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500 años, los usos de la historia

Por: Luis Hernández Navarro

La Plaza de Colón, en Madrid, es el corazón emblemático de la ultraderecha española y de sus fantasías de recuperar la grandeza imperial perdida. En ella realizan sus movilizaciones los simpatizantes de Vox y del Partido Popular. En lo que fue un tremendo varapalo simbólico, hasta allí llegaron, el pasado 13 de agosto, los siete integrantes de Escuadrón 421 del EZLN y unos 2 mil 500 insumisos europeos.

Ese día, Vox dio fe de su colonialismo incurable en un tuit. Tal día como hoy de hace 500 años, una tropa de españoles encabezada por Hernán Cortés y aliados nativos consiguieron la rendición de Tenochtitlan. España logró liberar a millones de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas. Orgullosos de nuestra historia, dijo.

Pero, ni ese exabrupto ni otros, impidieron que los rebeldes internacionalistas les clavaran, ese día, las banderillas a los herederos ideológicos de Francisco Franco y a los nostálgicos españolistas. Cinco siglos después de la invasión castellana-leonesa, andaluza, extremeña y manchega un barco con la delegación zapatista a bordo, cobijada por una multitud proveniente de muchas latitudes, surcó las calles asfaltadas de la capital del reino, desde la Puerta de Sol hasta la Plaza de Colón, haciendo la conquista al revés. Y, como si se tratara de un desmentido al tuit de Vox (y a todos los que se identifican con él en ambos lados del Atlántico), una inmensa manta anunció: No nos conquistaron (https://bit.ly/37O0umf).

Ya antes, al desembarcar en el puerto de Vigo el pasado 22 de junio, los zapatistas habían renombrado Europa como Slumil K’ajxemk’o tierra insumisa.

Inoportunos, con la Plaza de Colón como escenario, los integrantes del Escuadrón 421 tomaron la palabra. “Vivir –dijeron– no es sólo no morir, no es sobrevivir. Vivir como seres humanos es vivir con libertad. Vivir es arte, es ciencia, es alegría, es baile, es lucha.”

“Así nos traen, día y noche, queriéndonos domar, buscando domesticarnos. Y nosotros, pues resistiendo. Toda la vida y generaciones completas resistiendo, rebelándose. Diciendo ‘no’ a la imposición. Gritando ‘sí a la vida’. No es nuevo, es cierto. Podríamos remontarnos cinco siglos atrás y la misma historia.”

Al explicar el propósito de su expedición en aquellas tierras, señalaron: pensamos y sabemos que no somos los únicos que luchamos, que no somos los únicos que vemos lo que está pasando y va a pasar. Nuestro rincón del mundo es una pequeña geografía de lucha por la vida. Estamos buscando otros rincones y queremos aprender de ellos.

Para rematar el rumbo de su misión, tras señalar al capitalismo como responsable de los males que padece la humanidad y naturaleza, pidieron a sus contrapartes: “Cuando un día cualquiera, alguien les pregunte ‘¿a qué vinieron los zapatistas?’, juntos podremos responder, sin pena para ustedes y sin vergüenza para nosotras, ‘vinieron a aprender’. 500 años después, las comunidades zapatistas vinieron a escucharnos”.

La movilización zapatista en Europa marca un giro en las luchas y el discurso de los pueblos originarios de América Latina y en los usos del pasado. Más allá del lamento y la denuncia, lejos del victimismo inmovilizante, sin renunciar a llamar a las cosas por su nombre, en la perspectiva de un nuevo internacionalismo, apuesta a la construcción de redes desde abajo y a la izquierda con quienes luchan contra el capitalismo.

Hace 42 años, en La nueva presencia política de los indios: un reto a la creatividad latinoamericana, Guillermo Bonfil documentó cómo los indios del continente tienen voz propia, pese a que los europeos colonizadores y las burguesías nativas se empeñan en negarla. Seguimos soñando con naciones homogéneas, con una sola cultura, una lengua, una raza, a pesar de ser sociedades formadas por pueblos diversos, escribió.

Según el antropólogo, en los proyectos de los pueblos indios expresados a través de las organizaciones políticas étnicas recién creadas (comienzos de los 70) ha estado implícita su resistencia secular. Sin embargo, hay algo novedoso en ellas: una ideología política orientada al cambio de las sociedades latinoamericanas y no sólo a la preservación de los propios grupos étnicos. Estas organizaciones –señaló– tienen en común la decisión de los pueblos indios de actuar como unidades políticas diferenciadas.

Bonfil describió las ideas-fuerza de este emergente pensamiento político indio. Por ejemplo, la continuidad histórica de los pueblos y la convicción de que no hubo conquista, sino invasión. Ante ella, el indio ha resistido y luchado. De manera que, el imperialismo y el colonialismo son la forma de ser de la civilización occiden­tal, no un momento de su trayectoria histórica.

Un programa así, reivindica –según él– retomar el hilo de la historia, no para volver al pasado y quedarse allí. Se trata de actualizar una historia colonizada, liberarla y construir sobre ella; poner fin a un capítulo, cerrar el paréntesis, dar vuelta a la hoja y seguir adelante. Desde esta perspectiva, este ejercicio es un poderoso llamado hacia el futuro.

Sin dejar de lado la herencia de este pensamiento, el zapatismo cambia de terreno la lucha y el discurso indígena, y pone como núcleo de su propuesta la lucha por la vida en el marco de un proyecto anticapitalista, y el tejido de una comunidad trasnacional de todos los extemporáneos a partir de caminar preguntando. No sólo lo proclama, sino que pone manos a la obra. Ese es el sentido profundo de la movilización del pasado 13 de agosto.

Twitter: @lhan55

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2021/08/17/opinion/017a2pol

Imagen:  brian261 en Pixabay

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Los alumnos no vienen a estudiar, vienen a aprender

Por: Educación 3.0

La historia de Mario, un adolescente incomprendido y problemático, es el hilo conductor de este artículo escrito desde México por Antonio Aguas para ejemplificar cómo deben actuar los docentes ante el alumnado con problemas de comportamiento.

Mucho antes de la pandemia, mientras se disponía a descansar sonó una alerta del teléfono del maestro Cornelio. ‘¿No te enteraste?’ Esa fue la pregunta que un docente le envió a las 9:50 pm. Al ver este mensaje su respuesta fue: ‘¿De qué?’. Lo que leyó después es que un docente se había peleado con un alumno de tercer año de Secundaria, a quien llamaremos Mario.

En nuestro país, México, existen situaciones en las que un alumno y un docente se pueden ver inmersos en problemas que llegan hasta los golpes. Sin embargo jamás había consentido que dentro de mi centro de trabajo existiesen este tipo de anomalías, pensaba el maestro Cornelio mientras leía el mensaje. Minutos después, le contestó a su compañero: ‘Que me perdone el maestro, pero yo estoy de lado de mi alumno’.

Este suceso cuestiona y cimbra la labor docente: ¿hasta qué punto los docentes debemos tolerar los insultos de los alumnos? No niego que alguna vez un alumno me haya hecho enfadar por su mal comportamiento. Trabajar con adolescentes en ocasiones es complicado por la etapa en la que viven. Sin embargo, llegar a los golpes, ¿es necesario? ¿se justifica? Claro que no. La sociedad mexicana del siglo XXI es compleja, hija de su época, en donde impera el relativismo desde el sentido moral hasta epistemológico, además de otros aspectos culturales y demás factores que generan que la educación en nuestra realidad sea complicada.

La importancia de comprender la realidad adolescente

Los alumnos de Secundaria son adolescentes que oscilan entre los 11 y los 16 años. Es una edad compleja en todos los sentidos, pero ¿es solo culpa de la etapa que atraviesan los alumnos, lo que hace complicada su educación y la relación con ellos? O ¿son los adultos quienes viven acomplejados de su realidad?

alumnos vienen a aprender

Recordemos que a la edad en la que se encuentran los alumnos de Secundaria es la etapa de transición. Es aquí cuando surgen conflictos personales pues el cambio físico, agregando el psicosocial y conductual genera en el alumno una etapa difícil que solo puede ser llevada con apoyo de sus amigos, quienes comparten los mismos problemas.

Sin embargo, hoy en día los alumnos viven experiencias que algunos de nosotros no pensamos que pasarían, es decir, la relación cibernética por medio de las redes sociales, el interés de verse bien, no solo en la realidad si no también en fotos o vídeos que a diario suben en la plataformas, evadiendo la realidad que llevan y manipulando lo que experimentan.

En esta etapa, ellos experimentan una desconfianza a los adultos, a los que ven como enemigos, ya que no creen que sean capaces de ayudarles, sino que por el contrario, son personas que los limitan o que muchas de las veces generan reglas estúpidas.

Aunado a lo anterior existen realidades de aquellos que viven el abandono de sus padres y que los dejan a la deriva para que ellos a su temprana edad se hagan responsables de las actividades que les corresponden, ocasionado que la confianza en el adulto se vea más afectada.

El alumno de Secundaria va a la escuela no como un lugar en donde espera encontrar a sus maestros enfadados, sino porque cree que es un lugar de auxilio en donde puede sentirse seguro y rodeado de adultos que tratan de comprenderlo, un lugar en donde puede ser él, sin temor a ser juzgado por ser adolescente o por tener ideas idealistas de la realidad.

Pero, ¿qué han hecho algunos maestros? Destruir el único espacio que los adolescentes tienen para sentirse seguros con nuestro autoritarismo, nuestra falta de flexibilidad, con una imposición no dialogada de las tareas y trabajos… El alumno siente que la escuela es un martirio y solo espera el recreo, único espacio de dispersión, de libertad.

La historia de Mario

¿Mario?, él nunca está en clase, siempre está caminando por los pasillos y se acerca a las puertas de las aulas buscando qué maestro lo acepta. Los primeros meses de clases, de su último año en Educación Básica, cambiaron a Mario de grupo ya que donde estaba en sus dos años anteriores era considerado como un joven que generaba el desorden de los miembros del grupo. Por ello lo condicionaron a que si su comportamiento mejoraba, podría regresar a su anterior grupo.

En el primer ‘bimestre’ del curso escolar, Mario se comportó extraordinariamente: entregaba todos sus trabajos y destacaba en el aula por su capacidad y por sus participaciones asertivas. Por ello esperaba que las autoridades de su escuela le dieran la oportunidad de regresar a su clase. Pero la sentencia que le dijeron fue que debido a su mejora, debía quedarse en ese grupo. Eso le enfadó ya que no cumplieron el trato al que habían llegado y, por ello, el comportamiento de Mario cambió. Los directivos se cansaron y lo devolvieron al grupo inicial, de lo contrario el niño perdería el año.

Cuando volvió a su grupo, su rendimiento volvió a mejorar y su liderazgo es inminente. Desde la óptica del maestro Cornelio, todo iba bien. Sin embargo, ante los ojos de varios docentes, el joven era grosero, irresponsable y conflictivo. Un día antes del suceso entre Mario y el docente, Cornelio había felicitado a Mario por su trabajo y por sus cualidades de liderazgo. Le dijo: ‘Mario, enfócate y direcciona este enorme potencial que tienes’. Él solo sonrió y se fue a su lugar.

Días después Cornelio se enteró que al día siguiente de la felicitación un docente le pidió a Mario que se pusiera la camiseta del uniforme del colegio. El joven no accedió y contestó: ‘Haga lo que quiera, no me cambiaré’. El docente lo tomó con fuerza y entre palabras malsonantes comenzaron a pelearse en las instalaciones de la escuela. El docente terminó rompiéndole la camiseta al alumno. El profesor tiene que abandonar en ese momento la escuela, y el alumno es retenido y suspendido.

Después de ese día, Mario no volvió a la escuela, ya que después de varios avisos, este fue un ‘ultimátum’ que le llevó a la expulsión.

Los días transcurrieron y llegó la época de la pandemia. Cierto día, mientras el maestro Cornelio leía una notificación de su teléfono, algo le llamó la atención: era un mensaje de Mario que decía “Gracias, profe”.

Espero que en este retorno a clases los profes no olvidemos, que nuestros alumnos no llegarán a las aulas a estudiar, sino que llegarán a aprender.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/alumnos-vienen-a-aprender/

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Diferencias entre igualdad, paridad y equidad

Por: Montserrat Barba Pan

Aunque existen diferencias entre ellos, a menudo se confunden y se usan indistintamente. A continuación explicamos la diferencia entre los términos igualdad, paridad y equidad.

1. Igualdad:

La igualdad es el derecho inherente de todos los seres humanos a ser reconocidos como iguales ante la ley sin discriminación por su género, condición sexual, raza, creencia, nacionalidad o clase social o cualquier otro motivo. Se traduce en la igualdad de trato de individuos, grupos sociales o comunidades sin condiciones en la representación pública (parlamentos, ministerios, organismos,…), la educación (acceso a los estudios, becas,…), la sanidad (acceso universal a la sanidad), las empresas públicas y privadas (igualdad salarial, igualdad en la contratación y promoción en base únicamente a la valía profesional,…). Un ejemplo de su no cumplimiento es la desigualdad salarial: la demanda pendiente de que mujeres y hombres cobren lo mismo por el mismo trabajo realizado y las mismas capacidades demostradas.

La igualdad de género, como principio jurídico universal, está recogido en diversas declaraciones de derechos humanos y forma parte de los principios fundamental de la Constitución europea, así como de normas nacionales, como la Constitución española.

Una inadecuada interpretación de este concepto es el que lleva a antifeministas a criticar las leyes que proponen cuotas o medidas especiales para las mujeres, como las recogidas en la Ley Integral contra la Violencia de Género o la Ley de Igualdad 3/2007 española.


2. Paridad:

El concepto de paridad está relacionado con corregir la falta de representatividad de las mujeres en la esfera pública, sobre todo en la política. Según Alicia Miyares, “garantiza el derecho civil de las mujeres a ser electas y también a representar políticamente a la ciudadanía”. La paridad en la representación establece por ley en España un 60%-40%, es decir, ningún género puede estar representado en una proporción menor a un 40% ni mayor a un 60%, siempre entre candidatas y candidatos de igual valía y méritos para un puesto.

La paridad tiene que ver con las llamadas cuotas de género que siguen generando rechazo por parte de algunos sectores incapaces de aceptar la deuda histórica existente con las mujeres. Así, el Gobierno alemán acaba de aprobar que haya como mínimo un 30% de mujeres en los consejos de administración de las grandes empresas alemanas para contribuir a superar el “techo de cristal” que impide a muchas trabajadoras ostentar puestos de poder y dirección.


3. Equidad:

La equidad (del inglés, equal) se utiliza más en Latinoamérica, en ocasiones como sinónimo de igualdad pero va más allá de ésta y articula tanto los derechos individuales como la justicia social. Tiene en cuenta las condiciones de partida y las necesidades específicas y diferenciadas de las mujeres de forma que la igualdad de condiciones y oportunidades pueda ser efectiva y no androcéntrica.

Las feministas latinas, tras la Conferencia de Pekín de 1995, prefirieron utilizar el término equidad frente a igualdad, ya que entendían la igualdad como el querer equiparar a las mujeres con los hombres para poder gozar de los mismos derechos que ellos, en vez del reconocimiento de una realidad específica de las mujeres que rechaza esa comparación.

Fuente: https://www.notaantropologica.com/diferencias-entre-igualdad-paridad-y-equidad/

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CCOO Madrid interpone un recurso ante TSJM contra el proceso de admisión del próximo curso 2021/2022

Por: Tercera Información

  • El sindicato denuncia el proceso de admisión en el 2º ciclo de Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato en la DAT-Capital.

  • El recurso llega en respuesta a la supresión de más de 1.300 aulas durante el proceso de escolarización, que supone la pérdida de 1.470 docentes.

Sólo en Madrid-Capital han quedado sin atender 179 solicitudes para primero de ESO en el IES San Isidro, 155 para el mismo curso en el Tirso de Molina, 123 en el IES Las Musas e igual cifra en el Príncipe Felipe, 122 en el instituto Madrid Sur, 110 en el Blas de Otero, 108 en el IES Gran Capitán, 105 en el Cervantes y 97 en el Alfredo Krauss, y en primero de Bachillerato 342 en el IES Ramiro de Maeztu, entre otros.

Ante esta situación, y que el Partido Popular defiende como la “libertad de elección de centro”, CCOO ha interpuesto un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, para obligar al gobierno de Ayuso a garantizar la “libertad de elección”, un concepto del que quieren apropiarse, pero cuyo significado desconocen.

El recurso de alzada previo presentado el 5 de julio, que ha sido desestimado, recoge todas las unidades en las que el número de no admitidos equivaldría a la mitad de una clase, lo que obliga a la modificación de la oferta inicial de plazas vacantes y a que se autorice el funcionamiento de las unidades escolares necesarias para atender la demanda conforme al Decreto 29/2013 que, en teoría, garantiza la libre elección de centro.

En la resolución emitida como respuesta al recurso de alzada se reconoce que existe muchísima demanda de plazas públicas sin atender, pero responden como si la solución no estuviese en sus manos, escudándose en que no es posible atenderla por falta de espacio o con cualquier otra excusa que sería fácilmente remediable autorizando el funcionamiento de más unidades en centros públicos, ampliándolos o construyéndolos si fuera menester.

La DAT Madrid-Capital se defienda diciendo que la libertad de elección “es un derecho de trascendencia constitucional” pero que “no es un derecho absoluto”, y que su cumplimiento “dependerá de que existan o no plazas vacantes en el centro elegido”. Traducido: que solo habrá libertad de elección cuando haya plazas. Y dado que ellos recortan plazas, la conclusión es sencilla: no hay libertad.

“Han usado esa ‘libertad’ para justificar el crecimiento de la educación concertada a costa de unos recursos públicos que nos pertenecen a todos”, defiende la secretaria general de la Federación Región de Enseñanza de CCOO Madrid, Isabel Galvín.

“Es decir”, continúa Galvín, “la libertad de elección solo es un derecho cuando les conviene a ellos. Pregonan la libertad cuando hay que blindar la concertada y mantener un negocio que en nada beneficia a la mayoría de las familias madrileñas. Pero cuando se trata de proveer a las familias de unas plazas públicas que están solicitando, recortan esas plazas para empujar a ese alumnado hacia la educación concertada.”

“La libertad de elección de centro ha sido enarbolada por los gobiernos del PP en la Comunidad de Madrid desde hace años”, comenta Isabel Galvín, secretaria general de la Federación de Enseñanza de CCOO Madrid, “es parte de su mantra liberal y han usado esa “libertad” para justificar el crecimiento de la educación concertada a costa de unos recursos públicos que nos pertenecen a todos.”

“Es decir”, continúa Galvín, “la libertad de elección solo es un derecho cuando les conviene a ellos. Pregonan la libertad cuando hay que blindar la concertada y mantener un negocio que en nada beneficia a la mayoría de las familias madrileñas. Pero cuando se trata de proveer a las familias de unas plazas públicas que están solicitando, recortan esas plazas para empujar a ese alumnado hacia la educación concertada.”

Como es sabido, es la propia DAT de la Consejería de Educación la que, antes de que las familias manifiesten sus preferencias y elección de centro, ofertan vacantes y abren o cierran unidades, lo que evidencia la enorme falacia y fraude social que supone la libertad de elección de centro cuando de elegir centros públicos se trata. Cualquier liberal que se precie conoce la importancia de los estudios de mercado: la oferta tantea la demanda para saber qué ofrecer y cómo. Este gobierno, sin embargo, mete la tijera antes de conocer la demanda. Nos dicen: “No hay plazas en la pública. O escoges un centro en otra localidad o distrito, o a la privada.” Ante esto, Galvín apunta: “Es evidente que el gobierno de Díaz Ayuso no es amigo de la libertad, sino del monopolio. Para muchísimas familias, en la Comunidad de Madrid de Ayuso no hay elección posible.”

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/15/08/2021/ccoo-madrid-interpone-un-recurso-ante-tsjm-contra-el-proceso-de-admision-del-proximo-curso-2021-2022/

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Autodefensas: ¿son un límite y necesidad real de la especie humana ante la violencia extrema?

Por:  Pietro Ameglio

Autodefensas: ¿son un límite y necesidad real de la especie humana ante la violencia extrema?

El 30 de agosto es el Día Mundial del Detenido Desaparecido; en México hay actualmente, según cifras oficiales, 85 mil desparecidos desde 2006 siendo la inmensa mayoría en la última década; de éstos, 11 mil 300 son menores de 18 años y una cuarta parte mujeres (más de la mitad de ellas son niñas y adolescentes).

Nos estábamos preparando en Morelos y Michoacán para la VI y VII Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas del 16 de agosto al 5 de septiembre, cuando la Red de Enlaces Nacionales que agrupa a más de 140 colectivos y organizaciones de familiares por todo el país, nos comunicó que se postergarán ambas brigadas debido a la “reciente alza de contagios Covid-19, y sobre todo a la prevalencia de las nuevas variantes del virus en México”. Decisión correcta y lúcida de los familiares que no necesitan arriesgarse más aún de lo que hacen cada día.

Según Enlaces, en una Brigada anterior a estas dos, realizada en Jalisco durante julio, se localizaron 70 posibles “positivos” de personas posiblemente desaparecidas en vías de identificación, y se habían también ubicado personas buscadas en vida en cárceles.

¡Las Brigadas constituyen un trabajo ejemplar, peligrosísimo y heroico, fruto del amor más generoso, pleno y desinteresado que se pueda encontrar! El exterminio selectivo hacia este tipo de activistas sociales no se detiene:  en semanas recientes, el expresidente de Las Abejas de Acteal, Pedro Pérez López, fue asesinado el 5 de julio en Simojovel, Chis.; José Nicanor Araiza Dávila, que buscaba a su hijo desaparecido el 30 de septiembre del 2018, fue desaparecido el 22 de julio de este año y apareció asesinado cinco días después en Villa de Cos, Zacatecas; asimismo, Gladys Ramos Gurrola, del colectivo Guerreras Buscadoras de Sonora, buscaba a su esposo Brayan Celaya y fue asesinada en Guaymas el 15 de julio. En esos días compañeras de ella, Integrantes de colectivos de Buscadoras de Sonora solicitaron a autoridades estatales y federales protección por las muchas y variadas amenazas recibidas a su vida y seguridad. El 25 de julio el colectivo guanajuatense “Hasta Encontrarte”, denunció en un comunicado que “hombres armados las estaban persiguiendo y tuvieron que correr hasta los maizales”, cuando encontraron restos humanos en una presa en el municipio de Cuerámaro (La Jornada, 26-7-21).

López Obrador, a quien respetamos y sabemos un hombre pacifista y comprometido con la justicia de los más pobres desde hace mucho, ha hecho también en estas semanas una serie de declaraciones que nos ponen delante de conflictos y disyuntivas éticas, morales y operativas centrales en temas de violencia, construcción de paz noviolenta y seguridad. Nos parece importante profundizar en la reflexión acerca de estos aspectos con base en el actual “principio de realidad” mexicano, no para ver quién tiene mayor razón sino para complejizar un problema central de la vida y democracia de los mexicanos (“AMLO: Lograr la paz, clave para acreditar al actual gobierno en la historia”, La Jornada, 16 julio). Al final, tomaremos como ejemplificación de la reflexión el caso actual de Pantelhó en Chiapas.

He aquí algunas afirmaciones públicas recientes del presidente: “Soy pacifista aunque se burlen…voy a seguir diciendo ‘abrazos, no balazos’…No quiero que pierda la vida nadie…Se los pide el presidente de México, que hagamos a un lado el odio, el rencor, que llevemos a la práctica el principio del amor al prójimo, que no nos hagamos daño, no a la violencia, sí a la paz, al diálogo…Tiene que seguir el Ejército y la Guardia Nacional porque, si no, se convierte en terreno de nadie” (La Jornada, 6 julio). Y agregaba: “Nadie puede armarse para enfrentar una supuesta situación de inseguridad, ni hacer justicia por propia mano, ‘eso es ilegal y no debe aceptarse’- Reprueba AMLO las autodefensas. Porque la responsabilidad del Estado mexicano es garantizar la paz y la tranquilidad y ‘nosotros lo estamos haciendo’…Con Calderón trajeron hasta a un experto colombiano para enfrentar el problema de la inseguridad, la violencia, con estas llamadas autodefensas”. Y finalizaba: “Que no digan ‘es que hay mucha inseguridad, luego entonces tenemos que armarnos’, porque hay dos cosas: o es una cuestión politiquera, de dominio caciquil en una región, lucha de facciones, de grupos políticos, caciquiles, sin ideales, sin principios, sin el propósito de ayudar al pueblo, sino de tener poder, o es delincuencia” (La Jornada, 21 julio).

Asimismo como enfoque general del tema, el 1° de julio declaraba: “Son los cárteles de Jalisco, del Pacífico o el de Guanajuato los que ya había, los que estamos enfrentando, no declarándoles la guerra, porque la violencia no se puede combatir con la violencia, sino con otros medios más humanos y eficaces” (La Jornada, 2 julio).

Autodefensa, violencia extrema, paz y especie humana

López Obrador, con acierto pacifista plantea al final de la frase anterior la necesidad de buscar “medios más humanos” para combatir la violencia; y también, como jefe de Estado, lógicamente defiende la acción estatal como la única que puede ejercer el monopolio de la violencia. No es que estemos en contra de estos dos principios, pero, nos parece, que se idealiza el problema y la solución, y se pierde de vista -en parte- el “principio de realidad” de lo inmediato como especie y en lo referente a ciertos territorios mexicanos. Se entiende que el deseo y los principios absolutos -muy positivos, honestos y con los que coincidimos en este caso- busquen imponerse a la cruda realidad y experiencia histórica actual, pero en la construcción verdadera de la paz -tomando en cuenta los avances pequeños pero reales- que se pueda hacer, no debe caerse en voluntarismos axiológicos sino en operatividad concreta y lo más comunitaria y noviolentamente posible.

Hay una reflexión de base que planteamos -con humildad e ignorancia-, acerca del estadio del conocimiento práctico e histórico que tiene la especie humana sobre cómo detener ciertos niveles extremos de violencia sin usar una violencia similar o mayor. Creemos que nuestra especie aún no tiene las suficientes experiencias históricas -sobre todo masivas- para enfrentar en forma civil y noviolenta ataques armados directos sin ninguna ética de respeto a la vida, sino que centrados en el aniquilamiento del otro y la otra. Una vez le preguntaron a Gandhi sobre qué hubiera hecho si en vez de Inglaterra le hubiera tocado enfrentar a Hitler, y él respondió: “Evitar que llegara al poder”. Es claro el carácter preventivo de cualquier proceso social que busque enfrentar la violencia creciente y extrema, pero si no se puede prevenir a tiempo -y eso sucede en innumerables ocasiones en cualquier historia y tiempo-.

¿Qué hacemos con tamaña violencia para detenerla en lo inmediato sin que muera una sola persona más?

Es una pregunta, nos parece, a la que nuestra especie no puede aún contestar con verdad y realismo. Nos gustaría poder dar varias ejemplificaciones históricas al respecto, sin duda algunas las hay pero con mucho nivel de complejidad y especificidad, no para generalizar, en una etapa aún muy experimental frente a las masacres y genocidios que vemos cada día. Por ejemplo, la experiencia de San José Apartadó, en el Urabá Antioqueño en el norte colombiano, es muy inspiradora en términos de defensa popular noviolenta, aún a costa de un gran número de sus habitantes asesinados por los bandos en pugna en la guerra. Pero es algo lejos de generalizarse.

Sin embargo, aceptar en parte esta realidad histórica de nuestra especie no significa que no haya pautas que puedan volverla un poco más humanizante y noviolenta, en el sentido que la autodefensa que se ejerza no busque prolongar la espiral de la guerra, la violencia extrema, sino detener ese enfrentamiento armado y espiral de guerra, y hacerlo regredir -lo más y antes posible- hacia lo político y la negociación, algo que el bando favorable a la guerra buscará impedir, a través de provocaciones violentas. Lo ideal, al menos en esta etapa de la especie, sería al menos “mostrar las armas, pero no usarlas”, un arte tremendamente complejo y difícil en condiciones de cerco y guerra.

Así, las autodefensas corresponden entonces a un estadio -todavía muy violento- de nuestra especie, pero son menos inmorales que permitir el aniquilamiento pasivamente. Gandhi decía: “Entre la cobardía y la violencia escojo mil veces la violencia. Pero hay otro camino que es la noviolencia”, y lo exploró a fondo a costa de su propia vida, enseñándonos avances fundamentales para nuestra especie, pero creo que aún no son posibles de generalizar en el corto plazo y la coyuntura inmediatista. Él decía que la noviolencia estaba en una etapa como la energía eléctrica en tiempos de Tomás Alva Edison.

Entonces, el problema social de la existencia de las autodefensas comunitarias está relacionado con el estado de las cosas -el principio de realidad- de una relación de fuerzas muy dispareja entre el predominio del crimen organizado y la presencia estatal en ese territorio que busca detenerlo, en el mejor de los casos; y en el peor -lo más común en México- está relacionado con el contubernio y asociación delictiva entre el crimen organizado y una parte del Estado, sea en cuanto autoridades políticas de todos los niveles, que en cuanto fuerzas armadas de distinto tipo. No se trata de un “Estado fallido”, tampoco de un “vacío de Estado”, esos son eufemismos que esconden la realidad, sino que se trata de una duplicidad de ataque conjunto entre Estado y crimen organizado contra poblaciones desarmadas, civiles, pacíficas e indefensas.

Ante el tamaño de esta violencia criminal-estatal e indefensión comunitaria, ¿qué le queda por hacer a la población local?

Los caminos son dos, nos parece e indica la experiencia: el primero consiste en desplazarse hacia otras localidades lo más cercanas o lejanas posibles pero seguras, en lo que es una forma de lucha noviolenta pacifista que evita caer en la espiral de la guerra armada, que difiere cualquier tipo de enfrentamiento armado esperando que el Estado u otras instancias construyan las condiciones que acaben con la impunidad, y permitan un retorno territorial y convivencia justo y pacífico e incluyente para todas y todos sin excepción.

O si no, el otro camino es construir comunitariamente una fuerza armada organizada -con lo que se tenga a disposición para la autodefensa- que detenga o inhiba en parte el impune ataque armado criminal, partiendo de la base que aunque ambas son formas de violencia, no es lo mismo la violencia del que ataca a la de auqel que se defiende. El gran desafío en este punto está en que las acciones de esta fuerza de autodefensa comunitaria tengan un mandato y control de las asambleas y autoridades legítimas comunitarias (zapatismo, Cherán, Ostula, CRAC-PC en Guerrero…), y no se dediquen a aumentar la espiral de la guerra y la violencia, sino que detengan en lo posible el avance de la guerra y la violencia, y hagan la justicia correspondiente, pero que no se dediquen a perseguir y atacar a otros grupos. Ese es el gran secreto y arte de la autodefensa, que sea capaz de “Parar la mano asesina” pero que no prolongue ni aumente la guerra. En ese sentido, las Guardias, Rondas o Policías Comunitarias -sobre todo indígenas y campesinas- son un gran ejemplo que tiene detrás la fortaleza, unión, control social y dominio territorial de las comunidades y pueblos, como por ejemplo los nasas con sus bastones de la guardia comunitaria del Cauca colombiano. Pero ni por asomo estas experiencias pueden trasladarse mecánicamente a otros territorios. Con estas experiencias reales, actuales e históricas nos parece que López Obrador comete un error al generalizar en México con el término de autodefensas a algunas formas de organización popular que han sido penetradas por el narco -sobre todo en Michoacán y Guerrero-, sin tomar en cuenta la particularidad y avance de excepciones como estas experiencias que acabamos de nombrar en México y América Latina, las cuales presentan en términos de construcción de paz por “medios más humanos” y comunitarios, desde el estadio actual de la especie, aspectos significativos y esperanzadores.

Pantelhó: ¿Autodefensa bajo control del pueblo que ejerce el poder que le corresponde?

Veamos una ejemplificación muy concreta y actual mexicana. En los últimos años en Chiapas, particularmente en el municipio de Pantelhó (unos 20 mil habitantes), hemos visto cómo el contubernio entre la alcaldesa provisoria y el alcalde electo perredistas, otros partidos políticos y el sistema electoral ligados al narco, la policía municipal, el crimen organizado de trata y narcotráfico, el sicariato y paramilitarismo han creado un estado de aterrorizamiento social, exterminio y desplazamiento de población atroces, ante los ojos del Estado mexicano en todos sus niveles, empezando por el gobierno estatal. Se trata de un municipio sin el mínimo estado de derecho. Ante ello, el 7 de julio irrumpió públicamente el grupo denominado Autodefensas del Pueblo “El Machete” con el objetivo de “expulsar a los sicarios narcotraficantes”; se disolvió el Cabildo municipal y se exigió anular las elecciones del 6 de junio. Como consecuencia, el Ejército y la Guardia Nacional tomaron inmediatamente el control municipal, y sufrieron una emboscada por pistoleros criminales al otro día, con varios heridos. En asamblea del 10 de julio con la mayoría de las comunidades, se declaró: “Es verdad el surgimiento de autodefensas en Pantelhó por la presencia del crimen organizado, la ausencia total de los gobiernos federal y estatal, y por las amenazas y los asesinatos”. Y complementaron en un comunicado que “una vez que Pantelhó esté libre del crimen organizado encabezado por Raquel Trujillo el perredista electo alcalde, y narcotraficantes, nosotros como autodefensas del pueblo nos retiramos porque no buscamos el poder ni el dinero” (La Jornada, 11 julio). Cientos de pobladores se desplazaron y en esta semana  ante la nueva situación de “poder comunitario y popular” están regresando.

Más adelante, el 26 de julio unos 3 mil pobladores de las distintas comunidades y barrios armados con palos y machetes, ante el hartazgo total de la complicidad estatal y la desbordada violencia hacia la población, tomaron la alcaldía, quemaron alguna decena de casas y saquearon tiendas de sicarios: “La quema no es un acto racista en contra de los mestizos; nuestra lucha es contra los sicarios y narcotraficantes que han secuestrado Pantelhó durante mucho tiempo y asesinado a nuestros hermanos indígenas” (La Jornada, 29 julio). Hicieron retroceder al Ejército y Guardia Nacional y bloquearon también las entradas a la cabecera sin dejar entrar a nadie.

La argumentación de los pobladores en un comunicado del 27 de julio, es muy clara en relación a la reflexión que hacíamos más atrás de las causas de este tipo de levantamientos populares y de la creación de las autodefensas, así como de la fuerza moral que sustenta al pueblo organizado no para la guerra sino para la defensa popular, que por “límites históricos de nuestra especie” aún no puede ser lo noviolenta o plenamente cristiana como se quisiera (pero ¡SÏ es noviolenta y cristiana en esta particular coyuntura histórica! He ahí la paradoja de la complejidad del orden social y su principio de realidad correspondiente): “El gobierno nos ha abandonado. Aquí no hay seguridad, paz ni tranquilidad, sólo miedo, llanto, temores, extorsiones, intimidaciones y ya ni hablar de la corrupción. El 26 de julio entramos a la cabecera a hacer justicia nosotros mismos, a catear las casas de los asesinos y narcos, no de la gente que es inocente” (La Jornada, 28 julio).

El 3 de agosto hubo una mesa de diálogo -mediada por la diócesis de San Cristóbal- entre 20 representantes comunitarios -sin presencia de El Machete- que tienen tomada la cabecera municipal y funcionarios estatales y federales, donde le plantearon al gobierno estatal que el 1° de octubre habría elecciones por “usos y costumbres” para elegir nuevas autoridades honestas del pueblo, que el Congreso estatal realice una auditoría al ayuntamiento, y haga justicia a las víctimas del crimen. Desconocieron totalmente a las actuales autoridades electas. El director del Centro de DDHH Fray Bartolomé de las Casas, Pedro Faro, declaró que “ellos están dando la cara y avalan que el levantamiento de El Machete responde a un hartazgo por la ausencia del Estado, que derivó en 200 muertos en 20 años, además del despojo de cuantiosos bienes (y miles de desplazados)” (La Jornada, 4 agosto).

Lo que está sucediendo en Pantelhó es un ejemplo ¡muy interesante! -y ojalá se desarrolle y mantenga en esta lógica- de lo que Gandhi afirmaba en el punto 1 de su Programa Constructivo de la India (1941), y que creemos el zapatismo y otros pueblos indígenas encarnan plenamente: “Nosotros hemos estado acostumbrados por mucho tiempo a pensar que el poder viniese sólo de las asambleas legislativas. Yo he considerado esta creencia un grave error causado por la inercia o por una especie de hipnotismo. Un estudio superficial de la historia inglesa nos ha hecho pensar que todo el poder llega al pueblo por los parlamentos. La verdad radica en que el poder está en la gente y es confiado momentáneamente a quienes ella puede elegir como representantes propios. Los parlamentos no tienen poder y ni siquiera existencia independientemente del pueblo. Convencer al pueblo de esta sencilla verdad ha sido mi tarea en los últimos veintiún años. La Desobediencia Civil es el depósito del poder. Imaginen que todo el pueblo no quiera adaptarse a las leyes del cuerpo legislativo y que esté preparado a soportar las consecuencias de la no-adhesión”. Así, el pueblo de Pantelhó ha decidido ejercer legítimamente su poder, no enunciarlo (diría Lenin), tomando como base su acumulación de experiencia histórica local, regional y como especie humana. Como diría Vaclav Havel, expresidente de la Checoslovaquia liberada del totalitarismo soviético por la “revolución de terciopelo” que él encabezó junto a muchos más: es el “Poder de los Sin Poder”, donde los “Sin Poder” deciden usar “Su Poder”.

Este proceso social importante, ayudará a explorar alternativas de avance en el campo de la defensa popular noviolenta -según el estadio de la especie-, si la autoridad de la representatividad comunitaria mantiene bajo control a la autodefensa de El Machete y podrá decidir cuándo estarán dadas las condiciones para que se extinga. Un dirigente del grupo señalaba que “ese grupo no participó en la toma del pueblo, sino que lo hicieron ‘las comunidades’, pero nosotros ‘los apoyamos sin armas porque ésas y los militares se quedaron en el campamento’” (La Jornada, 28 julio). Concluimos entonces preguntándonos, sin tener la respuesta final: ¿Cuál es el “principio de realidad” más válido y realista en Pantelhó, el que sea más adecuado para sus pobladores comunitarios justicieros siguiendo sus ideales de una construcción de paz noviolenta y cristiana, frente al “principio de realidad” de la delincuencia organizada-municipal;  tomando en cuenta el actual estadio al respecto en que se encuentra nuestra especie y la realidad del crimen organizado-estatal en ese territorio?

Fuente de la información e imagen:  https://desinformemonos.org

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Hablar de nosotres, un problema para la RAE

Por: Alia R. Juez

No es suficiente con que se hable sobre personas no binarias sino que es necesario hacerlo utilizando el vocabulario adecuado y las fórmulas más respetuosas posibles.

El mes del Orgullo ha servido para reivindicar las diversidades del colectivo LGTBIQ+ y, en este contexto, el 14 de julio fue el turno de la visibilidad de las personas de género no binario. Las redes sociales se inundaron de comentarios de apoyo a las personas no binarias (nb), así como de críticas a la falta de representación y presencia. Estos comentarios también desataron una serie de opiniones que, ya sean fruto de la desinformación o abiertamente malintencionadas, resultan hirientes para el colectivo. Por todo esto, es importante remarcar cuáles son los conceptos básicos del “no binarismo”, a qué nos referimos cuando hablamos de visibilidad, y específicamente, cuáles son las reivindicaciones del colectivo.

El género, como construcción social, tiende a una categorización rígida. En nuestra sociedad, esta se da en forma de binarismo (hombre y mujer), categorías entre las que se crea un espectro en el que caben diversas identidades. Se trata de un constructo social moldeable y, de hecho, no todas las sociedades en la historia han sido binarias: han existido diferentes maneras de relacionarse con el género y se han dado identidades alternativas a las que conocemos hoy en día. Por eso, las personas no binarias rechazamos esta clasificación y optamos por explorar posiciones alternativas y subversivas al concepto de género como categoría estanca. La expresión de género es solo una de las maneras de reflejar esta separación que supone el binarismo, pero en este caso lo relevante es analizar los usos del lenguaje.

El lenguaje crea y altera la realidad —hay quien diría que el lenguaje “es” la realidad—, evoluciona con la sociedad y es su reflejo. De lo que no se habla, todo aquello que el lenguaje oculta o no contempla, simplemente no existe. Por eso es tan importante el lenguaje inclusivo, introducir en nuestro vocabulario expresiones y denominaciones que amplíen nuestra manera de referirnos al género. Y no, no es suficiente que se trate el tema, no es suficiente que se hable de nosotres, sino que también es importante hacerlo utilizando el vocabulario adecuado y las fórmulas más respetuosas posibles.

Por ello, es problemático que los diccionarios no recojan los conceptos que utilizamos para referirnos a nosotres mismes y que la RAE advierta de que los pronombres que usamos son “incorrectos”.

Por tanto, desde las instituciones lingüísticas como la Real Academia Española se debería no solo no impedir, sino trabajar abiertamente por reflejar estas nuevas realidades que, en el fondo, no son tan nuevas —a través de su cuenta de Twitter, Cristina Domenech recopila algunas de esas personas que se rebelaron contra los roles tradicionales de género, como Catalina/Antonio de Erauso—.

En Suecia, la misma academia que selecciona al premio Nobel es la responsable de que se acepte el pronombre neutro “hen” desde 2015

Tenemos ya ejemplos de países en los que sus diccionarios aceptan formas neutras del lenguaje. En Suecia, la misma academia que selecciona al premio Nobel es la responsable de que se acepte el pronombre neutro “hen” desde 2015. Mientras, en el contexto estatal la resistencia de las instituciones parece un intento desesperado por aferrarse a un conservadurismo vacío y que no perdurará. Una muestra de esa resistencia se ha visto en las respuestas por parte de los sectores más reaccionarios de la sociedad cuando la ministra de igualdad dice “todes”.

Las academias de la lengua no suelen estar al día con el uso del lenguaje, pero esto no significa que su papel no sea importante. Reconociendo los posible usos del lenguaje se ayuda a comprender el mismo y favorecer su utilización, así como presentar alternativas. Su trabajo no es actuar como un poder legislativo o conservador de la lengua, sino esforzarse en facilitar la comunicación. Las academias deberían aspirar a integrar las nuevas formas de entender el mundo en lugar de intentar moldear todo a la medida de las antiguas maneras. En el fondo, los diccionarios son una herramienta para los usuarios, no un reglamento.

Los medios de comunicación, particularmente aquellos más tradicionales o mainstream, siguen las normas de la RAE como si no existieran alternativas

Las instituciones de la lengua son importantes también porque los medios de comunicación, particularmente aquellos más tradicionales o mainstream, siguen sus normas como si no existieran alternativas. No hablan de “nosotres”, porque la RAE no lo acepta, ya que hay que respetar a la lengua y por ende, “respetar al diccionario”. Al cerrarse a incluir formas más inclusivas, estas formas ven limitado su uso a entornos cerrados y se produce un círculo vicioso de invisibilización.

La realidad no deja de existir porque no se hable de ella, eso solo se dificulta la vida de aquellas minorías que no nos vemos reflejadas y por eso sería necesario que en la Ley Trans se incluyera a las personas no binarias, que han quedado excluidas del anteproyecto de ley aprobado el 29 de junio en el Consejo de Ministros.

Como afirma le usuarie de Twitter @nogender_here, citando a une de sus profesores: “Al diccionario no tenemos que respetarlo porque no tiene sentimientos, a quienes tenemos que respetar es a las personas”.

Fuente de la información e imagen: https://www.elsaltodiario.com

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¡Sicarios SÍ, revolucionarios NO!

Por: Jorge Salazar García

 

Una razón por la que algunos jóvenes sienten fascinación por los narcotraficantes es que la parafernalia mediática los ha mostrado como estereotipos conductuales del éxito. Esta problemática, sin duda detectada por los gobiernos pasados y el actual, ha sido diagnosticada como grave por ambos pero abordada de manera radicalmente opuesta. El problema tiene consecuencias devastadoras para las víctimas, familiares y tejido social. Indudablemente, la responsabilidad principal de resolverla recae en la instituciones, aquellas heredadas del pasado neoliberal controladas todavía por la misma mafia político-económico cuya separación sigue pendiente. No basta que la ciudadanía demande derogar leyes y desmantelar las instituciones neoliberales (retóricamente mandadas al diablo por AMLO), garantes del robo y la impunidad, se requiere organización, unidad y movilización. De no hacerlo, el sistema de mercado, seguirá sembrando en la mente de los jóvenes los peores estereotipos yanquis del éxito que tanto daño, dolor y sufrimiento han causado en la sociedad.

A las generaciones nacidas en el periodo comprendido entre 1982 a 2014 les fue fracturado su sentido comunitario, siendo transformado en dóciles presas de la explotación. Sobre todo aquellos jóvenes abandonados frente a la tv y demás medios digitales, desde los cuales se les condicionó psicológicamente para aceptar como paradigma de TRIUNFO la acumulación de dinero mal habido. De ningún modo puede culparse a los jóvenes por admirar a los narcotraficantes. ¿Cómo no admirarlos si desde la infancia le son enaltecidos por su audacia para enriquecerse y enfrentar la ley, sin que “nada les pase”?, ¿Cómo sentir orgullo por lo que se hace cuando el crimen tiene más reconocimiento social que el trabajo honrado? ¿Quién no se indigna por tener que trabajar 12 horas continuas, sin descanso, maltratado y sin prestaciones recibiendo un salario miserable?, ¿Qué joven rechazaría ingresar a la delincuencia ante la expectativa de, por ejemplo, adquirir una casa propia en uno o dos años en lugar de esperar 20 o 40 trabajando diariamente?

El sistema de mercado funciona así, estimulando la necesidad de reconocimiento y aceptación social que toda persona tiene, al mismo tiempo que excita el individualismo, la codicia y anula cualquier consideración moral. Por esa razón no es gratuita la profusa divulgación de historias sobre narcotraficantes a través de telenovelas, libros, videojuegos, películas, series, noticias y corridos. Muchos jóvenes quedan fascinados por esa vida ante la esperanza de rodearse de lujos, mujeres y poder, aunque queden atrapados dentro de ese mundo de violencia y drogadicción. ¿Quién puede juzgarlos? Seguramente nadie.

Para los negocios del espectáculo que hacen apología de esa forma de vida, estos jóvenes son bastante convenientes porque quedan con la conciencia adormecida lo que permite controlarlos y explotarlos, ya convertidos en sicarios o consumistas empedernidamente irracionales. Para la elite económica, los narcotraficantes y las drogas son sus mejores aliados. En su mundo “perfecto” la indignación y frustración de los trabajadores la “desaparecen” ofreciéndoles la dosis de droga que buscan con desesperación diariamente. Lejos quedan de su mente los deseos por terminar con las condiciones de explotación padecidas. Siempre será preferible la drogadicción a la revolución pues la primera representa ganancias y estabilidad controlable; y la segunda, descontrol y pérdidas. ¡Vivan los sicarios, mueran los revolucionarios! podría ser el lema de quienes asociados política y económicamente lucran con el sufrimiento de la gente.

No hay duda; en el capitalismo, TODO lo valioso se convierte en PRODUCTO chatarra que quita la salud del cuerpo y del alma. La comida, la cultura, los valores y la vida se banalizan al mismo tiempo que se glorifica la violencia y el abuso del poderoso.

Fuente de la información e imagen: https://insurgenciamagisterial.com/sicarios-si-revolucionarios-no/

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