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A la Inteligencia Artificial le falta sentido común

Aunque se han registrado notables avances en cuanto al procesamiento del lenguaje natural, los dispositivos de Inteligencia Artificial no disponen aún del sentido común necesario para comprender la comunicación humana.

Los robots y otros dispositivos que trabajan en base a los desarrollos de la Inteligencia Artificial han progresado considerablemente en los últimos años en cuanto al procesamiento del lenguaje, pero carecen de una habilidad básica para desenvolverse de manera solvente al comunicarse con el ser humano: sentido común.

De acuerdo a los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos, las máquinas generan oraciones sin sentido y no conectan con la vida humana cotidiana.

Existen generadores de textos por máquina que se sustentan en desarrollos de Inteligencia Artificial para crear piezas textuales con coherencia y lógica, pero más allá de estos avances la realidad es que los dispositivos robóticos no entienden en profundidad aquello que leen o redactan.

Obtienen su habilidad de la repetición de patrones que han adquirido en sesiones de entrenamiento o a través de técnicas de aprendizaje profundo, pero les falta algo básico: el sentido común que otorga el conocimiento de la realidad cotidiana.

Perros que lanzan frisbees

Según un comunicado, los investigadores estadounidenses han comprobado mediante diferentes experimentos que las máquinas reconocen las palabras y las agrupan lógicamente, pero fallan cuando debe aplicarse el sentido común. Por ejemplo, al proponerles que construyan una oración a partir de las palabras «perro, frisbee, lanzar, atrapar», una de las respuestas fue la frase: «Dos perros se lanzan frisbees».

Aunque la misma tiene lógica en función de la combinación de los vocablos aportados y en cuanto a la sintaxis, no dispone de sentido común: las máquinas no saben que los perros no pueden lanzarse frisbees entre ellos. Esto deja en claro que los dispositivos necesitan adquirir el conocimiento intuitivo de la vida humana cotidiana para poder llegar a comunicarse de una forma convincente y natural.

Los bebés y los niños desarrollan sus habilidades comunicacionales a partir de la capacidad de componer oraciones utilizando conceptos comunes, que reconocen en el entorno que los rodea.

De esta forma, un niño sabe que los perros no pueden lanzarse frisbees porque lo ha experimentado en su vida diaria, al entrar en contacto con sus propias mascotas, mediante la observación directa o porque sus padres se lo han remarcado. ¿Podrían las máquinas y los dispositivos de Inteligencia Artificial adquirir esta capacidad en algún momento?

Sin sentido común

Los expertos de la Universidad del Sur de California quisieron comprobarlo, o como mínimo determinar el estado actual de estos sistemas y conocer cuánto camino les queda por recorrer. Desarrollaron un sistema artificial de generación de textos denominado CommonGen, y lo probaron en diferentes circunstancias.

Los especialistas explicaron que su sistema se puede utilizar como punto de referencia para probar el sentido común generativo de las máquinas. Los investigadores presentaron un conjunto de datos con 35.141 conceptos, asociados mediante 77.449 oraciones.

Los resultados indicaron que incluso el modelo de mejor rendimiento alcanzó solamente una tasa de precisión del 31,6%, frente al 63,5% alcanzado por los seres humanos bajo las mismas condiciones.

Errores tontos

De acuerdo a Bill Yuchen Lin, uno de los especialistas responsables de la investigación, “fue sorprendente comprobar que las máquinas no pudieran recordar un simple conocimiento basado en el sentido común, el cual indica que un humano lanzando un frisbee debería ser mucho más razonable que un perro haciéndolo. Y esto a pesar de haber sido entrenadas al respecto”, explicó.

“Descubrimos que incluso el modelo más sólido y efectivo, después de entrenar con un gran conjunto de datos y en base a técnicas de aprendizaje profundo de vanguardia, aún puede cometer errores tontos”, agregó.

Los científicos seguirán trabajando a futuro en nuevas técnicas de entrenamiento, buscando descubrir finalmente si el límite de la Inteligencia Artificial es el sencillo y cotidiano sentido común humano.

Referencia

CommonGen: A Constrained Text Generation Challenge for Generative Commonsense Reasoning. Bill Yuchen Lin, Wangchunshu Zhou, Ming Shen, Pei Zhou, Chandra Bhagavatula, Yejin Choi and Xiang Ren. arXiv (2020).

Imagen de portada:

A pesar de los avances en el procesamiento del lenguaje en los sistemas de Inteligencia Artificial, las máquinas siguen produciendo oraciones sin sentido común como: “Dos perros se lanzan frisbees el uno al otro”. Ilustración: Adriana Sánchez.

Video y podcast: editados por Pablo Javier Piacente en base a elementos y fuentes libres de derechos de autor.

Fuente: https://tendencias21.levante-emv.com/a-la-inteligencia-artificial-le-falta-sentido-comun.html

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Contra el insondable nihilismo que prevalece, precisamos una cultura gaiana

Por: Jorge Riechmann 

Lo ecológica y socialmente necesario es cultural y políticamente imposible. Scranton tiene razón: nos hemos metido en una trampa de la que no podremos salir. Y Greta Thunberg tiene razón: hay que pelear hasta el final.

I

Si es que queda algo más que desechos y detritus. Anotaba José Jiménez Lozano hace años, a propósito de la cultura europea, en sus Cuadernos de letra pequeña: “Primero hablemos, muy en serio y muy despacio, de Auschwitz y Gulag, y sus entornos culturales, y luego hablamos de cultura, si es que, después de aquello, queda algo más que desechos y detritus de ella”. Es un buen criterio, que deberíamos actualizar –en una situación histórica que aún se ha ensombrecido mucho más–: hablemos muy en serio y muy despacio de caos climático, de Sexta Gran Extinción, del Mediterráneo como cementerio marino, del ecocidio más genocidio que estamos organizando, del carácter exterminista del capitalismo; y luego hablemos de cultura española y europea –“si es que queda algo más que desechos y detritus de ella”–.

II

Nihilismo insondable. Subraya el escritor alemán Reinhard Mohr que todos los esfuerzos por alcanzar los objetivos de protección del clima (esfuerzos mucho más serios y continuados en su país que en España, por insuficientes que resulten) “chocan una y otra vez con la realidad de una sociedad industrial, de servicios y de consumo altamente compleja”, donde los intereses no pueden armonizarse de la noche a la mañana. Y concluye: “Por cínico que parezca, hasta dentro de varias décadas no se sabrá si se puede hacer lo bastante para evitar que el clima evolucione hacia la catástrofe”. En realidad el adjetivo adecuado no es cínico, sino nihilista. No acabamos de calibrar la profundidad del nihilismo de la cultura dominante, antes dispuesta a la inhabitabilidad de la Tierra y la extinción de la especie humana que a cuestionar el capitalismo.

III

Sería triste que desapareciéramos como especie. Preguntan a la astrónoma Priyamvada Natarajan a qué tiene miedo una cosmóloga como ella, y la científica de origen hindú responde: “No tengo miedo a ningún fenómeno cósmico. Temo el cambio climático y el hecho de que, a pesar de que vamos entendiendo lo que le estamos haciendo al planeta, no movemos un dedo para revertirlo. Estamos paralizados. Siento mucha decepción con EEUU. No sé cuántas catástrofes hacen falta para que actuemos. No me gustaría que desapareciéramos como especie…” Claro, amiga, a quién le gustaría: pero vamos encaminados hacia ello (¿3, 4, 5ºC por encima de las temperaturas preindustriales?). No deberíamos temer a nada más que a nosotros mismos –pero ni siquiera nos atrevemos a mirarnos en el espejo… Da igual que seamos Homo sapiens con capacidad de raciocinio. A efectos sistémicos, nos comportamos con la inteligencia de una ameba (la Gran Ameba de Nate Hagens). Esto ha hecho de nosotros el capitalismo.

IV

Creer antes que juzgar. “Aún no es tarde” ¿responde al análisis de la realidad, o es básicamente una frase motivacional?

Señalaba el ecólogo Vitousek (en su artículo “Beyond global warming: ecology and global change”) que somos la primera generación que, de forma consciente, sufre las consecuencias del “cambio global” (eufemismo por la crisis ecológico-social), pero somos también la última generación con herramientas para cambiar significativamente buena parte del proceso de degradación, si pasamos a la acción. Eso lo escribió en 1994… hace una generación (o más, según cómo echemos las cuentas).

Bernard Charbonneau advirtió en El Jardín de Babilonia (1969): “La única oportunidad que tiene el espíritu humano es mirar al sol directamente y optar, si es preciso, por una verdad aparentemente mortal antes que por una mentira salvadora”.

Vaclav Smil, el famoso investigador checo-canadiense sobre energía y sociedad, declaró –en una entrevista a Science en 2018– que él nunca se había equivocado en cuestiones de energía y medio ambiente, porque no tenía nada que vender. Es una lección que tendríamos que poder asimilar: no mezclar análisis con gustos y preferencias, en la medida de lo posible.

“Todo el mundo prefiere creer antes que juzgar”, decía ya Séneca, mucho antes de la Ilustración europea del XVIII. Pero en el esfuerzo por superar nuestra pereza cognitiva nos jugamos lo que significa ser humano.

V

Historia de nuestras izquierdas en los dos últimos siglos. Absortos en los importantes debates sobre si socializábamos o no los principales medios de producción, se nos olvidó la cuestión esencial: cómo habitar la Tierra.

VI

Fractura metabólica extralimitación. Con la Revolución industrial capitalista, fractura metabólica (en el intercambio de estas sociedades con la naturaleza) y puesta en marcha de un dispositivo fosilista de crecimiento que conduce inexorablemente a la extralimitación (overshoot). Éstas son las dos cuestiones clave para nuestra “trampa del progreso” (Ronald Wright), las dos nociones básicas para explicar en el plano material el ecocidio (sin entrar en el complejo asunto de los valores y cosmovisiones).

VII

Cuatro años. Supongamos que llenamos el depósito de un automóvil con cuarenta litros de gasolina (más o menos equivalentes a cuarenta de petróleo), dispuestos a “quemar kilómetros” –como tanta gente hace por simple aburrimiento–. Pues bien, la energía que contiene ese precioso líquido equivale casi a cuatro años de trabajo físico humano, en semanas laborales de cinco días. (Un barril de petróleo, 159 litros, equivale a 1.700 kWh, y una jornada de trabajo pone en juego 0’6 kWh de energía metabólica.) El ensayista Nate Hagens llama a menudo, con razón, la atención sobre la abundancia energética casi inimaginable (e irrepetible) sobre la cual hemos construido nuestras muy frágiles sociedades.

Se podría decir también de esta manera: la gran mayoría de los recursos sobre los cuales hemos construido nuestro Progreso no tienen que ver con la inteligencia, sino con la fuerza bruta (energética). Y la inteligencia no nos da ni siquiera para percatarnos de ello, y asumir las (duras) consecuencias de esta Trampa del Progreso. Antonio Turiel nos ilustra sobe todo esto en Petrocalipsis (2020).

VIII

Ecofeminismo de subsistencia. “Muchos son los problemas, una la solución: economía mapuche de subsistencia” (reza uno de los ARTEFACTOS del poeta chileno Nicanor Parra). Pero no hemos hecho el menor caso a las personas sabias que nos han señalado caminos practicables de ecosofía decrecentista. También María Mies y Vandana Shiva (su libro Ecofeminismo se reeditó en castellano en 2016) apuntan a eso: de forma sustentable, podríamos estabilizar economías de subsistencia modernizadas, con energías renovables y tecnologías intermedias… pero no las economías industriales hipertecnológicas que parecen el único horizonte posible a la cultura dominante.

IX

Nadie quiere oír hablar de campesinización. El sentido común dominante da por sentado que el trabajo se convertirá en una suerte de bien escaso, y que el problema será la inexistencia de demanda solvente para consumir lo que produzcan los robots. Y sin embargo será menester trabajar cada vez más, a medida que avancemos en el descenso energético (el pico del petróleo crudo de mejor calidad se alcanzó hacia 2005, y probablemente ya estamos en el pico de todas las clases de petróleo y sucedáneos del mismo). Ciertamente, eliminar producciones superfluas puede ayudar a restablecer un equilibrio; y en cualquier caso necesitamos repartir el empleo y redistribuir los tiempos (de trabajo, de cuidado, de ocio, de participación sociopolítica) como un proyecto de sociedad. Pero eso no cambia el fondo del problema… Las sociedades agrarias preindustriales destinaban alrededor de un 80% de su fuerza de trabajo a la producción de alimentos; no cabe asegurar que un escenario de descenso energético vaya a dar en una relación muy diferente. Emilio Santiago Muíño, a partir de su intenso y extenso análisis de la experiencia cubana en el “período especial” (Opción Cero, 2017), estima que una sociedad industrial que tuviese que abandonar bruscamente la agricultura industrial petrodependiente y realizar una transición agroecológica que prescindiera de combustibles fósiles debería dedicar un 60% de su población activa a la producción de alimentos (y contar con suficientes animales de labor, cabe suponer).

X

Nuestro extravío. El concepto clave no es “electromovilidad”: es menos movilidad. No es “turismo consciente”: es menos turismo. No son “finanzas solidarias”: es expropiar la banca privada. No es “economía verde”: es contracción económica de emergencia. No es “desarrollo sostenible”: es construir resiliencia ante el colapso ecosocial, decrecer de forma justa y ordenada.

El planeta Tierra da para ocho mil millones de Homo sapiens viviendo, en lo material, ascéticamente. No da para generalizar los lifestyles de clase media occidental que el capitalismo nos induce a apreciar (y, por descontado, encandilarse con el modo de vida criminal del 1% en la cúspide es trabajar para el crimen). ¿Cambiamos de sistema económico y de forma de vida? ¿O nos dejamos ir al ecocidio más genocidio, a la inimaginable tragedia?

XI

Todos en la Resistencia. Mary Beard pregunta a veces a sus estudiantes: “Si hubieseis vivido en la Francia ocupada por los nazis, ¿qué hubierais hecho?” Todos contestan: formar parte de la Resistencia, claro. Pero nada de eso, basta repasar las estadísticas: hubieran sido indiferentes o colaboracionistas. “Y eso no nos convierte en peores seres humanos”, observa la profesora especialista en el mundo clásico grecorromano. Necesitamos la libertad de esa mirada compasiva y necesitamos también no engañarnos a nosotros mismos. Ni olvidar que esa parte vil –la que nos empuja a la comodidad de ser peores personas– está ahí, y que hay que hacer algo con ella: tanto a escala social –buenas instituciones– como personal –conversión–. Suelo aunar esas dos escalas en el término autoconstrucción: una tarea humana irrenunciable. Y menos que nunca en el Siglo de la Gran Prueba.

XII

Fracasando, que es gerundio. Los movimientos ecologistas han luchado durante más de medio siglo para evitar que sucediese lo que está sucediendo, para evitar que llegásemos donde ahora nos hallamos: el calentamiento global en camino de convertirse en hecatombe climática, el agotamiento de los recursos minerales (comenzando por el petróleo), la destrucción masiva de ecosistemas, suelo fértil, especies, poblaciones y seres vivos; la degradación, el empobrecimiento y el envenenamiento de la biosfera. Han luchado no por “salvar el planeta” (Gaia cuida de sí misma) sino para preservar las opciones de vida buena (para los seres humanos y las demás criaturas), y para evitar el ecocidio. Y los movimientos ecologistas han fracasado, hemos fracasado en esa lucha. El ecocidio (que va de la mano del genocidio humano) está consumándose. Hemos de partir de la constatación de ese fracaso: todo se hizo para intentar evitar lo que está sucediendo, que era perfectamente previsible hace medio siglo. Y ese fracaso tiene consecuencias catastróficas –no para los movimientos, sino para los seres humanos y para el conjunto de la vida en la Tierra.

XIII

Anticapitalistas, como es obvio. El ecologismo (el ecologismo consecuente, no el ambientalismo banal) cuestiona los supuestos básicos de la sociedad en que nos encontramos: el antropocentrismo, el extractivismo, el consumismo, el productivismo, la mercantilización expansiva, la cultura de la competitividad, la tecnolatría, la espectacularización, la hybris humana… Es el más contracultural de los movimientos sociales realmente existentes. Por eso, también el más anticapitalista de estos movimientos.

Salvarse exigiría dejar de pensar en términos de compatibilidad con el capitalismo y hacerlo considerando la compatibilidad con la biosfera. Necesitamos una cultura gaiana (lean por favor Reencontrando a Gaia de Carlos de Castro). Algo que, por desgracia, parece quedar completamente fuera de nuestro horizonte.

XIV

Tanto él como ella tienen razón. Lo ecológica y socialmente necesario es cultural y políticamente imposible. Roy Scranton tiene razón: nos hemos metido en una trampa de la que no podremos salir. Y Greta Thunberg tiene razón: hay que pelear hasta el final.

XV

Cambiar de plano. Pero hay que recordar enseguida las palabras de aquel sabio que fue Jesús Ibáñez: “Cuando algo es necesario e imposible hay que cambiar las reglas de juego: para inventar nuevas dimensiones.”

Algo muy similar, decenios antes, había apuntado Simone Weil: “Cuando algo parece imposible de obtener, se hagan los esfuerzos que se hagan, significa que se ha llegado a un límite infranqueable en ese plano, e indica la necesidad de un cambio de plano, de una ruptura del techo. Esforzarse hasta el agotamiento en ese plano, degrada. Más vale aceptar el límite, contemplarlo y saborear toda su amargura”.

Fuente: https://ctxt.es/es/20201101/Firmas/34194/Jorge-Riechmann-dobladillo-medioambiente-cambio-climatico.htm

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ARGELIA LAYA: LEER SU DISCURSO PARA APRENDER-HACER LA MILITANCIA

Por: Ana Isabel Márquez Rojas

¿Qué te habría gustado ser en la vida?

Me hubiera gustado… poder dedicarle más tiempo a la educación… a la de los hijos que parí y a la de los otros hijos, mis alumnos.

Extractos de entrevistas realizada a Argelia Laya (1975)

*Ana Isabel Márquez Rojas

aimarquez2002@yahoo.com

Docente de Educación Inicial

Mujer Afroguaireña feminista, antirracista y decolonial

Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez Núcleo Valencia

Cátedra Libre Africa Josefina Brighton Núcleo Maracay

El 10 de julio del año 1926, nació en  la hacienda de cacao Las Mercedes, ubicada en la población de San José de Rio Chico, Estado Miranda Argelia Laya, mujer luchadora de nuestra patria que dedicó su vida a la reivindicación de los derechos sociales de las niñeces, juventudes, mujeres, trabajadores de nuestro país. Muere el 27 de Noviembre de 1997, a los 71 años.

Hoy cuando se cumplen 23 años  de la partida física de nuestra lídereza  feminista afrovenezolana  Argelia Laya,  quiero enaltecerla  reivindicando tres aspectos centrales  de su vida:  primero:  En su defensa incansable,  por los derechos de nuestros  niñas/os y juventudes Venezolanas, a quienes hacía mención siempre en sus discursos. Un segundo momento: El  relativo a  su campaña de alfabetización, agencia política emprendida en La Guaira;  mi terruño amado de nacimiento, en el Colegio República de Panamá.  Y por último:  su preocupación constante por los desastres naturales a las que están expuestos los habitantes de Caracas y La Guaira.

Es importante resaltar que en los discursos que se tejen  en el texto de su autoría: Nuestra Causa (1979) reflejó la realidad de la sociedad Venezolana de su época; en la que tuvo una acción  política-militante digna de admirar y seguir.  Su frase-fuerza disparadora enunciadora:  “Nuestra Causa” proviene de la esperanza como motor, por ver un país con justicia social para todos/as,  país ante el cual,  se sintió comprometida moralmente  como luchadora social. “Nuestra Causa” forma parte de un nosotros inclusivo comprometidos  todos/as/es en la lucha, expresión de una propuesta colectiva de aproximación, complicidad, tal como lo refiere en el presente extracto de su discurso:

“Me siento comprometida moralmente en la defensa de este proyecto transformador que nos ha costado tanto sacrificio a través de veintiséis años. He participado en la política desde hace más de medio siglo, como luchadora social por una democracia verdadera, por la justicia, por la paz, la causa de la mujer y de todos los derechos humanos. Nadando siempre contra corriente, he podido avanzar al lado de las mujeres y de los hombres con quienes he compartido sueños y responsabilidades.       He preservado en el pensamiento y en la acción tratando de dar el mejor ejemplo posible dentro de mis limitaciones personales como cualquier persona”

Siguiendo el hilo discursivo que se entreteje en el presente escrito, haré referencia a la primera dimensión en que se estructura el presente escrito: La reivindicación por el derecho a la  educación de los niños/as y jóvenes.  En el discurso de nuestra lidereza, se  percibe su constante  preocupación  por la reivindicación de los derechos de los niños y niñas venezolanos, tal como se refiere en las siguientes líneas de su discurso político:

“Tomar la educación de los niños y de los jóvenes como una responsabilidad de la pareja, de toda la familia y de la sociedad. Educar para el amor y la compresión,  para la participación en todas las actividades  del país, impulsar la educación regular, escolar y la educación extra-escolar como un proceso permanente en todo momento y durante toda la vida” (06 de Mayo 1975)

“Nuestros hijos menores de 6 años necesitan ser atendidos y educados en casa-cunas y guarderías infantiles, porque en esta época, que es la era de la revolución científico-técnica, la ciencia ha demostrado que es esa la edad más importante del hombre para el desarrollo de su personalidad”

“Se calcula que las tres cuartas partes de los niños venezolanos no conocen a su padre… en la mitad de las familias del país, sólo existe el apellido  materno. La irresponsabilidad del “macho criollo” que hace hijos y los abandona es una característica de la sociedad venezolana que debe ser estudiada profundamente”.

“La cifra de niños en edad preescolar es  cada vez más alta. Y los niños son el futuro de la Patria. Esta es la razón que nos mueve a poner en vuestras manos la segunda tarea a resolver en beneficio d la familia venezolana: impulsar de inmediato la creación de casas-cunas, guarderías y jardines de infancia para los hijos de las mujeres trabajadoras con el aporte de los organismos oficiales y privados, y en especial con la contribución de aquellas empresas cuyos capitales aumentan cada día con la fuerza de trabajo mal pagada de más de un cuarto de millón de mujeres”.

“Por la defensa de los derechos de la infancia y de la juventud. Y especialmente por una solución profunda al problema de la niñez abandonada”

Segunda dimensión: Acerca de la campaña de Alfabetización en el Colegio República de Panamá (1945)

Una  campaña de  alfabetización en el Colegio República de Panamá, un hecho inédito y poco conocido en nuestra historia:  ¿Estará esta campaña narrada en nuestra historiografía Educativa Venezolana? ¿Cuántos maestras del Edo. La Guaira y en particular de la escuela República de Panamá sabrán sobre esta campaña de alfabetización y su metodología de aplicación? Se llegó a aplicar esta propuesta en el Colegio República de Panamá? ¿Esta campaña de alfabetización liderada por una mujer-maestra tendrá algunos elementos de la campaña alfabetizadora emprendida por Paulo Freire en Brasil? Una historia invisibilizada y  por develar, en la que me comprometo a indagar desde la contextualización en el propio colegio, que ahora muestra una cara diferente y transformada  en el marco del Proyecto Escuelas Bolivarianas, donde es necesario reconocer, la gran labor que tuvo el Estado, en el rescate de esta institución, así como de otras en el Edo. La Guaira, que se encontraban en estado deplorable y hoy día son grandes edificaciones y espacios para la vida.

Tercera dimensiónUna Perspectiva Biocéntrica: El valor primordial del Cuidado de la Vida  en el pensamiento de Argelia Laya

Es interesante destacar la visión ecólogica profunda del cuidado de la vida  y la naturaleza, de Argelia Laya, cuando enuncia en  su discurso:

“Resolver los problemas de los damnificados de los cerros¡ Voceros oficiales han señalado el peligro de muerte que corren más de 600.000 personas que habitan en los ranchos de Caracas y del Departamento Vargas. Segura estoy que aquí habrá por lo menos unos cuantos  representantes de las 1.200 familias víctimas de derrumbes del año pasado¡ Quién sabe si en el presente  ese número  se duplicará¡”

Que palabras tan promisorias, de prevención y cuidado  enunciaba Argelia; que  de haberse concienciado y  sentido su discurso ,  se hubiesen diseñado programas de prevención en muchas de las comunidades guaireñas para salvar muchas vidas.  Memorias reciente  de tristes recuerdos en sus pobladores, que vieron transformar sus vidas y entornos con  tragedia de Vargas, hace 21 años.

Estas reflexiones permiten tomar estas tres aristas, a los fines de resignificar nuestro compromiso, como maestras-militantes, en la transformación de la realidad social acompañados en el andar de un aprender-haciendo Robinsoniano;  para desde espacios territoriales  y en juntura colectiva,  podamos construir la comunidad política que queremos, mediante  pedagogías críticas, emancipadoras y liberadoras  nuestraamericanas.

Es oportuno señalar la experiencia de vinculación social que estamos emprendiendo en el Barrio Corapal,  Sector Vista al Mar,  Caraballeda.  Estado La Guaira, en donde, se consideró la demanda creciente de madres jóvenes trabajadoras con hijos/as en la etapa maternal, (6 meses-3 años)  que tenían la necesidad  de inscribirlos es la escuela.  Fue así como en el año 2018, se tuvo varias reuniones en el Ministerio del Poder Popular para la Educación en la dirección del SENIFA (Servicio Nacional Autónomo de Atención Integral a la Infancia y a la Familia) ubicado en Caracas y se creó en unos de los espacios de nuestro hogar materno-paterno, el Simoncito Comunitario Makiritare ( El centro debe su nombre a las poblaciones indígenas  de la familia Caribe que habita en el noroeste del Estado venezolano de Amazonas y en el suroeste del Estado de Bolívar.

Desde estos territorios ancestrales de historia, cultura y tradición,   se han venido construyendo experiencias pedagógicas y comunitarias significativas, haciendo valer el derecho y  el deber humano  social fundamental de este grupo etáreo.  Desde la militancia del barrio, en el andar comprometido, como práctica estética política se rie y se acompaña a los/as/es niño/as/es,  jóvenes, hombres y mujeres de este territorio mediante la celebración de  diversas festividades y tradiciones religiosas, eliminación y transformación  de un basurero que contaminaba  el ambiente desde hace más de 40 años y en tiempos de coronavirus,  con actividades de narración oral y compartir de alimentos  para disfrutar cantar-contar la palabra y  la vida.

Asimismo, es necesario resaltar el proyecto que lleva por nombre: CUMBE LA GUACHARACA,  puesto que en estos territorios son estas aves majestuosas que con sus cantos mañaneros de sororidad, entre montaña y montaña y frente a la mar que nos cobija nos hacen levantar con el país que anhelamos.  Este Cumbe será un  ensayo afrocultural-comunitario-literario que se tiene previsto contextualizar, en 2021, en donde se empleará como estrategia la narración oral como estrategia pedagógica para reivindicar la memoria de la africanía en nuestro país,  fortalecer  la identidad afrovenezolana de las niñeces  y juventudes afroguaireñas.  Y emprender estrategias mediante metodologías horizontales participativas que permitan la Construcción de la Memoria Social del Riesgo, ante las amenazas socionaturales: Una investigación-acción-militante desde el Barrio Corapal, a los fines de formar en la cultura de la prevención a los niños/as/es y juventudes afrocorapaleñas.

Estamos seguros que en este y otros proyectos,  nos acompañará siempre  el espíritu insurgente de Simón Rodríguez y Argelia Laya,  para construir otros mundos y espacios de comunalidad posible con las niñeces y juventudes afroguaireñas.

Artículo enviado a Ediciones OVE

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Diego fue a buscar a su amigo

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¿Por qué queremos tanto al Diego si somos feministas?

Por: Nadia Fink, Lisbeth Montaña y Camila Parodi

Esta será la primera -y última- nota en la que daremos explicaciones sobre nuestros sentimientos y elecciones. Para nosotras, el feminismo es mucho más que una causa por la lucha de derechos específicos. Para nosotras, el feminismo es un modo de mirar, amar, disfrutar y habitar nuestras vidas. Y nuestras vidas no son más que permanentes contradicciones, por eso, en las siguientes palabras, dedicamos unas reflexiones a esos sentimientos, elecciones y contradicciones para reforzar lo que somos: feministas, populares y maradonianas.

Tenemos memoria y no olvidamos la violencia que ha ejercido contra muchas mujeres, lo tenemos claro y sabemos que es parte de la sociedad y el futuro por el que luchamos: que ser macho no signifique tener privilegios ni ejercer violencia alguna contra el cuerpo de las mujeres. Que ser macho no sea cuestión de poderes ni de fuerzas físicas. Pero en medio de tanto ruido ahogando la voz de las y los pobres, no nos olvidamos de que el Diego y su fútbol siempre apuntaron hacia el sur.  Desde su nacimiento estuvo marcado con esta estrella y siempre supo bien de dónde vino y  hacia dónde quería apuntar: salió del barro y nunca olvidó su origen, la conciencia de clase la forjó en los lugares donde perfeccionó su arte con la pelota y con los más olvidados convirtió al fútbol en el escenario para hacer visible lo invisible.

Si hablamos de Diego, hablamos de pueblo, ese que siempre lo acompañó, no solo por sus jugadas, sino porque los barrios humildes se sentían representados en su rebeldía y en sus decisiones. Fue, también, capaz de darle la espalda a ese fútbol de maquila, como en el momento en el que se  fue de Barcelona para darle la gloria a un equipo del sur de Italia, al enorme Nápoli, y quitarle la hegemonía a los ricos del norte, a la poderosa Juventus de Platini, al poderoso Milan de Berlusconi; el Diego le plantó cara a los más poderosos y proyectó su voz desde lo colectivo.

Se reveló contra la maquinaria y la multinacional de la FIFA y la Conmebol porque no aceptaba el juego de los poderosos y prefirió poner su posición política por delante. El costo fue alto: fueron esos mismos poderosos quienes le cortaron las piernas en el Mundial del ´94, y sufrimos todas y todos. Sin embargo, el Diego no aprendió la lección y su desobediencia fue plantarse ante el bloqueo contra Cuba, apoyar la revolución Bolivariana en Venezuela, jugar fútbol con Evo y apoyar la paz en Colombia, siempre cuando las voces sonaban tibias. Desde hace unos años a esta parte, además, para los jugadores multimillonarios participar de la Selección muchas veces no es una prioridad. Hay demasiados intereses en juegos para abandonar partidos en sus clubes. Y ahí vuelve el Diego en una imagen de Italia 90: llorando ante las cámaras la derrota de un Mundial que jugó aun físicamente a medias.

Pero las autoras de esta nota no somos las únicas que salimos del clóset en nuestro amor por Maradona. Por eso sumamos otras voces que nos ayudan a mirar, a poner las contradicciones sobre la mesa, a no borrar nuestro pasado, nuestra crianza, y nuestras pasiones, que poco caben en un puñado de palabras.

 Me es inconcebible pensar el mundo sin Maradona como me es inconcebible pensar al mundo sin el feminismo 

Mónica Santino es ex jugadora de fútbol, parte de La Nuestra, de la Villa 31. Y nos dice:

“No sé por qué hay que explicar permanentemente por qué se ama a alguien. Se ama a alguien por lo que hace, por lo que significa. Y todo lo que significa trascendió la cancha de fútbol y el campo de juego porque fue una persona capaz de transmitir un nivel de emoción pocas veces visto. El fútbol genera eso, hace eso, logra que te abraces con alguien que no conocés cuando tu equipo hace un gol. El fútbol hace que llores profundamente, que tengas una alegría a veces inconcebible o desmesurada. Y Maradona es fútbol y Maradona es todo eso.

Maradona es una persona que nunca se olvida de dónde viene, cuál es su origen y del que está orgulloso. Eso es un punto de cercanía con un movimiento social como el feminismo, que desea transformar el mundo. Y Maradona, a su manera, y algunas veces machista, también, intenta transformar al mundo. Entonces, tenemos más puntos en común que desuniones y después, claro que están las contradicciones pero hacen parte de la vida y el juego mismo.

Me es inconcebible  pensar el mundo sin Maradona como me es inconcebible pensar al mundo sin el feminismo. Entonces poner en contradicción una cosa con la otra, como que si sos feminista no podés querer a Maradona, no es el feminismo que me gusta ni del que quiero participar. Tampoco es el feminismo como herramienta que utilizo para transformar la vida propia y de quienes me rodean: simplemente, un mundo más justo donde no haya oprimidos ni oprimidas. Y Maradona tiene mucho de eso.

Soy maradoniana, soy feminista, soy lesbiana, soy porteña y amo al país entero. Soy peronista y detesté los 10 años de menemismo. Soy todo eso como nos pasa a la mayoría de nosotres: un mar de contradicciones que nos hace estar vivas, nunca para comer, dormir y mirar la tele, sino para arder y cambiarlo todo como Diego lo hizo en todos sus años de jugador y hoy lo hace cumpliendo 60 años”.

¿Ser feminista es tener que borrar nuestras historias, los recorridos, eso que alguna vez nos hizo vibrar de emoción? 

Ro Ferrer es comunicadora, ilustradora e historietista y suma su mirada:

“Quién sería yo sin el puño en alto del Diego, el llanto desconsolado, la construcción de una mística de equipo y pueblo… sin el corazón acelerado cuando los músculos de sus gambas se tensaban en ese instante en el que su pie tocaba la redonda y empezaban a bailar…

Soy feminista y convivo con muchas contradicciones, también reconociendo errores, propios y ajenos.

Hizo que yo amara el fútbol. Y no es Dios, es un hombre que además de gloria, tuvo y tiene miserias; que nació parte de esta cultura de mierda que te levanta y aplasta con la misma fuerza, que le enseña a los varones que nosotras somos su “propiedad privada”, que tienen todos los privilegios y escasas responsabilidades más que las pautadas desde los espacios de poder.

Soy feminista y maradoniana, porque cuando lo veo, viene mi niñez a abrazarme”.

Es oro, y también es barro

Ayelén Pujol es periodista deportiva y juega a la pelota. Desde ahí nos dice: A mí me interpela su fútbol, obviamente, y que siempre está del lado de los oprimidos. Cuando lo veía jugar y hablar, soñaba ser como él: romperla en la cancha, ilusionarme con pegarle así de zurda, y después salir y decir las cosas que decía. Es un creador, nos invitaba a pensar mundos nuevos y más justos posibles a través del fútbol. Es oro y también barro, claro”.

Y en este recorrido encontramos un escrito que nos interpeló y que nos disparó las ganas de seguir pensando. Por eso la sumamos a Maia Moreira, del departamento de Género del Club Lanús (del que es hincha) con su nota Maradoneana y feminista: el orden de los factores no altera el producto, en el portal “La pelota siempre al Diez”, donde nos dice, entre otras cosas: “Hay tantos feminismos como feministas, por eso a mí me gusta definir el feminismo que habito desde algunas cuestiones que considero fundamentales. Una de ellas es derribar ese axioma que marca absurdamente la antinomia de ser feminista y maradoneana.

(…) Como tantas otras construyo mi vida en torno a mis gustos. Me encanta ser feliz pensando que – como aprendí de El Diego y el feminismo – esa existencia se cruza con los sentires de miles de compañeras que también desean una realidad mejor y más justa: un mundo más igualitarioPara mí, la militancia feminista tiene muchísimo que ver con ese espíritu de equipo que yo veo en Diego siempre latente, aún con el paso del tiempo. Creo que Maradona está siempre presente en esa mezcla que amalgama lo popular y lo académico y que, no casualmente, a muchas nos encontró con la excusa perfecta: el fútbol. Excusa que también usamos como herramienta para hacer que ese mundo, donde tengamos igualdad de derechos, llegue a ser realidad.

No quiero como feminista que nos olvidemos de dónde venimos, quiero que nos sepamos y aceptemos diferentes, que nos duela lo injusto, que juguemos en equipo. Y siento desde lo más genuino que Diego es, aún con sus fallas – como yo lo soy con todas las mías -, un poco eso. Pelusa habla desde su origen de barro, aceptó su nuevo mundo pero nunca jamás dejó de cuestionarlo cuando lo creyó injusto. Y siempre – ojalá eternamente – arma equipo y nos regala alegrías. Diego es encuentro, es la nada y la gloria que nos cantó Patricio Rey, es pueblo”.

Y nos vamos, sin dejar de desearle feliz cumpleaños al tipo por el que rezamos o prendimos velas o cumplimos nuestros rituales cuando su vida se esfumaba y miles de personas lloraban y esperaban en todos lados. Nos vamos y nos seguimos pensando y cuestionando: nos equivocamos, y a veces pagamos y a veces no. Un poco como él mismo, que se hace cargo de los errores. Y compartimos estas ideas porque nuestro feminismo se construye en el barro y en la contradicción; en la colectividad y en la celebración; en el llanto y en el dolor cotidiano por la injusticia. Lo queremos cambiar todos los días y, mientras tanto, gritamos gol y nos abrazamos.

Fuente: https://www.marcha.org.ar/por-que-queremos-tanto-al-diego-si-somos-feministas/

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Semáforo Pedagógico

Sergio Dávila Espinosa

Hoy iniciamos una nueva quincena bajo las restricciones de actuación derivadas del llamado Semáforo Epidemiológico que nuevamente coloca a Durango y Chihuahua en color rojo; a 14 estados en color naranja; 14 más en amarillo; y dos en color verde, Chiapas se une a Campeche que continúa en dicho color.

El color asignado en el semáforo epidemiológico es decidido mediante la combinación de 10 indicadores entre los que se encuentran la ocurrencia de casos y la ocupación hospitalaria. Según el color, se definen también las actividades permitidas y restringidas para proteger a la población de contagios masivos que pudieran colapsar el sistema de salud.

Como sabemos, se definió que las actividades académicas no podrían realizarse nuevamente de manera presencial hasta en tanto que el semáforo epidemiológico se encuentre en color verde. Pero no de manera automática, sino dependiendo también de la decisión de los gobiernos estatales. Campeche a pesar de seguir en color verde, decidió continuar con la escuela de lejos, y a estas alturas del año, es muy poco probable que Chiapas decida algo diferente.

No es una decisión fácil. Por un lado, está la responsabilidad de salvaguardar la salud de la población evitando que las escuelas sean un posible foco de contagio. Y por otro lado la urgencia de que los niños y jóvenes recuperen un espacio seguro para la integración social, mismo que han perdido por un período demasiado prolongado con consecuencias para su salud que aún no podemos medir, pero sí imaginar. La salud es integral o no es. No se puede poner en la balanza por un lado el riesgo al contagio e ignorar por el otro, el no menos riesgoso aislamiento.

Así las cosas, es claro que no veremos alumnos en las aulas en lo que queda de 2020, y muy probablemente tampoco en el resto del curso escolar 2020-2021, por lo que la evaluación de la educación a distancia que imparten los maestros, con conexión a internet, o sin ella, se vuelve de primordial importancia. Entre los indicadores triunfalistas de la SEP y los fatalistas resultados de las recientes encuestas aplicadas por medios de comunicación, es necesario pensar otras formas de evaluar más justas y pertinentes el desarrollo de estas clases y su impacto en los estudiantes.

Igual que con la epidemia, podríamos definir algunos indicadores que las autoridades educativas revisaran quincenalmente y les permitiera ajustar las acciones correspondientes al color de un Semáforo Pedagógico aplicable a escuelas y maestros.

¿Qué indicadores podríamos incluir en este semáforo? Aquí mi propuesta:

  1. Transposición didáctica. Es decir, la forma en que los maestros planean sus clases, desde el momento de elegir los objetivos de aprendizaje, la metodología que utilizarán, así como las tareas y actividades que propondrán a sus estudiantes para desarrollar sus capacidades y evaluarlos. No se trata de una carga administrativa extra donde se pida a los profesores el llenado de farragosos formatos que nadie va a revisar, sino la certeza de que los maestros están realizando un esfuerzo por traspasar las barreras de la distancia y la comunicación de manera estratégica y eficiente.
  2.  Desarrollo de competencias digitales. Esto empezó hace más de ocho meses. En marzo podríamos entender que algún profesor no supiera manejar tecnologías para comunicación y organización escolar. A estas alturas, y bajo la nada esperanzadora expectativa de futuro, los docentes debimos haber incrementado significativamente nuestras habilidades y recursos tecnológicos utilizados para enseñar. Ya no basta sólo con saber programar una videoconferencia y compartir en ella una presentación en Power Point. Existen muchas aplicaciones para enriquecer el entorno educativo y proponer a los estudiantes tareas desafiantes y motivadoras. La tecnología no remplazará nunca a un buen maestro, pero cuesta trabajo imaginar que hoy en día en las circunstancias que nos encontramos, se pueda ser buen maestro sin un uso eficiente de recursos tecnológicos.
  3. Innovación educativa. En educación el que no cambia no avanza. No se trata de adoptar modas de manera acrítica e irreflexiva, pero sí de saber que aun un buen diseño pedagógico en un entorno rutinario puede desmotivar a los estudiantes cuya atención es capturada cuando hay retos, novedades o posibilidades de elección. Se podría revisar con los profesores qué elementos, técnicas o recursos han incorporado a sus cursos y cómo les ha ido con ello. No todas las innovaciones tienen éxito, pero siempre será mejor un intento de mejora haciendo cambios paulatinos sobre la marcha, que la arrogancia del que piensa tenerlo todo bajo control y espera que los estudiantes deben automotivarse para atender su curso.

  1. Resiliencia. Los profesores son seres humanos. Tienen diversas formas de afrontar entornos contingentes, inciertos y estresantes como los que estamos viviendo. Sus características personales, entorno familiar y el ambiente laboral influyen sobre la motivación para dar significado a su trabajo. La resiliencia como capacidad personal de sobreponerse a una situación de estrés no se puede exigir como si sólo se tratara de un asunto de voluntad. La resiliencia es también responsabilidad de las autoridades quienes con sus acciones de liderazgo contribuyen a que los profesores se sientan apoyados y valorados en su trabajo, o lo contrario.
  2. Aprendizajes logrados. El trabajo principal de un profesor, hoy como antes de la pandemia, no es enseñar, sino propiciar que sus alumnos aprendan y se desarrollen. Más que coleccionar evidencias de trabajos, videos y fotografías de los estudiantes haciendo resúmenes, cuestionarios o mapas conceptuales, hay que preguntarnos qué han aprendido los alumnos en esta etapa. Es probable que la respuesta difiera de lo establecido en los planes de estudio. Seguramente algunos han desarrollado sus habilidades de autorregulación, sus competencias tecnológicas y otras competencias genéricas.

Y a partir de estos indicadores se establecerían los colores del semáforo pedagógico y las correspondientes acciones a emprender:

Fuente: elaboración propia

  • Verde: Si los cinco indicadores se presentan en la escuela o profesor, las cosas van por buen camino. Seguramente es una comunidad automotivada a la que sólo hay que responder con confianza. A estos profesores o comunidades hay que dejarlos trabajar y no asfixiarlos con innecesarias exigencias administrativas.

  • Amarillo: Si alguno de los cinco indicadores mencionados no fuera satisfactorio, habrá que dar acompañamiento. Es decir, acordar con el maestro o comunidad, la forma en que se puede mejorar, reconociendo sin la tentación de la autojustificación las áreas de oportunidad y brindando la capacitación o recursos requeridos para enfocarse de manera colectiva a su mejora.

  • Naranja: Si la falla se presenta en dos de los indicadores, entonces habrá que supervisar el proceso. Ya no se trata sólo de acompañar, sino de revisar la forma en que los profesores aprovechen los recursos y apoyos otorgados. Aquí sí se recomienda una revisión puntual de evidencias, pero no las de los estudiantes, sino las de la planeación, ejecución y evaluación de los profesores.

  • Roja: Si tres o más indicadores fueran insatisfactorios, habrá que realizar un plan de intervención. Habrá que detenerse y replantear los objetivos, métodos y recursos utilizados. Escuchar a los profesores, pero no aceptar excusas. Para cada problema detectado deberá haber una propuesta de acción con el que se comprometa todo el equipo docente y se acompañe de estrategias de apoyo no sólo pedagógico y tecnológico; sino también de ambiente laboral. En este caso, la capacitación de emergencia deberá incluir también al directivo quien deberá ejercer un liderazgo pedagógico que trascienda su autoridad laboral.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/semaforo-pedagogico/

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Sube el ciberacoso de padres a profesores mientras caen las agresiones de alumnos a docentes

Por: ABC

Así lo refleja el último informe del servicio del Defensor del Profesor del sindicato ANPE correspondiente al curso 2019/2020, que atendió a 1.594 maestros de toda España.

El ciberacoso de padres a profesores subió el curso pasado del 2 al 5% con respecto al año anterior, si bien las agresiones físicas de alumnos a profesores descendieron de un 6 a un 5% como consecuencia, en parte, del confinamiento.

Así lo refleja el último informe del servicio del Defensor del Profesor del sindicato ANPE correspondiente al curso 2019/2020, que atendió a 1.594 docentes de toda España, lo que representa un descenso de 580 actuaciones con respecto al curso anterior, según precisó este miércoles en rueda de prensa la coordinadora estatal de dicho servicio, Laura Sequera.

Tras puntualizar que se trata de un recurso de atención inmediata «gratuito y absolutamente anónimo» para atender a docentes víctimas de situaciones de conflictividad y violencia en las aulas, aseguró que el 99% de casos atendidos proviene de la red pública de educación.

Del total de actuaciones realizadas en el curso 2019/2020, el 5% corresponde a Educación Infantil, el 40% a profesorado de Primaria, el 44% a Educación Secundaria, el 7% a Formación profesional y el 4% restante a otras enseñanzas.

En cuanto a la tipología de los casos atendidos, por lo que se refiere a los padres el informe también advierte de un incremento en faltas de respeto a profesores, que pasan del 25% a un 27% en el curso 2019/2020 y representan un aumento «no despreciable», según Sequera.

Con respecto al indicador de las presiones para subir las notas, se ha produjo un ligero aumento de un 1% con respecto al curso anterior, pasando del 7 al 8% y las acusaciones carentes de fundamento también aumentaron de un 26% a un 27%.

Estudiantes

En cuanto a los alumnos, el estudio señala un «leve incremento» en las amenazas de alumnos a profesores, que pasan del 10% al 12%, motivadas, sobre todo, por un uso «inadecuado» de las nuevas tecnologías. También refleja un aumento en el ciberacoso, que pasa de un 10% a un 11% y un descenso de un 2% en las agresiones entre alumnos, que pasaron de un 9 a un 7%.

Sequera también hizo hincapié en el deterioro de la salud mental del personal docente y, en este punto, destacó que el 73% de los casos atendidos presentaban unos niveles de ansiedad «impropios» de su labor, frente a un 69% el curso previo; un 11% mostraban síntomas depresivos, dos puntos porcentuales más y el mismo porcentaje estaba de baja laboral.

Ante esta radiografía, el secretario estatal de Organización de ANPE, José María Cuadrado, exigió al Ministerio de Educación «coordinación y liderazgo» para elaborar un Plan Estratégico de Mejora de la Convivencia Escolar que, a su juicio, debería contemplar un programa de prevención de acoso escolar con un plan de detección precoz de los problemas de convivencia o el establecimiento de protocolos de actuación ante agresiones al personal docente de los centros sostenidos con fondos públicos y un plan específico de formación del profesorado, entre otras cuestiones.

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-sube-ciberacoso-padres-profesores-mientras-caen-agresiones-alumnos-docentes-202011270113_noticia.html

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