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Venezuela ¿Una nueva etapa en la lucha social?

Por: Luis Bonilla-Molina[1]

  1. Introducción

El año 2023 inicia con llamados a movilización de la clase trabajadora de las empresas básicas de Guayana, el sector del proletariado industrial con mayor tradición de luchas, así como del magisterio en todos sus niveles y modalidades.  El motivo central es el problema salarial y de condiciones de trabajo, al estar el salario mínimo en unos siete dólares mensuales, y el salario de los y las trabajadores de la educación por debajo de los cincuenta dólares mensuales para las máximas categorías docentes. Esto en medio de una sostenida inflación y devaluación del bolívar, que colocan el precio de cada producto de la cesta básica por encima del que encontramos en la mayoría de países de la región.

Ciertamente, las criminales medidas coercitivas norteamericanas y de las naciones imperialistas europeas han afectado la economía nacional, pero aún en este contexto, el problema es de democratización de la riqueza. De hecho, países con producto interno bruto per cápita más bajo que Venezuela como el Salvador, gobernado por un ultraderechista, pagan salarios diez veces más altos que los de Venezuela. Cuba revolucionaria, asediada durante sesenta años por el capital trasnacional, con bloqueo y sin grandes riquezas minerales logra pagar salarios docentes cinco veces más altos que los venezolanos.

En este breve artículo trataremos de enunciar las tesis que fundamentan nuestro análisis de la coyuntura actual, los escenarios probables y los desafíos para la construcción de una organización revolucionaria que acompañe las luchas de la clase trabajadora, promoviendo la autonomía gremial y las resistencias sindicales anticapitalistas.

2. El debate pendiente sobre el ciclo

En los últimos años la izquierda venezolana se ha enfrascado en análisis sobre el chavismo, el madurismo y sus oposiciones, perdiendo la perspectiva de ciclo de crisis del capital en el país, esto impide la construcción de una fuerte posición anticapitalista y de organizaciones revolucionarias de masas.

Desde mi punto de vista, el actual ciclo de crisis sistémica del capitalismo dependiente, neocolonial y rentista venezolano se inicia en 1983 con el llamado viernes negro, periodo que sigue abierto y no ha culminado. Sus rasgos fundamentales son la incapacidad de la burguesía de sostener y/o construir un instrumento político que logre consensos de conciliación de clases y sea capaz de contener al movimiento social, especialmente a la clase trabajadora. Esta crisis ha sido una oportunidad para edificar un partido revolucionario de masas, pero la crisis de representación burguesa coincidió con la caída del muro de Berlín y las derrotas de la izquierda insurreccional lo cual llevó a la mayoría de la izquierda a la política de frentes populares con la llamada burguesía progresista, impidiendo avanzar hacia una organización con influencia de masas. El periodo chavista (1999-2012) a pesar de la recuperación de la agenda social y el protagonismo ciudadano sin precedentes, no logró desanudar el nudo Giordano de la conciliación de clases, imposibilitado en consecuencia, de resolver la crisis inaugurada en 1983.

Este cisma fue la confluencia de múltiples factores de los cuales no hemos salido aún, y tiene entre otros, estos momentos claves:

  1. El desembarco de la globalización neoliberal que supone la apertura de fronteras y el rompimiento del proteccionismo de los Estados nacionales al capital de cada país;
  2. La fuerte relación de las representaciones partidarias pro sistemas capitalista con las burguesías nacionales y el imperialismo norteamericano, como administradores de esta relación armónica que rompe la globalización neoliberal. Estos instrumentos políticos (AD, COPEI, URD) son incapaces de adaptarse al modelo posfordista y entran en contradicciones, luchas internas y decadencia. El capitalismo trasnacional se queda sin una representación partidaria sólida y con capacidad de contención del movimiento social;
  3. El Caracazo expresó en términos prácticos la perdida de auténtica capacidad de mediación de los partidos burgueses, pero también de las izquierdas que fueron observadores de un fenómeno tan crucial y no parte central del fenómeno;
  4. Los militares Bolivarianos que emergen en 1992 (4F y 27N) fueron vistos por un sector burgués y buena parte de la izquierda como una tabla de salvación, que resolviera sus incapacidades para construir representaciones con influencia de masas en la década de los noventa;
  5. El capitalismo humano de Chávez 1996-2004 era una entelequia que no resolvía la crisis sistémica, pero garantizaba la contención social. Más aún después del apoyo popular contra el golpe de Estado de 2002. El resto de la izquierda fue incapaz de construir un instrumento político con influencia de masas a la izquierda del chavismo;
  6. El golpe de Estado de 2002 genera una radicalización del proyecto bolivariano, pero al perder la alianza con la burguesía miquelenista opta por avanzar en la construcción de su propia burguesía importadora, en lo que se denominó el proyecto económico del movimiento bolivariano. La derecha refuerza su posición empresarial y anti agenda social que la consume progresivamente. El golpe de Estado de 2002, generó dos orientaciones frente populistas en el chavismo, una como lo dijimos de creación de una nueva burguesía revolucionaria y, el otro de construcción de poder popular, con la esperanza que esto construyera armonía alrededor de un nuevo frente popular de conciliación de clases. Sin embargo, lo que comenzó a ocurrir (2007-2008) fueron roces y contradicciones entre los dos procesos, que llevó en el año 2009 a la eclosión de un enfrentamiento ya no solapado entre representantes de ambos sectores, con etiquetas de ambos lados de “contrarrevolucionarios”, “infiltrados”, que tensionó de manera severa la administración pública y la propia dinámica del partido de gobierno;
  7. El chavismo asume como propia la narrativa de izquierda (2004-2012) aunque sigue nadando entre dos aguas, con un proyecto de construcción de poder popular, paralelo a la de la conformación de la nueva burguesía. La izquierda se divide entre la sumisión más tenaz y el infantilismo izquierdista rupturista;
  8. Como señalamos en el punto “f”, en el año 2009 el choque evidente de los dos proyectos paralelos que adquirieron dinámicas propias a partir de 2002, pero con orígenes teóricos en la propia Agenda Alternativa Bolivariana (1996) y la política de frente popular, generó un intento de develarlo y buscar salida desde la perspectiva del movimiento popular en el evento del Centro Internacional Miranda, que se popularizó por la crítica al hiperliderazgo. Por cierto, Chávez en 2011 reconocería como ciertas y válidas las críticas que se le hicieran en el CIM que conllevaban a la necesidad de una dirección colectiva del proceso bolivariano;
  9. La enfermedad y muerte de Chávez se convirtieron en un largo episodio de pugnas de baja intensidad de dos proyectos bolivarianos, mientras las representaciones políticas de la derecha pugnaban por la vuelta a la normalidad anterior a 1983, mostrando que no entendían el nuevo momento del capitalismo global;
  10. La muerte de Chávez y la llegada de Maduro al poder, expresa una nueva situación de hegemonía del proyecto de burguesía revolucionaria sobre el de poder popular. En el periodo 2013-2017 la nueva burguesía revolucionaria procura terminar de liquidar a la vieja burguesía y convertirse en el factor hegemónico, con narrativas antiimperialistas que abandonan el compromiso por la justicia social. El cenit de este proceso fueron los enfrentamientos callejeros y la muerte de venezolanos, como expresión de la confrontación de las dos fracciones burguesas;
  11. La derrota militar de la derecha política insurreccional y el recrudecimiento de las sanciones imperialistas, fuerza a un giro hacia la negociación y la construcción de espacios de cohabitación entre las burguesías (2018-2023) que se muestran públicamente en los llamados diálogos de México, pero que en realidad tienen lugar de enunciación en las negociaciones directas de las administraciones norteamericana y Maduro;
  12. Maduro apuesta los últimos años, a convertirse en el arquitecto o facilitador de nuevas representaciones políticas que garanticen la aplicación de programas de ajuste capitalista, con contención de masas. El problema es que, en este momento, el tema salarial opera como el gran problema a resolver para seguir avanzando en esa dirección.

Estos hitos no resuelven la crisis burguesa que se inaugura en 1983 y forman parte de las tareas por resolver para la dominación o la transformación radical de la sociedad venezolana. Nuestra tesis es qué dentro del ciclo del capitalismo, seguimos en la crisis que se inicia con el viernes negro.

3. El gobierno en la actual coyuntura

Como hemos sostenido en otros artículos, se equivocan quienes ven a Maduro como un personaje débil y pusilánime. Nicolás Maduro podrá no ser hombre culto, pero es uno de los políticos más habilidosos para sostenerse en el poder, que hemos conocido en la política venezolana de los últimos cien años. Este es un primer error que se suele cometer a la hora de realizar análisis y construir definiciones tácticas y estratégicas. Maduro ha logrado:

  1. Dividir en decenas de pedazos a la derecha, usando las bondades de un Estado rentista, que aún sancionado comercialmente puede obtener importantes ingresos fiscales;
  2. Usar el antiimperialismo como un comodín, no solo para consolidar una nueva “burguesía revolucionaria”, sino, además, a diferencia de Chávez, generar un proceso de entendimiento cada día más claro con la vieja burguesía de la cuarta República;
  3. Debilitar a todas las oposiciones de izquierda, ya sea judicializando sus representaciones partidarias y expropiando tarjetas electorales, rompiendo e interfiriendo en cualquier vínculo real entre resistencias sociales y organizaciones políticas. La represión selectiva y puntual, sobre focos de conflictividad fabril y en la estructura del gobierno han hecho imposible construir un tejido social de resistencia consistente;
  4. Mantener la unidad interna del partido de gobierno, que siempre ha sido un instrumento político “sui generis”, que opera como un correaje para instrumentalizar las políticas oficiales. La renovación generacional ha permitido marginar a cuadros históricos, algunos de ellos provenientes de experiencias de izquierda radical, dejando al mando de la organización a la burocracia que gravita alrededor del aparato del Estado. No obstante, el PSUV sigue siendo el partido político con mejor estructura nacional y capacidad de incidencia en la política;
  5. Aunque no ha podido judicializar al Partido Comunista de Venezuela (PCV), organización que rompiera en 2018 con el gobierno de Maduro, ha generado una campaña de ataques a su política, que aunado a los errores que ese partido ha cometido, ha impedido que sea un instrumento que canalice las resistencias ciudadanas ante la política de conciliación de clases que se han impuesto;
  6. Ha logrado implementar un programa de ajuste estructural, propio de las recetas neoliberales, maquillado como la única solución para sobrevivir a las medidas coercitivas unilaterales y propiciar su aflojamiento. Esto ha hecho que la importante base social que sigue apoyándole, defienda el ajuste neoliberal como el mal menor, popularizando la idea de sobrevivir a cualquier costo, incluida la capitulación al capitalismo neoliberal;
  7. Ha evitado hasta ahora un estallido social y es el único arquitecto político, con fuerza necesaria para construir una transición que no asuste a los Estados Unidos;
  8. Ha abandonado el programa socialista y el norte anticapitalista, sin mayores traumas de gobernabilidad, creando las bases para un nuevo modelo de alternancia en el poder donde el chavismo evolucione hacia una nueva forma de socialdemocracia nacional;
  9. Generó unas terribles condiciones materiales de vida para la población trabajadora, sin que se construya un polo de referencia alternativo, algo insospechado en cualquier análisis político al final del mandato de Chávez;
  10. Finalmente, ha usado el crecimiento económico de los dos últimos años para fortalecer la alianza de las burguesías, mediante la generación de unas condiciones materiales de vida para ella (restaurantes, centros comerciales, concesionarios de carros de lujo, conciertos, etc.), que hace posible unificarse y plantearse modelos de alternancia u otras fórmulas, que se sostienen sobre terribles condiciones para la clase trabajadora.

Maduro pasó de ser el Fuché de la política nacional (1992-2012), a ser el terminator del programa socialista (2013-2017) y el arquitecto de la instauración de un capitalismo neoliberal renovado (2018-2023). Hoy, salvo que ocurra un evento que cambie la actual correlación de fuerzas, es el hombre fuerte de la política venezolana y es imposible construir una política alternativa que no coloque los pies sobre la tierra en esta materia.

4. El antiimperialismo en el juego de máscaras

La inmensa mayoría de la izquierda venezolana está atrapada en el discurso de las contradicciones inter capitalistas, fundamentada en la inminencia de una confrontación entre EEUU-China, EEUU-Rusia, EEUU versus China-Rusia. Este problema teórico-ideológico resulta funcional al juego de máscaras, que desde el gobierno se impone, para desmantelar la idea socialista y poner en marcha un nuevo modelo de acumulación capitalista en Venezuela.

Ciertamente, la globalización neoliberal al fomentar la preeminencia del capital trasnacional sobre el capital nacional, elevó las tensiones entre el capital financiero e industrial internacional norteamericano, Chino y Ruso. Pero Rusia ha desarrollado un modelo capitalista feroz, de alta competitividad, mientras que el milagro chino es el de su alineación con la Organización Mundial de Comercio (OMC), el desarrollo de un modelo de sobre explotación laboral para garantizar el crecimiento del PIB y de sociedad autoritaria.

Las draconianas reformas laborales europeas no son otra cosa que el efecto Pigmalión del modelo chino sobre el mundo del trabajo europeo y el capitalismo occidental.

El sistema mundo capitalista mundial tiene hoy cinco grandes pilares: EEUU, China, Rusia, la Unión Europea y los BRICs, qué por supuesto tienen fricciones como cualquier bloque de mercaderes, pero a diferencia de otro momento histórico las tensiones se resuelven por la vía de acuerdos mínimos y no por la vía militar.

Estas tensiones, propias de un maridaje en construcción, lejos de modelar un mundo multipolar, promueven una nueva forma de gobierno mundial del capital, donde co-habiten como regentes EEUU, China y Rusia, intentando conjurar una muy poco probable confrontación militar-atómica entre ellas. La convergencia China-Rusa-Norteamericana pasa por el abandono del ideario de libertades democráticas y la constitución progresiva de modelos de “democracia autoritaria”. La democracia burguesa liberal está en su fase de ocaso y la incomprensión de este fenómeno impide que una parte importante de la izquierda entienda el resurgimiento de la ultraderecha y el neo fascismo, no como un fenómeno aislado, sino como algo que llega con la intención de quedarse.

La Organización Mundial de Comercio (OMC), creada en plena década neoliberal, ha sido la encargada no solo de la ingeniería genética del embrión del nuevo imperio capitalista tricéfalo, sino que además es la partera de ese engendro. Por ello, el presidente de China dice en el Foro Mundial de Davos (2022) que para esa nación asiática lo principal es fortalecer a la OMC y garantizar que nadie se descarrile de la globalización. En ese contexto debemos valorar y entender los enfrentamientos armados localizados de las últimas décadas.

La guerra de Ucrania ha significado ganancias económicas importantes para EEUU, China y Rusia, así como la destrucción del potencial geopolítico de la Unión Europea, un paso necesario para cualquier entendimiento estratégico entre las tres cabezas principales del capitalismo del siglo XXI (EEUU, China y Rusia). Sin embargo, la izquierda venezolana sigue ridículamente atrapada en el “campismo”.

En este escenario de acuerdos en construcción, Latinoamérica sigue siendo la zona natural de influencia de los EEUU. Por ello, acercarse a los rusos o chinos procurando protección contra los Estados Unidos resulta por lo menos infantil. Los rusos y chinos alimentan esa ilusión para contar con “barajas” con las cuales ofrecer intermediación, a la hora de avanzar en negociaciones estratégicas con sus pares gringos.

En realidad, esgrimir antiimperialismo norteamericano y acercarse a los imperios ruso y chino, ha sido una forma de garantizar la consolidación de la nueva “burguesía revolucionaria” importadora y parasitaria, facilitando formas novedosas de negocios en el mercado internacional que le hagan competitiva a la hora de volver a la “normalidad internacional”. Por otra parte, el énfasis en los negocios con China y Rusia, y no en lo ideológico de parte de la burguesía revolucionaria, construye tranquilidad en los norteamericanos sobre las verdaderas motivaciones (económicas) del “antiimperialismo” del gobierno venezolano.

Un auténtico antiimperialismo, en el marco de la globalización neoliberal, tiene en el anticapitalismo un punto infranqueable. Es fundamental el papel de los y las revolucionarias en educar al pueblo respecto al carácter capitalista de Rusia y China y la auténtica naturaleza de sus tensiones, así como la tendencia al acuerdo más que a la confrontación entre ellos como signo de los nuevos tiempos.  Sin esta distinción, resulta muy difuso para el trabajador común entender cómo hay que aliarse con un gobierno que persigue a los sindicatos y líderes obreros (China y Rusia), contra otra nación colonialista.

5. La oposición de derechas

Las derechas en Venezuela son como barcos solitarios navegando en medio de una tormenta, sin darse cuenta que su casco está perforado y la nave hace aguas. Apuestan por un gobierno de emprendedores –algo en lo cual el gobierno de Maduro les ha tomado la delantera- y donde cada quien gestione su propia seguridad social.

El surgimiento del “gobierno interino” de Guaidó ha servido para demostrar que la derecha lo que en realidad busca es apropiarse de la renta petrolera, ya sea a través de la intermediación con la fracción de la burguesía venezolana que la sustenta o de la apropiación a través de la corrupción.

El gobierno no persigue ni encarcela a Guaidó, como forma de demostrar que se puede entender con la otra fracción burguesa, incluso a niveles de impunidad. Los norteamericanos lo entienden y por eso en las mesas de negociación de México proponen liberar recursos que sean co-administrados por ambas fracciones de la burguesía.

A estas alturas lo que más le preocupa al Pentágono, como se desprende entre líneas de la declaración reciente de Ned Price, su vocero, es la posibilidad de una rebelión nacional popular, porque ello, quieren apurar el acuerdo gobierno-oposición antes de 2024.

La derecha venezolana hoy es alternativa solo para un segmento de la población altamente ideologizado contra el socialismo, los progresismos y la agenda social. Para el común de la población la derecha convive con el gobierno y forma parte de intereses económicos de enriquecimiento, barnizado con discursos ideológicos.

Construir una alternativa electoral de la derecha, pasa por acordar la forma como “venderán” a sus bases y electores, la idea de una alternancia en el gobierno con el madurismo, como intento de estabilización política y de nueva gobernabilidad.

No la tienen fácil, porque todo parece indicar que cada una de las fracciones de derecha tiene una “puerta trasera” de entendimiento con el gobierno, que a su vez tensiona para impedir un acuerdo que no coloque como su arquitecto y árbitro al madurismo.

6. La izquierda radical en su laberinto

Sin negar o desestimar la injerencia del poder contra las organizaciones políticas, debemos decir, que la izquierda revolucionaria fue absolutamente incompetente para aprovechar la correlación de fuerzas generada entre 1989-2012 en función de construir un partido revolucionario de masas. Sectores importantes fueron absorbidos por el Movimiento Quinta República y otros con la creación del PSUV. El llamado de Chávez, en la tradición soviética, de construir un partido único encontró oposiciones en partidos como el PPT[2], Tupamaros o PCV[3], que siguieron siendo partidos de cuadros o propaganda, sin llegar a convertirse en organizaciones de masas. El Gran Polo Patriótico (GPP), creado posteriormente, operó más a la cola del PSUV que como factor capaz de generar alternativas de gran alcance.

Por ello, la disidencia al proceso de restauración neoliberal (2013-2023) fue tan lento. Mientras el PPT y Tupamaros fueron judicializados sin mayores resistencias de masas, el PCV[4], con mayor tradición y con una estructura sólida ha podido superar el trauma de la separación del gobierno sin desprendimientos importantes ni coaptación gubernamental.

No obstante, los intentos por construir una plataforma unitaria de lucha y electoral bajo la figura de Alternativa Popular Revolucionaria (APR) han tenido la limitante del viejo paradigma del partido de vanguardia que lidera a los frentes de masa, sin entender que hoy la ecuación tiene que ser distinta para construir una correlación de fuerzas que frene la restauración plena del capitalismo.

El trotskismo quedó atrapado en las disputas internacionales sobre la caracterización de la situación, sin poder avanzar en una plataforma unitaria, abierta y sensible a las nuevas agendas ciudadanas.

El resto de iniciativas quedaron más como opciones declarativas y de principios, que como aparatos políticos con influencia de masas.

Esto está muy vinculado a nuevas exigencias ciudadanas para el pensamiento socialista que la izquierda no quiere leer y hacer suyas, impidiendo con ello construir un instrumento político importante.  Algunas de estas incidencias ciudadanas son:

  1. Las nuevas generaciones no comparten la tradición de liderazgos de izquierda sempiternos. No comparten que un líder permanezca al frente hasta que se muera y apuestan por modelo de dirección más de rotación de cargos. Desde esa perspectiva, un buen liderazgo de izquierda es aquel que construye su relevo en el corto plazo (5-8 años) y es capaz de seguir militando desde la base.  Esto pasa por recrear la cultura del liderazgo desde las organizaciones de base, gremios, sindicatos, entre otros.
  2. El manejo de lo público va más allá de lo ideológico, por lo cual se requiere que quienes estén en cargos públicos cuenten con dilatada experiencia en la gestión no gubernamental (cooperativas, clubes, etc), hayan hecho carrera en las instituciones públicas y sepan del trabajo al cual van a ser designados. Es falso que con solo lo ideológico basta.
  3. Urge una cultura de la transparencia en la gestión de los fondos y recursos públicos, algo que solo construye hegemonía si viene de las practicas partidarias y del movimiento social;
  4. Se necesita más perspectiva crítica para valorar los desempeños en cada uno de los cargos que ocupen militantes, cuidando la alternancia entre cargos y tareas en el movimiento social para contribuir a conjurar la burocratización:
  5. Se necesitan organizaciones más flexibles, alegres y dinámicas
  6. Urge recuperar la confianza, respecto a que la izquierda siempre está del lado de quienes luchan, nunca al lado de un gobierno, incluso aliado, contra el movimiento social.

Las elecciones de 2024 son una prueba de fuego para la izquierda radical, para ver si logra superar los obstáculos para construir instrumento político unitario con influencia de masas.

7. El movimiento social en el centro de la construcción de correlaciones de fuerzas

El lugar de enunciación de la política suele moverse conforme se desplazan los ejes de la lucha de clases y se construyen correlaciones de fuerzas. Voltaire solía decir que todo reordenamiento parte de un centro, y el arte de la ciencia política es precisar ese centro en cada momento histórico y sobre todo como se mueve con relación a los instrumentos partidarios de la burguesía y la clase trabajadora.

Nuestra perspectiva es que hoy lo partidario, de derechas, gobierno e izquierdas, ha perdido su capacidad de encanto para la mayoría ciudadana, convirtiendo al movimiento social en el epicentro de la construcción de narrativas e imaginarios políticos. Esto es algo de lo cual parecieran no haber tomado nota las dirigencias partidarias.

En consecuencia, la movilización social comienza a ser auto convocada, algo que no se veía en Venezuela desde finales de los ochenta y la década de los noventa del siglo XX. Esta autogestión del descontento, a diferencia de momentos precedentes, no está mediado por el ataque insurreccional contra el gobierno ni por su defensa a ultranza, sin negar que esta turbulencia tenga algún nivel bajo de presencia en el movimiento. Lo novedoso es colocar lo reivindicativo en el centro, dejando a un lado la disputa por el poder político. Esto se expresa en la convergencia de simpatizantes y opositores al gobierno en las movilizaciones, causando una franca factura a la polarización que caracterizó el periodo 1996-2021.

Esto no oculta que la derecha intenta convertir el despertar de la movilización en un “hasta que Maduro se vaya” y el gobierno en un “está en marcha un golpe contra el gobierno de Maduro inspirado desde el Pentágono”. Ambos sectores son incapaces de entender lo que ocurre e intentar continuar subalternizando al movimiento social. Lo que ocurre desde las movilizaciones de junio-agosto de 2022, es que las bases magisteriales y de la clase trabajadora chiflan e impiden hablar a cualquier dirigente partidario, de derechas o del gobierno, mostrando una nueva reconfiguración política.

Hoy le reivindicativo constituye el eje del centro político del movimiento social, que de no ser atendido oportunamente puede evolucionar hacia perspectivas mucho más anti sistémicas. Mirar lo que ocurre en Venezuela desde lo partidario y las lógicas del poder, equivale a mirar la realidad a través de unos lentes con vidrios fragmentados.

8. La clase trabajadora: ¿despolitización o repolitización?

El descalabro del proyecto bolivariano socialista, acompañado de una precarización salarial, de condiciones de trabajo, vida y servicios públicos, sin precedentes en la historia nacional, ha producido un cambio significativo.

Por una parte, la sobrevivencia que algunos casos ha fomentado experiencias de ayuda mutua, en su mayoría ha roto el tejido solidario construido en el periodo Chávez, haciendo de la competencia el gran paradigma popular.

Desde 2013 la población venezolana vive las consecuencias de la caída de los precios del petróleo y el quiebre de los modelos rentistas cuarto y quinto republicanos, el recrudecimiento de la conspiración imperialista en especial a partir de las medidas coercitivas unilaterales,  la resolución de las contradicciones del proceso bolivariano entre burguesía revolucionaria y poder popular a favor de la primera, la instauración de un programa de ajuste estructural de corte neoliberal que coloca sobre la clase trabajadora el peso de la crisis, el acercamiento y construcción de acuerdos entre la vieja y nueva burguesía, y la terrible situación salarial por debajo de los cincuenta dólares mensuales, en un país cuyo costo de los productos de la cesta básica es superior a los que se conocen en México, panamá, Colombia o Argentina.

Además, resulta terriblemente decepcionante la ostentación de la burguesía revolucionaria y la nueva clase política del gobierno y oposición. Mientras la clase trabajadora tiene que hacer milagros para llevar arroz a su mesa, los restaurantes de lujo se llenan de personajes de la política, mientras docentes y empleados públicos van a sus labores con zapatos rotos la nueva clase política derrocha lujo con Ferrari y Lamborghini de diseño exclusivo. Esto convierte a las sanciones imperialistas en significantes vacíos, que lesionan el salario y condiciones de vida para quienes viven del trabajo, pero hacen cada vez más ricos a quienes se apropian de la menguada renta petrolera e ingresos fiscales.

Con salarios de apenas treinta dólares mensuales, teniendo que pagar tres dólares diarios de pasaje, la mayoría de funcionarios públicos subsidian al Estado, mostrando un compromiso nacional sin precedentes que es utilizado para condenarlos a la insalvable miseria.

La clase trabajadora está dispuesta a soportar cualquier situación de sacrificio, si se democratiza esta situación, no si su entrega solo recibe como burla la ostentación y el despilfarro de unos pocos en medio de la miseria de las mayorías.

Esta situación se agrava con el papel de los dos grandes sindicales, la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST) vinculada al gobierno y la raquítica Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) que mantienen una lógica de justificación de la actual situación, que se han convertido en esquiroles de las luchas de base de la clase trabajadora.

Esta realidad generó inmovilidad, luego rabia, pasando por el cuestionamiento a la burocracia sindical hasta llegar a la auto organización de base y la construcción de incipientes redes solidarias de apoyo mutuo de la clase.

Las victorias del proletariado industrial (abril 2022) y del magisterio (mayo-agosto 2022), en las cuales el gobierno tuvo que honrar compromisos contractuales y establecer nuevas escalas salariales, crearon una situación novedosa en la política venezolana. Por primera vez en muchos años, un movimiento social despolarizado que lucha por condiciones salariales y de trabajo, irrumpe con influencia de masas.

Esto marcó una ruptura cualitativa con la influencia de la burocracia de la CBST[5] y la vieja CTV[6], demostrando, además:

  1. Que era falso que no había dinero para honrar compromisos salariales y elevar los salarios;
  2. Que es posible derrotar a la burocracia cuando se enarbolan banderas unitarias a favor de la clase trabajadora;
  3. La forma de avanzar en las luchas sociales es aislando a los rancios liderazgos de derecha opositora y gubernamental, sosteniendo autonomía gremial y resistencias sindicales.

A comienzos de 2023, nuevamente los trabajadores de Guayana y el magisterio, plantean luchas reivindicativas, especialmente en materia salarial (aumento), anti burocráticas (eliminación de las instrucciones ONAPRE) y por unas relaciones con el Estado que tiendan a la justicia social, democracia sindical y participación autónoma.

El magisterio que tenía desde el 2001-2002 sin realizar paralizaciones, irrumpe en el 2022 con movilizaciones en casi todas las ciudades del país y su victoria marca un hito en la recomposición de la capacidad movilizadora de la clase trabajadora. Por ello, el llamado a paro y movilizaciones de comienzos de 2023 lo hacen con una nueva confianza en su capacidad con consignas muy concretas:

  1.  eliminación de las odiadas instrucciones ONAPRE que eliminaron primas y sobresueldos conquistados en luchas e incluidos en la contratación colectiva;
  2. Indexación salarial estimada en dólares para quebrar los efectos de la inflación y devaluación del Bolívar en la economía familiar del magisterio;
  3. Contratación colectiva discutida desde la base y no por la burocracia de las federaciones sindicales;
  4. Recuperación del sistema de salud pública, seguros de hospitalización, cirugía y maternidad, para la atención urgente de los y las trabajadoras y sus familias;
  5. Pago del 280% de salario adeudado;

Lo significativo de este paro es su carácter anti burocrático y auto convocado, que expresa a la vez nuevas formas de organización de la clase, que trascienden los formalismos del sindicalismo reconocido en la lógica fordista de pactos con el gobierno.

Los maestros parten con simpatías de las familias, pero con una increíble confluencia en su contra, por parte de la dirigencia burocráticas de la CBST y la CTV; hecho que de paso muestra la identidad de intereses de la vieja y nueva burguesía. Si el magisterio se sostiene en las calles y alcanza una nueva victoria, como todo apunta a suponer, estaremos iniciando una nueva etapa de la lucha social en Venezuela, que presionará nuevamente para una resolución de la crisis de largo ciclo iniciada en 1983, a favor de la clase trabajadora.

En realidad, la inmensa mayoría de la burocracia sindical está al margen de la legalidad pues no ha hecho elecciones democráticas de bases durante años. En consecuencia, carece de legitimidad efectiva y de origen, a lo que se suma incapacidad e ineficacia en el cumplimiento de su tarea de defensa de la clase trabajadora. Esto es un problema que se puede convertir en estratégico para la gobernabilidad en el corto plazo.

El debate sobre despolitización o repolitización se hace importante, por el criterio más extendido en las bases en luchas, respecto a que la prioridad es defender sus derechos básicos y que es el gobierno y las organizaciones quienes deben situarse, en uno u otro sentido respecto a este reclamo.  Es decir, se rompe la polarización por abajo y comienza un sentido de unidad de la clase que no habíamos visto desde la década de los noventa del siglo pasado.

Las referencias de izquierda y derecha comienzan a ser significantes vacíos para las bases de los y las trabajadoras en lucha, adquiriendo relevancia conforme se colocan o no al lado de sus intereses básicos (salario, condiciones de trabajo., derechos adquiridos, contratación colectiva, fuero gremial, estabilidad laboral).

Por ello, es de esperar una fuerte ofensiva de la patronal y sus sindicatos burocráticos de derechas y gubernamentales, para frenar el protagonismo de los maestros y maestras. Esperemos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos durante estas dos semanas.

 

9. El retorno del humor como mecanismo de resistencia

Históricamente la población de venezolana ha construido a través del humor, la burla cínica y la parodia, formas de resistencia a las adversidades y situaciones de poder. Ha hecho del humor una forma contundente de resistencia. Eso lo veíamos en programas televisivos e la cuarta República, pero también en la calle.

El chavismo resultó muy sensible a estas formas populares de críticas, convirtiendo a las resistencias a la burocratización en algo “demasiado serio”. Lo que hemos visto en el último año es un resurgir del humor y la burla cínica como herramientas comunicacionales desde abajo, para quienes no disponen de acceso a los grandes medios de comunicación.

Las redes sociales se han convertido en comunidad terapéutica donde se muestra toda la angustia y desesperación popular, la iracundia contra la restauración neoliberal, pero también caminos alternativos para superar juntos la actual situación.

La teoría política actual debería tener mayor capacidad de análisis del humor venezolano y la narrativa en las redes sociales, si quiere comenzar a comprender lo que realmente ocurre.

 

10. Lo peor en política es cuando se acaban los argumentos

Son lastimosos los intentos de argumentación de la burocracia sindical y los altos funcionarios, respecto al resurgir de la movilización social. El argumento más recurrente es el de la conspiración en marcha y del golpe de Estado en ciernes, que resultan increíble para una población que escucha a diario discursos de recuperación, diálogo con las derechas y la administración norteamericana, encuentros del presidente Maduro con enviados de la CIA, el regalo del petróleo venezolano (sin impuestos ni regalías) a Chevron, el nombramiento de ciudadanos norteamericanos en altos puestos ejecutivos de la estatal petrolera.

Domingo Alberto Rangel decía que llega un momento en las relaciones de poder, en la cual los altos funcionarios se convierten solo en “petardistas”. Los “petardistas” eran quienes lanzaban pólvora, petardos por donde iba a pasar Juan Vicente Gómez, el dictador venezolano de comienzos del siglo XX. Hoy muchos altos funcionarios son solo petardistas, que no sugieren nada alternativo al presidente de la República, muy por el contrario, alaban las medidas que impactan sobre la clase trabajadora, a pesar que en privado muestran su preocupación por el curso de los acontecimientos.

Cuando los petardistas se apoderan de la política, el oficio de vacía de argumentos y se concentra en presentar a poder como víctima del mismo pueblo que lo eligió y confió en ellos.  Solo si el gobierno abre espacio al pensamiento crítico, desplazando a los petardistas de oficio, podrá encontrar claves para resolver los entuertos en los que se ha metido por su decisión de conciliar los intereses de clase a favor de la burguesía.

El problema es que, para ello, debe terminar de definirse, a favor del capital o del mundo del trabajo, porque el discurso en dos aguas, está produciendo el efecto del rey desnudo.

 

11. No se puede hacer política pensando desde el hígado

Un grave problema político en Venezuela, que involucra a la dirigencia y de la militancia de las organizaciones políticas de gobierno, derechas e izquierda radical, pero también al movimiento social, es la rabia como sustento de la formulación táctica.

Se puede entender la terrible situación de la clase trabajadora y pueblo en general, viviendo en condiciones materiales infrahumanas, producto de la incapacidad de conseguir un salario que cubra lo necesario para el sustento básico, teniendo que inventarse dos o tres labores adicionales que solo le permiten la sobrevivencia, mientras la clase política ostenta otro estilo de vida y cuenta cuentos sobre la necesidad de resistir juntos, pero la rabia es mala consejera, incluso para producir un cambio político en favor de las mayorías.

Es urgente re-construir la cultura política desde la tolerancia y el respeto, sin que ello implique perder la memoria histórica de los errores de la cuarta y quinta república, pero pensando el país de cara al futuro.

El oficio del político revolucionario en el presente, es convertir el resentimiento en potencial creativo, crítico, constructivo, alegre, propositivo, que se alimente con las pequeñas y significativas victorias reivindicativas y salariales, que sea capaz de retomar la senda de la justicia social. No se trata de un ejercicio político bobalicón ni una narrativa de auto ayuda, sino retomar la potencialidad de los poderes creadores del pueblo.

Se necesita despersonalizar el ejercicio de la crítica política, allí donde sea posible, para entender los problemas estructurales y coyunturales del presente y abonar a una táctica que reencuentre el mundo de la política y los movimientos sociales.

Sin este salto cualitativo, difícilmente saldremos del actual atolladero, ni mucho menos seremos capaces de construir una nueva organización revolucionaria con influencia de masas.

 

12. La migración forzada como la mayor frustración colectiva

Buena parte del conflicto social actual está atravesado por la desgracia de la migración forzada que toca a todas las familias trabajadoras venezolanas. Pasar las fiestas de fin de año con los hijos(as), padres y madres, abuelos(as), tíos(as), hermanos(as) lejos, asediados por la incertidumbre permanente, entre la xenofobia, el trabajo desregulado, el machismo, la homofobia, el racismo y el desafecto, se convierte en una bomba de tiempo social, que puede estallar en cualquier momento.

La sub economía de las remesas es un escupitajo en la cara de cada venezolano, que se sabe nacido en un país petrolero, con inmensas riquezas minerales y de todo tipo. El discurso de las sanciones comienza a agotarse como justificación, a pesar de que son reales, porque la mayoría de la población comienza a pensar que, si la política es arte de hacer posible lo imposible, les corresponde a los políticos buscar alternativas prontas y oportunas a esa situación.

El abandono de buena parte de la izquierda latinoamericana y mundial, a la migración venezolana, catalogándola como contra revolucionaria y no como clase trabajadora que huye buscando sobrevivencia, será un mal que tendremos que pagar por décadas, como abono al pensamiento conservador y ultraderechista.

Cualquier proyecto político sostenible en el tiempo, tiene que plantearse en el corto plazo, la creación de las condiciones materiales, espirituales, políticas y económicas para que vuelvan al suelo patrio quienes han partido.

 

13. Conclusiones

Desde mi punto de vista estamos en una nueva etapa de la lucha social en Venezuela, que ocurre en el marco de la crisis del sistema de acumulación capitalista iniciada en 1983, que obligará a las representaciones políticas de la vieja y nueva burguesía a desarrollar una estrategia de contención y anulación de la combatividad.  Ello avizora también, una crisis de las izquierdas, cuyos militantes participan en las protestas, pero sus direcciones no han logrado empalmar con el movimiento desigual y combinado de resistencia al neoliberalismo seudo socialista.  Ello plantea varios escenarios posibles:

Escenario Uno: profundización de la auto convocatoria, aislamiento de la burocracia sindical, masificación de la protesta.

Si el liderazgo de Maduro conserva sus reflejos sindicales, este escenario conduciría a la creación de condiciones para aumento sostenido de salarios, que puede ser un monto mínimo mensual en dólares (entre 150-300 $) y la eliminación de las instrucciones ONAPRE, así como la solicitud gubernamental que los conflictos se canalicen a través de las federaciones sindicales burocráticas. Si por el contrario prevalece la deriva autoritaria que hemos visto los últimos años, este conflicto puede generar represión selectiva a dirigentes de las movilizaciones hasta disolución de concentraciones a través de intervenciones policiales o de la guardia nacional. Una solución intermedia no detendría la espiral de conflictividad que se ha iniciado.

Escenario dos: la burocracia de las federaciones sindicales logra cabalgar el conflicto y colocarse a frente de él, quebrando la auto convocatoria gremial.

El final de este escenario dependerá en buena medida, de cuánto conserva el instinto de clase esta dirigencia. Si rápidamente traiciona los intereses de la lucha, puede generarse un vacío absoluto de representaciones sindicales en el país, algo que en el actual marco de crisis sistémica puede ser preludio de un escalamiento sin precedentes de la conflictividad social. En este sentido, la burocracia magisterial intentó instaurar el discurso que el llamado a paro del 9 de enero era ilegal porque no venía precedido de un pliego conflictivo, algo que solo pueden introducir las organizaciones burocráticas del sindicalismo. Esta torpeza para encarar la situación es un mal precedente, que coloca a una parte importante de la dirigencia gremial en el rol de esquiroles.

Si, por el contrario, la burocracia por instinto de sobrevivencia se enfrenta coyunturalmente al gobierno, para mediar y disminuir al mínimo la beligerancia, estaríamos en presencia del resurgir de una nueva casta sindical burocrática. No obstante, los sectores en la calle comienzan a plantear que sean los comités locales y regionales de conflicto quienes lideren la lucha, lo cual también puede ser táctico o dar paso a nueva forma de organización sindical. Contra esta última posibilidad se acordarían la derecha y el gobierno, porque ello pondría en riesgo el diálogo tripartito y los acuerdos de acercamiento entre las dos burguesías

Escenario tres: la convocatoria y movilización magisterial se desinfla sin lograr sus propósitos

Paradójicamente, este escenario sería un duro revés político para el gobierno, al no contar con una válvula de escape los sectores, que han llevado sobre sus hombros durante los últimos diez años, los efectos de la crisis política y económica. Este sería el caldo de cultivo para una tercera opción despolarizada, que lamentablemente tiene más posibilidades de surgir desde la derecha fascista que desde el campo progresista.

Escenario 4: el gobierno hace yudo político en función del escenario electoral 2024.

El gobierno, incluso en su ruta neoliberal, puede producir un cambio de situación si asume como propia la lógica fordista socialdemócrata, dejando a un lado a los enfoques monetaristas que ayudan a concentrar la riqueza en manos de unos pocos. El problema central de la coyuntura (no estructural) es la democratización del capital, por lo tanto, el gobierno podría tomar la decisión de cabalgar la crisis y usarla a su favor. Ello implicaría subir los salarios entre 150 y 300 dólares mensuales como referencia para el pago en bolívares y decretar un proceso general de elecciones democráticas de base de los gremios docentes y de empleados públicos, como parte de una restructuración integral de los mecanismos de representación y mediación política de la clase trabajadora. Este escenario es altamente improbable, debido a la relación histórica del presidente de la República con la casta burocrática de la CBST.

La mejor opción para el gobierno es canalizar esta energía y presentarla como un retorno al programa inicial de compromiso con la clase trabajadora y la agenda social. ¿Podrá hacerlo? ¿O ya ha transitado demasiado el camino de la restauración? La desesperación en las calles expresa un nuevo momento político.

En los próximos días nos dedicaremos a hacer seguimiento y análisis a las luchas que se inician desde enero de este año, como un esfuerzo por comprender el curso de los acontecimientos políticos en este año preelectoral.


[1] Doctor en Ciencias Pedagógicas. Postdoctorado en Pedagogías Críticas. Miembro del Comité Directivo de CLACSO, socio de la Campaña Latinoamericana por el derecho a la Educación (CLADE), integrante de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS). Director de Investigaciones del Centro Internacional de Investigación Otras Voces en educación (CII-OVE), secretario del Segundo Congreso Mundial contra el Neoliberalismo Educativo.

[2] Patria Para Todos

[3] Partido Comunista de Venezuela

[4] Esto hay que verlo en un contexto de un distendido proceso que inicia con el incumplimiento del Acuerdo Unitario Marco suscrito entre las direcciones políticas del PSUV y el PCV el 26 de febrero del 2018 en el que se condicionaba el apoyo del PCV a la candidatura presidencial de NM a las 18 clausulas establecidas de común acuerdo y que NM, Jorge Rodríguez y Aristóbulo Istúriz suscribieron en un acto público en la sede el CC ubicada en el Edificio Cantaclaro. El incumplimiento por parte del PSUV y si gobierno al asumir una línea de ajuste económico de contenido u orientándome liberal y neoliberal burgués y contrario al interés nacional y popular, hace que progresivamente el PCV vaya asumiendo una línea de mayor Confrontación y Deslinde con el gobierno y su política, la cual es ratificada en sucesivos plenos del Comité Central y en la 15ta Conferencia Nacional (30 de al 15 de Abril – Mayo del 2021) y finalmente adopta la línea de ruptura con base a la nueva Línea Política aprobada por el 16to Congreso del PCV realizado el 5,6 y 7 de noviembre del año pasado 2022.

[5] Central Bolivariana Socialista de Trabajadores, pro gubernamental

[6] Confederación de Trabajadores de Venezuela, aparto sindical de la cuarta república, que sigue influyendo en los sectores laborales de la oposición.

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Mundo: Bienvenido el año 2023

Bienvenido el año 2023

Rodolfo Bueno

Udo Ulfkotte, ex corresponsal del periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, denunció en su libro “Gekaufte Journalisten”, (Reporteros comprados), cómo los políticos de EEUU y Alemania influyen para que los periodistas alemanes sesguen sus escritos sobre los eventos mundiales a favor de las posiciones estadounidenses y en contra de las rusas; suprimen así, toda disidencia e imponen la opinión dominante.

Ejemplos hay de sobra, pero basta con recordar uno, cuando los dirigentes del Partido Demócrata se confabularon para fabricar el bodrio de la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de EEUU de 2016. Entonces, tras la victoria de Donald Trump, sostuvieron que hubo una injerencia rusa que, de alguna manera, evitó la elección de Hillary Clinton. Pese a que la falsedad de esta afirmación fue demostrada en casi todos los órganos competentes de EEUU, muchas personas continúan tragándose esta rueda de molino.

De igual manera actúan este tipo de mentiras en el resto de Occidente, en el que los políticos exitosos deben obedecer lo que les ordenan desde Washington, pues, por ahora la libertad y la democracia se han convertido en términos hueros y para que un país sea llamado libre y democrático debe convertirse en una dependencia de EEUU, en una mera ilusión semejante a un Estado Libre Asociado, como Puerto Rico.

Políticos de esta calaña abundan. Annalena Baerbock, Ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, declaró: “Sí, nuestros ciudadanos sufren, pero tendrán que sufrir porque vamos a apoyar a Ucrania sin importar lo que pase… No importa lo que piensen mis votantes alemanes, pero quiero cumplir lo prometido al pueblo de Ucrania… La gente saldrá a las calles y dirá: ‘No podemos pagar los precios de la energía’. Y no quiero decir: ‘Vale, entonces dejemos de imponer sanciones a Rusia… Esto significa que las sanciones se mantendrán también en invierno’”.

¿Y dónde queda la democracia, sistema político que defiende la soberanía del pueblo y su derecho a elegir y controlar a sus gobernantes? Donde siempre estuvo, en el limbo, porque lo cierto es que se debe cumplir la estrategia anglosajona, formulada en 1949 por Lord Ismay, el primer secretario ‎general de la OTAN: “Mantener a ‎los rusos fuera, a los norteamericanos dentro y a los alemanes bajo control”.

Parecería que los políticos alemanes y todo el viejo continente han perdido la razón, o son incompetentes, o Washington los tiene agarrados por el cogote, pues, en lugar instituir la alianza que Putin propuso, que va desde Lisboa hasta Vladivostok, y cuyos primeros pasos fueron dados por el ex Canciller Gerhard Schröder, prefieren ser vasallos e impiden, a toda costa, el entendimiento ruso-alemán, persuadidos de que algo van a obtener de los despojos de Rusia si la logran derrotar. Sueños de perro.

Esto explica porque Alemania pierde gustosamente su acceso al gas barato ruso, al mismo tiempo que se involucra cada vez ‎más en el conflicto ucraniano y se convierte en un trampolín ‎de las acciones de la OTAN contra Rusia, todo a gusto y paladar de los estadounidenses y contrario a los intereses alemanes, lo cual no es raro ni oscuro si ‎se recuerda que en EEUU tienen mucho poder los Neocon, grupo de ultraderecha que ‎controla el Departamento de Defensa y el Departamento de Estado y toma las decisiones políticas y militares del gobierno de Washington.

Los Neocon son el punto de apoyo de los fascista ucranianos y han convertido a Ucrania en el campo de batalla de un conflicto de mayor rango, de cuyo resultado depende la reorganización del mundo y su futura evolución. El proyecto ‎Neocon es la política de Estado de‎ Estados Unidos. El New York Time publicó sobre la “Defense Policy Guidance”, que EEUU ve la emancipación de sus aliados europeos como un cassus ‎belli, doctrina que fue firmado por el Neocon Paul Wolfowitz cuando era subsecretario del Departamento de Defensa de EEUU.

Eso explica por qué el ‎sabotaje a los gasoductos Nord Stream y Nord Stream 2 fue un acto de guerra contra Rusia y también contra Europa, pues nueve países europeos participaron en su construcción y cuatro, además de Rusia, son ‎propietarios: Alemania un 30%, los Países Bajos un 9% y Francia un 9%, los que, pese a ser perjudicados, guardaron un misterioso silencio a pesar de saber con certeza quién era el culpable. Tal vez se convirtieron ya en Estados Libres Asociados de Estados Unidos, temen sus sanciones y esperan que la catástrofe que amenaza a la UE no les derrumbe en el plano económico, difícil de creer para los miembros de una organización que ha tomado decisiones que la van a llevar a la quiebra, pues‎ la economía de la UE se apoya en lo fundamental en la ‎producción de la industria de esos países, muy afectada al ser destruidos estos gasoductos.

Los franceses posiblemente recuerden el fracasado golpe de Estado de 1961 y los intentos de asesinato contra el General de Gaulle, que fingió creer que esos atentados fueron organizados por la Organización del Ejército Secreto, que se oponía a ‎la independencia de Argelia, pese conocer que los mismos fueron financiados por el Opus Dei español y la CIA, por lo que identificó a los traidores, reorganizó a la policía ‎y al ejército franceses y, posteriormente, sacó a la OTAN de Francia y cerró 29 bases militares que tenía en territorio francés; también denunció ‎la hipocresía de EEUU en la guerra de Vietnam, por lo que fue castigado en mayo de 1968. ‎

Con lo antedicho, no la tiene fácil Emmanuel Macron, por quien, con una abstención récord, muy poca gente votó por convencimiento, la mayoría lo hizo para evitar el triunfo de Marine Le Pen. Su coalición Ensemble perdió en junio de 2022, en las elecciones parlamentarias, la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, por lo que Macron va a tener dificultades para aprobar los recortes fiscales y el aumento de la edad de jubilación de 62 a 65 años, que propuso en su programa electoral, y se va a enfrentar a una fuerte oposición tanto de izquierda como de derecha, que le va a exigir su retirada de la política, ni siquiera podrá disolver el Parlamento y organizar elecciones anticipadas, porque las encuestas no le favorecen. Su única salida, dimitir y retirarse de la política, lo que abre las puertas del Palacio del Elíseo a Marine Le Pen y pone en peligro el proyecto de la UE y sus endebles instituciones.

Los franceses son un pueblo tolerante, pero capaz de todo. En la última elección, el 40% de los electores que en la primera vuelta votaron por la izquierda, en la segunda vuelta votaron por Marine Le Pen, a la que sus oponentes acusan de fascista, y el 64,70 % de los electores se abstuvo de votar. Independientemente de cómo se piense, lo cierto del caso es que el partido de Marine Le Pen se fortifica y se acerca al poder. La caduca división de izquierda y derecha no responde a la realidad de Francia, donde todo puede pasar, pues el francés no soporta el deterioro de su calidad de vida.

Los estadounidenses son pesimistas acerca de las perspectivas de su país, y no tienen porqué ser optimistas. Casi el 80% de la población de EEUU piensa que en el próximo año tendrán dificultades económicas, impuestos más altos y un creciente déficit presupuestario. La mayoría cree que la inflación se acelerará, que el mercado de valores se desplomará y que se incrementará el desempleo, habrá muchas huelgas y la tasa de criminalidad aumentará. Por otra parte, el conflicto político del país se agudiza y la intolerancia racial crece.

Se espera que 2023 sea más difícil que 2022, para Dimitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, el precio del petróleo subirá hasta 150 dólares el barril y el precio del gas superará los 5.000 dólares por 1.000 metros cúbicos; el Reino Unido se reincorporará a la UE; la UE colapsará después del regreso del Reino Unido y dejará de utilizar el euro; Polonia y Hungría ocuparán las regiones occidentales de Ucrania; se creará el “Cuarto Reich”, que abarcará el territorio de Alemania y sus satélites, Polonia, los Estados bálticos, Chequia, Eslovaquia, la República de Kiev; estallará una guerra entre Francia y el Cuarto Reich; Europa será dividida, Polonia será repartida en el proceso; Irlanda del Norte se separará del Reino Unido y se unirá a la República de Irlanda; EEUU entrará en guerra civil; California y Texas se convertirán en Estados independientes; Texas y México formarán un Estado aliado; Elon Musk ganará las elecciones presidenciales en varios estados que, después del final de la nueva guerra civil, quedarán bajo el mandato del Partido Republicano; los mayores mercados bursátiles y la actividad financiera abandonarán EEUU y Europa y se trasladarán a Asia; el sistema de gestión monetaria de Bretton Woods colapsará, lo que provocará la caída del FMI y el Banco Mundial; el euro y el dólar dejarán de circular como divisas de reserva mundial. Todo de locura, pero factible luego de ver lo que pasa en Europa y EEUU.

Para América Latina es de esperar que se consolide la paz en Venezuela y Colombia, que se arregle el problema de Perú y que Lula pueda realizar su proyecto social.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

Fuente de la Información: https://rebelion.org/bienvenido-el-ano-2023/

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Perú: Pronunciamiento: No matarás

Pronunciamiento: No matarás

Ante la cruel violencia estatal y la criminalización de la protesta social por parte del gobierno de Dina Boluarte, el CEP alza su voz de protesta. Rechazamos el “(auto) golpe de Estado”, promovido por civiles, militares y justificado por la derecha y la ultraderecha peruana en el Legislativo; todo al amparo del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la injerencia de voceros del gobierno norteamericano.

Denunciamos el intento de los medios de comunicación de invisibilizar asesinados, heridos, golpeados, injuriados, subestimados, perseguidos, secuestrados y desaparecidos por parte del Grupo Terna, la Policía Nacional del Perú y las Fuerzas Armadas. Su accionar cobarde y premeditado ya genera víctimas fatales, especialmente, contra menores, además de jóvenes y adultos. La sangre de alrededor de 28 asesinados clama por justicia: 9 en Ayacucho, 6 en Apurímac, 3 en Cusco, 3 en Junín, 3 en La Libertad, 3 en Ucayali y 1 en Arequipa. El estado de emergencia nacional no justifica tales asesinatos, se trata sí de violentos atentados contra la vida y defensa de los derechos del pueblo presente en comunidades, territorios y departamentos del Perú, a quien vilmente se le calumnia y acusa de terrorista.

La legítima protesta popular hace eco del quinto mandamiento: “No matarás” (Éxodo 20:13). Por el gran mandamiento de “Amor a Dios” y “Amor al prójimo” (Mateo 22:34-40), la Iglesia está llamada a asumir la misión encomendada, alzar su voz profética, demostrar su solidaridad y optar por los más empobrecidos en cumplimiento con las exigencias bíblicas y los nuevos retos históricos (Zacarías 7:10; Santiago 1:27; Mateo 5:3-11). Ante tal demanda del Evangelio, observamos con preocupación los pusilánimes comunicados de iglesias cristianas y, peor aún, la disposición de sus líderes a colaborar con este régimen autoritario. Por la memoria de las víctimas de ayer y hoy, el CEP rechaza, denuncia y confronta la dictadura cívico-militar instalada desde el 7 de diciembre de 2022 bajo la usurpación de Dina Boluarte. Se evidencia así el apoyo irrestricto de la oligarquía, la burguesía y las élites de la sociedad peruana, como soporte a los intereses en juego de las transnacionales mineras, las políticas neoliberales y los condicionamientos geopolíticos regionales.

En las calles, las consignas de un pueblo en marcha reafirman contundentemente su propuesta: ¡Renuncia Dina! ¡Libertad de Castillo! ¡Cierre del Congreso! ¡Asamblea Constituyente! ¡Nuevas Elecciones! Pasadas las fiestas de fin de año, miles de voces ya retumban convocando espontáneamente a organizaciones populares, fuerzas progresistas, sectores de izquierda, organismos de derechos humanos, cristianos e iglesias comprometidas, y otros colectivos, para establecer alianzas y conformar un frente político de lucha y transformación social que consideramos indispensable y estratégico.

Al terminar el año 2022 e iniciar el 2023, deseamos que la fe, la esperanza y el amor acompañen a hombres y mujeres que apuestan por la defensa de la vida y afirmación de la dignidad en contraposición al individualismo, el egoísmo, el racismo, la prepotencia, la indiferencia y el ninguneo social. Contra el terruqueo. ¡Por una Patria Libre y Soberana!

Que fluya como agua el derecho y la justicia como río inagotable” (Amós 5:24)

Colectivo Ecuménico por el Perú– CEP

Fuente de la Información: https://rebelion.org/pronunciamiento-no-mataras/

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España: 2023 tiene que ser año de la confluencia del sindicalismo combativo

2023 tiene que ser año de la confluencia del sindicalismo combativo

2023 se presenta como un año cargado de tensiones sociales. La guerra de Ucrania ha desatado un proceso de aumento de la inflación a escala global que los Bancos Centrales tratan de atajar con subidas de los tipos de interés. Todo ello contribuye a hundir el poder adquisitivo de los salarios y a empujar a gran parte de la clase trabajadora a un escenario de miseria, desahucios y escasez de suministros básicos. Además, la crisis climática parece lejos de estar controlada, y los fenómenos atmosféricos extremos se multiplican por el globo.

Las sanciones asociadas a la guerra, además, impactan sobre los mercados alimentarios y energéticos, impulsando un aumento brutal de la pobreza en los países del Sur, que se ve aún más incentivado por las crecientes fugas de capitales provocadas por las subidas de los tipos de interés en los países del Norte. Este proceso alimenta las tensiones geopolíticas al impulsar, en los países emergentes, la simpatía social con las nuevas potencias que ponen en cuestión el orden imperialista global, como Rusia o China, pese a sus estructuras políticas fuertemente autoritarias.

En nuestro país, las contradicciones partidarias han llevado a un “golpe blando” de la derecha judicial, que se ha autoconstituido en una cámara previa de control de lo que puede ser votado en sede parlamentaria. La pasividad del sindicalismo oficialista, que lo fía todo al buen hacer del Ministerio de Trabajo, incapacita a la clase trabajadora para responder a la creciente pérdida de poder adquisitivo de los salarios y a la degradación de los servicios públicos. La clase dirigente europea pretende sostener precariamente a los sectores más vulnerables, para tratar de conjurar una hipotética explosión social, mientras profundiza el proceso de desposesión de la clase trabajadora en su conjunto y las dinámicas de mercantilización de la vida.

Estamos, pues, ante un escenario complejo y ambiguo, dominado por tensiones irresolubles y contradicciones crecientes. Una era de bifurcaciones no reversibles y de pulsiones autoritarias. De ascenso de la ultraderecha y de presiones belicistas. Y, sin embargo…

Sin embargo, la clase trabajadora global da muestras de una vitalidad persistente y no completamente domesticada. Las huelgas se suceden en el Reino Unido, en lo que los medios de comunicación ya llaman “un nuevo invierno del descontento”. Los trabajadores precarios estadounidenses ensayan nuevas formas de organización en las grandes empresas posfordistas. El sindicalismo combativo francés toma las refinerías y sostiene un pulso con la patronal que está cerca de llevar a una huelga general. Las dinámicas de lucha social derriban gobiernos en América Latina y provocan un nuevo “ciclo progresista” en las urnas.

En nuestro país, los metalúrgicos desarrollan amplios procesos huelguísticos y de movilización callejera. Las trabajadoras de Inditex, en Galicia, consiguen un aumento salarial inédito para un sector fuertemente precarizado. El personal sanitario de la Atención Primaria madrileña ocupa el local de la Consejería. Conductores de autobuses en Zaragoza, trabajadoras de la limpieza de edificios en Castelló y de la atención domiciliaria en Asturias y Valencia…los conflictos, dispersos, y muchas veces encauzados rápidamente por el sindicalismo oficialista, se multiplican por toda la geografía española.

El sindicalismo combativo y el anarcosindicalismo tratan de organizar y concienciar a la clase trabajadora para la gran batalla que se avecina. Pese a persistente letanía derrotista de quienes quieren mantener a los trabajadores en un estado depresivo permanente, el sindicalismo combativo se desarrolla lentamente, pero sin pausa. La CGT, el principal sindicato no oficialista de ámbito estatal, despierta de un cierto letargo con una nueva propuesta y se convierte en la organización obrera que más días de huelga convoca en Cataluña. CNT, pese a sus contradicciones internas irresueltas, se vuelca por fin en el sindicalismo y en la organización obrera, lo que provoca un crecimiento limitado pero sostenido de su afiliación. Otras organizaciones se unen para conformar organismos mayores (como AST y CSC, que conforman la nueva Alternativa Sindical de Clase) o, dentro de sus límites, crecen en afiliación y perfeccionan claramente su estructura y sus capacidades de intervención en los centros de trabajo (como hemos hecho en Solidaridad Obrera). Mientras, organismos que se encontraban hace ya tiempo en la esfera de la concertación, derivan claramente hacia la acción sindical combativa, como ELA en Euskadi.

Además, las convocatorias conjuntas de manifestaciones y la generación de plataformas comunes (como el Bloque Combativo y de Clase, o la Taula Sindical de Catalunya) son ya una costumbre asentada en muchas organizaciones. Es la hora de un nuevo sindicalismo combativo que contribuya a construir una fuerza social capaz de detener el brutal salto hacia el abismo al que se ha lanzado el capitalismo global. 2023, es el año en que la respuesta del sindicalismo combativo y el anarcosindicalismo tiene que hacerse audible. Pero ¿cómo?

El sindicalismo combativo y el anarcosindicalismo deben presentar un bloque unido en 2023 sobre la base de un programa mínimo de consenso, que debe comenzar por la defensa de los salarios y los servicios públicos, y la conversión de estos últimos en instituciones comunal-comunitarias con participación protagónica de los/as trabajadores/as y usuarios/as. Debemos plantear una fuerte limitación de la subcontratación y del uso de los falsos autónomos y del trabajo en formación, recuperar la readmisión obligatoria en el despido improcedente y caminar hacia la expansión de los derechos y garantías de las secciones sindicales. Y, por supuesto, debemos delinear cuáles son nuestras reivindicaciones en un gran proceso de debate sindical que alcance a todas las organizaciones y que culmine con una gran demostración de fuerza unitaria (movilización o Congreso Obrero).

Porque nuestra tarea principal en esta etapa es vencer la desesperanza de la clase trabajadora abriendo, en 2023, el camino para la confluencia y la unidad de acción del sindicalismo combativo y el anarcosindicalismo. Una confluencia que se puede construir con nuevas plataformas locales (al estilo de la Taula Sindical de Catalunya) y nuevos debates programáticos y de fondo; con la convocatoria de eventos unitarios (manifestaciones, conferencias abiertas a la ciudadanía, congresos…); generando medios comunes de difusión y debate, y expandiendo la discusión y la reflexión sobre ese nuevo sindicalismo que queremos construir más allá de las siglas y la fronteras organizativas; abriendo espacios para una nueva cultura obrera en los centros sociales o en ateneos sindicales conjuntos; construyendo Consejos Productivos Locales con las entidades de economía social y las plataformas de defensa de los servicios públicos, etc. etc.

Además, por supuesto, debemos tomarnos en serio la internacionalización de las luchas y el apoyo mutuo a través de las fronteras, multiplicando las relaciones con las organizaciones de trabajadores/as de América Latina, con las que compartimos idioma y múltiples códigos culturales, así como con las organizaciones del sindicalismo combativo europeo, que tienen enemigos muy visiblemente equivalentes a los nuestros.

La Federación Sindical Mundial, la Confederación Internacional del Trabajo, la Red Roja y Negra, la Asociación Internacional de los Trabajadores y la Red Internacional de Solidaridad y Luchas, las distintas internacionales a las que pertenecen nuestras organizaciones, deben intercambiar información y apoyarse mutuamente en sus conflictos, contribuyendo a una cultura obrera plural, reflexiva y respetuosa con las diferencias que envíe un fuerte mensaje a todos los trabajadores y trabajadoras de nuestros países: ahora sí, estamos en camino.

Es la hora de que el anarcosindicalismo y el sindicalismo combativo muestren con firmeza su capacidad para hacer frente a la devastación capitalista en curso. Quienes militamos en las organizaciones sindicales que luchan debemos asumir nuestra responsabilidad en este momento histórico y hacerle un gran presente a nuestro pueblo: el regalo de una clase trabajadora organizada, consciente de su fuerza y unida en su diversidad.

2023 tiene que ser el año del inicio del camino hacia la construcción de un gran bloque obrero combativo y con capacidad de parar la economía capitalista para iniciar el trayecto a una sociedad más justa.

 

José Luis Carretero Miramar* para Kaosenlared

 

*Secretario General de la Confederación Sindical Solidaridad Obrera

Fuente de la Información: https://kaosenlared.net/2023-tiene-que-ser-ano-de-la-confluencia-del-sindicalismo-combativo/

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UNICEF: Declaración de los directores del Comité Permanente entre Organismos sobre Afganistán

Declaración de los directores del Comité Permanente entre Organismos sobre Afganistán

NUEVA YORK, 28 de diciembre de 2022 – «La decisión de las autoridades de facto de Afganistán de prohibir que las mujeres trabajen en organizaciones no gubernamentales humanitarias es un gran golpe para las comunidades vulnerables, para las mujeres, para los niños y para todo el país.

«El personal femenino es clave en todos los aspectos de la respuesta humanitaria en Afganistán. Son maestras, expertas en nutrición, jefas de equipo, trabajadoras comunitarias de la salud, vacunadoras, enfermeras, médicas y jefas de organizaciones. Tienen acceso a poblaciones que sus colegas masculinos no pueden y son fundamentales para salvaguardar las comunidades a las que servimos. Salvan vidas. Su experiencia profesional es indispensable. Su participación en la entrega de ayuda no es negociable y debe continuar.

«Prohibir a las mujeres el trabajo humanitario tiene consecuencias inmediatas que ponen en peligro la vida de todos los afganos. Algunos programas en los que el tiempo es crítico ya han tenido que detenerse temporalmente debido a la falta de personal femenino. Esto ocurre en un momento en que más de 28 millones de personas en Afganistán, incluidas millones de mujeres y niños, requieren asistencia para sobrevivir mientras el país lidia con el riesgo de condiciones de hambruna, declive económico, pobreza arraigada y un invierno brutal.

«Mientras las organizaciones humanitarias continúan involucrando a las autoridades de facto, no podemos ignorar las limitaciones operativas a las que nos enfrentamos ahora como comunidad humanitaria. Nos esforzaremos por continuar con las actividades críticas para salvar vidas a menos que se vean obstaculizadas mientras evaluamos mejor el alcance, los parámetros y las consecuencias de esta directiva para las personas a las que servimos, pero prevemos que será necesario detener muchas actividades, ya que no podemos brindar asistencia humanitaria basada en principios sin trabajadoras humanitarias.

«Seguimos firmes en nuestro compromiso de brindar asistencia independiente, basada en principios y que salve vidas a todas las mujeres, hombres y niños que la necesitan.

«Instamos a las autoridades de facto a que reconsideren y revoquen esta directiva y todas las directivas que prohíben a las mujeres asistir a las escuelas, universidades y la vida pública. Ningún país puede permitirse el lujo de excluir a la mitad de su población de contribuir a la sociedad».

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Signatarios

  • Sr. Martin Griffiths, Coordinador del Socorro de Emergencia y Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios (OCHA)
  • Sr. Qu Dongyu, Director General, Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO)
  • Sra. Shahin Ashraf, Presidenta, Junta del Consejo Internacional de Agencias Voluntarias (ICVA), (Islamic Relief)
  • Sr. Ignacio Packer, Director Ejecutivo, Consejo Internacional de Agencias Voluntarias (ICVA)
  • Sra. Miriam Sapiro, presidenta y directora ejecutiva, InterAction 
  • Sra. Tjada D’Oyen McKenna, directora ejecutiva, Mercy Corps
  • Sra. Janti Soerpinto, Presidenta y Directora Ejecutiva, Save the Children EE. UU.
  • Sr. Antonio Vitorino, Director General, Organización Internacional para las Migraciones (OIM)
  • Sr. Volker Turk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH)
  • Sr. Andrew Morley, Presidente y Director Ejecutivo, World Vision International
  • Sra. Sofia Sprechmann Sineiro, Secretaria General, CARE International
  • Sra. Paula Gaviria Betancur, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos de los Desplazados Internos (UN RS on HR of IDPs)
  • Sr. Achim Steiner, Administrador, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
  • Dra. Natalia Kanem, Directora Ejecutiva, Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)
  • Sra. Maimunah Mohd Sharif, Directora Ejecutiva, Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat)
  • Sr. Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)
  • Sra. Catherine Russell, Directora Ejecutiva, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)
  • Sra. Sima Bahous, Secretaria General Adjunta y Directora Ejecutiva (ONU Mujeres)
  • Sr. David Beasley, Director Ejecutivo, Programa Mundial de Alimentos (PMA)
  • Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General, Organización Mundial de la Salud (OMS)

Fuente de la Información: https://www.unicef.org/press-releases/statement-inter-agency-standing-committee-principals-afghanistan

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Orientar a las familias de jóvenes en riesgo de abandono: “Deben ser parte de la solución, no del problema”

Por: Sandra Vicente

La Diputación de Barcelona ha celebrado la octava sesión del Seminario de Nuevas Oportunidades Educativas, destinada a asumir la relación con familias de jóvenes que han abandonado los estudios prematuramente

“Un hijo es una pregunta que le hacemos al destino”. Con esta cita del escritor José María Perman, recuperada por Carme Martínez-Roca, fundadora de la Asociación Fem Pedagogia, ha iniciado el octavo Seminario de Nuevas Oportunidades Educativas, organizado por la Diputación de Barcelona y que ha llevado por título ‘Orientar a las familias en el acompañamiento de jóvenes en riesgo de abandono escolar prematuro’.

En este encuentro se ha puesto el foco en el papel de las familias de jóvenes que, por distintos motivos, tienen problemas a la hora de afrontar sus itinerarios educativos y de inserción laboral. Tal y como lo ha definido Carme Martínez, el seminario ha sido un “recetario de buenas prácticas” tanto para las familias como por los diferentes servicios que las acompañan. La idea que ha planeado a lo largo de toda la sesión ha versado sobre la importancia de la comunicación y el trabajo en red, que debe ayudar a enfocar el acompañamiento.

La base de esta tarea es conocer y entender cuál es el contexto familiar del joven en riesgo de abandono. “Hablamos de situaciones muy complejas, en las que a menudo las familias tienen mil cosas en la cabeza y el espacio mental totalmente ocupado”, ha asegurado Martínez. Cuestiones materiales de supervivencia como la crisis económica, la crisis de roles o los cambios sociales y laborales pueden ser grandes preocupaciones por un núcleo familiar que no acaba de saber cómo afrontar la situación educativa de sus niños.

Por eso es importante establecer vínculos con las familias; vínculos basados en el reconocimiento de su capacidad de resiliencia. “Debemos hacerles entender su fortaleza”, ha expuesto Carme Martínez, quien ha añadido que esta es una tarea que debe hacerse en conjunto entre todos los agentes que, desde el territorio, trabajan con la misma familia. Porque la orientación educativa no es sólo una tarea de escuelas o centros educativos.

Una familia en riesgo de exclusión social puede ser usuaria de un gran número de referentes, lo que puede llegar a estresar y hacerles perder el hilo de los cuidados. “Hay una sobrecarga de referentes y es normal que haya algunos aspectos que se desatiendan”, ha expuesto Eli Sánchez, orientadora del servicio Som U de la Unidad de Escolarización Compartida (UEC) de Mataró. En esta línea, con Sònia Latorre, directora de la UEC, ha coincidido en la necesidad de una buena comunicación entre todos los referentes y que todos tengan presentes las necesidades que puede afrontar la familia, para realizar un correcto acompañamiento y derivación.

De otro modo, se corre el riesgo de que existan aspectos que no se traten. Ésta es una de las preocupaciones de los profesionales de la Escuela de Nuevas Oportunidades Educativas (ENOE) de Terrassa. Meritxell Garrigós, coordinadora del servicio, se lamenta de que hay muchos entes municipales que aún no los conocen lo suficiente como para recomendarlos y, por tanto, hay muchos jóvenes que pierden una oportunidad de orientación.

La importancia del efecto Pigmalión

Otro de los puntos clave, según las expertas que han participado en el seminario es hacer partícipes tanto a la familia como al joven de su proceso de orientación. La comunicación continuada y asegurarse de que entienden el servicio es importante para garantizar el éxito del proceso. Sobre todo teniendo presente que, en lo referente a los itinerarios educativos, hay muchas creencias que no se ajustan a la realidad. “Somos servicios que, en ocasiones, no se entienden. Muchas familias vienen buscando el título de la ESO, entendiendo que es imprescindible porque las únicas salidas válidas son el bachillerato o los ciclos formativos”, apunta Garrigós.

Desde el servicio Som U también insisten en que hay muchas salidas, más allá de estos itinerarios. Su labor se basa en acompañar durante mínimo tres años a los jóvenes que han estado en una UEC (la hayan completada o no) y asegurarse de que encuentran el camino que más se sienta a ellos. Su experiencia les hace recalcar la necesidad que tienen muchos jóvenes de detenerse y, antes de continuar un itinerario formativo, trabajar algunas competencias básicas. “A menudo tenemos chicos con problemas conductuales, falta de puntualidad o responsabilidad, que deben trabajarse antes de encarar nada más”, explica Sonia Latorre, directora de la UEC de Mataró.

Hablamos de jóvenes, tal y como recordaron las participantes en el Seminario, que requieren de itinerarios y atención muy personalizada, capaz de afrontar los problemas y carencias particulares de cada uno. Este enfoque es importante, sobre todo, porque estos y estas jóvenes y sus familias a menudo “vienen quemados de su experiencia en la secundaria, de donde sólo reciben ímputs negativos. Debemos esforzarnos en ampliar la comunicación y transmitir cosas positivas, cambios de conducta que, aunque nos parezcan pequeños, ayudan a las familias a entender qué hace su hijo o hija”, explica Marta Solano, educadora social de la ENOE.

Una mejora en la puntualidad, una buena nota en un examen o una actitud participativa son buenas noticias que deben transmitirse y que pueden ayudar a mejorar el vínculo entre las familias y los servicios. “Cuando se cuenta con la familia, ésta entiende el proceso de orientación por el que está pasando su hijo. Y, si lo entienden, se convertirán en un agente más”, apunta Sánchez, quien recuerda la importancia del efecto Pigmalión, que se refiere a la potencial influencia que ejerce un actor sobre otro.

Confiar en las familias las convierte en un actor activo y, por tanto, no serán dependientes de los servicios de los que son usuarias. Esto es importante porque, según recuerda Carme Martínez Roca, uno de los objetivos de la orientación es conseguir que las familias sean autónomas en el acompañamiento. “De esta manera, entenderán y respetarán los tiempos de sus niños, partiendo de la base de que las segundas oportunidades son necesarias para todos”.

Asumir que la ESO no es el camino ideal para todos, que cada uno va a su ritmo y que hay quien necesita parar y reorientar sus decisiones es clave para su orientación. Por eso mismo, quien acompaña debe ajustar las expectativas hacia los jóvenes, lo que genera unos vínculos más fuertes y sinceros. “A veces cuesta, porque esperar y tomar caminos que escapan de lo normativo retrasa los resultados. Pero nada está bien hecho que no quede presente. Aunque no lo vemos, estamos labrando”, explica Carme Martínez.

El Seminario ha puesto de manifiesto que la orientación educativa es una tarea compleja pero necesaria. Y, tal y como han puesto de manifiesto tanto Josep Monràs, presidente del Área de Educación, Deportes y Juventud, como Javier Silva, diputado delegado de Juventud de la Diputación de Barcelona, es “un reto imprescindible que todavía no ha conseguido ‘escalera necesaria’. Ambos han alabado la labor de los municipios, en tanto que actores de proximidad, a la hora de conseguir que las familias “sean parte de la solución y no del problema”, asegurando que, como suele ser, el trabajo en red es imprescindible para afrontar retos complejos.

Fuente de la información e imagen: https://eldiariodelaeducacion.com

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EEUU y las guerras del siglo XXI

Autor: Franklin González

“Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro. Si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganaras otra. Si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”

(SUN TZU).

 

En 1940, durante la segunda guerra mundial, la célebre antropóloga norteamericana Margaret Mead, publicó un artículo titulado: “La guerra es sólo una invención y no una necesidad biológica”. Ese artículo comienza con una pregunta: ¿Es la guerra una necesidad biológica, una fatalidad sociológica, o sólo una invención desastrosa?

La primera, la expresada por el pragmático y psicólogo estadounidense William James, en su ensayo titulado: La equivalencia moral de la guerra (The Moral Equivalente of War), donde este autor sostiene que la naturaleza humana es belicosa, competitiva y agresiva, y, por tanto, propenso siempre a las guerras.

La segunda, la guerra es la inevitable consecuencia del desarrollo del Estado, de la lucha por la tierra y los recursos naturales de las sociedades de clases que surgen, no de la naturaleza del hombre, sino de la naturaleza de la historia. En consecuencia, ella es inevitable, a menos que se cambie el sistema social y se aniquilen las clases, los conflictos por el poder y la propiedad.

La tercera, es la de quienes afirman que toda agresión proviene de la frustración de los impulsos del hombre biológicamente determinados, y como todas las formas de cultura están condenadas al fracaso, cada nueva generación será agresiva y la agresión encontrará su natural e inevitable expresión en la guerra de razas, en la guerra social, en la guerra nacionalista y en otras formas de guerra.

Para la autora Margaret Mead, la guerra será entendida como un conflicto organizado entre dos grupos (con aliados o sin ellos) para luchar y matar, es una invención como cualquier otra: las maneras de vivir,  de casarse,  cocinar los alimentos al fuego en lugar de comerlos crudos, saludar estrechando la mano o haciendo una reverencia, enterrar a los muertos (o cremarlos), celebrar cultos de acción de gracias, etc. Por tanto, la guerra no es una necesidad biológica, es simplemente una invención y como tal, las sociedades se resisten a abandonarla fácilmente.

Por su parte, el militar prusiano Carl Von Clausewitz, en su obra De la guerra sostiene que la guerra, aun si denota polaridad y fragmentación, aun si es exacerbada y continua, siguen siendo fundamentalmente política. Así lo dice: “la guerra no es más que la continuación del intercambio político con una combinación de otros medios”.

Vladimir Ilich Lenin dirá: “Nosotros, los marxistas, diferimos tanto de los pacifistas como de los anarquistas en que reconocemos la necesidad de estudiar históricamente (desde el punto de vista del materialismo dialéctico de Marx) cada guerra en particular” (El Socialismo y la Guerra).

El papa Francisco ha sostenido insistentemente que la guerra es “un acto bárbaro y sacrílego y que “no puede ser algo inevitable” a lo que la gente acabe acostumbrándose, que se produce por falta de diálogo. “Basta, paren, dejen las armas, dialoguen seriamente por la paz”

Ha realizado llamados a los “responsables políticos para que reflexionen” y comprendan que “cada día de guerra empeora la situación de todos”.

En una entrevista con la agencia argentina de noticias Télam cuestionó el papel de la ONU en estos términos: «Después de la Segunda Guerra Mundial hubo mucha esperanza en la Organización de las Naciones Unidas. No quiero ofender, pero en este punto no tiene poder para imponerse. Ayuda, sí, a evitar guerras. Pero para parar una guerra, para resolver una solución de conflicto, no tiene poder» (https://www.forbes.com.mx/onu-no-tiene-poder-para-detener-las-guerras-papa-francisco/).

EEUU y las guerras

Mientras tanto, los Estados Unidos desde que se conformaron como nación (a partir de 1776), lo hicieron bajo el modo de producción capitalista y su historia está plagada de intenciones expansionista, que se fueron acrecentando en el tiempo. En ella podemos encontrar que la utilización del instrumento de la guerra ha respondido a una necesidad biológica (son los elegidos de Dios), a una fatalidad sociológica (su Estado siempre ha sido un Estado empresario, como una vez dijo José Saramago y por tanto, responde a los intereses del capital), a una invención desastrosa (el excepcionalísimo americano) o a una invención como cualquier otra (Estados Unidos siempre ha buscado hegemonizar)

El que fuera el 39º presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, habría dicho en un discurso pronunciado, en la escuela dominical de la Iglesia Bautista Maranatha en Plains, Georgia, que durante los 242 años de su existencia, Estados Unidos ha estado en paz solo durante 16 años. Y si se toman en cuenta todas las guerras, los ataques militares y las ocupaciones de territorios extranjeros, en la historia de Estados Unidos solo hubo cinco años de paz: 1976 (el último año del Gobierno de Gerald Ford) y los que van de 1977 a 1980 (https://www.conclusion.com.ar/internacionales/jimmy-carter-dijo-que-estados-unidos-es-la-nacion-mas-guerrera-de-la-historia-del-mundo/04/2019/)

Ahora, más allá de esas apreciaciones, lo cierto del caso es que en lo que va de siglo XXI, siglo que se auguraba como de paz, Estados Unidos ha acudido al expediente de imponer por la fuerza (la guerra) sus “valores” y la “democracia” que dicen defender. En unos casos utilizando la guerra clásica o convencional (primera, segunda y tercera generación) y en otros casos utilizando las guerras actuales o hibridas (cuarta, quinta y sexta generación).

En el primer caso, los resultados no han sido muy favorables que digamos para sus intereses y en el segundo, por el contrario, han logrado cosechar algunos éxitos que deben llamar poderosamente la atención de los pueblos del mundo.

En estas reflexiones, estableceremos esos contrastes y para ello desarrollaremos las siguientes tesis:

  1. En lo que va del siglo XXI, cuando Estados Unidos ha acudido a la utilización del instrumento clásico o convencional de la guerra, ha tenido resultados no favorables para sus intereses hegemónicos en el mundo. Los casos emblemáticos lo constituyen: Afganistán, Irak, Libia y Siria. En este caso el factor predominante ha sido el externo.
  2. En lo que va del siglo XXI, cuando Estados Unidos ha acudido a la utilización del instrumento de las guerras híbridas (cuarta, quinta y sexta generación), ha tenido resultados favorables para sus intereses hegemónicos, al menos en el Continente Americano. Los casos emblemáticos lo constituyen los golpes de estados propinados contra varios gobiernos de América Latina. Aquí el factor interno ha predominado.

Desarrollo

1.a) El instrumento de la guerra convencional o clásica (resume las tres primeras generaciones de la guerra).

La primera, la que se sitúa alrededor del siglo XVII, donde ya hay una distinción clara y generalizada entre militares y civiles y batallas formales en un campo de batalla lineal. El objetivo es siempre la consecución de la victoria en el enfrentamiento buscando la superioridad numérica, técnica, táctica o estratégica.

El declive de esta generación de la guerra comienza a finales del siglo XIX. Los ejércitos se empiezan a masificar y la tecnología se vuelve obsoleta. El armamento y munición se quedan anticuados para la gran cantidad de hombres que conforman los ejércitos.

La segunda generación de la guerra pone el énfasis con la frase, acuñada en la batalla de Verdún (Francia) en 1916, de que “la artillería conquista, la infantería ocupa” (Joseph Nye). Su paradigma es la Primera Guerra Mundial, donde se puso en práctica la ofensiva sin vacilaciones de ninguna clase, valentía y tenacidad, destrucción de la voluntad del adversario y donde las batallas están por encima de las luchas morales.

El paradigma de la tercera generación de la guerra lo será la Segunda Guerra Mundial, donde se agrega como características fundamentales la sorpresa y la velocidad. Es conocida también como guerra Blitzkrieg (o guerra relámpago). Se busca la superioridad tecnológica frente al enemigo y la coordinación de una fuerza aérea y terrestre.

Bajo este último esquema ha operado Estados Unidos en las guerras más emblemáticas (Afganistán, Irak, Libia y Siria) puestas en ejecución por las administraciones gubernamentales de George W. Bush. Barack Obama y Donald Trump.

Aquí ha sido el factor externo predominando, esto es, la invasión y el combate directo del ejército, conformado mayoritariamente por mercenarios, al servicio de los intereses de Estados Unidos.

Veamos.

Afganistán

El 08/07/2021, el presidente de EE. UU Joe Biden, ante la pregunta de si la victoria talibán era inevitable respondió: “No, no lo es. Porque tienes a 300.000 soldados afganos bien equipados, tan buenos como los de cualquier Ejército en el mundo, y una Fuerza Aérea, contra unos 75.000 talibanes. No es inevitable”.

Pero una semana después los talibanes entraban a Kabul y se hacía con el poder de ese país.

Esa afirmación del presidente estadounidense, que se estrelló de lleno con la realidad, puede deberse a la costumbre anidada en las elites de ese país de mentirle a su propio pueblo y al mundo o también a una desacertada información de los organismos de inteligencia y seguridad de EEUU, lo que no habla muy bien de los mismos en un contexto en el cual su hegemonía está seriamente amenazada.

En todo caso, la retirada de EUU de Afganistán ha generado un conjunto de incógnitas y/o acertijos sin respuestas definitivas.

Si algo ha quedado claro es que la operación llevada a cabo por EEUU en Afganistán, tras 20 años, fracasó producto de un desconocimiento de la idiosincrasia de ese pueblo en términos culturales, tradiciones, religiosas y en su formar de pensar e interpretar la vida.

Detrás de lo que ocurrió en Afganistán está una actuación con total irrespeto hacia el otro, con desprecio a lo distinto y el creerse la única y universal cultura.

El otro existe y por tanto hay que comprenderlo, conocer y entender su mentalidad, inquietudes y aspiraciones. Hay que aplicar, según Enrique Dussel, la analéctica, que significa ponerse en el lugar del otro.

A quienes mandan en EEUU se les olvidó ver la película Rambo II, estrenada en 1988 por uno de sus principales instrumentos de domino cultural –Hollywood-, en la cual se ensalza el valor de los combatientes afganos contra el ejército soviético. Allí el coronel Trautman, instructor y mentor del protagonista –John James Rambo, un veterano de Vietnam encarnado por el actor Sylvestre Stallone- prisionero de los soviéticos y ante el interrogatorio por parte de un oficial ruso, responde:

“Si conocieran su historia, sabrían que esa gente jamás se ha rendido ante nadie. Prefieren morir antes que ser esclavizados por un ejército invasor, no pueden ganarle a un pueblo así. Nosotros lo intentamos, ya tuvimos nuestro Vietnam; ahora ustedes tienen el suyo”.

Recuérdese que los afganos acabaron con el imperio británico, luego lo hicieron con el soviético y también lo hicieron con la OTAN completa. Naguará, diría un larense.

La canción “Volver”, de Carlos Gardel, dice que 20 años no es nada. Pero en este caso, diríamos que 20 años después fueron muchas vidas perdidas, millones y millones de dólares gastados y las preguntas de rigor: ¿Para qué sirvió? ¿Qué se consiguió?

Aunque Henry Kissinger lo llamó un “revés autoinfligido”, lo cierto de todo es que el “síndrome de Vietnam” para EEUU se convirtió, con Afganistán, en el “eterno retorno” nietzscheano.

Irak

En el año 2003 el gobierno de George W. Bush emprendió la invasión contra Irak y su pueblo.

Después de eso Irak se fragmentó en tres grupos que disputan la hegemonía del gobierno y del territorio iraquí. De un lado, los chitas, que dominan la capital, Bagdad, y sus alrededores (constituyen alrededor de 60% de la población). Los sunitas, los que conformaron siempre el apoyo de Saddam Hussein, controlan gran parte del sur de ese país (son alrededor de 20%) y en el norte se encuentran los kurdos que luchan por su nación Kurdistán (constituyen el otro 20%).

Aunque hayan cantado victoria, es indudable que el cataclismo social y político que supuso el derribo de Sadam, los errores de EE UU, la guerra sectaria que desató la ocupación y el vergonzoso desempeño de la mayoría de los dirigentes han tenido un elevadísimo coste humano para los iraquíes.

En Bagdad, beber agua del grifo resulta peligroso, el servicio eléctrico es irregular, no hay transporte público y la recogida de basuras deja mucho que desear. En las provincias la situación es peor.

Se asegura que Irak constituye un Estado fallido y eso no es una buena noticia para EEUU.

Libia

Muammar al-Gaddafi fue el líder que en 1969 encarnó la revolución verde con la cual dio al traste con la Monarquía del rey Idris. Siempre había sido enemigo de Estados Unidos.

En la lucha contra el terrorismo lo ubicaron como miembro del “Eje del Mal” pero repentinamente pasó a ser “amigo” de Occidente, hasta tal extremo que le entregaron la llave de oro de la ciudad de Madrid en 2007. En ese mismo viaje, su primera visita oficial a España, también fue recibido por José Luis Rodríguez Zapatero y por el rey Juan Carlos de Borbón, incluso se le permitió pasar revista a una compañía de la Guardia Real al tiempo que la banda de música interpretaba una marcha militar: “El viejo almirante”.

Los máximos dirigentes de Occidente lo abrazaron, desde Silvio Berlusconi hasta Barack Obama y con toda seguridad todas las veces que se reunieron hablaron del infinito respeto por los derechos humanos.

Sin embargo, la “realpolitik” es más importante que los “amigos”. Muammar al-Gaddafi se convirtió en objetivo militar y había que eliminarlo, para lo cual se fueron preparando progresivamente las condiciones. El 20 de octubre de 2011 fue humillado, torturado y asesinado.

Libia es un agujero negro. Un Estado sin esqueleto donde conviven casi 7 millones de habitantes y se habla de que hay hasta 20 millones de armas de fuego. Hay unos cuantos miles de desplazados internos por la guerra, la corrupción infecta a gran parte de sus instituciones, los terroristas islámicos atentan de forma intermitente, los secuestros son habituales y las milicias se disputan a tiros barrios e instalaciones clave.

La “unidad nacional” no existe, por el contrario, se está en presencia de un país en tribus y clanes, que tienen su propio gobierno. Todo ello como consecuencia de la política intervencionista de Estados Unidos y sus aliados de occidente y de la región.

Siria

Desde mediados de marzo de 2011, Siria vive fuertes disturbios y matanzas indiscriminadas, planificadas desde el exterior.

Todo fue planificado para derrocar al presidente de ese país, Bashar Al Asad. Crearon y financiaron incluso al “Estado Islámico”.  Hoy este último se le salió de su control, se convirtió en una especie de Frankenstein, que ha realizado acciones contra sus aliados más importantes de Europa.

El presidente sirio sigue en el gobierno y el presidente Donald Trump anunció en su momento el regreso a casa de las tropas estadounidenses que se encuentra en territorio sirio.

En Siria como en los otros casos, la política imperial ha fracasado.

Cabe destacar que, según un estudio realizado en noviembre de 2018 por el Instituto Watson de Relaciones Internacionales y Públicas de la Universidad Brown, desde 2001, Estados Unidos había gastado 5,9 billones de dólares en guerras en Irak, Siria, Afganistán, Pakistán y otros países.

2.b) Las guerras actuales o híbridas (cuarta, quinta y sexta generación).

En el texto: Guerras Híbridas. De las revoluciones de colores a los golpes (2015), Andrew Korybko, define a este tipo de guerra como la combinación entre revoluciones de colores y guerras no convencionales. En otras palabras, aquella donde se utilizan herramientas de propaganda y estudios psicológicos combinados con el uso de redes sociales con el objetivo de desestabilizar gobiernos por medio de manifestaciones de masas en nombre de reivindicaciones abstractas como democracia, libertad, defensa de los derechos humanos, “ayuda humanitaria”, etc.

Lo importante es encontrar la chispa que encienda la “pradera, genere un conflicto interno, se logre derribar y sustituir al gobierno (“golpe suave”).

Si esto no se logra, entonces se avanza a otro estadio, el de guerra no convencional, aquellas combatidas por fuerzas no regulares, sean guerrillas, paramilitares, milicias o insurgencias (“golpe duro”).

Para Joseph Nye, el que fuera ideólogo del gobierno de Barack Obama, las guerras híbridas: “Se libran con armas muy variadas, no todas con potencia de fuego. Con cámaras en todos los teléfonos móviles y programas de edición de fotografías en todos los ordenadores —para no hablar de la importancia de las redes sociales—, las campañas de información se han convertido en un aspecto crucial de la guerra moderna”.

Las guerras actuales, las denominadas de cuarta, quinta y sexta generación, tienen las siguientes características:

Dejan de ser los Estados los sujetos que emprenden de manera directa el conflicto, aun cuando asuntos geopolíticos y geoestratégicos siguen siendo el objetivo de la guerra.

Se manipula a la opinión pública, al pueblo, con la finalidad de socavar los vínculos sociales y la legitimidad del Estado.

Se hace uso de los “métodos no violentos” (Gene Sharp).

Son asimétrica pero no necesariamente violenta, en tanto que trasciende el plano físico y se cierne sobre al plano cultural y psicosocial, generando emociones primarias negativas, tales como odio, miedo y tristeza.

Se levanta la defensa de los derechos humanos y al mismo tiempo se utiliza indiscriminadamente el derecho individual para violentar derechos colectivos.

El enemigo deja de estar definido y se convierte más en un ente de naturaleza etérea. Es una “guerra sin contacto y silenciosa” (Roy Alderman). Básicamente se fundamenta en el aprovechamiento masivo de los medios cibernéticos y en el “dominio de la mente”. Sería la “psicopolítica” o el “panóptico digital”, según el filósofo Byung Chul Han.

Constituyen una herramienta que sirve para alcanzar, mantener o intensificar el control de la población sin la necesidad de emplear armas convencionales que representan un elevado costo, sino a través de la propaganda, el rumor, declaraciones oficiales en medios de comunicación, manipulación de contenidos en artículos de opinión y empleo de las redes sociales.

También se hace uso de la ciencia, la semántica, semiótica y psicología social para atacar el cerebro reptilito, que es la zona del cerebro en donde se generan las emociones básicas o primarias.

Se trata de la preponderancia en el uso de la información en beneficio propio por medio de vías tecnológicas en medio de un conflicto o de un no conflicto. El objetivo es influir en la opinión pública. Todo esto concierne al ciberespacio y en él se fundamenta toda una estructura de ciberdefensa. En este medio surgen las operaciones de información como las acciones coordinadas para influir en la toma de decisiones del adversario generando confusión e interfiriendo en sus capacidades de mando y control.

La información tiende a desestabilizar a las naciones. La opinión colectiva se posiciona en función de la cantidad de información generada en medios de comunicación o redes sociales. Dicha información generalmente está adulterada, tergiversada o deliberadamente hacen uso de falsas noticias (fake news).

Se utilizan organizaciones criminales como mercenarios.

En estas guerras actuales y sus modalidades o tipología, predomina, fundamentalmente, el apoyo del factor interno, ya no es la invasión e intervención militar, ahora son otras expresiones del instrumento de la guerra, siendo utilizados con participación de actores e instituciones nacionales.

Aunque siempre es bueno acotar que detrás de un conflicto interno, local, entre dos bandos, en cualquier país del mundo, siempre estarán los intereses de potencias extranjeras.

América Latina

Veamos los casos, todos de América Latina, donde Estados Unidos se juega su hegemonía. Según el filósofo y teólogo Enrique Dussel, EEUU se habían alejado de América Latina, pero como fueron derrotados en lo otros lugares ya mencionados, vuelven por esta zona del mundo y la quieren recuperar. Ahora con nuevas formas.

Venezuela

Este 11 de abril de 2002 en Venezuela se produjo un golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez.

Así se recogió por los medios nacionales e internacionales esos sucesos. En ese entonces, en cadena nacional, el general Lucas Rincón, ministro de la Defensa, anunciaba que se le había solicitado la renuncia al presidente y que este había aceptado.

Estas fueron sus palabras:

“Los miembros del Alto Mando Militar de la República Bolivariana de Venezuela deploran los lamentables acontecimientos sucedidos en la ciudad capital en el día de ayer. Ante tales hechos, se le solicitó al señor presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó. Los integrantes del Alto Mando ponen sus cargos a la orden los cuales entregaremos a los oficiales que sean designados por las nuevas autoridades”.

Palabras de derrota y mensaje de entrega.

Aunque la realidad es que la renuncia nunca se produjo, puesto que no se firmó ningún documento.

Militares y civiles trasladaron al líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, a distintos lugares, inicialmente al Fuerte Tiuna, en Caracas, intentando evitar que el pueblo lo rescatara, para posteriormente ser llevado hasta la isla venezolana de La Orchila, hasta su regreso el 13 de abril.

Por su parte, los medios de comunicación nacionales festejaron su caída, mientras que el presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), Pedro Carmona Estanga, era presentado en televisión como líder del movimiento golpista.

Se realizaron allanamientos y agresiones por todo el país a diferentes funcionarios del Gobierno. Detienen sin orden judicial al (para ese entonces) diputado Tarek William Saab y al ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín.

Liderado por el entonces alcalde del municipio Baruta, Henrique Capriles, se realiza un ataque contra la embajada de Cuba en Venezuela, secuestrando a las personas que se encontraban en el lugar.

Consumado el golpe de Estado, Pedro Carmona Estanga, acompañado de políticos de la ultraderecha venezolana y representantes de la Iglesia Católica, se autojuramentó como presidente de Venezuela.

Se leyeron los decretos de Constitución del Gobierno transitorio con los cuales se disolvieron los poderes públicos y simultáneamente se produce un silencio informativo sobre los primeros actos de los golpistas.

El primero en visitar el palacio de Miraflores para felicitar al golpista fue el embajador de los Estados Unidos, Charles Shapiro. Seguro estaban que habían logrado su objetivo, sin invasión alguna.

Pero se les escapó un “pequeño” detalle: la “astucia” no del Príncipe de Nicolás Maquiavelo –que también lo fue-, sino del valeroso pueblo venezolano.

La revolución bolivariana se ha convertido para los gobernantes estadounidenses, demócratas y republicano, en un “hueso duro de roer”.

Casi todas las modalidades de la guerra actual se han activado para lograr su propósito de roer ese hueso. Han mencionado que todas las opciones están sobre la mesa, incluyendo una guerra clásica.

Más allá de especulaciones y divagaciones, lo cierto es que la bitácora con Venezuela hasta ahora no han funcionado, pero el “león” está herido y sigue acechando.

Haití

El 29 de febrero de 2004, el presidente electo de Haití Jean-Bertrand Aristide, fue secuestrado por un comando de fuerzas élites militares estadounidenses, luego de recibir las amenazas de “emisarios” franceses. El presidente fue obligado a abandonar su país, y llevado a la República Centroafricana y a Jamaica, finalmente lo dejaron en Sudáfrica.

No hizo falta invasión alguna, operó otra modalidad (el secuestro por la fuerza) y lograron sus objetivos.

Honduras

En 2009, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, pretendía realizar una consulta popular para convocar una Asamblea Nacional Constituyente, con la intención de modificar la constitución de 1981. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia, junto al Tribunal Supremo Electoral, la Fiscalía General y el Congreso Nacional se opuso a la consulta, al estar manejado por conservadores y opositores al Gobierno de Zelaya.

Eso sirvió como excusa para que el 28/06/2009, el Ejército secuestrara al presidente y a la fuerza lo llevaron para Costa Rica.

El gobierno de Barack Obama, detrás de bastidores, fue con su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, los autores intelectuales de este golpe de Estado. No hubo necesidad de intervención o invasión militar alguna.

Si alguien tiene dudas al respecto puede consultar el libro Decisiones Difíciles de esta exsecretaria de Estado.

Paraguay

Bajo los cargos de “mal desempeño en sus funciones” y una masacre sobre sus hombres (Curuguaty), Fernando Lugo, quien asumió la presidencia de Paraguay el 20 de abril de 2008, se vio obligado a dejar el cargo como mandatario de esa nación el 22 de junio de 2012 por un juicio político calificado de exprés e impulsado por la oposición.

“Hubo un golpe de Estado parlamentario en el que los argumentos para un juicio político no tienen ningún valor y fueron rebatidos ampliamente por los defensores”, denunció para el 2012 el presidente Constitucional de Paraguay, Fernando Lugo.

Lugo fue apartado del cargo a pedido de la Cámara de Diputados (instancia acusadora). Por mayoría (76 votos contra 1), la Cámara Baja aprobó el libelo acusatorio para someterlo a juicio político.

Federico Franco, quien era el vicepresidente de Lugo, fue el que asumió ilegalmente la presidencia de la República tras el golpe parlamentario.

El golpe de estado parlamentario a Lugo formó parte de la nueva estrategia impulsada por Estados Unidos para el restablecimiento de la derecha neoliberal en la región.

El Lawfare se puso en desarrollo.

Brasil

En diciembre de 2015 se abrió un proceso de acusación por corrupción contra la mandataria constitucional de Brasil, Dilma Rousseff y tras recorrer un largo camino por la cámara baja y la cámara alta del Congreso, de recolección de pruebas, presentación de testimonios y otras diligencias por parte de una comisión especial del Senado, Rousseff fue hallada culpable y destituida definitivamente el 31 de agosto de 2016, y de esa forma se consumó el golpe de Estado en Brasil. ,

Para nadie en Brasil era un secreto que el impeachment contra Rousseff se trataba de un “golpe blando”, tal como lo calificó el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: “Los golpes blandos ya se pusieron en práctica en el continente en países como Honduras (con Manuel Zelaya) y Paraguay (con Fernando Lugo). Ahora, la misma metodología, que no necesita a las Fuerzas Armadas, se está utilizando aquí en Brasil”.

Tras la destitución de la exmandataria, Michel Temer, quien en la época se desempeñó como su vicepresidente, asumió la Presidencia de Brasil en agosto del 2016.

El 18 de septiembre de 2019, ese mismo personaje reconocería que la destitución de Rousseff fue un “golpe” de Estado, con lo cual se desacató la voluntad soberana del pueblo que la eligió.

Otro golpe parlamentario, otro Lawfare. Nada de intervención e invasión militar.

Ahora volvió Luiz Inácio Lula da Silva, pero hay que estar pendiente porque la República Federativa de Brasil es una sociedad profundamente polarizada y dividida y la mayoría del Parlamento está en manos de la derecha, siempre dispuesta a todo.

Así que mosca con eso.

Ecuador

A finales de septiembre de 2010 una notica estremeció a América Latina. Se difundieron las imágenes que mostraban el secuestro del presidente Rafael Correa por la policía ecuatoriana en el Hospital de la Policía, en Quito.

Se informaba que el Ejército, aunque había declarado que apoyaba a su comandante en jefe, es decir al mandatario, no había salido a la calle a repeler el accionar de la Policía.

La Fuerza Pública se reveló ante la Ley Orgánica de Servicio Público votada y aprobada por el Congreso, en la cual, según los complotados, se les quitaban muchos beneficios y bonos. Por ello, generales y efectivos policiales de Ecuador entraron en rebeldía, incluso quemando neumáticos y bloqueando calles con el uniforme puesto.

Eso no generó mayores consecuencias por la firmeza del presidente Correa y la reacción de sus partidarios que salieron a las calles a protestar contra ese intento de Estado.

Diría Rafael Correa: “Si lo que quieren es matar al presidente, aquí lo tienen, pero el proceso que ha iniciado este Gobierno no se detendrá. No echaremos un pie atrás”.

Pero la procesión iba por dentro. No hubo necesidad de intervención militar alguna: Los “poderes fácticos” de EEUU, lograron cooptar para sus intereses a quien operó como vicepresidente de Ecuador, Lenin Moreno, quien terminará, de la mano de Rafael Correa, siendo candidato presidencial del movimiento Alianza País (AP) y en el año 2017 es electo presidente de Ecuador.

No pasaría mucho tiempo para que este personaje, por arte de birlibirloque, diera una voltereta, se trasmutara en un anticorreísta, sacara a Ecuador de la ALBA y de UNASUR, se uniera a Luis Almagro en su obsesión contra la revolución bolivariana, se convirtiera en un defensor a ultranza del “Grupo de Lima” y en un “niño mimado” del gobierno de Estados Unidos.

Así operan también los golpes. La traición y los cooptados también sirven para el propósito buscado.

Bolivia

Lo sucedido en noviembre de 2019 contra Evo Morales y la revolución de los indígenas que encarnaba, venía preparándose con antelación. Fue la respuesta de quienes se resisten a perder sus privilegios. Ante la imposibilidad de derrotar al MÁS por elecciones, se escogen los atajos. Es la venganza de los sectores de la Media Luna del año 2008.

Debe recordarse que Bolivia ha sido un país fracturado geográfica y socialmente.

De una parte, se encuentra el departamento ubicado en la región de los llanos: Tarija y los del oriente boliviano: Beni, Pando y Santa Cruz. Eso se conoce como la Media Luna, su relevancia económica es crucial, representan casi la mitad del PIB boliviano, el PBI per cápita es muy superior al resto del territorio, y ha sido decisiva en la política interna de Bolivia (la identidad camba).

De otra, se encuentran los departamentos de Cochabamba, Potosí, Oruro y La Paz. A pesar de contar con el peso de La Paz como centro político, cultural y financiero de Bolivia, la influencia económica de la región es considerablemente menor a la de la Media Luna. Además, la zona occidental de Bolivia cuenta con una amplia mayoría de población indígena, principalmente provenientes de las etnias quechua y aymara (La identidad colla)

El sector político y económico de la Media Luna siempre se opuso a la política llevada a cabo por el Movimiento al Socialismo. La Constitución del año 2008, la declaración de la plurinacionalidad del Estado y la dignificación del indigenismo supusieron un enorme golpe de efecto positivo en el ánimo general del país, así como, en paralelo, un golpe muy duro para los ánimos racistas del Oriente boliviano.

La Media Luna tiene en Santa Cruz de la Sierra a su ciudad más grande y al centro neurálgico de sus tensiones políticas. En sus tierras también se encuentran importantes yacimientos de gas y enormes llanuras agroganaderas, y esto les sirvió a sus élites para chantajear constantemente a la nueva institucionalidad del MAS, siempre bajo la amenaza de declarar la autonomía regional y desatar conflictos sociales en las calles.

Por tanto, entre los primeros, siempre sintiéndose superiores, y los segundos desarrollando su resistencia, se encuentra mucha de la explicación a lo ocurrido en Bolivia.

Solo una muestra: Jeanine Áñez, quien usurpa la presidencia, dijo en el inicio de legislatura que su gran miedo era que Bolivia se convirtiera en el Kollasuyu que tuviera como enseña la Whipala, la bandera indígena

Dicho lo anterior, se pueda afirmar que en el golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales se concretaban algunas de las tendencias que tienen lugar en América Latina contra gobiernos progresistas:

Una, el profundo racismo y odio hacia el otro, hacia lo distinto, hacia el indígena. El blanco que desprecia al indígena.

Dos, la autoproclamación de presidentes ilegítimos, pero reconocidos por Estados Unidos y otros países que se hacen llamar democráticos.

Tres, la utilización de la Biblia, no la católica, por cierto, sino la evangélica. Es una biblia evangélica que viene de las sectas norteamericanas que cambia la subjetividad.  Toma la cultura popular de los pueblos originarios como un horrible paganismo que el cristianismo debe reemplazar a rajatabla.

Al respecto, el filósofo y teólogo Enrique Dussel sostiene que Estados Unidos propicia una “guerra santa” para provocar derrocamientos en la región. “Se propone que el hombre deje sus costumbres ancestrales y se proponga trabajar y entrar en la sociedad consumista capitalista burguesa”.

Los evangélicos, señala Dussel, “le dan un sentido: Deja todas esas costumbres nefastas, hazte un hombre austero, trabajador, bien organizado y saldrás de la pobreza porque Dios te va a bendecir con una riqueza aceptable”. La riqueza es considerada como en el antiguo calvinismo como una bendición de Dios. La Pachamama es el origen de la pobreza.

Un año después de ese golpe volvió el MAS a ganar contundentemente con la fórmula de Luis Arce y David Choquehuanca, pero la derecha no descansa y ahora vuelve por sus fueros utilizando cualquier excusa para desestabilizar al gobierno boliviano.

Allí hay que estar pendiente del desarrollo de los acontecimientos

Perú

Lo ocurrido a finales de 2022 con Pedro Castillo en Perú es una evidencia de cómo actúa la derecha. Para ello no importa que Castillo haya repetido en la Cumbre de Las Américas, realizada en EEU, en junio de 2022, la frase que se asocia con la doctrina Monroe: “América para los americanos”. Tampoco bastó que haya solicitado la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA y, muchos menos, que en su discurso de anuncio de la disolución del Congreso peruano dijera: «Se respetará escrupulosamente el modelo económico basado en una economía social de mercado” y «se respeta y garantiza la propiedad privada». Muy a pesar de lo anterior, fue derrocado. La derecha no perdona y mucho menos a los que van un rato para adelante y casi siempre para atrás.

De la OEA recibió estas perlas: “La Secretaría General de la OEA se declara del lado de la democracia, del estado de derecho y la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades” y que al disolver el Congreso de la República sin base constitucional, legal ni normativa, constituye una alteración del orden constitucional en el país, según “lo previsto en el capítulo cuarto de la Carta Democrática Interamericana“.

La OEA manifestó su apoyo a Dina Boluarte como nueva presidenta de la República y declaró que el Grupo de Alto Nivel enviado al país hizo un gran trabajo y que sus recomendaciones “debieron haber sido de recibo por los actores políticos peruanos, especialmente por Pedro Castillo“.

Para rematar y como es costumbre, se pronunció el dueño del circo en los siguientes términos: El gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, calificó a Pedro Castillo como expresidente. Al respecto, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, dijo: “Tengo entendido que, dada la acción del Congreso, ahora es el expresidente Castillo”, y añadió que los congresistas peruanos tomaron “medidas correctivas” de acuerdo con las reglas democráticas.

También afirmó: “Rechazaremos categóricamente cualquier acto que contravenga cualquier Constitución, cualquier acto que socave la democracia en ese país”.

Así que a través de un “golpe parlamentario”, la derecha, interna y externa, cumplió con una máxima de Gabriel García Márquez: “Crónica de una muerte anunciada”. Eso lo tenían clarito desde el mismo inicio del gobierno de Pedro Castillo.

Conclusiones

Las tendencias que se están expresando en América Latina para dar al traste con los gobiernos no afectos a los intereses de Estados Unidos, tienen las siguientes características:

-Según el juez Baltazar Garzón, en el artículo: “El sueño de la razón produce monstruos en Bolivia” publicado y difundido por las redes sociales el 03/12/2019:

“Ya no hace falta, como antaño, dar golpes de Estado con tanques y aviones que bombardean el palacio de gobierno. Ahora basta con sembrar la duda respecto del recuento rápido (preliminar) de votos en unas elecciones, regar de incertidumbre su resultado con interpretaciones parciales que no se basan en hechos contrastados, para generar un estallido social. Y para que policías y militares salgan a la calle, cuales garantes de la democracia, a reprimir severamente a tan sólo uno de los dos bandos y presionar al presidente para que renuncie, por el bien del país, a fin de evitar un derramamiento de sangre, que de todos modos se ha producido, provocado por ellos mismos, por cierto”.

– La autoproclamación de presidentes ilegítimos (Ejemplos: Venezuela y Bolivia)

– La “guerra santa”, con la biblia y los grupos evangélicos, como la nueva “guerra” de lo que hace uso Estados Unidos para producir los golpes en Latinoamérica y así seguir hegemonizando en el Continente Americano.

-Se utiliza la justicia (Lawfare) para eliminar a prominentes dirigentes del progresismo latinoamericano (Brasil, Argentina, Ecuador, Perú).

– Se hace uso de mayorías parlamentarias para producir golpes de Estados (Paraguay, Brasil, Perú)

– Se utiliza la psicopolítica, que se difunde por las redes sociales, para generar miedo y odio en la población.

– En la creencia de la “nueva clase media”, la que es producto de las políticas sociales de los gobiernos progresistas, de que ella constituye una especie de “nuevos ricos” y por tanto, tienen otras aspiraciones y otras subjetividades. Según Enrique Dussel: “Se pasa a la subjetividad consumista que cree que ciertos proyectos de derecha pudiesen solucionar sus nuevas aspiraciones”.

En definitiva, es el factor interno predominando, ya no es la invasión e intervención militar, ahora son otras expresiones del instrumento de la guerra, cuyos protagonistas son “actores e instituciones nacionales”.

Finalmente, frente a los ilusos, a los traidores, a los que anda guabineando, debe decirse, con mucha fuerza: la derecha tiene su ontología clara, no anda dando bandazos. El desiderátum de la vida es el capital, y éste no tiene ética ni tampoco moral. Es capaz de cualquier cosa con tal de lograr sus objetivos.

Referencias bibliográficas

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Corrochano Pérez,  Carlos /2019) “Bolivia: la venganza de la Media Luna”. Publicado en su Blogs el 14/11/2019.

Dussel. Enrique (2019). “Grupos evangélicos son nueva arma de EEUU para golpes en Latinoamérica” Fuente: http://www.conslusion.com es en Latinoamérica.

Forbes Staff (https://www.forbes.com.mx/onu-no-tiene-poder-para-detener-las-guerras-papa-francisco/).

Garzón, Baltazar, (2019). “El sueño de la razón produce monstruos en Bolivia” publicado y difundido por las redes sociales el 03/12/2019.

Korybko Andrew, (2015). Guerras Híbridas. De las revoluciones de colores a los golpes. Consultado por internet.

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Lenín, Vladimir (1915) El socialismo y la guerra (la actitud del p. o. s. d. r. ante la guerra). Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1976. En PDF.

Mead, Margaret, (1940). “La guerra es sólo una invención y no un  necesidad biológica”. En Relaciones Internacionales. El pensamiento de los clásicos. J. A. Vásquez (1994), Editorial Limusa, S. A/, Noriega Editores, México.

Nye,  Joseph  (2015).  “El futuro de la fuerza”. Publicado por el Diario El País, España, el 12/02/2015.

Pérez E., Adolfo (2016). “Dilma es víctima de un golpe blando”. Información consultada en Telesur por internet.

 

 

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