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La Ruptura Paradigmática de “lo Educativo”

México / 27 de enero de 2019 / Autor: Juan Carlos Miranda Arroyo / Fuente: SDP Noticias

Leo el discurso de Esteban Moctezuma, secretario de Educación Pública, (6 de diciembre, 2018) durante la presentación de los resultados de la Consulta Nacional por una Educación de Calidad con Equidad, esta última realizada entre agosto y noviembre del año que termina, en distintas ciudades del país. Encuentro lugares comunes; palabras que se repiten. Un orden del discurso que no rompe filas. Una lista de frases que no marcan diferencias con el pasado inmediato. En síntesis, no encuentro una ruptura paradigmática en las ideas expresadas por el secretario Moctezuma, sobre “lo educativo”. Por ello, planteo algunas dudas de inicio (y no en plan de “novatada”): ¿Cuál será el contenido del discurso de las autoridades educativas federales (de la 4T) cuando se refieran al cambio verdadero en el ámbito de la educación pública? ¿En qué consistirá una eventual ruptura paradigmática de la cosa pública sobre la educación en México?

En la pieza oratoria de Moctezuma reaparecen términos (como “revaloración del magisterio nacional”), que fueron utilizadas en coyunturas anteriores (hay que recordar los términos del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica”, de 1992), y que nos evocan ciertos significados contrarios al espíritu que, al parecer, contiene el movimiento hacia la Cuarta Transformación, en el sentido de combatir la corrupción; en la idea de regenerar la vida pública de la nación. Tal como nos lo recuerda Carlos Ornelas: “A él (se refiere a Moctezuma) le atañó negociar con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de Elba Esther Gordillo el Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica (en 1992); también con los gobernadores de los estados, aunque, en realidad, con ellos no convino, el gobierno central se los impuso. Uno de los puntos de aquel acuerdo era la revaloración social del magisterio, que, en la práctica, devino en la Carrera Magisterial, un sistema de incentivos que pronto manejaron los fieles del SNTE y lo cubrieron bajo el manto opaco de la corrupción.” (“Esteban Moctezuma: El futuro inmediato” (I). Excélsior, 11 de julio, 2018)

Por otra parte, según el comunicado oficial de la SEP, “el secretario de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, dijo que los maestros están de acuerdo con la evaluación, pero diagnóstica, no punitiva, y consideró que al evaluar se debe considerar la diversidad regional.”  Nuevamente pregunto: ¿Entonces no habrá un cambio de raíz en la normatividad asociada con la problemática de la evaluación a las figuras educativas (docentes, directivos escolares y asesores técnicos)? ¿Solo habrá cambios superficiales; de forma, pero no de contenido?

Ornelas Navarro, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, advirtió desde julio pasado, en uno de los escenarios propuestos en su texto sobre políticas públicas educativas, sobre la eventual toma de decisión de Moctezuma al respecto de las evaluaciones al magisterio: “…Entonces, ¿dónde sí puede echar reversa?: suavizar la evaluación docente, reducir el concepto de mérito para el ingreso y la promoción y echar para atrás el nuevo modelo educativo. Las consultas anunciadas van por ese camino.”… En síntesis (-dice Ornelas-), preveo que permanecerán constantes los aparatos que implican poder, pero concederá en asuntos pedagógicos. Tal vez logre la reunificación del SNTE bajo un nuevo tipo de corporativismo…” (Esteban Moctezuma: El futuro inmediato (II). Excélsior, 15 de julio, 2018)

Como parte de una hipótesis propia, afirmo que Esteban Moctezuma y su equipo cercano de colaboradores no están dispuestos a dar un giro radical en materia de políticas públicas educativas. No hay intención por parte de los responsables de la SEP (2018-2024), para provocar una ruptura del paradigma educativo dominante centrado, entre otras cosas, en “alcanzar la calidad de la educación” (2). Para ello, pongo sobre la mesa algunos argumentos, valiéndome de una analogía relacionada con el estudio socio histórico de las revoluciones científicas. Parto específicamente de las ideas sugeridas por Thomas S. Kuhn, autor del célebre libro: “La Estructura de las Revoluciones Científicas”, en el que éste aborda la noción de “paradigmas”.

A decir del creador de la Epistemología Social de la Ciencia, (1) “La ciencia avanza, más bien, en zig-zag. Su evolución (semejante a la Biología) presenta momentos de discontinuidad, callejones sin salida, o verdaderas revoluciones, en las que a la luz de un nuevo descubrimiento o de una nueva teoría parece desplomarse el edificio de la ciencia hasta entonces vigente (ciencia normal), y reedificarse desde sus cimientos en un nuevo estilo (cambio de paradigma o matriz disciplinar, y paso a la “ciencia extraordinaria”).” Aunque, más adelante, el mismo Kuhn propone ciertos matices en el análisis del tejido social de la ciencia: “Una revolución es, para mí, un tipo especial de cambio que entraña un determinado tipo de reestructuración de los acuerdos de grupo. Pero no es necesario que sea un gran cambio, ni se requiere que parezca revolucionario a aquellos que están fuera de una particular comunidad… Es precisamente debido a que este tipo de cambio… aparece tan regularmente en esta pequeña escala, por lo que dicho cambio revolucionario, como opuesto al mero (cambio) acumulativo (de conocimientos y teorías) necesita ser entendido.” Por el momento, el sentido del discurso del titular de la SEP es “reformista”, es decir, de “acumulaciones”, de estabilidad, pero no revolucionario, en el sentido kuhniano del término. ¿Qué busca Moctezuma, si seguimos la analogía, “ciencia normal” o “ciencia extraordinaria”?

Regreso a la presentación de los resultados de la “Consulta Nacional por una Educación de Calidad con Equidad”, pues ahí Moctezuma Barragán expresó que “la política educativa será política de Estado, consensuada y respetuosa del derecho de los maestros para hacer realidad el derecho a la educación.”… “Explicó que con base a esto se diseña el Acuerdo Educativo Nacional que guiará la política del sector en este gobierno, y señaló la importancia de escuchar a representantes de la sociedad, para conocer sus propuestas, como lo planteó el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador… Ratificó que la semana próxima, el Ejecutivo Federal presentará la iniciativa para abrogar la Reforma Educativa, a fin de sentar las bases de una nueva escuela mexicana.” ¿En qué consistirá esa propuesta de “nueva escuela mexicana”? ¿Será “reformista” o se arriesgará a provocar una ruptura paradigmática sobre la cosa pública de “lo educativo”?

El comunicado de la SEP también informa sobre otros temas de la agenda de políticas educativas definidas por el actual gobierno, como: “…la importancia de considerar la diversidad cultural del país en planes y programas educativos, (el rescate) de la educación indígena y especial, además de que se elaborará un modelo para la educación multigrado, en beneficio de la población más pobre de México.” EMB “…externó que los representantes del magisterio propusieron la construcción de la escuela mexicana, y en este sentido plantearon la importancia de contar con más planteles de tiempo completo; establecer un esquema de entrega de recursos directamente a los planteles, e impulsar escuelas con infraestructura y conectividad a internet, y servicio de alimentación, para dignificar los planteles públicos de México.” ¿Lo cual significa que el Programa de Escuelas de Tiempo Completo (ETC) no solo no desaparecerá, sino que se fortalecerá?

“Planteó que se impulsa una mayor equidad, y que para beneficiar a los jóvenes que no estudian ni trabajan, se construirán 100 universidades, además de que se otorgarán 10 millones de becas, y se apoyará a 300 mil jóvenes que están en situación de pobreza.” Con respecto a este punto, considero que es necesario realizar varios estudios a profundidad para decidir acerca de la creación de nuevas universidades públicas (estudios de necesidades, impacto y factibilidad), pues la propia capacidad instalada actual de instituciones de educación superior (IES), se encuentra en una situación financiera adversa. ¿Vamos a descuidar a nuestras instituciones de educación superior públicas existentes para atender, a cualquier costo, la falta de cobertura en este nivel educativo? En este sentido, aplica bien la frase-pregunta popular: “¿Vamos a descobijar la cabeza  para cubrir los pies?”

Cierro este comentario como lo afirma Ornelas Navarro, en lo cual coincido (de hecho ésta es una idea que sostiene la Sociología crítica de la Educación): “El sistema escolar tiene una estructura robusta, fincada en décadas de funcionamiento, con reglas de actuación que no siempre están en la norma, pero sí en los juegos del poder, tradiciones culturales y rutinas burocráticas. En pocas palabras, es resistente al cambio.” (Esteban Moctezuma: El futuro inmediato (II). Excélsior, 15 de julio, 2018)

Quizá contra ello habrá de luchar el nuevo régimen y la sociedad en su conjunto. Seguramente sobre eso tendremos que pensar los mexicanos para provocar una verdadera ruptura paradigmática en la cosa pública de “lo educativo”.

 

Fuente consultada:

(1) Mardones, J.M. y N. Ursúa. (1982) Filosofía de las Ciencias Humanas y Sociales. Fontamara. Barcelona (pp. 123-129).

(2) Sugiero retomar el debate público sobre qué entiende el Estado mexicano por “calidad educativa”.

 

Fuente del Artículo:

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2018/12/07/la-ruptura-paradigmatica-de-lo-educativo

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11 películas que reflejan la importancia de la labor docente

Colombia / 27 de enero de 2019 / Autor: Camila Londoño / Fuente: Elige Educar

Historias inspiradoras que destacan la trascendencia del rol que tienen los profesores en la vida de sus estudiantes.

El cine ha contado innumerables historias. Muchas de éstas son de profesores extraordinarios, de profesores comprometidos, de profesores que pese a enfrentar grandes desafíos, siguen adelante e idean la manera de cambiar la vida de sus estudiantes. Algunos de estos personajes nacen de la ficción… Otros, en cambio, están inspirados en la experiencia de un profesor de carne y hueso. Pero, ¿qué une a todos estos protagonistas? Su compromiso con la educación, con la sala de clase y con la vida niños y jóvenes que realmente los necesitan. Ver estas películas es reencantarse con la profesión y entender, una vez más, la relevancia de esta trascendental labor.

1. Ni uno menos

Esta película ocurren en un contexto rural. La protagonista, Wei Minzhi, se tiene que hacer cargo de una humilde escuela mientras que el profesor que usualmente imparte las clases, tiene que ausentarse un mes. Wei Minzhi sólo recibirá su salario si logra que sus estudiantes no abandonen la escuela. Uno de ellos se marcha a la ciudad en busca de mejores oportunidades y ella hace todo para que regrese.

 

 

2. Al frente de la clase

Una película basada en la vida de Brad Cohen, un hombre que desde niño padece el Síndrome de Tourette. Cohen sueña con ser profesor y tiene que pasar duras pruebas antes de lograrlo. Después de que le cierran muchas puertas, se convierte en un extraordinario docente… uno de los mejores.

 

 

3. Cadena de favores

¿Qué harías para cambiar el mundo? Esta es la pregunta que el profesor de esta película le hace a sus estudiantes. Uno de ellos, Trevor, le explica que su proyecto consiste en hacer favores a diferentes personas de manera desinteresada. Esas personas también deberán hacer favores a otras para que la cadena de favores continúe y no se rompa.

 

 

4. El buen maestro

Cuenta la historia de François Foucault, un importante profesor de literatura que, por diversas razones, deja el colegio de élite en el que enseñaba para trabajar en un instituto a las afueras de París. Allí se encuentra con un grupo de alumnos que desprecian la educación que les ofrecen otros profesores.

 

 

5. Bendita Ignorancia

Esta película italiana aborda con humor algunos de los retos de la educación contemporánea. Ernesto y Filippo son dos docentes que exponen la enseñanza más tradicional frente a la integración de las nuevas tecnologías y las redes sociales para relacionarse con los alumnos. Tras una pelea que es grabada y que se convierte en un viral, ellos intercambian roles para saber quién tiene razón.

 

 

6. El profesor de violín

Esta película está inspirada en la vida de Laertes, un talentoso violinista que tras un golpe del destino debe comenzar a dar clases de música en una escuela pública de un barrio marginal. Su presencia cambiará su vida y la de sus estudiantes.

 

 

7. En la casa

Protagonizada por un profesor de literatura desencantado con su profesión y un estudiante de 16 años que muestra un don especial. El talento del joven es tan grande que inspira al docente a cambiar su actitud. Él le propone a su alumno escribir una novela donde diferenciar realidad y la ficción no será fácil.

 

 

8. El profe

El actor mexicano Mario Moreno, más conocido como ‘Cantinflas’, interpreta a Sócrates García, un profesor de escuela que vive en la gran ciudad hasta que los trasladan a un pueblo donde la educación no es prioritaria. Sócrates se gana el cariño de sus estudiantes y les enseña la importancia de disfrutar de una buena educación y de no dejarse pisotear por la gente poderosa.

 

9. El maestro

Alberto Manzi es un profesor que acaba de regresar de la II Guerra Mundial y empieza a buscar trabajo. La tarea no es fácil, pero finalmente encuentra uno en el reformatorio de la ciudad, dando clases a niños y jóvenes a los que nadie acepta. Con mucho esfuerzo y dedicación consigue que estos pequeños acaben confiando en él.

 

 

10. La profesora de Historia

Las clases de Anne Gueguen no son sencillas. Un día, esta profesora de historia desafía a su clase a participar en un concurso nacional sobre lo que hubiera significado haber sido adolescente en un campo de concentración nazi. Anne usa toda su energía y creatividad para captar la atención de sus alumnos y motivarlos. A medida que la fecha límite se acerca, los jóvenes comienzan a abrirse a los demás y a creer en sí mismos. El proyecto cambia sus vidas.

 

 

11. Adiós, Mr. Chips

Arthur Chiping es un profesor inglés que imparte clases en una prestigiosa escuela. En el transcurso de los años, Arthur conocerá a diferentes generaciones de jóvenes. La película gira entorno al drama y la emoción de la influencia que tiene este profesor en sus estudiantes.

 

 

Fuente del Artículo:

https://eligeeducar.cl/11-peliculas-reflejan-la-importancia-la-labor-docente

ove/mahv

 

 

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5 libros de Paulo Freire que no te puedes perder

Brasil – España / 27 de enero de 2019 / Autor: Miguel Ángel Ruiz Domínguez / Fuente: Yo Soy Tu Profe

Paulo Freire es todo un referente y, como ya se ha comentado en otras ocasiones, una debilidad. Por ese motivo, continuamos difundiendo su obra con esta recopilación de reseñas sobre 5 libros de Paulo Freire indispensables.

Con esta recopilación les invitamos a conocer al autor ya fallecido y a inspirarse en la esperanza y el legado que dejó y nos sigue transmitiendo.

Para cualquier docente o persona interesada en el mundo educativo, cualquiera de sus escritos es fundamental tanto en el plano teórico como en el práctico del proceso de enseñanza.

La educación como práctica de la libertad

Desde el primer capítulo de esta obra (La sociedad brasileña en transición), la visión del mundo y del ser humano de Freire se perfila entre el deseo y la fe en la especie. Así, expresa que “el hombre es un ser de relaciones y no sólo de contactos, no sólo está en el mundo sino con el mundo”

Pedagogía del oprimido

¿Por qué leer Pedagogía del Oprimido ? Los motivos son diversos y amplios de enumerar, sin embargo se puede destacar la reflexión interna que realizamos durante su lectura sobre nuestro posicionamiento en el mundo. Freire apela a la conciencia plena del individuo, del ser en el mundo, basada en la acción. Cambiar la realidad es posible bajo una actitud transformadora.

Cartas a quien pretende enseñar

Desde las primeras páginas de “Cartas a quien pretende enseñar” se percibe el compromiso ético-político del autor en su necesidad de escribir y transmitir como herramienta para cambiar la realidad social en la que vivimos. Encontraremos diez cartas escritas a los y las docentes donde se habla sin tapujos sobre las aspectos más delicados de la práctica educativa.

La Pedagogía de la Liberación en Paulo Freire

En él, más de treinta autores hacen un recorrido sobre el impacto tanto personal como intelectual de la obra de Freire. Es posible introducirse así, a través de los breves ensayos, en las distintas perspectivas y corrientes filosóficas  que se han visto nutridas por la sensibilidad política del autor.

Pedagogía de la indignación

Con un cierto carácter nostálgico, el libro se nutre de las últimas cartas escritas en 1997 por Freire y llevadas al papel gracias a su mujer, Ana María Araújo Freire, quien además completa la obra con “otros escritos” no publicados redactados en su mayoría en 1996. Estas publicaciones se acompañan con anotaciones bibliográficas del momento en el que se escribieron, las cuales, junto a la cercanía que expresa el propio autor, acercan enormemente a una lectura que se convierte silenciosamente en escucha.

Esperamos que les hayan gustado y que disfruten mucho de estas lecturas.

Fuente del Artículo:
https://yosoytuprofe.20minutos.es/2019/01/24/5-libros-de-paulo-freire-que-no-te-puedes-perder/
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La educación, la cultura y la palabra

México / 27 de enero de 2019 / Autor: Manuel Pérez Rocha / Fuente: La Jornada

Todo proyecto educativo que pretenda desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano, como señala la Constitución Política de nuestro país, debe partir, en primer lugar, de la consideración acuciosa de la naturaleza del ser humano, naturaleza que es resultado no sólo de la evolución biológica, sino también de la evolución cultural. Algunos de los resultados de estos procesos evolutivos son la aspiración de libertad, de realización personal en una vida con sentido, de convivencia pacífica y creativa con sus semejantes, de crecimiento intelectual, de expresión productiva, estética; todo proyecto educativo debe reconocer, también, el hecho fundamental de que los seres humanos somos extraordinariamente complejos, cambiantes, casi siempre escindidos internamente.

Muchas de las acciones en el campo educativo ignoran, irresponsablemente, esta complejidad y alto desarrollo de la naturaleza humana. Esta desatención no tendría importancia en un espacio en el cual, mediante la fuerza, se pretendiera que los seres humanos se comporten como máquinas, como medios para lograr otras cosas, como piezas sin valor intrínseco de las cuales se puede prescindir, como soldados disciplinados, como meros ciudadanos responsables. En el campo educativo tal descuido es inaceptable y ha conducido a una crisis no solamente de la operación, sino del sentido mismo de los sistemas educativos.

La discusión acerca de los fines y valores de la educación se ha relegado. Una de las más nefastas consecuencias del neoliberalismo ha sido la deshumanización de los sistemas educativos y la desatención insensata de los fines de la educación. El dictumde Thatcher y Reagan –no hay otro camino– se impuso no solamente en el ámbito de los negocios, de la economía; causando destrozos incalculables, también arrasó a la cultura y la educación. No pierdan el tiempo discutiendo los fines, los valores; la educación debe ser de calidad, pertinente, eficiente; palabrería hueca que anula el pensamiento (véase en el diccionario el significado inane de estas palabrejas con las que se saturan las reformas educativas), e impone un catálogo interminable de ocurrencias, medidas tecnocráticas, sistemas de control, reformas y contrarreformas. Ninguna consistencia añade la palabra ahora de moda equidad, pues aun aceptando que significara dar más al que más necesita, el camino por recorrer es largo: ¿necesita para qué?, ¿cómo definir las necesidades?, ¿cómo jerarquizarlas?

Debe quedar claro, toda acción educativa tiene que ver, aunque no se tenga conciencia de ello, con el desarrollo de las facultades del ser humano; esto es, con la cultura, el cultivo del pensamiento, el cultivo de los sentimientos, el cultivo de la sensibilidad estética, el cultivo de la responsabilidad ética y la construcción de relaciones sociales y comunitarias. Todos estos son retos que los proyectos educativos deben enfrentar considerando que no actúan en el vacío, sino más bien en un entorno material, intelectual, espiritual y político que constituye lo que hoy se denomina una ecología cultural. La ignorancia de esta compleja realidad se traduce en una serie de frenéticas y caóticas reformas educativas impulsadas por intereses políticos oportunistas, al extremo de que un secretario de Educación Pública puede declarar con desenfado no tengo tiempo para la cultura.

Vivimos procesos culturales generados por cambios tecnológicos, materiales, demográficos y otros, de gran calado, muchos de ellos directamente relacionados con las tareas educativas. Las tecnologías de la información, por ejemplo, tienen un impacto directo no solamente en la cantidad y variedad de información disponible, también han alterado diversos procesos de pensamiento, potenciando e inhibiendo algunas facultades mentales.

El predominio de la imagen sobre la palabra, de la palabra hablada sobre la palabra escrita, el bombardeo incesante de estímulos visuales y auditivos, constituyen un medioambiente cultural que determina las posibilidades y límites de la acción escolar. Hemos de felicitarnos por disponer de medios que nos permiten ver imágenes maravillosas. Sin duda una imagen dice más que mil palabras; claro, si se trata por ejemplo de un autorretrato de Rembrandt, pero hoy las palabras son remplazadas por emojis y signos elementales.

¿Hay mucha preocupación porque los niños y jóvenes no aprenden a leer y a entender lo que leen? Estúdiese esa ecología cultural en la cual viven los niños y jóvenes, sus familias y sus amigos. Las invenciones de las escrituras, y el desarrollo de la lectoescritura fueron resultado de amplios procesos sociales y culturales. Hoy, diversos procesos los amenazan. La propuesta sensata no es dar marcha atrás y combatir los avances y cambios que determinan las posibilidades de la educación, sino partir de ellos para revisar los fines de la educación, sus metas, sus valores… y después los medios, los programas, los instrumentos.

https://www.jornada.com.mx/2019/01/24/opinion/017a1pol
https://elanden.mx/item-Asi-quedaron-los-derechos-a-la-cultura–educacion-y-deporte2017713
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¿Por qué se gasta en ciencia si hay hambre en el mundo?

Por: Gonzálo López/BBC

Quizás alguna vez se haya preguntado para qué sirve la ciencia. Qué interés tiene conocer el bosón de Higgs, la vida de las galaxias o los hábitos reproductivos de las hormigas. Por qué la NASA ha invertido casi 1.000 millones de dólares en enviar el último robot a Marte o por qué se invierte en un acelerador de partículas con la cantidad de desastres que hay por arreglar en nuestro planeta. En definitiva, ¿para qué sirve estudiar cosas que no son útiles? ¿Por qué gastar millones en ciencia cuando hay hambre en el mundo?

Estas preguntas parten ya de un sesgo considerable, puesto que podríamos preguntarnos lo mismo sobre cualquier actividad. ¿Por qué se gasta dinero en fichar jugadores de fútbol si no es útil? ¿Por qué invertimos nuestro dinero en ir al cine los sábados por la tarde o en hacer autovías si hay hambre en el mundo? En mi opinión, este sesgo que menciono es un indicio de que para algunas personas la ciencia es algo aburrido, innecesario y alejado de la realidad cotidiana.

Puedo entender por qué. La ciencia es invisible e intangible. Se comunica en un lenguaje extraño y difícil de entender. Los científicos son gente que no suele salir en la televisión o en los medios. Estudian cosas difíciles de creer y que parecen haber surgido de la imaginación de alguna rata de laboratorio. ¿No será que los científicos hacen ciencia para mantener sus subvenciones y sus puestos de trabajo? ¿No serán charlatanes?

Aunque de todo hay en la viña del Señor, la respuesta es un rotundo y mayúsculo “NO” (sobre todo teniendo en cuenta la precariedad crónica que les aflige, muy especialmente en España) que debe resonar durante unos cuantos segundos. Explicaré por qué.

La ciencia es una revolución

En primer lugar, la ciencia está por todas partes. Si resulta invisible es porque no reparamos en que toda la tecnología que nos rodea ha sido creada por científicos e ingenieros. Los automóviles, los trenes, los teléfonos móviles, la electricidad, el plástico, la ropa y hasta la comida. Todo esto se ha mejorado a través de la investigación científica. Si usted está leyendo esto es gracias al trabajo de un número inimaginable de personas que estudiaron, trabajaron y pensaron hasta desarrollar pantallas digitales, chips y comunicaciones vía satélite.

Probablemente, si está leyendo esto, es también gracias al milagro en la mejora de la esperanza (y calidad) de vida que ocurrió durante el siglo XX. Por ejemplo, en Estados Unidos la esperanza de vida se incrementó en 29,2 años entre 1900 y 1999 y la mortalidad infantil cayó del 30,4% al 1,4. Pero más que por un milagro fue gracias a la ciencia. A finales del siglo XIX se descubrió el papel de los microorganismos en las enfermedades, se adoptaron mejoras en sanidad e higiene, se desarrollaron los antibióticos y se implementaron los programas de vacunación. Gracias a eso prácticamente se erradicaron enfermedades como la difteria, el tétanos, la poliomelitis, la viruela, las paperas o la rubeola.

La ciencia tiene consecuencias tan tangibles como el aumento de la producción agrícola

La investigación permitió el desarrollo de la revolución verde, que duplicó la producción de cereales en países en vías de desarrollo entre 1961 y 1985 ( si bien creó retos pendientes de resolver). Hizo más rápidos los aviones y más baratos los viajes por todo el mundo. Permitió que lleváramos un ordenador en el bolsillo y que hoy podamos pedir comida a domicilio, circular en coches eléctricos o comprar algo al otro lado del océano en unos pocos clicks. Si sufrimos una enfermedad, los médicos nos hacen análisis de sangre, radiografías o ecografías y usan técnicas de respiración asistida, suero y medicamentos. Todos ellos han sido investigados y puestos a punto por científicos (por cierto, en muchos casos recurriendo a la experimentación animal).

Se podría argumentar también que no todo lo que se investiga es útil. Por ejemplo, se trabaja en campos como las cosmología o la física de partículas, cuando ni los cuásares ni los quarks dan dan de comer a nadie. ¡Además se inventan muchas cosas que fracasan!

La ciencia no siempre es útil

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, antes que se pueda desarrollar una aplicación concreta, hay que investigar y saber cómo funcionan las cosas, cuáles son los conceptos básicos o los fundamentos. Esto implica sencillamente investigar movido por la curiosidad, y no saber en ningún momento adónde se podrá llegar, si es que se podrá llegar a alguna parte. Esto, que se llama ciencia básica y que se diferencia de la ciencia aplicada, ya dirigida a aplicaciones concretas, es la base del conocimiento científico.

Como prueba de su importancia comentaré dos cosas. Hoy podemos usar el GPS en el móvil para encontrar el camino a casa gracias a que a principios de siglo Albert Einstein formuló su teoría de la Relatividad. Él no pensó en nada parecido a un GPS (el primer satélite no se lanzó hasta el año 1957), pero gracias a sus cálculos, totalmente inútiles en aquel momento, hoy se sabe cómo funciona el espacio-tiempo y cómo un GPS ha de tenerlo en cuenta. Gracias a que Alexander Fleming tuvo curiosidad por un hecho aparentemente baladí, después se desarrollaron los antibióticos. Gracias a que en los setenta Elizabeth Blackburn investigó la longitud de los extremos de los cromosomas, luego se averiguó que unas estructuras, conocidas como telómeros, tienen un papel clave en las enfermedades, el envejecimiento y el cáncer. Sin curiosidad inicial, el láser no se usaría hoy para comunicaciones, operaciones o procesos industriales. Y como estos, hay miles de ejemplos.

Pongamos uno más bastante llamativo. Todavía hay quienes piensan que jamás estuvimos en la Luna (al igual que hay quienes creen que la Tierra es plana o que la homeopatía tiene propiedades mágicas), pero el famoso programa Apollo no solo permitió que un astronauta pusiera una bandera en la Luna. Además de movilizar la ciencia, la tecnología y la industria de una nación entera, generó numerosos “spin-offs” o aplicaciones. El programa Apollo fue clave para el desarrollo de la tomografía axial computerizada (TAC), los microchips, las herramientas inalámbricas, los termómetros, la conservación de la cómida por deshidratación, el aislamiento, el joystick, la televisión por satélite, las lentes anti-arañazos, los calzados más ergonómicos, los detectores de humo, los bañadores con menos rozamiento y los filtros de agua. Por no hablar de que aceleró la carrera espacial, nuestro conocimiento del Sistema Solar, la meteorología espacial y el lanzamiento de miles de satélites que hoy empleamos de forma cotidiana para comunicarnos, reconocer nuestro planeta o hacer transferencias bancarias.

La importancia de comprender

Pero no solo eso. La ciencia tiene una labor al menos tan importante como tratar de mejorar la salud y calidad de vida. Su principal cometido es comprender el Universo. De todo el Universo (incluso de usted). La ciencia estudia esas cosas que existen, por un motivo que desconocemos, y que se basan en leyes y regularidades. Esas cosas que están detrás de la vida, de las estrellas y del tiempo. Quiere entender no solo las galaxias, sino también las partículas subatómicas, las reacciones nucleares, las transformaciones químicas, el funcionamiento del organismo, el comportamiento de los gatos, la naturaleza de la luz del Sol que nos baña, cuántos asteroides caen en la Tierra, cómo diantres funciona el clima, qué transformaciones está sufriendo nuestro planeta y cómo cambiará, por qué los guepardos tienen manchas en su pelaje, hasta qué punto nuestro comportamiento depende de la biología, de dónde venimos, dónde vivimos, adónde vamos.

La ciencia se mueve por y para la necesidad de de comprender el Universo. En la imagen, los “pilares de la creación”, nubes de gas interestelar captadas a 7.000 años luz de la Tierra por el Hubble

Algo nos debe importar, porque llevamos toda nuestra existencia siendo curiosos y haciéndonos las mismas preguntas. De hecho, gracias a la ciencia hoy hablamos de cosas extrañas que jamás hemos visto por aquí, como agujeros negros, galaxias, exoplanetas, neandertales, “big-bangs”, átomos y células. ¿No forman parte ya de nuestra forma de entender quiénes somos?

La dificultad de hacer ciencia

Además, a diferencia de todos los otros sistemas de conocimiento, la ciencia depende su capacidad de poner a prueba nuestra ideas (hipótesis) con evidencias recogidas en el mundo natural. Se alimenta de los hechos para tratar de comprender la realidad. Pero con su trabajo solo saca conclusiones provisionales (cosa que le produce mucho agobio a los que creen que los investigadores son adivinos). Estas conclusiones están siempre sujetas a revisión permanente por millones de científicos de todo el mundo. Por tanto, está en las antípodas del pensamiento mágico, de las soluciones simples para los problemas complejos y de los “crecepelos” milagrosos. ¿No resulta todo esto especialmente importante en el momento en que vivimos ahora?

Sin embargo, todo esto no conlleva que no se vea afectada por las debilidades humanas típicas, como la corrupción o la ambición, o que no dependa de intereses políticos y económicos. Pero yo al menos no conozco otro sistema tan depurado y fiable como este, que sea revisado por personas de todo el globo y en el que los hechos tengan tanto peso.

Adentrarse en lo desconocido es difícil, porque nadie puede guiar nuestros pasos. Investigar el secreto escondido en la materia o la historia escrita en las estrellas requiere desarrollar nuevas tecnologías y estudiar durante muchos años (para aprovechar todo lo que otros ya descubrieron e ignoraron). El proceso es largo, tedioso y a veces extremadamente caro. Con el tiempo, las materias son más complicadas y requieren esfuerzos más colectivos. El dinero es un factor limitante, pero las experiencias pasadas muestran que la inversión puede redundar en un desarrollo social, académico e intelectual. Por lo visto hasta ahora, es muy frecuente que la ciencia acabe generando un retorno para la industria y la sociedad.

Es más, se puede decir que la ciencia es el motor de la prosperidad. En Estados Unidos, se calcula que la tercera parte del crecimiento económico se logró gracias a la ciencia básica hecha desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Y, aparte de eso: ¿Cuántos ingenieros, arquitectos, científicos y estudiantes se formaron gracias a ella? ¿Cómo cambió la forma de pensar de todo el país? ¿Cómo evolucionó el conocimiento, la política y la filosofía?

Por tanto, difundir la idea de que se gasta en ciencia mientras hay hambre en el mundo es crear una falsa dicotomía para ocultar el hecho de que se ignora la importancia y la utilidad de la ciencia. La ciencia es progreso, calidad de vida (al menos según nuestros estándares occidentales), la cura de enfermedades y la comprensión de dónde venimos y dónde estamos. La ciencia es la única que podría avisarnos antes de una potente erupción volcánica, del impacto de un asteroide, de un cambio climático capaz de derrumbar nuestro sistema económico, de  una extinción masiva o del riesgo de llenar nuestros ríos y océanos de botellas de plástico.

Por eso, creo firmemente que la ciencia y la búsqueda de conocimiento que promueve es la única salida para el futuro tan peligroso que tenemos por delante. Sin ella, dudo que fuera posible emprender un esfuerzo global e informado para combatir el hambre, la polución, la destrucción del medio natural, el crecimiento demográfico descontrolado o el calentamiento global. Por favor, apoyen la ciencia.

Fuente: http://abcblogs.abc.es/bacterias-batallas/2018/12/31/ciencia-hambre-mundo/

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‘Tomorrow belongs to me’ (Sobre fascismo y escuela)

Jaume Martínez Bonafé

Desconozco el momento en que las estúpidas anécdotas dejan de serlo y un día te despiertas y en la plaza están cantando que el mañana que pertenece a unos pasa por la aniquilación de los otros.

Un grupo de adolescentes, en la clase de dibujo, montan un collage en el que alrededor de la foto de Hitler aparecen frases y fotografías exaltadoras del nazismo y del franquismo. Unas mesas más allá otro grupo de chicas al observar el contenido del trabajo les increpan y muestran su desacuerdo. Se produce una discusión con cruces de calificativos y alguna que otra amenaza. La profesora de la asignatura se da cuenta del barullo y les invita a calmarse y no montar tanto jaleo. Cada cual acude a su tarea y la clase continúa con aparente normalidad, hasta la salida del instituto, donde continúa el enfrentamiento.

Todos los años mostraba en mi clase de Educación Social lo que anunciaba como “una de las secuencias de terror más escalofriantes que he podido ver en el cine” y a continuación proyectaba en la pantalla del aula un fragmento de la película Cabaret que seguramente muchos de ustedes recordarán. Es una hermosa y soleada mañana y la plaza del pueblo está repleta de ciudadanos tomando amigablemente cerveza y charlando sentados en las mesas del casino o en los bancos del parque, donde juegan los niños y las niñas. De pronto se escucha una dulce y encantadora voz que inicia una hermosa canción a cappellaTomorrow belongs to me Live. Se muestra en primer plano el rostro de satisfacción del bello joven rubio que la canta. La cámara recorre su cuerpo y muestra su uniforme de las juventudes nazis y el zoom le muestra finalmente entero, en posición de firmes, con la cruz gamada en su brazo izquierdo. La canción continúa y una chica se le suma y a continuación otros jóvenes y después diferentes personas de la plaza. Finalmente, todo el mundo está en pie cantando la canción con el brazo en alto, ante la mirada tristemente lúcida de un hombre de edad avanzada que adivina la que se le viene encima. La secuencia se cierra con la sonrisa, distante e incrédula, de un par de jóvenes burgueses y la pregunta de uno hacia el otro: “¿Todavía creéis que les parareis los pies?”.

No sé qué pensaría la profesora de Dibujo ante la situación que se produjo en aquella clase de un centro público de secundaria. Puede que pensara que ya vendría el profe de Educación para la Ciudadanía (¡ah! no, que el PP quitó esta materia!). Puede que pensara que eran cosas de niños y niñas, al fin y al cabo, lo eran. Puede que, estratégicamente, al mirar hacia otro lado estuviera protegiendo la pintura de su coche. Da igual, la cuestión es, más allá de este caso concreto, cuál es el proyecto educativo de una escuela pública, cómo se trabajan las disputas ideológicas y cómo se neutralizan las de la intolerancia y el terror. A mí me parece que bajo las palabras tolerancia, pluralismo o neutralidad se esconde a menudo un peligroso discurso desmovilizador de las conciencias críticas. Todo se resuelve en el plano de las opciones individuales y ahí tanto monta, monta tanto. La educación es un proyecto público y por tanto comunitario. La comunidad se dota de recursos para la construcción de una ciudadanía activa, crítica y responsable. Y ese es el mandato al funcionario, al servidor de la comunidad: la educación del ciudadano. Una educación que le provea de herramientas para pensar por sí mismo el mundo que está viviendo y le dote de procedimientos para la intervención responsable en ese mundo.

Es cierto que la actual estructura curricular en nada favorece este proyecto. Y en ocasiones, claramente lo impide. La fragmentación disciplinar y el academicismo son herencias pedagógicas demasiado antiguas para responder a las demandas actuales de la escuela. Creer que uno entra en el aula a “enseñar Biología y nada más” es un argumento social y pedagógico insostenible. Y creer que las insuficiencias cívicas que escupe cada época las resolvemos en la escuela con nuevas materias y más fragmentación es miope o perverso. O no vemos suficiente o estamos poniendo parches a la vieja rueda de un motor que hace tiempo que dejó de funcionar.

Los educadores y las educadoras tenemos una gran responsabilidad, y para ejercitarla necesitamos formación y condiciones de realización. Los mañanas, todos los mañanas, están por hacer y a todos y todas nos pertenecen vivos. Pero esos mañanas se construyen en el cotidiano de cada aula y de cada centro. Yo sé muy bien que poner la foto de Hitler en un trabajo de collage para la asignatura de Dibujo es una estúpida anécdota infantil sin mayor relevancia. Pero desconozco el momento en que las estúpidas anécdotas dejan de serlo y un día te despiertas y en la plaza están cantando que el mañana que pertenece a unos pasa por la aniquilación de los otros.

Y no me resisto a acabar el texto sin contarlo. Otra profesora de instituto desfilaba hace escasas semanas por la población de Bétera en una manifestación festiva en la que se reivindicaba reconocimiento y apoyo político a las diferentes expresiones de la cultura popular en la comarca. Hasta donde estaba este grupo de personas acudió un grupúsculo de jóvenes y no tan jóvenes con banderas españolas y diferente simbología nazi con gritos e insultos y cánticos falangistas. Entre los jóvenes del grupúsculo la profesora pudo identificar a un exalumno suyo, que bajando la cabeza continuaba el insulto. Con lágrimas en los ojos me lo contaba mientras yo recordaba aquella otra escalofriante secuencia de La lengua de las Mariposas.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/01/24/tomorrow-belongs-to-me-sobre-fascismo-y-escuela/

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«El idioma del imperio

Por: Ilka Oliva Corado

Siempre he querido aprender francés para leer La náusea y Las palabras, de Sartre en su idioma, porque en las traducciones, por muy buenas que sean en algún momento se pierde la esencia, la pureza del texto que solo se mantiene al leerlo en el idioma en el que fue escrito originalmente. Pero más que todo para escuchar en su idioma las canciones de la gran Édith Piaf, porque no es lo mismo escuchar una canción y no entender lo que dice, aunque claro está, el idioma del corazón es universal y Édith es alma pura.

También he querido aprender portugués para leer en su idioma a la gran Clarice Lispector y a Carolina Maria de Jesus, porque no es lo mismo leerlas en traducciones.

No es lo mismo leer a Whitman en inglés que en español. Y perderse el encanto de la gran Nina Simone por no entender el idioma en el que canta. Qué decir de los pronunciamientos de Martin Luther King o de Rosa Parks.

Con esto quiero decir que no debemos pelearnos con los idiomas, porque los idiomas no tienen nada que ver con las oligarquías ni con las fronteras que nos impusieron. No tienen nada que ver con las dictaduras ni los genocidios. Al contrario, los idiomas nos acercan como pueblos, alguien tuvo que aprender inglés para traducir los textos al castellano de Martin Luther King, gracias a eso son leídos en ese idioma. Alguien tuvo que aprender francés para traducir al inglés los textos de Sartre, o al revés, aprender inglés para traducirlos del francés. Como quiera que sea, alguien tuvo que aprender otro idioma para poder hacer llegar a los pueblos las letras, la poesía, la música, en una forma de intercomunicación muy válida y necesaria.

Pongo el ejemplo de la literatura y la música pero me refiero a todo lo que nos rodea como humanidad. Me gustaría caminar por las calles de Mongolia y poder saludar a un vendedor de verduras en su idioma. Saber cómo preguntar por agua o por una dirección en japonés. Y más aún entenderlo a la perfección para poder leer en su propio idioma a Hayashi Fumiko y no en español, porque en la traducción se perdió algún caserío, una noche aciaga o una lágrima de la autora de Diario de una vagabunda.

Aprender por lo menos uno de los idiomas de los Pueblos Originarios de Latinoamérica o de cualquier lugar del mundo. Aprenderlo bien, no palabras sueltas. Cuando decimos «el idioma del imperio» refiriéndonos a Estados Unidos y culpamos a su pueblo y al idioma inglés por las dictaduras e injerencias, estamos acusando erróneamente basándonos en estereotipos, ignorancia y una equivocada identidad.

Porque ya hablamos el idioma del imperio, por decirlo así y explicarlo de la forma más sencilla posible; el castellano nos fue impuesto, salvo que nos comuniquemos cien por ciento en idioma de los Pueblos Originarios, pero no es así, nos comunicamos en castellano, al que nos referimos como nuestro idioma materno. Ahí una incongruencia muy grande y desconocimiento de la historia y la necedad de mantener y crear fronteras donde no las hay, al señalar tajantes no aprender inglés porque es el idioma del imperio.

Si aprendemos otro idioma, cualquiera que sea, abrimos la mente a otras culturas distintas a las nuestras pero no por distintas son ajenas, porque el ser humano tiene un hilar medular que lo unifica, por muy distinto que sea, eso es la diversidad. Crecemos con estereotipos, sí, ignorantes, sí. Crecemos con dogmas, todo impuesto por el sistema que busca dividirnos a la conveniencia de quienes tienen el poder que les hemos dado para dominarnos. Y hay formas de dominación masiva muy sutiles con efectos tan poderosos que son imperceptibles porque los aceptamos como norma social o patrón de crianza y los reflejamos en nuestros estereotipos. Por ejemplo: las fronteras y negarnos a aprender otros idiomas por cuestiones de dogmas.

Abrir la mente es abrir el corazón. No hay ningún beneficio en lo individual ni colectivo en pelearse con los idiomas y culparlos de lo que hacen quienes odian y exterminan desde una posición de poder que milenariamente les hemos dado. Ésa también es nuestra responsabilidad, porque lo que hacemos o no hacemos es político. Porque contra la cultura, contra la hermandad, contra el conocimiento, contra la socialización de los pueblos no ha podido ninguna guerra, ningún odio. Ahí radica nuestra fuerza y lo desconocemos o pretendemos desconocerlo.

El «idioma del imperio» no existe, existen los idiomas nada más y son las puertas que nos permiten conocer otros mundos y hermanarnos como humanidad. Hay acciones políticas también muy sutiles, que son formas de resistencia inexorables, el conocimiento es una de ellas. Pero disfrutar también lo es y el espíritu se llena de dicha cuando calmamos su sed; conocer otras culturas nos ayuda a entendernos, a entender nuestros pasos, los hilos que nos entretejen y así en lugar de crear fronteras aprendemos a ir acortando distancias porque al final de cuentas todos vamos hacia el mismo lugar aunque los caminos que transitemos sean distintos.

Fuente: https://www.aporrea.org/tiburon/a274598.html

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