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Teorías de la conspiración: el peligro de caer en la manipulación y la intolerancia

Artículo original de 

LA SITUACIÓN EMPEORA Y LA IGNORANCIA EN ESTA ERA DE LA INFORMACIÓN SE HA CONVERTIDO EN UNA NORMA, AL TIEMPO QUE EL ESCEPTICISMO Y LA REBELDÍA SE DIRIGEN CONTRA TODO LO CIENTÍFICO.

De esta manera, el sentido de la vida, el origen primigenio de la Humanidad, la muerte… son preguntas transcendentales que se van repitiendo a lo largo del tiempo y en todas las sociedades. Sin embargo, con el surgimiento del método científico y el desarrollo de las ciencias modernas se crea un nuevo paradigma que afronta estos interrogantes a través de un método de investigación, recolección de información, análisis, comprobación y replicación de datos que se ha demostrado ser, al menos de momento, la mejor forma de obtener conocimiento.

Asimismo, gracias a los avances científicos logrados con estas herramientas, se ha arrojado algo de luz sobre las incógnitas más transcendentales que se han ido fraguando con el devenir de las épocas, generando un enorme avance en los últimos cien años. Así, la ciencia moderna ha ido ganando terreno a otras formas que, históricamente, han tenido las culturas de encontrar respuestas.

El auge de las pseudociencias y de la conspiración

Por tanto, podría decirse que existen dos enfoques diferentes que afrontan las cuestiones vitales de la Humanidad. Por un lado, la ciencia; por otro, el pensamiento más subjetivo y abstracto ligado al mito y a la fábula que tiene su máxima expresión en las religiones, pero que puede reflejarse en otro tipo de creencias.

Los científicos, en otras palabras, son cazadores de mitos; se esfuerzan por sustituir imágenes de secuencias factuales, mitos, creencias y especulaciones metafísicas no comprobables sobre la base de la observación de hechos por teorías, es decir, modelos de interrelaciones susceptibles de control, comprobación y corrección mediante observaciones de hechos – Elias, Nortbert (1999), Sociología fundamental, p. 62

Hoy en día, los discursos religiosos han ido perdiendo fuelle en contraposición a una ciencia cada vez más creciente que ha acabado asentándose como hegemónica en las explicaciones sobre el funcionamiento de las leyes físicas, del papel de los seres humanos (y los seres vivos en general) en La Tierra y el propio universo, el origen de las especies, etc.

Reproducción de una calavera con un mapa craneal basado en la frenología, considerada una pseudociencia desde hace décadas
Reproducción de una calavera con un mapa craneal basado en la frenología, considerada una pseudociencia desde hace décadas

En las explicaciones sobre la realidad social, económica y política, también ha ocurrido esto, y las ciencias sociales, jurídicas o económicas se han consolidado como paradigmas predominantes en cuanto a las explicaciones sobre el funcionamiento de la sociedad.

No obstante, la modernidad se caracteriza también por el surgimiento de unos discursos acientíficos o pseudocientíficos, los cuales, han cubierto el espacio que las explicaciones religiosas y míticas antes ocupaban casi en su totalidad. Estos nuevos discursos son altamente flexibles y conjugan diferentes aspectos: místicos, científicos, históricos… y acaban generando un relato que no se apoya en las premisas de comprobación, experimentación y análisis.

En definitiva, no se basan en el método científico, ni están contrastados, ni se apoyan en datos objetivos. De este modo, las conceptualizaciones ligadas al pensamiento abstracto, las fábulas, mitos o leyendas que a través de las metáforas o las moralejas intentan transmitir valores, o en cierto grado, obtener una explicación sobre ciertos fenómenos, no tienen una dimensión negativa en su origen y cumplen una función. Al igual que la ciencia, intentan arrojar luz donde nuestro entendimiento solo vislumbra sombras e incertidumbre.

Los peligros de los discursos pseudocientíficos

Protesta contra el confinamiento en Queen's Park, Canadá, para detener el avance del coronavirus. Negacionistas del coronavirus afirman que la pandemia es una conspiración para reducir las libertades. Autor: Michael Swann, 25/04/2020. Fuente: Flickr
Protesta contra el confinamiento en Queen’s Park, Canadá, para detener el avance del coronavirus. Negacionistas del coronavirus afirman que la pandemia es una conspiración para reducir las libertades. Autor: Michael Swann, 25/04/2020. Fuente: Flickr

La ciencia ha demostrado ser un método mucho más fiable a la hora de acercarse a la verdad y, por tanto, la herramienta más eficaz para perseguir el conocimiento y, en general, mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población.

Por otro lado, los relatos pseudocientíficos actuales se presentan como potencialmente peligrosos, ya que siembran una dosis plena de ignorancia. El efecto de estos es claramente alejar a las personas de la realidad y, además, son en cierto modo más atractivos que los discursos sometidos a la objetividad científica, ya que muchos de ellos ofrecen explicaciones absolutas y simples a problemas altamente complejos.

De esta forma, a través de las nuevas tecnologías su expansión ha sido global, encontrando discursos de estas características no solo en las redes o en Internet (su sitio predilecto) sino también en medios más tradicionales como programas de televisión o de radio.

A pesar de esto, las pseudociencias y discursos basados en la conspiración no son exclusivos de la época actual, ya que fueron usados por regímenes totalitarios.

Tal fue el caso del nazismo alemán en los años 20 y 30 a través de su teoría antisemita, la cual se engloba dentro de la teoría de la conspiración judía y que tiene sus raíces siglos atrás. Un buen ejemplo del antisemitismo en épocas pasadas puede ser la obra de La isla de Monopantos (1650), un alegato antisemita del famoso escritor español Francisco de Quevedo, aunque se pueden encontrar obras similares, incluso más antiguas.

Siguiendo la estela de las conspiraciones en España, hay que mencionar la conspiración judeo-masónica-comunista internacional, la cual fue un discurso fundamental del imaginario franquista y uno de los relatos principales de propio dictador, Francisco Franco, y sobre el que apoyó toda su agenda política y social de clara inspiración fascista.

No obstante, los relatos pseudocientíficos y las creencias basadas en la conspiración no implican únicamente al ámbito político. Personalidades carismáticas, determinados grupos o incluso personajes poco conocidos se han apoyado en estos relatos para aprovecharse de la gente y llevar a cabo complejos timos que no tienen otro objetivo que usar debilidades psicológicas y emocionales por interés personal, ya sea en forma de dinero, adulación, sexo…

Algunos ejemplos de esto último pueden verse en las famosas terapias alternativas, en las sectas o en las estafas piramidales.

Las teorías de la conspiración y la extrema derecha

Seguidor de Trump con una camiseta QAnon roja, la conspiración de moda en Estados Unidos. Autor: Marc Nozell. Fuente: Flickr (CC BY 2.0).
Seguidor de Trump con una camiseta QAnon roja, la conspiración de moda en Estados Unidos. Autor: Marc Nozell. Fuente: Flickr (CC BY 2.0).

En la actualidad, existe una discursiva renovada de estas premisas, unos discursos que se expanden a través de Internet y que se entremezclan con bulos y “fake news” y demás productos comunicativos, formando parte de la gran oleada de desinformación y manipulación que azota el mundo hoy en día.

Partidos políticos de extrema derecha han absorbido estos relatos a su favor, unos discursos que les sirven muy bien para completar su argumentación basada en la creación del “chivo expiatorio”, ya que la extrema derecha utiliza un modus operandi en el cual siempre se culpabiliza a uno o varios colectivos a través de la figuración de estos como un “otro, extraño y dañino”.

Por tanto, las teorías de la conspiración le vienen como anillo al dedo para argumentar y generar este relato inculpatorio: así, la culpa de todo la tienen los judíos, los comunistas, los republicanos, las feministas, los musulmanes, los indígenas… el discurso es simple, adaptable y eso lo hace peligroso, ya que, además, cuenta con la baza de ofrecer una verdad absoluta hacia problemáticas sociales complejas y difíciles de comprender.

Es mucho más fácil creer que si no tienes trabajo es culpa de un inmigrante, hacia el cual además ya has generado prejuicios basados en estereotipos racistas, que comprender cómo son las dinámicas económicas, sociales y laborales dentro de la sociedad capitalista y cómo eso puede tener como consecuencia que pierdas tu empleo. Incluso sin necesidad de acudir al argumento sociopolítico: es más fácil echar la culpa a otro que asumir cierta responsabilidad por el hecho de que no encuentres un empleo.

La ciencia es una vacuna contra los charlatanes del mundo que explotarían tu ignorancia – Neil deGrasse Tyson, astrofísico y divulgador científico

Existe, por tanto, una realidad oculta en las grandes teorías conspirativas, ya que en muchos casos pueden parecer inofensivos pasatiempos o deliberaciones. Sin embargo, cuando se utilizan con intencionalidad manipulativa para describir la realidad social pueden ser desastrosas. Un claro ejemplo se ha visto en las manifestaciones de negacionistas del coronavirus que se han dado en multitud de países, como en España, Estados Unidos o en Alemania, y que están poniendo en jaque la estabilidad en Países Bajos.

La utilización de estos relatos para sembrar incomprensión y odio alejan a la ciudadanía de la realidad. Además, perjudican claramente a los sistemas democráticos, ya que una ciudadanía que se guíe a través de estos discursos no va a poder tomar decisiones de manera coherente.

Ejemplo de esto se puede observar en el auge de la ultraderecha en todo el mundo, donde se ha producido una aceptación por un porcentaje importante de la ciudadanía de discursos populistas y anticientíficosDonald Trump (EUA), Jair Bolsonaro (Brasil), Jeanine Áñez (Bolivia), Santiago Abascal (España), (Italia)… son algunos ejemplos de líderes políticos que se apoyan en pseudociencias y en conspiraciones para divulgar sus ideas: racismo, ultranacionalismo, clasismo, machismonegacionismo del cambio climático, etc.

Uno de los ejemplos más célebres y más comentados últimamente es la teoría QAnon, que para algunos se parece cada vez más a un culto sectario, y que defiende que Donald Trump es el héroe que detendrá a una supuesta red de pedofilia encubierta por la élite del Partido Demócrata y progresista de Estados Unidos gracias a un plan maestro. QAnon a asentado las bases teóricas de la línea política de Trump, incluyendo las acusaciones de fraude electoral.

De esta manera, que dichos discursos calen en un porcentaje considerable de la población pone en una situación de posibles riesgos y problemáticas sociales muy graves. Las teorías conspirativas (o, coloquialmente, conspiranoicas) pueden conducir a un estado colectivo de paranoia e irrealidad, a menudo denominado posverdad.

Acontecimientos como el ocurrido el 6 de enero de 2021, con el asalto al Capitolio por parte de grupos de extrema derecha partidarios de Donald Trump, representa un ejemplo de las consecuencias que estos pensamientos pueden tener en la consecución de acciones violentas e irracionales a gran escala.

Sin embargo, el asalto al Capitolio palidece al lado de decisiones políticas que han conducido a la eugenesia o el genocidio y que se han apoyado en falsas creencias deliberadamente difundidas entre la población. Siempre se pone de ejemplo en este caso el Holocausto, pero esto se ha dado en muchas otras ocasiones a lo largo de la Historia.

Confrontando las creencias pseudocientíficas y las teorías basadas en la conspiración

Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante reunión Donald J. Trump, ex presidente de Estados Unidos. Ambos se han apoyado en teorías de la conspiración para obtener apoyo popular. Autor: Alan Santos / PR. Fuente: Flickr (CC BY 2.0.)

Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante reunión Donald J. Trump, ex presidente de Estados Unidos. Ambos se han apoyado en teorías de la conspiración para obtener apoyo popular. Autor: Alan Santos / PR. Fuente: Flickr (CC BY 2.0.)

 

En definitiva, enfrentar este problema pasa principalmente por dos factores fundamentales. En primer lugar, unos medios de comunicación comprometidos con la veracidad. Esto no significa que tenga que haber un recorte en la pluralidad de la información, pero sí que quizá se deberían excluir debates inocuos y absurdos sobre temas hace cientos de años superados: La Tierra no es plana y existen además miles de evidencias científicas que lo corroboran. El debate planteado por el terraplanismo es totalmente vacío y es uno de los ejemplos más evidentes de debates absurdos llevados a cabo por las pseudociencias.

En segundo lugar, más importante si cabe, la educación. No hay herramienta más liberadora que la capacidad crítica de discernir y analizar de una manera objetiva la información, y eso, solo se consigue a través de la educación. Educación en valores científicos, pero también humanísticos, donde las ciencias humanas tienen igual o más que decir sobre esta perspectiva.

Volviendo al terraplanismouna encuesta publicada en 2018 revelaba que solo el 66% de la juventud estadounidense entre 18 y 24 afirmaba con rotundidad que La Tierra no era plana. Es decir, casi 3 de cada 10 jóvenes tenía dudas sobre este hecho. Además, la creencia de que hay una conspiración alrededor de ocultarle a la gente “la verdad” sobre la forma del planeta cada día tiene más adeptos pese a lo absurdo que es.

Por lo tanto, se debe enseñar a la gente a pensar por sí misma. Aunque sea un tópico, sigue siendo utópico. Es más, la situación empeora y la ignorancia en esta era de la información se ha convertido en una norma, al tiempo que el escepticismo y la rebeldía se dirigen contra todo lo científico.

Así pues, hace falta un sistema educativo que no se dedique concienzudamente a educar futura mano de obra, si no a ciudadanos libres con herramientas básicas para saber desenvolverse dentro de la compleja realidad social de la que forman parte activamente.

Hablamos a los niños de Papá Noel y el ratoncito Pérez por razones que creemos emocionalmente sólidas, pero los desengañamos de esos mitos antes de hacerse mayores. ¿Por qué retractarnos? Porque su bienestar como adultos depende de que conozcan el mundo realmente como es. Nos preocupan, y con razón, los adultos que todavía creen en Papá Noel – Carl Sagan, El mundo y sus demonios, 1997, p. 229

Enlaces, fuentes y bibliografía:

– Artículo original de Sociología Inquieta: Las conspiraciones: el peligro de caer en la manipulación y en la intolerancia

– Carl Sagan, (1997), El mundo y sus demonios.
– Elias, Nortbert (1999) Sociología fundamental.

Fuente e imagen: https://nuevarevolucion.es/teorias-de-la-conspiracion-el-peligro-de-caer-en-la-manipulacion-y-la-intolerancia/

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El peligro de extinción en la escuela

 Rogelio Javier Alonso Ruiz

A mediados del siglo XIX, Charles Darwin publicó El origen de las especies, libro revolucionario del pensamiento científico que introdujo nuevos paradigmas sobre la evolución. Una de las ideas centrales de la obra, la selección natural, establece que las exigencias del medio ambiente determinan las características heredadas entre los seres vivos para adaptarse a éste, haciendo mayor su probabilidad de reproducción. De este modo, aquellas especies con características menos adaptadas son proclives a la extinción, mientras que aquellos con rasgos más adaptados tienden a sobrevivir. El planteamiento de Darwin, a más de siglo y medio de distancia, aplica a la perfección en el ámbito escolar actual mexicano: la extinción, hablando en términos escolares, se ve influida, desafortunadamente, por ciertos rasgos biológicos, económicos y sociales del estudiante.

Aunque el ejercicio del derecho educativo va más allá de la asistencia escolar, ésta refleja la “supervivencia” en el “medio ambiente” que plantea la idea de la selección natural. Al respecto, cabe decir que la asistencia es casi universal en la edad típica correspondiente a la educación primaria: prácticamente todos los subgrupos de población (incluso por condiciones étnica, de pobreza, de marginación o de escolaridad del jefe de familia, entre otras) tienen una tasa de asistencia superior al 95% (MEJOREDU, 2020, p. 107). A partir de entonces, la extinción en el medio escolar se acentúa en función de ciertas características del alumnado. De manera general, cuando la población se acerca a la edad típica para cursar educación media superior (15-17 años), comienza a debilitarse la tasa de asistencia escolar. Aunado a problemas de cobertura, podría decirse que, a medida que el alumno se acerca a edades en las que se puede integrar a la fuerza laboral, su permanencia en la escuela se ve amenazada, además de la influencia de otros factores como lo es el rezago escolar crónico, que llega a un punto crítico cuando las exigencias académicas se incrementan, al grado de hacer más difícil que continúe la trayectoria educativa del individuo.

Sin embargo, el descenso en la asistencia escolar al pasar la edad típica para cursar la educación primaria es más marcado, con referencia al promedio nacional, en determinados subgrupos.  La asistencia a la educación superior es tres veces menor por parte de los hablantes de lengua indígena (11.6%) que los no hablantes de lengua indígena (35.6%). En el tránsito de la primaria a la educación superior, la tasa de asistencia de aquellos que provienen de un hogar cuyo jefe no tiene escolaridad drásticamente disminuye 80%. Sólo 8.4% de quienes están en pobreza extrema y tienen edad para cursar la educación superior (18-24 años) asisten a la escuela (MEJOREDU, 2020, p. 107).  Cifras como las presentadas indican que diversos rasgos del educando, tales como ser indígena, tener alguna discapacidad, provenir de una localidad marginal o de un hogar cuyo jefe no fue a la escuela, acentúan los de por sí ya graves riesgos de extinción al llegar a las edades típicas para cursar la educación media superior.

Los alumnos con alguna discapacidad son uno de los mejores ejemplos de cómo las condiciones educativas son hostiles y dificultan su adaptación. Según cifras del INEE “67% de las escuelas [primarias] tenía por lo menos un estudiante con discapacidad, y sólo en 33.8% de ellas había personal que proporcionara algún tipo de atención” (2019, p. 83). De los grupos de tercero de secundaria con alumnos con discapacidad visual o auditiva, sólo una de cada cuatro contaba con algún material de apoyo para este tipo de limitaciones (INEE, 2019, pp. 61-62), mientras que el 59% de las escuelas primarias carece de adecuaciones para el acceso y la movilidad de personas con discapacidad (INEE, 2016, p. 46). Así pues, los esfuerzos de estos alumnos deben ser mucho mayores para poder adaptarse al medio escolar, lo que afecta en consecuencia su trayecto educativo. No es para nada una casualidad que entre los subgrupos de población analfabeta de 15 años o más destaque el que comprende a quienes cuentan con alguna condición de discapacidad, teniendo un porcentaje de analfabetismo (21.4%) casi cuatro veces mayor que el promedio nacional (5.7%) (MEJOREDU, 2020, p. 311).

El entorno educativo actual, en su modalidad a distancia, plantea un “medio ambiente” mucho más hostil para la supervivencia escolar. El nivel cultural en el hogar, la disponibilidad de medios tecnológicos para entablar comunicación y acceder a la información y las condiciones económicas familiares son tan solo algunos de los factores que propiciarán, seguramente, mayores riesgos de extinción en el medio escolar para aquellos subgrupos que ya se encuentran en una situación amenazante. El incremento del abandono escolar, desafortunadamente dadas las condiciones del país, parece una consecuencia lógica en el contexto que se vive actualmente.

Es pues, en muchos casos, la escuela un medio hostil para la supervivencia, hablando en términos académicos. Alumnos con características como las mencionadas no logran sostener la pesada loza (física, académica, económica o social), que la escuela directa o indirectamente pone en sus espaldas. ¿Qué esperanza educativa tendrá un hipotético estudiante que, además de ser hablante de lengua indígena, tiene una discapacidad y sufre de pobreza extrema? ¿Cuántos años durará su trayecto educativo? ¿Será la escuela un lugar que lo impulse a superarse o, en cambio, lo condenará a un futuro incluso más adverso que su presente? Desafortunadamente, la selección natural escolar, reflejo de la inequidad que caracteriza a nuestro sistema educativo, propicia no sólo la imposibilidad de ejercer un derecho básico, sino también genera un círculo vicioso en el que las personas están atadas a su origen, poniendo en jaque la idea de la escuela como motor de la movilidad social y, en cambio, afianzándola como reproductora de las desigualdades.

REFERENCIAS

INEE (2016). Infraestructura, mobiliario y materiales de apoyo educativo en las escuelas primarias ECEA 2014. México: autor.

INEE (2019). La educación obligatoria en México. Informe 2019. México: autor.

MEJOREDU (2020). Indicadores nacionales de la mejora continua de la educación en México 2020. Cifras del ciclo escolar 2018-2019. México: autor.

Fuente:  http://proferogelio.blogspot.com/

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“Ira transicional”

Por: Leonardo Díaz

Aceptando el referido supuesto, debemos ser conscientes de nuestra propensión a confundir nuestro miedo y nuestra ira vengativa con el deseo de justicia.

Concluyo mi pasado artículo,Ira y justicia”,  con dos problemas: ¿es posible transmutar la ira vengativa en una indignación no colérica? ¿cuál es la importancia de lograrlo para una sociedad democrática?

Martha Nussbaum introduce el concepto de ira transicional” para plantear la posibilidad de una ira no vengativa. (La monarquía del miedo, cap. 3). A diferencia de la ira colérica, que se cierra en torno a una acción pasada para agraviar al transgresor, la ira transicional” se abre hacia el futuro, en busca de la rehabilitación.

Nussbaum ejemplifica el fenómeno con la indignación de los padres por la acción indebida de sus hijos. Los buenos tutores se indignan, pero no castigan retributivamente” a sus tutelados. Pueden imponer un castigo, pero no realizan un acto vengativo. Su indignación no colérica se proyecta al futuro mediante una acción formadora.

La actitud vengativa no busca una auténtica reparación. La pena de muerte para el asesino no repara el asesinato, solo aniquila al homicida. Por el contrario, la actitud de la ira transicional” pretende reincorporar al infractor transformándolo como agente moral; una transformación que no solo lo modifica como individuo, sino también, contribuye a cambiar las condiciones objetivas que lo han llevado a producir un agravio. Por esto, a diferencia de la primera disposición, la segunda contribuye a una auténtica transformación social.

Nussbaum sostiene que la ira vengativa se fundamenta en el miedo, que a su vez, se relaciona con nuestra vulnerabilidad. Partiendo del supuesto de que la ira constituye la respuesta a un daño causado contra nosotros, o contra el objeto de nuestro amor, una persona invulnerable nunca sentiría ira, porque nunca sería agraviada. Una tradición rigorista de la filosofía, que se remonta a la escuela estoica, ha querido hacernos invulnerables a través del desapego a todo aquello que puede generar daño o dolor, y con ello, convertirnos en invulnerables con respecto al miedo.

El problema, como señala Nussbaum, es que esta actitud no es viable, nos deshumaniza. Cuando perdemos el miedo, perdemos también el amor” (op. cit. p.111). Cuando amamos, somos vulnerables, no estamos en control de la situación, ni pretendemos tenerlo; somos más sensibles, más humanos. El precio de nuestro amor, de nuestra humanidad, es la conservación del miedo.

Aceptando el referido supuesto, debemos ser conscientes de nuestra propensión a confundir nuestro miedo y nuestra ira vengativa con el deseo de justicia. Esto puede ocurrir defendiendo una causa social (la equidad de género, la igualdad racial, la libertad de expresión), si nos preocupamos mucho más por destruir a los responsables de una situación que consideramos injusta en vez de comprender los procesos sociales y psicológicos que la han creado para transitar hacia otros nuevos.

La evolución de las sociedades democráticas ha implicado el proceso de una ira vengativa a lo que Nussbaum denomina una ira transicional”. El avance en el reconocimiento de los derechos humanos que caracteriza a las sociedades abiertas, y las distingue de las sociedades autoritarias, nos ha dado muestras históricas fehacientes. En mi próximo artículo, mostraré uno de ellos.

Fuente:

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Organismos Constitucionalmente Autónomos, sí, pero no así

Por: Manuel Gil Antón

Ante el blanco y negro: grises intermedios. Frente al juicio sumario que los descalifica de manera absoluta, no es adecuada una actitud que los defienda de la misma manera. Discrepar de la desautorización que, sin matices, ha expresado el presidente a los Organismos Constitucionalmente Autónomos (OCA), no debe conducir a entronizarlos como indispensables tal y como ahora operan sin un ejercicio crítico de sus características. El argumento de su idoneidad ha de eludir tropezar con la misma piedra de quien los considera inútiles per se: una generalización tosca e inválida.

Valga un ejemplo: luego de la experiencia (durante décadas) de lo pernicioso que era que los gobiernos organizaran las elecciones y realizaran el conteo de los votos en las que está de por medio su continuidad, no dudo – ni dudé – que era necesaria una entidad pública sin relación orgánica con el gobierno en turno, que se encargara de esas funciones para que el voto contara y fuera bien contado. La creación del Instituto Federal Electoral, IFE, como OCA al frente de los procesos electorales, fue una demanda de la generación a la que pertenezco. Es indispensable porque en esa tarea el poder constituido no debe ser juez y parte. ¿Se sigue de esta convicción apoyar, sin más, su forma de organización, la manera en que se conforma el conjunto de los consejeros, el tamaño de su burocracia o las tareas que las sucesivas leyes le han asignado, por mencionar algunos aspectos? No. Lo que pedimos y por lo que nos esforzamos fue por contar con una institución autónoma que organizara la renovación de los distintos poderes por medio del voto. Exigimos eso, de lo que no se sigue que tengamos que defender, por ello, la manera en que a lo largo del tiempo se ha legislado y opera el actual Instituto Nacional Electoral (INE).

Por eso, considero vital que defendamos su existencia sin confundir, por esta razón, que equivale a preservar, sin revisión, la estructura, procedimientos, costos y demás aspectos del INE como está ahora. ¿Este organismo es indispensable? Sí, sin duda, pero no necesariamente así. Y la crítica a esos aspectos es, aunque a algunos les parezca paradójico, la mejor manera de defenderlo frente a una tendencia gubernamental que, alegando aspectos criticables en su organización (que los hay, y muchos), estima que debe desaparecer.

Como en otros casos, aunque el ejemplo sea el INE, urge analizar, entre otras cosas, si la manera de elegir a sus directivos es la más adecuada. La injerencia de los partidos en esos nombramientos ha sido muy clara. ¿Evitarla es posible? ¿Cómo? ¿Es factible diseñar formas de elección de sus integrantes que no pasen por la criba oportunista de los partidos en el Congreso? ¿Tiene que ser el ejecutivo quien haga las ternas de quienes conduzcan este y otros OCA y una cámara ser la electora? ¿No podría ser esta tarea encomendada a un conjunto de personas que, de manera transparente y con conocimiento de causa, las integren? En todos los casos en que sea necesario evitar que el gobierno sea juez y parte – como en los derechos humanos, el acceso a información completa o la generación confiable de estadísticas y datos mediante los cuáles se pueda conocer el estado que guardan asuntos que nos importan – es imprescindible la existencia de OCA. Ese es, si no yerro, el valor a defender, y otro, igual de importante, es reivindicar el derecho a debatir si la manera en que se constituyen esos organismos y cómo operan hoy es la adecuada. Ambos, sí, son necesarios.

Fuente:  http://www.educacionfutura.org/organismos-constitucionalmente-autonomos-si-pero-no-asi/

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Pedagogía del amor para una vida mejor

Por: David Auris Villegas                                             

El amor es el verbo de todo acto pedagógico. No existe educación sin ternura, cognición y creatividad. Toda colectividad educativa está obligada a aceptar cada individualidad, para erigir una sociedad solidaria, sin ganadores ni perdedores.

Nuestra sociedad posmoderna, sitiada por el Covid-19 y atrapado en la incertidumbre, violencia, exclusión e indiferencia, padece una vertiginosa metamorfosis a causa de la inteligencia artificial, forjando sociedades innovadoras y consumidoras. Ante este bipolar panorama, es ineludible construir una amistosa vecindad, desde la pedagogía del amor, para educar al homo solidarius, capaz de convivir en paz.

Esta pedagogía del amor, propone transformar la condición humana en felicidad como fin último, tatuando en la mente de las niñas y niños, el amor hacia el prójimo y demás seres vivos dentro del planeta, a cargo de la comunidad educadora, instituyendo como modelo a Cristo, en la ciudad de paz y ternura, llamada escuela.

La praxis del enfoque de la pedagogía del amor para la Unesco, como rector de la educación mundial, plantea desde las escuelas, instalar la paz en la mente de los hombres y mujeres, bajo marcos de tolerancia, libertad y justicia social, para la convivencia global entre personas de diversas culturas, etnias y condición social.

Naturalmente, la pedagogía del amor, llamada pedagogía de la felicidad, se concreta en la creación de un escenario de paz, nuclearizando como protagonista a niños y niñas, a través de estrategias sicosocioemocionales como el abrozoterapia y juegos lúdicos cognitivos en el proceso de aprendizaje colectivo y empático, liderado por docentes afectuosos.

La aplicación de este enfoque, se hace realidad en la Institución educativa gratuita 20955-27, Veritatis Splendor, ubicada en un suburbio de la capital peruana, dirigida por las hermanas misioneras de la Cruz, quienes ponen en práctica la pedagogía del amor, inspirado en Cristo. Con magníficos resultados en los aprendizajes: aprenden a vivir juntos con amor y ven al prójimo como a sí mismo.

En esta línea, la Dra. Juana Sánchez Gey, sostiene que toda educación debe transformar al mundo, invitándonos a ser cada día mejores personas, haciendo uso de un lenguaje del amor, para desarrollar la esfera socioemocional recomendado por la Unesco y el Proyecto Educativo Nacional del Perú al 2036, como salvavidas para los niños y niñas de la esperanza mundial, soñada por José Martí.

En este sentido, para desafiar los retos del mañana, urge plantear políticas educativas de Estado, desde el enfoque de la pedagogía del amor en el currículo de las instituciones formadores de docentes, para dotar de esta herramienta pedagógica a la nueva generación de educadoras y educadores quienes tendrán en sus manos, la educación de los nativos digitales.

Asimismo, este paradigma educativo como política de estado, es imprescindible insertar en los planes curriculares de la educación básica, como estrategia didáctica transversal, para educar a la persona integral, sembrando el amor al prójimo y la cultura de fraternidad en la mente de las niñas y niños, desde el espacio íntimo de la escuela como apunta Alejandro Cussianovich,

Como la educación surge desde el hogar, implementemos el discurso de la pedagogía del amor en nuestras familias, dando importancia a cada individuo que habita en nuestros hogares, escuchando con respeto sus ideas y críticas, para formar ciudadanas y ciudadanos tolerantes y afectuosos en un mundo que rinde culto a las redes sociales.

Pero, los llamados directos a poner en práctica, este enfoque pedagógico, son los operadores de la educación. Manejando esta poderosa paradigma de la felicidad, construirán aulas de paz y amor para educar a los niños y niñas, empoderándolos de amor hacia sí mismos y hacia los demás, como sugiere Johan Galtung,

Finalmente, como ingenieros sociales, estamos llamados a autoeducarnos e inocularnos esta herramienta pedagógica en nuestro know how para educar personas íntegras, capaces de vivir solidariamente. Fusionando cognición y compasión, eduquemos a las niñas y niños desde el paradigma de la pedagogía del amor y la ternura, para un mañana mejor.

Notas:

*David Auris Villegas. Escritor, pedagogo y columnista. Teórico de la educación para el desarrollo sostenible.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/pedagogia-del-amor-para-una-vida-mejor/

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México: Indispensable, llevar internet a todos y modificar modelos pedagógicos: UAM

Indispensable, llevar internet a todos y modificar modelos pedagógicos: UAM

Después de la pandemia del COVID-19 habrá que replantearse los modelos educativos, ante las nuevas formas y las necesidades laborales que demandan, tanto la sociedad como el propio sector industrial, aseguró el maestro Miguel Ángel Gallegos Cárdenas, doctorante de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El estudiante del Posgrado en Ciencias Sociales de la Unidad Xochimilco propuso repensar los esquemas pedagógicos, es decir, qué se ofrece, cómo y con qué recursos, porque de lo contrario no se estará a la altura del progreso que la humanidad está cimentando, además del gran desafío que entraña llevar conectividad gratuita a todo México, mediante convenios o contratos.

Inversiones en los rubros humanos, materiales y económicos hacen falta para brindar a padres de familia, alumnos, docentes y directivos la posibilidad de acceder a Internet e interactuar, sostuvo al dictar la conferencia Retos de los sistemas educativos durante la pandemia 2021, durante su participación en el Ciclo: De la Metro en el Metro a la Metro en la Red.

Hay quienes tienen la oportunidad de contar con uno o dos proveedores del servicio, pero hay matriculados en los niveles de primaria y secundaria que no pueden seguir o cumplir con las indicaciones de sus profesores por falta de conectividad, por lo que esto se convierte en una gran área de oportunidad para este año, debido a la puesta en marcha del programa televisivo Aprende en casa, producido por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para mantener las clases durante la crisis sanitaria y que “en su versión III se han montado estrategias, aunque los contenidos han fallado, por lo que también se vuelve un aspecto a mejorar”.

El autor del libro Las políticas educativas en México: problemas y desafíos, editado por dicha sede de la UAM, explicó que al menos se está atendiendo a la población de enseñanza básica mediante estas iniciativas, que en efecto no van a dar el resultado que permite la instrucción presencial, pero deben ser utilizadas porque posibilitan rescatar y poner en marcha algunos procesos de aprendizaje.

En el contexto actual, “se debe hacer trabajo a distancia aprovechando esos recursos y hacerlo de la mejor manera, por lo que se requiere mucha responsabilidad y compromiso de todos los involucrados: funcionarios, directivos, docentes, estudiantes y padres de familia”.

Como consecuencia del confinamiento, se ha valorado más la escuela, tanto por parte de los alumnos como de los padres de familia, pues “ya se dieron cuenta de que no es sencillo convivir todos los días y tratar de aprender alguna temática”

Gallegos Cárdenas advirtió que se avecinan retos para el futuro de la enseñanza en todos los planos, por lo que “si no nos adaptamos a la nueva sociedad digital que se está conformando seremos desplazados”.

Algunos aseguran que cuando se regrese a la modalidad presencial se olvidarán de las tecnologías, pero otros consideran que se seguirá así, en aras de la optimización de los bienes.

La gran decisión la van a tomar las autoridades responsables del sistema educativo y la sugerencia sería que se valore la experiencia de investigadores mexicanos y extranjeros de las universidades, tanto públicas como privadas, que tienen estudios relevantes sobre estos asuntos.

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/indispensable-llevar-internet-a-todos-y-modificar-modelos-pedagogicos-uam/

 

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Guatemala: Las Cortes son Cosa suya

Las Cortes son Cosa suya

Pese al desconocimiento general sobre los entresijos de la justicia, esta compete a todos.

Es probable que al pasar frente al edificio de la Corte Suprema de Justicia, menos del uno por ciento de los transeúntes conozca a cabalidad lo que se cocina ahí adentro. La población, al no haber recibido una instrucción profunda en educación cívica –la mayoría ni siquiera conoce el texto de la Constitución- carece de los elementos necesarios para analizar y reflexionar sobre la trascendencia de una elección de magistrados. Tampoco conoce el impacto que esas elecciones tienen para su vida, su futuro y la integridad del sistema democrático. Es decir, lo ignora todo.

Ignora, por ejemplo, que un evento aparentemente tan lejano y abstracto como una elección de integrantes a las Cortes sea capaz de afectar de manera decisiva su futuro personal, el de su familia y el de su país. Que depender de la decisión de instituciones dominadas por organizaciones vinculadas al crimen organizado –tales como los organismos ejecutivo y legislativo- es una de las más graves amenazas a los derechos humanos consagrados por la Constitución y las leyes internacionales. Se preguntará por qué… Muy sencillo: de las Cortes depende la idoneidad de los jueces que en algún momento de su vida, tomarán decisiones tan cercanas a usted, en resoluciones sobre violencia doméstica, violaciones sexuales, migración, protección de la niñez, pensiones alimenticias, divorcios o división de bienes mancomunados y mil y un asuntos de diferente magnitud. Es decir, prácticamente entran a su hogar y le afectan de manera directa.

Pero eso no es todo. De jueces y magistrados dependerá, en última instancia, la protección de la riqueza nacional y la posibilidad de conservar el régimen democrático. Unas Cortes sólidamente fincadas en la ética, la transparencia y la honestidad son el parapeto contra el cual se estrella la corrupción de los políticos de turno y la codicia del sector empresarial organizado. Para ello, los procesos de selección de candidatos deben ser públicos, abiertos, transparentes y al alcance de la lupa de una ciudadanía consciente y enterada de sus detalles.

En el proceso desarrollado actualmente para la elección de magistrados en Guatemala, por ejemplo, es fácil ver cómo el cáncer ha invadido todos los espacios y pudre desde adentro a las más importantes instituciones del Estado. Individuos vinculados al narcotráfico y, por ende, poseedores de un caudal incalculable de recursos económicos, compran el voto de legisladores, abogados y miembros de la academia en una especie de circo público, sin provocar la indispensable reacción de la ciudadanía para frenar semejante disparate.

Como en un espectáculo surrealista, desfilan por la pasarela ante las Cortes los delincuentes más connotados: aquellos cuyas acciones han destruido con precisión quirúrgica los restos del estado de Derecho y se han apoderado de una institucionalidad ya debilitada por décadas de abusos de poder. El sistema de administración de justicia es un recurso de inmenso valor para proteger los derechos de la ciudadanía. Entregarlo a las organizaciones criminales es un suicidio nacional y hay que detenerlo. La fila de personajes oscuros frente a las puertas de la Corte esperando conseguir el pase para obtener impunidad y poder sobre los destinos del país, no deja resquicio a la duda. Están ahí para transformar la ley en una herramienta de enriquecimiento ilícito, en una llave maestra para proteger a sus cómplices y a las más peligrosas organizaciones criminales del continente y para dejar claro que en Guatemala los poderes del Estado les pertenecen. Ahora ya sabe. De usted depende.

El sistema de administración de justicia es garante de la democracia.

 

Fuente de la Información: https://carolinavasquezaraya.com/2021/01/31/las-cortes-son-cosa-suya/

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