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Estados Unidos: Sube 82 % número de inmigrantes en universidades en los últimos 20 años

Los estudiantes universitarios son más propensos a provenir de familias inmigrantes que en los últimos veinte años, según el Instituto de Política de Migración (MPI, por sus siglas en inglés).

La matrícula de estudiantes de origen inmigrante aumentó de 2.9 millones en 2000 a 5.3 millones en 2018, lo que representa un aumento del 82 %.

En cambio, la inscripción de los que no proceden directamente de un entorno inmigrante aumentó sólo un 15 %.

Las universidades ven un aumento de estudiantes con orígenes de inmigrantes

Estos estudiantes representaron alrededor de 5.3 millones (28 %) de los 19 millones de estudiantes universitarios matriculados en 2018, lo que representa un aumento respecto al 20 % en 2000.

Sin embargo, algunos estados reportan un mayor porcentaje de estudiantes con raíces inmigrantes: 50 % de todos los estudiantes que buscan diplomas en California; 40 % en Florida, Hawái y Nevada; 39 % en Nueva York; y 36 % en Nueva Jersey.

El informe excluye a los estudiantes internacionales, que provienen del extranjero específicamente con fines de estudio, para permitir un enfoque en los residentes establecidos de Estados Unidos que están en el país para más de una educación.

La mayoría de los estudiantes universitarios con orígenes de inmigrantes son ciudadanos

Basándose en el análisis de MPI de los datos de la Encuesta de Población Actual de la Oficina del Censo y otras fuentes, una nueva hoja informativa ofrece un perfil de estudiantes universitarios que son inmigrantes (primera generación) y los hijos nacidos en Estados Unidos de inmigrantes (segunda generación).

De los 5.3 millones de estudiantes con origen inmigrante en 2018, el 68 % nacieron en los Estados Unidos. Esto marca un cambio significativo desde 2000.

Del 32 % de los estudiantes matriculados de origen inmigrante que nacieron en el extranjero, la mitad son ciudadanos naturalizados.

Juntos, los ciudadanos naturalizados y la segunda generación representan el 84 % de los estudiantes de origen inmigrante, con titulares de “green card”, migrantes humanitarios e inmigrantes indocumentados que representan el resto.

Con los trabajadores de origen inmigrante proyectados para impulsar el crecimiento de la fuerza laboral de los Estados Unidos a lo largo de al menos 2035, el examen de las características de los estudiantes puede ayudar a los colegios y universidades, así como a los responsables de la política educativa del estado, ya que buscan equipar a sus residentes con las habilidades y los conocimientos para satisfacer las demandas cambiantes de las economías locales y estadounidenses”, dijo Jeanne Batalova, analista principal de políticas de MPI.

Fuente: https://www.lanoticia.com/sube-82-numero-de-inmigrantes-en-universidades-en-los-ultimos-20-anos/

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México: La identidad maya, su cultura y sus luchas desde las narrativas de los jóvenes, no desde los museos

Texto Y Fotos: Robin Canul Suárez

Peto, Yucatán. Desde muy temprano, Paalil k’iin acompaña a su abuelo Alejandro Cen Ku, de 79 años, a la milpa, ya sea en temporada de siembra, para leñar o para limpiar la maleza que compite con los retoños. “Me gusta ver a la Madre Tierra y estar ante el silencio de la naturaleza, respirar el aire sin contaminación”, dice el joven maya al tiempo que evoca a las manos de su abuelo portando tres semillas: maíz, frijol y calabaza. Su línea de vida se construye desde la milpa; para sembrar en forma de espeque se tiende un camino imaginario por el que cada dos pasos se van sembrando las semillas.

Carlos Cen, mejor conocido como Paalil k’iin (hijo del Sol), al igual que muchas personas en el territorio maya aprendió español por necesidad, para poder comunicarse en otros espacios y en otros estados. A los 13 años decidió materializar el sueño de dedicarse a la música y, en especial, al hip-hop. “Sin territorio no hay identidad”, dice un verso del rapero maya, quien pone sobre la mesa temas urgentes y esenciales de su pueblo. Desde su natal Tahdziú, Peto, en el estado de Yucatán, escribe desde hace más de cinco años sobre el mundo que considera ideal, sin echar en saco roto sus preocupaciones actuales: el alto nivel de contagio por la pandemia de la COVID-19 y los cambios acelerados que sufre la Península de Yucatán por el despojo de tierras ante la llegada de diversos megaproyectos.

Paalil k’iin inició su carrera indagando su historia de vida y la de su generación de amigos, con acotadas oportunidades de acceder a la tecnología necesaria para desarrollar su gusto por la música o para continuar con su preparación académica; obstáculos que no le impidieron acariciar el sueño de la infancia: ser reconocido por expresarse en su lengua natal, el maya. Carlos Cen tuvo la fortuna de acceder a una escuela bilingüe en donde aprendió a escribir español y tener acceso al mundo que predomina —porque muchas veces no hablar español es motivo de discriminación— en el acceso a los servicios públicos, de educación, salud y justicia.

El 24 de marzo de 2017, con apenas 15 años, Paalil k’iin viajó solo por primera vez a la ciudad de Mérida y se reunió con los músicos y productores de ADN Maya para grabar en un estudio. “Mis papás y yo teníamos un poco de miedo por la delincuencia, pero fue chido ver la ciudad y probar la comida”, recuerda.

El joven artista reivindica su lengua al mismo tiempo que explora nuevas narrativas y plataformas digitales para comunicarse desde lo más profundo de su origen. “No espero nada de nadie, produzco mis propios videos y hago colaboraciones con otros músicos o personas que apoyan mi música”, explica. Sin hacer a un lado sus estudios, como una quilla sobre la tierra se ha abierto brecha entre el consumo efímero y desenfrenado de contenidos; maneja sus propias redes sociales y ha conseguido hacer virales algunos de sus videos grabados y editados con un iPhone 3 y con la ayuda de sus amigos. “Algunas veces me escriben de otros pueblos felicitándome por mi música y me dicen que soy una fuente de inspiración para otros chavos”, cuenta el joven rapero, quien aún recuerda la primera vez que visitó la Radio XEPET en Peto: “Era como un estudio de grabación y me entrevistaron”. Hoy sus canciones suenan con frecuencia en los hogares de la zona sur de Yucatán.

La noticia de los otros en la radio maya

Para el comunicador Bernardo Caamal Itzá, la cercanía del pueblo maya con los medios de comunicación en Yucatán inició en los años setenta con la creación de la Radio XEQW “La Poderosa”. El comunicador recuerda que ese era el medio ideal para enterarse de noticias relevantes sobre la vida pública de las comunidades, como la proximidad de tormentas tropicales y huracanes, entre otros temas. Pero la población —en su mayoría mayahablante— escuchaba las noticias en español. Las noticias de los mayas estaban ausentes en el espectro radiofónico, y aunque existían otros medios de comunicación, como el Diario de Yucatán, solamente se aludía a información de la zona urbana.

El 29 de noviembre de 1982 fue un día histórico para la población de Peto. Recuerda Bernardo que mientras iba camino a la escuela escuchó por primera vez una radio que transmitía en maya: “era como si todas las casas estuvieran conectadas, desde mi casa hasta la escuela”. Por primera vez la radio abrió el espectro para la participación del pueblo, tanto de personas que contaban cuentos, como de músicos y cantantes, quienes hacían cola para participar en la radio y llegar a todos los hogares. Pero faltaba retomar el sentir del pueblo respecto a los problemas que azotaban a las zonas rurales y no solamente replicar la parte romántica, pues el sistema informativo de la radio únicamente transmitía noticias recicladas de los periódicos de tres días antes.

Durante sus inicios como comunicador, Bernardo Caamal trabajó en Radio XEPET en su natal Peto; su trayectoria lo llevó a ser director de Radio XENKA “La voz del gran pueblo”, de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, y con ello fue precursor de contenidos de y para el pueblo, que trataban temas como la medicina tradicional, el derecho indígena y la denuncia ciudadana para promover el desarrollo comunitario. “El mismo pueblo decía qué es lo que quería escuchar, pero eso terminó con la llegada de Xóchitl Gálvez a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI). Entonces hubo un cambio en el discurso y pidieron mi renuncia”, lamenta Caamal Itzá.

Mejor conocido como el “Arux duende del Mayab”, Bernardo Caamal Itzá es uno de los precursores de contenidos con responsabilidad y difusor del conocimiento del Xok K’iin o cabañuelas mayas, método de observación tradicional de los agricultores para predecir el clima y prospectar el tipo de semillas que sembrarán ante el panorama de lluvias, sequías, frentes fríos y huracanes, entre otros fenómenos meteorológicos. Bajo la gestión de Arux —y quienes conforman este movimiento de observación—, este conocimiento fue compartido a través de la radio, pero con los cambios discursivos según las administraciones de gobierno, los espacios se fueron acotando. Sin embargo otros se abrieron para quedarse. Hoy Arux organiza foros virtuales y mantiene un nivel de participación entre su audiencia en redes sociales. Con publicaciones en Facebook, por ejemplo, los usuarios pueden tener una perspectiva más amplia de cómo se comporta el clima en la Península de Yucatán y hacer análisis más certeros de la lectura del tiempo.

Arux también forma parte de la Asemablea Múuch Xíinbal, con la que realiza escritos, denuncias y foros sobre a la defensa del territorio y, sobre todo, cuestiona “la implementación de megaproyectos como el Tren Maya, los parques solares y eólicos y otros proyectos que vulneran la vida comunitaria”. Estos temas, plantea, permanecen ausentes en las radios comunitarias de la Península de Yucatán, que son el principal medio de información para las familias mayas.

Reconstrucción histórica para desmitificar el pasado

A la par del beat y las rimas en maya de Paalil k’iin se gesta un importante movimiento llamado #MaayaWinal, el cual se propone generar diálogos peninsulares, internacionales y transatlánticos, encaminados a una práctica descolonizadora a través de espacios académicos formales y de las redes sociales. El antropólogo maya yucateco Genner Llanes es profesor asistente en la Facultad de Arqueología e integrante del Centro de Estudios de América Indígena en la Universidad de Leiden, en los Países Bajos. Su trabajo se orienta al estudio de la interculturalidad en la educación y el desarrollo, el racismo, el conocimiento indígena, la revitalización lingüística y las artes indígenas contemporáneas. Cuestiona la historia que habla de los mayas como un ente congelado en el tiempo o como una población hacinada exclusivamente en la ruralidad.

“Si miramos la historia y si empezamos a ver con ojos críticos todos los cambios que ha habido en el pueblo maya, podemos entender mejor en dónde estamos parados y cómo nos toca actuar y dinamizar nuestra propia cultura para entendernos mejor”, refiere Genner. El antropólogo reflexiona que muchos mayas heredaron imágenes del pasado y una antigua representación del pueblo que a veces genera conflicto o que resulta en un estereotipo, lo que ha influenciado la concepción de la “mayanidad”, sobre todo para quienes han tenido que migrar o que viven en la ciudad.

El equipo de académicos mayas sostiene que muchos textos han construido una concepción de lo maya únicamente rural; pero “existe una imperante conciencia para entender lo maya desde las múltiples influencias, y una forma es rebatir los argumentos que otros intelectuales, desde una visión esencialista y racista, han interpretado sobre la cultura del pueblo, como que el uso de tecnologías como computadoras y tabletas no corresponde con la cultura maya. Nadie cuestiona a otras sociedades por absorber influencias externas, pero nosotros tenemos que mantenernos puros y apegarnos a nuestra tradición con la mirada puesta en el pasado. Esa es una trampa y una cárcel ideológica de la cual tenemos que salir a partir de la discusión, del debate propio, del análisis de la historia”, considera Llanes Ortiz.

En este contexto surgieron los diálogos transatlánticos que articulan a los mayas residentes en otras naciones, quienes en colectivo se proponen encontrar maneras de llevar información a la mayor cantidad de espacios posibles, no sólo virtuales, sino también físicos. El movimiento #MaayaWinal y sus contenidos digitales circulan, tienen eco, comunican, convocan e incluso irritan a muchos actores, pero, sobre todo, invitan a reflexionar y a discutir.

#MaayaWinal nace en 2017 con una estructura apta para apropiarse y reforzar la identidad que por muchos años ha sido relegada, y pone sobre la mesa temas importantes sobre la historia, el pasado y la actualidad de la población maya. La idea fue tomada de las iniciativas que existen en otros países para celebrar, durante un mes completo, las contribuciones de los pueblos que los conforman, como el Black History Month (mes de la historia negra) y el Native American Heritage Month (mes nacional de la herencia nativa americana), y nombrar al movimiento con un hashtag es para articular la información y que se llegue rápidamente a los temas en común.

Otro movimiento que se expande en la Península de Yucatán es el proyecto de historia pública Maya K’ajlay, que se dedica a divulgar la historia de los pueblos mayas peninsulares desde la caída de Mayapán hasta la actualidad. Es producto de un arduo trabajo de revisión de textos y de divulgación bajo la gestión de la literata maya Kristell Pech Oxté y los historiadores mayas José Ángel Koyoc Kú y Ezer Roboam May May.

Maya K’ajlay realiza una segunda lectura de la historia escrita sobre los mayas, que durante muchos años han forjado una imagen de “lo maya” desde el clasismo. Volver a leer la historia sirve para desarticular los mitos que justifican y perpetúan la discriminación y el racismo. Uno de los temas fundamentales ha sido la idea de los mayas congelados en el pasado o los mayas condenados a desaparecer, porque “lo maya” durante varias décadas se plantea como estático y está representado desde una esencia cultural y biológica. A decir de los historiadores y antropólogos que encabezan este movimiento, se trata de una herencia del periodo post-revolucionario, ya que en la actualidad, menciona Llanes Ortiz, “hay muchos mayas que admiran a Ermilo Abreu Gómez y Antonio Mediz Bolio, escritores blancos o mestizos de principios del siglo XX que para su época eran progresistas, pero que también eran profundamente racistas y que fueron fundamentales y claves de la creación de la imagen de lo maya puro, lo maya tradicional y de lo maya condenado a desaparecer”.

José Ángel Koyoc Kú sostiene que entre las lecturas que se realizan en Maya K’ajlay se encuentra el objetivo de devolver esa humanidad negada a cinco siglos de historias y concepciones estereotipadas de los mayas peninsulares. Una de éstas es la imagen del maya únicamente como campesino —sin referir que esto sea negativo—, cuya construcción proviene de la época henequenera fundamentada en el racismo y la explotación. “Fue una construcción histórica que se desarrolló para lo que muchos fue la época dorada del henequén, pero para otros fue una época de servidumbre, trabajo duro y esclavitud. La paulatina campesinización de las personas mayas se forjó ante la llegada de la agricultura industrial que en aquella época tenía el rostro de henequén”, afirma el historiador Koyoc Kú.

El proyecto Maya K’ajlay funciona a partir de la revisión de fechas específicas, sobre todo de las efemérides de los sucesos o de los procesos que han tenido mayor impacto en el pueblo maya. En palabras de Koyoc Kú, “una de las partes primordiales es recuperar esta visión de los mayas como personas históricas y como actores que influyen en los acontecimientos. Lejos de la imagen de los mayas congelados en el tiempo o la idea de una civilización víctima del pasado, decidimos hablar de las rebeliones o resistencias que han acontecido durante cinco siglos”.

Estos contenidos distribuidos por las principales redes sociales llaman la atención de muchos jóvenes que están en la búsqueda de repensar el pasado, entender la historia que los hace ser mayas y cuestionarse: “¿por qué nuestra historia no está en los libros de texto?”.

Hasta hoy continúa una negación de los mayas como personas o naciones políticas que aún existen. Siempre hay una fecha donde se extinguen, ya sea cuando cayeron las ciudades del clásico o cuando llegaron los europeos. La memoria de los mayas, refiere el actual movimiento que reivindica la mayanidad, no está reflejada en el espacio público, en los monumentos, plazas y parques, pues hay una asimetría total acerca de la historia construida por el Estado mexicano y por otros grupos sociales de la Península.

La falta de espacios para hablar de temas relevantes para la población maya no ha sido impedimento para que artistas, académicos, colectivos y organizaciones generen espacios de discusión, reflexión y resistencia. Contar la historia desde las voces locales permite que las nuevas generaciones puedan espejearse y construir su identidad, con una lectura crítica de los imaginarios impuestos sobre la población maya, y conocer otras historias sobre nuestro pasado y nuestro presente desde los actores principales y no desde discursos hegemónicos —como el nacionalismo e indigenismo— que perpetúan la opresión, clasismo y discriminación. Reencontrarse a través de historias dignas nos da la posibilidad de estar parado ante el mundo sin temor a ser discriminados.

Estas nuevas narrativas desde la mayanidad apuestan por la divulgación y acceso a la información, pues hablan sobre los derechos de los pueblos indígenas y la identidad, buscan inspirar a otros movimientos y alejar a algunas voces externas y extranjeras que muchas veces capitalizan y exotizan el presente de los mayas.

Mira el fotoreportaje aquí

Mira el video aquí

Escucha el rap «Sin territorio no hay identidad» – Paalil k’iin e Ima Felini

Escucha el poema «Cuando venga el Tren Maya», de Pedro Canché, aquí

 

Fuente e imagenes: https://desinformemonos.org/la-identidad-maya-su-cultura-y-sus-luchas-desde-las-narrativas-de-los-jovenes-no-desde-los-museos-3/

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Hay de regresos a regresos

 David Calderón

Ya nos urge, pero no tiene para cuándo. El martes apenas se realizó la XXVII conferencia iberoamericana de ministras y ministros de educación. La titular de España, María Isabel Celaá, dijo que “la pandemia por Covid… propició que una parte del aprendizaje se trasladara al hogar, y que las familias apoyaran en función de sus recursos digitales y formativos. También se incrementó el riesgo del abandono escolar principalmente entre el alumnado más vulnerable. Lo anterior, porque la educación a distancia no puede reemplazar a la presencial. De esta manera, la reapertura de las instituciones educativas tiene beneficios incuestionables, principalmente en la relación maestro-alumno”. Ni cómo contradecirla en dos afirmaciones clave: el abandono es un riesgo, sesgado inequitativamente en contra de los más vulnerables; y la educación a distancia no puede reemplazar a la presencial.

La referencia la tomo directamente del boletín de prensa 266 de la SEP, pues el secretario Moctezuma participó en la reunión. Es un consenso mundial: hay que volver; sólo la fantasía extrema de tecnólogos desaforados o el temor desmedido y ya sin objetividad de los hipocondriacos radicales puede plantear que ‘ya no regresemos’. Nadie quiere el riesgo que es prevenible, y menos para niñas y niños. Aprendemos duramente del rebrote. Pero hay reflexiones y buenas prácticas que van abonando. Hay que regresar a las aulas, pero no de cualquier manera.

Hace una semana se hizo la afirmación de que Chiapas y Campeche podrían volver ya muy próximamente a abrir las escuelas, pues estaban con semáforo verde. ¿Y el suministro de agua en las escuelas en Chiapas? ¿Chiapas, donde a las escuelas de tiempo completo les están dando enseres de cocina, pero ya no hay dinero para pagar la compensación debida a los maestros? Ante la afirmación, el gobernador de Campeche se puso bravo, y hubieron de darle la razón los funcionarios federales: “Así como estamos, no”.

Salud y SEP tuvieron que aclarar que se podría abrir, pero que no hay que anticiparse. Exacto, gran lección. Es claro que no es la ‘semaforización’ el único factor a considerar… la realidad de los contagios, medida por la ocupación hospitalaria, es una medida demasiado mecánica y demasiado alejada de la vida de la escuela para ser un referente claro.

Así que el tema no es si vamos a regresar; tenemos que regresar, pero el cuándo se resuelve en el cómo sí. Cómo sí se puede regresar.

La experiencia de diversas partes del mundo señala que los procesos más sólidos y seguros tienen características claras, y nada sofisticadas. Lo primero es un escalonamiento que sirva para prevenir la concentración de carga viral, y por ello, a diferencia de lo que se ha afirmado en México, la mejor opción es que las y los estudiantes asistan varios días seguidos por subgrupo –la mitad, o mejor todavía, fracciones menores de cada grupo, tercios o cuartos–, y en jornadas ampliadas.

Por ejemplo: cuatro días seguidos, con jornadas ampliadas, y luego irse a casa dos semanas. Eso permite una sanitización profunda frecuente, la ocupación de las instalaciones con suficiente distancia y ventilación, minimizar los riesgos de concentración en entradas, en salidas, en el uso de los baños.

Por supuesto, un filtro sanitario sólido en casa, transporte cuidado, filtro a la entrada de la escuela. Pruebas distribuidas. Identificación personalizada de factores de riesgo. Disponibilidad plena de materiales para limpiar superficies y para lavarse las manos al menos cuatro veces en la jornada. Cubrebocas obligatorio para todos. Uso de los espacios abiertos. Coordinación con el centro de salud más cercano. Tener resuelto el resguardo, el trabajo a distancia y sustitución presencial de las y los docentes con condiciones de riesgo. Voluntariedad para todos: que vayan las niñas y niños que quieran, con las y los maestros que quieran.

Tenemos que llegar al ajuste puntual. No se puede diseñar a brochazos gruesos desde la Ciudad de México. Tiene que ser localizado. Respetar y promover la autonomía del autocuidado en las comunidades. La apertura tiene que ser acuerdo, no descontón. Tampoco posponer en la medida de la incapacidad de los adultos, mientas niñas y niños se marchitan, “hasta que llegue la vacuna en diciembre de 2022”.

Nos falta un gran sentido de la ‘presencialidad intermedia’: entre que la escuela esté cerrada y barricada, en un extremo, aunque abran antros y peluquerías, o en el otro extremo, que la apertura descuidada genere un rebrote que confirme en sus terrores anticientíficos a los negacionistas (“es que en Israel y Alemania hubo rebrote”… sí, en Jerusalén y en Berlín, en condiciones específicas, que ya corrigieron, y ahora están abiertos).

Aquí una propuesta de presencialidad intermedia, que de facto ya están decidiendo las familias: microescuelas localizadas. Los vecinos que se cuidan. En arreglos multigrado. Los vecinitos en el patio, en los lugares de la pequeña convivencia. Incluso para ver la programación de TV y comentarla y cuestionarla. Para que nos distribuyamos el cuidado y la animación entre los adultos. Paquetitos (podsbubbles les llaman en otras latitudes), equipitos de niños que comparten red, recursos. Que ya pueden ser un grupo de inmunidad. A quienes un maestro puede visitar para una asesoría a sana distancia. Para que aprender con tu maestro y con tu grupo no sea un lujo de los mexicanos que pagan escuela privada, sino una posibilidad que supera con creces aprender solos y en la pasividad de ver/escuchar la televisión. Con retos, con activación física, con búsqueda del tesoro, con concurso de dibujo y de baile, aprendiendo de una abuelita del grupo a cocinar tamales… Se puede ir regresando. Lo que hay que dejar atrás es la idea de que regresaremos a lo mismo. Mejor regresar sin tener que volver a lo que no vale la pena. Mejor regresar, pero habiendo avanzado.

Fuente: https://profelandia.com/hay-de-regresos-a-regresos/

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Romper el cerco, navegando el mundo

Los llamados gobiernos progresistas en nuestra región siguen teniendo múltiples impactos negativos contra los movimientos populares y los pueblos en movimiento. Así como salimos de las dictaduras más fuertes y mejor organizados, de los períodos progresistas salimos divididos y debilitados, por una doble pinza de aislamiento y represión.

Nos aíslan desplegando políticas sociales miserables y nos siguen reprimiendo con la misma o mayor saña que antes. El aspecto clave, el núcleo que permite tanto el aislamiento como la represión, es la legitimidad que tienen estos gobiernos, y con ellos el aparato estatal, que les permite hacer casi cualquier disparate sin sufrir costos políticos serios.

Se presentan como anti-neoliberales aunque siguen adelante con el extractivismo, la minería y las grandes obras de infraestructura. Enarbolan un discurso contra la derecha pero gobiernan con los mismos modos y objetivos, o sea la acumulación desenfrenada de capital. En gran medida, su legitimidad se debe a ciertos caudillos que abrevan en la cultura patriarcal-colonial que formateó nuestras repúblicas.

Adquirieron semejante legitimidad porque, luego de décadas de dolor y sangre, la gente necesita creer, con la misma devoción de quien va misa, con actitudes que no admiten discusión porque son verdades que los caudillos bajan del cielo para consumo de masas.

Tienen algo a favor los progresismos, que nunca tuvieron las derechas: incorporaron funcionarios en puestos de mando que provienen de los movimientos o de sus periferias, que conocen muy bien la cultura de la contestación, los modos de las y los militantes y, por lo tanto, nuestros puntos débiles. El poder los utiliza para destruirnos y luego los bota en el basurero de la historia, como diría Marx.

Quienes vendieron su conciencia por un puñado de dólares y un cuarto de hora de poder y brillo mediático, deberían mirar el destino de los cuadros del PT de Brasil, quienes terminaron en el anonimato y purgan condenas, despreciados tanto por los de arriba como por los de abajo. La operación se repite, una y otra vez, en Argentina y en Ecuador, donde buena parte de esos cuadros terminaron siendo olvidados incluso por quienes los subieron a la grupa.

Para quienes persistimos en el anticapitalismo, estos gobiernos son una pesadilla. Pero, sobre todo, son el mayor peligro que se cierne sobre las clases populares, los pueblos originarios y negros. En el Cono Sur, no hemos encontrado salidas a esta situación, y el retorno de las derechas al gobierno nos ha encontrado enormemente debilitados y, sobre todo, sin proyecto propio.

Por todo lo anterior, creo que la iniciativa del EZLN delineada en el comunicado del 5 de octubre “Una montaña en alta mar”, marca un rumbo importante: el hermanamiento de resistencias y rebeldías más allá de las fronteras nacionales, de montañas y de mares.

El camino trazado consiste en caminar/navegar para “encontrar lo que nos hace iguales”, las resistencias de cualquier geografía que son “pistas de una humanidad que se niega a seguir al sistema en su apresurado paso al colapso”, como dice el comunicado.

“Rebeldías y resistencias que entienden, cada quien con su modo, su tiempo y su geografía, que las soluciones no están en la fe en los gobiernos nacionales, que no se gestan protegidas por fronteras ni visten banderas y lenguas distintas”. Reconocernos, mirarnos, acercarnos y seguir caminando juntos, un ejercicio que en plena pandemia es más necesario que nunca.

Fieles a su trayectoria y a su modo de ver el mundo, los zapatistas buscan abrir espacios de encuentro entre las y los que luchan, en vez de construir aparatos burocráticos que enarbolan la “unidad” como núcleo del proceso emancipatorio que, en la realidad, se convierte en nuevos modos de dominación al imponer al conjunto del mundo anti-capitalista una dirección única y centralizada, que manda sin obedecer a las bases.

Ese tipo de aparatos, como los partidos y las iglesias, encarnan los modos patriarcales y coloniales de hacer política, que se limitan a cambiar al que está arriba pero deja intacto el modelo, sus formas de hacer y hasta sus objetivos.

Abrir nuevos espacios y lugares de encuentro entre quienes resistimos, busca superar el aislamiento y el confinamiento a que nos quieren someter los poderosos para mejor continuar con sus negocios. Sabemos que con eso no alcanza, pero es un paso ineludible para romper el cerco político, militar e informático del progresismo mexicano y regional.

Como en el poema “Viaje a Itaca” de Konstantino Kavafis, deseamos que “el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias”. Porque lo importante no es dónde lleguemos sino el camino mismo, los encuentros y los hermanamientos entre abajos en lucha.

Fuente: https://desinformemonos.org/romper-el-cerco-navegando-el-mundo/

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México: Ya no estamos dispuestos a vivir más en la calle»: otomís toman instalaciones del INPI

“No nos quedó otra alternativa más que tomar el Instituto para que las autoridades volteen a mirar nuestras necesidades”, dijo la mañana del  12 de octubre, Marisela Mejía Peréz, concejala del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), luego de que la comunidad otomí residente en la Ciudad de México tomara las instalaciones del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) en el marco del 528 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América.


La concejala indicó que la comunidad otomí mantendrá la toma hasta que el titular del INPI, Adelfo Regino, y la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, entablen un diálogo para la resolución de sus demandas, entre las cuales se encuentra el cumplimiento de su derecho a una vivienda digna.

“Ya no estamos dispuestos a vivir más en la calle”, señaló Mejía. “Hoy estamos en tiempos de festejar, ¿pero festejar qué? Es el día de la raza, ¿y qué se festeja? ¿A las comunidades en la calle, las que no tienen en dónde vivir, a los que siempre los mismos los pisotean? Siempre nos ven hacia abajo. Ahorita sí dicen que hay que celebrar con las comunidades, pero nosotros no tenemos nada que celebrar. Llevamos tres años en la calle, ¿vamos a esperar otro año más?”, agregó.

Desde las diez de la mañana del  12 de octubre, los otomís entraron al Instituto a desalojar a los trabajadores de los cinco pisos del edificio. “Resistieron un poco, pero no pasó a mayores”, explicó la concejala otomí.

Los indígenas que el pasado lunes tomaron las instalaciones del INPI llevan tres años en campamentos improvisados, luego de que el sismo del 19 de septiembre de 2017 los obligara a abandonar sus casas. Desde entonces, las autoridades no han actuado para garantizarles su derecho a una vivienda digna.

“Según esta Cuarta transformación iba a llegar a cambiar, pero al contrario. Después de la pandemia hemos quedado peor, en los campamentos no hay agua, no hay nada”, explicó Mejía.

Los otomís señalaron que también tomaron el Instituto en solidaridad con las comunidad autónomas zapatistas en Chiapas y para exigir un alto al hostigamiento en contra del Ejército Zapatistas de Liberación Nacional (EZLN). “Si en Chiapas no los dejan en paz, no soltaremos aquí”, finalizó la concejala.

Fuente e imagen:  https://desinformemonos.org/ya-no-estamos-dispuestos-a-vivir-mas-en-la-calle-otomis-toman-instalaciones-del-inpi/

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La Crisis del Reformismo Educativo en México

 Juan Carlos Miranda Arroyo

“La Crisis del Reformismo Educativo en México. Observaciones críticas del período 2013-2020”, (En prensa, 2020), son el título y subtítulo del proyecto de nuevo libro que en estos días preparo, y del cual ya concluí el primer borrador general.

Aprovecho este espacio para compartirles, con gusto, que este libro es el producto de una serie de reflexiones que he escrito y publicado en los últimos cuatro años, en torno a las dos iniciativas de Reformas Educativas diseñadas y aplicadas en México durante la década pasada: La Reforma Educativa “reactiva”, que ha sido impulsada por el gobierno del presidente López Obrador, en lo que va del actual sexenio político (2018-2024); así como los intentos fallidos de cambio educativo del sexenio anterior (2012-2018), a través de la autoproclamada Reforma Educativa “Estructural” (“Pacto por México”) del ex presidente Peña Nieto.

Con este volumen se complementa también la caracterización e interpretaciones que propuse, hace dos años, sobre la Reforma Educativa 2012-2018, en el libro “Cambio Educativo y Políticas Públicas en México” (UPN, Unidad Querétaro, 2018). En esta oportunidad, incluyo, así mismo, textos que combinan los artículos gentilmente publicados en el sitio “SDP Noticias.com”, y algunas notas complementarias que he recopilado durante estos dos últimos años.

La pretensión de esta colección de ensayos breves, escritos a través de una narrativa de los hechos y de un análisis de las contradicciones y problemas, que derivaron, a mi parecer, en una crisis del “reformismo educativo”, es proponer un conjunto de observaciones críticas acerca de las Reformas Educativas puestas en marcha durante los últimos 10 años. El fenómeno de estudio que se construye, así, se organiza en dos campos o movimientos de reformas educativas iniciadas y diseñadas por las cúpulas dirigentes de este país. En ello está enfocado el análisis crítico, pues muestro sus semejanzas, discrepancias y coincidencias; sus elementos de ruptura y continuidades; sus precisiones e indefiniciones, entre otros aspectos.

Al mismo tiempo, introduzco una discusión informada acerca de las inconsistencias de la Reforma Educativa (2018-2020) que busca reemplazar a la anterior y que, lamentablemente, terminó por sólo convertirse en una reforma “reactiva”, no propositiva ni transformadora, de raíz”, como se propuso originalmente (al menos eso se percibe en lo que va del periodo sexenal). Este libro representa, en otras palabras, un análisis crítico de la narrativa y las agendas educativas oficiales de las dos reformas educativas ensayadas durante el período 2013-2020.

De manera esquemática, comparto con ustedes los títulos de los 10 capítulos generados al calor de la labor de integración de los textos: 1. Reforma Educativa: Continuidad o Cambio de Rumbo; 2. Rasgos del Reformismo en Educación; 3. Los núcleos de la discusión; 4. Alcances y perspectivas; 5. Lógicas del Reformismo Educativo; 6. Reforma Educativa: Mirar a la Escuela de otra manera; 7. Los sinsabores de las Reformas; 8. Orientaciones con mirada hacia el futuro; 9. Reflexiones y consideraciones finales; y Epílogo: Prioridades educativas (y obstáculos) 2020-2024.

Espero que este material de lectura y de análisis propuesto o sugerido, aporte algunos elementos esenciales al debate actual sobre las reformas educativas y sobre el complejo proceso de trazado-aplicación de las políticas públicas de este sector en México, durante el periodo mencionado.


*Fragmentos de la sección de ´presentación´ del libro: ““La Crisis del Reformismo Educativo en México. Observaciones críticas del período 2013-2020”, (En prensa, 2020), del autor de esta columna, y de próxima publicación.

Fuente:  https://profelandia.com/la-crisis-del-reformismo-educativo-en-mexico/

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LGES: uniformar y controlar

Por: Hugo Aboites*


La iniciativa de Ley General de Educación Superior (LGES) carece de la visión histórica que le permita valorar las profundas diferencias en la educación y su origen. De la Revolución mexicana surgió un normalismo inédito, comprometido y popular; del 68, la autonomía universitaria, un espacio independiente y crítico de formación de alto nivel. Instituciones distintas pero por eso indispensables, y que, desde la educación básica a la superior, construyeron al país del siglo XX. Esas importantes singularidades están hoy a punto de perderse porque la LGES crea un Sistema Nacional de Educación Superior único que, al incluir a la normal como una más de las instituciones productoras de profesionistas, le quita su carácter e identidad de escuela de Estado, espacio de formación de un magisterio de mentalidad comprometida con niños y comunidades y con una idea progresista, profundamente distinta a la que impulsan otras instituciones. Es un sistema que, además, busca que las universidades autónomas lleguen a consensos con las tecnológicas y privadas sobre planes y programas de estudio. Ni las universidades del Bienestar estarán libres de esta presión. Sobre todo cuando este sistema será profundamente autoritario. La ley dice, por ejemplo, que corresponde de manera exclusiva a la autoridad educativa federal (SEP) “coordinar el Sistema Nacional de Educación Superior (Art. 47). Para “modificar y actualizar los planes y programas…de las escuelas normales” (47, VI). Por otro lado, a escala estatal corresponderá a los gobernadores también “de manera exclusiva…coordinar el Sistema Local de Educación Superior” (Art. 48, I) y determinar el desarrollo de la educación superior de la entidad de manera concertada y participativa entre la autoridad educativa local y las instituciones de educación superior (Art. 54, I). Y es un desarrollo concebido como lineal donde no existen vocaciones institucionales distintas, sólo un diferente nivel de desarrollo de las instituciones (Art. 56) y un solo patrón de evaluación, la excelencia (Arts. 58, 59). En el caso de la Ciudad de México, serán coordinadas por el gobierno local, la UNAM, UAM, IPN, tecnológicos, las normales, las universidades del Bienestar, y, por supuesto, las privadas. Y, como en cada estado, entre todos podrán consensarse contenidos “para que… sean incluidos en los planes y programas de las escuelas normales.” (Art. 48, VI). Con la acotación de que en todo esto valdrá igual el voto de la Universidad Platón, digamos, que el de la UNAM. Y esa es sólo una de las 50 atribuciones que tiene la estructura federal-estatal (Ver Arts. 47-49). Pero, además, un Consejo Nacional para la Coordinación de la E.S. incorporará funciones adicionales (Art. 53), y tendrá una composición nada democrática: de un total de 118 miembros casi todos (100) serán autoridades (de SEP-Conacyt, estatales, rectores importantes, Anuies, rectores y rectoras de públicas y privadas). El resto, 18, serán académicos y estudiantes, pero, no ilusionarse demasiado, estas personas serán propuestas por una instancia oficial y elegidas por el [propio]Consejo, que podrá funcionar sin ellas. En suma, el consejo viene a institucionalizar el poder que ya ejercían ciertos rectores clave, muchos de los gobernadores en la relación con las universidades locales, el sector privado educativo (incluyendo Coparmex) y la cúpula de la Anuies.

La nueva organización del poder que establece la LGES, va aún más lejos. El sector privado tendrá acceso a los centros de decisión. Así, respecto del Consejo Nacional de Participación, se habla de los titulares de las instituciones públicas y privadas (Art.52). Y tendrán un peso muy importante porque gracias al número de instituciones privadas (3.2 mil vs. 2.2 mil públicas) inevitablemente serán parte importante de los 54 representantes de subsistema y región que forman dicho consejo (Art. 52). Podrán también ser parte de la representación de la Anuies –entre los gobernadores tendrán algunos de su lado– y finalmente las privadas podrán acceder al Reconocimiento a la Excelencia Educativa (Art. 72), algo que dará prestigio y clientes.

La inclusión de este nuevo actor privado y privatizador, a la conducción nacional de la educación superior contrasta violentamente con la exclusión que se hace a una verdaderamente libre y significativa representación de estudiantes y trabajadores académicos y administrativo y sus problemas. Con todo lo anterior, es posible pensar que será aún más conflictivo el contexto que en los pasados 20 años ha atestiguado potentes movilizaciones contra la modernización educativa impuesta y privatizadora: en la UNAM, IPN, UAM, y en el sector normalista-magisterial, contra la reforma educativa y Ayotzinapa. Y la LGES ni siquiera garantiza el derecho humano a la educación, pues cede a rectores públicos y privados, el poder para imponer requisitos. ¿La 4ª transformación?

*UAM-Xochimilco

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/10/10/opinion/012a2pol

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