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Cuando se lee poco, se dispara mucho

Por Darío Balvidares 12/09/18

La simbología de la elección del título de este artículo se relaciona estrechamente con el vínculo que establece el gobierno de la Argentina con la educación.

Desde el principio de su gestión, tanto los funcionarios electos (presidente, gobernadores de la alianza Cambiemos), como los no electos (ministros de educación y de seguridad, entre otros), han establecido como norma, la confrontación con todos los sectores del trabajo que no se rindió a sus políticas destructoras; y esencialmente contra la comunidad educativa. Contra los sindicatos docentes, “conspiración kirchenero-trotskysta”, dijo el ministro de educación de la nación, el abogado y magister en educación en la elitista Universidad de San Andrés, Alejandro Finocchiaro; el menosprecio de los estudiantes, “que caen en la escuela pública”, sentenció el presidente, Mauricio Macri, ingeniero civil, egresado de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la afirmación de clase, “… los pobres no llegan a la universidad…” de la gobernadora, con estudios en Ciencias Políticas y Relaciones Exteriores, también en la UCA.

Tampoco podemos olvidar el pensamiento del actual senador y exministro de educación, el licenciado en sistemas, Esteban Bullrich, egresado de la universidad CAECE con un máster en la universidad Kellogg de los Estados Unidos. Una de sus frases había sido que “la escuela era una máquina de hacer chorizos”, claro que después habló del compromiso de la “gallina” y el “cerdo”, en una apreciación surrealista sobre el “compromiso del cerdo” (porque, por supuesto, el cerdo debe morir para hacer chorizos); pero lo importante es ver cómo se desarrolla esa lógica mecanicista de fábrica o máquina en términos siempre peyorativos en la comparación con la escuela pública.

Otra de las intervenciones, tiene que ver con una entrevista realizada por la agencia Télam, al entonces ministro Bullrich, en la que pidió que la escuela no expulse a los jóvenes para que no se transformen en delincuentes y terminó diciendo: “No se va a cambiar con planes sociales: a ese pibe le podes dar un plan social, pero esa plata la va a usar para comprar balas”. Así como sus afirmaciones sobre la “incertidumbre como valor”, es decir que la incertidumbre, debe ser uno de los valores que enseñe la escuela para “crear” determinado tipo de ciudadano.

Por otra parte (o por la misma), la ministra de seguridad, licenciada en humanidades y ciencias sociales con orientación en comunicación en la universidad de Palermo, Patricia Bullrich, tenía afirmaciones como esta: “… (la) policía de la Ciudad estaba parada y los docentes les pegaban patadas”, en ocasión del armado de la carpa docente en abril de 2017 y “La carpa docente fue una excusa para otro día más de paro”, de esa manera justificó la represión.

Digresión: ¿Qué tipo de humanidades y ciencias sociales se estudiarán en la universidad de Palermo? Fin de la Digresión.

No necesitamos mucho más material que este que circuló por los medios y por las redes sociales para entender cuál es el pensamiento de los principales funcionarios sobre lo que hace a la educación, es más que obvio que la educación debe ser privatizada en el imaginario gubernamental, pero no en el sentido tradicional, sino en el sentido que la reforma propone históricamente. Y de la que los funcionarios argentinos son fieles discípulos porque además hacen sus propios negocios parasitarios con el sistema educativo. Formar Foundation (buscar en Open Corporates – Panamá Papers), presidente, Esteban Bullrich y su socio es el actual ministro de educación de la provincia de Buenos Aires y ex director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), el economista, recibido en la Universidad de San Andrés, Gabriel Sánchez Zinny, también extitular de Kuepa (una empresa que presta servicios educativos como plataformas digitales), entre otras.

Veamos, en los ’90 el crecimiento de la escuela y universidad privada ha sido exponencial, ese es el proceso de endoprivatización, es decir, al interior del sistema. Tiempo después las ONG y fundaciones corporativas comienzan a tener mayor injerencia en el desarrollo de las políticas reformistas, estrategia formulada por las “recomendaciones” de los organismos internacionales desde donde se incentiva y alienta el fin del régimen docente como régimen especial regulado por los estatutos, la aparición de las pruebas internacionales, las consultoras prestadoras de servicios educativos; comienza el proceso de exoprivatización.

Para ese trabajo, los funcionarios de turno deben elaborar el discurso sobre la “crisis” educativa, que esencialmente se produce en la educación pública (ya hemos visto cuales son las apreciaciones de nuestros políticos, incluido el presidente).

Ese discurso de descalificación permanente y de puesta en crisis no es novedad, es el mismo que se usó en los ’90 para lograr el negocio de las privatizaciones de los servicios y activos públicos.

Si hacemos memoria, cosa que ya es un esfuerzo para los reformadores, recordaremos que la escuela entra en “crisis” en el preciso momento en que se declara la reforma educativa a nivel mundial con el eslogan de “Educación para Todos”. Es decir que cuando se hace público el gran negocio corporativo mundial con la educación, cuando la educación se transforma en un producto de mercado, es cuando se declara la “crisis educativa” con toda su parafernalia de los docentes “mal preparados”, los saberes ya no forman parte de la educación del siglo XXI y se reemplazan por las llamadas “competencias”, los estatutos docentes son “obsoletos”. En síntesis, se declara la obsolescencia educativa. Debilitar el sistema de educación pública es la estrategia rectora de la desposesión educativa, de la desposesión del conocimiento.

Desfinanciar la educación, una de las competencias del Estado del siglo XXI

Haber decidido hacer desaparecer las paritarias nacionales, rebajar, paulatinamente, el fondo compensador para las provincias e ir desligándose del Fondo de Incentivo Docente es una política de Estado, que por supuesto figura en el llamado Plan Maestro, que todavía no fue debatido en el parlamento, por lo tanto no es ley. Sin embargo el estado avanza con resoluciones y decisiones administrativas sobre estos temas, hasta deshacerse por completo de estas obligaciones.

Financiar a las fuerzas represoras, otra de las competencias del Estado del siglo XXI, pero con dineros de la educación.

Hablando de decisiones administrativas, esta es una de ellas: “Que se amplían los créditos vigentes de la POLICÍA FEDERAL ARGENTINA, actuante en el ámbito del MINISTERIO DE SEGURIDAD (…) Que el incremento citado en el considerando precedente se financia con la reducción de los presupuestos del MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA y la SECRETARÍA NACIONAL DE NIÑEZ, ADOLESCENCIA Y FAMILIA del MINISTERIO DE SALUD Y DESARROLLO SOCIAL”.

Más adelante, la publicación también realiza el ajuste siguiente: “Que es necesario ajustar el presupuesto vigente del CONSEJO NACIONAL DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS Y TÉCNICAS (CONICET), para atender el gasto de los estipendios de los becarios de investigación y los acuerdos paritarios aprobados en el presente ejercicio.

Que el incremento mencionado en el considerando anterior se financia con una reducción de los créditos del presupuesto del MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA y de la COMISIÓN NACIONAL DE ACTIVIDADES ESPACIALES (CONAE).

Que asimismo se incrementan los créditos y recursos con financiamiento externo de la COMISIÓN NACIONAL DE ACTIVIDADES ESPACIALES (CONAE), para otorgar anticipos financieros a la Empresa INVAP S.E.

Que en el MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA se propone compensar créditos dentro de la jurisdicción a fin de incorporar aportes provenientes de la Donación de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)1.

Una de las mejores “habilidades” que presenta el estado del siglo XXI es la de ajustar. Pero, transferir dineros del ministerio de educación, la secretaría de niñez y adolescencia y salud, al ministerio de seguridad, cuando se le niegan los aumentos a los docentes para salir de salarios de pobreza, producto de las políticas económicas que llevaron la inflación de este año a más del 40%, es cínico. Seguramente, el perfil del estado del siglo XXI.

El desplazamiento presupuestario no deja sin ajustar la investigación científica y recurre al financiamiento externo; más créditos y, sobre todo, destaca en la publicación, “compensar” con donaciones de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la moderna “Oficina de Indias”, que desde los ’90 promueve la figura del docente como “facilitador”.

Los sesgos neocoloniales son el perfil del estado del siglo XXI, que con sus políticas amplía la cantidad de pobres, de desempleados privados y por mano propia.

El estado “tercerizado”, en manos de los ceos y multimillonarios, ha deslegitimado los derechos, se han apropiado de lo público antes, por la corrupción burocrática de todos los gobiernos burgueses y ahora porque son el gobierno “Forbes”2.

Lo público, para los forbes-boys y sus lacayos, no es más que el coto de caza que les otorga más poder económico con sus acciones de apropiación. Los forbes-boys son insaciables, necesitan el control de todo para apoderarse de todo y apoderarse de los sistemas educativos es una estrategia más para poner al resto de la humanidad a su servicio.

La lógica que los anima es la que se mueve en la dialéctica de la apropiación/desposesión y para que esa lógica funcione deben aceitar el dispositivo represivo y deslegitimar el conocimiento. Desfinanciar la educación para financiar la (in)seguridad es como pretender saber algo de la escuela de la ignorancia que están reproduciendo y la prueba es, justamente, que “cuando se lee poco, se dispara mucho”.

1 Decisión Administrativa 1605/2018. DA-2018-1605-APN-JGM-Modificación Presupuestaria. Publicada el 10/09/18 en el Boletín Oficial de la Nación.

2 Publicación que se ocupa de relevar a los multimillonarios.

Articulo enviado por su autor a la redaccion OVE

Imagen tomada de https://www.pinterest.com/pin/560064903633985640/?lp=true

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La educación superior y su diversidad

JOSÉ DE JESÚS REVELES

Una reflexión reciente de los sistemas nacionales de educación superior se moviliza en torno a dinámicas simultáneas de diversificación, diferenciación y convergencia. No es de extrañar, en consecuencia, que el reconocimiento del papel estratégico de estas instituciones en el enfrentamiento de los retos del siglo XXI se acompañe de preocupaciones acerca de la calidad, la eficiencia, la pertinencia y el potencial de respuesta de la formación educativa superior.

Para nadie es nuevo que existen instituciones que atraviesan diferentes problemáticas, que van desde los temas de control, supervisión y coordinación de los sistemas universitarios en sus diferentes modalidades.

En las últimas tres décadas el sistema de educación superior en México ha desarrollado profundas dinámicas de cambio en prácticamente todas sus dimensiones y componentes. Un primer rasgo de transformación está relacionado con los procesos de crecimiento, expansión, descentralización y diversificación del sistema.

Entre los elementos relevantes de tal dinámica cabe mencionar la creación de nuevas IES públicas en los estados. A través de la creación de los sistemas de universidades tecnológicas, universidades politécnicas, universidades públicas de apoyo solidario y universidades interculturales, la oferta de educación superior pública en México incentivó procesos de diferenciación de la oferta y de diversificación institucional.

A la par del crecimiento y la diferenciación del sistema, se han registrado modificaciones importantes en el ámbito de su gestión, las cuales guardan estrecha relación con las fórmulas que se han desprendido de la transición política nacional bajo las pautas del federalismo democrático.

Además de la renovación de los métodos y fórmulas de asignación del gasto público para las instituciones de educación superior, un proceso de gran importancia en la renovación de enfoques en el ámbito de las políticas de educación superior coordinadas por la Federación, se ha derivado del trabajo de formulación de propuestas, de mediano y largo plazo, elaborado por la ANUIES.

A partir de esa visión, la Asociación plantea líneas estratégicas de desarrollo a mediano y largo plazos, que coadyuvan al fortalecimiento de las IES asociadas y del sistema de educación en su conjunto.

En conclusión, el conjunto de instituciones que integran el sistema de educación superior en México tiene como rasgo principal la heterogeneidad y la diversidad. Incluye instituciones de diferente tipo, con distintos regímenes y formas de sostenimiento, como las autónomas y no autónomas, públicas y particulares, estatales, federales, universitarias, tecnológicas, normales e interculturales; incluye el nivel de licenciatura y el de posgrado.

Estimado lector, agradezco de antemano la atención prestada al presente y espero que haya sido de su interés. ¡Viva la Vida!

Fuente: https://www.elsoldezacatecas.com.mx/analisis/la-educacion-superior-y-su-diversidad-1989127.html

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Emilio LLedó. “Educar es crear libertad, dar posibilidad, hacer pensar”

En este inicio de curso es saludable leer pausadamente los escritos de este sabio filósofo humanista, algunos de los cuales han sido recogidos en «Sobre educación» (Taurus, 2018).

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Equidad y educación. Hay vida fuera de las escuelas

El diálogo entre la escuela y sus profesionales y entidades e instituciones ajenas a ellos, es pieza clave para conseguir mayores grados de equidad en la educación.

Francisco Imbernón

Uno de los elementos preocupantes que ha ido apareciendo en el campo educativo, en la actualidad, y lo dicen los informes, es la pérdida de equidad del sistema educativo debido a las políticas y recortes aplicados por los diversos gobiernos. Hemos retrocedido. Y ha provocado que, en ciertos contextos sociales, sea imposible partir del principio de que la enseñanza debe hacer el esfuerzo de extraer de la exclusión social a la totalidad de la población.

Los actuales contextos sociales, familiares y económicos nos muestran claramente que, sin la ayuda de lo que pasa fuera de la escuela y que envuelve a la institución educativa, es difícil enseñar los diversos saberes, valores y ciudadanías necesarios en el futuro que permitan una vida y un mundo mejor. Es difícil que la educación de hoy día, y ya se decía hace tiempo con otros términos, sea capaz de ofrecer esa vieja idea de “vivir felices” con un horizonte de igualdad basada en la diferencia.

Y del mantra de la comunidad, desgastado por tantas interpretaciones, se empieza a dar importancia a la educación expandida y a la ecología del aprendizaje. También se empiezan a entender nuevas formas de relación social, política y tecnológica que se están produciendo. Más allá de los muros de la escuela hay vida y aprendizajes invisibles muy importantes. Hoy, nadie tiene todo el conocimiento. Los saberes son compartidos.

Todo ello nos lleva a conclusiones evidentes con importantes repercusiones educativas: está claro que el aprendizaje no es exclusivo de la escuela pero esta es imprescindible si se abandonan metodologías pasivas que se centran en transmitir conocimientos -palabra o libro de texto-. Sabemos desde hace tiempo que el ser humano no aprende por transmisión sino por construcción, por tanto, necesitamos un cambio metodológico más participativo y colaborativo, con una nueva concepción del espacio y el tiempo en la enseñanza. Se tiene que introducir una mayor sensibilidad hacia la tecnología emergente, convirtiéndola en una oportunidad de aprendizaje, ya que hoy día las tecnologías se transforman en dispositivos importantes de información, además de que favorecen la movilización para la acción política y una nueva participación mediante redes.

Y se ha de vigilar ya que hay mucho gurú que interpreta la nueva forma de innovar. Innovar no es “matar al alumnado a powerpoints” o con PDF en aulas inversas o jugar. No, educar es algo más. Es crear estructuras de participación, colaboración, tolerancia y diálogo donde es importante la comunicación, el compartir saberes, el introducir el placer de aprender y analizar las prácticas sociales y políticas emergentes. El cambio educativo es un camino, no una meta por sí misma como muchos se lo toman.

Ello nos obliga a compartir aprendizajes basados en la reflexión conjunta sobre experiencias relevantes como un proceso de aprendizaje que da importancia al equipo educativo y a los agentes sociales, con la intención de conseguir un compromiso mutuo y un intercambio de información.

Y ello significa que todos los que intervienen en el proceso educativo desarrollan papeles de agente activo en la construcción de normas, en la reelaboración de procesos sociales y educativos, de los valores y en la construcción de reglas de relación social y educativa. Y aquí se estimula el respeto por lo diverso y una organización diferente del aprendizaje.

Pero para ello es necesario salir de las fronteras, ya que muchas innovaciones no salen del esquema mental o de la cultura profesional anquilosada en un determinado concepto de escuela y educación basado en la cultura intelectual de la ilustración. Y se cae en la ceguera del conocimiento que no permite ver más allá de nuestros límites. Romper esquemas y poner imaginación nos puede ayudar a reconstruir un nuevo proyecto educativo, primando la equidad mediante la cooperación, el respeto a la diferencia y la solidaridad y a partir de las fortalezas que tiene la escuela y los agentes sociales que la rodean.

También será imprescindible en la escuela, dentro y fuera, crear redes o espacios emocionales mediante procesos comunicativos, donde las relaciones de compartir información y formación entre el profesorado y el contexto pueden ser más fluidas, potenciando conocimientos y habilidades que den al alumnado una igualdad de oportunidades frente a quienes tienen condiciones más favorables.

Si queremos una equidad educativa deberemos analizar e interactuar con el contexto, primar el diálogo, la participación, la cooperación y la solidaridad entre todos con el objetivo de mejorar la educación del alumnado.

Es necesario una mirada crítica frente al relato de mucha innovación que cae en verdaderos tópicos que ya sabemos como, por ejemplo, que se aprende fuera del sistema educativo a lo largo de la vida y con eso ya se justifican ciertas prácticas; que hay experiencias de comunidades que siguen posturas institucionales y no verdaderamente alternativas y que el profesorado y la escuela no son importantes y sí lo es más la tecnología. Se han de mirar con lupa ciertas prácticas innovadoras. La educación es un caramelo en manos de aprovechados. Y muchas veces esconde segregación escolar y, por tanto, es contraria a la equidad.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/09/12/equidad-y-educacion-hay-vida-fuera-de-las-escuelas/

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¿Un plan para desestabilizar?

Por: Edgard Sánchez

Con gran sorpresa y alegría estamos viendo en estos días el resurgimiento de un fuerte y masivo movimiento estudiantil que, paradojas de la historia, coincide con las fechas de aniversario de las gestas del Movimiento Estudiantil Popular de 1968, que por cierto no se limita a la tragedia de la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco. Consciente de su simbolismo, la Asamblea Interuniversitaria ha convocado a una primera manifestación en las calles para el 13 de septiembre, aniversario de la histórica «Marcha del Silencio» del 13 de septiembre de 1968, incluso con el mismo recorrido de aquella época.
Pero ante la sorpresa de este resurgimiento del movimiento estudiantil vuelven a presentarse especulaciones, intentos de explicaciones sobre su origen que se apoyan en la vieja teoría de la conspiración, tan utilizada por cierto por el anticomunista gobierno de Díaz Ordaz en 1968. La obsesión de estos teóricos de la conspiración se ubica en la agresión de los porros a los estudiantes del CCH Azcapotzalco que protestaban en la Torre de Rectoría el pasado lunes 3 de septiembre. Como sabemos, la respuesta a esta agresión de los porros se expresó,en la siguientes horas, en multitud de asambleas estudiantiles en escuelas y facultades y en la gigantesca movilización y concentración en Ciudad Universitaria el miércoles 5. Inmediatamente se iniciaron huelgas y paros estudiantiles durante esa semana y se conformó la Asamblea Interuniversitaria con representantes de las escuelas y facultades en movimiento.
Ante la dimensión del movimiento que está surgiendo, algunos analistas ponen el énfasis en el punto que lo detonó: la brutal e inesperada agresión de los porros a la protesta original de los estudiantes del CCH Azcapotzalco por demandas propias de su bachillerato. Ponen el énfasis en buscar lo que llaman «la mano que mueve la cuna», es decir a los autores intelectuales de la agresión, los que decidieron enviar a estos porros a atacar en plena Ciudad Universitaria y ante la mirada de decenas de medios de comunicación además del uso por parte de los estudiantes de las «redes sociales».
Es cierto que la agresión de los porros del día 3 ocurre de forma muy extraña, tanto por el salvajismo del ataque (con muchos jóvenes heridos entre ellos dos de gravedad, uno de la Facultad de Filosofía y otro de la Prepa 6) como por lo desproporcionado de la agresión, realizándola a la luz pública en CU y no como lo hacen cotidianamente en los planteles de bachillerato o en las calles aledañas a los mismos donde roban y atacan a los estudiantes. Parecería querer dejar un mensaje político, más que un descuido en la arbitrariedad de la agresión. Incluso por la presencia de funcionarios de la Universidad que aparecen en los videos en comunicación permanente con los porros durante las varias embestidas de ataque. El problema, sin embargo, es que  la especulación sobre «la mano que mueve la cuna», sobre el origen e intención de la agresión o provocación de los porros se tiende, en consecuencia, a desacreditar al propio movimiento. Como si el movimiento fuera resultado de la provocación en el sentido de que siguiera la agenda, la intención, de los autores de la primera agresión. Independientemente del incidente inicial y del interés de quienes lo provocaron, debemos defender la legitimidad e independencia del movimiento que está surgiendo. Las y los estudiantes que se movilizan en asambleas y marchas, así como más compañeros que se van sumando o apoyando, sean maestros o empleados universitarios, así como de otros sectores en lucha, están conformando un movimiento auténtico y legítimo por sus propias demandas que incluyen en primer lugar el repudio al ataque del día 3 y el castigo y desmantelamiento de las estructuras porriles en la Universidad, así como nuevas y enriquecedoras demandas porque hay las condiciones sociales que lo permiten y no por ser resultado de un maquiavélico plan o conspiración.
A propósito del 68, hay que recordar que el histórico movimiento estudiantil de aquel año inició incidentalmente con el ataque de porros en las escuelas del rumbo de la Ciudadela, en la Preparatoria «Isaac Ochoterena» y en la Vocacional. El ataque de los porros generó una protesta de estudiantes del Poli que coincidió con un mitin en la Alameda por el aniversario de la Revolución Cubana el 26 de julio y las agresiones, ahora de la policía, se extendieron hasta el Barrio Universitario (que entonces se ubicaba alrededor del Zócalo) para culminar con la toma, por parte del ejército, de la Prepa 1 por medio del bazucaso que destruyó la puerta de la Prepa de San Ildefonso. Todo originado por agresiones de porros y policías entre el 22 y el 26 de julio. Los teóricos de la conspiración insistieron en buscar «la mano que mueve la cuna» y lo que querían lograr con su provocación (incluso llegaron a decir que casualmente los botes de basura del centro de la ciudad estaban llenos de piedras para que los estudiantes pudieran defenderse). Pero, de nuevo, independientemente del incidente inicial y los posibles autores e intenciones de la provocación surgió un auténtico y legítimo movimiento, con un programa propio (el pliego petitorio de 6 puntos), una dirección propia (el CNH) y métodos de lucha abiertos y públicos (las enormes manifestaciones y mítines) todo en lucha por libertades democráticas ante el asfixiante clima represivo y autoritario de los gobiernos del PRI. El propio Díaz Ordaz insistió en su propia teoría de la conspiración sosteniendo todo el tiempo que el movimiento era producto de «agitadores extranjeros», de alborotadores, de provocadores intentando boicotear las Olimpiadas de aquel año o de desestabilizar al país y sus instituciones. No hay que olvidar que su mano derecha era el entonces Secretario de Gobernación, Luis Echeverría que goza de impunidad y quien todavía está vivo, así como varios del equipo echeverrista ya en la Presidencia de la República que tuvieron importantes posiciones en el gobierno y en el PRI y que hoy siguen políticamente activos.
Desde entonces los porros constituían grupos de choque, con el pretexto de la «animación deportiva» para el control político de los estudiantes por medio de la violencia y la fuerza. El otro mecanismo de control y cooptación políticas eran las Federaciones de Estudiantes y Sociedades de Alumnos, estructuras hechas a imagen y semejanza del priísmo y el presidencialismo extendida a toda estructura política en México: Comité Ejecutivo con Presidente, secretarios, vocales, etc. Esta estructura con el movimiento del 68, con el CNH y los Comités de Lucha en general desapareció. Pero la estructura porril no desapareció. Fue siendo heredada a las siguientes administraciones universitarias y políticas.
Por esa razón es que en el caso de la Ciudad de México gobernada por el PRD desde 1997 se dió también otra peculiar evolución en paralelo a la degeneración e institucionalización de ese partido. En la combinación del oportunismo de charros y burócratas de las viejas estructuras del PRI en el DF y el desarrollo de un nuevo corporativismo desde el nuevo gobierno, algunos sindicatos con direcciones charras pero ubicados en el DF, organizaciones de vendedores ambulantes, de taxistas pasaron a ser de instrumentos de control del PRI a serlo del PRD y sus «tribus» en la Ciudad de México. Lo mismo ocurrió con grupos de porros sobre todo en escuelas de bachillerato en ciertas Delegaciones donde estas «tribus» perredistas crearon sus propios grupos de choque y que en los dos últimos procesos electorales los hemos visto actuar violentamente contra sus antiguos compañeros de partido, actualmente en Morena.
Por estas razones es que los que insisten en la teoría de la conspiración hoy, piensan que «la mano que mueve la cuna» puede provenir de los perdedores de la pasada campaña electoral: el PRI y el bloque PAN-PRD. ¿Con qué objetivo? Lo que sugieren estos analistas es que la provocación busca desestabilizar la «transición de terciopelo», la tersa transición de gobiernos que ha ofrecido AMLO. Una transición sin sobresaltos, ni rupturas, ni crisis, manteniendo las inversiones y la confianza de los empresarios y sin «revanchas» sino buscando la reconciliación.
El problema es que hay lopezobradoristas que son «más papistas que el Papa» y que insisten en considerar que cualquier lucha, resistencia, movimiento o reclamo hoy es imprudente, provocador o inconveniente para la tersa transición a la que se ha comprometido AMLO. Insultan a los movimientos diciendo que les parece una sospechosa casualidad que haya movimientos que luchan hoy y que -según ellos- no lo hicieron contra el gobierno de Peña u otros. Ignorantes a conveniencia no saben, por ejemplo, que la lucha contra el nuevo aeropuerto en la Ciudad de México tiene ya 18 años habiendo empezado en la época del gobierno de Fox, incluyendo la represión de mayo de 2006, cuando era gobernador del EdoMex Peña Nieto y que dicho aeropuerto es parte de un proyecto neoliberal apoyado por los gobiernos de todos los colores.
Esta visión equivocada no entiende que el triunfo de AMLO y Morena en las elecciones es en mucho resultado de un cambio en la relación de fuerzas y conciencia popular después de muchas luchas y resistencias contra las reformas neoliberales y la violencia impuestas por los anteriores gobiernos que llevó al hartazgo popular contra el PRIAN expresada el 1 de julio en las urnas  Fueron luchas previas a las elecciones que se realizaron en forma paralela y frecuentemente en relación conflictiva con las campañas electorales. Por eso, esas luchas y otras han de continuar después de las elecciones y en todo caso aprovechar el debilitamiento de las estructuras corporativas del PRI después de su aparatosa derrota electoral y antes de que surja un nuevo corporativismo que quiera sujetar y administrar al movimiento.
El movimiento estudiantil que está surgiendo tiene claramente estas características autónomas y legítimas. Más allá de las provocaciones porriles del 3 de septiembre,el movimiento viene de un descontento y luchas previas que ahora fueron detonadas en una expresión masiva. No es solamente la agresión porril del día 3. Es una presencia cotidiana de los porros en Prepas y CCHs. Por eso, efectivamente, no basta con la expulsión de una docena de porros o el encarcelamiento de algunos de ellos o el cese de funcionarios bajos encargados de coordinar a estos porros, sino desmantelar completamente la estructura porril. Esa estructura porril está sostenida materialmente desde oficinas universitarias y también de partidos como el PRI y el PRD, en algunos casos desde gobiernos delegacionales. Desmantelar esta estructura es lo que también apunta a la necesaria lucha por democratización de la Universidad (y las otras instituciones de educación, como lo muestra la lucha de los del Poli hace unos años).
La crisis financiera en que viven diversas universidades en los estados, es también fuente -que em pieza ya a expresarse estos días- de otra fuente para un nuevo movimiento estudiantil. Esta lucha va más allá de la entrega de los reursos a las universidades, sino que es parte de la lucha contra la privatización de la educación y por la educación laica y gratuita.
Pero la violencia no se circunscribe a los porros. La otra demanda que desde la movilización de los compañeros del CCH Azcapozalco estaba ya enarbolada el 3 de septiembre es cuanto a la violencia contra las mujeres. Desde antes del 3 de septiembre ha surgido un fuerte movimiento de mujeres,  jóvenes estudiantes, denunciando el acoso y hostigamiento sexuales de maestros, autoridades y estudiantes contra ellas. Esta violencia ha llegado incluso hasta el feminicidio en el propio campus universitario, como lo recuerda todo el tiempo el caso de Lesvy. Estas luchas vienen de atrás y son parte de un nuevo auge del movimiento de mujeres y del feminismo que se expresa no sólo en México, sino en América Latina (recuérdese el caso de Argentina, por ejemplo), en Estados Unidos (la movilización de mujeres contra Trump en su toma de posesión) y a nivel mundial. La teoría de la conspiración para desestabilizar la transición de terciopelo obviamente no sirve para un movimiento de tal amplitud. Es como el 68 mexicano precedido o siendo parte de la movilización de la juventud contra la guerra en Vietnam, el Mayo 68 francés o la Primavera de Praga.
No es casualidad que en la movilización del 5 de septiembre contó con importantes si no es que mayoritarios contingentes de jóvenes mujeres estudiantes. Igual el hecho de que la Asamblea Interuniversitaria aprobó como una de sus demandas centrales la lucha contra la violencia de género, es decir contra el hostigamiento sexual y el feminicidio.
En estos días, las asambleas y la Interuniversitaria irán definiendo su propio programa de lucha. Igual que en el 68 no se sorprendan si estas demandas van más allá de las cuestiones académicas internas apuntando a demandas políticas más generales en la lucha por derechos y libertades democráticas. Revisen el pliego petitorio de 6 puntos del 68 para comprobar que la importancia histórica del movimiento es que iba más allá de la cuestión académica interna.
Lo trascendente es que el movimiento recupera la vía de acción de masas y en forma directa en las calles y los campus universitarios, sin limitarse a los viciados procesos electorales y parlamentarios, al respeto a las formas y transiciones reconciliatorias.
En estos días ya han dado muestras de energía, creatividad y alegría propias del movimiento de masas estudiantil. En la marcha del 5, los de Música salieron interpretando Nabuco, las mujeres de algunas facultades marcharon en contingente propio al mismo tiempo que exigieron en la asamblea de la Fcaultad de Filosofía que al sumarse al paro de varios días reclamaban un piso del  edificio exclusivo para las mujeres, al mismo tiempo que en redes sociales hacían galas de memes, carteles  y mensajes de lucha diversos. Con nuevos y modernos recursos inexistentes en el 68, recuperan rápidamente el espíritu rebelde, radical, alegre y subversivo del 68. Un programa incluyente de todas estas demandas, un funcionamiento democrático como el del 68, no excluyente de nadie y unitario sobre la base de la movilización de masas
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Ir y venir de las reformas

Por: Carlos Ornelas

De acuerdo con porciones de la literatura internacional sobre reformas educativas, todos los intentos de cambio expresan propósitos preclaros —elevar la calidad de la educación es el dominante en estos años— aunque a veces sus acciones se encaminan a lo contrario. Hay reformas “placebo”, como las califican Mark Ginsburg y Susan Cooper: ofrecen remedios a males detectados, pero son inocuos. Otras son “idílicas” porque hacen propuestas inalcanzables que, sin embargo, generan expectativas en amplios grupos que, al ver frustrados sus anhelos, caen en la desesperanza o en la protesta política. Éstas, según Hans Weiler, provocan legitimidad “compensatoria”, pero de corta duración.

No obstante, en los intentos serios de reforma, los propósitos de cambio se alinean a la identificación clara de fallas, rutinas o prácticas que los reformadores consideran perniciosas para el aprendizaje de los alumnos y diseñan instrumentos —políticos y legales— para afrontar las deficiencias.

Casi siempre, estos tres tipos de reforma siguen un derrotero descendente: de la cúspide del poder político o económico hacia las estructuras del sistema. En aquellas en que los reformadores se aplican tratan de que sus apuestas lleguen a la base del sistema —el salón de clases— y de convencer a los maestros de que modifiquen —al menos en parte— ciertas prácticas.

Ninguna reforma educativa, por muy elevados que sean sus fines y que haya detallado las deficiencias que quiere subsanar, tiene un éxito absoluto —ni aún en plazo largo—, pero tampoco fracasa por completo, siempre deja un sedimento que otros reformistas tomarán en el futuro.

La mayor parte de las reformas educativas que han emprendido los gobiernos de México han sido de superficie. Explico, no llegan a la base del sistema, no alcanzan profundidad. Desde mi perspectiva, sólo tres tocaron a escuelas y maestros y dejaron solera que aún gobierna parte del sistema educativo mexicano. La que lideró José Vasconcelos, el joven, la de los años de la educación socialista, de plazo breve, y la de la unidad nacional cuyo ideólogo e impulsor fue Jaime Torres Bodet.

Dado el diseño y las consecuencias, no implica una reflexión sesuda postular que la Alianza por la calidad de la educación, que firmó el gobierno de Felipe Calderón con Elba Esther Gordillo, fue una reforma placebo. La única derivación fue el crecimiento del poder de ella, su grupo y los líderes de todas las facciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, pero con efectos graves en la institución de la Secretaría de Educación Pública y sin resultados positivos ni en la organización escolar, ni en la preparación de los docentes ni en el aprendizaje de los alumnos.

Desde su campaña y ahora con la consulta, el futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador, y el próximo secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, han generado expectativas inmensas: no habrá rechazados en la educación superior, becas para todo mundo, 100 nuevas universidades y crecimiento exponencial de la matrícula. Pero hay dudas de que puedan cumplirse; no es asunto de voluntad política, sino de recursos, diseño y seguimiento correctos. Seis años es un plazo breve.

Lo que sí podrá cumplir, dada la legitimidad del voto y la mayoría de Morena en las cámaras, es repeler ciertas tramas de la reforma del gobierno de Peña Nieto. Sin embargo, corre el riesgo de quedar prisionero de los viejos intereses corporativos y en lugar de una nueva transformación educativa tengamos un retorno al pasado.

EMB anunció la semana pasada en Durango que regresarán a las aulas “los maestros que fueron dados de baja por no asistir a las evaluaciones magisteriales”. Parece que hay voluntad de cumplirle a la CNTE, pero —tal vez— a costa de perjudicar a la niñez.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/ir-y-venir-de-las-reformas/

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La propuesta educativa. Profesionalizar todo para garantizar un avance integral del servicio educativo

Por: Miguel Ángel Pérez

El último intento de reforma educativa en nuestro país, terminó por caricaturizar lo que es verdaderamente una reforma educativa integral y estratégica. Los titulares de la SEP en el sexenio de Enrique Peña Nieto estuvieron muy por debajo de sus propias aspiraciones, el caso más claro es el de Aurelio Nuño, él aspiraba a una reformas educativa como trampolín para garantizar (y encubrir) sus aspiraciones políticas. No le resultó y ahora será un desempleado más del sistema, al igual de tantos priistas que han perdido mucho, a partir de las pasadas elecciones.

Sin embargo las señales que ha mandado lo que será el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, son turbias y contradictorias, el debate no está en si la reforma educativa sigue o se anula. El verdadero debate reside en cuáles son las vías y los recursos para garantizar mejoras sustantivas a la calidad educativa que la entidad pública ofrece en este país. En este sentido, la profesionalización de todas las instancias que abarcan el sistema educativo nacional es la clave.

El tejido institucional en el seno de la SEP ha tenido un deterioro notablemente significativo (por decir lo menos), para donde volteemos encontramos déficits e incumplimiento de metas. Ya sea Educación básica, Media superior, Superior, Normales, Educación especial, Indígena, etc. El problema reside en que el sistema funciona como una serie de instancias aisladas y desarticuladas entre sí, el sistema no lo es en realidad, sino sólo un concepto, una abstracción o distintas instancias que cada uno funciona por su lado.

Se trata ahora de definir por dónde empezar y trazar una ruta critica para el cumplimiento de metas y objetivos estratégicos. En todo ello, el trabajo y las propuestas de los y las docentes son fundamentales para garantizar llegar a buen puerto en las aspiraciones del proyecto educativo para el país.

En este sentido, no sólo se aspira a modificar las formas de administrar y gestionar el curso de acción del propio sistema, también se trata de cambiar para mejorar los contenidos del mismo. La reforma educativa por venir, deberá pensar en realizar profundos cambios desde los cimientos del propio sistema. Por ejemplo ¿cuáles son las preguntas que se hacen desde la educación básica para mejorar la calidad educativa?, ¿cómo presentar una oferta educativa más atractiva y significativa para los jóvenes y adolescentes que asisten a la educación media? ¿Cómo garantizar una mejor formación profesional para garantizar una pronta inserción laboral de los y las egresados de la educación superior?

Las preguntas si bien están planteadas en un plano muy general, están pensadas en que nos ayuden a perfilar de mejor manera los cambios y las distinciones que caracterizan el nuevo rostro de la SEP en el siguiente sexenio.

Las señales que se han lanzado hasta ahora, no dan cuenta de que estamos ante una auténtica aspiración de verdaderos cambios en educación, parece que sólo cambiarán las personas y el estilo de hacer las cosas. El problema de fondo sigue estando presente ante la grava pregunta ¿Cuál es la reforma educativa que nuestro país necesita? Y después de responder seguiría ¿Cuáles serían las primeras acciones y los primeros pasos que se deberán dar para caminar congruentemente en dicha perspectiva?

Profesionalizar el sistema tiene que ver con un compromiso serio de exigirle tanto a las instancias de arriba pero también a las de abajo, de que contribuyan en el cumplimiento de sus tareas específicas. Profesionalizar significa saber hacer bien las cosas en la perspectiva de un proyecto más amplio cuya globalidad está definida en la perspectiva de un proyecto claro que responde socialmente a lo que este país necesita en términos del desarrollo educacional.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-propuesta-educativa-profesionalizar-todo-para-garantizar-un-avance-integral-del-servicio-educativo/

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