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El proceso de admisión a la universidad en tiempos de COVID-19

Por:

Algunos países cancelaron sus exámenes de admisión, otros, los han dejado como opcionales, dejando a millones de estudiantes con la incertidumbre sobre su proceso de admisión.

A más de un año desde que comenzaron a registrarse los primeros casos del coronavirus fuera de China y sin una fecha prevista para el fin de las cuarentenas, restricciones y un regreso a la “nueva normalidad”, las universidades alrededor del mundo se enfrentan no solo con las dificultades que implica la continuidad académica durante estas circunstancias extraordinarias sino también al problema de cómo realizar el proceso de admisión a la universidad en tiempos de pandemia.

Desde el 2007, todos los colegios comunitarios y las universidades de Estados Unidos requieren el resultado de la Prueba de Aptitud Académica (SAT por sus siglas en inglés) o la Prueba Universitaria Americana (ACT por sus siglas en inglés) como parte de una solicitud de admisión. Debido a la pandemia, los encargados de estas pruebas han tenido que cancelar sesiones de preparación para las pruebas y cambiar exámenes a fechas posteriores. Como resultado, en muchas universidades se ha eliminado el SAT como requisito para ingresar a estas instituciones.

Incluso antes de la pandemia, cerca de mil instituciones ya habían eliminado el SAT como requisito de ingreso a la universidad, dejándolo en algunos casos como opcional, no como requisito, con el propósito de atraer un alumnado más diverso. Según Robert Schaeffer, director ejecutivo interino de la organización FairTest, el número de universidades que se ha unido a esta tendencia ya supera las 1,686 instituciones. Dentro de estas universidades se encuentran la Universidad de Cornell  y Harvard que suspendieron el requisito de presentar los resultados del SAT o ACT como parte de la solicitud de admisión.

¿Qué significa que la prueba sea opcional para los postulantes?

El SAT mide las habilidades de lectura, escritura, aritmética y escritura necesarias para el éxito académico en la universidad, por lo que, al no tener los resultados, obliga a las universidades a cambiar el énfasis y el criterio que más peso tendrá una solicitud universitaria, en muchos casos, este peso se transfiere a las calificaciones obtenidas a lo largo de la preparatoria.

Aunado a eso, las instituciones se ven obligadas a considerar factores tanto cualitativos como cuantitativos. Entre los factores que se analizan en el proceso de admisión se encuentran: el promedio de calificaciones en su último año de bachillerato, también se toma en consideración el plan de estudios del bachillerato, cartas de recomendación, actividades extracurriculares, entrevistas de admisión, entre otros. Si bien las universidades ya consideraban estos elementos, nunca habían importando tanto como ahora, especialmente si el estudiante no presenta el SAT o ACT.

Por otro lado, la decisión de considerar las pruebas estandarizadas de admisión a la universidad como opcionales ha generado críticas y escepticismo. El argumento es que al hacer este requisito como “opcional”, los estudiantes de minorías y bajos recursos que normalmente no pueden cubrir los gastos que implica tomar este tipo de pruebas o de contratar clases particulares de preparación, quedan en desventaja sobre aquellos quienes sí los presentan e incluyen en su proceso de admisión. Es por eso que más de 500 universidades firmaron una declaración ante la Asociación Nacional de Consejería de Admisión Universitaria (NACAC por sus siglas en inglés) asegurando que harían un proceso justo de admisión sin beneficiar a los que presenten resultados del SAT.

El ‘Suneung’, el examen de ingreso a la universidad en Corea del Sur

Corea del Sur es otro país cuyas universidades deciden a quién admitir según una prueba estandarizada nacional. Esta prueba se llama Suneung, o la prueba de aptitud escolar universitaria que mide seis áreas: coreano, matemáticas, inglés, historia, estudios sociales y un segundo idioma extranjero. Aunque parece similar al SAT de Estados Unidos, este examen suele tener una duración de nueve horas y se ha vuelto aún más pesado debido a la pandemia. Los alumnos se preparan desde preescolar para esta prueba y se dice que es el primer y último paso hacia una vida exitosa.

Aunque el país enfrentaba su tercera ola de contagios, casi medio millón de estudiantes surcoreanos acudieron a presentar la extenuante prueba el pasado mes de diciembre pero, ¿cómo puede asegurar el gobierno que esto no se convertirá en un evento de propagación del coronavirus? Previo al día del examen se desinfectaron más de 31 mil aulas. El día de la prueba se le tomó la temperatura a cada aspirante antes de ingresar, se colocaron divisores de plástico a cada escritorio y el uso de cubrebocas se hizo obligatorio durante las nueve horas del examen.

Además, el gobierno administró clínicas de salud que evaluaron a los alumnos una noche antes para detectar cualquier persona infectada a última hora y mandarlos a salas separadas para que, aún con síntomas como fiebre o dolor de garganta, presentaran la prueba. El Suneung es tan importante que incluso se habilitaron cuartos de hospitales para que aquellos alumnos enfermos pudieran tomar el examen.

El día de la prueba es un día de suma importancia, tanto que la población pone su vida en pausa para apoyar a los postulantes. Todas las empresas, incluyendo bancos y oficinas gubernamentales, abren más tarde para reducir el tráfico para que los aspirantes lleguen a tiempo. Incluso los aviones no vuelan y las armas militares son silenciadas durante media hora para evitar que se distraigan en sus pruebas auditivas, como las de inglés.

Proceso de admisión en universidades europeas

Adaptarse a la nueva normalidad no ha sido fácil para ningún país, el caso de los países europeos no es la excepción. En Inglaterra, ante el gran número de contagios que se registraban en este país, en marzo del año pasado las autoridades educativas decidieron utilizar un algoritmo para evaluar a los aspirantes. La Oficina de Regulación de Calificaciones y Exámenes en Inglaterra (Ofqual por sus siglas en inglés), trató de utilizar Inteligencia Artificial para evaluar las pruebas para evitar que se inflaran, esto generó una controversia nacional ya que los alumnos recibieron un promedio 39 % más bajo, evitando que muchos entraran a la universidad.

Sin embargo, la historia ha sido muy diferente para muchos otros países de Europa. En Austria y Hungría, debido a la baja tasa de infección, los exámenes de admisión a la universidad continuaron de manera habitual, con la única diferencia de hacer la prueba oral opcional en Austria y cancelarla en Hungría, además que este último no permitió que más de diez estudiantes estuvieran en la misma aula y se les exigió estar a 1.5 metros de distancia. En ambos países, el resultado de este examen de admisión es considerado junto con las calificaciones obtenidas durante el último año escolar para decidir si el aspirante es aceptado o no.

En Alemania también siguieron adelante con los exámenes de manera habitual en mayo del año pasado. Presentaron las pruebas en lugares más amplios como gimnasios en lugar de utilizar aulas comunes, con el objetivo de asegurar la distancia de seguridad adecuada.

En Francia, los exámenes de fin de preparatoria fueron cancelados por primera vez en la historia de este país. En su lugar, esta prueba fue reemplazada por la calificación promedio de cada materia. Aunado a esto, los jurados locales evaluaron el rendimiento, los registros de exámenes anteriores, la asistencia y el promedio nacional. Estos cambios extraordinarios resultaron en una tasa de aprobación más alta que años anteriores, lo que obligó a universidades a crear 10 mil lugares adicionales en las carreras más populares.

En España, los estudiantes presentan la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), también conocida como la selectividad. Este examen prueba el conocimiento de preparatoria así como el pensamiento crítico, reflexión y madurez por medio de preguntas abiertas, semiabiertas y de opción múltiple. Al igual que muchos otros lugares de Europa, los jóvenes realizaron la prueba de manera presencial en junio del año pasado. A pesar de la pandemia, hubo 6 mil estudiantes más que el año pasado en Madrid y el 92 % aprobó este examen.

El caso de las universidades mexicanas

A diferencia de otros países, en México el proceso de admisión no depende de un examen estandarizado nacional, sino que cada universidad establece sus requisitos de admisión y la prueba que deberán tomar los estudiantes.

En el caso del Tecnológico de Monterrey, por ejemplo, desde mediados del año pasado su examen de admisión pasó a ser en línea. Lo mismo ocurrió para la admisión a las licenciaturas en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Sin embargo, otras instituciones insisten en llevar a cabo las pruebas de manera presencial a pesar de las complicaciones que pueden surgir al realizar estas pruebas presencialmente en plena pandemia.

La Universidad de Guadalajara (UDG), por ejemplo, tuvo que cancelar la prueba de admisión que tenía programada para el 6 de febrero ante el aumento de contagios y hospitalizaciones en las últimas semanas. Esta decisión también la tomó la Universidad Autónoma de Aguascalientes desde julio del año pasado. En el caso de la Universidad Autónoma de México (UNAM), los aspirantes deben de presentar la prueba de manera presencial pero debido al aumento de contagios en el país, se ha aplazado la fecha.

A casi un año de la interrupción de clases presenciales debido a la pandemia de COVID-19 , los países y sus instituciones de educación superior siguen luchando por adaptarse lo mejor que pueden ante los retos que presenta el coronavirus. Millones de estudiantes se han preparado durante toda su vida para presentar ese examen de ingreso a la universidad y si la preparación para este ya era exhaustiva, con la llegada de la pandemia el miedo y la incertidumbre se han disparado. ¿Será momento de repensar las pruebas estandarizadas y el proceso de admisión a la universidad alrededor del mundo? Y de ser así, ¿cuáles deberían ser los requisitos o lo que se debería de tomar en cuenta? Déjanos tu opinión en los comentario

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/admision-universidad-covid

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Convocada Vaga General feminista pel 8 de març 2021 a Catalunya

Por: Tercera Información

Amb motiu de la propera celebració del 8 de març, dia Internacional de la Dona Treballadora, diverses organitzacions sindicals convoquem, amb el moviment feminista, Vaga General Feminista a Catalunya en un moment d’emergència social, econòmica i ecològica.

Aquest matí la IAC-Intersindical Alternativa de Catalunya i la CGT Confederació General del Treball hem registrat al Departament de Treball, Afers Socials i Famílies de la Generalitat de Catalunya el preavís de la Vaga General, juntament amb Sindillar, el Sindicat de Periodistes i altres organitzacions que també donen suport a aquesta convocatòria.

En els últims anys, la Vaga Feminista del 8-M ha portat el crit per la igualtat de la dona als centres de treball. Si el 2018, el 2019 i el 2020 sobraven els motius, enguany, tots s’han agreujat i colpegen doblement la dona treballadora: més atur, més precarietat, més aïllament i solitud davant les violències, sobrecàrrega de les treballadores de la sanitat, serveis socials i educació, més càrrega de treball domèstic i de cures. També més explotació de les treballadores de la llar. En resum, més opressió i retrocessos en els drets conquerits en dècades de lluita.

El moment és greu i malgrat les dificultats per organitzar-nos que imposa la pandèmia, els sindicats convocants hem decidit tirar endavant la vaga general que dona cobertura legal a tots els sectors i a tota la classe treballadora de Catalunya, dones i homes. No ens podem quedar indiferents davant la situació actual que vivim la classe obrera, empitjorada per la crisi econòmica i social que ens afecta particularment i a la qual se suma la pandèmia de la covid-19, que agreuja les opressions del sistema capitalista i el patriarcat”, afirma Montse Sanchez, secretària de Gènere de CGT Catalunya.

 

La pandèmia ha colpejat doblement les dones treballadores: representem el 39% de la força de treball i som el 54% de les que han perdut la feina. Els ERTOS només han estat un pedaç i moltes ens hem trobat al carrer i sense ingressos ni drets. Tot això només tenint en compte que són les xifres oficials, però la realitat és molt més greu quan afegim tots els treballs que formen part de l’economia submergida i els col·lectius exclosos i vulnerats sistemàticament, invisibilitzats, tots feminitzats i racialitzats en la seva gran majoria”, ha recordat Laia Serra Valls, secretària d’igualtat del Sindicat de Periodistes. En l’àmbit del periodisme i la informació, ha recordat, les dones comunicadores encara pateixen bretxa salarial, molta més precarietat, a més que el tractament sexista de la informació encara persisteix.

Les convocants de la vaga també denuncien que les treballadores s’han exposat més sense protecció a la covid-19. “Ens hem jugat la salut sense cap reconeixement a les nostres condicions laborals, per fer tasques essencials que no estan reconegudes ni salarialment ni amb drets laborals. A la sanitat, als serveis socials, a l’educació, al treball domèstic, als supermercats, a les fàbriques, al transport públic”, ha destacat Assumpta Barbens, portaveu de la Secretaria de la Dona de la IAC. I ha afegit: “A aquesta crítica situació, s’ha sumat l’omissió dels permisos per conciliar, les retallades dels Serveis Públics i les mesures insuficients que han aplicat sense cap perspectiva de gènere i no han tingut en compte les necessitats de les dones”

Un dels col·lectius que més sofreixen la precarietat i les greus conseqüències de les lleis d’estrangeria són les dones migrades: “Exigim tots els drets per a les treballadores de la llar i cures i denunciem l’abandonament en què ens deixen els governs i les autoritats laborals. És una vergonya que el 2021 continuï l’esclavatge domèstic o que no tinguem atur ni plena integració a la Seguretat Social per les pensions,i ni tan sols les 12 hores de descans entre jornades. En una situació com l’actual és urgent que es posi en marxa ja un sistema públic de cures”, ha reivindicat Lisette Fernández de Sindillar.

Les convocants denunciem també que els desnonaments no han parat i ha augmentat la repressió policial, quan la majoria d’afectades són famílies monomarentals, a l’atur o que tot i que treballen no poden fer front a les despeses d’un habitatge amb els preus de mercat actual. També denunciem les dificultats per fer efectiu el dret a l’avortament, com hem vist a Lleida.

I sense oblidar i reivindicar més que mai les reivindicacions històriques del moviment: la derogació de la reforma laboral i de la llei d’estrangeria, el racisme institucional, la desigualtat salarial, la defensa de les pensions públiques i tancar la bretxa de gènere, l’existència del sostre de vidre i d’un sòl enganxós, la doble presència a casa i a la feina així com les violències patriarcals en l’àmbit laboral i que han augmentat en situació de pandèmia.

Barcelona, 22 de febrer de 2021.

Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/catalunya/22/02/2021/convocada-vaga-general-feminista-pel-8-de-marc-2021-a-catalunya/

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El país de Oriente Próximo cuya revolución fue silencia y olvidada por Occidente

Por: Alberto Rodríguez García

Hubo hace diez años un intento de revolución que se ignoró, se silenció y que pereció ahogada en sus propias lágrimas y sangre mientras el mundo miraba hacia otro lado. Una primavera que por no ser como las de Túnez, Libia, Egipto o Siria, por estar en el lado incorrecto de la nueva –ya no tanto– guerra fría de Oriente Próximo, estaba condenada desde el principio. Las protestas, que comenzaron para pedir una mejor calidad de vida para los bareiníes y un sistema político parlamentario para todos, pronto derivaron en reivindicaciones más profundas, con un mayor protagonismo de propuestas como dar más derechos a los chiíes; marginados por el sistema. Unas reivindicaciones, es importante matizar, que no explotaban el odio sectario, enarboladas desde unas protestas en las que participaban los suníes opositores de la monarquía junto a la comunidad chií. Una comunidad chií que pedía gozar de plenos derechos en un país en el que, si bien son la mayoría, gobierna una monarquía suní minoritaria tan brutal, que era –y es– la hermana pequeña de la tiranía saudí.

El 14 de febrero de 2011, mientras gran parte del mundo celebraba el día del amor, Baréin se encontraba muy lejos de algo que pudiese parecerse a una fantasía de bombones y rosas. En Baréin se estaba gestando una movilización popular que muy pronto se convertiría en masacre por parte de las autoridades. Una movilización olvidada por Occidente, y es que si bien las revueltas en otros países como Egipto y Siria eran útiles para los intereses atlantistas (por su naturaleza y contra los gobiernos que se movilizaban), el rey Hamad bin Isa Al Jalifa es lo que Franklin D. Roosevelt, de seguir vivo, llamaría «nuestro hijo de puta». Y para más INRI, aunque era un escenario tan improbable que solo plantearlo es absurdo, la monarquía bareiní justificaba su violencia hablando constantemente de la injerencia iraní como si se tratase del lobo llegando.

Y antes de continuar, es necesario explicar por qué la teoría de la injerencia iraní es absurda. Necesario porque gracias a esa mentira, muchos encontraron el argumento moral necesario para llenarse la boca con democracia y otras tantas palabras vacías en todo Oriente, mientras olvidaban al centenar de bareiníes asesinados, a los miles de heridos y los cientos de exiliados en apenas un mes. Al contrario de lo que se pudo observar en el escenario sirio, con medio mundo armando y financiando a sus grupos insurgentes más afines, en Baréin ni los chiíes son títeres de Irán (tampoco lo quieren), ni Irán tuvo jamás oportunidad de introducir asesores y armamento a un país que de facto es una fortaleza rodeada por mar. Una fortaleza conectada a Arabia Saudí en la que viviendo millón y medio de personas, hay cerca de 10.000 soldados (y familiares) de EEUU vigilando toda su costa.

En uno de los primeros países de la [mal llamada] Primavera árabe, en el país con más manifestantes per capita en aquel momento, una década después ya no hay disidencia. Ya no existe oposición, porque está encarcelada o en el extranjero.

Y siendo los olvidados, Baréin no empezó telediarios ni llenó periódicos. Medios (pseudo)comprometidos con los derechos humanos como el New York Times, lejos del vocabulario agresivo que utilizaban contra otros gobiernos, escribían, si acaso, que había habido alguna protesta o que Baréin era una batalla proxy entre Irán y Arabia Saudí; aunque como con las armas de destrucción masiva, para esto último jamás hubiese pruebas ni hechos que corroborasen tales afirmaciones. Únicamente la propaganda de la monarquía y alguna pincelada para sonar imparciales. El viejo truco. Y estos eran los mejores casos, porque otros medios como CNN directamente censuraron la información que perjudicaba a la monarquía títere de los saudíes.

La intervención saudí (porque sí, el reino intervino para acallar las protestas) no fue para frenar una injerencia iraní (porque en Riad no son tontos, y no siempre se creen las notas de prensa que pasan bajo la mesa), sino para evitar la presencia de una monarquía parlamentaria en su frontera, el derrocamiento de un gobierno dependiente y la llegada al poder de los chiíes; algo que lejos del sectarismo con el que muchos explican todo, sería útil para reforzar a los chiíes de Qatif hoy maltratados y sin apenas derechos. Y al igual que Arabia Saudí, EEUU se posicionó abiertamente contra los manifestantes, porque mientras destruía países en nombre de la democracia, en Baréin debía proteger a «sus hijos de puta».

Una década después, hablar de Baréin suena a algo lejano. En uno de los primeros países de la [mal llamada] Primavera árabe, en el país con más manifestantes per capita en aquel momento, ya no hay disidencia. Ya no existe oposición, porque está encarcelada o en el extranjero. Sus vidas no valen nada, porque nunca nadie quiso escuchar su voz. Que no vengan con el cuento de la democracia los mismos que voluntaria y conscientemente silenciaron lo que sucedía en Baréin. Diez años después, el levantamiento solo es el recuerdo de una revolución ignorada, silenciada, suprimida.

https://actualidad.rt.com/opinion/alberto-rodriguez-garcia/383825-pais-oriente-proximo-revolucion-silenciada-olvidada

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Libertad de expresión y revuelta juvenil

Por: Carlos Martínez García

Cuando estas líneas puedan ser leídas pesará más en la retina y memoria de millones de españoles una suerte de violencia gratuita de jóvenes en muchos lugares del estado en favor de la libertad de un rapero, que la realidad de un movimiento muy amplio de protesta fundamentalmente juvenil más allá de determinadas siglas políticas y que tiene mucho de estallido social y protesta frente a una situación de paro, falta de expectativas y sobre todo de futuro.

En primer lugar los pequeños grupos de radicales y “extrema izquierda” existentes no son capaces de desarrollar un movimiento tan amplio y en tantas zonas del estado español, ellos solos, ni tienen capacidad de una organización tan coordinada en lugares tan diferentes. Solo una causa que tan solo necesita un chispa para encenderse es capaz de generar esta respuesta sea más o menos adecuada según la inteligencia de cada cual. Lo cierto es que en España y los hechos lo demuestran hay serias carencias democráticas y es una democracia, es muy baja calidad. La Corona está blindada no solo por leyes represivas, sino por una “omertá” social e informativa, siendo la clave de bóveda de la defensa de intereses económicos y políticos corruptos o de dominio político.

En segundo lugar el reino de España es el estado de Europa Unión con más presos de conciencia o de libertad artística y un sistema judicial muy duro y politizado con los disidentes más cerca de Polonia o Marruecos que de Alemania. Cuando un problema político existe y hay protestas, lo mejor es convertirlo en un problema de orden público y medios los hay, al objeto de diluir y desprestigiar la protesta haciendo olvidar el origen cual es un encarcelado por cuestiones que en Holanda o los EE.UU no son delito. Que más del 50% de personas jóvenes no tengan empleo, o expectativas de tenerlo y este no sea basura cuando se tenga ya nadie lo dice. Es mejor sacar comercios saqueados en televisión. Nadie va a justificar actos de provocación y/o violencia gratuita, pero tampoco se puede ignorar la causa de un movimiento que sí que tiene raíces en un malestar tan justificado como real, con una sociedad que ha decido destrozar el bienestar y acabar con la justicia laboral y el derecho a una vida digna para la mayor parte de sus habitantes.

En tercer lugar la cuestión no es ya defender a un rapero, mejor o peor artista según gustos y más o menos coherente en lo personal. Pablo Hasél es una víctima más de la ausencia de libertad de expresión en España, pero puede no ser y para mí no lo es un referente de una lucha por la justicia y la libertad, dado su carácter y unas posiciones políticas cercanas al estalinismo que no comparto en absoluto, ni muchas y muchos de los jóvenes que están en la calle, pero sí que ha sido convertido por el aparato judicial del Rey en un símbolo de la ausencia de libertad y sobre todo de la rabia de una juventud sin futuro a pesar de su formación y estudios o no. Además la mayor parte de los jóvenes no se informan ya ni en las televisiones, ni en la prensa, ni ven los telediarios que les resbalan ni hacen caso de los mensajes de una sociedad que o bien les ignora o bien les explota y menos de una monarquía ridícula, que necesita de la represión y las condenas, cuya ejemplaridad es nula. La mayor parte de las personas jóvenes tienen otros referentes culturales o informativos y por tanto la desesperación de los medios cortesanos solo les lleva a asustar a sus padres. Por tanto este estallido social está fuera de los cauces de la sociedad biempensante y la protesta evidentemente carece de una dirección politica al uso incluido en la izquierda. Hacer como hace toda la derecha y los monárquicos al vender este movimiento como un hecho promovido por algún partido de la izquierda institucional es desconocer la realidad politica de millones de personas jóvenes o querer simplemente desprestigiar pero no mejorar la calidad democrática. El terrible dilema es que con la monarquía del 18 de Julio en España no puede haber una democracia real, formal y laica y eso ya es sabido por importantes sectores juveniles al margen en muchos casos de ideologías.

Hay pues que tratar de prevenir acerca de lo que son provocaciones y agentes del poder que siempre se infiltran en estos casos al objeto de mediante el caos volver a imponer el orden. Pero es esperanzador que las personas jóvenes se vuelvan a movilizar y además lo hagan por la libertad. La provocación puede venir de apedrear lugares que son un referente cultural como el Palau de la Música de Barcelona o de grabar imágenes de un saqueo convenientemente rodadas desde el interior de una tienda. No se sacarán nunca las imágenes de una carga policial contra manifestantes que ni queman nada ni tienen la intención de hacerlo como también ha ocurrido o detenciones cuando ya los jóvenes abandonan las concentraciones y sin ejercer violencia.

Estamos pues ante un estallido social, en un estado con carencias y una sociedad que no avanza hacía el reparto de la riqueza sino de su concentración en manos de los poderosos. Con una derecha egoísta, corrupta y mentirosa, una monarquía nada ejemplar, distante y ridícula y unos medios “autistas” ante una juventud que los cree ni los siguen y por tanto no puede encauzar. Una sociedad cuyos empleadores solo ofrecen salarios de mierda, empleos de mierda y contratos laborales tan falsos como un “duro amadeo” o una democracia que ni ilusiona, ni cumple con su función de estar al servicio de todas y todos, sino tan solo de los ricos cada vez menos y más ricos.

En estos momentos emerge un nuevo proletariado juvenil en un capitalismo que regresa al siglo XIX en materia de derechos y capacidad explotadora y una poderosa fuerza político-económica que se reconduce hacía la destrucción del bienestar y la concentración de riqueza. La ausencia de partido obrero hace el resto, pero las fuerzas de la resistencia buscan fórmulas y métodos de organización y por tanto la cosa no pasa por demonizar y criminalizar, sino por acompañar y de ser posible tratar de formar y transmitir una cultura reivindicativa. Los luditas fueron el antecedente del movimiento obrero. Un partido obrero solo puede ser republicano, solo puede tener la semilla socialista en su interior y por eso la decimonónica derecha que sufrimos solo puede tratar de acusar a la izquierda republicana de terrorista al objeto de diluir sus exigencias y reivindicaciones al tiempo que reeditar el pacto del Pardo de la restauración canovista, solo que esta vez con el PSOE y no en su contra. Tal vez lo único por descubrir en muchas personas jóvenes es que como mucho son jornaleras y jornaleros nada más y nada menos.

Fuente:  https://www.diariocritico.com/opinion/carlos-martinez-libertad-de-expresion-y-revuelta-juvenil

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Covid veio para mostrar o pior da humanidade e arranhar as bolhas em que vivemos

De: Ilka Oliva Corado

Tradução do Beatriz Cannabrava, Revista Diálogos do Sul

Muitos definiram este 2020 como o ano maldito, por causa do vírus. Mas esse vírus é apenas um dos milhares que existem, não é o único que mata: por exemplo, a insensibilidade mata mais pessoas. Dar as costas e fingir ignorar o que nos confronta: o racismo, o classismo e o esquecimento. Meter-nos em nossas bolhas e fechá-las com sete chaves porque tudo o que aconteça lá fora, o que vivam outros, não nos interessa. Por isso é que vemos tantas crianças morando na rua e morrer aí mesmo e não nos causa espanto nem pena, nem muito menos a indignação que nos faça agir.

De repente este vírus veio arranhar um pouco as portas de nossas bolhas, por aí levou embora algum ser querido, talvez pessoas que como nós viraram as costas quando deviam agir para ajudar os outros; morrer ou morrer por causa do vírus não as faz mais nobres depois de mortos. Mas nós as santificamos porque esse vírus maldito as levou. Mas, e a fome que sentem os que fazem do lixão seu lar? Por que não reagimos quando famílias inteiras falecem por causa de um talude entre os vulcões de lixo? Em que momento permitimos que isso acontecesse? Que os lixões sejam lares de tantas famílias, cidades completas…

A pandemia, uma de tantas, Porque não nos doeu, como doeu 2020, a tráfico de crianças, adolescentes e mulheres para exploração sexual? Isso é palpável, visível, estão em cada esquina, não podemos ignorar. Ou será que como vírus, até que toque a um de nós? Então e só então faremos visível o que desprezamos porque não era nosso assunto e perceberemos que estamos sozinhos, porque os outros fingirão não ver porque tal como fazemos hoje, não será assunto deles. É o germe do patriarcado e da mesquinharia.

Este vírus veio para mostrar o pior de nós, foi apenas uma oportunidade para mostrarmos como somos na realidade. Por exemplo, pessoas que foram parar a um hospital tomam fotos de outros pacientes que estão na UTI, as publicam nas redes sociais expondo a gravidade da doença. Por que não tiram fotos de si próprios? Expor assim os outros… E o fazem enfermeiras, médicos, pacientes, o que indica que não porque têm maior escolaridade têm respeito pela privacidade dos outros.

E o que dizer dos que tiram fotos aos idosos em suas famílias que estão em suas camas, gravemente doentes e as publicam nas redes sociais. Por que chegar tão baixo? E pior ainda, os que têm o vírus de forma branda, mas por preguiça tiram fotos despenteados, com a barba de uma semana, sujeiras de oito dias, e as publicam nas redes sociais dizendo que são sobreviventes da Covid. Quando na verdade uma pessoa que está gravemente doente não pode nem mexer um dedo. Isso é faltar ao respeito a todas as pessoas que morreram e que estão gravemente doentes pelo vírus. Mas assim é a consistência humana: rala e rachada.

Foi lindo ver os povos originários doando suas colheitas, chegando nos povoados com caminhões cheios de verduras e frutas para alimentar famílias inteiras. Enquanto em outros lugares as pessoas saiam com bandeiras brancas pedindo ajuda e o que faziam os que podiam ajudar era fechar-se a sete chaves em suas casas cômodas, publicando fotos nas redes sociais de sua abundante comida, seus vinhos caros e suas chaminés soltando fumaça enquanto recordavam nostálgicos seus viagens pelo mundo. Muitos deles hoje choram a morte de um ser querido, mas ainda com essa dar não dignificam a estender a mão àqueles que o necessitam, porque o dinheiro, a avareza e o egoísmo regem suas vidas. Em compensação onde a colheita foi abundante e foi doada, a dor de um é a dor de todos.

Não foi um ano maldito, nem o vírus é maldito, os inconsistentes somos nós; teve que vir um vírus para cuspir-nos na cara as pessoas que somos e pôr em evidência nossa miséria humana que carece de valores, de palavras e de ação. Porque milhares no mundo sentem fome, perto de nós há povos inteiros passando fome e não é um vírus do momento, a fome pode ser curada, pode ser eliminada, e também a desnutrição infantil crônica; não se necessita um milagre nem uma vacina, o que se necessita é dignidade, indignação, solidariedade.

Os famosos desastres naturais não são naturais, podem ser evitados porque são causados por todo o dano que fizemos ao planeta; os líderes políticos têm sim que agir, mas nós como sociedade também. Porque o mínimo que façamos ou se ficamos passivos tudo isso afeta o planeta. Para não ir tão longe, este ano sobraram milhares de máscaras no mar. Nem o ano nem o vírus são malditos.

2020 deveria ser um ano em que a humanidade começou a se regenerar, que começou a tomar consciência do dano que fazia a si mesma, ao planeta e a outros seres vivos. Mas não foi assim e não o será e poderão vir mil vírus mais, levar embora famílias completas que não aprenderemos, porque o egoísmo, a altivez, a insensibilidade e a mediocridade estão no nosso DNA.

De outro planeta, claro está, parecem os que dão a mão, mantém o ombro, compartilham a pouca comida, doam suas colheitas e sentem como própria a tragédia alheia. E não têm grandes mansões, nem chaminés soltando fumaça, vinhos caros, viagens pelo mundo, nem mestrados ou doutorados. São as pessoas comuns, em muitos casos também as mais excluídas e empobrecidas. É o povo. Com o que nos continuam dando a lição de que não se trata de ter, mas sim de vontade. Por eles a esperança de um mundo melhor ainda não foi arrancada de raiz. E as almas que se negam a deixar de sonhar continuarão acreditando em uma primavera de brotos abundantes.

Fuente: https://cronicasdeunainquilina.com

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Vuelta a la presencialidad en las escuelas: crónica de un naufragio anunciado

Por: Mauro Berengan

Durante la semana que pasó, en algunos casos con reuniones y en otros ya con clases, comenzó en todo el país la vuelta a la presencialidad en las escuelas. Superando grietas políticas, eludiendo el más mínimo contraste del discurso con la realidad, deshaciendo todo lo dicho, desconociendo el funcionamiento escolar, ocultando lo sucedido en otros países, con el salario docente en muchos casos debajo de la línea de ¡indigencia! y con escuelas aún en peores condiciones que las ya deplorables de la “normalidad” prepandémica, el desastre parece inevitable. Repasamos en esta nota las razones, los decires, las condiciones y el por qué de la resistencia docente a una medida insostenible -a pocos meses de contar con vacunas- que ha tomado no solo las escuelas, si no la opinión de la gran mayoría de la población.

Empecemos por el impulso gubernamental del presidente y el cuestionado ministro de educación Nicolás Trotta. Cierto es que la campaña “abran las escuelas” comenzó desde la oposición, pero fue rápidamente tomada, respondida e impulsada por el gobierno. Esto contradice todo lo que se sostuvo desde la comunicación oficial durante el año pandémico: nos dijeron que teníamos la oportunidad de adelantarnos, de ver lo que sucedía primero en Europa y actuar en consecuencia, pero los intentos de presencialidad fracasaron una y otra vez en Alemania, en Israel, en España y también, poco después, en los Estados Unidos, con avances y reveces constantes que lejos de ordenar la vida familiar la complicaron aún más, pues se debió retroceder en un ya de por sí difícil sistema de turnos por hijos e hijas. Y sí, no tenemos sus condiciones, sus salarios, sus transportes, sus insfraestructuras  ¿por qué divina razón funcionaría aquí?

Nos dijeron que priorizarían la vida por sobre la economía, incluso Alberto Fernández expresó públicamente, y desató un escándalo, que Macri lo había llamado telefónicamente para decirle “que mueran los que tengan que morir”. Pues bien, aquí estamos priorizando la presión mediática, política, económica, corporativa por sobre la vida, aquí estamos dejando que mueran los padres, madres, abuelas, las maestras que tengan que morir. Nos dijeron que no debíamos confinar gente en un espacio cerrado y, de nuevo, aquí estamos, yendo en colectivos y trenes apretados a aulas pequeñas, cerradas, en muchos casos sin siquiera ventilación, cual fiesta clandestina matutina.

¿Y en qué condiciones volvemos? Las fotos se han viralizado en las redes: escuelas con cloacas rebalsadas, piletas de baño caídas, ventanas que no abren, sin limpieza ni desmalezamiento, sin elementos de bioseguridad, sin personal en la puerta, con techos, pisos, paredes rotas. La foto de portada la tomé yo mismo y en mi escuela. Y es que no es ninguna novedad, las escuelas argentinas, la mayoría de ellas, las que no son para la élite, sobreviven con alambres y alfileres. Nos dijeron que la cuarentena nos había ayudado a ganar tiempo para crear infraestructura, pero no hicieron absolutamente nada en casi ninguna jurisdicción.

¿Y qué pasa con nuestro salario? ¿Cómo mantenemos las “burbujas” -esa palabra mágica que junto a “protocolo” eliminan la pandemia- si trabajamos en cuatro colegios para llegar a fin de mes? Veamos un ejemplo para nada excepcional: en la provincia Córdoba la canasta básica alimentaria (el límite de indigencia medido por el Centro de Almaceneros) es de 41.197 pesos, mientras que el salario docente de un cargo testigo según el simulador del sindicato es de 39.769. Sí, estamos en muchos casos bajo la línea de indigencia, seguimos perdiendo poder adquisitivo, y nada parece indicar que este año no sucederá.

Una campaña que se ha extendido por el país dice “las escuelas se abren con recursos, no con discursos” y, como vemos, parece dar en el clavo: los recursos, la materialidad, la pandemia; nada ha cambiado, solo el discurso y con eso basta. En pocos meses, según el plan de vacunación y aun suponiendo que se retrase, la mayoría de la población estará vacunada ¿por qué el apuro entonces?

Una de las primeras razones que circulan para comprender este desatino es de carácter político: la posibilidad de recoger una demanda social, encarnarla, y así obtener apoyo electoral. Comenzó, como ya dijimos, con el macrismo y el “abran las escuelas”, un núcleo de buen sentido potente en la población, y fue tomada por el gobierno para contrarrestar el apoyo que conseguiría la oposición. Pero ¿la demanda existe? ¿En qué medida? Una encuesta realizada por el equipo SocPol de la Universidad Nacional de Quilmes y publicada en el Cohete a la Luna, muestra que el ¡77! % de la población considera que la presencialidad debe volver cuando esté la vacuna. La opinión mediática inventa, manipula la opinión pública, la convierte en opinión publicada ¿de quién es entonces la demanda? ¿Qué está recogiendo el gobierno con esta medida? Y es que no, no se trata de la oposición, se trata de quien gobierna.

Quizás haya que buscar la presión, la demanda, en los colegios privados, en los de la corporación religiosa y su pata educativa, en los colegios de élite y sus miembros, en las empresas que buscan normalizar su sistema de empleo. Pero esto lleva a una cuestión de fondo: si hay colegios que cumplen con las condiciones para la presencialidad, entonces la medida pasa por no admitir lo más evidente, que la educación no iguala si no que fortalece la desigualdad. El gobierno y su corporativo ministro no pueden decir “que vayan los ricos, y los pobres se queden en sus casas”, entonces parece un punto de llegada: que las clases presenciales comiencen, se suspendan donde no haya condiciones, y continúen en el colegio Alemán.

Esta construcción de un discurso mediático -que no público- favorable a las corporaciones no son entonces solo una “presión de la oposición”, si no también parte del ADN de la política educativa gubernamental encarnada en el ministro Trotta, y se acompaña de otra construcción mediática: llevamos un año sin clases. Pero la docencia argentina, y lo decimos con orgullo no con vocación (palabra que conlleva hacernos trabajar a destajo, sin condiciones, moralizando nuestra labor para escamotear los recursos), ha sostenido la educación reinventándose día a día, planificando y corrigiendo horas y horas, duplicando su carga laboral por menor salario, mientras los gobiernos subejecutaban presupuestos, no cubrían vacantes, no llevaban internet donde debía llegar. Y es que como dijo Adriana Puigróss, quien salió eyectada del ministerio de educación, e insospechada de opositora, los esfuerzos y recursos deberían estar puestos en cubrir de modo adecuado la virtualidad un tiempo más, hasta que estén las vacunas, y no en una apresurada vuelta a la presencialidad cuyos resultados están, en pocos días, a la vista.

La pandemia ha desnudado, para quien no la veía, la desigualdad rayana en el absurdo de los aspectos centrales de nuestra vida -los “esenciales”-, pero no implica ello aquel eslogan que ya nadie parece sostener “vamos a salir mejores”. Pues no, no estamos saliendo mejores, estamos fortaleciendo las desigualdades, estamos dividiendo la enseñanza en privilegiados y no privilegiados cada vez más, estamos cediendo  a las corporaciones mercantilizantes de la educación. Habitamos un país enormemente rico, donde unos pocos concentran millones y millones de dólares, donde una sola empresa de servicios (mercado libre, que nada produce) representa ya el 12% del PBI nacional, duplicando su tamaño en la pandemia, y mientras ésta situación persista los trabajadores y trabajadoras no podemos caer en la trampa de la escases de recursos que hasta muchos gremios reproducen; los recursos están, simplemente son ajenos, y el Estado impotente, o más bien garante.

Vamos derecho al naufragio y allí moriremos algunos de nosotros, la noticia llegará, habrá que retroceder, se desorganizará nuevamente la familia, la escuela, los pibes y pibas cargarán con haber contagiado a un familiar, seguiremos cobrando una miseria, las escuelas seguirán cayendo, y todo esto habrá sido más que anunciado. Ahora que estamos en agenda pública es el momento de hacernos escuchar, de replantear dónde coloca la sociedad y sus gobiernos a la docencia, de repreguntarnos por la escuela y la educación, es hora de exigir y conquistar, y necesitamos para ello de gremios docentes que no actúen de brazos ministeriales, que respondan a sus bases, que estén a la altura de la enorme tradición sindical argentina, que luchen por la igualdad. Saldremos mejores solo si actuamos con fuerza y con unidad, es hora de poner de pie la educación.

Fuente e imagen: https://contrahegemoniaweb.com.ar/2021/02/21/vuelta-a-la-presencialidad-en-las-escuelas-cronica-de-un-naufragio-anunciado/

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¿Redes o telarañas sociales? Un asunto atrapante

Por: Javier Tolcachier

La red internet, como hoy la conocemos, tiene apenas 30 años. Si bien sus orígenes se remontan a un proyecto de carácter militar de la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados (ARPA) del Departamento de Defensa de los EEUU en los años 60, cuyo objetivo era crear un sistema de comunicación capaz de resistir un ataque nuclear, los protocolos HTML, HTTP y URL serían escritos recién en octubre de 1990 por Tim Berners-Lee, por entonces ingeniero de software en el Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) de Suiza.

La intención en esa nueva etapa fue la de conectar y facilitar el acceso al conocimiento existente en distintos lugares. El enorme potencial de esta genialidad enciclopedista se desataría a través de la gratuidad de sus códigos base. Como lo señala el mismo Berners-Lee: “Si la tecnología fuera propietaria y estuviera bajo mi control total, probablemente no habría despegado. No se puede proponer que algo sea un espacio universal y al mismo tiempo mantener el control».[1]

En 1997, el abogado Andrew Weinreich lanzaría con su grupo de conjurados, la que sería la primera red social digital, cuyo nombre “Six Degrees” hacía referencia a la tesis de los seis grados de separación, a través de los cuales una persona puede llegar a cualquier otra en el mundo.

Sin embargo, lo que en sus inicios significó construir puentes desde un esquema abierto para facilitar la relación entre cercanos y para acercar lejanías, fue derivando en el actual sistema concentrado, dominado por unas pocas corporaciones.

Contextos tecnológicos, geoeconómicos y geopolíticos

Ningún fenómeno escapa a la estructura contextual que lo rodea. De este modo, es preciso acompañar el análisis con la visibilización de algunos de los distintos vectores que acuñaron la situación presente. El más obvio es el vertiginoso crecimiento de la penetración global de internet que de 1 millón de computadoras conectadas en 1992 llega en la actualidad  a más de 4600 millones de usuarios conectados (2020), alrededor de un 60% de la población global.

Asimismo, influyó en la posibilidad de intercambiar volúmenes de información a gran escala el incremento de las velocidades de conexión, aunque en ello la disparidad mundial se hace presente de manera dramática: mientras la media de 29 países de Europa Occidental muestran una velocidad de 81.19Mbps[2], los Estados Unidos de 71.3, hay varios países de África que apenas bordean 1 Mbps. Aún así, de la mano del reemplazo de los pares de cable de cobre por la fibra óptica y otras mejoras tecnológicas, hay avances en todas las regiones, aunque la brecha de velocidades continúa agrandándose.

Junto a ello, la invención y el relativo abaratamiento de teléfonos celulares con funcionalidades cada vez mayores, las mayores capacidades de almacenamiento de datos, el desarrollo de innumerables aplicaciones y los avances de la inteligencia artificial, han hecho de la red una suerte de universo electrónico que avanza de manera imparable sobre el mundo físico.

Por otra parte, la red internet acompañó y creció a la vera de la premisa de globalización neoliberal, constituyéndose en una herramienta primordial del comercio electrónico y de la especulación financiera. Los inversores de capital de riesgo hicieron crecer el valor de bolsa de las empresas del sector (las punto.com) en base a las expectativas de rédito rápido, lo cual inyectó billonarias sumas de dinero que permitieron que en un lapso no mayor de una década desplazaran de los índices bursátiles a las petroleras, mineras, aseguradoras, compañías fabricantes de aviones, entre otras habitualmente situadas en los primeros puestos de este ranking de dudoso prestigio moral.

El capitalismo en su conjunto encontró así un nuevo nicho expansivo y los jóvenes emprendedores de estilo casual (en realidad competidores tan despiadados como sus antecesores de abultada barriga y sombrero de copa) comenzaron a constituirse en los protagonistas centrales del acaparamiento virtual.

La táctica fue la de cualquier monopolio: hundir o comprar a la competencia. En ambos casos, para hacerse con sus mejores talentos y desarrollos. Así decía Mark Zuckerberg, quizás exagerando un poco, en 2010: “no hemos comprado ni una vez una compañía por la compañía misma. Compramos compañías para obtener personas de excelencia”. Desde la  formalización de su dominio facebook.com en 2005, la corporación hizo 82 adquisiciones, entre las que se destacan en los últimos años redes como Whatsapp e Instagram.

De este modo, la voracidad capitalista engulló cualquier atisbo de sociabilidad humana, salvo en su propaganda.

Otro factor fundamental en la reconversión instrumental de internet y las redes sociales ha sido el aspecto geopolítico. Con la unipolaridad alcanzada por Estados Unidos en el transcurso de una cruzada que parecía definitiva (al menos según sus propios gurúes), internet y sus fenómenos conexos sirvieron (y sirven todavía) no solamente para la captación y mercantilización de nuevos espacios sino también como ariete de penetración cultural de primer orden.

Sin embargo, la emergencia de un multilateralismo opuesto a aquella pretensión imperial, junto a estrictas normas de control, barreras electrónicas y un imponente financiamiento estatal, dio lugar a la aparición de emporios de tecnología digital en China, Rusia e India, entre otros países, que se han constituido en severa competencia a los conglomerados digitales estadounidenses.

La batalla por el predominio tecnológico digital ha trasladado al espacio telemático la lucha por la preeminencia de poder en el espacio internacional. La ciberguerra en curso es expresión menos visible de las tradicionales contiendas armadas y sin embargo, está profundamente imbricada con ellas.

Más allá de la contrapolaridad surgida en las últimas décadas, la estructura de la red de internet conserva todavía las trazas hegemónicas, estando en territorio estadounidense 7 de los 13 servidores DNS raíz que constituyen el centro del sistema. Los otros 6 están divididos físicamente y dispersos geográficamente.

Extractivismo digital

Al entrar el vector productivo del capitalismo en una crisis relativa de rentabilidad, éste ha desplegado una fase de financiarización extrema afectando gravemente no solo cualquier posibilidad de estabilidad social o de vida digna, sino también llegando a desequilibrar de modo cada vez más crítico los límites de los sistemas medioambientales.

Ante esta encrucijada de crisis, la tecnología digital y, en particular, una de sus variantes más vistosas, las llamadas redes sociales, se ofrecen como la posibilidad para el capital usurero y sus adláteres de apropiarse de bienes no tangibles, erigiéndose incluso como benefactores y agentes morales de un salvacionismo ecológico.

Al enorme daño producido por el extractivismo material ilimitado para exclusivo consumo de las minorías primero, y el encadenamiento afiebrado de las mayorías después, se agrega ahora un extractivismo digital, que hace de la información que brinda cada usuario con un consentimiento engañoso, su principal commodity. Esta información, reelaborada a través de matrices de análisis de inteligencia artificial, será vendida luego al mejor postor.  De este modo, el usuario de las redes sociales es transformado en producto.

La calidad predictiva de los datos acumulados, sin embargo, mejora y aumenta por tanto su valor, en la medida en que los hábitos del conjunto escrutado coinciden con la información provista a terceros. Por tanto, las redes sociales no solamente apuntan a mostrar probabilidades, sino a construir persuasivamente aquel modelo que se predice. Así, el usuario se convierte también, idealmente, en arcilla modelable en manos del poder digital.

El modelo de negocios en su esquema primario se completa con el negocio de la publicidad (siempre dirigida a través de la apropiación de los datos del usuario). Las redes son también enormes carteleras publicitarias, que ofrecen espacios de manera dirigida y segmentada, para que los interesados, pago mediante, hagan visible sus mercancías.

De una manera similar a la de los amañados sistemas de “rating” televisivo, el precio de la publicidad aumenta según la permanencia del usuario en la plataforma, por lo que los talentosos informáticos desperdician su ingenio en inventar atracciones y distracciones para que no logres salir de la telaraña.

A estas alturas es preciso separar la paja del trigo. Hay redes sociales corporativas más agresivas que otras, como Facebook, para la que estima en 2020 una ganancia neta de 21 mil millones en publicidad. Instagram, propiedad de aquella, ha crecido fuertemente, llegando ya a los 500 millones de usuarios diarios y proyectando ganancias por 12 mil millones en el mismo rubro. En el caso de Twitter, la compañía ha declarado el año finalizado como muy exitoso, totalizando 1290 millones de ganancia.

De manera global, la publicidad en las redes sociales se ha duplicado en solo cuatro años (2017-2021), pasando de 54604 millones de dólares a una cifra proyectada para 2021 de 110.600 millones.

Las notificaciones, solicitudes de “amistad” no solicitada, la acumulación de seguidores, los recordatorios de cumpleaños, las etiquetas, la elección de diversos tonos de “me gusta”, las historias y muchas otras estratagemas son solamente recursos efectivos para captar la atención. Pero el principal recurso son tus verdaderos amigos, tus familiares y compañeros, los que temes no sepan de ti si no participas de la red. Es por ellos que te dejas atrapar.

Un sistema de inteligencia planetaria

No hay mejor sistema de inteligencia que aquel en el que el propio sujeto vigilado abre el cofre de sus ideas, conductas y recuerdos de modo “voluntario”. Un sistema que además no descansa, sino que acopia, analiza, clasifica segundo a segundo volúmenes de información difícilmente imaginables.

La cercanía efectiva de las plataformas digitales con el estrecho tejido conformado por el sector militar, las agencias de inteligencia y la industria, tanto en Occidente como en Oriente, hace que la filtración de datos no sea la excepción sino la norma.

El dato estadístico se ha transformado en dato individualizado y el número en imagen, pudiendo hoy cada persona en movimiento ser identificada y localizada mediante la tecnología satelital y el crecimiento rasante de las aplicaciones de reconocimiento facial.

Minuto a minuto, el incauto usuario agrega materia prima a los sistemas de aprendizaje automático, que reconocerán luego cada imagen similar en su archivo para trazar el sistema de relaciones de cada individuo.

En su informe Surveillance Giants (“Gigantes de la vigilancia”, 2019) Amnesty International muestra cómo el modelo empresarial, basado en la vigilancia, de Facebook y Google es intrínsecamente incompatible con el derecho a la privacidad y representa un peligro sistémico para diversos derechos más, como la libertad de opinión y de expresión, la libertad de pensamiento y el derecho a la igualdad y a no sufrir discriminación.

A lo que agrega de modo terminante: “Para proteger nuestros valores humanos básicos —dignidad, autonomía y privacidad— en la era digital es necesaria una transformación radical del modo en que las grandes empresas tecnológicas desarrollan sus actividades a fin de dar paso a una Internet basada en los derechos humanos.”

Entretenimiento vs. Conocimiento

En un ensimismamiento difícil de romper, los seres humanos nos entretenemos por la ventana de las redes. Inspeccionamos la vida ajena a través de sus perfiles desarrollando un grado no encomiable de voyeurismo digital, jugamos a los cientos de juegos interconectados que cada red nos ofrece, miramos series, buscamos videos y memes graciosos. La vida pasa y se nos pasa en las redes sociales.

En 2019, según el Global Web Index, las personas entre 16 y 24 años de edad pasaron cerca de tres horas al día en redes. Actuales proyecciones estiman que un ser humano que utiliza redes sociales pasará en promedio 5 años de su tiempo vital total enchufado a este imán virtual.

Según la misma fuente, en general, y en proporción descendente las personas usan las redes para “encontrar contenido divertido”, “pasar el tiempo”, “estar al día con noticias y eventos”, “mantener el contacto con lo que hacen mis amigos”, “compartir fotos o videos con otros”, “trabajar con otros”, “buscar cosas para comprar”, “conocer nuevas personas” y “compartir mi opinión”.

Probablemente la encuesta haya soslayado la opción o quizás figure en la estadística en los márgenes descartables, lo cierto es que los menos parecen buscar conocimiento a través de las redes sociales digitales.

Impacto político

Nada nuevo agregaremos señalando el enorme volumen de información manipulada que circula a través de estos dispositivos y la utilización nefasta que habitualmente las derechas hacen de ello, estimulando el discurso de odio y la violencia. Las “noticias falsificadas”,  bulos, rumores, campañas de desprestigio, la artillería de los ejércitos de troleo, circulan aquí por una ancha avenida.

Sin embargo,  desinformar de manera interesada, sembrar sospechas, descontextualizar expresiones o acciones, no es nada nuevo, ni característica exclusiva de estas redes, sino práctica habitual del género periodístico de nuestros días en los medios manejados por el capital. Incluso y sobre todo, en sus secciones más “serias”, la mentira y el amarillismo son moneda común.

Lo mismo sucede con la interesada censura de ideas que adversan el sistema capitalista y con la promoción descarada de aquellas que lo defienden.

¿Qué cambia entonces con las redes? Nada y todo. Nada, porque la clasificación, discriminación, deformación y censura de la información según sea su tinte político, continúa existiendo, trasladando sus formatos a la arena digital. Todo, porque la manipulación se introduce de manera permanente a través de dispositivos que nunca dejamos a más de un metro de distancia y que, como colmo del cinismo, anuncian de manera sonora o vibrátil su intromisión. Y también, porque el tipo y cantidad de información almacenada sobre cada quien, permite enviar misiles teledirigidos de desinformación perfectamente segmentada, en tiempo real y de manera continuada.

El lado más claro de la luna

Con todas estas lacras, ¿será posible encontrar algo de interés en estos instrumentos, algún atisbo de comunicación creativa y positiva? Por supuesto.

Las personas, a pesar de todos los filtros y desvíos mercantiles, logran conectar con otras a distancia a través de redes de mensajería que consiguen abaratar y estimular el diálogo fluido e instantáneo, aun a costa de la exposición de macrodatos sensibles en aquellas donde la encriptación es apenas una pantalla.

Ante la fragmentación del tejido social agudizada por el individualismo y el debilitamiento de las formas gregarias tradicionales por la transición a un mundo postindustrial, las redes cumplen una función sucedánea, intentando compensar la progresiva desconexión de los conjuntos.

Al mismo tiempo y a sabiendas de la censura intencional que las corporaciones digitales ejercen con sus algoritmos para que nadie escape del redil conservador, la comunicación alternativa, comunitaria, revolucionaria, organiza buena parte de su esfuerzo de difusión a través de ellas, permeando en general al menos franjas contiguas de sensibilidad.

Así, se multiplican las transmisiones, los encuentros virtuales, las convocatorias de eventos y movilizaciones, la difusión periodística, el contrapunto a las pesadas formas unidireccionales.

Lejos de ser ingenua, la efectividad de esta acción despierta las alarmas de la pax romana digital de las plataformas, comenzando éstas su despiadada cacería contra las cuentas herejes, inmolándolas de inmediato con un click. Esta censura procede habitualmente contra las opciones de la izquierda global, aunque más recientemente, después de mucho tiempo de dejar que el odio supremacista las inunde, también han procedido a desmontar algunos canales de la ultraderecha. De este modo, los Torquemadas del Valle Siliconado, exhiben su verdadero rostro censor, abandonando todo vestigio de defensa de la libertad de expresión.

El ciberactivismo ha sido decisivo en la ola de movilización generacional masiva posterior a la crisis bursátil de 2008, movilización que desde Túnez y Egipto, llegó a los indignados del 15 M español, al Occupy estadounidense, al Taksim turco e incluso fue emulado en su metodología en la protesta contra la gobernadora de Hong Kong.

Claro está que en ocasiones, detrás de una legítima dialéctica impulsada generacionalmente a través de las redes, detrás de agitaciones y protestas de carácter justo,  hay móviles reaccionarios que preparan y fogonean levantamientos cuyos objetivos nada tienen que ver con posturas de evolución social. En estos casos, las redes suelen abrir compuertas de manera interesada a las corrientes que mejor pagan y más provechosas son para sus fines y cerrarlas cuando los propósitos de la facción globalista del capitalismo se ve contrariada. Pensar que las corporaciones digitales son neutras es de una ingenuidad absoluta, de graves consecuencias.

Corolario

¿Se puede vivir sin estar en las redes sociales? ¿Se puede prescindir de ellas en la acción ideológica y política? ¿Cómo aprovechar su alcance sin alimentar el monstruo avaro que vive en su interior? ¿Son las redes alternativas, federadas, libres, una ficción de minorías? Estos son interrogantes a los que se enfrentan los movimientos sociales críticos, cuestionamientos que ya han rebasado el círculo de un estricto y algo hermético activismo digital.

En América Latina y el Caribe, viene creciendo desde hace un par de años la iniciativa Internet Ciudadana que exhorta firmemente a articular los distintos sectores para abordar de manera transversal, conjunta y con anclaje territorial real este desafío, hacia la democratización y descolonialización del sistema digital.

Entre sus primeras propuestas, el espacio propone acometer la sensibilización masiva sobre la problemática, efectivizar el acceso a internet como derecho humano implementando al mismo tiempo la alfabetización digital con sentido crítico. Del mismo modo, promueve el uso de tecnologías libres sin abandonar los campos centrales de disputa comunicacional con la producción de contenido informativo contrahegemónico de calidad desde y para los sectores populares.

Por otro lado, como bandera prioritaria de lucha se proclama la necesidad de establecer un régimen de potestad y protección sobre los datos que ilegalice su apropiación. Del mismo modo, es preciso regular el accionar de las plataformas digitales hegemónicas desde los Estados y a través de mecanismos de integración regional, mientras se van creando o fortaleciendo herramientas similares de carácter soberano. De suyo, este accionar debe ser integrado en el marco de proyectos políticos de base amplia, cuyos programas contemplen a las nuevas tecnologías, y en especial, a los canales digitales como vías de emancipación y no de enajenación cultural o económica.

En definitiva, para que la tecnología sirva a la liberación humana y a la evolución de la vida, debe ser reconocida como lo que en realidad es: un bien común, acuñado colectivamente en el proceso histórico de la experiencia humana.

Javier Tolcachier es investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza

Fuente:  http://lajiribilla.cu/articulo/redes-o-telaranas-sociales-un-asunto-atrapante

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