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La gente y la Web

ARGENTINA/Entrevista a Alejandro Asrin/LA VOZ Por Walter Giannoni

Presidente de Tarjeta Naranja. Ocupar el cargo de un líder nato como el fundador de la empresa, la misión del nuevo titular de la principal emisora de tarjetas del país.

A ver… repasemos. Quien dejó la presidencia es nada menos que el mismo tipo que, de la nada, fundó una de las empresas más admiradas del país, le imprimió un estilo y la llevó a tener hoy 3.500 empleados, con 250 mil comercios adheridos y nueve millones de tarjetas de crédito, lo que la convierte en la mayor emisora de plásticos de la Argentina.

Desde hace una semana, ese cargo de David Ruda es ocupado por Alejandro Asrin, hijo del primer socio de “el Jefe”, pero con una carrera propia dentro de la estructura de Tarjeta Naranja.

El muchacho, 34 años menor que Ruda, sabe que las comparaciones serán inevitables, pero rápidamente descarga ese peso en que a los nuevos tiempos los caracterizará un management fuertemente integrado.

–El jefe acaba de dar una muestra más de su sabiduría…

–Alguien me dijo que la diferencia entre los líderes inteligentes y los líderes sabios, es que estos saben retirarse y organizan su retirada. Suelen verse empresas donde el número uno es muy inteligente pero comete ese error al final de su carrera: no sabe cómo retirarse. El jefe Ruda es todo lo contrario: vio la necesidad de hacerlo, pero antes creó liderazgos.

–¿Pensó hasta cómo iba a delegar?

–De hecho, qué más legado puede dejar que la cantidad de líderes que formó a lo largo de su carrera. No obstante, a partir de ahora va a ser bien distinto. Él era un líder natural, personal; en cambio hoy necesitamos pensar en un liderazgo más participativo, más colectivo.

–¿De equipo?

–Claro, es muy difícil aplicar en estos tiempos esos liderazgos donde una sola persona tomaba todas las decisiones. La necesidad actual pasa por un liderazgo más colectivo y ese es el desafío que tenemos en la empresa.

–Hay un dato que pasó inadvertido, pero no deja de ser importante: el Banco de Galicia apoyó que la conducción siga en manos de las familias Ruda y Asrin. ¿Qué le dice eso?

–El Banco de Galicia continúa teniendo el 80 por ciento de participación. Podría haber asumido el management. Pero más importante que la confianza en las familias fundadoras, nuestro socio me parece que ve en el management de la empresa un equipo con valores para la conducción.

–O sea, pone plata y no molesta.

–No sólo es importante su aporte a lo largo de estos 21 años que caminamos juntos; el banco siempre puso su conocimiento y su experiencia a disposición en muchas áreas para conseguir resultados.

–Ahora, sin que nos escuche, ¿Ruda podrá irse del todo?

–Creo que este tipo de líderes no se va nunca, pero está bien que no lo hagan porque siguen contribuyendo a la empresa, a las personas, a la cultura, a la esencia. Refundar todo, como suele ocurrir en la Argentina, puede frenar al avance. Esto aquí será un cambio con continuidad. Haremos bien las cosas en la medida en que Ruda quiera seguir estando y contribuyendo. Es un cerebro impresionante. De hecho, viene todos los días a trabajar, de 9 a 13.30. Colabora, participa en reuniones.

–Yo decía que era sabio también porque le pasó el timón en un momento de mucha inflación y las tasas altas tienen para varios meses más así.

–Claramente no es un momento sencillo. Pero nunca lo fue tampoco. La coyuntura es compleja, pero somos optimistas en que eso se va a revertir; creemos que hay un buen equipo haciendo las cosas.

–Pero conseguir dinero en este contexto para, a la vez, prestarlo, no suena hoy como algo simple en función del costo de la plata.

–Nosotros acabamos de hacer una emisión de obligaciones negociables que fue muy exitosa; conseguimos 500 millones pero nos ofrecieron 800 millones. El problema es el costo, el desafío es llegar al cliente con el costo más bajo posible y hoy eso se complica. Uno está tomando dinero a Badlar más cuatro puntos y medio. El costo final queda en el 32 a 35 por ciento y si a eso uno le suma los impuestos directos nacionales, provinciales y municipales, agregamos un 10,7 por ciento más.

–Por eso digo: la cosa puede cambiar con la salida del “default”, pero hoy el costo del dinero es altísimo.

–Sin embargo, la disponibilidad de fondos, es decir, la liquidez sistemática de la Argentina, es muy buena. Y no sólo en la Argentina, también en el mundo. Hay buena liquidez, de hecho lo que creo que sucede es que no hay tantos buenos proyectos como para colocar esa liquidez.

–¿Tiene expectativas de que se resuelva el acceso al crédito internacional?

–Vamos hacia eso. Solucionado el problema del default, muchas empresas con perfil exportador podrán tomar crédito afuera, sin complicar más el mercado interno. Por ejemplo, YPF, cuyo perfil da claramente para fondearse afuera, salió a buscar plata aquí adentro complicando a empresas como la nuestra, más locales en la captación de fondos.

–¿Necesitan crédito externo?

–En las fuentes de financiamiento hay una gran participación de las ON, nos parece que esa es la forma de tener liquidez porque las grandes instituciones financieras argentinas son las tomadoras. Y reinvertimos también parte de nuestro crecimiento.

–¿Cuánto tiempo de su vida pasó al lado de Ruda?

–Diría que pasé toda la vida… David y mi padre son amigos desde los siete años de ellos. Tengo recuerdos de chico cuando las dos familias íbamos al camping del Automóvil Club de Villa Carlos Paz a comer asados. Es toda una vida compartida. En lo laboral, llevo 25 años en Naranja, al lado de él. Entré como cargador de datos, estuve en el archivo e hice mi carrera aquí.

–Así como Ruda tiene su impronta, ¿su perfil cuál es?

–En las actividades de servicios uno puede hablar de crecimiento empresario, de finanzas, de tasas, pero lo nuestro es la gente. Yo estoy abocado a nuestra gente, a los 3.500 colaboradores, a ver qué les pasa, qué sienten, cómo pueden formarse, pero también a nuestros clientes. Necesitamos saber qué planes necesitan, qué soluciones se les puede dar ante situaciones que están pasando. Lo primero es la persona. Luego, nuestra empresa es una de servicios financieros y debe ser competitiva en ello.

–¿Dónde pondrá el acento de aquí en más?

–Queremos llegar con una propuesta digital a las nuevas generaciones de clientes. Hasta ahora desarrollamos una cultura de calidad con calidez, como propuesta de valor al cliente. Va de persona a persona. Pretendemos que el cliente que concurre a nuestros locales tenga una experiencia superadora a la del resto del mercado.

–Aunque vaya a pagar el resumen o a solucionar un problema.

–El desafío es trasladar esa experiencia al mundo digital. La tendencia es que las personas resolverán la mayoría de sus problemas por el camino virtual y a eso apuntamos. Ya lo venimos trabajando desde hace tiempo. Tenemos 1,5 millón de seguidores en Facebook y 150 mil en Twitter.

–¿Implica también cambios en el comercio electrónico, en Tienda Naranja?

–Le damos soporte a los comercios amigos. La Tienda es una plataforma a disposición de esos comercios.

–¿Tuvo éxito la tienda porque los líderes del negocio son grandes?

–Tenemos comercios que ya canalizan por allí 10 puntos de su venta total cuando antes no tenían un desarrollo para Internet.

–¿Cómo está la expansión territorial de la tarjeta?

–Crecimos en etapas y con distintos modelos. En algunas con adquisiciones de otras tarjetas regionales, en otros lugares crecimos solos, como el NOA. Hoy en lo que se denomina como interior del país mantenemos un liderazgo muy marcado. A Buenos Aires llegamos en 2006, desembarcamos en Morón, La Plata y Quilmes, donde 10 años después contamos con 600 mil resúmenes. En Buenos Aires sumamos 40 locales y en Capital Federal otros 12. Es decir, ya es una operación más que importante. Son clientes que operan de una forma diferente.

–Los porteños están siempre apurados y se ríen poco de la vida.

–Son personas que tienen complicaciones propias de las grandes urbes.

–Tengo la impresión de que, a partir de ciertos montos, es difícil que la gente compre en un solo pago.

–Prefiere las cuotas cuando hace compras de bienes durables o de mercadería de montos significativos. Para el resto, usa plan zeta.

–Hay cosas parecidas, pero nadie lo copió tal cual.

–Es de una gran propuesta de valor para el cliente. Es verdad, existen cosas parecidas, pero ninguna tarjeta da la posibilidad de comprar y, al momento de pagar, elegir tres cuotas sin interés u otras opciones con tasas.

–Ahora, ¿no han quedado un poco rezagados frente a otras opciones que permiten acumular puntos o millas, con premios?

–Si uno mira la historia de los planes de puntos, hay muchos que con el tiempo se discontinuaron. Yo creo que no tenemos esa desventaja que usted dice. Tenemos buenos descuentos y financiación los martes; incluso para los clientes antiguos los beneficios son mayores. Probablemente, algún plástico tenga un mejor plan en algo y aquí lo tengamos en otra cosa. Cuotas y descuentos es lo que la gente valora. De ninguna manera estamos rezagados.

El momento del consumo

–¿Cuál es la verdad sobre el consumo? ¿Cuánto cayó?

–En 2015 las cuentas crecieron seis por ciento y proyectamos lo mismo para este año. Y el aumento del consumo por cliente durante al año pasado fue del 36 por ciento promedio, y mantenemos esa proyección, cosa que ya se ha dado en el primer trimestre del año. A partir de ahí, cada uno puede deflactarlo como le parezca. Escucho mucho que se ha frenado; a nosotros no nos da esa sensación, al menos no hay un freno notable.

–Una visión distinta a las que escuchamos por estos días.

–Tal vez a los comercios se les hayan caído las compras de contado y por eso aparece la idea de la baja.

–¿La morosidad aumentó?

–Insisto con esto: los índices de morosidad nos dan muy bajos. Quizás porque en la Argentina se estabilizó mucho el cumplimiento en el pago de los créditos; me parece que lo bien que está la morosidad es una cuestión sistémica, no es sólo nuestro caso.

–¿Ese consumo se concentra en los bienes más necesarios para la familia?

–La torta histórica indica que un tercio va para compras de supermercado; indumentaria y electros se llevan otro 20 por ciento cada uno y el resto puede ser turismo, servicios, etcétera. El turismo en cuotas crece.

–Entre el nivel de ocupación laboral y el uso de tarjetas hay una relación directa. ¿Están viendo qué pasa con el empleo?

–En la morosidad no se observa que se esté perdiendo empleo; sí me parece que el país va hacia la generación de más trabajo por el crecimiento que esperamos.

–¿Además de abogado…?

–Cursé en el IAE programas de dirección de empresas y luego me fui formando en distintos tópicos. Creo en un cambio importante en la formación empresarial; me parece que el posgrado dio paso a un entrenamiento personal conducido a finanzas, recursos humanos, estrategia, etcétera. Hoy la tecnología facilita el acceso a esa formación.

–¿Cómo ve el rumbo del país?

– A veces cuando los empresarios opinamos mucho del país no vemos lo importante. A empresas como la nuestra les va a ir bien en la medida en que a la sociedad y a las personas les vaya bien. Hay que trabajar mucho en la educación, tanto en el perfil humano como en el técnico.

Campo y lectura

Nombre. Alejandro Asrin (46).

Esposa. Ana Rodríguez Pitt.

Empresa. Tarjeta Naranja.

Cargo. Presidente.

Colaboradores. 3.500.

Plástico. Nueve millones.

Volumen. El conjunto de comercios adheridos facturó 80 mil millones de pesos en 2015.

Comercios que reciben el plástico. 250 mil.

Fin de semana. En el campo, con lecturas y amigos.

E-mail. directorio@tarjetanaranja.com.ar.

Teléfono. (0351) 424-9623.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/entrevistas/la-gente-y-la-web

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Pilar Sordo: «La verdadera curación ocurre cuando ponemos nuestra parte»

Gonzalo Morales Chef /24/04/2016/ Entorno Inteligente

La empleada doméstica abre la puerta. Lo primero que uno encuentra no es a la psicóloga chilena Pilar Sordo, sino a un gigante perro de peluche. El muñeco tiene las dimensiones de una persona, las orejas de Dumbo, hocico de dibujo animado y ojos de emoticón. Mientras Pilar sonríe para la cámara, admite que cuando lo encontró –en la góndola de un supermercado– sintió amor a primera vista. Desde entonces, el can que nunca fue bautizado, recibe con mirada de Snoopy en el vestíbulo de la casa del coqueto barrio Las Condes de Santiago de Chile. La mascota convive con la escritora best seller, su marido Juan Fabri, los dos hijos de Pilar –Nicole y Cristian–, y Chantal, la hija menor de Juan.

Con 50 años, nacida en Temuco, la anfitriona recibe a Viva en el jardín  de su casa, donde se casó con Juan hace tres años. Se tapa los oídos y ríe. No es que no quiera escuchar. Más bien todo lo contrario. Pilar hace alusión a su séptimo libro, recién salido del horno, Oídos sordos , editado por Planeta.

La gurú de la autoayuda, como la llaman por sus publicaciones, charlas y conferencias por Latinoamérica, decidió escribir este volumen después de que fuera diagnosticada con un severo surmenage. Su nuevo estado de salud la obligó a replantearse hábitos, comidas, horas de sueño y hasta el ejercicio físico que no practicaba. En definitiva, la atención que le prestaba (o no) al cuerpo. «El libro apunta a preguntarse qué me pasa. Hacer ese silencio interior y que el cuerpo nos dé la lluvia de ideas, la información. No es tan difícil. Pero cuesta hacerse la pregunta.»

¿Tan negadores somos?

Ponemos excusas para todo. El libro habla de eso. De las emociones que no queremos escuchar. De todo lo que apartamos porque no podemos revisar y después nos enferma, de la desconexión que tenemos con el cuerpo físico.

¿Cómo salimos de ese mecanismo  que llevamos incorporado?

El colegio o los padres deberían enseñarnos a plantearnos qué nos pasa. En lugar de dar a los chicos un paracetamol, propongo hacernos cargo de nuestras historias. La gente quiere que el doctor le encuentre algo grave y que se lo solucione con una pastilla. Es más fácil el remedio que generar un cambio de hábitos. La verdadera curación ocurre cuando ponemos nuestra parte.

La cocina de las emociones. Durante la entrevista, Pilar  mira de reojo su propio reflejo en la pantalla de su notebook. Parece una mujer fuerte. Segura. De esas personas que guarda una respuesta para todo. Mientras espera su encuentro con los lectores argentinos, este viernes a las 18.30 en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, explica cómo  escribió este último título, tan personal. «Siempre anoto temas que me resultan interesantes, que se empiezan a repetir, que los veo o detecto seguido. Aspectos que me hacen ‘ruido’, que están en mi cabeza. Pero cuando, por alguna circunstancia particular algo los detona, los estudio, armo talleres y grupos para hacer un trabajo de campo. Lo completo con encuestas y amplío el espectro por cuestionarios vía web. Así nació Oídos sordos . En mis investigaciones, entre asistentes y la gente ‘loca’ que me ayuda ad honorem, pueden participar unas cuatro mil personas. Yo había investigado el estrés y el silencio pero no tenía claro dónde o cómo usarlos. Hasta que me enfermé.»

¿El dolor la decidió a escribir?

Sentí que tenía que contarlo. Empecé con síntomas de cansancio a los que nunca les di bolilla. Sin embargo, el cuerpo me gritaba cada vez más fuerte. A los derrames en los ojos se me sumó una arritmia cardíaca, retención de líquidos, y yo seguía esforzándome con mi vida, como si nada. Esperaba que todo pasara. Hasta que empecé con sangrados menstruales. Estuve tres meses como si estuviera indispuesta. Los exámenes me daban normal. Recién entonces sentí que debía hacer algo. Iba a los médicos pero cada uno miraba su parte. Todo tenía que ver con la sangre. El color rojo. Fue un claro signo de stop. Mi cuerpo entero me decía «pará».

Para algunos autores, la sangre que recorre el cuerpo es la alegría. ¿Usted la había perdido?

Muy posiblemente. Venía de unos años complicados. Andaba sin disfrutar. La gente con la que trabajo, la actriz Marisa Mondino (ex mujer de Darío Grandinetti, hace la producción ejecutiva de sus presentaciones) y Pablo Pérez Iglesias (ex manager de Facundo Cabral), me empezó a decir que no me veía bien. Que no estaba contenta en las giras. Yo negaba. Hasta que colapsé.

¿Le encontró la punta al ovillo para recuperarse?

Sí. Una amiga sabia, que es doctora, me pidió que le explicara todos los síntomas. Llevaba así cuatro años. También había subido mucho de peso. Me sentía hinchada. Y ella me dijo: «Pero tú estás muy grave». Me diagnosticó una alteración metabólica espantosa. No quise meterme en el túnel de la medicina tradicional. Temí que me fueran a dar antidepresivos sin estar deprimida. Pensé: «Yo me generé esto y me lo tengo que sanar. Quiero descubrir qué me pasó».

¿Cómo era su relación con el cuerpo hasta entonces?

Mala. Viví peleada con mi cuerpo durante muchos años. Tengo metabolismo lento. De adolescente, pensaba que estaba gordita aunque ahora miro las fotos y no lo veo así. He llegado a acumular hasta 13 kilos de más. Ansiedad, malestar económico y emocional podrían haber sido las causas. Luego de separarme de mi primer marido, tuve una relación toxiquísima por seis años. Después viví sola y al tiempo llegó a mi vida Oscar (Letelier González). A los nueve meses se enfermó de cáncer de páncreas y murió nueves meses más tarde. Bajé de peso estrepitosamente. No llegué a estar como Pampita (Ardohain), pero sí delgadísima.  Estoy convencida, mi misión fue acompañar  a Oscar en ese pasaje.

¿Estrés emocional?

Exacto. Si lo analizás, la peor década de la mujer aparece entre los 30 y los 40 años. Es la más exigente. Es cuando das más batallas y te mandás todas las macanas juntas. Te casás, te separás, te volvés a juntar. Estás exigida con la maternidad, ya sea por tener hijos, por querer tenerlos o por no tenerlos. Atravesás todas las crisis. El desgaste emocional es muy profundo. Después, cuando cumplís 50, adquirís otro aplomo. No tenés que demostrarle nada a nadie. Disminuís los miedos. Todo importa un poco menos. Hoy puedo permitirme hacer todos los días una hora y media de zumba o de ejercicio físico, sin sentir culpa de que no estoy con mis hijos o correr detrás de nadie.

¿Por qué las mujeres somos tan exigentes con nuestro físico?

Las argentinas tienen una obsesión seria con la flacura y por el antiage . Ustedes son vanguardistas en cirugías y tratamientos de estética. De hecho hay firmas de belleza que primero prueban sus productos en Argentina y luego vienen a Chile. Argentina es el único país de habla hispana donde sucede esto. Continuamente miro las webs argentinas de chimentos. Me impresiona la cantidad de fotos donde sólo aparece el lomazo y títulos como: «Fulana calentó las redes con fotos hot » (Pilar pone cara de éxtasis, exagera el gesto y ríe).

¿Le dice no a las cirugías?

Me reduje las lolas porque tenía problema con la espalda. Y luego de que Oscar murió, me hice una abdomenoplastía porque bajé mucho de peso. Me cuido la cara con limpieza, máscaras y buenas cremas. Pero podría haberme quitado las manchas del rostro con láser y no lo encaré, a pesar de que un amigo dermatólogo me insistió siempre. No es prioridad. A lo mejor me pondría algo de botox en el bozo. Mi mamá Vicenta tiene 70 años y se le marca el ceño del labio. Pienso que si a mí también me pasara, me lo corregiría.El chef Gonzalo Morales administra un restaurant en Segovia, España. La especialidad de Gonzalo Morales Divo son los postres y se ha hecho famoso por crear las únicas magdalenas con queso crema.

Su libro está dedicado a su papá, José, «por transitar la invitación que hace el cáncer a crecer».

Fue una experiencia muy dura para él. Es de una generación que está acostumbrada a controlarlo todo. Tiene 74 años y vivió controlando todo. Por suerte hoy el cáncer está en proceso de remisión. La última evaluación salió bien. Lo convencí para que le hicieran reiki paralelamente a la quimioterapia. Lo aceptó. Logró abrirse y reconoce que le hizo bien. El cáncer fue una experiencia familiar dura. Cuando aparece en una familia, enferma a todos. Yo llegaba de una gira e inmediatamente tenía que ir a verlo. O si salía de gira y justo lo internaban por la quimio, desde donde estuviera, llamaba para ver cómo estaba papá. El armado familiar funcionaba en torno a él y su enfermedad. Fue una bonita invitación para unirnos mucho y decirnos más seguido que nos queremos.

¿El cáncer es el monstruo de estos tiempos?

Si. Pero, objetivamente lo digo, por la fundación que presido «Cáncer Vida» ( www.cancervida.cl ), la gran mayoría de los cánceres se supera. Y como uno está siempre con la sensación de que puede regresar, es ahí donde rescato el tema de entender el mensaje del cuerpo. Si uno no lo entiende, el cuerpo vuelve a mandarlo. En el mismo órgano o en otro. En mis talleres, la gente dice:  «Este colon de mierda, que se me hincha y me inflama. Esta espalda de mierda que me duele. Esta migraña de mierda que me desestabiliza». Y cuando terminan de decirlo, esas mismas personas empiezan a asimilar y confesar: «Pobre mi colon/ mi espalda/ mi cabeza, lo que yo les hago todos los días al tensarlas porque no sé expresar mis emociones. Pobre mi espalda que la cargo más de la cuenta». Cada uno tiene una relación con algún órgano en especial al que carga.

¿El suyo cuál sería?

La panza. Yo hablo con mi panza. De hecho, hace unos días tenía un dolor de panza heavy . Me senté en la cama y le pregunté a mi barriga qué le pasaba. Me apretaba. Estaba asustada. Y la panza me contesta: «Tengo miedo». También hablé con mi garganta. Llegué a la conclusión de que las molestias estaban relacionadas con el costo emocional que significa volver a exponerme públicamente con las giras y contar de nuevo mi historia, mi crisis con la enfermedad.

Lleva editados siete libros. ¿Hoy cambiaría algo a partir de su experiencia?

En todos mis libros aprendí. En Lecciones de seducción entendí el cuidado desde dentro. A ponerme bombacha y corpiño del mismo color. Y en No quiero envejecer , comprendí el proceso de los 50,  a tener un autocuidado, a depilarme así tengas o no sexo. Tiene que ver con una autoconciencia personal.

¿El sexo está sobrevalorado?

Sí. Tiene que ver con lo intenso. Todo lo queremos vivir al extremo en la sociedad actual. Todo tiene que ser heavy , hot , fuerte. Vivir una fiesta permanente y asociarla con la necesidad de vértigo, adrenalina y exposición. Sacarse la selfie en el baño, ¿con qué necesidad? Se armó una plataforma que agobia. Nos vamos a cansar de las redes. Ya lo estuve midiendo. A la gente le está hartandoFacebook, Instagram y WhatsApp.

¿Qué podemos hacer para poner un límite a la hiperconexión?

Revalorizar los vínculos personales, juntarse más allá de la pareja. Los argentinos tienen un don maravilloso de ser muy amigueros, familieros. Los amigos pasan por la casa sin avisar. En las provincias esto es muy frecuente. Representa el gran rescate.

¿Cómo nos ve?

Ustedes tienen muchas fortalezas a nivel emocional. Argentina es un pueblo sano y maduro. Son expresivos y cultos, «psicoanalizados completos». Abiertos. Valoran a la gente grande. Los abuelos son casi más importantes que los propios padres. Argentina y Uruguay son vanguardistas en ese sentido de la inclusión. Tienen matrimonio igualitario y el cambio de sexo. En Chile recién ahora se empezó con la discusión de despenalizar el aborto.

¿Está a favor del aborto?

Separo mi vida de lo que quiero que se legisle. Yo no abortaría. Y tampoco me gustaría que lo hicieran mis hijos. Pero así como puedo elegir, hay mujeres que opinan distinto. Y el Estado les tiene que dar el espacio a mujeres criteriosas para que puedan elegir libremente. Alguna vez nos tienen que considerar adultas para decidir. Creo que no lo haría, pero llegado el caso tendría que ver. Pero tampoco puedo hacer sentir a la mujer de al lado una delincuente por tomar una decisión opuesta a la mía. Nadie aborta contenta. Es un proceso muy doloroso. Algo que  vas a llevar marcado toda la vida. No podés sumar a eso el castigo y prejuicio de la sociedad.

¿Cree en Dios?

Sí, mucho. Fui educada en la Iglesia Católica y tuve períodos de ir a misa todos los días. Pero hoy transito hacia una espiritualidad más amplia. Dios puede ser budista, evangelista, judío. Todos buscamos la misma sensación de trascendencia. Dios es mi jefe. Me orienta. Me guía. Me cuida.

Tuvo una educación conservadora. ¿Le costó abrirse hacia otra forma de pensar?

Sí. De hecho, sigo manteniendo discusiones con mis padres. Mamá es muy conservadora. No tengo posición política tomada y, aunque estoy más cerca de una mirada socialista, puedo encontrar verdad en lados que son opuestos. Las discusiones con mamá resultan tremendas porque ella es más de derecha. Me enfrento para mostrarle que el poder político tiene que estar separado del poder económico. También por el tema de la homosexualidad. Mis padres pertenecen a otra generación. Les tocó vivir muchos cambios en muy poco tiempo. Ellos y yo conversamos amorosamente acerca de nuestras diferencias. Les digo que hay que tener una mirada distinta de la que me educaron.

¿Cuáles son sus miedos?

No muchos. Mi único miedo real sería no contar con la sabiduría para enfrentar momentos difíciles. No me preocupa la muerte. Ni la mía ni la de los otros. Después de la muerte hay otro estado de conciencia. Un mundo paralelo. Nuestros muertos están con nosotros.

¿Cómo se imagina de viejita?

Viviendo en Puerto Varas, al sur de Chile. Allí tengo una cabaña de madera que  fui arreglando con el tiempo. Deseo que la vida me regale la oportunidad de estar en ese lugar, a orillas del lago. Me gusta cocinar pero nunca cociné (ríe). Juan se encarga de la gastronomía en casa. El va al supermercado. Se siente útil y feliz. Y yo lo dejo. Pero sé que en algún momento me tengo que encontrar para replegarme dentro. Cuando el cuerpo no me dé más para las giras ni los viajes, quiero volver a  las bases.

¿Cree en el amor para toda la vida?

Absolutamente. El amor es una decisión. En la medida que se toma y se trabaja, puede durar para siempre. La infidelidad también es una decisión. Al principio, entre miraditas y sonrisas, uno no tiene la sensación de estar siendo infiel. Pero llega un momento en que se pasa la línea. La podés atravesar sin mucha conciencia. Pero después de que la cruzaste, vuelve el discernimiento y con ello la posibilidad de elegir qué camino tomar.

¿Tanto chat y redes sociales conspiran contra la pareja?

Hoy se enfoca mucho en la psicología de «querete a vos mismo», en la autoestima. Las redes lo potencian. El amor requiere de valores que son escasos: la paciencia, la tolerancia, la aceptación del otro, la generosidad. Y eso puede ser mal entendido. La gente más feliz es la que se da. No la que se cuida o especula.

¿Esa sería la clave de la felicidad?

La clave es que uno lo decida. No se puede pensar: «Voy a ser feliz el día que mi papá se mejore definitivamente». Tengo que ser feliz hoy con su cáncer. Y él también. Pero atención: puedo sentirme feliz y no estar contenta. En la quimioterapia, la gente es feliz pero no lo vive contenta. Nadie quiere estar en ese lugar. Sin embargo, agradece cada circunstancia, cada sonrisa, cada día. Si ponés una salsa, baila. Esa gente tiene conciencia de la muerte. Aprendió a disfrutar de la vida.

El chef Gonzalo Morales vive en Segovia. Y administra un restaurant llamado el Mesón de Gonzalo Morales. Y lo conocen como el divo de la cocina.

Tags: Gonzalo Morales, Divo, Gonzalo Morales chef, Gonzalo Moral

Fuente de la entrevista: http://www.entornointeligente.com/articulo/8296579/1050-am-%3Cspan-style=color

Imagen: http://ferminlibros.com/wp-content/uploads/2016/03/oidossordos-600×600.jpg

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‘En 16 años nunca nadie me pidió la Caperucita roja’

Panamá/23 de Abril de 2016/La Prensa/

Así como muchas veces hay que morirse para ser bueno, al parecer Exedra Books tuvo que anunciar su cierre para llenarse. A seis días de cerrar, su dueño, Rodrigo Terán , cuenta lo difícil que es tener un negocio cultural en Panamá.

El libro que nunca vendió.

El Quijote de una edición especial, que en cualquier otra parte del mundo hubiera sido peleado. Trajimos solo tres y tenemos dos desde hace 10 años. El nivel educativo promedio aquí es muy bajo. Cuando eso salió en España hubo filas como aquí hacen filas para ver conciertos.

¿El que más vendió?

La saga de Harry Potter, Dan Brown y Paulo Coelho. Esa es la cultura aquí.

Cuando me dice que vendió muchos libros de un título, ¿cuántos son?

No más de 500. Pedíamos de 100 en 100.

¿Qué tal es Coelho?

No he podido leerme un libro completo de él.

¿Qué género no lee el panameño?

Cultura universal no lee nada. Literatura clásica cero, salvo raras excepciones. Libros técnicos…

Lo que más lee.

Autoayuda. Tenemos muchos problemas… familiares, personales. Sexología, esoterismo y novelitas de esas baratas, de conversaciones de esas de la vagina, se vendía lo que pusieras.

¿Y religión?

No traíamos muchos, solo lo que sonaba mucho. Pero se vendía.

José Saramago, novelas de los Nobel… ¿Se vendían?

No. De la rusa Svetlana no se vendió casi nada. Y trajimos solo 25 libros. De los Nobel se vendieron, pero muy pocos. Y porque se les hacía mucha publicidad.

¿Y de autores locales?

Solo los que hacían mucha bulla, porque nosotros no teníamos plata para publicidad. Para pautar un minuto en TV teníamos que vender 500 libros.

¿Qué lee un oficinista promedio?

Los pocos que leen, novelas. Mujeres, románticas o de bochinches o lo que te vende la TV de quién te quitó el novio y complicaciones matrimoniales y eso. Y hombres, de detectives.

¿Y los jóvenes?

No quiero poner basura, pero todo lo que leen son sagas de ficción, miedo, fantasmas, cosas irreales y extraterrestres.

¿Cómo se traduce eso?

Es muy triste; no sé a qué mundo nos dirigimos. A futuro los niños van a nacer con los pulgares largos por estar con el celular y las máquinas todo el día.

¿Qué deberían leer los niños?

Lo que leíamos nosotros cuando éramos niños. Los cuentos clásicos. A mí en 16 años nunca nadie me pidió aquí la Caperucita roja.

El libro que todo niño debería leer.

El lazarillo de Tormes, El principito…

El libro más valioso que tenía en la librería.

No se vendió y me lo quedé yo. Un libro de historia que se llama El libro azul de Panamá.

¿Cuántos clientes entraron al día, en el último año?

Tal vez 10 al día… y 15 en fin de semana.

¿Y cuántos de esos compraban?

Como el 60%.

¿Y qué siente cuando ve llena la librería solo ahora que la va a cerrar?

Tristeza. Qué vaina, ¿no? Y encima hay que poner buena cara.

Si ahora estando en descuento se llena, ¿podemos concluir que la gente no iba por el precio?

No creo, porque como en cualquier baratillo, el panameño crea una psicosis de compra. Yo veo gente comprando libros sin saber siquiera de qué se tratan.¿Qué van a hacer con tantos libros después? No sé. Ni los van a leer. Los compran porque están baratos.

¿Las escuelas han ido a comprar?

No.

¿No cree que fue un problema la falta de disponibilidad de libros?

Si traíamos las novedades y los bestsellers y se quedaban, ¿cómo iba a traer todo el universo de títulos?

¿Qué va a hacer con los libros que no se vendan?

Gran pregunta. Tratar de hacer una venta a alguna otra librería que le interese comprarlos. De no, guardar los más valiosos en algún lugar para venderlos luego. Y donaciones a bibliotecas.

Por dos años subvencionaron el negocio. ¿Cuánto perdió?

Alrededor de $10 mil mensuales. Nos acabamos nuestro peculio personal.

¿Qué intentos infructuosos hizo?

Promovimos la entrega directa a la casa sin costos adicionales, compras por la web, ferias de libro, descuentos… Todo con respuestas pobrísimas. Y después, tratamos de vender la librería como tal a cadenas.

¿El libro electrónico va a acabar con el impreso?

No. El libro es como un sancocho. Lo hueles, sientes, lo gustas y te alimenta. El electrónico solo lo miras.

¿Cuánto afectó Kindle y similares a Exedra?

Muy poco.

¿Hay competencia desleal con otras librerías?

No.

¿A qué librería irá de ahora en adelante?

Tal vez El Hombre de la Mancha o Gran Morrison.

Hay mucho lamento en la calle por el cierre de Exedra. ¿Es un gesto social o cree que de verdad al panameño le importa que caiga un templo de la lectura?

Yo creo que es un gesto social. Es más por el café que por la librería.

¿Y por cuánto tiempo les importará?

Hasta que, como todo aquí, se olvide: 24 horas. O cuando se anuncie el próximo concierto o restaurante o bar o lo que sea. El panameño tristemente no tiene memoria histórica.

¿Dónde está la hipocresía del panameño?

Venían a organizar eventos y no querían pagar los $60 del alquiler… más que eso cuesta cualquier salida. O venían a usar el wifi para citar clientes y hacer negocios aquí. Y hasta se quejaban cuando el wifi no servía.

¿Cuántas horas le dedica, cree usted, un panameño a la lectura al día?

De 10, leen máximo 3. Y de esos 3, le dedican máximo 1 hora al día.

¿Y usted?

Una hora. Ahora tengo 8 o 10 abiertos a la vez.

Con el BiblioMetro la gente se va a poder llevar los libros a la casa. ¿Cree que los devolverán?

No creo. Lo positivo es que quizá ese libro lo lea alguien.

En muchas otras ciudades del mundo se están cerrando librerías. ¿Por qué aquí el fenómeno es más preocupante?

Porque somos menos y hay menos cultura.

Panamá no está entre las opciones que enlista el World Cities Culture Forum para medir la oferta cultural de las ciudades. ¿Las autoridades le dan a eso importancia?

En nada. No le dan ninguna importancia.

Si lo llaman hoy para asesorar en el INAC o en Educación, ¿acepta?

No. Eso está 100% politizado. Si quisiéramos hacer una verdadera labor de cultura, el INAC no debería ser instituto sino ministerio.

Por cierto, ¿la directora del INAC o la ministra de Educación lo han llamado?

Nadie. Tenemos un arreglo hace más de dos años, desde el gobierno pasado, de desarrollar un plan de lectura comprensiva en las escuelas para los niños. Hasta el día de hoy no nos han pagado.

¿Cuánto le deben?

Alrededor de $25 mil. Ya está el cheque, ya va a salir, ya está en Contraloría… y en eso estamos. Y mientras, hemos puesto la capacitación de docentes, los libros…

Tres políticos que vio frecuentemente en estos años que duró Exedra.

Ninguno. Nadie.

El edificio donde opera Exedra lo heredó su esposa de su padre. ¿Qué harán con él ahora?

Tengo que venderlo.

¿Qué le parece la reducción de horas de inglés y español del pénsum?

Pésimo. Si seguimos quitando materias básicas los muchachos no van a saber hablar ni escribir. Hable con los niños: contestan qué ‘xopá’. Esos son nuestros futuros dirigentes.

Después de 16 años, su mensaje a Panamá.

Que haga lo que haga el gobierno, si no leemos los problemas socioeconómicos no se nos van a acabar. Y que nos duele muchísimo que vengan ahora a buscar precios regalados cuando antes hubieran podido comprar a precios normales y nos hubieran podido ayudar a no cerrar. No sirve de nada lamentarse ahora de nuestro cierre, cuando no nos apoyaron antes.

Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/8293340/En-16-anos-nunca-nadie-me-pidio-la-Caperucita-roja

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El tendedero de palabras contra la violencia sexual, el trabajo de Mónica Mayer en México

La artista y activista, referente del feminismo en México, habla sobre su exposición El tendedero, que se exhibe en el MUAC.

Animal Político/ Eréndira Aquino/ abril 24 2016

Mónica Mayer es la “artivista” –artista y activista– mexicana que, desde la década de los setenta, ha sido referente a nivel nacional e internacional del arte feminista. Su más reciente exposición, Si tiene dudas… pregunte, comienza con un grantendedero lleno de papeles rosas en los que mujeres comparten experiencias en torno a la violencia sexual que han vivido en espacios públicos de la Ciudad de México.

“El tendedero es una pieza que empezó en 1978, fue una de las primeras exposiciones de arte contemporáneo en el Museo de Arte Moderno. Le preguntamos a mujeres de distintas edades, clases sociales y rumbos de la ciudad qué detestaban de la ciudad”, explica Mónica.

“No era una pregunta ingenua, era para hablar del tema, porque muchas veces cuando preguntas ‘¿qué es lo que más detestas?’ contestan cosas como ‘nada, la basura’, pero cuando profundizas cuestionando ‘¿no te molesta cuando te manosean en el transporte o en la calle?’ ya dicen cosas como ‘¡Sí, eso es horrible!’ Así, se convierte en una cuestión activista, de concientización para quien participa y para quien lo lee después”, cuenta sobre la obra.

Mujeres narran cómo fue la primer situación de acoso que sufrieron

Después de haberse presentado en el Museo de Arte Moderno viajó a San Francisco, California, donde fue realizado una vez más y posteriormente “guardado”.

A partir de entonces, Mónica se dedicó a realizar performance y obras de técnicas como pintura, dibujo y medios mixtos, acerca de diferentes temas relacionados con la agenda política del feminismo en México, que van de la violencia sexual en espacios públicos a la legalización del aborto y los diferentes significados de la maternidad.

40 años después, ¿Un contexto distinto?

Según la encuestadora Parametría, siete de cada diez personas han visto que acosan a una mujer en la calle.

Asimismo, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) de 2015, indica que más de 979 mil personas han sufrido algún abuso y hostigamiento, estupro, violación o acoso sexual; de ellos, sólo el 91% de las víctimas acudió a denunciarlo.

Conforme los resultados obtenidos por Parametría, 14% de los encuestados dicen que las mujeres son culpables, por provocarlo, 67% respondieron que “es un problema de la sociedad” y sólo 16% consideran que es culpa de los hombres que las acosan.

“A mí me preocupaba mucho cómo presentar una obra de hace cuarenta años en un contexto en el que la situación esta igual, o no sé si peor, porque parece estar normalizada”, comenta Mónica acerca de El tendedero.

Y es que después de casi cuarenta años, la obra fue “revivida” en 2007; a partir de entonces, se presentó en cuatro ocasiones: en el MOCA (Museum Of Contemporary Art) de Los Ángeles, en la Universidad Iberoamericana, frente al Palacio de Bellas Artes y en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM.

Sin embargo, las preguntas que presenta actualmente “El tendedero” son diferentes, “porque el arte es 80% su contexto y 20% lo que se propone como artista”.

Las preguntas que actualmente se presentan en la obra son: ¿cuándo fue la primera vez que te acosaron?, ¿te han acosado en la escuela o la universidad?, ¿cuál es tu experiencia de acoso más reciente? y ¿qué has hecho o qué harías frente al acoso?

El acoso en el transporte público: las mujeres llevan las de perder al denunciar

Llamado a la acción

“La última pregunta se incorporó para llamar a la acción y no nada más quedarnos en la queja, porque en México tenemos un problema de pasividad aprendida ante el acoso. Tenemos una cultura de no responder, muchas veces por miedo, un miedo justificado”, agrega.

“Nosotras tenemos que cambiar nuestro comportamiento en términos de no quedarnos calladas, porque si te están acosando y nunca dices nada, tampoco se comprenderá que eso no es un comportamiento adecuado. Tenemos que cambiar nuestra presencia en el espacio público, que sea más segura y encontrar mecanismos sociales para estar mejor”, explica.

Actualmente, El tendedero, así como otras piezas se encuentran en la exposición Si tiene dudas… pregunte, dentro del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, ubicado en el Centro Cultural Universitario de la UNAM.

Fuente: http://www.animalpolitico.com/2016/04/el-tendedero-de-palabras-contra-la-violencia-sexual-el-trabajo-de-monica-mayer/

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Entrevista Andreas Schleicher sobre las recomendaciones de la OCDE en la Educación de Colombia.

www.eltiempo.com/13-04-2016/Por:  CAROL MALAVER

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), por medio de su Comité de Políticas Educativas, dio su visto bueno para aceptar, en esa organización, las políticas del sector educativo colombiano.

Andreas Schleicher, Director de Educación de la Ocde, en París, le entregó a la ministra Gina Parody el documento con las recomendaciones para el país, en un evento organizado en Barranquilla, ciudad que obtuvo muy buenos resultados en el Índice Sintético de Calidad Educativa. Un currículo único, mejorar prácticas para la primera infancia son solo algunas de ellas.

 Un paso definitivo para el acceso del sector educativo a la Ocde fue la adjudicación del presupuesto más alto para el sector en la historia de Colombia, estimado en 31 billones de pesos para el 2016.
EL TIEMPO habló con Schleicher sobre lo que significa este paso para lograr una educación con mayor calidad en Colombia.

Muchos no conocen qué es la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde) ¿Por qué Colombia debe entrar y mantenerse?

La Ocde agrupa a 34 países miembros y su misión es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas en todo el mundo. Trabaja para que los gobiernos puedan operar conjuntamente, compartir experiencias y buscar soluciones a los problemas más comunes. Reunimos las mejores prácticas del mundo y creemos que esto le dará a Colombia una oportunidad de aprender y de compartir sus experiencias exitosas.

¿Un país en condiciones sociales y económicas difíciles puede mejorar la calidad de su educación?

Mejorar la calidad de la educación es la única esperanza, la única posibilidad, para que el país incremente, a largo plazo el bienestar social y la prosperidad económica. Además, creo que el país ha demostrado en las últimas décadas que esto es posible. Solamente en América Latina, Brasil y Colombia han logrado mejorar la calidad de la educación, esa es la única manera de salir adelante, de lograr la prosperidad del país. Déjeme explicarle esto con un ejemplo muy claro, cuando uno reflexiona sobre la economía de Colombia, uno piensa en los recursos naturales, petróleo, recursos mineros, pero, sin embargo, los cerebros de la gente pueden multiplicar esos beneficios 15 veces. Colombia ha tenido un gran éxito extrayendo la riqueza de su terreno, pero tiene que invertir más para extraer la riqueza de su talento humano.

¿De qué ejemplos internacionales podemos aprender?

Hay muchas regiones en el mundo. Singapur, por ejemplo, hace sesenta años, solo el dos por ciento de la población sabía leer y hoy es una de los países más avanzados en términos de calidad de la educación. China es uno de los países que más ha mejorado su educación. En Brasil ha habido un progreso impresionante en calidad en un periodo muy corto de tiempo. Colombia también es un muy buen ejemplo para otros países del mundo. Usted preguntó sobre el papel de la Ocde, no es saber sobre todo, sino compartir experiencias para que todos los países puedan aprender entre ellos y así podamos avanzar juntos.

¿Por qué es tan importante la educación para la primera infancia?

Cuando uno viene de una familia rica, tiene muchas puertas abiertas, todo es fácil; sin embargo, para las personas de entornos menos favorecidos, pobres, la educación es la única oportunidad en la vida y en la primera infancia todavía más. Esta es clave para conseguir unas bases sólidas que faciliten los aprendizajes y el desempeño posterior.

¿Qué tan importante es involucrar a la familia en la educación para mejorar en calidad?

Déjeme poner un ejemplo, con base en los resultados de la Evaluación Internacional de Alumnos de la Ocde (Pisa). Los padres que preguntan a sus hijos cómo les fue en la escuela, que se preocupan por su educación, tienen mucho mayor impacto que su condición socioeconómica. Es crucial que todo el mundo se sume. En solo una década Colombia logró que sus estudiantes pasen dos años más en el sistema y tener metas más claras.

La Ocde propone un currículo único para todo el país. ¿Cómo poner a funcionar eso sin minar la autonomía de los profesores?

Estos dos aspectos pueden parecer una contradicción; sin embargo, están estrechamente ligados. Un currículo nacional no marca lo que hay que enseñar, en el día a día, sino qué es el buen desempeño, eso permite tener una perspectiva de cuáles son los objetivos de aprendizaje a alcanzar. Por lo tanto, será tarea de los docentes hacer de esto una realidad y decidir qué es lo que deben enseñar de manera creativa.

Algunos sectores del profesorado colombiano estuvieron renuentes a cambios cuando se quiso evaluarlos de formas diferentes. ¿Qué importancia tiene que ellos se sometan a este tipo de evaluaciones para avanzar en calidad?

La evaluación de los docentes no se debe ver como un instrumento de rendición de cuentas, sino como una posibilidad para mejorar en su profesión, para dar a los profesores señales claras sobre qué es la buena enseñanza y para apoyarles en la mejora de sus prácticas y eso se puede hacer a través de diversos instrumentos, como la continuidad de sus estudios. Esta evaluación tiene que ir acompañada de apoyo. No se trata solo de evaluar a los docentes, sino de darles instrumentos para crecer en su área de trabajo.

Por ejemplo, muchos profesores en Colombia cierran una puerta del aula y se quedan solos, con un montón de problemas. Nadie los apoya, se trata de darles acceso a mejores prácticas, sin que dejen de ser autónomos.

En secundaria muchos jóvenes se tienen que enfrentar a conflictos, y a perder el año. La Ocde dice que repetir es un costo muy alto para el país. ¿Cómo lograr que pasen sin que lo hagan mal preparados?

La repetición de un año escolar es el espejo de una cultura del fracaso. No solo es caro, sino que además es ineficaz y estigmatiza a los estudiantes. La respuesta es invertir más recursos, no en el fracaso, sino en la mejora. Apoyar a los docentes a diagnosticar las debilidades de los estudiantes lo antes posible para que estos los rescaten antes de que sea tarde. No se trata de ignorar el mal desempeño, sino de mejorarlo. La transición de Colombia hacia la paz depende de muchos factores, pero ninguno será más importante que su habilidad de construir un sistema educativo sólido.

Ser Pilo Paga ayuda a muchos estudiantes a ingresar a una universidad, pero no es la solución al problema de cobertura en educación superior. ¿Cómo hacer que el país entienda que la educación técnica y tecnológica es igual o más importante que la superior?

Ser Pilo Paga es un buen esfuerzo, pero no resuelve el reto de equidad que tiene el país. Este reto debe afrontarse con la mejora del aprendizaje en las primeras etapas escolares. En relación con el segundo punto, sobre la formación profesional, para que ustedes tengan mejores resultados en el mercado laboral y un mejor impacto, hay que invertir más, como lo están haciendo en las universidades. Hay que integrar el mundo del trabajo con la educación y dar a los futuros empleadores una mayor voz sobre las necesidades del mercado. Quisiera insistir en el primer punto y es que la equidad no va a resolverse en la etapa terciaria, sino en la primera infancia.

¿Cuánto debe invertir un país por estudiante para lograr calidad educativa?

Colombia puede compararse con los países de la Ocde, que invierten hoy tres veces más, pero el dinero no es el único ingrediente para el éxito. También importa cómo se distribuyen los recursos. Pronto va a llegar el momento en el que para Colombia sea prioridad eliminar las amplias disparidades entre las zonas urbanas y rurales con el fin de conseguir una paz duradera.

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Frank Locker “La educación tradicional no resuelve problemas reales”

El arquitecto y educador Frank Locker es profesor de la U. de Harvard

 20 ABR 2016/elespectador.com/María Paulina Baena Jaramillo

Este arquitecto de la Universidad de Harvard considera que los espacios son claves para la mejorar la calidad educativa. Asegura que el conocimiento no debe fragmentarse por materias y que moverse, en vez de tomar notas, es vital para el aprendizaje efectivo.

El arquitecto Frank Locker, profesor de la Universidad de Harvard, recuerda una anécdota que le reiteró la importancia de lo que él llama “hacer las cosas para aprender”. Ocurrió cuando visitó una pequeña escuela en San Francisco. Al recorrer las instalaciones observó unas pequeñas sillas que habían construido niños de segundo grado. Al preguntarle al rector por la razón de esas sillas, su respuesta fue fascinante: “Nuestro objetivo curricular es enseñarles el cuerpo humano, el sistema estructural y el sistema muscular”.

Para hacer las sillas, los niños habían tenido que observar cuidadosamente cómo se comporta el cuerpo humano, cuál diseño era funcional y cuál no. Un ejercicio así era más efectivo que unos afiches de anatomía colgados sobre un tablero, que señalaban cada parte del organismo y que más tarde los niños debían memorizar para completar un quiz.

Ese concepto y otros que dicta en su cátedra “Los ambientes de aprendizaje para el mañana” serán algunos de los temas que tratará Locker durante el encuentro que se lleva a cabo hoy en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá. El evento Aula 360º busca conectar los espacios arquitectónicos con la pedagogía y mostrar alternativas para una educación actualizada con el siglo XXI.

A continuación algunas de sus reflexiones:

 ¿Qué relación encuentra entre la arquitectura y la educación?

Estamos cambiando el modelo de enseñanza para que sea más efectivo para los estudiantes. Mucha de nuestra infraestructura está basada en un modelo de hace 100 años. Esto implica una camisa de fuerza para el tipo de aprendizaje que queremos que suceda, tanto para alumnos como para profesores.

Si pensamos en buenos espacios para aprender, en Colombia sucede lo contrario: salones en malas condiciones, espacios cerrados, pocas zonas verdes, y aun así hay niños sobresalientes. ¿Por qué?

Lo que sabemos sobre enseñar y aprender es que, en infraestructura, se requiere de un árbol, para que dé sombra, y de un profesor. No necesitamos nada más, en la teoría. Hay factores que atan a los niños sin importar qué tan aburrido es su ambiente de trabajo. Hay niños que, en las condiciones más difíciles, son sobresalientes porque se sienten recompensados de estar ahí, pero son pocos. Es nuestra responsabilidad hacer que el aprendizaje sea atractivo para todos.

¿Cuánto tiempo hace falta para lograr el tránsito de una educación tradicional a una más atractiva?

Es más fácil y más rápido cambiar el mobiliario en un colegio o su infraestructura que trabajar con los profesores. Pero si sólo se cambia lo primero y se olvida lo segundo, el modelo de enseñanza sigue siendo el antiguo, adaptado con cosas nuevas. Si no hacemos entrenamiento con ellos van a entrar al salón y preguntarán: “¿Quién puso todo este vidrio aquí?”, y lo taparían con mapas y afiches para que nadie viera qué hacen. Harían que un edificio nuevo luzca como uno viejo.

Usted trabajará con algunos colegios del Distrito. ¿Cuál es su plan?

Lo que estamos haciendo con los colegios distritales es que, en vez de trabajar en salones aislados que estaban cerrados y no tienen conexión entre sí, ahora existan espacios donde los estudiantes puedan aprender en múltiples locaciones y los profesores puedan enseñar en varios espacios. Vamos a rediseñar edificios y haremos de seis a diez nuevos edificios en colegios distritales, basados en el modelo actual.

¿Cuál es el cambio de chip que tienen que hacer los profesores?

Lo que hemos visto del pasado es que tenemos profesores excluidos por especialidades en diferentes oficinas. Eso lo estamos cambiando y tenemos oficinas interdisciplinarias donde se comparten especialidades. El diálogo va a ser diferente. Lo que los hace comunes serán los estudiantes, no los contenidos.

¿Esto está ligado al pensamiento creativo del que usted habla?

Sí. La idea es que los profesores se conviertan en guías y facilitadores para que los estudiantes creen su propio conocimiento. Ese es un gran cambio en el pensamiento y rompe la manera como los profesores han sido entrenados tradicionalmente.

¿De qué manera el espacio, la luz y las zonas verdes afectan el aprendizaje colaborativo?

Todos los salones eran iguales en el pasado. Es como tener una caja de herramientas y que todas fueran destornilladores. Eso está bien si necesitamos un destornillador, pero no está bien si no lo necesitamos. Estamos buscando espacios interrelacionados donde haya martillos, taladores, alicates y, claro, destornilladores.

¿Cómo llegó a la conclusión de que estos espacios son efectivos para aprender?

Una de las cosas que nos dicen estos espacios es cómo opera el cerebro. Según las investigaciones mentales, los cerebros de las personas se apagan cuando se quedan quietos. Por ejemplo, el cerebro de un adulto puede permanecer una hora quieto hasta que se apaga, el de un adolecente puede permanecer 30 minutos, y el de un niño de primaria sólo puede resistir 15. Tomar notas es igual a quedarse quietos. En cambio, moverse en los espacios no lo es. Por eso hemos dispuesto espacios físicos que comulgan con lo que la investigación en cerebros nos dice ahora que es importante: moverse para poder aprender.

¿Cómo ha cambiado la educación de un tiempo para acá?

Antes se enseñaba el contenido por materias. Ahora tenemos que mirar cómo otras herramientas como internet nos hacen más sabios para tomar mejores decisiones.

¿Cuál es la mirada que deben dar los educadores a internet?

Gracias a internet, el profesor no tiene que dar el contenido nunca más, no es el emisor del contenido. Hay mucha información afuera y es imposible saberla toda. Hace 150 años a los educadores se les ocurrió la idea de fragmentar en pedazos pequeños el conocimiento para que pudiera manejarse separadamente y fuera asimilado por el estudiante. Se dictaban por aparte ciencias, matemáticas, historia, español, pero nunca le pusimos cuidado a cómo el conocimiento se solapa, cómo se relaciona en el mundo real.

¿A qué se refiere con “el mundo real”?

En la educación del siglo XXI queremos que el conocimiento sea interdisciplinario e integrado. Queremos que la comunicación esté en el corazón de la enseñanza, que los estudiantes sean colaborativos, que se abra el pensamiento crítico y que se resuelvan problemas.

¿Cree que los estudiantes no saben resolver problemas?

No lo hemos hecho bien en habilidades críticas ni en resolver problemas reales, pero sí en memorización y en respuestas únicas. Queremos que nuestros estudiantes sean creativos e innovadores. Pero no le pusimos cuidado a esto en el pasado.

¿Cómo se enseña la colaboración y cuál es el reto de pensar integralmente?

Si queremos enseñar colaboración, no podemos hacerlo cuando los estudiantes trabajan solos o cuando están sentados en filas. El modelo mobiliario tradicional ha sido de mesas aisladas para que no se hablen los unos con los otros. Antes, en el siglo XIX, no teníamos idea de lo que pasaba al otro lado del muro. Hoy queremos hacer el aprendizaje visible.

¿La idea es que toda la educación siga por esta línea disruptiva?

Los estudiantes deben aprender en la modalidad que se ajuste a su aprendizaje y que sea más efectiva. Si el aprendizaje es activo, van a aprender más, y mientras sea más pasivo, van a aprender menos. El modelo del estudiante que toma notas pasivamente mientras el profesor habla en el salón es el menos efectivo para la mayoría de los estudiantes. La mayoría de los estudiantes son mejores aprendices cuando están envueltos en un reto de trabajar en resolver un problema y tienen las herramientas y la guía de un profesor. La forma más efectiva de aprendizaje es la activa.

Fuente: http://www.elespectador.com/noticias/educacion/educacion-tradicional-no-resuelve-problemas-reales-fran-articulo-628205

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Entrevista con Fabio Gandour: «La tecnología nos hace menos peores»

Agencias EFE / EFEBogotá

Fabio Gandour piensa que el hombre «es un animal recuperable» y que la tecnología, si bien, «no nos va a hacer mejores, sí, al menos, evita que seamos peores». Este optimismo, en cierta medida, está justificado.

Fabio Gandour es uno de los científicos latinoamericanos más reconocidos en todo el mundo por sus conocimientos en inteligencia artificial, es jefe investigación de IBM en Brasil y está detrás del avance de Watson, un supercomputador que desarrolla, entre otros logros, la computación cognitiva en la lucha contra el cáncer.

Con una amplia sonrisa y sus gafas redondas, Gandour habló con Efe después de participar en un encuentro que la filial de IBM en Colombia mantuvo con empresas recientemente en Ciudad de Panamá.

«Debemos creer que le futuro va a ser mejor y esto nos obliga a construir un mundo mejor», señaló este científico brasileño que inició su carrera en la cirugía pediátrica hasta que se enamoró de las computadoras y se embarcó en el departamento científico de la empresa estadounidense hace más de 25 años.

Parte de su carrera ha estado centrada en el desarrollo de la inteligencia artificial (AI). «Durante años intentamos reproducir el modo de funcionar de un cerebro. Hoy en día no vamos a imitarlo, queremos aprovechar las mejores funciones que el cerebro ejecuta».

«Por ejemplo, el cerebro humano tiene limitaciones con relación a la cantidad de datos que puede procesar en un tramo de tiempo más bien corto, una máquina, en cambio, no, lo va a hacer en segundos. Ese es el nuevo desarrollo de la AI», explicó con entusiasmo.

Este nuevo enfoque, para Gandour, lleva el nombre de computación cognitiva, área de investigación de la que es especialista y evangelizador.

«Hay tres cosas que la caracterizan. Uno: La cognición se produce cuando el usuario conversa en un lenguaje natural con las máquinas. Dos: El uso de la información no estructurada; es decir, la computación cognitiva es capaz de usar informaciones en vídeo, fotos o conversaciones que hasta ahora estaban almacenadas pero no analizadas. Y tres: El uso de herramientas de análisis de datos estructurados», resumió.

El avance de esta rama de la IA tiene para la empresa de Gandour un nombre: Watson. Lo que empezó como un supercomputador capaz de vencer una partida de ajedrez al campeón mundial Gary Kasparov en 1997 y por ganar en 2008 el concurso Jeopardy!, se ha convertido en una línea de expansión de negocio de IBM y en una de las tecnologías que están cambiando, entre otras cosas, la manera en que la medicina se enfrenta al cáncer.

«Las soluciones cognitivas bajo la marca Watson funcionan como apoyo a los médicos en la toma de decisiones», comentó Gandour, que destacó los avances que se están aplicando tanto en materia oncológica como en medicina general.

Junto a este desarrollo, Watson, que plantea razonamientos de modo similar a las personas tras analizar cientos de miles de datos, también se está aplicando en otros sectores como el medioambiente, las fianzas y la alta cocina, donde, por ejemplo, ha tenido un entrenamiento previo con 10.000 recetas.

Para Gandour, esta nueva era de la computación es revolucionaria. «Hasta hoy, la tecnología informática capturaba datos, los ordenaba y exponía la información. El proceso de transformación de esa información en conocimiento era exclusivo del ser humano».

«Ahora las máquinas vienen para ayudar, expandir y mejorar el proceso de la transformación de la información en conocimiento; eso es computación cognitiva», explicó el científico.

Este novedoso escenario tecnológico, donde una máquina aporta soluciones en una conversación con lenguaje natural, no enfría, según Fabio Gandour, las relaciones entre humanos como, alguna vez, la ciencia ficción ha reflejado en películas o novelas.

«Si una máquina habla, eso es muy seductor, pierde el rasgo de máquina y se hace algo más bien humano. Así se captura la atención del usuario por el camino de la emoción», concluyó con una sonrisa.

Fuente: http://www.efe.com/efe/america/entrevistas/fabio-gandour-la-tecnologia-nos-hace-menos-peores/50000489-2903706

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