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¿Pueden los libros de texto adoctrinar?

Por: Ana Torres Menárguez.

La enseñanza en Cataluña sigue en el ojo del huracán. El crecimiento del independentismo, que en la última década ha pasado de contar con el respaldo del 15% de la población al 40%, ha abierto el debate sobre las posibles razones y la escuela ha sido uno de los principales focos señalados. Primero, el catalán: las voces más críticas consideran que el sistema de inmersión lingüística en las aulas es un nido de independentistas. También se ha puesto en el punto de mira a los docentes y el uso de símbolos —los últimos, los lazos amarillos en apoyo a los líderes independentistas encarcelados— y finalmente, el supuesto adoctrinamiento nacionalista en los colegios con los libros de texto.

 

La última polémica es un informe encargado por el exministro de Educación Íñigo Méndez de Vigo a la Alta Inspección del Estado —funcionarios de grupo A designados a dedo por el Gobierno en cada una de las 17 comunidades autónomas— que concluye que algunos libros de Ciencias Sociales e Historia en Cataluña “contravienen” principios de la Constitución e “incitan al separatismo”.

¿Pueden los libros de texto adoctrinar? Los expertos y docentes consultados rechazan en bloque este extremo. “La escuela no puede explicar el crecimiento del independentismo. Buscar en el sistema educativo la respuesta a la crisis catalana es confundir el debate”, explica Lluís Orriols, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Oxford y profesor de la Carlos III de Madrid. La educación, expone Orriols, genera cambios paulatinos a medida que van entrando las diferentes generaciones, y eso conlleva aumentos progresivos en décadas. “Aquí vemos un aumento concentrado en el tiempo: entre 2006 y 2012 el ritmo de crecimiento del independentismo entre los jóvenes educados en el sistema educativo de Jordi Pujol y entre los mayores de 50 años, que fueron a la escuela durante el franquismo, ha sido prácticamente idéntico”, precisa.

«La escuela desempeña un papel importante en la configuración ideológica en un momento histórico muy concreto: en el paso de una sociedad analfabeta a una escolarizada», apunta José Saturnino Martínez, profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna. La primera generación escolarizada, explica el experto, se forma en unos valores que los padres desconocen, pero a partir de ahí, es la familia la que transmite una identidad a sus hijos. «El efecto de la escuela es muy limitado«, añade.

LAS QUEJAS AL SÍNDIC

Por su parte, el Síndic de Greuges (el defensor del pueblo catalán) ha recibido desde la consulta independentista una treintena de quejas por supuesto adoctrinamiento en la escuela —pintadas en el patio, exhibición de símbolos partidistas o debates a favor de la independencia en las aulas, entre otros—. El Ministerio de Educación recogió otras 138 reclamaciones. Todas esas denuncias fueron analizadas por el Síndic, que solo pudo constatar irregularidades en 10 de ellas, como un centro que mandó un comunicado animando a participar en una de las huelgas convocadas en apoyo a la independencia o un colegio que organizó en el patio una simulación de una votación como una actividad voluntaria. Ninguna de ellas hacía referencia a los libros de texto. El Síndic insiste en que no se pueden extrapolar los casos de mala praxis detectados al conjunto del sistema educativo y recuerda que se trata de una decena de irregularidades en un contexto de 1,3 millones de alumnos matriculados en 4.800 centros públicos y privados.

“Podemos decir categóricamente que tenemos una escuela con pluralismo y sin adoctrinamiento”, aseveró el pasado julio el Síndic, Rafael Ribó, en la presentación de un informe sobre el supuesto adoctrinamiento en las aulas. Ribó cargó además contra el sindicato AMES y lo acusó de “catalogar como adoctrinadores contenidos que aparecen reflejados en el ordenamiento jurídico”. El Síndic expuso que al tratarse de niños de 11 años, los contenidos se pueden simplificar para hacerlos comprensibles “sin que haya necesariamente una voluntad real de transmitir una visión deformada de la realidad”. “La misma historiografía admite diferentes interpretaciones sobre hechos históricos”, añadió.

Miguel Ángel Puig-Samper, investigador del CSIC, considera que España debería crear un comité para revisar los libros de texto desde diferentes perspectivas para analizar si existen sesgos. Él y su equipo han detectado en libros académicos de los siglos XVIII y XIX visiones sesgadas de la historia de España y cree que esa realidad podría trasladarse a los libros de texto. Andalucía es ejemplo de ello: ha aprobado una normativa para que se revisen todos los libros de texto desde infantil a bachillerato para asegurar que no haya sesgos de género.

La sombra de adoctrinamiento que arrastra la escuela catalana desde hace años se recrudeció el pasado otoño tras la consulta del 1 de octubre, una jornada donde los colegios desempeñaron un papel capital como centros de votación. A partir de ese momento, muchas familias catalanas denunciaron que la crispación de la calle y la división del procés se habían colado en las aulas. En el último año, el Servicio de Inspección catalán ha recibido un total de 4.254 quejas sobre el funcionamiento de los centros educativos, de las cuales 30 están relacionadas con un supuesto adoctrinamiento y, de estas, cuatro con los libros de texto, según ha confirmado el Departamento de Enseñanza de la Generalitat a EL PAÍS.

El Gremio de Editores de Cataluña, que representa a algunas de las editoriales que menciona la Alta Inspección en su informe, como Teide, Vicens Vives, Barcanova (del grupo Anaya) o La Galera, niega que los libros de texto incluyan contenidos que instrumentalicen sobre nacionalismo. “Hacemos esfuerzos para no herir sensibilidades. Se puede cometer algún error, histórico o de apreciación. Si sucede, algún padre o docente lo denuncia a la inspección, esta llama la atención a la editorial y la editorial subsana el problema. Esto ha pasado siempre”, cuenta Antonio Garrido, portavoz del gremio y director general de la editorial Edebé, que no aparece en el mencionado informe.

Garrido explica que los libros de texto los elaboran profesores expertos en la materia, pero admite que “no existe una fórmula infalible para analizar la veracidad de un libro de texto”. “El problema en las Ciencias Sociales es que dan más libertad a la interpretación. Por ejemplo, a la hora de explicar la Guerra Civil, el sesgo hacia un lado u otro difícilmente tendrá una explicación que sea incontestable”. El editor considera que la muestra analizada no es representativa, ya que en España hay 60.000 libros de texto (10.000 en Cataluña) y la Alta Inspección ha analizado 127 de toda España. “El libro de texto no es un dogma de fe. Es una herramienta más al servicio de la comunidad educativa. El docente es el que dirige, tutoriza y diseña los objetivos curriculares”, zanja.

Sobre el terreno, los docentes también coinciden con los editores. “El libro es una herramienta de apoyo, no una biblia”, señala Núria García, directora del instituto público Montserrat de Barcelona, situado en la zona alta de la capital catalana con 800 alumnos y 75 profesores. “Cada departamento elige si quiere o no libro de texto y qué editorial. Yo no me meto en los materiales que usan”, añade García. La libertad de cátedra, recogida en la Constitución, establece la libertad de los docentes «de enseñar y debatir» sin verse limitados por doctrinas. Cada profesor puede seguir el método de enseñanza que considera oportuno.

La autonomía del centro a la hora de escoger los materiales es sagrada. Los profesores de un mismo departamento consensúan qué libros, de qué editorial, o qué herramientas utilizarán durante el curso. Los profesores son los encargados de revisar el contenido de los libros y seleccionar el que consideren más adecuado a su proyecto educativo. Todos los libros de texto tienen que cumplir los criterios curriculares que marca el ministerio, así como los aprobados por las Administraciones autonómicas.

La comunidad docente rechaza que los libros de texto sirvan como un elemento adoctrinador o que eliminen la capacidad crítica del alumno. En cualquier caso, limitan la polémica a los libros de Historia. “Las Ciencias Sociales no son objetivas. Pero aquí hay unos programas y currículos que tienes que seguir. No puedes ir a clase y hacer lo que te dé la gana”, apunta Montserrat Bolós, profesora de Física y Química en secundaria y bachillerato en el Montserrat. Su compañero, Rafael Bocanegra, especialista en Geografía e Historia y también profesor del centro, admite que hay libros de historia “más tendenciosos que otros; unos que hablan más de España y otros más de Cataluña”, pero insiste en el papel de filtro del docente. “Nosotros estamos para detectar estas cosas. Lo que intentamos hacer siempre es decirles a los alumnos: hay esto y esto otro y vosotros decidís”, agrega.

Los profesores insisten en que la renovación pedagógica ha revolucionado las aulas y la imagen que se mantiene en el imaginario colectivo del profesor leyendo el libro en la clase ha desaparecido. “Si vas leyendo el libro en clase, ningún niño te prestará atención. Los niños de ahora son distintos a los de antes y, por supervivencia, el profesor tiene que autoinventarse. Con o sin libro”, sostiene García.

En Cataluña el 33% de los profesores ya no usa libro de texto en el aula, frente al 25% del resto de España, según datos del Gremio de Editores. La red de escuelas innovadoras Escola Nova 21, que aglutina a 480 colegios públicos y concertados de Cataluña unidos para darle la vuelta al aula tradicional, promueve el uso de nuevos materiales didácticos. Eduard Vallory, director del Centro para la Unesco de Cataluña y fundador de la plataforma, considera que la personalización del aprendizaje es clave, y que el libro como única fuente de conocimiento es un modelo educativo a superar. “No podemos transmitir conocimientos definitivos para siempre, sino la idea de la permanente construcción”, dice en relación al primer informe de la Unesco sobre educación del año 1972. “Ahí ya se hablaba del aprendizaje para toda la vida; en Cataluña esa visión ya está superada”.

“Nos podemos pasar la vida convirtiendo cada página de un libro en un campo de batalla, o podemos dejar que la editorial haga su trabajo”, agrega Ismael Palacín, director de la Fundación Jaume Bofill, una organización dedicada a la investigación sobre educación. El investigador insiste en que la polémica del adoctrinamiento es “artificial”, que “no responde a un problema real de la educación”. Y avisa: “El que pretenda que la escuela no sea neutra, lo que quiere es callarle la boca a la educación. Hay que dejar a la escuela educar en valores. Una escuela aséptica es propia de quien quiere que los alumnos no piensen”.

CELAÁ: «LOS LIBROS SON SOLO UNA PARTE MÁS DEL MATERIAL ESCOLAR»

«Los libros de texto no son más que una parte del material escolar que se utiliza en los centros educativos. En las aulas se utilizan las redes, revistas, periódicos y libros de texto». Con estas palabras respondió la ministra de Educación, Isabel Celaá, a las preguntas de los periodistas sobre el informe de adoctrinamiento en los libros de texto elaborado por la Alta Inspección. «El adoctrinamiento en las aulas requiere trabajar en muchos frentes y desde muchos ámbitos», recalcó la ministra, para quien «no hay una receta mágica».

La polémica del supuesto adoctrinamiento con los libros de texto en Cataluña se remonta a mayo de 2017, cuando una diputada de Ciudadanos llevó al Congreso un informe del sindicato de profesores catalán AMES —una agrupación minoritaria y sin representación sindical en la escuela catalana— en el que tras analizar 19 libros de texto de 5º y 6º de primaria (14 ediciones catalanas y cinco madrileñas), concluye que hay “contenidos ideológicos partidistas” en 12 de los libros editados en Cataluña. En ese mismo documento, AMES reclama que la Administración central supervise los libros de texto antes de su distribución, una práctica heredada del régimen franquista que se suprimió en el año 1998 para dar mayor autonomía a los centros educativos.

Ese documento nunca vio la luz. El equipo de la nueva ministra de Educación asegura que lo encontraron en un cajón de la sede de Alcalá 34 hace un mes. La ministra calificó el documento de falto de rigor y anunció que no lo publicará por “responsabilidad”. En total se analizaron 127 libros de primaria, secundaria y bachillerato utilizados en las diferentes comunidades autónomas en el que, según el ministerio, aparecen análisis contradictorios de un mismo libro, lo que imposibilita “llegar a conclusiones rigurosas”. Critica, además, que no se especifica la metodología seguida por los altos inspectores y que aparecen datos inexactos, erratas, errores conceptuales, lecturas parciales y valoraciones subjetivas, que “le quitan cualquier rigor científico”. Cataluña, además, no dispone de un registro de los libros que utiliza cada centro educativo, por lo que no se puede valorar el impacto y el nivel de difusión de los libros analizados.

La lluvia de críticas al informe de la Alta Inspección también llega por parte de los inspectores de carrera. “La palabra alta inspección confunde a la población: no es un cuerpo técnico especializado en educación, sino funcionarios de grupo A. No han pasado una oposición específica que asegure que conocen la evaluación educativa o los sistemas de supervisión de contenidos”, apunta Xavier Chavarria, inspector jefe de Barcelona, con 42 inspectores a su cargo.

Carmen Martínez, actual directora de la Alta Inspección en Aragón, recientemente nombrada por el Gobierno de Pedro Sánchez, cree que no se trata de tener o no el conocimiento para analizar un libro de texto, sino que es una cuestión de recursos. “Nuestra labor es puramente administrativa; somos unos cinco o seis por comunidad y nos encargamos de las homologaciones de títulos o convalidaciones. Realizar un informe de ese tipo requiere unos recursos de los que no disponemos”, detalla. Cree que para realizar un análisis riguroso, habría que analizar un número significativo de libros de texto. De los 60.000 libros de texto que, según estimaciones del Gremio de Editores de Cataluña circulan cada curso en España, la Alta Inspección solo analizó

Fuente del artículo: https://elpais.com/sociedad/2018/10/02/actualidad/1538474416_878765.html

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La interculturalidad un apoyo para mejorar la educación de calidad

Por: Gilberto Pérez Martínez.

Resumen:

Este artículo reflexiona una alternativa para la educación de calidad pasando por el análisis de cómo el neoliberalismo, un capitalismo sin restricciones, sin fronteras, se fue apoderando del sistema educativo para tener un control social de la sociedad. Una educación basada en competencias que lo único que ha hecho es parcializar el conocimiento e incentivar el egoísmo y el individualismo, tanto del alumno que aprende como del maestro que enseña. Una política promovida por los organismos internacionales que juegan a través de las reglas del mercado, para crear individuos productivos y consumidores. No obstante, se presenta una alternativa de formación desde la interculturalidad donde no solo se reconocen las diferencias entre individuos, sino que hasta se soportan. Es decir, se puede hacer educación de calidad independientemente de las costumbres e ideologías que existen en la sociedad para tener un mejor futuro.

Palabras clave: neoliberalismo, educación, competencia, mercado, interculturalidad.

Abstract:

This article reflects an alternative for quality education through the analysis of how neoliberalism, a capitalism without restrictions, without borders, was taking over the educational system to have a social control of society. An education based on competences that the only thing that has done is to bias the knowledge and encourage selfishness and individualism, both of the student who learns and of the teacher who teaches. A policy promoted by international organizations that play through the rules of the market, to create productive individuals and consumers. However, an alternative of intercultural education is presented where not only the differences between individuals are recognized, but they are even supported. That is, quality education can be done independently of the customs and ideologies that exist in society to have a better future.

Keywords: neoliberalism, education, competition, market, interculturality.

El mundo actual se encuentra parcializado, jerarquizado, atomizado, individualizado y especializado. Pocas poblaciones tienen el sentido del trabajo colectivo o cooperativo, sobresale el individualismo, el egoísmo, la discriminación e inclusive la violencia. A esto, se le agrega la movilización de masas, es decir, la migración de personas de un lugar completamente pobre a un lugar con mejores condiciones económicas que los discrimina y los aísla.

Lo anterior, es el resultado de políticas económicas globales basadas en el liberalismo o también conocido como el neoliberalismo donde la actividad económica mediante la empresa privada opera bajo el libre mercado (Friedman citado por Vázquez, 2015). Esto ha provocado que las empresas transnacionales, de cualquier giro, traspasen las fronteras de cualquier país y se haya sucitado el cierre de empresas pequeñas, en el caso del mercado y el destierro de pobladores, en el caso del área rural.

De la misma forma, el corporativo privado incursiona en las políticas públicas del Estado que lo reducen a ser solamenta administrador y aplicador de las reformas estructurales (económica, política, ambiental, educativa)  de cada país. Es decir, el Estado no está para servir a los grandes consorcios, no para reglamentarlos. Los corporativos, ponen las reglas en la vida interna de cada entidad.

La intención neoliberal dirigida por la iniciativa privada en palabras de Freidman (citado por Vázquez, 2015, pág. 98) era llevar “un mercado donde no lo hay” y para establecer este objetivo era necesario modificar la estructura social a través del ámbito educativo para poder convertir a la población como trabajadores pero tambien como consumidores con la finalidad de tener el control total de toda la población.

Como antecedente, Vázquez (2015) señala que en los países latinoamericanos el Estado desde las primeras décadas del siglo XX y en más de cien años esas transformaciones no trastocaron ni tuvieron la pretensión de asegurar un mínimo de educación en la sociedad para el fortalecimiento de los sistemas de educación pública. Sin embargo,  al fin del segundo milenio con un modelo que postula la superioridad del mercado y los intereses individuales en todos los ámbitos de la vida social era necesaria una regulación para hacer congruentes los sistemas educativos con el actual modelo hegemónico: el mercado.

De esta manera, se inicia con la disminución de la responsabilidad del Estado de ser el garante de la educación universal y gratuita y toma las recomendaciones de los organismos internacionales como el Banco Mundial (BM), Fondo Monetario Internacional (FM), la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros; que son las agrupaciones financiadas y que aplican las directrices de las empresas privadas transnacionales. Estas, les indican que el costo de la educación es muy alto y no refleja la calidad educativa que se requiere para los tiempos actuales.

Esto ha llevado a los países latinoamericanos a instalar reformas educativas, las cuales, tienen cuatro ejes: el primero, la descentralización administrativa (legislativas), nuevas formas de control y regulación por parte del Estado; el segundo, calidad, competitividad y ciudadanía para responder a los códigos de la modernidad e incrementar productividad y competitividad de las naciones; el tercero, evaluar los resultados comparados con estándares de calidad; y el cuarto, evaluación docente, la competencia y el mérito individual como valores fundamentales (Martínez citado por Vázquez, 2015, pág. 100).

El primer eje  ha sido expuesto anteriormente donde el Estado deja de ser el responsable total de la educación. La preocupación aumenta con el segundo eje al formar a los alumnos en competencias. Según Busso, Cristia, Hincapié, Messina, & Ripani (2017, pág. 25), una competencia “puede ser considerada una habilidad solo si permite que un individuo sea más productivo desde un punto de vista económico”. Es decir, aquel sujeto que no tenga habilidades que incrementen la vida económica de un país, no son rentables a los intereses del mercado. Por lo que, no se debe invertir en ello.

En el tercer eje, las mediciones son para documentar los niveles generales y las diferencias en los segmentos de la población y comparar con otras naciones. También sirven para determinar las habilidades según el contexto. Se miden con pruebas estandarizadas por su fácil aplicación y bajo costo. Si un sujeto en una prueba estandarizada la resuelve con escaso esfuerzo es una buena noticia (Busso, Cristia, Hincapié, Messina, & Ripani, 2017). Así, se inicia la segmentación y la discriminación de la población donde unos son más hábiles y otros son más débiles o ineficientes. Además, no hay punto de comparación entre naciones ricas y pobres.

En el cuarto eje, al suponer la centrali­dad del docente en el aprendizaje, podría estarse fincando gran parte del esfuerzo de cambio sobre un supuesto acerca del cual no hay evidencia suficiente (Bensusán & Tapia, 2013). Esto implica que el docente queda expuesto al despido si los resultados de los alumnos no son positivos. Ahora, de lo que si hay evidencia, es que la educación concierne a la familia, a la escuela, al docente y al contexto.

En este sentido, tanto, los estudiantes como los docentes deben tener determinadas competencias para ser más productivos, en esto se traduce la calidad educativa actual. No importa lo humano, lo solidario, lo colectivo, lo cooperativo, los valores, solo lo económico. Esto ha estimulado una formación reducida, de los alumnos y docentes, en el individualismo, la competencia, la indiferencia y el egoísmo. No importa, el otro solo la meta sin importar los medios.

Los alumnos y los docentes se enfocan en prepararse, como si fuera una competencia, para superar pruebas estandarizadas que dan imagen a los Estados a nivel regional e internacional. De los resultados de los alumnos depende el presupuesto que se destina a las instituciones. Y el resultado de los docentes, les “asegura” un mejor salario o un ascenso. No obstante, la formación integral del sujeto queda fuera del ámbito educativo, se menciona en el discurso pero en la  práctica no existe.

Así, las políticas actuales, dirigidas por el mercado, disminuyen la relación sujeto-sujeto, sujeto-sociedad; y no se diga la relación sujeto-naturaleza. Como ejemplo, las poblaciones rurales han disminuido al perder sus tierras y fuentes de empleo quedando en condiciones precarias, lo cual, ha incentivado a la emigración hacia las ciudades buscando mejores condiciones de vida. Solamente, que en la mayoría de los casos se asientan en colonias populares con ambientes poco favorables.

Esto llega hasta el ámbito educativo donde tendría que reconstruir sus planes y programas para tomar en cuenta la diversidad de sus poblaciones de alumnos. Ante esta situación, los docentes también tendrían que prepararse para reconocer la multiculturalidad que existe en el aula de clases. No obstante, se sigue preparando para formar en la homogeneidad, sin reconocer las diferencias en los alumnos, para aprobar pruebas disciplinarias con fines de productividad, lo que degrada la formación integral del sujeto.

Es por ello, que se propone la categoría de la interculturalidad como un proceso integral de formación del sujeto para mejorar la calidad educativa desde una utopía posible que crea y establece un conocimiento que le da forma a todo y nace de la necesidad de tener un poder de controlar, dominar siendo dominado. Ese dominar siendo dominado es parte de la interculturalidad, que siempre ha existido, aunque algunos no lo reconozcan o se diga que es una categoría nueva, la que permite, a pesar de la difícil travesía de las diferentes realidades entre culturas, siga emergiendo la búsqueda de construcción de conocimiento a través del reconocimiento del otro, del otro mundo posible.

La interculturalidad es por una parte la búsqueda de la relación con el otro, desde la identidad propia, para transformar el contexto de acuerdo con las necesidades de cada uno. Es una posición política que implica el diálogo y  la negociación con diferentes culturas (Zemelman & Quintar, 2007).

La interculturalidad es el ser-estar-siendo como sujeto pensante del yo mismo, desde el otro, para el otro y la otredad como un espacio de interacción e integración para la supervivencia del ser humano en el planeta tierra. Como dice Fuentes (2013) cuando se abraza al otro, no sólo se encuentra asimismo, sino que se incluye en la propia vida y en la conciencia, las imágenes marginales que el mundo moderno, optimista y progresivo ha condenado al olvido, antes de pagar el precio de su olvido, al abrazar al otro es ensanchar la posibilidad humana. Asimismo, el convivir con el otro, da la oportunidad de reencontrarse con la posibilidad de mantener la vida presente y futura de las siguientes generaciones.

La interculturalidad reconoce pensarse desde el interior del sujeto para la sana convivencia expresándolo con el actuar conforme el respeto a la diferencia del otro comprendiendo que no es reconociéndola sino soportándola como dice Zemelman y Quintar (2007), como se puede llegar a la construcción y al reconocimiento.

La interculturalidad es pensarse y repensarse en la historia buscando sus significados para la construcción de un nuevo sujeto histórico que está reflexionando el pasado pero es presente y busca construir un mejor futuro tratando de dar la vuelta a la historia ambigua y maléfica basada en el odio. Porque se odia al otro, al conquistador, al civilizador, al extranjero, al mestizo, al extraño por una historia del pasado que nos retuerce el presente que ya no es pasado y no debemos vivir de él. Dice Fuentes (2013), el propio odio es el propio amor que consume  y no deja avanzar. Y no se avanza porque no queramos sino porque no ha habido un desprendimiento del recuerdo de la dominación y ser dominado, no se ha dejado el sistema educativo que no es para liberar sino para civilizar (Zemelman & Quintar, 2007, pág. 38).

Una civilización maquillada de domesticación del otro, en educar para el pensamiento único, para el consumo, para el mercado. Según Shiva Vandana (2010, pág. 36) se está educando en el monocultivo de la mente  disfrazada de “liberación”  para ver al otro enemigo y no como un apoyo, es la eliminación del otro. A lo que se le suma el mismo alimento, vestido y calzado como uniformidad global desapareciendo la diversidad cultural y natural.

Es por ello, la necesidad de una educación para soñar realidades nuevas a futuro, es urgente que se permita retomar el deseo y la imaginación para construir conocimiento con conciencia histórica, crítica y reflexiva abrazando al otro y cuidando la otredad como posibilidad humana a través del diálogo intercultural en igualdad de condiciones de respeto, tolerancia y en la búsqueda del enriquecimiento mutuo (Zemelman & Quintar, 2007). Aquí cabrían las preguntas ¿sabemos dialogar?, ¿de qué forma se enseñan a dialogar en la familia, escuela y sociedad?, y si no es así ¿cómo se aprende a dialogar con, desde y para el otro?

El diálogo junto con el lenguaje es la lectura de las realidades para enfrentar los problemas como un encuentro de solución en el espacio tiempo que lleve a la conciencia de ir creciendo, sin ser excluyente, con y desde el otro. Es “la necesidad de existencia, más allá de la simple sobrevivencia, que compromete a todo el sujeto, tanto a su estómago como a su espíritu, a su mirada y oídos como a su voluntad de ser” (Zemelman, 2002, pág. 25). Es aceptar y afrontar la incertidumbre, lo desconocido, lo no determinado, lo  no acabado para ser-estar-siendo constructores del presente y del futuro, es construir conciencia.

La interculturalidad es respetar la experiencia gnoseológica de las diferentes culturas en sus saberes, usos y costumbres siendo necesario rescatar los conocimientos ancestrales, que según algunos no son científicos, pero transforman y dan vida a las realidades presentes.

Una de las primeras acciones para iniciar la formación intercultural es reconocer el odio interno y externo con egoísmo y muchos otros valores que no aportan al crecimiento del sujeto siendo el resultado de una formación basada en la subalternidad,  la obediencia y reduciendo a nada la creatividad. Es el cultivo de una autoimagen hecha para creer que no se tiene capacidad de intervenir, dominado por la lógica de la sobrevivencia y al mismo tiempo responsable de reproducir un sistema social injusto (Saavedra, 2009, pág. 214).

Lo anterior, es resultado de la historicidad mexicana y latinoamericana donde las mayorías obedecen y una minoría manda, y ese factor no es el negativo, porque es una forma de vivir. La particularidad está en el origen de la relación aspera de humillación y odio recíproco entre patrón-subalterno que ha traspasado hacia las culturas y de ahí a las sociedades. No obstante, existe la posibilidad de mejorar dicha relación, formando en contra de la reproducción e imitación sentidas como únicas formas de ser sujeto tratando de aminorar la reducción hacia el otro como objeto.

Así, la formación intercultural es necesaria porque da la oportunidad de formar con conciencia, algo que se dice muy simple pero es complejo, es un proceso largo pero esperanzador para la convivencia humana. No solamente, es la lectura ideológica del presente y futuro, es la necesidad de mundo como potenciación del sujeto en sus posibilidades de ocupar nuevos espacios en la reivindicación de sus necesidades (Zemelman, 2002, pág. 26). La formación intercultural es reconocerse con habilidades, diferencias y deficiencias compartidas con el otro como necesidad de construir para liberarse para dejar de ser necrófilo y ser biófilo sin matar a la vida y alimentarnos de ella, buscándola y sin huir de ella (Freire, 2008, pág. 167).

Para formarse interculturalmente es  necesario quitar barreras, poner voluntad, transformar el carácter y tener mente abierta. Esto conlleva a ser más humano, humilde solidario, colectivo, es decir, se llega a la calidad no solo educativa sino a la calidad humana de otro sujeto posible que puede trabajar por cumplir los objetivos globales de la UNESCO (2013, pág. 19), que son:

  1. La paz, contribuir a una paz duradera;
  2. el desarrollo sostenible, contribuir al desarrollo sostenible y a la erradicación de la pobreza.

Específicamente, en el objetivo número seis del proyecto 37 C/4 de la estrategia a plazo medio que dice: “respaldar el desarrollo social inclusivo y promover el diálogo intercultural y el acercamiento de las culturas” (UNESCO, 2013, pág. 20).

Así, la interculturalidad sin duda es una categoría que busca la educación de calidad a través del diálogo y la inclusividad para formar ciudadanos glocales que  trabajen continuamente por la paz y el desarrollo sostenible para no afectar el futuro de las generaciones venideras.

REFERENCIAS

Bensusán, G., & Tapia, A. (2013). El SNTE y la calidad educativa. Una agenda de investigación. Revista Mexicana de Sociología, 557-587.

Busso, M., Cristia, J., Hincapié, D., Messina, J., & Ripani, L. (2017). Aprender mejor. Políticas públicas para el desarrollo de habilidades. Washintong: Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Freire, P. (2008). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.

Fuentes, C. (2013). El espejo enterrado. Pamplona: Ed. leer-e.

Saavedra, M. S. (2009). Complejidad y Transdisciplinariedad: utopía posible de la formación docente. Morelia, Michoacán, México: Escuela Normal Superior de Michoacán.

Shiva, V. (2010). Las Nuevas Guerras de la Globalización. Madrid, España: Editorial Popular.

UNESCO. (2013). 37 C/4 2014-2021 Proyecto de estrategia a plazo medio. París: UNESCO.

Vázquez, G. (2015). La calidad de la educación. Reformas educativas y control social en América Latina. Estudios Latinoamericanos, 93-124.

Zemelman, H. (2002). Necesidad de Conciencia. Barcelona, España: Anthropos.

Zemelman, H., & Quintar, E. (2007). Conversaciones acerca de la interculturalidad y el conocimiento. México: IPECAL, IPN.

 

 

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Los monstruos perfectamente educados

Por: Yadira Suhey Díaz Espinosa.

Resumen

Las universidades son considerados espacios de aprendizaje y formación profesional, donde los estudiantes se van constituyendo dentro de las aulas y laboratorios como los futuros médicos, ingenieros industriales, abogados, psicólogos entre una infinidad de carreras, que buscan dar respuesta al entorno laboral que se encuentra en las comunidades, en el presente artículo se presenta un breve análisis sobre algunas cuestiones que imbrican a la Educación Superior y la Calidad Educativa referida a la docencia universitaria.

Reflexionando acerca de cómo la presencia de los docentes en las aulas no garantiza que la educación que se recibe sea aquella que se necesita, cómo influyen en este aspecto las condiciones de la universidad sobre el ingreso de postulantes a la docencia, su perfil y la trayectoria con la que llegan a éstas instituciones.

Retomaremos algunos modelos que se han venido utilizando para valorar la calidad en la docencia universitaria con el fin de poder comprender que lleva a ciertas instituciones a generar improntas en los espacios donde se encuentran, y que ha originado que algunas apenas sobrevivan.

Palabras clave: Educación Superior, Docencia Universitaria, Calidad Educativa.

Summary

Universities are considered spaces of learning and professional training, where students are formed within the classrooms and laboratories as future doctors, industrial engineers, lawyers, psychologists among a myriad of careers, seeking to respond to the working environment that is found In the communities, this article presents a brief analysis on some issues that overlap Higher Education and Educational Quality related to university teaching.

Reflecting on how the presence of teachers in the classroom does not guarantee that the education received is that which is needed, how the conditions of the university influence on the entrance of postulants to teaching, its profile and the trajectory in this aspect  with which they reach these institutions.

We will return to some models that have been used to assess the quality of university teaching in order to understand that it leads certain institutions to generate impressions in the spaces where they are located, and that has caused some to barely survive.

Keywords: Higher Education, University Teaching, Educational Quality.

 En docente universitario[1] es un tema que dentro del ámbito educativo ha cobrado relevancia, no solo para evaluar su desempeño sino como un eje que articula cambios dentro de los espacios de enseñanza, a lo largo de la historia el contexto al que se ha enfrentado la docencia universitaria, según el CINDA es la siguiente:

Figura 1. Contexto histórico de la Docencia Universitaria

Fuente: Elaboración propia con información de CINDA (1990).

Con esto, la figura del docente universitario comienza a tener una percepción distinta, que intenta incorporar al profesionista y al investigador, al contexto educativo al que se enfrenta con todas las limitaciones que presente para su labor como docente, en los últimos años con los cambios sociales esto se ha generado la incorporación de profesores que dentro de algunos parámetros de calidad dejan en una situación vulnerable a los estudiantes frente a la realidad laboral.

Tenemos por un lado a los profesionistas que han alcanzado ciertos grados y saberes sobre una disciplina en particular sin ninguna formación docente y por otro a especialistas en educación que buscan apoyar a las universidades, tratando de lograr ese equilibrio que les permita mejorar las prácticas educativas, acerca de esto González en CINDA (1990), explica:

Los seres humanos son, por naturaleza, gregarios. De ahí que tiendan a agruparse en comunidad y que hagan esfuerzos para conservarlas. A partir de ello surgen dos elementos que son fundamentales para la educación: el poder y la cultura.

El poder es la forma en que se organiza la comunidad. La cultura puede interpretarse como el conjunto de códigos que regulan y cohesionan a una organización social, es por tanto una expresión simbólica que se refleja principalmente a través del lenguaje y el tipo de interacción entre los miembros de la comunidad (29).

Cada profesor se integra con sus propias experiencias y cultura, de ahí que se sigan presentando situaciones y controversias sobre las distintas áreas de saber, que si las ciencias duras son el futuro y las ciencias blandas son solo una pérdida de tiempo, para quienes sueñan con mejorar al mundo.

Esa dicotomía ha llevado a las universidades a fragmentarse y dejar de lado la función para la que fueron creadas, formar profesionistas para el presente, vemos con asombro que se siguen formando profesionistas para un siglo que ya no existe: “La universidad es una institución social intermedia que, por sus características peculiares, es reproductora de la cultura prevaleciente en la sociedad en la cual se inserta. También es creadora de cultura interfiriendo y dinamizando la sociedad de la cual es parte” (González, 1990:30), mientras que Foster y Tierney (1987) en Escala (1988) “La cultura institucional se refiere a las interpretaciones que los participantes desarrollan acerca de la naturaleza de su organización […] La realidad profesional se define a través del proceso de intercambio social, en el cual las percepciones se afirman, se modifican o se cambian de acuerdo a su aparente congruencia con las percepciones de otros”(44).  Es entonces a partir de éstas ideas que consideramos que en las universidades se debe hablar de una cultura del aprendizaje, que permita que la docencia se transforme en ese eje en el proceso de formación, mediante el intercambio en su propia comunidad académica, donde pueda construirse en ese espacio organizado, intencionado y sistemático que lo lleve a promover aprendizajes más significativos en su alumnos.

El profesor de educación superior enfrenta un desarrollo profesional complejo: ser un experto de un campo de conocimiento, con pleno dominio de sus avances, ser un investigador capaz de generar y aplicar conocimiento a sus estudiantes y propiciar en ellos aprendizajes significativos, contar con conocimientos y habilidades sobre el currículo, la pedagogía, la epistemología, el uso y la aplicación de las nuevas tecnologías, entre otras muchas demandas que hay que atender y resolver  (Padilla, 2007:19).

No pudiéramos pedirle al profesionista tal preparación como docente al ingresar a una institución, si las normas y reglamentos sólo convocan por perfil de formación y experiencia sobre los temas que en el currículum se presentan, por ello el que tengan o no habilidades de enseñanza queda supeditada a distintos aspectos durante la elección del profesorado en muchas universidades, acerca de esto es donde podemos ver de una manera más clara a la calidad de la docencia, no como un concepto puro, más bien relativo a las acciones de los profesores e impacto en su entorno, para ello González (1990), nos presenta el siguiente esquema donde establece la relación que se construye en el espacio social que configura la escuela y como las fuerzas que impelen, retardan y estabilizan la práctica docente a manera de vector que tiene un inicio y fin en un tiempo determinado.

Tales fuerzas están relacionadas con los grupos y culturas que coexisten en las escuelas, las posturas de los profesores, la relevancia de sus acciones

Esquema 1. Calidad de la docencia Universitaria

Fuente. Tomado de González en CINDA (1990: 31)

La dirección es la orientación teleológica y la conceptualización del currículum expresada en todo el proceso educativo en cada institución, y puede ir en ambos sentidos de acuerdo a las posturas de cada universidad, la magnitud indica la dimensión del cambio que se realizó y el sentido  está referido al avance o retroceso hacia la orientación teleológica que se definió al inicio, todo dentro de un contexto y tiempo. En otras palabras los docentes pueden hacer propuestas académicas que responden al currículum, de acuerdo a las necesidades formativas de los estudiantes y es de estas prácticas que se espera que tengan un impacto significativo o no para la formación de los alumnos, y el éxito dependerá de sus habilidades docentes en cuanto a didáctica para el diseño de situaciones de aprendizaje.

Es complejo pensar en las funciones que hoy se le piden a los profesores universitarios, y nos damos cuenta de que humanamente no todos podrían tener o desempeñar todas con el mismo éxito, como profesionista, investigadores y profesores; es ésta última la que tal vez vayan desarrollando con la estrategia del ensayo y error, hasta que encuentren una forma de enseñar  de manera adecuada a los estudiantes.

La docencia superior según la UNESCO:

Pide al docente que mantenga un esfuerzo riguroso en el estudio y en la investigación para toda la vida, constituye ésta una profesión: es una forma de servicio público que requiere del personal con profundos conocimientos y de un saber especializado; exige además un sentido de responsabilidad personal e institucional en la tarea de proporcionar educación y bienestar a los estudiantes y a la comunidad en general, así como para alcanzar altos índices profesionales en las actividades de estudio y la investigación (1997:4).

El posibilitar que los docentes puedan comprender la forma en cómo acercarse y enseñar a sus alumnos, es una de las tareas de la universidad de hoy en día, percibir al alumno en todas sus dimensiones: social, cultural, emocional e intelectual; comprender su contexto para saber cómo ha venido aprendiendo y así potencializar sus capacidades.

Constatamos que actualmente ya no es suficiente que el profesor sea un simple dispensador de conocimientos. Se les pide que también sea un modelo, un iniciador democrático, un mediador entre el conocimiento y el alumno, un promotor de valores, un motor de cambio, un educador dispuesto incluso a suplir las carencias derivadas de la falta de educación familiar, un experto de las nuevas tecnologías, un gestor de recursos, un dinamizador de la comunidad, un catalizador de transformación social (Pérez, 2007:42).

La docencia tiene que irse consolidando mediante la sistematización de las experiencias de los propios profesores, de cómo éstos adecuan sus prácticas, políticas y programas de la propia institución, encontrar las rutas de colaboración no es fácil, ya que en educación superior nos encontramos con la resistencia ante la innovación y al cambio, se deben buscar los contenidos y objetivos que permitan la transición a nuevos retos dentro de cada institución.

El recuperar los espacios formativos en las universidades para los docentes es una opción necesaria, brindar experiencias para que sigan formándose en sus áreas disciplinares a la par con sus docentes; el construir experiencias en la misma institución en cuerpos académicos donde se pongan en claro las necesidades formativas, y trabajar sobre ello, fortalecer una ruta formativa permanente.

Para ello se plantea como necesario el poder evaluar la calidad de la docencia, y para ello se han planteado tres modelos: el Sistémico, Evaluación Globalizada de Stake y el Antropológico de Spradley, que se describen a continuación:

  1. Modelo Sistémico: se centra en tres componentes (entrada, transferencia y salida), mediante el primero se presenta el acceso, incorporación y permanencia de los jóvenes de la edad correspondiente en la educación universitaria, la transferencia se refiere tanto a los recursos como a los procesos pedagógicos y administrativos que pueden estar incidiendo en los cambios que operan en los estudiantes y el último que es la salida está dada por la relevancia que tienen los cambios ocurridos en los egresados en relación con el entorno social.
  2. Modelo de evaluación globalizada de Stake: comprende siete aspectos sustantivos: 1) Descripción institucional y de los componentes o personas involucradas, 2) La evaluación del esfuerzo concebida como la relación entre la energía puesta y los resultados obtenidos, 3) La evaluación de la efectividad entendida como la relación entre los resultados y los objetivos explícitos planteados inicialmente, 4) La evaluación de la eficiencia concebida como la optimización de los costos y plazos para obtener resultados similares, 5) La evaluación de los procesos que consiste en desentrañar las fuerzas impelentes, oponentes y retardantes y del conjunto de otros factores que interactúan afectando a los resultados obtenidos, 6) La evaluación de la relevancia, considerando la eficacia, es decir, el grado en que se produjo un cambio real en el sentido propuesto y el impacto que este tuvo en el contexto social; la pertinencia vale decir, la comprobación de los objetivos propuestos eran realmente los requeridos, desde una perspectiva externa; el análisis de objetivos implícitos o emergentes y, en general la importancia que la sociedad le atribuye al cambio, 7) Las sugerencias que resultan en función de los antecedentes de la evaluación considerada.
  3. Modelo Antropológico de Spradley: asocia el acto educativo a una escena cultural, en un determinado ambiente social, para ello usa nueve componentes para describir y analizar una escena cultural: 1) Actores involucrados, 2) Los espacios y lugares donde ocurren los fenómenos sociales, 3) Las actividades o acciones acaecidas, 4) Los eventos o procesos, 5) Los tiempos o plazos, 6) Los objetivos que aparecen, 7) Los sentimientos que se detectan, 8) Las metas que se establecen, 9) Los distintos papeles que juegan los actores en diferentes circunstancias.

Estos modelos de evaluación acerca de la calidad de la docencia permiten recuperar la esencia de las prácticas docentes y su impacto en las instituciones; el primero observa el hecho educativo como un sistema que a partir de los procesos desde el ingreso de los alumnos y sus aprendizajes va creando los engranajes que le permitan al egresar de la institución poderse desempeñar en cierta profesión, el segundo fragmenta el hecho educativo y lo evalúa de la misma manera en relación a los objetivos y sus logros, el último retoma las construcciones que hace el docente respecto de sus experiencias y cultura académica para generar los momentos de aprendizaje con los estudiantes, no se cierra solo al logro de los objetivos sino que incluye otros componentes que permiten la comprensión de las acciones del docente en el espacio educativo, donde la universidad tiene repercusión en esas interacciones, tal como se aprecia en los siguientes esquemas:

Esquema 2. Modelos de interacción de la Universidad y la Calidad Docente

Fuente: Bulman y Deal (1981) en Escala (1990).

Bajo un modelo de evaluación de la calidad docente en cuanto al logro de objetivos se tiene una perspectiva tradicional donde todo es lineal y no hay un intercambio entre lo que sucede en la universidad y la práctica educativa de sus profesores, en tanto que cuando se evalúa el proceso y se toman en cuenta otros factores como la cultura tenemos una perspectiva simbólica que permite interconexiones entre los docentes y la institución para mejorar la interacción entre ambos.

Si bien es cierto no podríamos aseverar que si se tienen evaluaciones favorables sobre las capacidades y habilidades de los docentes esto garantizaría el éxito de cualquier universidad, también se coincide que sin indicadores que guíen el trabajo de los profesores no se pueden orientar las mejoras a los aprendizajes, en este sentido, los docentes según Benavides (1988) deben entender la calidad de sus acciones en relación del “ser-en-otros”, estableciendo esas comparaciones como atributos, ya que ésta no es un objeto, no es un ser, representa un significado de acuerdo a posicionamientos políticos, sociales, económicos y culturales a los que la universidad busca responder.

Por tanto se hace indispensable que los docentes sepan establecer la diferencia entre  la calidad relacionada con los grados académicos y la otra más cercana con la visión más humana de la calidad educativa, aquella que ve a la educación como un derecho que se ha ganado mediante luchas históricas en muchos países, buscando la justicia y la equidad para los ciudadanos.

Construir nuevos significados del concepto de calidad, de modo que respondan a las necesidades de cooperación (más que de competencia), de solidaridad (más que de discriminación) y de disfrute de la diversidad (más que de subordinación), es una tarea compleja que convoca al consenso en la comunidad internacional acorde a los principios y valores que deben animar el nuevo enfoque (ceaal, s/f: 2) Recuperado de www.ceaal.org.

Encaminar las acciones docentes a la recuperación del sentido humano de la educación, comprender que las universidades son parte importante del desarrollo integral de las personas, plantear una calidad educativa que surja de las construcciones sociales desde las comunidades académicas, una docencia desde el Sur, revalorizando las experiencias de cada uno, alejarnos de la visión de la escuela como una fábrica de productos de “buena calidad” y la encargada de dar “títulos”; por un espacio de crecimiento y transformación real, que se vincule con la sociedad sus necesidades y problemáticas.

Este mundo del siglo XXI tiene profesionistas que poseen múltiples saberes pero carecen de humanidad, ahí vemos una calidad alejada de la integralidad; abogados que utilizan las leyes para sacar de la cárcel a narcotraficantes y ladrones, médicos que trafican con órganos y medicamentos, agrónomos que contaminan el suelo con pesticidas, contadores que manipulan las cifras para beneficiar a unos pocos, profesores que obvian las necesidades educativas y solo se dedican a emitir calificaciones aprobatorias que no representan los saberes construidos; estamos creando monstruos perfectamente educados, con títulos, nombramientos, pero poco humanos y sensibles al sufrimiento de otros; estamos en esa visión de que el fin justifica los medios, no importando lo que se deba hacer para lograr tener dinero, propiedades o status en nuestro entorno.

Esta nueva calidad educativa más humana debe partir de principios que pongan al centro del proceso al alumno, al docente, pero desde una perspectiva más allá de la notas y títulos, para ello nos referimos a lo propuesto por Muñoz (2006) en el documento de la ONU sobre el Derecho a la Educación, en ceaal (s/f):

  1. La educación como un derecho humano internacional/nacional, la calidad educativa debe atender a este derecho.
  2. La calidad como un concepto totalizante/complejo social e históricamente determinado, asumir una definición amplia y no reduccionista de calidad educativa.
  3. La educación comprende procesos individuales, familiares y comunitarios e institucionales que resultan determinantes para la construcción de aprendizajes e involucran el cumplimiento de las obligaciones estatales y el ejercicio de los derechos y libertades públicas, colectivas e individuales.
  4. La calidad está vinculada también con las condiciones alrededor del hecho educativo, como: las vías de acceso a las escuelas, los programas sociales para mitigar las crisis económicas y la pobreza.
  5. Las instituciones educativas no deberían interesarse exclusivamente por la consecución de buenos resultados de aprendizaje, sin considerar los otros fines de la educación como por ejemplo desarrollar la personalidad y las aptitudes del estudiante, inculcar el respeto a los derechos humanos y a la identidad de los alumnos, construir relaciones de paz, tolerancia, igualdad y amistad entre los pueblos.
  6. Dada su naturaleza compleja la calidad de la educación no puede ser medida únicamente con la aplicación de pruebas relacionadas con el aprovechamiento escolar y sus resultados.
  7. La calidad escolar no puede ser medida con base en solo un sujeto del proceso (estudiantes), debe tomarse también en referencia a la institución y los profesores.
  8. Se vive la calidad como un estado de bienestar no solamente del estudiante y el maestro, sino un bienestar común que requiere la apertura de espacios para la participación y la toma de decisiones.
  9. La noción de calidad no puede ser vinculada con educación privada en detrimento de la educación pública. Asimismo sus resultados tampoco deberían promover políticas de gratificación y promoción del trabajo docente en tanto esto genere una brecha entre los mismos trabajadores, favoreciendo la desigualdad (pág. 3-4).

Es una tarea compleja  más no imposible, que parte de las instituciones y los profesores para poder consolidarse y llevar a los estudiantes a esa educación del siglo XXI, que es tecnológicamente cambiante, pero donde no debemos perder de vista al humano que se está construyendo en nuestros espacios educativos, aquí retomo una idea del Dr. Rafael Herrera Álvarez:

Al conocimiento se llega buscando los complementos emotivos y cognitivos de los que holísticamente está formado el ser humano. Estos dos aspectos son necesarios para la comprensión del mundo, adaptándose para vivir en él, trascendiendo la naturaleza, en la de conocerla para vivir, no de ella, sino con y para ella (Herrera, 2013: 316).

La calidad educativa debe ser considerada un sujeto y convertirse ese predicado que nos lleve a transformar las acciones, a encontrarnos y poder juntos caminar hacia mejores condiciones de bienestar para todos, dejar de ser monstruos bien educados.

REFERENCIAS

Benavides, L. (1988), “Teoría y metodología de la educación de adultos”, CREFAL. México.

Escala, M. (1990), “Implicaciones de una conceptualización simbólica de la Calidad Educativa” en La docencia universitaria en América Latina y el Caribe, CINDA. Santiago, Chile.

González, L. (1990), “Calidad de la Docencia Universitaria en América Latina y el Caribe” en La docencia universitaria en América Latina y el Caribe, CINDA. Santiago, Chile.

Herrera, Álvarez, R. (2013), “Tendencias contemporáneas en educación”, UPN, Michoacán.

Padilla, Muñoz, R., (2007), La capacitación y actualización de profesores universitarios (un estudio de caso), Jalisco, México, Universidad de Guadalajara.

Pérez, Gómez, (2007), Profesorado y otros profesionales de la educación alternativas para un sistema escolar democrático, Madrid, España, Ediciones Octaedro.

UNESCO (1997) Acuerdo 29/12: Aprobación de una recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior. Anexo, pp. 2-3

WEBGRAFÍA

Un nuevo concepto de calidad educativa desde la perspectiva de los derechos humanos.

Recuperado de:

www.ceaal.org/v2/archivos/publicaciones/carta/calidad-educativa.pdf   17/08/2018

[1] Entenderemos como personal docente de la enseñanza superior, a todas aquellas personas que en instituciones o programas de enseñanza superior se dedican a enseñar y/o realizar estudios académicos o investigaciones, y/o a prestar servicios educativos a los estudiantes o a la comunidad en general mediante sistemas audiovisuales o informatizados, bibliotecas o servicios de asesoramiento (UNESCO, 1997:3).

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Desigualdades inaceptables

Por: Luis Armando González.

 

La situación actual del país se caracteriza por varias dinámicas no sólo políticas, sino también socio-culturales y medioambientales. En este último rubro, las intensas lluvias que azotan al país –principalmente, aunque no únicamente, en su zona costera— están poniendo en evidencia las críticas condiciones de vulnerabilidad en que viven miles de familias salvadoreñas.

Esas condiciones son un recordatorio hiriente de que en El Salvador existen graves desigualdades de carácter social y económico que no han sido resueltas, y que reclaman urgentemente su atenuación y, por qué no, su erradicación. Esto último exige reformas profundas en el modelo económico y en la forma cómo se distribuye y se concentra la riqueza, lo cual sus beneficiarios directos han logrado sacar del debate público (a partir de una estrategia mediática de largo aliento, que comenzó a operar desde finales de los años ochenta, pero de modo abierto y exitoso desde los años noventa).

Parte de su éxito ha consistido en hacer de los “vicios” del aparato político –la corrupción, en primer lugar, pero también el uso ineficiente los recursos y su carga laboral— el causante de todos los problemas sociales y económicos del país, obviando el papel que el sector empresarial juega, para bien y para mal, en la estructuración de la sociedad.

Cuando los desastres afectan primordialmente a los más pobres, algo anda mal en la estructuración social y económica de la sociedad; y la razón de ello se tiene que buscar en la concentración extremadamente inequitativa de la riqueza, de lo cual se derivan desigualdades inaceptables en seguridad, bienestar e integración social.

El aparato político, en una democracia, debería obrar para que aquella concentración sea disminuida, mediante mecanismos de distribución de la riqueza que generen condiciones de bienestar y seguridad para la mayor parte de la sociedad. Si las desigualdades originadas en la estructura económica no se atacan frontalmente, países como el nuestro siempre condenarán a la mayor parte de sus miembros a vivir indignamente.

Lo anterior repite una lección que Monseñor Oscar Romero dio a la sociedad salvadoreña –a su oligarquía y a sus militares—en los años setenta y hasta el 24 de marzo de 1980. Es una lección que, gracias a las argucias mediáticas de la derecha, ha sido relegada al olvido interesado; y de este olvido son partícipes incluso quienes se dicen seguidores Monseñor Romero.

En el marco del acontecimiento socio-cultural más significativo de la historia reciente de El Salvador, como lo es la canonización del Arzobispo mártir, es oportuno rescatar su denuncia de los males estructurales del país, es decir, lo que él definió en una de sus Cartas Pastorales como “violencia estructural”, raíz de otros tipos de violencia. Esos males siguen vigentes, generando otras violencias, y golpeando a los más pobres y excluidos de la sociedad.

Los “dioses del poder y del dinero” siguen siendo adorados por quienes concentran la riqueza en El Salvador. Que casi nadie hable de ellos –sólo unos cuantos sociólogos y unos pocos, muy pocos, economistas— no quiere decir que hayan dejado de existir, o que su influencia en los destinos del país sea nimia. Para nada: los ricos más ricos de El Salvador –principalmente los amos de las finanzas— han sido y son determinantes en la configuración de la realidad nacional, especialmente en sus desigualdades estructurales.

Usar –y haber impuesto— el discurso “anticorrupción” para ocultar la naturaleza de esas desigualdades estructurales supone un triunfo ideológico extraordinario de la derecha salvadoreña. Es un reto, en quienes se dicen cultivadores del “pensamiento crítico”, la tarea de desmontar esa y otras elaboraciones ideológicas de la derecha –como la “antipolítica”, el “emprendedurismo” y el “nuevo generacionismo”, entre otros— que nublan la vista y bloquean la capacidad de razonamiento.

Como quiera que sea, honrar y celebrar a Monseñor Romero es hacer propia esa capacidad suya de razonar críticamente sobre los ejes configuradores de la realidad nacional. El impacto social y cultural que ello tendría sería en verdad extraordinario; quizás así la sociedad salvadoreña –o al menos sectores significativos suyos—comenzaría a comprometerse decididamente en la construcción de un proyecto de nación distinto, por justo y por inclusivo, del existente.

Y es que sin virajes culturales profundos, que replanteen o reemplacen los valores, las creencias y los hábitos vigentes, es imposible que una sociedad emprenda nuevos derroteros.

El Salvador está aún a la espera de un viraje cultural de envergadura, un viraje que permita superar la cultura neoliberal globalizada, con arraigos autoritarios y conservadores de larga data, y de pie a una matriz cultural humanista, tolerante, libre, responsable con el bien público y activa en lo político en función del bienestar colectivo. Se trata de algo difícil, pero no imposible. Más aún, se trata de algo posible y necesario, pues de lo contrario nunca tendremos un país en el que dé gusto vivir.

En un nuevo marco cultural, muchas de las cosas que ahora hacemos, importantes, pero que han perdido sentido –como las elecciones— cobrarán un nuevo significado. Y ello, al menos, porque los ciudadanos tendrán mejores criterios para discernir acerca de la calidad y capacidad de quienes piden su voto.

Hoy por hoy –a juzgar por los resultados de las encuestas de opinión— esos criterios son sumamente pobres. Los cantos de sirena, la pose y el desplante, la arrogancia y el “me vale todo porque soy yo” gozan de amplia aceptación entre sectores amplios de la sociedad.

La contracara de ello es la incapacidad para detectar filiaciones ideológicas, intereses reales, trayectorias políticas (y, ahí donde aplica, empresariales), alianzas y compromisos, etc., que son los que en definitiva condicionarán el quehacer político efectivo de quien resulte electo presidente en 2019.

En fin, una cosa es aprender a leer críticamente la política (y la economía, y la cultura, y la sociedad) y otra bien distinta dejarse llevar por creencias, valoraciones y percepciones impuestas por entornos mediáticos (y también religiosos, empresariales y universitarios) que tienen como finalidad enturbiar la capacidad de razón de las personas para así manipularlas mejor. Mientras la gente se “deje llevar” –ya sea que se trate de gente popular o de gente que procede de la “academia”— estará lejos de haber asimilado una pizca siquiera del legado crítico de Monseñor Romero.

Fuente del artículo: https://www.alainet.org/es/articulo/195798

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La educación superior y la cuarta revolución industrial

México / 14 de octubre de 2018 / Autor: Jaime Valls Esponda / Fuente: El Universal

Nuestro país enfrenta importantes desafíos en un entorno internacional que se transforma aceleradamente y al que muchos autores califican como incierto. En este ambiente destaca la necesidad de que la educación superior se adapte a los nuevos requerimientos de la sociedad y que nuestro país incremente su competitividad en el marco de la cuarta revolución industrial, caracterizada por cambios tecnológicos exponenciales.

Es claro que esta revolución no sólo consiste en el uso de una nueva generación de recursos tecnológicos y sistemas inteligentes interconectados, su alcance es más amplio y apenas alcanzamos a vislumbrar su impacto social. Estos cambios depositan en las universidades, los centros de investigación y en general en las instituciones de educación superior públicas y particulares, una enorme responsabilidad para contribuir con la mayor pertinencia al desarrollo del país mediante la formación avanzada de un creciente número de profesionistas, la generación y aplicación innovadora del conocimiento, la difusión de la cultura y la atención a los problemas locales y nacionales.

Como respuesta a esta dinámica de cambio, nuestro país debe actualizar sus políticas y estrategias para facilitar la renovación del sistema de educación superior, ya que cada vez hay más evidencia de que estamos ingresando en un periodo en el que nuestras instituciones deberán dar respuesta a la sociedad adaptando sus procesos sustantivos universitarios para dar cabida a las nuevas tecnologías de la industria 4.0.

Por ello, debemos prepararnos para formar recursos humanos altamente calificados y versátiles, es decir, con capacidad para adaptarse con facilidad y rapidez a las nuevas circunstancias del mundo laboral, capaces de insertarse exitosamente en ambientes de trabajo competidos y en constante transformación.

Nuestros alumnos deben egresar con una formación interdisciplinaria sólida y dispuestos a continuar aprendiendo a lo largo de su vida profesional para estar en condiciones de desempeñarse con solvencia y capacidad en trabajos que aún no existen, usar tecnologías que aún no han sido inventadas, resolver problemas inéditos y aprender a trabajar colaborativamente en ambientes multiculturales y multidisciplinarios.

Para lograrlo, los estudiantes deben adquirir nuevas actitudes y desarrollar nuevas habilidades de pensamiento, mejorar su razonamiento matemático, incrementar su creatividad y su capacidad para analizar e interpretar grandes volúmenes de información, resolver problemas complejos, dominar diferentes lenguas extranjeras, desarrollar su inteligencia emocional y aprender a tomar decisiones con altos umbrales de incertidumbre. En consecuencia, será necesario impulsar el desarrollo de nuevos modelos educativos en el marco de lo que podríamos llamar la educación 4.0, la cual debe responder a los desafíos de esta nueva época y hacer factible nuestra aproximación a la sociedad y a la economía del conocimiento.

En paralelo, debemos trabajar en el análisis de los mercados ocupacionales mediante la recopilación y análisis de grandes bases de datos que permitan entender de mejor manera la demanda laboral y sus tendencias.

Esta información resultará fundamental para apoyar la toma de decisiones en las instituciones de educación superior, de manera que sean proactivas y consideren en el diseño de sus planes y programas de estudio las competencias profesionales que se requerirán en mediano plazo. Esto incrementaría la probabilidad de ofrecer a la sociedad una oferta educativa pertinente y de vanguardia que junto a una nueva generación de políticas públicas nos permita incrementar la cobertura de la educación superior. Actualmente nuestro país tiene una cobertura de 38.4%, diez puntos porcentuales debajo de la media de América Latina y el Caribe que es de 48.4%.

En una era de creciente globalización y cambio tecnológico acelerado, desde la ANUIES proponemos un renovado esfuerzo nacional a favor de la mejora continua y de la internacionalización de la educación superior. De poco servirá redoblar esfuerzos para ampliar la matrícula de educación superior si no nos aseguramos de estar formando cada vez mejores profesionistas, mejores ciudadanos, mejores seres humanos.

La ANUIES a través de su Fundación Educación Superior Empresa impulsará en las instituciones de educación superior la adopción de tecnologías 4.0, que respondan a las necesidades de la sociedad.

Fuente del Artículo:

http://www.eluniversal.com.mx/articulo/jaime-valls-esponda/nacion/la-educacion-superior-y-la-cuarta-revolucion-industrial

Fuente de la Imagen:

https://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?Cuarta-revolucion-industrial-y-educacion-en-el-tercer-milenio-retos-para-una

ove/mahv

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15 frases de Jean Piaget que todo docente debería conocer

Colombia / 14 de octubre de 2018 / Autor: Camila Londoño / Fuente: Elige Educar

“Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos, cambia lo que vemos”. Esta es una de las frases que el célebre padre de la epistemología dijo a lo largo de su vida, inspirando a muchos profesionales que trabajan bajo la mirada de su teoría.

En 1896 nació en Suiza quien más adelante sería considerado el padre de la epistemología genésica. Además de epistemólogo, Jean Piaget fue psicólogo, biólogo y sus aportes al estudio de la infancia, además de su teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia, lo posicionaron como una de las figuras más importantes en el mundo de la teoría pedagógica. Piaget tuvo dos hijos, a quienes les hizo un seguimiento detallado de su crecimiento, hecho que lo llevó a desarrollar varios de sus estudios sobre psicología infantil, entre esos, la ya mencionada Teoría Cognoscitiva a partir de la cual plantearía que el desarrollo cognitivo es una construcción continua del ser humano, marcada por varias etapas, necesidades y acciones tomadas por un individuo. Para hablar de su teoría, Piaget divide dichas etapas en periodos de tiempo y define el momento y el tipo de habilidad intelectual que un niño desarrolla según la fase cognitiva en la que se encuentra. Estas etapas son: la Sensoriomotriz (0 a 2 años), la Preoperacional (2 a 7 años), la etapa de Operaciones concretas (7 a 12 años) y la de Operaciones Formales (12 años en adelante).

Otros factores que se enmarcan dentro de las teorías piagetianas son la base genética y los estímulos socioculturales como agentes de diferenciación entre un individuo y otro, esto quiere decir que ciertas experiencias y acciones hacen que un niño construya sus propios dispositivos personales, tanto afectivos como cognitivos, para enfrentarse al mundo y aprender a lo largo de toda su vida desarrollándose en cada etapa. Pero más allá de su teoría, lo que intentamos recalcar es que Piaget ha influenciado en los procesos que se llevan a cabo en la sala de clase y a muchos, tanto a psicólogos como pedagogos, que estudian el pensamiento de los niños, su transformación a lo largo de los procesos cognitivos y la diferencia de éstos en comparación con el de los adultos. Por esto y todos sus aportes al entendimiento del desarrollo cognitivo infantil, enumeramos algunas frases del célebre científico suizo para considerar en los procesos de enseñanza.

1. “La inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer”.


2. “Educación, para la mayoría de la gente, significa tratar de llevar al niño a parecerse al adulto típico de su sociedad… pero para mí, la educación significa hacer creadores”.


3. “Es con los niños con los que tenemos la mejor oportunidad de estudiar el desarrollo del conocimiento lógico, conocimiento matemático, el conocimiento físico, entre otras cosas”.


4.“Las funciones esenciales de la mente consisten en la comprensión y en la invención, es decir, en la construcción de estructuras mediante la estructuración de la realidad”.

5. “Los niños tienen una comprensión real de lo que sólo inventan para sí mismos, y cada vez que tratamos de enseñarles algo demasiado rápido, nosotros les impedimos reinventarse a ellos mismos”.


6. “Comprender es inventar”.


7. “El segundo objetivo de la educación es formar mentes que puede ser críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece. El gran peligro de hoy son los lemas, opiniones colectivas, las tendencias ya hechas de pensamiento. Tenemos que ser capaces de oponernos de forma individual, para criticar, para distinguir entre lo que está bien y lo de lo que no”.


8. “Soy un constructivista, porque constantemente construyo o ayudo a construir el conocimiento”.


9. “Un niño nunca dibuja lo que ve, dibuja su interpretación de ello. Dibuja lo que sabe de él”.


10. “El primer indicio claro en el desarrollo del conocimiento es la continua creatividad”.


11. “El número de construcciones mentales que hacen los niños a tan temprana edad nos deja estupefactos”.


12. “Hay muchas similitudes entre el desarrollo del conocimiento en un niño y el desarrollo del conocimiento en la ciencia”.


13. “Las investigaciones no pueden detenerse, siempre debemos estudiar cómo el entendimiento de un nuevo conocimiento abre la mente a nuevas posibilidades”.

14. “Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos, cambia lo que vemos”.


 

15. “El conocimiento no puede ser una copia, ya que siempre es una relación entre sujeto y objeto”.

 

Fuente del Artículo:

http://www.eligeeducar.cl/15-frases-jean-piaget-docente-deberia-conocer

ove/mahv

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Hacia una Uberización de la Educación

Argentina / 14 de octubre de 2018 / Autor: Gustavo de Elorza Feldborg / Fuente: La Capital de Mar del Plata

¿Ubers y Robots, un jaque mate a los empleos del futuro?

Los desarrollos tecnológicos de estos últimos tiempos, cada vez más nos llevan a tener que comenzar, en lo inmediato a pensar en la idea de reinventarnos, en relación al futuro de los empleos, al menos en el corto plazo de los próximos 10 años.

El fenómeno de UBER, conocido por el alquiler de vehículos mediante una aplicación en los móviles, y en donde los choferes de los viajes, son personas no profesionales del transporte de pasajeros, se suman a esta red para prestar el servicio, pudiendo contratarse simplemente, desde la app de UBER en nuestros teléfonos inteligentes.

Dicha organización que revoluciona de forma disruptiva al transporte en las grandes ciudades, presenta en su filosofía una economía que se plantea en términos del trabajo en red, mediante vías de conectividad, y la imperiosa necesidad de una colaboración digital que brinde respuestas y soluciones para casi todo lo que conocemos.

Se instala casi de manera imperceptible y gradual desde otra tecnología como lo es, la venta y el consumo masivo de Smartphone, es decir, dispositivos portables, conectables y que hoy se encuentran constituyéndose como las nuevas neuronas digitales, de un gran cerebro mundial, destinado a utilizar en otras cosas, la inteligencia colectiva planetaria y universal puerta de entrada, para esta nueva forma de modelo global y digitalizado, brindando el soporte necesario donde, todos buscan estar y donde casi nadie quiere quedar afuera.

Ya en la década del ´60, Marshall McLuhan (1962), en la Galaxia Gutemberg, introdujo innovaciones cruciales en el concepto de comunicación y que hoy podemos aplicar de forma directa a la educación y los empleos de los próximos tiempos. Aquél, nos advertía uno de sus pensamientos, – más que actual para esta época -, diciendo: “Modelamos nuestras herramientas y luego ellas nos modelan a nosotros”.

El no planteo de atender y pensar nuevas formas educativas con nuevas estrategias mediacionales, computacionales y comunicacionales de la cognición, con métodos de innovación, donde se enseñe a pensar desde la creatividad, más acordes a las verdaderas necesidades y proyecciones laborales de los ciudadanos de hoy y del mañana, ponen en crisis, a todo el sistema educativo.

Hoy la educación del Siglo XXI, se encuentra transitando círculos dantescos, sin la guía de un Virgilio pedagógico y prospectivo, poniendo en riesgo su principal función: “enseñar”, tarea que una vez supo tener y cumplir, con calidad y donde se formaba a las futuras generaciones.

En la actualidad, sus exponente mas conocidos como son la escuela y universidad, disputan un movimiento de jaque con otros actores, dispositivos y posibilidades tecnológicas de este siglo. Podemos observar el comienzo claro de un proceso de Uberización de la educación, para el cual, debemos resistirlo con un fuerte recelo en la persistencia de evitar que la próxima jugada sea un jaque mate, por las formas desactualizadas de una educación, que ya no brinda respuestas, anticipándonos a ese escenario futuro, desde la construcción de una nueva educación que “enseñe a pensar”.

Si hacemos un poco de memoria, podemos sin problemas darnos cuenta cuando comenzó este proceso, que nos coloca en una situación tan delicada y tan poco percibida, quizás por ignorancia y falta de visión entre otras.

Uno de los primeros casos que debemos recordar es el producido por la victoria de la computadora Deep Blue sobre Garry Kasparov en 1997, mediante y casi de manera imperceptible para el común de las personas, se consagra en su forma mas básica la Inteligencia Artificial, capaz de enfrentarse con un cerebro humano y superarlo en sus aptitudes deductivas y proyectivas (Sadin, 2018).

Los últimos datos pronunciados por el Banco Mundial, informan que en los próximos años – décadas, el 65% de lo que conocemos como empleos en la actualidad, sumado a los empleos del futuro – inciertos aún para muchos – corren el riesgo de ser reemplazados por el uso de autómatas y robots, con base cognitiva en la inteligencia artificial y conectados por la “nube” a escala mundial mediante el uso de la Red Internet, como hoy la llamamos, porque precisamente también su denominación se verá afectada por los grandes cambios tecnológicos e innovativos, pero sobre todo por la operatoria de agentes inteligentes robotizados dentro de la Red.

Y ello, no es un dato menor, puesto que también como la definamos, nos estará indicando que continuamos moviéndonos en busca de nuevas formas de conexión, que tendrán su propio nombre, denotando que el único cambio, es el cambio mismo, ya que tampoco podemos ignorar que en la actualidad el 60% de la comunicación y el principal tráfico de datos e información entre servidores de la Internet, es “no humano”.

Tanto la base tecnológica de la Red, la conexión de los Smartphone, los agentes inteligentes robotizados, la realidad aumentada, las redes sociales y la distribución de muchos servicios digitales de los cuales hoy los seres humanos dependemos y consumimos con rasgos casi narcotizantes, están consolidando un nuevo modelo económico, cultural, comunicativo, laboral y social, pero por alguna extraña razón la educación y su proyección hacia el futuro, es la gran ausente en este cambio.

Por lo tanto, no es de extrañar que los lugares que no ocupemos dentro de este nuevo modelo emergente, sea uberizada por alternativas, como lo son en el presente por acciones y actores que prefieren y se están educando y formando por fuera de la escuela tradicional, con agentes digitales y virtuales, que cuasi cumplen con muchos de los roles de los docentes humanos, dando respuestas a millones de preguntas que realizamos todos los días, la asistencia a los miles de horas de explicaciones de vídeos claros, concisos, muchos de ellos superiores a la de los mejores especialistas, con disponibilidad horaria y sin ningún tipo de agotamiento en repetir sin número alguno de veces lo que necesitamos reforzar, repensar, analizar, desde y cuando queramos acceder a consultarlos, hoy es una realidad.

En esto debemos ser claros y focalizar la atención, la uberización de la educación ya esta en marcha y por más que nos pese, consolidándose.

Mucho se habla de cambios en la educación, pero muy poco se hace, si medimos el cambio y los escenarios a los que nos enfrentamos, la educación de forma caprichosa insiste en modelos repetitivos, lineales de transferencia de información, asistimos a una escuela – universidad donde abundan las respuestas, pero escasean las preguntas. La educación de nuestros tiempos tiene una fuerte base en la información y pocos procesos y desafíos de construcción del conocimiento.

En los casos de implementación de nuevas tecnologías, como medios para facilitar y potenciar los procesos de enseñanza y de aprendizaje – que pese a lo que se avecina, no son mayoría – han trazado el uso de estos dispositivos de manera instrumental y no como dispositivos tecno-pedagógicos, que permitan aprender bajo un modelo de 4 pasos, es decir, aquello que queremos que nuestros estudiantes sepan lo podemos enseñar con metodologías cerebro compatibles aplicadas a la educación.

Una propuesta comprobable desde la experiencia, consiste en el diseño de intervenciones educativas en línea o presenciales, aplicando el método mencionado, consistente en 5 factores neuro – tecno – pedagógico – cognitivo y digital y 4 principios: primero, mostramos aquello que queremos enseñar, segundo describimos y explicamos todas las características y posibilidades de lo que queremos enseñar, tercero realizamos juntos con nuestros estudiantes, distintas formas de “aprender a hacer” y por último, enseñamos y observamos su aplicación en base a desafíos propuestos en diferentes escenarios y contextos.

Por ello, alguna vez decíamos concordando con lo manifestado por Alejandro Ganimian, cuando dijo: “entregar Netbook a las escuelas no ha tenido efectos positivos y, en algunos casos, fue negativo”. De la experiencia y con miras a proyectar políticas educativas pensadas y debidamente planificadas, las cuales permitan a las próximas generaciones poder enfrentar los retos de sociedades quizás uberizadas, con procesos y acciones robotizadas, superen la efectividad y eficiencia de agentes digitales que compiten por sus espacios laborales, será el próximo desafío de la escuela y veremos cuantos se sumarán a ello.

Una proyección educativa con sentido y lógica de futuro, que involucre a las personas en su desarrollo, debería pedagógicamente hablando, estar centrada en el “estudiante” y en sus dimensiones de construcción de Redes de Aprendizaje basadas en la comunicación escrita asincrónica (ALN), mediante la inclusión de recursos de aprendizaje en línea, que faciliten el intercambio de información y construcción de conocimiento, fuera de las restricciones de tiempo, creando entornos personales de aprendizaje, que den respuestas concretas al desborde tecnológico en el que vivimos, y que como mencionamos, la educación todavía no ha sabido aprovechar ni resolver, contribuyendo así, que las generaciones en camino, puedan llegar a ser controladas y asistidas por un mundo de aplicaciones “inteligentes”, o lo que es peor, vivir en una era donde las personas estén geolocalizadas por agentes digitales en la Red, que uberizan todo lo que somos, pensamos y hacemos.

A esta altura, cabe la pregunta de anticipar un escenario posible de jaque mate, cuando estos agentes nos sugieran e intenten proponernos casi sin darnos cuenta, en que debemos pensar. ¿Estaremos de acuerdo?

Fuente del Artículo:

Hacia una Uberización de la Educación

ove/mahv

 

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