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Tecnología educativa en la Red Late México

México/15 de Noviembre de 2017/CONACyT

Boletín de prensa

6443/2017

Ciudad de México. 13 de noviembre de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Actualmente, el avance de las tecnologías de la información y la comunicación tienen un papel preponderante en casi todas nuestras actividades. Estudios de diversos organismos han concluido que el uso conveniente de las tecnologías contribuye al desarrollo de un país. En el terreno educativo, las actuales exigencias requieren el uso de la tecnología para la generación de conocimiento científico y tecnológico. Por esta razón, es preciso acompañar el proceso educativo con los cambios vertiginosos que estimulen el aprendizaje tecnológico.

“México, al igual que el resto de los países de la región y del mundo entero, está transitando de manera acelerada hacia la era de la economía digital, en donde la forma de operar de las empresas, las personas, los gobiernos, la academia, se rige por las nuevas tecnologías de información. Hoy hablamos de cosas que hace cinco años no existían, como el Internet, la realidad virtual aumentada, los servicios de la nube, robótica, monitores. Las personas que no tengan acceso a Internet están en peores condiciones que los que no tenían acceso a luz eléctrica hace diez años. Ese es el tamaño de la digitalización”, comentó el ingeniero Javier Allard Taboada, director general de AMITI, organización privada creada para posicionar tecnologías de la información y que ha trabajado de manera activa con la Red Temática Mexicana para el Desarrollo e Incorporación de Tecnología Educativa (Red Late).

La Red Late, registrada en el padrón de Redes Temáticas Conacyt, busca impulsar la producción, apropiación, gestión y política pública en materia de tecnología educativa (TE), y tiene como objetivo apoyar el desarrollo de la educación nacional. La red lleva un año de haber sido formada y ha logrado generar conexiones a nivel internacional y nacional, además de la afiliación de distintas instituciones que buscan apoyar la incorporación de la tecnología en la educación.

Fuente: http://www.conacytprensa.mx/index.php/noticias/reportaje/19214-tecnologia-educativa-en-la-red-late-mexico

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Se concentra la atención en el papel de los sindicatos de docentes para erradicar el trabajo infantil.

América del Norte/Estados Unidos/14.11.2017/Autor y Fuente:https://www.ei-ie.org/

En la 4ª Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil la Internacional de la Educación representará a los docentes y hará hincapié en el papel activo que desempeñan sus sindicatos a la hora de garantizar una educación de calidad para todos.

La Internacional de la Educación planteará activamente las preocupaciones y los puntos de vista de los docentes en la 4ª Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil de las Naciones Unidas, que se celebrará del 14 al 16 de noviembre en Buenos Aires, Argentina. En la conferencia se formularán recomendaciones a los Gobiernos sobre iniciativas exitosas destinadas a erradicar el trabajo infantil. Esto constituye un evento clave para que la Internacional de la Educación (IE) ponga de relieve la labor que realiza en el ámbito del trabajo infantil, y la experiencia de sus afiliados será altamente valorada.

Una delegación de representantes de sindicatos docentes procedentes de ocho países participará en la conferencia con el fin de mostrar el enfoque territorial que se puso en marcha con éxito en Mali, Nicaragua, Uganda y Zimbabue. Por otra parte, la delegación se unirá al esfuerzo general de los trabajadores para presionar a las partes interesadas de la conferencia (Gobiernos, empleadores, organizaciones de la sociedad civil, comunidad de donantes) con objeto de que se comprometan a elaborar un Compromiso de Conferencia motivador.

La importancia de la educación

La IE espera que la Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil resalte aún más la importancia de la educación de calidad, pública, gratuita, inclusiva y obligatoria para todos los niños y niñas. Una declaración sólida ofrecería una buena base para que los sindicatos de docentes reciban un apoyo decisivo en este ámbito por parte de otras partes interesadas en la educación.

La IE contará con dos ponentes en las sesiones plenarias de la conferencia: Hillary Yuba de Zimbabue representará a la IE en la sesión de la conferencia sobre Educación para todos el 14 de noviembre, y Noemi Tejeda de CTERA (Argentina) ofrecerá la ponencia de la conferencia sobre empleo juvenil, el 15 de noviembre.

El compromiso de los docentes

Todos los días, los docentes, apoyados por sus sindicatos, actúan para erradicar el trabajo infantil de sus comunidades. Los directores escolares y los maestros reciben formación, crean conciencia entre las comunidades y los líderes religiosos, abordan con las familias el tema de la asistencia escolar y las tasas de abandono, y fomentan cambios en los planes de estudio y en la pedagogía, con el propósito de que los niños que son liberados del trabajo infantil se sientan acogidos y respetados en el aula.

La lucha de la Internacional de la Educación contra el trabajo infantil constituye un componente clave en la estrategia de la federación sindical mundial para lograr que los Gobiernos asuman la responsabilidad con respecto a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en materia de educación de calidad y trabajo decente. Esto explica por qué en el último Congreso de la IE, que tuvo lugar en 2015 los delegados de los sindicatos de la educación adoptaron una resolución sobre la aceleración de la lucha contra el trabajo infantil en relación con los objetivos de desarrollo sostenible a partir de 2015.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/15517/se-concentra-la-atenci%C3%B3n-en-el-papel-de-los-sindicatos-de-docentes-para-erradicar-el-trabajo-infantil

Imagen: https://www.ei-ie.org/resources/views/admin/medias/timthumb.php?src=https://www.ei-ie.org/media_gallery/original_6b79f.jpg&w=1200&h=530&zc=1

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Paraguay: Educación,Hay mucho por hacer.

América del Sur/Paraguay/14.11.2017/Autor y Fuente: http://www.lanacion.com.py

Chen Miller era profesora en una escuela de Israel cuando se encontró con un alumno de segundo grado, un niño de grandes ojos y profundos, que maldecía, escupía y gritaba. En su primera interacción, se le acercó y le susurró al oído: «Sé que tienes un gran corazón, sé que eres inteligente y que eres un buen chico». Él reaccionó a su comentario gritando frente a toda la clase: «Maestra estúpida, no sabes nada, soy un chico trastornado y todo el mundo lo sabe. Los maestros lo dicen, también el director, incluso mis propios padres». La maestra le respondió: «Tienes un gran corazón, eres inteligente y un buen chico».

La segunda semana ocurrió lo mismo. El niño maldecía, escupía y gritaba. La maestra nuevamente se le acercó y le volvió a susurrar lo bueno que era. La tercera semana, para sorpresa de todos, el niño se sentó junto a la maestra. Ese día –cuenta Miller– él la eligió como su maestra.

Casi al finalizar el año, el niño le preguntó cómo había llegado a la conclusión de que él era un niño bueno y ella le contó su historia. Le dijo que no supo leer ni escribir hasta el quinto grado, no podía conectar los números, pensaba que era mala y que su cerebro no funcionaba bien. Y cuando logró salir adelante se convirtió en maestra porque sintió la necesidad de hacer algo para cambiar el sistema, ese sistema que estuvo a punto de abandonarla en más de una ocasión. Cambiar el sistema y demostrar que las cosas se pueden hacer de manera diferente. Ella comparte un mensaje maravilloso que todos debemos de tener en cuenta, pero especialmente los maestros, directores y educadores: las palabras que dicen a un niño se volverán, en algún momento, en el pensamiento que el niño tenga sobre sí mismo. Porque la educación es la formación de huellas en el alma.

Desde hace más de siete años venimos invirtiendo en formación en Paraguay. Lo hacemos porque creemos que la educación es responsabilidad de todos, no solo del Estado y de las instituciones educativas.
Un informe reciente del Foro Económico Mundial muestra que las principales barreras para el crecimiento de las empresas en Paraguay son la corrupción, la formación inadecuada del talento humano y la ausencia de infraestructura e inestabilidad en las instituciones. En términos de calidad educativa, Paraguay ocupó uno de los últimos lugares en el año 2016.
Las organizaciones externas que trabajan en Paraguay coinciden en la dificultad de contar con talento humano capacitado.
Los paraguayos tenemos talento, de eso no me caben dudas, pero lamentablemente nuestro sistema educativo no está preparado para desarrollar estos talentos a un nivel competitivo. Si nuestro país ocupa los últimos puestos en el informe del WEF es porque las personas que salen de nuestro sistema educativo no están lo suficientemente preparadas para generar cambios, para liderar empresas y para construir un país ejemplar. No podemos seguir aceptando la mediocridad, no podemos conformarnos con lo que tenemos. Entonces, más que criticar deberíamos hacer algo al respecto.
La corrupción es un gran problema a nivel país y esa corrupción repercute fuertemente en la educación. Algunos empresarios salen a buscar presidentes y gerentes porque a nivel local cuesta encontrar personas bien capacitadas. Esta es una realidad que duele, pero que tenemos que cambiar cueste lo que cueste. Desde el lugar que ocupo como educadora invito a los empresarios a fortalecer los valores de la responsabilidad y el compromiso, y sobre todo a hacer lo que hacen los líderes: identificar la necesidad y poner a la gente primero, reconociendo la situación en la que nos encontramos y siendo partícipes del cambio. Desde nuestras empresas no solo podemos invertir en la constante formación de nuestros empleados, sino también, junto con ellos, colaborar con la comunidad, con las escuelas de las zonas en donde nos encontramos sirviendo, inspirando con experiencias y buenos ejemplos a nuestros niños y jóvenes, de la misma manera que Chen Miller en Israel.
Dejemos a un lado los dedos acusadores, las quejas y la indiferencia y seamos todos juntos constructores de la sociedad que queremos. Como dijo Gandhi, seamos el cambio que queremos ver en nuestro país y en el mundo.
Fuente: http://www.lanacion.com.py/columnistas/2017/11/11/educacion-hay-mucho-por-hacer/
Imagen: https://s3-sa-east-1.amazonaws.com/assets.abc.com.py/2016/05/05/estudiantes-celebran-la-renuncia-de-ministra-marta-lafuente-_860_573_1360033.JPG
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SEP evaluará alcances de la reforma educativa entre padres y alumnos.

Con un estudio que realizará  la empresa De la Riva Investigación y por el que pagará 3 mdp, la SEP tendrá un diagnóstico sobre el conocimiento, compresión y expectativas que tienen padres, alumnos y la sociedad sobre la reforma educativa.

Por: Mariana León.


De acuerdo con el contrato firmado con la empresa De la Riva Investigación, la semana pasada, la dependencia federal busca realizar una “investigación a profundidad para elaborar un diagnóstico sobre el conocimiento, la compresión y las expectativas que tienen de la reforma educativa los padres, alumnos y la sociedad en general”.

El estudio incluirá un análisis a profundidad de tendencias en escuelas de distintos contextos sociales, económicos y geográficos con el objetivo de conocer extensivamente a cada grupo poblacional, «sus pensamientos, críticas, inquietudes y su entendimiento de la realidad educativa».

Se lee en el contrato que «para tal efecto se deberán llevar a cabo inmersiones etnográficas y entrevistas a profundidad en al menos 11 comunidades educativas, de escuelas tanto públicas como privadas, con encuentros grupales mínimo dos por escuela y por plaza dando un total de 44 sesiones distribuidas en las entidades federativas más representativas de la República Mexicana, dichas entidades son: Aguascalientes, Chihuahua, Tuxtla Gutiérrez, CDMX, Chilpancingo, Guadalajara, Morelia, Monterrey, Oaxaca, Hermosillo y Mérida”.

La SEP pagará por este estudio poco más de tres millones de pesos, y se deberá desarrollar también con sesiones de estudiantes primaria, secundaria, media superior y padres de familia, donde se evaluarán sus opiniones.

Fuente:  http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/sep-evaluara-alcances-de-la-reforma-educativa-entre-padres-y-alumnos.html
Imagen: http://www.elfinanciero.com.mx/files/article_main//files/crop/uploads/2015/10/11/561b381b00d13.r_1510255671529.0-151-1050-843.jpg
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México: Concluye Encuentro de Educación Inicial “Aprendiendo con ternura”.

El evento estuvo dirigido a 300 figuras educativas de los seis Centros de Desarrollo Infantil .

América del Norte/México/14.11.2017/Autor y Fuente: https://www.elsoldetlaxcala.com.mx

Con la conferencia magistral “Presentación Preliminar del Programa de Educación Inicial 2017”, impartida por la Directora de Desarrollo Curricular para Preescolar de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Irma Luna Fuentes, concluyó el Sexto Encuentro de Educación Inicial “Aprendiendo con ternura”.

Este evento, organizado por la Secretaría de Educación Pública del Estado (SEPE), estuvo dirigido a 300 figuras educativas de los seis Centros de Desarrollo Infantil (Cendi) que existen en la entidad.

En representación del Secretario de Educación Pública del Estado, Manuel Camacho Higareda, el Director de Educación Primaria de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (USET), Rodolfo Suárez Pérez, clausuró los trabajos del encuentro y felicitó a las figuras educativas por mejorar cada día su trabajo en beneficio de los infantes.

Durante su ponencia, la conferencista presentó un contexto general de los aprendizajes y retos inmediatos en cada Cendi. A la vez, destacó la importancia de la función que desempeñan los docentes, psicólogos, médicos, nutriólogos, trabajadores sociales, personal de apoyo y asistentes educativos que atienden en el sistema escolarizado.

“El Cendi tiene retos que seguramente van a ser atendidos porque en Tlaxcala se ha venido trabajando en el tema y lo han hecho muy bien. La entidad va por el camino correcto en educación”, afirmó.

En su oportunidad, Marbella Cruz Ordáz, coordinadora de Educación Inicial, agradeció el apoyo del Secretario de Educación para la realización de este Encuentro, que beneficiará a los 995 niños menores de seis años de edad, quienes encuentran en el Cendi un espacio idóneo para aprender.

Antes de finalizar, las autoridades educativas entregaron un reconocimiento a la conferencista por haber compartido sus conocimientos con las figuras educativas de Tlaxcala.

También recibieron diplomas las directoras de los Cendi de Acuitlapilco, Tlaxcala; Apizaco, Apetatitlán, Zacatelco, Huamantla y Panotla.

Fuente: https://www.elsoldetlaxcala.com.mx/local/754743-concluye-encuentro-de-educacion-inicial-aprendiendo-con-ternura

Imagen: https://cdn.oem.com.mx/elsoldetlaxcala/2017/11/TRATO-3-600×400.jpg

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Trascender criterios economicistas: De la vocación social de los Institutos de Capacitación para el trabajo y su aporte a jóvenes vulnerables

Por: Víctor Gabriel García

En el marco de la Reunión Nacional de los Institutos de Capacitación para el Trabajo,  Enrique Pieck Gochicoa y Roxana Vicente Díaz,  coordinador y asistente, respectivamente, de la línea de investigación “Educación, Trabajo y Pobreza” del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana  Ciudad de México, realizaron un taller para presentar los resultados de dos proyectos de investigación que giraron en torno a la sistematización de experiencias significativas de formación para el trabajo de los ICAT. El encuentro se realizó en el municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León y acudieron 40 personas entre directores tanto generales como de vinculación y personal de la Dirección General de Centros de Formación para el Trabajo, organismo encargado de coordinar el trabajo de los institutos a nivel nacional.

En un primer momento se presentaron algunas reflexiones y lecciones sobre diversas experiencias que se constituyeron en relatos que los propios actores elaboraron, se sistematizaron y quedaron plasmados en los libros En el camino… formación para el trabajo e inclusión: ¿hacia dónde vamos? y  Abriendo Horizontes. Estrategias de formación para el trabajo de jóvenes vulnerables. Posteriormente, los directores de los institutos compartieron sus reflexiones, a la luz de la presentación y de su propia práctica.  De ese ejercicio reflexivo, la directora del ICAT Yucatán, María Elena Andrade Uitzil, expresó lo siguiente:

“Lo que hicimos el día de hoy retoma mucho desde la perspectiva de los Derechos Humanos para poder llegar a todos en diferentes contextos. A lo que me remite a mí este ejercicio es conocer nuestra realidad en la entidad. En el estado de Yucatán tenemos un empoderamiento económico, pero al mismo tiempo tenemos una fuerte población indígena, que requiere de espacios educativos más allá de las aulas. Conociendo nuestra necesidad y la demanda que tenemos, se abren dos ámbitos muy importantes: la atención social y la empresarial.”

Por su parte, Lesvia del Carmen León De la O, directora del instituto en Tabasco, enfatizó el carácter social del trabajo de los ICAT:

“Los ICAT somos institutos integrados que vemos por la capacitación, por la integración del emprendurismo, por los valores sociales. Creo que eso nos hace más ricos, porque un capacitador de los ICAT no solamente es un transmisor de conocimiento, se hace amigo de las personas, se hace familia.”

Efrén Parada Arias, director general de la DGCFT, señaló la importancia de los ICAT dentro de las labores de la Subsecretaría de Educación Media Superior de la SEP para la formación de trabajadores desde su dimensión social y empresarial y dijo:

“Este servicio educativo tiene dos grandes núcleos de expresión: uno es social y otro es el de la producción. Estos institutos están dedicados a la formación del personal que se requiere para atender a esos grandes objetivos [el social y el económico]”.

Al término del taller Enrique Pieck y Roxana Vicente recogieron las reflexiones de los participantes y destacaron la responsabilidad social que tienen los ICAT en el país para atender a población vulnerable, y la importancia de su vinculación con el sector productivo de cada estado, pero siempre desde un enfoque hacia la persona.

“Realmente la vocación que tienen los institutos tiene que ver una incidencia en el ámbito social como fin último, lo cuál es el trasfondo, es lo transversal. Por ejemplo, las estrategias en el ámbito productivo, son medios que se tienen para tener una incidencia en lo social. Esta perspectiva en torno al papel social de los ICAT nos ayuda a pensar más creativamente, sobre qué medios utilizar, qué recursos se tienen para brindar más estrategias mucho más integrales. Esto también tiene que ver con el enfoque hacia la persona, porque es cierto que está la rentabilidad y los ingresos, pero ante todo son las personas y las capacidades los que deben ser priorizados”, aseveró Roxana Vicente

Finalmente, Enrique Pieck subrayó la importancia de realizar encuentros donde los directores de los ICAT reflexionen sobre su propia práctica y la visualicen de manera integral: “Este fue un evento para reflexionar y nos da mucha riqueza haber recogido sus reflexiones. En términos del quehacer de la investigación este espacio es un privilegio, porque nos permite compartir y devolver los resultados de investigación con ustedes que dirigen los institutos en cada entidad. Es importante este espacio porque permite enriquecer el trabajo con los sectores vulnerables de nuestro país.

Los institutos de capacitación siempre se han caracterizado por atender a poblaciones marginales, por ello los dos proyectos dan cuenta de la importancia de responsabilizarnos con esa población y responder no sólo al aspecto económico, sino también al social; mirar más allá de la productividad y de atender a criterios meramente economicistas”.

[1] Asistente de investigación de la línea Educación, trabajo y pobreza del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Fuente del Artículo:

Trascender criterios economicistas: De la vocación social de los Institutos de Capacitación para el trabajo y su aporte a jóvenes vulnerables

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Important lessons for antiwar movement makers…

By: Bill Ayer

The Antiwar Movement Then and Now

Howard Machtinger
Vietnam Full Disclosure

A broad-based antiwar movement which challenges white and male supremacy and stands in support of oppressed people around the globe, from the Rohingya to the Palestinians, is an important part of a larger movement for social change; one that can navigate racial, class, gender, generational, ideological, spiritual and strategic and tactical differences is required.

 

It is offered—not in expectation of agreement—but to provoke a serious discussion about the current state of antiwar politics.

Burns and Novick in their PBS documentary: The Vietnam War could not ignore the antiwar movement, but exhibit little interest in its dynamics, except in its supposed hostility to American GIs. Since my interest still lies in how to build a more effective antiwar movement, I want to focus on the lessons learned and not learned by the Vietnam antiwar movement as a prelude to exploring how we might move forward to confront the multiple wars and threats of war that beset our world.

Of course, there was not one unified antiwar movement, but a conglomeration of tendencies featuring contending critiques, strategies and tactics. What follows is an attempt at a succinct, dispassionate description of those tendencies, which no doubt risks over-simplification. I will look at three general perspectives. I will begin with a critique of tendencies with which I was associated.

The first set of tendencies included the anti-imperialists, militants, and Marxist-Leninists. Members of these overlapping, but distinct groupings, all grasped the depth of the problem that the war in Vietnam exposed. The war was not a mistake or an aberration from the general direction of US global policy. Its goal was to dominate the world and, in this particular case, to gain a strategic foothold in mainland Asia. These movement tendencies recognized the need to do more and to widen the scope of protest. They also placed great importance in connecting to and humanizing the Vietnamese enemy, not merely viewing them as victims, but recognizing and honoring their capacity to resist.

Too often, however, the connection remained abstract or turned romantic. Che’s invocation of “2, 3 many Vietnams” not only decontextualized Vietnamese resistance, but led people to ignore or downplay the incredible price paid for this resistance. In the 1980’s an uncritical anti-imperialism led to support for leaders who proved to be problematic such as Cayetano Carpio in El Salvador, Daniel Ortega in Nicaragua, and Robert Mugabe in Zimbabwe. One version of anti-imperialism meant support for any leader hostile to the US; including people like Saddam Hussein or Bashar al-Assad. For them, the enemy of our enemy by definition became a friend. Anti-imperialists did not always acknowledge other negative forces operating in the world aside from US imperialism.

The romanticization of the Vietnamese resistance also led militants to overstate the revolutionary possibilities in 1960s and 70s America. Some resorted to violent methods that proved ineffective, isolating, and divisive for the movement as a whole. Though violence as a strategy, not as spontaneous outbursts, constituted a small part of the antiwar movement, it too often became the ‘issue’ and functioned to divert attention from the monumentally greater violence of imperial war.

The parts of this tendency that identified with global Communism–a relatively small, but influential sector–had little understanding of that movement, weak grasp of the Sino-Soviet split, and were often ignorant of differences within Vietnamese Communism. Sometimes the result was a dumbed-down and sanitized Maoism. Their version of democratic centralism was rarely democratic. And they were often drawn into obscure sectarian struggles.

The pacifist left tendency brought a solid grasp of the profound penetration of militarism in the US economy, its politics and culture. It offered a valuable overall critique of war and militarism. A. J. Muste and Dave Dellinger played unifying roles in an often-fractious movement. And militant pacifists like Dellinger forged a creative model of militant nonviolence that effectively expressed the depth of opposition to the war.

But other pacifists enjoyed the role of the ‘good’ protestor as opposed to other less acceptable protestors, thereby dividing the movement and enabling an establishment critique, providing fodder for false equivalences between imperial violence and resistance to it. Pacifists could and did adopt a purer than thou attitude. It should have been possible to legitimize one’s own form of protest without delegitimizing other forms. Most significantly, the pacifist tendency was overwhelmingly white and middle class with insufficient connection to the powerful movements of people of color that had staked out clear and resonant positions against the war. This was not simply a question of coalition building, but of creating consistent, enduring relationships of trust.

Another tendency consisting largely of dissident and liberal Democrats saw the war as a losing proposition damaging US credibility, draining treasure, destroying morale and national unity, not to mention increasing battlefield casualties. This is in part the perspective of the Burns/Novick effort. This tendency brought to light the war’s corrosive effect on democratic institutions: the expanding imperial Presidency, the impotence and irrelevance of Congress, and the repression of protest. Innovative forms of working ‘the system’ were created, that while often frustrating, pointed the way to a possible political revitalization. These movements led to some Congressional scrutiny of the war, LBJ’s abdication, McGovern’s nomination as the Democratic candidate in 1972 and Nixon’s impeachment; generally forcing politicians to openly deal with the war.

But it proved unable to prevent Nixon’s election–allowing him to pose as a strange sort of stealth peace candidate—and didn’t achieve majority support in the Congress until very late in the war. It did not develop adequate means of holding politicians accountable. It both expanded the scope of mainstream politics and was simultaneously hemmed in by the establishment.

Parts of this tendency also posed as a preferred, less radical alternative to the politics of the street. Finally its overly pragmatic strategy implied that the war was a correctible mistake, not requiring a fundamental overhaul of the national security state and its imperial goals.

There are important parts of the movement that I have obviously so far ignored. The antiwar movement was a boost to the development of new creative and feisty women’s and queer liberation movements both by providing spaces for activism and then circumscribing these spaces because of the limits of iantiwar leaders’ consciousness of gender issues. So women and LGBTQ people were energized and then marginalized which simultaneously divided the movement and resulted in new organizational forms, including significant antiwar organization and action as well as a critique of military and movement macho.

The level and sophistication of GI and veteran resistance was unprecedented. Dewey Canyon III in Washington DC in 1971, when veterans threw away their medals, brought the issue of the war’s immorality and pointlessness home and helped transform the public face of the antiwar movement from that of cowardly, spaced out hippies and unrealistic pacifists. Often left buried in the dustbin of history are efforts like the coffee house movement where civilians and soldiers collaborated in spreading the antiwar message. It would certainly be worthwhile to further explore what was learned about civilian/soldier relationships from this experience.

After the war, the antiwar movement lost steam and direction in a sense succumbing to the fantasy that the end of the war allowed a return to normalcy without further consequence. We did not succeed in helping Americans come to terms with military defeat—to understand it as something positive for the American spirit.

Vietnam was more isolated in the 1980s than during the American war as it invaded Cambodia to overthrow the genocidal Khmer Rouge regime and then fought off a Chinese invasion. The Cold War framing of Southeast Asian conflict as part of a Soviet plot was reasserted by the US with little opposition from the remnants of the antiwar movement; the Maoist fringe, in line with Chinese policy, even supported the Khmer Rouge. There were brief upsurges of activity in response to Reagan’s Central America wars and before both Gulf wars, especially W’s 2003 war. Today there exists a barely perceptible antiwar movement. Its impotence allowed Donald Trump to play a bogus antiwar card during the 2016 campaign.

As antiwar activists we have allowed the myth—of which Burns/Novick partake—of the deep antagonism between the civilian antiwar movement and soldiers to penetrate American consciousness, including that of younger antiwar activists. I have met numerous young activists who take for granted that the antiwar movement typically spat at returning soldiers. We can credit Jerry Lembcke for Burns and Novick not further propounding that particular myth. They favor ’baby killers’. In any large, sprawling social movement almost any perspective can be found. Though I knew a few people who felt like targeting soldiers was legitimate; this was a quite marginal perspective in the antiwar movement. The same mythology led many of those opposed to the Gulf wars to so reassure the public that the movement was pro-soldier that they lost sight of the central task of any effective antiwar movement: projecting and humanizing the direct victims of the war in Iraq. It was a form of surrender to the prevailing Islamaphobia.

As a movement, we have failed to adequately challenge the deleterious effects of imperial war on democratic institutions. ‘Forever war’ means permanent limitations on freedom and the right to protest and continuing intrusions on privacy. We haven’t been able to convincingly demonstrate to Americans the connection between successive wars; how the Iraq war increased sectarianism and chaos in the entire region, catalyzing the growth of groups like ISIS; how we are imprisoned by the terrible logic of war in which the next war is seen as a justifiable and necessary response to the failure of the previous one.

Given this history, how might a more effective antiwar movement be constituted? First of all, we must acknowledge, embrace even, that maybe none of us in this room will be in leadership of this reconstitution. If we are together, we can offer perspective, some cautions, a necessary connection to past efforts. Multiracial forces already in motion will lead the new activist peace/antiwar movement. For instance, the M4BL highlights the militarization and racism of our criminal ‘justice’ system while connecting to global struggles of people of color. The immigration and refugee movements—with important experience in navigating cultural difference—has drawn attention to the connections between war, state violence, and population movement and alerted us to the role of racism and Islamaphobia in mobilizing and justifying aggressive wars. Environmental activists lead us to revalue the leadership of indigenous people as in Standing Rock; organizations like 350.org explicate the relationship between environmental degradation and wars and potential wars over natural resources, as well as leading to increased global migration. The new women’s and LGBTQ movements have led the way in expanding our consciousness of sexual violence in war and in the military. And even as the nature of war has changed, the voices of GIs and veterans remain vital. A new antiwar movement must be constituted and led by those forces which will both broaden and deepen the movement making evident the intersectionality of movements against oppression, white supremacy and militarism.

We are living in a treacherous moment for our and other species. The impact of climate change imposes a fateful due date. The prevalence of nuclear weapons along with authoritarian leaders eager to demonstrate their macho add to the immediate peril.

So a broad-based antiwar movement which challenges white and male supremacy and stands in support of oppressed people around the globe, from the Rohingya to the Palestinians, is an important part of a larger movement for social change; one that can navigate racial, class, gender, generational, ideological, spiritual and strategic and tactical differences is required. Absolute agreement is not required; rather a Zen-like mastery of the art of coordination, mutuality and solidarity is the order of the day. We don’t need one big organization but we do need accountable organizations with accountable leadership. Our movement must not be so ‘correct’ that it does not allow for experimentation and a diversity of tactics. The movement must strive for power as it creates an open and welcoming environment where, rather than being stigmatized or shamed for inevitable mistakes, activists can learn from them and grow with the movement. And we must make our case to ordinary people while still engaging in anti-racist and anti-sexist initiatives. The other side is driven by a mean-spirited white male nationalism that we must directly take on.

There is a lot we have to do. We must work in establishment politics and reinvigorate democratic forms, fighting for meaningful reform; and at the same time (not necessarily the same people) be on the streets, loud and passionate. We must be militant, but smart and strategic about our militancy; keep the engine rev-ed but prevent it from veering off the tracks. Be moral and not moralistic, nor purer or more radical than thou. Connections are local and global, virtual and personal. Be forthright and sure-footed, but humble about our importance and correctness. Nothing less is required.

My comments leave many questions unexplained and unanswered. My simple goal is not completeness or agreement but to both initiate and add to a discussion that will lead to more effective action. We sorely need some.

The Full Disclosure campaign is a Veterans for Peace effort to speak truth to power and keep alive the antiwar perspective on the American war in Viet Nam — which is now approaching a series of 50th anniversary events. It represents a clear alternative to the Pentagon’s current efforts to sanitize and mythologize the Vietnam war and to thereby legitimize further unnecessary and destructive wars.

Source:

https://billayers.org/2017/10/

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