Redacción: Vistazo
Redacción: Vistazo
Redacción: La Tercera
A pesar de la invisibilización histórica que sufre la cultura africana en Chile, se sabe por estudios que un 3,8% de nuestro genoma proviene de ese continente. Mujeres afrochilenas e inmigrantes se han agrupado para dar visibilidad a la lucha negra y a sus vivencias, tras años de estigmatización y discriminación. Este es el testimonio de Ofelia Hayde Munizaga de Castro (26), música y activista nacida en Angola, sobre lo que significa estar fuera de la norma blanca.
“Mi papá y mi mamá se conocieron en Angola, África. Él era militante socialista y antes del 73 se fue de Chile por estudios. Estuvo 18 años en el continente, ocho de esos en Angola, y siempre dice que es el lugar donde se ha sentido más libre. Yo nací en Luanda, la capital, y pasé mis primeros cuatro años de vida allá. A pesar de haber sido pequeña recuerdo olores, texturas, sabores. A mi papá lo veía un par de veces al mes porque trabajaba lejos de donde vivíamos y nos juntábamos con él en una bahía cercana. Era un momento breve, pero importante. También recuerdo que no comíamos en la mesa, sino en una esterilla, y siempre con las manos, que es costumbre allá. La siesta se dormía también en una esterilla y andaba con los pies descalzos.
La gente en Angola no tiene prejuicios, todos tienen una mentalidad muy abierta y son muy libres, alegres. Cuando toca una banda no hay nadie quieto, porque es inevitable bailar: sienten la música por dentro, la sienten de verdad. Aun así, es un país que ha sufrido mucho con las guerrillas y en esa época había minas antipersonales en todas partes. Por eso a mis padres les pareció peligroso que creciera ahí. Además, no había certezas de si iba a poder acceder a una educación adecuada. Por lo que mi papá decidió traerme a Chile. Como los pasajes eran muy caros –tuvo que pedir plata prestada a sus amigos–, nos vinimos los dos en el año 2000. Fue muy duro. Recuerdo que era mayo y yo no entendía por qué la gente usaba tanta ropa, porque en Angola prácticamente no existe el frío. Por otro lado, dejar a mi madre fue complejo. Nos llamábamos, nos mandábamos cartas y al año siguiente nos visitó durante un mes, pero ella sabía que este no era su lugar. Esta era una cultura muy distinta para ella, muy preocupada del qué dirán. Además, en ese momento prácticamente no había gente negra en Chile. Yo ahora tengo una hija y no sé si sería capaz de dejarla ir. Pero entiendo que ella, a pesar de su infancia y su vida difícil, trató de darme todo el amor que pudo.
Vi a mi mamá por última vez en 2006, cuando fui a visitarla, y al año siguiente falleció. Mi mamá simbolizaba mis raíces y me pesaba que la gente me preguntara por ella, por mi familia, si mi papá era realmente mi papá porque era blanco. Ser la única con mi color me costó mucho durante la infancia y la adolescencia, porque el único referente de mi cultura era mi madre. Yo tenía mis costumbres, mi forma de ser y tuve que encajarlas para que no me miraran mal. En segundo básico comenzaron los acosos. Mis compañeros me empujaban, me escupían, me tiraban el pelo, me lanzaban cosas y no me dejaban tranquila hasta que yo comenzaba a llorar. Una vez me metieron los dedos en un enchufe descompuesto y me electrocuté. Cuando fui a acusarlos con el inspector, le causó gracia. Dejé de querer ir al colegio porque hasta los profesores se burlaban de mí: me decían indirectamente que yo era más tonta por ser negra. Me gritaban cosas en la calle y algunos adultos, afuera o dentro del colegio, se limpiaban la mano luego de saludarme, situación que hasta hace poco me pasó. Mi pelo siempre lo llevaba amarrado por miedo a que me molestaran, porque es muy llamativo. No entiendo ese afán de alguna gente en el metro y en la calle de acercarse y tocar nuestra piel y pelo, como si fuéramos una mascota. Es muy invasivo y a casi todas las mujeres negras nos ha pasado.
La gente pensaba que lo que me hacían no era racista y me daba mucha impotencia. Por eso durante la adolescente me puse más violenta y reactiva. No me sentía escuchada. Mi papá siempre me apoyó, me ayudó a entender que nadie tenía el derecho de poner el pie encima a otra persona y que había que poner límites. Desde muy chica tuve que ser consciente del egoísmo de las personas y de su incapacidad de ponerse en el lugar del otro. Por suerte tuve amigas, pocas pero buenas, que me acompañaron y me defendieron en todo momento.
Luego del colegio, hice estudios de música y comencé a conectar con los ritmos africanos. Tocaba en una banda y fue así que desde Colectiva Negrocéntricas me contactaron para un evento de concientización sobre la cultura negra. Me gustó el colectivo y me quedé. Ahí empecé a conocer otras organizaciones de mujeres negras, como la Red de Mujeres Afrodiaspóricas que funciona desde el año pasado. Buscamos a través de herramientas del feminismo negro y desde nuestras propias experiencias dar apoyo a las mujeres negras que recién llegan a Chile y viven todas las aberraciones que una ya vivió. Además nos interesa generar políticas que protejan la cultura afrodescendiente en Chile y acabar con la discriminación que sufrimos.
Nunca esperé encontrar a tantas mujeres como yo, con las mismas vivencias, y estoy muy agradecida. Nosotras damos un mensaje claro: queremos que nos dejen de estereotipar y cosificar, que nos dejen de tratar como tontas. El sistema es tan cruel y te lo deja tan claro que te empiezas a cuestionar tus reales capacidades. Por eso buscamos que las mujeres negras se unan entre ellas y que puedan ser lo que quieran ser, que nadie las convenza de lo contrario. Es importante intervenir y dejar de ser cómplices cuando vemos situaciones de racismo: no hacerlo te vuelve tan racista como la persona que está agrediendo. Es un cambio de consciencia que tenemos que hacer todas las personas, sin importar nuestro color. Sabemos que será un proceso largo, pero no podemos permitir que se siga manteniendo un sistema basado en la opresión”.
La inmunidad en su acepción profiláctica es una práctica sociocultural a la que se le ha adherido una valoración representacional predominantemente favorable. Son muy pocos los que detractan de ella o ponen en duda sus beneficios. Casi que se considera un contrasentido hacerle observaciones o críticas. Dentro de las justificaciones para neutralizar cualquiera observación al respecto, destaca la argumentación de que ella es tan natural como el sistema inmunitario inherente al cuerpo humano. Igual ocurre con su acepción sociopolítica, en tanto dispensa o exención de obligaciones o retribuciones a algunas personas, tan solo es objeto de señalamiento cuando se juzga inmerecida. Sin embargo, su connotación asocia la inmunización a la acción o al poder de quien la propicia, administra o concede. Entre estos agentes y agencias instituidos a cargo de ella sobresale el Estado y la gubernamentalidad. El Estado se ha atribuido a través de técnicas de gobierno, la vigilancia y el control de las poblaciones, entre éstas, la del control epidemiológico. No obstante, esta atribución no ha contado con el beneplácito de grupos sociales, como los denominados neoliberales, quienes consideran que esto ocasiona gastos económicos al presupuesto gubernamental que son requeridos como inversiones, créditos, préstamos, etcétera, para beneficio principalmente de los sectores privados; y que por ello presionan para que los servicios de salud pública, inmunización o sanitarios, sean privatizados y así generen más beneficios para el mismo sector o grupo. De aquí que la inmunización, o la salud pública, se haya convertido en un asunto político, o mejor dicho, biopolítico.
La biopolítica como dominio y resistencia.
Para el autor de esta categoría de biopolítica, Michel Foucault, lo importante de ella radica en su aportación para entender la transformación del Estado moderno al incorporar la vida (sus condiciones de producción y de reproducción) al ejercicio de la gubernamentalidad, –de la construcción de técnicas y dispositivos de seguridad del Estado para salvaguardarse–, por cuanto la salud de la población es el reverso de la salud del mercado y también de la salud del Estado. La biopolítica la concibe Foucault (2007) como el complejo de tecnologías disciplinarias o acciones de poder sobre los aspectos anatómicos y biológicos del cuerpo considerado individuamente como una máquina reparable y colectivamente como especie gobernable. De esta forma el Estado moderno estableció las condiciones para el «cuidado de la vida», de su gestión y de su administración, de su gubernamentalidad, por ejemplo, a través de las políticas sanitarias.
Es así como los enunciados políticos del Estado de Bienestar (que «desprivatiza» y hace pública la asistencia social del Estado), o del Estado Neoliberal (reprivatizando el asistencialismo social y público del Estado), devienen en poder de normalización o disciplinamiento biopolítico de los cuerpos al regimentarlos normativamente (por ejemplo, la cuarentena o el confinamiento). En la medida que, al interesarse por la administración de la salud y/o calidad de vida de los cuerpos, debido a su potencial efecto recursivo sobre la economía y la legitimidad del Estado mismo, intervienen activamente en sus condiciones de vida asimilándolas a cierta racionalidad gubernamental por medio de las normas impuestas.
En consecuencia, la biopolítica responde a una nueva racionalidad política interesada instrumentalmente en la gestión de los problemas que se le plantean a la práctica de la gubernamentalidad, referidos a las condiciones de vida de las poblaciones (salud, natalidad, morbilidad, mortalidad, etcétera); asumidos individualmente y como población a regular mediante acciones de poder en cuanto cuerpos dóciles y útiles, fuerza productiva o laboral para el capital, por vía de su examinación médica y estadística.
Hay que advertir que la categoría de biopolítica es asumida por otros autores desde otra significación. Como es el caso de Negri (2003), quien la significó como resistencia de la vida ante el biopoder (el poder sobre la vida); es decir, su capacidad de creación, de invención, de producción, de subjetivación-objetivación, de afectualidad, de autopoiésis, «es lo que llamamos ‘biopolítico’: la resistencia de la vida al poder, dentro de un mismo poder que ha inventado la vida» (p.63). Esta referencia a la biopolítica como resistencia al biopoder nos relaciona con el planteamiento ecosófico de Guattari (1996). Por cuanto su conceptualización biocéntrica, demanda la necesidad de definir, criticar y reconfigurar las existencialidades en un marco ecológico integral histórico de relaciones ambientales, sociales y mentales, y para cuidar, defender y redefinir, por consiguiente, la vida planetaria o local en la actualidad ante las crisis superpuestas que atravesamos (sanitaria, econímica, social, política, educativa, etcétera) que contemple a la naturaleza recuperada como otredad, y civilizatoriamente a las sociedades proyectándolas en otro mundo posible para el habitar contrario a la explotación de la Tierra o Pachamama y de los seres humanos.
Inmunidad y comunidad.
Si se pone en perspectiva histórica el análisis de la relación entre la individuación subjetiva y las sociedades modernas capitalistas, estas se reproducen como comunidad tomando previsiones inmunitarias con respecto a que se puedan intensificar y extender sus formas colectivistas o comunitarias de expresión. Por ello la dialéctica de lo individualista y lo común no se resuelve a favor de lo comunitario ya que la hegemónica inmunización contra lo colectivo o común se regula favoreciendo al individualismo o separación de los unos respecto de otros en sus variadas formas de manifestación. De esta manera, lo individualista se vuelve complementario y no contradictorio de la comunidad.
La relación potencialmente emancipadora de lo comunitario entre los integrantes de las sociedades es contrarrestada por vía de la acción anticomunitaria y los dispositivos de inmunización negativa de la biopolítica del Estado moderno que principalmente busca en la inmunización social, no tan solo médico-sanitaria, su legitimidad soberana (la potestad de «hacer vivir y dejar morir», o de cómo vivir y cómo morir), de allí la estrategia de la «inmunizadora reclusión» de los cuerpos o aislamiento de los demás con pandemia o sin pandemia, por paradójico que parezca, recordemos la existencia foucaulteana de los otros encierros disciplinarios o «normalizadores» inmunitarios para hacer los «cuerpos dóciles y útiles»: el hospital, el cuartel, la escuela, la cárcel, etcétera. Por ello, Espósito (2006) señala la ambivalencia del nexo de la vida con la inmunización o biopolítica negativa y con la inmunización o biopolítica positiva, «la inmunidad no es únicamente la relación que vincula la vida con el poder, sino el poder de conservación de la vida» (p. 74).
La soberanía del poder estatal moderno sobre el «hacer vivir» y el «dejar morir» (Foucault, 2000), revela la falsa retórica discursiva de la radicación de la soberanía en los ciudadanos, el pueblo o la comunidad. Esa legalmente supuesta soberanía es usurpada al pueblo a través del dispositivo del voto en las «democracias representativas». Por medio de la elección de representantes se expropia esa soberanía popular por esos supuestos representantes electos que deciden en su nombre y contra ellos. En la medida que esta expropiación, junto con otras, es sancionada o recubierta con leyes, lo que supone su legitimación por el derecho dominante, el derecho mismo actúa como dispositivo inmunizador de quienes deseen actuar en su contra. De este modo el Estado y la gubernamentalidad capitalista liberal y neoliberal, así como la burocracia o la burguesía estatal en el capitalismo de Estado o «socialismo», previenen inmunizadoramente cualquiera forma de contrapoder emergente por parte del pueblo o de poder instituyente de la multitud. Asimismo, en las sociedades modernas capitalistas el derecho presupone y auspicia solapadamente la separación o el individualismo entre los sujetos para poder actuar como mecanismo inmunitario ante las rivalidades y acciones consideradas delictivas que surgen principalmente por disputas sobre las propiedades o las apropiaciones. El derecho acciona como dispositivo cohesionador e inmunizador ante los sujetos justificando contradictoriamente algún tipo de sentencia separadora prevalecientemente ya que no hay derecho moderno del todo o de todos, afianzador de lo igualitario-comunitario, sino de la parte o del fragmento individualista aunque su discurso se revista fetichistamente de justicia igualitaria para todos.
Para comprender mejor lo inmunitario, es necesario entender la etimología de munus, ya que de este término al agregarle los prefijos cum-im derivan los conceptos de communitas e immunitas que están intrínsecamente vinculados. El munus, en tanto vínculo, define a los integrantes de una comunidad ya que este es interpretado como un principio obligante o legal que contempla la exigencia o retribución de ser miembro de la comunidad. Principio o ley inherente a la comunidad del cual pueden ser dispensados o excluidos algunos miembros, según la lógica de seguridad o «protección» de la biopolítica del poder de Estado (sobre todo cuando aplica su política de exención o de estado de excepción) y la operacionalidad del gobierno y de la aceptación o de las resistencias que presenten los contrapoderes existentes de la colectividad, es decir, a partir de ese principio-ley se podría inmunizar a la comunidad respecto de sus integrantes. Este principio-ley es implícito a la constitución y existencia de toda comunidad moderna, por tanto ninguno de los dos términos precede al otro, la comunidad y el principio-ley están coimplicados. Por consiguiente, communitas e immunitas (Espósito, 2007)) no son conceptos opuestos, son polos de un continuum que no se pueden pensar aisladamente el uno del otro. Se semejan, en este aspecto coimplicativo, la comunidad y lo inmunitario a un cuerpo biológico cuyo sistema inmunitario actúa para sobrevivir.
La inmunidad se transforma así en un dispositivo que atraviesa a toda la comunidad en sus diferentes expresiones como cuerpo biológico, económico, social, político, etcétera. Desde esta perspectiva la comunidad se define internamente en relación o delimitación a lo que le es exterior, buscando inocularse ante ello, por ejemplo, en cuanto cuerpo militar se define inmunitariamente ante un posible enemigo invasor externo. Expandiendo por medio de la subjetivación ideológica el exceso de prevención inmunitaria frente a la amenaza contaminante de los migrantes, los extranjeros, los diferentes, etcétera.
A través de la extensión de este sentido inmunizador se forja una identidad que bloquea el reconocimiento de lo común en quienes son diferentes por no proceder de la misma comunidad y son excluidos o aislados. De este modo se pasa de una inmunización necesaria a un «exceso inmunitario». A la par, hacia su interior lo que cohesiona paradójicamente a la comunidad capitalista es su opuesto, lo propio, ya que lo propio es lo común. De aquí que de entrada, la comunidad moderna es una comunidad inmunizada ante lo colectivo o común que no sea el intercambio mercantil entre sus miembros de lo propio o lo que es de su propiedad, dan algo a cambio (por ejemplo, dinero) de lo que reciben (por ejemplo, mercancías). No obstante, este tipo de inmunidad es como una enfermedad autoinmune por alienante cuyo exceso inmunitario puede implosionar a la comunidad, como cuando se ataca una virosis inoculando al cuerpo riesgosamente con más virus, tratando de proteger la vida negativamente. En consecuencia, para una sociedad que aspire a emanciparse de esa lógica inmunizadora alienante de intercambio de propiedades, deberá revertir esa lógica inmunizadora mercantilista sustituyéndola por otra, una biopolítica emancipadora, que anteponga la prevalencia inmunitaria de los bienes comunes o valores de uso ante los valores de cambio mercantil entre propietarios intercambiantes.
La biopolítica emancipadora.
Ha de ser una biopolítica ecosófica liberadora actuante en función de la defensa de un Paradigma Ecoprotector Inmunitario que proponga rehabitar el mundo, una biopolítica inmunitaria impugnadora y confrontadora del biopoder soberano de un Estado y de una gubernamentalidad neoliberales, así como del biopoder del capitalismo de Estado, que arbitrariamente inmunizan negativamente la vida incrementando la exclusión, el aislamiento, el confinamiento, el encierro, la morbilidad, la mortalidad, etcétera. La soberanía del biopoder estatal, si bien es, por un lado, continuidad del antiguo poder soberano del monarca sobre la vida y la muerte; por otro lado, ha adquirido en la modernidad la forma biopolítica inmunitaria a través de las técnicas de gubernamentalidad o control de las poblaciones. Esa arbitrariedad soberana del Estado y su gubernamentalidad se devela como tal cuando se revela quienes son mayoritariamente inmunizados negativamente por el «exceso inmunitario» que puede conducir a sacrificar vidas: grupos sociales, étnicos, de género, etcétera, que ya habían sido segregados o subordinados en sus derechos dentro de las comunidades estratificadas. Realidad ésta que conlleva a establecer la correspondencia biunívoca, término a término, entre el par inmunidad-comunidad con el de derechos-humanos cuando consideramos que intrínsecamente están correlacionados porque se contienen recíprocamente para verificar su naturaleza ética o bioética, sobremanera si asumimos que la inmunidad debiera garantizar positivamente los derechos, o viceversa, de quienes son objeto de políticas inmunizadoras negativas. En este sentido, sustentamos la vigencia de proponer la necesidad de construir colectivamente un Paradigma Ecoprotector Inmunitario que guie y oriente las reflexiones y las acciones para hacer cohabitable el mundo ante las distintas pandemias sanitarias, económicas, sociales, políticas, etcétera, que vulneran la vida y la ponen en riesgo.
Referencias
Espósito, R. (2006). Bios. Biopolítica y filosofía. Buenos Aires: Editorial Amorrortu.
_________ (2007). Communitas. Origen y destino de la comunidad. Buenos Aires: Amorrortu.
Foucault, M. (2000). Defender la sociedad. Buenos Aires: Editorial FCE.
_________ (2007). Nacimiento de la biopolítica. Buenos Aires: Editorial FCE.
Guattari, F. (1996). Las tres ecologías. Valencia: Editorial Pre-Textos.
Negri, A. (2003). Del retorno. Abecedario biopolítico. Barcelona: Ediciones Debate.
Fuente: https://www.aporrea.org/tecno/a291009.html
Redacción: Notimérica
El Producto Interior Bruto (PIB) de Brasil se contrajo un 1,5% en los tres primeros meses del año con respecto al último trimestre del año anterior, como consecuencia de los efectos de la pandemia en la economía del país, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
Esta caída en la economía brasileña interrumpe la tendencia de cuatro trimestres consecutivos de crecimiento y supone el peor registro en el PIB brasileño desde el segundo trimestre de 2015 (-2,1%). Con respecto al trimestre anterior, el PIB brasileño cayó un 0,3% .
Las actividades que más descendieron fueron el sector Servicios, que representa el 74% del PIB del país, con un descenso del 1,6%. También se notificaron descensos en la Industria (-1,4%), mientras que el sector agropecuario creció un 0,6%.
«Lo acontecido en Brasil es lo mismo que ha ocurrido en otros países afectados por la pandemia, que ha sido el retroceso en los servicios, debido al cierre de los establecimientos. Bienes duraderos, vehículos, ropa, salones de belleza, academias, alojamientos y alimentación sufrieron bastante con las medidas de aislamiento social», detalla el IBGE.
En el sector servicios, destaca los resultados negativos en Otros Servicios (-4,6%), Transporte, Almacenamiento y Correo (-2,4%), información y comunicación (-1,9%), Comercio (-0,8%), Administración, Salud y Educación Pública (-0,5%), Intermediación financiera y Seguros (-0,1%). La única variación positiva se registró en las Actividades Inmobiliarias (0,4%).
Dentro de las actividades industriales, hubo caídas en el sector de extracción de petróleo (-3,2%), además de la Construcción (-2,4%), Industria de Transformación (-1,4%) y Actividades gas, agua, alcantarillado y actividades de gestión de residuos (-0,1%).
Los efectos de la pandemia, indica el informe, también han supuesto un impacto negativo del 2% en el consumo de las familias. «Fue el mayor retroceso desde la crisis de energía eléctrica en 2001», señala la coordinadora de las Cuentas Nacionales del IBGE, Rebeca Palis.
En cuanto a la balanza comercial brasileña, las exportaciones de bienes y servicios descendieron ligeramente hasta el 0,9%, mientras que las importaciones crecieron un 2,8%.
«Las exportaciones fueron bastante perjudicadas por la demanda internacional. Uno de los países más importantes para nuestras exportaciones es Argentina. China también, la cual fue el primer país durante el primer trimestre en cerrar sus fronteras. De este modo, nuestras exportaciones se vieron bastante afectadas», concluye Palis.
Fuente: https://www.notimerica.com/economia/noticia-brasil-pib-brasil-contrae-15-primer-trimestre-consecuencia-pandemia-20200529143636.html
Redacción: Tikitakas
En medio de la cuarentena nacional por el coronavirus, los docentes de Colombia convocaron a dos jornadas de protestas en las principales ciudades del país, para pedirle al Gobierno nacional el dialogo de varios puntos sobre el desarrollo de las clases, los derechos laborales y de salud.
«Se convoca a la realización de plantones para exigir: recursos para la salud, renta básica para la comida, alimentación y subsistencia de los colombianos. Respeto a la estabilidad, a los puestos de trabajo, derechos de los trabajadores, acuerdos convencionales. Pago pleno y cumplido de la prima semestral«, informó Fecode (Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación) en un comunicado.
La Federación convocó a los profesores del país a dos plantones, el primero se realizará el próximo jueves 4 de junio y el segundo el 11, una semana después. Ambos se llevarán a cabo en las principales ciudades del país, con menos de 50 personas, cumpliendo las normas de bioseguridad y distanciamiento social y los asistentes deberán inscribirse con anterioridad.
En Bogotá, las manifestaciones tendrán dos puntos de concentración. Uno será frente al Ministerio de Educación y el otro en la Fiduprevisora, entidad encargada del sistema de salud de los profesores de instituciones públicas y que según los docentes tiene problemas en la atención y en algunos casos los operadores niegan la prestación de los servicios.
Además de los puntos antes mencionados, Fecode le pide al presidente Iván Duque y a la Ministra de Educación, que más sectores se han involucrados en la organización del regreso de las clases presenciales. «Se debe flexibilizar el calendario escolar, (pero) no como lo ha decretado el Gobierno nacional con las entidades departamentales. Deben hablar con toda la comunidad educativa, no puede ser unilateral», afirmó Nelsón Alarcón, presidente de la Federación, en entrevista con Canal Capital.
También, los maestros aseguran que no se han girado los recursos para la adecuación de los colegios de acuerdo a los protocolos de salud para el regreso de los estudiantes, que está programado para el mes de agosto con una método de alternancia con clases virtuales.
Finalmente, Fecode se movilizará también porque considera que durante la cuarentena el Gobierno ha decretado medidas que vulneran los derechos laborales de los profesores. «Arrecian las orientaciones del Ministerio, desconociendo la autonomía escolar, la libertad de cátedra, las decisiones de los gobiernos escolares, impone orientaciones y normas que tensionan y desarmonizan los ambientes escolares», informó la entidad.
Fuente: https://colombia.as.com/colombia/2020/06/03/tikitakas/1591203081_048226.html
Redacción: Aire de Santa Fe
Este jueves los gremios docentes de Amsafe, Uda y Amet mantuvieron una reunión técnica en la sede del Ministerio de Trabajo con integrantes del gobierno provincial para abordar temas vinculados con las formas de trabajo en el contexto de la pandemia además plantearon la necesidad de habilitar la discusión paritaria salarial.
Tras la finalización del encuentro la secretaria general de la Asociación de Magisterio de Santa Fe, Sonia Alesso adelantó que la vuelta a clases será muy diferente tal como se conocía antes de la cuarentena de coronavirus.
«Hemos planteado la necesidad de que haya una paritaria salarial en función de la situación que viven los docentes. No hemos tenido aumento en lo que va del año, para nosotros es un tema fundamental», recalcó Alesso. Otros de los aspectos que abordaron en el encuentro están vinculados con los docentes reemplazantes, las condiciones de trabajo, y la sobrecarga laboral que tienen hoy los docentes en el contexto de la pandemia.
«Hemos planteado la necesidad de convocar a una comisión específica que redacte un protocolo de condiciones de trabajo de los docentes»,destacó Alesso.
En relación a la discusión salarial la secretaria general de Amsafe confirmó que el Ministerio de Educación dispondrá de una fecha tras el cobro del aguinaldo.
En relación a los encuentros que se desarrollaron este jueves el Secretario de Trabajo, Juan Manuel Pusieneri puso el acento en la necesidad de realizar a diagramar la vuelta a clases.
«La idea general por parte del Ministerio de Educación es planificar con los gremios el regreso a las escuelas, si bien es cierto que no hay una fecha precisa para regresar a las clases presenciales. Si es necesario como se está haciendo en otros países empezar a pensar como eso se va a poder hacer cuando este habilitado el funcionamiento», sostuvo el funcionario provincial.
En relación a la vuelta a clases desestimó brindar una fecha exacta, sin embargo aseguró que retomar las actividades escolares dependerá de las condiciones sanitarias.»Quizás más adelante podemos estar hablando, lo que está claro es que para eso tenemos que estar preparados», agregó el secretario de trabajo.
Junto a Amsafé se buscará una salida para aliviar la situación de los docentes reemplazantes que desde el inicio de la pandemia no pudieron ejercer la actividad. «El Ministerio de Educación está trabajando un conjunto de baterias, no se está pensando una IFE como es a nivel nacional, sino en poder otorgar tareas efectivas»,adelantó Pusineri. En tanto con los gremios privados se trabajará en la conformación de comités de higiene y seguridad.
«Nuestra prioridad es pagar sueldos y aguinaldos, es una erogación importante para la provincia son más de 20 mil millones de pesos que representan sueldo y aguinaldo en toda la provincia»,manifestó Pusineri.
Por la tarde fue el turno de Sadop, el gremio que nuclea a los docentes privados protagonizó una nueva reunión en el Ministerio de Educación. En esta oportunidad el gremio acordó con la provincia la creación de comités mixtos de higiene y seguridad en los establecimientos escolares. Una herramienta que ya se implementa en Rosario y ahora se replicará en las distintas instituciones privadas de la provincia.
«Celebramos este ámbito de diálogo de los ministerios,las entidades propietarias y sindicatos— señaló Pedro Bayugar,secretario general de Sadop— La realidad educativa va a cambiar y es bueno que estemos de acuerdo y dialoguemos«.
Consultado en torno a la vuelta clases el representante respaldó las posturas que su par de Amsafe y el secretario de Trabajo adelantaban. Por otro lado,ratificó que la discusión de las paritarias se retomará después del cobro del medio aguinaldo.
Fuente: https://www.airedesantafe.com.ar/santa-fe/sin-discusion-salarial-gremios-docentes-y-autoridades-provinciales-definen-como-sera-la-vuelta-clases-n157938
América del Sur/Brasil/Prensa IE
La Confederação Nacional dos Trabalhadores em Educação (CNTE) de Brasil ha publicado un manifiesto que contiene medidas para proteger la salud pública y las vidas de los trabajadores.
Los dirigentes de la CNTE han criticado duramente la respuesta del presidente Jair Bolsonaro a la propagación de la epidemia de la COVID-19 en el país. Su manifiesto incluye exigencias a las autoridades públicas para garantizar la salud y la seguridad del personal del sector de la educación y de los estudiantes.
“La gravedad del momento actual exige la solidaridad de todo el mundo”, subrayó el sindicato.
Hablando en nombre de “las multitudes olvidadas, abandonadas e invisibles”, el sindicato de docentes explicó que “a través de este manifiesto, los educadores de Brasil defienden públicamente la vida humana con los sentimientos altruistas más profundos”.
Se necesitan medidas colectivas y de apoyo
El sindicato considera que “no hay perspectiva de futuro sin medidas colectivas y de apoyo. Las reglas del mercado no pueden aliviar el sufrimiento de la mayor parte de la población nacional y mundial. Ahora más que nunca, los servicios públicos deben regirse por argumentos universales y responsables que beneficien a todo el mundo. ¡Saldremos de la crisis actual gracias a más políticas de Estado y con menos políticas orientadas hacia el mercado, pues estas perjudican a la población!”.
Los dirigentes de la CNTE condenaron la política neoliberal del Gobierno de Bolsonaro, consistente en socavar el papel del Estado y de sus funcionarios y que “demuestra ser un fracaso absoluto cada día”. Ante la crisis de salud pública actual, las “acciones contradictorias” del Gobierno brasileño permiten a este eludir su responsabilidad ante “la verdadera dimensión del problema”.
La epidemia se agravará
El sindicato argumenta que el presidente Jair Bolsonaro ha actuado sistemáticamente contra la política de confinamiento recomendada por las autoridades científicas y de salud pública en todo el mundo. Añadió que el presidente ha pedido a la población que salga a las calles y ha utilizado fondos públicos para promover una campaña llamada “Brasil no puede parar”.
La CNTE insistió en que la epidemia se estaba propagando en Brasil y que la situación se agravará en las próximas semanas, especialmente si las autoridades públicas de los diferentes niveles abandonan las políticas de distanciamiento social. La unión sindical señaló que se necesitan medidas públicas de ayuda y asistencia para proteger las vidas de las personas.
Nuevas políticas
El Gobierno debe cambiar urgentemente “su trayectoria de defensa a ultranza del ultraliberalismo económico, que promueve, por encima de todo y de todo el mundo, un Estado mínimo” y ha de adoptar medidas “que protejan a la población y a la clase trabajadora contra la pandemia vírica”, dijo el sindicato.
“La imposición a las grandes fortunas, a los beneficios y a los dividendos de las personas ricas y el aumento de los impuestos sobre los bienes inmuebles son medidas urgentes y muy eficaces para combatir la desigualdad y garantizar el bienestar de toda la población, en particular en épocas de crisis como la que estamos viviendo”.
Además, insistió en que se debe ejecutar de inmediato un proyecto aprobado por el Congreso Nacional en el que se prevé un pago de emergencia de 600 reales brasileños (hasta 1200 reales brasileños para madres solteras, es decir, entre 100 y 200 euros) a personas de ingresos bajos durante tres meses.
Manifiesto sindical
El sindicalismo brasileño de la educación propone que se adopten las medidas siguientes para la sociedad de Brasil, en particular para la comunidad educativa:
Más solidaridad y sanidad y educación públicas de calidad
“¡Es sumamente importante empezar a pensar en el futuro!”, instaron los dirigentes de la CNTE. “¡La sociedad exige más políticas públicas y de Estado! ¡Más solidaridad de los gobiernos de diferentes niveles y menos austeridad para la población! Más sanidad, educación, equipos sanitarios y seguridad públicos de calidad. Resumiendo: ¡respeto, especialmente para las personas más pobres y vulnerables!”.
Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16802/brasil-un-manifiesto-sindical-exige-que-bolsonaro-adopte-un-enfoque-diferente