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Entrevista a: El rector de la Universidad de Córdoba y presidente del Sistema Universitario Estatal, SUE, Jairo Torres Oviedo»Gratuidad en universidades públicas costaría $677 mil millones»

Entrevista/09 Julio 2020/Autor y fuente: Semana.com

Según el Sistema Universitario Estatal, la matrícula de 621 mil estudiantes de pregrado de las 32 instituciones está garantizada para el segundo semestre.

El rector de la Universidad de Córdoba y presidente del Sistema Universitario Estatal, SUE, Jairo Torres Oviedo, destacó el esfuerzo que han hecho el Gobierno y los entes territoriales para garantizar la educación de los más de 621 mil estudiantes de pregrado de las 32 universidades públicas del país. No obstante, hizo un llamado a mantener esta política en el tiempo y no aplicarla solo por la pandemia.

SEMANA: ¿Cómo ha avanzado el semestre académico para las universidades públicas en medio de la pandemia?
Jairo Torres Oviedo (J.T.O.): Desde 2018, las universidades públicas hemos tenido anormalidad académica, el paro nacional, que tuvo como resultado unos acuerdos históricos por 4,5 billones de pesos para las universidades. Eso retrasó a algunas instituciones. En 2019, las marchas y movilizaciones también afectaron el calendario académico. Por esta razón, cuando empieza la pandemia, 12 de las 32 universidades públicas no habían terminado ni siquiera el segundo semestre académico de 2019. Todo el tema del coronavirus, como es bien conocido, cambia el panorama de la educación superior y nos enfrenta a unas realidades que en este país nos han significado un verdadero reto para dar continuidad a la educación; por ejemplo, el tema de la brecha tecnológica.
SEMANA: ¿Pudieron terminar el semestre las universidades públicas?
J.T.O.: Hubo plataformas estudiantiles pidiéndonos que suspendiéramos el semestre debido a todas las dificultades. Mantuvimos el pulso, cada una de las universidades hizo esfuerzos importantes y las 12 universidades que venían culminando el pasado semestre académico lo hicieron y se disponen a iniciar el primer semestre académico de 2020. En las otras universidades culminamos semestre a tiempo.
SEMANA: ¿Qué balance tienen las universidades públicas tras cuatro meses de pandemia?
J.T.O.: Es positivo haber acabado el semestre y también lo es el hecho de que pudimos recibir apoyos por $97.500 milones por parte del Gobierno, para garantizar la educación de estratos 1 y 2, que están en condición de vulnerabilidad en las universidades públicas. Hemos solicitado apoyo para superar las brechas en materia de conectividad y hemos conseguido recursos. Esa parte es positiva.
SEMANA: Muchas universidades prevén un desplome en las matrículas. ¿Cuál es la proyección en las públicas?

J.T.O.: Como SUE hicimos un sondeo y evidenciamos que la deserción para el próximo semestre sería muy compleja debido a la crisis económica que ha generado el coronavirus. Hay que tener en cuenta que el 70,9 % de los 621 mil estudiantes matriculados en las 32 universidades públicas son de estratos 1 y 2. Sin duda, la deserción nos preocupa porque, por la pandemia, las familias de esos estudiantes se han visto afectadas, han perdido sus empleos. Por esa razón, para evitar esa deserción que creemos podía ser del 50 %, propusimos el modelo de gratuidad en la educación para las universidades públicas.

SEMANA: ¿Qué le propusieron al Gobierno respecto a la gratuidad?

J.T.O.: Pusimos como ejemplo lo que hicimos en la Universidad de Córdoba y que se ha replicado en otras universidades públicas. Hay que tener en cuenta varios factores. El 48 % de los recursos de las 32 universidades del SUE son propios. Eso equivale a 3,5 billones de pesos al año. De esos 3,5 billones, 1,1 billones equivalen a las matrículas, que 677 mil millones son de matrículas de pregrados y el resto son de posgrados. En ese orden de ideas, si el Gobierno quisiera montar una política pública de gratuidad para los estratos 1 y 2, eso costaría 677 mil millones de pesos al año. Eso les planteamos.

SEMANA: ¿Es factible tener esos recursos?
J.T.O.: Lastimosamente, no es la realidad. Por esa razón, las universidades buscan otras fuentes de financiación. Primera fuente: las matrículas de pregrado. Por eso, las matrículas en universidades públicas tienen un valor que oscila entre 380 mil y un millón de pesos en las universidades regionales. Por ejemplo, en Córdoba una matrícula de pregrado cuesta 500 mil pesos. Además, están las matrículas de posgrado, venta de servicios, laboratorios, diplomados, seminarios y cursos, que nos ayudan a constituir los recursos de ese 48 %. El Gobierno nos dio la línea de crédito para solventar nómina y los 97.500 millones para repartir entre las 32 instituciones públicas. Algunas recibieron 3.000 millones pesos; otras más y otras menos.
SEMANA: ¿Alcanzaron los 97.500 millones para el modelo que proponen? 

J.T.O.: En Córdoba, las matrículas de los 17 mil estudiantes nos cuestan 13 mil millones de pesos al año, es decir, por semestre son 6.500 millones. Una fuente fueron los $2.500 millones que nos tocaron del total que dio el Gobierno, la Gobernación nos dio 1.000 millones de pesos, la Alcaldía de Montería nos dio 600 millones, a lo que sumamos otros recursos que teníamos del monto que se consiguió durante el paro de 2018. Los teníamos destinados para otras cosas pero se usaron para la gratuidad. Ese mismo modelo lo hicieron Magdalena, Cartagena, Cundinamarca y la gran mayoría de instituciones. Pero es un modelo transitorio. El reto es volver este modelo permanente en el tiempo, porque después del segundo semestre la crisis no desaparecerá como si nada.
SEMANA: ¿Cómo establecer ese modelo de gratuidad de manera permanente?

J.T.O.: Proponemos al presidente Duque que se incrementen esos 97.500 millones a 200 mil millones en forma permanente para la gratuidad. En Córdoba, a través de ordenanza de la asamblea, se creó el Fondo de Educación Superior, que lo componen 15 % del impuesto de registro y 5 % de licores; es decir, que va a manejar 3.200 millones fijos que se actualiza año tras año. Nosotros con ese fondo, que va a perdurar, tendremos la fuente de recursos. Propusimos al alcalde de Montería que haga un fondo similar. Creemos que ese modelo se puede replicar en todo el país.

SEMANA: ¿Entonces está asegurada la educación de los 620 mil estudiantes de universidades públicas de cara al segundo semestre?
J.T.O.: La educación de nuestros estudiantes en las 32 universidades públicas está garantizada. Como digo, por la procedencia de nuestros estudiantes, esos estratos 1 y 2 tienen su gratuidad. Eso está garantizado. Hay que reconocer el esfuerzo del Gobierno nacional y los entes territoriales.
SEMANA: ¿Qué pasa con el 30 % de otros estratos? La crisis ha tocado prácticamente a todos los sectores…
J.T.O.: La clase media está sin empleo. Sé que las prioridades de un padre de familia en esa situación no es el estudio para sus hijos. En las universidades públicas, al haber hecho el esfuerzo tan grande para la gratuidad en los estratos 1 y 2, también incluimos al resto de comunidad estudiantil. En Córdoba eran 350 muchachos. Los vinculamos en estos modelos de gratuidad y lo mismo se está aplicando en otras regiones. En un futuro se debe mirar el tema de esos sectores, teniendo en cuenta las posibilidades de cada estudiante y su familia. De eso se trata un modelo de gratuidad justo y equitativo: que cada quien aporte de acuerdo con sus posibilidades para garantizar la educación de los más vulnerables.
SEMANA: ¿En el segundo semestre del año volverán a la presencialidad?
J.T.O.: En el caso de las ocho universidades del Caribe, decidimos que no retomaremos la presencialidad, ya que esta región ha sido muy impactada por la pandemia. No queremos correr ningún riesgo con la alternancia. En las otras regiones cada universidad será autónoma, aunque otras se han sumado, como es el caso de la Universidad Nacional. Hay que tener en cuenta que adoptar los lineamientos del ministerio costaría a las universidades grandes inversiones, y en el momento no están los recursos.
Fuente e imagen tomadas de: https://www.semana.com/educacion/articulo/es-posible-la-educacion-superior-gratuita-entrevista-al-presidente-del-sue/683724
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Entrevista a Carlos Ocampo: Niños: «La falta de estimulación puede retrasar la ganancia de habilidades”

Entrevista/09 Julio 2020/Autor y fuente: Semana.com

El neurólogo infantil Carlos Ocampo advierte las graves consecuencias que puede tener el encierro en el desarrollo de los menores de cinco años.

La salida de un niño del jardín infantil es un drama en múltiples frentes. Por un lado, tiene al borde de la quiebra a muchas de estas instituciones, que son esenciales no solo en la cadena de aprendizaje de los niños pequeños, sino en su alimentación y su ingreso a la vida en sociedad. Se estima que en todo el país hay cerca de 4.000 jardines debidamente inscritos, aunque cientos más funcionan de manera informal, de los cuales dependen 40 mil empleos directos, la mayoría de mujeres.

Pero el problema va mucho más allá de esos números ya que retirar un niño de estos centros también puede tener consecuencias severas en su desarrollo, más teniendo en cuenta la importancia de la educación en la primera infancia. El neurólogo infantil y experto en comportamiento y conducta Carlos Ocampo advierte las graves e irreversibles consecuencias que pueden traer en el desarrollo de los niños menores de cinco años estos meses de cuarentena.

SEMANA: ¿Por qué la primera infancia es tan importante en el aprendizaje de un niño? 

Carlos Ocamo: La primera infancia es el periodo comprendido desde el nacimiento hasta los 8 años de edad. Este periódico es importante dado que se generan conexiones y redes neuronales continuas que favorecen la adquisición de habilidades desde el periodo del neurodesarrollo inicial hasta la escolaridad ya establecida.

SEMANA: ¿Qué factores inciden en que el cerebro no se desarrolle de manera adecuada?

Carlos Ocampo: Existen muchos factores que pueden alterar proceso normal del desarrollo. Entre ellos están los problemas durante el embarazo, inconvenientes en el momento del nacimiento y durante el periodo posterior a este. Estas situaciones conllevan a complicaciones como las hipoxias (falta de oxígeno) al nacer, la desnutrición, las enfermedades como el hipotiroidismo, enfermedades cardíacas o enfermedades genéticas entre muchas otras.

SEMANA: ¿Qué factores positivos pueden estimular ese desarrollo?

Carlos Ocampo: La estimulación temprana es ese arte de iniciar lo más rápido posible el acompañamiento y la enseñanza en todas las áreas de la vida diaria, estimulando la comunicación efectiva, la motricidad fina y gruesa, la socialización, y la estimulación para el aprendizaje matemático y de lecto/escritura.

SEMANA: En esta cuarentena muchos niños han estado encerrados por meses. ¿Qué implicaciones tiene esto en el desarrollo de los niños?

Carlos Ocampo: La falta de estimulación adecuada puede retrasar la ganancia de habilidades y generar la pérdida o el olvido de algunas destrezas ya adquiridas, tanto en las áreas académicas como a nivel comportamental.

SEMANA: Ese encierro va acompañado de cosas como un aumento del tiempo en pantallas y una disminución de otras actividades más lúdicas. ¿Qué impacto tiene eso?

Carlos Ocampo: El uso de la tecnología es un camino de doble vía. Cuando se utiliza de forma adecuada, puede favorecer el aprendizaje y apoyar muchas actividades de recreación. A su vez esta misma tecnología, sin un propósito y sin control, puede generar conductas disruptivas (negativas) que terminan en el incumplimiento de normas, horarios y trastornos de alimentación y de trastornos del sueño.

SEMANA: Las familias viven situaciones difíciles: pérdida de empleo, trabajo en casa, enfermedades etc, ¿Cómo afecta esa tensión el desarrollo de los niños a esa edad? 

Carlos Ocampo: Todo ambiente negativo (por estrés, conflictos intrafamiliares, ausencia de recursos básicos para el sostenimiento del hogar, ausencia de algún miembro importante por enfermedad u otra causa) puede producir actitudes, reacciones y expresiones negativas en los cuidadores que generan un retroceso comportamental en los niños, con criterios de ansiedad, depresión, hiperactividad. En muchas ocasiones, esto se da por la falta del conocimiento y del acompañamiento que lleven a un proceso de adaptación y comprensión más adecuado.

SEMANA: ¿Qué podría hacer un jardín infantil para que no se estropee el proceso de aprendizaje?  

Carlos Ocampo: Continuar con el proceso de acompañamiento para la educación, estructurando estrategias de aprendizaje para las niños y enseñando a los cuidadores mecanismos que faciliten el cumplimiento de los objetivos académicos.

SEMANA: ¿Qué tan importante es el relacionamiento a esa edad con otros niños? 

Carlos Ocampo: El relacionamiento de los niños en la primera infancia es de gran importancia. En este periodo se construyen los vínculos sociales iniciales, con el aprendizaje de normas. Las conductas adaptativas ayudan a tener tolerancia a los diferentes desenlaces (alegría, frustración, triunfo  o derrota) de la vida diaria.

Fuente e imagen tomadas de: https://www.semana.com/educacion/articulo/cuales-son-los-efectos-de-retirar-a-un-nino-del-jardin-o-el-colegio/683311

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Entrevista a Franco “Bifo” Berardi: Estamos entrando en la época de la extinción”

Por: Núria Navarro

El filósofo italiano alerta de que solo se puede evitar la caída apostando por la igualdad en la era poscovid.

Uno de los astros de la filosofía que no ha pedido tiempo añadido para reflexionar sobre las consecuencias del covid -ha firmado artículos y dado charlas en ‘streaming’ como la organizada por el Palau Macaya de la Fundació La Caixa– es el italiano Franco (Bifo) Berardi (Bolonia, 1949), un rebeldón que germinó en mayo del 68 y que llevaba tiempo avisando de que vivíamos en el interior del “cadáver del capitalismo” y no nos dábamos cuenta.

-¿Esta era la vía de salida del “cadáver”? ¿Una pandemia?
-Sí. Ha venido de una dimensión biológica, ha circulado por la órbita mediática y se ha insertado en la esfera psíquica, cambiando la perspectiva. Pero salir del ‘cadáver’ no es suficiente.

-¿Toca hacer limpieza?

-Toca inventar formas de sobrevivir que privilegien lo útil por encima de la acumulación del (abstracto) valor monetario. Pienso que salimos de la época en que la expansión era posible y deseable para una parte de la sociedad, y estamos entrando en la época de la extinción.

-¡No más malas noticias, por favor!
-Para perseguir la expansión, el capitalismo empezó a destrozar masivamente los recursos físicos del planeta y las energías nerviosas de los humanos. Puso las bases de la extinción. Cuando la depresión produzca efectos políticos de agresividad, enemistad y miedo, la extinción es probable.

-¿No hay vuelta de hoja?
-No, si no logramos permanecer en el exterior del ‘cadáver’, si aceptamos volver a la normalidad del mercado, del capitalismo, de la aceleración psicótica. La condición pandémica -sumada al cambio climático- es el momento de redefinir el horizonte de la economía, de la relación social, de la intimidad misma.

-¿Por dónde pasará la felicidad fuera de la idea de crecimiento?
-‘Felicidad’ y ‘crecimiento’ son términos incompatibles. Propongo que olvidemos palabras complicadas como ‘felicidad’. ¿Me permite reformular la pregunta?

-Adelante.
-La pregunta es: ¿por dónde pasará la satisfacción de las necesidades básicas de la comunidad?

-¿Y la respuesta?

-En lo que ya existe: en nuestro saber, tecnología y potencia de producción, pero enfocados al interés de todos. En los próximos meses –y años– nos veremos obligados a elegir entre una miseria creciente y la redistribución de la riqueza existente. Si una minoría explotadora pretende mantener sus privilegios, vendrán años de guerra civil en todos los lugares de la Tierra. ¿La manera de evitarlo? ¡La igualdad!

-¿Qué entiende por ‘igualdad’?
-No me refiero a la renuncia, sino a una percepción frugal del gozo y de la riqueza. ‘Riqueza’ es el placer de las cosas y de los acontecimientos, y sobre todo es el tiempo para gozar de lo que tenemos. La reconquista del tiempo –que paradójicamente ha posibilitado el covid– es crucial. Debemos de ser capaces de conjugar seguridad y sensualidad.

-Usted solía invitar a “reconocer el placer en el cuerpo del otro”. Y ya ve.
-Cuando pienso en el futuro, lo más difícil de imaginar es cómo percibiremos el cuerpo del otro en la calle, en el café, en la cama. Es probable que salgamos del distanciamiento social con un miedo instintivo al cuerpo del otro, a sus labios.

“Puede que la dimensión ‘on line’ nos recuerde a una época angustiosa y volvamos a la sensualidad”

-Como ocurrió en los años 80, con el sida.
-Fue una bomba psíquica, sí. Pero ahora puede también que se manifieste un poderoso movimiento de acercamiento y de sensualidad, porque la dimensión ‘on line’ se volverá un recuerdo de una época angustiosa, como un síntoma de la enfermedad. Aquí veo el germen de un verdadero movimiento cultural, estético y social.

-Afectos, trabajo, escuela y ocio, de momento, pasan por las pantallas.
-La pantalla es el lugar de la seguridad, pero es también el lugar de la anestesia, de la ablación de la sensualidad. ¿Podemos imaginar una humanidad que se libere definitivamente de la ternura física, de la seducción de los ojos, de los labios, de las manos que se tocan delicadamente?

-¿Puede usted?
-Yo no lo puedo imaginar, y punto. Si lo imagino, es la peor distopía: un mundo eficiente, exacto, perfectamente compatible con la matemática financiera, pero muerto. Me hundiría.

‘Colomba e corvo’, un collage de Bifo Berardi realizado durante el confinamiento.

-Cuando está hundido, pinta. ¿Qué motivo se ha repetido estos meses?
-Hay una imagen que vuelve en mi cabeza y en mis collages: el papa Francisco lanza dos palomas blancas para simbolizar el amor, la paz, la alianza con Dios. Un cuervo negro se acerca a la paloma y la devora. Yo soy ateo, pero cada vez que pinto esta imagen me digo que la casualidad da pie a fantasías estéticas aterradoras.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/la-contra/20200621/franco-berardi-estamos-entrando-en-la-epoca-de-la-extincion-7957744

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Andreas Schleicher: “Los docentes deberán cambiar su forma de enseñar en septiembre”

Por: Ana Torres Menárguez.

Andreas Schleicher (Hamburgo, 55 años), director de Educación de la OCDE y máximo responsable del informe PISA —que mide el nivel de conocimiento de los alumnos de 15 años de 75 países en ciencias, matemáticas y comprensión lectora— cree que la peor consecuencia del cierre de las aulas por el coronavirus es la desaparición durante meses del mayor igualador social: la escuela. En su opinión, es el único lugar donde todos los niños reciben el mismo trato, lejos de la situación personal que cada uno tiene en casa. “Allí ven otra forma de pensar, de actuar y hasta de andar… Aprenden el concepto de responsabilidad social”. Por eso, su máximo miedo es que la “fábrica social” en la que se han convertido los colegios se fracture.

Pregunta. Uno de los últimos estudios de la OCDE señala que uno de cada 10 estudiantes no tiene un escritorio en casa. ¿Cuál es la mejor solución para los alumnos más desaventajados, pasar al siguiente curso junto al resto de sus compañeros?

Respuesta. Es una pregunta complicada. Creo que hacer que la gente joven repita curso es probablemente la peor solución, porque además de perder un año, se les va a estigmatizar. Los sistemas educativos deben encontrar la forma de redoblar sus esfuerzos y analizar cómo pueden los alumnos con menos recursos en casa seguir aprendiendo. Hay una gran expectación puesta en los profesores y son ellos los que tienen que hacer de mentores, incluso de trabajadores sociales y estar en contacto permanente con sus alumnos.

P. ¿Puede ser problemático que en septiembre las aulas se encuentren con una proporción elevada de alumnos que no asimilaron bien los conocimientos del curso anterior?

R. En septiembre el entorno de aprendizaje y el ambiente de las aulas será más diverso que cualquier otro año. Habrá alumnos que vuelven entusiasmados, con muchos aprendizajes online que les habrán enriquecido, gracias al apoyo de sus familias. Otros llegarán desmotivados y ese es el reto, aumentar el refuerzo escolar para esos niños.

P. La reapertura de los centros lleva diferentes velocidades en Europa. Los expertos insisten en que cada mes crece exponencialmente la desigualdad.

R. El coste social del cierre de las escuelas es dramático. Diferentes investigaciones muestran que no es cada mes, sino cada día. Inevitablemente, la brecha de desigualdad va a aumentar y necesitamos encontrar fórmulas para mitigarlo: los estudiantes tendrán que dedicar más horas al estudio, habrá que involucrar a las familias… No hay una respuesta clara. Las familias con más recursos lo podrán compensar con clases extraescolares pagadas de su bolsillo. Lo que quieren las familias para sus hijos es lo que el Gobierno tendrá que asegurar para todos.

P. Teniendo en cuenta la crisis económica en ciernes, ¿es realista pensar que los Gobiernos van a priorizar el presupuesto educativo para asegurar ese refuerzo?

R. El futuro de nuestros países depende de la educación; las escuelas de hoy serán la economía de mañana. Desde que empezó la pandemia, el caso de China me ha impresionado. Una de sus prioridades fue la educación. El Gobierno lanzó una plataforma gratuita de aprendizaje en la nube con 7.000 servidores y 90 terabytes de banda ancha que permite que 50 millones de estudiantes se conecten simultáneamente. Apostar por la educación es una decisión que toda nación debería tomar.

P. ¿Es una cuestión de dinero o de voluntad política?

R. Efectivamente, esa medida ha costado mucho dinero y gran parte ha sido donado por compañías tecnológicas. Hay dos puntos de partida que son importantes. Desde el primer día, todos los profesores en China se involucraron con el uso de esa plataforma. No se limitaron a decir a los estudiantes que la usaran, sino que además los llamaron por teléfono diariamente para tener claras sus necesidades. Se prestó mucha atención a los estudiantes sin posibilidad de acceder a Internet y se les envió libros de texto y material dentro de un plan organizado por los centros.

P. ¿Por qué en países como España o Francia no se ha intentado lanzar ese tipo de plataformas cuando las ya existentes no tienen suficiente capacidad?

R. El Gobierno español ha hecho un gran esfuerzo por usar herramientas digitales y lo ha hecho bien en la búsqueda de aliados de la industria tecnológica. Creo que lo más difícil para ellos ha sido involucrar a los docentes, ahí es donde probablemente se deben concentrar los esfuerzos, en conseguir que los profesores sean parte activa en este cambio. La enseñanza online va a ser crucial en el futuro de la enseñanza, los profesores deberían esforzarse más.

P. ¿Cuál es su recomendación para que el trabajo estos días sea eficiente?

R. Como profesor, en estos momentos no puedes resolver los problemas tú solo, sino en equipo. En eso España tiene mucho trabajo que hacer. Según los resultados del informe Talis, los docentes españoles son de los que menos colaboran, trabajan de forma aislada en su aula. Solo el 24% declara participar en una red de colaboración para diseñar planes de docencia o compartir material pedagógico, frente al 40% de media de los países de la OCDE. Es importante respetar la autonomía de los docentes, pero en este momento hay que fomentar la cultura colaborativa y no estar esperando instrucciones de los Gobiernos, sino tomar la responsabilidad de la situación y contactar con colegas para poner en marcha medidas innovadoras. Los líderes de cada centro tienen que conectar a los profesores, crear comunidades y comités entre diferentes colegios. Uno de los resultados de PISA es que el 50% de los profesores a escala mundial no se sienten cómodos en el entorno de enseñanza digital.

P. Los datos de Talis dicen que solo el 59% de los directores desarrollan acciones para conseguir la colaboración entre docentes. ¿Quién debe mandar ese mensaje?

R. La crisis amplifica la necesidad de estar conectados. Ese cambio se debe iniciar desde la propia comunidad educativa. Los buenos líderes no están en los despachos decretando órdenes, están involucrados en la solución, de forma activa. El Gobierno al final está muy lejos de tener un efecto sobre lo que pasa en las aulas. Los profesores en España siguen muy pendientes de lo que dicta la Administración.

P. ¿Los docentes deberán modificar su forma de enseñar en septiembre?

R. Absolutamente. El gran precio que vamos a pagar por la crisis no es solo la pérdida de aprendizaje, sino la gente joven afectada por la desafección, la decepción y que ha perdido su confianza en el sistema educativo. Van a tener que escuchar más, detectar la necesidad de cada uno y diseñar nuevas formas de aprendizaje para encajar los diferentes contextos personales. No puedes volver como si nada hubiese pasado.

P. ¿Cómo se debe evaluar durante el confinamiento?

R. Debemos realizar la máxima evaluación posible. Educación y evaluación van de la mano. Cuando estás en la escuela sabes cómo está evolucionando cada estudiante, pero, cuando no les ves día a día, hay que usar herramientas online para ver si está aprendiendo. Soy muy optimista y creo que podemos ser muy creativos con nuevos formatos de evaluación.

P. ¿Se debe mantener la evaluación estos meses de confinamiento o poner el foco en proporcionar apoyo emocional?

R. Quizás haya que cambiar la naturaleza de la evaluación, pero insisto en que es importante mantenerla para poder seguir la evolución del alumno. De no hacerlo, los profesores se volverían ciegos y también es una forma de conseguir que los alumnos no desconecten.

P. Usted ha criticado que no haya una mayor colaboración público-privada para afrontar la crisis educativa por la covid-19.

R. La innovación educativa requiere colaboración entre lo público y lo privado y en España hay una cultura de confrontación entre lo público y lo privado. Parece que la educación es solo cosa del Gobierno y hace falta que la sociedad se involucre y aporte ideas creativas. Las empresas también tienen que tomar partido y proponer soluciones, por ejemplo, para las prácticas de los alumnos de Formación Profesional. El futuro del país depende de cómo se gestione esta crisis educativa.

Fuente de la entrevista: https://elpais.com/sociedad/2020-04-22/los-docentes-deberan-cambiar-su-forma-de-ensenar-en-septiembre.html

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Valcárcel: «El feminismo es una apelación al sentido común de la humanidad»

Por La Voz de Asturias

La filósofa Amelia Valcárcel ha hecho un llamamiento al movimiento feminista a desarrollar una constante argumentación ética para desarmar la moral del patriarcado según la cual no valen lo mismo los hombres que las mujeres. «Todas las sociedades han creído que los hombres y las mujeres no valen los mismo y esa idea tan arraigada requiere de una constancia ética para desarmarla», ha afirmado Valcárcel.

Ante un auditorio reducido a sólo 20 personas por las medidas sanitarias derivadas de la COVID-19, la filósofa ha pronunciado en Gijón la conferencia inaugural de la Escuela Feminista Rosario Acuña. Valcárcel ha dicho que el feminismo es «una apelación al sentido común de la humanidad», que está íntimamente ligado a la democracia como sistema político y es propio de sociedades abiertas. La relación entre feminismo y democracia es tan estrecha que si el sistema político se debilita, también se debilita el feminismo, ha destacado.

La catedrática de Filosofía ha explicado que las sociedades abiertas progresan en la idea de que «cada vez se pude conseguir algo mejor, pero si en esa mejora general no se contempla el feminismo no salen las cuentas». Ha añadido que «la democracia opera sobre una sucesión de grupos en el que cada grupo tiene su propia idea de la moral» y en ese esquema se tiene que mover el feminismo para defender que «la igualdad es un bien que no se le puede negar a las mujeres». Valcárcel ha considerado que el feminismo ha sido el motor del «gran cambio del siglo XX» y ha abogado por desarrollar «sociedades de apego que recuperen el concepto de virtud».

La filósofa ha estado acompañada en el acto inaugural por la alcaldesa de Gijón, Ana González, que ha valorado el papel de la Escuela Rosario Acuña en la lucha por la igualdad de género. González ha reconocido que en este campo se han producido «algunos avances», pero insuficientes para cambiar el «estamento patriarcal desigual que vertebra en todo lo demás». La alcaldesa ha considerado necesario el debate sobre el feminismo «para quitar los velos que ocultan la realidad social».

Fuente: https://www.lavozdeasturias.es/noticia/gijon/2020/07/01/valcarcel-feminismo-apelacion-sentido-comun-humanidad/00031593632770216815370.htm

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Carme Tello: «Es muy importante la creación de juzgados específicos contra el maltrato en la infancia y la adolescencia»

Por Aika Educacion

El pasado 9 de junio fue aprobada en España la nueva Ley de Infancia. Una ley que nace para salvaguardar los derechos de niños/as y adolescentes y que ha conllevado años de trámites para su aprobación. La Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil (FAPMI) es una de las organizaciones que trabaja de manera constante para la prevención del maltrato infantil.

Tras años de diálogo, la nueva Ley de Infancia es una realidad. Ahora llega el momento de la tramitación parlamentaria para su próxima entrada en vigor. Carme Tello, presidenta de FAPMI-ECPAT, analiza el anteproyecto de ley y valora cómo debería dotarse para su puesta en práctica.

La aprobación de esta nueva Ley de Infancia tiene detrás muchos años de trabajo, ¿qué balance puede hacer del resultado?

En principio es un buen anteproyecto de ley. Para implementarla es necesario dotarla de recursos económicos. Es importante que tengamos en cuenta este factor porque si no corremos el riesgo de que se apruebe una ley con muy buenas intenciones, pero nada operativa en la práctica.

La ley no hace referencia explícita a los abusos sexuales intrafamiliares, teniendo en cuenta que es el 85% de los casos de abusos, ¿cree que debería haberse dado un mayor peso siendo una problemática tan grave en España? ¿Cómo se puede corregir?

El abuso intrafamiliar es el más oculto porque se corre el riesgo de que “lo que no se ve no existe”. Un factor importante para no darle visibilidad es que cuesta entender que las personas que son las que deben cuidar y querer, sean los agresores. Es muy importante que las señales de maltrato intrafamiliar se puedan detectar tanto a nivel de las escuelas como pediatría, espacios lúdicos y deportivos y sean denunciados con una pronta intervención.

Algunas expertas señalan que esta ley choca con la Ley de Violencia de Género. ¿Considera que debería hacerse una revisión?

No entiendo dónde está el choque entre las dos leyes. Justamente, el tema está en la poca protección ante el maltrato, la negligencia y el abuso sexual en la infancia y adolescencia. Durante el confinamiento por la COVID-19 se ha comentado mucho el maltrato contra las mujeres, pero muy poco el maltrato contra la infancia y la adolescencia. Del mismo modo que existen juzgados para la violencia contra las mujeres, es muy importante la creación de juzgados específicos contra el maltrato en la infancia y la adolescencia.

Sin duda, esta ley supone un gran avance, pero ¿cumple con el objetivo final de proteger a niños/as y adolescentes frente a la violencia?

Todo es mejorable y este anteproyecto también. Como primer paso es una buena ley.

Para que sea efectiva su aplicación, ¿cuáles considera que son las medidas imprescindibles para poder asegurar los resultados?

Es fundamental el compromiso de implementación económica para poder llevarla a cabo. También es importante el compromiso real de llevarla a cabo no solo por parte de los partidos políticos, sino de la sociedad civil en general.

Fuente: http://www.aikaeducacion.com/entrevistas/carme-tello-fapmi-es-importante-la-creacion-de-juzgados-especificos/

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Gregorio Luri: «Si a los niños pobres la escuela no les da conocimientos, ¿quién lo hará?»

Por Victor Saura

Esta entrevista se debería haber hecho a mediados de marzo, cuando Gregorio Luri presentaba su último libro, La escuela no es un parque de atracciones (Ed. Ariel), pero se metió la COVID-19 por medio. Nunca es tarde si la dicha es buena, dicen, y los debates que aborda Luri en su libro son estructurales, y por tanto imperturbables a la pandémica coyuntura. Luri ha sido maestro de primaria y de educación especial, y profesor de filosofía en secundaria y de universidad. Poca gente puede decir lo mismo. Y durante la entrevista nos confiesa que «donde me he sentido más feliz es en la primaria, pero eso lo supe después», cuando sus inquietudes intelectuales ya la habían llevado del magisterio a la pedagogía y de aquí a la filosofía.

Nos encontramos en una terraza El Masnou, donde reside desde 1978, con mascarilla o distancia prudencial, y sin ninguna prisa para poner fin a la conversación. Un placer volver a la presencialidad, también en el periodismo, después de un trimestre de virtualidad.

El libro parte de la premisa de que hay un desprecio por el conocimiento …

Me parece obvio.

… pero los defensores de la escuela innovadora …

¿Qué es la escuela innovadora?

… de acuerdo, quienes se autodenominan innovadores no aceptan que se les atribuya este desprecio por el conocimiento, más bien defienden que se debe trabajar de otra manera.

Se debe trabajar de muchas maneras, no hay una manera canónica. Este desprecio puede tener muchas formas, como por ejemplo tildarlo de aprendizaje memorístico, o academicismo o cosas de este tipo. No es lo mismo actividad que aprendizaje. El gran ideólogo de la pedagogía activa del siglo XX, John Dewey, terminó admitiendo que toda su pedagogía de la experiencia carecía de una teoría clara de lo que era una experiencia educativa. Pero que quede una cosa clara: yo no pongo en cuestión las buenas intenciones de nadie. Yo no creo que haya, como a veces se dice, un intento de rebajar el conocimiento por no sé qué razones ocultas. Al contrario, estoy absolutamente convencido de que todo el mundo quiere hacerlo lo mejor posible y, además, creo que en las escuelas se trabaja mucho, en contra de lo que a menudo se dice. Pero, en mi opinión, sólo hay un aprendizaje cuando se ha producido una transformación en la memoria a largo plazo. Sin esta transformación no hay aprendizaje. Y no se puede defender lo que yo llamo conocimiento riguroso sin un prestigio de la memoria. Del mismo modo que pienso que tampoco se puede defender ignorando la relevancia de las asignaturas, no digo exclusiva, pero sí relevancia. Esto ya lo decía Vygotsky, un autor al que todos citan, pero que está mal leído.

Entonces ¿el principal problema es que no se trabaja la memoria?

No es eso. A ver, yo no conozco a nadie que no quiera tener más memoria de la que tiene, lo que digo es que, trabajes lo que trabajes, si no hay una modificación de la memoria a largo plazo no ha habido aprendizaje. Además, este contenido debe estar bien estructurado y, en el fondo, todo esto se manifiesta en el lenguaje, porque el lenguaje es la cultura en acto. Te doy un dato difícilmente rebatible: el 25% de nuestros adolescentes que terminan la educación obligatoria tienen graves dificultades de entender un texto mínimamente complejo. Si ves esto piensas que algo falla. Y, además, te diré que mi obsesión son los niños de las familias culturalmente pobres. Los otros tienen recursos para compensar estas carencias.

Los defensores de la escuela innovadora no discuten estas cifras y tienen la misma preocupación.

¡Es que yo me considero innovador! Es que esta dicotomía es falsa. Nunca ha habido un único modelo de escuela que merezca el nombre de escuela tradicional. Siempre ha habido una diversidad de experiencias escolares, y en la última parte del libro intento demostrarlo. Y yo soy un gran defensor de esta pluralidad de escuelas, y también defiendo que entre las diversas opciones haya un debate no sobre las intenciones -dando por supuesto que todos las tenemos altísimas-, sino sobre los resultados. Ahora mismo estoy trabajando con unas escuelas para ver cómo podemos rediseñar el concepto de lectoescritura para integrar lo que llamo las tres lenguas: la natural, la matemática y la musical. A mí eso me parece una propuesta innovadora.

Lo parece…

Y sí soy claramente militante de no confundir lo nuevo con el bueno. El diálogo socrático puede tener 2.500 años y no por eso es una metodología que no sirva. Y me rebelo contra el papanatismo de quienes creen que al ser innovadores ya no es necesario justificar que son buenos.

El aprendizaje basado en proyectos tiene cien años pero todavía es minoritario, ¿no?

¡Qué va! Pero si la que se autodenomina escuela innovadora por lo menos hace 50 años que es la ortodoxia pedagógica. Cuando yo hacía Magisterio en Pamplona ya nos hablaban de la escuela antigua y la escuela moderna… El glamour pedagógico lo tiene la ortodoxia. Ve a una facultad de Pedagogía a ver qué encuentras. Si lo que falta precisamente es debate entre las diferentes propuestas.

¿Todos estos otros métodos que quizás parece que desprecien el conocimiento no será porque ponen el foco en despertar el interés y la motivación del alumno?

La motivación es muy importante, eso es indiscutible, pero yo no creo que primero venga la motivación y después el conocimiento, sino que el conocimiento es la gran fuente de motivación. Difícilmente puedes estar motivado por lo que desconoces. Cuando hago charlas siempre pongo como ejemplo el segundo movimiento de la 2ª sinfonía para piano y orquesta de Shostakovich; si no lo conoces difícilmente puedes estar motivado para oírlo. Yo he descubierto motivaciones en la vida a las que me ha llevado el conocimiento.

Es verdad que hay un momento que haces un clic y descubres el placer de aprender.

¡Es que esto es fundamental! Ahora te haré una confesión que creo que nunca he hecho: hay incluso un componente místico (y laico) en mi concepción del aprendizaje. Me explico: si hay algo que crea reticencias es lo que llamo la deriva terapéutica de la escuela, más centrada en cuestiones emocionales que en la defensa del conocimiento, sólo hay que ver todo el énfasis que se pone en las competencias (que tampoco nos están diciendo nada que no supiéramos desde la famosa taxonomía de Bloom). Es cierto que somos poca cosa, que somos incapaces de muchas cosas y estamos rodeados de debilidades, pero podemos descubrir verdades eternas cuando el razonamiento lo hacemos en comunidad. El teorema de Pitágoras era verdad mucho antes de formularse, y lo seguirá siendo cuando desaparezca el mundo. Este es el gozo de la teoría, como decía Aristóteles, y como hay un disfrute mayor en el esfuerzo y en el descubrimiento intelectual, esto no le podemos quitar a nadie. La escuela debería ser este lugar del disfrute del aprendizaje. Porque la razón es común y nos permite que, siendo tan débiles como somos y siendo tan pendientes de nuestros límites, seamos capaces de descubrir conjuntamente verdades eternas. Para mí esto es absolutamente maravilloso y este es el componente místico del que te hablaba.

¿Y por eso dices que la escuela no es un parque de atracciones?

Ni creo que haya competencias generales, que forman parte de uno de los dogmas de la ortodoxia, ni creo que la actividad por sí misma sea siempre educativa. Yo digo que la memoria es el residuo que deja la experiencia del pasado. Si una actividad no ha dejado un residuo y, aún más, si este residuo no es lingüístico, algo se ha hecho mal en la escuela. Tú puedes pasártelo bien en un parque de atracciones (de hecho, a mí me gustan y si algo echo de menos por nuestros chicos es la posibilidad de que disfruten de más aventuras), pero la escuela debe dejar un residuo intelectual. Los niños pobres, si no lo logran en la escuela, ¿dónde lo harán? Yo sé muy bien cuáles son mis orígenes, y lo que quiero para mí lo quiero por los demás.

Efectivamente, este disfrute por el aprendizaje muchas veces lo alienta la familia.

Sí. Y ¿qué? Tú eres la escuela y tienes las familias que tienes. Y la primera obligación deontológica es apreciar la realidad tal como es. No te puedes escudar en el nivel cultural de las familias. ¿Sabes la de horas que me he pasado contando palabras? En diferentes ámbitos. En transportes públicos, en bares…

Ni idea. ¿Por qué?

Para ver cuántas palabras escuchaban los niños de diferente nivel cultural. Ahora te daré un dato que puede parecer una tontería, pero la puedo demostrar: cuando los niños llegan a la escuela a los 3 años, los hay que han podido escuchar 30 millones de palabras más que otros. Si esto no lo compensa la escuela… Yo insisto mucho en que el punto más débil de nuestro sistema educativo es 3º de primaria. Y aquí sí que no me hace caso nadie.

¿Qué pasa en 3º de primaria?

En 3º (o, pongamos, 3º y 4º) los chicos viven una auténtica revolución intelectual, que en la escuela a menudo queda disimulada por su buen talante. Son niños aparentemente muy pacíficos que no crean problemas de disciplina, aparentemente son clases fáciles. Pero están viviendo una revolución intelectual importantísima que consiste en que deben pasar de aprender a leer a aprender leyendo. Esto es un cambio muy notable, porque para aprender a leer básicamente lo que necesitas son una serie de estrategias que en buena parte son mecánicas, pero cuando tienes que aprender leyendo lo que te juegas es la comprensión, y cuanto más amplio sea el vocabulario que llevas de casa más fácilmente lees, más comprendes y más se sigue enriqueciendo tu vocabulario. Y, por lo tanto, es a partir de 3º cuando vemos cómo en las escuelas se crean las trayectorias divergentes, hasta el punto de que en 4º ya puedes prever -en Cataluña lo hemos estudiado- los chicos que tienen muchas probabilidades de fracasar al final de su escolaridad. Por ello, todos los debates que tenemos sobre leyes educativas siempre pienso que se olvidan de las cuestiones importantes, porque no somos capaces de diseñar estrategias que nos permitan a infantil, 1º, 2º y 3º compensar de manera real el déficit lingüístico de algunos niños.

En su análisis siempre aparece el lenguaje.

¡Es que es nuestro mundo! Ya lo decía Wittgenstein, que los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. Y, además, esta lengua la veo enriquecida, no entiendo por qué el lenguaje matemático no está incorporado desde el primer momento en el lenguaje coloquial del niño. Por eso, para mí, son tan importante las tres lenguas. Y creo que las tres tienen un fondo común. Galileo decía que las matemáticas son el lenguaje con el que nos habla la naturaleza y donde más fácilmente encontramos la razón común. Y la música… Otra de mis obsesiones es cómo educamos la atención; he defendido muy a menudo que la atención es el nuevo cociente intelectual. ¿Y qué maneras tenemos de educar la atención? No muchos. La lectura lenta y la buena música. Y estoy absolutamente convencido de que cualquier cuarteto de cuerda de Beethoven es infinitamente superior a la obra completa de Georgie Dann, pero a este lo tienes en la calle, mientras que para escuchar Beethoven debes educar el oído, y esto lo tienes que hacer desde el primer día que el niño entra a la escuela. Y así estás educando la atención.

Volviendo al parque de atracciones. Hace poco he entrevistado Francesco Tonucci y me decía que lo peor que le puede pasar a la escuela es que los niños se aburran.

Para mí, lo peor que le puede pasar es la ideología de personas como Francesco Tonucci.

¿Por?

Porque representa un buenismo absolutamente ineficiente. Y transmite una lástima por el niño que me parece que traiciona nuestra responsabilidad. Nosotros no estamos para tener lástima, especialmente por los niños con más necesidades, sino para exigirles todo lo que pueden dar de sí. Yo siempre he defendido que el maestro es el amante celoso de lo mejor que puede dar un alumno. Y eso no se consigue con palmaditas en la espalda. En fin, ya sé que Tonucci es una de las grandes popes de la ideología de la ortodoxia, pero no es la mía.

Él venía a decir que quien se aburre no aprende y que, por eso, se debe hacer, digamos, estimulante.

Te voy a contar una anécdota. Yo hice Magisterio en Pamplona, ​​y como estaba muy interesado después vine a Barcelona a hacer Pedagogía. Y terminé con unas notas excelentes, y con la convicción de que había leído tanto y sabía tantas cosas que yo haría maravillas por los alumnos. Mi primer trabajo fue en una escuela de barrio en los años setenta, yo allí era el progre y al lado tenía la maestra carca, que estaba a punto de jubilarse. Pero enseguida descubrí que yo, con todas mis ideas revolucionarias y mis pedagogías activas, era absolutamente incapaz de dar a cualquier actividad la dignidad que aquella maestra le daba a lo que hacía. Salíamos a la montaña a analizar la arena, a ver cómo se descomponía, etc. Y aquella maestra cogía un trozo de granito, y les mostraba a sus alumnos las diferencias entre el cuarzo, el feldespato y la mica, y aquellos chicos estaban viendo el universo en aquella roca. Yo, en cambio, tenía a todos mis alumnos dispersos, corriendo arriba y abajo. Y pensaba «pero qué pasa aquí, esta mujer es infinitamente mejor maestra que yo». Yo intentaba crear interés y ella hacía algo mucho más relevante: daba seriedad a lo que se estaba haciendo, transmitía la idea de que aquello era importante.

Con el coronavirus me he encontrado una escuela donde un maestro compró a sus alumnos una pizarra Vileda a cada uno. Poco más de dos euros por pizarra. Él hacía las clases por Zoom, hacía preguntas y los alumnos debían mostrar las respuestas en la pizarra… Una combinación entre tecnología y pizarra Vileda que piensas «vaya, realmente hay un componente artístico esencial en este trabajo».

Muy bien, este maestro.

¡Por supuesto! Supo resolver lo que todos sabemos que es esencial en el proceso de aprendizaje, que es el hecho de que el feedback sea inmediato.

¿Cree realmente que el modelo imperante es el del parque de atracciones?

Creo que a muchos maestros les hacen maestros en las facultades convenciéndoles de que lo importante es la experiencia educativa, sin hacerles reflexionar sobre qué experiencias son educativas y cuáles no. Esto es lo que me motiva a escribir este libro.

Más cosas que he visto en el libro. Me ha parecido entender que la neurociencia le parece un bluf.

En absoluto, me interesa muchísimo. Pero sí pienso que hay una gran diferencia entre los investigadores que están en el laboratorio y lo que llega a la escuela. Cada vez tengo más claras dos cosas: que el cerebro es una unidad funcional y que es muy arriesgado sacar conclusiones según las cuales, si tenemos una modificación neuronal en esta estructura, el comportamiento será este. Es decir, el paso de la neurología a la conducta me parece muy arriesgado. Y, además, creo que hay un cierto complejo de inferioridad de la pedagogía ante cualquier discurso que se presente como ciencia. Cualquier cosa que nos pueda ofrecer la neurociencia seguro que lo hemos practicado en la historia de la pedagogía. Y muy a menudo nos lleva a campos en los que la respuesta pedagógica no te la puede proporcionar la neurociencia. Por ejemplo, sabemos que la repetición sirve para fortalecer conexiones neuronales. Pero la repetición por la repetición en la escuela acaba aburriendo cualquiera.

Si lo he entendido bien, la neurociencia tiene la virtud de poner el foco en la primera etapa de desarrollo de la persona…

¿Y eso no lo sabía?

¿Siempre se ha tenido tanto en cuenta la importancia del 0-3?

¡Madre mía! Desde Erasmo, que ya escribió cosas sobre la importancia de la edad temprana. Hay bibliografía de sobra. Yo me formé con todo el discurso de la psicomotricidad, que entonces se creía que era científico porque había una propuesta neurológica detrás y se hablaba, por ejemplo, de la lateralidad cruzada. Ahora sabemos que no hay ninguna cosa que sea la lateralidad cruzada, ¡y mira que le dedicamos horas! Pero en fin, para saber eso no necesitas ningún neurólogo sino que lo que más nos falta son prácticas reflexivas serias. Cómo aprender de tu propia práctica desde la autonomía de la pedagogía.

La otra aportación de la neurociencia a la educación diría que es el respeto que cada uno pueda avanzar a su ritmo, cuando la tendencia es a homogeneizar y exigir a todos lo mismo al mismo tiempo.

Pues te diría lo mismo. Mira toda la psicolingüística de los años sesenta, desde Bernstein hacia aquí, que ya inidía en esta cuestión. En las propuestas de las llamadas neurociencias o neuropedagogías no hay nada que no supiera ya cualquier maestro o, al menos, yo no lo he sabido encontrar. La pedagogía no es una ciencia auxiliar de la neurología ni de ninguna otra, tiene su propio discurso y debe encontrar argumentos pedagógicos para defender lo que hace. Porque, si no, haces esa cosa tan extraña de intentar justificar lo que haces en un campo del conocimiento con argumentos de otro campo del conocimiento.

Al final del libro hay un momento conciliador, incluso llega a decir que seguramente nadie tiene la razón, ni siquiera usted…

¡Pero si yo soy muy conciliador! Y lo primero que te he dicho es que estoy a favor de la pluralidad. Pero claro, cuando tú estás defendiendo tu postura debes encontrar tus argumentos, y eso no quiere decir, en absoluto, que yo quiera que todas las escuelas sean como yo creo que tienen que ser. Por encima de todo debe haber la sintonía entre las familias y el modelo de escuela. Ahora bien, tienes que defender lo que crees con vehemencia y con argumentos, porque, si no, ¿por qué escribes?

… la pregunta era si no cree que este tono más conciliador se echa de menos en el debate educativo.

Lo que yo echo de menos es aprender de las prácticas. Te pondré un ejemplo: a mí me ha interesado mucho un estudio de Luis Lizoasain, un profesor de metodología de la Universidad del País Vasco. Él se plantea que si el resultado de una escuela depende exclusivamente del medio sociocultural en el que están sus alumnos entonces podríamos prever sus resultados, pero con un estudio muy cuidadoso ha demostrado que sea cual sea este nivel hay escuelas que están muy por encima de su expectativa y otras muy por debajo. Planteamos la manera para ver qué es lo que tienen en común estas escuelas que están arriba, y lo queríamos hacer analizando no su ideología sino sus prácticas. Cómo comienza la clase, cómo se acaba, cómo se hacen preguntas, cómo se sientan… en fin, todas aquellas pequeñas cosas que crean un microclima para el aprendizaje. ¡Me parece una investigación pedagógica apasionante! Porque, en realidad, sabemos muy poco de lo que hace un maestro cuando entra en el aula y cierra la puerta, por eso creo que mientras no tengamos un libro blanco real y objetivo que recoja las prácticas reales y efectivas de los maestros, todos estamos dando palos de ciego. Pues ha sido imposible encontrar financiación para este estudio.

¿»Nosotros» quiénes son?

Luis Lizoasain y yo. Él está llevando el mismo estudio en la Rioja, Andalucía, Castilla y León y creo que también en las Islas Baleares, y lo ha hecho también en algunos estados de México. Es muy interesante. Cuando lo llevas a cabo en determinados países de Latinoamérica y descubres que las escuelas de élite son las que están más por debajo de las expectativas. O aquí en el caso de la pública. Yo estoy convencido de que la pública debería quitarse de encima cualquier complejo a la hora de abrir las puertas y mostrar sus resultados.

No lo puede hacer para evitar que se creen rankings, con el efecto segregador que tendrían.

Lo que quiero decir es que la escuela pública no tendría nada que perder en relación con la concertada y la privada. Tendríamos muchas sorpresas a favor de la pública.

Me gustaría ir acabando con algunas preguntas de respuesta breve, sobre temas diversos.

Lo intentaré.

Empiezo: ¿a favor o en contra de la escuela inclusiva?

Estar en contra de la escuela inclusiva es absurdo. Yo he trabajado en una escuela de educación especial, en Martorell, y sé hasta qué punto el lenguaje común se empobrece. El simple hecho de sentir un niño junto que está hablando con el lenguaje de su edad cronológica ya es importante. Ahora, esto no quiere decir que la escuela inclusiva sea la respuesta a todos nuestros problemas. Genera problemas nuevos que hay que tratar con rigor.

¿A favor o en contra de recortar el currículum?

En contra. No es que esté demasiado cargado, sino que el 20% del tiempo escolar lo dedicamos a intentar poner orden en el aula. Lo que tenemos que buscar es la manera de hacer eficiente el tiempo escolar, no de recortar el currículo. El libro termina con un capítulo en el que se explica que vivimos en la edad del capitalismo cognitivo. Lo de la sociedad de la información quedaba bien, pero se ha demostrado que no lo es, ni la sociedad del conocimiento. La manifestación real de lo que tenemos es una sociedad en la que el conocimiento se ha convertido en una fuente real de riqueza. Y la transformación del conocimiento en una fuente de riqueza nos exige mucho a todos. Ve a la Politécnica y pregunta cuántos alumnos provienen de la pública y cuántos de la concertada y cuántos de la privada. Si los niños pobres no les damos conocimiento, ¿dónde lo recibirán? ¡Esta es la cuestión esencial! Y te diré más: si necesitan más tiempo de escuela, se les debe dar más tiempo.

¿A favor o en contra de las repeticiones?

Yo creo mucho en los claustros de profesores. A veces hay una imagen de los claustros como si fueran una especie de congregación sádica que mira cómo lo hacemos para que este chaval suspenda o repita curso. Esto no se corresponde en absoluto con la realidad. Nadie defiende una repetición si no cree que es lo mejor para el alumno. Lo que pasa, vuelvo a decirlo, es que nos falta esta reflexión práctica. Y si resulta que ves que tu práctica de repetición no tiene resultados, cámbiala. Pero confío más en un claustro que no en el criterio de un político sobre la gestión de las cuestiones pedagógicas.

¿A favor o en contra de la autonomía de centros públicos y de la capacidad de las direcciones de elegir una parte de su plantilla?

Creo que la autonomía de centros se está imponiendo no poque los políticos crean que es buena o mala, sino por la incapacidad de los poderes públicos para generar consensos amplios. Y como ves que cualquier cosa que diga un poder público inmediatamente genera una tormenta, la manera fácil de evitarlo es conceder autonomía a los centros. Ahora bien, si quieres conceder de verdad autonomía a los centros primero los tienes que descargar de esta barbaridad de trabajo burocrático que tienen, y que les impide hacer muchas cosas y les obliga a hacer otras en las que no creen. Desde que yo empecé hasta ahora ha habido un crecimiento exponencial de burocracia en el trabajo docente, sin que ello se corresponda a unos resultados efectivos. Y tampoco veo que sea coherente querer autonomía y no potenciar de verdad la libre elección de las familias. Porque si tengo una escuela que hace trabajo por proyectos y al lado otra que cree en las disciplinas académicas he de poder elegir. ¿De qué me sirve, si no, que sean autónomos?

La libre elección al final siempre topa con un límite, que es la capacidad que tiene cada centro.

Entonces lo que tendremos que hacer es favorecer los centros que tienen más demanda. En todo caso, no veo que sea posible esta autonomía sin una libertad efectiva de elección. Y tercero: la autonomía debe estar acompañada de algún criterio de evaluación común.

¿A favor o en contra de un cambio en los horarios? No sé si está al tanto de este debate…

Lo estoy, y me resulta muy difícil responder con un sí o un no. Creo que el fenómeno más relevante de todo lo que estamos viviendo no es tanto si la escuela debe ser de este tipo o de este otro, sino la pérdida del peso relativo de la escuela en la formación de los niños. Y esto lo saben las familias, y la mayor parte consideran necesarios completar los estudios escolares con otras cosas. Y esto va en aumento en dos direcciones. Estamos viendo que hasta los años ochenta las familias prácticamente no dedicaban tiempo a sus hijos, por ejemplo, a la lectura en voz alta, y a partir de entonces vemos una tendencia que se va incrementando. Hay familias que cada vez dedican más tiempo a la lectura en voz alta desde pequeños y otras que no. Estas familias son las que tienen un lenguaje sintáctico más complejo, las que van al teatro, etc. Son estas familias las que están llevando a sus hijos a los profesores particulares, que era una figura que había desaparecido, o a las academias. Y también va acompañado de un incremento muy notable de portales en internet, y algunos han crecido mucho durante el confinamiento mientras los alumnos se iban descolgando de las actividades escolares. Esto significa que el tiempo que están reduciendo las escuelas no lo están dedicando a vivir aventuras por el bosque, que sería maravilloso, sino a actividades que ya no refuerzan los contenidos de la escuela, sino que los complementan. Es decir, la trayectoria educativa de los hijos la están tomando las familias, que ven que la escuela sigue siendo importante, pero cada vez menos.

Yo le preguntaba por los horarios …

Pero los horarios de qué,¿ de la escuela o de la formación del niño?

De la escuela.

Te contesto con una respuesta que no se ganará demasiado aplausos: creo que los niños pobres necesitan más horas escolares.

¿A favor o en contra de los deberes?

Los chavales de la escuela de Barbiana decían algo que yo siempre he tenido muy presente: los niños ricos siempre están repitiendo en casa lo que hacen en la escuela, los niños pobres sólo pueden repetir curso. Efectivamente, ¡los ricos siempre están haciendo deberes! No necesitan que vengan de la escuela con una lista de tareas, para que los niños culturalmente ricos (te puedes encontrar familias económicamente humildes con una gran riqueza cultural), y eso lo sabemos desde Bernstein, cuando llegan a la escuela encuentran que el lenguaje académico, el lenguaje formal, es el mismo que el que hablan en casa, y por lo tanto siempre están reforzando en casa el lenguaje de escuela, mientras que los niños pobres cuando llegan a la escuela han de traducir el lenguaje familiar al escolar, ya la inversa, y en la traducción siempre hay una pérdida.

Crees que los deberes sí, para los niños pobres.

Efectivamente, y si es posible que los hagan en la escuela en un horario ampliado. Para mí, unos buenos deberes serían responder a la pregunta: «¿Qué han dicho hoy de Madagascar en las noticias?», Y una buena respuesta sería: «No han dicho nada».

¿A favor o en contra de que el mes de junio hayan abierto los centros tal como lo han hecho?

Aquí me he encontrado con una falta de estudios escandalosa por nuestra parte, mientras que en otros países sí hay unos cuantos. He mirado a qué conclusiones llegaban en común los estudios que me parecían más serios. Y después he seleccionado estas conclusiones y las he consultado con varios docentes, porque yo hablo mucho con los docentes. ¿Qué nos ha pasado? Pues que alrededor de un 15% de los chicos les ha ido bien trabajar desde casa, mientras que alrededor de un 15-20% se descolgaron desde el primer día. Y luego tenemos que alrededor de un 70% empezaron con ganas, pero luego la familia no ha sabido acompañar. Aquí lo que se ha producido de una manera muy visible ha sido una pérdida muy fuerte de la capacidad de atención de los niños. Y los que necesitaban realmente el contacto con la escuela eran este 15-20% que han desaparecido de su radar. ¡Y estos chicos estarán, al menos, seis meses sin contacto con la escuela y el maestro! Y luego te preguntas cosas: ¿por qué los holandeses han sido capaces de abrir todas sus escuelas en mayo?

Por eso le preguntaba. Aquí (en Cataluña) los sindicatos han estado muy en contra. Y en la mayor parte de comunidades autónomas han abierto mucho menos que aquí.

Ha habido una falta de liderazgo muy clara por parte de las autoridades, por un lado, y ha habido, ciertamente, unas reticencias excesivas por parte de los sindicatos. Y todo ello te produce desconcierto, porque cuanto más reticencias oyes de los maestros más inseguridad creas a las familias.

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