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Argentina – Bullying escolar: cuando el problema es del sistema

Bullying escolar: cuando el problema es del sistema

Durante años, el bullying se explicó como una dinámica interpersonal: un agresor, una víctima y, en el mejor de los casos, algún testigo incómodo. Hoy esa mirada resulta insuficiente.

La investigación educativa y psicológica viene mostrando algo más incómodo: el acoso escolar no es un episodio aislado, sino un fenómeno estructural que expresa fallas en la cultura institucional, en los vínculos y en la forma en que la escuela gestiona la convivencia.

Un fenómeno extendido (y subestimado)

Los datos son consistentes en distintos países y metodologías: el bullying es frecuente, persistente y, en muchos casos, invisibilizado.

  • Estudios epidemiológicos en adolescentes muestran prevalencias que rondan entre el 15% y el 20% en formas reiteradas de acoso.
  • Investigaciones en América Latina registran cifras aún más altas en ciertos contextos: hasta el 66% de los estudiantes reporta haber sufrido agresiones verbales o físicas en la escuela.
  • En análisis masivos, la exposición al bullying (aunque sea leve) se asocia con un aumento significativo del riesgo de problemas emocionales, ansiedad y depresión.

La clave no es solo la cantidad, sino la normalización: una proporción importante de estudiantes declara haber presenciado situaciones de acoso sin intervenir. Es decir, el bullying no ocurre en los márgenes, sino muchas veces a la vista de todos.

Efectos: más allá del “mal momento”

Reducir el bullying a un conflicto pasajero entre pares es un error conceptual con consecuencias prácticas graves.

La evidencia muestra impactos en al menos tres dimensiones:

1. Salud mental
Las víctimas presentan mayores tasas de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y síntomas de estrés postraumático.
En casos prolongados, puede haber ideación suicida y conductas autolesivas.

2. Trayectoria escolar
El acoso no solo afecta el bienestar: también impacta en el aprendizaje.

  • Estudiantes que sufren bullying obtienen peores resultados académicos, incluso controlando variables socioeconómicas.
  • Se observan descensos en rendimiento lector y matemático, además de mayor ausentismo.

3. Desarrollo social
El bullying erosiona la confianza en los otros y en las instituciones.
A largo plazo, puede consolidar perfiles de retraimiento, agresividad o dificultades vinculares persistentes.

Un dato particularmente inquietante: investigaciones recientes sugieren que el estrés crónico asociado al acoso podría incluso afectar el desarrollo cerebral en adolescentes, especialmente en áreas vinculadas a la regulación emocional.

El error más común: pensar en “víctimas” y “agresores” como categorías fijas

Desde un enfoque pedagógico contemporáneo, el bullying no se explica por “chicos malos” y “chicos débiles”. Es una dinámica relacional que involucra al grupo completo.

  • El agresor suele buscar estatus, reconocimiento o pertenencia.
  • La víctima ocupa un lugar de vulnerabilidad que puede ser circunstancial (no esencial).
  • El grupo funciona como audiencia reguladora: legitima o desactiva la violencia.

Esto cambia completamente la intervención: no alcanza con sancionar individuos. Hay que trabajar sobre la cultura del aula.

¿Qué puede hacer la escuela? (y qué no)

Las intervenciones más eficaces comparten un rasgo: no son reactivas, sino preventivas y sistémicas.

Lo que sí funciona:

  • Normas claras y consistentes de convivencia, sostenidas por toda la institución.
  • Docentes formados en gestión de conflictos, no solo en contenidos.
  • Espacios estructurados de educación socioemocional (no como “taller aislado”).
  • Trabajo con el grupo: desarrollo de empatía, responsabilidad colectiva y rol del testigo.
  • Protocolos de intervención temprana: el bullying es un proceso que escala con el tiempo, no aparece de golpe.

Lo que no alcanza (aunque se siga haciendo):

  • Charlas ocasionales “contra el bullying”.
  • Enfoques exclusivamente punitivos.
  • Delegar el problema en orientación escolar sin involucrar al equipo docente.

Un punto incómodo pero necesario

El bullying prospera donde hay zonas grises: adultos que minimizan, instituciones que priorizan la imagen, grupos que naturalizan la exclusión.

Dicho sin rodeos: cuando el acoso se vuelve crónico, no es porque “nadie se dio cuenta”, sino porque nadie intervino a tiempo o de forma adecuada.

Para cerrar

Hablar de bullying en serio implica correrse de la anécdota y asumir una incomodidad: la escuela no solo transmite conocimientos, también produce formas de convivencia.

Y cuando esa convivencia falla, el aprendizaje —académico y humano— también se deteriora.

La buena noticia es que no es un fenómeno inevitable. Pero sí exige algo más que buena voluntad: requiere criterio pedagógico, decisión institucional y adultos que no miren para otro lado.

Fuente de la Información: https://aptus.com.ar/bullying-escolar-cuando-el-problema-es-del-sistema/

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México: Brechas educativas en el sur del país responden a desigualdades estructurales: Centro INIDE y CEPAL por Educación Futura 12 marzo, 2026 en Actualidad 0 0

Brechas educativas en el sur del país responden a desigualdades estructurales: Centro

 

 

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REDEM: Tomar notas a mano para un mejor procesamiento

Tomar notas a mano para un mejor procesamiento

En muchas aulas, las clases magistrales transcurren rápidamente, dejando poco tiempo para que los alumnos asimilen la nueva información. En la escuela secundaria Cedaredge en Delta, Colorado, el profesor de estudios sociales Dante Markley incorpora pausas intencionadas para que sus alumnos de décimo grado puedan detenerse, reflexionar y comprender lo que están aprendiendo, procesando sus ideas en apuntes escritos a mano.

Él llama a esta estrategia «Detente y piensa». A medida que Markley introduce nuevos contenidos —como una lección sobre cuestiones laborales durante la Edad Dorada—, hace pausas en momentos clave para destacar las ideas más importantes. Luego, plantea de una a tres preguntas y pide a los estudiantes que respondan por escrito. En lugar de continuar de inmediato, los estudiantes se toman un tiempo para pensar, organizar sus ideas y escribir sus respuestas en sus cuadernos.

Estas pausas se producen a lo largo de la lección, brindando a los estudiantes oportunidades regulares para procesar la información mientras aún la tienen fresca. Una vez que terminan de escribir, indican que están listos y pueden consultar con un compañero para discutir sus ideas antes de continuar.

La escritura a mano es una parte fundamental de este proceso. Al escribir, los estudiantes no solo registran información, sino que también construyen su comprensión. Jim Heal, experto en ciencias aplicadas del aprendizaje de Learning Science Partners, explica que escribir requiere que los estudiantes decidan qué es lo más importante, organicen sus ideas y conecten la nueva información con lo que ya saben. «El acto de escribir es, en sí mismo, un acto de pensamiento», afirma.

Un estudio de 2025 demostró que la escritura a mano activa una red neuronal más amplia que la escritura a máquina, e involucra múltiples modos de procesamiento: motor, sensorial y cognitivo. Sin embargo, resulta más eficaz cuando los estudiantes deben sintetizar sus ideas al tomar apuntes a mano, en lugar de simplemente copiar textualmente lo que dice el profesor; por lo tanto, las pausas intencionadas son clave.

Para Markley, el impacto es evidente: «Por lo general, en las áreas donde lo han anotado, tenemos una retención mucho mayor».

Al dedicar tiempo a hacer pausas y escribir, Markley ayuda a los estudiantes a comprender mejor el contenido mientras lo aprenden. En su aula, la escritura es más que una herramienta para tomar apuntes: se ha convertido en una forma para que los estudiantes procesen, comprendan y recuerden nuevas ideas.

Para encontrar más estrategias que ayuden a los estudiantes a tomar mejores apuntes, lee el artículo de John Rich para Edutopia, “ 6 estrategias para tomar apuntes de alta calidad ”.

Fuente: edutopia.org

Fuente de la Información: https://www.redem.org/tomar-notas-a-mano-para-un-mejor-procesamiento/

 

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Inteligencia artificial y género: cómo la IA puede ampliar la desigualdad laboral

Por: Anam Butt

La inteligencia artificial no decidirá por sí sola el futuro del trabajo. Lo harán las reglas que establezcamos y las prioridades que fijemos. Si la igualdad no forma parte del diseño, tampoco formará parte del resultado

La inteligencia artificial generativa ya está transformando el trabajo en todo el mundo. Pero lo está haciendo sobre mercados laborales que no son neutrales ni igualitarios. Y cuando una tecnología poderosa entra en un sistema desigual, rara vez corrige por sí sola las brechas existentes.

La IA no opera en el vacío. Se despliega en economías donde mujeres y hombres no tienen el mismo acceso a empleos, ingresos, estabilidad ni protección social. Sin una intervención deliberada, corre el riesgo de ampliar desigualdades que llevan décadas arraigadas.

Los datos lo confirman. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel mundial los empleos dominados por mujeres tienen casi el doble de probabilidad de verse afectados por la IA generativa que los dominados por hombres: 29 % frente a 16 %. Entre los puestos con mayor exposición, la brecha es aún más pronunciada: 16 % frente al 3 %.

Las razones no son tecnológicas, sino estructurales. Las mujeres siguen concentradas en puestos administrativos y de oficina —auxiliares de nómina, recepcionistas, personal contable— donde predominan tareas rutinarias, predecibles y codificables. Son precisamente esas tareas las que la automatización puede asumir con mayor facilidad.

Los hombres, en cambio, están sobrerrepresentados en construcción, manufactura y oficios manuales. Son actividades físicas, variables y menos estandarizadas, mucho más difíciles de sustituir con sistemas automatizados. Un chatbot puede redactar una carta en segundos; no puede reparar una turbina.

Incluso dentro de las mismas ocupaciones persisten diferencias. Las mujeres tienden a concentrarse en tareas rutinarias y posiciones de menor jerarquía, mientras que los hombres ocupan con mayor frecuencia funciones analíticas, de supervisión o toma de decisiones. Estos roles tienden a complementarse con la tecnología más que a ser reemplazados por ella.

Nada de esto es casual. Responde a discriminaciones históricas, normas sociales persistentes, una distribución desigual del trabajo de cuidados y políticas económicas que condicionan quién accede a qué ocupaciones y en qué condiciones. El resultado es claro: ante el cambio tecnológico, las mujeres parten de una posición de mayor vulnerabilidad.

La tendencia es global. En el 88 % de los países analizados por la OIT, las mujeres están más expuestas a la IA generativa que los hombres. En economías como Suiza, Reino Unido o Filipinas, más del 40 % del empleo femenino se encuentra en ocupaciones potencialmente afectadas.

La exposición también varía según el nivel de ingresos. En países de altos ingresos, el 41 % de los empleos están expuestos a la IA generativa, frente al 11 % en los países de bajos ingresos. Esta diferencia refleja estructuras productivas distintas y brechas en preparación digital, pero también plantea una pregunta incómoda: ¿estamos preparando a quienes más lo necesitan para la transición tecnológica?

La IA no solo transforma ocupaciones existentes; también crea nuevas oportunidades. Se prevé crecimiento en sectores intensivos en tecnología. Sin embargo, las mujeres siguen estando subrepresentadas en los campos que diseñan, desarrollan y regulan estos sistemas. En 2022 representaban alrededor del 30 % de la fuerza laboral mundial en IA, una cifra prácticamente estancada en los últimos seis años.

Cuando las mujeres no participan en los espacios donde se diseña la tecnología, pierden acceso a empleos estratégicos y bien remunerados. Pero el problema va más allá del acceso individual. Si los equipos que desarrollan IA no son diversos, los sistemas reflejan el mundo tal como es —con sus desigualdades— en lugar de contribuir a transformarlo.

Pensar que la IA es objetiva por definición es un error. Los algoritmos aprenden de datos históricos. Y los datos históricos reflejan un mercado laboral donde las mujeres han enfrentado barreras sistemáticas. Si no se corrigen esos sesgos, pueden reproducirse a gran escala.

Sistemas de contratación entrenados con decisiones pasadas pueden reforzar liderazgos masculinizados. Herramientas que fijan salarios en función de historiales previos pueden perpetuar brechas salariales. Para mujeres que enfrentan discriminación interseccional —por raza, discapacidad, estatus migratorio o clase social— los riesgos se multiplican.

Esto no implica que la IA vaya a provocar una destrucción masiva de empleo femenino. La evidencia sugiere que el impacto afectará más a la calidad que a la cantidad del trabajo. La IA puede intensificar ritmos, aumentar la supervisión o reducir la autonomía. Pero también puede aliviar cargas administrativas, mejorar la productividad y facilitar la conciliación.

El efecto no está predeterminado. Dependerá de cómo se introduzca la tecnología y de quién tenga voz en ese proceso.

La IA ya puede utilizarse para promover la igualdad: detectar lenguaje sesgado en ofertas de empleo, analizar brechas salariales o prevenir la violencia y el acoso en el trabajo. Si se diseña de forma inclusiva y se regula de manera responsable, puede convertirse en una herramienta para fortalecer el trabajo decente.

Pero eso no ocurrirá automáticamente. Requiere políticas que reduzcan la segregación ocupacional, amplíen el acceso de las mujeres a competencias digitales —programación, alfabetización de datos, trabajo con sistemas automatizados— y garanticen su presencia en los equipos que diseñan y regulan la tecnología.

Requiere también fortalecer las instituciones del mercado laboral y el diálogo social, para que trabajadoras y trabajadores participen en las decisiones sobre cómo se implementa la IA en sus sectores.

La inteligencia artificial no decidirá por sí sola el futuro del trabajo. Lo harán las reglas que establezcamos y las prioridades que fijemos. Si la igualdad no forma parte del diseño, tampoco formará parte del resultado.

La pregunta no es si la IA transformará el empleo. La pregunta es si permitiremos que consolide brechas históricas o si la utilizaremos, por fin, para empezar a cerrarlas.

Anam Butt. Especialista en igualdad de género y no discriminación en la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Fuente: https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/inteligencia-artificial-genero-ia-ampliar-desigualdad-laboral_129_13034426.html

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Venezuela: La comunalización educativa desde el lugar

LA COMUNALIZACIÓN EDUCATIVA DESDE EL LUGAR: SISTEMATIZACIÓN DE UNA PRAXIS

(lo que ya se viene haciendo)

Autora: Dra. Yuleima Rodríguez Torcatt

En Venezuela, la necesidad de comunalizar la educación surge no solo como una política que responda a los planes, programas y proyectos del Estado, sino como estrategia de resistencia y soberanía ciudadana. Este paradigma propone que el hecho educativo no ocurra de espaldas a las necesidades y potencialidades de los territorios. En contexto, el presente artículo se compone del análisis y reflexiones germinadas de la sistematización de experiencias personales y colectivas, fundamentadas en prácticas pedagógicas y comunitarias. Distante de ser un análisis meramente teórico, el contenido redime y organiza de manera crítica algunas experiencias, haceres, desafíos, pensares, sentires y aprendizajes derivados de los quehaceres cotidianos en acciones para transformar las realidades.

La educación convencional fragmenta el saber y lo categoriza en áreas de conocimientos, que al fin de cuentas carecen de dialogo entre ellas. En cambio, la comunalizacion educativa asume que las aulas son los quehaceres y saberes generados del mismo territorio, a través de procesos productivos, culturales, sociales y políticos. Su base epistemológica se sustenta en el Pensamiento Robinsoniano: “La curiosidad es el motor del saber, y cada conocimiento un móvil para llevar á otro conocimiento. De unos errores pueden nacer otros, y conducir en direcciones opuestas… al sublime saber o á la crasa ignorancia”. (Rodríguez, 2010, p. 43). Actualmente, el pensamiento de Rodríguez convoca a la eliminación de modelos educativos extranjeros añosos, pasando al forjamiento de una educación que responda a la realidad y producción del lugar que se caracteriza por estar en movimiento constante.

​            Por su parte, Paulo Freire nos plantea: “Entre educación y cambio. Cuando decimos, por ejemplo: la educación no es una palanca de transformación social la transformación social es, per se, educativa. O cuando decimos: la fortaleza de la educación reside en su debilidad”. (Freire, 2016, p. 104). Para Freire, la educación no es llenar espacios vacíos, sino un proceso de diálogo que nutre. En este sentido, el llamado es a la concientización en la práctica educativa, específicamente sobre la realidad sentida, la que emerge verdaderamente del territorio comunal, a través de la dialogicidad entre el saber académico y el saber popular, que es el que se desprende de las poblaciones comunitarias, indígenas, afrovenezolanas y campesinas. En esta línea, la comunalización de la educación reconoce a las y los sujetos populares como portadores de saberes y constructores de conocimientos.

​            Luis Bigott, decía: “Ya sabemos que nuestra profesión vive la paradoja de tener una doble finalidad contradictoria: reproducir y homogeneizar la cultura dominante en las nuevas generaciones y a la vez servir de motor para el cambio social”. (Bigott 2010, p.14). Bigott, en sus pensamientos, claramente llama al impulso de la pedagogía lugarizada, vista desde las realidades de los territorios convivenciales.

Entre tanto, Luis Beltran menciona: “No para ir a la comunidad a convertirse en líderes, sino a trabajar para que los líderes locales y la comunidad por sí misma formen clara conciencia de sus necesidades y desenvuelvan su capacidad personal y de organización social para utilizar en la mejor forma posible los recursos humanos y económicos de la localidad.” (Prieto, 1986, p. 81). En estas afirmaciones Beltran, insta a la introducción del pensamiento crítico en las experiencias cotidianas y en la forma de vivir la verdad que se desprenden de la vida misma en la comunidad.

Dimensiones lugarizadas de la Comunalización Educativa:

A diferencia de la estatificación de los currículos en educación básica y universitaria, la comunalización educativa accede al implemento de niveles organizativos para definir los nudos problemáticos presentes en las comunas, entre ellos: servicios de agua, salud, alimentación, emprendimientos, reconstrucción de la historia local, producción, biodiversidad, otros. Desde esta perspectiva, cada nudo tratado de forma colectiva, se convierte en eje generador de aprendizajes, es así como el territorio deja de ser un panorama de complicaciones, para convertirse en un punto de conexión y sinergia pedagógica en desatar cada nudo, por lo que es preciso desglosar los mecanismos operativos e ideológicos que transforman la educación tradicional en un núcleo de acción para la transformación social.

​            La comunalización educativa invierte esfuerzos en exaltar los saberes, haceres, pensares y sentires que se producen en los territorios. Asimismo, se reconoce el conocimiento científico de la academia y la sabiduría popular con el misma equilibrio y validez, considerando que la ciencia aporta las metodologías, pero los territorios aportan la experiencia y edifican nuevas ciencias a partir de técnicas innovadoras. En cuestión, está presente la ontoepistemología, que se refiere al ser de cada comuna, es aquí cuando se fomenta y materializa la comunalización, donde se anula la distinción y jerarquía entre quienes poseen títulos y quienes tienen cúmulos de saberes y experiencias.

​            Por lo tanto, la descolonización del pensamiento prioriza la investigación-acción-participativa (IAP) como motor para resolver nudos críticos, que se detectan y categorizan a partir del levantamiento de la cartografía social, siendo esta, la herramienta de indagación de contexto que mapea y dibuja al territorio comunal. En estos procesos organizativos, la geometría del poder rompe las estructuras burocráticas para permitir la fluidez y la construcción colectiva de conocimientos para resolver las problemáticas comunes.

​            En armonía con lo anterior, la participación activa y democrática de las y los voceros de las comunas, habitantes, estudiantes, docentes y todas las personas que convergen en el territorio en el marco de la comunalización educativa, deciden las prioridades de formación académica y los asuntos a resolver, es decir, la educación se torna autogestionaria y productiva. Un concepto clave para el desarrollo de esta invención social es la lugarización, que direcciona las necesidades formativas con la mirada puesta en lo que acontece desde la vida en comunión y donde los títulos académicos a obtener por las instituciones de la educación básica y universitaria no son para exportar los conocimientos, sino para quedarse en el lugar como herramientas de transformación.

Este escrito articula, por ejemplo, las experiencias investigativas en el Conjunto Residencial La Croquera, ubicado en el municipio Libertador del estado Aragua, como un ejercicio vivo de comunalización educativa. Aquí, la historia lugarizada no se revistió solo en datos e informaciones del pasado, sino que se posicionó en herramienta para el ejercicio del autogobierno, conexión de los saberes, haceres, pensares sentires y transformación social. En la experiencia de la comunidad, se afirma que dejo de ser un contexto habitacional para transformarse en un espacio geohistórico, ya que no se limitó a la simple revisión de archivos; se basó en el accionar consciente de sus propios fundadores.

Además, se impulsaron encuentros donde los precursores de la comunidad relataron sus luchas, consolidaciones reivindicativas y la organización de los momentos transitados que quedaron visibilizados en el libro Historia Local La Croquera, donde se aplicó teorías, metodologías y técnicas colectivizadas para convertir el relato en un documento científico, que sin dudas valido el saber y la gestión popular para resolver los nudos críticos comunitarios, a su vez, legitimar los conocimientos construidos. Así mismo, surgió como punto reflexivo histórico que el sector debe ser visto como una escuela y universidad, porque nuclea la memoria comunal, en articulación pedagógica y andragógica, lo cual permite que las instituciones educativas inherentes al lugar y zonas aledañas manejen la historia local como recurso curricular, por ejemplo:

  • Las matemáticas y las estadísticas: Analizan el crecimiento demográfico y habitacional del territorio.
  • Lenguaje y ciudadanía: Recopila y estudia las memorias de las y los líderes, así como de los héroes y heroínas lugarizados.
  • Ciencias sociales: Concibiendo la evolución y desarrollo del modo de producción, organización de los Consejos comunales dentro del territorio.
  • ​Soberanía cognitiva: Análisis de los componentes de sistematización de experiencias y cómo estos transformaron el sector en una escuela y universidad desde y para la ciudadanía.
  • ​La cartografía social: Instrumento de indagación de contexto donde la comunalización educativa comenzó con mapas parlantes, las voces ciudadanas materializaron el ejercicio de la participación y elevaron sus voces.
  • Sistematización de experiencias: Aquí la historia local no es solo anecdotario, es ciencia social. Su proceso implicó, reconstrucción vivencial del orden cronológico de los hechos.
  • Ciencia popular: Estudio de los suelos y la disposición urbana para establecer sistemas de reciclaje y huertos comunitarios.

En el trayecto reflexivo crítico y colectivo se logró ordenar, identificar aprendizajes y nudos problematizadores desde perspectivas sociopolíticas, culturales y pedagógicas, que aportaron nuevas visiones educativas. Se exploró la crisis de la educación básica y universitaria moderna, que se caracteriza por la fragmentación del conocimiento y la desvinculación de las y los estudiantes con su entorno social. Por ello, se determinó la necesidad del florecimiento de una educación abocada desde y para las comunidades, donde el lugar y sus realidades se convierten en el currículo, con sentido de pertenencia y pertinencia. El nutriente seria la discusión y el dialogo sobre los beneficios que brinda la consideración de la territorialización de los saberes previos a la construcción de nuevos conocimientos, a través de un enfoque cualitativo y la convergencia entre la educación popular y la gestión pública.

Ahora bien, según la autora: “La educación no está en una sede física; está se materializa en las asambleas de ciudadanas y ciudadanos, en la conversa entre vecinos, en el socializar en las calles, en el compartir una taza de café, en las distintas formas de encuentros comunitarios y en las experiencias de vida. Todos estos elementos son acciones políticas de liberación popular.” (Rodríguez. Y, 2026). En este contexto, es importante ubicarse en las características de la educación convencional, donde las y los estudiantes son receptores pasivos, basados en la orientación de un currículo abstracto. Entre tanto, la comunalización de la educación asume la acción social que transforma. En consonancia, el currículo emerge del territorio de forma flexible y contextualizado a partir de la sistematización e impacto social de la práctica. Es un proceso de reconstrucción que extrae aprendizajes y construye nuevos conocimientos.

Para que la sistematización de experiencias se convierta en ciencia popular debe pasar por el ejercicio de reflexión crítica, con prospectiva hacia la educación comunal, donde el arraigo identitario geohistórico y cultura cumplan una función natural, garantizando la soberanía plena en todas las áreas de la vida. Se trata de la relación entre el Estado, la academia y el pueblo organizado para liberarse y liberar.

La sistematización de experiencias es un método con muchos alcances en la indagación personal y en la investigación de los territorios convivenciales. Favorece la identificación y extracción de aprendizajes que tienen como horizonte la soberanía cognitiva, donde también se determinan de manera individual y colectiva la ciencia y la tecnología que se produce. En este punto, la comunalización educativa toma fuerza, porque posibilita los senderos hacia la priorización de los nodos problemáticos, a su vez, las soluciones y defensa integral del territorio.

Para comprender estas dimensiones, las debemos asumir como desafíos de cara a la cultura y las complejidades institucionales heredadas de los sistemas eurocentristas y capitalistas. En dichos sistemas, se interpone la burocracia y la titulación académica ciudadana como un negocio, antes que una herramienta de transformación social. En consecuencia, no existe ningún punto de equilibrio sin que se asegure que las y los estudiantes de educación básica y universitaria se planteen proyectos e investigaciones que respondas al aspecto socioproductivo, que tengan apoyo, auge y financiamiento dentro de los mismos territorios. Estos principios asegurarían la sustentabilidad y sostenibilidad del territorio.

Otro aspecto relevante se expande al campo político, donde la educación trasciende al Estado, ya que a partir de su ejercicio autogestor y de autogobierno colectivo se produce ciencia, conocimientos. En cuestión, se aprende a producir bajo estructuras administrativas y gestionarías que en la práctica se configuran en cultura y forma de vida generando bienestar integral a todas y todos. Para estos alcances es importante reforzar las ideas sobre la acción e impacto territorial, en el cumplimiento del diseño de la cartografía social que nace de la indagación de contextos en dinamización participativa y protagónica de las y los habitantes, quienes finalmente vincularan los saberes, haceres, pensares, sentires y conocimientos con el trabajo cooperativo y productivo naciente de los proyectos priorizados de acuerdo a las realidades.

En esta estructuración, las y los educadores se integran de forma horizontal a la función de lideres y lideresas, para orientar y fortalecer la organización popular. Aquí la evaluación parte de los resultados de las producciones teóricas, científicas y transformaciones suscitadas en el lugar. Por ende, fortalece el sentido de pertenencia y pertinencia al abrir paso a la armonía social, a través del respeto ciudadano y del patrimonio común. Ahora bien, con la identificación de potencialidades del territorio, también se reconocen los especialistas técnicos y profesionales que habitan en el lugar, para resolver problemas de distinta índole y demanda social.

Dentro de este orden, la autora creo en el año 2021 un sistema denominado Redes lugarizadas de investigación, que estuvo operando en el país hasta el año 2023, a través de la Universidad Nacional Experimental del Magisterio. Acotando que su definición y fundamentación carecía de los espacios cerrados de una oficina o sede institucional, sino de una visión pedagógica y andragógica en la construcción colectiva del tejido dinámico de ciudadanas, ciudadanos, instituciones y comunidades que conviven en un espacio geohistórico común, es decir, la toparquía del lugar.

En lo esencial, el lugar como episteme no es solo un espacio para habitar, pues ahí se detecta la verdad, que significa la ruptura con las jerarquías del poder.  Dentro de las bondades que definen a estas redes es que interactúan de forma permanente, son espacios de debate donde se analiza la realidad local. Como ejemplo de esto, se plasmó anteriormente la experiencia vivida en la comunidad de la Croquera, de la que se tomaron los significados reflexionados y analizados para las luces que dirigieron la construcción de sistema Redes Lugarizadas de Investigación.

Es importante añadir que estas comunidades de aprendizajes en red comparten un interés productivo y generan ciencia desde los saberes y oficios. Respecto a sus dinámicas de funcionamiento, la investigación se ejerce de manera colectiva, bajo la colaboración solidaria como principio, donde la socialización permanente sirve para iluminar en la resolución de los problemas propios y de otros sectores aledaños.

​            Importante, por muchas razones la comprensión que estas redes fomentan que cada red de redes lleve un registro geohistórico, metodológico y técnico de sus hallazgos, logros, alcances, creando un repositorio en el lugar y que estos no dependan de herramientas y mecanismos exógenos, mucho menos capitalistas. En cuestión, se refiere a la soberanía tecnológica, la red identifica qué herramientas necesita el territorio y con cuales cuenta con software, maquinaria, métodos agrícolas, redes sociales, equipos tecnológicos, redes de conexión, entre otros, de igual forma, busca desarrollar sus recursos y potencialidades internamente.

​            En esta perspectiva, la articulación de estas redes son las arterias en movimiento que no esperan a que el pueblo organizado vaya a ella; sino que los territorios son la red lugarizada. En esta medida la gestión del conocimiento se convierte en insumo para las políticas públicas de los Consejos Comunales y las Comunas. Por ejemplo: si una red determina que el suelo de su sector es apto para la siembra de maíz, la comuna planifica su economía en torno a esa fortaleza.

​            Bajo este enfoque, que siguen la línea de estas redes, las y los educadores se definen como tejedores en conjunto con el territorio, conectando los conocimientos académicos con los saberes populares, asegurando que de la acción surjan transformaciones tangibles de la vida. Evidentemente son garantes de que la ciencia no sea un instrumento de dominación, sino una herramienta de libertad lo desde lo territorial y desde lo propio.

​            Las experiencias socializadas en este documento, son prueba viva de que la comunalización de la educación se ha venido ejerciendo en algunos rincones del país. Por lo demás, se reflexiona que es el camino para la soberanía cognitiva y la transformación social. Se admite que no se indaga el territorio para obtener un título académico, sino para que la comunidad se reconozca a sí misma como protagonista de su propia transformación.

​            Esta sistematización demuestra que las y los investigadores comunales, ante todo, un militante de la esperanza, que utiliza la ciencia para devolverle al pueblo su voz y su poder. Por supuesto que este fenómeno de Comunalización educativa representa la democratización del saber y el conocimiento, al otorgarle a los territorios la autoridad de formar formándose.  Significando con ello, que se sientan las bases para la emancipación política, social y económica del pueblo.

Referencias

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​Bigott, L. A. (2011). El educador neocolonizado. Caracas: Fondo Editorial Ipasme.

Bonilla-Molina, L. (2016). La Investigación en la Universidad Nacional Experimental del Magisterio (UNEM). Caracas: Ediciones UNEM.

​Comunidad Organizada de La Croquera. (2022). Sistematización de la Memoria Histórica y Luchas Sociales del Asentamiento La Croquera. Aragua: Cuadernos de la Patria.

Fals Borda, O. (1999). Orígenes populares de la Investigación-Acción Participativa (IAP). Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI Editores.

Lanz, R. (2005). El Estado Docente y la transformación universitaria. Caracas: Fondo Editorial Ipasme.
​Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE). (2017). Documento Rector del Programa Nacional de Formación Avanzada (PNFA). Caracas: Gestión Curricular.

Rodríguez, S. (2004). Sociedades Americanas (Edición original 1840). Caracas: Biblioteca Ayacucho.

Rodríguez Torcatt, Y. (2018). La Comunalización de la Educación y las Redes Lugarizadas de Investigación. Portal Otras Voces en Educación.

Rodríguez Torcatt, Y. (2019). Formación Docente y Educación Comunalizada: Retos para la transformación territorial. Portal Otras Voces en Educación.

Rodríguez Torcatt, Y. (2020a). Investigación-Acción y Lugarización en el Sistema Educativo Venezolano. Portal Otras Voces en Educación.

Rodríguez Torcatt, Y. (2020b). La Comunalización de la Educación y las Redes Lugarizadas de Investigación. Caracas.

Rodríguez Torcatt, Y. (2024, 25 de marzo). Venezuela: Historia Local del Conjunto Residencial

La Croquera. https://otrasvoceseneducacion.org/archivos/412498

Rodríguez Torcatt, Y. (2022, 23 de octubre). Venezuela: La Etno-Cultura Popular como Propuesta Formativa y Pedagógica. https://otrasvoceseneducacion.org/archivos/399154

Rodríguez Torcatt, Y. (2022, 16 de octubre). Venezuela: Una Propuesta Teórica y Práctica. Geometría Fractal. https://otrasvoceseneducacion.org/archivos/398996

Salazar, S. (2005). Metodología de la Historia Local. Caracas: Ediciones de la Biblioteca Nacional.
​Tuan, Yi-Fu. (2007). Topofilia: Un estudio de las percepciones, actitudes y valores sobre el entorno. Madrid: Debate.

Universidad Nacional Experimental del Magisterio «Samuel Robinson» (UNEM). (2020). Resolución N° 020.08.2020: Documento Investigación y Producción de Conocimientos y Saberes Situados en la UNEM: Unidad en la Diversidad. Caracas, 11 de agosto de 2020.

Universidad Nacional Experimental del Magisterio «Samuel Robinson» (UNEM). (2021, 30 de junio). Resolución N° 025.06.2021: Estructura Organizativa y Funcional de las Redes Lugarizadas de Investigación de la UNEM. Consejo Directivo Provisional. Caracas, Venezuela.

Disponible en: https://www.calameo.com/books/00717926739853ab7923e

Fuente de la Información: CII-OVE

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La guerra imperialista contra la educación

Por:   Mauro Jarquín Ramírez 

El reciente bombardeo a la escuela Shajareh Tayyebeh en la localidad de Minab, Irán, que provocó la muerte de alrededor de 170 personas, y el posterior ataque contra la Lebanese University, en Beirut, Líbano, no son necesariamente errores de inteligencia sobre la localización de los objetivos militares a abatir, o efectos colaterales de la guerra en Medio Oriente.

Estos ataques, que ya múltiples medios de comunicación han atribuido a Estados Unidos e Israel, son componentes de una guerra de largo aliento que el imperialismo estadunidense, en asociación con aliados en turno, ha impulsado desde finales del siglo XIX como parte de una estrategia de control en el continente americano y, posteriormente, a escala global: una guerra contra la educación, agudizada en años recientes a la luz de la actual disputa geopolítica con China.

Esta guerra ha consistido en disuadir, controlar o, en su defecto, anular, las expresiones educativas críticas al predominio y control estadunidense sobre amplias regiones del planeta, particularmente en el Sur Global, teniendo como fin influir en los procesos de reproducción social mediante la generación de un conjunto de actitudes favorables a la hegemonía estadunidense, junto con el desarrollo de aptitudes potencialmente rentables a empresas multinacionales y sus cadenas globales de valor. Además, se busca impedir que en los espacios educativos se desarrollen las semillas de la crítica al capitalismo, la reivindicación de las necesidades y derechos sociales, y, en última instancia, la exigencia y lucha por la soberanía de los pueblos.

En 1899, Puck Magazine publicó una caricatura donde aparece el Tío Sam impartiendo una clase a cuatro niños, etiquetados como Filipinas, Hawái, Puerto Rico y Cuba, ilustrando así tempranamente el vínculo lógico entre educación e imperialismo de nuestro tiempo. Una situación que se ha acentuado con el tiempo, mientras los gobiernos demócratas y republicanos han concentrado un gran esfuerzo en profundizar el proyecto hegemónico estadunidense a escala global.

A lo largo del pasado siglo y medio, es posible identificar cuatro ámbitos de intervención del imperialismo estadunidense en la educación internacional:

a) Control sobre sistemas educativos del mundo; b) ejercicio de poder blando en educación; c) agudización de la guerra interna en la educación estadunidense y d) violencia física abierta contra los sistemas educativos de naciones rivales o enemigas.

a) Para Estados Unidos, el control de la educación de otros países por medio de regulaciones, currículum o formación-control docente, ha tenido un papel complementario a la victoria militar. No podemos olvidar la denominada “desnazificación educativa” en Alemania o la “modernización” en Japón, como producto de las reformas impulsadas por el imperialismo estadunidense posteriormente a la Segunda Guerra Mundial (Ronald Goodenow). Las escuelas y sus contenidos curriculares han sido también elemento clave para promover la dominación colonial y neocolonial; un fenómeno que ha acontecido en territorios como Puerto Rico y Filipinas, e incluso India. Un planteamiento similar persiste en cuadros políticos israelíes, en los cuales la pretensión de reconstruir y tomar el control del sistema educativo en Gaza y en general en Palestina, sigue vigente.

b) Otra modalidad de intervención imperial en educación, mucho más suave, se ha desarrollado de la mano de organizaciones que han impulsado determinadas campañas educativas en los territorios subordinados (como el Instituto Lingüístico de Verano y su larga historia de activismo imperial en América Latina). No obstante, el mayor alcance ha llegado de la mano de la intervención de agencias de desarrollo internacional como la ahora desfinanciada Usaid, que mediante alianzas locales ha impulsado campañas de fomento educativo para el “desarrollo”. Esta estrategia ha sido aderezada, además, por la oferta de oportunidades educativas y de desarrollo profesional por medio de becas e intercambios académicos hacia Estados Unidos, con los cuales han logrado construir consensos políticos con sectores sociales estratégicos de la periferia mundial sobre su condición hegemónica.

c) En Estados Unidos, como en otros países donde operan las ramificaciones de CPAC, es posible ver una agudización de la guerra interna en educación en contra de cualquier contenido de justicia social o soberanía. El sentido de esta guerra queda fielmente representada con la regulación aprobada recientemente en New Hampshire, titulada: Ley contra el odio y el adoctrinamiento revolucionario de izquierda en la educación, que busca combatir contenidos vinculados al denominado “marxismo cultural”. Esta ley se suma a las disposiciones legales impulsadas en estados como Florida, contra contenidos progresistas.

d) El rostro más crudo de la guerra contra la educación son los ataques directos a los centros educativos de países y territorios como parte de campañas bélicas. El caso palestino es terriblemente paradigmático, a partir del educidio y la destrucción generalizada de centros educativos, como parte del genocidio en Gaza, provocado por Israel (https://acortar.link/wmLXs7)quien goza de respaldo estadunidense.

En abril de 1966, Theodor Adorno dio una conferencia titulada: “La educación después de Auschwitz”. En ella, planteaba sin ambages: La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas en la educación. Seis décadas después, en tiempos de genocidio, guerra y un nuevo ciclo imperial, dicha exigencia no se ha cumplido.

En gran medida, resultado de la permanente campaña de control sobre ella por parte de sectores reaccionarios e imperialistas. Para que la educación pueda alcanzar y mantener un papel progresista, se requiere no únicamente apoyarla con mayores recursos, sino también protegerla políticamente. Es necesario reconstruir un proyecto educativo antimperialista. En total solidaridad con las maestras y maestros de la CNTE.

Fuente: La Jornada

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Adelanto de elecciones y afirmación de los pasos autoritarios en Ecuador

Por: Edgar Isch L.

El viernes 27 de marzo el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció sorpresivamente un cambio en el calendario electoral, adelantando las próximas elecciones locales para el 29 de noviembre de este año, cuando debían realizarse el 14 de febrero de 2027. Corresponde elegir alcaldes, prefectos provinciales, concejales de los municipios, consejeros provinciales, las juntas parroquiales y los siete integrantes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), lo que demuestra la importancia del proceso

La decisión ha sido justificada en unas posibles afectaciones por el Fenómeno del Niño, que organismos científicos no prevén con tantos meses de antelación y que es una situación cíclica que no por primera vez coincidiría con periodos electorales. Más aún, se dice que el informe es “reservado” pero en sus previsiones señalarían que se afectarían solo al 5% de los recintos electorales, sin impedir el desarrollo general del proceso. Además, la decisión se tomó por cuatro votos contra el de consejera Elena Nájera, quien cuestionó el informe que sirvió de base y señaló que una decisión de este tipo no se tomó ni siquiera en los momentos de la pandemia del Covid. Coincidencia o no, a las pocas horas del mismo día renunció el director del Instituto Nacional de Meteorología, aunque no ha hecho referencia al calendario electoral.

La decisión adolece de graves errores:

  1. Se muestra inconstitucional por cuanto según los artículos 148 y 130 de la Constitución hablan de posibilidades de adelanto por graves crisis políticas, incluyendo la “muerte cruzada” y destitución del presidente.
  2. En concordancia, el artículo 87 del Código de la Democracia, establece que el adelanto de comicios solo procede bajo figuras excepcionales de crisis política.
  3. La Norma 408-24 de la Contraloría General del Estado, determina que los informes meteorológicos no son respaldo suficiente para modificar plazos legales.

Estas referencias por si mismas demuestran que se está quebrando la seguridad jurídica electoral. Aun si la situación fuera realmente grave a nivel nacional, surge una pregunta indispensable: ¿Por qué adelantan y no prefieren aplazar las elecciones? En realidad, este es un interés del gobierno. Gobierno que, en todo caso, debería cumplir con la obligación de defender a la población y proteger a las personas y la naturaleza de los efectos de cualquier amenaza previsible, pero no demuestra tomar acciones ante situaciones como las fuertes lluvias, inundaciones incluidas, vividas en estos meses.

En este y otros casos, la mayoría del Consejo Electoral demuestra que el organismo está controlado por los intereses del gobierno de Noboa, dejando de lado la independencia a la que está obligado el organismo y sus consejeros. Las organizaciones políticas contrarias al gobierno desde posiciones de izquierda e incluso de la derecha oligárquica tradicional, ven muy reducidos los plazos para organizarse y nombrar candidatos, un proceso más controlado desde el poder central, sin dejar de lado que pudieron haber conocido con tiempo que esto iba a pasar. Aún peor, la campaña electoral abierta y en medios de comunicación se reduce a 15 días, prácticamente la mitad del plazo normal, lo que dificulta que el pueblo conozca propuestas y candidaturas de quienes no tiene los millones que poseen el presidente y sus aliados para manejar la publicidad.

El gobierno tiene aquí otro interés visible. Tomando en cuenta que su imagen va cayendo o, lo que es lo mismo, crece el rechazo popular al grado de colocarlo como uno de los gobernantes del continente con peores índices de aceptación, elude así que este proceso continúe y se agrave por la falta de solución de problemas sociales, como lo ofreció. No hay una real reducción del crimen organizado ni de los altos índices de muertes violentas, mientras tienen ya oficina del FBI en el país y la intervención militar estadounidense. Por el contrario, pocos días atrás el New York Times reveló que esa conjunción de fuerzas preparó el bombardeo de una granja lechera de una familia campesina, lo que fue propagandizado como ataque al narco tráfico.

Es posible que piensen que el adelanto le evitará también su reducción electoral porque posiblemente volverán los cortes de luz generalizados en el país, hoy más difíciles de enfrentar porque Noboa dañó las relaciones comerciales con Colombia y hoy no se le podrá comprar energía eléctrica para suplir el déficit ecuatoriano. Hay además indicadores de la reducción de la capacidad de gasto de las familias, lo cual golpea distintos estratos sociales, no solo a los más pobres.

Pero hay otras acciones legales que con este cambio queda bajo la perspectiva de cualquier análisis electoral. Por un lado, la Revolución Ciudadana por decisión de un juez del Tribunal Nacional Electoral está suspendida por nueve meses, lo que le impide participar como tal y solo puede hacer alianzas a partir de que sus candidatos inmediatamente se desafilien a esa organización. Y, por otro, los partidos nacionales Construye y Unidad Popular están sometidas a un proceso de eliminación de su registro legal. En el caso del partido de izquierda Unidad Popular, uno de los más importantes opositores a las políticas de la extrema derecha hoy en el gobierno, se pretende que no cuentan los nombres de los afiliados al Movimiento Popular Democrático, organización con la que se fusionó, y que, además, inexplicablemente habría pasado de tener 206.771 afiliados a 31.015, sin que se presenten las evidencias de miles de desafiliaciones, por inexistentes. En solo diez días estos partidos deben presentar su descargo, sin que sea una condición válida.

Estas acciones del Consejo Nacional Electoral y jueces electorales van en dirección de contar solo con candidatos del gobierno o de organizaciones que, por su debilidad organizativa, no puedan estar en condiciones de competir electoralmente. El sueño de un partido único está presente en todo ello.

No se puede olvidar que en este momento el mismo Consejo y el Tribunal Electoral podrían asfixiar económicamente a organizaciones como la UNE, la CONAIE, Yasunidos y la UGTE, mediante multas y procedimientos cuestionables. Todas ellas, organizaciones democráticas de organización de importantes sectores populares, que por ello han confrontado con el gobierno de Noboa.

Como se ve, la democracia en Ecuador enfrenta cada vez peligros más fuertes. Se ratifica que la extrema derecha utiliza los mecanismos democráticos para tomar el poder, pero que luego la democracia se presenta como un estorbo para sus afanes autoritarios y de dominio integral sobre las mayorías de la sociedad. Noboa sigue ese camino, al igual que otros gobernantes del continente.

*  Académico y ex ministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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