con la formación presencial”

Entrevista/15 Octubre 2020/Autor: Nacho Meneses/elpais.com

Jeff Magioncalda, CEO de Coursera, conversa acerca del futuro de la educación en línea y de cómo la transformación digital ha cambiado ya el panorama educativo del mañana

La pandemia de coronavirus ha impulsado no solo la transformación digital de la sociedad y cambiado la naturaleza del estudio o del trabajo durante los meses de confinamiento y distanciamiento social. También ha acelerado una serie de cambios de raíz en la forma de trabajar, de organizarse, de colaborar y de formarse que permanecerán incluso cuando la covid-19 quede atrás. De la magnitud de este cambio es prueba, por ejemplo, el crecimiento experimentado por las plataformas de formación online gratuita (MOOCs) como edX, Miríadax o Coursera. Desde mediados de marzo, cuando comenzó el estado de alarma, se produjeron solo en esta última más de 632.000 matrículas en España, lo que equivale a un crecimiento del 272 % con respecto al mismo periodo del año anterior. A nivel global, más de 27 millones de usuarios se unieron a Coursera, con 58 millones de inscripciones en sus diferentes cursos (un 473 % más).

Las habilidades digitales, incluyendo el aprendizaje automático (machine learning), la programación o la ciencia de datos, copan las formaciones más demandadas tanto por las empresas como por los usuarios individuales, mezcladas –como no podía ser de otra manera en este 2020– con otras relacionadas con el bienestar y la salud, incluyendo incluso un curso gratuito de rastreo de contactos de la Covid-19, de unas cinco horas de duración y elaborado por la Universidad Johns Hopkins, que está disponible en castellano, inglés y español. Para hablar del impacto de la formación online, EL PAÍS ha hablado con Jeff Magioncalda, CEO de Coursera.

Pregunta. ¿La transformación digital de la educación tiene marcha atrás?

Respuesta. Yo creo que no. Casi todas las industrias del mundo se han ido incorporando a esta transformación digital en los últimos cinco a diez años, y la educación superior es una de las últimas en hacerlo. Creo que lo que vamos a ver es, en parte debido a la pandemia, muchas más clases híbridas. Incluso cuando todos los estudiantes vuelvan a los campus, cada vez más instrucción tendrá lugar en línea. Y lo mismo sucederá con el trabajo en remoto… Ya el seis de marzo, todos los empleados de Coursera empezaron a trabajar desde casa. Yo estaba muy en contra del trabajo a distancia, y pensaba que simplemente no iba a ser lo mismo (y no lo es); pero aprendimos mucho sobre lo efectivos que podemos ser trabajando en remoto con una plantilla repartida. Ni Coursera ni muchas otras empresas volveremos a trabajar como lo hacíamos antes.

Claro que seguiremos teniendo oficinas, y la gente irá allí de vez en cuando; pero el trabajo en línea, y la forma de colaborar online que estamos aprendiendo van a cambiar la forma en que trabajamos. Y creo que ocurre lo mismo con la educación. Cuando los estudiantes vuelvan, e incluso si todos vuelven, al campus, habrá aprendizaje online; lo habrá en los teléfonos móviles; estarán haciendo proyectos en grupo y proyectos prácticos; y usarán tecnología, porque en muchos aspectos, ofrece una forma de aprender mucho más dinámica de lo que puedes obtener en un auditorio grande. Creo que los grandes auditorios ya no van a volver a ser tan atractivos. Una gran parte de eso sucederá en línea, incluso cuando los estudiantes vuelvan a los campus. También creo que muchos estudiantes no van a volver, porque es caro y, especialmente en los estudiantes de más edad, porque no se pueden permitir dejar sus trabajos para volver a estudiar, ni mudarse con sus familias. La edad media de los estudiantes de Coursera en España es mucho más alta que la media global.

La educación online es accesible para una audiencia mucho más amplia que la presencial, y por eso [las instituciones educativas] seguirán ofreciendo cursos y titulaciones en línea, que tienen un menor coste y te permiten llegar a más estudiantes.

P. En un mercado laboral tan cambiante como el que vivimos, es importante adaptarse con las habilidades que las empresas demandan más. ¿Qué áreas de aprendizaje online serán más relevantes en los próximos años?

R. Cuando Coursera comenzó, en 2012, uno de los cursos más populares era el de aprendizaje automático de la Universidad de Stanford. Aún lo es, y muchos científicos de datos vienen a Coursera, porque tenemos cursos muy innovadores de ciencia de datos. Según fuimos extendiendo nuestra distribución a las diferentes instituciones, lo que vimos es que las empresas realmente buscan el mismo tipo de habilidades y de educación que las personas individualmente, en su mayoría ciencia de datos, tecnología y negocios, aunque recientemente hemos visto un mayor interés en el campo de la salud.

En España, los cursos más demandados en 2020 son, por orden, el de aprendizaje automático, primeros auxilios psicológicos (de la Universidad Autónoma de Barcelona), aprender a aprender, ciencia del bienestar (de Yale University) y chino para principiantes (de la universidad de Pekín). Y entre los cursos prácticos, destacan cómo construir tu propia web usando WordPress y GoogleAds para principiantes.

P. ¿Diría que las habilidades digitales son hoy esenciales en cualquier caso, independientemente del campo en el que se trabaje?

R. Desde luego. Y un motivo fundamental es que muchos de los trabajos más demandados son digitales, y requieren esa habilidad para acceder a los datos, compartirlos, analizarlos y presentarlos. Cualquier trabajo usa un software para completar sus tareas. Las herramientas digitales y los datos son especialmente relevantes a la hora de colaborar con otras personas o de tomar decisiones. Así es el trabajo ahora.

P. ¿Cómo ve el futuro de la educación universitaria?

R. Está cambiando rápidamente, debido a la pandemia de coronavirus. Por un lado, será una educación más híbrida, con muchas más experiencias online en las que algunos estudiantes estarán presencialmente en el campus y otros no, e incluso en el campus la gente también estará en línea. Por otro lado, habrá muchos más cursos y grados por Internet: en Coursera tenemos ahora 20 grados de nuestros socios universitarios, pero ese número va a crecer drásticamente. Y, en tercer lugar, creo que los costes de matrícula serán más bajos, especialmente para las titulaciones online, pero también para las presenciales, porque habrá más alternativas y una mayor competencia.

La educación estará también más enfocada hacia el mercado laboral, de manera que, aunque estés estudiando Filosofía, Humanidades o Inglés, que contribuirán a tus habilidades de comunicación y colaboración, también necesitarás conocimientos básicos de datos, estadística, habilidades de análisis e incluso de programación. Otro punto que va a ser diferente es la formación continua a lo largo de la vida profesional, en el trabajo y en línea. Y finalmente, será mucho más modular y apilable: podrás adquirir un certificado que cuente para una titulación, podrás obtener un certificado online que cuente para un grado presencial, completar grados presencialmente que te cuenten para tu grado online, o conseguir certificados de educadores en la industria, como Google y que te cuenten en la universidad.

P. Una de las principales ventajas de las plataformas en línea como Coursera, edX o Miríadax es la amplia cantidad de cursos gratuitos (MOOCs) disponibles. Sin embargo, solo los acaban entre el 8 y el 10 % de los que se matriculan. Parece que la formación gratuita, precisamente por serlo, no se valora lo suficiente.

R. En líneas generales, estás en lo cierto. Aunque depende del país, para los cursos online gratuitos, el porcentaje de terminación está en torno a ese 10 %. Lo interesante es que, cuando la gente va a YouTube a aprender algo, nadie habla de esos porcentajes, sino que simplemente se fijan en que pueden aprender algo en YouTube. Tenemos unos 4.000 cursos, y cada uno de ellos tiene pequeñas presentaciones en vídeo de entre cinco y diez minutos. 150.000 clases en vídeo. Cuando miras el porcentaje de esos vídeos que se completan, descubres que se sitúa en torno al 60 % (incluso en los cursos gratuitos).

Si miras a la gente que ha pagado por un curso, el porcentaje de terminación es mucho más alto, en torno a un 40-50 %. Si echamos un vistazo a esos números en el trabajo, porque tu empresa te ha pedido que hagas un curso determinado, entre un 50 y un 60 % de los empleados lo acaban. Y en los estudiantes de titulaciones de grado [en estas plataformas], esos porcentajes superan el 90 %. Así que realmente depende del motivo por el que el estudiante ha acometido ese aprendizaje, y de si están interesados en completar todo el contenido o no. Muchas personas que se matriculan en un curso solo están interesadas en aprender una parte del contenido.

Nosotros tenemos un nuevo producto, Coursera For Campus, que lanzamos hace un año y que hoy tiene millones de estudiantes. En muchas universidades por todo el mundo, en Latinoamérica, India o Europa, los profesores conceden créditos presenciales si terminas un determinado curso en Coursera. Y los porcentajes de terminación ahí se sitúan alrededor del 95 %. Eso es porque los estudiantes están motivados, porque quieren obtener una buena nota para su grado.

El pasado 12 de marzo, lanzamos también Campus Response Initiative, una versión gratuita de Coursera For Campus para las universidades afectadas por la Covid-19 en cualquier lugar del mundo. Aunque concluyó la semana pasada, su continuación hasta finales de año será oficialmente anunciada la semana que viene. En España se han desarrollado 71 programas en el marco de esta iniciativa, y a nivel global han participado 3.700 universidades. Esto ha beneficiado a 2,3 millones de estudiantes inscritos en 19 millones de cursos (una media de 8 matriculaciones por alumno) que han invertido 42 millones de horas de aprendizaje. Quieren hacerlos porque cuenta para su nota y porque es una forma de obtener créditos para su titulación. Por otro lado, el programa Coursera Together incluye muchos recursos gratuitos para cualquier usuario interesado.

P. La mayoría de los expertos incide en que el mercado laboral demanda profesionales flexibles que se adapten a circunstancias cambiantes, y que la formación continua es esencial. Toda esta formación está al alcance de la mano, pero eso choca con el hecho de que, si no te lo pide tu empleador o tu profesor, la mayoría no termina esos cursos.

R. Cuando llegué a Coursera hace tres años y medio (y esto es cierto para la mayoría de las empresas que ofrecen MOOCs), casi todo lo que ofrecíamos eran cursos directamente a las personas individuales. Y entonces decidimos empezar a ofrecer formaciones a través de instituciones. Por eso tenemos Coursera For Business, donde los empleados hacen cursos que les ofrecen sus empresas con contenidos que quieren que asimilen sus trabajadores; o Coursera For Government, para que los Gobiernos ofrezcan determinadas formaciones a sus empleados y a los trabajadores en paro, para reactivar la fuerza laboral con las habilidades más demandadas para trabajos relacionados con la tecnología de la información, marketing o ciberseguridad, por ejemplo [un catálogo que, desde el 24 de abril, ofrecen a los desempleados gratuitamente].

Ese marco institucional es importante para muchísimas personas. Claramente hay decenas de millones de personas haciendo cursos por su cuenta, pero mucha gente, porque están ocupados y no están seguros de lo que deberían estar aprendiendo, no ve que les compense necesariamente el hacerlos; necesitan ser apoyados y dirigidos por una institución que les diga “esto es lo que queremos que hagas, esto te beneficiará en tu trabajo o en tu educación”.

P. Si muchos de los cursos son gratuitos, ¿qué han aportado realmente esas iniciativas que durante la pandemia han concedido acceso gratuito?

R. El acceso a los cursos y el visionado de los vídeos es gratuito, pero no obtienes un certificado al final, ni tienes acceso a las pruebas de evaluación. Para muchas personas, es importante poder ponerlo luego en LinkedIn y poder demostrar que han aprendido ciertos contenidos, y por eso pagan.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/economia/2020/10/07/actualidad/1602063943_874241.html
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Entrevista a José Ramon Ubieto: «Sin el maestro o la maestra presentes en cuerpo y alma no se puede educar bien»

Entrevistas/15 Octubre 2020/Autor: Siscu Baiges/eldiariolaeducacion.com

  • “Muchos jóvenes se preocupan poco por la pandemia, igual que mucha gente mayor que tampoco le preocupa demasiado el cambio climático”, explica José Ramon Ubieto. Con él hablamos sobre el riesgo de confinarnos en nosotros mismos por el miedo al virus y el auge del mundo online.

Las emergencias -catástrofes naturales, atentados o pandemias como la actual- siempre hacen aparecer actitudes y sentimientos diversos», escribió el psicólogo clínico y psicoanalista José Ramón Ubieto en un artículo reciente en Catalunya Plural. Y es de las actitudes, los sentimientos, las reacciones de los ciudadanos y la sociedad ante la pandemia que estamos sufriendo de lo que hablamos aquí con este profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), articulista, escritor y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

Cita a Freud cuando le dijo a un amigo que «el optimismo es un presupuesto; el pesimismo, un resultado». Usted dice que lo mejor es ser «pesimistas advertidos»…

Pesimista advertido quiere decir que hay algo en la vida que es siempre imposible. Freud tomó una frase de Kant. Kant decía que en la vida hay dos cosas imposibles, una es educar y la otra es gobernar. Y Freud añadió una tercera, que era curar. Imposible quiere decir no que no se pueda hacer ni que falten candidatos –porque no faltan candidatos ni para políticos, ni para maestros, ni para terapeutas– si no imposible. Imposible en el sentido lógico al que se referían Kant y después Freud, quiere decir que son prácticas, tareas para las cuales no tenemos un plan programado y una ciencia exacta. No sabemos cómo hay que educar con precisión. Siempre hay algo que uno tiene que inventar en la educación y además siempre hay algo ineducable. Tú puedes hacer todo lo posible para que tu hijo o hija sea de una determinada manera pero siempre hay un punto en el que ellos van a decidir, algo en que se educarán a su manera. Eso ocurre en el gobierno. Por eso hay cárceles, porque hay personas que no responden a ningún criterio de contrato social, de cumplir objetivos… Reconocer lo imposible quiere decir que uno no puede pensar que las cosas siempre irán bien porque está lo que no va a ir bien, está lo imposible. Pesimista advertido es, simplemente, alguien que acepta que en la vida hay ese punto de imposible y porque lo acepta, se pueden hacer cosas. Sabemos que no todo va a ser educable y podemos enfocar la educación hacia todo lo que es posible educar, sabiendo que habrá una parte de la educación que no se va a realizar. Parte del ideal educativo no se va a realizar, igual que no se realiza con personas que vienen a curarse aunque sabemos que no quieren curarse del todo, que hay una parte de su funcionamiento que no quieren cambiar, que les va bien así. Todos tenemos un incurable. A eso me refiero con ‘pesimista advertido’: saber que hay algo de lo incurable, de lo ineducable, de lo ingobernable, que forma parte de la vida.

Hemos renunciado a muchas cosas estos días: reuniones, abrazos, comidas fuera de casa, deportes… ¿Lo acabaremos aceptando como normal?

Espero que no. Estoy escribiendo un libro sobre cómo está cambiando el mundo y cómo lo hará, en el post-covid, la salud, la educación, los lazos sociales. En él planteo que no debemos olvidar nunca lo presencial. Hace poco, el profesor Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial de Davos decía que casi que se tenía que dar la bienvenida al Covid porque gracias a él se podría resetear el capitalismo y a partir de ahora lo presencial sería un poco obsoleto, se podría automatizar todo, la salud, la educación. De hecho, ese será el título del próximo encuentro de Davos en 2021: “Covid-19. El Gran reinicio”. Estamos en el dilema entre olvidar lo presencial y entregarnos a lo virtual o mantener lo presencial como algo irrenunciable. El cuerpo en la pedagogía es irrenunciable. Sin el maestro o la maestra en cuerpo y alma no se puede educar bien.

Siscu Baiges y José Ramón Ubieto, durante la entrevista | Pol Rius

¿Soportamos la situación actual pensando que es transitoria y que pronto podremos volver a abrazarnos?

Todo el mundo piensa eso. Tiene esa ilusión. Lo que nos está castigando ahora, lo que nos está produciendo la tristeza Covid, es que, no tiene dead line claro. Cuando hay un atentado terrorista, un huracán, una catástrofe natural, un terremoto, todo el mundo sabe que hay un dead line. Puede tardar unos días, pero cuando detengan al terrorista, cuando el huracán pase, recogeremos los restos del naufragio, pero ya se habrá acabado, será un lapso de tiempo corto. El problema con el que nos encontramos ahora es que, como que no hay un dead line, no sabemos cuándo acabará. Iba a ser a final de año, ahora ya seguramente será entrado el año 2021, quizás en abril, quizás en junio o septiembre… Como hay esa imprecisión, eso hace que nos esté costando un poco más mantener los ánimos, porque se está alargando, pero todo el mundo cree que esto volverá a ser como era.

La pandemia ¿ha acentuado la solidaridad entre las personas o nos hemos vuelto más egoístas, encerrados en nosotros mismos, en nuestros países?

Daniel Defoe escribió el texto El diario de la peste que es muy interesante porque te das cuenta de que, en realidad, no hemos cambiado tanto. Habla, por ejemplo, de la caridad que se generó en Londres en relación a las personas más vulnerables, pero explica también que tan pronto como terminó la peste también se acabó la caridad. Cada uno volvió a lo suyo. Y aquí no será muy distinto. Espero que quede parte o alguna de estas cosas nuevas que se van creando –no de caridad, porque eso no tiene mucho futuro–, de colaboración, de prácticas colaborativas. Que quede, por ejemplo, una sensibilidad clara de qué es lo esencial para nuestras vidas: la sanidad, la educación, el cuidado de los trabajadores en el teletrabajo y todas las formas de precariedad laboral… Eso sí lo espero. Grandes cambios subjetivos, no creo.

Ha escrito que «no hay una experiencia colectiva compartida. Cada uno lo vive de una manera» y señala tres tipos de efectos: la depresión, la inhibición social y la rabia. ¿Predomina alguno de estos tres efectos?

Normalmente los afectos se suceden cuando una crisis dura un cierto tiempo. Es como una especie de recorrido que todos hacemos. Lo primero que todos tuvimos fue perplejidad. ¿Qué es eso que está ocurriendo? ¿Es algo de los chinos? ¿Algo que puede venir aquí? Cuando vimos que podía venir aquí empezamos a angustiarnos, a tener miedo. ¿Qué será eso? Después ya empezamos a tener, por un lado, rabia por no haber podido evitarlo y, por otro lado, también tristeza porque empezamos a ver las pérdidas, la gente que se moría, los trabajadores que se quedaban en paro… No es que una vaya necesariamente detrás de otra y mucho menos colectivamente. Aparecen siempre simultáneamente y con intensidades diferentes. La rabia extrema es una negación de todo lo demás. Es el caso de los negacionistas. Muchos de ellos no quieren aceptar ninguna de las pérdidas y, por tanto, desarrollan una postura de negación absoluta, que es una negación psíquica muy evidente. Cuando uno tiene un problema grave puede pensar que no existe y negarlo. La negación es el fruto de una rabia intensa, sumada, lógicamente, a otra serie de influencias ideológicas, tecnológicas… Las redes sociales están impactando en la pandemia. Es muy importante cómo las fake news, las burbujas de filtro, todos estos sistemas de la vida algorítmica están influyendo en la percepción que tenemos y en los sentimientos.

Que los más vulnerables sientan esa rabia parece comprensible. Están más maltratados que nunca. Los confinan en hogares donde no pueden guardar ningún tipo de distancias. Se juegan más la vida.

Sí, claro. Lo que nos ha demostrado la pandemia es que las clases sociales todavía existen. Eso ha ocurrido en todas las epidemias. Daniel Defoe explica muy bien cómo rápidamente, cuando en Londres se empezaban a tomar las medidas de confinamiento por la peste, se iban a la campiña inglesa todos los que podían y se quedaban en la ciudad los que no podían hacerlo porque tenían que trabajar con su cuerpo y su presencia en el día a día y no tenían gente que lo hiciera por ellos. Si bien el virus no distingue entre clases sociales –puede contagiar al presidente de los Estados Unidos y al último refugiado de Lesbos- las respuestas a la pandemia sí que dependen de las condiciones sociales. Si uno tiene acceso o no a la sanidad, en qué condiciones, cómo vive el confinamiento, qué conexión tiene para poder mantener su trabajo y su educación… Eso es evidente.

La precariedad laboral lleva a eso.

Yo tengo contacto con Latinoamérica porque participo en jornadas y conferencias y en muchos lugares de allí, sobre todo en los barrios periféricos de grandes metrópolis, como Buenos Aires o Santiago de Chile, si no vas a trabajar cada día, no comes. La posibilidad de mantener la distancia y el confinamiento afectan a la vida, a la supervivencia. Justo al contrario, para nosotros el confinamiento, la distancia nos puede dar la vida, pero las personas que necesitan salir a trabajar porque no tienen ninguna cobertura tienen que elegir entre enfermar o vivir.

El teletrabajo se ha disparado. ¿Qué repercusiones tiene esta explosión del teletrabajo? ¿Cómo afecta nuestra psicología?

El teletrabajo será uno de los grandes cambios de la pandemia. Tras ella quedará un aumento de lo virtual, en muchos ámbitos. En el de la salud, ya estamos viendo ahora mismo cómo la gente se contacta telefónicamente con sus médicos. En el de la educación, las universidades ya ofrecen mucha enseñanza on line. En el mundo del trabajo habrá una generalización del teletrabajo en todos los sectores donde sea posible. Lógicamente hay ámbitos en los que no lo será. Hay que cultivar el campo, transportar la comida, cocinarla… hay aspectos que no se pueden afrontar con teletrabajo. En todo lo demás va a ser muy importante. Las empresas verán sus ventajas para disminuir sus gastos de viajes, inmobiliarios… La duda es en qué condiciones quedarán los teletrabajadores. Hay muchas personas que tienen buenas condiciones laborales si teletrabajan pero la precariedad en el teletrabajo ya existía antes: las teleoperadoras y mucha otra gente. Empieza a haber legislación. Hay que ver cómo se regula. Desde el punto de vista psicológico, el mayor desafío del teletrabajo es el aislamiento que puede provocar. Los profesores que se dedican exclusivamente a la docencia on line ya hace un tiempo que lo experimentan: desde la obesidad por pasar tanto tiempo en casa hasta el burn out (quemado profesional) por no tener el contacto presencial directo con otros compañeros en la oficina y no poder compartir una discusión, un conflicto, un dilema. Todo eso tiene efectos. El aislamiento siempre tiene efectos sobre las personas. Los otros son una referencia. A la que nos hemos desconectado de los otros ha habido efectos de tristeza, de desorientación, de confusión… seguro que el teletrabajo tendrá ese tipo de efectos.

José Ramón Ubieto, durante la entrevista | Pol Rius

¿Los ciudadanos se sienten protegidos por sus gobernantes o tienen la impresión de que los han abandonado, por incompetencia o mala fe?

La desconfianza en los dirigentes ya venía de antiguo. Eso es lo que, entre otras cosas, dio tantos éxitos al populismo y a líderes como Trump, Bolsonaro, Orban… estos líderes se apoyaban en una desconfianza generalizada de la población respecto a sus dirigentes. Apelaban a que sólo ellos se preocupaban por los ciudadanos de sus países. En realidad, era un cinismo porque hemos visto que lo que les preocupaba era su propio bienestar, en primer lugar. Ese cinismo, encarnado por los dirigentes y sustituyendo a la legitimidad democrática tradicional, ya nos indicaba que la desconfianza era un sentimiento creciente. La pandemia ha puesto de relieve las insuficiencias de los dirigentes. Es llamativo que ya sabíamos que esta pandemia se iba a producir. Hay muchos informes que lo advertían. La CIA, en 2015, elaboró un informe que pronosticaba que alrededor de 2025 habría una infección respiratoria muy grave que acabaría siendo una pandemia. Se ha adelantado un poco. También lo predijeron la Fundación Bill Gates y muchos estudios que nos decían que eso iba a ocurrir. La sorpresa es que prácticamente no había planes de contingencia. Nadie sabía dónde encontrar mascarillas. Nadie sabía cómo organizar una respuesta sanitaria de emergencia. Lo cual quiere decir que la imprevisión de los dirigentes ha costado vidas y ha hecho que las cosas fueran peor. La gente es consciente de todo esto y, por tanto, hay una indignación y una rabia que se tendrá que ver cómo manejan los responsables políticos. Eso pasará factura cuando todo esto acabe.

Se ha acentuado el conflicto entre los jóvenes y el resto de la sociedad. Se les acusa de no tomar en serio la gravedad de la pandemia porque a ellos la Covid-19 les hace menos daño que a los adultos y los viejos

Otro cronista de la peste es Giovanni Bocaccio. Su Decamerón es un relato de la peste bubónica, que asoló toda Europa, también Italia. Bocaccio habla de la pasión de los jóvenes por gozar la vida intensamente puesto que sabían que muchos de ellos iban a morir. Ahora lo que ha ocurrido no es la resignación ante una muerte que no era percibida así pero sí la mezcla de varios aspectos. Por un lado, la necesidad que tienen los jóvenes del contacto social, que es una necesidad diferente de la que tenemos los mayores. Nosotros podemos aislarnos pero para los jóvenes el contacto es fundamental para reconocerse entre ellos. Los jóvenes son sus propios influencers. Para ellos, los que marcan los itinerarios de sus vidas son sus otros, los otros iguales, sean influencers famosos o sean compañeros de su grupo. Y luego están en una edad en la que se tienen que iniciar en todo, en los consumos, en la sexualidad, en la diversión, en el riesgo. Además coincidió que era el verano. Para ellos, la distancia social tiene que ver más con la pérdida de vida que con la supervivencia. Para ellos, perder la vida es perder el contacto. Tenemos que tener una visión un poco comprensiva. También hay una cierta hipocresía. ¿Por qué no nos preocupamos los mayores por el cambio climático, cuando todos sabemos que es el próximo desastre al que vamos a asistir? Ya lo estamos viendo en los incendios y en muchos fenómenos climáticos. Los mayores no nos preocupamos por el cambio climático porque muchos de nosotros pensamos que esto apenas nos va a tocar. En cambio, las manifestaciones de Fridays for Future y otros movimientos parecidos son de gente joven porque saben que sí que les va a tocar. Cuando a veces criminalizamos a los jóvenes diciéndoles que no están respetando las normas hay una parte de razón evidente en lo que decimos pero también tenemos que esta pandemia nos preocupa sobre todo a los mayores porque afecta a nuestra existencia pero no nos preocupamos del futuro de los jóvenes. Hay que tratar esta pandemia con una cierta perspectiva y hay que ayudarles a protegerse. Por otro lado, hay que evitar hablar de ‘los jóvenes’. ‘Los jóvenes’ no existen, como no existen ‘los de 60 años’. Hay personas de 60 años de muchas clases. Hay jóvenes que se han saltado todas las normas y han sido muy irresponsables pero también hay jóvenes que llevan mascarilla, que han creado muchas iniciativas cooperativas en relación a la pandemia, a ayudar a los otros. Matizaría esas visiones simplistas que salen en los medios criminalizando a un sector. Es como si habláramos de ‘los chinos’. Hay mil y pico millones. No podemos hablar de ‘los chinos’.

El SIDA provocó graves problemas en las relaciones sexuales entre personas homosexuales. ¿El Covid-19 está provocando un efecto parecido en el conjunto de los ciudadanos, especialmente los más jóvenes?

Ha producido un efecto curioso. La pandemia ha promovido el consumo de porno on line, que ya era muy alto. Lo ha aumentado. Ha favorecido muchos contactos via on line. Pero también es muy interesante lo que explican compañías como Badoo, Tinder y las aplicaciones de citas que se han dado cuenta de que muchos usuarios han mantenido el uso de esas aplicaciones como lugares de conversación o una mezcla de conversación y algunas prácticas sexuales on line. Se ha visto que el sexo también necesitaba de algún añadido. Ya lo sabían. Tinder tuvo que recordar a la gente que esa aplicación era para que se encontrasen y tuviesen sexo, no para que hablasen. Incluso hicieron una campaña con testimonios de usuarios de Tinder que decían que se habían encontrado y tenido sexo. Se dieron cuenta de que la gente, en realidad, no siempre quiere solo sexo sino también una conversación, sentirse en intimidad con el otro, sentir algo de afecto, de amor. No todo se reducía al sexo. La pandemia ha demostrado que algunas de estas aplicaciones se han mantenido porque la gente quería fantasear con otros a distancia.

El psicólogo clínico y psicoanalista José Ramón Ubieto | Pol Rius

 

¿Hay algún consejo, algún criterio a seguir para combatir el miedo? Hay personas, sobre todo gente mayor, que hace muchos meses que prácticamente no salen de casa

Por mi trabajo hablo con muchas personas. Algunas son mayores. Algunas han perdido a su pareja. Y me comentan las dificultades que tienen para salir. Hay cosas que no deberíamos hacer y algunas que podríamos hacer. Lo que no deberíamos hacer es quedarnos paralizados y entregarnos a la nostalgia, pensar qué bonito era el mundo antes de esto. Eso aumenta la desazón. A las personas mayores siempre les digo que retomen las actividades ajustadas a las posibilidades actuales. Si antes salía tranquilamente sola a dar la vuelta a todo el barrio, ahora salga acompañada y dé una vuelta a la manzana. Haga algo. No se quede en casa. Aunque sea poco, eso le ayudará. No olvidar lo presencial. No renunciar a los encuentros. Es mejor vernos seis que no vernos ninguno. Es mejor vernos en el exterior, con mascarilla y con distancia, que no vernos. Mantener lo presencial es fundamental. No hay que renunciar tampoco a todos los placeres que podamos obtener, sean sexuales hasta cocinar o ir a la montaña. El miedo y la culpa engordan siempre con la renuncia. Contra más nos confinemos nosotros mismos, contra más renunciemos, más culpables y más miedosos nos sentiremos. La manera de combatir el miedo es mantener una cierta normalidad, limitada en los objetivos –lo imposible que decía al principio- , pero porque aceptamos lo imposible podemos lo posible. Si nos encerramos, eso no nos ayudará nada.

¿Cómo se imagina el fin de esta pesadilla? ¿Nada volverá a ser como antes de la pandemia, como avisan algunos?

Cada gran cambio de estos deja cosas que quedan. No ha sido el fin de un mundo. El filósofo coreano Han hablaba del fin de un mundo, no del fin del mundo. No ha sido el fin del mundo y tampoco estoy seguro de que haya sido el fin de un mundo. Habría que ponerse de acuerdo en lo que quiere decir eso. Está claro que habrá cosas que cambiarán y me parece que lo que cambiará es un aumento de lo virtual sobre lo presencial, pero también está en nuestras manos, porque el destino no está escrito, matizar esos cambios. La gente va a seguir tomando decisiones que influirán un poco en ese futuro que no está escrito. Si todos los profesores aceptan que lo on line sirve mejor que lo presencial eso traerá efectos dañinos para la educación. Si la gente acepta que es mejor que los periodistas no hagan entrevistas presenciales y que todo se resuelva por mail eso afectará al periodismo, a los lazos sociales… El teletrabajo cambiará inevitablemente el mundo laboral. Eso es seguro. Ya lo está haciendo. Habrá cosas de salud y de educación que también pero el grado de cambio dependerá de las respuestas de la gente. Imagino que el final, el dead line, lo pondrán las vacunas, cuando el miedo al contagio sea escaso. Quedarán las últimas personas que les costará un poco salir y volveremos rápidamente a la normalidad, con algunos cambios, inevitablemente. Pasó con el Sida. Se volvió a la normalidad pero la gente se lo pensaba dos veces antes de no usar preservativo al tener relaciones sexuales. Ahora pasará lo mismo.

Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/10/14/sin-el-maestro-o-la-maestra-presentes-en-cuerpo-y-alma-no-se-puede-educar-bien/

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Entrevista a: Sofía Rutenberg, impulsora de una teoría feminista desde el psicoanálisis

Por: SicologiaSinP  

Hacía un tiempo que seguíamos su trabajo, la idea de una entrevista llegó a su clímax cuando supimos del lanzamiento de su libro, Hacia un feminismo freudiano. Es así como decidimos contactar a Sofía Rutenberg.

Nuestra entrevistada de esta ocasión es Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Además es psicoanalista y coordinadora del área “Feminismo y Psicoanálisis” en “Hacer Clínica”.

Las principales motivaciones para realizar esta entrevista se derivaron gracias a su trabajo como investigadora en temáticas de género, diversidad, violencias y psicoanálisis. Sus trabajos de investigación hacen una relectura crítica y clínica de conceptos psicoanalíticos desde el feminismo, lo cual es un interesante punto que hace converger dos teorías muy significativas como el psicoanálisis y el feminismo.

A continuación la entrevista a Sofía Rutenberg

¿Cuáles fueron las principales motivaciones para que Sofía Rutenberg se convirtiera en psicoanalista? 

Freud. La primera vez que lo leí fue en la escuela; me fasciné con la teoría sobre los sueños y el deseo inconsciente. Luego lo estudié en la universidad. Recuerdo haber sentido una profunda angustia. Por esa época comencé a analizarme porque me identificaba con todo lo que leía. ¿Estaré loca? Esa pregunta insolente que nos hacemos casi todos los seres humanos en algún momento de la vida, me rondaba día y noche. La primera sesión, mi analista me preguntó por qué estaba ahí: “Porque estudio psicología”, le respondí. No sabía en ese momento lo que significaba eso. Terminé hablando de la locura y el enorme fantasma que gracias a Freud empezaba florecer. Sé que suena absurdo lo que digo, pero ¿quiénes somos sin la locura, sin nuestros fantasmas? Freud decía: “nuestros complejos son la fuente de nuestra debilidad; pero con frecuencia, son también la fuente de nuestra fuerza”. Lo que más le agradezco es haberme hecho pensar. Freud causó mi deseo de volverme psicoanalista, que se concretó con mi propio análisis. Hoy puedo decir que la sensación que tuve aquella vez que comencé a leerlo fue la de sentirme viva, y creo que ser psicoanalista es despertar en los pacientes ese deseo de sentirse vivos y vivas, que cada uno pueda descubrir qué los hace sentirse vivos y vivas. Para estar viva hay que entrar en los conflictos de la vida, deshibibirse: “Soy afortunado, nada me resultó fácil”, escribió Sigismund Schlomo Freud. Me generan una profunda admiración las personas que escriben no para agradar sino que se la juegan. ¡Sólo creo en un dios que se equivoca!

Psicoanálisis Freudiano o Psicoanálisis Lacaniano, hacia dónde se dirige la labor de Sofía Rutenberg.

Soy lacaniana porque soy freudiana. Estudié a ambos autores pero sin leer en sus teorías estándares para “ser” psicoanalista o pertenecer a una Escuela o institución. Por eso los leo y estudio no sin (¡decir no sin es muy lacaniano!) el Feminismo y los Estudios Queer. No hay Lacan sin Freud, como tampoco hay Freud si no nos tomamos el trabajo de releerlo, no como dogma o verdad absoluta, sino como la puerta que abre a nuevos pensamientos, nuevos enfoques. No me interesa ser jueza para decir ¡qué es psicoanálisis y que no! Mi única certeza es que hablar produce efectos y ser escuchado o escuchada del modo en que los y las psicoanalistas lo hacemos, cura. Muchas personas no se animan a hablar porque tienen miedo de ser juzgadas, como tampoco abundan quienes quieran escuchar.  Cuando se imita, cuando se imposta a Freud o a Lacan, se psicopatologiza, se buscan diagnósticos. 

¿Qué significa el psicoanálisis y por supuesto ser psicoanalista?

El psicoanálisis es un tratamiento a través de la palabra, que permite gozar menos del sufrimiento y más de la vida. Tiene la fama de ser pesimista o negativo, en parte es cierto: ¡para hacer una tortilla hay que romper varios huevos! Un psicoanálisis despierta los demonios más oscuros que habitan en todo ser humano. Ser psicoanalista es saber que no se sale indemne de esa lucha. Las personas que atraviesan un psicoanálisis se vuelven más fuertes en los lugares rotos, se amigan con la vida y con lo que les tocó. Por eso el psicoanálisis resiste a lo new age y a todas las propuestas del mercado de resolver ¡ya! el dolor de la vida. Mi definición favorita es la de Freud: el psicoanálisis devuelve la capacidad de amar y producir. Lo que no nos dice es cómo ni a quién amar. Nos da el indicio de que sólo se produce desde el deseo.

Háblanos sobre este espacio que tienen Julián Ferreyra y tú, Hacer Clínica Psicoanálisis. ¿Cómo surgió, cuáles son los objetivos de este multiespacio?

Hacer Clínica es un espacio de formación en psicoanálisis diverso al universitario. Nuestro deseo es interrogar el propio saber del psicoanálisis. El diálogo crítico, con colegas y personas con otras trayectorias nos parece importante y necesario. Pensamos el espacio como la posibilidad de una transmisión de la clínica psicoanalítica de un modo que no se sustente -ni emule cual sucursal- la modalidad universitaria o de la “escuela”. Siempre odié la escuela, la recuerdo como un lugar en el que se intentan apagar las diferencias, lo único y singular de cada niño y niña. Por eso una buena maestra o maestro potencia las diferencias ¡pero no las anatómicas! Nos interesa la articulación con otros discursos y saberes. Ejercitar la formación del psicoanalista -oficio por estructura imposible- con un horizonte clínico, en busca de una ética.

El feminismo ha sido un tema controversial desde hace mucho tiempo. En la actualidad se puede decir que ha tomado cierto auge y Argentina ha estado en el punto de mira con temas como el aborto legal y los feminicidios. Dentro de Hacer Clínica eres la encargada de coordinar el área de Feminismo y Psicoanálisis, ¿qué significa para ti llevar a cabo esta tarea?

Es una tarea magnífica que me acerca a la realidad. Hace 4 años que coordino un grupo de estudio sobre psicoanálisis y feminismo, en el cual comencé una lectura psicoanalítica de diversas autoras del feminismo, principalmente de Simone de Beauvoir, por el que pasaron y pasan muchas mujeres que trabajan desde el psicoanálisis y están incómodas, molestas, enojadas con la repetición y reiteración de teorías que dejan a las mujeres en un lugar inferior e infantil. El trabajo desde Hacer Clínica es un desafío constante, porque se trata precisamente de sostener y transmitir un psicoanálisis a la altura de la subjetividad de nuestra época. Hacer oídos sordos cuando las mujeres mueren en abortos clandestinos y la violencia machista mata a 1 mujer cada 18 horas en mi país, me parece aberrante. Mi propuesta es no escindir esos problemas de la propia práctica como analista, porque son nuestras y nuestros pacientes los que tienen también esos problemas. No me interesa practicar un psicoanálisis despolitizado.

Sofía Rutenberg, impulsora de una teoría feminista desde el psicoanálisis

Sofía Rutenberg, por: Raúl Rodríguez

Hace poco tiempo presentaste un libro, solo de leer el título este puede crear cierta controversia, Hacia un feminismo freudiano. Pudieras explicarnos un poco qué sería o cómo sería un feminismo desde la teoría psicoanalítica de Freud.

Hacia un feminismo freudiano es un libro en el que discuten varios autores y autoras. No creo que haya que degradar a Freud, como piensan algunas feministas, ni que haya que degradar al feminismo, como hacen algunas y algunos psicoanalistas. Lo más interesante es el conflicto y la tensión que genera ese diálogo. No estoy de acuerdo con la idea de un “psicoanálisis feminista”. El psicoanálisis tampoco es machista, lo son muchas personas que lo practican. Por eso el título del libro contiene la palabra “hacia”, porque es una dirección: no desechar las teorías de Freud, sino restituir la potencia del síntoma. Freud es el problema y la solución al mismo tiempo; como el síntoma. Ir hacia un feminismo freudiano quiere decir: ir hacia una contradicción. Tanto el psicoanálisis como el feminismo están en permanente conflicto, ambos causan el deseo de saber, y dan lugar a la rabia, el enojo y la indignación. Mi propuesta es no rechazar ninguno, eso ya lo hace el patriarcado: rechazar lo disidente. 

Colette Soler, Marie Glas de Langer, Elizabeth Goode, Melanie Klein, Anna Freud, son algunas de las mujeres que han sido paradigma dentro de la teoría psicoanalítica, qué representan estas mujeres y cuánto de ellas hay en tu formación como psicoanalista que al mismo tiempo es impulsora de una teoría feminista desde el psicoanálisis.

Me parece muy bella esa definición: una formación impulsora de una teoría feminista desde el psicoanálisis. Tengo una biblioteca únicamente con libros escritos por mujeres. Admiro a las mujeres que se toman en serio la escritura. La forma en la que ejerzo el psicoanálisis no es únicamente desde la lectura de psicoanalistas, también leo teoría feminista, queer, literatura, poesía y filosofía. En la UBA, donde me formé, no se estudian autoras mujeres. Para leer a Melanie Klein o Anna Freud es necesario anotarse en alguna materia optativa, que además, se leen para explicar la teoría lacaniana pero nunca (o casi nunca) por el contenido en sí mismo. La palabra de una mujer sigue estando deshabilitada, los que saben son los hombres y muchas mujeres del psicoanálisis escribieron lo que los hombres dijeron sobre las mujeres, o sea, sobre ellas mismas. ¡Como si no fuera suficiente la propia experiencia o el pensamiento propio! No olvidemos que Melanie Klein o Anna Freud ingresaron a la práctica desde la clínica con niños, único lugar posible que tenía una mujer que quisiera trabajar: la analista mujer como sustituto de la madre. Ser mujer no es ser feminista. Una se hace, si así lo decide, feminista. Es un devenir que requiere compromiso y trabajo: revisar y releer teorías, conceptos, metapsicologías y ¡diagnósticos! Extraer su carácter dogmático, ortodoxo, machista, cerrado a verdades absolutas, biologicista, heteronormativo… para transformarlo. Cuando comencé a estudiar psicoanálisis lo hice desde El segundo sexo de Simone de Beauvoir. Una filósofa existencialista que me advirtió de algo desapercibido ¡y bien escondido! dentro del psicoanálisis: la sexualidad de las mujeres está calcada del modelo masculino, reproduce un paradigma de mujer castrada, frustrada, envidiosa, histérica e insatisfecha. Las mujeres psicoanalistas no podemos seguir reproduciendo como propia la mirada que tienen ciertos hombres machistas sobre nosotras mismas. 

¿Cuánto hay de la Sofía Rutenberg psicoanalista y la Sofía del día a día alejada del análisis en este libro?

No sé si hay alejamiento del análisis. Pienso que un psicoanálisis es una experiencia tan singular que no se replica afuera. Eso es un mito. En todo caso, tiene efectos afuera, en la vida cotidiana. No soy psicoanalista todo el día porque me volvería loca en el lugar de analista las 24hs. Pero el psicoanálisis es mi gran pasión. Me fascina. Atraviesa mi vida. Actuar también, por eso me gusta tanto esa frase de Lacan: “Actuar es arrancarle a la angustia su certeza”; la tomo literal. El teatro también es parte de mi vida. La transferencia se parece mucho al teatro, porque como analista podés ocupar lugares impensados. Ser la tía muerta, por ejemplo. El libro es sobre psicoanálisis y escribirlo me conmovió, me sacudió; fueron casi dos años de pensar escribiendo. Clarice Lispector decía que escribir es una maldición que salva. Esas palabras las siento como una verdad, y como toda verdad es ambigua, a medias. Justamente creo que psicoanalizar me permite escribir, y es porque escribo que psicoanalizar me resulta una búsqueda sin certezas. El acto de psicoanalizar conlleva una pequeña gran enseñanza: nadie sabe lo que va a pasar mañana porque somos capaces de desviar el destino, de elegir. Cuando alguien no puede elegir es porque sus derechos están vulnerados. El miedo a desear es porque todo deseo es desviado. Hacia un feminismo freudiano es un libro de psicoanálisis escrito por una psicoanalista que recoge preguntas sobre su práctica cotidiana para politizarlas, desde una posición que tiene en cuenta las consecuencias del punto de vista machista de los hombres.

Fuente e imagen:  https://www.sicologiasinp.com/entrevistas/sofia-rutenberg-impulsora-de-una-teoria-feminista-desde-el-psicoanalisis/

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